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Foro El Salvador

De víctimas del terrorismo

Iñaki, el héroe

Iñaki, el héroe PERSONALMENTE tengo motivos de peso para alegrarme de que el múltiple asesino de ETA Ignacio de Juana Chao no coma. Para quienes no tuvieron ocasión de seguir la «crónica etarra» allá por enero de 1998, fecha lejana para muchos, pero tristemente cercana para aquéllos que amamos a Alberto y a Ascen, recordaré que el terrorista que nos ocupa hoy, por su mediática huelga de hambre, declaró desde su celda, ¡a Dios gracias!, contemplando el dolor provocado por el asesinato de mi hermano y su mujer, que «él ya había comido para un mes». Analizando su frase, deduzco que este individuo se alimentaba por aquel entonces del sufrimiento ajeno.

Ese 30 de enero, pues, se dio un festín. Las lágrimas de tres niños de cuatro, siete y ocho años que se despertaron sin padre ni madre apagaron su sed, junto con el champán con el que brindó por éxito del doble asesinato. Lágrimas que bastarían para dar de beber a este criminal, activo miembro de ETA, el resto de sus días. Si al llanto de sus hijos sumamos la desesperación de sus padres, la angustia de sus hermanos y familiares, la tristeza de sus amigos y la rabia que sintió no sólo la ciudad de Sevilla, sino España entera, tras la cruel muerte del joven matrimonio, De Juana Chao no debería preocuparse por su salud. Jamás morirá de hambre, porque si entonces, al oír nuestros llantos, aseguró haberse saciado, gracias a nuestro pesar, yo ,Teresa Jiménez-Becerril, hermana del concejal asesinado, ocho años después, le garantizo que seguimos llorando, que nuestro dolor está intacto y que el de los hijos de mi hermano crecerá con el paso de los años. Por tanto, tranquilo, señor De Juana Chao, aunque usted pierda peso, el cuerpo es sólo un envoltorio; lo que cuenta es el alma, y como la suya, según sus propias palabras, se nutre de nuestra pena, le calmaré diciéndole que ésta es inagotable. Y mientras nos obliguen a soportar manifestaciones en su apoyo, compañeros suyos que salen de la cárcel por falta de pruebas, reuniones con sonrisas y apretones de manos entre etarras y legítimos gobernantes, obispos que reclaman a las víctimas un perdón que los asesinos desprecian; mientras tengamos que vivir en medio de la indiferencia de un pueblo que prefiere dejarse engañar que rebelarse contra un Gobierno que se humilla y les humilla; mientras sigan asesinando la memoria de los nuestros, nuestra pena no se agotará.

Pueden los seguidores de este terrorista vasco, que avergüenza a su raza y a su tierra, aunque enorgullezca incomprensiblemente a los muchos que creen en su proyecto, dormir sin sobresaltos: su vida no corre peligro. Él dijo que había comido para un mes, y yo le digo más: «Esa noche comió usted para el resto de su vida». Vida que le deseo larga y en prisión. Aunque, hoy por hoy, la que no dormirá tranquila seré yo, porque cualquier día me cruzo por la calle con este «angelito», ya que todo es una incógnita, todo relativo en esta España que se acomoda y donde los que no lo hacemos nos sentimos cada día más incómodos. Confío en que esta sinrazón o, mejor dicho, esta «razón creada por sinvergüenzas» no nos lleve a convertir a un terrorista, que cumple condena por matar a niños y mayores, en un héroe por su tenaz huelga de hambre.

Incomprensiblemente, o quizá buscando la comprensión en la conveniencia política de quienes nos gobiernan, ETA ha logrado, sin abandonar las armas, sin dejar de extorsionar y amenazar, sin renunciar a ninguno de sus objetivos, sin mostrar ningún deseo de arrepentirse y sin hacer gesto alguno de acercamiento hacia sus víctimas, convertirse en una respetable organización política que busca con ahínco la paz. En breve, los representantes de este grupo violento, escudados en el diálogo y el talante, se pasearán por Europa como ya se pasean por España, con la cabeza bien alta. Y a nosotros, los que nunca matamos, nos dejarán en casa, cubriendo con nuestras manos entre llantos el verdadero rostro de la paz. Espero que impere el sentido común de quienes otorgan el premio Nobel y no tengamos que ver al Otegui de turno recibiendo el preciado galardón. O, puestos a fantasear, a un delgadísimo De Juana Chao, ayudado por una corte de «soldados vascos» que agradece entre vítores el premio a la paz, en nombre de una Euskalherría libre.

No deseo la muerte de este hombre, aunque por sus venas corra tan mala sangre, y si su huelga de hambre fuera cierta y decidiera quitarse la vida poco a poco, yo, al contrario que él, no comería por un mes, ni siquiera por un día, porque la diferencia entre las víctimas y sus verdugos es que las primeras nunca se alimentarán del dolor de nadie. Nuestro alimento es la justicia.

Por TERESA JIMÉNEZ BECERRIL (hermana de Alberto Jiménez Becerril, concejal del PP en Sevilla asesinado por ETA en 1998).

El desfile del perdón

El desfile del perdón ... La historia no puede ser interpretada en términos de perdón. Porque pedir perdón por lo que ocurrió hace ya casi tres cuartos de siglo puede ser una tarea tan inagotable y vana como intentar corregir el pasado lejano...

LA moda es pedir perdón. O exigir un minuto de arrepentimiento público. Y si puede ser con respecto a errores o abusos de un pasado remoto, mejor. En los viejos y ruidosos tiempos de la vanguardia del siglo pasado tuvieron mucho éxito las escenificaciones con animales: Gómez de la Serna recitaba desde el lomo de un elefante y Valle Inclán se quejó de que no se le permitiera subir al tranvía con dos leones. Hoy se lleva mucho el perdón con espejo retrovisor.

Los casos se multiplican, y entre nuestros políticos y algunos memorialistas dan para toda una antología del disparate. La esencia de esta pos-modernísima moda del perdón es que las atrocidades siempre las cometen o un hermético puñado de fuerzas oscuras -el Estado, el colonialismo, el imperialismo yanqui, la globalización...- o los supuestos antepasados del rival político - los fascistas, los comunistas, los alemanes... Dos ejemplos. Hace no mucho tiempo hubo una gran polémica porque el Congreso de los Diputados no consideró necesario pedir perdón por el fusilamiento de Luis Companys, tal y como propusieron los diputados de ERC con el respaldo de las principales formaciones nacionalistas e Izquierda Unida. Y este año -con ocasión del aniversario de la guerra civil- los gobiernos de Alemania e Italia han visto cómo se les llegaba a reclamar una disculpa por la intervención de Hitler y Mussolini al lado de las tropas franquistas.

Ni el cinismo de los prohombres de la Restauración exigía tanto meneo de cadera. Teatro de parlanchines, esta fiesta del perdón ha convertido España en una sociedad donde la verdad de ahora y los problemas de ahora son impronunciables o de mal gusto y donde toda explicación pública del pasado se queda en farsa. Como si realmente se creyera que las responsabilidades de las gentes del pretérito pudieran imputarse, sin más, a los habitantes del presente. Como si tuviera alguna utilidad. Como si a los perseguidos y los fusilados de hace más de setenta años les sirviera de algo que unos gobiernos -que tienen tanta relación con la Alemania nazi o la Italia fascista como la actual España de Zapatero puede tenerla con la España de 1939- dijeran que los alemanes o los italianos estaban muy equivocados en 1936 por venir de turismo armado a la tierra de Carmen y Picasso.

La historia no puede ser interpretada en términos de perdón. Porque pedir perdón por lo que ocurrió hace ya casi tres cuartos de siglo puede ser una tarea tan inagotable y vana como intentar corregir el pasado lejano o cambiar la claridad amarga y severa de la historia por las blanduras dulzonas de una terapia halagadora. Los errores del presente y los que pueden evitarse en el porvenir son los que cuentan, y no se remedian ni con aspavientos ni con unos minutos de contrición pública. Porque, además, no hay mayor falacia que pedir perdón por el pasado cuando se actúa con parecida soberbia o ceguera en el presente. El mayor ejemplo de lo que digo lo hemos podido ver recientemente cuando Ibarretxe envió una carta a las víctimas de la violencia etarra pidiendo perdón en nombre del pueblo vasco.

Hazañas humanitarias como ésta demuestran hasta qué punto la moda del perdón permite no tener en cuenta la realidad o prescindir de la responsabilidad individual olímpicamente. Leyendo la carta del lehendakari y completándola después con otras declaraciones paralelas uno adquiere la sólida idea de que la culpa del infierno vivido por las víctimas del terrorismo en el País Vasco es del pueblo vasco en su conjunto, que asistió con miedo, rutina y fatalismo a los atentados; pero, sobre todo y por encima de todo, del «conflicto político», que como el mismo lehendakari recordó de viaje por Washington, atraviesa las tierras vascas desde hace ya 170 años.

Lo que se impone así es el hacinamiento de pillos, verdugos, acosados, equidistantes... en una gran responsabilidad colectiva. Todos son arrojados a la misma marmita: el pueblo vasco, el conflicto político. Como si las responsabilidades individuales no existieran y siempre hubieran sido las circunstancias las responsables de las decisiones humanas, las acciones humanas y, sobre todo, el sufrimiento humano. Como si el País Vasco no fuera un lugar multiplicado, un lugar donde no sólo existe la patria de Ibarretxe situada en las alturas, acostumbrada a la presencia del crimen y del infierno a condición de que sean los otros los que lo padecen. Como si no hubiera una patria en las profundidades, por debajo: los asesinos, y los chivatos, y los beneficiarios política y económicamente del terrorismo, del ambiente de miedo y de la solución negociada. Como si no fueran pueblo vasco también las víctimas acostumbradas a las pintadas amenazadoras en las puertas de sus casas o la minoría que durante años y años se opuso al fanatismo y denunció con riesgo de su propia vida el iceberg de vejación y silencio que los dirigentes nacionalistas querían mantener sumergido. Como si detrás de las instituciones públicas -que, según Ibarretxe, no supieron estar cerca- no hubiera personas y siglas políticas concretas.

Hablar de culpabilidad colectiva es lo mismo que decir que todos somos culpables. «También, tú, asesinado». Ésta es, precisamente, la forma de hablar del totalitarismo. Porque -y conviene recordarlo- no todos cerraron los ojos ni todos se mantuvieron callados o sentados. No todos toleraron cuanto se ha tolerado y tolera en el País Vasco. O justificado ideológicamente el terror insistiendo, como lo hacen los nacionalistas, en que la verdadera libertad, la verdadera emancipación y la verdadera soberanía es colectiva o no es, y que el pueblo vasco, sin un gobierno nacional propio, se halla privado de derechos humanos.

Lo peor que podría hacerse ahora es engañarnos respecto de algo que está perfectamente claro: la mitología del nacionalismo vasco no es inocente de los horrores etarras, como tampoco lo es su proclama de que la verdadera constitución del conjunto de todos los ciudadanos vascos de hoy -sean éstos nacionalistas o no lo sean- reside en oscuros y viejos derechos históricos ni la rígida fantasía en un pueblo milenario dividido en siete territorios, regado con la lengua más antigua de Europa y ocupado por las fuerzas oscuras de dos Estados rivales, Francia y España.

El nazi Himmler, que tan bien conocía la mentalidad de aquellos a los que organizó, describió no sólo a sus hombres de las SS, sino los amplios estratos donde los reclutó, cuando dijo que no se hallaban interesados en «los problemas cotidianos», sino que sólo lo estaban «en cuestiones ideológicas importantes durante décadas y siglos, de forma tal que el hombre... sabe que está trabajando para una gran tarea que solamente se presenta una vez cada dos mil años». Pero una cosa es pensar en la situación más parecida a esta Euskadi 2000 -la Alemania de los años 30- o dibujar una interpretación política a golpe de citas, y otra enfrentarnos cara a cara con el rostro aburrido de ese independentismo totalitario que ha utilizado el coche bomba y el tiro enla nuca. Ver la realidad que vivimos con toda su carga bestial de deshumanización. Una imagen: el juicio de los asesinos de Miguel Ángel Blanco.

En medio de este desfile del perdón al que se han unido los dirigentes nacionalistas vascos con la esperanza de cerrar el libro de la violencia y abrir el de la soberanía, quizá convenga decir que el perdón es un hecho privado entre quien ha infligido un sufrimiento y quien lo ha padecido. No es posible si no existe también la justicia. Tampoco la sustituye ni la desmiente.

Después de vivir la pesadilla del juicio, la madre de Miguel Ángel Blanco dijo que casi no había podido mirar a la cara a sus asesinos: «Sólo podía mirarle a las manos. Una y otra vez. No podía dejar de pensar que con esas manos le habían quitado la vida a mi hijo». Escribo estas palabras, y luego las digo mentalmente. Y las repito muchas veces. Como plegaria. Porque el futuro no puede surgir de disolver las responsabilidades individuales ni tampoco de borrar de la Historia la existencia de ETA, desarraigándola de las conciencias y creando un pasado con víctimas pero sin asesinos, sin verdugos, sin victimarios. Porque para que el ágora sustituya al templo y el futuro no esté ya secuestrado es preciso plantearse el terrible enigma de esas manos. No lavarlas en la ficción de una paz sin ojos sino repetirse y tratar de responder las preguntas que un día se hiciera Hannah Arendt en su libro Los orígenes del totalitarismo: ¿Qué ha sucedido? ¿Por qué ha sucedido? ¿Cómo ha podido suceder?

Por FERNANDO GARCÍA DE CORTÁZAR. Catedrático de Historia Contemporánea. Universidad de Deusto.

 

ABC, 17 de agosto de 2006

Una de tantas. Conchi y Aurelio

Una de tantas. Conchi y Aurelio El día 21 de noviembre, hará 26 años que la banda asesina ETA robó el futuro de Conchita. Aurelio tenía 23 años y estaba casado con Conchi, de 20. Hacía seis meses que había nacido su hija. Ese día, Aurelio salió a trabajar, era Guardia Civil en San Sebastián. Conchi lo vio marchar por la mañana y no lo volvió a ver nunca más.


Cuenta Conchi que, cuando se vive en un cuartel de la Guardia Civil en el País Vasco y dos guardias civiles, desconocidos y de uniforme, se acercan a ti, sobran las palabras. Se notan las respiraciones de las demás esposas contenidas y el alivio al saber que el suyo, su marido, no ha sido esta vez; ha sido el de otra.

Esta vez le toco a Conchi aguantar el chaparrón, con su bebé en brazos. Venía de dar un paseo con una amiga y esos dos compañeros de Aurelio, anónimos, de rostro borroso, le comunicaron que su marido había caído con tres balazos, el último en la cabeza, para rematarlo.

Lo que voy a narrar es el día después, cuando ya no hay políticos haciéndose la foto junto a las víctimas, cuando te quedas sola y te tienes que buscar la vida para sacar a tu familia adelante, cuando ya no eres portada de periódico y pasas a ser un número más de víctimas del terrorismo, sin que nadie se acuerde de lo destrozada que ha quedado tu vida, de que te han roto el futuro y el presente.

Esa noche, cuenta Conchi que se instaló la capilla ardiente en el Gobierno Civil, que no se pudo oficiar ninguna misa por Aurelio, tan sólo un pequeño responso antes de meter el ataúd en un “Hércules”, rumbo a la ciudad natal de Aurelio. En ese avión también viajaba Conchi, con su hija en brazos, con lo puesto, pues ni tiempo tuvo para preparar una maleta. No sé si conocen las comodidades de ese tipo de aviones militares destinados al transporte de mercancías, pero Conchi estuvo sorda durante tres días tras el trayecto.

Había prisa por enterrar pronto a Aurelio, por alejarlo de San Sebastián, por olvidar lo que había pasado. Tanta prisa que, a los dos meses, le dijeron a Conchi que volviera a San Sebastián para desalojar la casa del cuartel donde vivía, que venía otro Guardia destinado y debía desmontar lo que allí tenía.

Conchi, que era huérfana, se quedó sin casa, sin saber donde meter sus pocos muebles y con un bebé de seis meses. La Guardia Civil le adelantó durante un año dinero, hasta que cobró su pensión de viudedad (40.000 de las antiguas pesetas) y su niña la pensión de orfandad (5000 pesetas al mes).

Con veinte años y un bebé, sin trabajo, sin casa, sin amigos, una miserable pensión, un gran dolor, un presente roto y un futuro muy incierto. Con eso se fue Conchi del País Vasco.

¿Lo que allí dejó? Sus sueños, su alegría, su pasado, su marido Aurelio, ese trocito de su existencia, esas horas felices con él bañando a su bebé por primera vez, esos paseos juntos, su aniversario de bodas, los viajes…ese futuro compartido, pues tenían 23 y 20 años.

TODO. Lo dejó todo. Le quitaron todo.

Al llegar a Mérida, ciudad de Aurelio, un gran funeral de despedida. En esa misma iglesia se habían casado 15 meses antes. Conchi jamás ha sido capaz de volver a entrar en ella, ¡hasta ese recuerdo le envenenaron!

Allí sí que quisieron oficiar el funeral los curas. Precisamente el mismo cura que los casó.

Conchi, en el cuarto o quinto banco de la iglesia (los primeros estaban reservados para las autoridades), apenas podía ver la caja de su marido. La tenían drogada y ella se recuerda como un títere; no la dejaban “sufrir”.

Muchas veces es preferible sufrir y poder mantener la capacidad mental intacta para gritar ante tanto hipócrita; es preferible sentir y sufrir para que con el tiempo no te sientas tan mal al pensar que te han utilizado. Los gritos de una viuda no son políticamente correctos, es mejor mantenerla sedada para que no sufra y no grite a la cara lo que realmente piensa de nosotros…

Nadie volvió a preguntar por ella, nadie supo si consiguió sacar a su hija adelante, sola, con esa miseria de pensión, nadie le ofreció un trabajo para poder ganarse la vida; jamás le ha reconocido nuestra sociedad que ella perdiera su pasado, su presente y su futuro a favor de una democracia, de un Estado legítimo de Derecho. Aurelio fue asesinado por defender a España, por llevar un uniforme, por ir a trabajar, por ser Guardia Civil, tener 23 años y estar destinado en el País Vasco.

El asesino de Aurelio no ha cumplido ni un sólo día de cárcel, vive en Venezuela, es un directivo de la delegación de una conocida empresa vasca y tiene una familia que vive económicamente.

Jamás se ha propuesto un tratado de extradición con Venezuela, y eso que ahora sería el momento ideal, con la buena relación que mantiene nuestro ejecutivo con el presidente Chávez.

Nadie conoce a Conchi, pero ella reclama MEMORIA para Aurelio, pide JUSTICIA para ella, para su hija y para Aurelio, y exige DIGNIDAD, la misma dignidad con la que ha rehecho su vida y le ha dado un futuro a su hija.

MEMORIA, DIGNIDAD Y JUSTICIA. Eso nos pide Conchi, al igual que todas las víctimas del Terrorismo, pues, al fin y al cabo, Conchi es “UNA DE TANTAS”.

Por Maria Jesús Gómez

http://www.debate21.com/articulos_1118.html

Homenaje en Sallent de Gállego a los guardias civiles Irene Fernández y José Ángel de Jesús asesinados por ETA el 20 de agosto de 2000

Homenaje en Sallent de Gállego a los guardias civiles Irene Fernández y José Ángel de Jesús asesinados por ETA el 20 de agosto de 2000 El alcalde de Sallent muestra su agradecimiento por el respeto de todos a la memoria de los guardias civiles asesinados

El alcalde de la localidad altoaragonesa de Sallent de Gállego, José Luis Sánchez, mostró hoy su "agradecimiento" a todos los ciudadanos y políticos que asistieron este mediodía a los actos de homenaje a los guardias civiles Irene Fernández Perea y José Ángel de Jesús Encinas, asesinados en el municipio pirenaico el 20 de agosto de 2000 por la banda terrorista ETA. Sánchez destacó el respeto a la memoria de ambos durante el acto de hoy.

El homenaje "ha ido muy bien", indicó el primer edil sallentino, en alusión a la misa oficiada en la iglesia parroquial de la capital del Alto Gállego y la ofrenda floral realizada por la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) en la Plaza del Valle de Tena, donde intervinieron el delegado de la asociación en Aragón, José Marco Jalle, y el miembro de la entidad Pascual Grasa, en presencia de la consejera de Ciencia del Gobierno autónomo, Ángela Abós, y el presidente regional del PP, Gustavo Alcalde.

El alcalde de Sallent se refería así a que "se ha respetado" la tradición de celebrar un acto fundamentalmente familiar y vecinal, ya que cada 20 de agosto se conmemora el asesinato de los dos guardias mediante un sencillo acto al que acuden los familiares de los dos homenajeados, desde Asturias y Toledo. La presencia de los familiares "impone una conducta que ha sido respetada", celebró Sánchez.

Tras la misa, durante la ofrenda floral y los discursos, el acto ha consistido en "pedir justicia, recordar a José Ángel e Irene, y confiar en la democracia", comentó el alcalde, quien exigió que se deslinde, en este tipo de actos, la vertiente política de la humana.

"En mi país se están viviendo unos tiempos especiales en relación a la posibilidad de que se acabe la barbarie y me parece necesario hablar de ello, pero hoy no era momento, era otra cosa", prosiguió el alcalde de Sallent, quien subrayó que entre los vecinos del municipio "domina mucho la actitud de acompañar a los familiares", por lo que "hubiera sido altamente improcedente que se hubieran tomado otros derroteros".

José Luis Sánchez se felicitó por el hecho de que "ha influido el ambiente, ver que Sallent es un pueblecito pequeño". El alcalde de la localidad pirenaica recordó que el atentado terrorista "fue terrible y sin justificación", tras lo que consideró necesario que los terroristas de ETA vean "la fuerza y la inteligencia de la Policía detrás", pero también "a la sociedad, que les dice que son unos hijos de (...) y que esto es un desastre".

Por su parte, el delegado de la AVT en la comunidad autónoma, José Marco Jalle, agradeció la participación de numerosos vecinos del municipio y de los representantes políticos que acudieron y comentó que durante el acto también se recordó a las 22 víctimas del terrorismo de ETA que ha habido en Aragón, 20 en Zaragoza y los otros dos, los hoy homenajeados.

Los familiares, "se han sentido muy arropados", indicó Marco Jalle, quien resaltó la participación de diversos cargos públicos de la provincia de Huesca, en representación del Ayuntamiento de Puente la Reina de Jaca y de Hecho, entre otros.

El sacerdote José Manuel Pérez, quien actualmente está destinado en Sádaba (Zaragoza) y que en 2000 era el párroco titular de Sallent de Gállego, apuntó que "los familiares se sienten muy consolados cuando vienen aquí" porque "nos queremos muchos, ellos, los vecinos y yo". Pérez volvió este mediodía a la Iglesia de la Asunción a oficiar la misa de homenaje.

El presidente del PP aragonés, Gustavo Alcalde, consideró que el acto de hoy "ha sido muy emotivo" y manifestó "todo nuestro cariño con los cientos, casi un millar de asesinados por el terrorismo y los miles de familiares y damnificados".

El presidente de los populares aragoneses consideró que el de hoy es "un día para reflexionar y ser conscientes de que frente a ETA no se puede negociar ni se puede hacer otra cosa que ganarles la batalla o pedirles que abandonen las armas sin compensación". Alcalde exigió que los terroristas "cumplan sus penas".

El dirigente conservador demandó al presidente del Gobierno central, José Luis Rodríguez Zapatero, "que deje de flirtear porque un Estado de Derecho no puede permitir que esta banda le marque una hoja de ruta" e insistió en que "con los terroristas no se dialoga".

SALLENT DE GÁLLEGO (HUESCA), 20 Ago. (EUROPA PRESS) -

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La AVT no olvida a los "verdugos" que asesinaron a dos guardias civiles en Sallent "ni los motivos" del atentado

El delegado de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) en Aragón, José Marco Jalle, afirmó hoy que la entidad no olvida a los "verdugos" de la banda terrorista ETA que asesinaron el 20 de agosto de 2000 a los agentes de la Guardia Civil Irene Fernández y José Ángel de Jesús Encinas en la localidad altoaragonesa de Sallent de Gállego (Huesca), donde hoy se les brinda un homenaje. Marco Jalle dijo que la AVT tampoco olvida "los motivos" del atentado.

Tras agradecer la participación de los vecinos y personalidades que acudieron, como la consejera de Ciencia del Gobierno de Aragón, Ángela Abós, en representación de todo el Ejecutivo, y del presidente del PP aragonés, Gustavo Alcalde, el delegado de la AVT en la comunidad autónoma indicó que los homenajeados "fueron asesinados por llevar un uniforme y por trabajar por el bien de Sallent, sus alrededores y sus gentes".

Para las víctimas del terrorismo, Marco Jalle reclamó "memoria, dignidad y justicia", tras lo que manifestó "nuestro orgullo de haber sido sus compañeros de Cuerpo, sus amigos, sus vecinos o, simplemente, sus conciudadanos". A los familiares de Fernández Perea y De Jesús Encinas, el delegado de la AVT les dijo que "no olvidamos a José Ángel, ni a Irene, ni a ninguna de las víctimas, que al igual que nosotros han sufrido el zarpazo del terrorismo".

"Quedarán en nuestra memoria las buenas personas que cayeron" y "tampoco olvidaremos a sus verdugos ni los motivos por los que destrozaron las vidas de familias enteras", continuó Marco Jalle.

Tras guardar un minuto de silencio, el miembro de la AVT en Zaragoza Pascual Grasa dio lectura a una carta abierta a los dos homenajeados, para quienes reclamó que su memoria "jamás sea olvidada" y recordó el trabajo que realizaban, destinado a que "cuantas personas viven en estos lugares, trabajan o vienen a disfrutar de su maravilloso entorno, encontraran en vosotros vuestra protección y ayuda".

"Con vuestra juventud y ánimo, estoy seguro de que teníais por delante muchos proyectos e ilusiones, truncados todos de manera cruel y sin piedad". Tras indicar que "nunca os olvidaremos, como tampoco a otros muchos que también perdieron su ida en otros lugares", Pascual Grasa alertó contra los "asesinos fanáticos e intolerantes que llevan a cabo sus horrendos crímenes bien premeditados, estudiados y calculados, sin importarles el ser humano ni la repercusión de sus hechos".

Por ello, "a través de la Justicia, exigimos el peso de la Ley, rechazando cualquier tipo de beneficios para los criminales, puesto que sus actos no son consecuencia de accidente o casualidad, así como de todos aquellos que les protegen y alientan, siendo también cómplices de sus criminales acciones".

Frente a los terroristas, "queremos y deseamos la Paz, luchando para erradicar toda lacra terrorista a través del Estado de Derecho y la Justicia, y para que nuestra convivencia sea pacifica y en Libertad", concluyó Pascual Grasa.

SALLENT DE GÁLLEGO (HUESCA), 20 Ago. (EUROPA PRESS) -

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Sallent recuerda a los agentes asesinados por ETA en medio de la división política ante la lucha antiterrorista

Sallent de Gállego ha recordado a los dos guardias civiles asesinados por ETA hace seis años. Sus familiares han recibido un año más el afecto de centenares de vecinos y visitantes. Diferentes representantes políticos se han dado cita en esta localidad oscense y han mostrado la división de los partidos ante la situación de la lucha antiterrorista.

Sallent de Gállego (Huesca) ha recordado este domingo a los guardias civiles Irene Fernández y José Angel de Jesús, asesinados por ETA en esta localidad hace exactamente seis años. Los familiares de ambos agentes han recibido un año más el afecto de vecinos y visitantes en un sencillo acto conmemorativo, que ha contado con el apoyo de la Asociación de Víctimas del Terrorismo. También se han dado cita representantes del Gobierno de Aragón y de las distintas fuerzas políticas aragonesas, que han mostrado sus diferencias de criterio respecto a la situación actual de la lucha antiterrorista. No obstante, todos ellos han coincidido en el hecho de que crímenes como el de Sallent no queden impunes.

Varios centenares de vecinos y visitantes de Sallent de Gállego y localidades vecinas se han dado cita esta mañana para recordar a los dos guardias civiles asesinados por ETA. Junto a ellos, tampoco ha faltado representación política, encabezada por la consejera de Ciencia, Tecnología y Universidad del Gobierno de Aragón, Ángela Abós, y el alcalde de Sallent, José Luis Sánchez. También ha asistido una nutrida representación del Partido Popular, encabezada por el presidente regional del partido, Gustavo Alcalde. CHA ha participado del acto con sus dirigentes comarcales en Alto Gállego y Jacetania, mientras que el PAR e IU no han enviado representación oficial, pese a que han mostrado su apoyo al acto. La Diputación Provincial de Huesca ha estado representada por su diputado José Miguel Pérez Pozo.

Sencillo y emotivo homenaje

Los actos han comenzado con una misa en la iglesia parroquial de Sallent de Gállego, que se ha llenado de familiares, amigos y compañeros de los asesinados, así como numerosos vecinos y visitantes de Sallent y de todo el Valle de Tena. El que fue párroco de Sallent de Gállego el día del atentado ha sido el encargado de oficiar la ceremonia. En su homilía, ha recordado la figura de Irene y José Ángel como víctimas de la maldad de los terroristas y ha pedido a sus familiares que no tengan miedo “de quien puede matar el cuerpo, pero no el alma”. También ha citado la lectura del profeta Isaías para pedirles que “sigan caminando con dignidad y elegancia” como muestra de “cariño y atención a esas personas que tanto queréis”.

Tras la misa, los asistentes se han trasladado al lugar del atentado, donde se había colocado una especie altar con flores e imágenes de los dos guardias asesinados. Los familiares de Irene y José Angel han colocado allí otros dos ramos en su honor y, a continuación, se ha leído un manifiesto a cargo del delegado de la AVT en Aragón, José Marco. En él ha recordado a los dos guardias y a todas las víctimas del terrorismo, siendo interrumpido en una ocasión por los aplausos del público. Marco ha señalado que “no les olvidaremos, ni a ellos ni a sus verdugos, ni los motivos por los que destrozaron familias enteras”.

A continuación, Pascual Grasa, víctima del terrorismo, ha leído una carta abierta a Irene Fernández y José Angel de Jesús, recordando la calidad humana y vocación de servicio, a la vez que ha exigido que “a través de la justicia”, recaiga sobre los asesinos “el peso de la ley”. Tras su lectura, se ha guardado un emotivo minuto de silencio con el cual han concluido los actos.

Distintas visiones políticas

Entre la representación política, ha habido unanimidad a la hora de reafirmar la condena a éste y todos los atentados terroristas, así como la necesidad de que los asesinos paguen por sus fechorías. Sin embargo, los matices se han hecho notar a la hora de analizar la situación actual de la política antiterrorista. Así, Ángela Abós ha recordado “el horror vivido” en Sallent en aquella jornada y ha indicado que “el Gobierno de Aragón suscribe todo lo que ha dicho aquí en relación con el terrorismo, las víctimas, sus familiares y la necesidad de explorar los caminos para que la paz sea posible”. En términos similares, se ha expresado el alcalde de Sallent, José Luis Sánchez, para quien “hay que alentar vías para que no se repitan estos actos y que los culpables paguen por ellos”.

Más contundente era la visión desde el Partido Popular, cuyo presidente regional, Gustavo Alcalde, se ha mostrado muy crítico con la situación actual de la política antiterrorista y la actitud del Gobierno central hacia ETA. Alcalde ha pedido al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, que no “claudique” ante los terroristas y acabe con ellos a través “del peso de la ley y no con atajos”. El presidente popular recuerda que Irene y José Angel “murieron por defender el Estado de derecho, la democracia y la libertad, por lo que la dignidad de su recuerdo nos obliga a que estas muertes no sean en vano”. Para Alcalde, el Estado de derecho se defiende en los tribunales y no “flirteando con los terroristas”.

Desde CHA, su representante comarcal, Angel Visús, ha manifestado la línea de su partido indicando que “hay que seguir guardando la memoria de las víctimas”. No obstante, cree que “sin mirar atrás, hay que mirar también hacia el futuro y la coyuntura del diálogo es la única posible para que la paz se instale en la sociedad”.

La AVT niega cualquier oportunismo

Desde la AVT, su portavoz, José Marco, ha indicado que un acto como éste debe servir para que “no se olvide a las víctimas, por qué murieron y quiénes los mataron. Por mucho que quieran diálogo y negociación, la voz de la calle allí está”. La AVT se ha sumado este año al homenaje que en todos estos años la localidad de Sallent ha rendido a los dos guardias asesinados, una actitud que desde algunos foros se veía con visos oportunistas.

Marco ha negado cualquier intención al respecto indicando que “mucha gente ha pensado mal, pero nada más lejos de mi intención hacer política porque nunca he hecho, no lo sé hacer y mi cargo me lo impide”. Según Marco, “la AVT en Aragón tenemos muy pocos medios y hacemos esto porque queremos ayudar a nuestros compañeros”.

Sobre la participación de la AVT en este acto, ha comentado que hace ya “un año y medio” que se puso en contacto con los familiares para proponerles que este año se diera más realce al homenaje, y que ellos aceptaron. Según explica Marco, si no lo habían hecho antes es porque hay muchas víctimas y familiares, como habría sido este caso, que en los primeros años “no aguantan la presión de tantos medios y políticos dando su apoyo, y querían más intimidad”.

Aragón Digital, 20 de agosto de 2006

EL PSOE DISPUESTO A PERPETUAR EL TRAUMA DE LOS NIÑOS VICTIMAS DE ETA

Mientras el PSE reconoce ya por primera vez de manera pública que el gobierno Zapatero va a excarcelar a los presos etarras vía indulto, el Colectivo de Víctimas del Terrorismo del País Vasco (COVITE) ha presentado un estudio en el que desvela que los hijos o descendientes de las víctimas de ETA pueden verse afectados desde el punto de vista psicológico si saben que los miembros de la banda terrorista que asesinaron a sus familiares salen de prisión, no cumplen su condena o acaban viviendo cerca del lugar donde perpetraron el crimen y reside el entorno del asesinado.


La idea de que los asesinos de los familiares de un menor están en la cárcel, han cumplido condena o que están muy lejos, puede generar seguridad ante el futuro, y ante el temor del niño a que un hecho similar pueda volver a pasar COVITE ha editado una guía para ayudar a las familias con menores a enfrentarse a esta tragedia.

En este sentido, esta guía, que lleva por subtítulo "¿Cómo murió papá?, ¿por qué mamá va en silla de ruedas?, ¿qué le pasó al abuelito?", el colectivo de víctimas vascas ofrece unas pautas para informar del trauma vivido a los descendientes de quienes han sufrido acciones terroristas. A este respecto, el manual afirma, en primer lugar, que "la trágica existencia del terrorismo ofrece unas realidades tan crueles que hasta un adulto bien formado se estremece ante la visión de imágenes de atentados y de víctimas heridas y asesinadas". Por este motivo, se apunta que "es conveniente que en la transmisión de información al niño lo que debe ser resaltado es lo esencial y no lo accesorio, es decir, que la muerte o la minusvalía tienen su origen en un hecho violento y éticamente malo". A este respecto, los autores de la guía añaden que, a la hora de relatar lo sucedido, "sobran los detalles y las precisiones e, incluso, puede ser bueno que haya informaciones que no apunten a toda la verdad, sino a parte de ella". Asimismo, COVITE remarca que "ante la pregunta 'inquietante' de dónde están los que mataron, una contestación tranquilizadora es decir que están en la cárcel, que han cumplido condena o que están muy lejos. Esa idea puede ser generadora de seguridad ante el futuro y ante el posible temor del niño a que un hecho similar pueda volver a pasar".

En esta línea, la guía ofrece extractos de lo que podrían ser conversaciones de un niño con sus padres o sus abuelos sobre las circunstancias del atentado que sufrió la familia, de las consecuencias que ha tenido y qué ha sucedido con los que causaron todo este mal. En concreto, el manual hace referencia a que un padre o un abuelo podría relatar lo sucedido a un niño aludiendo a que "existen algunas personas que actúan de forma tan mala y cobarde, que se han creído con el poder de quitar la vida a los demás. Y eso no lo debe de hacer absolutamente nadie. Por eso nunca tampoco nadie debe tomarse la justicia por su mano. A los que matan a otra persona, la policía los detiene y los lleva ante el juez para que cumplan su condena".

Todo este esquema se verá roto si el PSOE lleva adelante su plan de pactar con ETA a cambio de concesiones judiciales y políticas. “Si ETA abandona las armas definitivamente en lugar de declarar una tregua o un alto al fuego que no terminarían de cerrar la acción terrorista, habrá determinada gente que, aunque hubiesen cometido un delito, podrán ser indultados", ha declarado el secretario general del PSE-EE de Guipúzcoa, Miguel Buen.

Minuto Digital, 18 de agosto de 2006

Berriozar recuerda al subteniente Casanova y exige justicia frente a ETA

Berriozar recuerda al subteniente Casanova y exige justicia frente a ETA

Más de 300 personas abarrotaron ayer tarde la iglesia parroquial de San Esteban, de Berriozar, para participar en la misa en conmemoración del sexto aniversario del asesinato por la banda terrorista ETA del subteniente del Ejército de Tierra y vecino de la localidad Francisco Casanova Vicente. Los asistentes acudieron posteriormente a la ofrenda floral que tuvo lugar ante la «Puerta de la libertad», monumento a las víctimas del terrorismo, situada junto a la plaza Eguzki, y al V Encuentro de Jotas «Francisco Casanova», en homenaje al subteniente asesinado, quien fue integrante del grupo de jotas «Ecos de Navarra», de Berriozar, donde también lleva su nombre la Escuela de Música local.

En los actos tomaron parte la viuda del subteniente, Rosalía Sainz Aja, sus hijos Javier y Laura y el padre de su marido, Francisco Casanova. Además de por vecinos de Berriozar y por las autoridades, estuvieron arropados por otras víctimas del terrorismo como la presidenta de la Asociación Víctimas del Terrorismo, Maite Pagazaurtundua (hermana de Joseba), el delegado en Navarra de dicha Asociación, Salvador Ulayar (hijo de Jesús), Reyes Zubeldía (viuda de Javier Múgica) acompañada de su hija, María Carmen Pérez (viuda de Bonifacio Martín) acompañada de su hija, Ana Ortigosa (viuda de Julián Embid), Tomás y Ana Caballero (hijos de Tomás), las hermanas Sanz Biurrun (hermanas de Carlos) y Carmen Belascoáin (madre del niño Alfredo Aguirre).

La misa fue concelebrada por cuatro sacerdotes y presidida por el párroco local, Javier Aizpún, tomando parte en ella, en la parte musical, la Escuela de Jotas «Raimundo Lanas».

En la homilía de la misma, Javier Aizpún dijo que con la celebración eucarística se quería «recordar a Francisco Casanova y a todas las víctimas del terrorismo, especialmente a las víctimas del totalitarismo de ETA».

Afirmó que «la dignidad sólo es posible cuando se da la justicia y no se cae en el totalitarismo, una de las manifestaciones más tremendas del mal», equiparando en este sentido a Hitler, Stalin, el fundamentalismo islámico y ETA.

Tras señalar que la liturgia celebraba ayer la fiesta de Santa Teresa Benedicta de la Cruz, judía conversa que murió en un campo de concentración nazi, aseguró que una situación como la creada por el fascismo «se repite cada vez que la sociedad se deja llevar por el miedo ante el totalitarismo de otros». Apuntó asimismo que «la historia del nazismo nos enseña las consecuencias de no hacer frente al mal. Todo desembocó en la guerra más terrible del siglo XX y en los campos de exterminio, con una sociedad que miró para otro lado. Era una sociedad de la que se habían arrancado los valores cristianos».

A modo de conclusión, expuso dos planteamientos. El primero, «con el mal es peligroso negociar porque no está dispuesto a ceder. No busca sino imponerse. Hay que buscar el fin del terrorismo, pero con la justicia, no saltando sobre las víctimas ni negociando con la pistola sobre la mesa». Y que «debemos despertar. En nuestra mano está el que el mal sea vencido o se imponga».

Ofrenda floral

Al término de la misa, tuvo lugar una ofrenda floral ante el monumento «Puerta de la libertad». Tras un responso rezado por el párroco, Rosalía Sainz Aja, viuda de Francisco Casanova, agradeció a todos los presentes por su asistencia al acto en homenaje de todas las víctimas, «a las que no podemos devolverles la vida pero que estarán siempre en nuestro corazón».

A continuación, Maite Pagazaurtundua, refiriéndose a los familiares de Francisco Casanova, dijo que «os debemos el compromiso con la justicia y el compromiso de acabar con los que le mataron. Os debemos justicia y verdad, justicia, libertad y paz, sin pagar precios políticos ni morales a los asesinos». Además, se refirió a la actitud mantenida por los vecinos de Berriozar tras el asesinato y en los años siguientes y concluyó que «hacen falta muchos vecinos como vosotros para achicar espacios a los asesinos».

Por su parte, Salvador Ulayar, criticando la actitud del Gobierno con el llamado «proceso de paz», planteó que lo hay que tener presente es «la unidad del pacto antiterrorista, la ley de partidos y ni un paso atrás» y pidió la vuelta a la unidad de los partidos. «Las víctimas no queremos el final de ETA a cualquier precio. Es necesaria su derrota». Añadió que ETA «quiere pastorear el dichoso proceso, del que dicen que será reversible si no alcanzan sus aspiraciones».

Dijo finalmente que «las víctimas, como la familia del subteniente Casanova o el Ejército en el que servía «son el rostro golpeado de la democracia» y que «la mejor justicia que se puede hacer a las víctimas, como a cualquier ciudadano, es la justicia.

G.I. PAMPLONA.

Diario de Navarra, 10 de agosto de 2006

Concentraciones de las víctimas. A la luz o a la sombra

Dentro de un par de horas, se habrán encendido las luces en veintitantas ciudades. No las de las farolas, que para eso aún será pronto. Han de ser las concentraciones convocadas por la AVT las que iluminen el mapa urbano de España con la claridad de sus posiciones ante el terrorismo. Con la lucidez y la transparencia que perdió por completo el PSOE desde que está en el gobierno. O antes ya. Pues no ha hecho otra cosa que arrojar sombras. Algunas muy elocuentes. La espesura que ha creado con engaños, manipulaciones, falsedades, ocultaciones, ambigüedades y mentiras acerca de sus trapicheos con ETA es de tal densidad que será, como lo ha sido en ocasiones anteriores, poco menos que un milagro que estos actos, que unen de forma pertinente el recuerdo de Miguel Ángel Blanco con la repulsa a la claudicación ante quienes le asesinaron a él y a otro millar de españoles, encuentren respaldo entre los ciudadanos.


Los que vayan no lo harán, desde luego, porque todos los medios de comunicación nacionales, regionales y provinciales hayan publicitado la convocatoria siquiera con la cuarta parte del espacio que dedicaban a otras, no lejanas, como aquellas del Prestige y lo de Irak. Entonces, lo difícil era no enterarse de qué se preparaba. Ahora, si acaso, han metido la noticia en una página impar y bien abajo, no vaya a ser que incomode. En algunas ciudades, los delegados del Gobierno han metido su palito en la rueda de las víctimas, por si no fueran suficientes los escollos que en forma de Peces, de Manjón, de Broseta, de o tragas o te retiro la subvención, y de mil infamias, les han ido poniendo el gobierno del buen rollo y sus vendedores del elixir de la paz curalotodo. Un aparte: coincido con Girauta. El “buen rollo” es justo lo que me repele de la trouppe de Zetapé. No te pongas así, buen rollo, ¿eh? Es la expresión favorita de los caraduras. De los que están abusando o piensan abusar.

Si resulta casi milagroso que el opio de la paz, que distribuyen gratis el gobierno y sus aliados, no haya adormecido a todo el mundo, también lo es que unas asociaciones pequeñas y de pocos medios hayan logrado movilizar tantas veces a tantas personas. Lo atribuyen por ahí a la ayuda del Partido Popular, que vendría a ser la mano negra que mueve los hilos con el único y pérfido fin de desgastar al gobierno. Desde luego, no le está vedado a la oposición hacer tal cosa. Zapatero y su farándula errante no sólo lo hicieron: es que no salieron del manifestódromo durante la anterior legislatura. Pero si el PP, con su aparato de organización y sus setecientos mil militantes, se hubiera volcado en el respaldo a la causa de las víctimas y en contra de las cesiones a la ETA, no habría, parafraseando a Celia Cruz, calle para tanta gente.

El caso es como co-organizadora de una de las concentraciones de hoy, puedo decir y digo que no hemos visto al PP por parte alguna. No le hemos pedido nada ni le hemos avisado oficialmente. Nadie de ese partido ha llamado para preguntar. Si van algunos dirigentes, si acude algún concejal, estarán entre la gente, sin más. Aquí y allá, irá la plana mayor, pero barrunto que eso será la excepción. Si fuera cosa de los partidos que se dicen de izquierdas, éstos echarían el resto. Pero se diría que muchos PPs locales y regionales están en otra. Como si lo que ocurre hoy en España no formara parte de su circunscripción. Ay, cuánto les cuesta nadar a contracorriente y batirse por algo que no han de inaugurar cortando una cinta ante las cámaras. Pues si no espabilan, que los espabilen. No queda mucho tiempo. Es a la luz o a la sombra.

Cristina Losada

Libertad Digital, 12 de julio de 2006

Muñoz Cariñanos, asesinado por la ETA

Mi nombre es Macarena. Soy hija del Coronel Médico Antonio Muñoz Cariñanos, asesinado por la ETA el 16 de octubre de 2000, en Sevilla. Estoy hoy aquí porque el presidente del gobierno ha tomado una gravísima decisión. Por eso me dirijo a él.

Señor Rodríguez Zapatero: Mi padre era médico. Una tarde, mientras pasaba consulta, dos asesinos de la ETA acabaron con su vida, delante de sus pacientes. Le metieron seis tiros. No sólo acabaron con su vida, sino con la esperanza de muchos enfermos de cáncer. Porque, Sr. Presidente, mi padre era una eminencia en la lucha contra el cáncer.

Mi familia y yo nunca olvidaremos cómo la gente de Sevilla se echó a la calle aquel 16 de octubre para ayudar a capturar a los asesinos. Armados de valentía, lo consiguieron. Gracias al valor de todos esos sevillanos se hizo posible que los asesinos de mi padre, hoy cumplan su castigo. Precisamente porque sabemos mejor que nadie el dolor que es perder a quien te ha dado la vida, y porque no queremos que nadie más sufra la barbarie terrorista, deseamos con todas nuestra fuerzas el fin de la violencia.

Señor presidente, rechazamos la violencia tanto o más que nadie. Y precisamente porque hemos renunciado a la venganza en la confianza de que se haga justicia, estamos más legitimados que nadie para decir alto y fuerte que queremos el fin de la violencia. Y es que lo que usted nos ofrece no es la paz, Sr. Rodríguez Zapatero. Ni mucho menos. Cualquier persona con sentido común se da cuenta de ello.

Al parecer usted va a negociar con los asesinos el traslado de los presos a las cárceles vascas y el cambio de la ley para que el gobierno vasco les aplique el tercer grado y salgan a la calle. ¿Es ése su sentido de la justicia, Sr. Rodríguez Zapatero?
Lo que usted llama la "paz" se va a traducir en que dentro de poco tiempo los asesinos de mi padre se permitan el lujo de mirarme a los ojos de la misma forma en que los asesinos de Miguel Ángel Blanco han mirado a su madre y a sus restantes familiares durante estos días de juicio. Con esa nauseabunda mezcla de chulería y repugnancia por la vida ajena.

Señor Presidente, usted dice que hay que mirar a los ojos a los terroristas. ¿Es ésa la mirada de los terroristas la que usted nos invita a disfrutar? Lo siento mucho, Sr. Rodríguez Zapatero, los españoles tenemos dignidad. Pedirle a la gente que miremos a los ojos a esa gentuza nos parece indecente.

Señor Zapatero, es cobarde ser duro con los que, como nosotros, no tenemos más arma que nuestra palabra, y en cambio blando con los de las pistolas. Esa cobardía nos dolería de cualquier otra persona, pero nos resulta profundamente humillante en la persona de quien nos debería representar.

Señor Zapatero: la paz de los presos a la calle es la paz de la humillación, la paz de la victoria del terror y la paz de la rodilla en la tierra.

Yo no entiendo de política, no tengo ni he tenido nunca carné de ningún partido político.
Pero, Sr. Zapatero, tengo la sensación de que es usted rehén voluntario de los terroristas, y que hará lo que le pidan, porque si a los terroristas se les ocurriera mañana entrar en una consulta médica y pegarle seis tiros a otro médico, como le hicieron a mi padre, seguramente usted dejaría de ser presidente del gobierno.

Acabo ya, pero antes, Sr. Rodríguez Zapatero, quiero leer lo que en su programa electoral usted nos prometió. Leo textualmente: "Rechazamos cualquier negociación que implique el pago de un precio político democrático por el fin de la violencia". Le exigimos que cumpla su palabra y que los asesinos cumplan íntegramente las condenas que les han sido impuestas. No nos resignaremos jamás a vivir de rodillas.
Espero su contestación, señor Presidente.

Macarena Muñoz - Sevilla