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Observatorio del nacionalismo vasco

Batasuna reitera que los presos deberán ser liberados

Batasuna reitera que los presos deberán ser liberados

Preguntado en una entrevista por los presos políticos vascos, el mahaikide Joseba Alvarez remarcó la necesidad, en el marco del proceso abierto en Euskal Herria, de llegar a un acuerdo que dé solución a la actual situación. El portavoz abertzale consideró además que esta idea «va cuajando poco a poco».

DONOSTIA

El mahaikide de Batasuna Joseba Alvarez se mostró ayer convencido de que la resolución del conflicto que se vive en Euskal Herria pasa, entre otros factores, por la puesta en libertad de los presos políticos vascos.

Entrevistado en Radio Euskadi, el portavoz independentista apuntó que «no sabemos cuándo ni de qué manera» se producirá esa excarcelación, «porque eso habrá que acordarlo».

Alvarez manifestó que la repatriación de los prisioneros es algo que «se tendrá que dar» porque cumplir condena en la cárcel más cercana al lugar de origen «es un derecho», pero apostilló que el objetivo final no es ése en ningún caso, sino «llegar a un acuerdo que plantee la excarcelación de los presos», y recordó que esta situación ya se dio en Irlanda y Sudáfrica, entre otros.

«Llevará tiempo, harán falta acuerdos, pero el proceso tiene que acabar también con la solución del problema de los presos políticos y de los refugiados», recalcó.

El representante de Batasuna indicó que «el indulto es una decisión que puede tomar el Gobierno». A este respecto, hizo referencia al hecho de que algunos integrantes del PSE ya han hablado de esta posibilidad, como es el caso de su secretario general en Gipuzkoa, Miguel Buen. Para Alvarez, ello demuestra que «la idea de que hay que resolver este problema hasta el final, hasta la excarcelación, poco a poco va cuajando».

Gara, 17 de agosto de 2006

Lecturas de una manifestación

Lecturas de una manifestación Ya pasó. La multitudinaria manifestación de Donostia suscitaba ayer, al menos, dos reacciones dignas de ser observadas.

Desde la extrema derecha, “La Razón” se rasgaba las vestiduras porque, decía, «nadie puede dudar a estas alturas de que los miles de personas que se manifestaron ayer en San Sebastián lo hicieron en respuesta a una convocatoria de Batasuna». Citaba el escriba «los subterfugios legales que los proetarras aprovechan para burlar la ley» y lamentaba que, como consecuencia de las amenazas garzonianas, «los miles de personas que tomaron el centro de la capital donostiarra no portaron un solo símbolo de Batasuna, aunque sí pudo verse antes de su comienzo a miembros de esta formación ilegalizada como Arnaldo Otegi, Pernando Barrena o Joseba Permach». Al pensador ultra le sube la bilirrubina porque cree que «la manifestación supone un paso más en una política de hechos consumados que pretende vulnerar la Ley de Partidos hasta conseguir de facto la legalización de Batasuna que exige ETA como parte de la factura negociadora. La protesta proetarra es, por tanto, una derrota de un Estado de Derecho que es incapaz de velar por que sus normas se cumplan».

También era llamativa, aunque por otras razones, la lectura del editorialista de “El País”: «Con iniciativas como ésta, Batasuna ha tenido mareados a los jueces (y hartos a los ciudadanos) durante 10 días, pero es posible que también ellos hayan acabado mareados y perdido el sentido de la realidad. Joseba Permach acusó ayer a los socialistas de ‘irresponsabilidad política’ por no responder a sus emplazamientos para solucionar ‘el conflicto político y armado’'. En la convocatoria inicial de la manifestación, su compañero Pernando Barrena había considerado ‘extremadamente grave’ que, pese a la tregua, se siga aplicando la Ley de Partidos y se mantengan los juicios contra el entorno de ETA y la ‘persecución contra la izquierda abertzale’. El viernes, en un comunicado, advirtieron de que detenciones como la reciente en Vitoria de Zigor Bravo ‘entorpecen las vías de solución’». Hasta ahí los hechos. Ahí va su interpretación: «¿Cómo van a dejar los jueces de aplicar la Ley de Partidos a una formación ilegalizada por actuar ‘como complemento y legitimador’ de ETA, si sus dirigentes consideran que no debe detenerse a alguien acusado de participar en el asesinato de un funcionario de prisiones o a los miembros de la trama de extorsión etarra?». Este no ha entendido nada, creo yo.

Maite Soroa

Gara, 15 de agosto de 2006

La ciudadanía toma el pulso al proceso

La ciudadanía toma el pulso al proceso La manifestación que recorrió ayer el centro de Donostia, con una participación considerablemente más alta que en años anteriores, se celebró a pesar de todos los impedimentos que desde ámbitos políticos, policiales y judiciales se intentaron imponer, primero, para que no pudiera llevarse a cabo y, después, para provocar que se desarrollara en un enrarecido ambiente. Por tanto, en Euskal Herria sigue siendo noticia lo que en un verdadero estado de derecho no tiene por qué serlo: se celebró una manifestación sin incidentes por parte de los participantes. Aquí sigue siendo noticia que la ciudadanía tome las calles para expresar de forma pacífica sus reivindicaciones porque, aunque hay quien a estas alturas prefiere seguir mirando para otro lado, no sólo hay una formación política que no puede desarrollar su actividad de forma normalizada, sino que es todo un pueblo el que tiene cercenados sus derechos fundamentales, ya que sus representantes legítimos están excluidos de las instituciones y el ejercicio de esos derechos viene siempre precedido de una «autorización gubernativa», actitudes que nada tienen que ver con una verdadera democracia, sino con regímenes totalitarios.

Frente a quienes durante los últimos días han intentando limitar a un «pulso político» entre Batasuna y el PSOE lo que aparece claramente como un obstáculo importante para avanzar hacia la resolución del conflicto, hay ciudadanas y ciudadanos que prefieren tomar el pulso al proceso a pie de calle, mostrando una responsabilidad que, equivocadamente, a veces se deja en manos de unas élites que, al fin y al cabo, están integradas por personas que defienden unos principios ideológicos muy determinados y que no siempre coinciden con los de la mayoría de la población.

Ayer, en las calles de Donostia se puso de manifiesto por qué es tan importante la participación ciudadana en el proceso abierto: simple y llanamente, porque es imprescindible. Sin el empuje de las mujeres y hombres que forman este pueblo no será posible encontrar una solución democrática y duradera. Los foros de diálogo político no pueden levantarse sobre pedestales, sino a ras de suelo, en contacto con quienes, al final de este camino, deberán refrendar los acuerdos que se alcancen. Ese era precisamente el lema de la manifestación: Euskal Herria tiene la palabra y la decisión, sin ningún tipo de agresiones ni imposiciones. -

Editorial de Gara, 14 de agosto de 2006

Otro que se acuerda del palo y la zanahoria

Ahora que a todo el mundo le ha dado por hablar de «cocinas» y «diálogos resolutivos» ­algún día habrá que hacer una enciclopedia con los términos que ha generado la política vasca­ Patxo Unzueta se despachaba ayer en “El País” con un artículo titulado, lisa y llanamente:«Hipótesis sobre el final de ETA». Y ya desde el título sabemos cuál es el único fin que persiguen algunos.

Lamentaba Unzueta los contactos anunciados por Ibarretxe y en los que también habrá de participar Batasuna, porque «se trata de una actitud contradictoria con el objetivo de conseguir que el brazo político de ETA fuerce a su brazo armado a disolverse». Y servidora tiembla cuando alguien dice con tanta crudeza cuál es el único objetivo de tanta «cocina» y tanto comedor.

No se anda por las ramas el articulista-editorialista del Grupo Prisa. Recuerda que, en el caso irlandés, «Londres se equivocó seguramente al acordar la liberación de todos los presos del IRA en el año 2000, antes de la entrega de las armas. Pero aprendió la lección y no cedió a las presiones para levantar la suspensión de la autonomía».

Y de ese puchero salta Unzueta a la cazuela vasca: «La ilegalización de Batasuna ha jugado, y aún puede hacerlo, un papel similar al de esa suspensión. Un político como Otegi sólo podrá recobrar su estatus legal, participar directamente en las elecciones y recuperar la influencia (y las subvenciones) que su partido tuvo en los ayuntamientos si convence a ETA de que se disuelva. El principal factor de convencimiento es la eficacia policial, pero será difícil que una banda con tantos años e intereses detrás interiorice que ha llegado la hora de la retirada si no se lo exige su brazo político». Y si eso no se llama chantaje, que me lo expliquen otra vez.

Y puesto a proclamar la necesidad del chantaje a las decenas de miles de personas que optan por la izquierda abertzale, Unzueta afea al lehendakari: «La actitud de Ibarretxe es, por ello, incoherente. Si se desea incorporar a una posible mesa al independentismo radical ‘en un escenario de ausencia de violencia’ lo lógico será evitar cualquier gesto que ese mundo pueda interpretar como prueba de que puede eludir las consecuencias de la ilegalización sin forzar la retirada de ETA o desmarcarse claramente de ella». Otro que vuelve con la teoría del palo y la zanahoria. Como si la experiencia no sirviera para nada. ¡Qué fácil es perder el tiempo! –

Maite Soroa

Gara, 12 de agosto de 2006

Actitudes del pasado, futuro incierto

Actitudes del pasado, futuro incierto La mayoría de los agentes políticos, sociales y sindicales de Euskal Herria apuesta, o dice apostar, por un proceso sin exclusiones y en igualdad de condiciones. Sin embargo, el episodio vivido ayer en la Audiencia Nacional española no parece lo más apropiado para que así sea. Cuando uno de los interlocutores del diálogo que se propugna, del diálogo que de hecho se ha venido produciendo entre las distintas formaciones, es coartado, amenazado y perseguido, difícilmente se puede hablar de igualdad de condiciones.

En no pocas ocasiones se le ha achacado a la izquierda abertzale, y a Batasuna en particular, que se aferra a «actitudes del pasado», y a cada paso que ha ido dando se le ha exigido otro movimiento, y se lo han exigido desde la inmovilidad. Actitudes del pasado, del reciente y de épocas anteriores, son las ilegalizaciones y las prohibiciones de expresarse y manifestarse libremente, en lugar de contribuir a crear un ambiente lo más propicio posible para abordar un proceso de tal envergadura. Actitudes del pasado son las del tribunal especial con sede en Madrid, las de los aparatos del Estado en general, que persiguen y espían a una formación política reconocida como interlocutora por el resto de fuerzas. El PSOE, en lugar de seguir escudándose en los jueces, debería hacer frente a sus responsabilidades cuanto antes. No puede lavarse las manos tras la pantalla de una ley para cuya elaboración fue imprescindible su colaboración, una ley que responde a impulsos políticos y, por eso mismo, debe quedar sin efecto.

En este inicio del proceso, como lo define la mayoría de agentes implicados, asistimos a un absurdo jurídico-político. Hemos oído a jueces, políticos y periodistas decir que Batasuna, a consecuencia de su situación de ilegalización, no existe. Sin embargo, cada vez que se celebra un acto que no es del agrado de quienes hacen tal afirmación, miembros de esa «inexistente» organización política son obligados a comparecer ante los tribunales españoles. Cualquiera que en Euskal Herria se asome a la calle, esté o no de acuerdo con el ideario de esa formación, sabe que existe y que es una parte imprescindible a la hora de afrontar con garantías una salida a un conflicto político de dolorosas consecuencias y que dura demasiados años.

Se habla mucho de voluntad, pero no es suficiente. Es preciso demostrarla. Y es necesario que lo hagan todas las partes. -

Editorial de Gara, 11 de agosto de 2006

Batasuna: «La actuación del PSOE condiciona la viabilidad del proceso»

Batasuna: «La actuación del PSOE condiciona la viabilidad del proceso»

Ante la continuidad de los ataques judiciales, reclama respeto a su actividad política

Ante la situación creada en torno a la manifestación que había sido convocada para el domingo en Donostia, Batasuna advirtió que «este proceso no puede avanzar si el PSOE sigue boicoteándolo con todos sus medios». Garzón respondió elevando a cinco el número de mahaikides citados en Madrid.

DONOSTIA

Una representación de la Mesa Nacional de Batasuna ­conformada por Pernando Barrena, Anjel Mari Elkano, Hasier Arraiz, Aizpea Abrisketa y Mikel Zubimendi­ compareció ayer para hacer pública su lectura de la iniciativa judicial contra la convocatoria de una movilización en Donostia el próximo domingo, situación de la cual responsabilizó al Gobierno del PSOE.

En nombre de la formación abertzale, Pernando Barrena señaló que «en ese contexto toma un mayor sentido la movilización que se va a desarrollar este domingo en defensa de la autodeterminación». Minutos antes de la comparecencia, el Departamento de Interior de Lakua había comenzado a informar a los medios de que la convocatoria registrada oficialmente había sido retirada.

Barrena denunció que el procedimiento abierto por el juez Garzón «vulnera derechos civiles y políticos elementales y persigue objetivos políticos muy definidos».

Cuando se cumplen cuatro meses y medio desde la declaración de alto el fuego permanente por parte de ETA, el portavoz independentista subrayó que «el Gobierno español continúa persiguiendo la actividad política de la izquierda abertzale utilizando todos los recursos a su disposición, incluyendo los aparatos del Estado».

Constató que en el «nuevo escenario político» abierto tras la decisión de la organización armada, el Ejecutivo que preside José Luis Rodríguez Zapatero «ha decidido no estar a la altura y continuar con la política de persecución de Batasuna, al objeto de reforzar su posición política».

Por el contrario, esta formación considera que «el respeto a su actividad política, así como la del resto de agentes políticos, es fundamental para que el proceso entre en un futuro en fase resolutiva».

Y añadió que Batasuna «difícilmente puede continuar su labor en pos del desarrollo de un proceso resolutivo cuyo objetivo sea el respeto a todos los derechos, mientras los aparatos del Estado bajo responsabilidad del PSOEcontinúen en su política de agresión constante».

En este sentido, Barrena afirmó que la iniciativa judicial puesta en marcha por el juez Garzón ­pocas horas después el magistrado dio una nueva vuelta de tuerca­ deja «en situación precaria el esfuerzo colectivo que se viene realizando para poner en marcha un proceso de paz y resolución».

A su entender, esta política de «agresión permanente» persigue «dejar fuera de juego la iniciativa política de la izquierda abertzale», lo que es «totalmente incompatible con el avance del proceso político».

Palabras y hechos

«El PSOE debe ser consciente que su discurso a favor del proceso no se corresponde en absoluto con la dinámica de agresión permanente contra Batasuna y otras organizaciones de la izquierda abertzale», explicó antes de definir esta actitud del partido gobernante en Madrid como un «sabotaje estructural que condiciona la viabilidad del proceso».

«Queremos hacer saber a los agentes políticos y sociales del país que la actitud del PSOE y los aparatos del Estado están haciendo pasar el proceso por una situación delicada. Este proceso no puede avanzar si el PSOE sigue boicoteándolo con todos los medios a su alcance», declaró el portavoz de la formación independentista.

Pernando Barrena defendió la necesidad de que «el resto de agentes y toda la ciudadanía del país se implique en la denuncia de quien se empeña en obstaculizar este proceso político», y fue en este marco en el que resaltó la importancia de la movilización a celebrar este próximo domingo en la capital guipuzcoana.

Retirada la convocatoria que se había presentado ante Interior de Lakua

El Departamento de Interior de Lakua informó ayer por la mañana de que José Luis Sayes, la persona que registró el viernes pasado una solicitud para celebrar una manifestación este domingo en Donostia bajo el lema «Euskal Herriak du hitza eta erabakia», había presentado en la comisaría de la Ertzaintza en Donostia «un escrito desconvocando la manifestación», por lo que «legalmente estaría desconvocada». Esta movilización contaba con la autorización de Interior, que el lunes emitió una resolución en la que se indicaba que esta persona «no tiene restringido su derecho para convocar actos de tal naturaleza».

Sin embargo, Sayes fue citado al día siguiente por el juez Baltasar Garzón para que acuda hoy a la Audiencia Nacional «asistido de letrado». Ayer, en su nueva providencia, el magistrado mantiene la citación, aunque especifica que este ciudadano deberá personarse en calidad de testigo. -

Gara, 10 de agosto de 2006

No hay respiraderos en la ilegalización

No hay respiraderos en la ilegalización El juez de la Audiencia Nacional española Baltasar Garzón ha citado a dos representantes de Batasuna para requerirles explicaciones en relación a la manifestación que tendrá lugar, el domingo próximo, en Donostia. En la providencia hecha pública ayer, el titular del Juzgado Número 5 de Audiencia Nacional alude a que ambos representantes independentistas protagonizaron la rueda de prensa en que se dio a conocer la celebración de una marcha que se repite cada año, coincidiendo con la Aste Nagusia donostiarra.

Aunque el Departamento de Interior del Gobierno de Lakua no encontró «motivos legales» para prohibir la celebración de la marcha, y aludió a que la persona que ha formalizado la convocatoria «no tiene restringido» el derecho de manifestación, en la decisión que hizo pública el lunes imponía límites al desarrollo de la marcha, asumiendo a grandes rasgos las cortapisas derivadas de la Ley de Partidos y de la ilegalización de Batasuna y otras formaciones de la izquierda independentista.

Además de adoptar una ley que colisiona frontalmente con la libertad de expresión política como marco para la argumentación de su decisión de no prohibir la marcha en favor del proceso, Lakua se apresuraba a remitir «información complementaria» al tribunal especial español, concretamente sobre la comparecencia ante la prensa de los mahaikides Elkano y Barrena, ahora requeridos a com- parecer en el despacho de Garzón.

En la línea de lo expresado en la notificación del departamento que dirige el consejero Javier Balza, el magistrado aplica, por su parte, restricciones a la marcha. Advertía la consejería contra los eslóganes, siglas y símbolos asimilables a organizaciones ilegalizadas, y Garzón decreta, en consonancia, la retirada de aquellos carteles anunciadores de la convocatoria en los que aparezca la referencia de Batasuna. De suerte que a Interior de Lakua le tocará probablemente lidiar con una orden, a ejecutar por la Ertzaintza bajo su mando, destinada a impedir la propaganda sobre un acto para cuya no celebración no ve «motivos legales». Con ello queda de manifiesto que la actitud que se impone en este nuevo tiempo político no es la de buscar respiraderos en la ilegalización, sino la de oxigenar a fondo el escenario político, para que se puedan expresar y aplicar, en paz y democracia, ­y sin fragatas militares en La Concha­, todas las ideas con el único límite de la voluntad de la ciudadanía vasca.

Editorial de Gara, 9 de agosto de 2006

Los nervios de agosto

La tensión en la política vasca es palpable, a pesar del relajo propio de las fechas. Los análisis de la prensa españolista lo dejan claro.

Alberto Surio en “El Diario Vasco” advertía el domino que «la izquierda abertzale parece dispuesta a hacerse fuerte y a tensar la cuerda, elevando el listón de la exigencia y dejando claro que lo que está en juego no es ni mucho menos un proceso de paz sino un proceso político en el que el derecho de decisión se sitúa como eje de gravedad irrenunciable. Su reivindicación de un único foro de diálogo para la Comunidad Autónoma Vasca y Navarra tropieza con el principio de realidad. Además, las últimas palabras de Pernando Barrena sobre la ‘no irreversibilidad’ del proceso dejan un regusto de inquietud».

Y Florencio Domínguez, en “El Correo Español”, lamenta que el Gobierno español haya explicado esa supuesta «radicalización» en clave de «consumo interno». Dice que los dirigentes de la izquierda abertzale han engañado a sus bases y «les han hecho creer que tenían la luna al alcance de la mano y ahora las famosas bases no se conforman con menos que la luna». A partir de ahí, el analista-especialista sentencia que «para afrontar este problema hay dos posibles estrategias. Una, la de exigir a los dirigentes de ETA y Batasuna que se ocupen ellos mismos de moderar a sus bases. Puesto que son ellos quienes más han contribuido a ese fenómeno de radicalización, les corresponde ahora desactivar el mecanismo que han creado y para ello podrían empezar por contarles la verdad a los suyos: que Batasuna está fuera de la ley y corre el riesgo de quedarse eternamente en esa situación; que ETA tiene los días contados, tanto si hay diálogo con el Gobierno como si no lo hay, y que está fuera de lugar pretender negociar contrapartidas con quien se dispone a salvarlos del naufragio».

Y, por si acaso, apunta la segunda opción: «la más peligrosa es la de considerar que el Gobierno tiene alguna responsabilidad y debe ayudar a los ‘moderados’ para que triunfen sobre los radicales y que la mejor ayuda es hacerles concesiones a los primeros para que se impongan sobre los segundos. Esta estrategia no es original pues en el Ulster ha sido la gran vaca que ha estado ordeñando durante años Gerry Adams para su propio beneficio político. Si los supuestos ‘moderados’ tienen beneficios, la existencia de los ‘radicales’ será necesaria para seguir cobrando peaje y no se avanzará nunca hacia su desaparición». Se les ve nerviosos.

Maite Soroa

Gara, 8 de agosto de 2006