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Foro El Salvador

Carta de José Luis Orella, portavoz de Foro El Salvador, a los senadores chilenos.

Carta de José Luis Orella, portavoz de Foro El Salvador, a los senadores chilenos.


Señor Senador/a

Ante el acuerdo adoptado por unanimidad por su Senado que “reconoce y felicita el proceso tendiente a terminar con el flagelo de la violencia y de la división en el País Vasco, con el fin de instalar un nuevo escenario de paz que permita el libre ejercicio de todas las libertades políticas, respetando plenamente la soberana voluntad democrática del pueblo vasco”, de parte de las víctimas, les informamos que en España no hay ninguna guerra. Sólo un bando que mata, ETA, y otro que muere, el inocente pueblo. Jamás estas victimas han tomado venganza, al contrario de lo que ha ocurrido en otros países.

Por otro lado, los terroristas no buscan la paz, sino la imposición por la fuerza de las armas de sus objetivos terroristas y secesionistas. Sólo hace unos días, públicamente volvían a proclamar la vigencia del derramamiento de sangre como instrumento legitimo para conseguir sus objetivos.

Antes de considerar dar su apoyo a semejante proceso, piense por favor que la mayoría de los españoles rechazamos firmemente las negociaciones con los terroristas, y los vascos que formamos parte de la nación española también. 200.000 vascos viven exiliados por miedo a morir asesinados, un millar han sido asesinados, en su mayor parte, ciudadanos vascos de derechas o socialistas, que no admitieron que una ideología totalitaria imperase en un régimen democrático. . La mayoría fueron asesinadas durante la democracia, como pueden comprobar en www.avt.org . Piense por favor, que todas ellas fueron asesinadas simplemente porque ETA les otorgo la etiqueta de “Objetivo Político”.

En nombre de las victimas asesinadas, le pido respetuosamente que apoyen al pueblo vasco, pero no a sus agresores nacionalistas.

José Luis Orella

Portavoz de Foro El Salvador


LAS VÍCTIMAS PEDIRÁN QUE LOS ASESINOS CUMPLAN ÍNTEGRAMENTE SUS PENAS

LAS VÍCTIMAS PEDIRÁN QUE LOS ASESINOS CUMPLAN ÍNTEGRAMENTE SUS PENAS

Madrid, 26 de octubre de 2006.- Las víctimas del terrorismo siguen reclamando memoria, dignidad y justicia. La Rebelión Cívica vuelve a darse cita mañana viernes 27 de octubre, a las 10:00 horas en la Plaza de la Villa de París, junto a la Audiencia Nacional.

Esta concentración coincide con el juicio que celebrará en la sección primera de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional contra José Ignacio De Juana Chaos, el terrorista que ha llevado a cabo la única “dieta que quita las penas”.

Además, la AVT defiende en este juicio que De Juana ha incurrido en los siguientes delitos, a los que deberá aplicarse la agravante de reincidencia:

· Un delito de integración en organización terrorista.

· Seis delitos de amenazas terroristas a directores de centros penitenciarios.

Por estos delitos, la AVT solicita las siguientes condenas:

· 12 años de prisión e inhabilitación absoluta durante el tiempo de condena por el delito de integración en banda terrorista.

· 14 años de prisión e inhabilitación absoluta durante el tiempo de condena, más 20 años adicionales de inhabilitación absoluta por cada uno de los seis delitos de amenazas terroristas.

· De Juana Chaos deberá indemnizar a cada una de las seis personas amenazadas en la cantidad de 30.000 euros por los daños y prejuicios morales ocasionados.

La AVT espera que la justicia actúe con arreglo a su deber, sin atender a presiones de ningún tipo.

Por otra parte, la plataforma ciudadana Hazte Oír entregará a Francisco José Alcaraz, presidente de la AVT, el próximo sábado 28 de octubre a las 20:30 horas en el Hotel Convención, uno de sus premios anuales en reconocimiento a la labor desarrollada por la AVT en defensa de la memoria, dignidad y justicia de las víctimas del terrorismo.

 

Negociar con ETA: las consecuencias del debate en Estrasburgo

Negociar con ETA: las consecuencias del debate en Estrasburgo


EN el Parlamento Europeo acaba de finalizar el debate con el que el Gobierno de Rodríguez Zapatero ha pretendido lograr un respaldo internacional a su política de negociación con ETA. El resultado de la votación le ha dado formalmente la victoria por una diferencia de diez votos sobre los más de seiscientos emitidos. Pero se trata de una victoria pírrica que deja un sabor amargo y ofende a los que hemos sido víctimas del terrorismo, pues quien verdaderamente ha vencido en este embate ha sido ETA.

Más allá de la aritmética de las votaciones, la cuestión fundamental que hemos de afrontar después del debate es la que se refiere a sus consecuencias políticas. Lo primero que debe señalarse a este respecto es que, desde el momento mismo de su planteamiento, lo que se ha pretendido es dar satisfacción a ETA en su demanda de internacionalización de lo que los nacionalistas llaman «conflicto vasco». Y este ha sido un objetivo que lamentablemente hemos de considerar como plenamente logrado.

En efecto, ETA, con la inestimable ayuda del Grupo Socialista Europeo, ha conseguido hacer visible su posición política; es decir, su pretensión de ser reconocida como minoría nacional oprimida. Más aún, ETA misma ha estado personalmente representada en el hemiciclo de Estrasburgo, pues, en un ejercicio de cinismo político, el presidente de la institución parlamentaria ha considerado que no había impedimento para ello. Y, así, ETA ha redondeado la jugada y ha logrado, sin duda, bendecir su reconocimiento como interlocutor político de los gobiernos europeos con los que trata de negociar el derecho a la independencia de Euskal Herria, posibilitando de este modo la constitución del Estado totalitario vasco al que aspira.

Pero esto no es todo. El Parlamento Europeo ha evidenciado también la profunda división que existe entre los representantes políticos en las cuestiones relativas a la negociación con terroristas. Esta institución, que sin duda ha dado pasos importantes en el planteamiento de las políticas antiterroristas, no ha sido sin embargo capaz todavía de lograr un acuerdo en lo esencial. Y lo esencial en esto es definir conceptualmente el terrorismo y trasladar esa definición a las leyes penales que están al servicio de las sociedades democráticas para defenderlas de quienes ejercen la violencia sobre personas desarmadas con el fin de imponer sus objetivos políticos. Carecemos de una noción unificada del terrorismo en Europa y ello da lugar a que, en la institución que representa lo más esencial de la democracia, acaben defendiéndose posiciones que dan aliento a los terroristas.

Si tuviéramos una definición precisa del terrorismo, no nos encontraríamos con la penosa situación que se ha evidenciado en Estrasburgo. No se habría hecho visible la profunda división de los representantes políticos europeos en torno a la cuestión esencial de si se debe negociar o no con terroristas. Una división que reproduce la que ya hemos podido constatar en España. Y una división, también, que debilita a las instituciones democráticas y las hace vulnerables al ataque de los que quieren destruirnos.

La genuina aportación que ha realizado el Partido Socialista, con Rodríguez Zapatero a la cabeza, a la política referente a ETA, ha sido esta. En su equivocada idea de que la realización de cesiones a los terroristas puede doblegar su voluntad de ejercer la violencia, ha actuado de tal manera que el resultado final no ha sido otro que su fortalecimiento político y su legitimación.

Cuatro décadas de violencia han alcanzado su premio en el Parlamento Europeo. Y, a partir de ahí, estará más cerca su posibilidad de alcanzar el poder en la futura Euskal Herria independiente.

Sin embargo, hemos de ir todavía más lejos en el análisis. Los errores políticos pueden ser disculpables cuando se derivan de nuestra propia limitación como seres humanos para controlar la totalidad de los elementos que influyen sobre los problemas que nos preocupan. Pero no pueden ser eludidos ni justificados si su raíz se encuentra en la profunda inmoralidad de una concepción de la política que hace de ésta una actividad ajena a cualquier principio ético. Quienes, como el presidente Rodríguez Zapatero, creen que todo vale para lograr sus fines inmediatos, que las cosas se pueden y deben conseguir como sea, que esos mismos fines pueden ser modificados en función de los vaivenes de la coyuntura y que las sociedades pueden ser conducidas por medio de la desorientación y el caos -porque es el caos mismo la fuente del poder-, debilitan el sistema democrático y lo ponen en el borde de su disolución. Lo que está en juego en todo esto es, por ello, la supervivencia misma de España como sociedad democrática, pues si ETA se alza con la victoria no serán sólo los vascos los que se verán sometidos.

Todos los españoles y, con nosotros, todos los europeos habrán visto que, por medio de la violencia, por medio del crimen y la amenaza, es posible progresar en el logro de objetivos políticos. Y de ahí a la generalización del totalitarismo sólo resta un paso.

Es precisamente la ausencia de principios morales en la conducción de la política de la que se derivan el sufrimiento y la angustia para los ciudadanos. Las víctimas del terrorismo sabemos mucho de esto y hemos pagado ya un precio muy alto para llegar a ese conocimiento. Jean Améry, desde la sabiduría de una vida preñada de los sufrimientos ocasionados por el totalitarismo, dejó escrita la lección aprendida: «Me mantengo -dijo- en la débil fe de que la irracionalidad provoca la inmoralidad; que la verdad, por mucho que sea relativa y esté sumida en el movimiento de un proceso, es una de las condiciones básicas para la moralidad, y que la falta de verdad, como mentira pero también como error, va preñada de crímenes».

Apelemos entonces a esta lección para corregir los errores cometidos en Estrasburgo y, de una vez por todas, exijamos a Rodríguez Zapatero la responsabilidad en la que ha incurrido.

MIKEL BUESA

Catedrático de la Universidad Complutense de Madrid

ABC, 26 de octubre de 2006

La visión de la Iglesia sobre la democracia

La visión de la Iglesia sobre la democracia


Según el obispo Crepaldi, secretario del Pontificio Consejo para la Justicia y la Paz

SALAMANCA, miércoles, 25 octubre 2006 (ZENIT.org-Veritas).- Monseñor Giampaolo Crepaldi, secretario del Pontificio Consejo para la Justicia y la Paz, afirmó este miércoles que «la democracia es un régimen político que defiende los derechos de la persona y promueve sus deberes» y que comprendida de esta manera puede »servir a la dimensión de la familia humana universal».

Con una conferencia titulada «Unidad de la familia humana y democracia: una visión trinitaria», el prelado ha participado en la jornada conclusiva del XLII Simposio de Teología Trinitaria, que se viene desarrollando en Salamanca desde el pasado lunes, 23 de octubre.

Monseñor Crepaldi, según recoge la agencia Veritas, se preguntó si la democracia puede «favorecer la comunión dentro de la familia humana» y consideró que sí tiene esa potencialidad cuando no es considerada «sólo una técnica para contar las manos alzadas en una asamblea, ni mucho menos el fin último al que tiende la vida social».

«La democracia es un instrumento al servicio de la comunión entre las personas y, para poder ejercer este rol, debe relacionarse con algo distinto de sí misma», matizó.

El prelado consideró dos de los elementos que caracterizan la democracia, a saber, «el acceso a las elecciones libres» y el «debate público», pero los juzgó todavía insuficientes, porque incluso cuando se garantizan «el diálogo público no manipulado y la participación en el debate sobre las cuestiones políticas», se mantiene el valor de la democracia reducida a »lo procesal».

«En el respeto del debate público y dando la palabra a todos, las democracias pueden realizar violaciones significativas de los derechos humanos. La historia nos habla de políticas eugenésicas, exterminios y genocidios, de asesinatos de seres humanos mediante la legalización del aborto, acaecidos en regímenes de democracia comunicativa y de debate público transparente», precisó.

Monseñor Crepaldi consideró que la definición de la democracia como «régimen político que defiende los derechos de la persona y promueve sus deberes» tiene en cuenta «el criterio de inclusión», englobando el resto de elementos que caracterizan esta forma de gobierno.

«La democracia verdaderamente útil para la maduración de una comunidad universalmente humana es, por lo tanto, la que se entiende no sólo como libertad política y electoral, no sólo como paridad en el debate público, sino también y sobre todo como tutela y desarrollo de la persona», sintetizó.

El secretario del Pontificio Consejo para la Justicia y la Paz reconoció que hoy existen «varias visiones de la persona», y expresó la posibilidad de «establecer una jerarquía, utilizando el criterio de la inclusión: si una visión de persona responde a las exigencias de las otras y todavía más que las otras, ésta es mayormente inclusiva».

Como ejemplo para clarificar esta idea «el choque entre mundo católico y mundo laico acerca de la procreación asistida», que «pone en evidencia dos visiones de la persona considerada en relación con su libertad».

«La primera sostiene que la libertad de conciencia y de investigación se fundan sobre algo distinto de sí mimas: la dignidad de la persona humana, que es su fundamento y, por lo tanto, también su límite. La segunda, por el contrario, sostiene que libertad de conciencia y de investigación tengan una dignidad en sí mismas, que sean éstas a dar fundamento a la dignidad de la persona humana, de manera que toda limitación que se les imponga es una herida inflingida al hombre. Como es evidente, la primera tesis es mayormente inclusiva que la segunda, en cuanto que le reconoce dignidad humana también a quien no tiene conciencia explícita, mientras que la segunda limita la libertad a la sola presencia de la conciencia», explicó.

Finalmente se pregunto si «Occidente hace coincidir la persona y la democracia con el nihilismo de la técnica, o con la dictadura del relativismo, propone una concepción de persona y de democracia demasiado poco inclusivas, y compatibles sólo con una globalización reducida a globalismo y con una familia humana cercana pero no unida» o si, por el contrario, «permaneciendo fiel a su historia, que hunde sus raíces en Jerusalén, Atenas y Roma, el Occidente sabrá proponer una visión “incondicionada” de la persona sobre la cual construir una democracia como instrumento para la tutela y la promoción de las personas».

Monseñor Crepaldi dijo que Occidente podrá realizar esta misión si tiene en cuenta la visión cristiana de la persona, que «se deriva de la esencia trinitaria»y reconoce la capacidad de apertura del ser humano

La justificación teológica
Monseñor Crepaldi llegó a estas ideas de la democracia a partir de una síntesis de las bases teológicas de la familia humana según la fe cristiana y justificó «la unidad del género humano» a partir del concepto de «relación» que en la Santísima Trinidad se establece de modo «esencial», dando un giro a la concepción de la filosofía antigua, que consideraba a esta categoría como un mero «accidente».

Basándose en ideas expresadas por el cardenal Joseph Ratzinger en su obra «Introducción al Cristianismo», monseñor Crepaldi dijo que «la idea de relación es el núcleo central del concepto de persona, que es diverso y más elevado que el concepto de individuo».

«La nueva importancia asumida por la relación en el dogma trinitario consiste en el hecho que la persona “es” relación, mientras que en precedencia se podía creer que la persona es y luego se relaciona. La relación se vuelve para la persona un elemento absoluto y no relativo», precisó.

En este contexto, afirmó también que «la fe cristiana no inspira forma alguna de colectivismo» sino que «lleva a tomar conciencia del hecho que la unidad y la comunión auténticas están fundadas en el espíritu, en la libertad y que, por este motivo, no tienen necesidad de anular a las personas singulares sino, por el contrario, de valorarlas al máximo».

«También el encuentro personal con Dios --encuentro de persona a Persona-- no comporta alguna anulación de sí mismo en una indistinción vacía, sino más bien la valoración máxima de la categoría del encuentro personal», añadió.

El prelado consideró que «esta clave de lectura» permite liberar a «la interdependencia creada por la globalización» del «nihilismo de la técnica» y darle un nuevo sentido.

«La técnica no puede crear comunidad, y el nihilismo de la técnica puede sin duda corroer la comunión e impedir un encuentro real entre personas y pueblos. La técnica puede hacernos más cercanos, pero no más unidos. Por esto decía al inicio que la técnica corre el peligro también de esconder y hasta de anular el significado profundo, auténticamente humano, de la dimensión universal de la familia humana», precisó.

El Simposio de Teología Trinitaria es organizado desde hace más de 40 años por la Editorial Secretariado Trinitario. En colaboración con la Facultad de Teología de la Universidad Pontificia de Salamanca (UPSA) las reflexiones del Simposio se han vertebrado en torno al lema «La Santísima Trinidad y la Paz».
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La asociación cívica Foro El Salvador exige transparencia y responsabilidad al PSN

La asociación cívica Foro El Salvador exige transparencia y responsabilidad al PSN


La asociación cívica Foro El Salvador se ha dirigido públicamente al Partido Socialista de Navarra (PSN) para exigirle “un ejercicio de responsabilidad y transparencia políticas”.

En un comunicado, foro El Salvador critica al respecto: “La falta de concreción y la ambigüedad manifestada, desde diversas instancias del PSOE, ante el futuro de Navarra en el marco del mal llamado proceso de paz.

Asimismo, exige al PSN “que se comprometa públicamente con la ciudadanía navarra, informando sobre el papel que reserva en su juego político a la Disposición Transitoria 4ª de la Constitución española”, y añade: “Sería ilícito e ilegítimo eludirla mediante cualquier artificio, o pacto político, que no siga los procedimientos previstos”

Diario de Navarra, página 27, 21 de octubre de 2006

“Si ha sido ETA, habrá consecuencias

“Si ha sido ETA, habrá consecuencias

 El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero ha dicho esta noche que “es probable” que el robo de armas en Francia del lunes sea obra de ETA, y que si eso se confirma, “es una cuestión seria que tendrá consecuencias”. El ministro de Justicia, Miguel Ángel Aguilar, también ha afirmado que si ha sido ETA “no apunta en buena dirección”.  Rodríguez Zapatero ha dicho, en rueda de prensa en la Moncloa, que “habrá que completar la tarea de investigación sobre el robo de armas”, para saber si ha sido ETA. Sin embargo, ha añadido: “Es probable que sea ETA”.

Tendrá consecuencias
Con semblante serio y midiendo sus palabras, el presidente del Gobierno ha advertido que si se confirma que el robo ha sido hecho por la organización terrorista vasca, “es un hecho grave y serio que tendrá consecuencias, en su momento”.

Una cuestrión seria
Señalando que “no vamos a precipitarnos” en las decisiones o en los pasos que habrá que dar, pero repitió: “habrá, sin duda, consecuencias”, puesto que se trata de "una cuestión seria".

Aguilar, “no es buena señal”
El ministro de Justicia, Juan Fernando López Aguilar, se ha referido, también, a
este asunto, diciendo que si se confirma que ha sido ETA, “no apunta en ninguna buena dirección, sino todo lo contrario”.

Mantener la guardia
Por ese motivo, ha añadido, “convoco a mantener la guardia muy alta y a continuar trabajando en todos los frentes”. Y ha advertido que el robo “es un hecho criminal que debe ser investigado y sus responsabilidades criminales depuradas”.

En Francia
El robo de 350 armas cortas y de municiones tuvo lugar el pasado lunes por la noche, en Vauvert (Francia) a unos 20 kilómetros de Nimes, en la pequeña empresa SIDAAM, que importa armas y piezas para abastecer a armerías.

Indicios que apuntan a ETA
El método utilizado, el secuestro de tres familiares de la gerente de la empresa para obligarla a abrir el local, así como la utilización para inmovilizar a los secuestrados de unas esposas sustraídas en marzo pasado a dos gendarmes por etarras confesos, y también el acento español de los ladrones, llevan a los investigadores a atribuir la acción a ETA.
 Elplural.com, 26 de octubre de 2006

El Foro Ermua ante la votación del Parlamento de Estrasburgo

El Foro Ermua ante la votación del Parlamento de Estrasburgo

 El Parlamento Europeo dividido por la mitad en la votación sobre el llamado “proceso de paz” en España. Sólo el 48,9% de los diputados presentes aprueban la resolución socialista Estrasburgo. 25 de octubre de 2006.  Hace escasamente un par de horas el pleno del Parlamento Europeo ha votado la resolución planteada por varios grupos parlamentarios, a iniciativa de los socialistas españoles. De los 656 eurodiputados presentes únicamente 321 han dado su voto favorable, lo que supone el 48,9%. Han votado en contra el 47,4%, esto es 311 diputados, absteniéndose los otros 24 parlamentarios. El gobierno de Rodríguez Zapatero ha traído su propuesta política a la Cámara europea, contraviniendo la norma no escrita según la cual tratándose de un asunto relativo a un solo estado miembro se requiere un amplio consenso previo en dicho país.  El resultado de esta nueva y grave imprudencia es que el gobierno de Rodríguez Zapatero ha obtenido en el Parlamento Europeo un apoyo significativamente inferior al que consiguió en el Congreso de los Diputados en mayo de 2005. Frente al casi 60 por ciento de votos favorables cosechado en el Congreso, sólo ha conseguido hoy en Estrasburgo el 48,9 por ciento. En definitiva, el gobierno español ha dividido por la mitad al Europarlamento poniendo en evidencia la fragilidad del respaldo con el que cuenta en las instituciones comunitarias. A pesar de que hace escasas semanas los parlamentarios del PSOE presentaban la votación de hoy como si fuese a ser un desfile militar en el que obtendrían un apoyo abrumador a su postura. Pese a las campañas mediáticas que lancen ahora Zapatero y los medios de comunicación que le son afines pretendiendo otra cosa diferente, una lectura objetiva de los votos emitidos evidencia un fracaso de su estrategia política, obteniendo esta victoria pírrica, que sólo beneficia a ETA y al nacionalismo independista. En efecto, esta ínfima victoria para el gobierno español ha proporcionado sin embargo una gran victoria a ETA y al resto de las fuerzas nacionalistas vascas, quienes reclaman desde hace décadas la internacionalización de lo que llaman “conflicto vasco”, en contra de la opinión de todos los gobiernos que ha habido en España desde la transición democrática. Aunque, en realidad, lo absurdo de esta iniciativa de Rodríguez Zapatero sólo resulta comprensible como una cesión política más a la organización terrorista.  Por otra parte, al hacer patente la debilidad de su posición en Europa Rodríguez Zapatero está estimulando a  ETA a que le someta a nuevos chantajes, exigiendo más concesiones. Hoy, en Estrasburgo, España y la libertad de los vascos y de todos los españoles han  salido perdiendo a manos de un gobierno irresponsable que muestra estar sometido al programa y al calendario de la organización terrorista. Hoy, en Estrasburgo, los demócratas españoles hemos vivido un día aciago.

En Navarra, ¿la calle es de todos? ¿Y el futuro?

En Navarra, ¿la calle es de todos? ¿Y el futuro?

Paseando por las calles de Pamplona, al mediodía del pasado jueves 12 de octubre, algunos sentimos nostalgia de nuestros muy jóvenes años de la Transición, cuando adentrarse por su Casco Viejo era garantía de fuertes emociones, entre carreras, botes de humo, cócteles molotov, barricadas... La causa: dos centenares de manifestantes, convocados por una de las seis facciones falangistas existentes, marchaban acordonados por un dispositivo policial que trataba de impedir que chocaran contra varios cientos de furiosos contramanifestantes abertzales. El espectáculo, aparentemente, no tenía otra relevancia que la de ser un puntual incidente de orden público traducido en cortes de calles, muchos insultos, tensión ambiental… “Radicales de uno y otro extremo que se autoalimentan y justifican reclamando una presencia mediática que en otro caso no obtendrían”, concluyeron diversos analistas y políticos. En todo ello subyace algo más. La libertad de manifestación es una consecuencia de la libertad de expresión. Era el caso. Que una organización política se arrogue la bandera nacional y el patriotismo, teñidos de actitudes y símbolos partidistas extremos, ya es un abuso. Y que cientos de adversarios, con la excusa de esa marcha, conviertan algunas calles de una ciudad europea del siglo XXI en el escenario de una auténtica guerrilla urbana, en un ejercicio de intolerancia totalitaria, es inadmisible. Pero si la manifestación la hubiera convocado, por ejemplo, algún partido navarro con representación parlamentaria, ¿habría acaecido lo mismo? No en vano, las diversas acciones antifascistas, que como supuesta respuesta a la provocación falangista fueron convocadas en Pamplona, se enmarcaban en una campaña -desarrollada en toda Euskal Herria- calificada como antiespañola y expresamente enfrentada a la hispánica festividad del 12 de octubre. No resulta sencillo moverse por Pamplona, y en otras muchas localidades navarras, luciendo, por ejemplo, una camiseta de la selección española de fútbol, o una pegatina con los colores nacionales en la carpeta, o en el coche: por el contrario, es fuente de seguros incidentes. Otros no tienen problema alguno exhibir exageradamente sus símbolos; faltaría más. Entonces, ¿acaso existen restricciones en el ejercicio de la libertad de expresión en Pamplona? ¿Alguien puede negarlo sinceramente? ¿Qué está pasando? La cuestión, entonces, no es tanto la presencia de unos cientos de exaltados provocadores venidos de fuera, escudados en los colores nacionales, y que alegaban que nadie defiende a Navarra; sino la existencia de una contracultura comunitaria que ha calado profundamente en nuestra sociedad de la mano de la ideología radical abertzale; expresión local, en buena medida, de la intolerancia violenta de la extrema izquierda presente en otras latitudes. “Los violentos sólo son una minoría”, se nos viene diciendo desde hace lustros. Y así es. Pero, ¿es suficiente con pensar que “no pasa nada”? Pensamos que los contramanifestantes del 12 de octubre en Pamplona encarnan uno más de los diversos rostros de la movilización permanente nacionalista vasca en Navarra: medios de comunicación, política institucional y partidaria, entidades de ocio, deportes y tiempo libre, asociaciones de todo tipo, poder municipal… y todo ello sin disimulos. Un ejercicio de voluntarismo abertzale enjuiciatodo, superactivista, ultramilitante, soberbio e intolerante… que tratará de hacer pinza con las “fuerzas progresistas” de Navarra para desbancar a UPN del Gobierno foral, aislarlo en las instituciones, y proseguir con su proyecto gradualista transformador fatalmente secesionista. Los falangistas desplazados a Pamplona el 12 de octubre no hacían “política real”; a lo sumo trataban de sobresalir un poco entre los demás enanos de su paupérrimo espectro político. Pamplona permaneció, en su conjunto, ajena a la movida. Tampoco lograrán incidir mínimamente en la política y sociedad navarras. Pero pusieron en evidencia una realidad compleja en la que el discurso oficial marcha por un lado, y las inquietudes de buena parte de la ciudadanía, por otro. Durante muchos años se pensaba que la idiosincrasia navarra permanecía resguardada eficazmente desde las instituciones forales y con un gobierno nacional convencido del actual status quo; no en vano, tanto la derecha, UPN/PP, como la izquierda moderada, el PSN/PSOE, coincidían en las cuestiones decisivas consensuadas en la Transición. Pero muchos temen que, de aquí a unos meses, nada de ello se mantenga en pie. Entonces, y si ni siquiera podemos salir a la calle con la cabeza alta, ¿qué hacer? Progresivamente, y con mayor precisión conceptual y cronológica, políticos y analistas vienen hablando del papel de Navarra en los vericuetos del agotador “proceso de paz”… Acaso, en el mejor de los mundos posibles, el futuro de Navarra no sea tan negro como parece y existan, todavía, “botellas de oxígeno” de reserva: rectificación socialista, desplazamientos electorales... O, tal vez, ya sea tarde para frenar a corto plazo el ritmo de los actuales acontecimientos. Pero, aunque la solución jamás pase por atrincherarse entre policías enarbolando histéricamente banderas españolas y de Navarra, no faltan quienes se preguntan si se está haciendo lo necesario para afrontar la embestida. En las instituciones, en los medios de comunicación, en el seno de la sociedad civil… en la calle. En cualquiera de los escenarios posibles son necesarias algunas virtudes humanas y democráticas fundamentales: valentía, voluntad, espíritu de unidad, transparencia, sinceridad, superación en lo fundamental del partidismo… Unas cualidades que apenas logramos entrever hoy día. Por Fernando José Vaquero Oroquieta Navarra Confidencial, 26 de octubre de 2006