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Foro El Salvador

Comunión y Liberación pide que se vote al PP. Yo pido que no

Comunión y Liberación pide que se vote al PP. Yo pido que no

El movimiento fundado por don Luigi Giussani se ha mostrado en España especialmente beligerante con las opciones que, aún defendiendo la doctrina social de la Iglesia, pueden quitarle votos a la derecha.

Aún recuerdo las primeras elecciones donde se presentaba Familia y Vida, a las que en la publicación de CL se calificó como "reaccionario". Una vez lanzada la piedra, el responsable de CL, en concreto el máximo responsable en España, José Miguel Oriol, se disculpó con la curiosa explicación de que se había empleado el término "reaccionario", como sucedáneo de "reacción"... ante los ataques a la familia y a la vida. Sutil diferencia entre el significado primario de un concepto y su recorrido semántico. Por ejemplo, a partir de ahora, cuando tilde a alguien de comunista aclararé que aludo, no a su condición de ultra izquierdista heredero de un turbio pasado homicida, sino que estoy haciendo referencia a la tendencia del así calificado por poner las cosas en común.

Todo sea por el PP. Como digo, la Compañía de Obras, es decir, el movimiento católico Comunión y Liberación, ha pedido en un comunicado que se vote al Partido Popular en las elecciones municipales y autonómicas del próximo domingo. Y así, tras recordar algunos de los principios no-negociables para un católico en la vida pública, expresadas por Benedicto XVI –y entre los que no se cuenta la "iniciativa social y la libertad económica" que no es la libertad económica, concluye, alegremente que como el objetivo de la Compañía de Obras es hacer obras sociales, el Partido Popular es quien más facilita esa tarea en el territorio (ver párrafo final).

 

A mí me parece estupendo que el PP gobernante, ofrezca subvenciones a CL para, por ejemplo, abrir colegios. Me parece estupendo, pero no a costa de otros principios no-negociables, en concreto el que el Papa coloca el primero de todos: el derecho a la vida. Verbigracia, Madrid. Si el señor Gallardón y la señora Aguirre ofrecen subvenciones para la enseñanza privada a mí me parece bien (aunque prefiero el cheque escolar), pero no a costa de que el señor Gallardón se haya convertido en el principal expendedor de píldoras abortivas entre adolescentes, o que la señora Aguirre se haya convertido en el principal financiador de las clínicas abortistas, pagando el 20% de los abortos que se perpetran en la capital. No, en esa situación, y aunque me ofrezcan subvenciones o no puedo votar a Gay-ardón ni a Espe-jode-lo-que-somos. ¿Por qué? Porque se trata de un principio… no-negociable.

 

Es más, servidor considera que mientras no se derrumbe el Partido Popular, los principios cristianos no podrán ser llevados a la práctica, ni tan siquiera defendidos. Ya desde antes de 1996, el PP mantiene la misma política: los católicos no interesan, se les puede vituperar todo lo que nos venga en gana, porque no pueden votar a otros que no seamos nosotros. Y llevamos así 20 años lamiéndonos las heridas.

 

Por tanto, servidor votará el próximo domingo por Familia y Vida al Ayuntamiento de Madrid (entre otras cosas porque soy candidato, y el pobre Gallardón está temblando) y a Alternativa Española en la Comunidad (FyV se presenta al Ayuntamiento). Ya he dicho cuáles son los partidos cuyo ideario es compatible con los principios no-negociables (vida, familia, libertad de enseñanza y bien común) de Benedicto XVI : Familia y Vida, Solidaridad y Autogestión Internacionalista (SAIn), Alternativa Española (AES), Partido Social Europeo -se presenta esta vez con AES- y la Comunión Tradicionalista y Carlista (CTC). Desde luego, no el PP, un verdadero cáncer para la Doctrina Social de la Iglesia.

 

Y es que uno ya está un poco cansado del mal menor y el voto útil. ¿Votar a Familia y Vida o a AES es tirar el voto? Depende, depende de para qué se vota. Si de lo que se trata es de conseguir subvenciones para hacer colegios, sí. En ese caso se trata de asegurar la permanencia al mando del presupuesto público de quien te la concederá. Ahora bien, si se trata de ser coherente y de cristianizar la sociedad… entonces lo más útil es votar a quienes cumplen los principios no-negociables, en la confianza de que todos ellos, algún día, unan fuerzas para lograr una mayor representatividad, siguiendo el modelo italiano. En ese país, ante la fragmentación ideológica y la proliferación de partidos políticos, lo que se hizo fue unir a los dos candidatos bajo una serie de principios intocables (los no negociables del Pontífice). Así cada cual es fiel a sus ideas y al mismo tiempo, se puede intentar alcanzar el poder que, estoy de acuerdo con CL, es el objetivo de todo partido político.

 

Porque de tanto votar con la nariz tapada, se me han hinchado las fosas nasales.

 

Eulogio López

 

http://www.hispanidad.com/noticia.aspx?ID=17280

¿Soplo de aire fresco o puñalada al PP? Disidentes socialistas crearán un nuevo partido

¿Soplo de aire fresco o puñalada al PP? Disidentes socialistas crearán un nuevo partido

Distinguidos disidentes del socialismo zapaterista, como Rosa Díez o Fernando Savater, podrían crear un nuevo partido de izquierdas para oponerse a la caótica deriva del actual Gobierno. Esa ha sido la comidilla política de la semana. Falta una confirmación eficiente, pero el mero hecho de que ascienda el globo sonda ya ha creado una gran expectación. ¿Tiembla el PSOE? Es curioso, pero quien más tiembla es el PP. Explicamos por qué.

 

La fosa separa a dos socialismos: uno se reconoce en España como comunidad con un proyecto constitucional; otro, el de Zapatero, está dispuesto a reformar de hecho el sistema del 78 para re-constituir España en una suerte de confederación inacabada. No es sólo un problema ideológico. En lugares donde la cuestión nacional es atacada a muerte, como el País Vasco, lo que está en juego es la actitud respecto a la banda terrorista ETA. El primer socialismo quiere la derrota del terrorismo, sin paliativos; el segundo, el zapaterista, se ha mostrado dispuesto a que el mundo de Batasuna-ETA entre en las instituciones sin una entrega previa de las armas y sin una condena explícita de la violencia. El primer socialismo se ha hartado y ha roto la baraja. Así se ha conformado un fuerte núcleo de opinión en torno a varias personalidades de la izquierda vasca y española: la eurodiputada Rosa Díez, el filósofo Fernando Savater, el profesor Carlos Martínez Gorriarán. En esta semana se ha hablado abiertamente de que este primer socialismo se aleje del aparato zapaterista y constituya una fuerza de izquierda independiente.

 

La noticia ha sido saludada con alborozo por quienes ven con dolor la irracional deriva del PSOE, entregado a una política de pacto con ETA que cada vez se entiende menos. Como sucedió con Ciudadanos por Cataluña, pero en otras circunstancias, el surgimiento de esta nueva fuerza representa un gesto de libertad frente a la férrea sumisión que exigen los partidos, y significa también una bandera que se alza en defensa de la España constitucional. Ahora bien, al mismo tiempo se difunde el temor a que esta disidencia, al plantearse como fuerza independiente, debilite el frente de oposición al Partido Socialista. Porque nadie garantiza que este “tercer partido” vaya a hacer pupa a la izquierda, y muchos temen que se la haga a la derecha.

 

El problema electoral

 

La cuestión es la siguiente: dado el carácter ferozmente irreductible de una anchísima parte del voto socialista, dispuesta a votar al PSOE aun si Pepe Blanco se comiera a los niños crudos, el eventual impacto de esta escisión sobre el grueso del cuerpo electoral socialista sería previsiblemente bajo. Salvo en lugares donde el hartazgo de las bases socialistas haya llegado al límite por la sumisión al separatismo, como Cataluña, quizá Galicia y, sobre todo, el País Vasco, es difícil creer que la hipotética nueva fuerza vaya a arrancar demasiados votos al PSOE. Los electores tradicionales del Partido, por otro lado, serán extremadamente sensibles al reproche de “beneficiar al PP” si se salen del corral.

 

¿De dónde saldría entonces el voto de estos socialistas disidentes? A priori, del sector templado de los ciudadanos de centro o centro-izquierda, cuyo voto al PSOE nunca ha sido un cheque en blanco. Ahora bien, este sector es precisamente el mismo en el que confía el PP para cambiar la orientación del voto en las próximas elecciones generales; es ese sector, absteniéndose o votando el PP, el único que puede darle al PP una mayoría suficiente para gobernar. Y si ese voto se dirige ahora a la nueva fuerza de izquierdas, el PP puede ir olvidándose de gobernar por muchos años. Al contrario, la hipótesis más probable sería que esa leve pérdida de votos del PSOE por su derecha le obligara, ya sin remisión, a pactar con los separatistas y con la extrema izquierda en todas partes. La otra hipótesis, la de un pacto entre el PP y la nueva fuerza de izquierda disidente, no sólo es ideológicamente poco creíble, sino que, además, resulta poco verosímil que tuviera posibilidades aritméticas.

 

El caso de Ciudadanos por Cataluña es un buen ejemplo de esta dinámica electoral. Su aparición en el cerrado escenario del “oasis” catalán, copado por socialistas y nacionalistas, ha supuesto un indudable soplo de aire fresco –incluidas las extravagancias de cartelería-, pero no ha servido absolutamente para nada constructivo. El Partido Socialista, algo más debilitado, derrotado en las urnas, ha podido reconstruir un pacto de gobierno con comunistas y separatistas. El Partido Popular, ya enanizado por la “práctica Piqué”, ha visto ahora cómo se alejan un poco más sus posibilidades de llegar a nuevos yacimientos de voto. En cuanto a Ciudadanos, además de atravesar por una primera escisión, su presencia en la vida pública no pasa de ser testimonial; es una voz nueva, valiente y que dice cosas –a veces- muy importantes, pero sus posibilidades de influencia real son muy limitadas, y harán falta muchos años para que crezcan un poco más. Resultado: si Cataluña ya estaba condenada a una alternancia de distintas fuerzas nacionalistas (CiU o el bloque de izquierdas), ahora esa condena ya se ha hecho casi eterna.

 

Sería perfectamente posible que la nueva fuerza surgida en torno al socialismo vascoespañol –si finalmente cristaliza- buscara formas de aliarse o integrarse con el movimiento que en distintos puntos de España ha despertado Ciudadanos. Habrá que ver entonces si estamos ante una alternativa al monopolio de la izquierda por el PSOE o si, más bien, lo que ha nacido es un polo minoritario que disputaría al PP el voto de centro. Nada está claro. En todo caso, cuando alguien se sale del rebaño siempre se respira mejor. Y eso es lo que han hecho Rosa Díez, Fernando Savater y sus amigos.

 

 

Elmanifiesto.com, 24 de mayo de 2007

El Papa no ha rectificado su discurso de Aparecida

El Papa no ha rectificado su discurso de Aparecida


¿Ha rectificado el Papa su discurso de Aparecida sobre la evangelización de América? A diestro y siniestro repiten que sí, pero yo no encuentro que haya variado una coma. Es cierto que en la Audiencia del miércoles, dedicada a hacer balance de su visita a Brasil, Benedicto XVI ha introducido un nuevo tema, el del choque dramático que supuso la conquista y las injusticias que en muchas ocasiones se cometieron contra los indígenas.

 

Es evidente que la polémica suscitada ha movido al Papa a recordar algo que la Iglesia siempre ha tenido presente, pero que tenía poco que ver con la Asamblea de Aparecida: los sufrimientos y las injusticias que infligieron los colonizadores a la población indígena, pisoteada a menudo en sus derechos fundamentales. Como ha recordado Benedicto XVI, esos crímenes fueron ya condenados por numerosos misioneros y teólogos, y plantearon en España un debate de fondo sobre la justificación moral de la conquista, que no se ha dado en ningún otro momento de la historia.

 

Ahora bien, si el Papa hubiese introducido esa mención a las sombras de la conquista durante su discurso, ¿nos habríamos ahorrado la polémica? Mi respuesta es que no, porque el punto caliente no está en decir una vez más que hubo violaciones de los derechos de los indígenas, sino en afirmar, como hizo el Papa, que "el anuncio de Jesús y de su Evangelio no supuso una alienación de las culturas precolombinas ni fue una imposición de una cultura extraña", y que "la utopía de volver a dar vida a las religiones precolombinas, separándolas de Cristo y de la Iglesia universal, no sería un progreso... sería una involución hacia un momento histórico anclado en el pasado". Ahí está la madre del cordero de este debate que Benedicto XVI no quería rehuir, porque es una clave vital para afrontar el futuro de la Iglesia en América.

 

Precisamente la apertura de su discurso a los obispos del CELAM planteaba uno de los temas más originales de la reflexión de Joseph Ratzinger, el del encuentro entre la fe cristiana y las diversas culturas: ninguna cultura está cerrada en sí misma, ni petrificada en un determinado punto de la historia, sino que está abierta al encuentro con otras formas de vida, encuentro del que se derivará una nueva síntesis. El Papa sostuvo que Cristo, siendo el logos encarnado, no es ajeno a cultura ni a persona alguna, sino que es la respuesta exhaustiva a los anhelos más profundos de cada una de ellas, y por eso el encuentro de una cultura (en este caso las de los pueblos precolombinos) con Cristo, no significa su anulación sino su fecundación y purificación. Y ciertamente, el amor la vida, la pasión por la justicia, el fuerte sentido de solidaridad y la religiosidad que han caracterizado a los pueblos latinoamericanos desde aquel feliz encuentro bien lo demuestran.

 

Como sucedió en Ratisbona, el Papa se atrevió de nuevo a poner el dedo en la llaga, cuando afirmó que “la utopía de volver a dar vida a las religiones precolombinas, separándolas de Cristo y de la Iglesia universal no sería un progreso…. sería una involución hacia un momento histórico anclado en el pasado”. Era necesario decir esto precisamente al comienzo de la V Conferencia del CELAM, porque no pocos exponentes del liberacionismo han emigrado hacia esta nueva mitología indigenista, y porque algunos regímenes políticos están utilizando esa coartada para sus nuevos populismos de corte totalitario. La ideología del indigenismo (que no tiene nada que ver con la justa lucha por los derechos de los indígenas, de la que la Iglesia ha sido siempre abogada y promotora) no sirve a las verdaderas aspiraciones de la gente, no responde a sus necesidades, falsea la historia creando una mítica arcadia feliz que nunca existió (más bien, en algunos casos, fue una orgía de sangre) y propone un camino opuesto al de un auténtico progreso.

 

Podemos discutir indefinidamente sobre las luces y sombras de la conquista de América, un tema apasionante que sin embargo no debe trabar la Conferencia del CELAM. Lo decisivo está en la pregunta que Benedicto XVI pronunció ante los obispos de América Latina y el Caribe: ¿qué ha significado la aceptación de la fe cristiana para los pueblos de América Latina y del Caribe? Aquí ya hemos dicho que ha llegado la hora de una nueva encarnación de la fe en la realidad latinoamericana, pero para llevarla a cabo es preciso comprender lo que supuso aquel gran evento de hace cinco siglos, y no renegar de él.

 

 

José Luis Restán

Páginas Digital, 24 de mayote 2007

LA AVT CRITICA LA ASIGNATURA “EDUCACIÓN PARA LA CIUDADANÍA” POR APOYAR LAS TESIS DE LA RENDICIÓN

LA AVT CRITICA LA ASIGNATURA “EDUCACIÓN PARA LA CIUDADANÍA” POR APOYAR LAS TESIS DE LA RENDICIÓN


Madrid, 22 de mayo de 2007. La Asociación Víctimas del Terrorismo (AVT) quiere denunciar públicamente el intento por parte del Gobierno de adoctrinar en las tesis de la rendición frente al terrorismo. No contento con actuar vilmente a lo largo de toda la legislatura, hundiéndose en la decidida rendición ante los asesinos y sus cómplices, el Gobierno pretende ahora deformar de manera vergonzosa a la juventud española al proponer, dentro de la asignatura “Educación para la ciudadanía” (EpC) la perversa idea de que la paz se consigue sin vencedores ni vencidos. En todo caso, esta asignatura debería titularse “Educación para la rendición”.

 

La AVT pide a la ciudadanía española que ejerza el derecho a la objeción de conciencia sobre esta asignatura, ya que son los padres los que tienen el derecho reconocido por la Constitución a elegir la educación que estiman más adecuada para sus hijos.

 

El gabinete de José Luís Rodríguez Zapatero parece no estar satisfecho con trabajar esforzadamente por la claudicación desde los frentes político, económico y social, sino que además pretende que las nuevas generaciones de españoles asuman que “la única paz posible siempre surge cuando no hay vencedores ni vencidos” como se especifica en la “Guía de recursos” para profesores de EpC del Ministerio de Educación.

 

(http://www.cnice.mecd.es/padres/educar_valores/educacion_paz/)

 

Nada más lejos de la verdad. Las víctimas del terrorismo no podemos permitir que se pretenda inculcar a la juventud que no hay que acabar con los terroristas de cualquier signo con los mecanismos del Estado de Derecho, sino que nos han de poner, cuando menos, en pie de igualdad con quienes nos han asesinado, extorsionado, mutilado y herido.

 

No es de recibo que un Gobierno pretenda hacer oficiales sus tesis particulares en la educación de los jóvenes. Las víctimas queremos vencedores y vencidos. Es decir, que los terroristas cumplan las penas que la Justicia determine y que las víctimas, junto a la sociedad española, acaben imponiéndose al terror.

 

Mientras nos quede un mínimo aliento, las víctimas seguiremos denunciando las componendas, arreglos, manipulaciones y amaños que se hagan a favor de los terroristas o directamente con ellos y reclamando Memoria, Dignidad y Justicia.

 

 

Rock & Roll: problema o solución

Rock & Roll: problema o solución


Si una civilización vale lo que objetivamente valen sus artes convendremos en que el valor de Occidente hoy mismo cotiza a la baja. No se trata de gustos o de modas, de vanguardia o de nostalgia, sino de una debilidad llamada relativismo y apellidada mercantilismo. Para mí, como para unos cientos de generaciones de antepasados nuestros, no vale lo mismo "un graffiti de retrete que la Gioconda"; el problema está en que colectivamente cada vez se difunde más la idea contraria, y que hace décadas la difunden los supuestos entendidos.

 

No obstante, esto nos llevaría a un terreno erudito en el que no quiero entrar, porque no es el mío, ni éste es el lugar. Vamos a descender a lo práctico, o si se quiere a los infiernos si alguien no aprecia (aún) a Kortatu o a Barricada, a Metallica, a Tabula Rasa o a Rock´n´Roll Soldier.

 

La música, campo de batalla

 

De todas las artes la más volátil es la música; cuando una civilización decae y muere permanecen su arquitectura y su escultura, se conserva algo de su pintura, pero sus sonidos pueden extinguirse. ¿Qué sabe usted de la música griega y romana? Sabemos que existió, conocemos nombres de músicos, sabemos de su fama, sabemos que mutó y decayó, y que desapareció. La música occidental es hija de los ritmos populares medievales, como lo son sus instrumentos. No es menos cierto que la música ha sido también la más notable, diferente y eximia de las artes europeas; y que en las últimas décadas ha emprendido un cambio radical, con la desaparición o fosilización de algunas de sus manifestaciones y el surgimiento de una nueva música popular. Su manifestación más peculiar, en los siglos XX y XXI, ha sido ese amplio conjunto de cosas diferentes a las que llamamos Rock & Roll.

 

Barroco, clasicismo y romanticismos llevaron la música tradicional europea a su cumbre técnica, cosa inapelable de manera objetiva; y el romanticismo sigue vivo tanto en la continua representación de obras "clásicas" como en su reiteración, ahora marginal pero siempre atractiva, como puede ser a través de las bandas sonoras del cine. Pero el primer hecho, indudable, es que esa música está lejos –y cada vez más lejos- de la vida colectiva de nuestros pueblos, y que permanece como lujo refinado al que todos materialmente podemos acceder pero que no todos quieren, pueden o están preparados para apreciar por igual.

 

El segundo hecho es que, desde la Primera Guerra Mundial, la civilización europea está experimentando musicalmente, como en las demás artes. Ha surgido una música comercial, "popular", ligera e insustancial con diversas formas; las operetas kitch o los hijos de Julio Iglesias producen por ejemplo, sí, sonidos, pero su contenido artístico es, cuando menos, discutible. Y han surgido otros intentos renovadores, con diferentes fuentes, a la búsqueda de nuevas posibilidades musicales.

 

El rock: la ruptura

 

Ciertamente muchas de esas manifestaciones cumplen todos los requisitos de la estafa que ha implicado en buena medida la deriva actual de otras artes. Sin embargo, en ese contexto, el Rock & Roll –de origen geográficamente americano, de raíces parcialmente africanas- está ahí y ha venido para quedarse. Ha sido y es soporte de muchas miserias artísticas y personales, y es complejo y variado. No obstante, existe y es parte esencial de vida de nuestros jóvenes, lo que es tanto como decir de nuestro futuro.

 

Nunca se valorará lo suficiente el daño moral producido aún hoy por las ideas profesadas por algunos apóstoles de la música ligera, y particularmente de John Lennon; pero no cabe discutir la capacidad artística de éste, por ejemplo. La cuestión, a la que no estoy en condiciones de responder pero que me planteo en contacto con mis alumnos (como en otros asuntos) es ésta: ¿contiene el rock, en su variedad, gérmenes de un futuro clasicismo? ¿Toda la música actual es lamentable o, como en las artes, se entremezclan la cara dura de unos, la ignorancia de otros, el mercantilismo de unos terceros y las sinceras inquietudes de los últimos? ¿Debe ser asumida por entero borreguilmente, puede ser rechazado sin matices por entero o es posible que de este sonido surja un renacimiento de las artes? Me gustaría escuchar nuevas opiniones sobre el futuro de la banda sonora de nuestra civilización.

 

Pascual Tamburri

El Semanal digital, 24 de mayo de 2007

Charla en Pamplona: "Ante las próximas elecciones: Política y Moral"

Charla en Pamplona: "Ante las próximas elecciones: Política y Moral"

Por Francisco Rey Alamillo, corresponsal de la revista Autogestión y de la web www.solidaridad.net

JUEVES 24 MAYO

A las 22:00 horas

En el Colegio Mayor Roncesvalles (C/Sancho el Fuerte nº 28, Pamplona)

Organiza: Movimiento Cultural Cristiano

Basta ya de demagogia antiespañola. Toda la verdad sobre el supuesto genocidio indio en América

Basta ya de demagogia antiespañola. Toda la verdad sobre el supuesto genocidio indio en América


La Iglesia tiene que pedir perdón por el genocidio de los indios de América, muertos a manos de sus evangelizadores españoles. El desmedido Chávez se lo acaba de echar en cara al Papa. Pero ya está bien de demagogias. Sabemos que murieron cientos de miles de amerindios, quizá millones, entre los siglos XV y XVII, pero también sabemos que no hubo genocidio. Hoy está sobradamente demostrado que la causa fundamental de todas esas muertes fueron los virus y otras enfermedades. Y después, en el XIX, las guerras civiles y la explotación económica a manos de las élites criollas en la Hispanoamérica independiente. Esta es toda la verdad y nada más que la verdad.

 

Dijo el Papa en Brasil que la evangelización de América "no supuso en ningún momento una alienación de las culturas precolombinas, ni fue una imposición de una cultura extraña". Era lo que necesitaba Chávez para subirse a la parra y lograr otro titular en la prensa mundial: "Aquí ocurrió algo mucho más grave que el holocausto en la Segunda Guerra Mundial y nadie puede negarnos a nosotros esa verdad –dijo el Gorila Rojo-, ni su Santidad puede venir aquí, a nuestra propia tierra, a negar el holocausto aborigen". Lo decía en una alocución nocturna reproducida obligatoriamente por las emisoras de radio y televisión venezolanas, según ha contado Efe. Y añadía Chávez: "Así que, como jefe de Estado, pero vestido con la humildad de un campesino venezolano, yo le ruego a su Santidad que ofrezca disculpas a los pueblos de nuestra América".

 

Vieja historia, tópico de la leyenda negra antiespañola. Hace año y medio, el 12 de octubre de 2005, la agencia oficial argentina Télam emitía un texto donde aseguraba que “con la llegada de los conquistadores se inició un exterminio que arrasó con 90 millones de pobladores de la región y quebró el desarrollo cultural de este lado del Atlántico (…) El mayor genocidio de la historia”. España es culpable.

 

Las pruebas de la acusación

 

¿En qué se basa esta acusación? En datos de la propia época que hoy sabemos equivocados, pero que durante mucho tiempo se consideraron indiscutibles. Uno, los censos de población india realizados por los españoles en el siglo XVI, que reflejan una reducción brutal del número de nativos. Por ejemplo, los taínos de Santo Domingo pasaron de 1.100.000 en 1492 a apenas 10.000 en 1517. Es decir, en un cuarto de siglo había prácticamente desaparecido la población precolombina de Santo Domingo y las Antillas. ¡Un millón noventa mil muertos en sólo veinticinco años! Esas cifras se extrapolaron después al resto del continente.

 

Sorprende que un número exiguo de españoles fuera capaz de matar a tanta gente en tan poco tiempo, pero, al fin y al cabo, hay un testimonio de la época que lo afirma con toda claridad: el del dominico Fray Bartolomé de las Casas, que contrapone la mansedumbre de los indios a la crueldad de los españoles: “En estas ovejas mansas entraron los españoles como lobos y tigres y leones crudelísimos de muchos días hambrientos. Y otra cosa no han hecho de cuarenta años a esta parte, sino despedazallas, matallas, angustiallas, afligillas, atormentallas y destruillas por nuevas y varias maneras de crueldad”.

 

Irrefutable, ¿no? Pues no. Primero, las cifras del genocidio son imposibles: ¿Noventa millones de muertos en un siglo y pico, en todo el continente americano, a manos de sólo 200.000 españoles? Eso cuadra mal. ¿Un millón de muertos en poco más de veinte años, en un solo sitio, las Antillas, y en el siglo XVI, a base de ballesta y arcabuz? Es impracticable, sobre todo si tenemos en cuenta que los Reyes Católicos habían dado órdenes muy estrictas de tratar bien a los indígenas. Por otro lado, ¿quién hizo el censo? ¿Son fiables esas cifras? Respecto a Las Casas, ¿por qué denuncia tantos crímenes y, sin embargo, nunca dice dónde ni cuándo se produjeron, como tampoco da el nombre del criminal? Y además, si esto pasó en América, ¿por qué no pasó en Filipinas, donde no hay noticia de genocidio alguno? Aún peor: Las Casas logró su objetivo y en 1547 la Corona prohibió el sistema de encomiendas, que según fray Bartolomé era la causa de las muertes, pero los indios siguieron muriendo. ¿Por qué? Y hay más: en el imperio inca, los indios habían empezado a morir masivamente unos veinte años antes de que llegaran los españoles. ¿Cómo es eso posible? Nada encaja. Vamos a explicar lo que pasó de verdad.

 

No hubo genocidio

 

Primero, los censos no valen. La norteamericana Lynne Guitar, de la Universidad de Vanderbilt, fue a Santo Domingo a estudiar la historia de los taínos (hoy es profesora del Colegio Americano en Santo Domingo) y descubrió que los censos son inútiles: cuando un indio se convertía al cristianismo y vivía como un español, o más aún si se mestizaba, dejaba de ser censado como indio y era inscrito como español. Y si luego venía otro funcionario con distinto criterio, entonces volvía a ser inscrito como indio, y así hay casos de ingenios de azúcar donde los indios pasan de ser unos pocos cientos a ser 5.000 en sólo dos años. Para colmo, los encomenderos –los españoles que regentaban tierras y explotaciones- mentían en sus censos, porque preferían trabajar con negros, a los que podían esclavizar, que con indios, de manera que sistemáticamente ocultaban las cifras reales. Es decir que las cifras censales de los indios en América, en el siglo XVI, son papel mojado.

 

¿Mentía entonces fray Bartolomé al hablar de aquel exterminio? Las Casas vio graves casos de crueldad. Y vio también muchos muertos. Era fácil conectar una cosa con otra. Pero hoy sabemos que la gran mayoría de aquellos muertos, que sin duda se contaron por cientos de miles, fueron causados por los virus, algo que ningún español del siglo XVI podía conocer. También sobre esto hay estudios incontestables. Desde muy pronto se pensó en la viruela; se cree que la introdujo en América un esclavo negro de Pánfilo de Narvaéz, hacia 1520, y se sabe que hizo estragos en Tenochtitlán. Estudios posteriores, como el del doctor Francisco Guerra, señalan sobre todo a la gripe porcina, la llamada “influenza suina”. El hecho es que los indígenas americanos, que habían vivido siempre aislados del resto del mundo, recibieron de repente y en muy pocos años el impacto combinado de todos los agentes patógenos difundidos por los buques europeos, sus cargamentos, sus animales, sus pasajeros. Hace poco, un investigador de la Universidad de Nueva York, Dean Snow, precisaba que la gran mortandad no tuvo lugar en el siglo XVI, sino después, cuando empezaron a llegar niños, es decir: tosferina, escarlatina, sarampión; fue letal. Del mismo modo que el primer establecimiento español en América, el fuerte Navidad, fue diezmado por las fiebres, así también los indios, en gigantescas proporciones, fueron diezmados por los virus. Virus que sus cuerpos desconocían y que no pudieron resistir.

 

Es el mismo proceso que sufrió Europa durante el siglo XIV, con la peste negra, que vino de China. ¿Recordamos algún caso más reciente? Entre los años 1918 y 1919, la llamada “gripe española” (porque España fue el único país donde no se prohibió hablar de ella) causó la muerte de más de treinta millones de personas en todo el mundo. Lo de América no fue inusual.

 

De manera que hubo, sí, una mortalidad mayúscula de indios en América, pero no fue un genocidio. Un genocidio requiere que haya voluntad de exterminio. Eso no pasó en la América española. Y aunque hubo encomenderos brutales, no hubo genocidio. Quede claro. Por cierto que en este último punto hay que hacer una mención especial a la Iglesia. Si hubo leyes específicamente destinadas a proteger a la población aborigen –cosa que hasta entonces no había hecho ningún otro imperio en la Historia-, fue precisamente porque la Iglesia planteó el dilema moral de la legitimidad de la Conquista de América. El debate fue convocado por el propio emperador Carlos y se plasmó en la Controversia de Valladolid, entre 1550 y 1551. Allí, entre otras cosas, se gestó la idea moderna de los derechos humanos.

 

¿De dónde viene esa leyenda negra, cómo se sigue propagando pese a todo? Pierre Chaunu, historiador francés, que fue catedrático de La Sorbona, escribe: “La leyenda antihispánica en su versión norteamericana (la europea hace hincapié sobre todo en la Inquisición) ha desempeñado el saludable papel de válvula de escape. La pretendida matanza de los indios por parte de los españoles en el siglo XVI encubrió la matanza norteamericana de la frontera Oeste, que tuvo lugar en el siglo XIX. La América protestante logró librarse de este modo de su crimen lanzándolo de nuevo sobre la América católica”. Otro reconocido historiador francés, Jean Dumont, añade: “Si, por desgracia, España (y Portugal) se hubiera pasado a la Reforma, se habría vuelto puritana y habría aplicado los mismos principios que América del Norte ("lo dice la Biblia, el indio es un ser inferior, un hijo de Satanás"), un inmenso genocidio habría eliminado de América del Sur a todos los pueblos indígenas. Hoy en día, al visitar las pocas ´reservas´ de México a Tierra del Fuego, los turistas harían fotos a los supervivientes, testigos de la matanza racial, llevada a cabo además sobre la base de motivaciones supuestamente bíblicas”.

 

La recurrente imputación de “genocidio” a los españoles contrasta con el tenaz silencio que rodea a uno de los episodios más negros de la historia de la iberoamérica independiente: las matanzas de indios en las guerras civiles o en los procesos de explotación del territorio –los charrúas de Uruguay, los nativos de la Amazonia-, así como la esclavitud de indios mayas en el México de los años 1840-1860.

 

Que alguien le cuente todo esto a Chávez.

 

Elmanifiesto.com

Violencia de género: detener un hombre cada 4 horas

Violencia de género: detener un hombre cada 4 horas

Una vez más la justicia ha vuelto a criticar la ley de “Protección Integral contra la Violencia de Género”. Las razones son las mismas que siempre y señalan sus deficiencias.

La primera y determinante es que no cumple con los fines para los que en principio se legisló: combatir la violencia en la pareja y, de manera especial, disminuir el número de homicidios.

El resultado es espectacularmente malo: 28 muertas en lo que va de año, un ritmo que de mantenerse se situaría por encima de las 65 mujeres muertas a final de año. En total, desde que se legisló la ley, el número de víctimas mortales ha ascendido a 158.

 

Ahora, la Memoria del 2006 de la Fiscalía del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, vuelve a señalar lo que con anterioridad ya han manifestado multitud de jueces, entre los que destacan, la Decana de los jueces de Barcelona y la presidenta del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, cuyas críticas como profesionales poseen la significación añadida de su condición de mujer.

La fiscalía escribe cosas de este tenor: “No ha tenido un importante efecto disuasorio sobre les agresores, puesto que no sólo no han disminuido el número de denuncias, sino que no son pocos los supuestos en que el agresor vuelve a reincidir”. Más claro imposible.

 

Pero es que además de no servir para lo que estaba previsto, la ley crea problemas graves que no existían. Uno de ellos es el de la judicialización de las relaciones de pareja y la criminalización del hombre. Solo en Barcelona, es detenido en razón de esta ley, un hombre cada cuatro horas.

Esta masificación tiene otra consecuencia que es el bloqueo de la justicia y la incapacidad de las fuerzas policiales para atender debidamente tantas situaciones distintas. Y es que el problema de fondo radica en que la ley no permite separar el grano de la paja.

Un gran número de incidentes domésticos no deberían llegar nunca al juzgado, sino que deberían ser resueltos en el marco de la conciliación familiar como sucede en la mayor parte de Europa.

De esta manera el incipiente conflicto no se agría por su judicialización y en un tanto por ciento muy importante, del orden del 80, se llega a soluciones positivas, bien por la reconciliación de la pareja, bien por su separación amistosa. Esto permitiría concentrar los recursos sobre los casos realmente graves, donde existe una amenaza evidente, descongestionaría los juzgados y permitiría una mayor agilidad en todos los procedimientos.

 

El informe de la fiscalía también solicita que se modifique de la ley la obligatoriedad de la pena de alejamiento e incomunicación, dejándola solamente para los casos graves, puesto que como señalan los propios fiscales esta medida extrema que arruina la vida de la pareja y de manera particular al hombre expulsado, es adoptada cuando no lo pide ni la víctima y además existe aún una plena convivencia de pareja.

 

Los fiscales señalan, también algo obvio ligado a toda la concepción penal, como es la necesidad de programas de rehabilitación para los agresores, puesto que de lo contrario continuarán repitiéndolo con la misma o nuevas víctimas.

En teoría todo el sistema penal español está fundado en la rehabilitación del preso, pero esta ley se ha hecho con el único propósito de meter a los hombres en los juzgados y a ser posible en la cárcel, no tanto para ayudar a la mujer. El resultado está a la vista: consagrar el conflicto entre ambos que impulsa la ideología de género como un remiendo mecanicista de la lucha de clases.

 

La ley se elaboró sin contemplar las causas objetivas que convierten en grave los conflictos entre la pareja y prescindió absolutamente de toda la experiencia europea en este campo. Inventó una ley nueva, una anomalía jurídica a escala mundial. El resultado obviamente es un desastre.

 

Editorial de Forum Libertas, 21de mayo de 2007