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Foro El Salvador

Puras defiende la cooperación entre territorios tras reunirse con Prieto

Puras defiende la cooperación entre territorios tras reunirse con Prieto

La cuestión de la territorialidad estuvo sobre la mesa en un encuentro realizado ayer en Gasteiz por candidatos del PSOE, en el que junto al secretario general del PSE en Araba, Txarli Prieto, y al cabeza de lista del PSN al Parlamento navarro, Fernando Puras, había otros representantes del partido en Burgos o La Rioja.

El encuentro había sido promovido para analizar problemáticas comunes, pero en la rueda de prensa terminó aflorando la cuestión de la articulación de los territorios vascos, y más en concreto la posición de Puras y Prieto ante un eventual órgano común institucional entre Iruñea y Gasteiz. El candidato navarro mantuvo su indefinición al estimar que «primero hay que definir cuáles son los ámbitos de cooperación».

«El debate al que se está asistiendo sobre las posibles relaciones entre el País Vasco y Navarra se está abordando a la inversa ­consideró Puras­. Primero habría que ver los temas de común interés y después disponer los instrumentos de cooperación correspondientes».

«Apostamos por las relaciones de cooperación, pero articulándolo a partir de aquí», añadió el cabeza de lista del PSN.

Txarli Prieto habló en sentido similar a su invitado. Ante la pregunta formulada por los periodistas, indicó primero que eso superaba el marco de la reunión de ayer «y corresponde más a un encuentro Navarra-País Vasco». «Y en ese marco alguien debería responder», dejó caer el dirigente del PSE en Araba.

A partir de ahí consideró, como Puras, que «a nadie se le escapa que a veces la definición de las estructuras se hace más para generar problemas con su propia definición que para resolver los problemas». «El órgano no hace la función, sino al revés», resumió Prieto.

Gara, 20 de diciembre de 2006

TERRORISMO NUCLEAR. Una amenaza permanente

TERRORISMO NUCLEAR. Una amenaza permanente

Los días 12 y 14 de noviembre Libertad Digital se hacía eco de la preocupación del Ministerio de Exteriores británico por que Al Qaeda llegase a adquirir los componentes necesarios para llevar a cabo un ataque nuclear en Occidente. Eliza Manningham-Buller, la directora del MI5, declaró que se estaban investigando cerca de treinta tramas que tendrían como objetivo atentar en el Reino Unido, y que no se podía descartar la posibilidad de un ataque con agentes químicos o bacteriológicos.

 

Los terroristas prestan especial atención al armamento, pues sobre él descansa el impacto psicológico de sus atentados. El grupo Aum Shinrikyo era prácticamente desconocido fuera de Japón hasta que, en 1995, perpetró un ataque con gas sarín en el metro de Tokio. Murieron fulminantemente 12 personas, y otras 5.000 resultaron afectadas. Aum Shinrikyo obtuvo una gran resonancia internacional porque empleó armas químicas en el atentado.

Los grupos terroristas pueden provocar un ataque nuclear haciendo explotar una bomba atómica rudimentaria, detonando un dispositivo de dispersión radiológica (una "bomba sucia") o atacando una instalación nuclear. La segunda de estas opciones es la más factible, y la que menos peligro entraña –pese a las numerosas especulaciones, especialmente sesgadas, que circulan al respecto– es la tercera, debido a las salvaguardias y sistemas de protección de dichas instalaciones (edificios de contención, vasijas de los reactores, etcétera).

Por lo que hace a la primera opción, los analistas sostienen que es improbable que ninguna nación se atreva a suministrar una bomba nuclear completa a un grupo terrorista, por las represalias que habría de soportar. Pero la venta clandestina de componentes para el montaje de una bomba de uranio es otro cantar, y aquí sí podemos hablar de un riesgo real.

¿Qué son las bombas sucias? Son unos artefactos provistos de un explosivo convencional (dinamita, pólvora negra, etc.) y de un recipiente con materiales radiactivos. Éstos pueden ser obtenidos, principalmente, de los desechos de los servicios de medicina nuclear de los hospitales, de los laboratorios bioquímicos o de determinadas industrias. En este caso, se consideran fuentes radiactivas de bajo nivel. Más peligrosos, y de más complicada adquisición, son los procedentes de instalaciones nucleares.

Pese a lo que pueda pensarse, lo peor de una explosión sucia provendría del explosivo convencional. De acuerdo con estudios realizados a escala reducida y a escala natural, los efectos letales de la dispersión de los materiales radiactivos (en este caso, residuos de hospitales) son muy inferiores a los del explosivo convencional. Lo que esperan los terroristas con el uso de las bombas sucias es crear una situación de pánico en la población, un caos que lleve a la gente a la muerte en su intento por escapar de la radiación, que ni se ve ni se huele.

Es importante que sepamos cómo reaccionar ante la explosión de una bomba sucia. Resulta de vital importancia seguir exclusivamente y a rajatabla lo que se nos diga desde Protección Civil o el Ministerio del Interior. Serán los organismos gubernamentales los responsables de informar sobre los niveles reales de radiactividad, una vez se hayan analizado los radioisótopos empleados. Asimismo, el Gobierno es el único que debe indicar qué hacer, a qué hospitales dirigirse, etcétera. Es esencial no hacer caso de todo comunicado ajeno a las instancias gubernamentales: sólo sembrarían alarmismo, confusión y miedo, que es lo que pretenden, en primer lugar, los terroristas.

En septiembre de 2002 la Agencia Internacional para la Energía Atómica publicó un informe en el que se refería al inadecuado control de la fuentes radiactivas y se calificaba de "huérfanas" a aquéllas que se encontraban al margen de una supervisión oficial. Se trata de algo "extendido en los Nuevos Estados Independientes (NEI) de la antigua URSS". "La situación en Georgia –añadía– puede ser un indicativo de las graves implicaciones para la seguridad que implica la existencia de fuentes huérfanas en otras partes del mundo".

Parece ser que esta ex república soviética es un punto vulnerable al contrabando nuclear. El 7 de julio de 2005 Soso Kakushadze, director del Servicio de Seguridad Nuclear del Ministerio de Protección Ambiental georgiano, declaró que en los dos años anteriores se habían detectado cuatro intentos de contrabandear uranio enriquecido desde Osetia del Norte a Osetia del Sur.

En EEUU también andan preocupados por la posibilidad de que grupos terroristas accedan a lugares que albergan importantes cantidades de uranio y plutonio enriquecido. Este hecho me llama notablemente la atención, pues cuando visité el Laboratorio de Los Álamos, Nuevo México, uno de los más importantes del mundo –y donde se fabricó la primera bomba atómica–, aparte de los controles de seguridad recuerdo que todo el mundo me decía que me hallaba en el lugar más seguro del país. Sin embargo, parece ser que actualmente la realidad es otra, y la seguridad de Los Álamos también se cuestiona.

Hace un tiempo, el director de la Agencia Nacional para la Seguridad Nuclear (NNSA) del Departamento de Energía norteamericano, Linton Brooks, afirmó que había instalaciones que necesitaban una rápida actualización de sus sistemas de seguridad. En referencia a la planta Y-12, la mayor instalación del mundo para el almacenaje de uranio metálico altamente enriquecido, Brooks declaró, ante una audiencia gubernamental (27-IV-2004): "Estas instalaciones se construyeron al principio de la Guerra Fría, sin que tuviese en cuenta la amenaza que existe hoy en día".

A nadie se le oculta la altísima complejidad de las conexiones internacionales del tráfico nuclear, puesta de manifiesto cuando se descubrió la trama que había confeccionado el ingeniero Abdelkader Khan, fundador y director del programa nuclear de Pakistán. Khan declaró ante la televisión de su país que hasta el año 2004 había proporcionado componentes para las ultracentrifugadoras que producen uranio enriquecido a diversos países mediante una amplia red de empresas, fábricas, hombres de negocios e ingenieros pertenecientes a distintas nacionalidades y que operaban en Holanda, Alemania, Irán, Dubai, Malasia y Corea del Norte.

La red de Khan fue descubierta en septiembre de 2003, cuando agentes de inteligencia estadounidenses y británicos interceptaron un barco que, procedente de Dubai, se dirigía a Libia cargado con una gran cantidad de componentes para ultracentrifugadoras. Poco después, el ingeniero paquistaní admitió que estaba colaborando con Libia y otros países para que pudieran tener sus propias plantas de enriquecimiento de uranio.

La Resolución GC (48)/RES/11 de 2004 de la AIEA sobre Medidas de Protección contra el Terrorismo Nuclear llama a todos los estados a "considerar el peligro potencial de las actividades de tráfico ilícito a través de sus fronteras y en sus propios países". No obstante, de nada sirven las resoluciones si no se ponen en marcha medidas policiales muy rigurosas, tanto en los puntos fronterizos, cada vez más alarmantemente permeables, como en el seguimiento de grupos potencialmente peligrosos.

Va tomando cuerpo la posibilidad de que se produzca otro atentado a gran escala, y la política laxa para con los terroristas no va a evitar en absoluto, sino todo lo contrario, que esta pesadilla siga creciendo y que, al final, los inocentes sean las víctimas más castigadas por el terrorismo.

NATIVIDAD CARPINTERO SANTAMARÍA, profesora de la Universidad Politécnica de Madrid y académica correspondiente de la European Academy of Sciences.

 

Libertad Digital, suplemento Ideas, 20 de noviembre de 2006

ETA, el único responsable

ETA, el único responsable

Todos los datos indican que el llamado proceso de paz está en un punto muerto porque Batasuna se niega a acatar la ley de partidos e inscribirse legalmente como una formación política acorde con las reglas de juego de nuestro sistema democrático. El pulso que está echando la organización abertzale tiene mucha importancia porque determina que el cumplimiento de la ley es esencial en este proceso frente a la pretensión de que se puede uno acercar a la institucionalización de sus actividades políticas sin someterse como cualquier otro ciudadano a las reglas de juego.

ETA quiere una negociación política porque pretende poner en cuestión, antes de su disolución y como condición para la misma, temas que afectan a la labor de las instituciones y los partidos como es la posible reforma del estatuto de autonomía de Euzkadi o cualquier discusión sobre el marco territorial. Todo su puede discutir en democracia pero nada debe hacerse con un interlocutor que sigue utilizando su capacidad armada para coaccionar a la sociedad.

El proceso tiene que ser desde la desaparición de ETA como organización terrorista porque su sola existencia es una coacción en sí misma. Que Batasuna acate la legalidad es el requisito formal que certificaría su compromiso de abandonar toda práctica de presión al amparo de la sombra de ETA. Los dirigentes del Partido Socialista de Euzkadi (PSE) realizaron una reunión pública con Batasuna con el compromiso de que era únicamente para exigir a la organización abertzale su legalización de acuerdo a la ley de partidos. Ahora no se pueden buscar fórmulas distintas que las establecidas para que Batasuna encuentre comodidad en su forma de adherirse a la democracia. La única fórmula posible sería la derogación de la ley de partidos y no parece razonable pedirle al Gobierno esa claudicación.

Todo el intento de trasladar al Gobierno la responsabilidad del punto muerto en el que se encuentra este proceso no es más que una forma más de chantaje. Durante este llamado alto el fuego, ETA ha enviado cartas de extorsión a empresarios, ha realizado un acto de terrorismo directo al asaltar y robar un polvorín de armas y los actos de kale borroka son cotidianos. Para Batasuna esto no cuenta ni es un factor que ha puesto el proceso de paz en peligro. El cinismo pretende establecer que el Gobierno tiene todos los compromisos y ETA ninguno. Procuran que estaríamos en una negociación entre dos partes igualmente legitimadas y, obviamente, no es el caso.

Toda la responsabilidad de lo que pueda ocurrir recae en ETA y en sus satélites de Batasuna. Si ETA no se cree que el libro de sesiones del Congreso de los Diputados tiene la misma importancia que una ley es que todavía no ha estudiado el funcionamiento de la democracia. La oferta que se le hace a ETA es muy precisa y no está en condiciones de violentar las reglas de la democracia para celebrar la negociación que pretende. Son habas contadas y le queda poco tiempo para aceptarlas porque nunca se le podrá ofrecer más.

La responsabilidad de todos los partidos, incluido naturalmente el PP, es cerrar filas alrededor del Gobierno sin discutir un segundo que si se llega a producir la clausura de este proceso, toda la responsabilidad será de ETA y ninguna del Gobierno, que independientemente de sus aciertos y sus errores, sólo ha intentado buscar una forma de acabar definitivamente con la violencia frente a una organización que habría demostrado que no quiere la paz sino que pretende la imposición de sus condiciones.

 

Carlos Carnicero

Elplural.com, 18 de diciembre de 2006

Los recuerdos ya no son nuestros

Los recuerdos ya no son nuestros


Lo más grave de la llamada ley de la memoria histórica no es que haya reabierto heridas, ni que sea claramente partidista y sectaria, ni siquiera que sea un torpedo contra el marco constitucional de convivencia. Lo peor es la pretensión de sus impulsores de interponerse, por ley, entre la realidad y nuestra percepción de la misma, de infiltrarse entre los hechos y nuestra conciencia de los mismos. El Gobierno quiere también ser dueño de nuestros recuerdos.

La semana pasada fue admitida a trámite en el Congreso de los Diputados la que probablemente sea la iniciativa legislativa menos necesaria y demandada de toda la legislatura, la conocida como ley de la memoria histórica, que contó con el apoyo de tan sólo cuatro grupos (PSOE, CiU, PNV y Coalición Canaria).

La ley pretende resarcir a las víctimas de la Guerra Civil pero, pecando del más obsceno sectarismo, sólo ensalza a las víctimas de una de las dos partes. La norma se construye además sobre una falacia según la cual la reconciliación alcanzada durante la Transición democrática fue posible desde la censura y el olvido, y que este olvido se ha mantenido durante los años de democracia ¿Se puede hablar de olvido, tras casi 30 años en los que los libros, películas, documentales y exposiciones sobre la contienda han supuesto una verdadera avalancha?

A pesar de las apariencias, la ley no está pensada contra el alzamiento de julio del 36 ó contra las cuatro décadas de régimen franquista sino que, como bien situó durante el debate el diputado popular Manuel Atencia, es una ley contra la propia Transición, contra la Constitución y el espíritu del 78, que es el marco que verdaderamente estorba al Gobierno de Zapatero para tratar de imponer a la sociedad española su particular mutación política y cultural.

Con todo, lo más grave no es eso. El aspecto más preocupante salió a relucir en la defensa del proyecto de ley que, desde la tribuna de oradores, hizo la vicepresidenta del Gobierno. “Nos engrandece, como sociedad democrática, facilitar la recuperación de la memoria personal”, manifestó De la Vega, quien seguidamente reconoció que su Gobierno ha pretendido, con esta norma, “consagrar, proteger y posibilitar el derecho de toda persona a su memoria individual”.

Nuevamente podemos ver en acto a un Poder invasor que se entromete en todos los ámbitos de la vida de las personas, pero que tiene como objetivo más preciado gobernar las conciencias de los individuos, como ponen de manifiesto leyes como ésta o medidas como la creación de Educación para la Ciudadanía. De ahí la pretensión del Gobierno de conceder a los ciudadanos el “derecho a recordar”, pero haciéndolo no de cualquier forma sino de aquélla que viene impuesta por la doctrina oficial, lo cual será más fácil cuando ya no queden testigos directos de los hechos. Los recuerdos ya no son nuestros; según la doctrina Zapatero, son una dádiva del gobernante. Conviene estar alerta: el poder sobre las conciencias y la revisión de la Historia son dos elementos comunes a todos los totalitarismos.


Ignacio Santa María
Páginas Digital, 18 de diciembre de 2006

EA sitúa la clave en dejar hacer política a Batasuna

EA sitúa la clave en dejar hacer política a Batasuna


Unai Ziarreta, secretario general de EA, afirmó ayer que la «delicada situación» que vive el proceso exige a todos los agentes implicados «asumir la propia responsabilidad, actuar sin complejos y tomar medidas audaces». En esa línea, consideró imprescindible que el Gobierno español «garantice el derecho de Batasuna a hacer política».
Tras indicar que «aquí hay un conflicto político y la solución tiene que venir desde la política», el secretario general de EA resaltó que la mesa de partidos «va a ser el motor de la solución, pero para eso hace falta que el Gobierno derogue cuanto antes la Ley de Partidos». Y lo debe hacer, añadió, independientemente de la decisión del Tribunal de Estrasburgo sobre la admisión a trámite o no recurso presentado por Batasuna, que EA sitúa en el mes de enero.


Gara, 19 de diciembre de 2006

¡Viva Pinochet!

¡Viva Pinochet!

Contaba mi padre, allá por los años 30, que en un dramón que tenía mucho éxito en un teatro madrileño el protagonista era un canalla, un facineroso, un castigador y un violador, lo peor de lo peor, vaya, y que en una función, mientras, como de costumbre, el público femenino se estremecía y el masculino gruñía, alguien, en voz alta y clara, soltó: "¡Y a mí que ese tipo me resulta simpático!".

No diré que a mí Augusto Pinochet me resultara simpático, pero con motivo de su muerte he oído y leído tantas sandeces, mentiras, exageraciones y cobardías que me han entado ganas de gritar: "¡Basta ya!".

Pinochet hizo en vida, al menos, dos cosas que ningún otro dictador latinoamericano, o asiático, ha hecho, que yo sepa. Teniendo el poder absoluto, aceptó que se organizara una consulta para cambiar de régimen y volver a celebrar elecciones. Él y los suyos hicieron campaña para que nada cambiara. Perdieron. Y Pinochet acató los resultados. Se celebraron elecciones, las ganó Patricio Aylwin y el dictador aceptó abandonar su poder absoluto. Se limitó a permanecer como jefe del ejército por un breve periodo, y luego pasó a ser senador vitalicio, o sea, un cargo meramente honorífico. No conozco un solo dictador que haya hecho nada semejante; tan democrático, a fin de cuentas.

Pero hay más, y mejor para el nivel de vida de los chilenos. Porque solucionó, o permitió que se solucionara, la gravísima crisis económica que sufría el país. Los actuales alaridos sectarios pretenden hacernos olvidar que el Gobierno de Salvador Allende había conducido Chile a la ruina, y la argucia según la cual "los burgueses estaban descontentos, pero el pueblo no" es pura mentira. Los mineros del norte, los camioneros y otros trabajadores se declararon en huelga casi permanente, los barrios populares se manifestaban a diario, con las famosas caceroladas, etc. Fue, creo, la primera vez que un régimen supuestamente democrático, el de Allende, arruinaba totalmente un país, y que un dictador solucionaba notablemente la crisis. Desde luego, basándose en las teorías liberales de Milton Friedman y con la ayuda técnica de los en su día famosos Chicago Boys.

Eso no quita para decir que hubo una represión monstruosa, dirán nuestros progres. También hay que relativizar, no según el concepto de una sociedad liberal, que condena todo tipo de represión, sino en comparación con otras dictaduras. Sin hablar de los totalitarismos comunista y nazi y sus millones y más millones de muertos, recordaré que los barbudos cubanos de Fidel y Raúl Castro, Guevara y demás lo primero que hicieron al llegar triunfalmente a La Habana fue fusilar a 500 personas, y públicamente, en la calle, para demostrar que su "libertad" había triunfado. Tres mil víctimas en el debe del pinochetismo: es la cifra que se sigue barajando estos días; cifra muy probablemente exagerada, teniendo en cuenta las habituales exageraciones que la progresía viene lanzando contra Pinochet. Para justificar su acusación de "régimen de terror", están obligados a exagerar.

Aunque me dé náuseas esta siniestra contabilidad de víctimas, trátese de Chile o de cualquier otro país, debo decir una vez más que, si se compara con otras dictaduras, no es nada; si la comparación es con el ideario liberal, es intolerable. Pero resulta que Pinochet es un dictador de derechas y anticomunista, y no se le perdona nada, ni lo realmente ocurrido ni lo inventado. Si fuera de izquierdas, progresista o comunista, como otro muerto, Fidel Castro, otro gallo nos cantara.

Apuesto –inútilmente, porque nadie apostará contra mí– a que el día de los funerales del tirano Castro, que no sólo ha matado, encarcelado, censurado y robado mucho más que Pinochet, sino que puso el mundo al borde de la guerra con el asunto de los cohetes nucleares, los comentarios necrológicos serán ditirámbicos; puede que con algún matiz cursi, o de hipócrita reserva, pero nada comparable a lo que hemos leído con motivo de la defunción del general Pinochet.

No creo que sea muy estrafalario considerar que los primeros interesados por Pinochet y su dictadura son los chilenos. Pues bien, los chilenos –o, más bien, sus gobiernos y sus autoridades políticas y judiciales– jamás le han juzgado y encarcelado. Y ha sido enterrado con honores militares, no nacionales, ¡faltaría más!, pero no como un perro o un criminal. Es cierto que sufrió un acoso judicial grotesco, teniendo en cuenta su edad y su alejamiento del poder, pero siempre terminó en agua de borrajas, lo cual demuestra que no existía una verdadera voluntad política para juzgarle por lo alto y condenarle. La única vez que estuvo brevemente en la cárcel fue en Londres, y no por petición del pueblo-unido-jamás-vencido chileno, sino de un juez español, Baltasar Garzón, que en innumerables ocasiones ha demostrado que su carrera personal le importa más que la Justicia.

Sería demasiado largo hacer aquí el recuento de todos los dictadores y caudillos que ha sufrido América Latina, pero de inmediato puede constatarse que el peor, el más tirano, el que ha durado más años, es Castro, no Pinochet, que aceptó abandonar el poder pacíficamente, repito.

Perón, en su primera etapa de poder –la "etapa Evita", digamos–, fue a todas luces un dictador, pero no fue sanguinario; en la segunda, la "etapa Isabelita", Argentina sucumbió al caos, no sólo por culpa de Perón: peronistas montoneros se enfrentaban a tiros con peronistas antimontoneros, y terciaban las milicias sindicales, asimismo peronistas, que asesinaban a diestro y siniestro, hasta que el ejército puso orden, ¡y vaya orden!, peor que en Chile. Aunque no me quepa la menor duda, teniendo en cuenta lo que es Venezuela y lo que es Hugo Chávez, de que las elecciones en este país no son limpias, el caso es que Chávez aún no las ha suprimido; Castro, hace tiempo.

Que quede bien claro que, como liberal, no tengo el menor complejo, al revés, para condenar todas las dictaduras, de izquierdas como de derechas, militares como religiosas, pero eso no me impide ver cuáles son las peores, las más asfixiantes, las más sangrientas, que no son siempre, ni mucho menos, las de derechas.

Concluiré con un par de cositas sobre la actualidad y dos dictadores aún en vida. El tirano Sadam Husein está en la cárcel, se lo merece, condenado a muerte por la matanza de unos 140 chiitas, cuando sus víctimas se cifran en decenas de miles, y su proceso se convierte en un interminable aquelarre, y las cosas trascurren de tal forma en Irak que no sería totalmente imposible que volviera un día al poder... ¿Por qué no se le ha fusilado ya?

El segundo dictador al que me refiero es el presidente iraní, Ahmadineyad, el más peligroso de todos en la actualidad, que, siguiendo las enseñanzas de sus dos maestros, Hitler y Jomeini, se mofa descaradamente del mundo entero, de la ONU, de la UE, y se dota sin remilgos de armas nucleares, mientras se discute si nuclear civil o no. Además, se permite el lujo de organizar concursos de caricaturas antisemitas y conferencias internacionales para "demostrar" que el Holocausto sólo es una gigantesca estafa judía, puesto que jamás existió. Y no sólo promete borrar Israel del mapa, sino que a través de Hamás y Hezbolá le ataca, con la colaboración de Siria. Y las chancillerías occidentales, los políticos, los medios, y hasta el cretino de James Baker, si bien le consideran "mal educado", afirman en su mayoría que es un factor de estabilidad o, en todo caso, una potencia con la que es necesario "negociar".

Ante esos dos monstruos, Pinochet, en comparación, me resulta casi humano, y el futuro me parece más negro que en 1939. No he hablado de la dictadura de Franco. Para otra vez será. No corre prisa. Ha muerto.

Por Carlos Semprún Maura

Libertad Digital, suplemento Exteriores, 19 de diciembre de 2006

Zapatero y Rajoy se reunirán para hablar de ETA. ¿En serio o para buscar una foto?

Zapatero y Rajoy se reunirán para hablar de ETA. ¿En serio o para buscar una foto?


Y mientras el Presidente Zapatero intentaba convencer al mundo-mundial de las bonanzas de la Alianza de las Civilizaciones y proponía que Sevilla fuese la sede permanente, cosa que significa jugar con ventaja porque en cuanto se confirme que la sede será en la capital andaluza se apuntarán uno tras otros, desde Moncloa anunciaban una reunión para el próximo viernes entre el Presidente del Gobierno y el líder de la oposición. Al parecer, para justificarla, el Presidente se ha sacado de la manga que cada seis meses él se ha propuesto reunirse con el jefe de la oposición.

Pero en la reunión no van a hablar de la Alianza de las Civilizaciones. Ni de Air Madrid. Ni de la reforma constitucional. En ella van a hablar de ETA. De la crisis actual que sufre el proceso negociador con la banda y de sus únicas salidas. Del estancamiento, de la ruptura y de la posibilidad real de empezar a hablar con los terroristas.

En cualquier caso, la reunión está marcada por un gran escepticismo por parte de Rajoy y por del 50% de la sociedad española. Zapatero ha engañado ya muchas veces a Rajoy y, por ende, a la mitad de los españoles, y eso hace que este Presidente no sea de fiar.

Primero le engañó cuando acordaron crear una comisión de alto nivel sobre las reformas autonómicas, tras el asalto al Estado del Plan Ibarreche, comisión que nunca se llegó a reunir. Después le engaño con motivo de la negociación con ETA porque Zapatero le pidió a Rajoy que no sacara el tema de la negociación en el debate sobre el estado de la nación mientras Pachi López anunciaba un encuentro sorpresa entre el PSE y Batasuna, que provocó la ruptura definitiva entre ambos partidos. Más tarde, le volvió a engañar cuando Zapatero incumplió su promesa de reunir el Pacto Antiterrorista antes de hacer aquella declaración en un pasillo del Congreso, en la que anunciaba el inicio del dialogo con ETA.

A Rajoy no le queda más remedio que ir. Negarse sería contraproducente. La opinión pública le echaría en cara no haber intentado siquiera escuchar al Presidente del Gobierno en un tema tan sensible y complicado y eso le terminaría pasando factura en las urnas.

Pero hay muchas posibilidades de que le vuelva a engañar o de que le vuelva a tender una nueva trampa pidiéndole abiertamente su apoyo al proceso para ganar tiempo, algo que Zapatero sabe hacer como nadie. Y de esa trampa Rajoy tendrá difícil salir después de la postura tomada por su partido desde el verano. Si dice que sí, se enfrentará a una gran parte de su electorado. Si se niega, será peor aún. Habrá negado su apoyo a una causa “justa” y se enfrentará con una gran parte de la sociedad española.

El viernes sabremos la respuesta, pero lo único que está claro es que esta reunión solamente beneficia a Zapatero.

La foto de entrada le dará aire.

Luego hará, como siempre, lo que le dé la gana. Aunque esa gana vaya contra el 50% de la sociedad española.

 

Editorial de diario Liberal, 19 de diciembre de 2006

El poder de ETA, hoy, es mucho

El poder de ETA, hoy, es mucho

El propósito de conseguir el fin de la violencia en el País Vasco es absolutamente laudable. En este sentido, en el ámbito de los principios, la actitud de Zapatero resulta irreprochable. El problema radica en que lo que cuenta en política, además de unos principios correctos es, sobre todo, la práctica. Y ahí es donde el propósito del gobierno ha partido de dos errores muy graves que lastran la situación y pesan como una losa sobre la sociedad española.

Estos dos errores son, en primer lugar, el intentar una operación de este calibre, una operación de Estado, sin un consenso previo y una estrategia compartida, con el partido de oposición que es alternativa de gobierno.

Zapatero tiene una tendencia extraordinaria a resolver cuestiones muy importantes por la vía de su pequeña mayoría parlamentaria. Es un error que va dejando cadáveres sin sepultar, a lo largo del recorrido. Posiblemente el más grande de todos ellos sea éste, el de la negociación con ETA.

A partir del momento que ha pretendido utilizar el fin del terrorismo como un beneficio de partido, Zapatero se ha atado de manos para hacer concesiones significativas que puedan allanar el camino porque cuentan con la dura oposición del PP y con él de una gran parte de la sociedad española. Este error se ha acentuado por otra equivocación: fiarlo todo a la voluntad negociadora de ETA, entregándose así al ritmo y condiciones que la organización vaya marcando.

Evidentemente deben subrayarse dos datos positivos: ETA lleva cerca de cuatro años sin matar, y el gobierno no ha realizado ninguna concesión política. Pero estos factores se encuentran a su vez contrapesados por las consecuencias negativas:

Una es la división de los demócratas. La dinámica creada ha generado una división crispada entre PP y socialistas que se ha extendido a parte de la sociedad española. Lo más grave es que ha dado pie a un discurso en el que el PP se presenta como el “malo”, camuflando el hecho de que el único malo real y tangible es la gente que asesina a quienes no piensan como ellos, es decir ETA.

Otra es el deterioro de la justicia, ya de por si en una situación cada vez más crítica y con menor prestigio ante los ciudadanos. Las exigencias de la negociación y la necesidad de generar gestos, provocan decisiones, incluso sentencias, absolutamente contradictorias. El proceso para el fin de la violencia está convirtiendo a la justicia española en una especie de chicle. Mal asunto.

Finalmente la más grave de todas. ETA es quien tiene el poder político. En sus manos está no sólo marcar el ritmo sino que ahora la dependencia socialista es tal que las próximas elecciones municipales y autonómicas, preludio de las generales, están en manos de la banda armada.

Si ETA decide cometer algún acto violento, no digamos ya un asesinato, el PSOE recibirá un castigo electoral notable, y como lo sabe, hará lo necesario para que este asunto no se produzca. Entre hoy y las generales del 2008, el poder de ETA sobre el gobierno español será muy alto. Este es el resultado del llamado proceso de paz, al menos hasta ahora.


Editorial de Forum Libertas, 18 de diciembre de 2006