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Cultura de vida y derechos humanos

Dossier: Memoria histórica y checas.

Dossier: Memoria histórica y checas.

Checa.- Centro de tortura que durante la guerra disponían los milicianos de partidos y sindicatos de izquierda, sobre todo en las grandes capitales, en el que se encerraba y torturaba sistemáticamente a personas de derechas, católicas o simplemente sospechosas. Normalmente eran conocidas por el lugar que se encontraba o su titular. Su nombre lo recibe de las siglas del organismo de la policía política creada por Lenin en la URSS en 1917 (Comisión Extraordinaria Panrusa para la Supresión de la Contrarrevolución y el Sabotaje)

Colaboración de Ramón J. tomada del enlace:

http://www.geocities.com/Athens/Crete/2408/abc.html

En Madrid había de veinte a treinta importantes (pero con otras pequeñas superaban las doscientas). Las principales (había más) en Madrid eran:

* Checa de Fomento o de Bellas Artes.- La más importante y terrorífica, ya que ser llevado a ella era la muerte prácticamente segura. Estaba en el Círculo de Bellas Artes, de la calle de Alcalá, nº 40, hasta el 25 de octubre de 1936 y en la calle de Fomento, 9, después. Actuaba como Comité Provincial de Investigación Pública, creado por iniciativa de Manuel Muñoz Martínez, Director General de Seguridad el 4 de agosto de 1936. Ese Comité estaba formado por tres miembros de cada partido del Frente Popular, que daban un comité directivo de treinta personas que formaban seis tribunales que tomaban decisiones de vida o muerte inapelables, sin procesos ni garantías. Si el detenido era considerado culpable se escribía en su sentencia la palabra "libertad" seguida de un punto y se le invitaba a irse a casa, pero a la salida le esperaba un grupo de milicianos que en un automóvil lo llevaban al "paseo" y lo asesinaban. Junto a ello se realizaban numerosas torturas y robos de propiedades.

* Checa de Marqués de Riscal.- Sita en el palacio de los condes de Casa Valencia (antigua sede de Renovación Española), en el número 1 de esa calle. Actuaba oficialmente como Primera Compañía de Enlace del Ministerio de Gobernación y era dirigida por Alberto Vázquez Sánchez. Actuó entre julio de 1936 y mayo de 1937, al menos.

* Checa de Narváez.- Sita en los números 18 y 20 de la calle de Narváez, donde estaba el colegio del Sagrado Corazón. Era el Ateneo Libertario de Retiro de la CNT, y dirigida por Mariano García Cascales. En octubre se trasladó a un local más amplio, el restaurante Cóndor de la calle Jorge Juan, 68.

* Checa de San Bernardo.- Actuaba en la Iglesia situada en los números 72 y 74 de la calle de San Bernardo. Desde el 22 de julio actuaba como Radio 8 del PCE y dirigida por Agapito Escanilla de Simón. Tenía delegaciones en el número 7 de esa calle y en el número 27 de la calle Princesa, y la llamada Fundición Pasionaria, sita en la ronda de Atocha (en esta además se fundían los materiales robados en los registros domiciliarios) y que fue muy frecuentada por La Pasionaria (ver Madrid en Guerra, de Javier Cervera, pág.62, in fine).

* Checa de Ferraz.- Sita en la calle Ferraz, 16. Vinculada el Ateneo de Vallehermoso, actuaba como un Comité de Abastos de la CNT. Posteriormente se trasladó a la calle de Serrano,14 por la proximidad del frente de batalla a la calle Ferraz. La dirigía Carmelo Iglesias Muñoz, pero era controlada por el jefe de la de Fomento, Manuel Ramos.

*Checa del cuartel de Espartaco o Spartacus . Comandancia de la Guardia Nacional Republicana y sede de una comisión depuradora de la Guardia Civil y la propia nueva Guardia Republicana. Situada en la calle de Santa Engracia, 18 y dirigida por el teniente García Gumilla. El 19 de noviembre de 1936 asesinaron juntos a 53 guardias civiles en las tapias del cementerio del Este, hoy de La Almudena.

* Checa del Ateneo Libertario de Ventas de CNT. Estaba en el arroyo del Abroñigal, junto al puente de Ventas, y a su frente estaba el temido y conocido Antonio Hurtado Fajardo, conocido como El Chato de Ventas.

* Checa de la estación de Atocha.- Funcionaba en el Salón Regio de la estación de Atocha, pero en octubre se trasladó a la calle del Príncipe de Vergara, 9. La dirigían las Milicias Ferroviarias de la CNT, estando al frente Eulogio Villalba Corrales.

* Checa del cinema Europa.- Era el Ateneo Libertario de Tetuán, que ocupaba el cine Europa de la calle de Bravo Murillo,150. Actuaba en esta checa Felipe Emilio Sandoval Cabrerizo, conocido como Doctor Muñiz, que también fue miembro de la Checa de Fomento.
* Checa de Lista.- Dirigida por el PCE (Cándido Bartolomé). Instalada en el edificio del convento de clausura de las religiosas de la Concepción Jerónima, en las esquina con la calle de Velázquez.

* Brigada de Investigación Criminal, del socialista Agapito García Atadell, que con el beneplácito de las autoridades republicanas instaló su checa en un palacio del Paseo de la Castellana, que al igual que otras checas, empleó los archivos del ministerio de la Gobernación (actualmente Interior) para perseguir a gente de derechas y católicos. Actuaba de forma móvil y también en el Palacio de los Condes de Rincón, la carrera de San Francisco, 4, y con la Brigada de Investigación Criminal de la calle de Martínez de la Rosa o la Brigada sita en al calle de Víctor Hugo. En la prensa de Madrid eran frecuentes los elogios a la Brigada de Atadell e incluso la publicación de fotografías de visitas de personalidades políticas y parlamentarias del Frente Popular. En octubre de 1936 García Atadell con dos cómplices (uno era Pedro Penabad que fue detenido junto y ejecutado junto a él) huía de España con el botín que había acumulado, pero fue arrestado en Santa Cruz de La Palma (Canarias). Marchaba a Hispanoamérica pero no supuso que el barco hacía escala en La Palma y ahí podía ser detenido al ser territorio español siendo finalmente ejecutado en Sevilla. Fue vituperado al final por los propios partidarios de la zona republicana por su extremada crueldad, aunque nunca habían actuado contra él ni frenaron la actuación de las otras checas.

* Brigada de "la patrulla del amanecer" por ser ese el momento del día en que salía a buscar a gente en las calles y sobre todo en sus casas. Algunos de sus miembros participaban también en otras checas como la de Fomento o Narváez.
Muchos dirigentes fueron recompensados con cargos políticos en la zona republicana (v.g. Julio de Mora, que dirigía una checa en el palacio del conde de Eleta fue nombrado jefe del departamento especial de información; Ángel Pedrero, que era el ayudante y sucesor de García Atadell fue nombrado jefe del SIM, Servicio de Información Militar, en Madrid en 1937. El SIM era el servicio secreto de información de la República.


CHECAS DE VALENCIA.- Del diario progresista valenciano "Levante-EMV" extraemos los siguientes datos de un artículo firmado por Francisco Agramunt:
"Loreto Apellániz. Algunos mandos republicanos valencianos particularmente activos fueron promovidos en los últimos años de la guerra a puestos de responsabilidad en las filas del Servicio de Inteligencia Militar, como fue el caso de Loreto Apellániz García, el más eficiente jefe del SIM en Valencia y a quien la causa general lo consideraba como «el más cruel de los agentes republicanos». ¿Quién era Apellániz? La opinión de los nacionales contrastaba con la que mantenían algunos dirigentes republicanos más radicales sobre este hombre de acción, con cara de pocos amigos, pero de gran intuición e inteligencia aguda, que realizó una carrera meteórica en el ejército y en los servicios de contraespionaje. Era un tipo duro, bastante alto y de complexión robusta, de unos cuarenta años. Con gran paciencia había conseguido crear una tupida red de agentes y delatores -algunos de ellos considerados de derechas- de gran eficacia que actuaban dentro de las checas, y entre los que se encontraban José Martínez Mineto, Enrique Vicioso, López Egea y el maestro Pérez Picot. Antes de la guerra ejercía como funcionario en Correos y el tiempo libre lo dedicaba a la importación y distribución en España de películas extranjeras, como la checa Éxtasis, de Maachati.
Al terminar la guerra su nombre figuraba el primero en las listas franquistas de las personas buscadas. Se le consideraba como el más cruel de los cabecillas del SIM, al que se atribuía la responsabilidad de todas las checas de este organismo durante el último período de la lucha civil. Fue detenido por militares republicanos tras el golpe del coronel Casado en marzo de 1939 y encerrado en la cárcel Modelo de Valencia, cuyo director, Tomás Ronda, se negó a liberarlo y lo entregó a los nacionales en un intento de reconciliarse con ellos y conseguir su perdón. Al ser ocupada la ciudad por las tropas franquistas fue capturado en la propia prisión, juzgado sumariamente y condenado a muerte. Fue ajusticiado a principios de abril de 1939 junto al resto de sus colaboradores, entre los que se encontraban los ya citados Martínez Mineto, Pérez Picot, Vicioso y López Egea, que fueron pasados por las armas en el campo de tiro de Paterna. Su muerte la recogió una noticia publicada por el diario Avance en los primeros días de abril de 1939.
Cabeza de plata. Otro de los chequistas más activos en la capital y en la provincia de Valencia, como aseguraba Salvador Ferrandis Luna en su libro Valencia roja (1938), era un curioso personaje apodado Cabeza de Plata, que se encontraba inválido a causa de las graves heridas que recibió en el cráneo y en los miembros cuando combatía como soldado en la guerra de Marruecos en los años veinte. El citado individuo, cuya identidad se desconoce, durante los primeros meses de la guerra lideraba una banda de incontrolados que cometieron numerosos asesinatos de sacerdotes rurales, propietarios y elementos considerados de orden.
Mientras, varios agentes republicanos que habían actuado y alcanzado notoriedad en Madrid se trasladaron a Valencia, donde prosiguieron su trabajo en algunas de las checas del Departamento Especial de Información del Estado (Dedide) o en las del Servicio de Inteligencia Militar (SIM). Éste fue el caso del impresor y ex dirigente juvenil comunista Agapito García Atadell, quien había alcanzado fama en la capital por haber instalado una checa antifascista en el número 1 de la calle de Martínez de la Rosa. García Atadell había organizado las juventudes comunistas a finales de la década de los años veinte.
Checa de Santa Úrsula. Una de las checas de más triste memoria para muchos valencianos se instaló en el interior del convento de Santa Úrsula, justo a la espalda de las torres de Quart, en la plaza del mismo nombre. Estuvo dirigida durante un tiempo por el comisario Juan Cobo; el comandante republicano Justiniano García, jefe de la escolta del ministro Galarza; el capitán de milicias Alberto Vázquez y sus dos hermanos, y otros que habían ejercido mando en la checa madrileña de la calle del Marqués de Riscal, de donde procedían. Como técnico con amplia autoridad figuraba, entre otros extranjeros, un individuo de nacionalidad rusa que usaba el nombre de Peter Sonin, así como su mujer, Berta, cuya actuación alcanzó notoriedad en Valencia. Tal vez el personaje más emblemático que pasara por esta checa fue el abogado Jesús-María Domingo Abargues, destacado miembro de la Comunión Tradicionalista en Gandia, que fue sometido durante tres meses a toda clase de torturas y vejaciones. Al abandonar la checa aparentaba ser un anciano y el pelo lo tenía todo blanco, a pesar de que sólo contaba 31 años de edad, según testimonio de su hija, María Luisa Domingo.
Por dicho convento pasaron muchas personas para ser interrogadas, como fue el caso del periodista, abogado, escritor y político Luis Lucia Lucia, fundador de la Derecha Regional Valenciana (DRV), partido demócrata cristiano inspirado en la doctrina de la Iglesia y con un planteamiento regionalista. Tras el golpe militar del 18 de julio, se adhirió a la causa republicana, lo que no impidió que fuese detenido y enviado a esta checa, donde fue interrogado, aunque en ningún momento sufrió maltrato físico debido a su condición de antiguo ministro de la República. Durante su estancia recibió la visita de su mujer, que le entregaba ropa limpia y alimentos. Igualmente paso por esta checa el periodista José Ombuena Antiñolo, que fue incomunicado en una reducida, oscura y sombría celda cuyo suelo estaba ocupado por afiladas puntas de ladrillos y cubierto por una fina capa de agua. Acurrucado, sin posibilidad de moverse o cambiar de posturas y con una escasa alimentación, estuvo allí varios días hasta que fue puesto en libertad. Su experiencia fue tan traumática y dolorosa que nunca quiso hablar de ella, ni siquiera a sus familiares y amigos más allegados. Por pertenecer a la quinta columna fue detenido y enviado a esta checa el maestro Justo de Ávila Sampascual, que era miembro de la Falange Española de la JONS desde el 22 de diciembre de 1933.
Checa de Sorní. La checa de la calle de Sorní número 7 se creó poco después del pronunciamiento militar y más tarde formó parte de la red de centros del SIM del Ejército de la República. Consiguió fama allí el ya citado Loreto Apellániz. Por allí pasó el aristócrata y terrateniente Federico Espinosa de los Monteros, que fue maltratado durante tres meses. Bajo la responsabilidad de Apellániz fue atado al respaldo de una silla, donde le fueron retorcidos los órganos genitales, tortura que le provocó una grave orquitis. Igualmente fue interrogado y torturado el doctor José Luis Maíquez Noguera, destacado dirigente de la derecha local. También recibió palizas el estudiante Jesús Sancho-Tello Mercada [futuro gran y conocido abogado], que más tarde se convertiría en un famoso abogado penalista. Fue detenido y encerrado en una checa, donde fue torturado por ser miembro de las Juventudes Católicas. Otra de las personalidades que fue interrogada en esta checa fue el ginecólogo Carlos Guastavino, miembro de una prestigiosa familia de intelectuales y arquitectos valencianos originaria de Italia.
Muy cerca de esta checa se encontraba la de la calle del Grabador Esteve, junto al viejo cauce del río, donde sufrió tortura la religiosa seglar Carmen Viel Ferrando, quien en enero de 2001 fue beatificada por el Papa Juan Pablo II en el Vaticano. La detuvieron los milicianos el 2 de noviembre de 1936 y fue enviada a esta checa, donde sufrió torturas a causa de su actividad pastoral, y fusilada en la carretera del Saler la noche del 4 al 5 de noviembre, cuando tenía 42 años.
De triste recuerdo también era la checa instalada en el Colegio del Sagrado Corazón de Jesús de la calle de Navellos, junto a la plaza de la Virgen, por la que pasaron numerosas personalidades de la vida cultural, económica y artística valenciana consideradas de derechas. Se encontraba situada en el convento de Santa Ana y estaba regentada por la Congregación de Hermanas Carmelitas de la Caridad, fundada por Santa Joaquina de Vedruña. En los primeros meses de la guerra funcionó una checa y más tarde se reconvirtió en un centro del Servicio de Inteligencia Militar, permaneciendo inactiva un breve tiempo a causa de la explosión de un depósito de trilita ubicado allí en un bombardeo. Uno de los personajes más conocidos que pasó allí por error fue el pintor y cartelista republicano José Peris Aragó, que había sido detenido por la policía militar por estar indocumentado mientras guardaba turno para comprar un bocadillo en el restaurante Barrachina de la plaza de Emilio Castelar.
La checa de la calle de Carniceros, situada en el colegio de los Escolapios, fue denominada preventorio número 1, dependiente del SIM. Pasó por esta checa el estudiante de Medicina y miembro de la Falange valenciana Francisco Aparici Mocholí, que el 18 de julio se adhirió al pronunciamiento militar. Asimismo fue enviado a esta checa el sacerdote escolapio José Antonio Puche, quien, tras ser detenido por los agentes del SIM, fue enviado al barco-prisión Rita Sister, atracado en el puerto de Valencia. De allí pasó, el 1 de junio de 1938, al preventorio número 1, donde permaneció hasta el 21 de enero de 1939 en que fue trasladado a la cárcel de Alicante. Durante el tiempo que permaneció en la checa celebró numerosas misas e incluso impartió ejercicios espirituales a los detenidos. Igualmente se encontraba el religioso franciscano Buenaventura Yagüe; el comerciante italiano Querubino Valsangiacomo; el empresario Fernando García Berlanga, hermano del que más tarde sería cineasta Luis García Berlanga; el periodista monárquico Andrés Revez, redactor del periódico ABC de Madrid, y el empresario de transporte Antonio López Grau.
Checa en Gandía. Tal vez una de las checas más activas fue la que se estableció en el colegio de los Escolapios de Gandia, situada en el edificio de la antigua universidad de esta ciudad, creada por los jesuitas en el siglo XVI. Allí fue instalada en las primeras semanas de la guerra civil una checa donde eran internados «los que por su ideal político, posición económica o ideas religiosas, eran considerados enemigos de la causa roja». Al frente de ella se encontraba Roberto Espinosa Verdú, que como delegado del gobernador civil de la provincia de Valencia, desde el comienzo de la contienda actuaba como jefe. Conjuntamente con éste ejercían también la máxima autoridad los hermanos Ramón y Andrés Perelló Peiró, José María Castellá Lloret, Enrique Ballesteros Valero, Antonio Azcón Cornell, José Pedraza Lillo, Rafael Pérez Martí, Benjamín Bravo Morales, Benjamín Benedito y José Fayos. Entre los que fueron bárbaramente maltratados estaban el padre rector de los jesuitas, Tomás Sitchas; el padre Constantino Carbonell; los hermanos jesuitas Grimaltos y Gelabert; el doctor José Melís y el obrero Pascual Moreno y otros muchos que luego fueron asesinados."


En Barcelona surgió la Oficina Jurídica (sic) dirigida por José Batlle y Antonio Devesa (antiguos condenados por atraco a fuertes condenas de prisión, cuya actuación criminal sorprendía incluso en un ambiente tan dantesco como el de la época).


Todo ello fue hasta tal punto que el gobierno suprimió en Madrid a los serenos para que las llaves las tuviesen sólo los vecinos, pero los milicianos entraban con armas. Para lograr detenciones las checas también usaron de los registros públicos del Ministerio de la Gobernación. Normalmente detenían por la noche y en grupos de cuatro o algunos más. Junto con la detención se hacía un registro y confiscación y robo de bienes de interés. Tras la detención se solían aplicar torturas con el fin de sacar información política o el paradero de otras personas, y otras veces la tortura era un fin en sí mismo. Se interrogaba al detenido en un ambiente hostil y represivo sin que normalmente estuviera presente el denunciante ni pudiera defenderse y luego era torturado o paseado. A menudo los milicianos entraban en una casa buscando a una persona, y si no estaba se llevaban como sustituto a un hijo, padre, abuelo, madre o cualquier otro familiar. Era tal el número de asesinados y paseados en las cunetas de las carreteras o alrededores de cementerios que la Dirección General de Seguridad disponía diariamente de un fichero con las fotografías de los rostros patéticos de los asesinados con un número para ser identificados.

En Barcelona las más conocidas fueron las de la calle de Zaragoza (antiguo convento de religiosas sanjuanistas), la de laTamarita, la del Seminario y principalmente la de Vallmayor, conocida como Preventorio D. , que estaban a cargo del jefe del SIM, Santiago Garcés, de Francisco Ordóñez, del gobernador del Banco de España, Pedro Garrigós y de los miembros del SIM.
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LAS CHECAS NO TENÍAN PIEDAD


Cuando hoy desde la progresía, capitaneada por el diario "el País", se desentierran los muertos de un sólo bando; en justicia queremos contribuir a la verdad.

03/11/2003: LAS CHECAS NO TENÍAN PIEDAD

Por Cesar Vidal

Los interrogatorios se encaminaban desde el principio a arrancar al reo alguna confesión sobre sus creencias religiosas o simpatías políticas, circunstancias ambas que servían para incriminarlo con facilidad.

Tal fue el caso de Dolores Falquina y García de Pruneda, de 25 años, a la que se detuvo el 2 de octubre de 1936. Al día siguiente, de madrugada, se procedió a juzgarla preguntándole “si era de Acción Católica” e instándola a que revelara dónde se hallaban ocultos unos jóvenes falangistas. Dolores Falquina reconoció que efectivamente era secretaria de la parroquia de San José, pero afirmó que desconocía a los jóvenes de Falange. La acusada pensó que al no existir ninguna relación con los muchachos se la pondría en libertad. Sin embargo, aquel mismo día fue sacada de la celda para ser asesinada.

En el curso de este interrogatorio, el acusado no disfrutaba de ninguna defensa profesional e incluso era común que se le intentara engañar afirmando que se poseía una ficha en la que aparecía su filiación política. Como mal añadido, se daba la circunstancia de que los reos eran juzgados de manera apresurada y masiva, lo que facilitaba, sin duda alguna, la tarea de los ejecutores, pero eliminaba cualquier sombra de garantía procesal. Así, por citar un ejemplo significativo, durante el mes de octubre de 1936, un abogado llamado Federico Arnaldo Alcover acudió al Comité para visitar a Arturo García de la Rosa, uno de los dirigentes de la checa. Alcover iba acompañado de un familiar de García de la Rosa y se le permitió asistir a uno de los procedimientos de interrogatorio. Pudo así comprobar que en el espacio de media hora se procedió a interrogar a una docena de personas recurriendo a cuestiones que dejaban de manifiesto los prejuicios de los chequistas. Concluidos los interrogatorios, sin que se tomara acta de lo sucedido ni se procediera a la firma de la misma, se decidía la suerte de los acusados que, en su inmensa mayoría, eran condenados a muerte y asesinados de madrugada.

Los tribunales de la checa seis en total con dos de ellos funcionando de manera simultánea mantenían una actividad continua que se sucedía a lo largo de la jornada, en tres turnos de ocho horas, que iban de las 6 de la mañana a las 14 horas, de las 14 a las 22 y de las 22 a las 6 del día siguiente (...) La actividad, no ya de los tribunales pero sí de las brigadillas, era especialmente acusada durante la noche y la madrugada que eran los períodos del día considerados como especialmente adecuados para proceder a los asesinatos de los reos. Las sentencias dictadas por los diferentes tribunales carecían de apelación, eran firmes y además de ejecución inmediata. A fin de ocultar las pruebas documentales de los asesinatos, éstos se señalaban en una hoja sobre la que se trazaba la letra L, igual que en el caso de las puestas en libertad, pero para permitir saber la diferencia a los ejecutores, la L que indicaba la muerte iba acompañada de un punto.

Una vez establecido el destino del reo, éste era entregado a una brigadilla de cuatro hombres bajo las órdenes de un “responsable”. Todos los partidos y sindicatos del Frente Popular contaban con representación en las diferentes brigadillas. Sin embargo, ocasionalmente las tareas de exterminio encomendadas a estas unidades eran demasiado numerosas y entonces se recurría para llevarlas a cabo a los milicianos que prestaban servicios de guardia en el edificio de la checa.

Entre los jefes de brigadilla de la checa de Fomento algunos destacarían por su actividad asesina. Tal fue, por ejemplo, el caso de Antonio Ariño Ramis, alias El Catalán . Delincuente común, antiguo recluso en la Guayana francesa, fue responsable directo de multitud de asesinatos en la capital y en poblaciones de la provincia como Vallecas o Fuentidueña del Tajo. Sus acciones en la checa de Fomento serían consideradas por las autoridades republicanas como un mérito, ya que cuando se procedió a disolverla pasó a formar parte de Consejillo de Buenavista, encargado también de tareas represoras.

(...) Desde luego, resulta difícil descartar que al menos en algunas ocasiones la razón fundamental de las detenciones –detenciones que concluían en fusilamientos- fuera meramente el robo. Por ejemplo, el 26 de septiembre de 1936, se procedió al asesinato de Rafael Chico y su hijo Luis Chico Montes, de un cuñado del primero, llamado Hipólito de la Fuente Grisaleña y de Jaime Maestre Pérez, redactor jefe de El Siglo Futuro. El rendimiento económico se produjo al forzar y robar la caja fuerte número 1055 que la familia tenía arrendada en el banco Hispano Americano.

En otras ocasiones, tras los fusilamientos sólo puede suponerse la existencia de antipatías personales. Tal fue el caso de Antonio García García, acomodador sexagenario del cine San Carlos, al que se detuvo y asesinó sin razón clara o el de José Fernández González, un jefe de la tahona sita en la calle Mira el Sol, número 11 al que denunció un antiguo subordinado suyo convertido en chequista.

No faltaron igualmente los casos de asesinatos de grupos enteros de detenidos en claro preludio de lo que iban a ser las matanzas en masa de finales del año 1936. Así, el 28 y el 31 de octubre de 1936 se llevaron a cabo dos sacas, en el curso de cada una de las cuales se procedió a asesinar a 70 personas por acusaciones como las de querer ser seminarista.

Resulta obvio que la checa de Fomento sirvió en multitud de ocasiones para exterminar a aquellos que habían sido puestos en libertad por otras instancias judiciales. Así, por citar un ejemplo, el 21 de septiembre de 1936, Francisco Ariza Colmenarejo –que era consciente de esta terrible circunstancia- suplicó al director general de Seguridad que no se procediera a liberarlo mientras las autoridades republicanas no garantizaran su seguridad. Dos días después se expidió una orden de libertad en la que se hacía constar que gozaba del aval del Comité Provincial de Investigación Pública. Entregado así a la checa de Fomento, Ariza Colmenarejo fue asesinado.

En el caso de personas que hubieran incomodado al socialista Largo Caballero y que fueran asesinadas pueden mencionarse al menos dos casos. El primero es el de Angel Aldecoa Jiménez, de 58 años, magistrado, que fue detenido porque había juzgado un atentado relacionado con Largo Caballero, al parecer, no de la manera que hubiera complacido al dirigente socialista. Aldecoa pagó su independencia judicial frente al PSOE con el fusilamiento. El segundo es el de Marcelino Valentín Gamazo. Fiscal general de la República, Gamazo acusó a Largo Caballero por los sucesos de octubre de 1934 en estricto cumplimiento de sus deberes dentro de la legalidad republicana. EL 5 de agosto de 1936, un grupo de milicianos llegó a la casa de campo de Rubielos Altos donde residía Gamazo con su familia y tras realizar un registro y proceder a destrozar los objetos religiosos, comenzaron a golpearle delante de sus hijos pequeños a pesar de sus súplicas para que ahorraran a los niños de aquel espectáculo. (...) A las doce y media de la noche, en el paraje conocido como Cerrajón, del término de Tevar, Cuenca, Marcelino Valentín Gamazo y sus hijos José Antonio, Javier y Luis de 21, 20 y 17 años respectivamente fueron fusilados.

Las matanzas que ordenó Santiago Carrillo

(...) Ese mismo día llegaron a San Antón nuevas órdenes de Serrano Poncela ordenando la puesta en libertad de más reclusos. Según el método habitual, al día siguiente, a esos detenidos se les incluyó en dos sacas cuyos miembros terminaron también siendo asesinados en Paracuellos. El día 29 de noviembre tuvo lugar una nueva saca en el curso de la cual fue asesinado, entre otros muchos, Arturo Soria Hernández, hijo del urbanista creador de la Ciudad Lineal. El 30, se efectuaría la última saca de San Antón. Cuando concluyeran, finalmente, las matanzas de aquellos días, millares de madrileños habrían sido asesinados por las fuerzas de la Junta de Defensa cuya Consejería de Orden Público se hallaba dirigida por el comunista Santiago Carrillo (...)

La responsabilidad directa y esencial de Carrillo en millares de crímenes ha sido confirmada de manera irrefutable tras la apertura de los archivos de la antigua URSS. Al respecto, existe un documento de enorme interés emanado del puño y letra de Gueorgui Dimitrov, factótum a la sazón de la Komintern o Internacional Comunista. El texto, de 30 de julio de 1937, está dirigido a Voroshílov y en él le informa de la manera en que prosigue el proyecto de conquista del poder por el PCE en el seno del Gobierno del Frente Popular. El documento reviste una enorme importancia, pero nos vamos a detener en la cuestión de las matanzas realizadas en Madrid que Dimitrov menciona en relación con el peneuvista Irujo:

“Pasemos ahora a Irujo. Es un nacionalista vasco, católico... Quería detener a Carrillo, secretario general de al Juventud Socialista Unificada, porque cuando los fascistas se estaban acercando a Madrid, Carrillo, que era entonces gobernador, dio la orden de fusilar a los funcionarios fascistas detenidos”.

La violación y asesinato de las hermanas del vicecónsul uruguayo

El mayor reto para las legaciones extranjeras era el de poder responder a las peticiones de asilo que formulaban centenares de personas. Buen número de los solicitantes eran ciertamente gente católica y conservadora, pero tampoco faltaban los apolíticos perseguidos por su carrera o su posición social ni los republicanos e incluso los izquierdistas moderados que comprendían que su vida peligraba en medio del marasmo cruento de la revolución (...).

Las autoridades del Frente Popular no se limitaron a presionar a las legaciones diplomáticas para que les entregaran a los refugiados, sino que en no pocas ocasiones recurrieron al uso de la violencia para conseguir sus propósitos. Así, por ejemplo, el 7 de noviembre de 1936, un grupo de milicianos anarquistas entre los que se encontraba el conocido atracador Felipe Emilio Sandoval, detuvo un automóvil en el que iba el médico de la cárcel Modelo Gabriel Rebollo Dicente en compañía de un funcionario de la legación noruega llamado Werner. A pesar de que el vehículo llevaba bandera diplomática, los milicianos sacaron de su interior al doctor Rebollo procediendo a asesinarlo. Las violaciones del Derecho Internacional no se limitaron, sin embargo, a vehículos. Así, los locales de la embajada de Brasil, situados en el paseo de la Castellana, números 55 y 57, fueron asaltados el 7 de mayo de 1938 por efectivos de la policía y de los guardias de asalto, que no sólo efectuaron un registro de las dependencias, sino que además se llevaron objetos de valor. En el caso de Alemania e Italia se produjeron sendas irrupciones de milicianos en los recintos diplomáticos una vez que ambos países reconocieron al Gobierno de Franco. Afortunadamente para los refugiados, en su mayoría ya habían sido puestos a salvo. Lo mismo podría señalarse de las embajadas de Finlandia y de Perú, que fueron allanadas siguiendo instrucciones de las autoridades republicanas.

En alguna ocasión, la violencia del Frente Popular contra los diplomáticos que intentaban paliar los efectos del terror revistió características especialmente repugnantes. Tal fue el caso de la descargada sobre la legación de Uruguay en Madrid que tenían entre los 18 y los 23 años. Los milicianos procedieron tras el rapto de las muchachas a violarlas y asesinarlas. El sábado aparecieron los tres cuerpos arrojados a una cuneta al este de Madrid. El triple asesinato acompañado de violación era una obvia advertencia del Frente Popular, que prohibió enviar despachos a los corresponsales extranjeros narrando lo sucedido. La respuesta, plenamente justificada, de Uruguay consistió en romper relaciones diplomáticas con la España del Frente Popular.

El mundo de la cultura se dividió entre soplones y acusados

Lejos de denunciar lo que estaba sucediendo, no fueron pocos los intelectuales que legitimaron las muertes e incluso unieron sus voces a las de aquellos que indicaban a nuevas víctimas a la vez que exigían su eliminación (...).

El 25, Miguel de Unamuno, que se había manifestado repetidamente contra el Frente Popular y ahora apoyaba a los alzados, fue cesado de su cargo de rector vitalicio de la universidad de Salamanca y tres días después, la universidad de Madrid era objeto de un cambio de cargos y nombramientos que llevarían, por ejemplo, a Julián Besteiro a convertirse en decano de la facultad de Filosofía y Letras y a Juan Negrín a ocupar la secretaría de la facultad de Medicina.

Al igual que había sucedido en Rusia durante la revolución, los intelectuales partidarios del Frente Popular se habían arrogado el derecho de expulsar de la vida pública –e incluso de la física- a aquellos que no comulgaran con su especial cosmovisión. Así, el 23 de agosto, la Alianza de Intelectuales Antifascistas celebró una asamblea cuya finalidad era depurar la Academia Española de la Lengua, cuyos miembros eran mayoritariamente de derechas. El comité de depuración, auténtica checa de la cultura, estuvo formado por Maroto, Luengo, Abril y, por supuesto, el poeta Rafael Alberti. La depuración fue durísima pero pareció escasa a las organizaciones del Frente Popular, que la consideraron un tanto tibia. Nuevamente, los intelectuales decidieron plegarse a los intereses partidistas, unos intereses que desde hacía semanas se escribían en sangre, y el 30 de julio publicaron un manifiesto de adhesión a la República.

La declaración, ciertamente escueta, estaba suscrita por una docena de intelectuales de primera fila y decía así: “Los firmantes declaramos que, ante la contienda que se está ventilando en España, estamos al lado del Gobierno de la República y del pueblo, que con heroísmo ejemplar lucha por sus libertades”. Ramón Menéndez Pidal, Antonio Machado, Gregorio Marañón, Teófilo Hernando, Ramón Pérez de Ayala, Juan Ramón Jiménez, Gustavo Pittaluga, Juan de la Encina, Gonzalo Lafora, Pío del Río Ortega, Antonio Marichalar y José Ortega y Gasset”.

No deja de ser todo un símbolo que ese mismo día fuera detenido Ramiro de Maeztu, otro de los grandes intelectuales de la época, en un piso de la calle Velázquez, número nueve. Se trataba del domicilio de su amigo José Luis Vázquez Dodero, que había aceptado esconderlo desde la noche del 17 de julio. Fue trasladado inmediatamente a la comisaría de Buenavista, donde un inspector lo puso en libertad al no encontrar ninguna causa legal que motivara su detención. Sin embargo, Ramiro de Maeztu, dado que ya eran las 11 de la noche y que lo esperaba un coche de milicianos a la puerta, solicitó que lo detuvieran. (...) Finalmente sería asesinado en una de las matanzas masivas realizadas en la época en que Carrillo era consejero de Orden Público.

Las motivaciones para aquella conducta de apoyo a una revolución extraordinariamente cruenta se hallaron en ocasiones en la convicción ideológica y otras, como el caso de Bergamín, en el miedo. Un caso similar fue el del poeta Juan Ramón Jiménez. Claro que no estaba sólo el miedo. Además estaba la defensa de los asesinatos por parte de aquellos que, sinceramente, estaban convencidos de que era lo mejor que podía hacerse en aquellos momentos. En honor a la verdad, hay que decir que no fueron muchos aparte de Rafael Alberti y su mujer.

(...) La poda que pretendían los partidarios del Frente Popular era de tal magnitud que, de haberse podido llevar a cabo, hubiera significado la creación de un páramo cultural sin precedentes en la Historia de España. Entre los condenados por la inquisición frentepopulista se hallaban los escritores Enrique Jardiel Poncela, Carlos Arniches, Ramón Gómez de la Serna, Eduardo Marquina, Tomás Borrás, José Juan Cadenas, A. Fernández Arias, Joaquín Calvo Sotelo, Ignacio Luca de Tena, M. Morcillo, Pilar Millán Astray, José María Pemán, Jacinto Miquelarena, Adolfo Torrado, Ramón López Montenegro, Jesús J. Gabaldón, Pedro Mata, Alejandro McKimlay, Antonio Quintero y Felipe Sasone, junto a compositores como Moreno Torroba, Jacinto Guerrero o Rosillo, cuya música debía de contener, presuntamente, corcheas antirrevolucionarias. No fueron, desde luego, los únicos músicos que tenían que temer. (...) Alberti, convertido, gracias a su condición de militante comunista, en dispensador de patentes de limpieza de sangre política, anunció que se negaba a participar como recitador en un acto organizado por la Asociación Profesional de Periodistas dado que en él iba a intervenir también el músico Joaquín Turina, porque no lo consideraba afecto al régimen.

Autogestión - César Vidal

FUENTE:
www.solidaridad.net/vernoticia.asp?noticia=742

EL ESPÍRITU DE LA CHECA
Por Pío Moa


Uno nunca pierde del todo la ingenuidad. Creía que la canallada de Guerra sobre la que hablé hace poco en el artículo «Un gran hombre», era algo aislado y bastaba con el comentario para liquidarla, pero veo que no es así. Un amigo me ha alertado sobre otro libro, exculpatorio del GAL, publicado hace poco por el periodista afín al PSOE Diego Carcedo, sobre el general Sáenz de Santamaría. En él se repite la misma patraña, puesta ahora en boca del general: yo habría sido el infiltrado que había permitido la liberación de Oriol y Villaescusa en 1977. Ya había tenido noticias de la difusión oral del rumor. Por lo tanto, estamos ante una verdadera campaña.

Pero quizá me exprese mejor en forma de autoentrevista.

P.- ¿Por qué crees que salen con estos cuentos ahora?

R.- Porque mis libros, en especial Los mitos de la guerra civil y Los crímenes de la guerra civil, por lo mucho que se han vendido y se siguen vendiendo, han hecho mucho daño al PSOE (además de a los nacionalistas), e intentan destruirme de alguna manera por estos métodos mafiosos. Ya Stanley Payne, en su comentario sobre mis libros, señalaba que los ataques a mis trabajos se realizan «por medio de una suerte de censura de silencio y de diatribas denunciatorias más propias de la Italia fascista o de la Unión Soviética que de la España democrática». Como vemos, refleja la realidad más de lo que uno hubiera pensado.

P.- ¿Por qué les hacen daño tus libros?

R.- No debieran hacérselo, porque son de historia, y una historia que empieza a ser vieja. Pero para el PSOE y los nacionalistas y comunistas la guerra civil no es un asunto histórico, sino una fuente inagotable de legitimación propia y de deslegitimación de la derecha. Han convertido la guerra en un negocio político fundamental, y de ahí que no vean mis libros como libros de historia, sino como un ataque a uno de los pilares de su política. Ahora mismo están volviendo a sembrar los viejos odios, los viejos rencores con sus campañas sobre la represión. No tratan esos temas como historia, pues hablan sólo de las víctimas de un bando, olvidando o menospreciando las del otro y las que se causaron las izquierdas entre sí. Y olvidan además que fue la izquierda quien empezó. Utilizan los muertos de una forma inicua y peligrosa, y esto me parece peor que la corrupción económica de su anterior etapa en el poder.

P.- ¿Hay algo de verdad en esas acusaciones de Guerra y Carcedo, y probablemente de muchos otros?

R.- Podemos plantearlo así: si fuera cierto, yo habría echado por tierra uno de los atentados terroristas más graves de la transición. Por lo tanto, deberían estarme agradecidos, por un lado, y por otro no deberían decirlo, porque ello equivale a poner mi vida en peligro. Pero, en primer lugar, no lo dicen como un elogio, sino todo lo contrario, lo sitúan en ese contexto sórdido, mafioso del que tanto entienden ellos. Y en segundo lugar, lo que dicen supone una auténtica colaboración con los terroristas, ofreciéndome a su venganza.

P.- Pero, ¿hay algo de cierto en lo que dicen?

R.- Es obvio que no hay nada, y no porque lo diga yo, que soy parte interesada. Cualquier puede ver que el Carcedo escribe como el clásico intoxicador chequista, poniendo en boca del general Sáenz de Santamaría unas palabras que tendrá que demostrar que las dijo el general, cosa que dudo. El contexto es de un jefe de la lucha contraterrorista que defiende el terrorismo de estado, y si dijo lo que le atribuye Carcedo sólo se puede concluir que era un perfecto botarate. Las palabras que pone en boca de Sáenz están plagadas de inexactitudes y expuestas con el estilo insinuante, sospechoso y especulativo propio de un intoxicador, no de quien ha tenido las máximas responsabilidades en su terreno y tiene que saber, por tanto, de qué habla. Sáenz dirigió la policía, y el Guerra la política por encima de Sáenz durante largo tiempo, y por tanto saben perfectamente que lo que dicen es falso. Tendrían que afirmar o negar taxativamente, pero en lugar de ello hablan como periodistas que plantean hipótesis o posibilidades teóricas desde fuera, desde la ignorancia. Es claro que mienten.

Es como si alguien diera a entender, relacionando arbitrariamente tales o cuales hechos, que Guerra dirige redes de pederastia, para que luego él se tomara la molestia de «aclararlo». Un periodista mínimamente honrado nunca daría pábulo a tales cosas, pero está claro que el Carcedo ignora los rudimentos de la ética profesional. Por cierto, estas conductas reproducen otros comportamientos de ciertos periodistas y políticos en relación con las investigaciones sobre el GAL, tratando de silenciar y destruir a quienes sacaban a la luz aquellos hechos. El PSOE organizó el terrorismo de estado, y quiere convencernos ahora de que estuvo muy bien. Los métodos que está usando contra mí, para desacreditarme como historiador y destruirme como persona, responden al mismo concepto mafioso o chequista, por cierto con una larga tradición en ese partido.

Quisiera recordar a este respecto que los socialistas practicaron con la ETA una doble y corrupta política: por un lado claudicaban ante los asesinos, negociaban con ellos, incluso pensaba cambiar las leyes a su favor; y por otra imitaban sus métodos.

Estudiando al PSOE uno se percata del enorme papel que han jugado en su historia las campañas de calumnias contra sus adversarios, lanzadas sin el más mínimo escrúpulo. Es algo estremecedor. Han sido verdaderos maestros de la calumnia y la provocación. Desgraciadamente siguen en las mismas, y los Besteiro no asoman por ningún lado.

P. Si no hay nada de verdad, el peligro para ti es menor.

R. No, el peligro es igual o mayor. En primer lugar, los terroristas no necesitan una verdad, sino un pretexto para actuar, el pretexto que les sirven en bandeja estos sujetos. En segundo lugar, no tienen por qué actuar ellos. Un posible atentado contra mí, después de todas estas cosas, les sería enseguida atribuido, aunque podría muy bien proceder de otro lado, máxime teniendo en cuenta experiencias como el GAL.

En todo caso algo es evidente: esta gente no ha respondido a mis investigaciones con el debate, sino, como decía Payne, con actitudes cargadas de odio y propias del stalinismo o del fascismo. En esas actitudes ha habido una escalada manifiesta con esta campaña no sólo escrita, sino también, y sobre todo, oral. Son reacciones típicas de la Checa, de quienes no entienden la libertad de expresión y de investigación, la democracia en definitiva. Utilizan la historia como un instrumento al servicio de oscuros intereses políticos actuales, que exigen tanto la resurrección de los odios como el silenciamiento de los discrepantes. Me siento seriamente amenazado.

P. Piensas recurrir a la justicia?

R. Sí

P. ¿Tienes confianza en la justicia?

R. La normal.

FUENTE:
www.hermandaddelvalle.org/article.php?sid=4613

Lo de Corea del Norte o la crisis del Extremo Oriente...

Lo de Corea del Norte o la crisis del Extremo Oriente...

Mientras la crisis del Cercano Oriente, con su cada vez más inquietante telón de fondo del programa nuclear iraní, ha vuelto a su letargo habitual después de la guerra desencadenada por Israel en Líbano, retorna al primer plano de la actualidad la otra soterrada crisis del Extremo Oriente, con Corea del Norte como protagonista principal.

Sabido es que el régimen de Pyongyang, una feroz dictadura comunista que sobrevive, junto a Cuba, a la “guerra fría”, trae de cabeza al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas con sus ensayos de misiles de largo alcance el pasado 5 de julio y sus anuncios de prueba nuclear, utilizados como instrumento tanto para exaltar el sentimiento nacionalista y paliar los efectos en la población de su extrema pobreza como para forzar a Estados Unidos a negociar directamente una eventual desnuclearización a cambio de ayuda económica. El problema de fondo, en realidad, consiste en el temor de Corea del Norte de que Estados Unidos intente acabar con el régimen comunista en lugar de sentarse a negociar en un marco de confianza recíproca que no ha sido posible establecer todavía, a pesar de los esfuerzos de distensión realizados por Corea del Sur en el marco de una hipotética reunificación de esta península asiática, partida en dos por el paralelo 38 tras la guerra de 1950-53.

Aunque los malentendidos vienen de lejos, sobre todo a partir del abandono del Tratado de No Proliferación Nuclear por Corea del Norte en 1992, poco después de la victoria electoral de Bill Clinton, no deja de ser curioso que la actual subida de tensión se deba a un hecho apenas relevante: la decisión de un banco asiático, acusado hace un año de blanquear dinero por cuenta de Corea del Norte, de congelar un fondo norcoreano de 24 millones de dólares por temor a represalias financieras norteamericanas. Profundamente irritado por ello, el régimen del dictador Kim Jong-il decidió a su vez suspender “sine die” las negociaciones hasta entonces entabladas en la llamada “Mesa de los Seis” (Corea del Norte, Estados Unidos, China, Japón, Corea del Sur y Rusia) para buscar alternativas al programa nuclear.

Desde entonces hemos asistido a una continua escalada de tensión que, en buena medida, ha ido paralela a la provocada por Irán en el Cercano Oriente con la reafirmación del derecho soberano de los dos países a mantener sus respectivos programas nucleares que, en el caso de Corea del Norte, va más allá del mero enriquecimiento de uranio para traspasar sin tapujos la barrera de la fabricación de armas atómicas. Se está dando así la curiosa paradoja de que Corea del Sur, principal aliado de Estados Unidos en la zona, junto a Japón, se ha visto frenado en sus intentos de distensión con el Norte, que, por cierto, valieron el Nobel de la Paz al anterior presidente surcoreano Kim-Dae-jung tras su histórico encuentro con el dictador Kim Jong-il en la capital norcoreana.

En este contexto acaba de producirse otro hecho de alcance histórico: la visita a China del nuevo primer ministro japonés, Shinzo Abe, quien ha reconocido ante el presidente chino, Hu Jintao, los “enormes sufrimientos” infligidos por Japón a China y Corea durante la II Guerra Mundial. Para valorar esta declaración, que supone un paso de gigante en el acercamiento de las dos grandes potencias asiáticas a pesar de sus diferencias ideológicas y estratégicas, hay que tener en cuenta la decisión china de suspender los encuentros bilaterales de alto a nivel a partir de la peregrinación pública que el antecesor de Abe, Junichiro Koizumi, hizo al santuario del nacionalismo japonés de Yasukuni, que para los chinos supone una ofensa a su memoria histórica. Lo curioso es que Abe también es un ferviente nacionalista y que, de alguna manera, va a estar obligado en un futuro más o menos inmediato, a visitar también el famoso santuario que tanto ofende a los chinos, aunque ha dejado bien claro que, si lo hace, no dará publicidad a su gesto para que las autoridades chinas no se sientan humilladas...

Aunque nos pueda parecer anecdótica la declaración del joven primer ministro japonés, lo cierto es que ha sido indispensable para que Shinzo Abe obtenga del presidente chino la promesa de intervenir cerca del presidente norcoreano para que renuncie a su propósito de proceder a ensayos con armas nucleares y evitar así una subida insoportable de la tensión internacional. La respuesta inmediata del Consejo de Seguridad a este eventual ensayo sería la aplicación de sanciones económicas, financieras y diplomáticas, algo que Corea del Norte ha adelantado ya que interpretaría como una “declaración de guerra”.

Hasta qué punto el Gobierno chino está dispuesto a mediar cerca de su vecino y aliado norcoreano está todavía por ver. No obstante, dadas las buenas relaciones económicas que China desea mantener con Estados Unidos, es previsible que contribuya a bajar la tensión actual aunque también resulte coherente que trate de pescar todo lo posible en las turbulentas aguas de la zona mediante acuerdos de cooperación económica con Japón, además de la satisfacción histórica obtenida por las disculpas de su primer ministro, que ha prolongado su primer viaje al extranjero a Seúl, donde le espera otra dosis de humildad política ya que los coreanos también fueron víctimas de la violencia nipona en la guerra mundial. Por supuesto, la eventual vuelta de Corea del Norte a la “Mesa de los Seis” como posible resultado de la mediación china, va a estar ahora más supeditada que nunca a sus exigencias de ayuda económica para mejorar el nivel de vida de sus habitantes así como para disuadir a Estados Unidos de que vea en el régimen de Pyongyang la tercera pata, junto a Bagdad y Teherán, del famoso “eje del mal” definido por el presidente Bush tras la tragedia del 11-S. En todo caso, la visita de Abe a China para establecer nuevos puentes de entendimiento entre las dos potencias asiáticas, es la mejor noticia que podía producirse en medio de un clima de crisis nuclear que nos devuelve a los peores tiempos de la guerra fría.

Manuel Cruz
Analista internacional

Análisis Digital, 10 de octubre de 2006

Difunden cartas de Hemingway donde admite haber matado prisioneros

Difunden cartas de Hemingway donde admite haber matado prisioneros

El diario Corriere della Sera adelanta fragmentos de un libro de un periodista alemán, donde revela cartas del escritor estadounidense en las cuales admite haber eliminado a 122 prisioneros germanos.

Hurgando en las cartas del célebre Ernest Hemingway, el periodista alemán Rainer Schmitz sacó a la luz un controvertido fragmento de la vida del escritor estadounidense donde admite que mató a 122 prisioneros alemanes durante la Segunda Guerra Mundial.

El diario Corriere della Sera cuenta que Schmitz acaba de publicar un libro donde recopila distintos episodios y anécdotas de escritores famosos, avalados con documentos recogidos a lo largo de varios años. Y hace hincapié en particular en el caso de Hemingway.

Cuenta que en junio de 1944 el autor de "Adiós a las armas" se unió al regimiento 22 de la IV División de Infantería estadounidense como oficial. Y agrega que trabajaba para la OSS, el servicio de inteligencia que luego se transformaría en la CIA.

En esa situación tuvo oportunidad de interrogar a prisioneros alemanes. En una carta que según Schmit envió años más tarde a Charles Scribner, su editor, Hemingway relata un episodio particular de su labor en el lugar.

"Una vez maté a un kraut de los SS particularmente descarado. Cuando le advertí que lo mataría si no abandonaba sus propósitos de fuga, el tipo me respondió: Tú no me matarás. Porque tienes miedo de hacerlo y porque perteneces a una raza de bastardos degenerados. Y además, sería una violación de la Convención de Ginebra . Te equivocas, hermano, le dije. Y disparé tres veces, apuntando a su estómago. Cuando cayó, le disparé a la cabeza. El cerebro le salió por la boca o por la nariz, creo".

Pero no termina ahí el tema, de acuerdo a Schmit. En junio de 1950 Hemingway escribe otra carta haciendo referencia a los episodios vividos en la guerra. En este caso la envió a un profesor de literatura de la Universidad de Cornell, llamado Arthur Mizener:

"He hecho el cálculo con mucho cuidado y puedo decir con precisión que he matado a 122 prisioneros".

Hemingway nunca negó que le atraían las armas, aunque siempre en relación a la caza, pero esta sería la primera vez que se revela un aspecto tan particular del escritor de: "Por quién doblan las campanas".

 

Periodista Digital, 28 de septiembre de 2006

Alcaraz acusa al sustituto de Peces-Barba de ser “mucho más sectario”

Alcaraz acusa al sustituto de Peces-Barba de ser “mucho más sectario”

Rodríguez Uribes: “Las relaciones con la AVT mejorarán, si ellos quieren”

José Manuel Rodríguez Uribes, nuevo director general de Apoyo a las Víctimas de Terrorismo, declara a elplural.com que tiene intención de reunirse con las víctimas individualmente y todas las asociaciones. Respecto al tenso trato que existe entre el Gobierno y la Asociación de Víctimas del Terrorismo, se muestra positivo y lanza un mensaje: “Las relaciones con la AVT mejorarán, si ellos quieren que mejore”.

Rodríguez Uribes deja claro que el presidente José Luis Rodríguez Zapatero “ha recibido varias veces a todos los colectivos de víctimas, incluido la AVT”.

Alcaraz, ya ha embestido
José Alcaraz, polémico presidente de la AVT, no ha tardado en arremeter contra Rodríguez Uribes. El pasado 11 de septiembre, afirmó -sin conocerlo personalmente- que el nuevo director es “mucho más sectario” que Gregorio Peces-Barba. Asimismo, sostuvo que pretende continuar su proyecto de “control” partidista de las víctimas opuestas al diálogo con ETA.

A por el fin del terrorismo
A este respecto, Rodríguez Uribes sostiene que nadie debe tener dudas de que “el objetivo principal del Gobierno al dialogar con ETA es acabar con el terrorismo”.

Valoración positiva de Peces-Barba
“La experiencia de estos dos años ha sido muy positiva”, dice Rodríguez Uribes de la gestión de Peces-Barba. Igualmente, elogia el diagnóstico de la situación que ha hecho su predecesor. “Ahora, continuaremos con este trabajo y tenemos que reforzar el tema de la reinserción laboral de las víctimas, sobre todo las del 11-M”.

Intentará unir a las víctimas
Preguntado por la división entre los colectivos de víctimas, Rodríguez Uribes afirma que hará “todo lo posible” para reducir estas diferencias.

Dos subdirecciones
Asimismo, Rodríguez Uribes anuncia que en el mes de diciembre su dirección general tendrá un edificio en Madrid como sede y que habrá dos subdirecciones: la de Ayudas (que sustituirá a la antigua oficina del Ministerio de Interior) y la de Apoyo a las víctimas (que acogerá la filosofía del Alto Comisionado).

“Ha facilitado mucho la labor”
Roberto Manrique, portavoz de la Federación Autonómica de Asociaciones de Víctimas del Terrorismo y vicepresidente de la Asociación Catalana de Víctimas de Organizaciones Terroristas dice de Rodríguez Uribes que “ha facilitado mucho la labor” porque las víctimas “se tienen que dirigir exclusivamente a él” y no a diferentes organismos como antaño.

Campaña de desprestigio
Además, Manrique comenta que “no” entiende “la campaña de desprestigio” contra Peces-Barba y Rodríguez Uribes. “Gracias a su trabajo y a la ampliación de plazo para ser reconocido como víctima, hay un alto número de ellas que han podido cobrar indemnizaciones y pensiones”, sostiene. “Si alguien no quiere colaborar es su problema, no del resto”, concluye animando a todos los colectivos a presentar propuestas y prestar su experiencia al nuevo director general de Apoyo a las Víctimas de Terrorismo.

LUIS MARCHAL

 

elplural.com, 25 de septiembre de 2006

EUTANASIA: COMO LOS NAZIS

EUTANASIA: COMO LOS NAZIS Quienes reclaman la implantación de la eutanasia generalmente intentan que no se asocie su exigencia con la práctica criminal ejercida por los nazis. Pero esta asociación no puede obviarse.

ALEGATO A FAVOR DEL RESPETO A LA VIDA (extracto).

La pretensión de dar muerte, a petición suya, a personas gravemente enfermas, o también a aquellas que ya no sean capaces de expresar ese deseo mediante una clara manifestación de su voluntad, está siendo nuevamente planteada de manera enérgica e insistente después de un período latente de unos cincuenta años. Incluso un ministro de la CDU ha respaldado la tesis de que habría que ir más allá de la legislación holandesa: poder dar muerte sin mediar el deseo del paciente.

Quienes reclaman la implantación de la eutanasia generalmente intentan de que no se asocie su exigencia con la práctica criminal ejercida por los nazis. Pero esta asociación no puede obviarse. Hace ya mucho tiempo que se detectó. En relación con los procesos seguidos contra los médicos que practicaron la eutanasia en el III Reich, el médico americano Leo Alexander escribió en 1949 que “todos los que se ocuparon del origen de esos delitos manifestaron con toda claridad que fueron desarrollándose poco a poco a partir de detalles insignificantes. Al comienzo se apreciaban sutiles modificaciones de acento eutanásico en la actitud fundamental. Se empezaba diciendo que hay circunstancias en las que ya no se puede considerar que una persona lleva una vida digna, consideración ésta que es primordial para el movimiento pro eutanasia. En un estadio inicial esa postura se refería solamente a los enfermos graves y crónicos. Cada vez se fue ensanchando más el campo de quienes caían bajo esa categoría, y así se extendió a los socialmente improductivos, a los indeseables desde el punto de vista ideológico, a los que eran clasificados como racialmente indeseables... No obstante es decisivo reconocer que la actitud respecto a los enfermos incurables fue el sórdido detonante que tuvo como consecuencia ese cambio total de la conciencia”.

La diferencia esencial entre la práctica de entonces y la seguida en la actualidad estriba en que las muertes de enfermos psíquicos de aquella época (en las cuales se probó por primera vez el método del gaseamiento) se produjeron sin fundamento jurídico alguno, por lo cual el obispo de Münster, Conde von Galen, pudo presentar también una denuncia por asesinato, que naturalmente fue rechazada. En aquel oscuro período órdenes secretas del Führer hicieron ineficaz el brazo de la Ley. Pero hoy en Holanda la ley también es ineficaz “sin órdenes de un Führer”. Después de legalizar la muerte a petición, las muertes despenalizadas sin petición previa han llegado a miles, de manera que los ancianos holandeses a menudo prefieren huir a las residencias de ancianos alemanes. Ya en el 2001 un tercio de estas eliminaciones se perpetró por dictamen médico, o por deseo de los familiares.

Se dirá que en aquel entonces los individuos enfermos eran eliminados en interés del bien del pueblo, con objeto de ahorrar costes sanitarios, mientras que hoy deberán morir por su propio interés, cuando la vida ya no posea ningún valor para ellos. Esta observación pasa por alto que los nacionalsocialistas también argumentaban sobre la base del interés del paciente y de su dignidad.

La película titulada Ich klage an (“Yo acuso”), que en su momento promovió Joseph Goebbels con actores de primera fila, muestra a una mujer joven enferma de esclerosis múltiple a la que un médico amigo rehúsa, por convicción, aplicar la inyección letal, y a la que su marido, igualmente médico, mata por compasión, después de una conmovedora despedida, denunciando posteriormente ante los tribunales la ley que le prohíbe semejante ayuda. Tampoco el teólogo debería cometer el error de socorrer a alguien informándole de que Dios ha dado al hombre el entendimiento de juzgar por sí mismo cuándo llega el momento de partir. Ante unos niños ingresados en la clínica con invalidez severa, a la mirada del médico le bastan unos pocos segundos para quedar ciega y comenzar a deslizarse por un plano inclinado que de hecho terminaría consolidando el abismo del asesinato en masa.

Los dictámenes psiquiátricos que en aquella época enviaban a los pacientes a la muerte no delatan que la cuestión en juego fuera el dinero, o el interés colectivo, sino más bien el interés de aquellos a los que habría que liberar de una vida carente de valor. Naturalmente que detrás de esto se hallaba el interés político, en especial de la política en unos tiempos tan oscuros. Ante el hecho de que la nueva llamada a la eutanasia halle hoy eco coincidiendo, de forma puramente casual, con un momento en que el desarrollo demográfico plantea de forma cada vez más aguda el problema de la asistencia a los ancianos... ¿quién desea hablar de buena conciencia? Hoy, como entonces, ahí se ofrece una salida que posee el encanto de una más barata solución final. ¿Pero puede permitirse tal salida una sociedad humana?

A mi juicio, los argumentos que se aducen en contra de la eutanasia son concluyentes para todo el que acepte la fuerza de la razón. El fundamento de nuestro ordenamiento jurídico es el respeto del hombre a sus semejantes. Ese respeto no debe condicionarse a la presencia de determinadas características o circunstancias. El único criterio que debe prevalecer es la pertenencia al género humano. De lo contrario cabría matar, por ejemplo, a las personas que estuvieran dormidas o inconscientes. Y generalmente sería una decisión de la mayoría la que determinara a qué hombres se les debe garantizar los derechos como persona y a cuáles no. Si fuera éste el caso, entonces el reconocimiento de los derechos humanos se convertiría en una concesión. Los hombres no pertenecerían a la familia humana por derecho propio, sino que serían adoptados en ella bajo determinadas circunstancias. Y así ya no se podría hablar de derechos humanos.

Se insiste entonces en que hay que considerar al hombre como sujeto libre precisamente porque se respeta su capacidad de disponer sobre su propia vida. De hecho, el ordenamiento jurídico no sanciona la tentativa de suicidio. Por cierto que ha habido filósofos, desde Platón a Wittgenstein, que han considerado el suicidio voluntario como algo esencialmente rechazable. Sin embargo, la competencia de la comunidad jurídica termina cuando alguien desea marginarse de esa estructura interpersonal. Si quiere hacerlo, entonces ha de hacerlo solo, puesto que todo el que se presta a ayudarle en esa actuación, o incluso la lleva a cabo en su lugar, se encuentra dentro de esa estructura. So pretexto de respetar al otro como sujeto libre, éste no puede destruir ese mismo sujeto de libertad. Aquí valen las palabras de Hegel: “La obra de la libertad absoluta es la muerte”. Y ningún hombre tiene el derecho de exigirle a otro que le diga: “Tú no debes seguir existiendo”.

Es obligado aclararle que él no posee ese derecho, pues si lo tuviera sería inevitable que ese derecho se convirtiera en deber. Si poseyera ese derecho, entonces también cargaría con la responsabilidad total por todos los cuidados y atenciones, por todos los costes y privaciones que devenga de sus semejantes. Podría librarse de esa carga de un plumazo en lugar de gastar el “patrimonio familiar”. ¿Qué hombre sensible no sentiría en tales circunstancias el deber moral de secundar el silencioso gesto que le está sugiriendo: “Ahí tienes la salida”? La posibilidad legal de la muerte a petición produce esa misma petición. Hay aquí una lógica férrea.

El tema de la autodeterminación sigue siendo problemático en este caso. Hay que hacer esfuerzos para no ver aquí una actitud cínica. Las investigaciones han puesto de relieve que la mayoría de las peticiones de suicidio asistido no se han debido a grandes dolores, sino a situaciones de abandono. Casi siempre desaparecen tales deseos –en caso de que no se trate de algo enfermizo– cuando un semejante, que puede ser incluso el médico, muestra un interés auténtico y efectivo por la vida del enfermo. En el momento de los dolores más agudos y de una autonomía muy reducida, en el que el paciente necesita precisamente la entrega abnegada del otro, la solidaridad y el alivio de sus dolores, constituye una excusa cínica poner en suerte una ficticia autodeterminación, en el fondo para sustraerse uno de esas obligaciones.

“Tú ya no debes existir” es la expresión más extrema de falta de solidaridad. Ante el paciente el médico representa la aprobación de su existencia por parte de la comunidad solidaria de los vivientes, aún cuando no le fuerce a vivir. Justamente en momentos de inestabilidad anímica, cuando la conciencia está en condiciones catastróficas, el médico, o incluso el psiquiatra, podría especular sobre el deseo del paciente de dejarse quitar de en medio, y esperar entonces el momento de poder ejecutar dicho deseo.

Entre las causas que objetivamente han contribuido a la reedición del pensamiento eutanásico también se encuentran las nuevas prácticas de prolongación artificial de la vida [medicina intensiva], con la consiguiente explosión en los gastos sanitarios. La oposición al movimiento eutanásico sólo puede justificar su firme resolución si tiene en cuenta estos factores objetivos. Es desde luego cierto que desde hace mucho tiempo en nuestro país se muere de forma miserable. Sobre todo en clínicas, es decir, en casas que no están hechas para morir, sino para curar. En una clínica se lucha contra la muerte, como es natural, aunque esa lucha finalice siempre con la capitulación. Pero la capitulación frecuentemente acontece demasiado tarde. Después de que los enfermos o ancianos sean obligados a vivir de cualquier modo, a pocos les quedan ganas de “bendecir lo temporal”. A la muerte finalmente se sucumbe. La “eutanasia activa”, es decir, matar, es tan sólo el reverso de un activismo que cree estar obligado a “hacer algo” hasta el último momento, si no con la vida, entonces con la muerte. A la vista de nuestras posibilidades técnicas, la medicina ya no puede continuar secundando el principio de mantener toda vida humana en todo momento mientras sea técnicamente posible. No puede hacerlo por razón de la dignidad humana, que también pide un digno dejar morir.

¿Realmente tiene que soportar una persona anciana de 88 años, que ha sufrido una hemorragia cerebral y permanece inconsciente, una operación dos días antes de su fallecimiento?

A la vista de las crecientes posibilidades de la medicina, la ética médica tiene que desarrollar nuevos criterios para establecer los protocolos de la actuación ordinaria, criterios según los cuales hemos de sostener a las personas enfermas, prestándoles la atención y suministrándoles los cuidados médicos de acuerdo con la edad, expectativas de curación y demás circunstancias personales. Quien censura la renuncia al empleo de medios extraordinarios y la califica de muerte por omisión, prepara el camino –frecuentemente de modo intencionado– el camino para la “activa ayuda a morir” [eutanasia], esto es, para matar. El movimiento hospitalario, y no el movimiento pro eutanasia, es la respuesta digna y humana a la situación actual. La iniciativa y la solidaridad son las fuerzas que hay que movilizar ante los problemas que nos salen al encuentro, cuando la salida barata queda cerrada inexorablemente. Si el morir no se entiende como parte del vivir, entonces se abre paso la cultura de la muerte.


Autor: Robert Spaemann.

Fecha: 13-09-2006

Fuente: http://www.solidaridad.net

Traducción del alemán: José María Barrio Maestre

 

Ejecutados los tres católicos en Indonesia

Ejecutados los tres católicos en Indonesia


PALU, viernes, 22 septiembre 2006 (ZENIT.org).- Han sido fusilados a las 01.10 del viernes, hora local los tres católicos de Poso (Indonesia) condenados a muerte en medio de procesos judiciales que suscitan serias dudas, informa la agencia AsiaNews.it.

Los periodistas no han podido seguir el acontecimiento, aunque por el despliegue de medidas de seguridad, personas del lugar consideran que la ejecución tuvo lugar en el aeropuerto de Mutiara, en Palu.

El padre Jimmy Tumbelaka, orientador espiritual de los tres coñeadnos, también ha confirmado la noticia a AsiaNews.it.
Numerosas manifestaciones de protesta estaban teniendo lugar tras anunciarse la ejecución en varios puntos de Indonesia.
Fabianus Tibo, Dominggus Da Silva y Marinus Riwa fueron condenados por su supuesta implicación en la muerte, hace seis años, de 200 musulmanes en el contexto del enfrentamiento interreligioso que ensangrentó las islas indonesias Célebes.

En su conjunto, los sangrientos enfrentamientos de Poso -1998 a 2001- entre cristianos y musulmanes costaron la vida a más de dos mil personas.

Condenados desde el año 2000, los tres católicos vienen pasando por sucesivos aplazamientos de su ejecución, el último el pasado 12 de agosto; la víspera Benedicto XVI intervino ante el presidente de Indonesia solicitando un gesto de clemencia a favor de los tres condenados a la pena capital.

«El caso de “Tibo y compañeros” ha atraído la atención internacional --recordaba en días pasados AsiaNews.it--: el proceso que les ha llevado a la pena capital ha estado viciado de procedimientos ilegales, como testimonios no escuchados y pruebas no aceptadas por los tribunales».

Igualmente se denunció muchas veces que la vía judicial se recorría marcada por intimidaciones a gran escala de extremistas islámicos


Tibo y Riwa pidieron recibir sepultura en el pueblo de Beteleme en Morowali, Poso. Da Silva pidió ser enterrado en su pueblo natal, en la provincia de Nusa Tenggara Este.

«Dejad que de mi cuerpo se ocupe mi familia, no la Oficina del fiscal», pidió Tibo.

Según Usman Hamid, director de la Comisión de Desaparecidos y Víctimas de Violencia (conocida como «Kontras»), «matando a los tres el Estado viola los derechos humanos e impide que se arroje luz sobre los verdaderos responsables de aquellos enfrentamientos».

Indonesia es el mayor país musulmán del mundo: el 90% de sus 245 millones de habitantes pertenece a tal credo.
ZS06092112

 

El cardenal Etchegaray, con Blázquez. El Vaticano renueva su apoyo al "camino para la paz" en Euskadi

El cardenal Etchegaray, con Blázquez. El Vaticano renueva su apoyo al "camino para la paz" en Euskadi Roma depositó este fin de semana, en la basílica de Loyola, un mensaje de aliento sobre el final del terrorismo en el País Vasco. Roger Etchegaray, vicedecano del Colegio Cardenalicio, subrayó que el proceso de paz "esta abierto". Fue durante una homilía en el santuario guipuzcoano, que sirvió para constatar la sintonía de la Santa Sede con la posición de los obispos vascos, entre ellos, el presidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE), Ricardo Blázquez.

El obispo de Bilbao, también el de San Sebastián, Juan María Uriarte, y varios representantes políticos guipuzcoanos escucharon la misa que el cardenal vascofrancés ofreció el domingo en Loyola, donde no obvió la situación actual del País Vasco.

Irreversible
Etchegaray participó en la clausura del 450 aniversario de la muerte de San Ignacio, al que reclamó en sus rezos que diera "luz" a quienes deben embarcarse en un "camino para la paz" que, señaló, "está abierto". Concretó aún más su mensaje y se mostró confiado en que "las armas callarán para siempre", porque se va a alcanzar una paz "irreversible".

Dudas
Son palabras que llegaron a Loyola en un momento muy oportuno; después de un verano en el que han surgido dudas sobre la marcha del proceso iniciado tras el alto el fuego de ETA, a raíz, sobre todo, del último comunicado de los terroristas y del endurecimiento dialéctico de Batasuna.

Superar obstáculos
Es como si Etchegaray hubiera viajado desde Roma para inyectar dosis de ánimo y actualizar el llamamiento de Benedicto XVI del pasado mes de abril. Dos semanas después de la declaración de la tregua, alentó a los españoles a "superar los obstáculos que puedan presentarse a lo largo de este camino".

Camino espiritual
En aquella ocasión, el Papa animó desde la Plaza de San Pedro a "intensificar los esfuerzos por consolidar horizontes de paz". El domingo, en la basílica de San Ignacio, el cardenal vascofrancés invitó a emprender ese "camino abierto" a quien quiera tomarlo. Aclaró que no sólo se refería a la vía política; también a la "espiritual".

Pedir perdón
"Sólo el perdón y su aceptación pueden conducir a la paz", sentenció Etchegaray, que recuperó así el planteamiento de Blázquez. El pasado 15 de agosto, el presidente de la CEE pidió a los terroristas "el valor de pedir perdón" para fortalecer la paz. Antes, en mayo, abogó por "pedir y recibir el perdón" para restaurar las heridas del terrorismo y lograr una "amplia reconciliación".

Obispos vascos
La coincidencia en el discurso no es casualidad. El vicedecano del Colegio Cardenalicio se remitió a la declaración de los tres obispos vascos, posterior al alto el fuego, en el mostraban su esperanza por el proceso de paz, frente a las tesis más duras del ex presidente de la CEE, Antonio María Rouco Varela, o el arzobispo de Toledo, Antonio Cañizares.

Cardenal de confianza
La homilía de este fin de semana no supone sino un espaldarazo del Vaticano a la posición que mantiene Blázquez con respecto al proceso de paz, caracterizada por una actitud positiva. El vínculo de Etchegaray con Benedicto XVI es estrecho, es un hombre de su confianza.

Líbano e Irak
Además de vicedecano del Colegio Cardenalicio, el purpurado vascofrancés es presidente emérito del Pontificio Consejo Justicia y Paz. Recientemente, se desplazó al Líbano como enviado del Papa y allí se reunió con los máximos representantes políticos. Con Juan Pablo II al frente de la Iglesia, viajó a Irak en 2003. Es decir, es uno de los miembros de la Curia romana más implicados en misiones de paz.

Mediador
De hecho, el nombre de Etchegaray ha sonado en alguna ocasión como posible mediador entre ETA y el Gobierno, a propuesta del entorno socialista, un papel que rechazado por el propio cardenal y también por la izquierda abertzale, tras la fallida experiencia de Zurich, en la que medió el obispo Uriarte, de San Sebastián, durante el Gobierno de José María Aznar.

IÑIGO PICABEA A.

Elplural.com, 5 de septiembre de 2006

Repensar la paz

Repensar la paz

Entrevista con el catedrático de Filosofía del Derecho Jesús Ballesteros

VALENCIA, lunes, 28 agosto 2006 (ZENIT.org).- El cristianismo es una religión de paz, explica en esta entrevista Jesús Ballesteros, catedrático de Filosofía del Derecho y Filosofía Política en la Facultad de Derecho de la Universidad de Valencia.

El profesor Ballesteros, experto en derechos humanos y diálogo intercultural, acaba de publicar el libro «Repensar la paz», de EUNSA, en el que recuerda que para hacer posible la paz en el mundo es necesario defender los derechos humanos, la democracia liberal y el estado de derecho, evitando las trampas del economicismo y la insolidaridad, como explica en esta entrevista concedida a Zenit.

--Usted vincula la disgregación familiar con el auge de la violencia. ¿El mundo está en guerra porque se ha deshecho la familia?

--Ballesteros: El desarraigo familiar con la consiguiente pérdida de vínculos afectivos es el mejor caldo de cultivo para el desarrollo de la violencia en sus diferentes formas, en cuanto elimina la conciencia moral, la convicción de la existencia de obligaciones con los otros, y facilita la manipulación de los distintos fanatismos.

Por ello todas las ideologías totalitarias han tratado de reducir o anular la realidad familiar, en cuanto ámbito de formación de la personalidad.

Sin embargo hay que tener en cuenta que las causas que llevan a las guerras guardan sobre todo relación con el deseo de control de los recursos naturales, el incremento del lucro, y el afán de poder.

--¿Cómo se sustituye el concepto de «seguridad nacional» con el de «seguridad humana» que propone usted?

--Ballesteros: Es necesario cobrar conciencia de que el incremento de la capacidad armamentística no produce de suyo una sociedad mas segura, ya que el factor determinante para la paz es la exclusión del odio, y de la indiferencia ante el sufrimiento ajeno.

Se trata de comprender que el problema de la paz va mucho mas allá de las exigencias de la defensa militar.

Requiere ante todo esforzarse por extender las condiciones dignas de vida para todos, erradicando la miseria y protegiendo el ambiente.

--¿La paz es el camino, como sugirió Gandhi, o debemos pensarla como una meta?

Ballesteros: Como decía el propio Gandhi, no podemos separar los medios (la «ahimsa», la no violencia) del fin (la «sathyagraha», la fortaleza de la verdad) ya que «los medios son como la semilla y el fin como el árbol».

La paz debe estar en los medios y en los fines. Fines buenos, como el mayor reconocimiento de los derechos, pueden pervertirse si se recurre a la violencia para lograrlos y por otro lado la paz no puede lograrse por cualquier medio, por ejemplo, pagando un precio político, negando la legalidad, negociando políticamente con los terroristas, despreciando a las victimas.

Esto no sería paz sino claudicación. Y como decía también Gandhi está más lejos de la verdadera paz el cobarde que el violento.

--Hay todavía conflictos que surgen de malentendidos entre cristianos, pensemos en Irlanda del Norte. ¿En qué sentido el cristianismo puede erradicar las causas de la violencia?

--Ballesteros: Normalmente tras la apariencia de conflictos religiosos, se esconden conflictos basados en las desigualdades económicas, y sociales, ya que en principio las religiones son mas bien un factor de paz, en cuanto tratan de presentan la importancia de la confianza en Dios, y de la comprensión con el prójimo.

Es cierto que existen profundas diferencias entre las religiones. Existen religiones cerradas, que se esfuerzan por lograr exclusivamente la solidaridad interna del grupo mediante la presión social, proyectando la culpa hacia el exterior a través del recurso a chivos expiatorios, siempre externos al grupo.

Existen religiones abiertas, que proponen como exigencia el amor universal, sin limitaciones espacio-temporales. El cristianismo es sin duda el paradigma de la religión abierta, ya que consiste en la imitación de Cristo, que asume las culpas de todos, y perdona a todos.

El cristianismo es por tanto la perfecta paz, la total negación de la violencia. Otra cosa es que desgraciadamente a veces se haya vivido de espaldas a su exigencia básica

--Usted critica el «yihadismo» islamista y los excesos de la llamada «guerra contra el terrorismo». ¿Cómo contrarrestar esta espiral violenta que parece instalada en el mundo?

--Ballesteros: La espiral de violencia sólo puede frenarse con el reconocimiento universal de los derechos, que excluya en todos los casos la muerte de los no beligerantes.

Los derechos humanos deben considerarse como algo que tiene validez por encima de las diferentes culturas. Ello a su vez no debe confundirse con el etnocentrismo.

Instituciones surgidas en Occidente como el Estado de derecho, la distinción religión-política y la democracia representativa son elementos importantes en la defensa de esos derechos, pero eso no significa que no hay también aspectos que corregir en Occidente como el escaso respeto a los seres humanos en su etapa inicial y final, y la indiferencia ante las condiciones de miseria de millones de seres humanos.

Es indispensable el diálogo de culturas, regido por el principio de la reciprocidad. Está muy bien que se construyan mezquitas en Occidente, pero es exigible que en los países de mayoría musulmana se abran también iglesias y catedrales.
ZS06082802