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Foro El Salvador

Al Zawahiri pide a sus seguidores que "limpien" el Magreb de los "hijos de España y Francia"

Al Zawahiri pide a sus seguidores que "limpien" el Magreb de los "hijos de España y Francia"

El número dos de Al Qaeda reaparece en un vídeo de 80 minutos con formato documental.- En un nuevo mensaje Bin Laden declarará la guerra al presidente paquistaní Musharraf

 

El número dos de la red terrorista Al Qaeda, Ayman al Zawahiri, ha instado a sus seguidores a "limpiar" el Magreb de los "hijos de España y Francia", al tiempo que ha asegurado, en un nuevo vídeo dado a conocer hoy, que Estados Unidos está siendo derrotado en Afganistán e Irak. En otro mensaje de próxima aparición, Osama Bin Laden declarará la guerra al presidente de Pakistán, el general Pervez Musharraf.

 

El segundo hombre al mando de la red terrorista Al Qaeda, Ayman al Zawahiri, ha llamado a sus seguidores a "limpiar" el Magreb de los "hijos de España y Francia", publicado hoy en varios foros de Internet relacionados con milicianos islámicos. "Apoyad con vuestros hijos a los muyahidines que luchan contra los cruzados y sus hijos", proclama en la grabación.

 

El vídeo ha sido realizado por As-Sahab (nube en árabe), la rama de Al Qaeda dedicada a producir mensajes propagandísticos. Con formato documental y subtítulos en inglés, el vídeo tiene una duración de 81, e incluye fragmentos de entrevistas nuevas y antiguas a líderes de la red terrorista.

 

En uno de estos fragmentos, Al Zawahiri asegura en la grabación que Estados Unidos está siendo derrotado en Afganistán e Irak, seis años después de los ataques terroristas del 11 de septiembre en Washington y Nueva York, según un nuevo vídeo dado a conocer hoy.

 

"La que dicen es la potencia más poderosa en la historia de la humanidad está siendo hoy en día derrotada frente a las vanguardias musulmanas de la yihad (guerra santa), seis años después de las dos incursiones sobre Nueva York y Washington", dice Al Zawahiri, mientras sostenía un fusil automático apoyado en su cuerpo, en lo que parecía una oficina provista de estanterías con libros religiosos.

 

"Los cruzados han sido testigos de su derrota en Afganistán, a manos de los leones de los talibán", aseguró. "Los cruzados han sido testigos de su propia derrota en Irak a manos de los muyahidín, que han llevado la batalla del Islam al corazón del mundo islámico", señala.

 

Bin Laden amenaza a Musharraf

 

Por otro lado, el líder de la red Al Qaeda, Osama bin Laden, emitirá en breve un nuevo mensaje en el que declarará la guerra al presidente de Pakistán, el general Pervez Musharraf, según ha informado hoy Al Qaeda. Un aviso difundido por una página islamista de Internet ha anunciado el nuevo mensaje, sin especificar si será de vídeo o simplemente de audio.

 

"En breve, si Dios quiere: 'Acude a la Yihad' del jeque Osama bin Laden, a quien Dios proteja", se lee en el anuncio. "Urgente, Al Qaeda declara la guerra al tirano Pervez Musharraf y a su ejército apóstata, en palabras de Osama bin Laden", añade. El anuncio del nuevo mensaje de Bin Laden se produce el mismo día en el que se ha fijado las elecciones presidenciales en Pakistán para el 6 de octubre.

 

El País, 20 de septiembre de 2007

'NUESTRA BANDERA EN NUESTRAS INSTITUCIONES'

'NUESTRA BANDERA EN NUESTRAS INSTITUCIONES'


18, septiembre de 2007.- España y Libertad ha instado esta mañana al Parlamento Vasco a que de ejemplo de su respeto por el orden constitucional y cumpla la Ley de banderas, izando la enseña nacional en sus instalaciones. Para ello España y Libertad, además del correspondiente escrito, ha entregado una bandera roja y gualda en las dependencias del Parlamento.

 

El órgano de representación de todos los vascos tiene el deber moral, además del legal, de garantizar que el Estado de Derecho no es un mero concepto retórico, sino una realidad viva, que se traduce en el principio de que nadie está por encima de la ley. Este gesto inicial con una institución tan representativa como el Parlamento Vasco, tendrá continuidad en el resto de instituciones del País Vasco, desde Diputaciones Forales a Ayuntamientos. Allí donde no se cumpla con la Ley de banderas, estaremos con una bandera nacional.

 

Campaña: ‘NUESTRA BANDERA EN NUESTRAS INSTITUCIONES’

 

España y Libertad inicia así una campaña que llegará a más 100 instituciones vascas que en este momento no cumplen con la legalidad. Durante los próximos días, España y Libertad entregará en diversas instituciones vascas una petición formal para que se cumpla con la legalidad vigente y hará entrega de una enseña nacional en todas ellas.

 

España y Libertad cree que toda institución que se niega a cumplir con la legalidad vigente, y que repudia los símbolos de la soberanía popular española, en definitiva lo que esta haciendo es poner en tela de juicio su misma legitimidad para existir como sujeto de derecho dentro de nuestro ordenamiento jurídico.

 

Recordamos que en marzo de 2006, nuestra asociación ya realizó una campaña similar entre los ayuntamiento de Vizcaya, sin que hasta la fecha se haya logrado que la legalidad y la normalidad democrática se respeten en el País Vasco en una cuestión tan elemental como la de los símbolos nacionales, lo que revela la anormalidad cotidiana a que los vascos nos vemos sometidos debido al incumplimiento sistemático de las leyes por parte del nacionalismo.

 

http://www.e-libertad.es

ABC lidera una campaña en Navarra

ABC lidera una campaña en Navarra

Quién nos ha visto y quién nos ve. ABC, el periódico de referencia de la derecha liberal y conservadora, el diario que leían mis abuelos –Diario de Navarra triunfó después, y por otras razones-, se ha hecho eco de una inquietud que vemos crecer sin que la prensa local la mencione siquiera. A muchos preocupa y a algunos no gusta, sin más y sinceramente, una parte de lo que está pasando. Y además está pasando sin explicaciones reconfortantes, lo que contribuye aún más al desorden de las conciencias. ¿Es un efecto buscado? Quizás sí, pero es muy poco habitual que los periódicos en papel de Navarra callen, y que sólo la prensa digital y La Razón y ABC hablen claro de los riesgos que corremos.

 

Ahora bien, que los políticos de primera fila finjan serenidad y que haya una cierta censura de medios no altera los hechos: hay zozobra. No sólo ABC ve "Síntomas en Navarra" de un futuro preocupante, sino que por ejemplo la cuestión del euskera que "viaja al sur" con el consejero Pérez Nievas ha dividido a la derecha del resto de provincias entre los que aún no se han enterado y los que, a medida que lo hacen, sienten más hilaridad o más preocupación por lo que aquí suceda en el futuro.

 

Señalar un problema no es cultivarlo sino poner la base de su solución. El amplio panorama que acaba de trazar Fernando Vaquero no es una "traición" al navarrismo, sino sencillamente señalar las posibles brechas en la muralla de la Navarra foral y española que queremos defender con Miguel Sanz. Por la misma razón, ABC coincide en señalar el problema nada menos que con sus máximos competidores o adversarios, La Razón y Federico Jiménez Losantos, y eso significa que de verdad debe de haber un problema. No es un intento de "desestabilizar" el muy precario equilibrio navarro, sino contar los hechos sorprendentes que los redactores de El Semanal Digital también han tenido que contar, porque algo habrá que pensar y después hacerlo. De momento, ABC ha dicho lo que otros callan, y eso es bueno para Navarra.

 

Pascual Tamburri

El Semanal Digital, 18 de septiembre de 2007

 

La razón del silencio de la Junta Directiva dimisionaria del Foro Ermua

La razón del silencio de la Junta Directiva dimisionaria del Foro Ermua


Bilbao.  16 de septiembre 2007.  La Junta Directiva dimisionaria del Foro Ermua  acordó unánimemente no transmitir información alguna, ni declaraciones, a los medios de comunicación, hasta la celebración de la Asamblea del próximo día 23. Ésta es la única razón del silencio de los nueve miembros de la Junta Directiva que se atienen a este acuerdo, por respeto al conjunto de la asociación y para evitar una polémica que no beneficia a los principios que defendemos.

 

 

 

Reiteramos que el Foro Ermua seguirá apoyando a todos los partidos constitucionalistas sin excepción y fomentará la unidad entre ellos, al contrario de lo que se ha producido estos días.

 

 

 

 

 

Miembros de la Junta del Foro Ermua en funciones (excepto Mikel Buesa):

 

 

 

Inma Castilla de Cortázar; Iñaki Ezkerra; Gustavo Jaso; Mikel Azurmendi; Fernando García-Capelo; Miguel A. Artiach; Antonio Aguirre; Nerea Alzola y Germán Yanke.

 

 

Islamismo radical: Los 15 atentados más sangrientos desde el 11-S

Islamismo radical: Los 15 atentados más sangrientos desde el 11-S


Al Qaeda se ha reagrupado y mantiene fuerte su capacidad de atentar seis años después de la fecha que cambio el mundo

 

 

Hace seis años la percepción del daño que puede causar un atentado terrorista y de la eficacia demostrada por grupos de islamistas radicales en todo el planeta cambió por completo. El atentado contra las Torres Gemelas costó la vida de casi 3.000 personas y dejó en Occidente una sensación de vulnerabilidad como jamás antes había conocido.

 

 

 

Desde esa fecha, otra serie de atentados con el sello inconfundible de Al Qaeda han matado a un millar de personas más, además de los miles de heridos que causaron todos estos ataques.

 

 

 

El mundo observa perplejo como, a pesar de los esfuerzos realizados para acabar con el terrorismo internacional dirigido por Bin Laden, de los que la guerra en Afganistán y la invasión de Irak son un buen ejemplo, Al Qaeda se ha reagrupado y mantiene fuerte su capacidad de atentar.

 

 

 

“Más difícil de destruir”

 

 

 

Expertos en terrorismo discrepan a la hora de valorar si la red de Bin Laden está en una situación mejor o peor que en 2001. “Al Qaeda se ha reagrupado desde 2001, es más difícil de localizar y de destruir, y se cree que es más fuerte ahora que en cualquier momento desde 2001”, asegura Mark Burgess, estudioso del terrorismo y director de la delegación de Bruselas del World Security Institute.

 

 

 

“Continúa siendo una gran amenaza y, seis años después del 11-S, puede que haya recibido golpes duros y haya perdido hombres importantes, pero está en muy buena forma”, añade Burgess.

 

 

 

También un informe de la National Counterterrorism Center, organismo del Gobierno de los Estados Unidos, considera que la organización es más fuerte que antes del 11-S.

 

 

 

El documento constata que al Qaeda “muestra más capacidad para planear ataques a Europa y Estados Unidos”. Estos atentados serían perpetrados, según el informe, por yihadistas europeos, especialmente británicos, que pueden entrar en Pakistán y Estados Unidos sin problemas.

 

 

 

A modo de resumen, relacionamos a continuación los 15 atentados más sangrientos (con más de 20 muertos) cometidos por la organización terrorista que dirige Osama Bin Laden desde el 11 de septiembre de 2001.

 

 

 

11/09/2001 (Estados Unidos): Cuatro aviones secuestrados se estrellan contra suelo norteamericano; dos de ellos contra las Torres Gemelas, un tercero causa destrozos en el Pentágono y el cuarto cae en Penssylvania. Mueren 2.976 personas como consecuencia del atentado más devastador de la historia; los heridos se cuentan también por millares.

 

 

 

11/04/2002 (Túnez): Estalla un camión bomba en la isla de Yerba, cerca de una sinagoga. El resultado es de 21 muertos, 14 de ellos alemanes, 5 tunecinos y 2 franceses.

 

 

 

12/10/2002 (Indonesia): Diversas bombas en un club nocturno y en un restaurante de la turística isla de Bali causan 202 muertos y alrededor de 200 heridos. La mayoría de las víctimas eran extranjeras.

 

 

 

12/05/2003 (Arabia Saudita): Un triple atentado suicida en Riad, perpetrado por quince kamikazes vinculados, según Washington y Riad, a Al Qaida, provoca 35 muertos y 194 heridos en un complejo residencial.

 

 

 

16/05/2003 (Marruecos): Cinco terroristas suicidas se inmolan en el restaurante de la Casa de España, la Alianza Israelita y el Consulado Belga. Al mismo tiempo, un coche bomba estalla a las puertas del Hotel Safir. En total mueren 45 personas.

 

 

 

15 y 20/11/2003 (Turquía): Cuatro coches bomba estallan en Estambul con tan sólo 5 días de diferencia. Los objetivos son el Consulado General Británico, el banco HSBC y dos sinagogas. Mueren 61 personas y hay cientos de heridos.

 

 

 

11/03/2004 (España): Diez bombas colocadas en cuatro trenes de de cercanías de Madrid estallan a horas punta. 191 personas mueren como consecuencia de los atentados y 1.700 resultan heridas.

 

 

 

30/05/2004 (Arabia Saudita): Hombres armados atacan en Khobar oficinas de una industria petrolífera y un complejo residencial con el resultado de 35 personas muertas.

 

 

 

07/10/2004 (Egipto): Un coche bomba derrumba el Hotel Hilton en Teba, lugar de vacaciones israelí. Mueren alrededor de 30 personas. El atentado es reivindicado por varios grupos terroristas, entre ellos Al Qaeda.

 

 

 

07/07/2005 (Gran Bretaña): Atentados en el metro de Londres y en un autobús público de dos pisos. Fallecen 56 personas, incluidos los cuatro terroristas sospechosos, y hay unos 700 heridos.

 

 

 

23/07/2005 (Egipto): Tres ataques suicidas a hoteles y un bazar de un complejo turístico de Sharm-el-Sheikh causan la muerte a 68 personas.

 

 

 

01/10/2005 (Indonesia): Ataques suicidas en tres restaurantes de Bali, con el resultado de 20 muertos.

 

 

 

09/11/2005 (Jordania): Tres ataques perpetrados por kamikazes contra tres hoteles de Amman causan la muerte de 57 personas.

 

 

 

09/01/2006 (Irak): Un ataque suicida en una academia de policía en Bagdad deja un balance de 20 muertos.

 

 

 

11/04/2007 (Argelia): Atentado suicida sobre edificios gubernamentales en Argel, con resultado de 35 muertos.

 

 

 

Josu de la Varga   

Forum Libertas, 14/09/2007

 

Nafarroa Bai, Batasuna y ETA obtienen una victoria decisiva

Nafarroa Bai, Batasuna y ETA obtienen una victoria decisiva


Ustedes recordarán, más o menos vagamente, qué ha pasado en Navarra a lo largo de los últimos meses y años. El nacionalismo vasco, unido en sus variantes democráticas y acechante en las asesinas, sigue queriendo construir una nación y un Estado vascos; unos matando y otros matando a abrazos. Parte esencial de ese proyecto es la subversión de la identidad cultural navarra, extendiendo el eusquera y convirtiéndolo, además de en lengua de toda la provincia (cosa que jamás fue) en vehículo de difusión del proyecto separatista (cosa que es desde hace unas décadas) .

 

Desde que llegó Zapatero al poder hemos temido que el PSOE estuviese dispuesto a pactar una alianza con los abertzales, y que pudiese pagar ese precio. Que esa posibilidad era real se ha demostrado este verano, y sólo el cambio de ETA y el miedo electoral general han detenido a ZP. Ese miedo lo han generado el PP de Mariano Rajoy y los miles de navarros dispuestos a salir a la calle con banderas de España el 17 de marzo, en torno a Miguel Sanz. Reacción imprevista por unos y temida por otros, que triunfó en las urnas y que, desde luego, rechazaba de plano todo el programa abertzale y cualquier concesión a él, porque las concesiones ya han demostrado ser siempre y sin excepción contraproducentes.

 

Este miércoles 12 de septiembre, en torno al comienzo de curso, el consejero de Educación de CDN, Carlos Pérez Nievas, anunció que la Diputación Foral –legalmente aún se llama así- extenderá a los grandes municipios de la Cuenca de Pamplona el modelo D de enseñanza, es decir la enseñanza íntegramente en vascuence en centros públicos, sin modificar la Ley del Euskera pero aplicándola con "talante". Mucho, mucho talante en las latitudes del CDN, por eso y por las ansias normalizadoras de Juan Cruz Alli, que quiere que toda la Administración se rotule, para empezar, en vascuence.

 

Podríamos preguntarnos dónde lleva ese camino, pero ya lo sabemos; ya hemos experimentado en el Norte, y más aún en Álava, Guipúzcoa y Vizcaya, las consecuencias políticas, culturales y sociales de estas cosas. A corto plazo el consejero, y quien lo aplauda, se sentirá moderno, feliz y progresista. A medio y largo plazo ni su partido, ni los aliados de su partido, ni el programa política de sus electores, ni la Navarra foral y española obtendrán ningún beneficio de esta concesión. Concesión a los complejos, porque representa un triunfo gratuito de los abertzales que jamás pagarán la deuda contraída. Y como bien saben todos los gobernantes acomplejados desde Rodolfo Martín Villa en adelante, la primera víctima del enemigo al que uno alimenta suele ser uno mismo.

 

Yo no sé qué quería ese ajustado 3% de navarros que votó al partido de Carlos Pérez Nievas. Estoy convencido de que no hay navarros "contra el euskera", pero también de que somos una inmensa mayoría los contrarios a su manipulación y politización, a la que los abertzales y los rendidos a su lógica llaman "normalización". Un 43% de los navarros, por lo menos, no ha votado para que el euskera se "normalice" en Cizur o en Noáin, pero a veces partidos derrotados o minúsculos deciden en políticas esenciales. Si la democracia es esto, tendremos que aprender a defender nuestras ideas, proyectos y principios en ella.

 

Pascual Tamburri

El Semanal Digital, 15 de septiembre de 2007

 

Una lectura política de la desaparición de Época Navarra.

Una lectura política de la desaparición de Época Navarra.


La noticia de la desaparición, en pleno verano, del semanario Época Navarra, versión ampliada regional de la histórica cabecera política del Grupo Intereconomía, apenas ha sido valorada en los medios de comunicación locales.

 

Adiós, Época Navarra.

 

Conforme la interpretación más extendida, esta medida de ahorro respondería a la estrategia empresarial, de este dinámico Grupo, empeñada en un nuevo ambicioso proyecto; acaso, el lanzamiento de un diario de ámbito nacional.

 

En todo caso, esta casi irrelevante incidencia mediática también debe ser analizada desde una perspectiva política.

 

No fueron pocos los que interpretaron su aparición, allá en mayo de 2006, como una operación con fecha de caducidad. Su mirada estaría marcada por la no demasiado lejana convocatoria de unas elecciones forales y municipales que se entendían, ya entonces, como decisivas. Así, la posibilidad de captación de nuevos anunciantes para el Grupo, junto a la supuesta existencia de una opinión pública muy preocupada por su futuro político, habría empujado a sus directivos en su cesión final. Ello se materializó mediante la creación de una pequeña redacción en Pamplona, y una audaz campaña de lanzamiento en la que se invocaban los ideales de la mayoría constitucionalista de Navarra, frente al activismo del nacionalismo abertzale: el célebre “Muévete. Ellos lo hacen”, junto a una ilustrativa fotografía que retrataba a diversos dirigentes abertzales puño en alto.

 

Se celebraron tan esperadas y temidas elecciones… y ya sabemos qué sucedió desde entonces: un espectáculo político tan bochornoso como decepcionante.

 

¿Acaso no leen los navarristas?

 

Pero, ante semejante contexto, ¿no habría sido lo natural que una publicación como Época Navarra fuera sucesivamente “devorada” por tantos ciudadanos expectantes?

 

Navarra alardea de ser una de las comunidades españolas con mayor índice de lectura de diarios. Y de libros. Es cierto.

 

¿Cómo es posible, entonces, que una publicación política especializada fracasara, y más cuando la demanda debiera ser muy superior a la propia de momentos más apacibles? Seguramente, y salvo que juzguemos a Época Navarra como un producto que no supo proporcionar los contenidos que los lectores aguardaban, deberemos considerar la posibilidad de que esa premisa sea falsa; lo que nos llevaría a entender que la opinión pública de centro-derecha, en buena medida, carece de inquietudes y formación política (¡!).

 

Pero el que una opinión pública no esté formada políticamente no es únicamente responsabilidad de sí misma. También lo es de los propios medios de comunicación y, especialmente, de los partidos políticos.

 

Durante unos cuantos lustros, a causa, en parte, del descrédito ganado por un sector de la clase política española, junto a otras circunstancias socioculturales complejas, los partidos políticos del centro-derecha español rebajaron ciertas dimensiones ideológicas de sus expresiones organizativas y discursivas. Además de perder arraigo popular, por mucho que hablen de cientos de miles de afiliados, se transformaron gradualmente en estructuras movilizadas casi exclusivamente con motivo de las diversas convocatorias electorales; rehuyendo  verdaderos debates políticos internos... no terminaran surgiendo tendencias organizadas pues, ya se sabe, ¡cómo terminó la UCD! Así, sus afiliados no pudieron beneficiarse de una formación política que fuera más allá de fáciles lemas y consignas electorales, careciendo además de cauces adecuados para una actividad política “a pie de obra”; lo que también redundó en una despolitización casi generalizada de los sectores sociales afines. Navarra no fue, en ello, una excepción.

 

Pero, al existir tales espacios libres, fueron otros -una pretensión democrática y legítima, en cualquier caso- quienes trataron de cubrir los huecos existentes: algunas entidades del incipiente movimiento cívico de resistencia, determinados medios de comunicación muy politizados (pensemos en ciertos espacios de Cadena COPE y Libertad Digital), y muy concretas entidades de marcada vocación metapolítica (FAES, GEES…). En buena medida lo lograron, formando y encauzando especialmente a minoritarias capas sociales afines ya predispuestas.

 

Unión del Pueblo Navarro: casa común del navarrismo.

 

Debemos realizar, ahora, una pregunta muy relevante. Ya que hablamos de Navarra, y como “casa común” del navarrismo, ¿qué formación política ha proporcionado Unión del Pueblo Navarro a sus afiliados y simpatizantes? Sus juventudes, ¿trabajan con el objetivo de ganar espacios sociales o para garantizarse un hueco en la categoría de políticos profesionales? Los dirigentes de UPN responsables de la apertura del partido a la sociedad y en el impulso de nuevos movimientos sociales, ¿han cumplido su papel o lo han apartado, tal vez más preocupados en garantizarse un puesto retribuido y gratificante?

 

Debemos destacar, ahora, otra circunstancia en parte paralela a la apuesta de Época Navarra.

 

Allá, por la primavera pasada, se inició un movimiento organizativo en torno a la denominación Ciudadanos de Navarra. De modo un tanto confuso, apelando veladamente al novedoso y entonces impactante partido de Albert Rivera, Ciudadanos de Cataluña, celebraron diversas reuniones, instalándose una web, diseñando un logo atractivo, emitiendo algunos comunicados públicos… logrando suscitar la curiosidad de varios cientos de navarros interesados en ese creciente fenómeno que reclamaba una renovación política; sumándose, en el caso navarro, una gran preocupación por el futuro inmediato de la Comunidad. Su indefinición posterior, falta de iniciativas, la reiteración de reuniones en las que se repetía la necesidad de “hacer algo” sin que llegara a concretarse casi nada, fueron secando el fenómeno.

 

Ese agotamiento, para algunos, fue la confirmación de su previsión inicial: únicamente se trataría de un movimiento interesado en la suma de apoyos electorales a UPN procedentes de antiguos votantes de otros partidos (CDN y PSN); a la vez que se estrangulaba la posibilidad de que se extendiera a Navarra el incontrolable fenómeno de Albert Rivera. Unas pretensiones legítimas –hablamos de política- pero que, dado el letargo actual de Ciudadanos de Navarra, desvela la incapacidad de algunos de los estrategas de UPN para el diseño de instrumentos ciudadanos de participación y movilización que trasciendan los cortos y estrechos cálculos de corte electoral.

 

Recordemos, por otra parte, que no es la primera vez que en el seno del navarrismo se frustran lo que pudieron ser interesantes iniciativas sociales.

 

Unas iniciativas necesarias de la mano de Jaime Ignacio del Burgo.

 

A partir de finales de 2001, el veterano dirigente de UPN Jaime Ignacio del Burgo impulsó diversas iniciativas, con una lúcida perspectiva de futuro, consciente de la necesidad de dotar al navarrismo de unos instrumentos socio-culturales que, tradicionalmente, ha carecido.

 

La primera de ellas fue la constitución, en octubre de ese año, de la Sociedad de Estudios Navarros, una entidad a modo de think-tank navarrista, con la que se cubriría el ámbito cultural y de la investigación sociológica e histórica de Navarra.

 

En segundo lugar, con la revista mensual Navarra en marcha se pretendía vulgarizar los conceptos básicos del navarrismo, así como el sostenimiento e impulso de la opinión pública afín, poco dotada de instrumentos conceptuales y culturales; una labor a la que contribuiría, en tercer lugar, Laocoonte editorial, entre cuyos objetivos figuraba la edición de diversas investigaciones historiográfica, sociológica, etc., de alcance.

 

Las tres iniciativas se agotaron pronto; resistiéndose la SEN a morir, de modo que todavía en 2006 se realizaron algunas actividades bajo su amparo. Seguro que si un día Jaime Ignacio del Burgo se anima a relatar todo lo acaecido, en torno a estos asuntos, nos relevará episodios muy jugosos.

 

Así, y visto todo lo anterior, aparentemente con la desaparición de Época Navarra nos encontramos con un nuevo capítulo de esa especie de “alergia” navarrista a la formación política… ¿y al compromiso militante?

 

Editar libros navarristas: un acto heroico.

 

Una par de anécdotas complementarias.

 

En Navarra aparecen, esporádicamente, diversas editoriales que lanzan numerosos títulos al mercado desde una perspectiva marcadamente nacionalista vasca. Y los encontramos en muchísimos puntos de venta, ferias diversas, en todas las librerías públicas; siendo motivo de orgullo, y manifestación de su compromiso político, su adquisición por la militancia abertzale navarra.

 

Por el contrario, editar un libro navarrista es una verdadera carrera de obstáculos. Fue el caso de la reedición del libro de Víctor Pradera (Bilbao, Grafite, 2003) Fernando el Católico y los falsarios de la historia; una obra clásica y decisiva en torno a la veracidad de las raíces históricas del navarrismo.

 

Otro caso más reciente: el del libro escrito por el concejal de UPN de Leiza Pello Urquiola, Nere hitze bertsoatan (Mi palabra en bertsos), editado por Sahats en la primavera última.

 

En ambos casos no puede afirmarse, precisamente, que encontraran facilidades desde instancias oficiales, supuestamente afines. Y la difusión de ambos corrió a cargo del entusiasmo y el compromiso político de unas pocas personas que invirtieron tiempo y dinero, sin afán de protagonismo alguno; lo que para algunos profesionales de la política es incomprensible.

 

Con todo, encontramos aspectos positivos.

 

Internet, donde existe mayor libertad y posibilidad de acceso a modernos cauces difusores de los contenidos más variopintos, viene acogiendo diversas iniciativas mediáticas, de alcance muy desigual, que están incidiendo gradualmente en la opinión pública más comprometida. Así, Navarra Confidencial, Reportero Digital Navarra, las interesantes iniciativas vocaciones blogueras que ha amparado el segundo, las webs de diversas entidades ciudadanas navarras, el blog “de culto” Ruta Norte publicado casi a diario en El Semanal Digital, etc., vienen configurando un espacio creciente, de pluralismo y libertad, que no rehuye ni los ideales ni los compromisos concretos.

 

El navarrismo y su futuro.

 

Todas estas circunstancias evidencian, pensamos, que el navarrismo en su conjunto debe realizar una realista y generosa autocrítica. Ciertamente, UPN ganó las elecciones, consiguiendo unos buenos resultados. Pero lo posibilidad de pasar a la oposición, en unos meses o en unos años, ya no puede desdeñarse. UPN, entonces, ¿seguirá apoyándose, sustancialmente, en la “venta” de su gestión económica? Y, aunque se mantenga en el Gobierno, ¿permanecerá expectante ante la larga batalla cultural que, por el cambio de las mentalidades y finalmente, por el cambio político, ha sido desplegada por el nacionalismo vasco?

 

El navarrismo, para afrontar el futuro, debe encarar y estar presente en esas dimensiones que, por los motivos que sean, pero que sería imprescindible analizar con rigor, ha abandonado en gran medida.

 

La lucha cultural (investigación, difusión), la formación de activistas socio-culturales, el impulso de nuevas entidades cívicas sin pretender su instrumentalización, la formación política y el encuadramiento de militante y simpatizantes, el apoyo sin complejos a medios de comunicación afines, la movilización cotidiana, etc., son dimensiones decisivas que todo partido político realista debe desarrollar. Y más cuando en su ámbito territorial e histórico operan, con bastante éxito por cierto, partidos y movimientos sociales que persiguen con entusiasmo y convicción un cambio histórico rupturista y sectario.

 

 

Fernando José Vaquero Oroquieta

Diario Liberal, 17 de septiembre de 2007

UPN ¿mansedumbre o maquiavelismo?

UPN ¿mansedumbre o maquiavelismo?

Análisis nº 215   |  13 de Septiembre de 2007

 

2003: UPN y el Frente de la Paz

 

En 1995, un PSN humillado por la corrupción generada por sus gobiernos, no tenía más opción que coger el camino de la oposición. Hundido moralmente por los resultados electorales, perdió primero los votos y, hambriento de poder, perdió después los principios. A la desmoralización que siguió a la era de Urralburu y Otano siguió la inmoralidad de unos pactos que hoy son difícilmente justificables.

 

El Frente de la Paz se conformó frente al Gobierno de Aznar y cristalizó en la coalición del No a la Guerra. Pero la coalición distaba mucho de ser una coalición pacifista; simplemente había cambiado el signo de la hostilidad política, lo había desplazado de los límites constitucionales a los límites progresistas. Codo con codo tras la pancarta, se configuraba un nuevo bloque que rompía con el constitucional inaugurado en 1978.

 

Entonces cometió UPN el primer error; marchó junto a socialistas, comunistas y batasunos en protesta por la guerra de Irak. ¿Creyó Miguel Sanz que así se libraría del estigma que ya por entonces acompañaba a Aznar? Probablemente sí; durante un tiempo, recordó la postura ante la guerra de UPN, distinta a la del Partido Popular. ¿Creyó, cuando se manifestaba junto a socialistas y nacionalistas, que marchaba por la paz? De ser así, era el único; el resto de compañeros de viaje lo hacía en realidad contra la misma derecha que en Navarra él representaba.

 

La respuesta la tuvo poco después; tan pronto como el PSOE comenzó a clamar contra el autoritarismo y el belicismo de Aznar, el PSN comenzó a denunciar el autoritarismo de Sanz. Éste no pudo librarse de la tormenta ideológica que azotaba al Gobierno del PP; UPN no comprendió que no era una tormenta, ni contra la guerra, ni contra Aznar. Se trataba de los nuevos vientos ideológicos que soplaban para el Partido Socialista; vientos que ya entonces habían aupado a la cabeza del PSE a quienes defendían el pacto político con ETA y la anexión de Navarra.

 

En consecuencia, en su Congreso de 2004 el PSN hizo abrazó con entusiasmo el espíritu del Pacto del Tinell. Aún así, nadie en UPN planteaba crítica alguna a Zapatero o el PSOE. Nada hacía sospechar a los regionalistas la emboscada que se les estaba preparando, pese al desprecio con que, desde el principio, Rodríguez Zapatero trató a Miguel Sanz. Desprecio que se fue intensificando; la representante de Nafarroa Bai despachaba habitualmente con el Presidente del Gobierno, que evitaba reunirse con el Presidente de la Comunidad Autónoma, pese a que éste se lo pedía.

 

2006: un proceso anexionista

 

Por fin, en marzo de 2006 ETA declaró el alto el fuego permanente y se inició el “proceso de paz”. La versión oficial de los contactos fue tan inmaculada como sospechosa. Rodriguez Zapatero habría recibido una carta de ETA pidiéndole iniciar contactos; estos se habrían producido entre la declaración de marzo de 2006 y noviembre del mismo año. Al comienzo, ETA habría manifestado su intención de hablar sólo de desarme y reinserción. Ello hasta las reuniones de julio de 2006 en las que habría exigido la autodeterminación y la territorialidad; se habría roto la negociación y ETA, primero asesinaría el 30 de diciembre, y despues rompería el alto el fuego.

 

Lo cierto es que las informaciones posteriores han demostrado que la versión oficial era falsa. Más bien se sucedieron de manera contraria. En primer lugar, los contactos entre parte del PSE y Batasuna fueron frecuentes durante los últimos diez años. Lo cierto es que una parte de los socialistas vascos defendían ya entonces, como lo hacen hoy, el pacto político con la banda terrorista ETA. La negociación política con ETA no fue un asunto estratégico; fue un convencimiento ideológico.

 

La llegada de Rodríguez Zapatero a la secretaría general del PSOE fue seguida de la salida de Nicolás Redondo Terreros de la secretaría general del PSE, y su sustitución por quienes llevaban años negociando con Batasuna. En aquel entonces (año 2001), nadie imaginaba una tregua de ETA; pero por entonces, Rodríguez Zapatero estaba haciendo suyos los postulados nacionalistas, entre ellos el de la anexión de Navarra a Euskadi. Certeza conocida hoy y que en su momento pasó desapercibida para todos; los dirigentes de UPN no podían saber que en 2001 Rodríguez Zapatero inciaba el camino del Anschluss en Navarra. En 2006 la cosa estaba, sin embargo, bastante más clara.

 

Durante el año 2006, los dirigentes de UPN parecieron pasar de la inquietud a la alarma; cuando todos los indicios apuntaban a que Rodríguez Zapatero estaba negociando Navarra con Josu Ternera,  UPN y parte de la derecha navarra sacaron la conclusión precipitada; el PSN se mantenía fiel a la Constitución y al Amejoramiento. Y Navarra permanecería al margen de las negociaciones entre los socialistas vascos y ETA. En consecuencia, la voz de alarma sonó muy tarde. Sin embargo, no demasiado; la campana sonó en marzo de 2007. y lo hizo con toda su fuerza.

 

2007: blanqueando a Nafarroa Bai

 

A estas alturas es dificil negar que Rodríguez Zapatero defiende la anexión de Navarra incluso en público. Lo cierto es que el presidente del Gobierno hizo suya la doctrina de J. Eguiguren acerca del papel de Navarra en la resolución del conflicto vasco ya en 2001, cuando nadie adivinaba la ofensiva sobre el Viejo Reyno ni los pactos de 2006 con ETA.

 

En febrero de 2007, las informaciones que llegaban ofrecían pocas dudas; el proceso se había “estancado” porque ETA quería un órgano común con capacidad política tan pronto como los nacionalistas vascos llegaran al poder en Navarra. Despacio, despacio, les suplicaban los negociadores socialistas. Unos y otros estaban de acuerdo en lo fundamental; un gobierno nacional-socialista en Navarra, una progresiva euskaldunización del territorio y un órgano político común. Sólo los plazos los separaban, en espera de acontecimientos.

 

A principios de año, las noticias ya permitían esbozar el plan trazado; el pacto entre PSN y Nafarroa Bai era ya un secreto a voces, que incluso los protagonistas reconocieron tras las elecciones. El Ayuntamiento de Pamplona iría a manos de la anexionista Uxúe Barkos; el Gobierno de Navarra para el PSOE y Fernando Puras. En la medida de lo posible, cada institución con presencia mayoritaria de los propios. Logrado el pacto, iniciada la anexión, los tratos con ETA recibirían un impulso determinante; ése parecía ser el camino de la paz.

 

A tal fin, el Frente de la Paz se puso de nuevo en marcha; a la deslegitimación de UPN acompañó el blanqueo masivo de Nafarroa Bai. De los regionalistas se afirmaba su carácter autoritario, contrario al pluralismo; las mismas acusaciones que en 2003 condenaron a Aznar ante el despiste de Sanz. De los anexionistas se repetía su carácter transversal, pluralista, democrático y social. Desde TVE, Tele 5, El País o ETB, se alertaba sobre el peligro de involución democrática si ganaban los liberal-conservadores; al tiempo, se depositaba la voluntad democrática en los nacional-socialistas de Nafarroa Bai.

 

A principios de 2007, la izquierda española cargaba junto al nacionalismo vasco contra la derecha navarra; Gara, ETB, Diario de Noticias, Deia entusiastas junto a El País, Cuatro, El Periódico o RNE. A tal fin, contaban con la colaboración entusiasta del diario El Mundo, cuya edición vasca lleva años incluyendo Navarra como la cuarta provincia. De repente, todo el mundo sabía quién eran Uxúe Barkos o Patxi Zabaleta, festejados y alentados a lo largo de toda España; por el contrario, pocos conocían a los candidatos regionalistas, que representaban a el triple de ciudadanos y eran silenciados por la coalición gubernamental.  

 

Marzo de 2007 o “teníamos razón”

 

Los regionalistas no parecían darse aún por aludidos; mediáticamente cercada, UPN cedía palmo a palmo en la batalla por la opinión pública. Anquilosada tras demasiados años de Gobierno, lastrada por una clase empresarial y política crecida al abrigo del poder, la derecha navarra se mostró incapaz de reaccionar ante la ofensiva desatada en su contra. Así las cosas, en marzo de 2007 las posiciones estaban claras; había un pacto con ETA sobre Navarra, y habría un pacto del PSOE con los anexionistas tras el 27M.

 

Así las cosas, la convocatoria de la manifestación del 17 de marzo en Pamplona marcó un antes y un después en la historia reciente del Vuejo Reyno. Cien mil personas marcharon defendiendo la Constitución y el Amejoramiento, esto es, los derechos y libertades tanto como la personalidad de Navarra. La bandera española dejó de ser tabú en las calles de la opulenta Pamplona.

 

El panvasquismo en pleno montó en cólera; ¿acaso no tenían sólo ellos derecho a llenar autobuses en el País Vasco para abarrotar Navarra? Durante treinta años, el panvasquismo llenó las calles navarras de ikurriñas, dentro de un plan que aún une tanto al PNV como a ETA. Acostumbrados al monopolio total e indiscutible de las calles, los anexionistas vieron con preocupación a cien mil personas enarbolando banderas forales y constitucionalistas por las calles navarras.

 

La demostración del 17 de marzo indignó al anexionismo vasco, provocó quejas desairadas; también a la izquierda española, que ya entonces había sellado el pacto con el nacionalismo respecto a Navarra. El 17 de marzo mostró una desconocida capacidad de UPN de convocar a los navarros. Sin embargo, se asustó; hizo suyo el discurso de anexionistas y progresistas, según los cuales era la derecha la que crispaba la sociedad con su manifestación. Al mismo tiempo, los socialistas acusaban a UPN de acusarles injustamente de tener perfilado un pacto que hoy sabemos que tenían perfectamente perfilado.

 

El golpe del 27M y un agosto interminable

 

Así las cosas, el 27M entraba en juego lo que Mayor Oreja ha denominado UTE entre el PSOE, ETA y PNV.  Por las informaciones de que disponemos, todo estaba preparado para dar un golpe definitivo en Navarra el día después de las elecciones; Ayuntamiento de Pamplona para Nafarroa Bai, Gobierno de Navarra para el PSOE. Al fondo el sueño que une a PNV, EA, Aralar y ETA; ver a Miguel Sanz expulsado del Palacio de Navarra.

 

Así las cosas, el 28 de mayo, los navarros se levantarían sumergidos en lo que los anexionistas llamaban ya, sin disimulo, una “nueva cultura política”; un golpe total y certero al sistema constitucional y al Amejoramiento navarro. Total en la medida en que NaBai por un lado y Rodríguez Zapatero por otro habían anunciado su intención de superar ambos marcos legales; certero en la medida en que lo instantáneo del pacto, la rapidez de los acuerdos post-electorales –de hecho pre-electorales-, no tendrían marcha atrás y serían definitivos.

 

El 27 de mayo, era un cambio revolucionario lo que estaba preparado para Navarra. Un cambio rápido y certero en las instituciones, una sonrisa a cambio de una toma del poder que cambiara la faz de Navarra a medio o largo plazo. En la vorágine de los pactos postelectorales, el golpe en Navarra pasaría más desapercibido, tanto más cuanto más rápido fuese; así estaba pactado. Pero algo falló; las negociaciones se dilataron demasiado en el tiempo, el golpe quirúrjico se convirtió en un lodazal que cubrió de noticias todo el verano. ¿Por qué?

 

Los resultados de Pamplona asustaron al PSOE; la legalización de las listas de ANV había logrado el resultado buscado, impedir la mayoría absoluta de Yolanda Barcina por unos pocos votos. Pero había introducido otro problema; el bloque PSN-NaBai era ya insuficiente para acabar con la regionalista sin contar con los votos de ETA. Pactar con los enemigos de la Constitución y del Amejoramiento era una cosa; hacerlo además con los asesinos de miles de personas, navarros y españoles era demasiado obsceno aún para quienes lo hacían por debajo de la mesa.

 

El atasco en Pamplona se trasladó inmediatamente a las negociaciones en el Parlamento; si el PSN no entregaba Pamplona a cambio de Navarra, tendría que ceder más en el Gobierno regional. Las exigencias de los anexionistas se elevaron, hasta hacerse difícilmente soportables para un partido nacional. En consecuencia, el golpe electoral preparado por PSOE y Nafarroa Bai para el 27M perdía fuerza cada día, cuando los periódicos y las emisoras de radio abrían con el “tema navarro” y aumentaba una polémica que PSN y Nafarroa Bai querían evitar a toda costa en el pasado.

 

Agosto; la hora de Sanz

 

Elegido presidente del Gobierno de Navarra gracias a la abstención socialista, Miguel Sanz rebajó la intensidad de su discurso, apeló a la unidad constitucional y a la tradicional cooperación entre UPN y PSN. Dando marcha atrás, UPN y PP sacaron el tema de la “tradicional lealtad”, esperando despertar en los perdedores el mismo sentimiento.

 

Sanz llegó incluso a pedir disculpas por las “exageraciones” de antes de las elecciones, por advertir de unos pactos que paradójicamente estaban ya demostrados. Llegó el esperpéntico episodio del grupo propio de UPN en el Congreso; idea aceptable a condición de no proponerla tras las amenazas del PSOE. Quienes se habían batido el cobre por defender a UPN, veían defraudadas sus esperanzas en nombre de la consecución del poder.

 

Mientras UPN se retractaba de una campaña en la que de ser culpable lo fue por ser demasiado blando, el PSOE elevó el tono de su discurso, y Rodríguez Zapatero amenazaba; la política en Navarra la harían entre NaBai y el Partido Socialista. Los dirigentes del PSN ubicaron su discurso a medio camino entre el desprecio y la burla; desprecio ante quienes consideraban que usurpaban su gobierno. Burla ante quienes se arrastraban ahora en búsqueda de clemencia.

 

Así, la derecha, desde COPE o Libertad Digital, montaba en cólera contra el ya presidente navarro; a la izquierda, los medios del Frente de la Paz ni disimulaban ni disimulan los pasos a dar; El País y la SER justifican ya la moción de censura que derribará a Sanz tras las generales. Al tiempo que enfadaba a los suyos, Sanz tendía la mano a quienes no tienen la más mínima intención de estrechársela. ¿Está subiendo Miguel Sanz voluntariamente al cadalso?

 

Conclusión; ¿la hora del maquiavelismo?

 

A día de hoy, una certeza parece imponerse; tras discursos grandilocuentes, PSOE-PSN y NaBai han anunciado que van a jugar la carta de la desestabilización de Navarra, de acoso y derribo, disimulado o no, contra el Gobierno de UPN. Con un Gobierno en La Moncloa que desprecia profundamente a la derecha navarra en cuanto derecha, y un nacionalismo vasco que la desprecia en cuanto navarra, las declaraciones de Miguel Sanz tras su toma de posesión lo asemejan a la víctima de un sacrificio anunciado.

 

En otoño de 2007, el Gobierno de Navarra es un Gobierno cercado, rodeado por quienes no creen en la legitimidad de UPN para gobernar a los navarros. Por quienes tampoco creen en la existencia real de Navarra. A los ojos de parte de la derecha navarra y española, Miguel Sanz se ha convertido en un personaje débil en lo moral y en lo político. Por toda España cunde la certeza de que tras las elecciones generales, el pacto con ETA será reactivado, los socialistas instalarán en el poder a los nacionalistas, y el futuro de Navarra será oscuro. La izquierda y el anexionismo se frotan las manos, y a lo sumo, piden paciencia a los suyos mientras levantan el patíbulo.

 

Así las cosas, el optimismo queda reducido a la confianza en que las virtudes políticas de Miguel Sanz estén a la altura de las de sus depredadores. Más allá de un discurso que divierte al Frente de la Paz y preocupa e indigna a muchos de los suyos, la pregunta que se abre paso obsesivamente es si Miguel Sanz ha abrazado el maquiavelismo más que sus opositores, si está decidido a usar el florete más que sus verdugos, a que la seda del guante esconda una fría y despiadada determinación. Si Miguel Sanz ha firmado o está dispuesto ha hacerlo, un pacto con el diablo donde los escrúpulos desaparezcan ante la guerra fría que se avecina en Navarra.

 

De las trincheras políticas, la del gobierno es la más segura de todas. Maneja medios humanos y materiales, nombra funcionarios, elige secretarios generales y forma equipos según su conveniencia.  Maneja las instituciones, reparte el presupuesto, configura la administración. En tiempos de tormenta política, el gobierno es el mejor resguardo, siempre y cuando se afronte el temporal y se fuerce al otro a sufrir en la intemperie. El Gobierno de Navarra proporciona a Miguel Sanz una capacidad de maniobra política que supera con creces a la de PSN y NaBai juntos, y que, en conjunción con el PP, iguala la de Rodríguez Zapatero.

 

El Gobierno propone, dispone, reparte y ordena la comunidad política; más allá de los discursos grandilocuentes, de las justificaciones legitimadoras, el arma de UPN para frenar el sacrificio es poderosa, a condición de aceptar el reto, de prepararse para el combate diario y en todos los frentes que le ha sido declarado.  En marzo Sanz sacó a la calle a cien mil navarros, en una gesta sin precedentes. Meses después consiguió un apoyo superior al jamás conseguido por su partido. Hoy, el asunto nada tiene que ver con las preferencias. UPN está situado en el centro de una guerra fría a la que no puede escapar. Los navarros han puesto en sus manos unos poderosos instrumentos para librarla; ¿se ha puesto ya en marcha para defenderlos?

 

¿Es Miguel Sanz la víctima que parece ante la política anexionista de Rodríguez Zapatero, Imaz o Patxi Zabaleta? ¿Asistimos a la muerte anunciada de un Gobierno, y tras él de un régimen político y de un Viejo Reyno? Rodríguez Zapatero, ETA y el PNV libran de buen gusto una guerra fría en Navarra que en buena medida ellos han declarado. Está por ver si Miguel Sanz ha abrazado el maquiavelismo y va a dar batalla total desde el Gobierno o si esperará mansamente a que otros tomen las decisión de acabar con él. La cosa no parece haber hecho más que empezar.

 

 

 

 

Óscar Elía Mañú es Analista  del GEES en el Área de Pensamiento Político.

 

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