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ENCUESTA DEL PEW RESEARCH CENTER. La pervivencia de la Umma musulmana

ENCUESTA DEL PEW RESEARCH CENTER. La pervivencia de la Umma musulmana

El Pew Research Center, dentro de su proyecto The Pew Global Project Attitudes, ha publicado un reciente estudio acerca de las actitudes de los musulmanes que viven en Europa. El propio Pew Research Center lo titula con el que, a su juicio, es el principal hallazgo del estudio: los musulmanes en Europa se preocupan más por el desempleo que por cuestiones identitarias o religiosas.

Los comentarios más generalizados que se han podido leer en la prensa se centraban en el nacimiento de un Islam europeo, moderado e integrado, compuesto por personas que tienen las mismas preocupaciones que el resto de la población, esto es, principalmente el asegurarse un puesto de trabajo estable.

Sin negar este dato (por otra parte previsible: los musulmanes de primera generación que han llegado a Europa lo han hecho en busca de trabajo, por lo que es natural que les preocupe una eventual pérdida del mismo), el estudio en cuestión aporta varios datos más que matizan, cuando no desmienten, la pretendida emergencia de ese euroislam.

Y ya desde el mismo principio: por ejemplo, cuando se dice que el factor de mayor preocupación para los musulmanes ingleses es el desempleo, por delante del declinar de la religión o la influencia de la cultura pop, hay que matizar que los preocupados por el paro son el 46%, mientras que los preocupados por los otros dos factores son el 45% y el 44%, respectivamente. Una diferencia que hay que poner en su contexto (aunque para ello haya que leer la letra pequeña, algo a lo que la mayoría de periodistas y comentaristas no parecen muy habituados): estamos hablando, para los datos referidos a Gran Bretaña, de una encuesta telefónica realizada a 412 musulmanes y que, según el Pew Research Center, tiene un margen de error del 6%.

La Meca.Pero donde el estudio nos aporta una evidencia clara es en el terreno de las identidades y las lealtades. Cuando se plantea la pregunta: "¿Qué se considera usted en primer lugar, ciudadano de su país o musulmán/cristiano?", los resultados difieren sensiblemente en función de la religión del encuestado. Los que se reconocen como cristianos (otra cuestión estribaría en saber si hoy en Europa y en una encuesta telefónica este grupo es homogéneo) afirman sentirse antes ciudadanos de su país en porcentajes que oscilan entre el 83% de Francia y el 59% de Alemania y Gran Bretaña. Por el contrario, entre los musulmanes el porcentaje de quienes se consideran en primer lugar ciudadanos de sus países baja en picado (con la excepción de Francia, con una importante proporción de musulmanes de origen argelino debido a su pasado colonial, donde el 42% se considera primero francés): solamente un 13% de los musulmanes alemanes se considera antes ciudadano alemán que musulmán, mientras que este porcentaje cae al 7% en Gran Bretaña… ¡y a un 3% en España!

Algunos argumentarán que es normal que a los musulmanes les resulte difícil identificarse con unas naciones que les son ajenas histórica y culturalmente, pero es el propio estudio quien viene a desmentir esta tesis: el porcentaje de quienes se sienten antes ciudadanos de sus respectivos países que musulmanes gira sólo en torno al 20% en los países árabes (21% en Jordania, 23% en Egipto, ¡19% en la teóricamente occidentalizada Turquía!), alcanzando en Pakistán un bajísimo 6%. La razón de esta preeminencia de lo musulmán debe de encontrarse en otro lugar, y éste se llama Umma.

En efecto, lo que el estudio del Pew Research Center muestra es la pervivencia de la Umma, la comunidad religioso-política a la que pertenecen todos los musulmanes por encima de fronteras que ellos consideran arbitrarias. De hecho, en muchos casos lo son, pues el concepto de nación es ajeno al mundo islámico y en gran parte se estableció, a menudo con fundamentos dudosos, durante la descolonización.

Esas naciones musulmanas nunca han conseguido crear una identidad nacional real, y los intentos del panarabismo por trascenderlas no fueron más que la pretensión de restaurar una Umma secularizada. Tras el fracaso del panarabismo, la Umma en estado puro resurge por doquier y explica esta fidelidad a la comunidad islámica, que constituye uno de los aspectos más centrales de la vida de todo musulmán. Otra cuestión es, a la luz de la constatación de la persistencia de la Umma en tierras europeas, si tiene sentido, como parece que los socialistas han insinuado, conceder la ciudadanía a quienes en una inmensa mayoría no se sienten parte de la comunidad que los acoge. Pero para esto el Pew Research Center no tiene respuesta.

JORGE SOLEY CLIMENT, de la Universidad Abat Oliba CEU.

LIBERTAD DIGITAL agradece a la Fundación Burke el permiso para la publicación de este artículo.

Suplemento Ideas, 20 de septiembre de 2006

 

Carta de un aragonés perplejo: "Yo soy la extrema derecha..."

Carta de un aragonés perplejo: "Yo soy la extrema derecha..."

"...Porque tengo el convencimiento absoluto, a la luz de los acontecimientos, de que la verdad real sobre el atentado del 11-M difiere de la verdad oficial que se nos quiere imponer.

...Porque acudo a manifestaciones y concentraciones de la Asociación de Víctimas del Terrorismo y me opongo a que se pacte para que terroristas y asesinos como Txapote, De Juana o Parot salgan a la calle.

...Porque no logro comprender que un partido nacional se coaligue con partidos de la extrema izquierda antiespañola y entre todos aprueben un Estatuto de Autonomía para Cataluña que no solo vulnera sino que pulveriza nuestra Constitución de 1978.

...Porque creo en el mestizaje pero no en el “papeles para todos”.

...Porque tengo la certeza moral absoluta de que lo que sucedió con el petrolero Prestige fue tan accidental como los incendios que han asolado este verano los bosques gallegos.

...Porque prefiero que los hijos tengan un padre y una madre en lugar de dos padres o dos madres.

...Porque me parece una falacia que si los ejércitos son enviados por un gobierno de derechas siempre vayan a una guerra y si los envía un gobierno de izquierdas (Irak -1991; Afganistán - 2.004 y Congo y Líbano - 2.006) vayan siempre en misión de paz .

...Porque creo más en Estados democráticos que en los tutelados y amparados por organizaciones terroristas como Hamas o Hezbollah.

...Porque quisiera que el Gobierno de mi país se aliara con Estados democráticos y no con Estados con regímenes dictatoriales."

(A.C.S.L., Zaragoza)

EUTANASIA: COMO LOS NAZIS

EUTANASIA: COMO LOS NAZIS

Quienes reclaman la implantación de la eutanasia generalmente intentan que no se asocie su exigencia con la práctica criminal ejercida por los nazis. Pero esta asociación no puede obviarse.

ALEGATO A FAVOR DEL RESPETO A LA VIDA (extracto).

La pretensión de dar muerte, a petición suya, a personas gravemente enfermas, o también a aquellas que ya no sean capaces de expresar ese deseo mediante una clara manifestación de su voluntad, está siendo nuevamente planteada de manera enérgica e insistente después de un período latente de unos cincuenta años. Incluso un ministro de la CDU ha respaldado la tesis de que habría que ir más allá de la legislación holandesa: poder dar muerte sin mediar el deseo del paciente.

Quienes reclaman la implantación de la eutanasia generalmente intentan de que no se asocie su exigencia con la práctica criminal ejercida por los nazis. Pero esta asociación no puede obviarse. Hace ya mucho tiempo que se detectó. En relación con los procesos seguidos contra los médicos que practicaron la eutanasia en el III Reich, el médico americano Leo Alexander escribió en 1949 que “todos los que se ocuparon del origen de esos delitos manifestaron con toda claridad que fueron desarrollándose poco a poco a partir de detalles insignificantes. Al comienzo se apreciaban sutiles modificaciones de acento eutanásico en la actitud fundamental. Se empezaba diciendo que hay circunstancias en las que ya no se puede considerar que una persona lleva una vida digna, consideración ésta que es primordial para el movimiento pro eutanasia. En un estadio inicial esa postura se refería solamente a los enfermos graves y crónicos. Cada vez se fue ensanchando más el campo de quienes caían bajo esa categoría, y así se extendió a los socialmente improductivos, a los indeseables desde el punto de vista ideológico, a los que eran clasificados como racialmente indeseables... No obstante es decisivo reconocer que la actitud respecto a los enfermos incurables fue el sórdido detonante que tuvo como consecuencia ese cambio total de la conciencia”.

La diferencia esencial entre la práctica de entonces y la seguida en la actualidad estriba en que las muertes de enfermos psíquicos de aquella época (en las cuales se probó por primera vez el método del gaseamiento) se produjeron sin fundamento jurídico alguno, por lo cual el obispo de Münster, Conde von Galen, pudo presentar también una denuncia por asesinato, que naturalmente fue rechazada. En aquel oscuro período órdenes secretas del Führer hicieron ineficaz el brazo de la Ley. Pero hoy en Holanda la ley también es ineficaz “sin órdenes de un Führer”. Después de legalizar la muerte a petición, las muertes despenalizadas sin petición previa han llegado a miles, de manera que los ancianos holandeses a menudo prefieren huir a las residencias de ancianos alemanes. Ya en el 2001 un tercio de estas eliminaciones se perpetró por dictamen médico, o por deseo de los familiares.

Se dirá que en aquel entonces los individuos enfermos eran eliminados en interés del bien del pueblo, con objeto de ahorrar costes sanitarios, mientras que hoy deberán morir por su propio interés, cuando la vida ya no posea ningún valor para ellos. Esta observación pasa por alto que los nacionalsocialistas también argumentaban sobre la base del interés del paciente y de su dignidad.

La película titulada Ich klage an (“Yo acuso”), que en su momento promovió Joseph Goebbels con actores de primera fila, muestra a una mujer joven enferma de esclerosis múltiple a la que un médico amigo rehúsa, por convicción, aplicar la inyección letal, y a la que su marido, igualmente médico, mata por compasión, después de una conmovedora despedida, denunciando posteriormente ante los tribunales la ley que le prohíbe semejante ayuda. Tampoco el teólogo debería cometer el error de socorrer a alguien informándole de que Dios ha dado al hombre el entendimiento de juzgar por sí mismo cuándo llega el momento de partir. Ante unos niños ingresados en la clínica con invalidez severa, a la mirada del médico le bastan unos pocos segundos para quedar ciega y comenzar a deslizarse por un plano inclinado que de hecho terminaría consolidando el abismo del asesinato en masa.

Los dictámenes psiquiátricos que en aquella época enviaban a los pacientes a la muerte no delatan que la cuestión en juego fuera el dinero, o el interés colectivo, sino más bien el interés de aquellos a los que habría que liberar de una vida carente de valor. Naturalmente que detrás de esto se hallaba el interés político, en especial de la política en unos tiempos tan oscuros. Ante el hecho de que la nueva llamada a la eutanasia halle hoy eco coincidiendo, de forma puramente casual, con un momento en que el desarrollo demográfico plantea de forma cada vez más aguda el problema de la asistencia a los ancianos... ¿quién desea hablar de buena conciencia? Hoy, como entonces, ahí se ofrece una salida que posee el encanto de una más barata solución final. ¿Pero puede permitirse tal salida una sociedad humana?

A mi juicio, los argumentos que se aducen en contra de la eutanasia son concluyentes para todo el que acepte la fuerza de la razón. El fundamento de nuestro ordenamiento jurídico es el respeto del hombre a sus semejantes. Ese respeto no debe condicionarse a la presencia de determinadas características o circunstancias. El único criterio que debe prevalecer es la pertenencia al género humano. De lo contrario cabría matar, por ejemplo, a las personas que estuvieran dormidas o inconscientes. Y generalmente sería una decisión de la mayoría la que determinara a qué hombres se les debe garantizar los derechos como persona y a cuáles no. Si fuera éste el caso, entonces el reconocimiento de los derechos humanos se convertiría en una concesión. Los hombres no pertenecerían a la familia humana por derecho propio, sino que serían adoptados en ella bajo determinadas circunstancias. Y así ya no se podría hablar de derechos humanos.

Se insiste entonces en que hay que considerar al hombre como sujeto libre precisamente porque se respeta su capacidad de disponer sobre su propia vida. De hecho, el ordenamiento jurídico no sanciona la tentativa de suicidio. Por cierto que ha habido filósofos, desde Platón a Wittgenstein, que han considerado el suicidio voluntario como algo esencialmente rechazable. Sin embargo, la competencia de la comunidad jurídica termina cuando alguien desea marginarse de esa estructura interpersonal. Si quiere hacerlo, entonces ha de hacerlo solo, puesto que todo el que se presta a ayudarle en esa actuación, o incluso la lleva a cabo en su lugar, se encuentra dentro de esa estructura. So pretexto de respetar al otro como sujeto libre, éste no puede destruir ese mismo sujeto de libertad. Aquí valen las palabras de Hegel: “La obra de la libertad absoluta es la muerte”. Y ningún hombre tiene el derecho de exigirle a otro que le diga: “Tú no debes seguir existiendo”.

Es obligado aclararle que él no posee ese derecho, pues si lo tuviera sería inevitable que ese derecho se convirtiera en deber. Si poseyera ese derecho, entonces también cargaría con la responsabilidad total por todos los cuidados y atenciones, por todos los costes y privaciones que devenga de sus semejantes. Podría librarse de esa carga de un plumazo en lugar de gastar el “patrimonio familiar”. ¿Qué hombre sensible no sentiría en tales circunstancias el deber moral de secundar el silencioso gesto que le está sugiriendo: “Ahí tienes la salida”? La posibilidad legal de la muerte a petición produce esa misma petición. Hay aquí una lógica férrea.

El tema de la autodeterminación sigue siendo problemático en este caso. Hay que hacer esfuerzos para no ver aquí una actitud cínica. Las investigaciones han puesto de relieve que la mayoría de las peticiones de suicidio asistido no se han debido a grandes dolores, sino a situaciones de abandono. Casi siempre desaparecen tales deseos –en caso de que no se trate de algo enfermizo– cuando un semejante, que puede ser incluso el médico, muestra un interés auténtico y efectivo por la vida del enfermo. En el momento de los dolores más agudos y de una autonomía muy reducida, en el que el paciente necesita precisamente la entrega abnegada del otro, la solidaridad y el alivio de sus dolores, constituye una excusa cínica poner en suerte una ficticia autodeterminación, en el fondo para sustraerse uno de esas obligaciones.

“Tú ya no debes existir” es la expresión más extrema de falta de solidaridad. Ante el paciente el médico representa la aprobación de su existencia por parte de la comunidad solidaria de los vivientes, aún cuando no le fuerce a vivir. Justamente en momentos de inestabilidad anímica, cuando la conciencia está en condiciones catastróficas, el médico, o incluso el psiquiatra, podría especular sobre el deseo del paciente de dejarse quitar de en medio, y esperar entonces el momento de poder ejecutar dicho deseo.

Entre las causas que objetivamente han contribuido a la reedición del pensamiento eutanásico también se encuentran las nuevas prácticas de prolongación artificial de la vida [medicina intensiva], con la consiguiente explosión en los gastos sanitarios. La oposición al movimiento eutanásico sólo puede justificar su firme resolución si tiene en cuenta estos factores objetivos. Es desde luego cierto que desde hace mucho tiempo en nuestro país se muere de forma miserable. Sobre todo en clínicas, es decir, en casas que no están hechas para morir, sino para curar. En una clínica se lucha contra la muerte, como es natural, aunque esa lucha finalice siempre con la capitulación. Pero la capitulación frecuentemente acontece demasiado tarde. Después de que los enfermos o ancianos sean obligados a vivir de cualquier modo, a pocos les quedan ganas de “bendecir lo temporal”. A la muerte finalmente se sucumbe. La “eutanasia activa”, es decir, matar, es tan sólo el reverso de un activismo que cree estar obligado a “hacer algo” hasta el último momento, si no con la vida, entonces con la muerte. A la vista de nuestras posibilidades técnicas, la medicina ya no puede continuar secundando el principio de mantener toda vida humana en todo momento mientras sea técnicamente posible. No puede hacerlo por razón de la dignidad humana, que también pide un digno dejar morir.

¿Realmente tiene que soportar una persona anciana de 88 años, que ha sufrido una hemorragia cerebral y permanece inconsciente, una operación dos días antes de su fallecimiento?

A la vista de las crecientes posibilidades de la medicina, la ética médica tiene que desarrollar nuevos criterios para establecer los protocolos de la actuación ordinaria, criterios según los cuales hemos de sostener a las personas enfermas, prestándoles la atención y suministrándoles los cuidados médicos de acuerdo con la edad, expectativas de curación y demás circunstancias personales. Quien censura la renuncia al empleo de medios extraordinarios y la califica de muerte por omisión, prepara el camino –frecuentemente de modo intencionado– el camino para la “activa ayuda a morir” [eutanasia], esto es, para matar. El movimiento hospitalario, y no el movimiento pro eutanasia, es la respuesta digna y humana a la situación actual. La iniciativa y la solidaridad son las fuerzas que hay que movilizar ante los problemas que nos salen al encuentro, cuando la salida barata queda cerrada inexorablemente. Si el morir no se entiende como parte del vivir, entonces se abre paso la cultura de la muerte.


Autor: Robert Spaemann.

Fecha: 13-09-2006

Fuente: http://www.solidaridad.net

Traducción del alemán: José María Barrio Maestre

 

Ejecutados los tres católicos en Indonesia

Ejecutados los tres católicos en Indonesia


PALU, viernes, 22 septiembre 2006 (ZENIT.org).- Han sido fusilados a las 01.10 del viernes, hora local los tres católicos de Poso (Indonesia) condenados a muerte en medio de procesos judiciales que suscitan serias dudas, informa la agencia AsiaNews.it.

Los periodistas no han podido seguir el acontecimiento, aunque por el despliegue de medidas de seguridad, personas del lugar consideran que la ejecución tuvo lugar en el aeropuerto de Mutiara, en Palu.

El padre Jimmy Tumbelaka, orientador espiritual de los tres coñeadnos, también ha confirmado la noticia a AsiaNews.it.
Numerosas manifestaciones de protesta estaban teniendo lugar tras anunciarse la ejecución en varios puntos de Indonesia.
Fabianus Tibo, Dominggus Da Silva y Marinus Riwa fueron condenados por su supuesta implicación en la muerte, hace seis años, de 200 musulmanes en el contexto del enfrentamiento interreligioso que ensangrentó las islas indonesias Célebes.

En su conjunto, los sangrientos enfrentamientos de Poso -1998 a 2001- entre cristianos y musulmanes costaron la vida a más de dos mil personas.

Condenados desde el año 2000, los tres católicos vienen pasando por sucesivos aplazamientos de su ejecución, el último el pasado 12 de agosto; la víspera Benedicto XVI intervino ante el presidente de Indonesia solicitando un gesto de clemencia a favor de los tres condenados a la pena capital.

«El caso de “Tibo y compañeros” ha atraído la atención internacional --recordaba en días pasados AsiaNews.it--: el proceso que les ha llevado a la pena capital ha estado viciado de procedimientos ilegales, como testimonios no escuchados y pruebas no aceptadas por los tribunales».

Igualmente se denunció muchas veces que la vía judicial se recorría marcada por intimidaciones a gran escala de extremistas islámicos


Tibo y Riwa pidieron recibir sepultura en el pueblo de Beteleme en Morowali, Poso. Da Silva pidió ser enterrado en su pueblo natal, en la provincia de Nusa Tenggara Este.

«Dejad que de mi cuerpo se ocupe mi familia, no la Oficina del fiscal», pidió Tibo.

Según Usman Hamid, director de la Comisión de Desaparecidos y Víctimas de Violencia (conocida como «Kontras»), «matando a los tres el Estado viola los derechos humanos e impide que se arroje luz sobre los verdaderos responsables de aquellos enfrentamientos».

Indonesia es el mayor país musulmán del mundo: el 90% de sus 245 millones de habitantes pertenece a tal credo.
ZS06092112

 

PSE, Batasuna y PNV se reúnen para intentar acelerar la mesa de partidos

PSE, Batasuna y PNV se reúnen para intentar acelerar la mesa de partidos

Portavoces del PSE y del PNV negaron anoche que sus máximos líderes hayan participado en un encuentro de estas características

Dirigentes del PNV, PSE-EE y Batasuna se han reunido durantes las últimas 48 horas en la localidad navarra de Elizondo para intentar recomponer el proceso de paz e impulsar la creación de una mesa de partidos. Según fuentes consultadas por este periódico, habrían asistido Patxi López, Josu Jon Imaz y Arnaldo Otegi. Portavoces del PSE y del PNV negaron anoche que sus máximos líderes hayan participado en un encuentro de estas características y señalaron que los contactos se producen con asiduidad pero con carácter bilateral.

La cita llega en un momento en el que se han encendido las 'luces rojas' sobre la viabilidad de los contactos abiertos para lograr el fin de la violencia y las constantes apelaciones de Batasuna a la situación de «bloqueo» que vive el proceso. Durante la reunión de Elizondo, Otegi habría trasladado a sus dos interlocutores un documento con condiciones «inasumibles» por el resto de partidos.

La formación de la izquierda abertzale exige garantías previas a su legalización, que tendría que ser definitiva. En la práctica, lo que reclama Batasuna es la derogación de la Ley de Partidos y de lo que denomina «persecución judicial». Dos cuestiones que ni el Gobierno ni el Partido Socialista pueden asumir; la primera, porque «la ciudadanía no lo entendería» y la segunda, porque «estamos en un Estado de Derecho en el que hay separación de poderes».

Los contactos pretenden evitar que el proceso entre en una vía muerta que aboque a la ruptura del alto el fuego. Tal y como informó ayer este periódico, ETA ha transmitido a sus bases que el proceso puede romperse en semanas si no hay avances políticos.

La intensificación de los encuentros se produce a la espera de la reunión que tienen pendiente representantes de ETA y del Gobierno. Para el Partido Socialista, esta cita es fundamental para dar un impulso al proceso de paz y superar los obstáculos que se han ido generando durante los últimos meses. Tanto desde el PSOE como desde el PSE-EE se espera que sirva para clarificar la situación, a pesar de que en temas claves como la Ley de Partidos o la legalización de Batasuna sigue sin haber aproximaciones de importancia.

Hoy hace seis meses que la organización terrorista anunció su intención de decretar un alto el fuego permanente, que entraría en vigor a las 00.00 horas del 24 de marzo. Medio año después, los socialistas mantienen su «optimismo» sobre un proceso que ha ido complicándose a medida que han pasado los meses. La primera señal negativa llegó a mediados de mayo, cuando Arnaldo Otegi afirmó que las negociaciones abiertas para lograr la paz en Euskadi atravesaban «un momento de extrema gravedad».

Desde entonces, la izquierda abertzale -a pesar de haber 'forzado' al PSE a entrevistarse de forma pública en un hotel de San Sebastián- ha venido exigiendo de forma reiterada que el Ejecutivo y los socialistas cumplan «los compromisos» supuestamente adquiridos durante las conversaciones previas a la declaración de alto el fuego.

Por su parte, el Partido Socialista ha trasladado a la izquierda abertzale la necesidad de que se distancie de la violencia, la única forma de volver a la legalidad. A lo largo del verano se barajó la posibilidad de que Batasuna diese ese paso y se refundase con unos nuevos estatutos que pasasen la criba legal. Sin embargo, los acontecimientos han discurrido por otro camino. La kale borroka se ha recrudecido y tanto desde la formación liderada por Otegi como desde el PSE se ha admitido que el proceso ha vivido un «bloqueo».

Pedagogía

A pesar de este aparente diálogo de sordos, los socialistas consideran que la fase más crítica ya se ha superado. El «optimismo» que se ha instalado en las filas socialistas -ayer, el secretario de Organización del PSOE, José Blanco, afirmó que «vamos a conseguir superar las dificultades»- se fundamenta en el convencimiento de que es «sincera» la apuesta de las direcciones de ETA y de Batasuna por que el alto el fuego sea irreversible. Sin embargo, también se es consciente de que hay «peligros» y no se descarta la aparición de elementos «incontrolados».

Algunos dirigentes socialistas también achacan a la izquierda abertzale el no haber realizado «pedagogía» con sus bases. «No les han querido explicar que aquí no se está hablando de política, sino de hallar una salida para que puedan abandonar la violencia», afirma un dirigente del PSE-EE, quien recuerda que la propuesta planteada por Batasuna en Anoeta en noviembre de 2004 hablaba de dos mesas independientes: una política formada por partidos y otra Gobierno-ETA. Patxi López también ha insistido en sus declaraciones públicas en que el proceso abierto tiene que ser como una 'Y', donde las negociaciones políticas y las referentes al abandono de las armas vayan por caminos divergentes, sin interferencias.

El problema es cómo encontrar una solución que satisfaga a ambas partes. Desde el PSOE se señala que en este proceso «todos tenemos que ser flexibles». De lo que se trataría, según algunas fuentes, es de encontrar una fórmula que sea capaz de incorporar a Batasuna a una futura mesa de partidos sin necesidad de que su legalización se haya completado. Algo difícil de soportar por parte del PSE-EE pero que la formación ilegal y ETA podrían utilizar para demostrar a sus bases que el proceso avanza. En todo caso, desde la filas del PSE y del Gobierno se reitera que es «normal» que haya «altibajos».

O. B. DE OTÁLORA / D. GUADILLA

El Correo, 22 de septiembre de 2006

BENEDICTO XVI, OCCIDENTE Y EL ISLAM. Entre el fanatismo y la miseria moral

BENEDICTO XVI, OCCIDENTE Y EL ISLAM. Entre el fanatismo y la miseria moral

Escribo este artículo con amargura, pero sobre todo con gratitud. Amargura por la cerrazón y el fanatismo de los que ha hecho gala buena parte del mundo musulmán, y también por la cobardía moral de la una amplia franja de la intelectualidad europea. Pero sobre todo, gratitud por la valentía de Benedicto XVI al plantear uno de los debates más necesarios para el futuro de la humanidad: el del verdadero horizonte de la razón del hombre, que es la exigencia de un significado total, la apertura al Infinito y la capacidad de entablar un diálogo con todos, basado en la búsqueda de la verdad.

Durante todo su viaje a Baviera, pero especialmente en el discurso pronunciado en la Universidad de Ratisbona, el Papa ha querido entrar en diálogo, desde la fe cristiana, con dos polos esenciales de este momento histórico: el Occidente secularizado que ha experimentado una drástica reducción del concepto de razón, excluyendo de su seno la pregunta religiosa, y el mundo musulmán que se debate entre la irracionalidad del integrismo y la formulación de un Islam que pueda hacer suyas la experiencia de la razón y de la libertad. Para ello, Benedicto XVI arranca de una convicción que en la que convergen el pensamiento griego y la revelación bíblica, y que está en el núcleo de la teología cristiana: la convicción de que entre Dios y la razón del hombre existe una analogía, una correspondencia. Por eso entre fe y racionalidad debe existir siempre un vínculo que corre el riesgo de quebrarse tanto en Occidente como en el mundo musulmán. Aquí porque la razón ha dejado de ser apertura a la realidad, para convertirse en una estrecha cuadrícula que lastra su propia exigencia interior, allí porque la religiosidad tiende a separarse de la razón y corre el riesgo de quedar atrapada en las redes de la violencia. Benedicto XVI lleva años hablando de ambas patologías, de la religión y de la razón, y su discurso es una aportación decisiva para superarlas.

Entonces, ¿por qué se ha levantado este huracán? Por supuesto, la manipulación de los sentimientos, las lecturas sesgadas, y hasta la estupidez más ramplona han jugado su papel, pero hay razones más profundas. Bien mirado, el discurso del Papa es como un bisturí que entra como en carne viva en la herida más profunda que en estos momentos exhibe el mundo islámico. El problema no es la afirmación polémica de un emperador bizantino sobre Mahoma, sino la gran cuestión de qué significa para el Islam la razón del hombre, y por ende, si la violencia debe ser rechazada o justificada en nombre de la fe. Este es, verdaderamente, uno de los debates más dramáticos en este momento de nuestra historia, y el Papa no ha querido rehuirlo sino ayudar a clarificarlo. La brutalidad de tantas reacciones de estos días da testimonio de la difícil tesitura en que se encuentra el mundo islámico, y de lo arduo que puede llegar a ser un diálogo que intente superar los tópicos de lo políticamente correcto. En todo caso hay que subrayar que el Papa no ha buscado en absoluto una confrontación dialéctica con el Islam, sino que desde una simpatía profunda por la religiosidad de los fieles sencillos musulmanes, y desde un conocimiento exhaustivo de la gran cultura medieval islámica, ha querido entablar un diálogo sincero en el corazón mismo de la experiencia religiosa, que no puede ser ajena a la exigencia de la razón común a todo hombre.

En todo caso el huracán que se ha levantado estos días contiene numerosas lecciones, y no es la menor la que se refiere a la miseria de Occidente. Muchos hijos de la Ilustración han preferido comprender y justificar la irracionalidad y el fanatismo de quienes propugnan la yihad, en lugar de defender al Papa que propugna recuperar la amplitud de la razón. Unos por cobardía y otros por un prejuicio invencible frente a todo lo que venga de la Iglesia Católica, lo cierto es que la cerrazón de una parte de la intelectualidad y de los medios de comunicación europeos da sobrados motivos para el pesimismo. En la conclusión de su discurso en Ratisbona, Benedicto XVI ha explicado el programa con el que la teología cristiana quiere implicarse en el debate de nuestro tiempo: comprometer toda la amplitud de la razón. Sus interlocutores de Oriente y Occidente no han estado a la altura de este desafío amigable, pero la semilla está sembrada.

Por José Luis Restán

Libertad Digital, suplemento Iglesia, 21 de septiembre de 2006

La AVT vuelve a exigir que se sepa toda la verdad sobre los atentados del 11-M

La AVT vuelve a exigir que se sepa toda la verdad sobre los atentados del 11-M

Ante las informaciones aparecidas en el día de hoy en el diario EL MUNDO acerca de las posibles vinculaciones de ETA con la matanza del 11 de marzo de 2004 y los últimos acontecimientos parlamentarios, la AVT expone lo siguiente:

1.- La AVT exige al Gobierno que pida perdón a todas las víctimas tanto por la gravedad de las informaciones publicadas hoy, como por demostrar su nula intención de continuar investigando para conocer toda la verdad sobre la matanza del 11-M.

2.- La AVT también exige al Gobierno presidido por José Luís Rodríguez Zapatero que, ante la gravedad de los hechos, dé la cara y aclare la posibilidad de que el Ministerio de Interior falsificara un documento enviado al juez Del Olmo en el que se vinculaba a la banda terrorista ETA con los atentados del 11-M.

3.- Ante semejante panorama, la AVT recuerda al presidente Rodríguez Zapatero que es una aberración moral y política gobernar al son que marca ETA-BATASUNA y permanecer obcecado en el proceso de rendición, facilitar la legalización ‘de facto’ de Batasuna e ignorar los actos de terrorismo callejero de los últimos días.

4.- El gabinete jurídico de la AVT trabaja desde esta misma mañana para estudiar la situación y emprender las acciones judiciales necesarias para depurar cualquier responsabilidad que pudiera achacarse a los miembros del Gobierno de España y así defender la dignidad de las víctimas.

5.- Es vergonzoso que la mayoría de los partidos políticos con representación parlamentaria (ERC, PNV, CiU, PSOE, CC, IU y Nafarroa Bai), hicieran público ayer que van a vetar cualquier iniciativa que trate de desvelar las incógnitas que aún existen sobre la autoría de la mayor matanza terrorista de nuestra historia, con 192 víctimas mortales y cientos de heridos. El veto escenificado ayer no es más que la continuación del triste espectáculo ofrecido en la comisión parlamentaria sobre el 11-M y la demostración de que a la mayoría de estos partidos políticos no les ha interesado nunca que se sepa toda la verdad de los atentados.

6.- La AVT está convencida de que, hoy más que nunca, los españoles deben seguir exigiendo su derecho a conocer la verdad de lo sucedido y por eso recuerda que el próximo día 1 de octubre, domingo, se celebrará en Sevilla una manifestación bajo los lemas “¡QUEREMOS SABER LA VERDAD!” y “RENDICIÓN EN MI NOMBRE ¡NO!”.

Madrid, 21 de septiembre de 2006.

El terrorismo del espíritu

El terrorismo del espíritu

Tengo ante mis ojos el texto íntegro de la conferencia de Benedicto XVI en la Universidad de Ratisbona.

Primera constatación: las frases incriminadas, esas famosas frases en las que supuestamente insulta a 2.000 millones de musulmanes, ocupan apenas unas cuantas líneas en una larga exposición teológica sobre las relaciones entre la ciencia y la fe, la universalidad, la trascendencia y el kantismo.

Segunda constatación: en contra de lo que intentan hacer creer, desde el comienzo del caso, los desinformadores profesionales, la exposición en cuestión no versaba sobre el islam, sino sobre la religión en general y el cristianismo en particular, al que advierte contra la tentación de dar la espalda a su herencia griega y renunciar, al hacerlo, a su pacto milenario con la razón.

Tercera y última constatación: cuando, en el marco de esta reflexión, aborda el ejemplo de islam, cuando llega a este caso particular de renuncia a la racionalidad que es, en el islam, el fenómeno de la conversión forzada, el Papa cita -sin que nada permita decir si hace o no suya la cita- las palabras de un emperador bizantino, que discute con un erudito persa del siglo XIV y que atribuye este fenómeno de la conversión forzada y, por lo tanto de la tentación del fanatismo, a la excesiva, demasiado pura y demasiado perfecta trascendencia de Dios.

Se podía, naturalmente, discutir el desarrollo del discurso papal. Se podía objetar al emperador bizantino, o a Benedicto XVI, que el fenómeno de la conversión forzada no es una especialidad del islam: véase la Inquisición.
Se podía soñar, sueño, con teólogos musulmanes recordando a un profesor Ratzinger, quizás cegado por su disputa con el cristianismo bizantino (porque ahí tal vez reside la intención secreta de sus afirmaciones). Sueño, pues, con teólogos capaces de recordarle, en el mismo tono de amistad disputada y sin concesiones, que el islam de Avicena y Averroes, el islam de los librepensadores mutazilitas del siglo VIII, el islam que fue, durante siglos, el principal vector de la penetración de los textos griegos en tierra judeocristiana, no estaba cerrado, ni mucho menos, a las enseñanzas de la razón. Cf. Granada, Córdoba, el Siglo de Oro español, etc.

Lo que no es aceptable, una vez más, al igual que en el caso de las caricaturas, son estas algaradas, estos rugidos de rabia planetaria, este clamor organizado, orquestado, paulovizado.

Lo que no sólo es intolerable, sino también inquietante, es ese terrorismo del espíritu. Sí, sí, ese terrorismo, que pretende prohibir a un no musulmán el menor comentario sobre el islam y que, si a pesar de todo el no musulmán lo hace en nombre de ese diálogo de las civilizaciones y de las religiones que era el objetivo explícito del discurso de Ratisbona, si persevera en el proyecto de dar su opinión sobre tal o cual punto de la doctrina del Corán, provoca que el orbe musulmán grite a la ofensa y a la blasfemia.

Y lo que no sólo es inquietante sino francamente ridículo, son todas esas personas que, aquí, en Occidente, interiorizan el razonamiento y justifican de antemano, o comprenden, o disculpan, los peores excesos a los que esta paranoia puede conducir (el sábado, esas iglesias de Gaza atacadas con cócteles Molotov; el domingo, en Somalia, una monja asesinada). Lo que no sólo es grotesco sino odioso, es el espectáculo de los tertulianos de café que viven bajo la presión de esa famosa «calle árabe», erigida en no se sabe bien qué tribunal popular y permanente, que sentencia sin cesar. Una calle de la que se convierten en altavoces y pasan el tiempo anticipando, anunciando y temiendo sus terribles veredictos.

El Papa -hay que decirlo y repetirlo- no ultrajó a los musulmanes. El Papa -y sobre este punto no se puede ceder- tenía derecho, como cualquier otra persona, a opinar sobre una religión que no es la suya, pero que es hermana, o prima, de la suya.

El Papa, suponiendo incluso que se haya equivocado, suponiendo que haya dado conscientemente una interpretación denigratoria, los denigra un millón de veces menos que los que, en el islam, justifican en nombre del islam los kamikazes, el 11 de Septiembre, la lapidación de las mujeres adúlteras, la decapitación de un periodista judío, la matanza de musulmanes en Darfur y otras muchas cosas.

El problema es, pues, saber por qué son tan numerosos los que se echan a la calle cuando una autoridad espiritual extranjera propone, en el marco de un debate de fondo, una interpretación errónea de su fe y tan pocos, tan trágicamente pocos, cuando son los musulmanes los que, como en Darfur o en Irak, matan a otros musulmanes, por miles, a las puertas de las mezquitas.

Esta cuestión Benedicto XVI no la planteó. Pero, después de lo que él dijo, es una cuestión digna de ser sometida a la reflexión de nuestros amigos musulmanes.

Porque lo cierto es que no hay otra manera de separar, en esta región del mundo y del espíritu, los dos tipos de musulmanes. Por un lado los islamofascistas, de los que cada llamada al asesinato o al suicidio, cada prédica yihadista, es como un escupitinajo en la cara del Profeta. Y por el otro, los herederos de Averroes y Avicena, partidarios obstinados y a veces heroicos de la dulzura, de la racionalidad y de la Ilustración del islam.

Bernard-Henri Lévy
EL Mundo, 21-09-2006