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Opinión y análisis

O ellos o la democracia

O ellos o la democracia

La ETA siempre despreció a los “gorrinos”, sintiéndose moralmente por encima de ellos –no sin algunas razones, pues más despreciable que el verdugo es el ayudante del verdugo–. Ahora la ETA reabre sus "frentes" después de una tregua tan falsa como la conciencia de Zapo. Zapo ha colaborado al máximo con los asesinos, demostrando a estos y al mundo lo mucho que puede conseguirse en España con la pistola, la bomba, la extorsión y el chantaje. Pero no ha sido suficiente, ha habido esas “pequeñas cosas”, “pequeñas divergencias de interés”, en apariencia nimias, pero que al final se convierten en montañas, como las que llevaron a liquidarse entre sí a comunistas y anarquistas en plena guerra civil.

Y sale Astarloa diciendo que el PSOE no tiene más remedio que rectificar su política antiterrorista. ¡Política antiterrorista! ¡Qué miseria! El compinchamiento turbio y al margen de la ley entre políticos profesionales, entre caciques, sean del PP o del PSOE. El engaño a los ciudadanos. Tan antiterrorista, señor Astarloa, como la política antiseparatista de ustedes, del PP de Rajoy. ¿Van a estar los políticos por encima de la ley?

A menudo se ha empleado el argumento, débil e hipócrita, de que no debe haber negociaciones con la ETA “porque la experiencia demuestra que no conducen a nada”. La indecencia de siempre. No puede haber negociaciones PORQUE SE TRATA DE UN GRUPO ASESINO, FUERA DE LA LEY Y AL QUE HAY QUE APLICAR LA LEY, SO PENA DE SOCAVAR EL ESTADO DE DERECHO Y RECONOCER EL ASESINATO COMO FORMA DE HACER POLÍTICA. Por esta razón, no por “la experiencia”. La vileza de las negociaciones, mantenidas año tras año a espaldas de la ley y de los ciudadanos por unos políticos miserables (la “solución política”, exigida desde el principio por el fascistoide grupo PRISA y por el no menos fascistoide PNV), ha sido una de las principales fuentes de fortaleza y esperanza para los terroristas.

La ETA ha encontrado siempre gran número de colaboradores. Pero ninguno tan amplio, eficaz y en cierto modo monstruoso como el Niñato Ilumineta que para nuestra vergüenza mangonea España. Él ha sacado al grupo asesino de la pésima situación en que lo había puesto Aznar, lo ha convertido en una verdadera potencia política. Comparado con esta inmensa fechoría, el GAL y la corrupción quedan como desmanes menores. Esa colaboración ha puesto al mismo Zapo fuera de la ley y contra ella, y solo debemos exigir que termine en la cárcel, él y su gobierno, junto con sus favorecidos pistoleros. O ellos o la democracia.

 

Libertad Digitial, blog

Pasado Presente de Pío Moa, 5 de junio de 2007

ZP aprovechará la ruptura de ETA

ZP aprovechará la ruptura de ETA Ya ven ustedes que era verdad: ayer Puras desayunó con Zabaleta, tuvo una cena de madrugada con ANV y hoy todos nos desayunamos con ETA. ¿Novedades? Pocas o ninguna. ¿Consecuencias? Muchas y graves.

 

ETA dice que la tregua está rota. Si durante el "alto el fuego unilateral" han asesinado a tres personas, qué no estarán dispuestos a hacer ahora. Puede hacerlo, de hecho, porque ETA tiene ahora el dinero, los comandos, las armas y el optimismo que no tenía en 2004. Ocho años de Aznar, bien o mal, los aplastaron como a cucarachas. Tres años de zapaterismo han bastado para que sean de nuevo la banda terrorista más peligrosa de Europa. Sólo por eso el Gobierno debería dimitir.

 

No va a hacerlo. Es más, que nadie se haga ilusiones: esta noticia no cambia esencialmente nada en los proyectos ilustrados del jefe del Gobierno, y le pone ciertas cosas aún más fáciles. Veamos…

 

En política nacional, Zapatero se va a beneficiar de la indignación popular. Ha sido un año de cesiones tras dos de claudicaciones, y sin embargo el Gobierno pondrá de nuevo los ojos en blanco, hablará de sus esfuerzos por la "pazzzz" y tratará de quedar como la víctima inocente e incomprendida de todo esto. Será creído por muchos.

 

Respecto a las futuras víctimas, el aparato mediático del PSOE las echará en la cuenta de quienes rompieron la tregua, es decir los "extremistas equidistantes" PP y ANV, Dios nos ampare, y no reconocerá sus culpas esenciales. Además, curiosamente, los más amenazados no son ahora los socialistas sino, como siempre, militares y policías, miembros de UPN y del PP y, singular novedad, algunos del PNV. Los etarras llevan ya unas semanas advirtiendo a los del PNV de que "se libren de su presidente, Josu Jon Imaz, y de su portavoz, Iñigo Urkullu, para impulsar un PNV fuerte y unido que apueste por la resolución política del conflicto". Tomen nota en Sabin Etxea y, por qué no, en Génova.

 

Por último, la reaparición de los que "defenderán a Euskal Herria con las armas y en todos los frentes" no aclara para nada la situación de Navarra. Que nadie espere que Zapatero opte ahora, por esto, por la unidad nacional y antiterrorista. Es perfectamente capaz, con la coartada de esta ruptura, de pactar con NaBai, ahora más que antes. Al tiempo.

 

(Nota veterinaria: en efecto, De Juana no es un perro. Los perros no llevan pulsera, salvo quizás en Euskadi, y las raras veces que un perro mata veinticinco personas su destino es sólo uno. Lo digo para ilustración de sus inminentes émulos: no todos somos Zapatero)

 

Pascual Tamburri

El Semanal Digital, 5 de junio de 2007

Calmante para el exceso de "sarkomanía". El lado oscuro de Sarkozy según Alain de Benoist

Calmante para el exceso de "sarkomanía". El lado oscuro de Sarkozy según Alain de Benoist

La victoria de Sarkozy en Francia ha despertado muchas ilusiones en la derecha social. Ahora la cuestión es saber si el discurso de Sarkozy representa un proyecto político real, o si se trata de un mero maquillaje retórico para encubrir un simple capitalismo despiadado al compás de la globalización. El pensador francés Alain de Benoist, principal firma histórica de la llamada “nouvelle droite”, lo tiene claro: lo que ha triunfado con Sarkozy es una derecha capitalista incapaz de comprender que el capitalismo es lo que más destruye los valores de la derecha. Para leer y reflexionar.

 

Al comienzo, Sarkozy era ante todo el candidato de la patronal, de la gran burguesía, del complejo militar-industrial francés (que controla por lo demás lo esencial del sistema mediático) y de los neoconservadores americanos. George W. Bush ha sido el primer jefe de Estado en felicitar a aquel que, apenas elegido, se ha apresurado a “lanzar una llamada a nuestros amigos americanos para decirles que pueden contar con nuestra amistad” (no se había visto jamás a un Presidente recién elegido saludando con calor a un pueblo distinto al de sus electores). Sus comanditarios, los mismos a los que se dirigió a rendir cuentas la tarde de su elección, esperan ahora el retorno de su inversión. En claro: se pone fin a la “excepción francesa” , en el doble nivel del sistema social y de una política exterior que antes de él no había nunca roto totalmente con la tradición “gaullista” de independencia.

 

 

Por supuesto, con este solo apoyo Sarkozy no habría podido obtener la victoria. Ha vencido atrayendo a una parte de las clases populares y “secuestrando” en su provecho una gran parte del voto lepenista. François Miterrand había comprendido muy bien en 1981 que aliarse al Partido Comunista era el modo mejor de crear las condiciones de su declive histórico. También él, Sarkozy, ha comprendido muy bien que el mejor modo de debilitar al Frente Nacional no era oponérsele frontalmente, sino asumir lo esencial de su discurso. Eso es lo que ha hecho durante su campaña, no retrocediendo ante ninguna palabra ni gesto que le permitiese seducir al electorado del FN. Estrategia rentable que muestra, una vez más, que la derecha clásica está siempre mejor colocada que la izquierda o que la extrema izquierda para detener el crecimiento de la derecha radical. Históricamente, en efecto, la derecha dura nunca ha sido derrotada por la izquierda, sino siempre por una derecha moderada más hábil para captar su herencia. Nunca ha sido debilitada por el “cordón sanitario”, sino por el abrazo que mata. Si la derecha chiraquiana lo hubiera comprendido antes, el FN habría desaparecido hace ya tiempo.

 

De la gran burguesía a los pequeños comerciantes

 

 

Habiendo tomado las medidas de ese fenómeno lógico que es la lógica (y el temor) del desclasamiento social (el 68% de los empleados piensan hoy que “habría que dar más libertad a las empresas”, y el 66% que “los parados podrían encontrar trabajo si quisieran”), Nicolas Sarkozy, desde la primera vuelta, ha irrumpido en el electorado de Le Pen, con los dos tercios de los pequeños artesanos y comerciantes, de los empleados, de los trabajadores independientes y de las capas inferiores de la pequeña burguesía asalariada, público de perfil autoritario, hostil a la libertad de costumbres, pero favorable al liberalismo económico, que conjuga tradicionalmente el gusto del beneficio y las crispaciones xenófobas. Es la adhesión de esta derecha autoritaria, en espera de una vuelta del orden, lo que le ha permitido franquear en la primera vuelta la barrera del 30% y ser elegido en la segunda vuelta.

 

Sarkozy ha sido elegido porque ha sabido coagular perfectamente el voto de la gran burguesía y el de los pequeños comerciantes y una parte de las clases medias. Lo ha conseguido gracias a la derechización general de la sociedad, utilizando un discurso sobre la seguridad sacado directamente del Frente Nacional, sin vacilar a la hora de insertar abiertamente los “asuntos que crispan” (inmigración e identidad nacional) en el debate público, prometiendo bajadas de impuestos y multiplicando las referencias a la nación para responder a la crisis de identidad del país. Hablando con lirismo de Francia como de un banco que le hubiera ofrecido un préstamo sin límites, provisionalmente convertido –gracias al escritor de sus discursos, Henri Guaino- en el cantor de la identidad francesa después de haber ido a Washington a decir cuánto le complace que le llamen “Sarko el americano”, ha llegado incluso a celebrar la unión del suelo y la sangre: “Nadie puede comprender el vínculo carnal de tantos franceses con la tierra francesa si antes no recuerda que por sus venas corre sangre campesina consagrada durante siglos a fecundar el suelo francés” (28 de marzo). El efecto de catarsis que esto ha producido le ha permitido imponerse como el primer candidato de una derecha “sin complejos”, elegido por primera vez en treinta años sin haber hecho concesiones a la izquierda y sin haber mendigado los votos del centro.

 

 

Candidato de una derecha liberada del “superego” de izquierda que antaño la inhibía, apoyado en una enorme maquinaria de guerra y de marketing, Sarkozy ha hecho campaña sobre el valor del trabajo, prometiendo a la “Francia que madruga” favorecer a aquellos que quieren “trabajar más para ganar más” –dejando entender que quienes no tienen como finalidad esencial en la vida el “ganar más”, podrán legítimamente ser sospechosos de pereza o de fraude, y ser abandonados al borde del camino. A las clases medias, víctimas de la inseguridad y de la rapacidad del capital globalizado, de la violencia de los suburbios y de la tiranía del CAC 40, les ha hecho creer que restablecerá el orden luchando contra el “asistencialismo” y favoreciendo la “flexibilidad”. Con ello anunciaba en realidad la instauración de una sociedad más competitiva, más dura, más ajena a los valores, en la que se daría la prioridad a la eficacia y a la rentabilidad sin consideración de costes sociales. Es el mismo principio de la “meritocracia” a la americana.

 

Contradicciones del nacional-liberalismo

 

 

Mientras que la burguesía liberal próxima al capitalismo financiero se reconocía instintivamente en el proyecto de Nicolás Sarkozy (que ha obtenido en la primera vuelta el 64% de los votos en el distrito 16 de París y el 72% en Neuilly), la pequeña y mediana burguesía autoritaria ha visto en Sarkozy un Le Pen elegible –un candidato más joven que Le Pen, más presentable y con mayores posibilidades de aplicar su programa. Es así que Sarkozy ha conseguido unir a dos electorados diferentes y con intereses materiales divergentes, obrando el prodigio de seducir a la vez a la derecha “securitaria” y a los cuadros superiores atiborrados de “stock options”, a los defensores del orden moral y a los “night clubbers” de la “jet society”, a los que se aprovechan de la mundialización y a las víctimas de la misma, a los que madrugan y a los que se acuestan al amanecer, el mundo del trabajo y el mundo de “operación triunfo”, a los patrones del CAC 40 adeptos al darwinismo social y a las clases medias inferiores portadoras de una reivindicación individualista-igualitaria que se concilia muy bien con el culto al jefe y con el deseo de orden y de autoridad. Un éxito que puede compararse en muchos aspectos al voto a Bush en los Estados Unidos.

 

“Después de Chirac -decía Miterrand- cualquiera podrá ser elegido Presidente de la República”. Sarkozy es muy diferente de Chirac, con quien ha sido a veces comparado. Se parece más bien a Silvio Berlusconi, menos en el encanto latino. Se le representa generalmente como un hiperactivo, es decir como un excitado, fuerte con el débil y débil con los poderosos, que no ha retenido del bonapartismo nada más que el carácter autoritario. Con su tendencia a crear problemas allí donde afirma haberlos resuelto, se trata aparentemente de un hombre que no se detiene ante nada, especialmente ante los escrúpulos. “Por encima de la lealtad, está la eficacia”, señalaba a sus amigos próximos ocho días después de su elección. Se trata de un nacional-liberal. El nacional-liberalismo es el liberalismo para los ricos y lo nacional para los otros. Su quinquenio verá el reforzamiento de la tutela autoritaria del Estado sobre la existencia diaria, la privatización de los gastos públicos y la laminación de los beneficios sociales con el pretexto de la invocación a la nación. Sarkozy encarna una derecha políticamente autoritaria y económicamente liberal que no dudará en adoptar una estrategia de violencia razonada con el concurso del aparato del Estado. Esta derecha liberal-securitaria concibe la sociedad únicamente como un lugar de competición sometido enteramente a la lógica de la eficacia económica sobre el telón de fondo de la mercantilización del mundo. Es una derecha que predica sin reparos la individualización de las soluciones. Una derecha favorable al capitalismo que no llega a comprender que es el capitalismo el que más destruye los valores de la derecha. Una derecha que siempre ha querido evitar reflexionar sobre las condiciones de una vida en común en un mundo común. Una derecha que anuncia la era del sálvese quien pueda. Es el egoísmo como valor el que ha triunfado el 6 de mayo.

 

 

Comentando la elección presidencial de 2002, yo escribía hace cinco años, a propósito del “liberal-populismo”, que éste “asocia paradójicamente ultraliberalismo, individualismo consumista, darwinismo social y xenofobia. Incluso si desde un punto de vista estrictamente intelectual semejante mezcla puede sorprender, cabe esperar su extensión en Europa, porque en muchos aspectos está directamente conectada con la realidad del momento. Cabe preguntarse si el liberal-populismo no será mañana uno de los principales vectores de la ideología de la mercancía y de la Forma-capital”. Es exactamente lo que ha pasado.

 

ALAIN DE BENOIST

El Manifiesto, 2 de junio de 2007

El PP gana en votos pero Zapatero ve reforzado su proyecto

El PP gana en votos pero Zapatero ve reforzado su proyecto Una pequeña diferencia de 155.000 votos a su favor y dos aplastantes victorias en Madrid y Valencia sitúan al PP como vencedor táctico en las elecciones celebradas ayer. Sin embargo, el insignificante descenso del PSOE (240.000 votos) y la posibilidad de acceder al Gobierno de Navarra en coalición con los nacionalistas hacen que Zapatero se alce con el triunfo estratégico.

 

No es fácil hacer una valoración sintética de unas elecciones municipales y autonómicas en las que entran en juego infinidad de factores dispares que pueden determinar el sentido del voto de los ciudadanos. De este modo, como elemento de juicio pueden influir aspectos que van desde la promesa de la construcción de un centro de salud o una escuela infantil en el propio barrio hasta la política antiterrorista del Gobierno central.

 

No obstante, es posible y conveniente extrapolar los datos al ámbito nacional pues, como ha podido observarse a lo largo de la campaña electoral, estos comicios se han planteado en gran medida como un plebiscito en torno a la figura del presidente Zapatero y de su controvertida política en materia territorial y en relación al problema del terrorismo de ETA.

 

Y en este sentido se puede concluir que, aunque el Partido Popular ha ganado por 155.000 el cómputo total de sufragios, las elecciones han supuesto un espaldarazo a los planes de Zapatero por más que éstos sigan resultando en gran medida inconfesables.

 

Desde que ganó las pasadas elecciones generales y formó gobierno, Rodríguez Zapatero ha practicado una política que se aleja de la Constitución y el espíritu de la Transición, huye de los consensos básicos con el primer partido de la oposición y se hace, en cambio, cómplice de los nacionalismos más exacerbados y connivente con quienes tienen como fin la desfiguración de España y con quienes incluso emplean la violencia para conseguir sus objetivos. Ya que semejante deriva rompe con las posiciones tradicionales del PSOE, estos comicios aparecían como un buen termómetro para saber si el presidente del Ejecutivo podía, por todo ello, perder el apoyo de una parte importante del electorado socialista de siempre.

 

Sin embargo esta base electoral sólo ha experimentado una reducción de 240.000 votos respecto a las anteriores elecciones municipales de 2003, una merma insignificante que desde luego no refleja grandes fisuras ni deserciones en masa en el ámbito socialista. A pesar de la diligencia de algunos líderes díscolos, éstos no logran que les secunde una porción suficiente de militantes y electores.

 

Navarra, frente al abismo

 

En segundo lugar, a Zapatero le salió bien ayer su estrategia en Navarra. Merced al excelente resultado de Nafarroa Bai, el PSN de Fernando Puras podrá cerrar un acuerdo para acceder al Gobierno foral. Aquí deberá el inquilino de Moncloa cumplir el compromiso de “territorialidad” adquirido con ETA y Batasuna, que es el pilar más importante sobre el que se sustenta la negociación con los terroristas. La carambola es perfecta porque, al no tener la presión directa de ANV en el Parlamento navarro, la coalición PSN-NaBai-IU podrá avanzar en la integración vasco-navarra con cierta tranquilidad. Esta estrategia precisa de una gran dosis de disimulo hasta que se celebren las elecciones generales. Durante ese tiempo seguiremos oyendo a los dirigentes socialistas acusar al PP de sacar a pasear los fantasmas de la anexión, pero si Zapatero accede a un segundo mandato, tendrá cuatro años para consumar su inconfesable proyecto.

 

Sólo estos dos factores llevan a la conclusión de que, aunque la victoria táctica de ayer fuera para el PP, el verdadero triunfo estratégico fue para Zapatero, que ve reforzado su proyecto de crear un gran frente de izquierda nacionalista que busca debilitar la estructura del Estado y hacerla dúctil a sus intereses.

 

Ignacio Santa María

Páginas Digital, 28 de mayo de 2007

Paisaje después de la batalla: la España adormecida

Paisaje después de la batalla: la España adormecida

El PP tienes secuestrado el voto católico de la misma manera que el agnóstico Jiménez Losantos tiene secuestrado el único medio informativo confesional de España, la cadena COPE.

 

Ya se sabe que los secuestros generan síndrome de Estocolmo, y por eso vemos a tantos católicos contentísimos de que en la región de Madrid haya triunfado doña Esperanza Aguirre, que financia con dinero público el 20% de los abortos que se producen en la capital, así como la educativa y edificante campaña de promoción homosexual en colegios y de regalo de preservativos para todo tipo de opciones sexuales. O tenemos a Gallardón, que regala píldoras abortivas PDD a niñas de 13 años a escondidas de su padre y su madre, y en sus ratos libres oficia gaymonios. Son los dos grandes triunfadores de la noche, y los que se perfilan como los sucesores de Mariano Rajoy, si éste no lograra imponerse en las elecciones generales.

 

Y es cierto que las alternativas católicas han fracasado, entre otras cosas porque aquellas formaciones que cumplen los principios no-negociables de Benedicto XVI, apenas tienen fuerza para presentarse, los medios, la primera la COPE, les cierran el paso y, finalmente, acuden divididos por lo que obtienen muy pocos votos.

 

Por eso, mientras FJL tiene secuestrada la COPE y el PP el voto, el cristiano está huérfano de opción política y de información, corremos el riesgo de creer que cristianizar España consiste en echar a Zapatero de La Moncloa. Y oigan, créanlo, no es exactamente así.

 

En el entretanto, resulta que España sigue siendo otra “curiosidad” occidental donde 10 millones de personas pierden una hora de su descanso dominical para ir a misa los domingos, y, al mismo tiempo, votan a partidos que atentan directamente contra los principios que la Iglesia considera no-negociables. A saber: vida, familia, libertad educativa, bien común y libertad religiosa.

 

¿Que por qué se dan estas contradicciones? Pues muy sencillo: como buena parte de Occidente, España es un país dormido. Y las sociedades adormiladas, con tan enormes tragaderas, son carne de cañón. O sea, nosotros mismos.

 

Eulogio López

Hispanidad.com, 28 de mayo de 2007

Comunión y Liberación pide que se vote al PP. Yo pido que no

Comunión y Liberación pide que se vote al PP. Yo pido que no El movimiento fundado por don Luigi Giussani se ha mostrado en España especialmente beligerante con las opciones que, aún defendiendo la doctrina social de la Iglesia, pueden quitarle votos a la derecha.

Aún recuerdo las primeras elecciones donde se presentaba Familia y Vida, a las que en la publicación de CL se calificó como "reaccionario". Una vez lanzada la piedra, el responsable de CL, en concreto el máximo responsable en España, José Miguel Oriol, se disculpó con la curiosa explicación de que se había empleado el término "reaccionario", como sucedáneo de "reacción"... ante los ataques a la familia y a la vida. Sutil diferencia entre el significado primario de un concepto y su recorrido semántico. Por ejemplo, a partir de ahora, cuando tilde a alguien de comunista aclararé que aludo, no a su condición de ultra izquierdista heredero de un turbio pasado homicida, sino que estoy haciendo referencia a la tendencia del así calificado por poner las cosas en común.

Todo sea por el PP. Como digo, la Compañía de Obras, es decir, el movimiento católico Comunión y Liberación, ha pedido en un comunicado que se vote al Partido Popular en las elecciones municipales y autonómicas del próximo domingo. Y así, tras recordar algunos de los principios no-negociables para un católico en la vida pública, expresadas por Benedicto XVI –y entre los que no se cuenta la "iniciativa social y la libertad económica" que no es la libertad económica, concluye, alegremente que como el objetivo de la Compañía de Obras es hacer obras sociales, el Partido Popular es quien más facilita esa tarea en el territorio (ver párrafo final).

 

A mí me parece estupendo que el PP gobernante, ofrezca subvenciones a CL para, por ejemplo, abrir colegios. Me parece estupendo, pero no a costa de otros principios no-negociables, en concreto el que el Papa coloca el primero de todos: el derecho a la vida. Verbigracia, Madrid. Si el señor Gallardón y la señora Aguirre ofrecen subvenciones para la enseñanza privada a mí me parece bien (aunque prefiero el cheque escolar), pero no a costa de que el señor Gallardón se haya convertido en el principal expendedor de píldoras abortivas entre adolescentes, o que la señora Aguirre se haya convertido en el principal financiador de las clínicas abortistas, pagando el 20% de los abortos que se perpetran en la capital. No, en esa situación, y aunque me ofrezcan subvenciones o no puedo votar a Gay-ardón ni a Espe-jode-lo-que-somos. ¿Por qué? Porque se trata de un principio… no-negociable.

 

Es más, servidor considera que mientras no se derrumbe el Partido Popular, los principios cristianos no podrán ser llevados a la práctica, ni tan siquiera defendidos. Ya desde antes de 1996, el PP mantiene la misma política: los católicos no interesan, se les puede vituperar todo lo que nos venga en gana, porque no pueden votar a otros que no seamos nosotros. Y llevamos así 20 años lamiéndonos las heridas.

 

Por tanto, servidor votará el próximo domingo por Familia y Vida al Ayuntamiento de Madrid (entre otras cosas porque soy candidato, y el pobre Gallardón está temblando) y a Alternativa Española en la Comunidad (FyV se presenta al Ayuntamiento). Ya he dicho cuáles son los partidos cuyo ideario es compatible con los principios no-negociables (vida, familia, libertad de enseñanza y bien común) de Benedicto XVI : Familia y Vida, Solidaridad y Autogestión Internacionalista (SAIn), Alternativa Española (AES), Partido Social Europeo -se presenta esta vez con AES- y la Comunión Tradicionalista y Carlista (CTC). Desde luego, no el PP, un verdadero cáncer para la Doctrina Social de la Iglesia.

 

Y es que uno ya está un poco cansado del mal menor y el voto útil. ¿Votar a Familia y Vida o a AES es tirar el voto? Depende, depende de para qué se vota. Si de lo que se trata es de conseguir subvenciones para hacer colegios, sí. En ese caso se trata de asegurar la permanencia al mando del presupuesto público de quien te la concederá. Ahora bien, si se trata de ser coherente y de cristianizar la sociedad… entonces lo más útil es votar a quienes cumplen los principios no-negociables, en la confianza de que todos ellos, algún día, unan fuerzas para lograr una mayor representatividad, siguiendo el modelo italiano. En ese país, ante la fragmentación ideológica y la proliferación de partidos políticos, lo que se hizo fue unir a los dos candidatos bajo una serie de principios intocables (los no negociables del Pontífice). Así cada cual es fiel a sus ideas y al mismo tiempo, se puede intentar alcanzar el poder que, estoy de acuerdo con CL, es el objetivo de todo partido político.

 

Porque de tanto votar con la nariz tapada, se me han hinchado las fosas nasales.

 

Eulogio López

 

http://www.hispanidad.com/noticia.aspx?ID=17280

¿Volverán a matar curas y a quemar iglesias?

¿Volverán a matar curas y a quemar iglesias? Zapatero figurará en los libros de Historia. No podemos prever aún en qué términos, porque no sabemos si triunfará o fracasará en su proyecto, pero sí es seguro que se hablará de él durante mucho tiempo como del hombre que en pleno siglo XXI planteó los problemas del siglo anterior. Para solucionarlos bien, dirán unos, o para infectar heridas ya sanadas, creemos otros. Elijan ustedes.

 

Seguramente lo más notable es cómo ha cambiado en los últimos años el papel público de la Iglesia, y más aún en Navarra. Comprensiva, generosa, estoica e incluso pródiga en la Transición, es hoy atacada en términos rancios y nostálgicos por quienes ayer se beneficiaron de su magnanimidad. El mérito no es sólo de Zapatero, pero el presidente del Gobierno ha contribuido a crear un clima que sólo gusta a los fanáticos que añoran tiempos pasados. Los tiempos de las checas, por cierto.

 

Terrorismo contra la Iglesia. "Nos dirigimos a usted porque venimos constatando su inhibición y escaso interés en la defensa de la Iglesia Vasca. Creemos que el desempeño de un cargo público en Nafarroa y su condición de vasco, le obliga a trabajar más activamente por una Euskal Herria libre, soberana e independiente… Es necesario hacer el vacío a toda la derecha fascista y a algunos elementos del PSOE… En esta ocasión le pedimos, también, el voto para H.B. ¡Qué más da cómo nos llamen los fascistas...!". Tan magnífica sugerencia está llegando por carta a los curas navarros refractarios al nacionalismo y al terrorismo, que a diferencia de la década de los 70 ahora no se callan. A ETA no le gusta la Iglesia navarra como tampoco le gustaba Jaime Larrínaga de párroco en Vizcaya; al PSOE tampoco.

 

Agresión contra el arzobispo. Fernando Sebastián, arzobispo de Pamplona y Tudela, uno de los prelados más progresistas en su momento, merece ahora en los medios de izquierda titulares como "El arzobispo Sebastián apoya a la extrema derecha". Siempre es fácil entresacar una frase de una conferencia y convertirla en una tergiversación de lo que el obispo dijo y quiso. Lo seguro es que un obispo católico no puede pedir el voto para un partido anticatólico, y que los cristianos que quieran actuar como tales tendrán que votar, dentro de quienes pueden gobernar e influir en el Gobierno, a quien más cercano esté de la fe y de la moral de la Iglesia. Sebastián molesta porque ahora, dimisionario, lo recuerda sin miedo.

 

Peligro de confiscación. La izquierda navarra tampoco está satisfecha con la Iglesia porque ésta defiende sus bienes y sus derechos. Sebastián ha dispuesto recientemente que los inmuebles de la Iglesia –templos y casas parroquiales- sean correctamente inscritos en el Registro de la Propiedad. Gran follón en la prensa izquierdista-y-nacionalista, pero ¿es que los bienes de la Iglesia son de "todos"? Hasta que no se decrete una nueva confiscación (desamortizados siguen estando desde Juan Álvarez Mendizábal o así) los edificios en cuestión son propiedad de la Iglesia; no "del pueblo", sino "del pueblo de Dios", matiz importante ahora que constitucionalmente España no es católica. Confundir la separación de la Iglesia y el Estado con la anulación de la Iglesia nos devolvería a los peores momentos de la macabra Segunda República. ¿Eso queremos?

 

Laicismo agresivo, silencio culpable. La imposición institucional de una ideología contraria al cristianismo no es libertad religiosa, sino propaganda antirreligiosa. Los "católicos oficiales" suelen preocuparse más por las cuestiones de moral, cosa que sinceramente me parece un error. El cristianismo es una fe y una visión del mundo, y la moral sólo una de sus concreciones. La verdadera batalla se libra en las conciencias, y las conciencias de los cristianos son agredidas hoy desde la política. No desde toda la política por igual, ciertamente: y tal vez tengamos que empezar a dar nombres de supermegachupicatólicos que pacen alegremente en los prados de EA y del PNV, en compañías y direcciones que en otros tiempos se habrían llamado escandalosas. ¿Escuchan a su obispo o se imitan a desear su pronta marcha?

 

Yo sólo sé que el 27-M es Pentecostés. Por si a alguien le sigue importando la intención de voto del Espíritu Santo.

 

 

Pascual Tamburri

El Semanal Digital, 21 de mayo de 2007

La paz no fue el principal motivo

La paz no fue el principal motivo

A sólo nueve días de las elecciones, el diario Gara, vinculado al mundo abertzale, lograba provocar el pasado viernes un gran revuelo al publicar una información en la que se afirmaba que la ilegalizada Batasuna había llegado a mantener 25 reuniones con máximos representantes del PSE y del PNV antes de la declaración de alto el fuego por parte de la banda terrorista ETA.

 

El reportaje de Gara no aportaba demasiadas novedades en realidad, ya que era sobradamente conocida la existencia de esos contactos secretos, si bien el dato sorprendente es el elevado número de reuniones que según este rotativo se produjeron.

 

Si la cifra fuera verídica, el actual proceso negociador que mantienen los socialistas con Batasuna, y que paralelamente llevan a cabo ETA y el Gobierno, no sería ya sólo el más prolongado en el tiempo, sino también el más fluido e intenso que jamás ha conocido la historia de la banda criminal.

 

Pero el artículo del periódico filoetarra contiene una trampa cuando sitúa el origen del actual proceso en unas primeras reuniones que, según dice, mantuvo el entonces secretario del PSE, Nicolás Redondo Terreros, con dirigentes de Batasuna en 1999. Redondo Terreros se reunió entre 1998 y 1999 junto a Txiki Benegas con Arnaldo Otegi en tres ocasiones en la localidad vizcaína de Durango. Pero hay que recordar que esas reuniones fueron públicas y además Batasuna todavía era una formación legal y con representación parlamentaria. Por lo demás, esa vía de contacto se rompió definitivamente con el fin de la llamada “tregua-trampa” y la subsiguiente escalada de atentados a cargos electos del PP y del PSOE.

 

Contrariamente a lo que dice Gara, el actual proceso que mantiene vivo el Gobierno de Zapatero nació dos años después, en un contexto y unas circunstancias muy distintas. Para entender esta diferencia hay que tener muy en cuenta el resultado de las elecciones autonómicas vascas del 13 de mayo de 2001. Aquellos comicios se habían planteado como una batalla frontal entre los nacionalistas y los constitucionalistas. Para el bloque constitucionalista, formado por el PSE y el PP, era la gran oportunidad de desalojar al PNV de las instituciones vascas y, desde ellas, derrotar a ETA. Pero fue la formación de Arzalluz e Ibarretxe la que ganó la partida, alzándose con la mayoría absoluta.

 

Tras la derrota, el PSE sufrió fuertes convulsiones internas, provocadas por quienes asumían que el nacionalismo era imbatible. La frustración se apoderó de los socialistas, que veían cómo en el Gobierno de España se asentaba el PP de Aznar con mayoría absoluta y que con la misma holgura se constituía un gobierno del PNV en Ajuria Enea. Ellos se quedaban fuera de todas las parcelas de poder y con muy pocas expectativas de recuperarlas en el futuro.

 

Cómo recuperar poder

 

Fue entonces cuando cobraron fuerza las tesis de un sector del PSE, encabezado por Eguiguren, que defendía como la única posibilidad de recuperar influencia los pactos con el bloque nacionalista, que se dieron en llamar “acuerdos transversales”. El PNV, que ostentaba mayoría, no tenía ningún interés en alcanzar pactos con una fuerza no nacionalista, así que el objetivo de este acercamiento sólo podía ser Batasuna.

 

El principal motivo por el que Eguiguren y Francisco Egea, del PSE, comenzaron inmediatamente a reunirse con Arnaldo Otegi y Pernando Barrena en un caserío de Elgoibar (Guipúzcoa) no fue la búsqueda del fin de la violencia, sino la búsqueda de alianzas políticas que les permitieran debilitar al PNV y volver a recuperar espacios de poder.

 

A la luz de los acontecimientos, cada vez parece más claro que es ese espíritu de estrategia conjunta para recuperar espacios de poder el que ha animado todas las etapas del proceso, mucho más que la búsqueda de la paz. Es ésta la estrategia que poco tiempo después contó con el respaldo total del secretario de Organización del PSOE, José Blanco, y del propio Rodríguez Zapatero. Y ésa es precisamente la razón que explica que el proceso siga adelante, a pesar de que seis años después del inicio de las conversaciones la violencia de ETA y su entorno no haya disminuido ni desaparecido sino todo lo contrario.

 

Ignacio Santa María

Páginas Digital, 21 de mayo de 2007