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Foro El Salvador

Manifiesto de HazteOir.org ante los comunicados de ETA y la actitud de las Instituciones del Estado.

La plataforma de participación ciudadana HazteOir.org (HO) mantiene serias dudas de que la evolución de los acontecimientos contribuya a fortalecer a España y a hacer realidad las ansias infinitas de todos los españoles por lograr el fin de la violencia terrorista. 4 de abril de 2006.

Estas circunstancias han llevado a HO a la elaboración de un manifiesto en el que expresa su valoración y expectativas, y se invita a la ciudadanía a tomar parte activa de la vida pública española.

La plataforma de participación ciudadana HazteOir.org manifiesta

1. Los dos últimos comunicados de la organización terrorista ETA confirman que ETA no ceja en sus pretensiones de lograr la independencia del País Vasco, la anexión de Navarra y la del País Vasco francés, creando el mito de Euskal Herria. Son los mismos objetivos irrenunciables desde la conocida Alternativa KAS, luego Alternativa Democrática, y que se han ido reiterando en el Pacto de Estella y la declaración de Anoeta. Estos objetivos en lo esencial son asumidos por el nacionalismo vasco y movimientos afines en el Proyecto Político de Estatuto para Euskadi, conocido como Plan Ibarretxe, y en diversos documentos elaborados por el Partido Nacionalista Vasco.

2. La organización terrorista ETA ni se disuelve ni muestra arrepentimiento tras el inmenso dolor causado a las víctimas de sus crímenes y a toda la sociedad española. La organización terrorista ETA sigue jugando con el sentimiento y las vidas de los españoles, y avanzando hacia su objetivo último.

3. Los precedentes del comportamiento de la organización terrorista ETA inducen a desconfiar profundamente de la sinceridad del anuncio de tregua. Tampoco invita al optimismo la diferente redacción del último comunicado, que en su versión en español oculta lo que es evidente: la intención de ETA por continuar sus actividades terroristas de menor aparatosidad pero igualmente graves, como el robo, el chantaje, la extorsión y el terrorismo callejero conocido como “kale borroka”.

4. La actitud poco transparente del Gobierno en este asunto de extrema gravedad e importancia para todos los españoles facilita la extensión del temor acerca de posibles concesiones que el Ejecutivo haya podido realizar al entorno terrorista y nacionalista como contrapartida a los comunicados etarras. No podemos olvidar que la organización terrorista ETA jamás ha dado nada “gratis”.

5. El cuestionamiento continuado, incluso desde las Instituciones, del concepto de nación española, la gestación del nuevo Estatuto de Cataluña y la coincidencia en el tiempo con el posicionamiento de la organización terrorista ETA, presagian la existencia de toda una estrategia concertada conducente a grandes cambios del marco legal vigente al margen de la voluntad de todos los españoles.

6. En este estado de cosas, HazteOir.org exige al Gobierno toda la cautela que cabe esperar de quien rige el destino de todos los españoles y para todos los españoles. HazteOir.org considera inaceptable cualquier concesión política ante el chantaje del terror.

7. HazteOir.org demanda de todas las Instituciones y Poderes del Estado el cumplimiento de sus obligaciones al margen de las circunstancias políticas, sin dejarse influir por intereses partidistas o coyunturales. Aunque la organización terrorista ETA se declare en tregua, el Estado jamás puede hacerlo.

8. En particular, HazteOir.org espera de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado el sostenimiento de su tarea ejemplar, sacrificada y eficiente al servicio de la seguridad de todos los españoles. También anima al Poder Judicial a no ceder ante posibles presiones que cercenen la obligada independencia de la Justicia con relación a los demás Poderes.

9. HazteOir.org reclama a los medios de comunicación una información responsable, recuerda la necesidad de preservar la terminología adecuada y solicita rigor para no adoptar el vocabulario independentista. Actuar de otro modo implicaría, además de una propaganda muy peligrosa en beneficio de los secesionistas, desinformar a los españoles.

10. HazteOir.org ofrece, como no podía ser de otra manera siendo una plataforma ciudadana defensora de la libertad y de la dignidad del hombre, su apoyo social al Gobierno en la defensa firme del Estado de Derecho.

11. Finalmente, HazteOir.org recuerda a los españoles que la regeneración de España no vendrá de las Instituciones ni de los partidos políticos, sino de la sociedad responsable y participativa. Por eso, invitamos a todos los españoles y residentes en España a consolidar el movimiento social que defiende los derechos fundamentales de la persona y el Bien común. Seamos optimistas: el bien siempre triunfa sobre el mal. Seamos responsables: todos tenemos la obligación de implicarnos en la construcción del mundo que queremos.

 

¿Hay una «solución irlandesa» para el país vasco?

ESTÁ muy bien que el presidente Zapatero desee investigar el proceso de la paz en Irlanda y aprender de ello. Ha sido un éxito en la lucha contra el terrorismo. Pero si está buscando una «solución irlandesa» para el País Vasco, encontrará que el arreglo reciente que ha tenido lugar en el Ulster no es exactamente la «solución irlandesa» deseada por los nacionalistas vascos. La «solución irlandesa» buscada por ellos no es la del Ulster del siglo XXI, sino la del Estado Libre de Irlanda, negociada con el Gobierno británico en 1922.

El caso irlandés históricamente tenía mucha importancia para el PNV, tanto por su éxito político como por los lazos económicos entre el País Vasco y Gran Bretaña, que en cierto sentido acercaron más a los vascos a los asuntos británicos. Sobre todo durante los años veinte del siglo pasado, cuando el empeño nacionalista y secesionista irlandés fue coronado con éxito, sirvió como modelo e inspiración tanto para los nacionalista vascos como para los catalanistas de izquierdas. El hecho de que los nacionalistas irlandeses no consiguieran reestablecer de un modo eficaz el idioma gaélico fue lo de menos.

Tampoco el hecho de que no había casi semejanza alguna entre los casos de Irlanda y el País Vasco les detuvo. Irlanda fue históricamente una isla y un país totalmente separado de Inglaterra, luego conquistado directa y brutalmente por la fuerza de las armas, primero en parte durante la Edad Media, y luego totalmente durante los siglos XVI y XVII. La mayor parte de la tierra de la isla fue usurpada directamente por la nueva clase dominante inglesa, y la mayor parte de la población reducida a la servidumbre. No había nada parecido a la larga historia de asociación política semiautónoma y participante de las provincias vascas con la Corona de Castilla, una asociación que dejaba intactas las propiedades, la economía y la sociedad vascas, con un sistema elaborado de fueros negociado y establecido precisamente por esta misma Corona al fin de la Edad Media. Aunque finalmente más y más campesinos irlandeses consiguieron emanciparse en cuanto al acceso a la propiedad durante la segunda mitad del siglo XIX, la «guerra sucia» que tuvo lugar en Irlanda entre 1919 y 1921 no fue una campaña terrorista como la de ETA, sino una guerrilla contra una potencia colonialista, como la que ocurrió en el sur de los Estados Unidos contra Gran Bretaña entre 1779 y 1781, o en España contra las tropas de Napoleón, cuando se inventó, o al menos se popularizó, la palabra «guerrilla».

El problema que afrontaban ambas partes cuando se negoció la autonomía total para Irlanda tenía que ver con el sector discrepante o lealista de la población. En cierto sentido, esto fue más fácil en Irlanda que en el País Vasco, porque la porción de la población que deseaba mantener la misma relación con Gran Bretaña era minoritaria, y en muy gran parte concentrada en una sola región. Por contraste, el porcentaje -por otra parte, en muchos casos sorprendentemente valiente- de la población del País Vasco actual que no desea someterse a lo que se llama (solamente con una cierta exageración, aunque no completamente) el «nacionalismo totalitario» es bastante más grande. Otra diferencia es que el nacionalismo irlandés, aunque muy violento en su lucha antibritánica, no era «totalitario» en sus procedimientos internos, sino bastante más tolerante que el vasco, y no imponía controles lingüísticos, etc.

El arreglo de 1922 no concedía la independencia a Irlanda, sino la condición de «Commonwealth» igual a Canadá, Australia, Nueva Zelanda y África del Sur. Seguía formando una parte del imperio, y el Rey británico era todavía jefe del Estado. Los condados protestantes del Ulster estaban separados completamente, una secesión menor dentro de la secesión mayor.

Esta solución -muy imperfecta desde el punto de vista nacionalista-abrió paso a un año de guerra civil irlandesa entre los radicales y los moderados que controlaban el Gobierno nuevo en Dublín. El asesinato en emboscada de Michael Collins, el gran jefe del Irish Republican Army (IRA) que había ganado su guerrilla antibritánica, fue perpetrado por los nacionalistas radicales, aunque pronto depusieron las armas.

El jefe de los radicales, ahora olvidado generalmente por la opinión española, fue un profesor de matemáticas de instituto, de apellido español: Eamon de Valera. Éste nació en Nueva York, hijo de padres inmigrantes -español él, irlandesa ella- . Después de la muerte repentina del joven padre español, la viuda regresó a Irlanda con su hijo, que fue educado en la más pura ortodoxia nacionalista irlandesa.

De Valera -«Dev», como se le llamaba entre el público- volvió pronto a la legalidad y a la lucha puramente política. En 1932 llegó a ser elegido con apoyo mayoritario como presidente de Gobierno en Dublín, mientras el Estado Libre de Irlanda seguía formando técnicamente parte del imperio británico, pero cuatro años después promulgó una constitución nueva para Irlanda que no hizo la menor mención de la Corona británica ni del imperio. Fue esencialmente el paso a la independencia total, y no fue impugnado por el Gobierno británico.

En términos generales, esta es probablemente la «solución irlandesa» deseada por el PNV y ETA -naturalmente, sin el estorbo de la secesión de ningún Ulster vasco-. No ofrece nada, naturalmente, al sector democrático de la población de las tres provincias, y el progresivo abandono de este sector de parte del Gobierno español constituye uno de los problemas más hirientes y neurálgicos de las relaciones actuales con el País Vasco.

Hay una responsabilidad democrática con los derechos de los sectores democráticos que no se puede eludir.

Hubo una ocasión, en 1933, en la que Álava actuó como «el Ulster vasco», y aún más. Entonces la oposición alavesa a ser dominada por las dos provincias de mayor población e industria frustró totalmente el tercer intento de elaborar un estatuto de autonomía en la Segunda República, autonomía que no fue obtenida hasta después del comienzo de la Guerra Civil. Ha sido por eso, para reafirmar la identidad vasca de la provincia, por lo que la capital de la Euskadi actual está en Vitoria y no en Bilbao o en San Sebastián.

Naturalmente, los nacionalistas pretenderán más. No estarán satisfechos de extender aún más el dominio que ya ejercen sobre el País Vasco, no concediendo la misma tolerancia al sector democrático que ellos siempre se reclamaban por sí mismos. Ni siquiera estarán satisfechos con la expansión máxima de los términos de la autonomía, ni meramente con algún vago reconocimiento verbal del estatus de «nación».

El nacionalismo radical siempre tiende al totalitarismo y al imperialismo. Así, insistirán de un modo unilateral en la extensión de su proceso político a una Navarra que, con respecto a la inmensa mayoría de sus habitantes, no quiere tener nada que ver con ello. Los nacionalistas insistirán, como mínimo, en imponer su propio referéndum sobre los navarros, que no lo desean para nada, si no es que pretenden interferir aún más en los asuntos navarros. Para ellos es Navarra, y no su propia población democrática -la que rechaza el nacionalismo extremista-, lo que constituye el «Ulster vasco».

Por STANLEY G. PAYNE, Profesor emérito de la Universidad de Wisconsin

 

 

| LA TERCERA DE ABC |
1 de abril de 2006

 

 

 

Navarra: como siempre, como ahora

Los partidos políticos independentistas vascos,  PNV, Batasuna (éste no legal), EA, Aralar, y el sindicato LAB, reafirman siempre, ahora, sus objetivos sobre Navarra. A ellos presta ETA su fuerza armada. En todo caso, con o sin armas, plantean la integración de Navarra -dicen- como requisito indispensable y base necesaria para acceder, en el plazo más breve posible, a - si es el caso- un autogobierno federalista y luego a la autodeterminación que permitirá conseguir la independencia a un “Euzcadi con buenas relaciones con España” (frase ésta de Ibarreche, después de la entrevista con el Presidente del Gobierno Español, y no contestada por éste). Todo ello resulta inviable sin contar con el ámbito territorial y la legitimidad histórica de Navarra.

Unas conclusiones iguales aprobó la Asamblea “Nacional” Extraordinaria del PNV el 27 de junio de 1981 al revisar su actuación política sobre Navarra y actualizar entonces la estrategia a seguir en le proyecto de absorción por incorporación de esta región española en el inventado “Euzcadi”. Desde entonces el PNV y sus corifeos se muestran también como partidos políticos de Navarra y para Navarra; y presentan la integración como una exigencia natural - y posteriormente, un natural resultado – de la “naturaleza vasca” de Navarra; a la vez que esos separatistas aparecen como la única alternativa de política socio-económica apta para Navarra. A este efecto proponen frente al sistema capitalista o al social-marxista, un orden social nacido de “nuestro propio ser vasco, primando al trabajo”.
 

Aquella estrategia, aquellos planes de 1981 han variado poco y hoy se vuelcan otra vez sobre Navarra las campañas fanáticas para “euskadizarla”; para convencer a los navarros que “Euzkotaren aberria, Euzkadi da” (los navarros son vascos, su Patria es “Euzcadi”, no España)
 

Campañas políticas, culturales, deportivas (¡ésas horribles!), económicas y lúdicas, con derroche de millones de euros, muchas veces con el apoyo, a veces ignorante y casi siempre cobarde, de otros partidos políticos y de gobiernos que llevan en sus programas el defender la unidad de España. Ahora, del 2006 en adelante, esas campañas cobrarán renovada violencia, mayor vigor, toda vez que todo un gobierno socialista español está consiguiendo, con tanta hipocresía como mentira, que se arrumbe en la cuneta lo “español” del partido, del PSOE. Y es que existe una Internacional Socialista.
Por eso pienso yo que se dieron y se dan otras más ocultas y profundas intenciones en los apoyos del PSOE a estas reformas en los estatutos de las Autonomías: hoy el catalán, mañana el “euzcadiano”, pasado mañana, y al otro, y al otro, a los 14 restantes estatutos o Autonomías (Navarra es foral, no estatutaria); apoyo, digo, en el camino a la soberanía a través de las reformas, hechos al margen de la propia constitución de 1978; y aún en contra de ésta.
 

Así, según mi pensamiento, cabe que si el PSOE consigue en el 2007 una mayoría absoluta en el gobierno, logre confederar las autonomías en una “Unión de Repúblicas Socialistas Ibéricas” (la Monarquía no presidirá esa “Unión”), con sus gobiernillos respectivos y un “Gobierno de las nacionalidades”. Este será quien realmente lleve el timón de toda la “Unión”.
 

(¿Rebuscado?... Bueno, una cosa así sucedió en Rusia, luego URSS o “Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas”, con gobiernos autonómicos, de “nacionalidades”, supeditadas en todo a Stalin – autor de la idea – y al Politburó Nihil novum sub sole!).
 

Por los caminos políticos españoles de hoy pudiera llegarse, con visión tremendista, primero a un “crack” económico que lleva al desorden social; este a la violencia anarquizante; luego (pues no se puede vivir sin un orden político-social) a esa “Unión de repúblicas ibéricas”, gobernada desde el centro por un partido que no tolerará que se le opongan otros “autonómicos-soberanistas”.
 

(¿Visión tremendista?...pues fue realidad, desde 1931 a 1975, en España, tanto en la República, como en la guerra, como en los años de Franco. De 1931 a 1939 se “despiezó” España y fueron desapareciendo autonomías estatutarias y los partidos políticos que las apoyaron. El PC (los comunistas) era, ya  en 1937, el que gobernaba la nación española al compás de las conveniencias de la URSS. Acabaron con los catalanistas, los “euzcadianos”, los republicanos, los troskistas del POUM, y nada de los anarquistas de la CNT y la FAI. Sí, y con todos sus órganos de gobierno. Sólo quedó un “Gobierno rojo” y un “Ejército rojo”, derrotados por el “Ejército nacional” al mando de Franco, y éste y sus gobiernos, ni permitieron autonomías soberanistas; ni partidos políticos tampoco. Ergo…),
 

Volvamos al hoy y a Navarra, y siempre olvidando que pueda darse una reacción defensiva que devuelva a España y a la española Navarra esos “espacios de la memoria” en los que han de plantearse la supervivencia de la Patria y de la Nación; toda vez que como enseñaba Juan Pablo II y ha recogido Benedicto XVI: “La memoria nos da las raíces en las que aprendemos el sentido de la vida. Cuando no se reconoce el pasado, se pierde también el futuro, a favor de un presente vacío”.
 

Esperemos que eso no suceda; que España y Navarra no pierdan la memoria. Mientras tanto, pensemos que hace pocos días el PSOE – en sus filiales de Cataluña y “Euzcadi”- parece dejar vía libre a esa pérdida de memoria española; y que su filial Navarra, el PSN, deja de lado – se abstiene- la defensa del ser de Navarra a los que queremos que esta no sea “moneda de cambio” en los pactos con los separatistas de “Euzcadi”. Parece, asimismo, que el PSN, abandona la E de “español” y apoya, tanto en lo cultural, como en lo social y aún en lo económico, los planes estratégicos de los partidos políticos “euzcadianos” sobre Navarra: Alianzas municipales; aportaciones culturales y “folklóricas”; pasividad en las huelgas, aún sabiendo que pueden arruinar a sus afiliados (ejemplo inmediato: la actuación, mejor dicho, la hipócrita falta de actuación de UGT en la huelga y paros de la Volkswagen en Pamplona); enfrentamientos radicales con UPN y CDN y así sucesivamente.
 

Sí, todo parece corresponder con los planes y perspectivas de futuro de los separatistas (que ahora apoya) como del propio PSOE para un gobierno de muchos años instalado en el poder (y entonces no habrá otra soberanía distinta de la del “partido”). Será en el 2007 cuando, desde una mayoría, junto con los partidos de izquierda y separatistas, intente a través de todos esos planes que Navarra, ya integrada en “Euzcadi”  forme parte de la, no por utópico menos imposible, “Unión de Repúblicas socialistas Ibéricas”, gobernada más que por sus respectivos “gobiernillos” por un partido político central, totalitario que acabará, si puede, con los separatismos, pero también con la foralidad navarra.
 

Javier  NAGORE YÁRNOZ  (4.IV.2006)

Gesto por la Paz ante el comunicado de ETA

 



-                     En primer lugar, manifestamos que la declaración del alto el fuego permanente por parte de ETA es una muy buena noticia para toda la ciudadanía en general. Es un paso positivo en el camino que tiene que desembocar necesariamente en la desaparición definitiva de ETA y, en ese camino, ETA seguirá siendo la máxima responsable.

 

-                     En segundo lugar, reclamamos prudencia en las manifestaciones, en los pasos que se vayan a dar y en las expectativas que se vayan a crear porque el comunicado de ETA se tiene que demostrar en la práctica, no sólo con la erradicación de los asesinatos, sino de toda expresión de violencia en cualquiera de sus formas: violencia callejera, amenazas, chantaje y extorsiones, etc.
-                     En tercer lugar, pedimos de forma especial a nuestros representantes políticos que actúen con la responsabilidad que este momento requiere. Y este ejercicio de responsabilidad demanda:
  • Que lideren un compromiso social e institucional de reconocimiento, solidaridad, memoria y justicia hacia las víctimas del terror.
·        Que rechacen cualquier justificación o explicación de la utilización de la violencia. En definitiva, que se produzca una firme deslegitimación del uso de la violencia como garantía de un final real de este triste periodo de nuestra historia.
·        Que tengan siempre presente que una democracia no puede hacer concesiones políticas al terrorismo, aunque éste pudiera estar anunciando su final.
·        Que, en nuestro anhelo de paz, no caigan en el grave error de pasar página apresuradamente olvidando todo lo ocurrido.
·        Que consigan la unidad de los partidos democráticos a la hora de afrontar este deseado fin de la violencia, en base a posicionamientos pre partidaristas.
·        Que pongan en práctica una política que aborde serenamente los conflictos políticos que se dan en cualquier sociedad, desde la búsqueda del consenso y el respeto a la pluralidad.
-                     Para terminar, queremos destacar el reconocimiento a la sociedad vasca que lleva muchos años denunciando en sus calles el terrorismo como forma de hacer política. Y confiamos en que continúe deslegitimando la violencia.

23 de marzo de 2006


 COORDINADORA GESTO POR LA PAZ DE EUSKAL HERRIA
EUSKAL HERRIKO BAKEAREN ALDEKO KOORDINAKUNDEA


Los desterrados vascos exigimos el derecho a votar en nuestra tierra

El Foro Ermua, por medio de “Las Comisiones de la Diáspora Democrática Vasca”, convocan a los medios de comunicación a una rueda de prensa donde se hará pública una iniciativa legislativa que se presentará a los grupos políticos, para que las personas que han abandonado Comunidades Autónomas, especialmente afectadas por el terrorismo, puedan participar en las elecciones autonómicas, municipales o forales y en los referenda que en las mismas pudieran convocarse. Se presentará también un comunicado de las comisiones con una valoración de la situación actual.

Rueda de prensa de las Comisiones de la Diáspora Democrática Vasca.

Viernes 7 de Abril, 12,00 horas. Hotel NH La Habana, MADRID

Además de varios miembros de la Junta Directiva de Foro Ermua, se contará con la presencia de:

Nieves Baglietto (Junta Directiva de la UCD) Hermana de Ramón Baglietto, asesinado por ETA. Tuvo que abandonar el País Vasco son sus diez hijos.

Mª Jesús Lejarreta, hija del ex Alcalde de Vitoria y ex Diputado General de Álava, su familia tuvo que abandonar Euskadi siendo niña.

Juan Petit Aguirre, hijo de empresario vasco. Es delegado de las Comisiones de la Diáspora Democrática Vasca en Cataluña.

Joaquín de Paúl Ochotorena, ex decano de Psicología (UPV/EHU). Es delegado de las Comisiones de la Diáspora Democrática Vasca en Madrid.

Joaquín Zulategui, delegado de las Comisiones de la Diáspora Democrática Vasca en Andalucía.

Campaña de Convivencia Cívica Catalana reclamando el derecho de todos los niños a ser educados en su lengua materna y a una educación bilingüe efectiva

NECESITAMOS TU AYUDA PARA LA RECOGIDA DE FIRMAS EN DEFENSA DE LA EDUCACIÓN EN LENGUA MATERNA Y EL BILINGÚISMO EN LA ESCUELA EN CATALUÑA

CONVIVENCIA CÍVICA CATALANA se propone organizar una campaña de gran alcance para reclamar el derecho de todos los niños, sean de lengua castellana o catalana, a ser educados en la primera enseñanza en su lengua materna y a una educación bilingüe efectiva

La situación a la que se ha llegado en la escuela en Cataluña es incompatible con una sociedad democrática. La política del gobierno autonómico vulnera gravemente el derecho de los niños castellanohablantes a ser educados en su lengua materna y discrimina a todos los escolares de Cataluña al excluir el castellano como lengua vehicular y de comunicación en la escuela. En una sociedad bilingüe la escuela debe ser necesariamente bilingüe, si esa sociedad quiere continuar siendo democrática.

De acuerdo con los datos del último informe de la OCDE sobre educación (PISA 2003) el fracaso escolar de los niños castellanohablantes es del 42,6% frente al 18,6% de los catalanohablantes. Y esta es una situación de grave injusticia que nos compromete moralmente a todos los ciudadanos y nos obliga a hacer todo cuanto sea posible para acabar con ella.

En CONVIVENCIA CÍVICA CATALANA creemos que sólo una decidida acción de la ciudadanía puede acabar con tan injusta situación. Y para esos es necesario que nos movilicemos. Lo que te proponemos, en primer lugar, es que participes activamente en la campaña de recogida masiva de firmas que hemos organizado para los próximos meses, integrándote en los equipos que se formarán a tal efecto.

NECESITAMOS TU COLABORACIÓN. Si quieres participar en la campaña de recogida de firmas, sea de la forma que sea, ponte en contacto con nosotros. En los próximos días, convocaremos a todas las personas que hayan respondido a nuestra solicitud para formar los equipos y explicar los detalles de la campaña y poder escuchar vuestras sugerencias.


informacion@convivenciacivica.org
educacion@ convivenciacivica.es

“ETA pro nobis”: ¿el pecado original de Iñaki Ezkerra?

Iñaki Ezkerra, con su libro “ETA pro nobis, el pecado original de la Iglesia vasca”, lanza un ataque en toda regla contra el nacionalismo vasco sirviéndose de la Iglesia, a la que instrumentaliza a tal fin. Esta es una de las principales conclusiones a la que se llega tras la lectura de ese texto que, no obstante, tiene notable interés.

El periodista y escritor bilbaíno, fundador del Foro de Ermua, juzga a la Iglesia católica vasca en un intento regular, oportunista y perpetrado con desafecto; en este ensayo –de irrespetuoso título- publicado el presente año por Planeta, Ezkerra, agnóstico declarado, trata de analizar las relaciones pasadas y presentes entre el nacionalismo y una parte importante del clero. Les acusa con generalización extensiva de numerosas infamias, cometidas por convergencia de intereses con el mismo nacionalismo, profundamente enquistado en esa sociedad hace decenios.
Concediendo el beneficio de la duda a un impulso bienintencionado, su actitud de fondo en cambio es sectaria, por no delimitar los problemas en su justo término; probablemente un católico habría abordado estas cuestiones, menos simplista y más equilibrada y constructivamente.
A pesar de encontrarlo provocador, irreverente y tendencioso, el libro es sugerente y de lectura recomendable si se acomete con espíritu abierto. Su propia portada es chocante e impacta visualmente: una serpiente enroscada a la Cruz; esta imagen, jugando a confusión con el anagrama de la banda terrorista y diseñada con criterios descaradamente comerciales, supone un recurso “fácilón” pero resulta ofensiva.
Volviendo al libro, éste es duro en momentos y deja una sensación de amargura y desasosiego ante la debilidad del hombre, tras el señalamiento continuo desde su atalaya, de serias faltas contra la ética cometidas flagrante ó presuntamente por católicos en Euskadi; a su cabeza, prelados y presbíteros por su “alianza tácita” con el nacionalismo (colaboración que según Ezkerra oscila desde la pasividad u omisión hasta la plena connivencia).
Los sucesivos y serios escándalos que se airean, producen abatimiento y falta de crédito en la institución eclesial; sensaciones afortunadamente transitorias. Pues el cuadro al que nos remite, de una Iglesia menos inclinada al mensaje evangélico y más preocupada por mantener su estructura apegada al mundo, me parece desde luego poco honesto por extremado, además de sombrío y pesimista.
Se deduce que las “saludables” motivaciones del autor no están exentas de un –entendible- resentimiento hacia la visión nacionalista; Ezkerra se auto eleva a garante de la verdad y justicia, al verter sus opiniones gratuitas sobre las culpas de la Iglesia, entre ellas su contribución en la gestación de esta corriente totalitaria.
Ezkerra es incapaz de tener en cuenta por su jactanciosa condición de agnóstico, algo primordial: la Iglesia es mucho más que una asociación humana; es una realidad también divina y santa, constituida por Cristo, compuesta por hombres pero por poseer carácter sobrenatural, no determinada por el pecado. Recordemos según Mt. 16,18: ..sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella.”
Al margen pues de los evidentes prejuicios generados por el agnosticismo o ateísmo plasmados en el texto, éste ofrece elementos positivos: las víctimas y la dificultad que sienten los no nacionalistas para vivir con dignidad en el País Vasco; así, rescata del olvido historias de personas que experimentaron el peor destierro interior: dramas que deberían movernos a la caridad como acompañamiento.
Ezkerra nos presenta, atrevida pero interesantemente, el proceso de asimilación de postulados cristianos por el PNV, instrumentándolos y envenenando las conciencias con persistencia “maligna”; convirtiendo a esta ideología en una religión sustitutiva ya reciclada donde la noción del mal se ha relativizado ante lo que es supremo: la patria vasca.
Ezkerra refiere en detalle la complicidad entre una mayoría del electorado nacionalista y esta religiosidad mermada por la identificación con un proyecto político de base étnica. Incluye como apoyo opiniones coincidentes emitidas por personajes solventes como el historiador Fernando García de Cortázar e incluso el nacionalista “moderado” J. Arregui.
El autor relata, con parcialidad netamente anti-nacionalista (postura respetable) pero también anti-eclesial (disfrazada de denuncia de la hipocresía), el fenómeno social del acoso, sutil a veces y otras brutal -siempre continuo-, a quienes no son partícipes de los postulados aranistas. El libro es una colección de poco selectivas invectivas contra la Iglesia –especialmente guipuzcoana y vizcaína-, desde un punto de vista pretendidamente neutro y desapasionado. Ezkerra se asigna una libertad de conciencia que le proporciona su condición de no-militante religioso; me pregunto si anti-cristiano. El autor ataca directamente puntos de la Fe como el perdón y la esperanza, cómodamente y justificado por situarse fuera de la praxis y obediencia católica. El libro no obstante está bien documentado; pero sospecho se nutre subjetivamente de un evidente izquierdismo, por asomar frecuentemente “tics” anticlericales difíciles de ocultar.
Ezkerra plantea la permeabilidad entre iglesia y nacionalismo vasco, lo que puede creerse tras conocer algunos casos con que nos ilustra; no dudo de la verosimilitud de estas auténticas persecuciones contra la disidencia, pero sí discrepo de su enjuiciamiento inmisericorde y genérico a prácticamente toda la “organización” eclesiástica, por colaborar obviamente con la cultura impuesta por el nacionalismo: todo ello se afana en demostrarlo con abundancia de datos. Pero omite que las obras las realizan las personas, y no parece justo achacar a un “colectivo” entero compuesto por todos los fieles y no sólo por sacerdotes, los indiscutibles defectos de una parte, amplia y notoria, de sus pastores.
Ezkerra es desigualmente combativo con figuras como el ex-obispo Larrea, pero sobre todo carga contra Setién y el actual titular donostiarra, Uriarte; a estos últimos los designa nacionalistas practicantes con leves matices diferenciadores. También vapulea a Blázquez aunque con menor virulencia, dispensándole por estar maniatado orgánicamente dentro de su diócesis bilbaína. Y no deja escapar una hipercrítica traducción de fragmentos del famoso prólogo a La Iglesia ante el terrorismo, elaborado por Fernando Sebastián; el arzobispo de Pamplona no sale bien parado de un estudio sobre su texto deliberadamente reduccionista. Asimismo, clama contra los “mandos intermedios” del clero que se mueven en la penumbra y con soltura, entre las aguas poco compatibles del nacionalismo y la pertenencia a la Iglesia.
Ezkerra desarrolla por tanto la idea del nacional catolicismo vasco, al que compara con el franquismo sociológico; en ocasiones su teoría parece aguda a pesar de las reticencias con que acojo las sentencias de quien persevera en su agnosticismo -¿excusa?- y se proclama no hostil contra la Iglesia.
Ciertamente se puede compartir que el nacionalismo vasco es una opción incomprensible por su visión maniquea, y que el grado de simbiosis con el catolicismo de ámbito vasco logrado por la manipulación de dirigentes como Arzalluz es obscena y nada inocente. Lamentablemente, esta ideología sigue reteniendo y atrayendo a quienes han prostituido ¿involuntariamente? su percepción ética y libre albedrío, al absorber del entorno ambiental; quedando así en su alineación, inmunizados ante la desolación del contrario.
Tampoco estoy de acuerdo en su cauta defensa del marxismo, cuando la Iglesia ha repetido certeramente, que tras el mundo criminal de ETA y el MLNV subsiste un radicalismo izquierdista de base comunista-leninista, conglomerado además con componentes maoístas, trotskistas... que niega a Dios y lo sustituye por un proyecto político. Concediendo prioridad a implantar una república socialista, se desprecia la vida ajena, eliminado su carácter sagrado, y se sacrifica cuando suponga un obstáculo para alcanzar la independencia de Euskal Herria (la “mentira histórica” de J. Mayor Oreja).
Ezkerra persiste en denunciar al omnipresente nacionalismo (con origen en la delirante quimera del fanático Sabino Arana) por ser germen de odio; así como la execrable manipulación de unas creencias religiosas sinceras y arraigadas en la sociedad, contaminándolas impúdicamente en su beneficio. Igualmente acusa a la Iglesia vasca, excluyendo sólo a unos pocos resistentes, de seguidismo en aspectos como la utilización intolerante del euskera en la educación.
Es evidente que algunas informaciones descritas, provenientes de medios eclesiales, provocan perplejidad e indignación; pero con madurez de juicio uno puede censurar o compadecer a las personas sin pisotear lo que está por encima. Contrariamente a lo que vierte el autor, no veo contradicción entre aceptar lo que es un mal concreto, y un amor a la Iglesia que traspasa los límites de quienes la integramos.

El subtítulo “El pecado original de la Iglesia vasca” ya nos avanza que el autor se centra en pasar el microscopio moral exclusivamente sobre el terreno eclesial y su responsabilidad en la situación actual. Ezkerra quiere mostrar su versión de la perversidad del silencios y equívoco lenguaje empleado por cualificados representantes de la Iglesia, en declaraciones que disecciona; las causas graves que rechaza son: equidistancia entre verdugos y víctimas, falta de piedad hacia los que son hostigados, comprensión para los presos. Califica a la misma Conferencia Episcopal española de actuar de modo timorato, con demasiada prudencia y a remolque de los acontecimientos.
Para explicar todo ello, Ezkerra se adentra en terrenos filosóficos y seudo-teológicos comparando la historia judeocristiana con el idílico sueño de un paraíso terrenal vasco, alterando valores y conceptos como el pecado. Siguiendo este artificial razonamiento, el autor llega tan lejos como a presumir que el católico nacionalista asume la “inevitabilidad” de las acciones de ETA y se considera co-responsable.
Por otro lado, son de admirar las partes destinadas a exponer la valiente actuación de los movimientos cívicos que luchan contra el miedo; se describe el difícil nacimiento del “Foro de El Salvador”, de inspiración cristiana y presidido por el P. Jaime Larrinaga. Y se puede compartir la reclamación pública a recuperar el papel merecido por las víctimas del terrorismo. Asimismo destaco positivamente, el homenaje brindado al testimonio de sacerdotes y laicos represaliados, según él, por miembros de la jerarquía “oficial” que innegablemente contemporizan con el partido de Sabin Etxea.
A la vez que se agradece el riguroso esfuerzo recopilador realizado por el autor, al investigar para denunciar lo que es inicuo, y sacando a relucir el sufrimiento real de personas con nombres y apellidos, lamento la ausencia de una mínima clemencia –misma carencia que él reprocha- hacia quienes son acusados sin posibilidad de defenderse. Tampoco aprecia el todo, al adolecer de incluir ejemplos del repetido e insistente posicionamiento contra la violencia de la Iglesia (sin entrar a valorar a personas controvertidas y polémicas como Setién); así, se detecta un mensaje atravesado por grandes dosis de escepticismo y desconfianza.
En suma, no puedo adherirme a muchas de las premisas lanzadas por el autor, como achacar prácticamente a toda la Iglesia altas cuotas de fariseísmo y acatamiento servil al poder de turno, en este caso el nacionalismo, e insinuar su poca convicción democrática; Ezkerra incluso salta de nuestras fronteras para equiparar el caso vasco con la –según él- proximidad eclesial al dictador Pinochet.
Son dignos de mención los fragmentos en los que osadamente el escritor interpreta las palabras de Jesucristo y otros pasajes del Nuevo Testamento, contraponiendo el significado que él les otorga, a la Tradición de la Iglesia; aleccionando a todos los católicos acerca de errores y lagunas de autenticidad.
Ezkerra nos propone como objetivo para vencer mejor la injusticia social del ideario nacionalista, las iniciativas exclusivamente laicas y civiles prescindiendo de cualquier trascendencia; la acción puramente humana, valiosa y necesaria pero incompleta, al margen de las creencias. Con lo que pone su deseo de futuro en soluciones que excluyen a la Gracia (instrumento definitivo para el cambio en los corazones, desde la petición al Único que puede vencer al dolor y la muerte).
Para los que nos sentimos dentro de la Iglesia universal, me permito reproducir una cita reciente –no incluida en el libro- de Juan Pablo II. El Papa ha definido con firmeza y autoridad moral (preocupado por el resurgimiento de distintas formas de racismo contra la dignidad y la vida) a las ideologías nacionalistas excluyentes, como “gangrena” de la humanidad; eso sí aceptando el legítimo patriotismo y salvando a la persona: La paz sólo puede realizarse cuando se sobrepasan visiones del hombre y de la sociedad basadas en la raza, en el nacionalismo o, más generalmente, en la exclusión de los demás. La globalización debe llevar a un rechazo de todo conflicto armado, del nacionalismo exacerbado y de toda forma de violencia.
Vicente Ochoa
(agosto de 2002)

Arbil, anotaciones de pensamiento y crític, Nº 59-60, julio-agosto de 2002

El Estado de Derecho no puede estar en “tregua”.

Madrid, 31 de marzo de 2006.

El FORO ERMUA, como organización cívica y junto a las asociaciones de víctimas mayoritarias, ha manifestado recientemente que la situación actual podría dar lugar a un proceso que logre terminar con el terrorismo. Así será si se actúa con unidad y el Gobierno demuestra a ETA que no tiene capacidad alguna para influir, modificar o suspender el Estado de Derecho. Es imprescindible dejar claro que sus llamadas “treguas” no pueden ser utilizadas como parte de la estrategia terrorista para llevar a cabo negociaciones bajo chantaje o para detener la aplicación de las leyes de las que nos hemos dotado para defendernos del terrorismo y de la propia ETA.

 

 

BATASUNA, según Sentencia firme del T.S., es un instrumento de ETA. Está calificada como organización terrorista por la U.E., los EE.UU. y, de manera cautelar, por la Audiencia Nacional. Se encuentra ilegalizada y tiene prohibida toda actividad, tanto por el Tribunal Supremo, como por la Audiencia Nacional.

 

 

A pesar de ello, ha reunido su autodenominada Asamblea Nacional, ha procedido a elegir un nuevo órgano de dirección (Mesa Nacional) y ha difundido el viernes pasado, 24 de marzo, un comunicado público, leído expresamente en nombre de BATASUNA por tres de sus dirigentes (entre los que se encontraba JOSEBA PERMACH) instando al Gobierno a que pague un precio político por el derecho a la vida, a la integridad física y a la libertad.

 

 

El comunicado coincide de manera objetiva con los fines, argumentos y hasta expresiones literales vertidas en el comunicado emitido por ETA en el que anunciaba su “tregua” y viene a completar la estrategia de esta organización terrorista.

 

 

Estos hechos presuntamente son constitutivos de:

 

 

Un delito de desobediencia a la Sentencia de ilegalización del Tribunal Supremo.

 

Un delito de quiebra de la medida cautelar de suspensión de actividades dictada por la Audiencia Nacional.

 

Un delito de reunión ilícita.

 

Un delito de pertenencia y/o colaboración con banda terrorista.

 

 

A día de hoy, no tenemos ninguna noticia de que la Fiscalía haya ejercido acción alguna para la persecución de estos delitos flagrantes. La pasividad de la Fiscalía General del Estado ante el desacato público y expreso al Estado y su cambio de posición el pasado miércoles frente a la solicitud de prisión provisional de Otegi, no permite augurar nada positivo. Mal futuro nos espera si quien tiene, como misión institucional, defender la legalidad renuncia a imponer el cumplimiento de la Ley y mira hacia otro lado porque ETA, en un movimiento estratégico, decide suspender los asesinatos para forzar una negociación política. Si no se persiguen los delitos flagrantes, ¿cómo confiar en que no se ceda ante ETA?, ¿cómo confiar en que no se va a pagar un precio político por el fin del terrorismo? Es obvio que no perseguir los delitos en los tribunales es ya, de por sí, un precio político.

 

 

Una gran parte de la sociedad y organizaciones cívicas y de víctimas hemos dado un voto de confianza al Presidente del Gobierno con objeto de que aproveche esta ocasión para conseguir la derrota del terrorismo a manos de la democracia. Insistimos en que para ello es fundamental dejar claro, de manera rotunda y firme, que ETA no tiene ninguna capacidad para alterar el Estado de Derecho, ni la aplicación de la Ley, ni para condicionar en su favor el debate político, ni con treguas permanentes ni instrumentales, ni sin treguas. Cualquier conversación que se pudiera mantener con ETA tendrá que hacerse desde la unidad de los demócratas y única y exclusivamente para cerrar el proceso de su rendición. Por supuesto, dichas conversaciones en ningún caso deberían detener o frenar la actividad de persecución policial y judicial del crimen organizado.

 

 

Por ello, y dado que el mantenimiento de la confianza requiere hechos y no sólo intenciones o palabras, desde el FORO ERMUA pedimos al Gobierno que, al amparo del artículo 8 del Estatuto Orgánico del Ministerio Fiscal, que dispone: “El Gobierno podrá interesar del Fiscal General del Estado que promueva ante los Tribunales las actuaciones pertinentes en orden a la defensa del interés público”, proceda a interesar del Fiscal la persecución ante los tribunales de los delitos flagrantes cometidos por los representantes de la ilegalizada BATASUNA al actuar en nombre de ésta, saltándose las prohibiciones de actividad que sobre la misma pesan y completando en el frente político la actividad de ETA, y que interese el apoyo expreso de la Fiscalía a la querella criminal que hoy mismo ha interpuesto el FORO ERMUA ante la Audiencia Nacional.

 

 

La pasividad del Gobierno ante un asunto de esta gravedad, sería un pésimo síntoma respecto a la solidez del compromiso del Presidente de no pagar precio político alguno a ETA por dejar de matar y respecto a su voluntad de preservar la democracia frente a cualquier estrategia o táctica de ETA.