Blogia
Foro El Salvador

Iglesia católica

Evangelización y caridad no pueden separarse, dice el Papa a los obispos latinoamericanos

Evangelización y caridad no pueden separarse, dice el Papa a los obispos latinoamericanos

El padre Lombardi comenta el discurso de inauguración de la Conferencia de Aparecida

 

APARECIDA, lunes, 14 mayo 2007 (ZENIT.org).- Benedicto XVI ha sabido hablar a los pastores de la Iglesia en América Latina con tonos profundamente espirituales y al mismo tiempo encarnados en la realidad, considera el director de la Oficina de Información de la Santa Sede, el padre Federico Lombardi, al comentar la conferencia inaugural de la Quinta Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe.

 

«El Papa ha centrado el discurso a partir del anuncio de Dios, que es amor, y de la vida de la Iglesia, en la que este anuncio se concreta, se cultiva y difunde», explica el sacerdote, que es también director de «Radio Vaticano».

 

«El discurso del Papa, sin embargo, no ha sido ni mucho menos espiritualista, desencarnado del mundo que le rodea. De hecho, era una de las grandes expectativas: ¿cómo afrontaría en clave cristiana los desafíos de las grandes injusticias, de las desigualdades de este continente».

 

«Desafíos que han sido afrontados también en el pasado pero con ideologías: por una parte con un liberalismo materialista, por otra con el marxismo».

 

«El Papa ha respondido con un discurso sumamente equilibrado y profundo, diferenciando la tarea del anuncio de la Iglesia de la tarea del compromiso directamente político», indica.

 

De este modo, ha subrayado a los micrófonos de la emisora pontificia el portavoz vaticano, «la Iglesia propone valores, ofrece una visión religiosa del hombre y de la realidad que es esencial, que no debe ser presentada con términos reductivos, simplemente materiales».

 

«Los valores del amor y la justicia que son presentados por el Evangelio y por el anuncio de la Iglesia ayudan a quienes se comprometen también en crear estructuras de carácter social, económico y político a avanzar hacia una justicia cada vez mayor, a encontrar en la realidad de la historia soluciones que sean racionales, correctas, que tengan verdaderamente en cuenta al ser humano en su totalidad».

 

El Papa dijo que la Iglesia no hace política, pero se convierte en abogada de la justicia y los pobres e invitó a llenar un enorme vacío en el campo político.

 

«Una tarea característica de los laicos consiste precisamente en transformar el mundo, en hacerlo más justo, hacerlo más humano, que responda mejor a las exigencias de una convivencia respetuosa de todos», explica el padre Lombardi.

 

En este contexto, añade, el Papa ha recordado que no es posible separar la evangelización de la ayuda social, de la ayuda a los pobres.

 

«Es algo sumamente característico del anuncio de la Iglesia --explica el portavoz--: tiene dos dimensiones que no pueden separarse. Son los dos mandamientos fundamentales del amor de Dios y del amor al prójimo».

ZS07051405

Turquía: El cristianismo bajo amenaza

Turquía: El cristianismo bajo amenaza Continúan los asesinatos y la persecución

ROMA, viernes, 11 mayo 2007 (ZENIT.org).- Continúa derramándose la sangre de los mártires en Turquía. El 18 de abril el asesinato de dos turcos y un alemán en una editorial cristiana en Malatya, en el este de Turquía, ha vuelto a despertar la preocupación por el destino de los cristianos en el país. Las tres víctimas fueron encontradas atadas de manos y piernas y con sus gargantas cortadas.

 

Los tres hombres trabajaban en la editorial Zirve, que había sido ya antes objeto de protestas por distribuir biblias y proselitismo, informaba el Times de Londres el 19 de abril.

 

El mismo día la BBC informó de que fueron arrestadas 10 personas relacionadas con los asesinatos. La BBC añadió que muchos comentaristas observaron la similitud de estos actos con el asesinato el año pasado de un sacerdote católico por un pistolero adolescente y los disparos a un periodista armenio, también cristiano, en enero. En todos los casos los asesinos eran jóvenes, aparentemente islamistas ultra-nacionalistas.

 

El ministro de asuntos exteriores turco, Abdullah Gul, declaró, según la BBC, que los asesinatos eran «un ataque contra la estabilidad, la paz y la tradición de tolerancia de Turquía».

 

En febrero, el vicario del Papa para la diócesis de Roma, el cardenal Camillo Ruini, visitó Turquía para conmemorar el aniversario del asesinato del padre Andrea Santoro. El misionero italiano fue asesinado por disparos el 5 de febrero de 2006 en la Iglesia Católica de Santa María en Trabzon, en el noreste de Turquía.

 

El cardenal Ruini, durante su homilía el 5 de febrero en la iglesia donde el sacerdote había sido asesinado, dijo: «Hemos venido a ayudar a promover la paz entre los pueblos y las religiones, el respeto por las creencias de cada persona y el amor al hermano y hermana presente en cada persona humana creada a imagen y semejanza de Dios», informaba el mismo día la agencia de noticias Fides.

 

«Hemos venido a promover la libertad religiosa en cualquier parte del mundo, y a pedir a Dios que ilumine todas las mentes y corazones para comprender que sólo se puede adorar verdaderamente a Dios en libertad y amor al prójimo», añadía el cardenal.

 

Extremistas islámicos

Malatya, como Trabzon, es una plaza fuerte islámica, observaba Mechthild Brockamp el 19 de abril en un comentario publicado por la agencia alemana Deutsche Welle. Observaba que el periodista Hrant Dink también fue asesinado en Malatya a principios de este año, y subrayaba el elemento islámico en los disparos al padre Santoro, que tuvo lugar durante las enfebrecidas protestas contra las caricaturas de Mahoma.

 

Cada vez que ocurren estos ataques, las autoridades las califican de caso excepcional, afirmaba Brockamp. Pero el número de tales casos significa que se trata más de un patrón que de una excepción, observaba. Brockamp invitaba al gobierno a resolver el tema subyacente de la libertad religiosa y a asegurar que la minoría cristiana es capaz de practicar su fe sin poner en riesgo su vida.

 

Estos sentimientos son compartidos por la revista alemana Der Spiegel, en un artículo publicado en su página web el 23 de abril. Los últimos asesinatos revelan un problema profundamente arraigado, sostenía la revista. El artículo citaba a Ertugrul Ozkok, editor jefe del principal diario laico turco, Hurriyet, que observaba que en Alemania, los turcos que allí residen han abierto más de 3.000 mezquitas. Preguntaba en un editorial: «Si en nuestro país no podemos soporta unas cuantas iglesias y un puñado de misioneros, ¿dónde está nuestra civilización?».

 

Un artículo publicado el 25 de abril por el Christian Science Monitor citaba a los misioneros cristianos en Turquía que afirman que ahora tienen más libertad para realizar su labor debido a las reformas decretadas como parte del intento del país de entrar en la Unión Europea. Al mismo tiempo se han vuelto más frecuentes los ataques violentos contra objetivos cristianos.

 

El año pasado, indicaba el artículo, fueron bombardeadas algunas iglesias evangélicas, y un líder de una iglesia protestante en la ciudad de Adana fue golpeado con dureza por un grupo de asaltantes.

 

El reportaje también opinaba que, mientras hay una dimensión religiosa en los últimos asesinatos de cristianos, algunos expertos también los atribuyen a la influencia del nacionalismo extremista y a la xenofobia antioccidental que están aumentando en Turquía.

 

Sin embargo, otros reportajes de noticias atestiguan las considerables dificultades a las que se enfrentan los cristianos cuando intentan practicar su fe. Tanto los cristianos como los intelectuales son objetivos frecuentes de actuaciones legales según el artículo 301 del código penal. El artículo permite que se acuse a personas por denigrar la «identidad turca», explicaba un reportaje de Compass Direct News el pasado 27 de noviembre.

 

Compass Direct es un servicio de noticias cristiano con sede en California, que informa sobre persecución religiosa. El reportaje presentaba el caso de Hakan Tastan y Tural Topal, que se presento el 23 de noviembre ante el tribunal penal de Silivri, en el noroeste de Turquía.

 

Como musulmanes convertidos al cristianismo, fueron acusados no sólo de denigrar la identidad turca, sino también vilipendiar al Islam. «No usamos la fuerza para hablar a alguien sobre el cristianismo», declaró Tastan a los medios reunidos fuera del tribunal según Compass Direct. «Pero somos cristianos, y si el Señor lo permite, continuaremos proclamando esto», añadió.

 

Cristianos comparados con terroristas

Compass Direct también informó de que el abogado Kemal Kerincsiz, que intervino por parte de la acusación, es conocido por sus actuaciones contra intelectuales utilizando el artículo 301. «Los misioneros cristianos trabajando casi como grupos terroristas son capaces de entrar en los institutos y entre los estudiantes de primaria», declaró Kerincsiz a los reporteros. El juicio contra los dos cristianos todavía está en marcha.

 

Un artículo del Boston Globe el pasado 9 de diciembre informaba de otras dificultades. El periódico se refería a las dificultades a las que tiene que hacer frente el metropolita Apostolos, obispo ortodoxo griego.

 

En 1971, el gobierno cerró el seminario teológico de Halki en Heybeliada, una isla en el mar de Marmara. El seminario ha preparado generaciones de líderes ortodoxos, pero las autoridades lo cerraron, junto con otros colegios privados. Entre tanto, la comunidad ortodoxa griega de Turquía ha descendido, de 180.000 en 1923, a 3.000 fieles.

 

En general, reconocía el Boston Globe, las minorías religiosas de Turquía, que incluyen cerca de 68.000 ortodoxos armenios, 20.000 católicos, 23.000 judíos, y 3.000 ortodoxos griegos, se enfrentan a numerosas restricciones legales.

 

Los católicos, por ejemplo, encuentran enormes dificultades cuando se trata de obtener derechos legales sobre la propiedad y permisos de trabajo para el clero y las monjas, explicaba Otmar Oehring, en un artículo el 18 de enero para el servicio de noticias Forum 18. Esta agencia con sede en Noruega informa de temas relacionados con la libertad religiosa.

 

Los lugares de culto de las comunidades minoritarias que se permiten que mantengan el reconocimiento legal de fundaciones – como los ortodoxos griegos, los armenios, los ortodoxos sirios y los judíos – son propiedad de estas fundaciones, comentaba Oehring.

 

Pero a los católicos y a los protestantes no se les permite establecer este tipo de fundaciones. En consecuencia, los títulos de propiedad indican que las congregaciones o las comunidades de la iglesia mismas poseen los edificios. Con todo, el estado suele rechazar este reconocimiento. Otros obstáculos legales incluyen problemas para abrir cuentas bancarias y publicar libros y revistas.

 

En el momento de la visita de Benedicto XVI a Turquía a finales del año pasado, según Oehring, representantes del Vaticano y funcionarios del gobierno discutieron la posibilidad de establecer un grupo mixto de trabajo para resolver los problemas de la Iglesia católica en Turquía. Sin embargo, no ha habido progresos en el tema.

 

Durante su visita, el Papa tuvo una reunión con el presidente de la dirección de asuntos religiosos del gobierno. En su discurso, el día 28 de noviembre, el Pontífice pedía un «diálogo auténtico entre cristianos y musulmanes, basado en la verdad e inspirado en un deseo sincero de conocernos mejor los unos a los otros, respetando las diferencias y reconociendo lo que tenemos en común».

 

El Papa también pidió libertad de religión, «garantizada institucionalmente y respetada efectivamente». Un llamamiento que adquiere mayor urgencia, tras los últimos ataques.

 

Por el padre John Flynn

ZS07051106

Monseñor Sebastián niega con rotundidad que haya pedido el voto para partidos de extrema derecha

Monseñor Sebastián niega con rotundidad que haya pedido el voto para partidos de extrema derecha

Monseñor Fernando Sebastián, rechazó ayer en Madrid que recomendase a los católicos el voto para partidos de la extrema derecha, tal y como se ha informado falsamente por algunos medios al recoger fuera de contexto una frase de una conferencia pronunciada hace dos meses en León.

 

Según el prelado, sus palabras han sido interpretadas de manera equivocada, recordando que la Iglesia, en general, no tiene y ni siquiera recomienda los partidos confesionales, ni pide a los católicos los votos para los partidos confesionales. “Más bien exhorta a los católicos a participar en los partidos aunque no sean confesionales con tal de que respeten la libertad de conciencia”. Monseñor Sebastián, que ayer pronunció en Madrid otra conferencia sobre la aportación de la Iglesia durante la transición, aseguró que en ningún momento dijo a quien deben votar los ciudadanos sino con qué criterios morales deben los católicos participar en los partidos aunque no se ajusten del todo a la moral católica. Asimismo añadió que nunca apoyaría a ningún partido que no fuese sinceramente democrático e, incluso, sinceramente constitucionalista. En este sentido quiso dejar bien claro que se negaba a aceptar que la confesión de fe católica sea interpretada como una posición de extrema derecha ya que sería una grave injusticia y un desconocimiento de lo que ha sido la Iglesia para el advenimiento de la democracia en España.

 

Críticas y respaldo

 

No obstante las clarificaciones aportadas por monseñor Sebastián, durante el día de ayer se sucedieron algunas declaraciones basadas en la falsedad inicial. Así, las Juventudes de Izquierda Unida y Batzarre de Pamplona criticaron al prelado –dando por buenas las falsedades que se le atribuían- afirmando que lo situaban “en una posición fascista”. El teólogo seglar Miret Magdalena, por su parte, aprovechó la ocasión para considerar como un error el que los obispos orientasen el voto de los ciudadanos, no sin señalar que monseñor Sebastián “fue un sacerdote progresista que, poco a poco, se fue convirtiendo en un obispo y luego arzobispo verdaderamente conservador”. No obstante, Miret Magdalena dijo que no llegaba a explicarse que monseñor Sebastián “que es un hombre inteligente, salga ahora diciendo esta cosa sorprendente de que hay que votar a la extrema derecha”.

 

Por su parte, el presidente del grupo parlamentario de ERC en el Congreso, aprovechó la ocasión para censurar el “silencio cómplice” de la Conferencia Episcopal Española ante lo que consideró un “pronunciamiento” de monseñor Sebastián en favor de Falange. Agustí Cerd contrapuso esta actitud a la “actuación de la curia” en el caso de los llamados “curas rojos” del barrio madrileño de Entrevías.

 

Saliendo al paso de la polémica suscitada, el presidente del Gobierno foral de Navarra, Miguel Sanz, advirtió ayer en Pamplona de la posibilidad de que las palabras del prelado no se hayan entendido “porque lo conozco y nunca uniría su pensamiento a ninguna idea totalitaria o no democrática”. Tras respaldar al prelado, el presidente navarro consideró que la polémica suscitada no se corresponde con la realidad de su conferencia.

 

Contrapunto

 

Lo que de verdad duele

 

El arzobispo de Pamplona, monseñor Fernando Sebastián, pronunció ayer una conferencia en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, sobre “La aportación de la Iglesia a la Transición”. De sus palabras apenas se ha registrado frase alguna porque toda la atención de los medios de comunicación estuvo centrada en otra conferencia que el mismo prelado pronunció, hace casi dos meses, en León, y sobre la cual algunos medios laicistas han sacado ahora de contexto unas frases para atribuir al prelado nada menos que un llamamiento a los católicos para que voten a partidos de la extrema derecha.

 

En aquélla otra conferencia, monseñor Sebastián, al recordar la clara posición de la Iglesia contraria a la existencia de partidos confesionales católicos, enumeró algunos partidos que se consideran a sí mismos confesionales porque dicen aceptar la doctrina social de la Iglesia. Entre ellos citó a Falange Española y de las JONS, un partido que, pese a ser legal, está considerado por toda la izquierda como un partido ultraderechista. El hecho de que el arzobispo de Pamplona aludiese a este partido, sin significación alguna en la vida política española, “como digno de consideración y apoyo” junto a otros partidos minoritarios que dicen asumir la doctrina católica, ha levantado toda una polvareda política en la que los habituales enemigos de la Iglesia acusan a monseñor Sebastián de defender posturas fascistas, como han hecho las Juventudes de Izquierda Unida.

 

Lo que ha ocurrido es muy simple: se ha atribuido a monseñor Sebastián una falsedad para montar sobre ella toda una pirámide de acusaciones, de acuerdo con el tradicional esquema tan utilizado por el fundamentalismo laicista cuando se trata de perseguir a la Iglesia. Curiosamente, este año se celebra en diversos ámbitos el centenario del llorado cardenal Tarancón para subrayar la valiosa aportación de la Iglesia al proceso de transición española. Uno de los principales empeños que puso entonces la Iglesia fue, -¡cómo se quiere olvidar!- su negativa a respaldar la formación de un gran partido confesional católico dado su expreso deseo de cerrar el capítulo del nacional-catolicismo de otra época y de dar su pleno apoyo a la democracia. La misión de la Iglesia es otra y, por supuesto, como recordaba el propio monseñor Sebastián en su “resucitada” conferencia de León, los cristianos no debemos someterla a la disciplina de ningún partido.

 

Ahora bien, el hecho de que la Iglesia rechace la constitución de partidos confesionales, es decir, compuestos por católicos y destinados solo a los católicos como si existiera una doctrina política católica exclusiva –cuando en política todo es opinable y temporal- no puede en cambio impedir que algún partido incorpore a sus estatutos algunos principios de la doctrina social. Si Falange o la Comunión Tradicionalista Católica se quieren denominar a sí mismos “confesionales”, esa es su exclusiva responsabilidad en la que no entra la Iglesia, pero tampoco se les puede despreciar por ello mismo. Este era el sentido de las palabras de monseñor Sebastián cuando decía que son “dignos de consideración”. De ahí a afirmar que el arzobispo de Pamplona, bien conocido por su valiente posición de vanguardia en el seno de la Iglesia, ha pedido el voto de los católicos para los partidos “fachas”, hay todo un abismo que solo se saben saltar los propios enemigos de la Iglesia, siempre dispuestos a analizar con lupa y sacar de contexto frases que sirvan para sus intereses partidistas.

 

¡Qué diferente hubiese sido la reacción de quienes hoy acusan falsamente al arzobispo de Pamplona si éste hubiera dicho que los partidos de la izquierda atea son dignos de consideración y apoyo! No lo dijo, claro está, pero tampoco hizo lo contrario. Eso si, en el ejercicio de su libertad como persona y como obispo, recordó a los católicos que no deben intervenir en aquellos partidos que expresamente nieguen la existencia de una ley moral natural. En este sentido puede que, en realidad, lo que de verdad ha dolido a quienes ahora han sacado de contexto la alusión a los partidos confesionales, sea la recomendación que hizo expresamente a los católicos: la de no apoyar a partidos que propugnen elementos claramente inmorales, como pueden ser la legitimación de la violencia, la permisividad moral, la legitimación del aborto, de la eutanasia o la disolución del matrimonio y de la familia... Pero dicho esto, aún tuvo la delicadeza y la elegancia espiritual de añadir que los obispos y sacerdotes deben abstenerse de opinar y actuar en todo lo que es políticamente discutible y no tenga graves implicaciones morales, obligatorias para todos. En materia de moral, la Iglesia no calla porque no puede callar, ya que forma parte de su insobornable misión evangelizadora.

 

Análisis Digital, 9 de mayo de 2007

Cristianos, izquierda, sindicatos y acción social

Cristianos, izquierda, sindicatos y acción social

Los cristianos debemos incidir en la cuestión social, una creciente injusticia que se está apoderando de este país y que tiene todas las condiciones para expandirse y prosperar.

 

Históricamente, con mayor o menor acierto, la izquierda y los sindicatos se encargaban de gritar ante la injusticia, aunque no siempre el grito iba acompañado de buenas soluciones.

 

Pero lo de ahora es peor, porque el gobierno de la izquierda, si es que puede calificarse todavía así, no solo mira hacia otra parte sino que colabora activamente con el crecimiento de la injusticia, mientras los sindicatos cada vez más se han convertido, nos referimos a los dos grandes, CCOO y UGT, en aparatos institucionales cuya principal tarea es mantener unas buenas relaciones con el gobierno.

 

No es que el diálogo y la colaboración sean malos, no se trata de eso, sino que no debe evitar una presencia más activa en la corrección de la injusticia.

 

Es evidente que los católicos en el ámbito mundial tienen una notable preocupación por la pobreza en el mundo, pero también lo es que han olvidado en buena medida esta dimensión social en relación a las cuestiones de política interior.

 

En buena medida existe la justificación de la dinámica que ha impuesto el gobierno con leyes que atacan y destruyen los fundamentos de la antropología humana, de las instituciones insustituibles socialmente valiosas, como el matrimonio, la paternidad, la maternidad, el parentesco.

 

Pero esto no puede hacernos olvidar hechos objetivos como la práctica congelación del salario medio en los últimos años, la polarización de la sociedad entre un grupo social amplio pero minoritario, con buenos ingresos y formación, trabajo estable, vivienda asegurada, con capacidad para contratar con una mutua de sanidad y prepararse un plan de pensiones; y otro grupo de dimensión creciente con salarios mileuristas, educación frágil aunque sea titulada, sin vivienda o con enormes problemas para pagarla, que debe recurrir estrictamente a una sanidad cada vez más degradada por el crecimiento de la demanda y que deberán limitarse a percibir unas pensiones que si no lo remediamos resultarán mucho más bajas que las actuales: de jóvenes mileuristas a pensionistas, pobres.

 

El asesor presidencial, David Taguas, ya ha anunciado por donde quieren que vayan los tiros de la revisión de la Seguridad Social, cobrar en función de toda la vida trabajada, no actualizar con la inflación y retrasar las pensiones incluso hasta los setenta años.

 

Hoy ForumLibertas publica otra información relevante que nos explica como la suma de lo que cobra uno de los principales responsables de la Banca Española al año, iguala a lo que perciben 2.400 de españoles con el salario mínimo de 600 euros. Es un dato que señala toda una dinámica.

 

Alguien podrá pensar que esto es demagogia. Efectivamente lo es. Se trata una vez más de la demagogia de los hechos, de un indicador de la insensibilidad social que se está apoderando de todo.

 

Naturalmente se trata de retribuciones especialísimas pero si bajáramos unos cuantos escalones nos encontraríamos también con situaciones desmesuradas y todavía más difíciles de justificar a pesar de que ingresen mucho menos, como es el gran tinglado montado en torno al espectáculo cada vez más denigrante de la televisión.

 

Todo esto no se puede pasar por alto, tampoco debe ser objeto de respuestas maximalistas o carentes de racionalidad económica, pero entre la ignorancia y la denuncia sin soluciones hay todo un amplio espacio intermedio que es al que debemos acudir sin más dilaciones.

 

Editorial de Forum Libertas, 2 de mayo de 2007

El cristianismo domesticado: un debate necesario

El cristianismo domesticado: un debate necesario La participación del columnista irlandés John Waters en el Encuentromadrid ha constituido el precioso testimonio de un hombre libre que, gracias a un uso adecuado de la razón, supera esquemas ideológicos y empieza a abrazar la verdad. Pero además, ha abierto un necesario debate sobre la presencia de los católicos en la vida pública y su reflejo en los medios de comunicación.

La presencia, la agudeza, la sinceridad, la honestidad desgarradora de John Waters no dejan tranquilo a nadie. Las provocaciones de este columnista del Irish Times, descarnadas y pronunciadas en un abrupto y oscuro acento irlandés, obligan a quien le escucha a hacer un sincero examen de conciencia, a revisar actitudes, planteamientos y esquemas que parecían bien asumidos. Él no da nada por descontado. No hace ninguna concesión a la corrección política. Sólo se basa en su experiencia. Es un hombre libre embarcado en un viaje desde el agnosticismo a la búsqueda urgente de la verdad.

 

Muchas son las implicaciones que pueden extraerse del testimonio que pronunció el pasado sábado en Encuentromadrid 2007 y todas ellas son extraordinarias, pero particularmente original fue su reflexión sobre la participación de los católicos en la vida pública y, en particular, en los medios de comunicación. Un análisis situado en el contexto irlandés pero que se puede trasladar perfectamente al caso español.

 

Para Waters, la mentalidad dominante en los medios de comunicación, que es mayoritariamente agnóstica, tolera que exista la religión, pero la percibe como un mito irracional y supersticioso en el que todavía algunos creen. No dudan de que se trata de un vestigio del pasado destinado a desaparecer.

 

Partiendo de esta concepción, y para demostrar su gran sentido de la tolerancia, estos medios dejan espacio a periodistas y portavoces católicos, previamente etiquetados como tales, y les invitan a intervenir en debates sobre determinados temas bien definidos, como son las cuestiones de bioética, la homosexualidad, el aborto, la eutanasia o la moral sexual.

 

No es que estas posiciones que defienden no sean verdaderas o justas; es que, al presentarse en debates y formatos en los que aparecen deliberadamente separadas de los elementos esenciales del hecho cristiano, no contribuyen más que a reforzar una idea de la religión tal y como es definida por el poder progresista y agnóstico, es decir, como la última resistencia irracional a lo que es correcto.

 

En España, podemos llevar más allá la observación de Waters para decir que el mismo riesgo corren (o corremos) aquéllos que justamente reclaman determinados espacios acotados de libertad para la religión frente al laicismo (clase de Religión, símbolos religiosos, etc.), pero se dejan invadir de un instinto defensivo, como si se resignaran a una mera supervivencia y renunciaran a un diálogo a pecho descubierto con la sociedad.

 

Si se reduce a un catálogo cerrado de temas o a unos espacios acotados, el cristianismo está acabado. A juicio del columnista irlandés, “este planteamiento permite seguir el camino del progresismo y cierra cualquier posibilidad de diálogo sobre temas más profundos”.

 

Y ¿cuáles son esos temas más profundos que el poder quiere acallar? Son aquéllos que constituyen la esencia del corazón del hombre: el deseo de felicidad, de verdad, de belleza, de justicia… y también nostalgia de una vida grande, de un bien que no defraude y no decaiga, el anhelo de infinito, de eternidad.

 

“Todo conspira para acallar este grito” del corazón humano y, como advierte Waters, el poder trata de distraer ese deseo con promesas que va presentando una detrás de otra. Siempre hay algo nuevo que comprar, un partido al que votar o una nueva ilusión, pero con el tiempo nada logra satisfacer el deseo del corazón y, entonces, alguien te dice: “Es que lo haces mal”, pero nadie se responsabiliza de esas promesas incumplidas, sólo te invitan a subirte una y otra vez al carrusel de las sensaciones engañosas.

Es justamente aquí donde debe aparecer el cristianismo como propuesta, como una hipótesis que se debe verificar y que se abre ante la razón del hombre que con sinceridad busca una respuesta válida a sus preguntas. Un cristianismo reducido y mutilado, que se aferra a valores esclerosados que no se ponen en juego, no será suficiente para responder a ese verdadero diálogo que reclama el hombre el hoy.

 

Ignacio Santa María

Páginas Digital, 26 de abril de 2007

El actor Mark Wahlberg asegura que «no falto a misa aunque esté en un rodaje»

El actor Mark Wahlberg asegura que «no falto a misa aunque esté en un rodaje» Ser un importante actor de Hollywood no implica darle la espalda a Dios. Un claro ejemplo de ello es el actor Mark Wahlberg, conocido por películas como «The Shooter», filme que se encuentra actualmente en cartelera, «Infiltrados», por el que ha sido nominado al Oscar, «La tormenta perfecta» y el remake de «El Planeta de los Simios», una producción de Tim Burton. Mark Wahlberg se encuentra actualmente en la cúspide de su carrera cinematográfica y él mismo justifica este momento gracias a su reencuentro con Dios en la Eucaristía. De este modo, Mark Wahlberg afirma que asiste a la misa dominical y si es necesario interrumpe el rodaje, pero no deja de ir a misa. «Es mucho más importante que el trabajo», afirma Wahlberg.

No obstante, este actor de tan sólo treinta y cinco años arrastra una adolescencia marcada por las drogas, la delincuencia y la calle, y asegura que logró salir de todo eso gracias a la fe católica, la que define como «consuelo, sentido y todo» y como una puerta abierta a Dios; «estoy muy contento de despertarme a las nueve de la mañana en vez de ir a dormir a esa hora», declara el actor de origen irlandés.

Por ello, es el creador de «The Mark Walhberg Youth Foundation», que tiene como objetivo ayudar a aquellos jóvenes que se encuentren en situación de marginación para que mejoren la calidad de sus vidas y se destruyan las barreras que les impiden luchar para alcanzar sus más significativas metas.

 

B. López-Asiain Martínez

La Razón, 26 de abril de 2007

Obispos de Kurdistán y Kirkuk: «La Iglesia en Irak está en grave peligro»

Obispos de Kurdistán y Kirkuk: «La Iglesia en Irak está en grave peligro»

Los últimos atentados en el norte hacen saltar todas las alarmas

ERBIL, martes, 24 abril 2007 (ZENIT.org).- Monseñor Rabban Al Qas, obispo de Kurdistán, ante el último ataque con diez muertos, dos de ellos niños, y 140 heridos en una aldea cristiana, «suplica» una intervención de la Santa Sede, mientras que el arzobispo caldeo de Kirkuk, monseñor Louis Sako ha hecho un llamamiento ante «la trágica situación de los cristianos en Bagdad».

Hay numerosos niños y dos religiosas dominicas entre los 140 heridos por un terrorista suicida ayer en Tell-el-skop, aldea cristiana al noreste de Mosul, informa la agencia AsiaNews.it, del Pontificio Instituto para las Misiones Extranjeras (PIME). La expansión de los atentados suicidas también al norte de Irak hace saltar todas las alarmas entre los responsables religiosos, que piden la ayuda de la Santa Sede.

 

«Encontrad una vía, un modo de salvarnos, la Iglesia en todo Irak está en grave peligro, suplicamos al Vaticano que se mueva y lleve nuestra voz al mundo». Es el grito angustiado de monseñor Rabban al Qas, obispo caldeo de Amadiyah y Erbil, que se une al llamamiento difundido ayer por las Iglesias católicas iraquíes, alarmadas por la feroz persecución de los cristianos del país.

 

Desde Kurdistán, hasta ahora oasis de seguridad donde encontraron refugio numerosos cristianos de todo Irak, el prelado habla de una «situación espantosa» para la comunidad, tanto en las grandes ciudades como en las aldeas.

 

El atentado de ayer ha dañado gravemente el convento de las dominicas, la escuela elemental y la guardería que dirigen las religiosas. Los muertos son al menos diez, entre ellos dos niños; entre los 140 heridos también dos religiosas. Una religiosa presente relata que la explosión aterrorizó a los más pequeños, que hasta ahora no habían vivido nunca episodios violentos como este.

 

Según fuentes católicas locales, los crecientes atentados en el norte tienen una matriz religiosa: «Quieren golpear a los cristianos y las minorías religiosas para afirmar que no hay plan de seguridad o barrera defensiva de Estados Unidos que pueda protegerles».

 

No se excluye tampoco el fin político-económico: «Golpear al mismo tiempo a los cristianos y a los kurdos, cuyas reivindicaciones sobre la reserva petrolífera de Kirkuk molestan a los objetivos de muchos ambientes en Irak y el exterior», añade la fuente.

 

Actualmente las zonas que más sufren son Bagdad y Mosul. Fuentes eclesiásticas de Bagdad confirmaron la masacre del barrio de Dora, donde grupos armados suníes matan a los chiíes, mientras que a los cristianos les imponen la conversión al Islam o la huída abandonando todas sus posesiones. Ya incluso entre los cristianos que más confiaban en un Irak libre y pacificado se habla de un «país sin esperanza, al menos para los próximos diez años».

 

Por otra parte, monseñor Louis Sako, arzobispo caldeo de Kirkuk, ha hecho un llamamiento urgente: «En Irak, los cristianos están muriendo, la Iglesia está desapareciendo bajo los golpes de las persecuciones, amenazas y violencias por parte de extremistas que no dan elección: o la conversión o la fuga».

 

El prelado, que es presidente de la Comisión para el diálogo interreligioso del Consejo de las Iglesias católicas en Irak, ha firmado una declaración sobre la «trágica situación de los cristianos en Bagdad», denunciando a los grupos que bajo la amenaza de las armas piden a los cristianos la inmediata conversión al Islam o la fuga y la confiscación de los bienes. En Mosul sucede lo mismo pero imponiendo otra opción: pagar un tributo en dinero a la «yihad» si no se quiere ser asesinado.

 

«Los cristianos son uno de los componentes más antiguos de la población iraquí --explica la declaración--, desde el principio se fusionaron con otras realidades como los árabes, los kurdos, los turcomanos y los yezidi; fueron pioneros en la civilización de Irak. Además siempre han defendido la integridad del país de modo valiente junto a sus hermanos musulmanes. Testimonian lealtad, fidelidad, honestidad y la voluntad de vivir en paz y fraternidad con los demás. Los cristianos han vivido con chiíes y suníes en el respeto recíproco y han compartido tanto los días buenos como los peores. Durante catorce siglos, han convivido con la cultura islámica, generalmente sin problemas. Hoy quieren continuar esta existencia en el amor y en el respeto de los derechos humanos».

 

En la actual situación, los cristianos son punto de mira como chivo expiatorio a explotar y eliminar. No pueden profesar su fe libremente, a las mujeres se les impone el velo y las cruces son quitadas de las iglesias, sobre todos se cierne la amenazada de chantajes y secuestros.

 

Monseñor Sako hace una enumeración de la violencia: «Hoy los cristianos en ciertas zonas de Irak sufren la emigración, violaciones, secuestros, pagos de rescates, amenazas y asesinatos perpetrados por movimientos religiosos. Este comportamiento inusual contradice los valores humanitarios del pueblo iraquí y los morales de la religión islámica. ¡Es necesario comprender que un Irak sin cristianos será desastroso para todos los iraquíes!... Obligar a los cristianos a la huída lleva al deterioro del concepto de coexistencia y a la destrucción cultural, civil y religiosa de un mosaico de etnias y religiones de las que Irak es considerado la cuna».

 

En el llamamiento, monseñor Sako pide a todas las autoridades religiosas y políticas y a todos los ciudadanos iraquíes que permanezcan unidos porque «no hay salvación sin nuestra unidad y nuestro salir mutuamente al encuentro. Dejad que los extremistas en Irak se vayan o se queden siempre que el peligro de muerte y el riesgo de una división desaparezcan para dejar lugar a la vida».

ZS07042424

¿Una Iglesia a media?

¿Una Iglesia a media?

Monseñor Juan del Río Martín, obispo de Jerez de la Frontera (España)

MADRID, sábado, 21 abril 2007 (ZENIT.org).- Publicamos un artículo escrito por monseñor Juan del Río Martín, obispo de Jerez de la Frontera y presidente de la Comisión de Medios de Comunicación de la Conferencia Episcopal Española (CEE), que lleva por título «¿Una Iglesia a medida?».

Hoy estamos asistiendo al fenómeno de querer tener un cristianismo sin Iglesia. En otras palabras, se pretende una fe en Dios sin mediaciones, y un autodenominado seguimiento a Cristo, prescindiendo de la estructura ministerial de la que el Señor dotó a la comunidad de sus discípulos.

 

Para unos la Iglesia Católica aparece como la institución del «no», como un reducto del pasado que no se acomoda a los postulados de la modernidad, como un gran colectivo que va contra el progreso. Para resaltar esta caricatura se sobredimensionarán los pecados de los miembros de la Iglesia, y se relegará a un segundo plano, desconocido por ocultado, la inmensa vida de santidad, caridad y heroísmo que se da cada día en el más absoluto anonimato. En cambio, otros tienen la impresión de que la Iglesia está a punto de traicionar su especificidad, de venderse a la moda del tiempo y, de este modo, sumirlos en la confusión: es la desilusión del amante traicionado.

 

Además, en amplios sectores de la sociedad se ha instalado la dicotomía maniquea entre la Iglesia de base y la oficial, entre la Iglesia de los pobres y la del Vaticano, entre la Iglesia carismática y la ministerial. Estas divisiones, repletas de ideologías extrañas a la fe, son utilizadas por los enemigos de la Iglesia para ir en contra de su estructura sacramental y jerárquica, la que le hace ser la verdadera Esposa de Cristo.

 

Lo curioso es que, en ocasiones, algunos católicos entran en ese juego para ir contra la propia «Madre». Puede suceder que, al igual que los corintios, también nosotros corramos el riesgo de dividir la Iglesia en una disputa de partidos: conservadores y progresistas, evangélicos y jerárquicos. ¿Qué hemos de hacer para no entrar en estas batallas, que tanto daño causan, porque son esquemas puramente humanos, resultado de pasiones? Todo comienza por tener claro que no hay fe verdadera en Cristo si se prescinde de la Iglesia. Es más, el ser cristiano católico no consiste en la elección de un programa que satisfaga, o en la simpatía por un cenáculo de amigos. La fe es conversión, que me trasforma a mí y a mis gustos, mediante la adhesión a la persona de Cristo vivo en su Iglesia (cf. Lc 17,5-6; 1 Jn 3,23; Gál 1,7-9). Por eso, la Iglesia no es un club, ni un partido, ni tampoco una especie de estado paralelo religioso, sino el Cuerpo encarnado de Cristo en la historia. De ahí que, como dice Benedicto XVI: «no necesitamos una Iglesia inventada por los hombres, producto de consensos y pactos. No es una Iglesia más humana la que nos salva, sino una Iglesia más divina, porque sólo entonces será también verdaderamente humana» (J. RATZINGER, «La Iglesia. Una comunidad siempre en camino», Madrid 2005, p. 133).

 

La Iglesia será espacio de salvación para los pobres en la medida en que nuestra atención esté centrada en lo que viene de su Cabeza, Cristo. Él sólo nos da la vida, la «vida en abundancia», que se nos comunica mediante la Palabra, los sacramentos y el testimonio de amor de los cristianos. Los grandes testigos de la fe y de la caridad, como por ejemplo Teresa de Calcuta, no necesitaron de ningún sincretismo litúrgico, ni de faltar a la comunión con los sucesores de los apóstoles, para servir a los más menesterosos y excluidos. Y es claro que tocaron fondo en la desgracia humana. Todo lo contrario, sacaron su fuerza de la oración y de la liturgia. Los santos se sintieron siempre «hijos de la Iglesia», y la sirvieron como Ella «quiere ser servida» en cada momento. Eso fue posible porque tuvieron corazones humildes y aceptaron plenamente la cruz.

 

Por último, en la obediencia de la fe y en la comunión eclesial está la garantía de nuestra libertad. A la vez, es antídoto para que el mensaje global cristiano no corra el riesgo ni caiga en el peligro de un reduccionismo y aprisionamiento de lo particular y no se arriesgue a proponer una especie de inculturación en los que se reduzca el cristianismo a unos contenidos de mínimos cayendo en ideologías de todo género o en meras propuestas socio-políticas y culturales.

 

ZSI07042104