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Foro El Salvador

Dolor de la Iglesia en Francia por el fallecimiento del Abbé Pierre

Dolor de la Iglesia en Francia por el fallecimiento del Abbé Pierre

Fundador de la Comunidad Emaús, para la promoción de la dignidad de los pobres

 

PARÍS, lunes, 22 enero 2007 (ZENIT.org).- El Abbé Pierre, fundador de la Comunidad de Emaús, murió este lunes en París, a los 94 años, como consecuencia de una neumonía, según ha informado esa institución en un comunicado.

 

El sacerdote fundador de esa comunidad, dedicada a la ayuda de los pobres y con los pobres, era el personaje más popular en la sociedad francesa, como testimoniaban repetidamente durante años los sondeos de opinión.

 

Entre los numerosos mensajes de obispos de todo el mundo, en particular de Francia y Bélgica, emitidos este lunes al hacerse pública la noticia del fallecimiento, se encuentra el del cardenal Jean-Pierre Ricard, presidente de la Conferencia Episcopal Francesa.

 

«El Abbé Pierre ha llegado al Padre. Que Dios le acoja ahora en la plenitud de su Amor», explica el purpurado.

 

En estos momentos, el cardenal piensa en los franceses, «cuya admiración por el Abbé Pierre no ha sido desmentida desde hace tantos años. A través de él, han manifestado su apego a la generosidad, a la solidaridad, y a la atención por los más necesitados».

 

«Emaús y la fundación del Abbé Pierre seguirán actuando en su nombre, pues la precariedad y las malas condiciones de alojamiento siguen siendo preocupantes, en Francia al igual que en otros muchos países», asegura el prelado.

 

Emaús Internacional cuenta con 327 comunidades repartidas en 39 países a través de 4 continentes.

 

La mayoría de sus acciones «se realizan siempre con y para los más pobres. En la mayoría de los casos, estas acciones se autofinancian a través del trabajo de estos grupos», explica un comunicado de la Comunidad.

 

Emaús promueve en el escenario internacional una lucha sobre varios temas prioritarios, en particular, «contra la esclavitud contemporánea», a favor del «agua como derecho fundamental de la Humanidad y la finanza ética».

 

El Abbé Pierre (su nombre de pila era Henri Grouès) nació en Lyón y fue ordenado sacerdote en 1938. Se convirtió en un héroe de la resistencia en Francia durante la Segunda Guerra Mundial, salvando la vida de miles de personas, judíos y perseguidos políticos.

 

Junto a su extraordinaria obra de caridad, fue conocido también por algunas posiciones controvertidas asumidas en público. Era amigo del filósofo negacionista el Holocausto judío, Roger Garudy; en alguna ocasión apoyó públicamente la adopción de niños por parte de homosexuales; y sostuvo al obispo francés Jacques Gaillot cuando la Santa Sede aceptó su renuncia al gobierno de la diócesis de Evreux por sus posiciones en contra del Magisterio de la Iglesia.

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“ETA quiere tutelar el proceso de diálogo político”. Patxi Zabaleta resta credibilidad a la “reflexión” anunciada por Batasuna

“ETA quiere tutelar el proceso de diálogo político”. Patxi Zabaleta resta credibilidad a la “reflexión” anunciada por Batasuna

Patxi Zabaleta, el coordinador de Aralar, una escisión de Batasuna tras el fracaso de la anterior tregua, ha asegurado hoy que la "reflexión" que anunció la formación ilegalizada tras el atentado de Barajas no fue una propuesta de "calado" sino para "salir del paso". Esta es la conclusión a la que ha llegado después de que la izquierda abertzale advirtiera ayer que la sentencia del Tribunal Supremo (TS), que considera organizaciones terroristas a Jarrai, Haika y Segi, "pone las bases para perpetuar el conflicto en su concepción más cruda".

 

En declaraciones a RNE, el dirigente de Aralar opinó que Batasuna "tiene que hacer una reflexión sobre sus raíces" y no "sobre si hay o no tregua", es decir, sobre si acepta los "exclusivos cauces políticos" y renuncia a la lucha armada. Afirmó que esa reflexión anunciada por la formación ilegalizada no era una propuesta de calado, sino “una propuesta casi dialéctica para salir del paso".

 

Desacuerdo con la sentencia del TS

A pesar de esta postura, Zabaleta mostró su desacuerdo con la sentencia del TS que declaró organizaciones terroristas a Jarrai, Haika y Segi, Zabaleta y mostró su deseo de que ésta sea revocada por instancias superiores tales como el Tribunal Constitucional o los tribunales europeos. En su opinión “el calificar como terroristas a grupos que en realidad no están armados, o no se ha demostrado que estén armados, sino sólo por la coincidencia de objetivos, nos hace caer en lo que sería el delito ideológico, y eso es contrario a la democracia”. Aseguró también que los actos violentos de la kale borroka que ha tenido lugar este fin de semana "no son justificables".

 

Batasuna tiene que renunciar a la violencia

Zabaleta dejó la puerta abierta de Aralar a los militantes de Batasuna y subrayó que muchos de ellos “tienen inquietudes, vocación y ganas de hacer política". Desde su punto de vista, Batasuna "tiene que dar un paso adelante", tiene que renunciar a la lucha armada. A su juicio hoy Batasuna no sufrirá nuevas escisiones como la que dio lugar a su partido tras la tregua de Lizarra en el 2000.

 

La ruptura de la tregua, "una actuación de orgullo"

Sobre la causa de la ruptura de la tregua, Zabaleta consideró que ésta se debió a "una actuación de orgullo" por parte de la banda al "querer tutelar un proceso de diálogo" que, además, a su juicio, supuso un "desprecio" para los agentes políticos y un "menosprecio específico para Batasuna".

 

Otra tregua "no es creíble"

Consideró que en estos momentos un nuevo anuncio de tregua "no tiene sentido" porque "no es creíble" y la participación en la vida política de Batasuna "tiene que partir necesariamente de un cese definitivo garantizado y unilateral de la lucha armada". "ETA no tiene cabida en el siglo XXI en un pueblo desarrollado como el País vasco, y tiene que abordar la terminación, que queremos que sea dialogada, precisamente para que ésta sea para siempre".

 

Elplural.com, 22 de enero de 2007

La ideología no resuelve problemas

La ideología no resuelve problemas

A juzgar por el incremento en el número de homicidios, la Ley de Protección contra la Violencia de Género ha resultado un rotundo fracaso. Las estadísticas revelan que la norma y las medidas que incorpora parten de un mal diagnóstico de este drama. La ideología no sirve para explicar esta realidad y tampoco para resolver el problema.

 

Hace ahora dos años se aprobaba con gran trompetería la Ley de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género. En un alarde más de voluntarismo entusiasta, el Gobierno y las organizaciones de la constelación progresista celebraban lo que consideraban el instrumento definitivo para acabar con el maltrato en el ámbito doméstico.

 

Pero una cosa son las buenas intenciones y otra, a veces muy distinta, lo que la propia realidad y las estadísticas indican, que en estos dos años este fenómeno no ha dejado de crecer. De este modo, los homicidios de mujeres a manos de sus parejas o ex parejas ha aumentado de los 61 de 2005 a los 69 del pasado año.

 

La citada ley no estuvo exenta de polémica. Muchos juristas han alertado de que es una norma que penaliza a los hombres frente a las mujeres, lo cual vulnera el principio constitucional de la no discriminación por razón de sexo. Esta cuestión ya ha motivado que varios jueces eleven consultas al Tribunal Constitucional antes de aplicar la ley. Pero es que además la norma se está convirtiendo en un arma arrojadiza en trámites de separación y, como ha denunciado en repetidas ocasiones la jueza decana de Barcelona, María Sanahuja, miles de hombres son detenidos a raíz de denuncias falsas que luego acaban en nada.

 

Lo cierto es que la ley contra la violencia de género y el resto de las medidas que la acompañan han sido un rotundo fracaso porque parten de un mal diagnóstico de este drama cotidiano. La ideología al uso, de la que emanaron dichos proyectos, hace un retrato del maltratador digno de una película de ficción. Según la llamada “perspectiva de género” (que es en realidad el marxismo aplicado a las relaciones de pareja) el verdugo es siempre el macho “tradicionalista” que se niega a la emancipación de la mujer con la que convive, con lo que la violencia que el Gobierno de Zapatero quiere erradicar es aún más execrable porque se considera un vestigio, una herencia del “rancio pasado”.

 

Pero las estadísticas se empeñan en llevar la contraria a esta teoría y nos presentan esta agresividad como un fenómeno nuevo que afecta a parejas cada vez más jóvenes y avanza a grandes pasos entre las situaciones de convivencia desestructurada, de soledad, frustración y falta de apoyos. Para mirar al mal a la cara, hace falta humildad y dejar a un lado tópicos y justificaciones. Sólo se puede empezar a hacer algo adecuado si antes se va al fondo de las raíces profundas de ese mal.

 

Ignacio Santa María

Páginas Digital, 22 de enero de 2007

Franz Beckenbauer regresa a la Iglesia Católica gracias al Papa

Franz Beckenbauer regresa a la Iglesia Católica gracias al Papa


El ‘Kaiser’, una leyenda del fútbol mundial, considera a Benedicto XVI como una “personalidad impresionante” del 2006

 

 

Franz Beckenbauer, una auténtica leyenda del fútbol mundial, reconoce haber regresado a la Iglesia Católica después de un reciente encuentro con el Papa Benedicto XVI, a quien considera la personalidad del 2006.

 

 

El ídolo futbolístico de los alemanes, conocido como el ‘Kaiser’, vuelve a ser un asiduo asistente a las iglesias, según confesó al periódico muniqués Münchner Abendzeitung, desde que entró en contacto con los discursos del Pontífice.

 

 

El astro bávaro, que capitaneó a la selección campeona del Mundial de Alemania en 1974, reconoció al rotativo “haber leído todos y cada uno de los discursos del Papa Benedicto XVI durante su visita a Alemania”.

 

 

“Constantemente me venía aquello de 'Id a la Iglesia y confiésense'” añadió Beckenbauer, quien a pesar de llevar dos divorcios en sus espaldas se describe a sí mismo como un “hombre de fe desde la cuna”.

 

 

“Personalidad impresionante”

 

 

El ‘Kaiser’ afirmó que “pocas veces he visto una persona que irradie tanto, de tanta bondad y de rostro tan amigable. El Papa bávaro es una personalidad impresionante”.

 

 

Cuando Beckenbauer fue recibido por el Papa el 26 de octubre de 2005, con motivo de su presidencia del Comité Organizador Alemán del Mundial de Fútbol 2006, el astro alemán confesó: “ha sido uno de los momentos más emocionantes de mi vida”.

 

 

Franz Beckenbauer, de 61 años, se casó durante el pasado Mundial con su compañera de hace tiempo, Heidi Burmester, de 40 años, con la que tiene dos hijos: Joel, de 5 años, y Francesca, de 2.

 

 

Dos mundiales de fútbol

 

Además de ser probablemente el mejor jugador de la historia de Alemania, Beckenbauer fue también un excelente entrenador. Volvió a la selección alemana como director técnico en 1984. Sorprendentemente, der Kaiser, que no tenía ninguna experiencia como entrenador, llevó a su equipo hasta la final de la copa del mundo de México 86.

 

 

En el mundial de 1990, en Italia, Beckenbauer hizo aún más grande su leyenda consiguiendo ser la segunda persona en el mundo en conseguir la copa del mundo como jugador y como entrenador. Veinte años atrás lo consiguió también el brasileño Mario Zagallo.

 

 

Actualmente es el presidente del club alemán Bayern de Munich y, al mismo tiempo, es el vicepresidente de la DFB (Deutscher Fussball Bund o Federación Alemana de Fútbol); además de ser el principal organizador del Mundial de Fútbol del 2006 en Alemania.

 

Forum Libertas, 19 de enero de 2007

Foro El Salvador se adhiere a la manifestación convocada en Madrid, el próximo 3 de febrero de 2007 a iniciativa del Foro Ermua, bajo el lema “Por la libertad. Derrotemos juntos a ETA. No a la negociación”.

No es momento de más palabras vacías, manipulación de esperanzas frustradas, perversas ambigüedades, o repetición de estrategias fracasadas. Más que nunca, es obligación de todos los demócratas la defensa de la libertad, apoyando al Estado de Derecho en el ejercicio de sus obligaciones, frente a los terroristas y sus cómplices.

 

La libertad, la verdad, la justicia y la dignidad de las víctimas NO son negociables.

 

Un sector de la clase política quiere prescindir del Pacto por la Libertades y contra el terrorismo en el contexto de una agenda política oculta. Por ello, nuestro pueblo debe recordarle que el “Espíritu de Ermua” no fue mera exaltación sentimental y episódica, sino una demostración de madurez social y conciencia moral que no puede despreciar.

 

 

Madrid/Bilbao/Pamplona, 22 de enero de 2007

 

Sin tregua

Sin tregua

Digámoslo de una vez: aquí los únicos que han defendido auténticamente el "diálogo" han sido los que se han opuesto al "diálogo con ETA". Resulta llamativo cómo se han enredado las cosas. Ha sido una operación a la vez cínica y sentimental. Primero, se ha vaciado la palabra "diálogo" de contenido; después, se ha tomado esa palabra ya vacía y se la ha cargado de connotaciones sentimentales. La rentabilidad era inmediata: el que se oponía a comerse el pastel era tachado de insensible. No se entraba a discutir o razonar. Tan sólo se alzaban los ojos al cielo (póngasele la cara de Sopena al angelito) y se exclamaba: "¿Pero cómo se puede estar contra el diálogo?". (Obsérvese con qué frecuencia se ha utilizado la frase así: eludiendo el "con ETA" final.)

Era inútil argumentar a esas alturas que "dialogar" con un interlocutor que esgrime una pistola y que se ha ganado su voz asesinando, no es que sea deseable o indeseable, es que es imposible. Conceptualmente imposible. Es decir: no se puede dialogar con él, si respetamos lo que la palabra "diálogo" significa. De ahí que quienes han defendido "el diálogo con ETA" en realidad estaban entrando a saco en la palabra "diálogo", subvirtiéndola y expoliándola; mientras que los que se oponían estaban defendiendo y preservando, de hecho, su integridad. Sangrante paradoja: aquellos que, según los angelitos, estaban ominosamente "contra el diálogo" eran en realidad los únicos que lo defendían y lo preservaban. (Por supuesto, pasaban por ser los malos de la película.)

Resulta interesante comprobar cómo de los tres términos en juego, "hablar", "negociar" y "dialogar", ha sido este último el más usado. Obviamente, porque era el que mejor se prestaba a esa estratagema sentimental. Era el término más digno, más prestigioso: el único cuyo estricto ejercicio requería que, en realidad, ya estuviese resuelto el problema. Los otros, en cambio, no. Con un terrorista no se puede dialogar, pero sí que se puede hablar y negociar. Eludo aquí el debate de si es ético, legal o conveniente, y hasta qué límite puede hacerse sin pervertir el estado de derecho: tan sólo indico que es conceptualmente posible. ¿Por qué entonces ha sido preferido el otro? Porque "hablar", tan aséptico, y "negociar", tan áspero, no valen para el exhibicionismo sentimental. Tratemos de modificar la exclamación del angelito Sopena (mirada al cielo): "¿Pero cómo se puede estar contra la negociación?". No funciona.

Lo sórdido (¡y cansado!) del zapaterismo es ese perpetuo envoltorio sentimental concebido para la segregación de los que no tragan. La operación siempre es la misma: algo que es discutible y está sujeto a debate, es hurtado del terreno racional y trasladado urgentemente al sentimental. Los críticos pasan entonces a ser individuos sin corazón. Donde pudo apreciarse más nítidamente este mecanismo fue en el folklórico espectáculo de las rosas blancas, aquellas "rosas blancas por la paz" que unas actrices repartieron el año pasado en las puertas del Congreso. Algo sujeto a debate, como era la política concreta de un Gobierno, quedaba convertido en tótem sentimental por el simple procedimiento de adosarlo a algo no sujeto a debate (y con connotaciones blindadamente positivas) como unas "rosas blancas", que además llevaban el refuerzo acrítico de la palabra "paz". Quedaba así constituido un artefacto no sólo embarazoso, sino también siniestro. Embarazoso porque su ofrecimiento suponía un puro chantaje emocional: ¿quién podía renunciar a coger la rosa? Y siniestro porque constituía nada menos que una estrella de David al contrario: quien no cogía la rosa quedaba signado como indeseable, como judío (en un contexto que, entre risitas y lirismos, era simbólicamente nazi).

Aquellas actrices, y las autodenominadas gentes de la cultura en general, son la encarnación perfecta del espíritu zapaterista. Entre los intelectuales orgánicos rechina demasiado el servilismo: son, propiamente, tecnócratas del intelecto al servicio de quien manda, gente fría en el fondo. Pero entre las gentes de la cultura sí pueden apreciarse los elementos sentimentales, porque en verdad se lo creen y no se reprimen a la hora de manifestarlo a flor de piel. Son por ello la auténtica avanzadilla de este Gobierno sentimental. La escalofriante reacción que han tenido después del atentado, cargando las tintas más contra el PP que contra ETA, es sumamente reveladora de lo que se cuece en sus cabecitas. Por supuesto, no están a favor del crimen... pero, por decirlo crudamente: perciben al PP como más enemigo de sus ilusiones que ETA. ETA, de hecho, forma parte de las ilusiones de las gentes de la cultura, y también de la de los angelitos. No la actual ETA asesina, sino la hipotética (¡la ilusoria!) ETA que deje las armas. ETA forma parte de las ilusiones de las gentes de la cultura y de los angelitos en tanto banda de asesinos que un día (¡ilusorio!) dejarán las armas y, por tanto, dejarán de ser asesinos, con lo que quedará demostrado que el hombre es bueno por naturaleza y todos seremos felices (comiendo no perdices, sino gaviotas). El PP, en cambio, se opone a ese sueño: considera que no hay ilusión posible con ETA, y que lo que hay que hacer con los asesinos es perseguirlos y encarcelarlos. Para las gentes de la cultura y los angelitos es más ilusionante una ETA que asesine pero que un día deje de asesinar (una ETA con la que, en suma, puede "dialogarse"), que un PP que diga que una ETA que asesina será asesina para siempre y que no se puede "dialogar" con ella.

Una vez más ha sido el bueno de Bernardo Atxaga el que se ha pronunciado de un modo más sintomático a este respecto. Después del atentado le dijo a Juan Cruz la ya famosa frase: "Esa presencia de los muertos convertía en feo, muy feo, el paisaje que se abría delante..." Si el atentado era lo feo, ¿qué era entonces lo bonito? ¡El diálogo! ¡El "diálogo con ETA" era justamente lo bonito! Lo bonito era saltarse la realidad. De hecho, el tétrico "cordón sanitario" contra el PP que enarbolaba el otro día Federido Luppi (en el momento más atorrante de su vida) no es más que un cordón sanitario contra la realidad. Esa incómoda realidad (¡sin tregua!) en la que resulta imposible dialogar con asesinos."

 

JOSE ANTONIO MONTANO

http://joseantoniomontano.blogspot.com/ y publicado en Basta Ya

 

Un alto cargo de la Conferencia Episcopal acusa al Gobierno de ejecutar un "plan de diseño social" en contra del catolicismo

Un alto cargo de la Conferencia Episcopal acusa al Gobierno de ejecutar un "plan de diseño social" en contra del catolicismo

El director de secretariado de la Comisión Episcopal denuncia que el cambio va más allá del legítimo campo de competencia política hasta invadir "los terrenos de las libertades y derechos personales y sociales, como son los de la educación moral, la familia, el matrimonio y el derecho a la vida"

 

El director de secretariado de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social de la Conferencia Episcopal Española (CEE), José María Gil Tamayo, ha acusado al Ejecutivo de ejecutar un "plan de diseño social" para "desinflar" lo católico.

 

En su columna del número 3.345 de la revista religiosa Ecclesia, titulada 'Catolicismo al 25%', Gil Tamayo asegura que con el "plan de diseño social lo que se quiere es 'desinflar' lo católico hasta un cuarto de 'presión', o sea pincharlo para que no estorbe ni circule".

 

El director de secretariado de Medios del Episcopado se asombra de la "tan profunda y acelerada" transformación de la sociedad española en un cuarto de siglo desde la Transición, pese al cambio a nivel mundial ante las nuevas tecnologías, la globalización y otros muchos factores políticos, sociales y culturales. En palabras del secretario de la Comisión Episcopal, "lo que está ocurriendo en España de mano del Ejecutivo socialista y sus socios hace parecer prehistórico el cambio vaticinado por su antecesor en los comienzos de los 80".

 

Denuncia que el cambio va más allá del legítimo campo de competencia política hasta invadir "los terrenos de las libertades y derechos personales y sociales, como son los de la educación moral, la familia, el matrimonio y el derecho a la vida". La consecuencia de esta incursión moral se refleja leyes en “la añeja corriente laicista, con el correspondiente y hegemónico acompañamiento mediático afín, así como con el manual de adoctrinamiento en curso en la llamada Educación para la Ciudadanía'".

 

Gil Tamayo arguye que el Ejecutivo pretende crear "una nueva sociedad", donde todo sea "tan plural y variado que no se reconozca ninguna seña de identidad arraigada y compartida" y, en consecuencia, se genera una sociedad "débil e inoperante".

 

”Remedio a la pérdida de vitalidad cristiana”

 

Así, critica que se "orquestan" reiterativas noticias sobre encuestas pertenecientes al Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) con el propósito de hacer ver "lo poco católico" que están siendo los españoles.

 

Junto a estas manipulaciones, "otras confesiones religiosas que van ocupando un puesto destacado en España, como es, sobre todo, el caso del Islam goza -además de la financiación de Arabia Saudí y de otros países y grupos árabes- de todo el apoyo directo e indirecto del buró e intelectualidad oficial".

 

Por último, el director de secretariado de la Conferencia Episcopal de Medios pide a los católicos que defiendan sus derechos y libertades civiles y pongan "remedio a la pérdida de vitalidad cristiana".

 

Análisis Digital, 22 de enero de 2007

 

El genocidio armenio

El genocidio armenio


Un editor turco-armenio ha sido asesinado delante de la sede de su periódico. Hrant Dinks tenía 53 años y dirigía el semanario Agos, editado en turco y en armenio. Hace más de un año fue condenado por insultar a la identidad turca al publicar un artículo en el que trataba de las matanzas de más de un millón de armenios hace noventa años en la I Guerra Mundial.

 

Dink ha sido uno de los muchos escritores y periodistas que han sido condenados por hablar de lo que se conoce como el genocidio de los armenios. El artículo 301 del Código Penal convierte en delito el insultar a la identidad turca. Casi todas las penas se han referido a la matanza de armenios por el gobierno de los "jóvenes turcos", aliado con Alemania y por lo tanto en guerra contra los rusos.

 

El flamante Premio Nobel de Literatura, Orham Pamuk, un escritor excelente con el que me he deleitado leyendo su libro Estambul, fue sometido a juicio hace poco más de un año por haber declarado en un periódico suizo que ningún turco estaba dispuesto a tratar los penosos episodios sobre las matanzas de armenios y kurdos que formaban parte del ya decrépito Imperio Otomano al final de la Gran Guerra.

 

Los turcos niegan que fuera un genocidio pero admiten que las matanzas entraban dentro de la estrategia de la guerra. Lo cierto es que cientos de miles de armenios y unos 30.000 kurdos fueron asesinados por el ejército turco que consideraba que los armenios hacían causa común con los rusos.

 

Los historiadores occidentales en general consideran probado el genocidio armenio. Los países que lo han reconocido oficialmente son: Armenia, Argentina, Austria, Bélgica, Canadá, Chipre, Francia, Alemania, Grecia, Italia, Países Bajos, Noruega, Líbano, Lituania, Polonia, Portugal, Rusia, Eslovaquia, Suecia, Suiza, Uruguay, Ciudad del Vaticano y Venezuela.

 

Estados Unidos, Gran Bretaña e Israel no lo aceptan oficialmente aunque admiten las matanzas. En octubre de 2006 el parlamento francés presentó un proyecto que prevé condenar hasta con un año de prisión y 45.000 euros de multa a los que nieguen la existencia del genocidio armenio.

 

El primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, condenó el asesinato de Dink diciendo que era una "bala disparada contra la democracia y la libertad de expresión en Turquía". Las "manos oscuras" que habían asesinato al periodista serían llevadas a los tribunales. Dos sospechosos han sido detenidos.

 

El genocidio hay que situarlo en la histórica pugna entre los nacionalismos turco, armenio y kurdo. Turquía sobrevivió al Imperio Otomano con la creación de una nación con un régimen laico y occidentalizado. Los kurdos, repartidos entre Iraq, Siria, Irán y Turquía son una nación sin estado. Armenia formó parte de la antigua Unión Soviética y desde la recuperación de su soberanía nacional no ha establecido relaciones con Turquía.

 

Son heridas sangrientas de la historia. No se quiere reconocer los hechos por motivos nacionales, ideológicos y políticos. La Turquía moderna arrastra esta pesadilla al no querer reconocer lo que pasó.

 

Es imposible que acepte la verdad histórica porque durante generaciones la unidad nacional ha querido ser impuesta por ley, al margen del reconocimiento de unos hechos tan lamentables.

 

Hoy he almorzado con un judío neoyorkino. Me comentaba que uno de los países europeos en los que se encuentra más cómodo es Alemania. Me acordaba de lo que ha escrito el ex canciller Helmut Schmidt cuando decía que la principal causa de las diferencias entre alemanes y japoneses es que a los japoneses les ha faltado el sentido de la culpabilidad y a los alemanes no.

 

Europa está dividida sobre si Turquía puede formar parte de la Unión. Las negociaciones están en curso pero un pretexto para cerrarles la puerta será el de la Constitución turca en la que los militares tienen un papel decisivo, los derechos humanos y la situación de los kurdos.

 

También habrá que incluir el reconocimiento de los hechos que ocurrieron en la Gran Guerra. Negar la historia es ser víctima de ella. Tengo todas las dudas para que la actual Turquía forme parte de la Unión Europea.

 

Lluís Foix

La Vanguardia, 19/1/2007