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Observatorio del nacionalismo vasco

«La decisión popular no puede estar cautiva de la Constitución», subraya LAB

«La decisión popular no puede estar cautiva de la Constitución», subraya LAB


LAB ofreció ayer su análisis sobre la situación actual, en la que la Constitución española es protagonista por dos motivos: la proximidad del 6 de diciembre y las declaraciones del Gobierno español negando el derecho a decidir porque «no cabe» en la Carta Magna. «Tienen razón. Esta Constitución nació para denegar los derechos de los pueblos. Por eso este pueblo dijo ‘no’. La decisión popular no puede estar cautiva de la Constitución», apuntó Rafa Díez.

 

Coincidiendo con la «celebración» del Día de la Constitución española, LAB ofreció ayer una rueda de prensa en la que su secretario general, Rafa Díez, recordó que la Carta Magna «nació para denegar los derechos de los pueblos» y que por ese motivo fue rechazada por la ciudadanía de EuskalHerria. En este contexto, subrayó la necesidad de situar «la voluntad de este pueblo por encima de la Constitución», ya que la segunda «no puede ser la cárcel» en la que encerrar a la primera.

Díez arrancó su intervención manifestando la «preocupación» que existe en su sindicato ante la evolución del proceso desde que ETA declarara en marzo su alto el fuego permanente, allá por marzo. Recordó que aquella decisión dio paso a «una increíble esperanza ante la gran expectativa que se abría para construir un escenario democrático». Desde entonces, sin embargo, la mayor parte de lo acontecido «no ha sido favorable. Hemos oído hablar de diálogo, paz o negociación, pero detrás no ha habido nada», lamentó el líder de LAB.

Por ello, se preguntó «si el PSOE y el Gobierno español quieren resolver el conflicto» o si, por el contrario, «detrás del talante sólo están las terapias de siempre». Si la respuesta es la segunda, Díez remarcó que «ya conocemos la noria de los últimos años: confrontación, violencia, tensión, cárcelesŠ»

Para este sindicato, el primer «paso» que se debe dar para que el proceso avance en la buena dirección es el reconocimiento de todos los interlocutores políticos, incluyendo a la izquierda abertzale.

Como segundo punto, destacó la necesidad de debatir sobre el «núcleo político», que se concreta en dos aspectos. El primero es la asunción de que «aquí hay un pueblo», que en la actualidad cuenta con diferentes marcos jurídico-políticos. «Y la única terapia es que todos debemos asumir lo que decida este pueblo», remarcó.

Rafa Díez defendió que éste sea «un principio democrático, no un proyecto político. Con ese derecho, el pueblo elegirá qué modelo quiere: esta u otra autonomía, federalismo, Estado asociado, independencia»

El secretario general de LAB dio la razón a quienes dicen que esta propuesta «no cabe en la Constitución», y situó el meollo del problema en que precisamente se ponga esa «legalidad», rechazada por la ciudadanía, por encima de la voluntad del pueblo. «La decisión popular no puede estar cautiva de la Constitución», sentenció.

 

Gara, 5 de diciembre de 2006

Mimbres teóricos y prácticos para el cesto de la territorialidad

Mimbres teóricos y prácticos para el cesto de la territorialidad


La cuestión de la territorialidad de Euskal Herria vuelve a estar en el primer plano de la actualidad política. En estas líneas se repasa cómo se ha recogido el tema en algunos textos y proyectos legales, y se muestra cómo se aborda la cuestión en los documentos de las formaciones que protagonizan ahora el debate para la creación de la mesa de partidos.

El Estatuto de Lizarra, con un anteproyecto redactado por Eusko Ikaskuntza, recibió en 1931 el respaldo mayoritario de los ayuntamientos de Araba, Bizkaia, Gipuzkoa y Nafarroa. En su primer artículo decía literalmente: «Se declara que el País Vasco, integrado por las actuales provincias de Alava, Gipuzkoa, Nabarra y Bizkaia, constituye una entidad natural y jurídica, con personalidad política propia, y se le reconoce como tal el derecho a constituirse y regirse por sí mismo, como Estado autónomo dentro de la totalidad del Estado español». Añadía que «el pueblo vasco es reconocido como soberano en todo lo que no está limitada su soberanía por las atribuciones de que taxativamente hace cesión, en este estatuto, al Gobierno español».

Como se ve, los dos nudos que todavía hoy siguen sin desatarse en Euskal Herria ­territorialidad y soberanía­ se situaban en el frontispicio de la de- claración de aquel Estado vasco, que no fue finalmente aceptado por el Gobierno español y que, con el paso de los años y la traición de los portavoces de algunos ayuntamientos al mandato popular, derivó en 1936 en un Estatuto de Autonomía para Araba, Bizkaia y Gipuzkoa, aprobado cuando la guerra ya había estallado.

1977-1978

Tras la muerte de Francisco Franco se comienzan a dar pasos hacia una descentralización administrativa. La mayoría de la ciudadanía de Araba, Bizkaia, Gipuzkoa y Nafarroa, además de la mayoría de los partidos, defendía la creación de un único ente autonómico. El dato no se oculta hoy ni siquiera desde ámbitos del PSN, aunque con explicaciones sobrevenidas. José Antonio Asiáin señala en el libro “Navarra durante el Siglo XX”, editado por la Fundación Encuentro con Navarra, que el apoyo del PSOE a esa idea se debía a su «oposición a la derecha» navarra y a sus lazos con el Gobierno Vasco en el exilio. De hecho, estos electos del PSN formaron parte de la Asamblea de Parlamentarios Vascos.

En diciembre de 1977, las fuerzas se midieron en las calles de Iruñea. El día 3, 7.000 personas se manifestaron con el lema “Navarra sí, Euskadi no”. Cinco días más tarde, el 8, 25.000 personas, convocadas por las formaciones abertzales y de izquierda, exigían “Una Diputación democrática y un Consejo Foral representativo”.

El tema estaba en el candelero y fue tratado en el Consejo de Ministros del 30 de diciembre. Los dos primeros reales decretos-ley de 1978 tuvieron la cuestión de la futura preautonomía vasca y su territorialidad como protagonistas.

El real decreto-ley 1/1978 define la creación del Consejo General Vasco y recoge que «las provincias o territorios de Alava, Guipuzcoa, Navarra y Vizcaya decidirán libremente su plena incorporación al Consejo General a través de sus juntas generales o, en el caso de Navarra, del organismo foral competente».

En todo caso, se explicaba que «la mención a Navarra que en el real decreto-ley se realiza que tiene otros precedentes históricos, en modo alguno prejuzga su pertenencia a ninguna entidad territorial de ámbito su- perior».

Un segundo decreto, de esa misma fecha, especificaba que «el Gobierno [español], de acuerdo con la Diputación Foral de Navarra, determinará el órgano foral competente a quien corresponde la decisión», y añadía además que «en el caso de que el órgano foral competente decidiese aprobar la presencia de Navarra en el Consejo General del País Vasco, será necesario, para que tal acuerdo alcance validez, que esta decisión sea ratificada por el pueblo navarro mediante consulta popular directa a través del proce-dimiento y en los términos que determine el Gobierno de acuerdo con la Diputación Foral».

La unidad de los cuatro herrialdes era cuestión de Estado o, mejor dicho, del Alto Estado Mayor. Según relató en su día el ministro de UCD Iñigo Cavero al diputado del PNV Iñaki Anasagasti, en el asunto de Nafarroa fueron los militares los que se cerraron en banda, porque la unión de los cuatro herrialdes daba a una entidad territorial importante a la comu- nidad resultante.

Constitucion y estatutos

Las órdenes miliares se impusieron a la voluntad popular. En la Constitución española quedó la Disposición Transitoria Cuarta (que ahora la derecha española cuestiona), en la que se recoge que «en el caso de Navarra, y a efectos de su incorporación al Consejo General Vasco o al régimen autonómico vasco que le sustituya (...), la iniciativa corresponde al órgano foral competente, el cual adoptará su decisión por mayoría de los miembros que lo componen. Para la validez de dicha iniciativa será preciso, además, que la decisión del órgano foral competente sea ratificada por referéndum expresamente convo- cado al efecto, y aprobado por mayoría de los votos válidos emitidos».

Los impulsores de las negociaciones estatutarias consumaron la partición, pese a que en aquellos momentos, todavía, el PSN, por ejemplo, formaba parte del PSE, del que no se desgajó hasta 1982.

El Estatuto de la CAV recoge que «el territorio de la Comunidad Autónoma del País Vasco quedará integrado por los Territorios Históricos que coinciden con las provincias, en sus actuales límites, de Alava, Guipúzcoa y Vizcaya, así como la de Navarra, en el supuesto de que ésta última decida su incorporación de acuerdo con el procedimiento establecido en la Disposición Transitoria Cuarta de la Constitución».

El Amejoramiento ­que, por cierto, nunca ha sido votado por la ciudadanía navarra­ concreta que el órgano foral competente del que habla la Constitución será el Parlamento foral. La ley, sin embargo, no puede sustraerse a los lazos existentes entre los cuatro herrialdes, y a la hora de hablar del establecimiento de convenios y acuerdos de colaboración cita expresamente a «la Comunidad Autónoma del País Vasco», diferenciándola de «las demás comunidades limítrofes», que no son más que La Rioja y Aragón y tampoco costaba tanto nombrarlas.

La doctrina actual del PNv

Así están las cosas legalmente en la actualidad. Pero en estos momentos de debate, donde se sabe que la cuestión de la territorialidad está en el eje de los contactos para la formación de una mesa de partidos (en las que tienen un protagonismo determinante PNV, PSE y Batasuna), es conveniente conocer cuál es su doctrina en estos momentos, bien a través de sus ponencias y resoluciones o de otros textos teóricos.

En los últimos tiempos, el discurso público del PNV en esta materia viene marcado por declaraciones del tipo de «será la ciudadanía navarra quien deba decidir el futuro de Nafarroa».

Sin embargo, la ponencia política aprobada por unanimidad en la Asamblea General del PNV de enero de 2004 parte de la base de que la partición de Euskal Herria en tres entidades administrativas es una imposición de los estados español y francés. (Comprensiblemente, no hace mención a su propia responsabilidad en la aceptación de dicha partición).

«Ambos estados ­se lee en la ponencia­ están utilizando todos los recursos políticos, jurídicos y mediáticos a su alcance para impedir todo lo que suponga estrechar lazos de cooperación entre los diferentes ámbitos institucionales vascos. Madrid y París harán todo lo posible para impedir el reconocimiento de Euskal Herria ya que eso supone aceptar la existencia de conflictos en torno a sus modelos de Estado».

Siendo así las cosas, no parece que todo pueda solucionarse, como sugieren algunos dirigentes del EBB, con declaraciones voluntaristas que no tengan en cuenta contrapesos a la acción de los estados.

A la hora de abordar los nudos del conflicto ­soberanía y territorialidad­, la ponencia del PNV recoge las conclusiones de la Asamblea General del 2000.

Sobre la soberanía, afirma que «el objetivo es consolidar un marco político y jurídico en el que el sujeto colectivo del Pueblo Vasco en su integridad tenga afirmado y definido el derecho pleno a decidir su futuro político: el reconocimiento del derecho de autodeterminación y su consolidación en los textos políticos básicos que conformen la cúspide del ordenamiento jurídico resultante».

Para abordar la territorialidad se extiende más: «A pesar de la diversidad institucional y, también, de las diferencias derivadas de los sistemas constitucionales español y francés, lo cierto es que Euskal Herria se define por ser una comunidad innegable de profundas raíces históricas, culturales, lingüísticas y sociales».

«Nuestra forma de entender el concepto de territorialidad ­asegura­ es que, con respeto al diverso grado de desarrollo de la conciencia nacional en los siete territorios, de su capacidad de decisión y de su libre adhesión, el resultado del proceso polí- tico que nos comprometemos a llevar a cabo suponga que todos, ciudadanos y territorios, puedan incorpo- rarse al sujeto político Pueblo Vasco, removiendo y superando los obstáculos y creando las condiciones jurídico-políticas necesarias para que tal derecho pueda ejercerse».

«El elemento territorial del proceso político ­concluye el PNV­ significa, así entendido, crear una opción constitucional hoy inexistente, pero perfectamente deducible del reconocimiento y garantía de los Derechos Históricos del Pueblo Vasco. Opción consistente en que la pertenencia a la comunidad socio-cultural vasca pueda implicar, también, el reconocimiento de derechos políticos colectivos correspondientes a un sujeto político, si ésa es la voluntad de los respectivos ciudadanos».

Como puede observarse, la mención a «remover y superar los obstáculos» no concuerda con la aceptación pasiva de los marcos actuales.

Los breves apuntes del PSE

No es fácil encontrar entre los papeles del PSE referencias a la territorialidad. De hecho, por ejemplo la cuestión ni siquiera aparece recogida en las resoluciones de su último congreso. Hay que retrotraerse, por tanto, al congreso anterior para encontrar una referencia que después se repite en su propuesta de “Más Estatuto”. En ambos casos se indica que el PSE, «en el marco de la Constitución, del Estatuto y del Amejoramiento del Fuero», propone «una nueva relación institucional con la Comunidad Foral de Navarra, desprendida de cualquier discurso unificador y de conflicto territorial que han llevado al traste, en el pasado, los posibles intentos de colaboración entre ambas comunidades. Una relación especial surgida no sólo de la mera vecindad, sino también de las raíces profundas de afinidad cultural, lingüística, histórica y social».

También busca «la potenciación, en el marco de la cooperación transfronteriza, de un nivel de relación a todos los niveles con las instituciones del País Vasco-Francés, considerando la existencia de rasgos culturales compartidos y de intereses diversos que nos son comunes».

Junto a estos textos, que obedecen a la doctrina oficial del partido, existen otras elaboraciones teóricas, como las que ha ido realizando Jesús Eguiguren, actual presidente del PSE y uno de los interlocutores en las negociaciones para la conformación de la mesa de partidos.

En sus “Bases para un arreglo”, contenidas en el libro “Los últimos españoles sin patria (y sin libertad)”, recoge unos apuntes sobre cómo podría llegarse a una resolución del conflicto y, aunque no aborda específicamente la cuestión de la territorialidad, se entiende que sus propuestas, como la constitución de una mesa, afectan a los cuatro herrialdes del Sur, cuando señala textualmente que «la aplicación de los acuerdos y decisiones políticas adoptadas a lo largo de todo el proceso se deberá llevar a cabo siguiendo los procedimientos previstos en el Estatuto de Gernika, la Ley de Reintegración y Amejoramiento del Fuero de Navarra y la Constitución española de 1978».

Batasuna en el Carlos III

En relación a la cuestión territorial, en su libro-entrevista Arnaldo Otegi señala que la izquierda abertzale ha querido ir corrigiendo errores heredados del abertzalismo clásico, «que inventó una bandera, un nombre y una patria cuando eso ya había existido y se le había arrebatado al conjunto de los vascos, que era el Estado de Navarra.Eso nos llevó en determinada época a hacer un discurso de anexión o integración de Navarra que probablemente ha sido muy mal entendido por la sociedad navarra». El objetivo, por tanto, debe ser crear un marco de estabilidad democrática en el que en diez o quince años el conjunto de la ciudadanía vasca vea que el proyecto más atractivo, en el que se vive mejor, es «un proyecto nacional independiente que recupere la estatalidad perdida de Navarra», dice Otegi.

Por lo que respecta a la situación actual, Batasuna parte del principio de que existe un único pueblo y un único conflicto, no tres pueblos y tres conflictos. En mayo de este año hizo público en los cines Carlos III de Iruñea, un “Documento sobre el proceso democrático en Navarra”, en el que afirma que «como quiera que el actual estatus de Navarra no es fruto de una decisión democrática, no puede considerarse como el marco referencial para este proceso. Sería de todo punto ilógico poner en marcha un proceso democrático partiendo de la aceptación de una partición que no obedece a la voluntad de la sociedad libremente expresada. Para ello, para que este proceso pueda avanzar, los estados deben respetar el derecho de la ciudadanía de los diferentes territorios vascos a articular libremente su organización político-institucional. Las erró- neas soluciones que se han dado a la cuestión territorial en los últimos siglos, basadas en la imposición y la partición, no han hecho sino generar nuevos problemas».

Batasuna considera que Nafarroa «debe implicarse desde el primer momento en el proceso democrático de toma de decisiones sobre el futuro de Euskal Herria, para evitar que se vuelvan a imponer dinámicas particionistas que sean un obstáculo para la libre participación y el libre ejercicio de derechos por parte de la ciudadanía».

Propone que los acuerdos que se adopten entre los partidos, deberán ser sometidos a la decisión de la ciudadanía navarra «mediante consulta». Y añade que «corresponde a la ciudadanía y los grupos sociales, sindicales y políticos de Navarra decidir la forma y manera más conveniente de participación en este proceso».

Estos son los precedentes históricos modernos, el marco legal existente y las aspiraciones teóricas de las partes. Estos son, en definitiva, los mimbres con los que intentar alcanzar una fórmula de consenso.

 

Gara, 4 de diciembre de 2006

Otegi denuncia el intento de «intoxicación» en torno a las cuestiones políticas

Otegi denuncia el intento de «intoxicación» en torno a las cuestiones políticas


Replica a Rubalcaba que «no planteamos la anexión, pero tampoco la partición: nuestra fórmula es más democrática»

En alusión a los últimos mensajes lanzados por Alfredo Pérez Rubalcaba y Josu Jon Imaz, Arnaldo Otegi afirmó ayer que el actual momento se caracteriza por los intentos de «intoxicación» en torno a las cuestiones políticas, territorialidad y autodeterminación en especial, y por la represión. «Lo que plantea la izquierda abertzale (preguntar a la gente qué marco quiere) es algo mucho más democrático», incidió. Como antídoto para la actual situación, «cada vez más grave» en su opinión, situó la toma de compromisos por todas las partes.

OIARTZUN

Desde el entorno mediático de UPN se han acogido con satisfacción las palabras dirigidas el sábado en Burlata por el ministro de Interior español a los militantes del PSN. Adolfo Pérez Rubalcaba aseguró con énfasis que «el PSOE dirá siete veces no a la integración de Navarra en Euskadi». Y a esas palabras les dio respuesta Arnaldo Otegi en su intervención en un acto por la autodeterminación ayer en Oiartzun. Desde allí preguntó a Rubalcaba «quién ha planteado que Navarra se tiene que integrar en la CAV. La izquierda abertzale, no».

El portavoz de Batasuna resaltó de entrada que resulta clarificador que «quien hable de Navarra sea el responsable de las fuerzas de ocupación». Recordó que para cualquier observador la cuestión del derecho a decidir y la de la territorialidad han sido los dos conflictos centrales en Euskal Herria en los últimos siglos, y apuntó que el segundo se ha intentado resolver siempre «sin preguntar a los navarros».

Frente a ello, Otegi incidió en que lo que plantea la izquierda abertzale «es algo mucho más democrático», y que consiste en dar salida al problema construyendo un marco institucional para todos los vascos «sólo si éstos están de acuerdo». En otras palabras, indicó a Rubalcaba que «nuestra fórmula no es la anexión ni la integración, pero tampoco la partición». « ¿Preguntar a la gente qué marco quiere es imponer?», requirió también Otegi.

«Intoxicación» y «represión»

Arnaldo Otegi no sólo dio réplica a Rubalcaba, sino también a todos aquellos que argumentan, sobre todo desde el PNV, que la izquierda abertzale «tiene miedo» o «vértigo» al proceso. Aseveró que es justo al contrario: «Lo estamos deseando por una simple razón: No tenemos nada que perder en ese nuevo escenario, y tenemos todo por ganar, incluida la independencia y el socialismo. Son otros los que tienen que perder; el poder autonómico y el que han robado en los ayuntamientos».

«Josu Jon Imaz nos dice que somos maximalistas, que ponemos las cosas en el tejado. Pero lo que estamos poniendo sobre la mesa es simple y llanamente lo que quiere la mayoría, entre otras cosas la territorialidad y la autodeterminación. Esto es muy razonable, y no hay solución sin ello. ¿Eso es maximalismo? No, es una posición puramente democrática», añadió.

Así las cosas, el portavoz de Batasuna subrayó dos características del actual momento: la «intoxicación» en torno a las cuestiones políticas centrales y la «represión» impuesta en paralelo a la izquierda abertzale. Y concluyó de nuevo que «son ellos los que tienen miedo».

«La situación es cada vez más grave»

Los acontecimientos de esta semana han puesto nuevos nubarrones, y de ellos se hizo eco Otegi al indicar que «la situación es cada vez más grave». Como antídoto situó la toma de compromisos por todas las partes porque «no podemos hacer esto solos ni con ataques ininterrumpidos». En este punto, aclaró que «ya dijimos en Bilbo que no firmaremos un acuerdo que no resuelva el conflicto. Y tampoco haremos un proceso vacío. Ese es nuestro compromiso». -

 

Gara, 4 de diciembre de 2006

La jugada de «El Mundo»

La jugada de «El Mundo» La última operación policial desde el inicio del alto el fuego permanente ha permitido a algunos acercar el ascua a su propia sardina y, sin pudor, ponerse a la cabeza de la manifestación. “El Mundo” es un buen ejemplo de ello.

Constataba ayer el editorialista de Pedro J. Ramírez que «la captura en Francia de tres presuntos miembros de ETA (...) tiene una repercusión especial en estos momentos». Y lo explicaba: «porque los ocho meses de tregua no han servido para visualizar, a ojos de la opinión pública, que se estaban siguiendo los pasos adecuados para derrotar a ETA. La actitud contemporizadora del presidente Zapatero ante los repetidos desafíos de los violentos (...) ha suscitado un hondo recelo en la sociedad, que empieza a reflejarse en las encuestas». Pues si Zapatero se mueve en estas aguas con la brújula del CIS y sin más perspectiva histórica, estamos aviadas.

Dice Ramírez que lo positivo de las detenciones es que con la represión «el Ejecutivo se quita parte de la presión a la que está sometido. Las declaraciones de Rubalcaba al asegurar que la operación en Francia es la prueba de que el Estado no ha bajado la guardia escenifican, en realidad, un cambio de estrategia del Gobierno, que hace sólo unos meses decidió echar tierra sobre el chivatazo a un intermediario de ETA. Lo cual plantea la duda de si no será que Zapatero trata de hacer de la necesidad, virtud y esgrime ahora estas detenciones como una muestra de firmeza ante la banda, pese a que, durante semanas, ha minimizado cualquier provocación de los violentos con el argumento de que no se producen atentados». Insiste Ramírez en cantar las excelencias de una eventual ruptura de la tregua... para el Gobierno del PSOE. ¿No les parece sospechoso? A mí, sí.

Y al llegar al final, el escribiente de Ramírez juega a hacer una concesión para arrancar su oscuro objeto del deseo: « Sin embargo, no es menos cierto que se desmonta la idea exagerada que ha tratado de extender el PP de que asistimos, sin más, a una rendición del Estado. Visto lo cual, ni el PSOE puede lograr esconder sus evidentes errores en este asunto, ni los ‘populares’ seguir manteniendo su teoría de la claudicación». Y, ahora, la exigencia: «Lo que sitúa a ambos, paradójicamente, en mejor situación para acercar posiciones y volver al diálogo para hacer frente a una banda que sigue preparándose para matar». Lo que quieren es la guerra. Punto. -

Maite Soroa

Gara, 2 de diciembre de 2006

Batasuna lamenta que los estados «echen por tierra las esperanzas de este pueblo»

Batasuna lamenta que los estados «echen por tierra las esperanzas de este pueblo»


Subraya que la represión no va a lograr que la izquierda abertzale abdique de su proyecto político

Joseba Permach denunció ayer que los gobiernos español y francés «siguen con la actitud permanente de pensar que es posible hacer un proceso de paz manteniendo los mecanismos de guerra», una apuesta sostenida durante los últimos ocho meses y que, según el portavoz de Batasuna, no hace sino «echar por tierra las ganas y las esperanzas que existen en este pueblo para llevar adelante un proceso que resuelva el conflicto».

DONOSTIA

Las últimas jornadas han estado marcadas por otro rosario de detenciones y sentencias judiciales con muchos años de cárcel contra ciudadanos vascos. Una situación que, junto a otras medidas como las prohibiciones de actos políticos, conforman un marco de «persecución a la izquierda abertzale» que se ha mantenido desde la entrada en vigor del alto el fuego decretado por ETA, según denunció ayer el mahaikide Xabi Larralde.

Su compañero Joseba Permach realizó por ello un balance «muy negativo» de estos más de ocho meses, en los que, con su actuación, los gobiernos español y francés están «echando por tierra las expectativas abiertas en este país. Están echando por tierra las ganas y las esperanzas que existen en este pueblo para llevar adelante un proceso que resuelva el conflicto».

Los dos portavoces abertzales coincidieron en señalar que el objetivo de esta estrategia es «condicionar, presionar, debilitar y seguir acosando a la izquierda abertzale para hacer que mueva sus posiciones políticas y eludir una resolución democrática del conflicto».

Respecto a las tres detenciones en Quezac y las sentencias emitidas por un tribunal parisino el pasado miércoles, Permach subrayó que «son la demostración de que el Estado francés está totalmente implicado en el conflicto», pese a que su Gobierno lleva desde marzo «mirando hacia otro lado». «Pero tarde o temprano tendrá que cambiar de actitud», auguró.

El PNV, fotocopia del PSOE

El portavoz independentista destacó, por otro lado, que el PSOE y el PNV «vienen manteniendo una estrategia común», liderada por el primero y secundada por la formación jeltzale. «Cuando el PSOE dijo que la mesa para el otoño, el PNV dijo lo mismo. El PSOE niega la crisis y Josu Jon Imaz la niega. El PSOE la reconoce y Josu Jon Imaz la reconoce. Es un discurso fotocopiado».

«Y ahora, cuando el Estado español, en colaboración con el Estado francés, realiza detenciones, la Ertzaintza también realiza detenciones. En estos momentos, es evidente que el PNV es un brazo del Estado español», consideró.

Permach subrayó que «si alguien piensa que con una estrategia de pulso y confrontación permanente la izquierda abertzale va a claudicar y va a suscribir algo por debajo de la línea que marcan los principios básicos del proceso, le decimos, solemnemente, que está equivocado».

Recordó que «la represión, la ilegalización, el franquismo, los GAL» no han conseguido el objetivo de que la izquierda abertzale «abandone su compromiso con los derechos democráticos de este pueblo. No lo han conseguido y no lo conseguirán».

El representante de Batasuna insistió en que es necesario afrontar un debate que, mediante un acuerdo político, permita «desatar los nudos del conflicto», en referencia a la autodeterminación y la territorialidad. «Y eso es así no porque lo diga la izquierda abertzale, sino porque lo reivindica la mayoría de este pueblo, porque son sus derechos y porque estamos planteando un ejercicio práctico de democracia».

Gara, 2 de diciembre de 2006

El movimiento cooperativo también ofrece su aportación al proceso

El movimiento cooperativo también ofrece su aportación al proceso

El movimiento cooperativo vasco presentará hoy, con motivo de la celebración del Día Internacional del Cooperativismo, un documento con el que intenta realizar una aportación al proceso de resolución abierto en Euskal Herria. Así lo anunció ayer el presidente de la Confederación de Cooperativas, Patxi Ormazabal, en una rueda de prensa ofrecida en Bilbo sobre esta jornada.

El máximo responsable de esta confederación, que agrupa a 644 entidades que dan trabajo a 70.674 personas, defendió que las cooperativas se basan en un conjunto de valores y principios, como «la solidaridad, la democracia y la igualdad, que pueden aplicarse a la causa de la paz».

«Las cooperativas ­agregó­ desempeñan su función contribuyendo a resolver los problemas que desembocan en conflictos y de esta forma se podía decir que constituyen una solución».

Asimismo, opinó que son «un camino de inclusión, no de exclusión, y pueden crear una base real a la largo plazo para una paz sostenible y amplia fundada en estructuras democráticas».

El documento que se presentará hoy responde al llamamiento a participar en el proceso realizado, entre otros, por el lehendakari, Juan José Ibarretxe, que estará presente en el acto.

Gara, 1de diciembre de 2006

Batasuna: «Si el de Quebec tampoco vale, ¿cuál es el modelo de Zapatero?»

Batasuna: «Si el de Quebec tampoco vale, ¿cuál es el modelo de Zapatero?»

Batasuna: «Si el de Quebec tampoco vale, ¿cuál es el modelo de Zapatero?»


El presidente español se está convirtiendo en un especialista en lanzar balones fuera cuando se ve en la tesitura de valorar situaciones concretas relacionadas con el derecho de autodeterminación. El último ejemplo es Quebec. Según Zapatero, su situación es «singular» y «no se debe caer en este tipo de comparaciones». Antes fue Montenegro. Y la lista es muy larga. Por ello, Batasuna se pregunta «cuál es su modelo» para solucionar el conflicto.

DONOSTIA

Al igual que sucediera hace unos meses, cuando Montenegro votó por su independencia, el Ejecutivo español se apresuró a rechazar las comparaciones entre Quebec y Euskal Herria, después de que el Parlamento de Canadá reconociese el estatus de «nación» de los quebequenses.

Desde la capital de Estonia, un estado independiente desde hace tan sólo decada y media, José Luis Rodríguez Zapatero manifestó que la situación de Quebec es «singular» y que «no se debe caer en este tipo de comparaciones, porque cada país tiene su historia y sus rasgos específicos. No es una referencia para el Gobierno de España».

Horas después, en Donostia, el mahaikide de Batasuna Joseba Alvarez recordaba que para el Gobierno español «no es que Quebec no valga; es que tampoco valía el ejemplo irlandés, ni el sudafricano, ni el de Montenegro, ni el de Lituania, Letonia y Estonia, ni el de Chequia y Eslovaquia. Ninguno vale para nada, salvo para decir que no valen». Ante tanta negativa, se preguntó «¿cuál es el modelo de Zapatero?».

Alvarez consideró que apelar a la Constitución española y al Estatuto de Gernika como camino a seguir supone «una falta de respeto» a la ciudadanía de EuskalHerria, ya que se ha demostrado que «no han servido para solucionar el conflicto».

A su juicio, Quebec es un ejemplo de «búsqueda de una solución política en los ejes principales del conflicto: cómo decide Quebec y cómo su ciudadanía es depositaria del derecho de decisión». En este sentido, recordó que ya se han celebrado dos consultas sobre la independencia, en 1980 y 1995.

Alvarez destacó la actitud de gobiernos como los de Canadá o Gran Bretaña ­en el caso de Irlanda­ y se preguntó «cuándo le va a tocar a Euskal Herria una situación en la que los gobiernos español y francés actúen de manera responsable y establezcan un proceso de acuerdo para decidir cómo se van a hacer estas cosas».

El portavoz de Batasuna asumió que «todos los procesos del mundo son diferentes. Pero lo que no aceptamos es que ninguno de ellos valga absolutamente nada porque EuskalHerria es diferente. Hay que extraer conclusiones claras de esas experiencias y ver cómo se aborda el derecho de autodeterminación y la territorialidad, para luego crear un modelo aquí».

Ejercitar referendos

Preguntado acerca de cuál sería la postura de Batasuna ante una situación análoga, Alvarez subrayó que «ya quisiéramos nosotros tener el derecho que tiene la ciudadanía de Quebec de ejercitar referéndos. Incluso de perderlos».

«En una situación donde se reconociera que EuskalHerria es una nación, que tiene derecho al ejercicio de autodeterminación y con una sentencia del Tribunal Constitucional que diga que, independientemente de que quepa o no quepa en la Constitución, si es un proceso pacífico y democrático y la mayoría así lo decide, lo que corresponde a los estados es negociar su puesta en marcha, yo creo que con eso se resuelve el problema vasco», manifestó.

Gara, 30 de noviembre de 2006

«¿Piensa el PSOE en la solución haciendo menos aún que el PP?»

«¿Piensa el PSOE en la solución haciendo menos aún que el PP?»


«El PSOE deberá explicar a la ciudadanía vasca cómo se soluciona este conflicto haciendo mucho menos que el PP, que no hizo nada». Ese es la lectura que realiza Batasuna del vídeo elaborado por el partido de Rodríguez Zapatero para tratar de contrarrestar las críticas que recibe desde la oposición. Arnaldo Otegi se lamentó de que el Ejecutivo español «se jacte» de ocho meses de inmovilismo.

DONOSTIA

Arnaldo Otegi ofreció ayer una rueda de prensa en la que buena parte del protagonismo recayó en el vídeo presentado anteayer por el PSOE, en el que esta formación viene a subrayar que en los últimos ocho meses no ha realizado ninguno de los «gestos» que el Ejecutivo Aznar llevó a cabo durante la tregua de 1998.

En su análisis, el portavoz de Batasuna consideró que los responsables del PSOE «han entrado en una pugna muy preocupante, porque quieren demostrar que ellos hacen mucho menos que el PP. Muy bien, ésa es su elección. Pero deberán explicar a la ciudadanía vasca cómo se soluciona este conflicto haciendo mucho menos que el PP, que no hizo nada», recordó.

Para Otegi, esta estrategia podría responder a «intereses electorales», ya que las últimas encuestas afirman que el PP ha recortado diferencias en la intención de voto.

El portavoz independentista lamentó que el Gobierno español «se jacte» de su actuación durante estos meses. «Si alguien quiere encontrar las razones del bloqueo en algún lado, también debería encontrarlas ahí. Esa posición del PSOE explica con nitidez la radiografía del momento actual. Quiere consolidar su posición política y electoral haciendo menos que el PP. Es decir, plegándose a la estrategia del PP», aseveró.

«Proceso, arma arrojadiza»

En el transcurso de su comparecencia, el representante de Batasuna recordó que el pasado día 17 su comisión negociadora dio a conocer un documento de diez puntos en el que ofrecía su análisis de la situación actual y ofrecía unas fórmulas «que podrían permitir el desbloqueo».

Otegi apuntó que una de las claves que pueden explicar la crisis está en el hecho de que «proceso» se ha convertido en una palabra que «cada uno interpretamos a nuestra conveniencia. La palabra ‘proceso’ está siendo utilizada como una especie de arma arrojadiza que unos nos vamos echando contra otros», explicó.

«Además, tenemos la impresión de que cada uno quiere hacer un proceso en la medida de sus intereses políticos, económicos, electorales. Lo que la izquierda abertzale quiere es un proceso compartido, en el que todos hagamos cosas, demos pasos y nos comprometamos. El pulso y el bloqueo están ahí», incidió.

Otegi remarcó que, a lo largo de la historia, hay dos factores que han marcado el conflicto: «Cómo se vertebra este país y si sus ciudadanos tenemos derecho o no a decidir libre y democráticamente nuestro futuro», explicó.

Insistió en que esos dos son los escollos principales a superar para que «todos los proyectos políticos puedan no sólo ser defendidos, sino también materializados» si así lo quiere la ciudadanía. «Ese es el debate que se quiere eludir», subrayó, para lo cual «el PNV y el PSOE emplean una estrategia de tinta de chipirón», tratando de «llevar el debate a otro sitio».

Otegi se preguntó «cuál es la alternativa que plantean PNV y PSOE. Que le digan a la ciudadanía cuál es el proceso que ellos plantean, cuál es el contenido y cuál es el objetivo», y remarcó que la izquierda abertzale «no va a hacer una apuesta por un proceso que no tenga bases sólidas» ni va a «firmar un acuerdo ahora, ni dentro de unos meses, ni dentro de un año, ni dentro de siete, que no resuelva el conflicto político».

En este sentido, señaló que el Gobierno español «tiene un problema con la ciudadanía de este país, que se considera una nación y quiere decidir libre y democráticamente su futuro».

El portavoz de Batasuna insistió en que la izquierda abertzale «quiere llevar este proceso hasta el final, hasta que se consolide definitivamente la paz en este país, hasta que haya un escenario en el que todos los proyectos sean posibles. No nos dan miedo ni la paz ni la democracia, para nada. Tenemos un proyecto independentista y queremos convencer a la gente de que es el mejor. Queremos medios democráticos para poder hacerlo, porque estamos convencidos de que este país va a optar por la independencia. Parece que otros no están tan convencidos de su proyecto cuando se niegan a articular un escenario democrático que permita hacerlos todos, incluidos los suyos. ¿A qué le tienen miedo?», concluyó.



«El bloqueo, por la tregua y porque somos ilegales»
Ante las continuos pronunciamientos de PNV y PSOE al respecto, Arnaldo Otegi apuntó irónicamente que «debemos concluir que este proceso está bloqueado porque ETA mantiene ocho meses de tregua permanente y porque la izquierda abertzale es ilegal. Los que no tenemos sedes y no nos podemos manifestar, y si nos manifestamos no sabemos si vamos a ser citados judicialmente y encarcelados, los que no podemos hacer actividad política normal, somos los culpables de que no haya proceso en este país», argumentó para dejar en evidencia a quienes les critican. A su juicio, «ésta es la paradoja» de PNV y PSOE. -

Gara, 29 de noviembre de 2006