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Foro El Salvador

Observatorio del nacionalismo vasco

Vencedores y vencidos, claro que sí

Se dice en una sentencia del Tribunal Supremo español que, a veces, la Ley lo que quiere decir es justamente lo que dice. In claris non fit interpretatio, que dijeran los clásicos. Eso era así hasta que los jueces del Partido Popular decidieron ser la «avanzadilla» de los cambios legislativos en la «lucha antiterrorista» y se pusieron a legislar desde sus despachos. El resultado está a la vista: no parece quedar un solo jurista que pueda predecir las consecuencias de una norma con un mínimo de seguridad jurídica. Normas y jurisprudencia han saltado por la ventana en cuanto la bestia fascista asomó por la puerta.
De ahí que suene a fingido ese clamor «popular» ­del Partido Popular, quiérese decir­ para evitar que los mismos jueces que torcieron la Ley hasta llevarla a donde nunca quiso ir, vuelvan ahora por el sendero opuesto, al servicio siempre del amo bicéfalo que les da de comer. Ayer el PP, hoy el PSOE. Braman por el respeto a la Ley quienes la han arrastrado y «reescrito» a las órdenes del Poder Ejecutivo sin el más mínimo sonrojo. ¿Porqué no pueden esos jueces ahora decir lo contrario si cuentan con ese prodigioso instrumento que reza: «si bien es cierto, ¿no es menos ciertoŠ?».
El pacto antiterrorista y su hija bastarda, la Ley de «Partidos», cuyo plural es puro disimulo pues iba dirigida a uno solo, dieron la fatal estocada a un Estado que se creía «de Derecho» hasta que comprendió que Euskal Herria se le iba de las manos. Entonces acuñó la vieja máxima según la cual un Estado de Derecho primero es Estado y luego, si acaso, de Derecho, como dijo Jiménez de Parga, el «adelantado» en dar a conocer las sentencias.
Aquel humus social español inducido por los media, que condujo a la bravuconada del «a por ellos», realmente escondía la fragilidad política del sistema. La «noche de los cristales rotos» contra la izquierda abertzale, la que desmontó todas las reglas del Derecho para asegurar la supervivencia del Estado, lo que demostraba era el horror vacui a una derrota histórica: Euskal Herria había llevado al Estado español a una crisis sin parangón, gracias a la lucha y al tesón en demostrar que democracia y España, lejos de ser sinónimos, se han convertido en el más acabado antónimo. El proceso 18/98 es el más preclaro ejemplo.
«Todo es ETA» constituye la expresión más acertada de la inaprehensibilidad de la propia ETA. Puesto que se juzga a todo un «entorno» político, al sector políticamente más consciente del Pueblo Vasco. ¿Cabe mayor reconocimiento de su derrota? Vencidos, sí. Vencido el Poder y sus voceros: periodistas, jueces y demás «víctimas» del ¡Pasta Ya!.
El Sr. Zapatero no hace sino representar el papel que le indica la oligarquía española. Dialoga para retrasar lo inevitable. Negocia con la secreta intención de dividir a las fuerzas nacionalistas en su provecho, como ha demostrado el penoso ejemplo catalán.
Hace, pues, lo que debe. Y en su hoja de ruta figura la traición del PNV. Sólo así puede asegurarse una mayoría en Euskal Herria que le permita salir del atolladero democrático de «respetar la palabra» del pueblo. Por eso se halla incómodo el partido jeltzale, pues se sabe «el Judas» del proyecto.
Ha terminado el baile de máscaras estatutario y el PNV ha de desvelar por fin su verdadera naturaleza. Soberanía nacional versus mercadería regional. Unas cuantas transferencias a cambio de la renuncia plena y pública a la soberanía vasca. Se acabó el juego del quiero pero ahora no es posible. Resurge pues ya la cuestión de clase, tantas veces eclipsada por la cuestión nacional. De ahí el enfado y la división palpable en los batzokis.
El Estado español ha sido llevado al proceso de democratización vasco del morral, gracias a la valentía y resistencia del sector más combativo y consciente de Euskal Herria. Y esa victoria es el espejo de la ignominia jeltzale de los últimos veinticinco años. El estrepitoso fracaso del autonomismo. Los mismos que ya se disponen a pactar con el Estado ocupante su modus vivendi. Y esa mala conciencia intentan acallarla con las porras de Balza en las calles de Euskal Herria. ¡Qué pena!

Euskal Herria está de fiesta. La fiesta de la palabra y la decisión, de la democracia, en suma, aunque esta decisión sea la propiciada por un vergonzoso pacto PSOE-PNV. Porque será el pueblo quien así lo haya decidido, en su caso. Las fuerzas populares, por el contrario, deben estar ahora más unidas que nunca. Esa unidad popular es la pesadilla de la oligarquía española y del nacionalismo burgués. Es la hora de la democracia y de la autodeterminación. Y esa autodeterminación es, justamente, el porqué de veinticinco años de denodada lucha. El nacionalismo vasco burgués está cavando su tumba política y lo sabe. Se le agota el tiempo. Ya no puede por más tiempo tener un pie en una ladera y el otro en la de enfrente. Es el momento de la decisión. Para todos. Porque es ahora cuando, al fin, se vislumbra aquella reiterada promesa hecha a los gudaris caídos que decía: nuestro mejor homenaje, la victoria. -


 Javier Ramos Sánchez - Jurista


Gara, 28 de abril de 2006

Imaz defiende en Madrid la actitud de su formación

Josu Jon Imaz habló ayer largo y tendido en Madrid sobre distintas cuestiones relacionadas con la situación política en Euskal Herria:mesa multipartita, Nafarroa, política penitenciaria, víctimas de ETA... Defendió la actitud que está manteniendo su formación en la actual coyuntura, ya que, según dijo, está centrada en el «trabajo de equipo».

 

MADRID

 

El presidente del PNV utilizó un símil futbolístico para explicar cuál es el papel que considera debe jugar su formación en el proceso de resolución del conflicto que vive Euskal Herria:«Estamos jugando un partido en el que el PNV es consciente de que no le toca meter gol, sino que nuestra posición es la de pasar el balón para que otro lo meta». A su juicio, se trata de «un trabajo de equipo» que debe finalizar con «la victoria de todo el equipo» y deseó que cuando acabe «el partido» se diga del PNV que ha «contribuido con un juego adecuado».

 

Josu Jon Imaz hizo esas declaraciones en el transcurso de un desayuno informativo en Madrid, al que asistieron, entre otros, el ministro de Administraciones Públicas, Jordi Sevilla, el secretario de Organización del PSOE, José Blanco, y los electos jeltzales Iñaki Anasagasti y Josu Erkoreka. Al ser preguntado por si existen diferencias en el seno de su partido sobre la línea a seguir en la actual situación, retó al moderador a encontrar un partido político capaz de escribir 37 folios ­en referencia el documento del PNV «Elkarbizitzarako bake-bideak»­ y aprobarlos por unanimidad en el seno de la ejecutiva. «Si lo encuentra le invito a cenar», bromeó.

 

«El PNV tiene una posición, en torno a la paz, bastante más homogénea que cualquier otro partido de nuestro entorno», agregó, y consideró que existe una cierta leyenda sobre las «dos almas» de los jeltzales.

 

El presidente del EBBseñaló que la obligación de su partido es «generar el diálogo con todos los sectores políticos de la sociedad vasca» con independencia de que se compartan o no los principios o los planteamientos políticos, ya que «si nadie hubiera hablado en ningún foro hasta este momento, no estaríamos en esta situación».

 

Una postura favorable al diálogo que «no es inconveniente para que compartamos una posición de solidaridad con las personas que han sufrido la tragedia del terrorismo», dijo, al tiempo que defendió la creación de una mesa multipartita sin exclusiones. Además, instó al presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, a «buscar los mecanismos» necesarios de cara a «superar una etapa en la que en Euskadi ha habido organizaciones políticas ilegalizadas».

 

«Era post-ETA»

 

Del mismo modo, el líder jeltzale manifestó su deseo de alcanzar en Euskal Herria un proyecto de convivencia cuya reso- lución «nos permita abrir otros debates en la política vasca», los debates de «la era post-ETA. Ha llegado el tiempo de una Euskadi post-ETA».

 

También se refirió a la polémica creada por PP-UPN y CDNrespecto a Nafarroa. Para Imaz, se trata de un «debate falso», y resaltó que ese herrialde será «lo que su sociedad quiera ser». Al tiempo, manifestó que su partido «trabaja por alcanzar una estructuración política común entre Navarra y la Comunidad Autónoma Vasca», que ha de hacerse «en términos democráticos».

 

A su entender, esos debates falsos están siendo provoca- dos por aquellos que «se han opuesto a respetar la voluntad de los navarros», mientras que subrayó «el compromiso firme» del PNV de «aceptar, siempre, sean los términos que sean», lo que decida la ciudadanía de Nafarroa.

 



«Más cerca, hace 10 años»

 

MADRID

 

Durante su alocución, Imaz también se refirió a la política penitenciaria del Gobierno español y a la situación de dispersión que sufren los presos políticos. Tras señalar que «en una democracia todas las personas son sujetos de derecho», manifestó que el acercamiento de los prisioneros «se tendría que haber hecho hace diez años», sin llegar a explicar por qué no antes. «Está llegando el momento de dar, definitivamente, una nueva orientación, consensuada, dinámica y flexible a la política penitenciaria» para avanzar «en el difícil camino de la reconciliación», consideró el líder del PNV, quien añadió que el Gobierno de José María Aznar, cinco semanas después de haber entrado en vigor la tregua unilateral de ETA de 1998, abogó por impulsar una política carcelaria «dinámica y flexible» respecto a los presos vascos.

 

 Gara, 28 de abril de 2006

 

Batasuna apela a la voluntad de todas la partes implicadas para resolver el contencioso político

Joseba Permach ha denunciado hoy que el Gobierno español continúa con su "estrategia represiva" y ha advertido de que "es imposible sacar adelante un proceso de paz" únicamente con "la voluntad de una de las partes".

 

DONOSTIA-. Joseba Permach y Juan Joxe Petrikorena se han referido en una conferencia de prensa en Donostia a la condena de 15 meses impuesta a Arnaldo Otegi y a otros sucesos ocurridos esta semana, como la detención y denuncias de torturas de Sandra Barrenetxea, la actuación judicial contra los responsables de la "herriko taberna" de Zamudio o la negativa de que Otegi y Pernando Barrena puedan abandonar el Estado español.

 

El dirigente abertzale ha lamentado que "pasan las horas y los días" después de la declaración de alto el fuego permanente de ETA y "las noticias que se reciben desde Madrid" significan "el mantenimiento de la apuesta represiva del Estado español".

 

Permach ha considerado necesario que "se garanticen condiciones democráticas" para acometer un "debate político y democrático". "Sin apuestas policiales", ha matizado Permach, que persigan evitar dicha discusión política.

 

"La verificación que hace la izquierda abertzale desgraciadamente es muy negativa", ha indicado el portavoz de Batasuna, quien ha apelado al Gobierno para que actúe con "responsabilidad ante esta situación".

 

También ha criticado que algunos partidos vascos están actuando como "ciegos y mudos" ante las actuaciones judiciales y policiales contra la izquierda abertzale, por lo que también ha reclamado "responsabilidad" a estas formaciones.

 

 Gara, 28 de abril de 2006

 

Errado de base, parcial y con olvidos

El Consejo Político del Gobierno de Lakua presentó ayer su Plan de Paz y Convivencia que, aunque no cabe duda de que puede ser bienintencionado, y en varios aspectos es acertado, visto en su globalidad resulta errado de base, parcial en su desarrollo y tiene olvidos que resultan imperdonables si de verdad se pretende «una sociedad reconciliada, construida sobre la memoria de las víctimas, la justicia y el respeto a los derechos humanos». A este plan le fallan los cimientos. Porque el principio de un proyecto de estas características no puede ser un aforismo como «si quieres la paz prepara la paz», sino un análisis histórico y político del conflicto que lleve a no repetirlo. Está bien que una niña ­como la que remitió su dibujo a Lehendakaritza­ tenga una visión idílica del mundo en la que todo se resuelve con «perdón, respeto y amor», pero las relaciones sociales y políticas, donde en muchos casos media la correlación de fuerzas y de fuerza, se rigen por otras coordenadas menos angelicales. No cabe abordar esa cuestión como si en Euskal Herria se hubieran vivido dos momentos trágicos, uno el de la dictadura franquista y otro el protagonizado por ETA. No puede hacerse abstracción de la existencia de un conflicto histórico, de origen y naturaleza política, en el que se ven implicados los estados español y francés y un pueblo al que, antes de Franco, con Franco y ahora se le niega su derecho a regir su propio destino.

 

El plan resulta además parcial, porque pese a que en el catálogo inicial de buenas intenciones se habla de todas ­y se destaca todas­ las víctimas de la violencia, incluidas «las 350 víctimas mortales por acciones policiales» u otras organizaciones paraestatales, a la hora de proponer medidas concretas de reconocimiento, solidaridad y reparación, sólo se refiere a «las víctimas del terrorismo» y a «las víctimas del franquismo». ¿No merecen nada, por ejemplo, los cinco trabajadores muertos el 3 de marzo de 1976, Joseba Arregi, Mikel Zabalza, Gurutze Yantzi, Gladys del Estal, Joseba Barandiaran, Esteban Muruetagoiena, Rosa Zarra...?

 

El proyecto del Consejo Político tiene algunos olvidos llamativos que no cabe atribuir ni al descuido ni a la ignorancia. Por ejemplo, a la hora de prevenir la tortura, nada se dice de eliminar la práctica de la incomunicación a los detenidos, recomendación básica de AI y del relator especial de la ONU. Y cuando se habla de garantizar los derechos políticos y civiles, tampoco se recogen medidas concretas para superar el actual apartheid que sufre la izquierda abertzale. -

 

 

Editorial de Gara, 27 de abril de 2006

 

Voces por la solución desde Gernika

Han pasado 69 años desde que la Legión Cóndor alemana bombardeara Gernika, pero en Euskal Herria sigue habiendo un conflicto político pendiente de resolución. Este hecho tuvo eco tanto en las convocatorias de Gernika Gogoratuz como en las de Gernika Batzordea, que como cada año recordaron ayer aquel sangriento ataque contra la villa foral.

 

Los actos en recuerdo del bombardeo de Gernika llenaron ayer las calles de esta localidad vizcaína durante todo el día y hasta bien entrada la noche con un mensaje similar: la necesidad de encontrar una solución al conflicto que sufre Euskal Herria. Uno de los actos que mayor expectación levantó fue la mesa redonda sobre la resolución de conflictos que se celebró en Elai Alai Aretoa y que contó con la participación de los miembros del Acuerdo Democrático de Base Martín Aranburu, parlamentario, e Izaskun Guarrotxena, de Bilgune Feminista.

 

El sacerdote irlandés Alec Reid, fedatario del Acuerdo Democrático de Base, no pudo llegar a tiempo debido a un problema de transporte y ocupó su lugar el miembro de Gernika Batzordea Alberto Gabikagogeaskoa. Una ikurriña con crespón negro en memoria del histórico militante abertzale Jokin Gorostidi presidió el primero de los actos organizados por Gernika Batzordea y Gernikako Arrano Kultur Elkartea.

 

Aranburu centró su intervención en recordar el trabajo realizado en los últimos tres años y alertó de la existencia de «riesgos reales» para el proceso de resolución. Así, explicó que las conversaciones de Argel y el Acuerdo de Lizarra-Garazi fueron dos experiencias importantes de procesos de resolución. «Las primeras se produjeron entre ETA y el Gobierno español y el segundo fue un acuerdo de mínimos entre los partidos abertzales y ETA. Ambas se quedaron en el camino y de ellas aprendimos que existe una tercera vía: buscar un acuerdo entre todos o, al menos, entre una mayoría», indicó.

 

«Guerra sucia»

 

Aranburu siguió recordando el camino seguido hasta alcanzar el actual escenario. «Se llevó a cabo una ronda de contactos que abarcó a todo el espectro de agentes: desde los obispados hasta los interlocutores de los presos», señaló. «De aquellas reuniones ­continuó­ se obtuvieron tres puntos claros: la necesidad de diferenciar la construcción nacional y el conflicto, ya que muchos agentes estaban dispuestos a hablar de conflicto pero no de construcción nacional; que un conflicto político demandaba una solución política, por lo que se recogía la necesidad de conformar una mesa de partidos; y la necesidad de debatir y aclarar entre los participantes en dicho foro quién debía ser el sujeto que ratificaría o rechazaría lo que se acordase en esa mesa multipartita».

 

La existencia de riesgos reales para el proceso de resolución también fue abordada por Aranburu. «El conflicto no se ha solucionado hasta ahora porque existen intereses contrarios a la resolución y, al ir avanzando en el proceso, esos intereses van a moverse», advirtió. Por ello, afirmó que «la posibilidad de acciones de guerra sucia es una realidad». En este punto, Aranburu hizo mención al supuesto envío de cartas a empresarios o a los hechos sucedidos el pasado fin de semana en Barañain y Getxo.

 

Asimismo, abundó sobre el peligro de que los gobiernos de Madrid y París intenten limitar el proceso a hablar de pacificación. «Esto conllevaría la no resolución del conflicto porque, aunque uno de los objetivos del proceso es la desmilitarización, el objetivo final del mismo debe ser solucionar el conflicto político», aclaró.

 

Participación de la mujer

 

Para ello, Aranburu remarcó la importancia de activar el ámbito internacional. «No estamos hablando de que defiendan un determinado proyecto político sino de que el discurso internacional acepte que, junto a la existencia de ETA, en Euskal Herria existe un conflicto de carácter político», recordó.

 

El miembro del Acuerdo Democrático de Base también quiso enviar un mensaje a todos los presentes en el Elai Alai Aretoa de Gernika, a los que invitó a poner «su grano de arena» para ayudar a que el proceso abierto en Euskal Herria siga avanzando. «Si dejamos en manos de los partidos políticos el trabajo que es necesario realizar de ahora en adelante será mucho más fácil poner impedimentos al proceso y conseguir que éste fracase. Sin embargo, ­continuó­ la existencia de una presión social favorable a la resolución hará mucho más difícil retroceder».

 

La portavoz de Bilgune Feminista Izaskun Guarrotxena centró su discurso en explicar a los presentes la importancia de garantizar la voz de las mujeres en el proceso de resolución y remarcó la necesidad de adoptar medidas concretas que garanticen la participación de la mujer en igualdad de condiciones. «Es imprescindible que las mujeres tomemos parte en el proceso por dos razones: por un lado, en la actualidad nuestra participación política y social no se produce en igualdad de condiciones por diferentes razones y, por otro lado, las mujeres representamos más de la mitad de la población de Euskal Herria», indicó.

 

Guarrotxena aseguró que todo lo anterior hace imprescindible que cualquier proceso que se ponga en marcha tenga en cuenta a las mujeres y la represión de género que ésta sufre y para ello, defendió la adopción de medidas concretas como la representación doble ­hombre y mujer­ en cualquier marco que se crea, incluida una futura mesa de partidos. Guarrotxena subrayó además la necesidad de que dichas medidas sean debatidas primero y adoptadas después por todos los agentes que tomen parte en el proceso.

 

Crespón negro y velas

 

Tras finalizar la mesa redonda, los presentes en la sala se unieron a la manifestación con velas que, en recuerdo a las víctimas del bombardeo, reúne cada año a cientos de personas en las calles de Gernika. La marcha también estuvo presidida en esta ocasión por una ikurriña con crespón negro.

 

Siguiendo con los actos de Gernika Gogoratuz, por la tarde fue descubierto en Gernika un busto de George Steer. Este reportero británico ha pasado a la historia como el primero que contempló lo ocurrido en la villa e informó al mundo de la realidad del bombardeo.

 

En el acto estuvo presente su hijo, George Barton Steer, para quien «este memorial es también un tributo a todos los vascos». «Mi padre rezó para una libertad con paz y honor, recemos para que estos dones sean para las gentes de Euskadi y para sus vecinos», reclamó.

 

El sacerdote que intervino en la habitual ofrenda floral que tuvo lugar un poco antes en el cementerio también habló de paz y perdón en mensajes claramente ligados a la situación actual. «Los problemas que tenemos se solucionan mediante el perdón. Pedir perdón y perdonar», subrayó antes de añadir que «la paz es una tarea de todos. Este es un momento delicado en el que hay que asumir responsabilidades, pero también es un momento de esperanza», aseguró. En esta ofrenda floral tomaron parte representantes de diferentes partidos, incluso del PP; estuvo presente su secretario general en la CAV, Carmelo Barrio.

 

Además, por la tarde fueron entregados los premios Gernika por la Paz y la Reconciliación, que han recaído en esta ocasión en Elkarri y en la agrupación denominada «1.000 mujeres y un premio Nobel por la Paz 2005».

 

Azkarate pide el «guernica»

 

En el aspecto más puramente relacionado con el bombardeo del 26 de mayo de 1937, la consejera de Cultura y portavoz de Lakua, Miren Azkarate, se dirigió al Gobierno español para reclamar lo que calificó de «gesto de reconciliación»:«Un reconocimiento y condena de aquellos años». Aludió a que el Gobierno alemán ya lo hizo hace algunos años, pero que «es algo que se nos debe a Gernika, a Euskadi y al propio Estado español» desde Madrid.

 

Junto a ello, solicitó de nuevo la «cesión temporal» del cuadro de Pablo Picasso que ejemplifica la matanza de Gernika, «en recuerdo de los que sucumbieron entonces y en honra de la paz y la libertad», explicó. Según subrayó la consejera, el «genio» de Picasso «se alzó para poner de manifiesto la injusticia y la barbarie del bombardeo de Gernika y del muro de falsedades creado a su alrededor», y hoy todavía el cuadro sigue siendo una «denuncia de la crueldad de aquella masacre» y «un alegato contra la barbarie propia del fascismo». -

 

Marta MORALES
Gara, 27 de abril de 2007

 

Juan José Ibarretxe propone un plan sustentado en cinco ejes

GASTEIZ-. El plan para la normalización y pacificación del Consejo Político, que ha sido presentado esta mañana por Juan José Ibarretxe, tiene cinco ejes: la promoción de los derechos humanos, la solidaridad con las víctimas del "terrorismo", la reparación a las víctimas del franquismo, la defensa de los derechos y libertades civiles y políticos, y la prevención de la tortura y defensa de los derechos de los presos y detenidos.

 

El lehendakari ha dicho que "ésta es la aportación del Gobierno vasco al proceso de paz, para ir hacia una sociedad reconciliada", y ha agregado que "ningún proceso de paz se puede construir sobre el olvido", ya que "debe ser construido sobre la memoria de las víctimas, la justicia y los derechos humanos".

 

En materia de promoción de los derechos humanos, el plan recupera la creación del Observatorio de Derechos Humanos, recoge la celebración de un Congreso Internacional con motivo del 60º aniversario de la Declaración Universal de Derechos Humanos, y propone establecer un acuerdo de colaboración con la Oficina del Alto Comisionado de la ONU para desarrollar distintos programas.

 

Derechos civiles y políticos

 

De cara a la "recuperación" de los derechos civiles y políticos, el documento señala que se plantearán iniciativas parlamentarias e institucionales en este sentido, algunas de ellas dirigidas a la modificación de leyes que "restrinjan o vulneren los derechos civiles y políticos".

 

El plan también recoge el compromiso de iniciativas para evitar la tortura, así como para instar al Gobierno español a que elabore un plan de acercamiento de presos y a reformar el reglamento penitenciario para que recoja el derecho de los prisioneros a cumplir la penas en centros cercanos a su domicilio.

 

También plantea el desarrollo de una Ley de Universidades, con el fin de "favorecer el acceso a los estudios" de las personas presas. Además, en el ámbito educativo, el Gobierno de Lakua elaborará un Plan de Educación en la paz.

 

Víctimas

 

El plan, por otro lado, pretende que "las víctimas del terrorismo sientan nuestra solidaridad activa" y que "les pedimos perdón por los errores que todos hemos cometido". Por ello, considera que se debe alcanzar un "consenso social y político" para apoyarlas y que "nadie debe apropiarse de su causa".

 

Con el objetivo de "compensar todo aquello que sea reparable", el Ejecutivo autonómico se compromete a impulsar la aprobación de la Ley de Solidaridad con las Víctimas del Terrorismo, así como a organizar una jornada institucional de reconocimiento.

 

Aparte, se destaca la necesidad de "aliviar todos los sufrimientos", entre los que cita los ocasionados por ETA y los GAL, el de las personas que han denunciado torturas ratificadas por sentencia firme, el provocado por la dispersión de presos políticos vascos y el de las personas con "sus derechos políticos y civiles vulnerados".

 

Franquismo

 

El documento incluye una batería de propuestas dirigidas al reconocimiento de las víctimas del franquismo, entre las que destacan el desarrollo de un "programa-homenaje" con motivo del 70º aniversario de la rebelión franquista.

 

La totalidad del plan se conocerá el martes de la próxima semana, cuando sea aprobado en Consejo de Gobierno.

 

El documento será remitido a la Comisión de Derechos Humanos del Parlamento de Gasteiz para su debate, que está, según el lehendakari, "abierto a las aportaciones" del resto de grupos.

 

Además, el Gobierno de Lakua presentará anualmente en esta Comisión un balance del desarrollo del plan.

 

 Gara, 26 de abril de 2006

Batasuna emplaza a Rubalcaba a aclarar «si la estrategia represiva es compatible»

Batasuna suspendió ayer la actitud el Estado español y el PSOE que «siguen manteniendo la ilegalización, la dispersión, las detenciones y tortura, las fianzas millonarias». Por ello, emplazó al ministro de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, a aclarar si «esta estrategia represiva, que recuerda a la época del PP, es compatible o no» con avanzar hacia un proceso de paz. Sobre lo ocurrido en Barañain y Getxo, expresó su solidaridad a los afectados y tildo los hechos de «muy graves». Poco después, el secretario de Estado de Comunicación afirmó que el Gobierno «toma nota» positivamente.
DONOSTIA
Batasuna valoró ayer de forma muy negativa la actitud que los estados francés y español, sobre todo este último y el PSOE, han mantenido en este último mes. Joseba Permach, junto a Pernando Barrena, denunció la respuesta «más que negativa» del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero.
«Se han mantenido la dispersión, la tortura, la estrategia de ilegalización y la prohibición de actos, se han tenido que pagar miles y miles de euros en fianzas, han continuado las detenciones y encarcelaciones. El último capítulo lo hemos vivido con el arresto de Ibon Meñika, en prisión, y las salvajes torturas que ha relatado», resaltó.
En consecuencia, suspendió el modo en que «el Estado y el PSOE están respondiendo a las expectativas de paz y a la nueva situación política», y emplazó al ministro de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, a acla- rar «si esta estrategia represiva, que recuerda más a la época del PP, es compatible o no con la nueva situación». «Que diga si le parecen compatibles la Ley de Partidos, las fianzas millonarias, o las torturas de Meñika a manos de la Guardia Civil», reiteró.
«Nerviosismo» de PNV y UPN
«A todo esto ­continuó­ se le suma un debate por parte de representantes importantes del PSOE sobre la negación del derecho a decidir de la sociedad y un debate nada propicio sobre cómo nos cepillamos de una manera u otra la voluntad democrática de los pueblos catalán, gallego o vasco».
Permach y Barrena también criticaron «el permanente nerviosismo» que están mostrando PNV y UPN, así como los intentos de estos partidos por «poner trabas, obstaculizar e intentar condicionar el inicio de un proceso de resolución».
Sobre lo ocurrido el pasado fin de semana en Barañain y Getxo, Batasuna expresó, en primer lugar, su solidaridad a los afectados e hizo suya la nota que el domingo hizo pública la Barañaingo Irrintzia. A través de ella, plataforma abertzale resaltaba que «en este momento político tan importante, la voluntad a la hora de avanzar a otro escenario diferente al que hemos conocido durantes décadas debe ser responsabilidad de todos los organismos sociales y políticos de nuestra localidad».
Relanzando ese mensaje, Batasuna hizo ayer un llamamiento a los partidos, agentes e instituciones a «actuar con responsabilidad» y a «abordar cuanto antes el debate político y acordar las bases para la puesta en marcha de una mesa de resolución y ser capaces de abordar las raíces del conflicto».
Además, definió como «muy grave» lo ocurrido y expresó su deseo de que «no se produzca una detención más, ni una tortura más, ni ningún otro encarcelamiento, ni hechos como los del fin de semana, y que no se mantengan la dispersión ni la ilegalización».
En este sentido, abogó por la supresión de «una violencia estructural que nos niega como pueblo y a decidir libremente nuestro futuro» y por «la desaparición de todas las expresiones de violencia».
En el otro lado de la balanza, Permach realizó un balance «altamente positivo» de la respuesta dada por ciudadanos y agentes políticos, sindicales y sociales. Así, destacó la multitudinaria manifestación celebrada en Bilbo el 1 de abril, la presentación de Ahotsak, el acto del Foro de Firmantes del Acuerdo Democrático de Base hizo en Iruñea en vísperas del Aberri Eguna, así como las expresiones de solidaridad y apoyo de la comunidad internacional.
Poco después de esta comparecencia, el secretario de Estado de Comunicación, Fernando Moraleda, que no respondió al emplazamiento lanzado por Batasuna, afirmó que el Gobierno español «toma nota» de las declaraciones de Permach. «Quienes no desean más actos de violencia y se solidarizan con las víctimas están recorriendo el camino que todos deseamos», declaró.
La de Donostia no fue la única comparecencia que ayer realizó Batasuna. Desde Lisboa y ante la embajada española, Joseba Alvarez e Iñaki Gil de San Vicente reiteraron el compromiso de la formación con la búsqueda de una solución definitiva al conflicto político, y alertaron a la opinión pública de que «hay sectores políticos interesados en enturbiarlo y dificultarlo».


Ezker Abertzalea constata que «el problema sigue estando ahí»
Nekane Erauskin y Julián Martínez, portavoces de Ezker Abertzalea, fueron preguntados por los ataques de Getxo y Barañain en una rueda de prensa ofrecida en el Parlamento de Gasteiz. Allí apuntaron que «todo el mundo es consciente de que este proceso será largo y con altibajos, y no es de recibo que a la primera de cambio se tire todo por la borda». Según recordaron, en los últimos días «ha habido casos de torturas, ataques con cócteles... el problema sigue ahí». Por su parte, aseguraron que «nosotras seguiremos trabajando por una solución democrática al conflicto, como lo hemos hecho en todo este año, y pensamos que está más cerca la paz que hace un año», subrayaron refiriéndose al momento en que accedieron a la Cámara de Gasteiz tras lograr nueve actas de parlamentario. –

 

Gara, 25 de abril de 2006

 

 

Un mes de la iniciativa de ETA (y III): los partidos toman posiciones

En este primer mes desde el anuncio del alto el fuego los partidos han ido tomando posiciones y enseñando algunas de sus cartas, en lo que puede ser un avance de sus intenciones para el futuro.

 

El anuncio del alto el fuego permanente hecho por ETA el 22 de marzo estuvo inmediatamente seguido de declaraciones de la totalidad de los partidos que entremezclaban la alegría por la noticia, la cautela que se hizo obligatoria en casi todos los análisis, una cierta dosis de arrimar el ascua a la sardina de cada cual y una muestra de buena voluntad para contribuir a consolidar un escenario sin violencias en el futuro. La excepción fue el PP que, como el pitufo gruñón, siguió quejándose y refunfuñando.

 

El mes que ha pasado ya ha permitido que los partidos vayan definiendo más sus discursos y sus actuaciones, adaptándose a la nueva coyuntura y tratando de hacerse un hueco propio en el futuro.

 

El PNV, junto a zapatero

 

El breve comunicado al que dio lectura el presidente del EBB, Josu Jon Imaz, el 22 de marzo, afirmaba textualmente que «EAJ-PNV subraya, por tanto, que es el tiempo de la política, en el que los partidos, desde el acuerdo integrador en una mesa y sin ningún tipo de tutelas, debemos trabajar para ofrecer a la sociedad vasca la posibilidad de decidir, en paz y en libertad, su propio futuro».

 

Mientras el PNV hacía su declaración oficial en Sabin Etxea, el presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, anunciaba que se tomaría su tiempo para analizar el comunicado de ETA y ver si se cumplían las condiciones de la resolución del 17 de mayo para acudir al Congreso. Dos días después, el 24 de marzo, Zapatero hablaba por primera vez de «verificar el alto el fuego».

 

En este tiempo, comenzó a cambiar la percepción del PNV de que «es el tiempo de la política» y, el 26 de marzo, Josu Jon Imaz hablaba de comprobar «en las próximas semanas» la «desaparición plena de la violencia» antes de fijar un calendario para la mesa de partidos. Con el paso de los días y las semanas, el discurso jeltzale se ha ido acercando al del presidente del Gobierno español ­que dice que ahora es el tiempo de la paz, no el de la política­ hasta el punto de que en la presentación del manifiesto para el Aberri Eguna, hecha público el 12 de abril, Imaz aseguró ya que su partido «priorizará la paz a cualquier otra cuestión», por «importante que sea».

 

Los diversos portavoces del PNV han mostrado a lo largo de este mes su «lealtad sin contrapartidas» a Rodríguez Zapatero, mientras que desde antes incluso del anuncio del alto el fuego ya mantenían una línea de discurso duro contra la izquierda abertzale, que algunos análisis consideran que se complementa con la acción decididamente hostigadora de la Ertzaintza.

 

¿Por qué en esta situación, en lugar de buscar la centralidad, el PNV opta por acercarse al Gobierno español y arremeter contra la izquierda abertzale, situándose incluso frente a las iniciativas del Foro Nacional de Debate, entre los que se encuentra EA, su socio de gobiernos y coaliciones? Una respuesta podría ser que el PNV está actuando con la izquierda abertzale como el PP con el PSOE desde el 14-M, enfrentándose a la mínima oportunidad y con una agresividad que causa asombro en la mayoría de la ciudadanía, con el fin de abrir una brecha entre ambos que haga más difícil el trasvase de votos de un lado a otro. Las posiciones del PP lo escoran hacia la derecha más extrema, pero entiende que marcar suficientemente las diferencias con el PSOE le es útil para evitar que entre ambos partidos haya «zonas mixtas» en las que sus votantes puedan sentirse cómodos y hasta el punto de que terminen pasando la frontera en las próximas elecciones. El PNV estaría siguiendo la misma táctica con una izquierda abertzale que en el nuevo escenario puede ser una tentación electoral para votantes que en los últimos años se habían acercado a los jeltzales. Además, el PNV parece estar intentando reagrupar a sus bases con la amenaza de «la pinza» que habrían urdido PSE y Batasuna para apearles del poder.

 

Madrid marca el paso a PSE y PSN

 

Otro de los aspectos que ha quedado claramente definido en este mes ha sido que José Luis Rodríguez Zapatero y el PSOE han tomado la dirección del proceso haciendo prácticamente invisibles a PSE y PSN.

 

A pesar del importante papel que algunos dirigentes del PSE han tenido en los movimientos que han desembocado en el alto el fuego de ETA, éstos han optado por huir de cualquier protagonismo para que el mismo recaiga exclusivamente en La Moncloa. No se ha escuchado en estas semanas ningún discurso propio, ninguna declaración que no fuera un calco de las que diariamente pueden llegar desde los ámbitos cercanos a la presidencia del Gobierno o de la sede central del partido en la calle Ferraz de Madrid.

 

Tampoco la voz del PSN ha sobresalido mucho en estas semanas, aunque el desquiciado papel que está representando UPN le ha abierto un terreno de juego diferenciado en el que asomar la cabeza, aunque sea por omisión. La mayor «aportación» que ha hecho la formación de Chivite ha sido negarse a votar las iniciativas políticas que se han presentado en las instituciones en relación al conflicto y que podrían condicionar, de alguna manera, sus posiciones en el futuro. Además, ha vuelto a incidir en la necesidad de un referéndum en Nafarroa, con la diferencia de que si antes concretaba que habría de ser para refrendar una leve reforma del Amejoramiento, ahora deja un espacio más abierto para el objeto de la consulta.

 

Entre tanto, Rodríguez Zapatero y la dirección del PSOE insisten en reducir estos primeros pasos del proceso a una cuestión técnica, centrada en lo que viene a denominar «verificación del alto el fuego» de ETA en base a los informes policiales. Cualquier otro paso se difiere al momento en el que el presidente del Gobierno demande del Congreso autorización para abrir un diálogo con la organización armada en las condiciones de la resolución del 17 de mayo del pasado año. En todo caso, las declaraciones que se hacen en torno al respeto a los derechos de los presos políticos vascos o a la restitución de la igualdad política en Euskal Herria con la legalización de todas las formaciones políticas, se sitúan todavía en los mismos parámetros que las anteriores al alto el fuego.

 

Por otra parte, Zapatero no oculta que quiere darle al PNV un papel relevante en su estrategia, aunque ello no guste demasiado al PSE porque puede condicionar sus intenciones de futuro. Se ve que piensa en los jeltzales sobre todo a la hora de moderar y amortiguar el resultado de lo que denomina la búsqueda de un nuevo consenso político.

 

Batasuna, ilegal y protagonista

 

La situación de Batasuna resulta totalmente surrealista. Mientras cualquier análisis objetivo destaca su importante contribución a que se haya llegado a la situación actual y el papel imprescindible que tiene en el futuro, no sólo está ilegalizada, sino que la Audiencia Nacional muestra un empeño renovado en su persecución. Cuando hasta el presidente del Gobierno español dirige buenas palabras hacia Arnaldo Otegi, su fiscal general solicita su encarcelamiento, que gustoso firma el juez Grande-Marlaska.

 

A Batasuna le está tocando tener que encajar todos estos golpes, mientras observa que el Estado no cede en su empeño represivo en ningún ámbito, y al mismo tiempo mantener la confianza de su militancia en el proceso abierto. De ahí la cita sobre «la paciente impaciencia» del sandinista Tomás Borge a la que Arnaldo Otegi aludió poco antes de ser encarcelado. «Hay que ser lo suficientemente paciente como para saber que las cosas no cambian de la noche a la mañana, y hay que tener todos los días la impaciencia de que las cosas cambien lo más rápidamente posible».

 

Pero por dolorosas que sean las agresiones, da la impresión de que Batasuna no quiere dejarse arrastrar a una intervención en constante clave antirrepresiva, ni enredarse en debates entrampados sobre qué debe hacer para volver a la legalidad. La formación abertzale pone todo su empeño en urgir a abrir ya el diálogo multipartito en el que puedan asentarse las bases metodológicas sólidas de una mesa de partidos. Y a la idea de la «verificación del alto el fuego» contrapone la de la «verificación democrática» ­que comparte con Juan José Ibarretxe­ de ver si se acepta lo que decida la ciudadanía vasca.

 

El mensaje de Batasuna se centra en esos aspectos, aunque sin olvidar los golpes sufridos, que recientemente le llevaron a decir que en unas semanas había perdido buena parte de su confianza en el PSE.

 

El PP pinta rayas rojas

 

El PP se tomó el anuncio del alto el fuego de ETA como una malísima noticia. Bastaba ver la cara que Mariano Rajoy y José María Aznar tenían al mediodía del 22 de marzo en la presentación de un libro editado por FAES. Como después verbalizó su parlamentario autonómico Carlos de Urquijo, entendían que el anuncio era la confirmación de que ETA ha conseguido lo que quería. El PP observa malhumorado la posibilidad de que como consecuencia de este proceso puede que Euskal Herria acabe teniendo la llave de su futuro y, también, por la evidencia de que si sale bien será difícil que pueden echar a Zapatero de La Moncloa en una larga temporada

 

Sin embargo, el PP ha tenido que ir dominando ese malestar inicial puesto que, por una parte, todas las encuestas mostraban una satisfacción mayoritaria de la opinión pública española con el alto el fuego, que por otra parte ha sido saludado por los más altos dirigentes internacionales.

 

Desde la entrevista que Mariano Rajoy mantuvo con Rodríguez Zapatero el 28 de marzo, el PP trata de combinar un prudente apoyo al Gobierno por razones de Estado, con la delimitación de «rayas rojas» que Zapatero no debe cruzar y con las que pretende controlar su actuación. Junto a esto, algunos de sus líderes ­como Zaplana y Acebes­ siguen tratando de erosionar al Ejecutivo del PSOE, mostrando siempre la botella medio vacía y destacando los aspectos que consideran más negativos. Sin embargo, otros, como la presidenta madrileña Esperanza Aguirre, mantienen un discurso más constructivo, con afirmaciones como «sin ETA, no hay ninguna razón para que Batasuna no se presente a las elecciones» y «todos los gobiernos tienen y han tenido medidas de gracia. Una vez que la organización terrorista deje las armas será el momento de estudiarlas».

 

En la órbita del PP han sido especialmente destacadas las declaraciones del presidente de UPN y del Gobierno de Nafarroa, Miguel Sanz, que trata de agitar fantasmas inexistentes que muestran, por una parte, su temor a dar la voz a las navarras y navarros, y por otra, su miedo a los efectos que unas elecciones realmente democráticas podrían tener en su manejo de los diferentes resortes del poder.

 

EA, en una encrucijada

 

Eusko Alkartasuna ha tenido un papel relevante tanto en el Foro Nacional de Debate como en la firma del Acuerdo Democrático de Base, al tiempo que se ha mostrado muy activa en la defensa con hechos de los derechos civiles, como demostró con su presencia en el acto frente al BEC del 21 de enero. Desde el anuncio del alto el fuego viene insistiendo también en la necesidad de crear la mesa de partidos. Estos pasos le han llevado a coincidir con la izquierda abertzale en muchos aspectos y a alejarse de la práctica que mantiene el PNV, con el que comparte coaliciones y gobiernos. En este aspecto, este año debe decidir si concurre sola o en coalición con el PNV a las próximas elecciones municipales y forales. Una decisión que los jeltzales no entienden que sea ya táctica, sino que marcará una línea de continuidad. Así que lo que EA decida en ese terreno puede marcar de manera definitiva su futuro y el de la decantación de los espacios políticos y electorales en Euskal Herria para los próximos años. -

 

 

Gara, 24 de abril de 2006