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Foro El Salvador

Organo Común, un debate precipitado

Organo Común, un debate precipitado

Filtraciones tan interesadas como unidireccionales sobre los supuestos contenidos de las conversaciones que se están desarrollando entre formaciones políticas para la conformación de una mesa de partidos han traído al primer plano de la actualidad un cierto debate sobre la posible reedición del fallido Organo Común Permanente de Encuentro que en 1996 ensayaron poner en marcha las instituciones de la Comunidad Foral Navarra y la Comunidad Autonómica Vasca. Una cierta efervescencia de esta discusión coincidió ayer con una pregunta sobre la materia de EA al presidente navarro, en la que Miguel Sanz volvió a mostrar que considera que la ciudadanía navarra aún no es mayor de edad, y recurrió al socorrido discurso de que cualquier cambio de estatus es «una cesión a ETA».

Pero el núcleo de la cuestión no está, hoy por hoy, ni en rebatir las palabras de una UPN que trata de revestir de navarrismo lo que no es más que puro nacionalismo español y sabotaje del proceso en sintonía con el PP, ni tampoco en divagar sobre la forma que podría tener una institución en estos momentos inexistente tanto en la práctica como en la teoría. El eje del debate debe ser cómo se supera una situación impuesta hace ya casi treinta años, de espaldas a la voluntad popular, cuando en el conjunto de Euskal Herria existía una mayoría política y social favorable a la unidad institucional de Araba, Bizkaia, Gipuzkoa y Nafarroa. Fue la actuación de poderes antidemocráticos, como el Ejército español, la que consagró la división territorial. Fue el interesado cambio de opinión del PSOE el que desdibujó el retrato del apoyo mayoritario a la unión de los cuatro herrialdes del sur del país. Y tampoco se puede pasar por alto, aunque sólo sea a modo de recordatorio histórico, que el PNV prefirió optar por un Estatuto que le permitía alcanzar cotas de poder en tres provincias, a mantener la apuesta por hacer respetar lo que en aquellos momentos deseaba la propia sociedad navarra.

Centrar ahora el debate en el Organo Común es empezar la casa por el tejado. Lo que hay que buscar es la fórmula democrática que posibilite superar de raíz la partición, abriendo la posibilidad de que el conjunto de Euskal Herria pueda sumarse a un proyecto de futuro. Se trata de dar con el acuerdo de base, no con un producto de ingeniería institucional que, si no tiene unos cimientos sólidos, sólo será un parche. Cabe recordar que un Organo Común de base autonomista ya se ensayó y no contribuyó a salvar el problema de fondo. -

Editorial de Gara, 24 de noviembre de 2006

 

Ni Gallardón ni Aguirre: los navarros quieren a María San Gil

Ni Gallardón ni Aguirre: los navarros quieren a María San Gil


Mala cosa, si es verdad, la cizaña sembrada entre alcalde y presidenta. Tal y como están las cosas todo lo que divida o debilite a la derecha española beneficia sólo a sus enemigos. Y sabemos qué quieren éstos. Por eso no fue una casualidad, y si lo fue resultó muy grata, la visita de ayer tarde de María San Gil a Navarra y su acto público en Azagra junto al presidente Miguel Sanz. Un soplo de aire fresco muy necesario. Porque los navarros no podemos creernos invulnerables, y necesitamos ayuda de todos los españoles si queremos seguir siendo en paz lo que somos.

La verdad es que, digan lo que digan los supuestos ilustrados de la órbita del PSOE y pague lo que pague el PNV a sus apesebrados académicos y políticos Navarra es lo que es, una comunidad objetivada en la historia, legitimada aún más en la voluntad popular y en sus éxitos colectivos. De los tres elementos citados ayer por Sanz ante San Gil es importante que se recuerde a los dos lados del Ebro lo que no siempre se dice con claridad: Navarra no es España o deja de serlo porque las urnas digan una cosa u otra. Navarra se defiende hoy en las urnas, pero de las urnas depende la convivencia pacífica en democracia, que es otra cosa.

Nuestro futuro pende de un hilo o, lo que es peor, de un puñado de papeletas y de un puñado de políticos profesionales. El PSOE, esencialmente, está en una encrucijada que va a llevar a su anulación política o a una crisis sin precedentes en nuestra tierra. Todo depende, pues, del PP, mientras los socialistas estén así.

Patxi López ha basado la política del PSE en la declaración que Batasuna realizó en el velódromo de Anoeta hace dos años: en sustancia, "paz por soberanía y territorios". Lo demás son lloriqueos de los moderados o exigencias de los radicales recogidas en el diario abertzale Gara: "España debe hacer su Anoeta". De ese lado, para los navarros, sólo problemas: todos los partidos menos el PP y UPN están sentados a una mesa sobre la que quieren poner Navarra.

Por eso los navarros no necesitan ninguna polémica más. Bastante angustioso es ver cómo los socialistas, a los que durante tanto tiempo nuestros bienpensantes consideraron españoles leales, están pactando con los independentistas. Si Navarra cede el programa nacionalista máximo será posible; y si llega el caso será España la que afronte un cambio de régimen y de forma. Ante eso, quien piense en riñas de patio de colegio entre quienes han jurado defender España no puede ser amigo de Navarra. Unidad y coherencia, pues. María San Gil y Miguel Sanz, juntos, representan hoy esa esperanza de una Navarra foral y española en paz. Que tengan suerte y que den ejemplo.

 

Pascual Tamburri

El Semanal Digital, 23 de noviembre de 2006

INAGOTABLE FUENTE DE ERRORES

INAGOTABLE FUENTE DE ERRORES

Quizá nuestros marxistas, marxistoides, criptomarxistas y filomarxistas se hayan sentido injuriados con la palabra “lisenkos”, pero se trata más bien de un halago. Lisenko, en definitiva, elaboró una teoría a partir del materialismo dialéctico, algo que nuestros marxistas jamás han logrado hacer. Los marxistas españoles (o antiespañoles), --reitero esta evidencia-- nunca han alcanzado a elaborar nada propio, ni siquiera a analizar los hechos. Sumidos, con raras excepciones, en cuatro tópicos y consignas, no les dieron qué pensar sucesos como las rebeliones de los obreros de Berlín, de Polonia o de Hungría contra sus gobiernos presuntamente obreros o populares y contra la URSS, “patria del proletariado”. Nada les dijo la barrera de muros, alambradas y puestos de ametralladoras que partía Europa en dos. Ni las gigantescas hambrunas con millones de muertos (esas sí eran hambres, por comparación con las de los años 40 en España, tan deploradas por ellos) en Rusia, China y otros paraísos. La misma denuncia de algunos crímenes de Stalin por Jrúschof apenas conmovió la fe carboneril de la gran mayoría. Tampoco supieron examinar, volviendo a la historia española, hechos tan llamativos como que los obreros en la república y la guerra civil no contasen con un partido, sino con cuatro, autoproclamándose cada uno representante exclusivo del proletariado, y asesinándose entre ellos con ardor. Y así sucesivamente.

 

La aplicación del marxismo ha producido innumerables crímenes. Pero, comentaba en el artículo anterior, cabría considerar insuficiente el tiempo transcurrido para juzgar sobre un experimento históricamente nuevo. Esta argucia desesperada no se sostiene ante las muchas décadas de empeño en el experimento, con la repetición de los crímenes y errores, una y otra vez. Solo valdría si viniera junto con un análisis de esos errores y crímenes, y propuestas realistas de superación de ellos sin abandonar la doctrina, algo finalmente imposible y que en todo caso apenas se ha dado en España. Por el contrario, quienes lo hemos intentado, abandonando por fin el marxismo tras larga reflexión y no por repentina conversión damascena, hemos recibido mil invectivas, y menos mal si la subsistente democracia española ha impedido a los lisenkos pasar de ahí, por ahora.

 

Cualquier análisis debe plantearse si no habrá en la doctrina algo que produzca por fuerza tales resultados. Pues bien, este es justamente el caso: no se trata de una teoría buena, pero mal aplicada, sino falsa de raíz y abocada, por ello, al error sistemático.

 

El marxismo se presenta como una teoría que explica el desarrollo histórico humano a partir de la economía. Ahora bien, su concepción de la economía difiere de la común. En el marxismo, economía y lucha de clases vienen a ser sinónimos: los hombres viven inmersos en sociedades de clases, basadas en el interés por controlar la producción y distribución de la riqueza. A partir de esos intereses surgen formas de pensar y ver la vida, las ideologías, desde la religiosa a la política; y también los aparatos destinados a asegurar el poder de unos pocos y la sumisión de la mayoría. Tal habría sido el sino de la humanidad hasta la aparición del capitalismo, cuyo fantástico desarrollo de las fuerzas productivas hace posible el paso a una sociedad de abundancia generalizada, siendo el obstáculo la propiedad privada de los medios de producción. La tarea revolucionaria consistiría en derrocar a la clase dominante capitalista y expropiarla para abrir paso a una sociedad emancipada material, moral e intelectualmente, de las taras del pasado. Estas especulaciones, aunque sugestivas, no rebasan las de cualquier otro utopismo, detestadas por el propio Marx. La diferencia de su doctrina, su carácter científico en principio, consiste en su análisis de la explotación burguesa y sus “contradicciones internas” que deben conducirle de crisis en crisis al derrumbe final bajo los golpes del proletariado.

 

La mejor teoría de Marx para explicar el destino ineluctable del capitalismo fue la del descenso tendencial de la tasa de ganancia. Básicamente se trata de la contradicción entre la avidez del capitalista por la masa de ganancia (que le lleva a emplear gran cantidad de “capital constante”: maquinaria, materias primas, etc.) y el supuesto hecho de que la ganancia no nace de ese capital, sino del que llama capital variable, es decir, de la plusvalía extraída a los obreros, la cual tiende a descender debido al menor empleo proporcional de éstos: aumenta la masa de ganancia y decae su tasa. Esa idea explicaría los ciclos, la tendencia al monopolio, las crisis y otros fenómenos típicos. Le he dedicado un ensayo y no puedo reproducirlo aquí, pero baste consignar que contradice la tesis básica de Marx sobre el origen de la ganancia, pues implica necesariamente que el capital constante produce también plusvalía. Se trata de una incoherencia clave, que afecta a la raíz misma de la construcción marxiana y remite a su vez al problema de la plusvalía y del valor.

 

Se ha generalizado el uso del término “capitalismo”, consagrado, aunque no inventado, por Marx, pero la palabra puede significar cosas muy distintas según quien la emplee. Para los marxistas define a la sociedad basada en la explotación del proletariado mediante la plusvalía. La teoría de la plusvalía es, como observó Lenin, la piedra angular del marxismo, y la que le ha dado esa apariencia científica (socialismo científico) superadora de las arbitrarias especulaciones utópicas. A ella debe la doctrina gran parte de su prestigio e influencia. La plusvalía es el valor extraído por el capitalista al trabajo del obrero por encima del salario que le paga.

 

La idea se basa en el supuesto de que el valor de las mercancías consiste en la cantidad de trabajo humano contenido en ellas. Parece una buena idea, pues provee de una unidad en principio objetiva para medir la riqueza de una sociedad, por encima de las continuas alteraciones de precios propias del sistema. Y la medida es esencial en la ciencia. ¿Cómo se mide, a su vez, el trabajo, esencia del valor? En tiempo. La plusvalía consiste en el tiempo que el obrero continúa trabajando para el patrón una vez ha cubierto las horas equivalentes al valor de su salario Saltan a la vista las objeciones que hacen inviable la tesis, por lo que Marx hubo de refinarla como “tiempo de trabajo socialmente necesario”. Lo cual convirtió el valor-trabajo en una medida de goma, en constante cambio según épocas, países y ramas productivas dentro de cada país. Adiós la medición económica objetiva en unidades de valor-trabajo. De hecho, ni los marxistas occidentales ni los de los países socialistas tuvieron éxito jamás en el intento de cuantificar y explicar las respectivas economías en términos de valor marxiano.

 

Con ello naufragan las pretensiones de acierto científico del marxismo, a menos que nuestros lisenkos encuentren la salida al laberinto, cosa sumamente improbable, dada su bien demostrada ineptitud teorizadora. El marxismo queda reducido entonces a una de tantas lucubraciones utópicas, como aquellas que tanto irritaban a Marx. Y, como todas ellas, basada en una radical negación de la libertad.

 

Una teoría falsa en sus formulaciones de base sólo puede dar lugar a errores en cadena, y resulta inútil esperar que llegue a dar buenos resultados con el tiempo. Esto no han logrado entenderlo los Tuñón y sus discípulos Reig y compañía, y por eso sus versiones de la historia no solo son antidemocráticas, como he señalado otras veces, sino rotundamente equivocadas. Sin embargo, a partir de ideas erróneas es posible escribir libros y más libros, tan poco valiosos como las tesis generatrices, aunque puedan ser productivos para sus autores y proporcionar algunos materiales de derribo apreciables. Por esta razón Reig y sus pares siguen elaborando una historia cimentada en la propaganda de la Comintern, y pretenden convencernos de ideas tan peregrinas como la de que aquel Frente Popular, compuesto de totalitarios y golpistas, representaba la legalidad democrática. Con tal premisa se vuelve imposible entender nada, y los hechos se interpretan siempre al revés, deporte en el que Preston se lleva quizá la palma.

 

Pío Moa

 

La resistencia a los tribunales del nacionalismo vasco

La resistencia a los tribunales del nacionalismo vasco

La Constitución de 1978 ideó un poder judicial unitario que no puede dividirse entre órganos centrales y autonómicos y que impide a las comunidades autónomas establecer tribunales propios o regular cualquier aspecto que afecte al estatuto jurídico de los jueces y magistrados, entre los que se encuentran la selección de los candidatos a ocupar puestos judiciales y la composición personal de los tribunales. Frente a ello, el nacionalismo vasco ha intentado desbordar el marco constitucional, como hacía el fracasado proyecto de Estatuto Político de 2002 (plan Ibarretxe). En dicho proyecto se preveían fórmulas como la ampliación de los miembros del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco (TSJPV) nombrados a partir de ternas propuestas por el Parlamento autonómico o la atribución a un hipotético consejo judicial vasco de la selección de los jueces y, con todo ello, la culminación del objetivo real del nacionalismo, es decir, la creación de un auténtico poder judicial autonómico insertado en un aparente poder judicial unitario nacional, pero claramente controlado por los poderes autonómicos. Sólo desde esta clave puede entenderse la campaña mediática e institucional dirigida en los últimos días desde el tripartito gobernante contra diversos pronunciamientos judiciales. No se acepta ni que el anterior presidente del Parlamento vasco sea juzgado por desobediencia al Tribunal Supremo ni que el lehendakari pueda siquiera llegar a ser encausado penalmente.


En cuanto a la decisión del Tribunal Supremo (TS) obligando al TSJPV a que dicte sentencia de fondo en el proceso penal contra Atutxa, Knörr y Bilbao, no voy a hacer aquí más que reiterar lo que ya anunciamos cinco catedráticos de Derecho Constitucional hace más de tres años en un artículo publicado en este mismo medio ('Paz jurídica versus conflicto jurídico en Euskadi', 5-7-03). La reiterada negativa de esos tres parlamentarios a no ejecutar las resoluciones del TS no podía tener más que la consecuencia que se acaba de producir. Los acuerdos de la Mesa del Parlamento vasco de 2002 y 2003 eran incomprensibles, ya que los autos del TS lo que hacían era precisamente respetar la autonomía de funcionamiento del Parlamento, dejándole que decidiera cómo dar cumplimiento a la resolución judicial de disolución del grupo parlamentario que agrupaba a los parlamentarios de Batasuna.


El TS, en su sentencia de 10 de noviembre de este año, descarta la aplicación al caso de la prerrogativa parlamentaria de la inviolabilidad, ya que no se trataba tanto de realizar actos parlamentarios como de dar cumplimiento a la ejecución de una sentencia firme (la de disolución de Batasuna). La inviolabilidad parlamentaria fue creada hace más de 400 años en Inglaterra como causa de exención de la responsabilidad penal para proteger la libertad de expresión del parlamentario en el ejercicio de sus funciones y, al ser una prerrogativa, ha de interpretarse restrictivamente (sentencia del Tribunal Constitucional 51/1985). Cuando un parlamentario ejerce funciones organizativas por su posición en un órgano como la Mesa no está ejerciendo la libertad de expresión en defensa de su posición política, sino que realiza una función materialmente administrativa. La orden de ejecución al Parlamento vasco de una sentencia firme del TS es un acto al que hay que dar siempre cumplimiento, poniendo los medios oportunos que estén a disposición del órgano al que el poder judicial solicita su colaboración.


En este caso, Atutxa y sus compañeros tenían dichos medios, ya que podían perfectamente haber declarado disuelto el grupo que acogía a Batasuna para integrar a sus miembros en el grupo mixto. La Mesa podía hacerlo pues tiene competencia para adoptar cuantas decisiones y medidas requieran la organización del trabajo y el régimen y gobierno interiores de la Cámara (art. 23.1.1 del Reglamento del Parlamento). Sin embargo, no quisieron hacerlo y, como dice la sentencia del TS, «no dar cumplimiento a un mandato judicial en ejecución de lo resuelto en una sentencia firme es, en definitiva, no aplicar la ley» y los actos de un parlamentario «no pueden nunca dirigirse al incumplimiento de la ley». Por eso, el TS ordena al TSJPV que, sin necesidad de nuevo juicio oral, dicte sentencia entrando en el fondo de la cuestión, es decir, si hubo o no un delito de desobediencia.


En el caso del lehendakari, el TSJPV ni le ha juzgado ni muchos menos le ha condenado. Simplemente ha entendido que pueden existir «elementos suficientes para iniciar la investigación penal» y, para ello, abre la fase de instrucción con el objetivo de averiguar si efectivamente cabe la existencia de un delito de desobediencia al Tribunal Supremo por reunirse con Batasuna. Reaccionar ante una actuación judicial ordinaria considerándola una «decisión política» (Imaz, EL CORREO, 11-11-06) o que «atenta directamente contra la división de poderes» (declaración del Consejo de Gobierno vasco) supone ir directamente, como la Sala de Gobierno del TSJPV ha recordado, contra el principio de paz jurídica, ya que está en el núcleo indecidible de nuestro Estado de Derecho que la cláusula de cierre del sistema es la aceptación de que la última palabra en la resolución de los conflictos jurídicos la tengan los tribunales, de forma que todos los poderes públicos (incluidos el Gobierno vasco y el lehendakari) y los ciudadanos estén sometidos a la Constitución y al conjunto del ordenamiento jurídico.

Las declaraciones subidas de tono y la organización de actos de desagravio (como la concentración de cargos públicos en Gernika) en poco ayudan a que las relaciones entre los poderes públicos caminen por la senda de la normalidad, de manera que el TSJPV pueda adoptar con tranquilidad sus resoluciones definitivas sin verse sometido a una presión que pueda llegar a ser insoportable.

Al lehendakari le quedan los recursos judiciales ordinarios y, en su caso, si durante el proceso se vulneran sus derechos fundamentales, el amparo ante el Tribunal Constitucional. En este sentido, parece que sólo puede entenderse en clave política la presentación de un recurso de amparo en este momento inicial. Dicho recurso ha sido anunciado por el Gobierno vasco (así consta en la web oficial de 'Acuerdos adoptados por el Gobierno vasco'), sin establecer claramente si ha sido presentado en su nombre o en el del lehendakari. Parece difícil que lo sea en el primer caso pues el único afectado es el lehendakari. De todas formas, es inexplicable la alusión a una violación del derecho de acceso a los cargos públicos o al derecho a la participación política de los ciudadanos vascos, pues la actuación del TSJPV en nada ha impedido esa participación política ni le ha supuesto al lehendakari merma alguna, hasta este momento, para ejercer sus funciones.


Tampoco puede aceptarse la imputación al más alto tribunal en Euskadi de tomar la decisión «por un impulso político», para inmediatamente decir que eso «no va a resultar gratuito» (Acuerdo de presentación del amparo publicado en la web oficial), lo que es de una gravedad extraordinaria proviniendo de quien tiene la competencia sobre los medios materiales al servicio de la Administración de justicia. Por todo ello considero que la defensa de la posición institucional de los órganos del poder judicial, sin que se vean cuestionados y atacados continuamente, es un deber de todo aquel que quiera que el Estado constitucional de Derecho exista también en Euskadi.

El Correo, 21 de noviembre de 2006

EDUARDO VÍRGALA FORURIA (CATEDRÁTICO DE DERECHO CONSTITUCIONAL DE LA UPV-EHU).

 

LUCES Y SOMBRAS. MEDIOS DE COMUNICACIÓN. OTOÑO 2006.

LUCES Y SOMBRAS. MEDIOS DE COMUNICACIÓN. OTOÑO 2006.

LAS LUCES

  • La anulación por parte del Tribunal Supremo del traslado de la C.M.T. (Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones) de Madrid a Barcelona, por el entonces ministro D. José Montilla, que nos pareció descabellado y así lo hicimos saber en su día. La medida fue muy criticada, al considerar que se había tomado por simples motivaciones políticas de oportunidad o conveniencia. Los trabajadores recurrieron la decisión del gobierno al entender que infligía la Ley General de Televisión. El acuerdo del traslado fue alcanzado entre el Presidente del Gobierno D. José Luis Rodríguez Zapatero, y el entonces Presidente de la Generalitat, D. Pascual Maragall.

  • T.D.T. (Televisión Digital Terrestre). En Navarra, la Sociedad de la Información y el Foro de la Televisión Digital trabajan muy eficiente y activamente en una hoja de ruta y en la divulgación masiva para su adaptación en plazos y cobertura. La experiencia podría trasladarse al resto de España, considerando las críticas que está ocasionando el proceso.

  • En Tele 5, Operación Triunfo posee algunos ingredientes positivos dignos de reseñar. Sin entrar en los aspectos musicales, muy discutibles, algunas virtudes: estudio, aprendizaje, disciplina, compañerismo, superación; valores por lo demás ausentes de la televisión convencional y no digamos de la llamada “tele-realidad”, un invento nefasto. En la segunda de T.V.E., un programa extraordinario: “Mil años del Románico”, accesible y muy bien llevado por el gran Peridis; como casi siempre insuficientemente publicitado.

  • Madrid Opina. Tele Madrid. El único debate que hoy día puede considerarse como tal: horario adecuado, temáticas de gran interés y actualidad, alto nivel, y pluralidad en los participantes.

LAS SOMBRAS

  • La apabullante cobertura informativa del terrorismo: horas y horas, ríos de tinta, no solo del relato escueto de algunos hechos de los que es imprescindible y deseable tratar; sino de la publicidad exagerada de actuaciones execrables aireadas a los cuatro vientos. Los terroristas pueden tener la seguridad de que sus fechorías y sus coartadas se conocerán con pelos y señales hasta en el último rincón.

  • Empeñada la televisión en mostrar conductas “edificantes” que orienten a niños y adolescentes, demasiados platós se han convertido en un altavoz de “presuntos” delincuentes, traficantes de drogas, prostitutas y maltratadores; los reporteros, en cronistas de juzgados; los autodenominados “periodistas”, en correveidiles del peor jaez. Por contra, ni una sola referencia a los miles de acontecimientos culturales, algunos muy sobresalientes, que se realizan hasta en el último rincón de nuestra geografía y que, a pesar de todo, interesan a miles de personas.

  • ¿Puede extrañar, a alguien, la violencia existente en las aulas, en las calles, en los hogares, etc.? Otro gallo nos cantara si se hubieran afrontado las alarmas que se encendieron desde hace más o menos veinte años en relación con la banalización de la violencia en el cine, en la televisión, en los videojuegos; lo mismo cabría decir de los informativos, en los que se presenta a diario como espectáculo imprescindible.

Madrid, 20 de noviembre de 2006

Maribel Martínez Eder.

Portavoz de FIATYR (Federación Ibérica de Asociaciones de Telespectadores y Radioyentes).

www.asociacionplazadelcastillo.org

 

Iglesia en Estados Unidos urge a Amnistía Internacional a rechazar una postura proabortista

Iglesia en Estados Unidos urge a Amnistía Internacional a rechazar una postura proabortista

Llamamiento de la portavoz del Secretariado Pro-Vida Deirdre A. McQuade

WASHINGTON miércoles, 22 noviembre 2006 (ZENIT.org).- Deirdre A. McQuade, portavoz del Secretariado de Actividades Pro-Vida de la Conferencia Episcopal de Estados Unidos (USCCB), hizo un llamamiento a Amnistía Internacional para que rechace una propuesta de algunos miembros de la organización para que abandone su postura neutral sobre el aborto en favor de una política que defienda el aborto como un derecho humano.

En una rueda de prensa celebrada el 20 de noviembre en Capitol Hill, con el diputado Chris Smith y Kristen Day, director ejecutivo de Demócratas por la Vida, la señora McQuade reiteró las objeciones a dicha propuesta hechas por el obispo William S. Skylstad, presidente de la USCCB, hechas el 15 de septiembre en una carta a Amnistía Internacional.

«Amnistía ha sido tradicionalmente una voz valerosa de las poblaciones sin voz e ignoradas --dijo la portavoz episcopal--. No debería minar su propia misión alineándose contra millones de seres humanos sin voz. El derecho a la vida mismo es fundamental. Es condición previa de todos los demás derechos humanos, y su integridad depende de que sea reconocido por cada miembro de la familia humana independientemente de su raza, edad, género, condición o estado de desarrollo».

La señora McQuade indicó que la USCCB ha trabajado con Amnistía Internacional en esfuerzos comunes tan diversos como buscar acabar con la pena de muerte en Estados Unidos, la lucha contra el apartheid en Sudáfrica y la oposición a los escuadrones de la muerte sancionados por el Gobierno en Centroamérica.

«Si Amnistía Internacional afirmara el aborto como un derecho humano, crearía inevitablemente una divergencia con sus miembros católicos y alienaría a muchas otras personas y organizaciones para quienes el derecho a la vida es fundamental en la lucha por la justicia», concluyó MacQuade.

La Conferencia Episcopal Católica de Inglaterra y Gales también ha lanzado un llamamiento en este sentido a Amnistía Internacional.
ZS06112203

«Fuerzas oscuras» intentan destruir el Líbano, denuncia el Papa

«Fuerzas oscuras» intentan destruir el Líbano, denuncia el Papa


Al condenar el asesinato del ministro Pierre Gemayel

CIUDAD DEL VATICANO, miércoles, 22 noviembre 2006 (ZENIT.org).- Benedicto XVI ha denunciado que «fuerzas oscuras» intentan destruir el Líbano y ha invitado a los ciudadanos de ese país a no dejarse llevar por el odio al condenar el asesinato de Pierre Gemayel, ministro de Industria.

Gemayel, de 34 años, cristiano maronita, miembro del Partido Falange, hijo de Amin Gemayel, presidente del Líbano entre 1982 y 1988, fue asesinado este martes a balazos en Beirut.

A final de la audiencia general de este miércoles, el Papa condenó «firmemente ese brutal atentado» y aseguró su «oración» y «cercanía espiritual a la familia en luto y al amado pueblo libanés».

«Ante las fuerzas oscuras que intentan destruir el país, invito a todos los libaneses a no dejarse vencer por el odio sino a reforzar la unidad nacional, la justicia y la reconciliación y a colaborar en la construcción de un futuro de paz», afirmó el obispo de Roma.

Por último, invitó «a los responsables de los países que se preocupan por la suerte de esa región a contribuir a una solución global y negociada de las diversas situaciones de injusticia que la afligen desde hace demasiados años».
ZS06112204

La Fiscalía se vuelve a plegar ante ETA, ocho meses después de la declaración de la tregua trampa

La Fiscalía se vuelve a plegar ante ETA, ocho meses después de la declaración  de la tregua trampa

La Fiscalía ha dado un paso más en la estrategia de rendición ante el terror, al asegurar en un escrito remitido al Tribunal Supremo que “no existen pruebas suficientes que acrediten la efectiva vinculación a los partidos políticos ilegalizados” de las ‘herriko tabernas’. Este hecho de extrema gravedad es aún más inaudito cuando la propia Fiscalía en el mes de enero de 2005 sostuvo en la Audiencia Nacional que ETA BATASUNA “controla” las ‘herriko tabernas’ y pidió al juez Garzón que procesara a 35 directivos de estos establecimientos , 15 de ellos ex dirigentes de Herri Batasuna. En aquél momento, el Ministerio Público aseguraba que las ‘herriko tabernas’ “constituyen un conjunto organizativo controlado por HB, con una apariencia disociada que obedece a una estrategia de ocultación del sistema de financiación de ETA”.

Se da la circunstancia de que es el número dos del Ministerio Público, Juan José Martín, quien firma el escrito por lo que no cabe duda de que ésta es una servidumbre más al Gobierno de su más insigne colaborador en la claudicación judicial, Cándido Conde Pumpido. Por si fuera poco, la Fiscalía se permite el lujo de cuestionar “la oportunidad” de actuar “en este momento” sobre el patrimonio de los establecimientos proetarras.

Hoy se cumplen ocho meses de la declaración de la tregua-trampa. Ocho meses en los que la claudicación impulsada en connivencia con el terror por el Gobierno se ha hecho explícita. Ocho meses en los que le Gobierno ha atacado por todos los frentes posibles e imaginables a la Asociación de Víctimas del Terrorismo, con su aparato propagandístico y legislativo, ahogándola económicamente, manipulando el Poder Judicial, etc.

La AVT está, como desde hace 25 años, dispuesta a presentar batalla, a mantenerse firme para defender, como siempre, la memoria, la dignidad y la justicia. Para preservar e impulsar la ciudadanía de las víctimas y de todos los españoles, que los terroristas han querido arrebatarnos con las pistolas. La AVT no se rinde ante el terror. Zapatero y sus compinches, sí. La Rebelión Cívica es imparable y se demostrará el próximo sábado en la manifestación convocada en Madrid.

Madrid, 22 de noviembre de 2006.