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Cultura de vida y derechos humanos

Alliot-Marie, ministra de Interior francés, señala que “la Iglesia católica sabe encarnar el ideal de solidaridad y compasión en favor de los más desfavorecidos”

Alliot-Marie, ministra de Interior francés, señala que “la Iglesia católica sabe encarnar el ideal de solidaridad y compasión en favor de los más desfavorecidos” En una carta dirigida a Monseñor André Vingt Tríos, cardenal arzobispo de París, Michèle Alliot-Marie, ministra del Interior francés señaló la importancia de la celebración de la Navidad que “posee una fuerte dimensión espiritual”.

La ministra del Interior, que también se ocupa de las relaciones con las diferentes religiones, remarcó que “la celebración de la Navidad dentro del diálogo está ligado a las familias, células que, más que nunca son indispensables” en la sociedad.

Al mismo tiempo se felicitó por “el diálogo confidente” que mantiene con el catolicismo, que es “el signo tangible” de la nueva etapa “que se abre en las relaciones” entre el Estado y la Iglesia. Por esta razón, y con una actitud abierta, la ministra deI Interior, invitó al Monseñor Vingt Trois, cardenal arzobispo de París y recientemente nombrado Presidente de la Conferencia Episcopal Francesa (CEF) al hotel Beauvau, lugar donde celebrarán el comienzo del año 2008.

 

De la misma manera, Alliot envió sus mejores deseos a Claude Baty, presidente de la Federación Protestante de Francia y a monseñor Emmanuel Adamakis, presidente de la Asamblea de obispos ortodoxos de Francia.

 

Análisis Digital, 26 de diciembre de 2007

El Papa frente a las utopías políticas

El Papa frente a las utopías políticas "Esperanza". Como la palabra "amor", se usa en exceso en la actualidad, pero es el tema fundamental de la nueva encíclica Spe Salvi de Benedicto XVI. Al igual que su primera encíclica Deus Caritas Est analizaba el tema del amor, el Papa teólogo del catolicismo ha elegido centrarse en una dimensión imprescindible del mensaje cristiano.

 

Hoy, centenares de teólogos insisten en hablar de todo excepto de la esencia de la fe cristiana, considerando esos temas irrelevantes para las inquietudes contemporáneas. En Spe Salvi, Benedicto XVI demuestra –quizás sin esa intención– lo equivocadas que están esas suposiciones. Un tema de gran alcance en esta encíclica es que un mundo sin esperanza, o que reduce la esperanza a la creación de utopías terrenales, facilita una visión de la política que no sólo esclaviza, sino que mata.

 

Benedicto XVI comienza por observar que la esperanza cristiana de la vida después de la muerte presenta una visión radicalmente distinta del destino humano comparada con la de las religiones paganas del Imperio Romano. Benedicto XVI escribe que "sus dioses se habían demostrado inciertos y de sus mitos contradictorios no surgía esperanza alguna. A pesar de los dioses, estaban 'sin Dios' y, por consiguiente, se hallaban en un mundo oscuro, ante un futuro sombrío."

 

Pero la insistencia del cristianismo en la posibilidad de la vida eterna, dice Benedicto XVI, reorientó la historia humana de manera fundamental. Salvó a la Europa pagana de entender la vida como algo que esencialmente carecía de objeto. El cristianismo animó a la gente a ver el mundo como un lugar en el que las cosas tenían sentido. El mismo Dios que dio al hombre la esperanza de la vida eterna se entendía como una deidad completamente racional –el Logos–, en lugar de una divinidad voluntariosa y caprichosa.

 

Así, la astrología comenzó a dar paso a la astronomía, mientras los seres humanos aceleraban su búsqueda de la verdad, confiados en que la existencia de la humanidad no era un mero producto de la casualidad o de un maestro relojero, sino que venía de un Dios que era simultáneamente amor (Caritas) y verdad (Veritas).

 

No obstante, desde el punto de vista de Benedicto XVI, las cosas empezaron a torcerse con la Ilustración. No es que adopte el argumento de que "la-Ilustración-es-fruto-del-demonio" que a menudo se halla entre los excesivamente tradicionalistas. Cualquier que esté familiarizado con los escritos de Benedicto XVI sabe que hay mucho en ese diverso movimiento intelectual que él admira. Lo que Benedicto XVI quiere decir es que algunos pensadores de la Ilustración, como el científico-filósofo Francis Bacon, creyeron que la razón humana finalmente podría resolver todos los problemas de la humanidad.

 

Esta ideología del progreso, sugiere Benedicto XVI, dio como resultado que la gente imaginase que era posible materializar el Reino del Dios en la tierra. El Papa sostiene que la revolución francesa fue el primer intento de implementar esa ideología. Todo eso acabó en pasar por la guillotina a cualquier persona que fuese considerada por los altos sacerdotes laicos de la revolución como un obstáculo en el camino de la liberté, égalité, fraternité.

 

Desafortunadamente, la fe del progresismo en la capacidad de la humanidad para crear paraísos terrenales a través de la política no ha disminuido. Fue el eje central del proyecto marxista que devastó al siglo XX, como señala el Papa.

 

En opinión de Benedicto XVI, el marxismo no podía evitar dejar tras él "un reguero de sobrecogedora destrucción". El Papa dice que Marx prácticamente no dijo nada sobre el estado final de su prometido cielo en la tierra porque "se olvidó del hombre y se olvidó de la libertad del hombre". En otras palabras, una vez que se acepta la realidad de la libertad humana, se sabe que la sociedad nunca puede ser estática ni perfecta. No hay un "fin de la historia" diseñado por el hombre.

 

La negación de la libertad por el marxismo significó que su política jamás podría ir más allá de la fase de la "dictadura del proletariado". Benedicto XVI ironiza al afirmar que "tras el éxito de la revolución, Lenin pudo percatarse de que en los escritos del maestro no había ninguna indicación sobre cómo proceder".

 

La esperanza cristiana, en opinión del Papa, ofrece una comprensión distinta de la política. También difiere de forma importante de la de los teócratas de todas las religiones, de la mayoría de los teólogos de la liberación y, muy tristemente, de algunos activistas cristianos de la justicia social. Benedicto XVI escribe que "el cristianismo no traía un mensaje socio-revolucionario como el de Espartaco que, con luchas cruentas, fracasó. Jesús no era Espartaco, no era un combatiente por una liberación política como Barrabás o Bar-Kokebá".

 

En lugar de eso, el cristianismo relativiza la política.

 

Sí, los cristianos –de hecho, todos– deberíamos trabajar para hacer que la sociedad sea más auténticamente libre y humana. La política puede contribuir a este fin. Pero asumir que el activismo político potencialmente puede crear una sociedad humana perfecta es negar la verdad de la libertad e imperfección humanas y poner al hombre y la tierra en el lugar de Dios y el cielo. Benedicto XVI concluye así: "Así, aunque sea necesario un empeño constante para mejorar el mundo, el mundo mejor del mañana no puede ser el contenido propio y suficiente de nuestra esperanza".

 

Es un mensaje aleccionador sobre la política. Es poco probable que sea bien recibido en una serie de círculos, tanto cristianos como no cristianos. No obstante, Spe Salvi nos recuerda delicadamente que no permitamos que la política sucumba a tendencias arrogantes, sea cual fuere la fuente de la que provenga, religiosa o laica.

 

Ése es un mensaje político que sin duda merece la pena escuchar.

 

Samuel Gregg, doctorado en Filosofía por la Universidad de Oxford, es director de Investigación del Instituto Acton y autor de The Commercial Society (2007).

 

*Traducido por Miryam Lindberg del original en inglés.

 

Libertad Digital, suplemento Religión, 20 de diciembre de 2007

Vivir entre caníbales

Vivir entre caníbales

El 30 de septiembre de este año, el obispo de Palencia publicó una carta pastoral en la que se preguntaba dónde están los niños con síndrome de Down. Apenas se encuentran infantes menores de diez años que padezcan esta enfermedad, y la explicación, bien conocida por todos, causa escalofríos. Esta carta debió hacer estremecerse a millones de conciencias, pero la triste verdad es que pasó desapercibida.

 

A comienzos de este mes de diciembre, el arresto de una mujer holandesa por la práctica de un aborto ilegal en Barcelona, y la correspondiente clausura de varias clínicas abortistas, llegó al fin a la opinión pública. La noticia estaba cocinada para que produjese horror, con sus trituradoras de fetos incluidas, y prácticamente no hubo periodista ni político que nos defraudase. Todos se llevaron las manos a la cabeza y pidieron que el peso implacable de la ley cayese de plano sobre los culpables.

 

El siguiente paso debería ser, en toda lógica, la apertura de una reflexión colectiva: “nos hemos dado cuenta de lo terrible que es matar a los niños. No debería producirse ni un aborto más en España. Pidamos la penalización de este crimen horrendo”... Pero quien espere algo de lógica en esta España ya descerebrada tendrá que acostumbrarse al desaliento. Los mismos que se han escandalizado por la noticia de estas prácticas ilegales siguen aprobando el ejercicio del aborto cuando se practica dentro de los límites de la legalidad. Nuestra hipocresía es la que no conoce límites. Ahora resulta que lo reprochable de estas prácticas no es el asesinato, sino la falta de higiene y el desprecio de la legalidad. El mismo crimen, realizado con las bendiciones del Derecho y dentro de la antisepsia convencional, resulta ser un derecho indiscutible.

 

Permítanme dos datos más, antes de una última reflexión: tanto UNICEF (la de los crismas) como la OMS están financiando y promoviendo abortos por toda la faz de la tierra. Les dejo aquí un documento que pone los pelos de punta a cualquiera que aún conserve cierta sensibilidad. En segundo lugar, para quienes hayan visto el cierre del Centro CB Medical, en Madrid, como un signo esperanzador, valga el recordatorio de que la Comunidad de Madrid sigue amparando a las grandes clínicas abortistas de la capital, en las que diariamente se asesina de manera impune. En España, cada día se mata a 300 niños sin que esto parezca enturbiar las conciencias de nuestros compatriotas.

 

Vivimos, nos guste o no, en una sociedad hipócrita y caníbal. Una civilización que se horroriza ante el terrorismo mientras despedaza a sus hijos por centenares de miles sin compasión es una civilización enferma. Una clínica en cuya cafetería está prohibida incluso la venta de tabaco mientras se recetan píldoras abortivas es un monumento al sarcasmo. Y unos ciudadanos capaces de manifestarse contra una guerra o contra un atentado mientras permanecen en sus casas ante el asesinato impune de niños no son sino ciudadanos teledirigidos.

 

Por todo ello, creo que es hora de reaccionar masivamente y acudir, el 30 de diciembre, a la celebración que, bajo el lema “por la familia cristiana”, va a tener lugar en la Plaza de Colón de Madrid. Es una convocatoria local, y no es más que un inicio, pero deberían ser millones quienes se congregasen para implorar sentido común. Lo que más me gusta, en esta convocatoria, es que no se trata de una manifestación al uso. No se celebra para reclamar nada de los gobernantes, porque ya sabemos que nuestros gobernantes no escuchan la voz de la calle. Se celebra para rezar, para suplicar a ese Dios que sí escucha a quienes se reúnen en su nombre. Y se lleva a cabo al aire libre, para que nos vean todos, para que España sea consciente de que hay millones de personas que no se resignan a convivir en medio del descriterio y de la desorientación moral y desean que sus hijos nazcan y crezcan en el ambiente natural de una familia.

 

Desde estas líneas quisiera animar a todos los lectores de AD, incluso a quienes están fuera de Madrid, a que asistan a este encuentro. Si no despertamos ahora, no lo haremos nunca. No les fallen.

 

José-Fernando Rey Ballesteros (Escritor). 

Análisis Digital, 17 de diciembre de 2007

El Papa lanza una movilización global contra el comercio de armas. En particular, las nucleares

El Papa lanza una movilización global contra el comercio de armas. En particular, las nucleares CIUDAD DEL VATICANO, martes, 11 diciembre 2007 (ZENIT.org).- Benedicto XVI ha lanzado una movilización global por una «eficaz desmilitarización» y contra el «funesto comercio» de armas, en particular de las armas nucleares.

El Papa ha denunciado el estancamiento del proceso de no proliferación nuclear en el mensaje que a publicado este martes con motivo de la Jornada Mundial de la Paz, el próximo 1 de enero.

A la «superación de los conflictos y desarme» el pontífice dedica el último pasaje de su misiva, que será motivo de reflexión para las comunidades eclesiales del mundo durante el año 2008.

El Papa constata «con pesar, un aumento del número de Estados implicados en la carrera de armamentos: incluso naciones en vías de desarrollo destinan una parte importante de su escaso producto interior para comprar armas».

 

«Las responsabilidades en este funesto comercio son muchas --denuncia--: están, por un lado, los países del mundo industrialmente desarrollado que obtienen importantes beneficios por la venta de armas y, por otro, están también las oligarquías dominantes en tantos países pobres que quieren reforzar su situación mediante la compra de armas cada vez más sofisticadas».

 

«En tiempos tan difíciles --asegura--, es verdaderamente necesaria una movilización de todas las personas de buena voluntad para llegar a acuerdos concretos con vistas a una eficaz desmilitarización, sobre todo en el campo de las armas nucleares».

 

En esta fase en la que el proceso de no proliferación nuclear está estancado, el sucesor de Pedro confiesa: «siento el deber de exhortar a las Autoridades a que reanuden las negociaciones con una determinación más firme de cara al desmantelamiento progresivo y concordado de las armas nucleares existentes».

 

Y asegura: «Soy consciente de que al renovar esta llamada me hago intérprete del deseo de cuantos comparten la preocupación por el futuro de la humanidad».

 

 

 

En España no es necesario el aborto libre porque ya existe

En España no es necesario el aborto libre porque ya existe

Leo muchos artículos de este tipo y confieso que me preocupan, porque son buenos pero contienen un equívoco de partida. Y claro, cuando algo comienza y sale torcido no se llega a buen puerto. Veamos, la ley del aborto española de 1985 ha convertido a España en el país más abortero del Occidente libre (no junto China y aledaños) por la ley en sí mismo. Es cierto que se vulnera su espíritu constantemente, y que el 97% de los abortos se realizan por la mitad el primer supuesto: peligro para la salud psíquica de la madre. Y también lo es que, para el lobby abortero y el lobby feminista -que son uno solo y ambos aman igualmente la muerte- basta con que a una chica se le impida abortar para provocarles patología psíquicas enormes (lo que provoca patologías psíquicas es, precisamente, abortar).

Todo es cierto: los aborteros violan el espíritu de la norma para poder matar más y mejor a todo niño no nacido y para poder ganar más dinero. Ahora bien, no olvidemos que la propia letra de la ley no habla -como creen muchos erróneamente- de 12 semanas. Eso es para la violación, 22 son para el llamado aborto eugenésico y para el primer supuesto, el de peligro para la salud física y psíquica de la madre… ¡no hay límite! En teoría, pues, el doctor Morín, tan filantrópico, o cometió delito al animar -previo pago de 4.000 euros- a una mujer embarazada de ocho meses a hacerse una ‘operación’. Otra cosa es que incumpliera la ley -ése es el fraude de ley habitual- del coladero del peligro para la salud psíquica de la madre.      

 

O sea, que la perversidad ya está en la ley y se multiplica con el uso y la interpretación que se hace de la misma. Pero no, no es una ley de plazos, porque no hay plazo para el supuesto más criminal de todo. Por eso, cuando el PSOE llegó al poder el lobby feminista -uno de los campeones más retorcidos pero más torpe del PSOE- se empeño en llegar al “aborto libre”. La cúpula del partido, con más sentido, aclaró que eso iba a anular la mejor defensa de los mercaderes de la muerte: el miedo a hablar de aborto en España, porque pondría el crimen una vez más, en el centro del foro público. Y, además, porque en España ya hay aborto libre.

 

Eulogio López

Hispanidad.com, 29 de noviembre de 2007

 

Cada «niño de diseño» implica la muerte de 30 embriones humanos

Cada «niño de diseño» implica la muerte de 30 embriones humanos Conclusiones del VI Congreso Nacional de Bioética

VALENCIA, lunes, 19 noviembre 2007 (ZENIT.org).- El VI Congreso Nacional de Bioética que con el lema «Bioética, Política y Sociedad» se ha desarrollado durante del 15 al 17 de noviembre en la Universidad Católica de Valencia «San Vicente Mártir» (UCV), concluyó alertando sobre el fenómeno de los «niños de diseño», que se producen para poder donar su sangre a un hermano enfermo.

Según explica la agencia AVAN, al clausurar el Congreso, el director del Instituto Ciencias de la Vida de la UCV, Justo Aznar, resalto que «son muchos los problemas éticos que suscitan pero sin duda, uno de los más llamativos es objetivar el número de embriones humanos que se destruyen para conseguir uno de estos niños».

 

Aznar explicó que es absolutamente equivocada la opinión de que cuando una pareja desea producir uno de estos niños basta con que acuda a un centro de técnicas de procreación asistida para conseguirlo.

 

«Nada más alejado de la realidad, pues es muy infrecuente que el embrión idóneo se consiga en el primer intento. Muchas parejas requieren cuatro, cinco o seis intentos. Y muchas no lo consiguen», subrayó.

 

Además, «para conseguir el primer “niño de diseño”, Adam Nash, se produjeron 33 embriones. Es decir se destruyeron 32 vidas embrionarias humanas para conseguir que naciera Adam, lo que supone una eficiencia del 3 por ciento».

 

Otras experiencias similares aportan datos parecidos. «En una clínica de reproducción asistida se produjeron 466 embriones para conseguir 5 niños. En otra se produjeron 1130 embriones para conseguir 13 nacidos útiles. En el caso del primer niño de diseño nacido en España, aunque las experiencias se realizaron en Chicago, se produjeron 37 embriones para conseguir un solo niño útil, con una eficiencia 2,7 por ciento», reveló.

 

En general, «la eficiencia de la técnica está entre el 1 por ciento y el 3 por ciento, lo que significa que para conseguir 1, 2 o 3 niños de diseño útiles para tratar a un hermano enfermo hay que destruir 100 embriones humanos».

 

Ante esto, el profesor Aznar explicó que «sin duda, plantea importantes problemas éticos y sobre todo, es algo que los padres deberían conocer antes de iniciar el proceso de producción de un hijo de diseño».

Europa condena la persecución a los cristianos en el mundo

Europa condena la persecución a los cristianos en el mundo La Unión Europea ha aprobado una resolución el la que se declara que “Serios episodios que ponen en peligro la existencia de las comunidades cristianas y de otras comunidades religiosas”, en la que se condena la persecución, en algunas partes del mundo, de quienes creen en Cristo.

Según informa la agencia italiana SIR, Mario Mauro, presentador de la iniciativa y vicepresidente del Parlamento Europeo, indicó que “la libertad religiosa es la prueba de fuego respecto a las otras libertades y derechos, y la persecución de los cristianos en todo el mundo es uno de los desafíos más grandes contra la dignidad del hombre”.

 

El texto, que ha contado con el apoyo del Partido Socialista, el Partido Liberal Demócrata, el UEN. Independencia y Democracia, el GUE; condena todos los hechos de violencia contra las comunidades cristianas especialmente en África y Asia; y pide a los países involucrados “proporcionar las garantías necesarias para la libertad religiosa y seguridad de las comunidades cristianas”.

 

Además de mencionar algunos casos de persecución a los cristianos en Pakistán, Gaza, Turquía, China, Vietnam, Sudán, Irak y Siria, el documento “deplora el secuestro del Padre Giancarlo Bossi en Filipinas, condena firmemente el asesinato del periodista Hrant Dink y del sacerdote católico Andrea Santoro en Turquía; así como también destaca los problemas de libertad de expresión en China y remarcan las represiones en Vietnam.

 

“Gracias a la votación de hoy –que tuvo solo dos pronunciamientos en contra y una abstención– la Comisión Europea tendrá que tomar medidas para el desarrollo y planeamiento para que la cooperación y ayuda sean entregadas a condición de que se respete el principio del respeto a la verdadera libertad religiosa”, dijo Mauro.

 

Finalmente, la resolución también expresa que “la importancia del diálogo entre religiones para promover la paz y el entendimiento entre las personas” y llama a los líderes religiosos a luchar “contra los extremismos y promover el respeto mutuo”, finaliza Mario Mauro.

 

Fuente ACI

Minuto Digital, 19 de noviembre de 2007

¿Por quién darías la vida?

¿Por quién darías la vida?  

¿Quién es capaz de morir hoy en día por algo o por alguien? La Iglesia católica acaba de proclamar que 498 españoles murieron por amar a Cristo. Y la pregunta que nos surge es la siguiente: ¿hay algo tan real y verdadero como para dar la vida? ¿Quién sería Cristo para ellos? ¿Qué experiencia tendrían ellos de Jesús tan incomparable con nada, tan insobornable como para no cambiarla ni por su propia existencia? ¿Qué compañía tan tierna, tan plena, sería la experiencia de Cristo como para no renunciar a ella? ¿Qué felicidad les aportaría que no dejaron de pronunciar su nombre hasta su último aliento, que sólo Él les bastaba?

 

La Iglesia católica acaba de beatificar a 498 mártires. Cuatrocientas noventa y ocho personas de carne y hueso con nombres y apellidos, con fecha y lugar de nacimiento, y también de fallecimiento. Cuatrocientas noventa y ocho personas contemporáneas a mí, no de siglos pasados, no, del siglo de mi nacimiento, que se ha podido demostrar históricamente, documentalmente, que fueron asesinadas por amar a Cristo.

 

Si hiciéramos una encuesta sociológica en estos momentos y preguntáramos a nuestros conciudadanos “¿por quién daría usted la vida?”, no sólo sería interesante conocer las posibles respuestas. En primer lugar, me pregunto quién en nuestros días sería capaz de morir por alguien o por algo. Por una idea o una ideología, la verdad, es que lo dudo mucho.

 

Estamos inmersos en un nihilismo y un escepticismo tan feroz que ya nadie es capaz de creer en algo tan potente, tan fuerte como para defenderlo acaloradamente en la típica conversación de un café si las cosas con nuestros interlocutores se ponen feas. Nada. Pasamos. No me planteo ni de lejos dar la vida. Por una teoría, por una idea a defender, creo sinceramente que hoy en día pocos son o somos capaces de defenderla como si nos fuera la vida en ella si la opinión dominante, el pensamiento único, se impone.

 

¿Y por una persona? ¿Quién hoy en día moriría por una persona? Digo morir cuando nuestro individualismo es tan grande que ya no somos capaces ni de mirar a la cara al conductor del autobús por la mañana, ni de conmovemos por el anciano que no tiene sitio en el mismo autobús.

 

¿Morir por una mujer o por un marido cuando parece que nada dura para siempre? ¿Por un amigo? Sería demasiado. Quizás por un hijo alguno de nuestros encuestados respondería que sí.

 

Sin embargo, en este octubre de 2007, la Iglesia nos ha puesto ante nuestros ojos el testimonio de 498 personas que murieron por amor a Cristo, así, tal como suena. No por una idea política o para defenderse. No. Por ello, uno no puede más que sobrecogerse ante este hecho histórico: que 498 personas fueron asesinadas porque no fueron capaces de renegar de aquello a lo que más querían, el Señor. Que se dejaron mutilar, torturar, asesinar porque aquello por lo que estaban dando su vida era real y verdadero. Real y verdadero. Y estos 498 nos están preguntando a todos nosotros: ¿hay algo tan real y verdadero en tu vida como para darla? Y la respuesta no es tan inmediata.

 

Para los creyentes, esta beatificación interpela su vida ante la siguiente pregunta: ¿quién es Cristo? ¿Es algo tan real y verdadero como para dar la vida? ¿Quién sería Cristo para ellos? ¿Qué experiencia tendrían ellos de Jesús tan incomparable con nada, tan insobornable como para no cambiarla ni por su propia existencia? ¿Qué compañía tan tierna, tan plena, sería la experiencia de Cristo como para no renunciar a ella? ¿Qué felicidad les aportaría que no dejaron de pronunciar su nombre hasta su último aliento, que sólo Él les bastaba?

 

Y para los no creyentes, es tan brutal el testimonio que, como mínimo, debe abrir la razón para reconocer, desde un escrupuloso respeto, que este hecho se escapa de todo cálculo humano. Pero la pregunta sigue siendo la misma para todos: ¿por quién es posible dar la vida? Por Cristo ya ha sido para 498 españoles. ¿Y yo?

 

Raquel Martín

Páginas digital, 30 de octubre de 2007