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La unidad de Berriozar contra el terrorismo, en el documental "Puerta de la libertad"

La unidad de Berriozar contra el terrorismo, en el documental "Puerta de la libertad"

(RD / J.M.Martín Coronado).- El documental "Puerta de la libertad" recoge la experiencia vivida en la localidad de Berriozar después del asesinato del subteniente Francisco Casanova, de 46 años de edad, a manos de la banda terrorista ETA. Pretende servir como ejemplo de la unidad de los ciudadanos de diferentes sensibilidades políticas en contra del terrorismo.

 

Así lo han señalado en su presentación pública los componentes del colectivo "Vecinos de paz" de Berriozar, alrededor del cual hace años se congregó un movimiento, surgido en contra del terrorismo tras el asesinato de su vecino en agosto del año 2000 a manos de ETA.

 

El documental recoge las imágenes de este trágico suceso y de la respuesta del pueblo tras producirse el asesinato, así como de otros hechos acaecidos hasta la fecha como consecuencia del mismo. Entre ellos, la unión de las fuerzas de la oposición municipal (PSN, UPN y CDN) para desbancar a Batasuna de la alcaldía que entonces ostentaba, o la inauguración del monumento "Puerta de la libertad" en homenaje a todas las víctimas de la violencia.

 

La presidenta del colectivo "Vecinos de paz", Ana Ruiz, señaló que con este trabajo "queremos mostrar las vivencias de un pueblo a raíz de un asesinato" y cómo el pueblo "con unidad plantó cara al terrorismo.”

 

Al acto que tuvo lugar el sábado asistieron: la viuda de Casanova, Rosalía Saiz de Aja; Miguel Sanz, Presidente del Gobierno de Navarra, Yolanda Barcina, alcaldesa de Pamplona; el alcalde de Berriozar, Benito Ríos (PSN); María Caballero, hija de Tomás Caballero, concejal de UPN asesinado por ETA; Sergio Sayas, concejal de Berriozar (UPN); y el delegado de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) en Navarra, Salvador Ulayar.

 

Tras la proyección, la viuda de Casanova, Rosalía Saiz de Aja aseguró a RD que le parece que "estamos en un mal proceso de paz, no se dan las condiciones, terrorismo no hay, no matan a nadie, pero existe un terrorismo callejero muy duro. Tenemos que recordar el hecho tan evidente de como quemaron el juzgado de paz de nuestro pueblo. Las condiciones de paz no se dan". Rosalía le dejó un mensaje claro al presidente del Gobierno, “Siempre les digo a los políticos que deben de unirse todos contra el terrorismo. No tiene sentido que los políticos que nos gobiernan no se pongan de acuerdo, los terroristas lo utilizan como ventaja. Le pido a Zapatero la unión para luchar con esta lacra.”

 

Para adquirir el vídeo pueden ponerse en contacto en: vecinosdepaz_berriozar@hotmail.com

 

Reportero Digital Navarra, 17 de diciembre de 2006

UNA APROXIMACIÓN HISTÓRICA. José Antonio en perspectiva

UNA APROXIMACIÓN HISTÓRICA. José Antonio en perspectiva

Es curiosa la revitalización de la memoria de José Antonio en estos años últimos, tras haber permanecido tanto tiempo relegado a totem semiolvidado de unas cuantas sectas falangistas. Sobre él han aparecido últimamente libros o estudios de Stanley Payne, Enrique de Aguinaga, Adriana Pena, José Díaz y Enrique Uribe, Juan A. Beighau, Adriano Gómez Molina, José A. Baonza, Mónica y Pablo Carbajosa, Paul Preston, Francisco Fuentes, Albert Matchthild o Juan Velarde Fuertes, por citar unos pocos.

 

La razón, como bien observa el historiador francés Arnaud Imatz, se debe más a la personalidad del político y a su destino trágico, que a su doctrina: “Para todos aquellos que se niegan a ver o admitir la grandeza de su alma, y preguntan todavía y siempre “pero ¿qué nos ha legado verdaderamente José Antonio?”, no dejaremos de repetirles estas palabras de Unamuno: “Nos ha legado a sí mismo, ¡y un hombre vivo y eterno vale por todas las teorías y filosofías!”. No estoy muy conforme con la frase de Unamuno, pero sin duda José Antonio poseyó en grado sobresaliente esa cualidad que suele llamarse hombría, y que le valió el aprecio, aun a veces sin ganas, de enemigos políticos como Prieto, Zugazagoitia, Madariaga o Gordón Ordás.

 

José Antonio fue un político muy poco corriente, de escasa vocación, con una carga de duda intelectual y cierto sentido del humor que le hacían poco apto para declarar las “verdades” rotundas y dogmáticas propias de los jefes de partido. Tomó la política como un deber impuesto por las circunstancias; y no lo decía por mera retórica, como es la costumbre. A menudo quiso ver en otros, incluso en Azaña o Prieto, los líderes capaces de cumplir lo que él deseaba, librándole de la tarea. Su patriotismo no era estrecho ni ciego: “Le hablé de mi entusiasmo por Quevedo y él me declaró su decidida preferencia por Ronsard. En general le gustaba más la poesía francesa que la española, y sobre todo Villon. Esto me causó alguna sorpresa…”, recuerda Dionisio Ridruejo. Tenía dotes de pensador, de artista y de hombre acción, raro conjunto también, y quiso aplicarlas a la política, aunque apenas dispuso de tiempo para desarrollarlas: tres años, desde que fundó la Falange hasta su fusilamiento.

 

Y aunque sus enemigos le tachaban de señorito, por su procedencia, venía a ser la antítesis del tal. De extensa cultura y ánimo esforzado, preocupado por su país y ansioso de entender las claves de su época, nada más lejos de los parásitos frívolos y torpes que acertó a pintar George Borrow: “Los seres más necios y vanos de la especie humana, sin otros gustos que los goces sensuales, la ostentación en el vestir y las conversaciones obscenas. Su insolencia solo tiene igual en su bajeza y su prodigalidad en su avaricia. Las clases bajas son por lo general más corteses y, con seguridad, no más ignorantes”. Ese señoritismo, si así queremos llamarle, se ha extendido hoy por toda la sociedad, y quizá el actual interés por José Antonio refleje una reacción de disgusto o repugnancia por semejante ambiente.

 

Pero precisemos que el libro de Imatz nada tiene que ver con un panegírico personalista, sino que se trata de una excelente biografía analítica del político, de su evolución, de sus ideas y raíces intelectuales. Además, como señala Velarde Fuertes en su prólogo, “contiene una documentación amplísima de la evolución de las diversas, y a veces contrapuestas, organizaciones falangistas desde el 20 de noviembre de 1936 al 15 de junio de 1977, cuando su fracaso electoral pasó a ser patente”. Una investigación, pues, de gran amplitud.

 

El autor observa la necesidad de entender a su biografiado en las extremas circunstancias de su época. Los años 30 fueron un tiempo de crisis por excelencia, económica y aun más espiritual. En toda Europa la democracia liberal y el capitalismo parecían abocados al derrumbe o a una transformación tal que los haría irreconocibles. Para salvar lo esencial, es decir, la cultura cristiana de Occidente, frente al acoso de la nueva barbarie, fundamentalmente el materialismo marxista, se precisaban, a juicio de muchos, soluciones y actitudes heroicas, pero también una comprensión de la lógica, tanto del marxismo como del liberalismo, y un intento de adaptación mediante una síntesis aceptable entre revolución y tradición. De esa sensación urgente nació la doctrina nacionalsindicalista, a cuyo examen dedica Imatz buena parte del libro.

 

La crítica de José Antonio al liberalismo no es original, pues se encuadra en una larga tradición europea que él conoció bien. Tampoco es acertada. El liberalismo, como ha probado la experiencia, no es suicida ni lleva a la descomposición social ni al absoluto relativismo moral, ni convierte la verdad en una conveniencia demagógica ni en el dictamen de una mayoría electoral. Claro que con el nombre de liberalismo han circulado doctrinas y prácticas bastante diversas y aun opuestas, como las de la revolución useña y las de la revolución francesa, las de Rousseau, origen de concepciones totalitarias, y las de Adam Smith o Tocqueville. Aunque sus relaciones con la religión han solido ser conflictivas, traumáticas en algunas variantes de liberalismo, su concepción básica de la dignidad y la libertad de la persona, y la prevención frente las tendencias tiránicas del poder, tienen un evidente origen cristiano, y no es casual que hayan surgido, precisamente, en las sociedades cristianas.

 

Menos acertada todavía la asunción falangista de buena parte de la crítica de Marx. José Antonio acepta que el sistema capitalista se basaría en la explotación del proletariado, produciría la acumulación de riqueza en un polo y de pobreza en el otro, destruiría la pequeña y media propiedad, generaría necesariamente crisis de sobreproducción, etc.: “Las previsiones de Marx se vienen cumpliendo más o menos deprisa, pero implacablemente”, concluía, con cierto apresuramiento, en aquellos años de la Gran Depresión. No obstante, rechazaba el marxismo por otras razones: “Si la revolución socialista no fuera otra cosa que la implantación de un nuevo orden económico, no nos asustaríamos. Lo que pasa es que la revolución socialista (…) es el triunfo de un sentido materialista de la vida y de la historia (…) Nosotros somos también anticomunistas, pero no porque nos arredre la transformación de un orden económico en que hay tantos desheredados, sino porque el comunismo es la negación del sentido occidental, cristiano y español de la existencia” (citas en el libro de Imatz).

 

La solución de síntesis pretendida, el nacionalsindicalismo, debía conjugar los elementos positivos del liberalismo (como la igualdad ante la ley, los derechos básicos del individuo) con los del socialismo (la economía controlada por el gobierno en pro de un reparto “equitativo” de la riqueza, etc.), salvando la primacía de lo espiritual. Pero siendo superficial o falsa en gran medida su base crítica, la concreción práctica de ese empeño –producción organizada por los sindicatos, nacionalización de la banca, “democracia orgánica” y demás– nunca funcionó ni podía funcionar. Y el franquismo la aplicó solo muy parcialmente (para desesperación de los falangistas “puros”) y en esa medida no contribuyó precisamente a la prosperidad del país.

 

De todas formas la doctrina joseantoniana y su crítica al liberalismo y al marxismo no son tan triviales que puedan despacharse en unas cuantas líneas, y aquí solo pretendo exponer un par de indicios de lo que Imatz trata en un largo capítulo de más de 130 páginas, incluyendo el amplio trasfondo intelectual de la especulación joseantoniana, aun si algunas observaciones del biógrafo son, lógicamente, discutibles.

 

Otra cuestión de interés, entre las muchas planteadas y planteables en el libro: ¿fue la Falange un fascismo? La palabra ha sido tan bastardeada por la propaganda que ha llegado a significar poca cosa. Unifica, por ejemplo, al fascismo propiamente dicho de Mussolini, poco sanguinario entre otras cosas, y al nacionalsocialismo de Hitler, incomparablemente más absolutista (en su clásico estudio, Hanna Arendt no consideraba totalitario al régimen italiano). La Falange fue, desde luego, lo más parecido al fascismo que hubo en España. Le diferenciaba del fascismo italiano su básica identificación con la tradición católica, en contraste con las tendencias paganoides y evocaciones de la Roma imperial en aquél. Ese mismo elemento cristiano lo separaba aún más del nacionalsocialismo, y no digamos de su racismo, incompatible con la realidad demográfica e histórica de España, así como con la idea imperial ecuménica de la Falange; le diferenciaba también el menor énfasis de José Antonio en la prepotencia de la comunidad y del estado sobre el individuo.

 

En este renovado interés por un factor importante de nuestra historia reciente, el libro de Imatz es un estudio destacado, que abre incitantes vías de investigación en el terreno de la historia y del pensamiento político.

 

Arnaud Imatz. José Antonio, entre el odio y el amor. Su historia como fue. 624 páginas, 23 euros. Madrid, Áltera, 2006.

 

 

 

Por Pío Moa

 

Libertad Digital, suplemento Fin de Semana, 16 de diciembre de 2006

Barrena culpa a Zapatero de llevar el proceso a «un callejón sin salida»

Barrena culpa a Zapatero de llevar el proceso a «un callejón sin salida»

 

 

 

 

Pese a denunciar que el presidente del Gobierno español ha llevado al proceso a un «callejón sin salida» debido a su inoperancia, el mahaikide de Batasuna Pernando Barrena destacó que la izquierda abertzale sigue dispuesta a «invertirlo todo» para alcanzar una solución al conflicto que vive Euskal Herria. «Queremos un escenario sin un vasco preso en España o Francia y sin nadie en el exilio. Si no es para eso, que no cuenten con nosotros», destacó.

El mahaikide de Batasuna Pernando Barrena volvió a colocar ayer en el tejado del PSOE la responsabilidad del estancamiento que sufre el proceso, acusando al presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, de haber «llevado el proceso a un callejón sin salida».

Barrena, que intervino en el acto de presentación del programa de la izquierda abertzale de Iruñea para las elecciones municipales de mayo de 2007, destacó que «hace poco veíamos jactarse a Zapatero en el Congreso español de no haber hecho nada en estos ocho meses de alto el fuego. Ha hecho que el proceso sea inviable. Eso, desgraciadamente, es así».

 

«La izquierda abertzale habla con crudeza y con realismo de la situación del proceso porque quiere rescatarlo de la vía muerta y lo quiere hacer funcionar. Y lo que estamos diciendo es que para que funcione, el Gobierno español debe abandonar las recetas del pasado», añadió Barrena.

 

En este sentido, el mahaikide reconoció que «algunos seguramente podremos hacer más, ya que siempre se puede hacer más», pero destacó que «quien no ha hecho nada de nada y quien se pavonea ante el PP de no haber hecho nada de nada sólo puede dar lecciones de mala fe y de una pésima visión como estadista».

 

En cualquier caso, Pernando Barrena se reafirmó en que la apuesta de la izquierda abertzale por este proceso es sincera. «No nos hemos metido en esto para ver cómo salen las cosas. Estamos en esta apuesta con determinación, dispuestos a jugar y a invertir todo lo que sea necesario par atraer a este país un escenario de paz, de justicia y de respeto a la capacidad de decisión de la ciudadanía vasca».

 

Barrena también fue claro al definir una de las bases de ese escenario futuro: «Ni un solo ciudadano de este país tiene que quedar en las cárceles de España y Francia o en el exilio. Eso es paz y solución. Y si no es para eso, que no cuenten con la izquierda abertzale», indicó.

 

 

 

«Interés partidista»

 

 

La también mahaikide Marije Fullaondo, por su parte, intervino en un acto por la autodeterminación que se celebró ayer en Laudio, en el que destacó que el acuerdo alcanzado por PNV y PSE para aprobar los presupuestos de Lakua «no sirve para estabilizar el proceso poniendo a la Ertzaintza a dar leña, sino que lo único que estabiliza son los intereses partidistas de estas dos formaciones».

Además de culpar al PSOE, tal y como hizo Barrena en Iruñea, del parón del proceso, Fullaondo centró sus críticas en el PNV. «Decimos al PSOE que así no se puede llevar un proceso democrático y lo mismo le decimos al PNV. Decimos a Josu Jon Imaz que no puede ir de la mano del PSOE dando la espalda a un proceso democrático», señaló.

 

«Hace falta tener cara para decirle a la izquierda abertzale que trabajemos, como ha hecho el PSOE, cuando ellos se jactan de no haber hecho nada en estos meses», añadió Fullaondo.

 

 

Gara, 18 de diciembre de 2006

Jesucristo sigue seduciendo

Jesucristo sigue seduciendo


Entrevista con Armand Puig, autor de un perfil biográfico de gran éxito

BARCELONA, domingo, 17 diciembre 2006 (ZENIT.org).- Un biblista descubre en un libro de 600 páginas el perfil biográfico de Jesucristo y intenta explicar quién fue realmente Jesús de Nazaret y qué se puede decir históricamente de su vida, muerte y resurrección.

Zenit ha hablado con el autor, que es el decano-presidente de la facultad de Teología de Cataluña, Armand Puig i Tàrrech, doctor en Ciencias Bíblicas.

El libro, originalmente escrito en catalán («Jesús, un perfil biogràfic») y editado en España con el título «Jesús. Una biografía» por Destino en 2005, se publica este mes en Argentina (Editorial Edhasa) y en Rumanía (Editorial Meronia). Pronto aparecerá la versión en italiano.

--Hacer un libro sobre Jesús para el gran público de más de 600 páginas, y que se venda, se traduzca y tenga éxito... ¿qué quiere decir?

--Puig: Significa que parece haberse acertado en el registro de lenguaje que se ha utilizado y que han recibido una respuesta las expectativas de los potenciales lectores, personas de extracción heterogénea que deseaban conocer a Jesús desde una perspectiva histórica.

Mi cometido ha sido el de ofrecer un perfil de Jesús que no se limitara, sin embargo, a la pura investigación histórica sino que mostrara el alcance último de las palabras y los hechos del fundador del cristianismo.

Por otro lado, era preciso entrar a fondo en las grandes preguntas que plantea cualquier investigación sobre Jesús: «¿Quién fue Jesús?, ¿quién quiso ser?, ¿cómo le vieron los que le rodearon?».

Es decir, era necesario entrar en la relación de filiación exclusiva (¡no excluyente!) que mantuvo Jesús con Dios, el Padre.

En este sentido, el libro muestra que es posible acercarse al gran público con total seriedad exegética y en plena comunión con la fe de la Iglesia, más allá de los subproductos que a menudo se difunden en los mercados mundiales del libro.

A la postre, mi obra representa una reescritura de los cuatro evangelios para el mundo de hoy, escrita en el marco exegético de lo que se ha venido a llamar la «Tercera búsqueda» («Third Queso») del Jesús histórico.

--El libro está pensado para un público también no creyente: ¿qué es lo que impacta más de la figura de Jesús?

--Puig: La figura de Jesús no ha perdido un ápice de su tremenda fuerza y de su atracción cautivadora después de dos mil años.

Mi libro quería ser una voz que hablara a cualquier persona de buena voluntad que, por encima de prejuicios y reticencias, se decidiera a mirar de cerca a aquel que para los cristianos es el centro de la fe.

Mi sorpresa ha sido que muchas personas no creyentes o con una fe adormecida, se entusiasmaban releyendo el itinerario de la vida de Jesús.

Esta reacción es comprensible, ya que Jesús ha cambiado la historia de la humanidad pero cambia también la historia de muchos corazones.

Me parece que, por lo menos en Occidente, hay un número importante de personas que están fascinadas por la figura de Jesús, aunque esto no se traduzca directamente en una adhesión pública a la Iglesia, la continuadora de su mensaje.

Sorprenden en Jesús su sentido de la realidad, su cercanía a los seres humanos, su simpatía con los pobres y los que sufren, su opción de no rehuir la muerte y de darle aquel sentido salvador que dimana del mismo Dios.

--La teología parece dedicarse a elucubraciones sobre la fe, como si fuera algo accesorio, para unos pocos. ¿Por qué se percibe la teología alejada de la fe?

--Puig: Los teólogos no podemos quedarnos encerrados en torres de marfil, ajenos a los gozos y esperanzas, problemas y fracasos de la humanidad de la cual formamos parte.

Tampoco no podemos situarnos a distancia de la comunidad eclesial, como si esto nos diera más libertad de palabra o más capacidad «crítica».

De hecho, quien se sitúa al margen acaba siendo marginal. A mi entender, se trata exactamente de lo contrario.

La teología se convierte en estéril y accesoria cuando no pulsa desde dentro de la Iglesia los riesgos y los retos de la fe.

Así pues, la teología se convertiría en una pura elucubración, casi ideológica, si cortara los vínculos con lo que constituye el eje de la confesión de fe (Jesús muerto y resucitado), si no se alimentara de forma principal de la Palabra de Dios, si no procurara comprender y extender la Tradición de la Iglesia, si no actuara al servicio de la fe del Pueblo de Dios, de la cual el Magisterio es garantía firme.

Entre teología y fe debe existir una relación armónica y vital, según el axioma que subraya la inteligibilidad de la fe («fides quaerens intellectum») y pone en evidencia el necesario movimiento de la razón hacia la fe («intellectus quaerens fidem»). Este es el núcleo del discurso del papa Benedicto XVI en Ratisbona.

--Usted es decano, recientemente nombrado, de la Facultad de Teología de Cataluña (Barcelona). ¿Cuáles son los objetivos que se plantea en su nuevo cargo?

--Puig: La Facultad que presido está al servicio de las diez diócesis catalanas, articuladas en dos provincias eclesiásticas (la de Barcelona y la de Tarragona). Su Gran Canciller es el Arzobispo de Barcelona. A nuestra Facultad se le ha confiado la formación intelectual de los futuros sacerdotes y buena parte de los futuros religiosos catalanes. Esta es una tarea esencial, aunque no única.

La Facultad debe ser un centro de reflexión sapiencial sobre los contenidos de la fe de la comunidad eclesial. Esta reflexión debe traducirse en una actividad docente sólida y en una investigación fecunda, cuya consecuencia natural sea la divulgación teológica.

Por esta razón, debemos construir un espacio donde la pasión por el saber implique a profesores y a alumnos, donde las ideas sean objeto de diálogo y de contraste, donde se generen proyectos entre los diversos campos de las disciplinas teológicas e incluso filosóficas (impartidas, éstas, por la Facultad de Filosofía de Cataluña, sita en el mismo edificio del Seminario Conciliar de Barcelona).

Por otra parte, la Facultad está llamada a estar presente en el mundo universitario y de la cultura, con propuestas concretas y actividades compartidas.

Así lo requiere el proceso de Bolonia, en el cual estamos integrados, como Facultad de Teología católica.

Por último, me gustaría subrayar la necesidad que experimenta la teología de una apertura de horizontes, que incluya el diálogo con las otras confesiones cristianas y con las grandes religiones del mundo.
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'Guía para indecisos sobre la legitimidad de matar cristianos' y 'Cómo luchar en solitario', nuevos manuales de Al Qaeda

'Guía para indecisos sobre la legitimidad de matar cristianos' y 'Cómo luchar en solitario', nuevos manuales de Al Qaeda


Un manual de al-Qaeda hizo una reaparición por sorpresa el 31 de octubre en una nueva edición reformateada y reconfigurada en un foro jihadista de internet vinculado a la organización terrorista. 'El manual, Guía para el Indeciso sobre la Legitimidad de Matar Cristianos' (Irshad al-Hayara fi Ibahat Dimaa al-Nasara) hizo su primera aparición allá por septiembre del 2002, publicado en su revista ya desaparecida Sawt al-Jihad (La voz de la Jihad). 'Cómo luchar en solitario' es más reciente y oportuno para aquellos que viven 'en territorio infiel'.

 

Pero la publicación de este manual en un formato nuevo tiene preocupados a los funcionarios del contraterrorismo por la posibilidad de que su reedición pueda ser una señal de inminentes ataques terroristas dirigidos contra americanos. En el Capítulo 15 del documento, Abú-Basir ofrece ánimo para los musulmanes alicaídos con que hay próximos ataques contra los infieles americanos:

 

'Estimados, os traigo grandes y gozosas noticias, que son el próximo ataque en América, con el permiso de Alá, de un nuevo modo maravilloso. América quedará impactada una vez más, y esta vez Bush de los infieles llorará de nuevo'.

 

La Guía para el Indeciso es una extensa 'fatua' teológica profundamente enraizada en fuentes coránicas y del Hadith para el asesinato de americanos, basada en lo que el autor explica son malas obras históricas cometidas por América contra los musulmanes de todo el mundo. Una sección entera del documento, "Condiciones Al-Umariyah" (Capítulo 9) se dedica a explicar que el único papel apropiado para cristianos y judíos es el de dhimmis sometidos y sumisos - legalmente infra-personas. También proporciona justificación para ataques cometidos contra aliados musulmanes y gobiernos islámicos que trabajan con el gobierno norteamericano, y rechaza taxativamente cualquier coexistencia con América, escribe Patrick Poole en Frontpagemag.com, del pasado 17 de noviembre.

 

UN NUEVO INSTRUCTOR GLOBAL, JALIL AL-HAKAYMAH

 

La republicación de este manual sigue con unas cuantas semanas de diferencia a la difusión en una página web vinculada a al-Qaeda de un manual del egipcio Mohammed Jalil Al-Hakaymah, 'Cómo luchar en solitario', una guía de instrucción para que los musulmanes lleven a cabo su propia "Jihad en solitario" contra los "cruzado-sionistas". Un breve análisis del manual de al-Hakaymah en Geostrategy describe sus instrucciones de cómo los musulmanes en solitario pueden combatir a los infieles:

 

Los métodos recomendados incluyen el apuñalamiento, la administración de sobredosis de cocaína y heroína, la inyección intravenosa de aire, el asesinato con armas, el incendio de casas, disponer serpientes venenosas en coches, alterar los frenos de los vehículos, colocar explosivos en vehículos, atropellar a la gente, y engañar a la gente y después matarla.

 

El libro también recomienda encarecidamente envenenar a los objetivos, e incluye diversos métodos de preparación y obtención de toxinas letales, botulismo incluido. El libro también da instrucciones de cómo fabricar explosivos improvisados.

 

Al-Hakaymah está jugando un papel más visible en la jihad global, atestiguado por nada menos que el número dos de al-Qaeda, Ahmán al-Zawahiri, que elogiaba a su correligionario egipcio por su nombre en una declaración grabada difundida el 5 de agosto. Como explicaba el analista en contraterrorismo en las ediciones del 10 de octubre y 24 de octubre de TerrorismFocus, al-Hakaymah juega un papel crucial para al-Qaeda al provocar el cisma del Grupo Islámico Egipcio (Gama'a al-Islamiyya), que ha criticado a al-Qaeda y moderado su postura hacia el régimen Mubarak, y está forjando una alianza con su grupo escindido, Aquellos que Permanecen Firmes con el Contrato (al-Thabeton ala al-Ahad), para utilizar la violencia por igual contra infieles y musulmanes que rechacen la visión de jihad global de al-Qaeda, dice el artículo, traducido por el GEES en Colaboraciones nº 1388.

 

Desde el reconocimiento público de al-Hakaymah por parte de Zawahiri, un buen número de manuales de instrucción y declaraciones de al-Hakaymah han aparecido en la red, incluyendo éste de 'Cómo luchar en solitario'. Un manual que ha provocado considerable interés por parte de las agencias de Inteligencia es el texto de 151 páginas 'El mito de la ilusión: descubrir la Inteligencia americana', que depende de un buen número de análisis públicos para presentar una imagen de las instituciones y métodos de la Inteligencia americana.

 

El mito de la ilusión es un documento críticamente importante, en cuanto a que expresa una conspiración mundial en la que la Inteligencia norteamericana es gobernada por una cábala de instituciones conservadoras, funcionarios de la Inteligencia surcoreana, el Reverendo Sun Myung Moon, los intereses petroleros de Texas, y - por supuesto - el lobby israelí (extrañamente, nada muy distinto de lo que se puede encontrar en varios blogs americanos prominentes de extrema izquierda).

 

Pero su importancia se encuentra especialmente en el consejo real ofrecido a los jihadistas acerca de cómo evitar la detección por parte de las agencias de Inteligencia occidentales utilizando teléfonos móviles de usar y tirar y evitando el uso de determinadas frases clave para evadir la detección del sistema ECHELON de la Agencia de Seguridad Nacional. Como Jeff Stein observaba recientemente en el Congressional Quarterly, el manual también asesora con sorprendente detalle con varias técnicas de investigación de la CIA y la manera de actuar de sus agentes operativos.

 

Cada uno de estos manuales, la Guía para el indeciso de Abú Basir, Cómo luchar en solitario de al-Hakaymah y El mito de la ilusión, conforman una parte integral del emergente aparato de la jihad global. El analista finlandés del terrorismo Thomas Hegghammer ha etiquetado acertadamente este género como "estudios estratégicos jihadistas", que combina explicaciones teológicas, estrategias militares, teoría y planificación, y consejos prácticos para guiar a la próxima generación del movimiento jihadista global.

 

Esto es lo que se añade a la preocupación de los funcionarios del contraterrorismo en Estados Unidos, ver manuales como la Guía para el indeciso, que justifican la violencia contra civiles americanos. Este documento en sí mismo y su reciente aparición, no solamente podría anticipar ataques terroristas dentro de Estados Unidos a corto plazo; sino que a largo plazo, sirve como plantilla del terror pensada para ser seguida por las generaciones de fieles que impulsen la jihad islámica global. La creciente biblioteca de estudios estratégicos jihadistas predice violentas confrontaciones con Occidente hasta que la sumisión de Occidente bajo la bandera verde del Islam se haga realidad, termina Patrick Poole, que es escritor y periodista político de investigación.

 

Periodista Digital

Blog Infordeus,15/12/2006

LAS INSTITUCIONES Y EL JUEGO ESTRATÉGICO DE LA PAZ

LAS INSTITUCIONES Y EL JUEGO ESTRATÉGICO DE LA PAZ

Decíamos en otra ocasión que este proceso político se iba a desenvolver como todos, como un ‘gran juego’ de estrategias, manifestando los actores en el escenario una gran capacidad de movimientos de posición tácticos de acuerdo con lo que conviene a la línea estratégica que representan. Cada uno de estos actores busca influir, aportar y, si puede, determinar el programa de la paz. La sociedad, que desea abrumadoramente la paz, quiere también verse reflejada en ella a través de sus representantes políticos a los que quieren ver activos y con ideas claras, con iniciativa y sin retraimiento. O sea que participar en ese ‘gran juego’ no supone nada deshonesto.

No obstante, la integridad democrática y la fidelidad a ese clamor de la sociedad exigen tener en cuenta al menos dos condiciones: uno, que el ‘gran juego’ se desarrolle como un proceso democrático, y dos, que la disputa entre estrategias e intereses diversos obligue a pactos y no derive en un choque de antagonismos. Bajo estas condiciones, y al contrario de lo que comúnmente se piensa, la acción y el contraste públicos de las diversas estrategias protagonistas pueden ayudar a incrementar la cohesión democrática de la sociedad.

Hegemonismo. Desde hace algún tiempo, ciertos analistas se valen de un triángulo para representar los vértices en torno a los que se configuran las líneas estratégicas que buscan protagonizar este proceso. Pero, la figura del triángulo no da cuenta de la pluralidad política real del país. En primer lugar, porque deja fuera de juego a los conservadores que, aunque no quieren participar en el proceso de paz, son una fuerza que incide realmente en él. En segundo lugar, porque la cartografía política vasca es tan diversificada que hasta los más pequeños matices juegan un importante papel. Y, en tercer lugar, porque, entre los agentes políticos que actúan ‘intramuros’ del proceso, las líneas estratégicas que más se han empeñado hasta ahora en exhibir su dominio son dos.

¿Quiénes mantienen esta conducta hegemonista? Es claro: ETA y la izquierda radical por un lado, y Zapatero y el Gobierno del Estado por el otro. Para los primeros no hay otro método que el de Anoeta. El alto el fuego no supone la renuncia inequívoca a las armas, ya que la actual situación es reversible, y se trata de crear condiciones de desarrollo para un proceso que colme sus aspiraciones finales. Zapatero quiere el final de ETA y ofrece un diálogo en los términos en los que resolvió el Congreso de Diputados en mayo de 2005; es decir, un diálogo en el marco de la ley como resultado de la previa afirmación por parte de los terroristas de su voluntad inequívoca de dejar las armas. La continuidad de la Kale Borroka, del aprovisionamiento de armas,... rompería las ‘reglas de juego’.

La realidad, por lo tanto, es que una ecuación en la que unos se creen dueños del método y otros determinan las reglas de juego no puede traer más que una crisis tras otra. De esta manera, cada paso preludia un conflicto (o bloqueo) que habrá de resolverse a través de un nuevo acuerdo (Olarra, Gara 2006-11-07). Un acuerdo que, a falta de un norma compartida, siempre podrá venir por la vía del apremio o, dicho más llanamente, del chantaje. Pese a este hecho, ambos contendientes mantienen dos importantes puntos de coincidencia. A saber, se reconocen recíprocamente como protagonistas principales del ‘juego’ y, a la vez, buscan que los demás actores de la política vasca no jueguen más que un papel subordinado a la polaridad que representan: instituciones del Estado/organización terrorista ETA.

Instituciones. Pero, tanto la paz como la normalización forman parte de la ‘res publica’, cuya racionalización y gestión corresponde a las instituciones políticas y sociales. En la medida de que dicha paz y normalización se refieren fundamentalmente a la esfera social vasca, han de ser objeto y deben ser resueltas en el ámbito de la sociedad y la política vascas. Así, es inexcusable reconocer que la sociedad vasca, más allá de su diversa disposición territorial, ha priorizado su condición de sujeto activo contra la violencia y a favor de la política normalizada. Y es, al mismo tiempo, inútil creer que la política vasca, que representa a aquella sociedad, discurre en un vacío institucional. Porque la política, sea con, contra o simplemente sobre las instituciones, debe acabar siempre concretándose en éstas. Por eso lamentábamos, en un artículo anterior, que esta omisión del papel de las instituciones vascas podría conllevar el efecto de sacrificar en el ara de la paz la representación presente de la capacidad de decidir de los vascos de todos los territorios.

En Euskadi, el polo institucionista no está organizado, se mantiene en una reserva prudente, a merced de esa bipolaridad dominante. Ante ésta se han posicionado con una estrategia propia los partidos políticos. Pero, los partidos son algo cuando representan, en las instituciones. Por eso, Imaz (PNV) puede tejer complicidades con Zapatero sin tener posibilidades de discutir su liderazgo, pero éste último e Ibarretxe no podrían hacer lo mismo sin que el presidente español reconociera el protagonismo de las instituciones de Euskadi en un plano de igualdad y respeto recíproco. De la misma manera, la ‘mesa de partidos’ no será nada si no encauza su acción deliberativa y resolutiva a través de las instituciones o si, en su caso, no contrasta la representación política de cada una de las fuerzas aspirantes a la mesa en una convocatoria democrática.

La verdad es que, hasta ahora, las instituciones vascas han quedado inexplicablemente al margen de la actividad de autentificación de la voluntad de desarme de ETA, cuestión en torno a la que se han desarrollado los primeros meses del proceso. Además, no es buen augurio la indeterminación que se mantiene acerca del papel de las instituciones en la configuración de la mesa de ‘representantes políticos’, que es la otra materia trascendental del proceso.

Lehendakari. Ciertamente, la izquierda radical no quiere a Ibarretxe en este proceso. Tampoco, por lo que se dice, lo desea el Partido Socialista. El lehendakari por su parte ha resuelto liderar el acompañamiento del proceso a través de las instituciones locales. La participación social está muy bien. Pero, acompañar es muy poca cosa. Es cierto que supone un nivel de implicación. Pero la implicación manifiesta diferentes dimensiones. Un acompañante puede manifestar interés y preocupación por un tema, puede incluso hacerse con toda la información generada en torno a él, pero acompañar es participar poco, no es dirigir, no es asumir responsabilidades estratégicas, es desistir de la iniciativa política.

La política, sin embargo, es acción y dinámica de fuerzas. El lehendakari (como expresión institucional de la voluntad popular) debería llegar más lejos de lo que hasta ahora ha llegado, fortaleciendo con su liderato la posición de la centralidad vasca, sumando fuerzas a la posición más popular, que es la institucional. Ibarretxe tiene el deber institucional de arbitrar el ‘gran juego estratégico’ de modo que discurra en condiciones democráticas. Y para ello, puede recurrir a las herramientas que tiene a mano: su potestad para aportar iniciativas a la agenda política, su facultad de organizar la participación popular –incluso la más genuinamente política, la electoral- y toda su autoridad para garantizar que este mismo proceso sea democrático y no esté al albur de la tutela de sujetos que no tienen legitimidad democrática de la sociedad vasca.

Joxan Rekondo

Goiz Argi, Nº 40, diciembre de 2006

Batasuna exige un esfuerzo por el proceso y Zapatero le pide calma

Batasuna exige un esfuerzo por el proceso y Zapatero le pide calma

·Otegi reitera que «el proceso es inviable» ahora por la actitud adoptada por el PSOE

 

Arnaldo Otegi y José Luis Rodríguez Zapatero mantuvieron ayer un revelador cruce de declaraciones. Mientras Batasuna reiteraba que el proceso no es viable porque el PSOE y el Gobierno no garantizan las mínimas condiciones de respeto e igualdad entre las partes, el presidente español insistió en tratar de imponer sus «principios y tiempos». «Por su propia naturaleza, éste es un proceso que no permite la ansiedad», argumentó Zapatero desde Bruselas, una hora después de que Otegi le reclamara «todos los esfuerzos para hacer posible el proceso» y apoyara la jornada de movilización convocada para el próximo miércoles.

 

Tras varios días obviando las afirmaciones de la izquierda abertzale de que el proceso está «en vía muerta» o «hundiéndose» debido a su negativa a facilitar condiciones democráticas para su puesta en marcha, José Luis Rodríguez Zapatero respondió de forma directa al último mensaje lanzado ayer por Arnaldo Otegi ante la sede del PSE de Bilbo.

«Son declaraciones que llevamos oyendo mucho tiempo», indicó inicialmente el presidente español tras poner en evidencia que no le agradaba dar respuesta a afirmaciones de Batasuna. «Sería deseable que aquellos que están todo el día hablando de dificultades y de vías muertas trabajaran también en favor del proceso de paz», añadió.

 

«Sería mucho más positivo y quizás, si dieran menos palabras gruesas cada día contribuirían a que el proceso pueda avanzar. Eso es lo que espero y deseo», añadió Zapatero desde la cumbre europea de Bruselas.

 

Al líder del Ejecutivo español se le planteó si teme que ETA ponga fin al alto el fuego permanente, y se limitó a remitirse a lo afirmado el miércoles en el Congreso, donde aseguró que «no daré pasos en falso».

 

Zapatero insistió en que mantiene «las expectativas en torno al proceso de paz» y reiteró su demanda de tiempo y su interés en imponer sus reglas. «Por su propia naturaleza, éste es un proceso que no permite la ansiedad, y que lo que obliga es a trabajar con calma, inteligencia y serenidad», consideró antes de añadir que «así es como ha trabajado el Gobierno, así es como trabajará en un futuro inmediato». «Esto exige tiempo, calma y hacer las cosas bien, dar los pasos bien y sólidos», apostilló.

 

 

 

Otegi, ante el PSE

 

 

Curiosamente, a la misma hora en que Zapatero daba réplica a Otegi, la vicepresidenta y portavoz del Gobierno español, María Teresa Fernández de la Vega, declinó responder a Bata- suna indicando tras el Consejo de Ministros que el Ejecutivo no polemiza con organizaciones ilegalizadas.

Arnaldo Otegi había comparecido apenas 60 minutos ante la sede central del PSE en Bilbo, adonde Batasuna llevó su denuncia de que la actitud de este partido hace totalmente inviable emprender un proceso de búsqueda de solución al conflicto en este momento.

 

Después de concentrarse junto a otros mahaikides tras una pancarta con el lema «Autodeterminazioaren alde, baldintza demokratikoak Euskal Herriarentzat», Otegi remarcó que «estos nueve meses han acreditado sobradamente que no existe compromiso político por parte del PSOE», que tampoco ha conseguido crear condiciones de respeto e igualdad entre las partes. «El proceso es inviable, y es responsabilidad del PSOE y del Gobierno español hacer los esfuerzos para hacerlo posible», concluyó.

 

Otegi comenzó su intervención destacando que en este momento histórico hay «una oportunidad abierta para solucionar el conflicto político y armado en este país», pero que sin embargo «se ha demostrado hasta la saciedad que la izquierda abertzale no ha sido respetada», ni siquiera en estos casi nueve meses de alto el fuego permanente de ETA.

 

 

 

Jornada del 20-D

 

 

«Reiteramos el compromiso en favor de las soluciones y hacemos un llamamiento a la ciudadanía para que dé su apoyo y muestre su compromiso con el proceso, y lo proteja de los intentos de sabotaje que sufre», añadió Arnaldo Otegi.

En esta línea, el portavoz de Batasuna resaltó que la izquierda abertzale saldrá a la calle en la jornada de movilización convocada para el miércoles para «defender la paz, el proceso y la autodeterminación».

 

Jone Goirizelaia, presente también en la concentración, abundó en estas consideraciones en una entrevista previa a ETB. Allí indicó que la situación es de «alarma roja» porque «en estas condiciones no se puede avanzar». Resaltó que «el PSOE y el Gobierno están hablando de un proceso de carácter técnico y de imposición» y, además, «está bastante claro que tenía algunos compromisos que no ha cumplido».

 

 

 

 

El PSOE vende «firmeza» y el PP da tregua

GARA

MADRID

 

El PP parece darse esta vez por satisfecho con la posición expresada por el Gobierno español, y da una muestra de ello con la decisión de no hacer preguntas referidas a Euskal Herria en la próxima sesión de control al Gobierno español. De este modo, será la primera vez en dos meses en que Mariano Rajoy y sus compañeros no usen el debate para lanzar reproches al Ejecutivo del PSOE.

 

El secretario de Organización del PSOE, José Blanco, volvió mientras tanto a alabar «el rigor y la firmeza» de su partido frente a la izquierda abertzale. En declaraciones dirigidas a replicar a las críticas e insinuaciones del PP, Blanco recogió las afirmaciones hechas ayer por Otegi y antes por otros dirigentes independentistas para remarcar que contradicen las palabras de Rajoy de que «hay cesiones».

 

Pese a que el proceso ha sido declarado «en vía muerta» por una de las partes, José Blanco considera que su desarollo «es muy positivo». «Es bueno que haya esta iniciativa de paz para garantizar la situación sin cambiar la ley. En eso estamos trabajando. Sólo falta el apoyo del PP».

 

Gara, 16 de diciembre de 2006

RUIDO DE PÁGINAS.

RUIDO DE PÁGINAS.


Muchos de Uds. recordarán una expresión muy usada en los años de la Santa Transición para denominar a los movimientos de algunos militares involucionistas, me refiero al “ruido de sables”. El ruido de sables se producía en arengas, brindis en salas de banderas, discursos en la pascua militar, etc. Después del 23 F aquellos sables se callaron definitivamente.

Otra expresión similar, ya casi olvidada, se acuñó en la crisis política provocada por los dos diputados socialistas de la Asamblea de Madrid que se negaron a apoyar la investidura de Simancas como presidente de la Comunidad. Entonces, algunos socialistas hablaron del “ruido de cheques” de una trama de corrupción inmobiliaria. Posteriormente nos hemos enterado que los cheques en realidad viajaban de Ciempozuelos y otros municipios hacia Andorra.

Percibo últimamente un rumor, al que yo denominaría “ruido de páginas”, procedente de algunos centros del PP. Este ruido de páginas sería el ruido que se hace al pasar página. En el 96 Aznar ordenó pasar página de los crímenes del Gal y de los casos de espionaje y de otros delitos cometidos por gente del gobierno socialista o próximo al mismo. Me da en la nariz que la tentación de pasar página en el 11-M, al igual que en 1996, está ganando fuerza en algunos sectores del PP. Las sucesivas revelaciones de las investigaciones periodísticas van formando hipótesis cada vez con más aportación socialista en la génesis o encubrimiento de la masacre del 11-M. Llegados a esta situación, alguien en el PP se tiene que plantear esta pregunta: Y si resulta que altos responsables del PSOE o del gobierno cometieron delitos en relación con los atentados del 11-M ¿Qué hacemos?.

Lo decente, lo moral es no hacer nada sólo exigir que se haga justicia y que los culpables vayan a la carcel, pero claro, las consecuencias de que hubiera imputaciones contra altos dirigentes socialistas serían tremendas. No me imagino a D. Alfredo o a D. Pepín desfilar mansamente ante los jueces. La que armaría el PSOE sería de aupa. Ríanse Uds. del asalto a las sedes del PP el día 12 y 13 de Marzo. Además con el 80 o el 90 % de los medios de comunicación dispuestos a hacerle la cobertura al PSOE, acusando al PP de montar una conspiración golpista para derribar del gobierno al PSOE, sería complicado que el proceso pudiera llegar a buen puerto sin grandes costes de conflictividad social. Esto, en un contexto de inicio de una fuerte crisis económica y de la ruptura efectiva de la tregua trampa por parte de la ETA, haría abrirse paso entre la dirección del PP de la tesis de darle una salida pactada al 11-M, dentro de una acuerdo global con el PSOE en los temas antiterrorista y de la cuestión nacional.

Un último elemento que acabaría empujando en la dirección descrita sería un oportuno informe de Arriola diciendo que el 11-M radicaliza el mensaje del PP y que no se consigue llegar al centro por culpa de posiciones como la de Alicia Castro o del propio Zaplana. La próxima jubilación de Jaime I. del Burgo también dejaría vía libre en UPN a estas posiciones.

Yo creo que esto sería un tremendo error que condenaría a España a varias décadas de régimen corrupto al estilo iberoamericano. Confirmando la dependencia de la Justicia respecto al gobernante de turno. Además, electoralmente, podría pasar como en el 93 que después de que Aznar aflojara su discurso en el tramo final de la campaña electoral para centrar el mensaje, finalmente Felipe volvió a ganar las elecciones (por cierto, con Garzón de número 2).

La obligación del PP, es más la obligación de cualquier persona decente con responsabilidad política o judicial, es exigir que el pueblo español sepa la verdad y que se haga justicia. Todo lo que no sea eso es ser cómplice de la traición al pueblo español que están cometiendo nuestros actuales gobernantes.

Detalles, como la ausencia ayer de representantes de UPN en la presentación del Libro de Luis del Pino en Pamplona, o como la posición de Gallardón respecto a la investigación de los atentados, o la ausencia casi total de políticos del PP en las concentraciones de los peones negros, o como relegar el debate de la investigación del 11-M a las sesiones de control parlamentario de los miércoles, cuyo contenido no llega ni a los medios ni a los ciudadanos, apuntan hacia esa dirección de política de perfil bajo, descafeinada, centrada y pactista. En definitiva, débil.

No obstante, estoy firmemente convencido que el deseo de verdad y justicia de los ciudadanos españoles serán mucho más fuerte que los intentos de apaño que se intenten organizar.

Fermín Zalacaín (el aventurero).

Diario Liberal, 16 de diciembre de 2006