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Foro El Salvador

Representación política y no territorial, imprudentes

Representación política y no territorial, imprudentes

PSC, UPN, todos se apuntan a romper la representación política en el Congreso de los Diputados. El Reglamento lo impide y la Constitución no lo desea. ¿O a alguien le interesa olvidarlo?

Los "catalanistas" del PSC, en torno a Castells y a Obiols, añorantes de Pasqual Maragall, quieren marcar sus distancias con el PSOE, y piden ya un Grupo propio en el Congreso de los Diputados. Tienen, ellos sí, el número necesario de diputados electos, que son cinco, pero el camino que se está abriendo lleva hacia un cambio político de gran calado. Antes de dar un paso más sería bueno que los políticos tuviesen la valentía de analizar sus propuestas y de explicar a la gente las consecuencias.

Todo esto empezó como una broma, un capricho o, si se quiere, un imposible, cuando mi presidente Miguel Sanz habló de la posibilidad de que mi partido, UPN, tuviese voz propia en el Congreso de los Diputados en Madrid. El acuerdo de asociación de UPN al PP, de hecho, prevé que los diputados y senadores que el partido navarro elija en su circunscripción sean miembros de los respectivos Grupos Populares en las Cortes. Algo lógico por razones de tamaño, que se extiende por la misma lógica al Parlamento Europeo ¿O no es lógico?

 

Las funciones de las Cámaras

 

Antes aún del acuerdo entre PP y UPN –un pacto que en su momento fue querido sobre todo por Juan Cruz Alli, antes de provocar su escisión- es razonable que las cosas sean así por una estricta lógica constitucional. El Congreso es una Cámara de representación política, ideológica si se quiere, y no tiene cabida fácil una representación localista. Puede hacérsele hueco, por supuesto, pero en la Carrera de San Jerónimo deben primar los debates de alta política y no los de intereses mezquinos. Otra cosa podrá llegar a hacerse, e incluso a hacerse legalmente, pero no es buena para la democracia subpirenaica.

 

El Senado, en cambio, es la sede de la representación territorial; allí tendría menos sentido la división entre partidos, ya que se trata de defender los intereses de las provincias y regiones. Tampoco sería exactamente el lugar para que PSC o UPN, tuviesen voz privativa, pero dentro de la demencia colectiva sería menos absurdo tolerarlo en la Plaza de la Marina Española.

 

Si se da satisfacción a las clases políticas catalana (de izquierdas) y navarra (de derechitas) es fácil prever el futuro: en una legislatura o antes galoparemos también en esto hacia un "café para todos" disgregador del que no faltan precedentes. No lo olvidemos, hermanos, que el pecado colectivo de los españoles no es la lujuria, aunque nos gustase, ni la ira: es la envidia. Nadie quiere ser menos que nadie, y en esta tormenta de verano navarra no hay más que el aperitivo de lo que todas las minorías dirigentes pedirían llegado el momento, desde Fuenterrabía a la Playa de las Américas, por fueros o por fandangos.

 

Sólo hay una solución, que requiere una clase política nacional: negarles el capricho a los partidos periféricos, y hacerlo ahora. Tengo razones para confiar en el patriotismo de Rajoy, y para dudar del de Zapatero. Ambos tendrán en esto ocasión de lucirse.

 

Gobierno para todos

 

Mientras tanto, y careciendo UPN de portavoz propio en el Congreso, Navarra afronta el comienzo de curso con Gobierno nuevo. Gobierno nuevo para Fueros seculares, una buena combinación. Una docena de consejeros, veteranos y novatos, y tres docenas de directores generales; ya les iremos poniendo nota, al tiempo que vamos viendo qué hacen, y a quién hacen caso. De momento, aparte del presidente, tenemos que destacar a tres personas en la columna vertebral del Ejecutivo regional: Javier Caballero Martínez, vicepresidente primero y consejero de Interior y Justicia, todo un símbolo de la Navarra de Sanz (pero no de la UPN de toda la vida, ni mucho menos, por cierto), Álvaro Miranda Simavilla, vicepresidente segundo, consejero de Obras Públicas y símbolo de los logros estructurales y de la bonanza económica a los que todo parecemos subordinar, y mi amigo Alberto Catalán, ahora consejero de Relaciones Institucionales y portavoz del Gobierno.

 

Ahora que se me ocurre. Ya que tanto traemos y llevamos los fueros y sus amejoramientos, y ya que en esa palabra medieval tantas diferencias basamos o queremos hacer basar, ¿no sería el momento de examinar a todos los miembros de la Administración Superior de sus conocimientos forales? No sea que estemos construyendo sobre arena y que estemos exigiendo diferencias por el gusto de hacerlo pero sin que los protagonistas sepan de verdad de qué narices hablan.

 

Pascual Tamburri

El Semanal Digital, 23 de agosto de 2003

Propuesta desafortunada

Propuesta desafortunada

Miguel Sanz afronta su cuarta legislatura al frente de la presidencia de Navarra. En primer lugar, resulta de cortesía y de justicia darle la enhorabuena. Ha tenido que sortear la difícil situación, marcada por los resultados electorales.

Hay que reconocer que Miguel Sanz ha jugado bien sus cartas, en interés de Navarra y en el suyo propio, lo cual es de lógica en todo buen político, y Miguel Sanz lo es. A tenor de los datos que han ido aflorando, Sanz ha negociado directamente con Zapatero, puenteando a los socialistas navarros y al margen del Partido Popular, con el que está coaligado. De esa manera se ha conseguido evitar la peor de las opciones posibles, como era el pacto del PSN con Nafarroa bai, muy inquietante para la unidad de la nación.

Esa negociación directa ha generado una situación harto curiosa. De alguna manera, Sanz se ha convertido en el hombre de Zapatero en Navarra, muy por encima de Carlos Chivite. Por ello, Sanz viene multiplicando los guiños hacia los socialistas. Ha conseguido, a cambio, acceder al poder y desactivar a la oposición, situarla en una posición vicaria y seguidista. No sería de extrañar que, en el inmediato futuro, las buenas relaciones Zapatero-Sanz se escenificarán con gestos y fotos, muy bien recibidas, en los tiempos presentes preelectorales, por los equipos de propaganda de Moncloa.

 

Los beneficios para Zapatero no son menores. Consigue, con Navarra de por medio, lavar, en parte, su negociación con ETA y clarificar que no ha asumido compromisos con la banda terrorista.

 

Es preciso recordar que UPN es un partido autónomo, coaligado con el PP, pero no una franquicia. Esa condición ha prestado indudables servicios a Navarra, desde la misma fundación de UPN, que se enfrentó a la posición claudicante de UCD. Además, Navarra se ha blindado a cualquier tentación, por parte del PP, de desactivar el discurso foral frente a los nacionalistas. No ha ocurrido lo mismo en Cataluña, que fue sacrificada en aras del pacto con CiU.

 

Sin embargo, Sanz corre el riesgo de excederse en el coqueteo con su nuevo aliado monclovita y también de oscilar hacia curiosas posiciones de supuesto nacionalismo navarro que están muy alejadas del sentir de su electorado. La propuesta de generar un grupo parlamentario propio resulta altamente desafortunada. Ni tan siquiera con la excusa de poder confrontarse en la Cámara con Nafarroa-bai. UPN no ha tenido nunca ningún problema en hacer escuchar su voz en el Congreso, con todo el respaldo del PP. UPN necesita al PP tanto o más que el PP a UPN, y esa propuesta cuestionaría el activo popular de decir lo mismo en todos los territorios. Al margen de que sería interpretada como un factor de distanciamiento cuando no de división, sometería a UPN a tentaciones estériles para marcar diferencias y, en un momento en que el centroderecha navarro debería marchar hacia la más completa unidad, a tensiones internas. El PP y Mariano Rajoy han adoptado una posición prudente, abiertos a negociar y sin hacer apenas declaraciones.

 

Es comprensible que Sanz esté agradecido a su nuevo aliado Zapatero, pero quizás convendría que no lo manifestara tanto. La situación aconsejaría sosiego, distancia y, sobre todo, ponerse a trabajar.

 

Enrique de Diego

Minuto Digital, 16 de agosto de 2007

Llamamiento en el Mitin de Rimini para salvar a los cristianos

Llamamiento en el Mitin de Rimini para salvar a los cristianos

Musulmanes y judíos, contra el relativismo y el fundamentalismo

RÍMINI, martes, 21 agosto 2007 (ZENIT.org).- Con un llamamiento para salvar la vida del egipcio de 25 años Mohamed Hegazi, convertido al cristianismo y condenado a muerte por apostasía, se ha concluido el encuentro titulado «Salvemos a los cristianos» celebrado el domingo en el Mitin que organiza el movimiento Comunión y Liberación en Rimini (Italia).


Todos ponentes en el encuentro --Magdi Allam, egipcio, subdirector de «Il Corriere della Sera», Claudio Morpurgo, vicepresidente de las comunidades judías en Italia, Dounia Ettaib, vicepresidente de la Asociación de mujeres marroquíes en Italia, y Robi Ronza, subsecretario de la presidencia de la región de Lombardía-- defendieron el carácter sagrado de la vida, condenaron el fundamentalismo terrorista e invocaron una revolución cultural para llevar el Dios de la paz al mundo.


Magdi Allam recordó que el joven egipcio ha sido condenado a muerte por apostasía por una «Fatwa» del presidente de una Facultad de la Universidad Al Azhar de El Cairo, el llamado «vaticano sunní», sólo porque ha solicitado indicar la propia religión en su documento de identidad, de forma que pueda hacer cristiano al niño que está a punto de tener su esposa.

 

De acuerdo con el subdirector de «Il Corriere della Sera», un país como Italia debe hacer oír su voz. «Pido en nombre de todas las personas de buena voluntad -dijo- que el presidente Napolitano haga un llamamiento al presidente egipcio Mubarak para que asuma una iniciativa significativa» a fin de aclarar que Egipto «es respetuoso con todos los ciudadanos, independientemente de su fe».

 

Un llamamiento que Allam ha ampliado al gobierno para que se movilice para «tutelar la vida de este ciudadano», y a las cinco universidades italianas que en 2005 cerraron un acuerdo de colaboración cultural con la Universidad Al Azhar a fin de que «desistan de esta iniciativa».

 

Igualmente Allam afirmó que «los cristianos en Oriente Medio eran la mayoría de la población, y hoy están reducidos a un porcentaje irrisorio»; «en el pasado era la persona la que prevalecía sobre la ideología; hoy es la ideología la que ha humillado a la persona».

 

«En Egipto las mujeres son esclavizadas por ser cristianas, y los cristianos son obligados a la conversión para vivir», y «hemos llegado al punto de que afirmar la verdad y la sacralidad de la vida parece un pensamiento totalitario», recalcó.

 

«Salvemos a los cristianos del mundo quiere decir que nos salvemos a nosotros mismos -apuntó-. Y sólo si somos capaces de interpretar las demandas de las personas de buena voluntad en el mundo llegaremos a una sociedad más justa»

 

En este contexto Allam propuso la realización de un Observatorio permanente para la libertad religiosa que sea «punto de referencia para instituciones y entes locales y constituya un parámetro de referencia ineludible para el gobierno».

 

Tomando la palabra, Claudio Morpurgo explicó cómo el relativismo y el fundamentalismo niegan el verdadero sentido religioso.

 

Para Morpurgo, la actitud laicista en Italia y el fundamentalismo que se está difundiendo en el mundo son las dos caras de una misma moneda.

 

Vicepresidente de las comunidades judías en Italia, Morpurgo subrayó que «sobre Dios no caben componendas. Salvar a los cristianos quiere decir salvar un ecumenismo verdadero; quiere decir luchar por la sacralidad de la vida y no esconderse».

 

«Son valores absolutos y no negociables -advirtió-. Son principios inalienables porque no hemos sido nosotros los que hemos creado a Dios, sino que es Dios quien nos ha creado a su imagen».

 

El representante de las Comunidades judías concluyó llamando a reunirse a cristianos, judíos y musulmanes para realizar «una revolución cultural para llevar a Dios al mundo y santificar el día a día». «Salvando a los cristianos permitimos a Dios estar presente en el mundo y damos fuerza al sentido religioso, único punto de resistencia al relativismo y al fundamentalismo difundido».

 

Por su parte Dounia Ettaib denunció una clase de falso e hipócrita multiculturalismo que, en nombre del respeto de las tradiciones de otros pueblos, tolera la violencia padecida por las mujeres y la persecución religiosa.

 

Recordando la frase del Corán, en la que está escrito: «Quien mata a un hombre es como si hubiera matado a toda la humanidad», la vicepresidente de las mujeres marroquíes en Italia denunció las violaciones de los derechos humanos y las persecuciones contra los cristianos en algunos países islámicos.

 

«En Egipto cada año mil mujeres cristianas son obligadas a convertirse al Islam por sus maridos o por las universidades», advirtió Ettaib, quien preguntó sobre si «es justo dialogar con un país como Arabia Saudita, donde los cristianos no pueden practicar ni en privado su religión».

 

Robi Ronza explico, finalmente, que «la hostilidad hacia los cristianos en los países árabes nace del hecho de que los cristianos plantean el problema de la laicidad del Estado. Fuera de la tradición judeocristiana de hecho no existe principio de laicidad. Es por esto que es necesario preservar la presencia de los cristianos».

 

«Los problemas de orden cultural son enormes --constató el subsecretario en la presidencia de la región lombarda--, pero si no se afrontan no es posible una reconciliación entre los pueblos, y las primeras que pagan esto son las minorías».

 

 

 

Navarra y la educación. Nacionalismos de reacción que rompen España

Navarra y la educación. Nacionalismos de reacción que rompen España

Sanz tiene que enterarse de que al nacionalismo étnico, territorial y antiespañol no se le responde con otro nacionalismo o regionalismo, y menos con los votos del PP. Se le responde con la idea de España.

 

Fue poco antes de las elecciones municipales y autonómicas del 27-M. Estaba en Génova, la sede del Partido Popular, reunido con uno de sus dirigentes nacionales para hablar del proyecto educativo común anunciado por las Comunidades Autónomas del PP. La derecha española se había comprometido con sus votantes a que, allí donde gobernara, los alumnos estudiaran una misma Historia, una misma Geografía, una misma Literatura; en definitiva, a que existiera un mismo sistema educativo nacional. El caso es que ese dirigente del PP me contó que ya estaban listos los programas de estudio comunes, pero que se había "descolgado" Navarra, o sea, la UPN.

 

Durante los gobiernos de UPN en Navarra no faltaron las subvenciones al mundo anexionista vasco; un insulto a sus votantes que además distorsiona la realidad de la comunidad foral. Tampoco faltaron las ikastolas, y lo último fue el "descuelgue educativo" de Navarra, que no afecta sólo a los contenidos comunes –en Navarra, la Historia de España será distinta–, sino que implica adelantar un año la implantación de Educación para la ciudadanía, desvinculándose también del compromiso del PP de retrasar la aplicación de la asignatura hasta después de las elecciones generales del 2008 para así poder suprimirla. Ahora, tras la pérdida de la mayoría parlamentaria de la UPN, el Sr. Sanz –el mismo que reclamó y obtuvo la solidaridad de todos los españoles frente a la amenaza anexionista– pide tener "voz en Madrid" y grupo parlamentario propio para la UPN.

 

De las palabras de Sanz podemos sacar varias conclusiones: la UPN no se reconoce en la voz del PP "en Madrid", el PP no tiene voz "en Pamplona", no se oye en el Congreso la "voz de Madrid" (dice Gallardón), Aznar no gobernó con mayoría absoluta sino en coalición con UPN, etc. Cristina Losada ha explicado muy bien que defenderse del anexionismo catalán apelando a la identidad valenciana o balear y del anexionismo vasco apelando a la navarra no hace sino reducir aún más el espacio que le queda a la idea nacional de España.

 

Esos nacionalismos de reacción también rompen España y hay que sumarlos a los fuertes nacionalismos vasco y catalán y al creciente nacionalismo en Galicia, Baleares, Cantabria, las Canarias, etc. La educación es siempre la primera víctima de las "construcciones nacionales" pero también lo es de los nacionalismos de reacción. Así, como el PP en Valencia, en vez de limitarse a defender la idea de España y las libertades individuales como hace el PP nacional, defiende la identidad valenciana frente a la catalana, nos encontramos con la misma imposición lingüística que hay en Cataluña, pero llamándolo valenciano en vez de catalán. Y lo mismo en Galicia o en Baleares.

 

Sanz tiene que enterarse de que al nacionalismo étnico, territorial y antiespañol no se le responde con otro nacionalismo o regionalismo, y menos con los votos del PP. Se le responde con la idea de España, una Nación que no se basa ni en etnias, ni en razas, ni en territorios, ni en lenguas, ni en tribus, sino en la suma de las voluntades de todos los españoles, libres e iguales; un espacio de libertades sin ningún proyecto colectivista, sin la pretensión de construir nada por encima de las personas. Cuánto mejor habrían sido unas segundas elecciones. Como "en Madrid".

 

Por Álvaro Vermoet Hidalgo, presidente de la Unión Democrática de Estudiantes y consejero del Consejo Escolar del Estado y del Consejo Escolar de la Comunidad de Madrid.

 

Nota: El autor autoriza a todo aquel que quiera hacerlo, incluidas las empresas de press-clipping, a reproducir este artículo, con la condición de que se cite a Libertad Digital como sitio original de publicación. Además, niega a la FAPE o cualquier otra entidad la autoridad para cobrar a las citadas compañías o cualquier otra persona o entidad por dichas reproducciones.

 

Libertad Digital, 21 de agosto de 2007

Están pasando cosas misteriosas

Están pasando cosas misteriosas


Y sospechosas. Hay gente con la mosca detrás de la oreja. El mismísimo del Burgo ha llegado -dicen- a insinuar que pudiera haber un pacto secreto entre UPN y PSOE. Pacto que exigiría a UPN un cierto alejamiento del PP para agradecer así la disciplinada abstención socialista que ha facilitado la presidencia al de Corella.

 

Hay ciertamente una sospechosa blandura de UPN hacia los socialistas que se ha manifestado en diversos campos. Para empezar se les perdona la vida no convocando nuevas elecciones en su momento de mayor descrédito. Además se deja colar en Navarra la infumable “educación para la ciudadanía”. Luego Sanz se plantea retirar el recurso contra la Ley de Dependencia. Y por si fuera poco Diario de Noticias -sospechoso, sospechoso- aplaude hoy el talante abierto del nuevo consejero de Educación.

 

Y todo esto, que resulta tan sospechoso, corre el riesgo de confundirse con otra cosa: la buena noticia que supone ver a UPN plantar cara a los nacionalistas ahí donde más les duele. Me refiero a “los guiños” y al “grupo propio en Madrid”. No deja de ser eso, un guiño, que la consejera Begoña Sanzberro haya sido la primera en jurar su cargo en vascuence. También lo es el anuncio de crear un Instituto Navarro del Euskera o eso de “acabar con los ataques al euskera” que ha dicho Pérez-Nievas. Es inteligente todo lo que sea arrebatar a los nacionalistas la bandera del vascuence, así como impedir que sea el de la Barkos nuestro único vozarroncito en la capital de España. Pero ¡ay como se mezcle todo!. Explíquenlo todo bien, por favor, que estamos jugando con pólvora.

 

Jerónimo Erro

Navarra Confidencial, 21 de agosto de 2007

 

Aguas revueltas en UPN

Aguas revueltas en UPN


El cambio de tono en las palabras que viene pronunciando el presidente navarro, Miguel Sanz, desde que ofreciera su discurso de investidura, no está sentando nada bien a un porcentaje de miembros de Unión del Pueblo Navarro (UPN) que podría situarse en torno al 40 por ciento, según ha podido saber ABC.

Los guiños al PSN, su apoyo al presidente Rodríguez Zapatero o su intención de que UPN sea un grupo independiente del PP en el Congreso son algunas de las razones de un malestar cada vez más evidente.

Uno de los integrantes de UPN que ha expresado su disconformidad con ese cambio en el discurso es Ángel Ciprés Esparza, que fue alcalde de Javier durante 24 años. Es, además, uno de los fundadores del PP en Navarra y firmante del pacto entre ese partido y UPN. «Nuestra ilusión era unir a la derecha en Navarra, que estaba dividida, y así no iba a llegar nunca a nada», recuerda, para añadir que, gracias a que se firmó el pacto con el PP, hace 15 años, se consiguió el Gobierno. «UPN tiene que estar muy agradecido en todos los sentidos al PP. Si hubiera estado sola, no estaría hoy gobernando», manifestó. Quien ha sido el alcalde más veterano de Navarra indicó que las últimas declaraciones del presidente le parecen «inoportunas» y cree que habría valido más la pena hablar dentro del partido y no «lanzar un globo sonda a ver qué pasa». «Nos están molestando a todos los que éramos del PP estas y otras declaraciones de Miguel (Sanz) que están fuera de lugar».

 

Apoyo a Batasuna

Sobre el citado apoyo a Zapatero proclamado por Sanz, Ciprés se muestra contrariado. «Zapatero, Blanco y todos los de su partido saben que Navarra ha estado en juego y sobre la mesa en el proceso de negociación con ETA. Ahora, Miguel Sanz no puede apoyar eso. Como presidente de Navarra tiene que mantener las normas de siempre por encima de todo y no cambiar para gobernar con arreglo a las normas de los socialistas», apunta. El ex alcalde de UPN comenta que Rodríguez Zapatero, por un lado, apoya la negociación sobre Navarra y, por otro, le da el Gobierno a UPN. «Lo que nos extraña es que ETA y los nacionalistas están callados. Veo que ha podido haber un doble juego político». «Si hoy es presidente, es gracias al PP en un porcentaje grande», insistió.

El diputado de UPN y miembro del Grupo Popular en el Congreso Jaime Ignacio del Burgo también ha alzado su voz contra la idea de desmarcarse del PP en el Parlamento. «Mucha gente en Navarra dejará de votar a UPN si percibe que quiere desmarcarse del PP, y más si se tiene la impresión de que ese alejamiento se produce como consecuencia de una exigencia del PSOE».

 

Las aguas andan así cada vez más revueltas en Unión del Pueblo Navarro. El largo proceso de conversaciones que iniciaron los grupos parlamentarios ha hecho mella en todos en Navarra, especialmente en los más grandes: regionalistas y, de modo especial, socialistas.

 

Espada de Damocles

Voces como las Ciprés, contrarias a los guiños que su presidente, Miguel Sanz, viene lanzando al PSN desde el discurso de investidura, van saliendo a la luz. Hay cargos y militantes que hubieran preferido repetir las elecciones, dado que las opciones que tiene el Gobierno de Miguel Sanz para mantenerse en el poder toda la legislatura, con su gabinete en minoría, pasan por atraerse el favor de los socialistas, quienes se lo pondrán cada vez más difícil.

 

UPN tendrá sobre su cabeza la «espada de Damocles» de la moción de censura pasadas las elecciones generales. Puede ser el punto de inflexión. Los «críticos» de UPN ven con preocupación la supuesta «cesión» de Sanz a la presión opositora en la revisión de los recursos contra la Ley de Dependencia, apoyada por el presidente y el portavoz; el respaldo a la política antiterrorista de Zapatero; el desmarque del PP iniciado ya tras la manifestación del pasado marzo en Pamplona, o las declaraciones del nuevo consejero de Educación (CDN), Carlos Pérez-Nievas, en las que señala que se va a acabar la presión sobre el euskera.

 

POR B. LÓPEZ

ABC, 21 de agosto de 2007

¿Qué Navarra?: más allá de la propuesta de Miguel Sanz.

¿Qué Navarra?: más allá de la propuesta de Miguel Sanz.


Al “culebrón” navarro subsiguiente a las últimas elecciones forales, protagonizado por los socialistas navarros y su dirección nacional, parece sucederle una tormenta de verano: la provocada por la propuesta efectuada por el precariamente reelegido presidente de la Comunidad Foral, Miguel Sanz, de proporcionar a Unión del Pueblo Navarro (UPN) un grupo parlamentario propio en el Congreso español.

No es, ciertamente, la primera vez que Miguel Sanz expone en público delicadas cuestiones que debieran solventarse en otros foros. Pero no vamos a reflexionar aquí en torno a su oportunidad política; asunto sobre el que se viene hablando y escribiendo mucho, particularmente en lo que respecta a sus implicaciones nacionales. La perspectiva que nos interesa es otra.

Miguel Sanz ha realizado esta propuesta con la mirada puesta en el futuro de la Comunidad: no puede cederse su voz en el Congreso, asegura, fundamentalmente en la parlamentaria de la coalición nacionalista Nafarroa Bai (NaBai), Uxue Barkos. UPN, hoy, vuelve a dirigir el Gobierno navarro: ¿y mañana? Se trata, de este modo, de una posible táctica de corte defensivo, fruto de cierto nerviosismo, tal vez; muy razonable en cualquier caso. Pero, ¿por qué ahora? ¿Acaso la acción del nacionalismo vasco en Navarra es un fenómeno reciente?

En Navarra, se dice, nos conocemos todos. Bueno, casi todos. Cuando escuchamos y vemos a Uxue Barkos en el Congreso de los Diputados, o en cualquier otro lugar, sabemos muy bien de quien se trata: el rostro hermoso, mediático, firme e incisivo, de una ascendente NaBai.

Una precisión. No puede presentarse a NaBai como una inestable coalición de la que formarían parte, por igual, partidos por completo heterogéneos entre sí, tal y como vienen afirmando muchos comentaristas foráneos: desde los ultra-católicos del PNV, hasta los ex-etarras de Aralar. Veámoslo. Los votos del PNV apenas pueden cifrarse un par de miles: en su día, la inmensa mayoría de sus cuadros, cargos y electores, emigraron del histórico partido jeltzale, precediendo a su mismísimo fundador, el ex-lendakari Carlos Garaikoetxea; proporcionando a esta coalición, en la actualidad, los estancados veinte mil votos de una social-demócrata Eusko Alkartasuna. Los ex-comunistas radicales de Batzarre (los restos del MCE y la LCR) nunca han superado 6.000 votos, si bien aportan unos centenares de entregados militantes y unas decenas de fogueados cargos públicos. Por último, el grueso de la coalición, casi cincuenta mil votos, es alimentado por Aralar, la escisión de Batasuna; dinámico partido fundado por el inteligente y dialéctico abogado Patxi Zabaleta, a quien secundan además buena parte de los posibilistas navarros del “brazo político” del autodenominado MLNV. Así, el peso de la coalición se apoya –especialmente- en una numerosa, experta, y persistente militancia de la izquierda abertzale, que sabe muy bien lo que quiere, porqué, y cómo.

Y son muchas cosas las que unen a tan desiguales partidos: su omnicomprensiva visión identitaria de la realidad, ante todo, y la firme voluntad de desalojar del poder a su tan odiada “derecha”. NaBai tiene experiencia, bases, liderazgo, redes sociales, medios de comunicación, estrategia… y una mentalidad en parte común con el resto de las izquierdas presentes en Navarra: Izquierda Unida y el propio PSOE. No en vano, todas ellas asumen buena parte de los tópicos del ecopacifismo, del feminismo radical, del pensamiento crítico… Progresismo, por tanto, pero más elaborado y consciente del que se estila en general.

Así, a la notoria actividad mediática y parlamentaria de Uxue Barkos le respalda una potente y transformadora red social: cargos municipales, cuadros y militantes de varios partidos, activistas y técnicos culturales, veteranos sindicalistas, muchísimos funcionarios de las administraciones públicas (especialmente, en sanidad, educación y ayuntamientos), incansables promotores del euskera, conocidos deportistas, periodistas y comunicadores, músicos, abogados, etc. Una base social que no calla, que se moviliza constantemente, y a la que encontramos –mucho o poco- por todas partes.

Rebajar el protagonismo de Uxue Barkos es una legítima y lógica táctica más para intentar frenar el ascenso del nacionalismo vasco en Navarra. Ahí, Miguel Sanz, ha puesto el dedo en la llaga. Pero no basta. Todo ese movimiento, al que Barkos pone rostro, sigue y seguirá trabajando por su causa. Y con unas cualidades que han demostrado fehacientemente: mucha paciencia e indudable perspectiva de futuro.

En los últimos meses, salvo contadas excepciones, el electorado y los afiliados de UPN han permanecido callados y temerosos ante la confusa marcha de los acontecimientos. Pero son muchos los que en privado, e incluso en público, se preguntan por lo que piensan hacer -a partir de ahora- Miguel Sanz y los demás dirigentes de su partido. ¿Facilitará e impulsará UPN el desarrollo de la sociedad civil afín a su programa y valores o, acomplejado, rehuirá la confrontación social y cultural planteada por los nacionalistas?

En definitiva, cuando en el incierto plazo de unos meses –o años- vuelvan a convocarnos, a los ciudadanos navarros, para la elección de un nuevo Parlamento Foral y el consiguiente Gobierno, ¿se limitará UPN a “vender” su gestión gubernamental, movilizándose desde el miedo? ¿Habrá ignorado, en consecuencia, las posibilidades de un trabajo sociocultural y político a largo plazo? Las respuestas, ciertamente, son decisivas.


Fernando José Vaquero Oroquieta

Diario Liberal, 20 de agosto de 2007
Diario Siglo XXI, 20 de agosto de 2007

Navarra: entre el desconcierto y la esperanza

Navarra: entre el desconcierto y la esperanza

 

El PSN ha quedado sumido en el desconcierto: echó un pulso y no aguantó el órdago. Ahora tiene que digerir el trago amargo y serenar su posición política pensando en el futuro: de ahí puede nacer la esperanza de un proyecto autónomo. Es cierto que nunca debió llegarse a la marcha atrás, sencillamente porque nunca se debió arrancar en la dirección de formar Gobierno con Nafarroa Bai. Si, desde el primer momento, la dirección federal del PSOE hubiera tenido el mismo criterio y las ideas tan claras como José Blanco, la opereta no hubiera durado tantos actos. Ni en Ferraz ni en Moncloa había unanimidad; al final, después de muchas declaraciones equívocas del presidente del Gobierno, la posición que prevaleció fue la del secretario de organización del PSOE, José Blanco, que está actuando con la autoridad de un secretario general.

 

Probablemente se ha terminado la época en la que en el PSOE la política se hacía cabalgando sobre grandes frases que ocultaban la falta de claridad de un proyecto político. Será muy difícil volver a escuchar gritos que comprometan a aprobar el estatuto que manden los catalanes o a respetar lo que decidan los navarros o cualquiera otros habitantes de una autonomía española. Al final, gracias a la sensatez de algunos, ha prevalecido la idea de que España es cosa de todos los españoles, porque a todos afecta lo que ocurra en cada uno de sus rincones. Eso, salvo que se establezca el criterio propagado en la estancia navarra de Odón Elorza. El alcalde de San Sebastián achaca lo ocurrido en Navarra a que el PSN no tiene la entidad que permite a los socialistas vascos, catalanes o gallegos hacer los que les da la gana: otra vez autonomías de distinto nivel en la España asimétrica que terminaría por ser discriminadora. En todo caso, yo no estoy en disposición de pedir perdón por no ser nacionalista, sencillamente porque entiendo que el nacionalismo es un atraso.

 

En Navarra todo partió de un equívoco: el PSN tuvo unos excelentes resultados que le colocaron en el ranking como tercera fuerza política. Arrancarle la mayoría absoluta a UPN no estuvo nada mal: un logro en el camino de atemperar la hegemonía de la derecha navarra. Un castigo importante y necesario, pero no definitivo. No hubo vuelco electoral porque sencillamente el PSN se quedó justo en la mitad de los votos del partido ganador. Luego, había que mezclar agua y aceite para conseguir sobrepasar al vencedor. La decisión que quedaba pendiente, después del dictamen de las urnas, es si se pactaba con las fuerzas nacionalistas vascas en un frente contra la derecha Navarra o si se ejercía una oposición que pudiera ser el crisol del proyecto autónomo de los socialistas navarros. Como tantas veces en la vida, la opción situaba al PSN en la elección del camino en función de su mirada política. Han ganado quienes creen en el largo recorrido.

 

El PSN viene de un desierto tan árido como el que establecieron las gestiones de los presidentes Urralburu y Otano. Una larga marcha para recuperar un crédito ominosamente perdido. Pero las uvas, con los resultados de las elecciones municipales, no estaban todavía maduras y la ansiedad por la recuperación del poder pretendió que podría alcanzarse a cualquier precio y con cualquier aliado.

 

Se ha establecido una ecuación falsa en esta España en la que el peso de los proyectos políticos ha sido sustituido por el aprovechamiento de las oportunidades. Los números pueden permitir formar gobierno pero no obligan a asumir esa responsabilidad porque por encima de la ocupación del poder debieran estar la formulación nítida de los proyectos políticos a partir del dibujo de la identidad que no motivara desconcierto en el electorado.

 

Luego, se establecen frases hechas que nadie se toma la molestia de analizar. A muchos se les ha llenado la boca diciendo que el electorado navarro se había pronunciado claramente a favor de un cambio. ¿Se les propuso a los electores socialistas y a los de Nafarroa Bai que el destino de sus votos sería un gobierno de coalición? Los navarros dieron la victoria a UPN, pero en una proporción que su propio autismo político y el sectarismo de su gestión les impedía formar gobierno estable.

 

Ahora, UPN está en manos de sus adversarios. El PSN está en una disposición excelente para que su proyecto político pueda tomar cuerpo y asaltar el poder navarro en las próximas elecciones, que no tienen que ser necesariamente cuando se cumpla el calendario electoral. Tienen que elegir quedarse en el desconcierto o construir la esperanza

 

Carlos Carnicero

elplural.com, 9 de agosto de 2007