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Opinión y análisis

Ideas que dejarán a Zapatero peor que a Ségolène

Ideas que dejarán a Zapatero peor que a Ségolène

Ayer Nicolas Sarkozy tomó posesión de la presidencia francesa. No es una victoria más de una derecha más, sino un huracán de ideas que se cierne sobre el pensamiento monocorde, impuesto en Europa por la izquierda durante décadas. El cambio, desde luego, debe preocupar a Zapatero y debe hacer meditar a Rajoy. Pero ya casi todo está dicho: como resumía el otro día el ex ministro de Agricultura italiano, Gianni Alemanno, "las ideas de la derecha vencen en Europa".

 

"Trabajo, identidad, autoridad, mérito: mientras estas ideas-fuerza resonaban de nuevo en el discurso de Nicolas Sarkozy, una intensa emoción recorrió no sólo a los miles de franceses reunidos en la plaza de la Concordia, sino a todos los que en Europa creen en un destino distinto para nuestro Continente. Los resultados de las elecciones presidenciales francesas marcan verdaderamente un giro en la política europea, porque no sólo representan la victoria de una personalidad de derecha que no se avergüenza de serlo, sino sobre todo una fórmula inédita de cambio y de modernización.

 

Como han notado todos los comentaristas políticos, el esfuerzo político y propagandístico de nuevo Presidente francés se ha basado completamente en un equilibrio entre dos polos opuestos: por un lado la ruptura, el cambio, la innovación, y por otro una fuerte recuperación de valores identitarios, de raíces nacionales, de un gallardo sentimiento de pertenencia a la comunidad nacional. Un amor apasionado por Francia –por toda su historia y su identidad, desde Carlomagno hasta Napoleón, desde De Gaulle hasta la Constitución europea- proclamado por el hijo de un inmigrante (…).

 

La larga marcha de Sarkozy hacia esta victoria arranca de dos catástrofes de la historia francesa: la llegada de Jean-Marie Le Pen a la segunda vuelta en las presidenciales de 2002 y el voto negativo en el referéndum sobre la Constitución europea. Estos dos signos indicaban una reacción rabiosamente identitaria de la Francia profunda contra los efectos negativos de la globalización y contra la Unión Europea vista –como ha dicho el mismo neopresidente- como un caballo de Troya dentro de los Estados europeos. Estas catástrofes, en vez de ser olvidadas o demonizadas, son comprendidas por el nuevo golismo que vuelve la espalda a los errores y las ambigüedades del viejo Chirac. El resultado es un proyecto político que no cede nada a la xenofobia, al populismo ni al miedo, pero que ofrece un futuro precisamente al sentimiento de identidad y de pertenencia, para gobernar la globalización, la apertura de mercados, los flujos migratorios y la integración europea sin padecerlos pasivamente.

 

[Entre las lecciones del caso Sarkozy está] esa modernización identitaria que no puede ser más el nuevo camino del modelo europeo, con la capacidad de unir competencia y solidaridad, libertad de mercado y tutela del interés nacional, futuro y raíces. La idea es que la identidad europea deba basarse en las pertenencias nacionales y no negarlas, que la globalización no debe estar dominada por el pensamiento único y por el mercantilismo, sino por el respeto a los derechos de los pueblos, del trabajo y de la persona humana. (…) Pero hay que tener valor, capacidad de romper tópicos, nuevas palabras para comunicar valores antiguos, con esa dosis de irreverencia tan necesaria cuando toca pasar página".

 

Pascual Tamburri

El Semanal Digital, 17 de mayo de 2007

Imaz deja solos en el "proceso" a ZP y ETA, que sigue amenazando

Imaz deja solos en el "proceso" a ZP y ETA, que sigue amenazando

ETA advierte, Batasuna confiesa que ANV es ETA y Zapatero quiere que el "proceso" siga a cualquier precio. Pero se está quedando solo, porque el PNV no se suicida. Rajoy puede mover ficha.

 

El Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero teme un atentado inminente de ETA contra un político del Partido Popular o de Unión del Pueblo Navarro. Un asesinato en las inmediaciones de la campaña electoral sería un mazazo para el "proceso de paz" tal y como lo entiende el PSOE; pero no es una simple hipótesis, sino una sospecha muy firme. La anticipó en Madrid el diario La Razón, pero ya un día antes el nacionalista Deia lo había advertido.

 

El escenario es malo para la democracia, para el Estado de Derecho y sencillamente para la nación española. Pero tampoco es bueno para el PNV, que observa inquieto cómo el PSOE trata a sus espaldas con la "izquierda abertzale". Así que nada más lógico que Josu Jon Imaz rechace negociar "el futuro político de Euskadi con ETA" y que sólo admita el diálogo con la banda terrorista tras el cese definitivo de la violencia, "circunstancia que no concurre hoy en día". Y es que el presidente del PNV sabe mucho de estas cosas.

 

Para empezar, ETA ha enviado una remesa de cartas de extorsión dirigidas a empresarios navarros. La banda se financia y se rearma, y las escoltas de los políticos viven en tensión. ETA no está contenta con los pasteleos de Zapatero respecto a ANV, ya que el presidente ha intentado engañar a todos a la vez y ha conseguido no tener a nadie satisfecho.

 

La primera bomba electoral de ETA ha sido, desde luego, el reconocimiento público por Batasuna de que ANV "es de fiar". Ríos de tinta y de saliva socialistas se han vertido en vano para argumentar que ANV no es ETA. Pero puede haber mucho más, y eso explica que Imaz haya puesto las manos por delante diciendo que "un atentado de ETA no nos puede pillar con los puentes rotos".

 

Se rompen los frentes

 

El PSOE mira a corto plazo, piensa en los réditos electorales del "proceso" y en la posibilidad de desbloquear Navarra. Por eso se acusa constantemente al PP de haber convertido el terrorismo en el centro de su discurso. El PNV mira más allá de ZP, y piensa por un lado en la posible repercusión de ETA en las urnas y por otro en las futuras alianzas. Zapatero ha roto el "frente constitucionalista", es cierto, para intentar un "frente anti-PP"; Joseba Egibar se encuentra a su gusto en esa compañía, pero no es el caso de Imaz.

 

Aunque el "proceso" fuese bien –y es probable que vaya mal o muy mal- Imaz tiene que pensar desde el EBB en el futuro del País Vasco y de su partido. La demagogia zapaterista pudo hacer gracia cuando triunfó en Madrid, sobre todo porque desplazó al intratable Aznar. Pero a este lado del Ebro, de la mano de una ETA armada y peligrosa, les gusta francamente poco; y Rajoy tiene en su mano hacer política en ese entorno enfangado. Puede, desde luego, limitarse a hacer teología como algunos le aconsejan, pero la política es como la guerra: hay que romper el frente del adversario, formar uno más fuerte, rodearlo y derrotarlo. Pues eso es: sorpréndannos, caballeros.

 

Pascual Tamburri

El Semanal Digital, 14 de mayo de 2007

Imaz

Imaz

PRODUCE cierta inquietud ver al personal tan entusiasmado con las paparruchas de Imaz, que no es precisamente el oráculo de Delfos. Porque, anda que no es fácil entender a los nacionalistas, que siempre dicen lo mismo aunque cambien el tono. Está muy bien conceder que el PP vasco forma parte de la sociedad vasca -qué generoso se ha puesto de repente el amito blanco-, si bien dicha proposición no deja de resultar tan abrumadoramente tautológica que sobraría enunciarla. ¿Se imagina alguien a Montilla afirmando tajantemente que el PP catalán pertenece a la sociedad catalana? Por muy mal que estemos en otras partes, todavía no se ha perdido del todo el sentido del ridículo. Pero, cuando proceden de un nacionalista vasco, estas perogrulladas suscitan admiración, no irritación ni risa, que sería lo normal en Albacete, por ejemplo. ¿Dónde está el misterio? Pues en que muchos españoles, aunque afirmen lo contrario, siguen atribuyendo a los nacionalistas, en su fuero interno o en su inconsciente, autoridad para decidir quién es vasco y quién no lo es.

Personalmente, el asunto me disgusta porque demuestra que no hemos avanzado gran cosa desde que, a comienzos de la Transición, se adoptó por unanimidad tácita la decisión de poner el futuro del país vasco en manos de los nacionalistas. Si no ha habido cambios, no se me alcanza qué argumentos cabría oponer a la independencia de Euskadi. ¿Acaso la existencia de un sector de población no nacionalista? Se negocia un estatuto de minoría nacional o se organiza un intercambio de poblaciones. Cualquier cosa antes que seguir defendiendo la españolidad de los vascos desde una falta absoluta de convicción. Y la súbita popularidad de Imaz demuestra que muchos dan el caso por zanjado e imposible. Razonan, si es que lo hacen, como un diplomático que conocí y que, refiriéndose a los nacionalistas vascos, observaba: «Ya tienen casi la independencia, ¿qué más quieren?» Pues la independencia, obviamente.

No todo lo que dice Imaz es palabrería absurda. Acierta cuando afirma que la división de los demócratas ha dado a ETA un triunfo inesperado, pero, como presidente del partido más irresponsable de Europa, escamotea la explicación: es decir, que ese triunfo estaba implícito en la disparatada estrategia apaciguadora de Rodríguez, a la que el PNV se sumó con ardor. La culpa del fracaso del «proceso de paz», sostiene Imaz, es sólo de ETA, pero, añade, también la oposición contribuyó al mismo por haberse negado a secundar al Gobierno. Se olvida de que el proceso fue diseñado desde el primer momento contra la oposición, porque Rodríguez estaba y sigue estando obsesionado en enmendar la plana a Aznar. Lo de acabar con ETA era, como mucho, una apuesta arriesgada e improbable, pero proporcionaba a los socialistas un pretexto más para destruir la herencia de los gobiernos del PP, como lo había hecho previamente en otros campos (política exterior y educación). Si la responsabilidad de la ruptura de la tregua pertenece en exclusiva a ETA, la de la división de los demócratas hay que repartirla entre el PSOE y los nacionalistas que le apoyaron. Ahí es donde Imaz, como Rodríguez, escurre el bulto.

Imaz se muestra como la cara amable de un nacionalismo que ha practicado sistemáticamente la persecución de los discrepantes, cuando declara no querer excluir a nadie, ni al PP, del destino de Euskadi. Es un discurso electoralista, por supuesto, y ya veremos si se sostiene después de las municipales. Está calcado del discurso «incluyente» de Rodríguez sobre el «proceso de paz». Quien no esté conforme con nuestros planteamientos se excluye él mismo, viene a decir. Lo delata la afirmación de que Batasuna podría consumar el «proceso de paz» separándose de ETA. La consecuencia lógica es, como en el caso de Rodríguez, una necesaria tolerancia con la «izquierda abertzale» en su conjunto, comenzando por la tolerancia electoral. ¿Qué decía Karl Popper a propósito de la República de Weimar? Ah, sí: «Si admitimos la pretensión nomológica de la intolerancia a ser tolerada, destruimos la tolerancia y el Estado de Derecho». Pues eso.

 

Por JON JUARISTI

ABC, 13 de mayo de 2007

Alguien debería decirle algo a este hombre: Su Majestad mete la Real pata

Alguien debería decirle algo a este hombre: Su Majestad mete la Real pata

Alguien le preguntó sobre el acuerdo de unionistas y católicos en Irlanda. El Rey contestó con palabras idénticas a la consigna del zapaterismo: “Hay que intentarlo”. Mensaje implícito: Irlanda y ETA, tal para cual. Luego trató de sacar la pata: “No es lo mismo”, pero fue casi peor. En realidad el Rey ha dicho muy poco, pero ocurre que es lo único que ha dicho desde que empezó el “proceso” de negociación con ETA, y no ha podido decirlo ni con peores palabras, ni en peor sitio ni en peor momento. Regio patinazo de Su Majestad.

EMC (Madrid)

El Rey visitaba la sede de la Dirección General de la Guardia Civil, en Madrid. Con él, toda la cúpula del Ministerio del Interior. Al final del paseo, según es uso en ese protocolo de la informalidad que se estila en La Zarzuela, el Rey departió amigablemente con los periodistas que cubrían el acto: jijiji, jajaja, la nueva nieta y todas esas cosas. Alguien preguntó si se podía hablar de actualidad. Él dijo que sí. Pregunta: lo de ETA. Respuesta: él está “por encima” y "de eso se encarga el Gobierno”. Nueva pregunta: lo de Irlanda del Norte, el gobierno conjunto de católicos y unionistas, la foto con Blair, el final del conflicto. Reproducimos la respuesta según la ha contado Europa Press:

 

“Don Juan Carlos calificó de muy importante la imagen aparecida en la prensa del acuerdo de Gobierno e incidió en que ha costado diez años. El monarca añadió que hay que intentarlo, antes de concluir que puede salir bien o no, momento en el que se encogió de hombros. Cuando fue preguntado por un periodista si había "paralelismos" con el caso de España, don Juan Carlos respondió que no es igual”.

 

¿”Hay que intentarlo”? Llama la atención que sea exactamente la fórmula que La Moncloa expande en todas direcciones desde que comenzó el “proceso” de Zapatero con ETA, fórmula que ha seguido proyectándose machaconamente pese a las cartas de extorsión, pese a la kale borroka, pese al atentado de Barajas y los dos muertos que costó. ¿”Hay que intentarlo”? Después marcó una reserva: “No es igual”. Claro que no es igual. Pero quizá debería haberse extendido sobre este punto, porque, al no hacerlo, lo que quedó en la cabeza de todo el mundo fue ese “Hay que intentarlo”. Por supuesto, es cuestión del Gobierno y él está “por encima”. Pero ¿por encima de dónde, exactamente? Quizás en lo único en que no se equivocó al Rey fue al encogerse de hombros.

 

Alguien debe decirle algo al Rey

 

El pasado 22 de marzo, el jurista Manuel Jiménez de Parga recogía en un artículo publicado en ABC el discurso pronunciado por el general Sabino Fernández Campo, conde de Latores y ex jefe de la Casa del Rey, a propósito de la Corona como poder moderador. Algunos párrafos de ese discurso merecen ser recordados. Los reproducimos en la glosa de Jiménez de Parga:

 

“Es muy conveniente que se conozca la actuación del Rey… Un poder neutro no puede ser tan neutro que no se pronuncie nunca o que nunca se sepa que se pronuncia para moderar lo que necesita ser moderado”.

 

El Rey debe estar suficientemente informado de cuanto ocurre, tanto en España como en los países del extranjero. Hay que cumplir lo que establece el artículo 62,g), del texto constitucional: “Corresponde al Rey ser informado de los asuntos de Estado”. ¿Cómo se satisface esta obligación constitucional? (…) La Constitución Española no instaura un órgano que asesore al Rey. Pero admite que el Monarca tome contacto con personas e instituciones, lo que sería conveniente en opinión del académico ponente: “Tal vez el Rey pudiera organizar de vez en cuando reuniones conjuntas con diversas personalidades destacadas de la vida nacional, para que deliberaran entre sí sobre temas señalados de antemano por su interés y actualidad, y poder contribuir a esa formación del Rey que debe ser cada día más sólida, más profunda y más variada”.

 

“En una Monarquía parlamentaria el Rey carece de potestas, pero puede tener una auctoritas, que bien fundada en la dignidad, en la ejemplaridad, en el buen sentido, en el juicio sereno e imparcial, obtenido por una información adecuada y oportuna, pueda adquirir en ocasiones el carácter de una verdadera potestas, a través de la influencia, del consejo y de las advertencias precisas”.

 

El Rey ha de anticiparse a la toma de decisiones que, una vez adoptadas, no son susceptibles de anulación o de modificación. En concreto, los ciudadanos españoles, ante problemas graves o cuando “enfrentamientos políticos se alejan de un fin conveniente para la Nación, alguien puede preguntar, y de hecho tal vez se pregunta: ¿Qué hace el Rey?”. El Rey “no puede parecer ajeno a los problemas y es conveniente que se trasluzcan a los ciudadanos esas preocupaciones y las gestiones que pueda realizar, siempre que no sea indispensable la reserva”.

 

 

“En momentos en que las aspiraciones de algunas autonomías se desbordan y presentan deseos separatistas o independentistas, es muy aconsejable que el Rey intervenga de algún modo y deje constancia de la necesidad de mantener la unidad y la integridad de la Patria”. “La aprobación de determinados estatutos de autonomía y los propósitos de reforma constitucional para aumentar las facultades atribuidas a las Comunidades deben ser limitadas por la necesidad de mantener la unidad y al Rey no puede dejar de corresponder realizar las gestiones que lleguen a conocimiento de los españoles en general”.

 

El “nebuloso poder moderador” ha de traducirse en actuaciones concretas, con la posibilidad de anticiparse a decisiones erróneas, en virtud de la suficiente información que debe poseer el Rey. “La actuación del Rey no puede por menos de estar siempre influida por la preocupación de poner de manifiesto la actividad y el acierto con que la realiza. No puede limitarse a ser una figura simbólica, en la que no se descubran los efectos de la misión que desempeña. El Rey no puede estar tan por encima de los problemas o ajeno a ellos que se pierda en la altura de las nubes y no trascienda a los ciudadanos el papel que desempeña en el Estado del que ostenta la Jefatura”.

 

No se puede decir más claro.

 

http://www.elmanifiesto.com/articulos.asp?idarticulo=189

 

El terror vuelve a los ayuntamientos vascos

El terror vuelve a los ayuntamientos vascos

Los concejales demócratas de cientos de municipios vascos observan con horror cómo los violentos volverán a ocupar las alcaldías y concejalías de sus pueblos. Los plenos municipales se convertirán de nuevo en escenario de ataques y amenazas. Y es el Gobierno el que ha dejado entreabierta la puerta para que el miedo vuelva.

 

El Tribunal Supremo no ha podido evitar que 123 candidaturas de Acción Nacionalista Vasca (ANV) puedan concurrir a las elecciones municipales. Como han demostrado en estos días numerosas informaciones periodísticas, ANV es un partido que no existe y cuyas listas están plagadas por conocidos militantes de Herri Batasuna, Euskal Herritarrok, Batasuna, Aukera Guztiak o individuos que han pertenecido a los comandos de ETA.

 

Entre las listas de ANV que han pasado el filtro del Supremo están las correspondientes a importantes feudos de Batasuna como Hernani, Rentería, Oyarzun, Mondragón, Llodio, Elorrio o Leiza, entre otros. En estos ayuntamientos la misteriosa formación tiene grandes posibilidades de alzarse con la mayoría absoluta de los votos, siendo la heredera del electorado abertzale. Da la impresión de que los abogados batasunos han acordado con el Gobierno y la Fiscalía la fórmula perfecta para colarse precisamente en aquellos ayuntamientos donde tienen mayores posibilidades de gobernar.

 

Precisamente en uno de estos municipios, en Rentería, el pasado jueves, tuvo lugar un incidente que da una perfecta idea de la clase de amenaza que se cierne sobre estos pueblos. Se encontraban recorriendo sus calles los dirigentes del Partido Popular, Javier Arenas y Carlos Iturgaiz, cuando fueron insultados y amenazados a gritos por un grupo de proetarras. Un individuo les increpaba: “¡fascistas, asesinos, queremos veros bajo tierra!”. Este sujeto no era otro que el cabeza de lista de ANV en el municipio guipuzcoano, Juan Murúa, a quien el Supremo ha permitido concurrir a las elecciones.

 

El programa La Tarde con Cristina, de la Cadena COPE, inició la pasada semana una serie de entrevistas a candidatos del PP a municipios vascos. Con evidente angustia, los entrevistados, que llevan años trabajando por sus municipios desde sus ayuntamientos, certifican que quienes engrosan las listas de la ANV son “los mismos de siempre”, es decir, los matones del pueblo, esbirros de ETA, que llevan años amenazando y atemorizando a sus vecinos.

 

Los candidatos del PP no se consideran héroes y quieren dejar de ser víctimas. Son sólo buena gente cuyo máximo deseo es vivir tranquilos y poder trabajar por el pueblo, y hacer cosas útiles por el lugar donde siempre han vivido y que aman. Reconocen que los últimos cuatro años, los años de la ilegalización de Batasuna, han sido “los más tranquilos” y que han podido trabajar con cierta normalidad y “de forma democrática”.

 

Ahora, sin embargo, vuelven a contemplar, con horror, que los mismos matones ocuparán las alcaldías y concejalías, que los plenos se volverán a convertir en “batallas campales”, donde el insulto y la amenaza estarán a la orden del día. El miedo a ETA servirá de nuevo para imponer sus posiciones a todos. Otra vez se cierne sobre los candidatos del PP la pesadilla; todos ellos vuelven a temer por su vida y por su integridad. Todos deben redoblar las medidas de seguridad. Algunos no se atreven a pasear por su pueblo.

 

El terror volverá a entrar en 123 ayuntamientos e instituciones vascas y navarras. Como ha indicado el eurodiputado Jaime Mayor Oreja, una operación de ingeniería electoral como la de la ANV no se puede improvisar y todo apunta a un pacto bajo cuerda entre ETA y el Gobierno. La tranquilidad que han disfrutado los concejales demócratas en los ayuntamientos está a punto de truncarse para dar paso al miedo. Lo grave es que es el Ejecutivo de Zapatero quien, en lugar de defender a los inocentes, ha abierto una vez más la puerta a los violentos.

 

Ignacio Santa María

Página Digital, 7 de mayo de 2007

ZP quiere a ETA en las instituciones, pero Ibarretxe e Imaz, así, no

ZP quiere a ETA en las instituciones, pero Ibarretxe e Imaz, así, no Vamos a ser claros: las ideas de ETA van a estar en las instituciones vascas y navarras a partir del 27 de mayo. Acción Nacionalista Vasca, un partido abertzale histórico, encarna en su ideario y en sus candidaturas todo lo que la banda terrorista ha venido defendiendo con las armas durante cinco décadas. ANV y ETA quieren la independencia para el País Vasco, previa la incorporación de Navarra (y, en deseo, del País Vasco francés). Después de la independencia quieren la construcción de un Estado nacional de base lingüística y con un modelo económico socialista. En el camino a la independencia quieren la liberación de los presos de la banda y un proceso de negociación política en el que el Estado español y quien lo gobierne reconozcan un nuevo régimen. Eso, que es ETA, es también ANV.

 

Hipocresía generalizada

 

España, sin embargo, es una democracia, y presume de la libertad de pensamiento y de expresión. Para que un régimen político sea democrático no es imprescindible que la libertad de las ideas sea total –valga por todos el ejemplo del comunismo, ilegal durante décadas en la República Federal de Alemania- pero, en nuestro caso, en la Ley de Partidos PP y PSOE convinieron que las ideas abertzales más extremistas no fuesen ilegales, sino sólo su defensa mediante la violencia.

 

Así las cosas, Batasuna es ilegal no por sus ideas, sino por ser parte de ETA –cosa que además técnicamente no es exacta: son dos partes de un movimiento- y sólo demostrando que un partido es terrorista puede ser ilegalizado. PP y PSOE tuvieron reparos al redactar la Ley de Partidos y hoy, a menos que ETA haya trufado las candidaturas de ANV de criminales convictos, la izquierda abertzale va a estar en las urnas. Esa Ley, por lo demás, no la ha hecho Zapatero: se ha limitado a aprovechar un hueco "políticamente correcto" que estuvo allí desde el principio.

 

Vencedores y vencidos: hay sorpresas

 

La reaparición electoral de la izquierda abertzale reparte de nuevo las cartas en la política vasca y navarra. Ganadores netos de la jugada hay sólo dos. El primero de ellos es el nacionalismo socialista de ETA y de ANV, que recupera una posición dolorosamente perdida; y el segundo el PSOE, que con esta resurrección no pierde votos y gana una baza política, la reapertura del "proceso de paz" y un posible aliado de izquierdas en tiempos por venir. ¿El resto? Perdedores.

 

Perdedores son, por supuesto, PP y UPN, que pierden su batalla contra el terrorismo y verán de nuevo con representación a los asesinos de tantos concejales, militares y policías. Perdedor es Aralar, que sonríe a disgusto, felicitando a ANV pero lamentando los votos que no quedarán huérfanos (aunque Patxi Zabaleta personalmente tendrá grandes compensaciones en Navarra). Y perdedor es el PNV, que dice alegrarse pero que no en vano ha emprendido un giro de envergadura en las últimas dos semanas. Juan José Ibarretxe pidiendo perdón a las víctimas de ETA y Josu Jon Imaz pidiendo a la izquierda abertzale que deje las armas para siempre no son una casualidad: son la señal clara de que el nacionalismo conservador no quiere quedarse a solas con el nacionalismo revolucionario. ETA va a pedir su libra de carne, y el PNV –desde siempre rival ideológico de ANV y de ETA aunque haya sido su aliado en tiempos de crisis- teme que sea cortada a su costa.

 

Pascual Tamburri

El Semanal Digital, 3 de mayo de 2007

Sectas evangélicas

Sectas evangélicas

LLEVO casi un par de semanas por tierras hispanoamericanas, en una gira de promoción de mi última novela. Me está causando una hondísima impresión el auge de las sectas evangélicas por estas tierras; un auge que, según me cuentan diversos amigos, se ha producido en unos pocos años y que registra un crecimiento de adeptos en progresión geométrica. Algunas de estas sectas cuentan, incluso, con canales televisivos volcados en el proselitismo. Cuando vuelvo al hotel, busco estos canales, para poner a prueba mi capacidad de asombro. Aparecen en la pantalla unos sedicentes «pastores», híbridos de orate y vendedor de crecepelos, que enardecen a sus auditorios con una retórica de parvulario, aderezada de apóstrofes que los adeptos a la secta jalean con entusiasmo. La Biblia es usada en estas alocuciones como una especie de manual de autoayuda; la exégesis que se hace de ella es de una zafiedad tergiversadora que causa grima. Tarde o temprano, el sedicente «pastor» acaba llevando el agua a su molino: ofrece su prédica como una vía de éxito profesional; pero enseguida liga esa promesa de prosperidad a la satisfacción de un diezmo. Para legitimar la exacción, el sedicente «pastor» invoca citas cogidas por los pelos de los Proverbios o de Malaquías en las que Dios reclama a los creyentes las primicias de su trabajo. La prédica alcanza hacia su desenlace un clímax lisérgico: el sedicente «pastor» lanza proclamas rescatadas del repertorio de un charlatán de feria; los adeptos asienten, se entregan al llanto, se desgañitan, gritan alabanzas que más bien parecen imprecaciones. Al sedicente «pastor» le brilla el rostro con un sudorcillo atocinado y risueño.

 

Tras la prédica se suceden unos anuncios con estética de teletienda en los que se ofrecen recetarios para la sanación del alma, colgantes con propiedades de talismán, zarandajas y bisuterías varias a las que se atribuyen poderes sobrenaturales. No faltan tampoco los llamamientos a quienes se sienten solos, incomprendidos, desahuciados; la propaganda de estas sectas evangélicas se dirige muy especialmente a las mujeres, a quienes seduce con promesas de plenitud espiritual entreveradas de morralla feministoide. Aparecen también un par de individuos ataviados con una indumentaria que se pretende similar a la de los sacerdotes, invitando a los espectadores a participar de no sé qué ceremonia que parodia la Eucaristía. Según me cuentan, una de las estrategias más empleadas por estos sacaperras consiste en infundir el espejismo de que sus celebraciones son aproximadamente católicas; de este modo, muchos neófitos ni siquiera tienen conciencia de haber abandonado la Iglesia.

 

Le pregunto a mis amigos si entre los medios de comunicación pretendidamente serios y entre las élites intelectuales no han surgido muestras de alarma ante el auge de estas sectas. Me sonríen sarcásticos: los medios de comunicación pretendidamente serios y las élites intelectuales están demasiado ocupados arremetiendo contra la Iglesia católica. Aunque, por supuesto, contemplan con desdén el fenómeno, con ese tibio desdén que se destina a las faunas infrahumanas, lo toleran; y justifican esa tolerancia amparándose en la libertad de culto. Pero la razón verdadera de su transigencia es mucho más artera: de un modo retorcido, han hallado en el auge de las sectas evangélicas un formidable aliado en su designio de destrucción, que dirige su artillería contra la Iglesia católica. Durante siglos, el combate contra la Iglesia se presentó como una lucha contra el oscurantismo; ahora ya sabemos que el propósito de ese combate era muy diverso: se trataba de derrotar una fe religiosa sustentada sobre dos mil años de sabiduría acumulada, sustentada sobre una tradición cultural que ofrecía una visión concertada del mundo. Estas nuevas expresiones seudorreligiosas carecen de esa tradición, se alimentan del caos y actúan como arietes contra los baluartes culturales tan costosamente erigidos a lo largo de los siglos, dejando que sus adeptos chapoteen en un cenagal de ignorancia. Las sectas evangélicas se convierten, de este modo, en un instrumento más de ese designio de destrucción que guía a quienes desean instaurar una nueva forma de esclavitud.

 

Juan Manuel de Prada

ABC, 30/04/2007

 

Zarzalejos: el fin dialogado de la violencia, “un mito falso y vacío"

Zarzalejos: el fin dialogado de la violencia, “un mito falso y vacío" Los Cuadernos FAES dedican en su último número dos artículos al proceso de paz del Gobierno Zapatero. Especial interés tiene el de Javier Zarzalejos, que hace una dura crítica al “obcecado apego a la negociación” de Rodríguez Zapatero, y califica el “final dialogado de la violencia” como “un mito falso y vacío”, que sólo ha servido para dar mayor fuerza a la banda terrorista.

Javier Zarzalejos es director de la revista Cuadernos de pensamiento político que edita la FAES (Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales). En su número 14 su artículo El mito del final dialogado pretende deslegitimar el proceso de paz del Gobierno de Rodríguez Zapatero, calificándolo de “estrategia oportunista”, “apuesta inconsistente” y acusando al presidente del Gobierno de ser “fiador de ETA”.

No existió la tregua

Le niega, incluso, el derecho “a intentarlo”, pues, dice “no todos lo han intentado de la misma manera” y, tal como cree que lo ha hecho Zapatero, “ese supuesto deber del Gobierno (de intentarlo) ha terminado por generar un derecho correlativo a favor de ETA”. Además, considera que “el alto el fuego no era tal”, y que Zapatero sigue “negándose a que la realidad le estropee una buena historia” son fines electorales.

 

Zarzalejos, asesor de Aznar ante ETA

Cabe recordar que Javier Zarzalejos fue el interlocutor del Gobierno de José María Aznar con ETA, desde que se declaró la tregua de1998. Hombre de la máxima confianza de Aznar, participa desde el inicio en analizar y trazar la estrategia de negociación y “lleva el peso de las conversaciones con la banda en Suiza”.

 

Gestor en la sombra

Son éstas palabras escritas por Ignacio Villa en Libertad digital, donde explicó (año 2001) que Zarzalejos fue “nombrado in pectore el encargado de gestionar en la sombra esa tregua”, y cala que “mantiene una influencia clara sobre Aznar”, para quien “nunca deja de ser escuchado”, a pesar de pasar luego a segundo plano. Zarzalejos también formó parte del Gobierno socialista de Felipe González, hasta 1992, como subdirector general de Difusión informativa y director del Gabinete Técnico de la Subsecretaría del Portavoz, a las órdenes de Miguel Gil.

 

El “mito falso y vacío”

Ahora lanza sus peores dardos contra Zapatero, diciendo que “el proceso de final dialogado de la violencia” (cuyo concepto apareció en los Pactos de Ajuria Enea) es hoy “un mito falso y vacío, desprovisto de exigencias reales a la banda y abierto a la negociación política con ETA y la empresa criminal que ETA dirige. Un cascarón vacío para ser llenado con improvisación y aventurerismo”.

 

Los piropos para Zapatero

Los calificativos que dedica a Zapatero no se limitan a “aventurero” o “improvisador”. Son tan severos como “oportunista”, “desfachatez”, e “inconsistente”. Cree que el llamado proceso de paz forma parte de una “estrategia sectaria y partidista” que responde al “obcecado apego a la negociación” del presidente del Gobierno. Y que bajo el lema de “todo por la paz” se ha llegado a un “proceso sin reglas” y “sin límites”, donde el “diálogo” es una palabra “talismán” y una “coartada para la impunidad política que legitima a ETA”.

 

ZP, frívolo e incapaz

Acusa al Gobierno de Zapatero de llevar a cabo una “negociación que compromete los fundamentos del sistema democrático y constitucional” y de querer “mantener el diálogo a toda costa, aunque el precio suba”. “Hace tiempo que Rodríguez Zapatero cruzó la frontera que separa el optimismo de la frivolidad, las buenas intenciones de la incapacidad”, afirma. Y añade: “Esta estrategia (de Zapatero) no es un ejercicio político largo, duro y difícil, sino un falso atajo pantanoso frente a ETA”.

 

Zarzalejos opina que “el final dialogado” (no cita directamente el término ‘proceso de paz’ en su artículo) “es un recurso táctico para justificar con la coartada del diálogo, la ocultación, la doblez, la elusión por el Gobierno de sus responsabilidades ante los ciudadanos y sus representantes”.

 

El “héroe” Iñaki de Juana

También se refiere al caso De Juana: “El obsceno episodio de la excarcelación encubierta de Iñaki de Juana Chaos representa la vergonzosa vuelta atrás del Estado en la lucha contra el terrorismo etarra”. Considera que De Juana ha sido convertido en un “héroe” y que da argumentos de “reafirmación” a los presos etarras: “Lejos de cualquier arrepentimiento, el futuro está en el desafío”.

 

La política “eficaz y consensuada” de Aznar

Pide responsabilidades a Zapatero por haber querido “romper deliberadamente una política de Estado consensuada y eficaz, escrupulosamente constitucional y digna, integradora y reparadora hacia las víctimas”, como la que hizo Aznar y su Gobierno. Es comprensible que Zarzalejos quiera defender su política antiterrorista (del año 98), pero no puede olvidar que entonces fue “consensuada” porque la oposición (el PSOE) apoyó lo que ahora no apoya el PP (en la oposición). Y cuando afirma que fue “eficaz”, seguramente no se refiere al resultado final de la tregua del 98.

 

PNV y PSOE

El antiguo asesor de Aznar distribuye las responsabilidades entre el PSOE y el PNV, por acabar con el Estatuto de Gernika. “Si bien ETA-Batasuna condenaron el estatuto, han sido el PNV y PSOE quienes le han cortad el oxígeno. Con ello, no sólo se ha desmoronado la base del principal consenso político en el País Vasco sino que se ha abierto para ETA y su entramado de apoyo la perspectiva de una negociación política”.

 

ANABEL ABRIL

Elplural.com, 26 de abril de 2007