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El desafío de los cristianos venidos del Islam (II)

El desafío de los cristianos venidos del Islam (II)

Entrevista a Giorgio Paolucci, redactor jefe de «Avvenire»

ROMA, martes, 12 septiembre 2006 (ZENIT.org).- Giorgio Paolucci, redactor jefe de «Avvenire», ha escrito junto a Camille Eid, periodista libanés y enviado del mismo diario a Medio Oriente, un libro en italiano titulado «Los cristianos venidos del Islam» («I cristiani venuti dall’Islam», editorial Piemme), que recoge los testimonios de musulmanes residentes en Italia convertidos al cristianismo.

En esta segunda parte de la entrevista concedida a Zenit, Paolucci relata y describe algunas de estas historias de conversión, nacidas de un encuentro tan gozoso como misterioso con Jesús y del descubrimiento de las respuestas a las preguntas existenciales hasta entonces sin respuesta.

La primera parte de la entrevista fue publicada en el servicio del 11 de septiembre.

--Cuéntenos algunas de las historias contenidas en su libro.

--Paolucci: Una chica argelina, de padre católico y madre argelina musulmana, nacida en Varese, Italia, educada en el Islam. Un día fue al instituto y tenía al lado a una chica del movimiento eclesial «Comunión y Liberación» que se convirtió en su mejor amiga. Empezó a estudiar con ella, a los 15 años se preguntó por qué esta amiga suya siempre estaba alegre, feliz y le preguntó: ¿Puedo ir yo también a las excursiones y encuentros que organizáis? Sólo después de convivir con grupos de jóvenes unidos por la fe cristiana, comprendió que el origen de esta alegría era Jesús y su amor. Y dijo entonces: «también lo quiero yo». Al principio tuvo problemas con la madre que no aceptaba que fuera al centro juvenil de la parroquia, a misa, luego eligió ella.

A menudo, dentro de la familia musulmana, el padre, la madre, o la comunidad se oponen radicalmente a la conversión al cristianismo. Hay casos extremos, con personas que son asesinadas si se alejan de las costumbres musulmanas. De las diferentes historias, he sacado la convicción todavía más clara de que en el fundamento de la conversión está la atracción humana representada por el testimonio cristiano.

Un chico turco que no encontraba respuestas convincentes dentro de la tradición islámica, iba al imam y éste le respondía que leyera el Corán. El chico turco leía el Corán pero las respuestas no las encontraba. Así un día visitó a un franciscano, le hizo determinadas preguntas y recibió las respuestas precisas y satisfactorias, y esto le llevó a la conversión.

--¿Es verdad que algunos se han convertido leyendo el Evangelio?

--Paolucci: Exacto. Hay un bosnio que combatía en los Balcanes en las milicias musulmanas contra los serbios y los croatas. Durante la noche escuchaba en la trinchera una radio de Sarajevo que transmitía al mismo tiempo los discursos de Mustafa Ceric, jefe de la comunidad islámica de Bosnia-Herzegovina, y los discursos del cardenal Vinko Puljic sobre la guerra. Ceric decía: tenemos que hacer la guerra santa («yihad») y combatir para que esta tierra se haga musulmana, y es deber de cada musulmán hacer la «yihad». Por su parte, Puljic decía que no habrá paz en esta tierra hasta que no tengamos el valor de perdonarnos; la reconciliación, añadía, es la única vía que llevará a la amistad.

Y él quedaba impresionado por el hecho de que mientras su líder incitaba al uso de las armas, su enemigo invitaba a la reconciliación. Por motivos diversos vino a Italia donde acabó en la cárcel injustamente por un incendio con el que no tenia nada que ver y de hecho luego fue absuelto. En el tiempo pasado en la cárcel, encontró a una religiosa croata que iba a visitar a los detenidos, y le preguntó si quería leer el Corán, pero el oficial bosnio respondió que el Corán lo conocía ya y que quería leer el Evangelio, porque recordaba una frase del cardenal Puljic que decía que Jesús en el Evangelio nos enseña el perdón. La religiosa quedó impresionada, y le regaló un Evangelio en lengua croata. Él lo leyó e inició una amistad que al final le llevó al bautismo. Son historias milagrosas, como es milagrosa toda conversión.

Otra historia se refiere a la conversión de una chica turca que tuvo un sueño. Ella amaba a un italiano con el que se casó por lo civil en Turquía y enseguida vino a vivir a Verona; tenía que casarse pero el obispo tardaba en darles el consenso para el matrimonio mixto y había obstáculos de naturaleza burocrática. En ese momento la chica tuvo un sueño en el que se le apareció un hombre con la nariz curva y vestido blanco que le dijo: soy Juan, no te preocupes porque tu vida será feliz.

Pasado un mes, estaba lavando los platos en la cocina cuando vio en la televisión la plaza de San Pedro con una imagen del rostro de la misma persona que había soñado. Nariz curva, vestido blanco, un poco gordito. Llamó a su marido y le dijo: ven a ver, ése es el hombre con el que soñé. Se trataba de la beatificación de Juan XXIII: la chica turca había soñado con el pontífice. Y tras pocos días de esta revelación llegó a la Curia de Verona la notificación de que el matrimonio podía celebrarse. Ella quedó tan impresionada que pidió el bautismo. Todas son historias de personas que han sido tocadas por Cristo de manera misteriosa, absolutamente no programada.

--¿Es verdad que hay también quien se ha convertido escuchando «Radio María»?

--Paolucci: Exacto. Es un argelino que quería aprender italiano. La universidad estaba cerrada porque hubo desórdenes, él era un apasionado de los idiomas, había comprado un curso de casetes en italiano, y se encerró en casa a estudiar. Para mejorar su conocimiento de la lengua usaba la radio. Una tarde encontró una emisora que repetía continuamente las mismas palabras, y le servía mucho esta letanía para aprender la lengua. Era el padre Livio Fanzaga, que rezaba el rosario y las palabras repetidas eran el Avemaría.

El chico estaba aprendiendo italiano y quedó fascinado por esta oración. Siguió escuchando «Radio María», profundizó su conocimiento del cristianismo y de María en los libros.

Se convenció de que quería seguir la religión cristiana. Un sacerdote francés de Argelia no le quiso bautizar porque era muy peligroso en aquel momento. Y entonces vino a Italia, fue a visitar la redacción de «Radio María», se bautizó y ahora vive en Toscana. Se ha hecho un gran devoto de María, pero es todavía uno que vive escondido porque tiene la familia en Argelia y su hermano entró en un grupo islámico radical.

Anexa al libro está la historia muy hermosa de un libanés musulmán que se convirtió al cristianismo, se hizo sacerdote y luego convirtió a centenares de musulmanes. Su historia llegó hasta la Secretaría de Estado. El entonces pontífice Pablo VI lo invitó a Roma, y de rodillas le pidió la bendición, diciéndole: «Tú eres el ejemplo de que la libertad de Dios no tiene confines».

--Existe una pastoral para los convertidos del Islam?

--Paolucci: La Conferencia Episcopal Italiana ha preparado un documento, «Catecúmenos provenientes del Islam», escrito por Walther Ruspi. Hay justamente mucha cautela porque muchos de los musulmanes convertidos arriesgan la vida. Es un problema de libertad que no toca sólo a los países islámicos. Lamentablemente se está dando un problema de libertad también en un país como Italia, porque el Islam prevé sólo una religión de la que no se puede salir. Desde este punto de vista, es muy importante pedir a las comunidades musulmanas que reconozcan a sus hermanos la libertad religiosa para poderse convertir y vivir libremente.

--¿Cuáles son las conclusiones que han sacado de esta investigación?

--Paolucci: El libro lanza tres desafíos: desafía al Islam para que reconozca la libertad religiosa, desafía a las autoridades civiles para que garanticen esta libertad y nos desafía a nosotros, cristianos «tibios». para que se reencienda el amor a Jesús.

Como está escrito en el artículo 18 de la Declaración Universal de los Derechos del Hombre, aprobada en 1948, el derecho a la libertad religiosa es fundamento de toda sociedad civil. Es legítimo que las comunidades musulmanas presentes en nuestro país pidan la tutela de sus derechos religiosos, pero justo por esto deben reconocer el mismo derecho también a quienes libremente desean convertirse a otra religión.

Desde este punto de vista, las autoridades civiles italianas deben garantizar el derecho y la práctica de la libertad religiosa. No es admisible que un convertido del Islam tenga que vivir clandestinamente, ir a una iglesia que está a 30 kilómetros de su casa porque tiene miedo que la comunidad musulmana lo castigue.

En tercer la Iglesia tiene un desafío, porque estos convertidos son parte de la nueva primavera del cristianismo, en un país en el que el catolicismo se ha convertido a menudo en un adorno. Durante la investigación, Camille Eid y yo quedamos impresionados por la frescura y el coraje de estos convertidos del Islam, los cuales nos decían. «No os dais cuenta del tesoro tan grande que tenéis... Jesucristo ha revolucionado nuestra vida».

Un argelino nos dijo: «Vosotros tenéis el joyero con la tapa cerrada y dentro hay un tesoro. Nosotros vamos a vuestras iglesias y no vemos el tesoro, venimos a un país católico, como Italia, y vemos que el joyero está cerrado; en cambio debéis tenerlo abierto porque hay un tesoro que es para todos. Debéis comunicar a Jesús a los inmigrantes que llegan, y sin embargo sois tímidos y tenéis vergüenza».

En estos convertidos hemos visto una fe extraordinariamente vital que nos ha recordado la revolución que Cristo ha realizado en el mundo.
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CONCAPA crea la “Plataforma por la libertad de conciencia” para oponerse a la asignatura de “Educación para la Ciudadanía”

CONCAPA crea la “Plataforma por la libertad de conciencia” para oponerse a la asignatura de “Educación para la Ciudadanía”

CONCAPA crea la “Plataforma por la libertad de conciencia” para oponerse a la asignatura de “Educación para la Ciudadanía”

Padres católicos y la Unión Democrática de Estudiantes han constituido una Plataforma para que los padres y alumnos puedan evitar el "adoctrinamiento en la moral del Estado" que se pretende con “Educación para la Ciudadanía”

La Confederación Católica de Padres de Alumnos (CONCAPA) y la Unión Democrática de Estudiantes (UDE) han constituido una Plataforma por la Libertad de Conciencia para que padres y alumnos puedan evitar el "adoctrinamiento en la moral del Estado" que pretende el Gobierno con la nueva asignatura de “Educación para la Ciudadanía”, que se implantará el próximo curso en Primaria, Secundaria y Bachillerato, en especial en temas como la familia, la educación sexual o el laicismo.

El presidente de CONCAPA, Luis Carbonel, recordó en rueda de prensa el derecho constitucional de todo ciudadano a la objeción de conciencia y destacó además que se puede legalmente no acudir a clase porque "este Gobierno ha tenido a bien instaurar los novillos".

El responsable de esta asociación de padres explicó que en función del contenido curricular de la asignatura, que está por concretarse, decidirán si promueven una objeción total o parcial a la materia, que en cualquier caso debería ser "transversal, objetiva, sin partidismos".

En concreto, rechazan aspectos que han trascendido "en los borradores que circulan" de la asignatura, como el concepto de familia presente en las últimas leyes o la intención de "meter mano" a la educación sexual, algo que a su juicio deben hacer los padres en función de la madurez del alumno. Si finalmente los contenidos van en esta línea, tienen previsto interponer recursos jurídicos y convocar una manifestación para que la ciudadanía muestre su oposición.

La plataforma tiene previsto además impartir conferencias en las diferentes APAS de los colegios para explicar el derecho que asiste a padres, alumnos y profesores a la objeción de conciencia, así como elaborar cartas modelo para que los padres puedan hacer efectivo este derecho. También realizará una campaña ante los Gobiernos de las Comunidades Autónomas en relación con el desarrollo curricular de esta materia y hará una macroencuesta que muestre al Gobierno la "opinión real" de la sociedad frente a esta asignatura, una vez que se conozcan sus contenidos. Asimismo, creará una página web informativa.

Carbonel subrayó que CONCAPA está a favor de una asignatura transversal en los derechos y valores constitucionales, "pero no en la imposición de una moral pública". En su opinión, "desde la Dictadura, ningún Gobierno ha tenido la osadía de implantar como obligatoria una asignatura de fuerte contenido ideológico y adoctrinador". Se corre además el riesgo, dijo, de que cada Gobierno la cambie de acuerdo a su color político, con el objetivo de formar "futuros votantes".

En la misma línea, Ana Querejeta, de UDE, dijo que "todo lo que no sea un conocimiento objetivo debe ser tan voluntario como la religión confesional". En este sentido, consideró que debería ser una alternativa a la asignatura de religión "puesto que ambas imparten un conjunto de valores de igual rango como constitucionales que son, pero que es un derecho de los padres elegir cual quieren para sus hijos". "Ambas deberían estar al mismo nivel", subrayó. Por su parte, Carbonel consideró curioso "que la religión, que apoyan el 80 por ciento de los padres, sea opcional, y ésta que no la quiere nadie, sea obligatoria".

Finalmente, destacó la situación "catastrófica" de la educación en España en lo que se refiere al fracaso escolar, por lo que consideró "insensato" implantar otra asignatura obligatoria, pues supone una mayor carga lectiva "que hoy por hoy es necesaria para asignaturas como Matemáticas o Lengua".

Análisis Digital, 14 de septiembre de 2006

Díez: «Se acaba el tiempo de los talantes y las palabras huecas»

Díez: «Se acaba el tiempo de los talantes y las palabras huecas»

LAB considera que la actual situación requiere de «responsabilidad y voluntad política», lo que se traduciría en adoptar «talantes que lleven a compromisos que nos permitan ir construyendo un acuerdo político que nos lleve a un nuevo escenario al conjunto de Euskal Herria». Y la premisa para llegar a ese acuerdo, a su juicio, es que todos los agentes estén dispuestos a respetar la voluntad mayoritaria de los vascos.

BILBO

El proceso de resolución abierto en Euskal Herria está bloqueado. Se trata de una afirmación que en los últimos días se ha escuchado de boca de dirigentes independentistas, y ayer fue el secretario general de LAB, Rafa Díez, quien se pronunció en esa línea. Y, además, planteó «la receta» para resolver esa situación: «El bloqueo de hoy, que es real, sólo puede tener una salida: responsabilidad política, voluntad política. La sociedad no admite que se esté jugando con el anhelo de hombres y mujeres de este país. Es hora de empezar a consolidar compromisos».

En el transcurso de una rueda de prensa de inicio del curso sindical, en la que compareció toda la Ejecutiva del sindicato abertzale (ver página 31), Díez manifestó que su sindicato es consciente de que «tenemos la oportunidad de impulsar una nueva fase de diálogo y negociación que logre un acuerdo que realmente sitúe las bases en una nueva fase política», e insistió en que para ello hace falta voluntad.

Se dirigió a los agentes implicados en el proceso de resolución para advertirles que «se están acabando los tiempos de los talantes, de las palabras huecas», y en su lugar apostó por «pasar a las palabras y talantes que lleven a voluntades reales y compromisos. Es necesario ya consolidar instrumentos y compromisos que nos permitan ir construyendo un acuerdo político que realmente nos lleve a un nuevo escenario al conjunto de Euskal Herria».

«Tenemos que tener muy claro sobre qué bases se tiene que ir desarrollando un proceso de diálogo, de negociación, hacia el acuerdo político. Tenemos que dialogar. Es imprescindible negociar. Pero tenemos que tener claro que no se pueden llevar adelante esas palabras sobre el vacío», afirmó el líder de LAB, quien agregó que «hay una cuestión fundamental» que a estas alturas todos los agentes políticos, sociales y sindicales «deberían tener claro: el factor determinante para construir un acuerdo político es que todos y todas estemos en disposición de respetar la voluntad mayoritaria de la sociedad vasca. Y la voluntad de la sociedad vasca es la que tiene que marcar el futuro político e institucional de este país. No puede estar condicionada por legalidades, sino que la legalidad se debe adaptar a la voluntad de la sociedad vasca».

Sobre esa premisa, abogó por «superar la fase que llamaríamos de especulación del proceso» y por «entrar ya en un fase de consolidación del proceso con voluntades y compromisos». A preguntas de los periodistas, Díez explicó que esa «fase de especulación» se caracteriza por que, después de cinco meses de alto el fuego de ETA, se mantiene la persecución a la izquierda abertzale y, al mismo tiempo, «debates y cuestiones que estaban muy desarrolladas, como la mesa de partidos, sustentada en el diálogo político antes del alto el fuego, vemos que se han desinflado. Parece que ha llegado el anestesista».

«Ese proceso que tenemos que construir entre todos, es decir, la hoja de ruta, no puede estar condicionado por una fuerza política. El proceso tiene que tener a todos los agentes políticos de Euskal Herria, para que esa hoja de ruta no esté condicionada por factores especulativos e intereses partidistas», destacó Díez.



«Con esas terapias no hay futuro»
Al ser preguntado por los últimos actos de «kale borroka», Rafa Díez afirmó que «es hora de desactivar hechos, posiciones, actitudes, decisiones que interfieren en un proceso de paz», para lo que consideró necesario hacer una reflexión global. Así, resaltó que «con las terapias planteadas desde la Audiencia Nacional, desde el Gobierno, en relación a la izquierda abertzale no podemos construir el futuro». Y citó la persecución, la política carcelaria, los juicios contra la actividad política... «Esas son las cuestiones que tienen que desaparecer para que otro tipo de cuestiones desaparezcan del escenario vasco. Si no, volvemos a la misma noria de siempre». -

Gara, 14 de septiembre de 2006

El histórico etarra Madariaga señala que el PSOE le pidió mediar con la banda terrorista antes de las elecciones del 2004

El histórico etarra Madariaga señala que el PSOE le pidió mediar con la banda terrorista antes de las elecciones del 2004

El que fuera uno de los fundadores de la banda terrorista explicó en la capital francesa que en 2004, antes de que el PSOE ganase las elecciones, Eguiguren le pidió que les pusiera en contacto con ETA

Según informa ETB, Madriaga afirmó que mantuvo una única entrevista con el presidente de los socialistas vascos, que se prolongó por espacio de más de ocho horas, en la que el parlamentario socialista le aseguró que contaba con el beneplácito del ahora presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, para comenzar esos contactos, y que estaba "al corriente" de lo que ocurría.

En aquella reunión, Madariaga se negó a hacer de interlocutor. Después, según afirmó, tuvo conocimiento a través de la prensa de que Jesús Egiguren "había comenzado a tener contactos con Arnaldo Otegi y otros miembros de Batasuna".

Julen Madariaga relató que, posteriormente, el 20 de junio de este año fue detenido por su supuesta relación con la red de extorsión de ETA y que, "cuando ví que la orden procedía de Madrid, tomé la decisión de declarar públicamente sobre la petición de intermediación" que recibió por parte de los socialistas, ya que cree que su detención se debe a su negativa de intermediar ante ETA.

"Me sentí traicionado. Resulta que, por un lado, el Gobierno español, con Zapatero al frente, me pide a mí, junto con otro compañero, que haga la gestión de ponerse en contacto con la dirección de ETA y, por otro lado, me manda a la Policía", añadió.

Además, reiteró que su labor de intermediación con los empresarios para el pago de la extorsión se debió a que éstos acudían a él en su calidad de abogado y porque conocían su "recorrido", con el objetivo de que "no les pasara nada y dando ciertas garantías".

Por último, consideró que el proceso de negociación "está pudriéndose" y que el presidente del Gobierno tiene en su mano la posibilidad de que prosiga, realizando "movimientos como el acercamiento de presos".

Desde que fue detenido por orden del juez de la Audiencia Nacional Fernando Grande-Marlaska y trasladado en París, Madariaga se encuentra confinado en la capital francesa por orden de la magistrada Le Vert, quien este martes tendrá que dictaminar si continúa en esta situación.

Análisis Digital, 13 de septiembre de 2006

El acuerdo que dio la clave del futuro

El acuerdo que dio la clave del futuro

El octavo aniversario de la firma del acuerdo de Lizarra-GARAZI ha pasado desapercibido. El abrupto final de aquella etapa y el hecho deque ahora haya una opción de solución en candelero hacen que parezca prehistoria. Pero los conceptos sembrados aquel día son las claves del debate actual y están en discursos de todos los partidos salvo el PP.

El primer aniversario de aquel histórico día de 1998 en Lizarra se festejó todavía con cierta euforia. En los años sucesivos, la fecha del 12 de setiembre siguió siendo referencial para los medios de difusión. Este de 2006, en cambio, ha pasado casi totalmente desapercibido, entre otras cosas seguramente porque la etapa abierta en Anoeta parece dejar en el pasado aquella iniciada en Lizarra. Sin embargo, un repaso al documento presentado aquel día en el Palacio de Fray Diego evidencia que los principios de la declaración están hoy de plena actualidad y se mantienen en el centro del debate político. De hecho, el lema central («Euskal Herria debe tener la palabra y la decisión») aparece plasmado en los discursos de todos los partidos vascos salvo los encuadrados en la derecha española y francesa.

Incluso ­por lejanas que sean las posiciones de partida­ en la declaración hecha por el presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, el 29 de junio de 2006 en el Congreso pueden encontrarse afirmaciones muy semejantes a las que figuran en la declaración enunciada el 12 de setiembre de 1998 en Lizarra por los partidos, sindicatos y organismos sociales que suscribieron el Acuerdo de Lizarra-Garazi.

Por ejemplo, en el epígrafe «Claves de resolución» el acuerdo indicaba lo siguiente: «Ello conlleva que una negociación resolutiva no comporte imposiciones específicas, respete la pluralidad de la sociedad vasca, sitúe todos los proyectos en igualdad de condiciones de consecución...» Y Zapatero dijo esto: «El Gobierno entiende que los acuerdos deben alcanzarse con el máximo consenso posible, respetando la pluralidad política de Euskadi y en igualdad de condiciones para todas las formaciones».

Lizarra-Garazi subrayaba a continuación que «la negociación resolutiva comporta que se respete la decisión [de Euskal Herria] por parte de los estados implicados». Y Zapatero aseguró solemnemente que «el Gobierno respetará las decisiones de los ciudadanos vascos».

La afirmación central de «Euskal Herria debe tener la palabra y la decisión» aparece también en el discurso del PSE de Patxi López. Y, sin llegar a ese punto, el PSN de Carlos Chivite y Fernando Puras acepta por vez primera que sería «adecuado» un refrendo ciudadano del marco en un futuro. El mismo PSOE que en 1998 vio aquel acuerdo como un ataque frontal, asume ahora ­aunque sólo sea a nivel dialéctico y a veces jugando con las palabras­ que su base política resultaba irrebatible. Al PSOE y al Gobierno español les falta, claro está, pasar del dicho al hecho en lo que a respetar la decisión de la ciudadanía vasca se refiere.

Fin del modelo estatutario

El Acuerdo de Lizarra-Garazi, suscrito por formaciones del conjunto de Euskal Herria, abrió un tiempo en el que el mapa del conjunto del país fue alcanzando centralidad política para una mayoría social, y en el que se asentó la idea de que la clave para la resolución del conflicto era dar la palabra y la decisión a la ciudadanía vasca en su totalidad. Se hizo evidente que los estatutos ­el autonómico de Araba, Bizkaia y Gipuzkoa, y el Amejoramiento de Nafarroa­ podían ser un instrumento para gestionar cierta descentralización administrativa, pero no daban respuesta a las pretensiones democráticas de un importante sector de la población.

Sin el Acuerdo de Lizarra-Garazi no puede entenderse, por ejemplo, la iniciativa del PNV de poner sobre la mesa la necesidad de un nuevo Estatuto político para la CAV. La propuesta que encabeza Juan José Ibarretxe tras las elecciones autonómicas del 2001 tiene, por un lado, un componente táctico, el de tratar de sacar ventaja con un discurso «atractivo» en un momento en el que la ruptura del Acuerdo de Lizarra está pasando factura a la izquierda abertzale. Pero también tiene la virtud de abundar en algunos de los puntos esenciales de aquel Acuerdo y que finalmente son recogidos en el preámbulo del nuevo Estatuto que se aprobó en el Parlamento de Gasteiz el 30 de diciembre de 2004 y que las Cortes españolas rechazaron el 1 de febrero de 2005. Observar al PNV lanzando una propuesta institucional elaborada sobre la base de un pueblo de siete territorios con derecho a decidir sólo es posible si el partido tiene la evidencia de que es un principio que ya ha calado en la sociedad, y a ello contribuyó el Acuerdo de Lizarra.

Todavía hoy, algunos dirigentes del PNV, como Joseba Egibar, destacan que la aceptación mayoritaria del principio antes mencionado es la garantía ­si es que en política puede hablarse de garantías­ de que en Euskal Herria no ocurra lo sucedido en Catalunya con su reforma estatutaria.

Claro que el PNV no sólo utiliza aquel acuerdo ante el Estado, sino que en su iniciativa “Elkarbizitzarako bake bidea” también remite a uno de los puntos de la Declaración de Lizarra para señalar que «el respeto a lo que las vascas y vascos decidan es incompatible con la vigilancia o el condicionamiento que pretende ejercer una organización armada». Al final del párrafo en el que figura, esta afirmación se presenta como cita de las «claves de resolución» fijadas en el Acuerdo. Pero lo cierto es que en aquel no había ninguna mención de este estilo.

Acuerdo democrático de base

La semilla del trabajo realizado para llegar al Acuerdo de Lizarra-Garazi y la impronta de aquella declaración se ve nítidamente en el Acuerdo Democrático de Base que más de medio centenar de partidos, sindicatos y organismos sociales firmaron el 5 de marzo de 2005 recogiendo que «toda la ciudadanía de Euskal Herria ha de ser consultada sobre su futuro mediante el procedimiento consensuado entre los agentes».

Declaración de alto el fuego

Los principios troncales del Acuerdo de Lizarra-Garazi encuentran también una plasmación casi textual en la declaración de alto el fuego que ETA hizo pública el 22 de marzo de 2006 con «el objetivo de impulsar un proceso democrático en Euskal Herria». En dicha declaración, la organización armada señala que, a su entender, «al final de ese proceso los ciudadanos y ciudadanas vascas deben tener la palabra y la decisión sobre su futuro, dando así una solución democrática al conflicto».

Añade más adelante que «corresponde a todos los agentes vascos desarrollar ese proceso y adoptar los acuerdos correspondientes al futuro de EuskalHerria, teniendo en cuenta su pluralidad y totalidad».

Como puede comprobarse, aunque el Acuerdo de Lizarra-Garazi no sirvió en su momento para andar todo el camino hasta la superación definitiva del conflicto armado, sí que los principios acordados por una mayoría política y social calaron hondo hasta marcar un hito en la política vasca.

Gara, 13 de septiembre de 2006

La Policía siria frustra un atentado contra la embajada de Estados Unidos en Damasco

La Policía siria frustra un atentado contra la embajada de Estados Unidos en Damasco

Un día después de las nuevas amenazas lanzadas por Al Qaeda contra Occidente, las fuerzas antiterroristas sirias lograron abortar ayer un atentado de un grupo extremista islámico contra la embajada de EEUU en Damasco, en una operación que se saldó con la muerte de tres de los atacantes y de un policía sirio. Según testigos, un grupo de cuatro hombres intentó irrumpir con un coche en el protegido recinto de la embajada lanzando granadas de mano y gritando "Allahu Akbar" (Ala es grande), pero las fuerzas de seguridad mataron a tres de ellos e hirieron al cuarto.


El ministerio del Interior aseguró en un comunicado leído en la televisión siria que los atacantes tenían preparado un coche bomba que no consiguieron hacer estallar y que ya ha sido desactivado. Sin embargo, un testigo aseguró haber visto cómo dos hombres estacionaron su coche frente a la embajada, descendieron del vehículo, empezaron a disparar contra los centinelas de la entrada y finalmente detonaron la carga explosiva oculta en el coche.

El testigo, que no quiso identificarse, relató que la policía respondió de inmediato a los atacantes y los redujo, poco antes de que decenas de agentes de las fuerzas especiales llegaran a la zona. Otros testigos también dijeron haber visto un coche de marca "Lancer" totalmente calcinado frente a la embajada, mientras que varios vehículos vecinos tenían las lunas reventadas. Asimismo, describieron las columnas de humo que ascendían desde la zona tras haber oído numerosas explosiones.

En el tiroteo abierto entre los atacantes y los policías, un guardia sirio de los asignados a la protección de la embajada ha resultado muerto, mientras que otro fue herido, así como un empleado de una compañía privada de seguridad y un tercer policía del interior de la embajada, cuya nacionalidad no ha sido precisada.

El intercambio de disparos fue tan intenso que otras once personas más están heridas, de las que siete son trabajadores de la Compañía Siria de Telecomunicaciones que trabajaban en la zona.

A estos hay que sumar dos ciudadanos iraquíes -de los miles de refugiados que viven en Damasco- y un diplomático chino que se encontraba en la azotea de su embajada y al que alcanzó una bala perdida.

Los atacantes, cuya identidad o nacionalidad no ha sido revelada, pertenecen a un grupo que el ministerio sirio del Interior definió como "takfiri", una rama del extremismo islámico que "excomulga" (es decir, declara infieles) a los musulmanes que no siguen su corriente, y en particular a casi todos los gobiernos del mundo islámico.

Objetivos: las embajadas

En la zona del atentado se sitúan numerosas embajadas, como las de China, Italia e Iraq, mientras que el Palacio Presidencial está a solo 150 metros del lugar de los hechos. La televisión mostró manchas de sangre todavía visibles en la calles y restos de lo que parecían artefactos explosivos usados por los terroristas.

Las relaciones entre Damasco y Washington se han deteriorado considerablemente en los últimos años: EEUU acusa al régimen sirio de fomentar o tolerar la insurgencia en Iraq y de oponerse a la paz palestino-israelí.

Pero el capítulo que más envenena estas relaciones es el apoyo del régimen sirio al movimiento chií libanés Hezbollah, que según Damasco es solo moral pero que Washington y otros países creen que se traduce en el uso del territorio sirio para hacer llegar armas a los milicianos chiíes, en violación de las resoluciones de la ONU.

El atentado de ayer no es el primero en Damasco contra un barrio diplomático: en abril de 2004, otros cuatro presuntos terroristas murieron en un enfrentamiento con la policía siria, que los acusó de intentar hacer estallar un coche-bomba cerca de la embajada de Canadá.

Estrella Digital, 13 de septiembre de 2006

¿Qué es islamofascismo?

¿Qué es islamofascismo?

"Fascistas islámicos" -- utilizado por el Presidente George W. Bush para los conspiradores del complot de atentado aéreo trasatlántico en ciernes -- y referencias de otras destacadas figuras a "islamofacismo", se han topado con protestas por parte de musulmanes que afirman que el término es un insulto a su religión. El significado y el origen del concepto, así como la legitimidad de las quejas acerca de él, han pasado a ser relevantes -- quizá con urgencia.

Admito una falta de modestia o de neutralidad en este debate, puesto que yo fui, como explicaré, el primer occidental en utilizar el neologismo en este contexto.

En mi análisis, tal como salió publicado originalmente inmediatamente después del horror del 11 de septiembre del 2001, islamofascismo se refiere al uso de la fe del Islam como disfraz de una ideología totalitaria. Este fenómeno radical es representado entre los musulmanes sunníes hoy por fundamentalistas tales como los wahabíes de financiación saudí, los jihadistas paquistaníes conocidos como Jama'atíes, o la Hermandad Musulmana egipcia. En las filas de los musulmanes chi'íes queda ejemplificado por Hezbolá en el Líbano y el grupo de amigos exclusivos que rodean al Presidente Mahmoud Ahmadinejad en Irán.

Las tipologías políticas deberían hacer distinciones, en lugar de confundirlas, y el islamofascismo no es ni un concepto improvisado, ni un concepto cogido por los pelos. Debería emplearse con detalle y precisión. Los movimientos indicados deberían ser tratados como islamofascistas, en primer lugar a causa de su congruencia con los rasgos definitorios del fascismo clásico, especialmente en su forma más significativa históricamente -- el Nacional Socialismo alemán.

El fascismo se distingue de la categoría general de política de extrema derecha por su disponibilidad a desafiar el civismo público y violar abiertamente la ley. Como tal, representa una salida radical de la tradición del ultra-conservadurismo. El segundo pretende preservar las relaciones sociales establecidas a través de la implementación de la ley y el refuerzo de la autoridad. Pero las organizaciones fascistas de Mussolini o Hitler, en su conquista del poder, no mostraron escrúpulos al romper la paz y repudiar las instituciones parlamentarias y las demás; los fascistas empleaban el terror tanto contra la estructura política existente, como contra la sociedad en conjunto. Es un error de concepción común de las ciencias políticas creer, a modo de marxistas amateur, que los fascistas italianos y los Nazis buscaban mantener el orden, proteger a las clases en el poder. Tanto Mussolini como Hitler agitaban contra "el sistema" que gobernaba sus países. Su fruidición a recurrir a la violencia callejera, los asesinatos y los golpes de estado apartaron a los fascistas italianos y alemanes de los defensores ordinarios de la élite en el poder, a la que buscaban reemplazar. Esto es una idea importante que nunca debería olvidarse. El fascismo no es simplemente una dictadura difícil u opresión por privilegios.

De manera similar, el islamofascismo persigue sus objetivos a través de la alteración voluntaria, arbitraria y gratuita de la sociedad global, ya sea a través de conspiraciones terroristas o mediante la violación de la paz entre estados. Al-Qaida ha recurrido al primer arma; Hezbolá, al asaltar el norte de Israel, utilizó la segunda. No existen actos de protesta, sino estrategias calculadas para la ventaja política a través de violencia en estado puro. Hezbolá demostró métodos fascistas tanto en su secuestro de soldados israelíes como al iniciar esa acción sin ninguna consideración hacia el gobierno libanés del que forma parte. En la práctica, la democracia libanesa es un enemigo mayor para Hezbolá que Israel.

El fascismo descansaba, desde la perspectiva económica, en una clase media resentida y frustrada en sus aspiraciones, y nerviosa acerca de la pérdida de su posición. La clase media italiana se sentía insegura en su estatus social; la clase media alemana estaba completamente devastada por la derrota del país en la Primera Guerra Mundial. Ambas se enfurecieron de manera irracional por sus dificultades económicas; esta rabia apasionada y sin control fue explotada y canalizada por los acólitos de Mussolini y Hitler. Al-Qaida se apoya en franjas de las clases medias saudí, paquistaní y egipcia que están furiosas por los muchos obstáculos a sus ambiciones, en el estado y en la sociedad. El público de Hezbolá es similar: la creciente clase media libanesa chi'í, que cree ser víctima de discriminación.

El fascismo era imperialista; exigía la expansión de las esferas de influencia alemana e italiana. El islamofascismo tiene ambiciones similares; los wahabíes y sus homólogos paquistaníes y egipcios buscan controlar a todos los musulmanes sunníes del mundo, al tiempo que Hezbolá se proyecta como aliado de Siria y de Irán a la hora de establecer el dominio regional.

El fascismo era totalitario; es decir, fomentaba una visión del mundo totalitaria -- una realidad social distinta que separaba a sus seguidores de la sociedad normal. El islamofascismo se compara con el fascismo al imponer una división estricta entre musulmanes y presuntos infieles. Para los radicales sunníes, la práctica del takfir -- declarar fuera de la comunidad islámica global o ummah a todos los musulmanes que no suscriban las doctrinas de los wahabíes, los Jama'atíes paquistaníes o la Hermandad Musulmana -- es una expresión de islamofascismo. Para Hezbolá, la postura de rechazo tajante en la política libanesa -- oponiéndose a todos los políticos que pudieran estar a favor de negociación política alguna con Israel -- sirve al mismo propósito. El takfir o "excomunicación" de los musulmanes ordinarios, al igual que el radicalismo chi'í de Hezbolá, también son importantes como herramientas indispensables y unificadoras del refuerzo de tales movimientos.

El fascismo era paramilitar; en la práctica, las élites militares italiana y alemana eran reticentes a aceptar el monopolio ideológico de los partidos fascistas. Tanto Al-Qaida como Hezbolá son paramilitares.

No creo que estas características sean intrínsecas de algún elemento de la fe del Islam. El islamofascismo es una distorsión del Islam, exactamente igual que el fascismo alemán y el italiano representaron perversiones del respetable patriotismo en esos países. Nadie argumenta hoy que el Nazismo poseía legitimidad histórica como expresión del nacionalismo alemán; solamente Nazis harían tales afirmaciones, para defenderse. De igual manera, los wahabíes y sus aliados argumentan que sus doctrinas son "simplemente Islam". Pero la cultura alemana existía durante siglos, aún existe así, sin someterse a los valores Nazis; el Islam generó una civilización que se extendió por todo el mundo, sobreviviendo con buena salud en muchos países hoy sin wahabismo ni chi'ísmo políticos, ambos de los cuales tienen menos de 500 años.

¿Pero qué hay de esos musulmanes primitivos que afirman que "islamofascismo" es un insulto? El 14 de agosto, The Washington Post citaba a un orador de una concentración pro-Hezbolá en Washington, como sigue "Sr. Bush: deje de llamar 'fascismo islámico' al Islam", decía Esam Omesh, presidente de la Sociedad Musulmana Americana, provocando una masiva aclamación por parte de la multitud. Dijo que no existe tal cosa, "igual que no existen cosas como fascismo cristiano".

Estos curiosos comentarios se pueden interpretar de diversas formas. Desde que el Presidente Bush utilizase el término "fascistas islámicos" para referirse a una conspiración terrorista, ¿tiene intención Omesh (cuya Sociedad Musulmana Americana es controlada por la Hermandad Musulmana egipcia) de aceptar la equiparación del Islam con dicho terrorismo, rechazando solamente la terminología que no le gusta? Probablemente no. Pero la afirmación de Omesh de que "no existen cosas tales como fascismo cristiano" es prueba de una profunda ignorancia histórica. Analistas importantes del fascismo vieron sus formas italiana y alemana reflejadas en el Ku Klux Klan en Estados Unidos y el movimiento contrarrevolucionario ruso de masas conocido como los 100 Oscuros. Ambos movimientos se basaban en el extremismo cristiano, simbolizado mediante la quema de cruces en América y los pogromos contra los judíos bajo los zares.

La Guardia de Acero fascista de Rumania durante el período entre guerras y en la Segunda Guerra Mundial era explícitamente cristiana -- su título oficial era "la Legión del Arcángel Miguel"; el fascismo cristiano también existe en forma de terrorismo Protestante en el Ulster, y fue visible en el movimiento de los Camisas Azules (católico) activo en el Estado Libre Irlandés durante los años 20 y 30. Tanto la Guardia de Acero como los Camisas Azules atrajeron a intelectuales de renombre; el teórico cultural Mircea Eliade en el primer caso y el poeta W.B Yeats en el segundo. Podrían citarse muchos casos similares. Es también significativo que Omesh no negase [también] la existencia de "fascismo judío" -- sin duda porque entre su tribu, el término se dirige contra Israel comúnmente. Israel no es un estado fascista, aunque algunos grupos judíos marginales ultra-extremistas podrían describirse así.

Concluyo con un resumen de un debate más oscuro acerca del término, que es sintomático de muchas formas de confusión en la vida americana hoy. Observé al principio de este texto que ni soy modesto ni soy neutral en la materia. Yo desarrollé el concepto de islamofascismo tras recibir en junio del 2000 un correo electrónico procedente de un musulmán sufí de Bangladesh residente en América, titulado "Los wahabíes: fascismo en traje religioso". Después residí en Kosovo. El 22 de septiembre del 2001 utilicé el término en el The Spectator de Londres. Pronto recibí el crédito de ello por Andrew Sullivan en su Daily Dish, y después fue atribuido a Christopher Hitchens, reconociéndome el segundo como el que lo utilizó antes. Mientras trabajaba en Bosnia-Hercegovina más recientemente, participé en un debate público con el filósofo musulmán paquistaní Fazlur Rahmán (1919-88), que impartió clases durante años en la Universidad de Chicago (no confundir con el radical paquistaní Fazlur Rehman), y que fue citado hablando de "fascistas islámicos".

Si tales preocupaciones parecen absurdamente egocéntricas, es interesante comprobar cómo Wikipedia, la enciclopedia online, trató la formulación del islamofascismo como herramienta analítica. Tras un largo e insignificante coloquio entre un usuario de Wikipedia que comentaba negativamente un libro anterior mío al tiempo que admitía que nunca había visto un ejemplar suyo y yo, Wikipedia (aludiendo colectivamente, como prefieren sus miembros) decidía adjudicarlo a otro historiador del Islam, Malise Ruthven. Pero Ruthven, en 1990, lo utilizaba para referirse a todos los gobiernos autoritarios de países musulmanes, desde Marruecos a Pakistán.

Hoy en día no me importa nada Wikipedia y sus malos entendidos, o la obsesión por el reconocimiento a mi trabajo. Pero Malise Ruthven estaba equivocado y seguiría equivocado en creer que autoritarismo y fascismo son lo mismo. Para matizar, el fascismo es algo distinto, y mucho peor, que la simple dictadura, sin importar lo cruel que la segunda pueda ser. Esa es una lección que debería haberse aprendido hace 70 años, cuando el Nazismo alemán demostró ser una aberración genocida y salvaje de la historia europea moderna, no solamente otra forma más de dictadura opresiva de derechas o una variedad particularmente violenta de colonialismo.

De igual manera, la violencia practicada por al-Qaida y Hezboláh, y por Saddam Hussein antes de ellos, ha sido distinta de otras expresiones de arabismo reaccionario, simple ideología islamista, o corrupción violenta en el mundo poscolonial. Entre la democracia, los valores civilizados y la religión normal por una parte, y el islamofascismo por la otra, no puede haber compromiso; como he escrito antes, es una lucha a muerte. El Presidente Bush acierta al decir que "Las democracias jóvenes son frágiles... esta podría ser la última y la oportunidad de oro [de los islamofascistas] para detener el avance de la libertad". Al igual que con los Nazis, nada que no sea la victoria de la democracia como mínimo puede garantizar la seguridad del mundo.


Por Stephen Schwartz

Grupo de Estudios Estratégicos

Colaboraciones nº 1168, 28 de Agosto de 2006

11-S. “La misericordia de Dios es más fuerte que todo el mal del mundo”

11-S. “La misericordia de Dios es más fuerte que todo el mal del mundo”

Silvia de San Pío fue la única víctima española de los atentados del 11-S. Tenía 26 años y estaba embarazada de siete meses. Murió junto con su marido John, que era compañero de trabajo. Cinco años después, su padre, José Luis, ha perdonado a los terroristas y ha sido capaz de asegurar que “la misericordia de Dios es más fuerte que todo el mal del mundo, y contra eso las fuerzas del mal no van a prevalecer”. Lo ha dicho el día del aniversario en Popular Televisión.

Los informativos de Popular Televisión han entrevistado este 11 de septiembre a José Luis de San Pío, un prestigioso abogado cuya vida cambió por completo el 11 de septiembre de 2001. Su hija se encontraba trabajando en el piso 92 de una de las torres del World Trade Center. Estaba embarazada de siete meses y le faltaban pocos días para tomarse una baja médica. También estaba allí su marido, John, americano, compañero de trabajo del que se enamoró.

José Luis acogió la noticia del fallecimiento de su hija con un profundo dolor. Se desplazó inmediatamente a Nueva York, pero nunca se localizó el cadáver de su hija y de su futuro nieto. Cinco años después asegura que, gracias a la fe y a la compañía de su familia, ha sido capaz de perdonar y de volver a vivir sin resentimiento y sin tirar la toalla.

“Tengo la suerte de poder perdonar o de tener fe no como un mérito mío, sino como algo que te viene dado por Dios”, afirma. Y es que José Luis es un hombre atravesado por la fe. Se trata de un abogado que ha dedicado cuerpo y alma al trabajo en uno bufets de abogados más prestigiosos de este país, pero que hace poco montó su propio despacho. En su mesa, un calendario de Cáritas, la encíclica “Deus caritas est” y las notas de las últimas palabras de Benedicto XVI en su viaje a Alemania.

Ha viajado muchas veces más a la ciudad de los rascacielos, pero no ha sido capaz de visitar la Zona Cero. Sin embargo, no mira con venganza a los supuestos asesinos de su hija y de casi 3.000 personas más. “Los terroristas son capaces de cometer un enorme suicidio, pero no creo que lo hagan porque amen más la muerte que nosotros la vida, como han asegurado algunos de estos islamistas, no lo creo; sólo por una esperanza equivocada ante lo que ellos creen y muchos de ellos sin razón alguna, sólo por fanatismo, sin saber lo que hacen”, decía ante las cámaras de Popular TV.

Este 11 de septiembre, su teléfono no paraba de sonar y asegura haber recibido mucha compañía y apoyo en estos cinco años. “No pensaba que hubiera tanta gente buena, con buen corazón, me gustaría corresponder a cada uno de los que desde España y fuera de España no paran de mostrarme gestos de solidaridad”.

Preguntado por el sentido de la muerte de los 3.000 fallecidos, José Luis habla directamente del sentido de la vida: “los muertos nos gritan que su muerte tenga un sentido, que no sea inútil, que no les olvidemos. Gritan que se combata el terrorismo pero no con violencia, con un sentido de venganza y de odio”. Y señala con mucha seguridad que “la misericordia de Dios es mucho más fuerte que todo el mal del mundo, y contra eso las fuerzas del mal no van a prevalecer”.

Aquel 11 de septiembre cambió su vida y, lejos de encerrarse en su justo dolor, José Luis abrió su vida al mundo y comenzó a dedicarla a los demás. Colabora gratuitamente en Cáritas Madrid y, cuando el terror sacudió Madrid el 11 de marzo de 2004, se fue a consolar en la parroquia de Santa Eugenia a las víctimas de los trenes. “Con el atentado tu vida inevitablemente cambia, pero no necesariamente a peor”, les explicaba a los familiares con la certeza que sólo da la fe.

Raquel Martínez

 

Páginas Digital, 12 de septiembre de 2006