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Foro El Salvador

Un informe de Europol afirma que ETA ha "reconstruido" su capacidad para atentar

Un informe de Europol afirma que ETA ha "reconstruido" su capacidad para atentar

 

El organismo europeo para la cooperación policial Europol advierte en su informe anual sobre Situación y Tendencias del Terrorismo en la UE que ETA ha "reconstruido" su capacidad para atentar contra grandes objetivos, tras mantener una actividad de terrorismo callejero durante el alto el fuego. "El atentado en el aeropuerto de Madrid causó víctimas mortales y heridos. ETA no sólo ha mantenido, sino que ha reconstruido sus capacidades para golpear contra objetivos de perfil alto con atentados bien preparados, organizados y coordinados", según recoge el informe. La AVT estudia denunciar a la Fiscalía por volver a facilitar el archivo de una causa Otegi.

L D (EFE) Europol constata que "tres meses después de su alto el fuego unilateral, ETA comenzó a emplear taldes Y (grupos de reserva) para ejecutar un alto número de atentados de baja intensidad para mantener la presión sobre el Gobierno español y demostrar a sus simpatizantes su determinación en la lucha por sus objetivos".

 

El informe, elaborado con los datos de las investigaciones realizadas en los países afectados, y hecho público este martes en Bruselas contabiliza 144 ataques de "separatistas vascos" en España y Francia durante 2006, y apunta que ETA reivindicó la autoría de once de ellos en territorio español y el grupo denominado Irrintzi, la de cuatro en suelo francés.

 

"Los atentados en España fueron mayoritariamente cometidos por Taldes Y, denominación que recibe un número de grupos organizados e independientes de jóvenes simpatizantes de ETA que, siguiendo las instrucciones (de la banda), suelen atentar contra objetivos menores empleando técnicas de guerrilla urbana", explica el informe.

 

Europol constata que la banda terrorista sólo ha reivindicado dos atentados después del anuncio del alto el fuego de marzo de 2006, incluido el del aeropuerto de Barajas del pasado 30 de diciembre, que provocó 2 muertos, 36 heridos y daños estimados inicialmente en 30 millones de euros, según el texto.

 

El informe refiere el hecho de que el propietario de la furgoneta empleada en este atentado, robada en el suroeste de Francia, fue secuestrado durante tres días, pese a que ETA suele emplear este modus operandi para "atentados inminentes" y retener a los dueños de los vehículos sólo durante "un par de horas". "Además, pasaron unos cuantos días –un periodo excepcionalmente largo– antes de que ETA reivindicara oficialmente la responsabilidad del atentado; no obstante, la organización siguió insistiendo en que respeta el alto el fuego permanente que había declarado", añade Europol.

 

En cuanto a la actividad de los grupos Y, el informe constata que, antes del alto el fuego, se produjeron acciones violentas en 14 ciudades, la mayoría en San Sebastián, Bilbao o Pamplona. Tras el anuncio de ETA, explica Europol, estos grupos suspendieron su actividad violenta "durante abril y mayo, pero, a finales de junio, continuaron y aceleraron su campaña terrorista" y llegaron a ampliarla a 37 ciudades, incluidas pequeñas poblaciones. "Los taldes Y tuvieron sobre todo como objetivos a bancos y a las oficinas del PSOE", añade el informe.

 

En el conjunto de la Unión Europea, los terroristas de índole independentista –junto a ETA, el informe cita a organizaciones corsas, norirlandesas o turcas– perpetraron en 2006 un total de 424 atentados, repartidos entre Francia (274 en Córcega y 9 en el resto del país), España (136), Reino Unido (4) e Irlanda (1). El informe recoge, asimismo, un aumento de la acción de "grupos nacionalistas-separatistas gallegos" en Portugal y en la frontera con España.

 

Las fuerzas de seguridad arrestaron a 226 sospechosos de estar relacionados con alguna de estas organizaciones, de entre los cuales 188 fueron detenidos en Francia y 28 en España. Las organizaciones independentistas perpetraron el grueso de las acciones terroristas en la UE el año pasado.

 

Junto a sus acciones, el informe contabiliza 55 atentados de extremistas de izquierda, uno de derechas, 17 no especificados, y uno islamista, el intento de volar dos trenes regionales cerca de Colonia (Alemania) el 31 de julio.

 

Libertad Digital, 10 de abril de 2007

La AVT presentará en los próximos días una querella contra la revista ‘Interviú’ por un presunto delito de injurias y contra el honor.

La AVT presentará en los próximos días una querella contra la revista ‘Interviú’ por un presunto delito de injurias y contra el honor.

La Asociación de Víctimas del Terrorismo sufre una campaña mediática sin precedentes desde hace varios meses, aunque se ha intensificado en las últimas semanas. La fuerza moral de las víctimas del terrorismo ha provocado que algunos medios de comunicación, afines al Gobierno, no tengan ningún reparo en publicar noticias manipuladas y llenas de mentiras contra la AVT, su Junta Directiva o su presidente.

Las personas que atacan injustamente a la AVT no se conforman con que las víctimas del terrorismo hayan sufrido la barbarie de los asesinos de ETA durante cuarenta años. Estas personas muestran su bajeza moral al no asumir que las víctimas, como cualquier otro ciudadano, pueden y deben hablar. Las víctimas del terrorismo son atacadas simplemente porque son contrarias al proceso de rendición emprendido por el presidente del Gobierno y por sus ansias de que el terrorismo desaparezca para siempre.

Esta campaña mediática tiene, al menos, dos aspectos absolutamente despreciables. El primero es que las informaciones que esos medios de comunicación trasladan a la opinión pública están llenas de mentiras, de manipulaciones, y no tienen ningún fundamento. Su único objetivo es hacer daño injustificadamente. Sus fuentes no existen y utilizan la máxima del “vale todo”. El segundo aspecto despreciable es que intentan convertir a las víctimas en verdugos y a los verdugos en víctimas. Muestran el mundo al revés, un mundo sin sentido y sin moral.

La AVT no puede permitir que las víctimas pasen por algo tan zafio y, por este motivo, ha desenmascarado todos estos ataques. Y hoy quiere mostrar su absoluto rechazo a los dos reportajes publicados por la revista ‘Interviú’ en las últimas semanas, que no se sostienen bajo ningún aspecto. La AVT, su presidente y su esposa, presentarán en los próximos días una querella contra esta revista por un presunto delito de injurias y contra el honor.

 

Todas las personas que quieran ayudar a la AVT y mostrar su repulsa a esta campaña mediática pueden hacerlo a través de la página Web de la Asociación (www.avt.org)

 

Madrid, 9 de abril de 2006.-

La desilusión atea

La desilusión atea

Los críticos de la religión siguen manos a la obra

ROMA, domingo, 8 abril 2007 (ZENIT.org).- El aumento de los ataques contra Dios y contra la religión no han quedado sin respuesta. Entre las respuestas al libro del año pasado «The God Delusion» (La Desilusión de Dios), del profesor de Oxford Richard Dawkins está el libro recientemente publicado por Alister McGrath, «The Dawkins Delusion?» (¿La Desilusión de Dawkins?). McGrath es profesor de teología histórica en Oxford.

En la introducción al libro del que es coautor, McGrath admite que, como lo es actualmente Dawkins, en los años sesenta era ateo. Dawkins es un experto en biología evolutiva; de igual forma, McGrath comenzó en la ciencia, logrando un doctorado en biofísica molecular.

Pero luego cambió a la teología y, cómo él explica: «Me persuadí en consecuencia de que el cristianismo era una visión del mundo mucho más interesante e intelectualmente excitante que el ateísmo».

 

McGrath declara que se sintió decepcionado por el nivel de la argumentación del libro de Dawkins, que describe como «el equivalente ateo de la predicación sobre los fuegos del infierno, que sustituye el pensamiento cuidadoso y basado en la evidencia por la retórica turbo cargada y gran manipulación selectiva de los hechos». Y añade: «Las prédicas de Dawkins a sus coros de odio a Dios», se basan en especulación pseudocientífica y en sucesos agregados convenientemente.

 

¿Una desilusión?

McGrath dedica un capítulo a explicar porqué Dios no es una desilusión, como mantenía Dawkins. Observa que las definiciones usadas por Dawkins para describir la fe, tales como «proceso de no pensamiento», son extrañas a la definición cristiana de la fe.

 

Dawkins argumenta correctamente que necesitamos examinar nuestras creencias, reconoce McGrath. A este fin, es necesario que los niños reciban una instrucción verdadera y cuidadosa del cristianismo. Sería con mucho más perjudicial para ellos, afirma, llenar sus cabezas con los argumentos superficiales y erróneos que Dawkins utiliza.

 

La mayoría de nosotros, apunta McGrath, tenemos muchas creencias que no podemos probar que sean verdad, pero son, no obstante, razonables de sostener. Así, estas creencias son justificables, sin estar absolutamente probadas en un sentido empírico. Esta situación tiene lugar no sólo en el área de la religión, sino también en la ciencia, donde hay muchas teorías que no han alcanzado el estatus de ser probadas de modo concluyente.

 

McGrath también cita lo que algunos eminentes científicos, como Stephen Jay Gould, un biólogo de Estados Unidos, y sir Martin Rees, presidente de la British Royal Society, han dicho sobre la religión. Ambos admitían los límites de la ciencia y aceptaban que la ciencia y la religión no son por naturaleza mutuamente exclusivas.

 

Por otra parte, muchas de las grandes cuestiones sobre la vida, precisa McGrath, se pueden explicar por varias teorías y no ha una prueba científica absoluta que esté disponible. Además, hay cuestiones que van más allá del objeto del método científico, tales como decidir si hay un propósito dentro de la naturaleza.

 

Otro eminente científico, sir Peter Medawar, que logró el premio Nobel en medicina en 1960 por su trabajo en inmunología, se ocupó de este tema en su libro «The Limits of Science» (Los Límites de la Ciencia). McGrath explica que Medawar distinguía entre las cuestiones trascendentes, que se dejan mejor a la religión y a la metafísica, y las investigaciones sobre la organización y estructura del universo material.

 

Una demostración más de que Dawkins no es un representante del pensamiento científico es el hecho de que en el 2006, el año en que apareció «The God Delusion», tres científicos de investigación de primer orden publicaron libros que admitían la validez de un espacio para lo divino en el universo. Estos eran: Owen Gingerich, «God’s Universe»; Francis Collins, «The Language of God»; y Paul Davies «The Goldilocks Enigma».

 

«Dawkins se ve forzado», concluye McGrath, «a luchar contra el hecho altamente contradictorio de que su opinión de que las ciencias naturales son una autopista intelectual hacia el ateísmo es rechazado es rechazada por la mayoría de los científicos, independientemente de sus puntos de vista religiosos».

 

Ser malvado

Otro argumento utilizado por Dawkins es que Dios y la religión son malvados, siendo responsables de toda suerte de violencias y abusos en la historia de la humanidad. McGrath admite que la violencia que se inspira en la religión es algo que hay que rechazar.

 

McGrath, que creció en Irlanda del Norte, tiene mucha experiencia de la violencia religiosa. Sin embargo, apunta que es una proposición enteramente diferente sostener que la violencia es un elemento inherente a la religión. Dawkins también yerra al convertir el ateísmo en una influencia universalmente benigna. Un vistazo a la historia del siglo XX proporciona con facilidad abundantes ejemplos de la violencia motivada políticamente, mucha de la cual fue cometida por el régimen ateo de la Unión Soviética.

 

McGraith precisa que, claramente, la gente es capaz tanto de la violencia como de la excelencia moral, y ambas cualidades pueden ser provocadas por visiones del mundo diferentes, religiosas o no. Al mismo tiempo, una sociedad que rechaza a Dios tiende luego a tomar por absolutos otras realidades o conceptos. Así, la Revolución Francesa en su esfuerzo por reemplazar al cristianismo con ideales laicos llevó a cabo una violenta represión para lograr imponer sus principios.

 

Otro libro, del 2006, también trataba la cuestión de la violencia y contestaba a las críticas hechas contra la religión. Keith Ward, profesor de teología en el Gresham Collage, de Londres, en su «Is Religión Dangerous?» (¿Es la Religión Peligrosa?) sostiene que el mundo estaría mucho peor sin la religión.

 

Ward admite que hay ejemplos de violencia inspirada en la religión, pero que una falta de fe puede también llevar a impulsos destructivos y al mal. Es verdad que los textos religiosos como la Biblia pueden emplearse para fines inapropiados. Pero esto sólo puede ocurrir cuando se ignoran preceptos vitales como el amor a Dios y al prójimo, y cuando los textos se sacan fuera de su contexto.

 

Buscar el bien

Todos los seres humanos, sostiene Ward, son susceptibles a la tentación del mal, sea religioso o no. ¿Cómo guardarse contra esto? Una de las mejores formas, sugiere, es un sistema de creencias que enseñe los principios del bien y del mal y nos motive al arrepentimiento y a buscar el bien.

 

En lugar de hacer acusaciones genéricas sobre «que la religión es peligrosa», debemos preguntarnos si una religión en particular en su contexto específico puede ser peligrosa, sostiene Ward. La respuesta a esta cuestión variará según las circunstancias. En general, continúa, la mayoría de la actual religión es una de las fuerzas que actúan por la estabilidad social y por el debate y la reforma moral serios.

 

Es cierto que la amenaza del terrorismo islámico ha traído consigo la preocupación por la violencia inspirada en la religión. Pero esta es sólo una de las formas que interpretan el Islam. Una serie de otros factores sociales y políticos, no de naturaleza religiosa, han jugado también un papel en la promoción de esta violencia. Y aunque los medios prestan más atención a la violencia religiosa, existen un montón de conflictos en el mundo de hoy que tienen poco que ver con la religión. Además, cuando la religión promueve la violencia es en ocasiones en una situación donde la religión se ha mezclado con las instituciones políticas, y es usada como un instrumento para justificar el uso de la fuerza.

 

Debemos recordar también todas las aportaciones positivas hechas por la religión, explica Ward en un capítulo. El ejemplo de caridad que nos ha dejado Jesús ha inspirado a personas durante siglos a seguir una vida de amor a los demás. El cristianismo ha inspirado también incontables hospitales, colegios y universidades, así como grades obras de arte, literatura y música.

 

La fe cristiana también ha animado a la investigación racional en el mundo material y dio lugar a la ciencia moderna. La creencia cristiana en la dignidad de la vida humana jugó un papel crucial en el desarrollo de los ideales de los derechos humanos. La religión, concluye Ward, puede ser una de las fuerzas más positivas para el bien en la vida humana.

 

Por el padre John Flynn

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Un concejal navarro desafía a ETA en vasco y en verso (*)

Un concejal navarro desafía a ETA en vasco y en verso (*)

El nacionalismo vasco tiene ahora una respuesta. En verso. Y en euskera. Un edil vascoparlante canta las cuarenta a los enemigos de la Navarra foral y española, allá donde estén.

Pello Urquiola sería un hombre normal, pero no le han dejado vivir con normalidad. Es navarro, de Leiza, y su lengua materna es el euskera. En otro tiempo habría sido pastor, como lo fue en su juventud. Además, Pello canta sus versos en vascuence. El nacionalismo vasco, que pretende cambiar la Navarra que él ama, le ha obligado a ser concejal de Unión del Pueblo Navarro. Quienes han asistido a actos del Foro de Ermua, de la AVT, de UPN o de cualquier iniciativa que defienda nuestra libertad y nuestra identidad ya conocen a Pello. Acaba de publicar una selección de sus bertsos (Nere hitze bertsoatan, Mi palabra en bertsos); he tenido el honor de presentarlos, y ustedes tienen la oportunidad de apoyar una buena causa comprando un libro excepcional.

Algunas veces, a lo largo de los años, me había preguntado cómo serían aquellos hispano-godos e hispano-vascones que, en el recuerdo y fundamento del Fuero General, se "alzaron" en las montañas frente a la invasión musulmana que interrumpió la unidad y la independencia de España. "Muy pocas gentes", desde luego, firmemente decididas contra toda esperanza razonable a defender su identidad verdadera frente a la fuerza. Y esto a pesar de que el Islam triunfante supo ser cruel con sus adversarios pero cómodo para los sumisos.

 

¿Cómo pudieron ser aquellos antepasados nuestros, los insumisos a los que España debe su supervivencia y Navarra además, concretamente, su tradición comunitaria? Los documentos son escasos y sobre todo no nos han dejado retratos de sus autores. Quienes construyeron sus libertades hicieron y lucharon, vivieron en suma, pero no nos quedaron de sus sueños y de sus cantos otros testimonios que sus obras.

 

Nunca tuve una respuesta a esta pregunta, hasta que fui a Leiza. Allí, en la Navarra más verde, más húmeda y más vasca, hay gentes que cada día se levantan sabiendo que son insumisos a lo políticamente correcto, que son resistentes contra una fuerza que manipula conciencias y mata enemigos. Viven como navarros y actúan por España, no porque lo mande un Gobierno o lo dispongan unas leyes escritas sino, sencillamente, porque quieren seguir siendo lo que siempre han sido, de padres a hijos.

 

Pello y los insumisos de Leiza -que saben que son españoles y no lo niegan, que no aceptan la nueva invasión- vivirían materialmente mejor si no hablasen y si no cantasen, o si al hacerlo dejasen guiar sus palabras por los intereses, las conveniencias y los cálculos. Sin embargo, cantan y hablan por amor a su propio ser y a la verdad, que en ellos es España sin consideración de quién tenga o pierda el poder. Son, en su modo de actuar, una encarnación de esas mismas libertades forales que en nuestra historia se pusieron por escrito y que don Ángel Martín Duque y don Javier Nagore Yárnoz presentaron en una nueva edición en Pamplona, el 9 de febrero de este año de 2007.

 

Pero Pello no es un político, ni un jurista, ni quiere ser nada de eso. No necesita presentación, porque es uno de esos navarros eternos, como los ha habido en los recodos difíciles de cada siglo. Tampoco lo que canta necesita ser presentado porque, guste o no -y no es obligatorio, mientras Navarra sea libre-, sus versos son su vida. Él se resiste a ser llamado bertsolari, y en todo caso es difícil traducir esta palabra. No es exactamente un poeta moderno, sino más bien un bardo, porque sus palabras no brotan de la búsqueda de lo bello ni del refinamiento amanerado: la palabra de Pello, en verso, es sólida como las rocas de las que brota.

 

Sería oportuno agradecer a Pello Urquiola que haya cantado y que haya puesto su canto por escrito; pero es un canto colectivo, que florece una vez más en un bloque compacto de navarros y que, aunque alguien no comparta en algo su contenido, es innegablemente navarro. El mejor regalo que Unión del Pueblo Navarro me ha hecho ha sido poder conocer a personas como Pello y todo el grupo de Silvestre Zubitur. Porque ellos son Navarra y su palabra es clara.

 

(*) Pello Urquiola Cestau. Nere hitze bertsoatan - Mi palabra en bertsos. Sahats. Pamplona, 2007. 345 p. ISBN 978-84-935332-3-6.

 

Pascual Tamburri

El Semanal Digital, 8 de abril de 2007

Entrevista a ETA en GARA: "Si desaparecen los ataques, estamos dispuestos a asumir compromisos firmes con un escenario sin violencia"

Entrevista a ETA en GARA: "Si desaparecen los ataques, estamos dispuestos a asumir compromisos firmes con un escenario sin violencia"

 

En las últimas semanas se ha hablado mucho de las intenciones de ETA. El comunicado del 10 de enero era el objeto de valoración y debate más reciente hasta el día de hoy. En esta entrevista realizada por GARA, ETA detalla sus reflexiones, objetivos y compromisos. Está realizada en euskara, pero por su valor periodístico se ofrece también la traducción íntegra al castellano en este cuadernillo especial.

Josu JUARISTI

Se habla mucho de la oportunidad que existe para superar el conflicto en Euskal Herria. Pero, ¿cuál es la fotografía que hace ETA del país?


Es conocido que nuestro objetivo es una Euskal Herria libre y socialista y que luchamos para lograrlo. Hoy, podemos decir que vemos más cerca que hace unos años un Estado independiente, aunque aún habrá que trabajar y luchar mucho. Por otra parte, vemos un pueblo que construirá en libertad su futuro, que recorre su camino hacia la independencia. Sin embargo, quienes dividieron Euskal Herria, y sus sucesores, han llevado a cabo un enorme trabajo para destruir la identidad de nuestro pueblo. Los valores del capitalismo están muy vivos en el devenir diario. Y, en nuestra opinión, los actuales gestores de esa Euskal Herria dividida son los principales responsables de esa situación.

 

¿Cuáles son los principales problemas que detectan?

 

Las principales necesidades de nuestro pueblo son las que los gestores de las actuales instituciones y los caciques que gobiernan en Euskal Herria no quieren resolver.

 

¿Cómo no se dan cuenta de los serios problemas estructurales que hay en Euskal Herria? Por ejemplo, el de la oficialidad del euskara; estando su futuro en manos de personajes como Sanz o de Lasserre, nuestra lengua está condenada a morir. Basta con repasar las encuestas sociolingüísticas en los siete territorios para hacerse cargo del oscuro futuro del euskara. Y, ante esa situación, en el mejor de los casos se limitan a poner falsos instrumentos para tranquilizar o desactivar a la sociedad. Ese no es el camino.

 

¿Y los trabajadores vascos? Su situación es inaceptable. Condiciones de trabajo, precariedad absoluta... Por ejemplo, en Euskal Herria los accidentes y muertes de trabajadores se han convertido en el pan de cada día. En ese sentido, los poderes públicos y los empresarios vascos tienen una responsabilidad que no pueden ocultar. Mientras la patronal condena a muerte a los trabajadores, los caciques políticos del PNV sólo piensan en cómo ocultar sus bienes a los ciudadanos. Situando en la centralidad política sus largas listas de casas de verano, invierno y vacaciones. Mientras tanto, hacen oídos sordos a las reivindicaciones y llamamientos de todos los sindicatos, ¿y así hasta cuándo? ¡Euskadi Ta Askatasuna pregunta qué harán para acabar con esa opresión!

 

Por otra parte, está la grave situación de Lapurdi, Zuberoa y Baxe Nafarroa. Ipar Euskal Herria no cuenta con una estructura institucional propia. Así, en beneficio de París, el proyecto 2x2, el Tren de Alta Velocidad u otros proyectos gigantescos similares son el futuro que nos dibujan. Pero el problema básico no es que esos proyectos no sean convenientes a nuestro entender para Euskal Herria, no, no es ésa la principal cuestión, el problema es ver cómo lo están haciendo. Sin ninguna vergüenza, están imponiendo a nuestro pueblo proyectos que condicionan el futuro de Euskal Herria. Esos que se llenan la boca con palabras como democracia o participación ocultan a la sociedad qué quieren hacer y por qué quieren hacerlo.

 

Las actuales instituciones actúan dando la espalda a los problemas de los ciudadanos. Los ciudadanos sólo pueden recibir información de esos proyectos gracias a las plataformas populares, porque los ideólogos de esos proyectos también los ocultan. Tal y como hicieron con la Central de Boroa y el pantano de Itoiz. También toda esa destrucción se realiza contra la voluntad de los ciudadanos.

 

Son situaciones originadas por la opresión, negación y partición de Euskal Herria. Hoy, nuestro pueblo no cuenta aún con los instrumentos de poder y soberanía necesarios para construir y organizar su futuro. En cambio, quienes gestionan las actuales instituciones, trabajan a diario para convertir en definitiva la situación de negación y partición de Euskal Herria. Sólo queremos decirles una cosa. ¡Que abandonen esa política de imposición y pongan en manos de los ciudadanos todos los mecanismos democráticos, para que entre todos construyamos el futuro de nuestro pueblo!

 

En torno al proceso, sobre el bloqueo y llamamiento a la sociedad vasca

Se habla mucho sobre el proceso... pero, ¿cuál es la razón que les lleva a sostener o a poner en marcha un proceso ahora? ¿Por qué dice ETA que se dan las condiciones para llevar a cabo un proceso?

 

Han transcurrido dos años desde que tuvieron lugar varios acontecimientos en el Estado español. A partir de ahí se fijó un nuevo inicio.

 

Para empezar, los ataques armados del 11-M en Madrid acabaron con ocho años de gobierno de Aznar y el PSOE llegó al poder. Eso provoca un cierto cambio y, siguiendo con la lectura que hacíamos entonces, al analizar cómo afectaría ese cambio al conflicto que padece Euskal Herria, preveíamos que iría en función de la voluntad de los nuevos líderes del PSOE. Este fue uno de los factores.

 

Por otra parte, las declaraciones del PSOE y el «talante» de Zapatero reflejaban voluntad para cambiar. Así, ETA entiende que hay intención de poner en marcha un segundo proceso de reforma en el Estado español. Podíamos interpretar que esa reforma traerá la resolución definitiva del conflicto entre Euskal Herria y el Estado español.

 

Y, por supuesto, porque había un compromiso por ambas partes de que se daría una distensión, como requiere cualquier proceso de resolución. No entraremos en detalles, pero nos referimos a eso cuando decimos que el Estado español no ha cumplido sus compromisos de alto el fuego.

 

Pero hemos escuchado muchas cosas en torno a las conversaciones entre ETA y el Estado español. ¿Qué opinan de todas esas filtraciones?

 

Nosotros hemos reiterado nuestra firme voluntad. Hemos valorado y manifestado permanentemente que la solución del conflicto llegará por medio del diálogo y la negociación.

 

¿En qué situación está el proceso en opinión de ETA?

 

¡En marcha! Pero, ¿qué entendemos por proceso? En primer lugar nos gustaría responder a esta cuestión. En Euskal Herria hay quien tiende a desvirtuar algunos términos, especialmente los políticos que no tienen voluntad de cambiar las cosas. Proceso igual sólo a paz, proceso igual a la desaparición de ETA... muchos han tratado de hacernos escuchar o creer eso. Pero se equivocan.

 

Tal y como manifestamos en marzo de 2006 (y reiteramos posteriormente), para nosotros el proceso consiste en construir un marco democrático para Euskal Herria y en dar la palabra y la decisión sobre su futuro a los ciudadanos vascos. Es decir, lo que cada agente ofrecemos y aportamos para ello. Nosotros tenemos claro que hemos puesto, y que estamos dispuestos a poner, toda nuestra voluntad y una serie de iniciativas, ¿están dispuestos el Gobierno español y los principales agentes políticos de Euskal Herria para recorrer ese camino?

 

Hoy no tenemos motivos para ser optimistas, pero reafirmamos esos objetivos. Y confirmamos la firme voluntad de ETA de dar pasos que alimenten y blinden ese proceso. Los compromisos de ETA son firmes, pero que nadie se engañe, nuestro compromiso es con un proceso que dé una salida democrática verdadera al conflicto.

 

¿Significa eso que en este momento está bloqueado?

 

Sí, el proceso continúa en una situación de bloqueo, ¡porque el Gobierno español no ha escuchado lo que le dice el pueblo! Porque el Gobierno español no ha actuado con madurez ante el gesto de ETA.

 

La situación de bloqueo se agrava si se niegan a profundizar en la negociación y a dar pasos. Es muy simple, ¿verdad? En ese sentido, el Gobierno español tendrá que decidir si cierra la puerta a un proceso de resolución del conflicto o si apuesta por dar una salida política a un largo conflicto.

 

Se está extendiendo una convicción: ahora sí, si hay proceso tendrá que ser sobre unas bases más firmes y una nueva dinámica, porque con la actitud demostrada hasta ahora por el Gobierno español y por agentes como el PSOE y el PNV no se puede construir un proceso serio. Hay que cambiar esas actitudes.

 

Es momento de actuar con responsabilidad política. No es tiempo de incurrir en ingenuidades. Lo estamos diciendo una y otra vez. La sociedad vasca sabe perfectamente que las llaves para resolver el conflicto son la territorialidad y el derecho a decidir. El debate político está situado en esos parámetros, así que hay que abordarlo.

 

Insistir ahora en las peticiones de condena o en debates sobre el derecho a defenderse de este pueblo es eludir el verdadero debate. No tiene otra intención.

 

¿Y qué es lo que ETA pide a lo agentes sociales para que se desbloquee esta situación?

 

Queremos dirigir nuestro primer llamamiento a todos los ciudadanos, para que se levanten ante los ataques que sufre nuestro pueblo y para que insten a los partidos políticos a que actúen con la responsabilidad que les corresponde. A fin de cuentas, el principal activo para la resolución del conflicto son los ciudadanos vascos, y a los partidos les toca encauzar la voluntad popular y trabajar para que el derecho de decidir de los ciudadanos vascos quede garantizado.

 

Queremos dirigir nuestro segundo emplazamiento a los medios de comunicación. Para que no echen más leña al fuego del conflicto, para que dejen de dar cobertura a salidas policiales y apoyen una verdadera solución democrática y negociada.

 

Y, por último, queremos expresar nuestra admiración a todas las personas que trabajan a diario a favor de un cambio de modelo para este pueblo: a todos los ciudadanos, asociaciones de barrio, universidades, escuelas, centros de trabajo y mo- vimientos populares.

 

Sobre el atentado de BARAJAS y el concepto de alto el fuego permanente

Afirman que el proceso, en general, avanza. ¿Es entonces el proceso de negociación lo que está bloqueado? ¿Por qué decidieron llevar a cabo el atentado de Barajas?

 

Barajas fue una acción armada de respuesta a los ataques permanentes del Gobierno español. ETA manifestó en agosto que si seguían los ataques contra Euskal Herria respondería, y así lo hicimos el 30 de diciembre. Por medio de esa acción, ETA dio una respuesta directa a la actitud mantenida por el Gobierno español durante ocho meses. Hasta aquel momento, y aún hoy, el Gobierno español no ha respetado sus compromisos de alto el fuego y tampoco ha mostrado una intención clara de cumplir esos compromisos.

 

Con la acción de Barajas ETA intenta reconducir el proceso, y envía un mensaje claro al Gobierno español, para que reflexione: que es necesario respetar los compromisos para que pueda desarrollarse un proceso de resolución del conflicto, que debe desactivar la maquinaria represiva que mantiene contra Euskal Herria, y que debe dar pasos firmes a favor de un proceso que respete los derechos de Euskal Herria.

 

En este sentido, con esa acción ETA no ha roto nada, nuestra intención ha sido la de influir para que el proceso avance con bases más sólidas.

 

Muchos han dicho que ETA, con esa acción, ha roto un código no escrito, porque la llevó a cabo sin avisar que iba a romper el alto el fuego. Que, de cara al futuro, el concepto mismo de alto el fuego ha perdido valor, porque ha perdido credibilidad...

 

No en nuestra opinión. No hemos perdido un ápice de credibilidad. Todo el mundo sabe que lo que da credibilidad en un proceso de negociación es respetar y cumplir los acuerdos alcanzados en la mesa de negociación. Lo que da credibilidad es dar pasos que sean coherentes con un proceso de resolución del conflicto, dar pasos firmes que alimenten el proceso. La principal garantía del proceso es cumplir los compromisos alcanzados en la mesa de negociación y dar pasos acordes a ello.

 

Con el transcurso de los meses, la credibilidad del Gobierno español se ha ido desmoronando. El PSOE ha ido perdiendo la poca credibilidad que podía tener ante la ciudadanía vasca. Con su práctica política ha ido perdiendo la legitimidad que podía tener de cara a desarrollar un proceso de resolución ante Euskal Herria.

 

ETA puede confirmar que ha cumplido todos sus compromisos durante estos meses. El Gobierno español no puede decir lo mismo. En ese sentido, nosotros entendemos cualquier alto el fuego desde un punto de vista bilateral. No hay alto el fuego unilateral. No se puede construir un proceso de paz sólo con los pasos y la voluntad de una parte, es imprescindible que los compromisos sean bilaterales.

 

Es más, repetiremos una ecuación que cualquiera puede entender: que no ataquen a Euskal Herria, que no creen medidas criminales contra los Presos Políticos Vascos, como por ejemplo la doctrina Parot. Que no impongan juicios y castigos contra los ciudadanos vascos, como son los casos de Iñaki De Juana, del juicio contra la juventud vasca e infinidad de ejemplos que podríamos poner para describir el estado de excepción que sufre nuestro pueblo. Que desaparezca todo esto y ETA no tendrá necesidad de responder.

 

Desde muchos ámbitos se les ha instado a mantener los compromisos del 24 de marzo. ¿Qué responden a esto?

 

ETA confirma hoy todos los compromisos del 24 de marzo. Es más, si desaparecen los ataques contra Euskal Herria, en ese contexto tenemos la disposición absoluta de tomar compromisos firmes con un escenario de ausencia de violencia, desactivando incluso la opción de respuestas puntuales en una situación de alto el fuego.

 

Sobre el futuro, el margen de Zapatero y la actitud del PSOE y del PNV

En Madrid especialmente (pero también algunas voces en Euskal Herria), dicen que el Gobierno de Zapatero se ha quedado sin margen. Y aluden a la enorme ofensiva del PP. ¿Qué opina ETA sobre esta cuestión?

 

El Gobierno de Zapatero, si quiere, tiene todo el margen del mundo. Aun más, margen y capacidad. La cuestión, sin embargo, es si tiene voluntad y decisión política para dar una salida democrática al conflicto. Que no desvíen el debate.

 

Pero hasta ahora han dibujado el camino contrario, y eso ha restado margen no al Gobierno español, sino al desarrollo del proceso. Si no se dan pasos valientes para alimentar el proceso, si el proceso no se llena de contenido político, se le cierran espacios, y ésa es la situación que se ha creado, porque el Gobierno español lo ha llevado ahí. Han colocado como límite la Constitución española.

 

En 1978 se impuso una situación concreta a este pueblo. La izquierda abertzale adoptó la opción de luchar contra ese marco político impuesto, y por medio de la lucha hemos logrado traer a nuestro pueblo hasta este día y este momento aun en medio de una situación de opresión. Hemos llegado aquí por medio de la resistencia. Ahora todos aceptan que hay que dar una salida política y negociada al conflicto, y que esa salida política debe traer un cambio del marco político impuesto. La necesidad de construir un marco nuevo y democrático es una idea ya asumida.

 

Es más, aunque se mantienen las resistencias de los inmovilistas a reconocer los derechos de Euskal Herria, el debate entre los partidos políticos está situado en ese terreno. Eso es positivo, porque hemos logrado abrir ese escenario, el escenario del cambio político, y el debate sobre el marco jurídico-político que necesita Euskal Herria.

 

Habiendo llegado a esa situación, los sectores populares no van a aceptar ningún proceso que mantenga los mismos límites de la Constitución rechazada en 1978. Eso supondría perpetrar un fraude a 30 años de lucha y cerrar las puertas al futuro de Euskal Herria. El proceso debe retirar esos límites políticos y plasmar el cambio político. Debe servir para pasar de una situación antidemocrática a otra democrática.

 

Ahora viven un conflicto de Estado. Y tendrán que enfrentarse a ello. Deberán realizar la transición que no han hecho en todos estos años.

 

El PSOE y el resto de partidos que se consideran a sí mismos progresistas tienen una responsabilidad especial en la democratización del Estado español, y no sólo responsabilidad, sino necesidad y obligación. Esa es la principal asignatura pendiente del Estado español. Y eso pasa por dar una salida política, democrática y negociada al conflicto que mantienen con Euskal Herria.

 

Está en manos del Gobierno español.

 

Pero muchos afirman que sí hay opciones... que las condiciones para solucionar el conflicto están dadas.

 

Perfecto, ¿y qué dicen acerca de los ataques permanentes que dirigen contra Euskal Herria y, en general, contra los ciudadanos? ¿Y sobre la salvaje actuación de la Policía Autonómica española en las manifestaciones? ¿Sobre las detenciones, torturas y demás? Nosotros nunca hemos ocultado nada. Hemos expresado claramente, tanto al conjunto de la sociedad vasca como al Gobierno español, dónde están las claves para solucionar el conflicto.

 

¿Puede alguien pensar que podemos dar pasos para resolver el conflicto manteniendo a una opción política en la ilegalidad? No, ¿verdad? Por supuesto que no. ¿Y con la vergonzosa actuación del PNV con ETA en alto el fuego durante un año? ¿Enviando a la Ertzaintza a la caza del ciudadano vasco como si fueran perros rabiosos? Este pueblo ni merece ni necesita una policía así. Será necesario abordar ese debate. Pedimos a los responsables de esa salvaje represión que asuman su propia responsabilidad. Esta no es la aportación que debe hacerse al proceso.

 

Y nos hablan sin mucha vergüenza de la irreversibilidad del proceso. ¡Incluso lo exigen! Para hacerlo irreversible hay que actuar con mucha responsabilidad, es preciso tomar decisiones políticas valientes y profundas.

 

¿Y no se están dando pasos, como la decisión del Gobierno español sobre Iñaki de Juana?

 

Lo que han hecho con Iñaki y, en general, lo que están haciendo con los presos políticos vascos puede resumirse en una palabra: chantaje. Como hemos dicho antes, el Gobierno español ha entendido mal el proceso. Su objetivo ha sido empujar a ETA a una negociación técnica y las cosas le han salido mal. Ha querido utilizar a los presos como moneda de cambio en la negociación con ETA. Así interpretamos las sentencias contra Iñaki, la creación de la doctrina Parot y tantas medidas de excepción.

 

Pero la lucha popular ha conseguido traer a Iñaki a Euskal Herria. Y la lucha de todos logrará cambiar su política hacia el Colectivo de Presos.

 

En cambio, por parte del Gobierno se ha tratado de un gesto que se han visto obligados a hacer ante una situación creada por ellos mismos. Un gesto que ha llegado tarde. E insistimos, un gesto que se han visto obligados a realizar. No debemos olvidar (aunque lo estén ocultando) que han condenado a Iñaki por escribir dos artículos de prensa, ¿y cómo? El ex ministro de Justicia español dijo bien claro que construirían pruebas para que Iñaki fuese condenado. Y sabemos bien que contra los luchadores vascos vale todo. Que se inventan pruebas en las comisarías o en la Audiencia Nacional española. Y así es. Esas medidas se enmarcan en una situación represiva de excepción impuesta al Colectivo. Así que, ¿dónde está el gesto? Ahora llaman gesto a la necesidad de hacer algo provocado por una decisión tomada con anterioridad.

 

¿Y qué opinan del nuevo ministro de Justicia español?

 

Nosotros no entramos a juzgar a una persona. Pero sí a juzgar las actuaciones propias de su responsabilidad. Y lo cierto es que las últimas declaraciones nos han dejado de piedra. El actual ministro parece cortado por el mismo patrón. Ya se verá. Pero insistir en la ilegalización de Batasuna, empecinarse en la persecución político-judicial contra la izquierda abertzale de cara a las elecciones no es un buen síntoma. Su actuación se sitúa en una estrategia de Estado y así interpretaremos todas sus iniciativas.

 

En Anoeta se destacaron dos carriles: uno que correspondía a partidos y agentes; y otro entre el Gobierno español y ETA. ¿ETA ha querido inmiscuirse en el «otro» carril? (algunos, como el PSOE o el PNV, han manifestado que ETA ha obstaculizado el acuerdo político).

 

Por supuesto que no. ETA no quiere entrar en responsabilidades que no le competen. El PSOE y el PNV utilizan como excusa esa acusación. Con la intención, a fin de cuentas, de eludir el debate sobre los contenidos políticos que deben clarificarse en el proceso. Es decir, para no responder a las claves políticas que nos llevarán a la solución. Pero lo propuesto en Anoeta es un esquema negociador que el pueblo ha asumido ya como propio, ese debate está ya superado.

 

Cuando se acusa a ETA de inmiscuirse, deberíamos acudir a la memoria histórica. No debemos olvidar que el actual marco político es resultado de un proceso de transición impuesto a Euskal Herria. ¿Y cómo? Con la implicación del Ejército español, y con la complaciente aceptación y apoyo de quienes formaron el bloque de la reforma.

 

Mantienen ese marco antidemocrático impuesto por la fuerza con el tutelaje de la Guardia Civil y de la legalidad española. La opresión política, la económica, la cultural y la militar de Euskal Herria persisten. ¡Eso es el `tutelaje'!

 

¿Y cómo llevar al PSOE a asumir ese contenido político? En apariencia, el PSOE prefiere hablar sólo de proceso de paz (primero la paz y luego ya veremos, o algo parecido).

 

Hasta ahora, el PSOE y el PNV han eludido ese debate, y para ello han utilizado todos sus medios. Han usado sus instrumentos represivos para debilitar la posición de la izquierda abertzale de cara al acuerdo político, han obstaculizado la negociación política y han estado ofreciendo salidas falsas a la izquierda abertzale.

 

Es esa visión y esa actuación la que ha llevado al proceso a la situación actual de bloqueo, porque están desvirtuando el sentido del proceso escondiendo el contenido político. Ese es el punto de vista que hay que superar, porque hemos visto que esa dinámica no hace sino alimentar el enfrentamiento. Y abordar ese contenido político debe permitir abrir una nueva dinámica, hacer posible un proceso de resolución del conflicto. Por ejemplo, sería significativo preguntarnos dónde están los socialistas vascos.

 

Se han referido al PNV. ¿Cómo valoran las reacciones suscitadas en el seno de este partido por la alusión en el último comunicado al «PNV de Imaz»?

 

Nosotros vemos que el PNV comparte la estrategia del Gobierno español. Imaz o Urkullu a veces han asumido la función de portavoces de los mensajes de La Moncloa, haciendo labor de vanguardia cuando ha sido necesario. Pero también somos conscientes de que dentro del PNV hay actitudes diferentes. Están quedando de manifiesto y eso es bueno para Euskal Herria.

 

Por eso decimos que el PNV de Imaz, también de cara a la negociación política, ha actuado con la misma estrategia de intentar realizar un nuevo fraude a Euskal Herria. Otro tanto en cuanto a la estrategia represiva, el PNV ha puesto a la Policía Autonómica española al servicio de la estrategia marcada por el Gobierno español. El PSOE y el PNV, cada uno según su función, han actuado con idéntica estrategia y posición política a lo largo del proceso. En los despachos de Ferraz y Sabin Etxea escriben una única estrategia, Rubalcaba en un lado e Imaz en el otro.

 

Tras esa unidad hay intereses muy grandes, los intereses económicos del PSOE y del PNV, proyectos económicos gigantescos que unen a ambos. Basta con ver cómo llegan a acuerdos en proyectos como el del TAV, impuesto y destructivo, o cómo se dan apoyo mutuamente en los presupuestos de Vascongadas y del Estado español. Entre medio hay mucha corrupción, lo conocemos bien. Detrás están sus coincidencias en torno al modelo de Estado español.

 

Es ciertamente vergonzosa, por otra parte, la polémica abierta en el seno del PNV en la disputa por las Juntas Generales. Pero la cuestión no radica ahí. ¿Quién no se ha preguntado cómo es posible tener tanto dinero y bienes? ¿De dónde? ¿Cómo? Muchas preguntas y pocas respuestas. Huele a podrido en el PNV. Han recogido los frutos de muchos años de gestión, sobre todo para llenarse los bolsillos. Siguen realizando una política repleta de corrupción, dando la espalda a las necesidades de Euskal Herria y a los intereses de los ciudadanos, sin desarrollar ninguna política po- pular.

 

Sobre el acuerdo político y la propuesta de la izquierda abertzale

¿Pero tendrá algo que decir ETA sobre el acuerdo político que se quiere alcanzar?

 

No, si ese diálogo político se da en condiciones democráticas. No, si no se ponen límites a ninguna opción política. No, si se dan las condiciones para que todos los ciudadanos podamos desarrollar en igualdad de condiciones la defensa y lucha de nuestro proyecto político. Pero hoy no ocurre así.

 

Lo que nosotros vemos es que para participar en esos diálogos políticos se ponen límites a Batasuna, que se niega a la izquierda abertzale el poder participar en igualdad de oportunidades en las negociaciones políticas. La mantienen en situación de ilegalización, a lo largo del proceso han sido permanentes los ataques contra su actividad, acabamos de ver el espionaje político contra su equipo negociador. ¿Qué condiciones son ésas para llevar a cabo una negociación política?

 

Es el PSOE quien sustenta esa situación y el PNV quien la acepta. El PSOE y el PNV ponen condiciones al diálogo por una parte (pidiendo condenas y otras cosas), y complementan esas peticiones con los ataques de la ilegalización.

 

Decimos claramente que el marco jurídico-político futuro de Euskal Herria debe ser acordado entre los agentes sociales, políticos, sindicales. Para ello creemos que debe construirse un acuerdo político. Les animamos a que lo hagan. No entendemos por qué, tras tantos meses, aún no han alcanzado ese acuerdo político. Precisamente cuando es ése uno de los factores principales que puede desbloquear el proceso. Y lo decimos con toda claridad: el pro- ceso está bloqueado, sobre todo porque entre los partidos no han alcanzado un acuerdo político, porque el PSOE y el PNV ponen obstáculos a ese acuerdo.

 

¿Cómo valoran la propuesta presentada por la Comisión Negociadora de la Izquierda Abertzale? ¿Puede esa propuesta desatar los actuales nudos? ¿Tiene recorrido, en su opinión?

 

Sí, sería un paso hacia el desbloqueo. La entendemos como una propuesta para la negociación política y para el acuerdo político que debe posibilitar la resolución del conflicto. No es el proyecto que nosotros queremos para Euskal Herria, pero sí una propuesta para superar el conflicto. Desde ese punto de vista, creemos que es positiva: es un mínimo, pero abre el debate sobre el contenido que necesita ese acuerdo político.

 

Consideramos que la propuesta realizada por Batasuna aporta concreción, y pensamos que el resto de agentes debería realizar un esfuerzo similar, para que, a través de la negociación, sea posible ese acuerdo político.

 

Batasuna ha ofrecido una alternativa al conjunto de Euskal Herria, al pueblo. Al Estado francés reclamándole claramente una autonomía, y al Estado español pidiéndole que ponga los medios para superar la partición entre Nafarroa y Vascongadas y construir un marco único. Este es, en nuestra opinión, un elemento importante para superar el conflicto. Por eso vemos con buenos ojos la propuesta.

 

Pero Batasuna está denunciando permanentemente que ni el PSOE ni el PNV han respondido a la propuesta ni han marcado su posición...

 

Esa es la realidad. Ya hemos dicho que el bloqueo persiste porque el PSOE y el PNV mantienen una actitud de rechazo ante la posibilidad de lograr el acuerdo político. Mantener una actitud de rechazo ante el acuerdo político, al final, es responder con la negación al cambio político que necesita Euskal Herria y a la necesidad de crear un marco democrático. Y un proceso de resolución del conflicto no puede construirse desde la negación.

 

Sobre la actitud del estado francés y la propuesta de autonomía

En relación al proceso, ¿qué es exactamente lo que se le pide al Gobierno francés?

 

Euskal Herria, sin ningún reconocimiento político, sin instrumentos y poder institucional y permanentemente atacado, está condenada hoy a una muerte lenta. Ante esa situación, entendemos que la reivindicación de un marco autonómico para Euskal Herria, para garantizar su supervivencia en las bases que nos convierten en pueblo, es la reivindicación de un marco básico, para contar con los instrumentos de gobierno necesarios para poder vivir. Esto es lo que el pueblo pide al Estado francés.

 

Pedimos el reconocimiento y respeto de Euskal Herria. Solicitamos que acaben los violentos ataques contra nuestro pueblo. Pedimos que abandonen la colonización de nuestro pueblo.

 

¿Y cómo conseguiremos todo eso? Aglutinando a los sectores favorables a Euskal Herria alrededor de esa petición, activando la movilización y la lucha. Así lograremos arrastrar al Estado francés a que respete los derechos de Euskal Herria.

 

La propuesta que se ha socializado debe servir para abrir un nuevo ciclo. Esta lectura marca la apertura de una nueva fase en el camino hacia el reconocimiento de los derechos de Euskal Herria. Nosotros lo entendemos como una fase de lucha, una fase de lucha para proclamar las revindicaciones de los ciudadanos vascos ante el Estado francés.

 

Pero esa propuesta de autonomía no es nueva.

 

No, no lo es. Parece que hoy ha surgido la necesidad de poner sobre la mesa esa alternativa. Consideramos que, partiendo de la situación de los siete territorios de Euskal Herria, se presenta una propuesta para el conjunto del país. Eso es, a nuestro entender, lo que la izquierda abertzale acaba de presentar a la sociedad. Y, con toda humildad, decimos que nos hemos alegrado mucho. Porque las ganas y la necesidad de vivir de este pueblo también se demuestra en estas propuestas.

 

Es una reivindicación histórica en Euskal Herria. Lo más importante es hacer ver a la quinta potencia mundial que Euskal Herria debe vivir. Superando antiguas polémicas, se ha presentado a los ciudadanos de tres territorios de Euskal Herria una alternativa que permitirá el desarrollo de Lapurdi, Nafarroa Behera y Zuberoa. Eso es realmente lo importante. Y emplazar al Estado francés y conseguirlo es un trabajo arduo, es preciso luchar y tendremos que conseguirlo entre todos.

 

Pero, ¿por qué ahora? Hace bastantes años también IK presentó una propuesta a favor de la autonomía. Sin embargo, entonces no hubo acuerdo entre los abertzales y esa reivindicación no tuvo éxito.

 

Como ya hemos dicho, esa propuesta nos parece adecuada. En estos años se ha avanzado mucho, pero la negación que sufren los siete territorios vascos, Euskal Herria a fin de cuentas, sigue siendo una realidad. Bajo dos estados, y dos realidades. Pero aun siendo esto así, la izquierda abertzale ha sabido formular una única propuesta para toda Euskal Herria, que parte de dos realidades, que ofrece respuestas concretas, pero que tiene un solo objetivo en el tiempo y en los logros. Eso es lo que ha cambiado en estos años, en nuestra opinión.

 

No tenemos la menor duda de que todos los sectores abertzales y de izquierda de Ipar Euskal Herria impulsarán hoy esa reivindicación. Porque estamos seguros de que es un cambio de estatus que beneficiará a todo el país.

 

¿Ven posible que el Estado francés cambie su actitud hacia Euskal Herria?

 

Sin ninguna duda. Cada vez que los gobernantes franceses dicen que el «conflicto vasco» no existe en nuestro territorio manifiestan su desprecio hacia Euskal Herria. Y eso duele. Pero esos sinsentidos ya no engañan a la sociedad vasca, y tampoco al pueblo francés.

 

Pero vamos más allá. La sociedad vasca ya ha superado ese debate. Al Estado francés se le plantea una alternativa. Y eso es imparable. La determinación de la necesidad de un espacio de decisión y gestión o de marco autonómico que aglutine a los tres territorios es clara. ¡Euskal Herria avanza, avanzamos todos!

 

Creemos firmemente que, con la lucha de todos, sentirán la necesidad del cambio. Tenemos claro que el Estado francés no podrá seguir negando durante mucho tiempo la existencia de un conflicto, que tendrá que cambiar también su cerrazón hacia el reconocimiento de Euskal Herria, porque la reclamación de un marco político propio es cada vez más compartida en la sociedad vasca. Los gobernantes franceses no podrán eludir esa reivindicación.

 

La ley de partidos y la presentación de abertzale sozialisten batasuna

La Ley de Partidos, la cuestión de la ilegalización, sigue sin ser resuelta.

 

¿Ilegalización? No nos sentimos ilegales, aunque una legalidad extranjera que no aceptamos nos quiera hacer creer eso. No puede negarse, en todo caso, que la ilegalización reforzada por el poder español ha dificultado y endurecido la vida de muchas personas, al tiempo que refleja aún más claramente el rostro de la situación antidemocrática que vivimos.

 

Por otra parte, la ilegalización de amplios sectores muestra también el fracaso de los estados. Han intentado muchas veces asimilar y diluir en su legalidad el ansia de libertad de Euskal Herria. Los vascos no tenemos que buscar sitio en la legalidad española. A ellos les toca decidir cómo quieren tener a la sociedad vasca; si en un marco que camina hacia la recuperación total de todos sus derechos o en lucha para subsistir, es decir, en un enfrentamiento totalmente violento con las realidades española y francesa.

 

Así que la cuestión tiene una salida obvia. Hagamos camino desde la realidad actual, tendrán que dar pasos para democratizar la situación. Uno de esos pasos sería derogar la Ley de Partidos.

La principal noticia de estos últimos días ha sido la presentación de Abertzale Sozialisten Batasuna. ¿Cómo interpretan ese paso y la situación creada por el mismo?

 

Por encima de los obstáculos que surgen en el camino, la izquierda abertzale muestra que es capaz de dar pasos concretos y que actúa con la valentía, fuerza y responsabilidad acordes a lo que exige esta situación.

 

La izquierda abertzale ha presentado en estos últimos meses una propuesta política para un acuerdo político que debe llevarnos a la superación del conflicto. Ahora, dando nuevos pasos, ha presentado un nuevo partido político. Ante esos pasos de la izquierda abertzale,, el Gobierno español responde con el rechazo y la negación, el PSOE y el PNV responden poniendo nuevas condiciones. Estos últimos días hemos visto cómo los portavoces del PSOE, o gente como Urkullu, dirigen nuevas peticiones a la izquierda abertzale. ¿Qué pasos darán ellos?

 

Al mismo tiempo, la presentación de ese partido refleja la fortaleza, vivacidad y frescura del proyecto político que defiende la izquierda abertzale.

 

¿Y si finalmente es ilegalizado y se impide a la izquierda abertzale participar en los comicios?

 

Si sucediera así, significaría que, una vez más, estamos ante una situación antidemocrática y que el Gobierno español hace oídos sordos a la firme reclamación que le hacen todos los agentes, excepto la derecha fascista, de derogar la Ley de Partidos.

 

Si el Gobierno español lleva a término el ataque contra el paso de la izquierda abertzale, si manifiesta de ese modo su falta de voluntad para resolver el conflicto, ETA lo tomaría muy en cuenta.

 

Euskadi Ta Askatasuna no puede imaginarse unas elecciones sin la izquierda abertzale. Celebrar unas elecciones no democráticas supondría apostar por alargar el conflicto. Esperamos que no se dé ese escenario. Porque, en una palabra, eso expresaría el fracaso del proceso, sería una decisión del Gobierno español contra el proceso.

 

¿Qué legitimidad tendrían esas elecciones? ¿Y cuál sería la responsabilidad del resto de partidos políticos? Porque es fácil hablar en contra de la Ley de Partidos pero aprovecharse de esa situación. Creemos que están haciendo justamente eso. Ese es el juego del PNV. Por no entrar al fondo del conflicto y por lograr unos pocos votos, está pidiendo que Batasuna no esté en las elecciones, de la mano de Azkuna y de sus acólito. Pero, ¿por qué? Simplemente, para poder seguir tranquilamente con su gestión-corrupción.

 

Reflexiones y polémicas suscitadas en torno a la lucha armada

En el Gudari Eguna de 2006 manifestaron lo siguiente: «Renovamos nuestro compromiso a luchar, con las armas en la mano, hasta lograr la independencia de Euskal Herria y el socialismo». La polémica suscitada por esas palabras fue enorme.

 

Si, en Euskal Herria la polémica salta con facilidad, cuando las cosas se dicen tal y como son.

 

Para empezar, quisimos ofrecer nuestro homenaje más sentido a todos los gudaris, y quisimos decir bien alto que lo- graremos un pueblo libre siguiendo su modélico ejemplo. Pero también quisimos proclamar otra cosa importante. Que la lucha es cosa de todos los días. Pretendimos decir que, se haga en el pasado o en el presente, la lucha es futuro. Porque estamos construyendo el futuro con la lucha.

 

Y eso es lo que manifestamos, que ETA seguirá luchando hasta conseguir sus objetivos fundacionales. No queremos abrir ningún debate. Hoy, y en las condiciones que vive nuestro pueblo, pensamos que siguen vigentes las razones para utilizar la lucha armada y mientras sea así seguiremos en ello. Una cosa es ofrecer un cese de las acciones, ya que entendemos esto también como un instrumento de nuestra lucha, porque entendemos que el enemigo o la otra parte también entra en una situación de «alto el fuego» o de distensión. Pero otra cosa bien distinta es reflexionar que practicar la lucha armada no es necesario. Esa situación la vemos lejana en las actuales condiciones. Eso podrá llegar cuando veamos que en Euskal Herria hay suficientes condiciones democráticas y suficientes garantías para mantener esa situación.

 

Entonces ETA se lo manifestaría abiertamente a Euskal Herria. Lamentablemente, es obvio que en Euskal Herria no vivimos esa situación, ya que la partición, la persecución cultural y la represión que padece nuestro pueblo es enorme.

 

Ultimamente se ha mencionado que en la izquierda abertzale han surgido contradicciones en torno a la lucha armada. ¿Cómo incide esa situación en la reflexión de ETA?

 

Esa situación no es nueva, en la izquierda abertzale sí hay personas que no están de acuerdo con la utilización del instrumento de la lucha armada, y eso, además de ser respetable, es enriquecedor. Porque no es, de ningún modo, la legitimidad de la lucha armada la que crea contradicciones. Tampoco se pone en duda que, para lograr nuestros objetivos, la lucha armada sea un instrumento político. Por ello, si hay adhesión con la línea general y consenso con los objetivos políticos, no vemos problema en que la izquierda abertzale trate internamente esos temas, es decir, en valorar y reflexionar sobre las acciones políticas llevadas a cabo por medio de la lucha armada, en hablar sobre las consecuencias que genera ese instrumento político.

 

¿Y qué responden a quienes dicen que ETA debe desaparecer o a quienes afirman que la lucha armada no tiene hoy sentido?

 

Si miramos a la historia reciente de este pueblo y a sus ansias de vivir, vemos que tras la petición de que ETA desaparezca se esconde un gran sinsentido. En Euskal Herria ha habido otras organizaciones que han practicado la lucha armada, e incluso si ETA desapareciera no desaparecerían las razones para lucha armada mientras persista la situación de opresión contra nuestro pueblo, y siempre habrá ciudadanos organizados dispuestos a tomar las armas, para garantizar la supervivencia de Euskal Herria, porque entienden que no hay otra opción para tener un país libre.

 

 

Gara, 8 de abril de 2007

8 de abril de 2007

 

Tras la entrevista publicada por el diario Gara: EL GOBIERNO DEVUELVE A ETA LA ESPERANZA QUE HA QUITADO A LAS VÍCTIMAS Y A LOS ESPAÑOLES

Tras la entrevista publicada por el diario Gara: EL GOBIERNO DEVUELVE A ETA LA ESPERANZA QUE HA QUITADO A LAS VÍCTIMAS Y A LOS ESPAÑOLES

ETA ha vuelto a dejar en evidencia al Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. En una entrevista publicada por el diario proetarra ‘Gara’, la banda terrorista exige al Ejecutivo que siga cediendo a sus exigencias, al chantaje, para que el proceso de rendición no se rompa. Los asesinos han vuelto a amenazar cuando afirman que el proyecto político totalitario de ETA debe estar presente en las elecciones del 27 de mayo porque, de lo contrario, el proceso fracasará. Es decir, volverán a matar.

Para la AVT, el Gobierno de Zapatero ha dado a ETA la esperanza que ha quitado a las víctimas del terrorismo y a la gran mayoría de españoles. Ha continuado alimentándola durante muchos meses, con el atentado mortal de Barajas por medio, rindiéndose ante las exigencias y el chantaje de la banda terrorista.

Las víctimas del terrorismo vuelven a exigir al Gobierno que sea claro en su política antiterrorista y que actúe con firmeza ante aquellos que han continuado matando y que siguen amenazando, exigiendo lo mismo de siempre. El Ejecutivo, igual que el Gobierno Vasco, debe abandonar la ambigüedad que caracterizan sus actos y discursos. Unos actos y discursos que cada día se muestran más cercanos a los verdugos y más alejados de las víctimas.

 

Nuestro Estado de Derecho, bastante debilitado ya, no puede permitir que las exigencias totalitarias de los asesinos, con amenazas y chantaje, tengan mayor acogida que las exigencias democráticas y de libertad que reclaman las víctimas y la sociedad española. El Gobierno actual ha logrado que las víctimas pierdan prácticamente la esperanza en lograr la memoria, la dignidad y la justicia que se merecen.

No volvió a reír su primavera

No volvió a reír su primavera

Leyendo las Memorias de ultratumba he tropezado con la siguiente reflexión del melancólico aristócrata Chateaubriand sobre el destronado rey Carlos X y su sobrino Enrique, pretendiente en 1833 al trono de Francia: «Os digo, señora, con pena» -escribe Chateaubriand a la duquesa de Angulema- «es posible que Enrique V no pase de ser un príncipe extranjero y desterrado; un joven y nuevo despojo de un antiguo edificio derruido y, al fin, y al cabo, una ruina».

Pues bien: la situación de la ultraderecha en España se parece, por fortuna, a la de estos Borbones franceses del siglo XIX. Políticamente, está compuesta por un disperso, sonámbulo y apenas testimonial rebaño momificado. Y es que de nuestra actualidad política se pueden decir muchas cosas, para bien o para mal, según el gusto de quien hable. Pero en ningún caso que las iracundas escuadras que bordaban la vieja camisa nueva ayer vayan a tragarse el país de un bocado.

 

Sólo manipulando la exacta realidad se pueden ver peleonas muchedumbres en lugar de cuatro gatos con una bandera rota bajo el brazo. Sólo sacándolos de su contexto de exiliados sin reino por medio de una interpretación maliciosa puede atribuirse un esplendor amenazante a lo que sólo tiene esqueleto de penumbra. Unicamente dejándose llevar por un extracto aislado de la imagen o una complaciente melancolía antifranquista puede pensarse en nuevas invasiones bárbaras.

Por eso resulta difícil de entender que no pocos políticos e intelectuales orgánicos se encuentren hoy enredados en un soliloquio repetido hasta la saciedad: «Señores, señoras, ¡la extrema derecha en la calle!, ¡el ave rojigualda sobrevolando los cielos de Madrid!, ¡la Guerra Civil!, ¡el 18 de julio!...». Porque los autores que han investigado seriamente los pasos de la ultraderecha española, desde los estertores del régimen franquista hasta nuestros días, relatan, precisamente, la historia contraria. Cuentan la crónica de un fracaso. De sus páginas surge un rostro completamente distinto al que quieren esculpirnos en la mirada los pintureros y comediantes que, a base de anécdotas aisladas, piden espuela con discursos prefabricados, empleados como una ametralladora: «¡Señores, señoras, que viene la ultraderecha!».

 

La realidad es menos romántica. Basta leer los libros de Xavier Casals para convencerse. Dice este historiador que resulta muy poco probable que, a corto plazo, se produzca un wagneriano ascenso de los muy marginales nietos del Cid. Varias son las razones que avalan esta tesis: satelización de su escaso voto útil por la órbita del Partido Popular, falta de unidad y atomización de su espectro político en formaciones de distinto perfil, así como carencia de líderes y programas conocidos.

 

Los hechos, además, insisten como los muertos de Edgar Allan Poe: regresan como un ruido sordo, continuo, semejante al producido por un reloj envuelto entre algodones. Desde 1979, cuando el candidato de Unión Nacional, Blas Piñar, consiguió hacerse con un escaño por Madrid, en ninguna de las elecciones generales, en ninguna de las elecciones europeas ni en ninguna de las elecciones autonómicas, la extrema derecha ha alcanzado una votación que la situara en perspectivas de acariciar representación política alguna. Y eso en un contexto europeo en que los nacional-populismos han vuelto a manifestar su capacidad movilizadora y su poder de crispación. Recuérdese el Frente Nacional de Le Pen, que vive de los miedos del hombre, de lo negativo, y cuál fue su posición alcanzada en las Presidenciales francesas del año 2000. O los enfrentamientos y odios étnicos que han entretejido la negra trama del fin de Yugoslavia.

 

Como escribe Ferrán Gallego (Una patria imaginaria. La extrema derecha española 1973-2005), lo propio de la España posterior a la Constitución de 1978 ha sido la ausencia de una ultraderecha visible y con incidencia en la política real. Invisibilidad que no debe hacernos pensar -como mitinean ciertos sectores de la izquierda y los nacionalismos- que Aznar y Rajoy son dos delfines franquistas. Asignar al Partido Popular el código genético del franquismo es una pura necedad. Política de folletín que confunde el voto útil de personas de extrema derecha a un partido con la naturaleza misma de esa formación. Lo cual podría llevarnos a desconcertantes reflexiones acerca de los partidos democristianos, liberales o conservadores, artífices de la reconstrucción europea tras la Segunda Guerra Mundial, que no dejaron de recibir el voto de antiguos simpatizantes del nacionalsocialismo alemán o del fascismo italiano.

 

Las mayúsculas con que se habla a menudo de la ultraderecha en España caen como hojas secas al contemplar cara a cara la realidad. Hasta un niño podría ver lo que algunos se empeñan en no querer ver, si en la infancia se tuviera ya noción de las pueriles -en la forma y en el fondo, aunque a veces pueden tener resultados descorazonadores por la esfera en que se producen- trapatiestas de nuestra vida pública.

 

No sólo a Don Quijote se le convierten los molinos en gigantes. Por desgracia, ésa es una desdicha muy española. Por supuesto que trocar la mitad del país y los líderes del Partido Popular en batallones neofascistas dispuestos a merendarse pantagruelicamente la democracia fundada en 1978 da risa. Una risa amarga.

 

Y, por supuesto, que ahí se descubre lo grotesco de una izquierda siempre dada a identificar, en régimen de monopolio, la defensa de la libertad y las buenas intenciones con ella misma. Pero ésa es, precisamente, nuestra tragedia. Que vivimos rodeados de progresistas de alma reaccionaria, incapaces de comprender que lo que más pierde a los seres humanos son sus vanos sueños y que aquello que más les encumbra y fortalece, incluso a los poetas, es el exacto sentido de la realidad.

 

Desconocer que la extrema derecha no defiende el ámbito constitucional ni el Estado de las Autonomías no se sitúa en una internacional de origen democristiano y definición liberal y centrista. Y supone, además, no conocer la historia de este marginal y desvencijado movimiento. Desconocer que el Partido Popular es un partido que sí defiende y respira todo lo anterior, que lucha legal y cívicamente en las conciencias y las voluntades para vencer en las urnas, y que no pide fusiles, sino votos, y no quiere destruir la democracia española sino gobernar en ella -porque, al igual que el PSOE, entiende que gobernaría mejor-, es mucho más grave: es desconocer la Historia de las últimas décadas.

 

Pintar a sus líderes con uniforme falangista o bajo bandera aguilucha es ignorar que hace ya tiempo que la derecha ha abandonado las histriónicas elucubraciones sobre el trono y el altar, la cruz y la espada, y que vive con naturalidad su moderna y nítida formulación de 1978. Lo que no puede decirse, por cierto, de los compañeros de viaje del Gobierno de Zapatero -los nacionalistas-, aún prisioneros de la esquizofrenia identitaria y de concepciones tales como derechos colectivos o derechos históricos, derechos del ayer mítico sobre el hoy, imposiciones de los muertos sobre los vivientes; siempre dispuestos a deslegitimar las instituciones del Estado en beneficio de la Tierra prometida y proclamar un glorioso futuro con boca saciada y, sin embargo, insaciable.

 

Como en el Antiguo Régimen, cuando Chateaubriand escribía sobre la imposibilidad de que la aristocracia y la clericatura pudieran ser restauradas en Francia, el franquismo es hoy un mundo desaparecido. Dejémoselo de una vez y para siempre al novelista y al historiador. Fijémonos en los hechos y no repitamos el eco de los loros que no tienen mejor cosa que hacer que jugar a revolucionarios, y a estas horas se entretienen con dieciochos de julios y feroces falangistas salidos de su propio mal sueño. No busquemos buzones en el cementerio. Hoy el general ya no tiene quien le escriba.

 

Porque, además, de producirse una irrupción de la extrema derecha, no sería, en absoluto, como nos dicen aquéllos que comparan a Rajoy con Macbeth. No sería desde arriba, a través de unas elecciones generales, europeas o autonómicas. Sino justo lo contrario: desde abajo, desde el bullir populista, en comicios municipales. Y sería, muy probablemente, una extrema derecha no adscrita a genealogías históricas ni identificada con época pasada alguna, sino centrada en cuestiones de inmigración e inseguridad, como refleja la llamada Plataforma de Cataluña, que en el 2004 obtuvo cuatro concejales en pequeñas ciudades (Xavier Casals, Ultracatalunya).

 

En todo caso, la mayor amenaza de fractura en el actual y bien consolidado régimen político no late bajo el hueco patetismo de una decrépita extrema derecha, sino en la ceguera de quienes deben constituir un fiel y firme apoyo de la Constitución, en el discurso solemne de aquéllos que se hacen dueños de las palabras y se empeñan en negar legitimidad democrática a un partido político que cuenta con el apoyo de la mitad del país.

 

Fernando García de Cortázar

El Mundo, 4 de abril de 2007

El 'comando Donosti' tenía la orden de cometer atentados si De Juana moría. Instituciones, partidos y colectivos amenazados admiten que se ha roto la esperanza de paz a corto plazo

El 'comando Donosti' tenía la orden de cometer atentados si De Juana moría. Instituciones, partidos y colectivos amenazados admiten que se ha roto la esperanza de paz a corto plazo

PNV y PSE no descartan que ETA prefiera unos comicios sin Batasuna

«Mi mujer suele coger mi coche de vez en cuando. Desde hace unos días ya no se atreve. También ha vuelto a llamarme para saber cuándo regreso a casa». La anécdota la relata un destacado cargo público del PP vasco y es fiel reflejo del denso nubarrón que parece haber taponado los huecos por dónde todavía se filtraba algún rayo de esperanza en los círculos políticos de Euskadi. Pese al terrible mazazo que supuso el doble asesinato de Barajas, lo cierto es que no provocó el brusco cambio de ánimo en partidos, instituciones y colectivos amenazados que ha desatado la desarticulación, la semana pasada, del 'comando Donosti' y, por extensión, la constatación de que ETA no sólo continúa con su actividad terrorista sino que había colocado en su macabra diana a más de un centenar de potenciales objetivos.

El extenso listado de posibles víctimas del 'talde' que dirigía José Ángel Lerín, 'Jaxinto' -policías, militares, ertzainas, miembros de plataformas cívicas y políticos socialistas y populares- y el nivel de concreción con que había preparado algunos de los atentados ha revelado el supuesto proceso de paz al que todavía apelan los líderes de Batasuna como un cruel espejismo. Así lo interpretan no sólo quienes siempre lo han visto desde esa óptica sino también los que se han mostrado más reacios a dar por finiquitado el camino emprendido a raíz del alto el fuego permanente decretado por la banda hace algo más de un año.

 

El Gobierno de Juan José Ibarretxe es uno de los ejemplos más claros del viraje desde el sentimiento de preocupación y cautela hacia el de abierta alarma. De la inquietud a «una sensación mala, muy mala», según fuentes del Ejecutivo de Vitoria. «Digamos que las luces rojas se han encendido todas de golpe y las verdes, las que mantienen la esperanza, son cada vez más débiles», ilustran portavoces de la Lehendakaritza, convencidos de que es su «obligación» trasladar a la ciudadanía que la situación ha trocado en «muy grave». Otros medios consultados detectan variados indicios que lo avalan: «Mayor celo» en los servicios de seguridad desde hace unos días, desazón en las familias de los denominados grupos 'de riesgo' Sensación de 'deja vu'.

 

El pasado martes, poco después de las detenciones, el tripartito hizo pública una declaración institucional donde hablaba sin paños calientes de «vuelta al pasado», en un claro mensaje al Gobierno central, que se resiste a hablar de alerta máxima. Según el análisis del Gabinete Ibarretxe, la secuencia de los hechos se resume como sigue. Primero, el proceso arranca con la convicción generalizada en la sociedad de que es «irreversible» e «ilusiona» a los ciudadanos, pese a los constantes dientes de sierra en su evolución.

 

Segundo, la bomba que arrasa el aparcamiento de la T4 y acaba con la vida de los ecuatorianos Diego Armando Estacio y Carlos Alonso Palate -cuya familia recibió ayer dos viviendas de la Comunidad de Madrid- echa «un jarro de agua fría tremendo» sobre los templados ánimos de políticos y ciudadanos de a pie. No obstante, la ausencia de atentados posteriores y las continuas apelaciones públicas y privadas de Arnaldo Otegi y sus correligionarios a las vías exclusivamente democráticas permiten concebir de nuevo la esperanza. Tercero, la cruda realidad. «Si esto de verdad siguiera adelante, ¿cómo es posible que esta gente se esté reorganizando?», se preguntan en el Ejecutivo vasco.

 

«Igual no veo la paz»

 

La respuesta a la interrogante resulta aún más amarga si se intuye desde la certeza de saberse en el punto de mira de ETA. «Tengo 55 años y de verdad creía que iba a ver la paz y la libertad en este país. Me he dado cuenta de que igual no». Habla Estanis Amutxastegi, concejal del PSE en Andoain, firmante de un manifiesto de apoyo a la política antiterrorista de José Luis Rodríguez Zapatero y señalado por tercera vez en los papeles etarras.

 

«Ninguna era un simple 'censo'», explica, en alusión al grado más leve de señalamiento. La primera, «les cogieron en la frontera cuando iban a colocar un artefacto en la puerta de mi empresa». La segunda, su nombre figuraba junto al de Joseba Pagazaurtundua, asesinado meses más tarde. El 'comando Donosti' había anotado los lugares que frecuentaba y sus horarios de 'embarque' y 'desembarque', que es como se refieren los amenazados por ETA a las entradas y salidas con sus escoltas. «Me ha sorprendido. No me lo esperaba, porque teóricamente seguíamos en un proceso de paz. Pensaba que esto iba en serio y resulta que no», admite con aplastante sinceridad el edil, pertinaz objetivo de los más virulentos ataques de la llamada violencia callejera. «Con la guardia alta» pero «preparado para aguantar esto y mucho más», Amutxastegi cree que «aún queda por botar el último córner y falta por ver si se hace gol o no». «En la línea de saque están nuestro partido y Zapatero y yo les apoyo».

 

El presidente del Gobierno, sus ministros y cargos de confianza se han prodigado poco tras la caída del 'Donosti', aferrándose a la prudencia que apuestan por mantener. En los primeros momentos, altos responsables de Interior se inclinaron por enviar mensajes tranquilizadores y recalcaron que no había peligro de atentado «inminente». No obstante, ayer se supo que los etarras tenían órdenes de asesinar si fallecía el preso Iñaki De Juana. De hecho, también en el PSE se aprecian los tintes pesimistas que se van adueñando de la escena vasca, sobre todo, según algunas fuentes, en aquellos que más abiertamente creían en las posibilidades de que el proceso llegase a buen puerto.

 

«Chulería» de Batasuna

 

Los malos augurios se acentúan vista la «chulería» de la izquierda radical al lanzar el «órdago» de ASB. «ETA sigue sin asumir que es un resto arqueológico del pasado y Batasuna ha desaprovechado una oportunidad de oro. El proceso no existe, está muerto y enterrado. Cunden el desánimo y la tristeza al comprobar que pese a que hemos puesto toda la inteligencia política, todo el empeño y toda la generosidad para que esto saliera bien, una banda de desalmados ha dado al traste con las esperanzas. Si ETA siempre ha sido un lastre, ahora lo es más que nunca», analiza el dirigente del PSE José Antonio Pastor.

 

El argumento se asemeja mucho a las tesis de la dirección del PNV, que, en esencia, cree que la banda se ha impuesto claramente sobre los anhelos de buena parte de la izquierda abertzale de hacer política, como demuestra el preacuerdo entre peneuvistas, socialistas y Batasuna frustrado en diciembre por la irrupción de los terroristas. Incluso, la ejecutiva jeltzale no descarta que ETA prefiera que las candidaturas sucesoras de Batasuna no concurran finalmente a las urnas, sabedora de que la presencia institucional no le garantiza en absoluto la consecución de sus objetivos.

 

Las poco halagüeñas expectativas electorales de la formación de Arnaldo Otegi -sobre todo en Navarra, precisamente el territorio del que han hecho bandera- añadirían peso a esta teoría, compartida también por destacados dirigentes del PSE. Se admite además la posibilidad de que ETA, aun en franca decadencia, empuñe de nuevo las armas.

 

La demoledora 'foto del paraguas' -el presunto etarra Sergio Lezkano protege de la lluvia a Otegi en un mitin- no ha hecho sino consolidar la sospecha de que Batasuna no tiene intención de dar el salto a la democracia a corto plazo, lo que taponaría de momento cualquier salida. El PP, por su parte, constata que sus adversarios políticos han descubierto ahora «el escenario irreal en que nos movíamos desde hace un año» y lanzan algunas preguntas. «¿Habían verificado o comprobado algo? ¿De quién se ha estado fiando el Gobierno?»

 

OLATZ BARRIUSO

El correo, 7 de abril de 2007