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Mentir es extremadamente peligroso

Mentir es extremadamente peligroso

Reza así el consejo: "mentir es extremadamente peligroso; es difícil construir una historia sin defectos demasiado evidentes. Es casi imposible improvisarla". Serge era un hombre inteligente. Otros no lo son tanto. En mis tiempos de clandestinidad circulaba una reedición de un opúsculo de Victor Serge titulado Lo que todo revolucionario debe saber sobre la represión. Escrito en 1925 para hacer frente a la policía zarista, la ominosa Ojrana, las recomendaciones del escritor y revolucionario ruso encontraron aquí bajo el franquismo un nuevo público. Sobre todo, entre los trotskistas. Serge había sido de la cuerda: estuvo perseguido por Stalin y en España se mostró afín al POUM, partido antiestalinista que fue exterminado por los chantres del Padrecito con el concurso del Frente Popular y sus colegas. En aquel librito, se hacía una recomendación a los camaradas detenidos que los autores del "manual del perfecto yihadista", recién expuesto a la luz pública pese a haberse encontrado en 2004, deberían haber tenido en cuenta. Reza así el consejo: "mentir es extremadamente peligroso; es difícil construir una historia sin defectos demasiado evidentes. Es casi imposible improvisarla". Serge era un hombre inteligente. Otros no lo son tanto. Construyen e improvisan.

 

Improvisación es, por ejemplo, hacer aparecer el manual una vez que varios acusados del 11-M habían negado su participación y condenado la masacre. Porque ha sido entonces y sólo entonces, o sea, ahora mismo, cuando hemos sabido, por boca de ganso, que los terroristas con sede en el madrileño barrio de Leganés, disponían de instrucciones para negarlo todo. Si el documento se había hallado en el piso que voló por los aires, ha pasado varios años cubriéndose de polvo tontamente. Lástima que no lo conocieran con anterioridad los jueces. Podía haberles preparado para el enrocamiento en la negación, que algunos llaman, erróneamente, "estrategia del silencio". Y el público en general, lo mismo. Unas semanas antes y los noes de los acusados se habrían dado por supuestos. Unos días después, y la aparición del manualillo apesta. Ay.

 

Tarde y mal, como de encargo y por conveniencia, ha aterrizado el prontuario terrorista. Su generación, no espontánea, se asemeja a la de otras pruebas y documentos del 11-M. Un día no están y al otro sí. A unas horas no existen y a otras se hacen visibles. Parece cosa de magia, trucos de prestidigitador. Con Serge, podemos llamarlo improvisación. Con Pepe Gotera y Otilio, chapuzas a domicilio. Al artefacto construido se le van tapando las grietas con parches como se puede y cuando truena. Pero este emplasto del manual, y de manual, marca un hito que no se les escapará a los estudiosos del terror islamista.

 

Justo al día siguiente de iniciarse el juicio aquí, se condenaba en Turquía a los implicados en dos atentados suicidas. Uno de los cabecillas había confesado de plano. El otro, un tal Sakka, negó haber financiado la matanza, pero desafió a los jueces de esta guisa: "He combatido en la Yihad. ¡He matado americanos!" De uno de los perpetradores de la matanza de Bali, Amrozi, son conocidas las risas y de su cómplice Samudra, la alegría por la muerte de extranjeros. En cuanto a Moussaoui, juzgado por el 11-S, declaró que iba a pilotar un quinto avión para estrellarse contra la Casa Blanca y lanzó un grito de victoria contra EEUU cuando fue condenado a cadena perpetua y no a muerte. Esto lo contaba El País tres días antes de que, al presentar el manual del yihadista, pusiera a Moussaoui como ejemplo de islamista que aguantó en silencio los interrogatorios...antes de que sus compinches asesinaran a miles de personas. Otra vez, Spain is different. Hasta los yihadistas que albergamos son distintos. El autóctono no se suicida en el atentado y luego no se presenta ante los tribunales jactándose de sus crímenes, llamando a la Yihad ni denunciando torturas, como instruía un manual descubierto en 2003 en Manchester.

 

Y para terminar, por hoy, con las rarezas: mientras los partidarios de la teoría de la conspiración islamista del 11-M no dan crédito a los acusados cuando niegan su implicación en la masacre, les creen a pies juntillas cuando rechazan su relación con ETA. Mentir es extremadamente peligroso, pero también puede resultar extremadamente ridículo.

 

Cristina Losada

Libertad Digital, 20 de febrero de 2007

La objeción de conciencia en el cristiano, foco de reflexión internacional en el Vaticano

La objeción de conciencia en el cristiano, foco de reflexión internacional en el Vaticano

Convocada por la Academia Pontificia para la Vida sobre temas actuales de bioética

CIUDAD DEL VATICANO, martes, 20 febrero 2007 (ZENIT.org).- La objeción de conciencia puede ser un testimonio de ayuda y de servicio a la vida, recalca el presidente de la Academia Pontificia para la Vida (PAV).

En estos términos el arzobispo Elio Sgreccia presentó este martes ante la prensa, en el Vaticano, el Congreso Internacional «La conciencia cristiana en apoyo del derecho a la vida», que organiza el organismo que preside el próximo viernes y sábado, de puertas abiertas.

El papel de la conciencia cristiana y la urgencia de su formación en el contexto actual marcarán la primera parte del Congreso, explicó el prelado.

Y ello porque «los temas de la tolerancia, de la democracia, de la autonomía moral, sobre todo respecto a las opciones del individuo o en la investigación científica, parecen a primera vista -precisó- contraponerse a la formación y a la manifestación de la conciencia».

 

El arzobispo Sgreccia está convencido de que «no sólo existe un espacio legítimo para la conciencia cristiana en la sociedad pluralista», sino que es de utilidad «para toda la sociedad cuando la conciencia cristiana puede expresarse y puede ofrecer su contribución».

 

Ello requiere «entre los creyente conciencias verdaderas, ciertas y rectas, condiciones que en absoluto hay que dar por descontado, ni son fruto de improvisación, sino de reflexión, diálogo y a veces de esforzada investigación», subrayó.

 

A partir de este punto, la segunda parte del Congreso se centrará en la relación entre la conciencia cristiana y el apoyo a la vida, un tema «en el que se sitúa el problema de la objeción de conciencia», advirtió el prelado.

 

Puntualizó que tal acción «no es la única instancia de la conciencia cristiana en el campo sanitario», sino que sobre todo «la conciencia exige el testimonio en positivo en el servicio» por la vida.

 

«Pero precisamente por el servicio a la vida, por la honra que corresponde a todo hombre vivo, es necesario evitar el mal y, cuando sucede, poner por obra la objeción y la protesta de conciencia», alertó. De ahí que no implique «una fuga de las responsabilidades, sino al contrario una asunción de un testimonio de ayuda», añadió.

 

Y es justamente en «el sector de la vida y de la sanidad» donde en la actualidad se presenta toda una serie «de nuevas situaciones donde los médicos y otras figuras vinculada a su actividad están llamados a poner por obra la instancia de la objeción», reconoció.

 

«En una sociedad que quiera ser auténticamente democrática --recalcó el arzobispo Sgreccia-- la conciencia debe ser capaz de hablar también por quien aún no tiene voz o no puede expresarse».

 

«La meta de los cristianos, por lo tanto, es también ésta: dar voz incluso a quien no tiene voz electoral, ni poder económico, pero que tiene la misma dignidad que cada uno de nosotros», sintetizó.

 

En el turno de preguntas de los periodistas presentes, el arzobispo Sgreccia advirtió de la tendencia a la falta de reconocimiento de la objeción de conciencia, y si bien ésta «no remedia todo», sino que más bien es un acto personal, exhortó a que «se proteja como libertad de la persona».

 

Entre los objetivos del Congreso Internacional, pues, se persigue una reflexión sobre el fundamento ético y jurídico de la objeción de conciencia ante acciones que violan el derecho a la vida.

 

Los trabajos del encuentro considerarán los aspectos más significativos del tema desde la perspectiva moral, teológica, jurídica, política y profesional, a fin de contribuir a delinear un marco completo sobre el verdadero significado de la conciencia y su papel en elecciones complejas como las del ámbito de la vida humana.

 

[Página oficial de la PAV: http://www.academiavita.org/]

ZS07022004

Giussani

Giussani

Los de Comunión y Liberación me invitan a una celebración eucarística en San Jerónimo el Real, presidida por monseñor Rouco, con motivo del segundo aniversario de la muerte de su fundador. Agradezco el gesto. Desde mis convicciones judías, les estimo y siento una sincera simpatía por el desaparecido monseñor Giussani, una de las personalidades más atractivas del catolicismo contemporáneo y, sin que suponga merma alguna en su significación universal, figura verdaderamente admirable de la historia europea del siglo XX.

He hablado de simpatía, que no excluye la admiración, porque determinadas circunstancias biográficas de monseñor Luigi Giussani me lo hacen entrañablemente cercano. Nacido en 1922, pertenecía a la misma generación que mis padres y mi tío cura (que fue, como él, prelado honorario); es decir, a la de los últimos europeos que, formados en una cultura católica y en una fe hogareña y sólida, vieron su tradición arrasada por la secularización compulsiva en una modernidad agonizante. Aunque su niñez transcurrió en una aldea, Don Giussani era hijo de la Italia industrial: un hombre del norte, del alfoz de Milán. Los lombardos son lo más parecido a los vascos que cabe encontrar en el viejo continente. Nuestros respectivos paisajes geográficos son distintos. No así nuestros paisajes culturales, configurados por la colisión tectónica entre tradicionalismo localista y modernidad cosmopolita: lo que llamaban los futuristas strapaese y stracittà y que aquí traduciríamos por ultracastizo y ultraurbano. Además, Don Giussani venía de una familia de artesanos de la madera, como lo fue la mía durante muchas generaciones. Su padre, un socialista con inclinación al anarquismo, era tallista y restaurador de muebles, profesión ya casi extinguida en la que uno de mis hermanos persiste heroicamente. Y comparto, en fin, con monseñor Giussani la experiencia impagable de sendas culturas familiares erigidas en torno al amor de la música.

De la amplia obra escrita de Don Giussani sólo conozco una parte mínima. Suficiente, sin embargo, para apreciar su grandeza y hondura. Es el suyo un planteamiento sorprendente, que parte de la tradición filosófica realista para entablar un diálogo con la modernidad literaria. Porque Don Giussani entendió que la literatura, más que la filosofía, es el idioma errático del deseo que nos constituye, y así, aunque recurre a Heidegger para ilustrar su concepción de la naturaleza como signo del ser; a Buber, cuando se refiere a la estructura abierta y dialógica del espíritu humano, o a Lévinas, si se trata de profundizar en el encuentro con la alteridad, muestra una clara preferencia por vérselas con los escritores, con Leopardi o con Eliot, con Milosz o con Kerouac. Firmemente anclado en la pretensión cristiana y con una confianza realmente conmovedora en la razón -una razón razonable, que integra la tradición, el sentimiento y la moralidad en la actividad cognitiva-, construye, desde un discurso ajeno a la apologética, un pensamiento riguroso y exigente, contrafigura de esas ruinas del asalto a la razón que hemos dado en llamar posmodernidad.

El parentesco entre el pensamiento de Don Giussani y el de Benedicto XVI no se debe tan sólo al Zeitgeist que marcó el pontificado de Juan Pablo II, en el que el propio Papa comenzó a hablar de la modernidad desde claves insólitas (una crítica de la modernidad progresista y totalitaria desde otra modernidad) sino a la estrecha afinidad intelectual y humana entre el teólogo milanés y Joseph Ratzinger. No creo equivocarme si afirmo que la problemática de ambos presenta bastantes similitudes con las de algunos autores judíos contemporáneos cuya crítica de la modernidad surgió de la necesidad de pensar el Holocausto. Como en el de Don Giussani, el concepto de acontecimiento ocupa un lugar central en el pensamiento de George Steiner, que ha defendido, en términos muy semejantes a los de aquél, la fruición de la obra artística como una forma de acceso a la presencia real del ser y la identidad de verdad y belleza. Tampoco anda muy lejos Alain Finkielkraut, con su lectura judía de Péguy.

Para mis amigos de Comunión y Liberación, Don Giussani es, por supuesto, mucho más que un pensador respetable.

Por Jon Juaristi

ABC, domingo 18 de febrero de 2007

Solidaridad de España y Libertad con Luis del Pino

Solidaridad de España y Libertad con Luis del Pino

"Como claros defensores del pluralismo y la libertad de expresión, debemos repudiar el comportamiento de Maximiliano Correal, que denota un profundo déficit de educación democrática, y evidencia la clara intolerancia de la izquierda a la hora de recibir cualquier crítica o reprobación"

La Coordinadora General de Plataforma España y Libertad ha manifestado en un comunicado emitido ayer que "Ante la espiral de intolerancia que desde la izquierda se esta mostrando contra cualquiera que se atreva a opinar en contra de sus tesis, Plataforma España y Libertad quiere mostrar su solidaridad con Luis del Pino y expresar su preocupación por la declaraciones del representante del SUP, que demostrando una conducta más propia de las policías políticas, se ha atrevido a proponer un ajuste de cuentas contra el periodista como respuesta a las denuncias que cuestionaban ciertos comportamientos policiales durante la investigación del 11-M.

Como claros defensores del pluralismo y la libertad de expresión, debemos repudiar el comportamiento de Maximiliano Correal, que denota un profundo déficit de educación democrática, y evidencia la clara intolerancia de la izquierda a la hora de recibir cualquier crítica o reprobación.

 

Extremadamente preocupante es que un representante policial no sea capaz de comprender que el juego de los mecanismos de una democracia, garantiza a Luis del Pino su derecho a expresar una opinión, tanto como el suyo propio a replicar sus argumentos, pero nunca a contestar las críticas por la vía del insulto, la fuerza o la coacción."

 

Minuto Digital, 20 de febrero de 2007

La madre del etarra De Juana fue cuidada antes de morir por la viuda de un comandante del Ejército asesinado por ETA

La madre del etarra De Juana fue cuidada antes de morir por la viuda de un comandante del Ejército asesinado por ETA

Todas las tardes, dos mujeres mayores se sientan frente a frente en el salón de un piso del barrio de Amara de San Sebastián. Son vecinas y consuegras. Una de ellas le va dando con una cucharilla y mucha paciencia un yogur de café a la otra, enferma de Alzheimer. La primera es viuda de un comandante asesinado por ETA en 1977. La segunda es la madre del terrorista Iñaki de Juana Chaos.

Madrid otorgó, en 1977 a De Juana, un diploma por su "valiente lucha" contra un incendio.

El padre del terrorista hizo la guerra con las tropas de Franco y ganó cuatro medallas.

 

La escena se repite cada día durante el último año y medio hasta que, el 27 de enero, Esperanza Chaos Lloret muere. Tenía 83 años y había nacido en Tetuán, donde su padre, un militar del Ejército español, estaba destinado entonces. Luego se casaría con un médico, Daniel de Juana Rubio, oriundo de Miranda de Ebro (Burgos), que también hizo la guerra como teniente asimilado en las tropas de Franco, por lo que fue condecorado con una medalla de campaña, dos cruces rojas y una cruz de guerra.

De todo ello da fe un carné de Falange Española y de las Jons expedido el 16 de octubre de 1943 donde aparece sonriente a sus 35 años. Daniel de Juana y Esperanza Chaos tuvieron dos hijos, Altamira y José Ignacio, que nacieron y se criaron en una casona de Legazpia donde el doctor pasaba consulta a los trabajadores de Patricio Echeverría, una de las principales acerías de Guipúzcoa.

La vivienda estaba al lado de la casa cuartel de la Guardia Civil y por las tardes José Ignacio jugaba al fútbol con los hijos de los guardias.

 

-Soy Chacho, hola mamá.

 

Durante las dos últimas décadas, unas veces los lunes y otras los miércoles, el terrorista Iñaki de Juana Chaos, encarcelado en las prisiones más alejadas de Euskadi por asesinar a 25 personas -entre ellas 17 guardias civiles-, empleaba esa fórmula, casi siempre la misma, para iniciar la conversación con su madre. Los cinco minutos reglamentarios de charla versaban sobre cuestiones banales, el tiempo o un jersey verde que el terrorista quería que su madre le hiciera llegar, pero jamás hablaban de política y mucho menos de ETA. Sencillamente porque Esperanza Chaos, a la que en familia llamaban Nina, nunca justificó los crímenes de su hijo ni formó parte del colectivo de apoyo a los presos de ETA. Tampoco llegó a saber jamás qué o quiénes influyeron en él para que, a principios de los 80, abandonara su trabajo en la Ertzaintza y se fugara a Francia.

 

Cuentan personas que la quisieron mucho que Esperanza se cayó redonda al suelo el 16 de enero de 1987 cuando le contaron que a su hijo lo acababan de detener en Madrid. La fotografía que al día siguiente vio publicada en los periódicos no se parecía en nada a las que de él guardaba en el álbum familiar. En ellas aparece de corbata en el bautizo de su sobrina o jurando marcial la bandera española tras el periodo de instrucción en Alcalá de Henares.

Nada en la trayectoria del hijo hacía presagiar un futuro cercano a ETA. Más bien al contrario. Cuando De Juana regresó del servicio militar llevaba consigo un diploma, expedido por el Ayuntamiento de Madrid el 27 de mayo de 1977, en reconocimiento por su valiente lucha contra un incendio que sufrió la capital entre el 15 y el 20 de abril de aquel año.

Más tarde, ingresó en la segunda promoción de la policía autonómica vasca. "Aún faltaban unos años", recuerda un familiar, "para que De Juana, muy propenso siempre a los amoríos, se ennoviara con una enigmática mujer llamada Helena y residente en Bayona".

 

El caso es que Esperanza Chaos jamás volvió a ver a su hijo en libertad. Ya por entonces viuda, inició una difícil carrera por mantener viva su relación con su hijo al tiempo que rechazaba una y otra vez las invitaciones para integrarse en el colectivo de apoyo a los presos de ETA.

La madre del terrorista más famoso recorrió más de 300.000 kilómetros en coche -le aterrorizaba el avión- para ver a su hijo preso. Su llegada a las distintas cárceles, según recuerdan funcionarios de prisiones, nunca pasó desapercibida. "Venía como a una boda, con anillos y collares, elegante y alegre, siempre educada y cordial con nosotros, nada que ver con el carácter frío ni la mirada agresiva del hijo ni mucho menos con la actitud desafiante de la mayoría de los familiares de presos de ETA". En una ocasión, un guardia civil, aun sabiendo a quién iba a visitar, se atrevió a pegar la hebra con ella.

 

-De Tetuán, ¿eh? O usted es hija de funcionario o de militar.

-De militar, agente.

-Pues permítame que la acompañe.

 

La última vez que vio a su hijo fue el 7 de julio de 2005, en la cárcel madrileña de Aranjuez. Esperanza ya apenas podía caminar. Había seguido manteniendo la costumbre de mandarle 150 euros mensuales, que rebañaba con trabajo de su pensión, e incluso llegó a hablar con un taxista de San Sebastián para que fuera a recogerlo en cuanto obtuviera la libertad. Pero entre las nieblas del Alzheimer y una mano oportuna que apagaba la televisión en el momento justo, Esperanza se fue alejando de la realidad de su hijo en huelga de hambre.

 

Las dos ancianas están sentadas frente a frente. Una se quedó viuda el 2 de enero de 1977, a las ocho y media de la mañana. Tres pistoleros de ETA se apostaron frente a su marido, el comandante del Ejército José María Herrera, y lo acribillaron con disparos de metralleta en la misma puerta de su casa.

Pasado el tiempo, el hijo del militar se casó con una muchacha llamada Altamira de Juana. La anciana enferma es precisamente la madre de Altamira y de Iñaki de Juana Chaos.

 

Lo que une a estas dos mujeres, más allá de la familia o incluso de la fatalidad de una vida marcada por ETA, es el interés común, tácito, de que el odio no prolongue el trabajo de las pistolas.

El País Vasco también está lleno de historias así. Madres de hijos que matan y mujeres de hombres que mueren tejiendo una red invisible de afecto imposible de fotografiar, indetectable para el radar de los telediarios.

 

Al día siguiente del fallecimiento de la madre del terrorista, las asociaciones vinculadas a los presos de ETA publicaron en Gara hasta 10 esquelas en su memoria. Una de ellas aparecía firmada por "Helena", la enigmática mujer de Bayona. En todas se refieren a Esperanza Chaos como "la madre de un preso político vasco". Tal vez ignorando, o tal vez no, que la única familia política de Esperanza Chaos era, lo que son las cosas, la viuda de un militar asesinado por ETA."

 

PABLO ORDAZ - San Sebastián - 11/02/2007

 

Terrorismo y periodismo, aspectos éticos

Terrorismo y periodismo, aspectos éticos

Entrevista con Giovanni Tridente

ROMA, viernes, 16 febrero 2007 (ZENIT.org).- ¿Cómo hay que informar sobre terrorismo? ¿Es lícito dar voz a los comunicados de los terroristas?

Son preguntas a las que trata de responder Giovanni Tridente, autor del ensayo recién publicado en italiano «Ataque a la información. Una aproximación ética a la cobertura mediática del terrorismo» («Attacco all’informazione. Un approccio etico alla copertura mediatica del terrorismo», editorial Apollinare Studi).

Zenit se ha dirigido a Tridente, que está acabando el doctorado de investigación en comunicación institucional, en la Universidad Pontificia Santa Cruz de Roma, para conocer mejor las consecuencias éticas de la cobertura mediática de los acontecimientos terroristas.

 

--Usted se pregunta hasta qué punto el periodista debe prestar voz a quien fomenta el odio. ¿Tiene ya una respuesta?

 

--Tridente: Un periodista se alinea con los sembradores de muerte cada vez que se sitúa de modo acrítico frente a la noticia terrorista; cuando, por pereza o por supuestas reglas del hacer información, omite contextualizar el contenido que ofrece a los propios lectores; retransmite tal cual, sin una atenta y documentada verificación de las fuentes y sin realizar ningún tipo de corte, los comunicados o las reivindicaciones de los terroristas.

 

En síntesis extrema, todas aquellas veces que deja de lado la actitud responsable al propio trabajo, sin tener en cuenta las implicaciones en cuanto a consecuencias negativas, incluso psicológicas, a las que expone a los propios destinatarios.

 

--¿Cómo habría que cubrir periodísticamente el terrorismo?

 

--Tridente: Sobre todo, contextualizando el evento. En el caso de comunicados de los terroristas, deberían ser reescritos con una nueva terminología, eliminando posibles mensajes en clave y lenguajes «batalleros».

 

Además, hay que ponerse del lado de las víctimas, disminuir el alcance violento de las acciones terroristas evitado el sensacionalismo, relegar tales noticias a las páginas internas dándoles poquísimo espacio, y favorecer una información que promueva la conciencia antiterrorista.

 

En el caso de las imágenes televisivas, habría que redimensionar la espectacularización de los servicios, evitando mostrar escenas de sangre o cuerpos martirizados.

 

--«Está bien que el periodista confíe sobre todo en la propia conciencia, tenga muy presente el “concepto de persona” y los “valores humanos”», dice usted. El problema es que no todos tienen el mismo concepto de persona y valores humanos...

 

--Tridente: Creo que todos pueden converger sobre el hecho de que en cualquier ámbito de la existencia ya no se puede hablar de hombres como si fueran números o cosas.

 

La historia nos enseña desde hace tiempo el aspecto trágico de semejante mentalidad. El concepto de persona al que me refiero es el que considera el ser humano siempre como fin y medida, y nunca como medio o instrumento en las manos de pocos elegidos.

 

Por esto estoy de acuerdo con el Consejo Pontificio de Comunicaciones Sociales, cuando en un documento afirma que «la comunicación debería hacerse por personas en beneficio del desarrollo integral de otras personas».

 

--Usted apela a la «corrección» y a la responsabilidad. ¿Qué entiende por ambas?

 

--Tridente: Ante todo, es bueno comprender que el trabajo del periodista no acaba cuando el periódico va a la rotativa o cuando se emite el servicio televisivo.

 

Más bien en ese momento comienza... Comienza cuando llega a manos del lector o a los ojos del telespectador. Sólo después se podrá comprender si se ha hecho un buen trabajo.

 

Y el trabajo bien hecho dependerá de la honestidad con la que se ha actuado, si se han tenido en cuenta las propias acciones y si se ha trabajado exclusivamente por un bien compartido.

 

Esto requiere prudencia y una orientación sincera a favor de la salvaguarda de los derechos de la verdad y de los deberes que todos tenemos ante la sociedad.

ZS07021622

Un artículo del ‘Washington Post” afirma que “ETA habría desaparecido esta primavera” de no haber sido por la política de Zapatero

Un artículo del ‘Washington Post” afirma que “ETA habría desaparecido esta primavera” de no haber sido por la política de Zapatero

El que fue miembro de ETA, Eduardo Uriarte, asegura que un gobierno "no puede dar credibilidad y dignidad a un grupo terrorista como ha hecho el Ejecutivo español", ya que "ETA no busca la negociación sino que busca la victoria"

El diario estadounidense 'Washington Post' recoge en su edición de ayer un artículo dedicado a la situación del proceso de paz después del atentado perpetrado por ETA el pasado día 30 de diciembre en el aeropuerto de Barajas de Madrid. En él, manifiesta su valoración sobre la situación diferentes líderes políticos, miembros de Batasuna, ex miembros de la organización terrorista e, incluso, un antiguo alto funcionario del Ministerio del Interior bajo anonimato.

En el artículo, titulado 'El proceso de paz español se tambalea tras el atentado', el que fue miembro de ETA, Eduardo Uriarte, asegura que la banda terrorista "casi había desaparecido y la decisión de dialogar con ellos devolvió a ETA a la vida".

 

A su entender, un gobierno "no puede dar credibilidad y dignidad a un grupo terrorista como ha hecho el Ejecutivo español", ya que "ETA no busca la negociación sino que busca la victoria".

 

El atentado podría haberse evitado

 

Sin embargo, el dirigente de Batasuna, Joseba Álvarez, indica que el atentado "podría haberse evitado" si el Gobierno "hubiera hecho lo que acordó" y recuerda que ya el pasado 18 de agosto "ETA dijo públicamente que el camino para la paz estaba bloqueado, y que si no habían nuevos movimientos, algo podría pasar".

 

En este sentido, subraya que "sin ETA no habría proceso de paz" y defiende que "cualquier tipo de desarme tendrá lugar al final del proceso". En referencia al terrorismo islamista, señala que el presidente de Estados Unidos, George Bush, "intenta hacer creer que toda la violencia es terrorismo y que solo hay un tipo de terror".

 

Álvarez destaca que "en la sociedad vasca la mayoría del pueblo nunca estuvo a favor de la lucha armada", pero, a su juicio, "distingue entre los ataques de AlQaeda y ETA". "Lo que alimenta a ETA es la sociedad en sí misma", concluye.

 

ETA habría desaparecido esta primavera

 

Por otro lado, un "antiguo alto funcionario" del Ministerio del Interior, que, según el diario estadounidense, sólo accedió a hablar de este asunto bajo anonimato, manifiesta que ninguno de sus informes "aportaban una base para lo que el presidente quería hacer". "Las principales secciones antiterroristas en España decían que ETA habría desaparecido para esta primavera, que el grupo estaba muy debilitado, y que Batasuna era incapaz de movilizar nada", asegura.

 

Por su parte, el portavoz socialista en el Congreso, Diego López Garrido, explica en 'Washington Post' que "era lógico pensar que ETA estaba preparada para abandonar las armas y la violencia" pero que, después del atentado, "nos encontramos con un nuevo hecho".

 

Para el dirigente 'popular' Gustavo de Arístegui, el problema reside en que "cuando el presidente del Gobierno dijo que primero habría paz y después política, en realidad dijo a ETA que por primera vez en 40 años, existía la posibilidad de pagar un precio político por la paz". "En mitad del proceso, el Gobierno dio claras muestras de una política de apaciguamiento, con la voluntad de hacer casi cualquier cosa para que ETA se sentara en la mesa de negociación", denuncia.

 

Análisis Digital, 19 de febrero de 2007

Indigenismo abertzale

Indigenismo abertzale

Toda emigración es equivalente, se dice a menudo. La inmigración que hoy conoce España no es otra cosa que la emigración que salió de nuestro país en décadas anteriores, sólo que ahora en sentido contrario.

Ésta es la versión oficial. Pero, ¿es verdad que todos los procesos migratorios son iguales, responden a las mismas causas, tienen el mismo valor y aportan las mismas ventajas?

La inmigración fue una necesidad en naciones nacidas precisamente de la afluencia de pobladores a un territorio casi vacío, como fue el caso de los USA, de Australia, de la Argentina o de otros países americanos durante los dos últimos siglos. También fue una necesidad para los países que, como Alemania, quedaron destruidos por la Segunda Guerra Mundial y debieron acudir a la mano de obra extranjera para reconstruir un país que había perdido en las trincheras muchos millones de hombres jóvenes.

Pero no parece que estas situaciones sean equiparables a la muy desarrollada y poblada Europa Occidental de hoy –incluida España– y, sin embargo, la afluencia de nuevos inmigrantes no cesa.

Por otro lado, la muy organizada, planificada, limitada, reglada y contratada emigración española de los años 50 y 60 no parece tener mucho en común con la caótica avalancha de hoy. Los españoles emigrados en dichas décadas hacia Centroeuropa no arribaron en botes a las playas, no dormían en los metros, no se vieron obligados a improvisar su subsistencia mediante la venta de productos pirateados jugando al corre-que-te-pillo con la policía, ni, mucho menos aún, organizaban bandas de atracadores ni salvajes tribus de gamberros urbanos.

Pero, olvidando estas diferencias, uno de los argumentos más oídos en defensa de la inmigración suramericana es que, en esta España trastornada por su auto-odio, los hijos ultramarinos del viejo Imperio significarán una renovadora aportación de hispanismo que hará mucho bien especialmente en las regiones más castigadas por el separatismo. Pero el amor a la que ellos llaman madre patria cuando están de buen humor no debe hacer olvidar que el rencor indigenista sigue subyaciendo en las conciencias de muchos de los llegados de aquellos países, donde no en vano han sido educados en el odio hacia quienes les han sido presentados con mucha frecuencia como sus conquistadores y opresores.

Mientras las cosas vayan bien, haya trabajo, se gane dinero y no aparezcan demasiadas tensiones con la población local, todo irá sobre ruedas. Pero las cosas pueden cambiar, y será precisamente en las regiones conflictivas por los separatismos donde empezarán a cambiar antes. Porque no pasará mucho tiempo sin que comiencen a escucharse los cantos de sirena de los nacionalistas, que no perderán ocasión de intentar atraerse a esos futuros votantes con la estratagema de identificar la conquista española de América con la de Euskalerria y Cataluña.

Y de nada servirá intentar explicar que ni los vascos ni los catalanes han sido jamás combatidos ni invadidos por los españoles y que, durante la conquista americana, los vascos y catalanes jugaron, naturalmente, en el equipo conquistador. Empezando por los vascos Elcano, Legazpi y Urdaneta; continuando por los también vascos Andagoya, Irala o Garay; pasando por los incontables soldados vascos que acompañaron a Cortés, Pizarro, Almagro o Valdivia; por cientos de generales, gobernadores, almirantes y virreyes; por el catalán Portolá, conquistador de California; y concluyendo con los miles de vascos y catalanes que murieron defendiendo la españolidad de Cuba.

Pero es evidente que estos argumentos, y otros mil, no llegarán jamás a los interesados. Pero las equiparaciones Bolívar-Arana y Ché-ETA funcionarán maravillosamente, por lo que no se tardará en ver a los inmigrantes suramericanos engrosando las filas separatistas.

(Post Scriptum: Algunos días después de escritas las líneas anteriores, leemos en el Gara [8 de enero de 2007] un artículo titulado "A los emigrantes ecuatorianos", escrito por Jesús Valencia, educador social. Éstos son algunos de sus párrafos:

"Carlos y Diego son víctimas no deseadas de un conflicto que, seguramente, no conocían cuando vinieron. La historia oficial oculta que España arrastra un problema enconado todavía no resuelto. ¿ETA? No, la política colonial que tan bien conocéis vosotros. Los ejércitos de Castilla invadieron nuestras tierras casi por las mismas fechas en que avasallaban las vuestras. El último Mariscal de los vascones, lo mismo que Rumiñahui, se enfrentó a los invasores. Ambos fueron apresados con las armas en la mano, encarcelados y posteriormente asesinados. Tras la conquista, el sometimiento colonial. Pero los pueblos libres no se resignan a vivir siempre sojuzgados. (...) Tras largos años de guerra derrotasteis en las faldas del Pichincha al ejército invasor. Todavía puede contemplarse en la Plaza Mayor quiteña la estatua del «león hispano» que se retira malherido. Nosotros no lo hemos logrado todavía. La tremenda explosión de Barajas es un episodio más de esta larga confrontación con un estado que nos niega la soberanía. (...) Aunque os exigen que repudiéis a la izquierda vasca, es la que más siente vuestras muertes. Nos vincula el dolor compartido con el que tratan de enfrentarnos. Se aclararán las cosas. Vosotros y nosotros somos dos colectivos despreciados y llamados a entendernos. Un día reforzaremos nuestra hermandad como compañeros trabajadores de pueblos soberanos".

Dos días después aparecía la respuesta, un artículo titulado "Somos inmigrantes, cuenten con nosotros", escrito por Susana Castro, Txanba Payés y Neto Biya en nombre de la Asociación Cultural Latinoamericana de Inmigrantes (ACLAI):

"Como latinoamericanos que hemos llegado a vivir y trabajar en Euskal Herria queremos dejar clara nuestra postura de compromiso desde la solidaridad con el pueblo vasco. Somos conscientes de la realidad política cultural y lingüística que vive este pequeño país y por eso nos solidarizamos con él. América Latina, quienes venimos de aquel continente, sabemos muy bien lo que es que se pisoteen los derechos como pueblos. Quienes nos invadieron, pisotearon nuestra cultura y nuestras lenguas. No hace falta decir en qué nombre se hizo tanto etnocidio y genocidio en el continente que muchos conocemos como América Latina. De esa realidad partimos muchos de los que estamos llegando a Euskal Herria. Por tanto, nos solidarizamos con el pueblo vasco y queremos trabajar con ellos para que este pequeño país viva y siga teniendo futuro como nación. (...) Nos quieren hacer creer que trabajar con ustedes es ser «terrorista», a nosotros no nos van a engañar. Sabemos que es el mismo discurso de los fascistas que prohíben a las personas que manifiesten su forma de pensar, y prohíben organizaciones culturales, periódicos, en definitiva, diferentes formas de pensar".

Ya están aquí).

Jesús Laínz
http://www.elsemanaldigital.com/arts/62831.asp?tt=