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Foro El Salvador

Observatorio del nacionalismo vasco

Ibarretxe asegura que el objetivo de la mesa será pactar el ejercicio del derecho a decidir

Una vez de que en junio en el Congreso de los Diputados se produzca la «verificación ética» del alto el fuego, el lehendakari Juan José Ibarretxe considera que habrá llegado el momento de hacer «la verificación democrática en Euskadi», para lo que después del verano debería comenzar un diálogo multipartito que fijara las bases metodológicas de una mesa de partidos, cuyo objetivo sería «el reconocimiento de este pueblo para decidir libremente su futuro y cómo pactamos su ejercicio». El acuerdo sería sometido a consulta y después se vería «cómo se incorpora eso a la normativa jurídica».

GASTEIZ

Juan José Ibarretxe dice tenerlo muy claro: «Normalización política supone alcanzar un acuerdo sobre el reconocimiento del derecho del pueblo vasco a decidir y sobre de qué manera pactamos el ejercicio de ese derecho». Ese es el gran acuerdo que se debe alcanzar en la mesa de partidos y que después ha de ser sometido a consulta de la ciudadanía.

En ese esquema no cabe que el acuerdo pase por Madrid para ser «cepillado» ­según la terminología empleada por Alfonso Guerra­. A algunos medios les sorprendió esta metodología en la que incluso vieron un salto sobre la legalidad actual.

El lehendakari se esforzó en explicar que lo que ocurre es que el acuerdo de la mesa de partidos no sería un texto normativo, como una reforma del Estatuto, que ha de ser llevado a las Cortes españolas para su aprobación. Sería un acuerdo político entre los partidos sobre el derecho a decidir y su ejer-cicio que se sometería a la consulta de la ciudadanía. Si se aprobara, luego ya tendría que pactarse «de qué manera se incorpora eso a la normativa ju-rídica».

Tiempos

Después de haberse entrevistado con el presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, y con todos los partidos políticos ­salvo el PP que se autoexcluyó pero que «sigue teniendo la puerta abierta»­, Ibarretxe cree que a la vuelta del verano puede afrontarse el diálogo multipartito.

Según el calendario propuesto por el lehendakari, después de que a finales de mayo o en junio se realice «la verificación ética» del alto el fuego de ETA, llegará la hora de «la verificación democrática en Euskadi». El objetivo del diálogo será fijar el procedimiento, el método de toma de decisiones y la composición de la mesa, de forma que cuando los partidos se sienten a hablar sea para adoptar acuerdos.

Ibarretxe señaló que sería «necesario» que el PP participara en dicha mesa, pero que «no es imprescindible».

En la mesa, las decisiones deberían adoptarse, a su entender, «por mayorías amplias», pero sin conceder a nadie la capacidad de veto.

Ambito geográfico

En ese esquema de trabajo, el lehendakari se atribuye el papel de «alimentar espacios de diálogo» y «ayudar al proceso».

En cuanto al ámbito geográfico de su propuesta, Juan José Ibarretxe respondió que «yo soy lehendakari y por lo tanto estoy en el ámbito de lo que son los ciudadanos de Araba, Bizkaia y Gipuzkoa. Es evidente que existen otros territorios vascos y es evidente, también, que hay una institucionalización desde un punto de vista jurídico y político. Pero cuando yo hablo con los partidos políticos estoy hablando en el ámbito de Araba, Bizkaia y Gipuzkoa, sin perjuicio de que el reconocimiento del derecho a decidir que como pueblo tenemos corresponde al conjunto del pueblo vasco. Por lo tanto, corresponde a los partidos establecer también de qué manera quieren incorporar al diálogo todas las sensibilidades».

Percha jurídica

El reconocimiento del derecho a decidir y el pacto de su ejercicio no es, para el lehendakari, un problema jurídico sino de voluntad política. A su entender, el «amparo y respeto» que la Constitución española concede a los derechos históricos de los territorios forales y la derogación de la abolición foral de 1839, son una percha jurídica suficiente para el reconocimiento de este derecho sin tener siquiera que reformar la Constitución, como se ha constatado en múltiples estudios.

De ahí que últimamente Juan José Ibarretxe venga insistiendo tanto en el valor de los derechos históricos, a los que en el Aberri Eguna se refirió como «la única constitución del pueblo vasco».

«Todos ganamos, nadie pierde»

Juan José Ibarretxe habló en todo momento en clave muy positiva del momento político abierto tras el alto el fuego anunciado por ETA. Manifestó que tanto el presidente del Gobierno español como los líderes políticos con los que se ha entrevistado en estos días entienden que «tenemos una gran oportunidad para abrir un proceso de paz y de superación del conflicto político».

El lehendakari insistió en que la lectura que debe hacerse del nuevo tiempo que se ha abierto es que «todos ganamos y no pierde nadie».



Más convicción que nunca de que «el futuro nos pertenece»
El lehendakari Juan José Ibarretxe se mostró optimista de cara al futuro, desde su convencimiento personal de que habrá diálogo, de que se alcanzará un acuerdo y de que finalmente se someterá a consulta de la ciudadanía. En la base de su optimismo se encuentra, entre otros indicadores, el que las encuestas más recientes realizadas por su Gabinete de Prospección Sociológica señalan que «casi nueve de cada diez personas tienen la convicción de que el futuro lo vamos a escribir nosotros de nuestro puño y letra». Juan José Ibarretxe se encargó de resaltar que esa convicción se da casi en la misma proporción entre los votantes del PP. Por ello, el lehendakari recordó que en estos momentos hay «más convicción de que el futuro nos pertenece que la que ha habido nunca». -



Destaca la gran valoración social de la Ertzaintza

En su reunión del miércoles, la delegación de Batasuna mostró al lehendakari su preocupación por el papel que la Ertzaintza está jugando desde el alto el fuego de ETA y le pidió que pusiera fin urgentemente a estas agresiones policiales contra la izquierda abertzale que, según afirmó Arnaldo Otegi, no contribuían a generar el clima necesario para la resolución del conflicto. Preguntado por cuál había sido su respuesta a esta petición, Juan José Ibarretxe no quiso entrar a ofrecer detalles de las interioridades del encuentro. Se limitó a decir que las declaraciones efectuadas por Arnaldo Otegi eran «mensajes que tienen una intención doméstica». Después, volvió a echar mano de las encuestas para señalar que «la Ertzaintza y la Sanidad son los dos servicios que tienen una mayor valoración por parte de la ciudadanía».



Ninguna mención al recién creado Consejo Político
I.I.

El pasado 1 de febrero el Gobierno de Lakua anunció la creación del Consejo Político, formado por el propio Juan José Ibarretxe, el portavoz de EA en el Ejecutivo, Joseba Azkarraga, y el de EB, Javier Madrazo. El objetivo de este Consejo era ser un «agente proactivo de la normalización política, la paz y la reconciliación». En su comparecencia de ayer, el lehendakari se refirió en más de una ocasión a cuál sería su propio papel en el proceso, pero no mencionó en ningún momento al recién creado Consejo Político, un órgano que por su composición generó en su día más de un comentario sarcástico de la oposición. Lo que sí se conoce es que este Consejo tiene diseñado un plan con medidas en el ámbito de la reconciliación, las víctimas y los derechos humanos, pero se desconoce su papel en el campo de la normalización.

 

Gara, 22 de abril de 2006 

UN MES DES DE LA INICIATIVADE ETA (II): EL DIALOGO MULTIPARTITO. ¿Cuantas mesas?

Un pueblo, un conflicto, un proceso de resolución y un punto de partida común en torno a una mesa o en un foro. La fórmula parece lógica. Sin embargo, ya hay quien ha hablado de crear, de entrada, varias mesas de partidos. No falta tampoco quien entiende la tesis de las tres realidades administrativas como la antesala de limitar el diálogo a la CAV. Los peligros de distorsión son, pues, considerables.

Justo el día después de la promulgación del alto el fuego permanente de ETA, tal vez por aquello de ponerse la venda antes de la herida, GARA avanzaba en uno de sus titulares que «La reticencia a una única mesa multipartita se perfila como primer obstáculo a resolver». El miedo cierto a que el árbol de la discusión sobre el número de mesas no dejase ver el bosque que supone el conjunto del proceso hacía temer esta posibilidad.

De hecho, pese a la socializada idea desde la propuesta de Anoeta de que, además del carril ETA-gobiernos, debe configurarse un foro entre los agentes vascos donde poner las bases del futuro del país, los pronunciamientos sobre que las mesas a conformar deberían ser dos, en el caso de Hego Euskal Herria, o tres, si se tienen en cuenta los territorios del norte, no se hicieron esperar. Lo curioso, quizá, es que no han sido impulsados por aquéllos que desde la defensa de las soberanías francesa y española tienen interés en que el status quo no varíe demasiado. Grupos como Lokarri y formaciones políticas como Aralar o AB han sido quienes de una forma más explícita han hecho suya la bandera de las diferentes mesas. Del PNVcabe esperar, y temer, una actitud similar. En ese mundo hay quien, aprovechando el discurso sobre los tres ámbitos, contempla el escenario de terminar en una mesa, pero sólo de la CAV.

DEL «REALISMO» A AHOTSAK

Estas posiciones se justifican en función de las necesidades tácticas, con alusiones al realismo político y con el argumento de que las fuerzas del unionismo español y francés no se avendrán jamás a legitimar una mesa de carácter nacional.

En un orden estrictamente cronológico tras la declaración de ETA, Aralar aludió al principio del «realismo político» después de reunirse con Juan José Ibarretxe. Desde Lehendakaritza, instó a este último y a Miguel Sanz a conformar y liderar sus respectivas mesas. El presidente del Gobierno navarro recordó enseguida que se opone frontalmente a tal cosa.

Este tipo de posiciones pueden tener una lógica entendible: la conformación de una mesa o foro de carácter nacional que ponga un punto de partida mínimo al proceso político, desde el reconocimiento del pueblo vasco, resulta una tarea complicada, lo que puede hacer sucumbir a la tentación de efectuar «brindis al sol» con pro- puestas pretendidamente más pragmáticas. Lo malo reside en que en el ejercicio se ayude a encallar el proceso o se introduzca éste en una senda donde no se aborden las claves del conflicto político.

Sin embargo, la cualidad de las actuaciones realizadas con criterio nacional no resultan ya un ejercicio de especulación política. La iniciativa llevada a cabo por mujeres de todos los territorios vascos, denominada Ahotsak, ha sido una muestra indiscutible del valor añadido que esa perspectiva puede aportar al proceso de resolución. En ella se ha logrado el pronunciamiento de determinadas representantes políticas ­las del PS du Pays Basque, el PSE y el PSN­ que en la actividad habitual dentro de sus respectivos marcos de actuación no se había producido nunca. El punto de partida nacional ha permitido condicionar su posición de forma positiva para que hagan un pronunciamiento más valiente que el que estaban dispuestas a asumir hasta ahora.

La frase suscrita por todas estas mujeres merece ser repetida: «Si la sociedad vasca, la ciudadanía del País Vasco o Euskal Herria desea transformar, cambiar o mantener su actual marco jurídico-político, todos y todas deberíamos com- prometernos a respetar y establecer las garantías democráticas necesarias y los procedimientos políticos acordados para que lo que la sociedad vasca decida sea respetado y materializado, y, si fuera necesario, tuviera reflejo en los ordenamientos jurídicos». Quienes sostienen que con estrategias de partición se allana el terreno para que se acerquen los sectores adscritos a las fuerzas de carácter estatal tendrían que preguntarse por qué no han conseguido, desde esos ámbitos en teoría más cómodos, un pronunciamiento tan claro y tan plural en favor del reconocimiento de derechos como el efectuado en el Palacio Miramar de Donostia.

La propia declaración de ETA ha hecho que los movimientos políticos más significativos no se queden dentro de los tres ámbitos administrativos existentes. Jamás una iniciativa circunscrita a las provincias de Lapurdi, Nafarroa Beherea y Zuberoa había logrado que MAM, como se conoce a la ministra de Defensa Michèle Alliot-Marie, hiciera una declaración del calado político como la que hizo tras el anuncio de la organización armada. «En la medida en que nos demos cuenta, en el futuro, de que hay una voluntad real de alto el fuego y una búsqueda cierta de soluciones, se podrán abordar todos los temas. Repito, todos», dijo al responder a una pregunta de los periodistas sobre el acercamiento de presos.

Habrá quien diga, y con razón, que no hay que presuponer buenas intenciones a estas palabras, pero tampoco se puede obviar que las mismas denotan que la cuestión vasca no es, como han querido aparentar las autoridades francesas, una cuestión doméstica de los vecinos españoles.

SANZ Y ALLI, ENROCADOS

Lógicamente, las iniciativas que no se constriñen a los marcos territoriales consagrados por las leyes españolas y francesas crean reacciones contrarias. La actitud de UPN, a quien acompaña como fiel escudero el otrora heterodoxo Juan Cruz Alli, se convierte en un obstáculo objetivo para el desarrollo del proceso de resolución. Pero ello no presupone que la propuesta de una mesa ad hoc para la Comunidad Foral haga flexibilizar su posición. Ni mucho menos, a la luz de los acontecimientos de los últimos días.

En un primer momento, EA de Nafarroa sí insinuó cierta disposición a impulsar una mesa diferenciada. Así, llevó al Parlamento una petición para que se comprometiera a abrir «un diálogo entre los partidos y los agentes políticos». El debate realizado en la Mesa y Junta concluyó, por contra, con la aprobación de esa polémica declaración de UPN y CDN en la que se rechaza expresamente que los abertzales accedan al Gobierno navarro en un futuro.

La fórmula de esta mesa diferenciada, abandonada por EA en posteriores posicionamientos pero que mantienen en Nafarroa Aralar, PNV y Batzarre, tiene además un precedente claramente fracasado: la ponencia de autogobierno creada en el Parlamento navarro y que ha sido cerrada hace unas semanas ante la imposibilidad de acuerdo. Los partidos únicamente compartían promover modificaciones del actual Amejoramiento en aspectos tan concretos y banales como la duración del periodo de legislatura en caso de adelantos electorales. Y la conclusión general fue que para ese viaje no hacían falta tales alforjas.

UNA REALIDAD RECONOCIDA

Las voces que desde el mundo del nacionalismo vasco se han apresurado a marcar las diferencias entre territorios no han tenido en cuenta, además, el daño que en este momento pueden hacer esos pronunciamientos, cuando de lo que se trata también es de lograr el reconocimiento de Euskal Herria por parte de los estados que la dividen y ocupan.

Según fuentes conocedoras de los contactos de los últimos meses que han permitido abrir la nueva situación, quienes se sientan frente a la izquierda abertzale han reconocido que Euskal Herria constituye una realidad, no sólo cultural e histórica, sino también social y política. Que pasen a actuar en función de este reconocimiento privado sería, a juicio de estas fuentes, el salto cualitativo que se debe dar ahora, por lo que aquellas expresiones que, aun involuntariamente, desfiguren la existencia de un pueblo asentado en siete territorios no ayudan en absoluto en ese importante reto.

Por suerte, otras fuerzas con mayor peso saben de lo peligroso de este debate numérico de ebanistería cuando hay que fijar las bases del conjunto del proceso político. Así, el secretario de Organización de EA, Rafa Larreina, fue tajante en una entrevista concedida a GARA: «Nosotros tenemos claro que la mesa debe ser de todo el país, porque el conflicto político no es sólo de la Comunidad Autónoma Vasca. La cuestión no es el encaje o desencaje de Araba, Bizkaia o Gipuzkoa en el Estado español, sino el reconocimiento de una realidad cultural, geográfica, política e histórica, tal y como viene reflejada, por ejemplo, en el mapa que aparece en la enciclopedia Espasa o en la Enciclopedia Británica. Eso es lo que hay que abordar y, por lo tanto, no se puede circunscribir a la CAV ni a otro ámbito que sea reductivo. Hay que abordar el conflicto en su conjunto».

Preguntado sobre esta espinosa cuestión, el secretario general de LAB, Rafa Díez Usabiaga, explicaba en GARA pocos días antes de la declaración de ETA que «no se pueden dividir los marcos de negociación del conflicto en función de los ámbitos institucionales actuales. La negociación de los derechos de un pueblo no se puede diversificar en mesas. Estamos ante un pueblo, un conflicto con dos estados y, por lo tanto, debe haber un proceso de negociación y un acuerdo global; y, eso sí, luego puede haber una operativización del acuerdo partiendo de los marcos vigentes».

Este último apunte sí indica que el desarrollo del proceso tendría que tener en cuenta la situación administrativa existente. De esta forma, se respondería, además, a aquellos que insisten en que los ciudadanos de cada territorio, en especial en el caso de Nafarroa Garaia, tienen que ser protagonistas en primera persona de las decisiones a adoptar. «Navarra será lo que decidan los navarros» podrá ser una frase realmente satisfecha. En la actualidad, si su capacidad de decisión resulta cuestionada, no lo es por el proyecto de Euskal Herria, sino por la imposición de la Constitución española.

El problema, en el mundo abertzale, se encuentra en dónde se pone el acento. En el pasado Aberri Eguna, AB hizo un discurso marcadamente partidario de diferenciar los tres ámbitos y acuñó el término de «soberanía asimétrica». En la cuestión de las mesas, tomó posición por constituir tres, aunque, apostilló, con un grado de coordinación entre ellas.

La cuestión podría plantearse, por tanto, en cuál debe ser el punto de partida: si se trata de abrir el proceso desde el ámbito nacional y luego acondicionarlo a cada realidad o, por el contrario, hay que partir desde cada ámbito para llegar a completar, como si fuera a trozos, un proceso integral.

Como ha demostrado la «ponencia de autogobierno» en Nafarroa o el Plan Ibarretxe en la CAV, el planteamiento de partir de la situación vigente para efectuar un cambio sustancial corre el riesgo de terminar consagrando lo ya existente.

FIRMAS POR UN REFERENDUM

Otra cosa es que determinadas dinámicas específicas de cada ámbito contribuyan a generar debate y movimiento político. Está por ver, por ejemplo, el efecto que tiene la recogida de firmas en Ipar Euskal Herria para demandar un referéndum con la cuestión de la institucionalización de telón de fondo. Las limitaciones resultan evidentes, pues el planteamiento, por una parte, hace referencia sólo al modelo departamental de organización y, por otra, no responde al ámbito vasco de decisión, pues las firmas a lograr corresponden al conjunto del censo del Departamento de los Pirineos Atlánticos, donde los bearneses son mayoría. Cierto es, por contra, que esta campaña puede poner de nuevo sobre la mesa la denuncia de la falta de reconocimiento de Euskal Herria y potenciar, asimismo, la idea de que son los ciudadanos quienes deben pronunciarse sobre su futuro.

Quien quiera buscar problemas y deficiencias a la posición que entiende que para que el proceso sea realmente tal se debe empezar desde un punto de partida nacional podrá encontrarlos, qué duda cabe. De hecho, en el seno de la izquierda abertzale existe el miedo latente de que ese punto de partida no garantiza, per se, que luego no se produzcan desequilibrios de tiempos y contenidos entre los territorios más allá de lo razonable, sobre todo entre el norte y el sur de Euskal Herria a consecuencia de la división en dos estados.

Los mínimos de esta mesa de resolución fue una cuestión que abordó Arnaldo Otegi en el libro-entrevista publicado por este diario en el último trimestre del año pasado. El portavoz de Batasuna insistía en la necesidad de fijar garantías y bases sólidas antes de ponerla en marcha, y añadía que «la clave es incorporar al PSE, al PSN y al PSF a un proceso democrático en Euskal Herria». Para Otegi, resulta evidente que «un proceso de estas características exige la presencia de al menos una formación política unionista, pero nosotros tenemos la puerta abierta a la colaboración con todo el mundo, sin exclusiones».

ACTIVAR A LA SOCIEDAD

Cuál será la posición de las fuerzas estatales es algo que se debe definir en los próximos tiempos, aunque en el caso de PP-UPN-UMP parece que hay pocas dudas. En el del Partido Socialista, en cualquiera de sus versiones, es difícil hallar afirmaciones claras, pues, en estos momentos, se limita al discurso sobre la llamada verificación del alto el fuego de ETA.

Las familias políticas que en Euskal Herria representan al unionismo podrían perfectamente intentar dejar coja la mesa de resolución, pero ello se puede producir en cualquier formato. La propuesta de formar varias mesas no resuelve ese problema; el antídoto real tiene mucho más que ver con la capacidad de activar a la sociedad en favor de una solución justa y duradera, para que ello condicione a todos los agentes.

Por todo ello, antes de empezar a talar bosques para hacer muchas mesas o caer en propuestas de complicada ingeniería política, parece conveniente buscar un punto de partida con bases y principios sólidos, donde poder hablar y poner a rodar la bola de la articulación futura y efectiva del derecho a decidir. Un punto de partida al que, sin perder de vista el objetivo de resolver el conflicto político, puedan adherirse el máximo de sensibilidades posibles.

 

Gara, 23 de abril de 2006 

Ahora resulta que somos unionistas

José María Carrascal ­el de las corbatas policromadas y el «terrorista más buscado»­ nos contaba ayer en “La Razón” el cuento del lobito bueno. Según el fachendoso hortera, las cuestiones vasca e irlandesa no sólo no se parecen, «diría incluso que son opuestas». No se pierdan la argumentación.

Dice el de las corbatas espeluznantes que «en Irlanda partimos de una invasión inglesa de la isla, de una ocupación durante siglos y del sometimiento humillante de su población hasta ayer como quien dice en los seis condados del norte que conocemos como el Ulster. Esas condiciones no se dieron nunca en el País Vasco». Tiene razón. A nosotras (y nosotros, claro) nos convencieron los Reyes Católicos con buenos argumentos y la invasión del Duque de Alba fue una excusión.

En segundo lugar, dice Carrascal, «en el ‘conflicto irlandés’, han asesinado ambas partes. Mataron, y siguen matando, tanto y con tanta saña los ‘republicanos’ católicos del IRA como los matones ‘unionistas’ protestantes. La violencia no fue exclusiva de unos ni de otros. En el País Vasco, por el contrario, los asesinatos, secuestros, robos y extorsiones estuvieron siempre a cargo del nacionalismo radical, excepto en el breve paréntesis del GAL, que precisamente por ser una excepción, confirma la regla». Y para terminar de confirmar la regla, Carrascal podría citar también al BVE, la Triple A, los controles asesinos, la tortura hasta la muerte, las decenas de miles de asesinados por Franco, la represión en las calles...

Carrascal habla de las discriminaciones que padecieron los irlandeses para sentenciar que «en el País Vasco, en cambio, la discriminación es justo a la inversa. Los nacionalistas vienen ocupando el gobierno en coalición o en solitario desde que se instituyó la democracia en España y si hay alguien discriminado, por no decir asesinado, chantajeado o amenazado, son los vascos no nacionalistas, muchos de los cuales han tenido que abandonar su país». Y pienso yo que si gobiernan los que gobiernan será, entre otras menudencias, porque tienen más votos. Pero, claro, lo de los votos no es importante para la fachenda. Si pierden, se alzan, como en el 36.

Conclusión: «sería una trágica ironía dar a los nacionalistas el papel de los católicos irlandeses, y a los constitucionalistas, el de los protestantes. La paz que deseamos debe tenerlo muy en cuenta si no queremos que sea la victoria definitiva de los opresores sobre los oprimidos». Piensa que nos chupamos el dedo.

Maite Soroa (Gara), 23 de abril de 2003 

Rozan la desolación

Ya no se molestan en disimular el desasosiego que les embarga. Isabel San Sebastián ayer, en “El Mundo” aseguraba que «algo ha cambiado en el panorama político español después del alto el fuego etarra, y no precisamente para bien. En menos de un mes la relación de fuerzas ha dado un giro antidemocrático de ciento ochenta grados que sitúa a Batasuna/ETA como referente de la ‘paz’, y deja solo al PP en la defensa de la Constitución y el Estatuto de Guernica. ¿Se puede pedir más por menos?». Y se pone en plan analista para explicar la aberración anterior: «¿Qué ha puesto sobre la mesa la renqueante organización terrorista, además de los 900 muertos? Una tregua ‘permanente’ (no definitiva) condicionada a que se produzca un cambio sustancial del ‘marco político’. Más concretamente, y en palabras recientes de Arnaldo Otegi, a ‘que se respete el derecho a decidir (autodeterminación) del pueblo vasco, sin limitaciones ni injerencias». ¿Dónde está lo malo?

Pero lo que le raspa las tripitas es que, asegura, ETA ha conseguido: «Primero, devolver a su brazo político todo el protagonismo perdido tras la ilegalización, una presencia mediática sin precedentes y la certeza de su legalización con vistas a las municipales del 2007 (...) enterrar definitivamente el Pacto Antiterrorista y lograr que los socialistas acepten acudir a una mesa de partidos extraparlamentaria, en la que se hablará de ese nuevo marco político y territorial, así como del ‘derecho a decidir’; las dos exigencias históricas de ETA». No para ahí el asunto. ETA habría logrado además «hacer decir al presidente del Gobierno de España que ‘sin violencia todo es posible’, incluido un cambio del actual estatus de Navarra, lo cual es tanto como afirmar que 30 años de resistencia democrática al terror han sido inútiles, ya que los terroristas pueden alcanzar por dejar de matar lo que no lograron pistola en mano». Y concluye tan desolador balance con otros dos logros de ETA: «dividir al nacionalismo gobernante (PNV/EA) y poner en marcha un proceso llamado a culminar, tras las próximas autonómicas, con un Ejecutivo vasco presidido por el PSE y apoyado por Batasuna, EA e IU, siguiendo el modelo catalán (...) marginar a su peor enemigo, el PP, y presentarlo como el ‘saboteador de la paz’. Cosas menores, como la salida de los presos y la colocación de los terroristas, se dan por supuestas. Lo dicho; ¿se puede obtener más por menos? ¿Usted, en su lugar, entregaría las armas?». Mira, la San Sebastián dando ideas.

Maire Soroa (Gara), 22 de abril de 2006

Será largo, difícil y peleado, pero con el objetivo claro

Se cumple un mes del alto el fuego de ETA y es momento de hacer un primer balance de lo ocurrido en estas cuatro semanas. Y lo primero que salta a la vista es que la iniciativa de la organización armada vasca no se ha visto, al menos todavía, correspondida con la desaparición de las agresiones contra derechos elementales que un sector de la ciudadanía vasca sigue viendo conculcados sistemáticamente. En este mes en el que las FSE siguen haciendo ostentación de su fuerza armada en numerosos controles de carretera, han sido detenidas e incomunicadas tres personas, una de las cuales ­Ibon Meñika­ ha denunciado haber sido objeto de malos tratos y torturas a manos de la Guardia Civil; fue encarcelado el portavoz de la Mesa Nacional, Arnaldo Otegi, por petición de la Fiscalía dependiente del Gobierno; se han prohibido actos de Batasuna y la Ertzaintza ha llevado este veto hasta pequeñas localidades donde iban a celebrarse charlas en lugares cerrados e, incluso, no se sabe con qué base legal, se ha dedicado a filmar en vídeo a los participantes en una manifestación legal. Por lo tanto, en este tiempo en el que tanto se habla de «verificaciones», se puede verificar que los aparatos del Estado no han declarado ningún «alto el fuego», lo que resulta sumamente preocupante porque, además de la gravedad y gratuidad de muchas de estas acciones, en nada ayuda a que se pueda visualizar la apertura de un tiempo nuevo en Euskal Herria.

Cuando se produjo la iniciativa de ETA, desde estas mismas páginas se advirtió de que «llegamos al inicio del partido, no al final, como algunos pretenden hacer creer», y se dejó constancia también de que eran muchos los agentes que coincidían en que el camino iniciado sería largo, difícil y duro. Ni el Estado español ni el francés van a regalar nada, por lo tanto, todo lo que la ciudadanía vasca quiera conseguir habrá de hacerlo peleando, a través de la lucha política, logrando mayorías sociales y haciendo que éstas rompan los diques de contención que se le pretenden imponer.

Resulta muy importante no perder en ningún momento de vista cuál es el objetivo del proceso político abierto: ganar para todos un escenario de paz y democracia, en el que la ciudadanía vasca pueda decidir libremente su futuro y en el que todos los proyectos políticos puedan defenderse en igualdad de condiciones y de posibilidades de materializarlos. Para ello es necesario poner en marcha una mesa multipartita para la resolución del conflicto, sin límites y sin vetos. Sin embargo, el PSOE pretende dominar los tiempos y retrasar el inicio de ese diálogo alegando que ahora la prioridad es la verificación del alto el fuego e incluso se escucha a algunos de sus representantes señalar que la hora de la política llegará cuando este alto el fuego de ETA pase de «permanente» a «definitivo». Entre tanto, los firmantes del Acuerdo Democrático de Base constataron el pasado sábado que ya no hay excusas para no poner en marcha esa mesa.

Muchos partidos vienen haciendo un trabajo serio para asentar las bases sólidas de esa mesa de resolución que acuerde el tránsito de la realidad actual a un nuevo escenario en el que el pueblo vasco pueda, en libertad y en condiciones democráticas, decidir cualquier estatus político o institucional. Y sería conveniente que se pudiera comprobar que ese trabajo va dando frutos. Los cimientos que pueden sustentar ese gran acuerdo están perfectamente recogidos en el documento de Ahotsak, consensuado por mujeres de todo Euskal Herria y de muy diferentes sensibilidades políticas. Por lo tanto, se dan las condiciones para que la sociedad empuje a los partidos a que intensifiquen sus trabajos hacia la constitución de esa mesa resolutiva, cuyo acuerdo habrá de ser devuelto a la ciudadanía a través de una consulta popular.

Editorial de Gara, 23 de abril de 2006 

¡Qué pobre gente!

Los hay que se pasan la vida diciendo a los demás lo que deben hacer y nunca encuentran un momento para mirarse en el espejo.
Pedro J. Ramírez editorializaba ayer sobre la reunión de Otegi, Petrikorena y Barrena con Ibarretxe y se mostraba así de solemne: «Batasuna debe repudiar la violencia y ETA debe entregar las armas». Algún día alguien contará las cosas que contaba el general Sáenz de Santamaría sobre las cosas que le pedía Pedro J.
Le indignaba la reunión y que José Blanco dijera la memez de que a Otegi se le recibía a título personal. Un poquito de razón no le faltaba, pero aprovechaba para sentenciar: «las palabras de Blanco son una hipérbole ­o más bien una perogrullada­ que subraya la contradicción de que Ibarretxe dedicara tres horas a entrevistarse con el portavoz de un partido que está fuera de la ley y, por tanto, no debería tener protagonismo político alguno». El protagonismo que le otorgan decenas de miles de votos.
A Ramírez tampoco le gusta que Otegi pidiera que les dejaran en paz: «Habría que recordar a Otegi que Batasuna es un partido ilegalizado por el Tribunal Supremo. Cuando la Ertzaintza ha disuelto una manifestación o ha detenido a un militante de Batasuna, lo ha hecho por orden judicial. ¿Acaso pretende Otegi que el Gobierno vasco no cumpla las decisiones de los jueces y la legalidad vigente?». ¿Y si le contestan que sí? Lo mejor es cuando se enredan en su propia maraña: «si Batasuna quiere volver a ser un partido legal y tener los mismos derechos que cualquier formación democrática, Otegi lo tiene muy fácil: debe renunciar de forma expresa e inequívoca a la violencia, condenar los asesinatos de ETA y pedir perdón a las víctimas. Ello sería suficiente para que el Supremo pudiera revocar la prohibición». Vamos por orden. Batasuna no puede renunciar a la violencia porque no la ejerce; condenar o no la actividad de otro grupo debiera ser tan libre como callarse o hablar y pedir perdón a las víctimas que han causado otros es insólito. ¿Pediría perdón Pedro J. a los familiares de Brouard, Muguruza, Lasa, Zabala, Arregi...?
Y al final, guiado por los nervios, la melonada: «lo mismo que el Estado no puede renunciar a perseguir los delitos cometidos por los etarras, tampoco debe aceptar que una organización mantenga un arsenal en su poder, sean cuales sean sus propósitos, pues esa nueva circunstancia ­la tenencia ilícita de armas­ ya sería en sí misma delictiva». ¿Adónde van los españoles con gente así?

 

Maite Soroa


Gara, 21 de abril de 2006

Sanz y Rajoy reafirman su oposición a cualquier tipo de diálogo político

·El PSN observa una «clara intencionalidad electoral» en las polémicas que está alimentando el presidente de Nafarroa

Los líderes de UPN, Miguel Sanz, y del PP, Mariano Rajoy, mostraron de nuevo su total sintonía a la hora de rechazar cualquier tipo de diálogo para avanzar en la resolución del conflicto político que vive Euskal Herria. En Iruñea, Rajoy volvió a afirmar que «eso de Euskal Herria no ha existido nunca». Sanz, por su parte, llegó a cuestionar la labor de la Policía española para mantener abierta la polémica sobre las supuestas cartas de ETA a empresarios: «Me fío más de la profesionalidad de los funcionarios de Correos, que son quienes ponen el matasellos, que de las impresiones de la Policía».

 

IRUÑEA

 

El estatus político de Nafarroa es intocable. Ni siquiera es un tema que pueda ser debatido. Y, por tanto, mucho menos consultado. Mariano Rajoy desembarcó ayer en Iruñea y trazó una raya infranqueable nada más pisar la costa. A su lado, en total sintonía, el presidente Miguel Sanz.

 

UPN y PP ya tienen un lema para los próximos meses: «Navarra no será moneda de cambio». Es la versión moderna del ya clásico discurso sobre la «anexión» a la CAV, fantasma que se agita desde hace tiempo para defender la partición territorial de EuskalHerria.

 

El presidente de Nafarroa recibió ayer la visita del líder del PP. Tras mantener una reunión, ambos dirigentes políticos comparecieron ante los medios. Rajoy no se anduvo con rodeos: «No hay nada que hablar de Navarra. Navarra es Navarra desde hace siglos. Y eso de Euskal Herria no ha existido nunca».

 

En realidad, Mariano Rajoy quiso dejar claro una vez más que su apuesta pasa por «derrotar» a ETA. «No se trata de constatar que hay un alto el fuego, eso ya lo vemos en el periódico», apostilló, sino de verificar que «hay una decisión irreversible de disolverse».

 

«A partir de ahí, no es admisible ninguna negociación política para cambiar ningún marco jurídico, ni autodeterminación, ni similares». Y continuó: «No acepto ninguna mesa ni la aceptaré nunca. Ni concesiones políticas, ni mesas, ni Navarra».

 

«Y a partir de ahí, lo importante es que a los navarros les dejen en paz, les dejen ser navarros y no les metan en problemas que ellos no han generado y en los que no quieren meterse. Ese es el tema», sentenció el presidente del PP.

 

Una vez exhibidos sus principios, Rajoy reclamó al presidente español que los asuma como propios. «Le pido un pronunciamiento claro en este sentido o igual al que yo acabo de tener ahora», subrayó antes de asegurar que «el Partido Popular va a actuar como garante de que no se producen determinadas cosas que no se pueden producir».

 

Posibles pactos del PSN

 

Instó asimismo a José Luis Rodríguez Zapatero a que diga «públicamente» que el PSN«no va a establecer ningún tipo de coalición con fuerzas políticas que no creen para nada en Navarra, sino que están en otra operación distinta».

 

Tampoco se libró de sus críticas Arnaldo Otegi, a quien definió como «un señor que era un activo etarra y ahora es muy activo en la dirección de Batasuna. Ese señor es un delicuente que no está en la cárcel porque ha pagado una fianza».

 

Por su parte, Miguel Sanz ya se había explayado unas horas antes en una entrevista concedida a Tele 5. Allí, el presidente de Nafarroa aseguró tener «una percepción clara» de que el Gobierno español y ETA han pactado la «creación de una institución común que gestionará los asuntos de Navarra de manera consorciada con la CAV, a través de un Organo Común Permanente».

 

Sanz resucitó de esta manera la historia del Organo Permanente de Encuentro, impulsado en 1996 por el Gobierno tripartito que formaban PSN, CDN y EA y que quedó en agua de borrajas después de que salieran a la luz en “Diario de Navarra” las cuentas suizas a nombre del entonces presidente Javier Otano (PSN).

 

En 2004, Juan Cruz Alli ­cuyo partido estaba entonces y ahora en el Gobierno­ publicó un libro en el que señalaba que estas revelaciones periodísticas se produjeron poco después de que Rafael Gurrea (UPN) advirtiera a Otano que «habéis ido demasiado lejos».

 

Diez años después de aquel proyecto, Sanz vuelve al ataque al considerar que un órgano de este tipo serviría para «contentar en una primera fase» a ETA, pero que «indudablemente no se quedaría allí y se darían más pasos en el futuro».

 

«Sin renunciar a sus objetivos»

 

El presidente navarro subrayó que la organización armada «no ha renunciado a ninguno de sus objetivos», entre los que incluyó « integrar a Navarra en su proyecto de construcción nacional de Euskal Herria y autodeterminación o dar la la palabra al pueblo vasco». A su juicio, lo «malo» es que constata en José Luis Rodríguez Zapatero una voluntad «para acceder a esas peticiones».

 

Sanz también lamentó que el presidente español no le haya citado para celebrar una reunión en La Moncloa, a pesar de su «lealtad con las instituciones del Estado, que es como decir con la unidad constitucional de España». En este aspecto, su discurso ha cambiado en pocas semanas, ya que el 24 de marzo manifestó que no había recibido llamada alguna de Zapatero y que «tampoco tengo por qué recibirla. No sabría decir qué es mejor, que me llame o no».

 

Preguntado por un hipotético referéndum en Nafarroa, replicó que no tiene «ningún miedo al resultado», porque «los navarros han demostrado que desean una comunidad diferenciada e integrada en la unidad de España y solidaria con todos sus pueblos. Pero no accedo a que el referéndum se haga porque lo pide ETA», argumentó.

 

Respecto a la supuesta carta de la organización armada remitida a un empresario navarro, que según Rodríguez Zapatero es anterior a la entrada en vigor del alto el fuego, el presidente navarro señaló que el matasellos es «posterior a la declaración» de ETA. «Y en ese sentido me fío más de la profesionalidad de los funcionarios de Correos, que son los que ponen el matasellos, que de las impresiones de la Policía».

 



El Gobierno español pide que no se creen «problemas artificiales»
El secretario de Estado de Comunicación y portavoz del presidente español, Fernando Moraleda, se refirió a las palabras de Miguel Sanz sobre un órgano común CAV-Nafarroa al manifestar que al Gobierno de Madrid «le gustaría que no creáramos

 

problemas artificiales, que no fomentemos la discrepancia frente al acuerdo y que la actitud para buscar soluciones prevalezca sobre la actitud para confrontar posiciones». En declaraciones efectuadas antes de escuchar las palabras de Sanz y Rajoy, la vicepresidenta De la Vega aseguró que el proceso «va bien» y que «no hay elementos de preocupación». Respecto a las «especulaciones» sobre Nafarroa, señaló que «en el proceso de paz no hay ni atajos, ni precio político ni cambio de nada, también referido a Navarra». -

 

 

Gara, 21 de abril de 2006.

 

Batasuna percibe «el pánico de la derecha» ante el derecho a decidir

Para Batasuna, el encuentro celebrado en Iruñea entre Miguel Sanz y Mariano Rajoy «es fruto del nerviosismo en el que está instalada la derecha españolista a día de hoy en Nafarroa. La derecha tiene pánico a que los navarros y las navarras podamos participar libremente en un proceso político democrático donde la palabra y la decisión de toda la ciudadanía vasca sea respetada sin exclusiones ni ideológicas ni territoriales».

 

La formación abertzale consideró que las manifestaciones de los líderes de UPNy PP evidencian que se ha abierto «definitivamente el debate sobre la territorialidad y el derecho a decidir», una situación ante la cual estos dos partidos «están nerviosos, y por eso mienten y manipulan con más rabia y descaro si cabe que lo han hecho nunca».

 

En este sentido, les acusó de «intentar extender» entre la ciudadanía unas «amenazas y miedos» que «la mayoría social no se cree» porque «mira al futuro con esperanza».

 

Batasuna subrayó que Nafarroa «tiene mucho que ganar y nada que perder», ya que «después de siglos de conflictos podemos estar ante una oportunidad histórica para que Navarra deje de ser manipulada y recobre sus derechos arrebatados ilegítimamente. La paz debe ser el resultado del respeto de los estados a nuestros derechos».

 

«Nafarroa sólo ha sido utilizada como moneda de cambio por el Estado español, imponiendo la división territorial de Euskal Herria para impedir que ésta acceda al ejercicio de sus derechos», argumentó.

 

EA, PNV e IUN

 

Por su parte, EA calificó de «rastreras y demagógicas» las palabras de Sanz, al entender que «mezcla el órgano común permanente con el proceso de paz en un afán demencial por apuntarse tantos electorales».

 

El presidente del Napar Buru Batzar del PNV, José Angel Agirrebengoa, reclamó al líder del Ejecutivo foral que «deje de agitar fantasmas». A su entender, «su discurso de Navarra como moneda de cambio o la integración de la comunidad foral en Euskadi sólo busca generar miedo y preocupación en torno a un debate que no tiene sentido».

 

Félix Taberna (IUN) estimó que Miguel Sanz debería explicar sus declaraciones ante la Cámara foral.

 



Chivite observa en UPN «intenciones electorales»

 

IRUÑEA

 

Carlos Chivite, secretario general del PSN, consideró ayer que «es un hecho contrastado que Miguel Sanz se dedica a hacer juicios de valor partidistas y con una clara intencionalidad electoral», para lo cual «está extendiendo sospechas infundadas, opiniones interesadas y realizando acusaciones sin prueba ninguna». Chivite, para el que un órgano permanente CAV-Nafarroa no es en la actualidad «ni necesario ni útil», subrayó que en la resolución aprobada en el Congreso español en mayo de 2005 para un posible diálogo con ETA «en ningún caso se habla de Navarra, ni lo ha hecho el presidente del Gobierno de España, ni el consejo de ministros». El secretario general del PSN se preguntó «por qué Sanz y Rajoy se empeñan ahora en introducir el ‘elemento Navarra’ en algo que no existe».

Gara, 21 de abril de 2006