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Joaquín Navarro-Valls: «Sin verdad no hay periodismo, sino propaganda»

Joaquín Navarro-Valls: «Sin verdad no hay periodismo, sino propaganda»

Al recibir el Premio «¡Bravo!»

 

MADRID, martes, 23 enero 2007 (ZENIT.org-Veritas).- Joaquín Navarro-Valls, director de la Oficina de Información de la Santa Sede durante 22 años, recibió este martes en la sede de la Conferencia Episcopal Española (CEE)el Premio «¡Bravo!», que concede anualmente la Comisión de Medios de Comunicación Social de esa institución.

 

El antiguo portavoz vaticano, que recibió el «¡Bravo! Especial por su trayectoria», fue el encargado, junto a Joaquín Luis Ortega, «¡Bravo! De Prensa», de pronunciar el discurso de agradecimiento en nombre de todos los premiados (Carlos Herrera, «¡Bravo! de Radio»; Ente Radio y Televisión Valenciana, «¡Bravo! de Televisión»; Pasión Vega, «¡Bravo! de Música»; El noveno día, «¡Bravo! de Cine»; Campaña institucional de la ONCE sobre discapacitados, «¡Bravo! de Publicidad»; Análisis Digital, «¡Bravo! en Nuevas Tecnologías»; y «La Verdad», de la Archidiócesis de Pamplona, «¡Bravo! al Trabajo Diocesano en Medios de Comunicación Social»).

 

Durante el discurso, Navarro-Valls recordó su anterior visita a la Conferencia Episcopal acompañando a Juan Pablo II, precisamente para la inauguración de la sede de la Casa de la Iglesia, y afirmó que durante su larga trayectoria profesional al servicio de la Santa Sede, era mucho más lo que había recibido, que lo que había dado.

 

El experto sostuvo que en «cualquier tipo de comunicación», el problema es «tener algo que decir», y consideró una «tragedia de la comunicación a nivel mundial» los esfuerzos que se hacen por decir algo, por conseguir un espacio en un periódico para inventar algo en lo que no se cree.

 

«La comunicación periodística no puede ser más que la transmisión de una experiencia que uno considera verdad; sin esa experiencia, no hay comunicación. Si no se cree que la comunicación es verdad, no hay periodismo sino propaganda», afirmó Navarro-Valls.

 

En este contexto, resaltó que durante sus años de trabajo como director de la Oficina de Información de la Santa Sede nunca orientó su trabajo «a atraer el interés de la opinión pública», sino que su intento se centró en «no defraudar las expectativas», que la opinión pública ya tenía, pero no en crearlas.

 

Al concluir el acto, y en un breve encuentro con algunos de los periodistas que acudieron a la entrega de estos Premios, Navarro-Valls abundó en algunas de estas ideas, matizando la influencia que tiene en el modo de hacer comunicación el tema central planteado por la modernidad: un mundo donde «sabemos de todo», pero no «sabemos qué es el hombre».

 

Para el ex portavoz, este «desconcierto sobre la naturaleza del ser humano» se refleja en el modo en que se resuelven multitud de problemas, como el modo de afrontar el aborto o la eutanasia. En este sentido, se preguntó cómo se puede resolver problemas o plantear legislaciones, «si no sé qué es el hombre».

 

Navarro-Valls defendió la necesidad de una «reflexión antropológica» que dé luz a muchos debates y avances desconcertantes.

 

Finalmente, y respecto a la información religiosa, se refirió exclusivamente a la «profesionalidad», y añadió que del mismo modo que se exige a un periodista que hace información deportiva que conozca qué es el deporte y muestre cierta «estima» por su quehacer, se debe exigir esa competencia también a quien haga información sobre la vida de la Iglesia.

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Imaz, el verdadero referente del PNV

Imaz, el verdadero referente del PNV

 

La estrategia negociadora de Zapatero con ETA no sólo ha originado una sima insalvable con el PP. También ha vuelto a dividir al PNV. Algo se está moviendo en el mundo peneuvista al encastillarse el lehendakari en su denostado y excluyente plan soberanista, frente a Josu Jon Imaz, que está liderando con mano de hierro el nacionalismo vasco de toda la vida, el anterior al Pacto de Lizarra.

 

Se ha escrito mucho en torno a la supuesta existencia de las “dos almas” del PNV: la independentista, encarnada durante años en la polémica figura de Xabier Arzalluz, y la más moderada, cuyo máximo exponente fue durante mucho tiempo Juan Mari Atutxa. Y es verdad que han existido y existen estas dos posiciones dentro del PNV.

 

Zapatero, con su estrategia de diálogo con la banda terrorista ETA, ha dejado vacío de todo protagonismo al lehendakari Juan José Ibarretxe porque es el propio presidente del Gobierno el que le ha sustituido en el papel que representó en el pasado con el Pacto de Lizarra.

 

Desde que el Gobierno empezó el mal llamado proceso de paz, la actuación de Ibarretxe ha sido cuanto menos ridícula. Haciendo caso omiso a las directrices del EBB (ejecutiva del PNV), no ha hecho más que obsesionarse en recalcar su protagonismo y reconducir cualquier iniciativa hacia su denostado plan soberanista.

 

Un ejemplo de esta huida hacia delante del lehendakari fue la convocatoria de manera unilateral, sin la aprobación del partido, de la manifestación tras el atentado de Barajas con el agravante del ambiguo lema “Por la paz y el diálogo”, cuando dos personas acaban de ser asesinadas. Otro ejemplo es la reincidencia al verse de nuevo con Otegi cuando está en medio de un proceso judicial precisamente por haberse reunido con el líder batasuno.

 

Ibarretxe sigue anclado en las posiciones del pasado y no ha sabido tener cintura para proponer un discurso diferente y, a la vez, constituirse en la referencia del mundo nacionalista, y también para el Gobierno central, al poder aportar la experiencia aprendida tras la anterior tregua de ETA. Se ha convertido en estos 18 meses en un político autista, mal aconsejado por un equipo mediocre y, lo peor, celoso de los dirigentes de sus propias filas.

 

Y es que la ausencia de referencias en el mundo nacionalista por parte del lehendakari la ha asumido Josu Jon Imaz, que ha sido meridianamente claro durante todos estos meses. Primero, el fin del terrorismo; y a Batasuna, mientras no condene la violencia, ni agua. Imaz se ha convertido en la chica que todos quieren sacar a bailar. Unos, como Zapatero, la quieren para besarla al alabar en público su papel en el Congreso de los Diputados, y otros, como los terroristas, para “quitarselo” de encima, al arremeter explícitamente contra el “PNV de Imaz” en su último comunicado.

 

El ataque de celos de Ibarretxe ha llegado a tal extremo que fueron los partidarios de Imaz dentro del PNV los que mediaron con La Moncloa para que Zapatero recibiera al lehendakari la semana pasada. Sin embargo, por muchas fotos que se haga para saciar su ego político, Ibarretxe empieza a ser un cadáver en el PNV. La prueba del 9 serán las próximas elecciones municipales y autonómicas.

 

Hasta entonces, las espadas están guardadas en el PNV y habrá que esperar a la primavera. El sector de Ibarretxe cuenta con el apoyo del independentista Joseba Egibar, que controla el partido en Guipúzcoa. Josu Jon Imaz, que ganó por un puñado de votos, pero ganó, a Egibar la presidencia del PNV, está consiguiendo aglutinar al nacionalismo vasco moderado de toda la vida: el anterior al Pacto de Lizarra, el que defiende el estatuto de autonomía, el que defiende “primero la paz, y luego la política”, el que quiere que Batasuna condene la violencia. A diferencia de etapas anteriores, parece que este PNV cuenta ahora con la mayoría del sentir de las bases. Es la hora de Imaz.

 

Raquel Martín

Páginas Digital, 23 de enero de 2007

El gran engaño de la tregua: ETA extorsionó a 300 empresarios durante 2006

El gran engaño de la tregua: ETA extorsionó a 300 empresarios durante 2006

El V Informe de Verificación del Foro de Ermua denuncia la extorsión a 300 empresarios vascos y navarros. El informe denuncia que los actos de terrorismo callejero en 2006 produjeron daños por valor de 2,43 millones de euros. A cambio, la Ertzaintza sólo efectuó 17 detenciones. Los contactos del Gobierno con los terroristas se iniciaron a pesar de que continuaba la violencia

 

La tregua de ETA sólo fue un farol, una vez más, una trampa en la que cayó el Gobierno Zapatero. Muchos lo sospechaban, pero los datos del Foro de Ermua lo certifican. Así, en la mañana de hoy conocíamos que durante los doce meses del año pasado, 300 empresarios vascos y navarros fueron extorsionados. Se les exigió entre 18.000 y 70.000 euros llegando en ocasiones a los 100.000. En total, la recaudación por esta vía podría ascender a los 1.350.000 euros, según señala el V informe de Verificación elaborado por el presidente del Foro de Ermua, el catedrático de Economía, Mikel Buesa.

 

A esta cifra, habría que añadir los 1.200 bonos de 60 euros comercializados por EKIN y las colectas a favor de ETA y sus presos en las fiestas vecinas y en los pequeños comercios. El inventario de ETA también es mayor después de la tregua: 5,3 toneladas de material para fabricar explosivos, 20.000 originales de documentos de identidad y materiales para su falsificación, dos troqueladoras, 30.000 placas de matrícula y los 350 revólveres y pistolas que el Gobierno confirmó, una semana después, que habían sido sustraídos por la banda.

La Paz que tanta propaganda ha proporcionado al Ejecutivo Zapatero fue una oportunidad de crecimiento para las filas de los asesinos: el informe de verificación calcula que 516 etarras más se encuentran en suelo francés, y suponemos que no han ido a hacer turismo.

 

Por otra parte, el informe da cuenta de la evolución del terrorismo callejero durante el 2006 con 259 actos de violencia callejera que provocaron daños por valor de 2,43 millones de euros. Además, se incluye un cuadro donde se puede observar cómo la violencia callejera se dispara en septiembre, cuando el ‘proceso’ se daba por roto, y en diciembre cuando definitivamente ETA voló el ‘alto el fuego’ en la T4.

 

En su afán de mostrar buena voluntad, la Ertzaintza tan sólo ha detenido 17 personas por violencia callejera y durante el primer trimestre del 2006 no se detuvo a ninguna persona, lo que pone en evidencia –según el informe- la parálisis de las Fuerzas de Seguridad. Buesa sugiere que esa parálisis obedece a un giro en la política antiterrorista que pasa de querer derrotar a ETA a pretender dialogar con ella.

 

Además, el presidente del Foro de Ermua también pone de manifiesto la evidencia de que no existía ausencia de violencia cuando se iniciaron los contactos con la banda, por lo que apunta que el presidente Zapatero incumplió la resolución parlamentaria de mayo de 2005 y sus propias declaraciones de 29 de junio de 2006. Les aconsejamos la lectura completa de un informe contundente, realizado con rigor universitario.

 

Hispanidad.com, 23 de enero de 2007

Batasuna y Lakua coinciden en que la única vía es el diálogo

Batasuna y Lakua coinciden en que la única vía es el diálogo


La portavoz del Gobierno de Lakua, Miren Azkarate, y el mahaikide Pernando Barrena coincidieron ayer en valorar que el diálogo es la única vía que puede permitir avanzar en un proceso resolutivo. El día después de la reunión mantenida por el lehendakari, Juan José Ibarretxe, y los representantes de Batasuna Arnaldo Otegi y Rufi Etxeberria, ambas partes insistieron en la necesidad de hablar para alcanzar soluciones.

 

 

IRUÑEA-GASTEIZ

 

 

Al día siguiente de que el lehendakari, Juan José Ibarretxe, mantuviera un encuentro con los representantes de la comisión negociadora de Batasuna Arnaldo Otegi y Rufi Etxeberria, el Ejecutivo de Lakua y la formación abertzale coincidieron en apelar al diálogo como el único camino para avanzar en la búsqueda de soluciones.

En una comparecencia celebrada en Iruñea, el mahaikide Pernando Barrena y la también integrante de la comisión negociadora de Batasuna Arantza Santesteban, remarcaron que «el ejercicio del diálogo es imprescindible», y llamaron a practicarlo a todos los agentes políticos, con el objetivo de sentar las bases que hagan que «el proceso de resolución tenga la máxima viabilidad a la mayor brevedad posible».

 

Barrena, que «por respeto a las partes» no quiso dar datos del encuentro del lunes en Ajuria-Enea, expresó su deseo de que la situación actual «sea un momento de valle en un gráfico de evolución del proceso político», y abogó por no echar por tierra «el trabajo realizado durante años y que tiene por objetivo la resolución».

 

Como ingredientes para poder avanzar, citó el diálogo, la formación de un «escenario de no-violencia», el logro de un «compromiso sólido de todas las partes» y «el respeto a la interlocución de todos». Subrayó, asimismo, que cada agente debe tomar sus propias posiciones, pero también facilitar el camino a los demás.

 

Preguntado por la estrecha relación entre PNV y PSOE, Barrena valoró que no constituye un elemento nuevo, ya que «en estos diez meses el PNV siempre ha actuado a rebufo del PSOE y dándole cobertura». «Lo que está claro es que ahora el PSOE necesita al PNV para gestionar esta nueva situación. Nosotros no tenemos nada que decirle al PSOE, pero esperamos que la actitud del PNV sea responsable», agregó Barrena, que instó a este partido a impulsar un proceso de solución real a partir del derecho a decidir y la territorialidad.

 

Por su parte, preguntada por esta reunión al término del Consejo de Gobierno, Miren Azkarate respondió que el Gabinete de Ibarretxe «no tiene comentario alguno que realizar». De todos modos, la portavoz de Lakua sí declaró, tras señalar que «esto es algo que el lehendakari ha dicho en muchas ocasiones», que «el diálogo es la única forma de encontrar soluciones para el futuro».

 

Una posición que, por otra parte, contrasta con la expresada el lunes por el diputado del PNV Josu Erkoreka, quien limitó el alcance del diálogo con Batasuna a que «se sepa en cada momento la actitud que mantienen y la disposición en la que están». Puntualizó que «otra cosa muy distinta» es mantener «reuniones periódicas» para llegar a bases de acuerdo, ya que, a su parecer, «no hay condiciones para ello».

 

Desde el PSOE, Rodolfo Ares consideró el encuentro «una equivocación», y pidió a Ibarretxe que sea «más exigente» con la izquierda abertzale, mientras Diego López Garrido afirmó que reunirse con Batasuna «no es una práctica recomendable».

 

Gara, 24 de enero de 2007

Acabar con el decálogo

Acabar con el decálogo

Después de leer el Manifiesto del PSOE con motivo del XXVIII aniversario de la Constitución y sus sorprendentes y peregrinos argumentos sobre la laicidad y la religión, se me ha ocurrido imaginar la reunión de un grupo de progresistas que quieren colaborar a la implantación del mínimo común ético constitucional y la eliminación de la asignatura de religión.

 

─ Ya que todos estamos de acuerdo con el manifiesto, dice el líder del grupo, debemos colaborar en la erradicación de los nefastos fundamentalismos monoteístas que tanto daño han hecho a los ciudadanos y abrir el camino a una radical laicidad que garantice la libertad de conciencia. En este sentido pienso que debemos borrar definitivamente los diez mandamientos que se inventó Moisés, como superestructura de poder sobre su pueblo.

 

─ De acuerdo, dice otro de los reunidos. Se trata de una antigualla de varios milenios que se sigue enseñando inexplicablemente en las clases de religión.

 

─ No hay duda de que hay que eliminarlos, pero para que nadie diga que lo hacemos sin reflexión, podemos irlos examinando uno a uno, dice otro que presume de moderado. A ver, ¿quien se acuerda del decálogo?

 

─ Yo me acuerdo bien, pues me los hicieron aprender de memoria en el colegio. El primero es. Amar a Dios sobre todas las cosas. Está claro que es una tontería pues científicamente Dios no existe ni es una hipótesis necesaria para explicar nada. No tiene sentido entonces amar a ese Dios y nada menos que sobre todas las cosas. ¡Qué exageración!

 

─ Realmente ni siquiera los que dicen que creen en Dios lo aman sobre todas las cosas, argumenta otro. Los cristianos que conozco me parece que aman más sus cosas, su familia, su dinero, que a Dios.

 

─ Está claro que es un mandamiento irrelevante. Pasemos al segundo que dice: No tomar el nombre de Dios en vano. Pero si Dios no existe, hablar de él siempre es en vano.

 

─ Creo recordar que este mandamiento se refería a los juramentos, pero eso ya está más que resuelto, la gente progresista no jura sino que promete. Pasemos a otro.

 

─ El tercero era: Santificar las fiestas, es decir que había que ir a misa y no trabajar.

 

─ Lo de ir a misa está cada vez más en desuso. De los que dicen que son cristianos, solo va una minoría.

 

─ Las fiestas y sus vísperas son para divertirse, apunta un joven. Cada cual es muy libre de hacer lo que le parezca los días festivos. Deporte o botellón es cosa de cada uno. Alcohol, porro y preservativo y ¡vengan fiestas! Nade tiene derecho a decirnos lo que tenemos que hacer y menos los curas.

 

─ Pasamos al cuarto: Honrar padre y madre. Como veréis es un lenguaje arcaico eso de honrar. Recuerdo que de este mandamiento lo que se sacaba era que teníamos que obedecer siempre a los padres.

 

─ Típico sistema de represión eso de la obediencia. Somos libres y solo tenemos que aceptar lo que nos parezca bien, apostilla otro joven.

 

─ Creo que en este mandamiento también se hablaba de la obligación de los padres de cuidar a sus hijos y de los hijos de cuidar a sus padres cuando fueran viejos.

 

─ Pues claro que los padres tienen que cuidarnos, y no porque lo dijera Moisés, sino porque ellos nos trajeron al mundo. En cuanto a que nosotros tengamos que cuidarlos a ellos cuando sean viejos, para eso está el Estado y los servicios sociales y la Ley esa, de dependencia. No veo que tengamos que dedicarnos a cuidar viejos, afirma rotundamente otro cuarentón.

 

─ Pasemos al quinto que es: No matar. Creo que todos estamos de acuerdo en que no fue en tiempos de Moisés, sino ahora cuando las sociedades democráticas y progresistas han abolido la pena de muerte.

 

─ Hay cristianos que invocan este mandamiento para oponerse al aborto, dijo el que siempre hace referencia a los creyentes porque quizás antes lo fue.

 

─ Las personas de progreso tenemos claro que la interrupción voluntaria del embarazo es un derecho conquistado por las mujeres a disponer de su propio cuerpo, pasemos otro mandamiento.

 

─ El sexto es el más conocido: no fornicar. En él se amparaban los censores e inquisidores para amargar la vida de las personas. La sexualidad está en la naturaleza y hay que practicarla todo lo que se pueda. Este mandamiento es el primero que habría que borrar del mapa ¿estáis de acuerdo?

 

─ ¡Pues claro! Pasemos al siguiente que creo que era: no hurtar. Los ricos, que eran los que más robaban, eran al mismo tiempo los constantes defensores de este mandamiento.

 

─ Sí, pero nadie queremos que nos roben.

 

─ Pues para eso tenemos la policía y la justicia. Ya tenemos la cárcel ¿para qué necesitamos el infierno?

 

─ El octavo era no mentir ni levantar falso testimonio. En principio podíamos estar de acuerdo con este mandamiento pero han existido siempre los poderosos que determinaban lo que era la verdad y quien veía las cosas de otra manera era tachado de mentiroso. Los progresistas pensamos que no hay ninguna verdad absoluta sino lo que en cada momento acordemos por consenso democrático.

 

─ El noveno y el décimo prohíben codiciar la mujer del prójimo y los bienes ajenos. El diccionario dice que codiciar es tener un afán excesivo de riquezas, pero ¿quién determina que algo sea o no excesivo? Por otro lado la mujer de otro no es ninguna propiedad o riqueza del prójimo y si ella me gusta y yo a ella para eso tenemos el divorcio.

 

─ Bien. Ya le hemos dado un repaso a los diez mandamientos y comprobamos que en las sociedades progresistas, democrática y avanzadas están más que superados por lo que debemos luchar por eliminarlos de la educación ¿de acuerdo? ¡Se levanta la reunión!

 

Y usted, lector ¿Qué opina de los diez mandamientos? ¿Comparte las opiniones de los progres que he inventado? Piénselo despacio y si es creyente haga un serio examen de conciencia.

 

Francisco Rodríguez Barragán

Diario Siglo XXI, 24 de enero de 2007

Ibarretxe se reúne con Batasuna por segunda vez tras el atentado de Barajas

Ibarretxe se reúne con Batasuna por segunda vez tras el atentado de Barajas

Juan José Ibarretxe y dos miembros de la comisión negociadora de Batasuna ­Arnaldo Otegi y Rufi Etxeberria­ se reunieron ayer tarde de nuevo para valorar la situación del proceso. Ninguna de las dos partes quiso dar más detalles del encuentro, que es al menos el segundo que se produce desde el 30 de diciembre. Llega además en vísperas de la citación judicial a Ibarretxe, Otegi y otro dos mahaikides a los que se acusa de «desobediencia».

 

El lehendakari, Juan José Ibarretxe, y los miembros de la comisión negociadora de Batasuna Arnaldo Otegi y Rufi Etxeberria intercambiaron puntos de vista sobre la actual situación en una reunión celebrada ayer tarde en Ajuria Enea.

GARA pudo confirmar la realización de esta entrevista, de la que dieron también cuenta otros medios vascos, pese a que ninguna de las dos partes ofreció detalle alguno de su contenido. En los últimos días ambos ya habían expresado su firme determinación de mantener las vías de diálogo.

 

No es la primera reunión entre Ibarretxe y Batasuna en las últimas semanas. Este medio ya dio cuenta de que este partido mantuvo reuniones con el propio Ibarretxe, así como con representantes de PNV y EA, en los primeros días del año, inmediatamente después del atentado de ETA en Barajas.

 

Esta reunión tiene otro elemento añadido: la próxima semana, tanto Otegi (junto a sus compañeros Pernando Barrena y Juan Joxe Petrikorena, el día 30) como Ibarretxe (el 31) deberán comparecer en el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco, donde se les acusa de «desobediencia» por una reunión mantenida, ante las cámaras, el 19 de abril de 2006.

 

En víspera de esta citación judicial, la Asamblea Nacional del PNV quiso respaldar a Ibarretxe con una reunión «extraordinaria y urgente» tras la que denunció que los tribunales «no pueden actuar en contra del ejercicio de la política» y anunció la convocatoria de una manifestación el lunes 29 en Bilbo. Deja en manos del EBBsu definición y la búsqueda de apoyos.

La declaración reclama el «archivo inmediato de la injustificable causa penal abierta contra el lehendakari» (no cita a los mahaikides), para apuntar a continuación que «no se trata sólo de defender a Juan José Ibarretxe, se trata de defender un principio democrático básico. El de la acción política frente a la amenaza de la criminalización del diálogo, una línea roja que nadie debe cruzar».

 

Gara, 23 de enero de 2007

Ecuador se bolivarianiza

Ecuador se bolivarianiza

Lo primero que ha hecho el nuevo presidente de Ecuador, Rafael Correa, tras asumir el poder ha sido anunciar la celebración de un referéndum sobre la convocatoria de una Asamblea Constituyente plenipotenciaria, que tendría por cometido elaborar una nueva Constitución. Correa pretende hacer en Ecuador lo que ha hecho Chávez en Venezuela y lo que está intentando hacer en Bolivia Evo Morales: tomar el poder democráticamente para, a continuación, modificar las estructuras básicas del Estado.

 

Los nuevos populistas aplican sin sonrojo la proclama mussoliniana que Fidel Castro recicló en 1961para anunciar la llegada de un nuevo régimen a Cuba: "Dentro de la revolución todo; contra la revolución, nada". Todo lo justifica la revolución, y si la democracia no se adapta a la revolución, peor para la democracia.

Los líderes populistas atacan el sistema en su punto neurálgico para modificar la estructura del Estado y destrozar, al tiempo, el principio de la supremacía constitucional, probablemente la aportación jurídica más relevante del siglo XX, junto con la internacionalización de los Derechos Humanos.

Una Constitución no es una ley más, que pueda cambiarse con el consentimiento de la mayoría parlamentaria: es la norma suprema que rige el funcionamiento del Estado, y su reforma exige un consenso generalizado de todas las fuerzas políticas. Podemos decir que un cambio de Constitución supone un cambio de régimen, una revolución.

De ahí que no exista peor práctica para la estabilidad social y política de un país que la costumbre de llegar al Gobierno y establecer una nueva Ley Fundamental. En nuestro país tenemos la experiencia del siglo XIX: tuvimos una decena de cambios de Constitución. La historia nos demuestra que, en estas circunstancias, las constituciones pierden su sentido y, privadas de su carácter normativo, se convierten en papel mojado, en colecciones de principios generales sin validez jurídica que sólo sirven para adornar la retórica del líder de turno.

Ajeno a estos planteamientos, el presidente Correa se ha apresurado a aplicar la plantilla bolivariana mediante la convocatoria de una consulta popular que le legitime para disolver el Parlamento actual, en el que no cuenta con apoyos suficientes, y elegir uno nuevo, plenipotenciario, que gobierne y modifique la Constitución.

Esta Asamblea Constituyente, la decimoctava que se celebraría en Ecuador desde 1830, modificaría la Constitución de 1998, elaborada por otra Asamblea Constituyente convocada por la movilización de las fuerzas sociales y que también pretendía modificar radicalmente la política nacional.

Si atendemos a este último proceso constituyente, vemos cómo tomaron parte de él un amplio grupo de fuerzas sociales y políticas, entre las que destacaban la Conaie (Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador), el Pachakutik (Movimiento de Unidad Plurinacional) y la Fenocin (Confederación Nacional de Organizaciones Campesinas Indígenas y Negros), y cómo unos y otros coincidieron en temas clave, como las reformas políticas necesarias para crear estabilidad política, o en reivindicaciones ya clásicas del bolivarianismo, como el reconocimiento de los derechos colectivos de ciertos grupos, especialmente los de los pueblos indígenas.

La gran mayoría de las decisiones se adoptaron por un consenso mayoritario (por unanimidad o con el respaldo de dos tercios de la Asamblea), y sólo algunas, las relativas al sistema político y al papel del Estado en la economía, se aprobaron por mayoría simple. Si existió un acuerdo generalizado hace ocho años, ¿para qué cambiarlo?

El segundo problema de esta costumbre tiene que ver con el proceso de elaboración de un texto nuevo. Cuando se pretende sustituir una Constitución por una nueva se inicia un proceso constituyente. El pueblo se convierte en protagonista principal de la democracia, es el poder constituyente, y otorga todo el poder a una Asamblea, que se encarga de la elaboración del nuevo texto.

Se trata de un periodo excepcional, transitorio, en el que la jerarquía institucional queda temporalmente suspendida y las instituciones quedan sometidas a la Asamblea, hasta que ésta realice su misión. Esto provoca que los procesos constituyentes generen inestabilidad y lleven la parálisis al país en cuestión, pues no se pueden tomar decisiones mientras se alteran las normas básicas de funcionamiento del Estado.

El pueblo, convertido en poder constituyente, deja de estar sometido a las normas durante el proceso de elaboración de la Ley Fundamental, pero la demagogia de los gobernantes y la devaluación del texto constitucional prolonga este sentimiento de omnipotencia más allá del periodo constituyente. La población se siente portadora de un sentimiento de poder ilimitado, sin sometimiento alguno a leyes e instituciones, y esto es tremendamente peligroso para la democracia. La batalla campal que se ha celebrado en Cochabamaba en los últimos días es un buen ejemplo de ello.

Para evitar esto es necesario que tanto el poder constituyente, el pueblo, como su representante, la Asamblea Constituyente, limiten su actuación a la elaboración de una nueva Constitución, como ocurrió en el propio Ecuador en 1997. De ahí que sea un tremendo error prescindir del Poder Legislativo, al que la Constitución ecuatoriana del 98, en sus artículos 281 y 282, atribuye la reforma de la Constitución, para proponer una consulta que provocará su disolución y la elección de una nueva Asamblea, que no se limitará a aprobar una nueva Ley Fundamental, sino que, investida de plenos poderes, tratará de reorganizar todas las instancias de poder, incluyendo a los altos funcionarios del Estado, como los miembros del Tribunal Supremo Electoral, sin renunciar al ejercicio de las competencias legislativas, por lo que podrá emitir leyes, decretos e incluso los Presupuestos del Estado. No hay duda alguna de que prolongará su labor más allá de la aprobación de la Constitución.

Por último, es necesario analizar la necesidad del cambio. La Constitución de 1998 fue reconocida como una reforma de consenso que hizo realidad un amplio reconocimiento de derechos, alabado por todos, y un nuevo planteamiento de la situación pluricultural, pues reconocó derechos colectivos a los pueblos indígenas y a los negros.

Aunque recibió algunas críticas, por no introducir más mecanismos participativos que los de las juntas parroquiales y dejar pendiente la cuestión de la descentralización, existía un consenso sobre su carácter integrador y su legitimidad. Sin embargo, ahora se anuncia la transformación de la estructura jurídica y del sistema de representatividad ciudadana, lo que, siguiendo el esquema bolivariano, se traducirá en un reforzamiento de los poderes del presidente y en la creación de una suerte de milicia popular de fieles al servicio de éste.

Pero el argumento fundamental esgrimido para realizar la consulta es la necesidad de modificar el "carácter patrimonialista y corporativista" de la Constitución vigente. En este sentido, aunque el poder constituyente es sólo del pueblo, Correa ya ha anunciado que impulsará un modelo económico de corte socialista. Según Correa y sus asesores, el gran problema de la Constitución del 98 es su marcado énfasis privatista, pues se barrenó el concepto de propiedad exclusiva del Estado dentro del sector público de la economía eliminado los mecanismos de presencia del sector público en la producción y la comercialización.

Sorprende que un economista que presume de haberse formado en Estados Unidos ignore que, como ha recordado recientemente Carlos Alberto Montaner, "nadie tiene la menor duda de que el Estado-empresario es el camino más directo para empobrecer a los pueblos, retrasar su desarrollo tecnológico, corromper aún más al estamento político y envilecer las relaciones entre los electores y los partidos".

No sabemos que será más perjudicial para Ecuador, la inestabilidad provocada por el cambio constitucional constante o las nuevas medidas económicas de corte socialista. De lo que estamos seguros es de que, una vez más, serán los ecuatorianos los que pagarán las consecuencias de tanta "ilustración" revolucionaria.

Por RAFAEL RUBIO, profesor de Derecho Constitucional en la Universidad Complutense de Madrid.

Libertad Digital, suplemento Exteriores, 23 de febrero de 2007

XXX aniversario de la masacre de Damur (en la fotografía, un joven cristiano asesinado y pisoteado por genocidas palestinos en Damur).

XXX aniversario de la masacre de Damur (en la fotografía, un joven cristiano asesinado y pisoteado por genocidas palestinos en Damur).

Coincidiendo con las amenazas, ataques a iglesias y asesinato de cristianos que periódicamente se practican en el mundo musulmán, se cumplen treinta años de la gran matanza de Damur. En un Occidente dominado por la incapacidad intelectual, el gregarismo y la estupidez, el nombre de Damur es desconocido, mientras todo el mundo conoce Sabra y Shatila.

 

El 13 de abril de 1975 comenzó una guerra en el Líbano entre una coalición de fuerzas nacionalistas libanesas, de mayoría cristiana, y la OLP y sus aliados musulmanes e izquierdistas. Los refugiados palestinos en Líbano eran 400.000, concentrados en campamentos en el sur del país y en torno a la capital. Las milicias de la OLP pasaron al Líbano tras ser expulsadas de Jordania en 1970. En un país que apenas alcanzaba las 3.300.000 personas, con un Ejército ineficaz y anticuado, la OLP destruyó el precario equilibrio entre musulmanes y cristianos. Los palestinos comenzaron a actuar en Líbano como país conquistado. Los partidos cristianos crearon milicias para defenderse. La guerra comenzó cuando los palestinos intentaron asesinar a Pierre Yemael, fundador de las Falanges Libanesas. Los palestinos se armaron a la izquierda libanesa, mayoritariamente musulmana. El gobierno se dividió y perdió el control del país. El Ejército se fracturó.

 

En enero de 1976, las milicias cristianas habían logrado detener los ataques palestino-izquierdistas y habían emprendido una contraofensiva. Arafat y los líderes izquierdistas libaneses temían ser derrotados y corrieron a pedir ayuda a Siria. Los sirios introdujeron unidades mixtas sirio-palestinas en Líbano y Arafat pudo realizar una nueva ofensiva. Con el objetivo de aplastar la moral del pueblo cristiano libanés, los palestinos venían realizando matanzas de civiles en varios pueblos que ocuparon.

 

Las milicias palestino-izquierdistas atacaron Damur, una ciudad cristiana de 7.000 habitantes a quince kilómetros al sur de Beirut. Damur estaba en la estratégica carretera costera que comunica la parte musulmana de Beirut con Sidón. La ciudad estaba defendida por unas pocas decenas de vecinos cristianos mal armados afiliados a las Falanges o al Partido Nacional Liberal. Los palestinos bombardearon la ciudad despiadadamente, cortaron los abastecimientos de agua y comida e impidieron el paso a la Cruz Roja. En el asedio murieron muchos niños y ancianos.

 

El ministro de Defensa pidió a la poco aguerrida Fuerza Aérea Libanesa que bombardeara a los atacantes, pero los ministros musulmanes se opusieron. La mayor parte de la población pudo ser evacuada por mar, pero medio millar de civiles, protegidos por una veintena de milicianos cristianos, no pudo hacerlo a tiempo. Las personas que cayeron en manos de los palestinos fueron sacadas de sus casas y ejecutadas en la calle. Ejecutaban primero al cabeza de familia delante de su mujer e hijos, y luego mataban a estos. Las jóvenes fueron violadas y los niños asesinados de un tiro en la nuca. Los palestinos y sus aliados izquierdistas realizaron un carnaval de horror que dejó sembradas de cadáveres de la ciudad durante días. El cementerio cristiano fue profanado y las tumbas fueron saqueadas y los esqueletos fueron expuestos en las calles. En total, 582 civiles fueron asesinados a sangre fría. Los mismos palestinos hicieron fotografías de sus atrocidades para venderlas a reporteros extranjeros.

 

Damur fue transformado en un bastión de Al Fatah y del FPLP (Frente Popular para la Liberación de Palestina). Damur no fue el único acto de genocidio contra los cristianos libaneses a manos de los musulmanes. En honor a la verdad, hay que decir que el único país que protestó fue Israel. Durante los años siguientes, mientras los palestinos, sirios e izquierdistas musulmanes fueron armados y financiados por los países árabes y la URSS, los cristianos fueron ayudados sólo por Israel. Israel incluso intervino con su aviación para proteger a los cristianos libaneses. Occidente miró hacia otro lado. Los occidentales se escandalizaron cuando en 1982, las milicias cristianas penetraron en Shatila y ejecutaron a sangre fría a 347 civiles palestinos en represalia por el asesinato de Bashir Yemáel. Entre los verdugos estaban varios supervivientes de Damur. Cuando la milicia chiíta AMAL, junto con miembros de Hizbolá, atacaron los mismos campos en 1987, matando a 1.600 palestinos, Occidente miró hacia otro lado, como había hecho desde 1975 cuando los verdugos eran musulmanes y las víctimas cristianas.

 

 

31/Octubre/2006

(Fuente: web de Falange Independiente).