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Foro El Salvador

Observatorio del nacionalismo vasco

Escalón a escalón

El pasado martes Patxi López no anunció solo una futura reunió con la izquierda abertzale, abrió una puerta a una nueva fase política. La reacción del Partido popular avala paradójicamente la estrategia de Rodríguez Zapatero.El anuncio de una próxima reunión del PSE con la izquierda abertzale ha sido el aspecto de las declaraciones de Patxi López más des- tacado por medios de difusión y políticos. Pero sus palabras ­medidas y cuidadosamente elegidas­ tuvieron un hondo calado político que va mucho más allá. Patxi López abrió la puerta a «pasar de los contactos actualmente existentes a una fase de negociaciones incluyentes tendentes a construir un proceso de diálogo multipartito en Euskadi que permita ampliar los consensos políticos, asentar la convivencia y alcanzar acuerdos sólidos sobre la construcción del futuro de nuestro país superando así los conflictos del pasado». Y el líder del PSE reconoció que, para ello, la izquierda abertzale «es un interlocutor necesario». Esa apuesta por subir ya un peldaño en la escalera del proceso se vio corroborada al día siguiente por el propio presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, cuando afirmó en el Congreso que «no haber llegado a la paz no impide que el diálogo político empiece». A buen seguro, las matizaciones que hizo ayer sobre que ese diálogo se produce ya todos los días se las habrá llevado el viento en unas semanas, y quedará de fondo la idea original de que es necesario que los partidos vascos se pongan ya a buscar en serio las bases sólidas para la constitución una mesa de diálogo multipartito, que será simultánea a la vía entre el Gobierno y ETA. El pacto ya estaba roto Lo más probable es que para cuando una delegación oficial del PSEy otra de Batasuna se reúnan, el encuentro se tome con absoluta naturalidad, quedando despejado el camino a la negociación entre partidos. Se observa que Zapatero mantiene una estrategia de lanzar una idea, dejar que se produzcan reacciones, y matizarla y contramatizarla durante un tiempo, para que la opinión pública la vaya digeriendo. El PP ha reaccionado con extraordinaria virulencia al anuncio de Patxi López. Ha dicho que un encuentro de esas características deja «liquidado, triturado y tira por la ventana» el llamado Pacto Antiterrorista. Bien. Miremos al retrovisor. El PP anunció que daría por roto el pacto el 19 de febrero de 2004, tras trascender la reunión de Carod-Rovira con ETA, si el PSC mantenía su coalición con ERC. El PP dio por roto el Pacto en abril de 2005 por no haber ilegalizado a EHAK. Un mes después, el PP calificó de «torpedo en la línea de flotación» del Pacto la resolución del PSOE que abría la posibilidad de dialogar con ETA. En julio, el PP acusó a Zapatero de haber roto el Pacto y haber propiciado así un resurgir de la kale borroka. Y en setiembre dijo que el Gobierno había roto el Pacto y «enterrado la Ley de Partidos». Sin olvidar que en el anterior Debate del Estado de la Nación Rajoy acusó al presidente de «traicionar a los muertos». Es decir, a pesar de sus duras declaraciones iniciales, el PP acaba acomodándose a las nuevas situaciones. Lo que avala la estrategia de Zapatero. Imaz, a rueda del PSOE El presidente del EBB, Josu Jon Imaz, tuvo ayer su primera intervención pública tras el anuncio de López y las palabras de Zapatero, y lo hizo para sumarse a la idea del presidente de que «la negociación política» puede comenzar antes de que acabe la violencia. Imaz también evidenció que el PNV había hecho suyo el problema del PSE de sentarse en una mesa con una formación ilegalizada y lo compartía como «obstáculo» para su constitución. Y su apuesta no era convencer al PSE de que se sentara, sino esperar plácidamente a que se diera una solución. Imaz volvió a urgir pasos en el terreno «técnico-político» como la legalización de Batasuna y un acercamiento de presos, que evidentemente resultan necesarios, pero la otra cara de la moneda fue poner condiciones a la mesa. Manchar de pintura sedes de partidos o denunciar el «apartheid político» piden el diálogo resolutivo. Sin embargo, mantener en la ilegalidad, procesar o encarcelar a dirigentes de Batasuna son «dificultades para llevar a cabo una vida política normal», lo que para el PNV no pasa de ser «una contradicción» con el momento actual político. - Iñaki IRIONDO

Gara, 2 de mayo de 2006

La Sección 14 y la Audiencia Nacional

La Policía francesa detuvo ayer a dos presuntos militantes de ETA en un «control rutinario» a las afueras de Burdeos. Estos arrestos se suman a la operación policial desarrollada, el pasado martes, en Lapurdi y Nafarroa Beherea, a resultas de la cual tres ciudadanos vascos, Jon Oihenart, Ainara Goñi y Beñat Trounday, tras permanecer incomunicados en dependencias policiales en Baiona, ayer fueron trasladados a París. El intento del Gobierno francés de mantenerse al margen del proceso político que se abre en Euskal Herria salta por los aires cuando, transcurridos dos meses desde que ETA hiciera público su alto el fuego permanente, la única aportación palpable de París a los nuevos tiempos pasa por activar a su «sección 14 antiterrorista». Desde ese tribunal especial, la juez Laurence Le Vert ha recurrido a una rogatoria de 2003 para ordenar a la Policía el arresto de tres ciudadanos en Hendaia, Ziburu e Izturitze. Las detenciones, producidas en la víspera de la comparecencia en la Audiencia Nacional española de ocho representantes de Batasuna, dibuja un cuadro de similitudes, con dos estados que se resisten a prescindir de los instrumentos que han utilizado durante décadas sin haber logrado el objetivo de hacer desaparecer el conflicto político que afecta a Euskal Herria. De ahí que no sea de recibo aludir a «cuestiones coyunturales» para explicar actuaciones judiciales y policiales que no van en la dirección de posibilitar un proceso democrático en Euskal Herria que, para llegar a buen puerto, debe garantizar que los ciudadanos de Euskal Herria no estén sujetos al «tutelaje» permanente de las fuerzas de seguridad, a fin de que, sin injerencias externas, puedan acordar el estatus que quieren para su país. Por lo tanto, no es la de la renuncia a la razón de la fuerza por parte de los estados una cuestión secundaria, ni un tema a postergar en la reflexión global sobre el proceso político, sino más bien una cuestión a tener muy presente. La decisión de no adoptar nuevas medidas contra los mahaikides de Batasuna ­salvo en el caso de Joseba Permach­ no debe hacer olvidar que estas personas tienen una permanente espada de Damocles sobre sus cabezas (fianzas, citaciones pendientes...) y continúan con las mismas dificultades para ejercer su actividad política, pese a ser interlocutores necesarios. La noticia que la sociedad vasca espera es que no vuelvan a pisar más la Audiencia Nacional española. -  Editorial de Gara, 2 de junio de 2006

 

Las condiciones que impone la prensa

La declaración de intenciones de Patxi López, ratificada por ZP, ha puesto de los nervios a los más egregios representantes de la derechona periodística. Se pueden imaginar las burradas de ayer en “La Razón”, “Abc” o “El Mundo”. Sin embargo, tenía más enjundia el editorial compartido que publicaban “El Diario Vasco” y “El Correo Español”, en el que, en el intento desesperado por darle la vuelta a una realidad que les disgusta, sentenciaban que «es a la izquierda abertzale a la que corresponde realizar todo el esfuerzo para recuperar su legalidad. Es la izquierda abertzale la que tiene que librarse de su dependencia de ETA y cumplir con los requisitos legales para inscribirse como formación comprometida en desarrollar su acción política sin solapamiento alguno con el uso de la violencia y la coacción». El problema es que hicieron una legalidad a medida, como un sastre cose un traje, para dejar a la izquierda independentista fuera del juego. Ya lo verán. Insistía el editorialista: «La Ley de Partidos nació con la vocación de eliminar los resquicios de permisividad que la legalidad dejaba a la connivencia entre el terrorismo y el ejercicio público de la política y ha acreditado su eficacia al hacer inviable una estrategia de esta naturaleza. Pero el abismo que separa a la izquierda abertzale de los valores de la democracia no podría salvarse mediante su mera inscripción en el registro de partidos. Es imprescindible que lleve aparejada la renuncia de los herederos de Batasuna a todo argumento ventajista que apele al riesgo del retorno a la etapa del terror. Sólo así podrá la sociedad democrática confiar en que asumen el papel de representantes de una parte de la voluntad política de los vascos». Y ahora veremos quién juega con ventaja y pide al contrario que renuncie a ganar: «la izquierda abertzale debería comprender también que resulta vana su pretensión de soslayar el vigente marco de autogobierno para dibujar sobre él una quimera políticamente inexistente y socialmente inalcanzable como la Euskal Herria de los siete territorios (...). No bastará con que la izquierda abertzale recorra la trágica distancia que separa a la barbarie y al totalitarismo de la libertad. Resulta imprescindible que transite de la irrealidad que genera el fundamentalismo al sentido común que exige la convivencia en una sociedad plural incardinada en una realidad igualmente diversa como la española». O sea, que diga lo que le gusta oír al editorialista. ¡Mira que cuco! – Maite SoroaGara, 2 de junio de 2006 

El PSOE respalda el anuncio de Patxi López de que se reunirá con la izquierda abertzale: Batasuna estima que la iniciativa del PSE es un avance importante

Zapatero no descarta que el «diálogo político» coincida en el tiempo con la negociación con ETA
Como «paso adelante importante» ha definido Batasuna la disposición del PSE a pasar de la fase de relaciones a la de negociaciones. El PSOE respaldó ayer la iniciativa anunciada por Patxi López, que incluye una próxima reunión con la izquierda abertzale, y el propio José Luis Rodríguez Zapatero dijo en el Congreso que «no haber llegado a la paz no impide que el diálogo político empiece». La voz disonante fue la del PSN de Carlos Chivite, quien alegó que la situación en Nafarroa «es diferente».
 Batasuna respondió ayer de forma positiva a las declaraciones realizadas por el secretario general del PSE, Patxi López, en las que anunció la necesidad de entrar ya en «una fase de negociaciones incluyentes tendentes a construir un diálogo multipartito», y para la cual, por primera vez, reconoció como interlocutor «necesario» a la izquierda abertzale, con la que mantendrán una reunión oficial próximamente. El portavoz de Batasuna, Arnaldo Otegi, definió como «paso adelante importante» las declaraciones realizadas por el PSE, y extendió al PSN y al PSF la invitación para que en las semanas futuras se comprometan también con el proceso político. Similares términos empleó el mahaikide Joseba Permach al valorar el «paso positivo» del PSE, «una buena noticia que nos tiene que alegrar a todos», ya que a su juicio el PSE ha estado hasta ahora «evitando» el inicio de la fase de negociación. Antes de ahondar en los contenidos destacables de las declaraciones de Patxi López, el mahaikide de Batasuna destacó el hecho de que el PSE haya afirmado que «es en Euskal Herria donde hay que dar pasos sustanciales» y adquirir compromisos para la resolución del conflicto político. A juicio de Joseba Permach, las declaraciones del secretario general del PSE suponen «un paso importante» por la inclusión de tres ideas reseñables: Que hable «por fin» de la existencia de un conflicto «que tenemos que solucionar entre todos», que subraye la necesidad de pasar de una fase de diálogo a una fase de negociación política «incluyente» con la creación de una mesa multipartita, y que, para ello, reconozca el carácter de «interlocutor necesario» de la formación independentista, anunciando además la intención de reunirse de «forma oficial» con la izquierda abertzale. El mahaikide de Batasuna mostró además su voluntad para que el paso realizado por el PSE «sea irreversible» y también, para que en las próximas semanas, se pueda extender tanto al PSN como al PSF. Permach realizó un llamamiento expreso a estas dos formaciones para que también apuesten por el diálogo y la negociación. La formación independentista hizo hincapié en la urgencia de la constitución de la mesa para la negociación política, y emplazó para ello a todos los agentes sociopolíticos del país. Permach recordó que durante los últimos días han definido como «situación grave» el estado actual del proceso, en el que las actuaciones judiciales contra la izquierda abertzale han permanecido latentes o las detenciones no se han interrumpido. Permach, que hoy debe comparecer junto a otros tres mahaikides en la Audiencia Nacional, resaltó la imposibilidad de emprender una negociación política si no existe una «igualdad de condiciones». «Es fundamental que se paralicen las agresiones para que este proceso político se dé en igualdad de condiciones», señaló Permach, quién llamó a la ciudadanía a «invertir en el proceso» y a que participe en la jornada de movilización y protesta convocada para mañana y la manifestación nacional del sábado en Durango en denuncia de las agresiones contra la izquierda abertzale y el inicio del proceso. Reunión en Bruselas Por otra parte, los mahaikides de Batasuna Joseba Alvarez y Haizpea Abrisketa comparecieron ayer en Bruselas, donde dieron a conocer ante los medios de comunicación europeos la lectura que la formación independentista realiza sobre la situación política actual. Alvarez señaló que después de dos meses desde que la organización armada ETA decretara el alto el fuego permanente existen obstáculos para avanzar en el proceso. Y entre los más inminentes destacó la comparecencia de ocho mahaikides de la formación en la Audiencia Nacional y tildó de «muy grave» la actitud del Gobierno español. Previamente, se reunieron con representantes del Sinn Féin irlandés, el Vansterparteit sueco, el Partido Socialista holandés, el Vasemmistoliitto finlandés, el Partido Comunista Portugués, el Partito dei Comunisti Italiani, ERC, el Partido Comunista de Bohemia y Moravia, el Partido Comunista Francés y el N-VA flamenco. Por su parte, ANV también se congratuló por las palabras del secretario general del PSE, Patxi López, pero advirtió que «sus palabras quedarían en suspenso de continuar con las actuaciones represivas». Al igual que Batasuna, ANV emplazó a participar en las movilizaciones de los próximos días.  Gara, 1 de julio de 2006

Dos rarezas en el discurso del PNV

Josu erkoreka tuvo la intervencion que cabía esperar, pero sorprendió en algunos pasajes.Al portavoz del PNV, Josu Erkoreka, volvió a tocarle hacer de despertador del debate, iniciando su discurso con más diputados fuera que dentro del hemiciclo. Su intervención se ajustó a los cánones clásicos de su partido: defensa de la paz, crítica a ETA, reivindicación del derecho a decidir incluido el cambio de marco, demanda de que el actual se llene de contenido mientras no sea alterado, y defensa de los diversos acuerdos alcanzados con el Gobierno en lo que va de legislatura. Sin embargo, el arranque de la intervención de Josu Erkoreka resultó inusual. Quiso «responder a las insinuaciones que en tono acusatorio han sido proferidas desde la izquierda abertzale», con comentarios como «tantos viajes a Madrid», «tantos acuerdos con el PSOE»... Lo consideró contradictorio con que ahora «se jacten de llevar seis años hablando con el PSOE sin interrupción alguna y con una interlocución creciente y expresen su disposición a negociar con el Gobierno, mientras, por otra, nos reprochan a nosotros el hecho de mantener una interlocución que ellos desean para sí». Y lo curioso es que semejante inicio del discurso no obedecía siquiera a ningún aspecto de última hora, como pudiera ser el anuncio de Patxi López, sino que había sido preparado con anterioridad, puesto que el diputado José Ramón Beloki ya anunció el martes que ésas serían las primeras palabras del portavoz del PNV. Pero la respuesta-reprimenda de Erkoreka a la izquierda abertzale parte más de un cliché que de la realidad. Es cierto que desde la izquierda abertzale se ha criticado la trayectoria pactista del PNV, pero no por el hecho de pactar sino por los contenidos de los pactos, que este sector político ha considerado que anteponían los intereses partidistas y económicos del PNV a las necesidades de Euskal Herria. El otro punto insólito de la intervención del portavoz del PNV fue su insistencia en aclararle al presidente del Gobierno español que por ellos podía ahorrarse el volver al Congreso para anunciar el inicio del diálogo con ETA. Y no era por despecho de que Zapatero hubiera adelantado la noticia en un acto de partido en el BEC. Daba la impresión de que había algo más de fondo. Podría incluso pensarse que el PNV no deseaba que ese punto volviera al Congreso porque cree que puede darle a ETA un protagonismo que prefiere evitar. Resulta llamativo que un partido de la fortaleza y tamaño del PNV, imprescindible para acordar el futuro de Euskal Herria y que cada día insiste en que en 1979 no se equivocó, a veces dé estas muestras de inseguridad ante la trayectoria de la izquierda abertzale. - I.IriondoGara, 1 de junio de 2006

El momento de entrar de lleno en una nueva fase

«Es necesario pasar de los contactos que actualmente existen a una fase de negociaciones incluyentes que nos encaminen a construir un proceso de diálogo multipartito en Euskadi (...). Reconocemos que la izquierda abertzale es un interlocutor necesario (...). El PSE va a trabajar con el conjunto de fuerzas políticas vascas en la búsqueda de unos principios comunes para hacer viable el diálogo político en los próximos meses. (...) En la reunión que mantengamos con la izquierda abertzale tendremos la oportunidad de trasladarles estas consideraciones».

Las implicaciones de estas palabras, pronunciadas anoche por Patxi López, tienen un profundo calado político. Y a nadie se le escapa que pronunciarlas, es decir, aplicar el sentido común, era ya inaplazable, porque la presión constante sobre Batasuna y el incumplimiento sistemático por parte del Gobierno español de las medidas básicas para crear el clima de confianza necesario que dé credibilidad al proceso y que permita que todos, sin exclusiones ni injerencias, puedan trabajar para que en Euskal Herria eche a andar un verdadero proceso democrático, habían llevado la situación a un punto insostenible que provocó una reacción contundente por parte de la izquierda abertzale. La declaración de Patxi López pone el foco en varios de los temas sustanciales, y arroja luz sobre ellos.

Debe activarse ya, sin más excusas por parte de nadie, el camino que desemboque en una mesa de resolución del conflicto ­López aceptó ayer explícitamente la existencia de un conflicto, reconocimiento que, aunque pueda parecer obvio, no es baladí­, debe ponerse ya en marcha el proceso democrático en Euskal Herria. El PSE, y lógicamente también el PSN y el PSF, han de participar de lleno en esa dinámica. Y otro tanto debe hacer el resto de agentes de este país, incluidos quienes hasta el momento parecen apostar por retrasar ese tránsito.

En el proceso tienen que poder participar con todas las garantías todos los agentes, lo que implica, como mínimo, una legalización de facto de Batasuna, interlocutor necesario, y el anuncio público de Patxi López de que su partido se reunirá con la izquierda abertzale es, sin duda, un paso importante en ese camino. Las palabras del líder del PSE llegaron justamente en vísperas de la comparecencia, una vez más, de ocho dirigentes de la izquierda abertzale ante la Audiencia Nacional. Es, obviamente, un sinsentido, y claramente una contradicción que debe resolver el Estado español. En todo caso, es ciertamente positivo, y desde luego necesario, que el PSE, al igual que el PSN, comience a actuar como un partido de Euskal Herria, no como una mera correa de transmisión de La Moncloa o del PSOE. Y es inaceptable que la Fiscalía, en primer término, y el juez Grande-Marlaska, azuzando el fuego después, hayan citado (y activado nuevas y más graves acusaciones) como imputados a ocho miembros de la Mesa Nacional de Batasuna.

Es de mero sentido común que el camino de la solución integral no puede edificarse con esas bases. No sería de recibo, ni aceptable para nadie que realmente apueste por abrir un proceso democrático en este país, que esos ocho ciudadanos no puedan regresar a Euskal Herria tras el injustificable paso por el tribunal especial español, paso que debe quedar en un trámite a olvidar y desterrar. Lo contrario sería muy grave.

Es el momento de pasar a la fase del debate democrático en Euskal Herria, de fijar las bases para la negociación y el acuerdo y, desde luego, de desactivar los mecanismos represivos ­a las citaciones de hoy y mañana deben sumarse las detenciones de tres ciudadanos por la Policía francesa, ayer, en Lapurdi y Nafarroa Beherea­ que pueden impedir avanzar en el camino. -

Editorial de Gara, 31 de mayo de 2006 

Batasuna llama a responder a "los ataques político-judiciales" creando la mesa de partidos

La abogada y "mahaikide" de Batasuna Jone Goirizelaia ha instado a los agentes políticos, sindicales y sociales vascos a responder a la citación en la Audiencia Nacional española de ocho dirigentes de la formación abertzale con la creación de la mesa de partidos, con el objetivo de que "el proceso no se frustre". BILBO-. Jone Goirizelaia ha calificado de "muy graves" estos hechos y ha destacado que deben poner "en alerta roja" a la sociedad vasca "y encender la bombilla" sobre la necesidad de reaccionar. A su juicio, la puesta en marcha del foro multipartito "es la única forma de que el proceso no se frustre". La letrada ha recordado que Batasuna cree que "es posible" crear la mesa de partidos, pese a las detenciones y "los ataques judiciales-políticos" contra la izquierda abertzale y ha subrayado que representantes de la formación abertzale pueden ser encarcelados, pese a que Arnaldo Otegi forma parte de su grupo de interlocución en la negociación. No obstante, ha recalcado que "lo importante no es tanto la persona", sino que estas acciones judiciales "quieran obstaculizar la puesta en marcha de esa mesa", porque eso supondría impedir "el proceso en sí mismo". Preguntada por si han barajado la posibilidad de no acudir a la citación ante la Audiencia Nacional, ha respondido que "eso no es lo importante", sino "contextualizar el momento político en el que se dan las citaciones". Momento muy graveEn esta línea, ha recordado que se ha abierto una nueva etapa y Batasuna "ha dado pasos, plantea acuerdos, compromisos y la necesidad de crear esa mesa", mientras que "el Estado español, a través del Partido Socialista, ha respondido con un ataque directo a Batasuna y al proceso". "Por eso creemos que es un momento político muy grave y pensamos que la respuesta a esa agresión, no sólo a las personas que van a declarar sino al proceso en sí mismo, es ponerlo en marcha haciendo y formalizando la mesa de partidos", ha añadido. Jone Goririzelaia ha recordado también que el juez Grande-Marlaska ha citado a ocho mahaikides a instancias de la Fiscalía, "que está supeditada" a las directrices del Gobierno del PSOE.La abogada considera que, "visto lo sucedido" cuando se ha citado a declarar a dirigentes de Batasuna y la actuación de las acusaciones, "que han solicitado siempre medidas cautelares de prisión", es "bastante probable" que se ordene su encarcelamiento. "Hay bastantes probabilidades de que puedan terminar en prisión o con unas fianzas muy importantes que también eludan la prisión, pero después de depositarlas", ha opinado. Por último, ha pedido que "cesen estas agresiones" contra la izquierda abertzale porque sólo pretenden "condicionar el proceso" y dilatar en el tiempo la puesta en marcha de la mesa de partidos.  Gara, 30 de mayo de 2006

Oportunidad para despejar incógnitas

Resultaba artificial pretender encarar un pleno de política general en el Congreso de los Diputados sin abordar la cuestión más trascendental del actual momento y que marcará, para bien o para mal, el futuro de Euskal Herria y también del Estado español: el alto el fuego de ETA y el proceso de normalización democrática. Se había anunciado el intento de pasar de puntillas sobre este tema ­para no reabrir heridas entre el Gobierno y el PP­ pero Mariano Rajoy ya avisó ayer que lo introducirá en su discurso. Habrá que quedar a la espera de escuchar qué dice al respecto el presidente español en un marco más solemne que el BEC. Además, la vida política estará marcada estos días ­y es de esperar que no quede como un lastre mayor­ por la citación de ocho dirigentes abertzales a declarar en la Audiencia Nacional española. De todas estas cosas habló ayer, a modo de aperitivo, José Luis Rodríguez Zapatero en la radio pública catalana. Sobre la citación judicial, impulsada por la Fiscalía, que puede acabar con parte de la dirección de Batasuna y de su interlocución en la cárcel, el presidente del Gobierno español dijo que «esa acción de la Justicia puede tener un carácter coyuntural frente a un proceso de fin de la violencia». Resulta llamativo con qué alegría califican algunos que otros puedan ser encarcelados. Zapatero conoce perfectamente la gravedad de lo que los próximos días se dirime en torno a estas citaciones y su trasfondo político, y que eso no se resuelve con declaraciones manidas. El presidente también expuso el temario que su Gobierno llevará al diálogo con ETA: «el proceso para que deponga definitivamente las armas, para que se disuelva como organización y el futuro de sus integrantes». De nuevo nos encontramos ante una frase hecha para llenar titulares, pero que resulta vacía si no se especifica más su contenido, puesto que queda a expensas de qué pide ETA ­una organización política con más de cuarenta años de existencia­ para deponer las armas, para su eventual disolución y sobre el futuro de sus militantes; y, además, queda por saber también qué está dispuesto a ofrecer el Gobierno español. Y, sobre todo, todavía queda por conocer si Rodríguez Zapatero es consciente de que el conflicto político que tiene ante sí, y que cree manejar con precisión, trasciende a ETA y tiene su núcleo en el reconocimiento de que la ciudadanía vasca será quien libre y democráticamente decida su propio futuro. Hoy dispone de otra oportunidad para despejar incógnitas que llenan de incertidumbres el horizonte. - Gara, 30 de mayo de 2006