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Foro El Salvador

Cuatro verdades sobre el peligro que nos acecha (que no es sólo ZP)

Cuatro verdades sobre el peligro que nos acecha (que no es sólo ZP)

Y ¿por qué ZP quiere romperlo todo: nación, familia, educación? Porque tiene un proyecto mesiánico. Un proyecto que no empezó con él, pero del que él es agente. Miradle a los ojos.

Mirad a los ojos de Zapatero y tal vez veáis lo que yo veo: un tipo convencido de haber hallado la piedra filosofal. Porque Zapatero tiene un proyecto, y ése es precisamente el problema. Todo lo que estamos viviendo en estos años puede parecer una mezcla absurda de irresponsabilidad y azar, pero no lo es. Al contrario, tiene un sentido. En el zapaterismo han venido a confluir las peores emanaciones de la actual izquierda europea y de la vieja izquierda española. El resultado es de pesadilla. ¿Nos dejarán decir cuatro verdades?

Una: El zapaterismo es un caso práctico de "ideología de la cancelación". Siniestro palabro, ¿verdad? Pero en realidad es muy sencillo. Hay que cancelarlo todo: patria, familia, moral, educación, identidad, porque todo eso es vestigio de un mundo retrógrado y oscuro. Hay que liquidarlo como se liquidan las existencias de una tienda –por cierre del negocio. Y hay que sustituirlo por unos dogmas nuevos de aliento progresista, "la revolución que nunca pudimos hacer", ahora con la anuencia de unos poderes financieros que ya no se sienten amenazados y que, aún más, están dispuestos a pagar la fiesta. Nihilismo y progresismo terminan siendo una única cosa. Por supuesto, el problema no es sólo nuestro: la "ideología de la cancelación" funciona en toda Europa. Pero sólo aquí se extiende desde el poder institucionalmente y sin resistencia. Todo lo que el Gobierno Zapatero está haciendo en España es pura ideología de la cancelación: un proyecto quizá descabellado, pero coherente, y que se ha convertido en horizonte único de la izquierda radical tras la caída del Muro de Berlín. Si no entendemos esto, no entenderemos nada de lo que vemos a nuestro alrededor.

Dos: A ZP le mueve una alucinación mesiánica, típica de la vieja izquierda española. Porque junto a esa "ideología de la cancelación", la zapateridad recoge, vulgarizada, una vetusta tradición de nuestra izquierda, a saber: que toda la Historia de España es un error gigantesco, que aquí no levantaremos cabeza hasta que haya una revolución como la francesa, que España no será un país digno hasta que la izquierda lo modele y que por eso, en fin, la izquierda tiene una misión providencial. Para esta visión de las cosas, si hay separatismo es porque la unidad nacional ha sido algo funesto, y si hay terrorismo, es porque la vieja España nunca ha sabido entender a los irredentos. La culpa siempre la tiene España, identificada todavía con el Imperio y la Contrarreforma, o sea "la derecha". Poco importa que haya habido revoluciones, constituciones y transiciones: estamos ante una interpretación mesiánica de la Historia que sencillamente prescinde de la realidad. Y así, bajo esta sugestión mesiánica, la disgregación del país no será tal, sino que aumentará la concordia, y el pacto con los terroristas no será claudicación, sino mensaje de paz. Patológico.

Tres: El objetivo supremo del poder, hoy, en España, es aniquilar cualquier vestigio de corte tradicional. Ya sea en la educación o en la estructura familiar, ya sea en la religión o en la identidad nacional, la política del PSOE marcha expresamente orientada al exterminio de todo lo que recuerde a la sociedad "vieja", de todo lo que pueda representar un obstáculo para la sociedad "nueva". Este proceso no ha empezado ahora: lleva muchos años en vigor. Pero sólo ahora se ha convertido deliberadamente en programa de gobierno. Se trata de dar la vuelta al mundo tal y como lo hemos conocido. Así se privilegiará a los transexuales y homosexuales antes que a las familias, a las minorías musulmanas antes que las mayorías católicas, a los que denigran a España antes que a los patriotas, a los terroristas antes que a las víctimas, a los alumnos incapaces antes que a los capaces, a los partidarios del aborto y la eutanasia antes que a los defensores de la vida, y todo ese largo etcétera de inversiones que nos está poniendo el mundo cabeza abajo.

Cuatro: Es urgentísimo tomar conciencia de lo que tenemos enfrente. No es sólo el programa pasajero de un Gobierno elegido por cuatro años. Es un proyecto muy amplio de ingeniería social. Esta gente quiere crear una sociedad nueva edificada sobre tópicos ideológicos considerados como dogmas de fe. Y como son dogmas, poco les importa que sean racionalmente infumables. A la tarea de expandirlos por todas partes se emplean no sólo los políticos, sino también la orquesta mediática afín, los funcionarios de altos organismos internacionales y una nutrida legión de fanáticos semi-ilustrados que creen combatir por el "progreso". Tan fuerte es su presión que no sólo se ejerce desde la izquierda, sino también, con frecuencia, desde la derecha. Hoy mandan. En realidad, llevan mucho tiempo mandando. Va siendo hora de plantear una resistencia.

Simpática nota de un lector: "Es que usted sólo critica, pero no propone soluciones". Respuesta en dos tiempos. Uno: para curar la enfermedad que nos aqueja, es imprescindible conocer antes cómo y por qué se ha contraído. Dos: el tratamiento, con su permiso, a partir de la semana que viene. Pero a más de uno no le va a gustar la receta.

 

José Javier Esparza

El Semanal Digital, 10 de noviembre de 2006

Batasuna no desea que el proceso de solución sea «ni largo ni duro»

Batasuna no desea que el proceso de solución sea «ni largo ni duro»

Insta a Zapatero a elegir entre el diálogo o la agresión a la izquierda abertzale

Impulsar la solución o contentar al PP. Esta es la disyuntiva a la que el Gobierno del PSOE tiene que dar respuesta en palabras de Arnaldo Otegi. El portavoz de Batasuna remarcó que «si la respuesta es 'sí' al proceso, no hay obstáculos, y si los hay, se encaran. La alternativa es volver a lo de siempre».

DONOSTIA

Desde «la más absoluta de las preocupaciones», Batasuna realizó ayer un emplazamiento directo al Gobierno español para que defina si apuesta por un proceso democrático en Euskal Herria o si, por el contrario, opta por tratar de contentar al PP «zumbando a la izquierda abertzale día va y día viene».

Arnaldo Otegi defendió que «no hay obstáculos» si la respuesta es «sí» al proceso. «Ni cadenas de radio, ni periódicos, ni elementos de la Judicatura... No hay. Y si los hay, hay que encararlos. Pero no se puede buscar una síntesis entre las posiciones del PP y las del pueblo vasco. El pueblo vasco quiere un proceso de solución al conflicto. El PP no».

Y si la respuesta es negativa, el portavoz abertzale reclamó al Ejecutivo español «que le explique a este país cuál es su alternativa. ¿Cuál es la alternativa a un proceso que busca la solución política? Volver a lo de siempre. ¿Y lo de siempre, qué ha generado? ¿Soluciones? Ninguna ¿Sufrimiento? Todo, en todas las partes».

«Que la expliquen. Que digan: ‘Nuestra alternativa al proceso es guerra, más guerra, más represión, más torturas, más fuerzas de ocupación, más condenas humillantes’. Esa es su alternativa. Nosotros no la queremos. Y si la imponen, no conseguirán, como no han conseguido durante cuarenta años, que la izquierda abertzale renuncie a su proyecto político. Porque es nuestro, es legítimo y es respaldado por decenas de miles de personas».

Otegi incidió en que Batasuna no desea un escenario de «agresiones mutuas», sino que aboga por un proceso de «colaboraciones mutuas» que «busque la paz desde un escenario democrático que le dé la voz y la palabra al pueblo vasco».

Parafraseando al presidente español, señaló que «no queremos que el proceso sea ni largo ni duro ni difícil. Queremos que sea razonable en el tiempo, lo menos duro posible, y difícil sí será ­matizó­, porque en política llegar a acuerdos siempre es difícil».

El representante independentista recordó que, desde el pasado agosto, la izquierda abertzale viene utilizando expresiones como «crisis» o «bloqueo», y apuntando cuáles son las recetas para anclar unas bases sólidas que permitan superar el conflicto. Sin embargo, la respuesta ha llegado en forma de condenas, prohibiciones, citaciones judiciales, actuaciones policialesŠ «Así no puede haber proceso, es imposible. Y el Gobierno español tiene que decidir si quiere hacer un proceso o si quiere hacer caso sólo a las encuestas y ver si el PP le va ganando puntos o no», apuntó.

Para el portavoz abertzale, el único objetivo del partido de Mariano Rajoy es «reventar el proceso para hacer de eso su ganancia electoral. Ya demostraron el 11-M hasta dónde eran capaces de llegar y de mentir por ganar unas elecciones».

Otegi asumió que la actuación del PP entra dentro de lo esperado, pero destacó que Batasuna «intuía» que el Gobierno del PSOE «tenía ambición histórica suficiente para hacer las cosas de otra manera y para dar un vuelco en la dirección política del Estado en términos de solucionar el conflicto. Y para eso ¡ay amigo! hay que enfrentarse al PP. ¡Claro!»

Insistió en que Batasuna no ha variado «un ápice» su apuesta por alcanzar una solución, pero subrayó que «las dificultades serán cada vez mayores» si las fuerzas políticas, sindicales y sociales vascas no son «capaces de alcanzar un mínimo común denominador que permita el diálogo multilateral» y si el Gobierno español no es capaz de «dejar la represión a un lado y de facilitar condiciones de igualdad para la participación de la izquierda abertzale en la vida política y en el proceso de negociación».

La condena de Iñaki de Juana

Preguntado por unas palabras del presidente español en las que éste declaraba que la condena contra Iñaki de Juana y su huelga de hambre no afectaban al «fondo» del proceso, Otegi subrayó que es un caso «sumamente grave y va a tener repercusión, todos lo sabemos».

Tras recordar que el preso ha anunciado que va a ir «hasta el final» y que sobrelleva un ayuno anterior de 63 jornadas, el portavoz de Batasuna apuntó la posibilidad de que haya «repercusiones físicas muy graves. ¿Qué hacemos si eso sucede? Esa es la pregunta que le hacemos al señor Zapatero. ¿De qué proceso seguimos hablando? Del que quiere este pueblo no, desde luego».

Arnaldo Otegi recordó que De Juana lleva encarcelado casi veinte años y que ha sido condenado a cerca de trece años más «por escribir dos artículos de opinión» y con una sentencia en la que «el tribunal tiene la osadía de decir que se condena en esos términos por ser él. A estos extremos estamos llegando ya», concluyó.

Gara, 10 de noviembre de 2006

Comunicación de José Luis Orella en la presentación del libro "La tregua de ETA: mentiras, tópicos, esperanzas y propuestas" realizada en Huesca

Comunicación de José Luis Orella en la presentación del libro "La tregua de ETA: mentiras, tópicos, esperanzas y propuestas" realizada en Huesca

Aunque no me encuentre físicamente entre ustedes, debo agradecerles escuchen estas palabras y pedirles excusas por no haber podido cumplir con este compromiso que me había ilusionado pero que, por causas ajenas a mi voluntad, no he podido colmar. Como en tantas ocasiones, “el hombre propone y Dios dispone”..

“La tregua de ETA…” es el resultado del trabajo colectivo de un grupo de amigos sensibilizados ante el dolor de las víctimas del terrorismo, el impacto de este triste fenómeno en la vida nacional y el destino de España.

Cuando ETA anunció, en marzo pasado, una interrupción unilateral e indefinida de la que ellos denominan “lucha armada”, en la revista digital Arbil nos encontrábamos elaborando un número especial dedicado a Foro El Salvador, dado que algunos de nosotros militamos en ambas entidades.

En apenas tres días, le incorporamos nuevos contenidos de modo pudimos orientarlo hacia la valoración de esta nueva situación y de los aspectos que considerábamos más relevantes. Ya en la red, un amigo editor, José Antonio Herrero Crespo, bilbaíno de sangre aragonesa, nos propuso editarlo como libro. Aceptamos la propuesta., elaboramos un programa de trabajo con un calendario y un reparto de funciones, y nos pusimos manos a la obra. El día 7 de abril, a la noche, se remitió el texto al editor. El día 25 de abril salían de imprenta los primeros ejemplares sin encuadernar, iniciándose su promoción. La primera reseña se publico en Elsemanaldigital.com el domingo 22 de mayo. El 23 de mayo se encontraba presente en las principales librerías de España.

Fue el primer libro editado en España en torno a una situación que polarizaba la vida nacional, generando apasionados debates, dramáticos desencuentros y, desde muy pronto, profundos desengaños.

Han transcurrido, desde entonces, seis meses. Un tiempo que nos ha permitido constatar diversas carencias del texto que, lógicamente dejamos a su perspicacia, y algunas notables virtudes.

En primer lugar, situamos en el centro de nuestra reflexión a las víctimas del terrorismo. De sus 5 capítulos, ocupan el tercero de ellos, es decir, el central de ellos; todo un símbolo intencionado. Y, acaso, sus páginas, aunque no sean las más numerosas del texto, provocaron en sus autores el mayor dolor de este trabajo. En ellas, no se trataba de anticiparse a posibles tácticas y estrategias. No era un problema de ideologías, según lo percibimos nosotros. Se trataba de personas concretas, rostros que tenían y tienen una historia detrás. Que habían formado, o forman parte, de nuestras vidas. No podíamos prescindir de esa realidad, de esta humanidad con nombres y apellidos.

Por lo que se refiere a los demás contenidos del libro, intentamos, y creo que lo conseguimos, destacar las que desde nuestra perspectiva constituyen las claves del proceso.

  1. El terrorismo siempre es perverso. No se puede justificar. Y más, cuando en nuestra sociedad existen cauces para la resolución de conflictos de todo tipo y para la promoción de posiciones variadísimas. Si el terrorismo responde a una “lógica” de coste/beneficio, no podemos admitirla ni como personas, ni como católicos ni como ciudadanos de una sociedad democrática. La persona debe primar por encima de los cálculos políticos y de tácticas deshumanizadoras.
  2. El terrorismo está vinculado en España especialmente al nacionalismo. Una ideología que poco tiene que ver con la virtud cívica del patriotismo, así sin adjetivos, que absolutiza la idea de una nación imaginaria a cualquier coste. Por ello, no es de extrañar que los nacionalismos hayan enganchado, en muchas ocasiones, con las expresiones más sangrientas y delirantes de los totalitarismos del siglo XX: el siglo de los genocidios, el siglo de las “limpiezas étnicas”. Para un católico esta actitud tiene un nombre muy preciso: idolatría.
  3. Pero, determinado el mal, ¿cómo explicarnos su fuerza? Partamos de una premisa. El nacionalismo se asienta en una mentira: la falsificación de la historia. Pero han sido muy hábiles y tenaces trabajadores, edificando una contrasociedad alternativa omnicomprensiva, atractiva, en la que se puede vivir en clave “abertzale” las 24 horas del día: en el trabajo, en la vida cotidiana, en el ocio, en la vida familiar, en el asociacionismo social, en la lucha política. En definitiva: una comunidad que apoya, sirve de referencia, proporciona una identidad personal y colectiva frente a una sociedad caracterizada por el individualismo, el relativismo, la disolución de los lazos familiares, el debilitamiento del entramado social, la ausencia de valores e ideales por los que vivir y con los que confrontarse. Por contraste, aunque desde una perversión social, este fenómeno cuestiona la salud moral y la capacidad de sacrificio y servicio de nuestra sociedad.

Por todo ello, en el libro hemos dedicado espacio a la historia, a las relaciones del terrorismo con el totalitarismo y el nihilismo actual, a los movimientos cívicos vascos y navarros. Y hemos realizado diversas reflexiones en torno a la importancia estratégica de Navarra en esta embestida nacionalista, a la importancia de la ética, y a la necesidad de una fortaleza moral ciudadana.

Este libro pretendía proporcionar elementos de reflexión, juicios culturales y políticos, que nutrieran, al igual que otras muchas más fuentes, la movilización emprendida por un sector muy relevante de la sociedad española que no se resigna a dejar el futuro de España en manos de este Gobierno y de sus interlocutores.

Desde que salió de la imprenta hasta ahora, la rápida sucesión de eventos nos ha desbordado en alguna medida. Pero se están produciendo otros movimientos significativos. La sociedad española está tomando la delantera a los políticos. Así, la aparición de numerosas entidades sociales, la movilización en internet, las magnas manifestaciones lideradas por AVT, etc., son expresiones de una sociedad viva que no se resigna a morir, sino que quiere edificar su futuro responsablemente.

Pero en este trabajo gigantesco se han colocado por delante todo tipo de obstáculos. Se ha querido arrojar a un sector de la sociedad española a la marginación, a los desvanes del pasado. Y nuevas leyes vienen impulsando una revolución social y antropológica diseñada hace más de un siglo por anarquistas y marxistas y reelaborada genialmente por Gramsci y las factorías pseudointelectuales nacidas en el 68 que han edificado un poder cultural dominante autodenominado “progresista” y ominipresente en los medios de comunicación.

Por ello no es momento de lamentaciones, sino de reflexión, y toma de decisiones. Tenemos que defender y promover los valores más adecuados a la naturaleza del hombre. La pluralidad social es garantía de libertad. La educación de las conciencias en la razón, es requisito imprescindible de cualquier sociedad sana que aspire a perpetuarse. En este contexto, la Iglesia católica, de la que Foro El Salvador, muy modestamente, forma parte, es un espacio de encuentro, de transmisión de vida, de contraste con hombres y mujeres que marchan por delante nuestra a los que seguir.

Queremos construir, queremos dialogar. Pero desde una identidad y unos valores firmes. En caso contrario, el supuesto diálogo se torno en estéril distracción que desmoraliza y aburre.

Muchas gracias.

El Vaticano alza la voz en la ONU a favor de los derechos de los refugiados

El Vaticano alza la voz en la ONU a favor de los derechos de los refugiados

El Vaticano alza la voz en la ONU a favor de los derechos de los refugiados


NUEVA YORK, jueves, 9 noviembre 2006 (ZENIT.org).- La Santa Sede alzó este miércoles su voz a favor de los refugiados y los desplazados internos ante las Naciones Unidas y denunció que algunos países no respetan los derechos internacionalmente reconocidos a estas personas.

El arzobispo Celestino Migliore, observador permanente del Vaticano en la ONU, tomó la palabra ante la Comisión que analizaba el informe del último año del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR).

El arzobispo reconoció que «lamentablemente asistimos a un cierto deterioro del concepto jurídico de asilo porque algunos estados dan la preferencia a la legislación nacional o a los acuerdos bilaterales sobre la ley de refugiado internacional».

Es más, denunció, «el acceso al asilo se ha hecho más difícil debido al fenómeno de los flujos mixtos y algunos países no reconocen o no respaldan algunos derechos internacionalmente establecidos en su legislación nacional, como la libertad de movimiento, el derecho al trabajo y el reconocimiento de títulos».

Según el representante de Benedicto XVI, «cada persona debería ser capaz de ejercer el derecho a ser protegido», como «se recoge en mucho acuerdos internacionales».

«Una duradera solución del problema de los refugiados y los desplazados internos no les afectará sólo a ellos, sino que repercutirá también sobre toda la familia humana»

«Están en juego los derechos y la dignidad de nuestros hermanos que sufren y, como tales, se merecen nuestra más alta consideración y todos nuestros mejores esfuerzos para protegerles», conluyo el arzobispo Migliore.
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Del varón domado al varón castrado

Del varón domado al varón castrado

Conozco a José Díaz Herrera desde hace muchos años. Para quienes hemos trabajado con él, es Pepe, uno de esos tipos a los que tienes que aceptar tal como son: cabezón, apasionado, ideológicamente errático y profesionalmente empírico –esto último no tiene por qué interpretarse como una virtud, pero suele ir acompañado de un cierto gusto por el rigor.

Acaba de escribir un libro, que enseguida se pondrá a la venta, bajo el título de “El varón castrado”. Es decir, que la cosa avanza, y así, hemos pasado de “El varón domado”, de Esther Villar –la primera fémina en darse cuenta de que sobre la mujer había caído una insufrible losa llamada feminismo- al varón castrado, en expresión más clara, concreta, concisa y plástica, de mi amigo Pepe. Para romper el hielo, Pepote ha publicado un artículo en el diario El Mundo que merece la pena devorar. Lo que más gracia me ha hecho son las palabras de la mujer-policía (antes mujer que policía), que considera imposible que una mujer apuñale a un varón, a pesar de estar viéndolo con sus propios ojos y que, al final concluye: lo que le habrá hecho ese hombre a esa mujer para ponerle así.

Y es que, en mi opinión, el problema más grave al que se enfrenta la sociedad del siglo XXI es la degeneración moral de la mujer, esa considerable catástrofe que ha generado una especie de pensamiento invertido, plenamente aceptado por la mayoría de las señoras y por todos aquellos hombres que lo que desean, principalmente, es utilizar a la mujer en lugar de comprometerse con ella. Y es sabido que, para destruir a la mujer, nada mejor que alabarla.

El pensamiento invertido al que me refiero se manifiesta de diversas formas, pero podríamos resumirlo en un mandamiento primero y genérico. Se trata de una perturbación en la razón colectiva, especialmente en las mujeres, según la cual, hoy, en 2006, bueno es aquello que hacen, piensan, dicen y, sobre todo, interesa a las mujeres, mientras que lo malo es lo que hacen los hombres. Esto ha generado un cretinismo femenino de asombrosa y eficiente extensión: la mujer de hoy considera que es más lista, más capaz, más buena que el hombre… por el hecho de haber nacido mujer. Es decir, que parte de esa degeneración es muy sencilla de explicar en castizo: la mujer se ha vuelto cretina.

Y así, con la doctrina feminista por bandera, hemos conseguido una mujer que mantiene su ancestral defecto -el egoísmo, producto del miedo- pero, a cambio, por aquello de la igualdad, ha importado el defecto más masculino: una soberbia tan infinita como tonta. Ahora, la mujer es tan soberbia como egoísta; es fácil prever el resultado final.

No, no estoy generalizando. Eso es lo malo. La vanguardia feminista, es decir, los elementos con más mala leche de toda la especie humana, ha conseguido lo mismo que ETA con una buena parte del pueblo vasco. Esto es, que se hagan realidad las palabras de Arzallus: unas menean el nogal y otras recogemos las nueces.

Las que rompen los matrimonios hoy son las mujeres en altísima proporción. Sus sacrosantos derechos –la mayor parte de las veces, caprichos- son más importantes que la familia. Es más, muchos hombres viven hoy un matrimonio-chantaje: o haces lo que yo te digo o rompo la baraja. Y el hombre hace lo que le dicen. El feminismo ha creado mujeres desamoradas que confunden amor y entrega con servidumbre y sumisión, y cuya concepción del matrimonio es una lucha por el poder. Desamoradas y faltas de ecuanimidad, tal y como se vive cada día en los famosos juzgados sobre violencia.

Más síntomas de degeneración. La mujer actual no admite maestros. Y esto ocurre hasta en las mejores. Por ejemplo, muchas mujeres cristianas admiten la doctrina de la Iglesia siempre que no choque con sus intereses feministas. Por ejemplo, entre cristianas practicantes se empieza a escuchar una frase que me pone los pelos como escarpias: el feminismo es un carisma: ¡Estamos perdidos!

Naturalmente, e l cretinismo femenino se deja ver en la obsesión por la mujer. Todo lo que deba triunfar debe girar alrededor de la mujer, especialmente de aquellos libros, películas o debates en los que se habla de la mujer marginada, marginación que dura unos cuantos millones de años. La primera víctima de esta actitud, que hace imposible la convivencia, es la familia.

Es lógico, Si la familia recibe hoy tantos ataques, si es considerada –incluso por mujeres bonísimas- enemigo de la liberación femenina, es por algo muy sencillo: la familia es la imagen en la tierra de la Santísima Trinidad: el Padre y el Hijo que generan –no engendran- al Espíritu Santo. La Suprema Unicidad de Dios toma la forma de tres personas emparentadas, como si el amor de Dios rebosara y necesitara alguien a quien amar, a quien entregarse.

Nota a pie de página: el presente artículo no ha sido revisado ni por la vicepresidenta del Gobierno Zapatero, doña Teresa Fernández de la Vega, ni por el ministro de Trabajo, Jesús Caldera, de quien puede decirse aquello de que “todavía hay algo más tonto que un obrero de derechas: un varón feminista”.

Eulogio López

Peones Negros convoca concentraciones ciudadanas en 36 ciudades para exigir el esclarecimiento del 11M.

Peones Negros convoca concentraciones ciudadanas en 36 ciudades para exigir el esclarecimiento del 11M.


La Plataforma Cívica Peones Negros, convoca el día 11 de noviembre 36 concentraciones simultáneas en diferentes ciudades con el objetivo de rendir un homenaje a las víctimas del atentado de Madrid del 11 de marzo de 2004 y exigir a los poderes públicos una investigación que resuelva todas las dudas planteadas acerca de la autoría de este atentado.

En Aragón se celebrarán concentraciones en Zaragoza y Huesca. En Zaragoza en el Pº de la Constitución, junto al monumento a la Constitución y en Huesca en la Plz. de Navarra. Como en el resto de la ciudades el acto tendrán lugar a las 20 horas.

Ante las numerosas dudas y puntos oscuros, que crecen día a día, sobre la autoría del atentado de Madrid del 11 de marzo de 2004, la Plataforma Cívica Peones Negros hace un llamamiento a los ciudadanos para asistir a alguna de las 36 concentraciones que tendrán lugar el sábado 11 de noviembre a las 20 horas (19 horas en Canarias) para exigir su esclarecimiento.
Finalizará la concentración con la lectura del manifiesto "11 de cada mes" de forma simultánea en todas las ciudades.

Peones Negros es una Plataforma Cívica, surgida en internet, que se dedica a investigar la autoría del atentado de Madrid del 11 de marzo de 2004, a difundir las razonables dudas que la versión oficial genera y a exigir a los poderes públicos la búsqueda de la verdad como única vía para preservar la libertad y dignidad
de los ciudadanos y la memoria de las víctimas.

Las ciudades incluidas en esta convocatoria de noviembre son, hasta el momento, Albacete, Alcalá de Henares, Alicante, Almería, Badajoz, Barcelona, Bilbao, Bruselas, Cádiz, Ceuta, Córdoba, Fresnedoso de Ibor, Gerona, Granada, Huesca, Jaen, La Coruña, Las Palmas, León, Madrid, Málaga, Melilla, Murcia, Oviedo,
Palma de Mallorca, Salamanca, Santander, Santa Cruz de Tenerife, Sevilla, Toledo, Valencia, Valladolid, Vigo, Vitoria, Viveiro y Zaragoza.


Esta iniciativa está apoyada por las siguientes organizaciones:

Asociación de Víctimas del terrorismo (AVT)
Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11M
Ciudadanía Democrática
Ciudadanos por la Constitución
Cordobeses por la Libertad
Coruña Liberal
Foro-Liberal-Ciudadanos-por-una-democracia-activa
Grupo Absurda Revolución
Ausentes.org
Asociación de Víctimas del Terrorismo Verde Esperanza
Rosas Blancas por la Dignidad
Red Catalana
Red Popular
Convivencia Cívica Catalana
ULD
Foro Arbil
Valencia freedom

Han ganado los demócratas, no Zapatero

Han ganado los demócratas, no Zapatero

Victoria rotunda de los demócratas en la Cámara de Representantes. Las elecciones legislativas en Estados Unidos (Midterm) apuntaban ya antes de celebrarse un claro cambio de ciclo. Se acaba la era Bush y probablemente se acabe el período de dominio republicano que comenzó con la década de los 80.

David Brooks, uno de los editorialistas más reputados del New York Times, apuntaba hace unos días que este declive no sólo se debe a los errores cometidos en Iraq. A diferencia de lo que sucedió hace 20 años, los conservadores han agotado su “agenda”. No tienen nuevas propuestas que desarrollar: ni en el campo fiscal ni en el terreno de la política exterior. Y, lo que es más importante, “han sido alcanzados por los escándalos (de corrupción), el factor fundamental que hace decaer a los movimientos y a los líderes políticos”. Ese fin de período ya ha estado muy presente en la campaña, en la que muchos senadores y diputados de su partido no han querido el apoyo que les ofrecía el presidente. En Florida Bush llegó a solicitar el voto para Charlie Christ sin que este candidato participara en el acto electoral para no aparecer fotografiado con el presidente.

Es muy probable que durante los próximos dos años el Congreso pretenda realizar una relectura de la política de Bush. Al frente de una Cámara de Representantes que puede llegar a ser muy hostil va a estar la diputada de San Francisco Nancy Pelosi. La nueva presidenta seguramente alentará que el Congreso investigue los métodos presidenciales para luchar contra el terrorismo. Hasta ahora Bush ha usado sólo una vez el veto para frenar una iniciativa legislativa del Congreso. A partir de ahora la tensión puede aumentar y el aire político se puede parecer al que se respiraba en la última época de Clinton. Aunque sin impeachment, Nancy Pelosi ya ha anunciado que no va a llegar a ese límite.

Pero el fin de mandato es complicado y el agotamiento republicano, según David Brooks, no supone que asistamos al comienzo de un ciclo demócrata: “aumenta la cantidad de gente que no se identifica con ellos. Muchos perciben, correctamente, que no tienen una agenda para los próximos años”. Los demócratas no tienen respuestas para los principales problemas que están planteados. “El primero de ellos es el aumento del islamismo radical. Está claro que los estados-nación no trabajan para hacer disminuir el extremismo. ¿Qué vamos a hacer?”. Los demócratas, de momento, callan ante la pregunta que plantea Brooks.

Por desgracia, el presidente de nuestro Gobierno no se mantiene en silencio. Su respuesta es relativizar de forma irresponsable la cuestión. Como hizo el fin de semana pasado, cuando aseguró que el calentamiento del planeta (que no está certificado científicamente) causa más muertos que el terrorismo internacional. Por muchos paralelismos que se pretendan hacer estos días, en Estados Unidos no ha ganado el zapaterismo. Aunque no haya respuesta demócrata para el yihadismo, a nadie se le ocurre mirar para otro lado.

Fernando de Haro

Páginas Digital, 8 de noviembre de 2006

“Proceso de paz” o de “resolución del conflicto”, ¿simples matices?

“Proceso de paz” o de “resolución del conflicto”, ¿simples matices?


Nadie discute que la izquierda abertzale persiste en su intento de fijar el calendario y contenidos del denominado “proceso de paz”. Así ETA, el pasado 3 de noviembre difundió, por medio del Nº. 111 de su publicación Zutabe, el sexto comunicado al respecto, rápidamente avalado por los dirigentes de la todavía proscrita Batasuna, en el que nada nuevo aporta; reafirmándose, eso sí, en sus objetivos de siempre.

No obstante, al término “proceso”, ¿se le asigna un único sentido?

El Gobierno y el Partido Socialista de Euskadi continúan dirigiéndose a la opinión pública, española e internacional, con la misma misteriosa fórmula mágica denominada “proceso de paz”. Y todos queremos la paz, faltaría más. No obstante, al delimitar sus contenidos, límites y objetivos, surgen las diferencias, incluso entre los propios socialistas.

Por otra parte, quienes discrepan con tan debatido “proceso”, siempre le anteponen –le anteponemos- el muy extendido “mal llamado”. ¿Por qué?

“Paz antes que política”; insisten ZP y los suyos. Y también recuerdan, una y otra vez, que ETA debe abandonar definitivamente la violencia y que la paz no tendrá un precio político. Pero no basta con declaraciones formales, hermosas palabras, encomiables y compartidos deseos…

Tenemos una democracia asentada, o al menos eso creíamos, con cauces para la resolución de todo tipo de conflictos, y para la expresión de cualquier opinión; con unos lógicos y mínimos límites legales. ¿Para qué diseñar, entonces, otros mecanismos distintos a los ya existentes? ¿Por qué emplear un lenguaje político esotérico -subproducto de la dialéctica marxista- al alcance de unos pocos “iniciados”? ¿Por qué el gobierno no ha buscado la cohesión de toda la sociedad española, proponiendo unas tácticas y estrategia claras y contundentes? Unas preguntas que, junto a otras más, al no ser respondidas, han provocado que numerosas voces se hayan alzado exigiendo claridad, unidad y firmeza, desconfiando de esa otra palabrería tan repetida como vacía. Pero, ¿existen motivos, realmente, para desconfiar?

Ramón Jáuregui, en unas declaraciones recogidas el domingo 5 de noviembre en El Diario Vasco, discrepaba en algún sentido de su colega Patxi López, al asegurar que “No es un derecho a decidir lo que le falta al País Vasco sino claridad política en sus reglas. Y esa claridad, en el caso de la izquierda abertzale pasa obviamente porque pueda ejercer su representación política sin restricción ninguna y eso lo tendrán cuando se produzca el abandono de la violencia y acepten las reglas que tenemos los demás”. Pero ¿por qué es necesario, entonces, un proceso que no sea la simple aceptación del marco legal por la izquierda abertzale, previo abandono definitivo de las armas y disolución de ETA? “Derecho a decidir”, “claridad política en las reglas”… Pero, los socialistas, ¿no perseguían únicamente la paz?

¿Cómo determinar, entonces, el alcance real del proceso?

Nos remitiremos, como en otras ocasiones, a lo manifestado por una izquierda abertzale que siempre habla de “resolución del conflicto” y no de “proceso de paz”. Véanse, como ejemplos, el último comunicado de ETA, el editorial del diario Gara del domingo 5 de noviembre, y las ya numerosísimas declaraciones de sus dirigentes. No es posible hablar de paz, aseguran, sin analizar y eliminar las causas que generan la violencia. Existiría un conflicto político entre Euskal Herria y el Estado español; que es lo que hay que resolver superando o eludiendo, por considerarlos una imposición antidemocrática, Constitución española y Estatuto de Gernika. En consecuencia, no podrían disociarse paz, territorialidad y derecho a la autodeterminación. “Política antes de paz”.

Arnaldo Otegui, con sus declaraciones a Radio Euskadi del sábado 4 de noviembre, proporcionaba unas interesantes claves. En primer lugar afirmó que, ahora mismo, existe una pugna por definir “la naturaleza del proceso”. Vamos, que abertzales y socialistas no se han puesto de acuerdo en sus contenidos y objetivos. Pero, lo que es más grave, ello pone de manifiesto la falta de firmeza de un Gobierno que no es capaz de definirla y encauzarla en términos de normalidad democrática; es decir, en el seno y al amparo de legalidad de las instituciones ya existentes establecidas por Constitución y Estatuto.

“Hay que plantear recetas de futuro, que pasan por el cambio de estatus político y por que eso se dé de manera acordada”, afirmó Otegi; concretando que no resulta fácil avanzar en todo ello, pues “lo que estamos tratando no es de dar solución a una crisis de manera táctica para entrar en otra crisis dentro de tres meses. No vamos a salir del paso sin más, sino a poner el proceso en velocidad de crucero y sobre bases sólidas”. Recordó también que “no hemos hecho este proceso para ser legales”; mostrándose contento, pese a todo, recordando que hace siete meses nadie aseguraba que el que denomina “diálogo multipartito” ya estaría en marcha.

“Su” velocidad y “sus” bases, recordemos. ¿Quién está determinando el “proceso”, nos preguntamos muchos? Si la izquierda abertzale está desbordando los cauces legales, arrastrando en ello a Gobierno, PSE-PSOE y PNV, ¿alguien lo duda ya?

Se ha afirmado, en muchas ocasiones, que quien establece las reglas del juego determina sus resultados. Y si se acepta la dialéctica marxista-leninista de ETA, que asegura que hay que avanzar decididamente hacia “un acuerdo en torno al marco democrático para el conjunto” de Euskal Herria, según se afirma en el Zutabe, se está asumiendo -en primer término a nivel teórico y, probablemente, en sus consecuencias prácticas- que no disfrutamos de una verdadera democracia. Una situación muy grave; especialmente si uno de los interlocutores, es el propio Gobierno. Y de consecuencias imprevisibles.

Resumamos. No se trata de un “proceso de paz”, pues ésta no antecede a la política, sino que sucede todo lo contrario.

Los abertzales saben muy bien lo que quieren y así lo manifiestan. También son diáfanos quienes se oponen a un proceso que califican, acaso con acierto, como “de rendición”. Quienes no lo tienen nada claro, parece ser, son José Luis Rodríguez Zapatero y sus más íntimos. Salvo que quieran engañar a todos; si bien, aventuramos, únicamente lo están haciendo a sí mismos.

Fernando José Vaquero Oroquieta

Páginas Digital, 8 de noviembre de 2006