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Opinión y análisis

Sostenella y no enmendalla

Sostenella y no enmendalla

Las encuestas realizadas sobre la reacción de Zapatero ante el salvaje atentado terrorista de ETA contra la T-4 de Barajas no dejan dudas de su mala gestión y respuesta. Los españoles consultados suspenden en su mayoría la forma como el presidente ha manejado la nueva situación generada por el zarpazo etarra. Asimismo una mayoría de encuestados apoya la idea de que no se vuelva hablar con ETA hasta que la banda terrorista anuncie el abandono de las armas y la renuncia a la violencia, y una parte significativa de los mismos, el 40 por ciento, considera que Zapatero ha fortalecido a los terroristas durante los nueve meses que duró el alto el fuego. Por no hablar de los que mayoritariamente, un 85 por ciento de votantes del PP y un 79 por ciento de electores del PSOE, creen que para combatir a ETA hay que recuperar el Pacto Antiterrorista y por las Libertades que garantiza el acoso policial y judicial que la banda y sus secuaces políticos se merecen. Siendo así, tan meridianamente clara la opinión de los españoles, sorprende que Zapatero se empeñe en conducirse por el territorio de la ambigüedad calculada para responder ante el nuevo emplazamiento y en no reconocer con humildad que las cosas , por mas que él estime en el laberinto de su inconsciencia lo contrario, no se han hecho bien. El presidente asegura que no ha habido ningún elemento o argumento que permita decir que se han cometido errores.

 

Es mas, enmienda la plana a José Blanco por reconocer que hubo problemas de "información" o de "interlocución" con ETA y echa la culpa al mensajero por no interpretar de forma correcta las palabras de su lugarteniente en Ferraz. Nadie diría que Zapatero, apenas 24 horas antes de que la banda terrorista le sacara de su ensoñación, nos asegurara en un alarde de triunfalismo y optimismo imprudentes su enorme confianza en el "proceso de paz" y que estábamos mejor sin bombas y "accidentes" mortales, que con víctimas y atentados. Con todo resulta preocupante que, no sólo, siga instalado en el "no enmendalla" sino también en el "sostenella" toda vez que no es capaz de responder con firmeza y claridad al nuevo reto. Si se le pregunta por el camino a seguir responde que el de la democracia, hasta ahí llegamos, y si se le interpela por la recuperación del Pacto por la Libertades se sale por la tangente y habla de voluntades y actitudes que son las que cuentan. Pura farfolla evasiva, vaguedad e imprecisión en definitiva, que explica el porqué los socialistas vascos aunque no están de acuerdo con el lema de la manifestación convocada por Ibarretxe, "Por la Paz y el Dialogo", ni una sola palabra de condena a ETA y al terror, han terminado apoyando la convocatoria. No, pero sí; en eso parece que consiste la nueva estrategia de Zapatero.

 

Antonio Jiménez

Diario Siglo XXI, 7 de enero de 2007

Quedan tres "hojas de ruta" sobre la mesa de Zapatero

Quedan tres "hojas de ruta" sobre la mesa de Zapatero

¿Este cuento se acabó? Pues no, aunque parezca mentira no. El "proceso" sigue después del atentado, porque una cosa es la "tregua" y otra el "proceso", como han distinguido los portavoces de Batasuna. De hecho, según Pernando Barrena, llevan más de cinco años hablando con el PSOE, y digo yo que no se echa por la borda semejante capital por un par de muertos, cuando ya ha habido tantos otros. Lo que pasa es que algunas cosas están cambiando. Pero la historia continúa.

 

ETA y Batasuna, a lo suyo

 

Sigue, desde luego, la historia de Batasuna y ETA. ETA, con todos los matices internos que se quieran entrever, sigue en lo suyo, que son las armas. Si alguien en el PSOE pensaba que estos chicos eran como los "polimilis buenos" se ha equivocado. ETA sigue queriendo lo mismo y no va a renunciar a nada; pero no son tontos, y saben que tienen que negociar las formas. Es más: saben que la simple existencia de la negociación ya implica una victoria, porque el Estado reconoce su capacidad de interlocución. Así que, por parte de ETA, esto no es más que un "hasta luego". Volveremos a oír hablar de negociaciones, cuando Zapatero esté menos apurado que ahora.

 

Batasuna ve su mesa de partidos más lejos, y parece que no habrá candidaturas municipales en mayo. Además los presos van a tardar en venir: todo se retrasa, porque por buena que fuese la voluntad de ZP ahora mismo no puede hacer regalitos. Zapatero necesita poder decir, como ha dicho Rafael Simancas, que "no ha cedido en nada, como prueba la ruptura del proceso de paz tras los atentados". Cuando pase la tormenta, veremos; pero Batasuna va a pagar parte del precio, una vez más sin cargos públicos y con toda su maquinaria implicada en el "proceso". Habrá alguna tensión, y tal vez algunos cambios de cara. Pero esto es lo normal en Batasuna, en general saben esperar y, además, saben que hay razones para hacerlo.

 

El nacionalismo burgués mira más lejos

 

¿Han visto ustedes a alguien del PNV llorar de pena por este tropezón en el "proceso"? Yo no. El senador del PNV Iñaki Anasagasti, correcto, formal, educado como casi siempre, quiere un nacionalismo "inteligentemente reivindicativo", pero cree que este proceso ha terminado. Lo cual no quiere decir que no haya otro, pero sí que será distinto. Y es que el PNV no tiene ninguna gana de ver a la izquierda abertzale en el poder, porque los conoce bien; y quiere hacer las cosas a su velocidad, lo que quiere decir controlando la situación aunque todo implique tiempos más largos; un Estatuto sobre la base del catalán, con el plus de los "derechos históricos", colocaría a la Comunidad Autónoma Vasca al borde de la autodeterminación, pero Zapatero, creen algunos, a eso sí podría llegar. Y quedaría alguna migaja para el PSE, pero nada de pactos de progreso porque el PNV no va por ahí.

 

Navarra, más cerca que nunca

 

¿Y Navarra? Un enrevesado juego de hipocresías cruzadas. Ningún nacionalista que se precie puede renunciar en público a Navarra, claro; pero todos saben que la presa es difícil, y que, en todo caso, sólo con el consenso del PSOE y de los abertzales en su conjunto habría posibilidades de captura. Si Batasuna quedase fuera de la ley aumentaría la abstención y descendería el voto nacionalista, pero Nafarroa Bai crecería, como Aralar en 2003, y el PSN también, porque se eliminaría el "miedo al abismo": así que no lo olvidemos, la interrupción del proceso hace más fácil que en mayo haya un gobierno foral sin UPN (lo que después haría más fácil proseguir el proceso, con un importante obstáculo menos). Fernando Puras y Patxi Zabaleta compiten ahora (en navarrismo) por ser la segunda fuerza en el Parlamento y no parecen muy apenados de este retraso en el "proceso". Saben lo que hay. El mismo PNV prefiere dos caminos paralelos para vascos y navarros, de base tanto autonomista como foralista; caminos intercomunicados, convergentes y con salida común, sí, pero sin prisas. Y las prisas se han quedado en Barajas.

 

Zapatero está en manos de ETA. O tiene una reacción antiterrorista muy seria o paga el precio marcado; no hay más. Pero hay interlocutores muy interesados en que el "proceso" cambie de matiz, sin anularse. Si llevan cinco años hablando es de esperar que hayan hablado de este posible "accidente", y que esté prevista la "hoja de ruta" para salir del bache con los interlocutores, incluso, reforzados.

 

Pascual Tamburri

El Semanal Digital, 8 de enero de 2007.

Unidad no es dejar que te engañen

Unidad no es dejar que te engañen

Por segunda vez en dos semanas el Rey pidió ayer unidad a los políticos para luchar contra el terrorismo. Con perdón, esa petición tan genérica no es bastante. Puesto a utilizar su papel constitucional como moderador en los asuntos de importancia, Don Juan Carlos debería también exigirles a todos honestidad y transparencia. Porque, vamos a ver, si Rajoy apareciera mañana ante las cámaras de televisión para prometer apoyo a Zapatero en lo que sea que el presidente del Gobierno piensa hacer ahora con los terroristas, los ocho millones de votantes del PP, quizás más a estas alturas, le correrían a gorrazos por las calles de Madrid; que una cosa es el principio de la unidad y otro el de la idiotez.

 

Pedir a los dirigentes del PP, a sus votantes y a muchísimos españoles que están ahí en estos momentos que apoyen al presidente del Gobierno a día de hoy es como pedir a una mujer que ha descubierto que su marido la engaña con su secretaria desde antes de la boda que viva felizmente con él de ahora en adelante. Hombre, primero hay que exigir al marido que renuncie públicamente a su amante y pida perdón a su señora y, luego, que por lo menos le compre un anillo de 24 kilates y la lleve de fin de semana a París.

 

El símil es bastante válido para ilustrar lo que impide en estos momentos la unidad de los demócratas frente al terrorismo. Zapatero engañó al PP, con el que tenía firmado, por iniciativa suya, un Pacto por las Libertades y contra el terrorismo en el que los dos partidos se comprometían a ir juntos en este tema y empezó a negociar con ETA incluso antes de llegar a La Moncloa; utilizó electoralmente hasta límites bochornosos el atentado terrorista del 11-M y después ha dejado al margen al PP de toda la negociación que ha llevado a cabo con los dirigentes etarras, hasta el punto de que la última vez, en vísperas de la Navidad, cuando recibió a Rajoy en La Moncloa ni siquiera le contó que sus enviados acababan de reunirse con Josu Ternera y otros dirigentes de ETA en Ankara.

 

Sin duda Zapatero intentará en próximas fechas referirse, aún sin nombrarla, a esa recomendación real para hablar de unidad y su necesidad y la búsqueda de la paz de todos unidos y la unión de todos para la búsqueda de la paz. Pero teniendo en cuenta que cuando el presidente del Gobierno pronuncia esas palabras al menos media España piensa que les está mintiendo, más valdría que el Monarca matizara sus palabras la próxima vez: estar unido no es prestarte a que te engañen de nuevo.

 

Curri Valenzuela

Diario Siglo XXI, 6 de enero de 2007

La situación (y IV): Elecciones

La situación (y IV): Elecciones

Esa mezcla de iluminado, necio y sinvergüenza que gobierna España ha vuelto a aclarar sus intenciones: “Mi energía y determinación para alcanzar la paz es hoy, si cabe, mucho mayor”. El mensaje que esperaban los asesinos. La “paz”, en la lengua de palo común a ambos, consiste en el arrasamiento de la Constitución.

 

Algunos quieren ver la salida en elecciones anticipadas. Creo que no saben muy bien lo que dicen. He aquí las alternativas:

 

a) Vuelve a ganar Zapo. Algo no descartable en absoluto, vista la pesada y ridícula oposición de Rajoy. Éste nunca ganaría por sus méritos, sino por los errores del contrario. Tal situación sería desastrosa, pues la Infame Alianza la interpretaría como carta blanca para intensificar su proceso contra la democracia y la unidad españolas.

 

b) Gana Rajoy, pero sin mayoría absoluta, con lo cual la Infame Alianza podría gobernar, al modo del tripartito catalán. El resultado sería el mismo.

 

c) Obtiene el PP mayoría absoluta, pero no muy acentuada. De inmediato sufriría el acoso sin contemplaciones de sus adversarios y cedería a él. Aznar, de madera mucho más sólida, se doblegó en varias ocasiones, incluso después de haber ganado la partida, como cuando la huelga general, así que cabe imaginar lo que ocurriría con los gelatinosos Rajoy, Gallardón, Piqué, Elorriaga, Nuevas Degeneraciones y compañía: ¡aun sin tener responsabilidades de gobierno, el equipo dirigente del PP se ha plegado al proceso de los estatutos…!

 

Como alguien ha dicho, sin ganar a la opinión pública haciéndola consciente de los graves riesgos del momento, poco habremos avanzado. Quienes han resistido a la Infame Alianza no ha sido el PP –o solo secundariamente–, sino los movimientos ciudadanos espontáneos, la AVT, el Foro de Ermua, El Salvador y otros muchos surgidos por toda la geografía española, más la influencia de la COPE de Federico, César y Cristina, de Libertad Digital e Intereconomía; o de figuras ejemplares como Gotzone Mora o Rosa Díez. Etc. Ellos han despertado a muchos de la anestesia administrada por terroristas y corruptos. Pero todo lo adelantado no basta. La enorme masa de medios de comunicación dominados por la izquierda y los separatistas, en combinación con la flojera del PP, vuelve en extremo azarosas unas elecciones próximas. Además, podría ganar el PP y no servir de nada. Es preciso llegar a los comicios con una opinión pública bien ilustrada sobre lo que está en juego. Tarea de los ciudadanos conscientes, no se improvisa en dos días.

 

Pío Moa, blog de Libertad Digital, 4 de Enero de 2007

Apuntes para una crisis (VIII): Entre los escombros y entre los muertos

Apuntes para una crisis (VIII): Entre los escombros y entre los muertos

A medida que pasan los días desde el atentado de ETA en Barajas, la sensación de desorientación que transmiten el Gobierno, los demás partidos que le apoyan y sus medios afines va creciendo en intensidad. El País insta a la unidad de los demócratas mientras El Periódico y el Avui vuelven a arremeter contra las víctimas. Rubalcaba exige al PP apoyo para el Gobierno mientras Blanco embiste a los populares y Simancas El Inimaginable los acusa de ponerse al frente del "facherio más radical". Zapatero suspende el proceso, Blanco lo rompe y Rubalcaba lo liquida, al mismo tiempo que PNV y ERC afirman que el proceso no está muerto. El Ministro de Interior remite a Joan Mesquida para conocer los análisis de los explosivos, Mesquida remite al Ministro de Interior y Rubalcaba se sale por la tangente.

No hay información, no hay respuesta concertada, no hay un mensaje claro para la ciudadanía. La reacción del Gobierno es la del mentiroso a quien han pillado con las manos en la masa después de tres años de engaños y mentiras. No había proceso, no había informaciones secretas que avalaran nada de nada, no había ningún Plan B, pero es que tampoco había Plan A. Todo se reducía a un proyecto común en el que Zapatero se había entregado, atado de pies y manos, a quienes empuñan las pistolas.

Los dos muertos les han cogido con el paso cambiado. Por supuesto que esperaban un atentado, pero no de esta magnitud, ni tampoco con víctimas mortales. ETA no buscaba tampoco esas víctimas, pero tampoco le preocupa que se hayan producido: sabe que es el PSOE quien va a tener que cargar con el coste de opinión pública. Incluso, con una siniestra frialdad, los asesinos de ETA saben que esas víctimas acentúan la presión sobre un Zapatero que no tiene otra salida que huir hacia adelante.

Zapatero es consciente de que, abierta la veda de los muertos, ETA dispone aún de más poder de coacción sobre el Gobierno, poder que no dudará en utilizar con el fin de que éste respete el calendario de pagos. Pero en el banco de la opinión pública, esos dos muertos han hecho que el índice de solvencia de Zapatero se reduzca hasta extremos alarmantes. ¿En manos de qué usureros tendrá que ponerse Zapatero para conseguir el crédito con el que pagar y del que ahora carece?

Preparémonos para lo peor. No habrá vuelta al Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo: ya lo ha anunciado López-Garrido. Se cerrará de nuevo filas en un frente anti-PP: ya lo ha sugerido Rubalcaba. Se continuará el proceso de cesiones a ETA-Batasuna: ya lo dejó traslucir Zapatero. Y para compensar el coste que esa posición va a tener, la campaña contra el PP y contra los medios de comunicación independientes va a ser feroz.

Zapatero no va a detener su carrera hacia el abismo, y arrastrará con él a su partido. Y al propio régimen. Y la factura, como de costumbre, la pagaremos a escote entre todos los españoles.

A menos que la sociedad civil sea capaz de reaccionar y de decir de forma cívica y pacífica, pero firme y clara, que se acabó. Que se acabaron las mentiras. Que se acabaron las manipulaciones. Que se terminó lo de que la Ley no se respete. Que ya no hay barra libre para ningún asesino. Que tenemos derecho a saber la verdad sobre todo lo que ha ocurrido en España desde las 7:37 del día 11 de marzo de 2004. Que el hecho de que en España haga falta un partido socialista fuerte no quiere decir que haga falta este partido socialista. Que los españoles no nos merecemos este presidente de Gobierno.

Y, sobre todo, que no estamos dispuestos a seguir siendo la carne de cañón dentro de un proceso "duro y difícil" que no busca conseguir la libertad, ni siquiera la paz, sino simplemente garantizar el poder a un individuo capaz de largarse a tomar las uvas rodeado de patos en Doñana mientras, entre los escombros, los equipos de rescate seguían tratando de encontrar a los muertos.

4 de Enero de 2007 - 11:32:07 - Luis del Pino

Arregi advierte de que con los etarras sólo se puede hablar de presos

Arregi advierte de que con los etarras sólo se puede hablar de presos Convendría hacer autocrítica política sobre tres elementos claves del proceso de paz: no ha sido una política de Estado, no se ha tenido en cuenta suficientemente la realidad de lo que es ETA y se han equivocado los temas y los tiempos. Así lo mantiene el ex peneuvista Joseba Arregi, que advierte que con ETA no se puede hablar de política y tampoco con Batasuna mientras exista la banda terrorista.

Joseba Arregi, ex miembro del Partido Nacionalista Vasco (PNV), publicaba ayer en las páginas de opinión de El País el artículo La oportunidad de aprender, donde llama a la autocrítica política para reflexionar sobre los posibles errores que se hayan cometido en relación al proceso de paz y a la gestión del alto el fuego permanente. Arregi es profesor de Sociología en la Universidad del País Vasco y ocupó la consejería de Cultura con el Gobierno peneuvista de José Antonio Ardanza.

 

Tres claves

Señala Arregi que a la hora de hacer autocrítica sobre el proceso de paz hay que mirar a tres elementos claves. Así, en primer lugar, alude a que el proceso “no ha sido una política de Estado, pues faltaba el acuerdo del PP”. En segundo lugar apunta que “no se ha tenido en cuenta suficientemente la realidad de lo que es ETA” y, por último, que “se han equivocado los temas y los tiempos” de la negociación.

 

Política de Estado

Para el ex militante del PNV, “aprender de lo sucedido implica para el PP que su oposición a lo decidido por el Gobierno debía haber sido más prudente (…) pues no se trata de una cuestión partidista”, aunque en cualquier caso reprocha tanto al Gobierno como a los populares que no hayan hecho “esfuerzos serios para buscar el acuerdo en algo tan importante para el Estado y para la ciudadanía”.

 

La realidad de ETA es su “mera supervivencia”

En cuanto a las consideraciones sobre la auténtica realidad de ETA, expone Arregi que la banda terrorista no nace ni “de la derecha”, ni “del nacionalismo español”, sino que es producto “de la incapacidad de aceptar la reforma constitucional y estatutaria (…) y la decisión democrática de los vascos”.

 

En este sentido, la realidad de ETA sería “su mera supervivencia: mediante el terror o mediante la victoria política”.

 

Equivocación de temas y tiempos

El profesor muestra su extrañeza ante la afirmación de que después del atentado de Barajas ahora es más difícil que nunca el acercamiento de presos, ya que considera que en realidad esto es de lo único de lo que el Estado puede hablar con los terroristas. Eso sí, desde la premisa del fin de la banda y entonces “buscar un tratamiento de los presos dentro de la legalidad, pero con generosidad”.

 

Para Arregi, “de lo que no se puede hablar con ETA nunca es de política” y tampoco con Batasuna “mientras exista” la banda terrorista.

 

Nada de Estatuto, sí presos

Así, el articulista concluye señalando que “la cuestión del Estatuto” debe estar fuera del “proceso de desaparición de ETA” y que “la cuestión de los presos debiera haberse planteado con mucha mayor celeridad y claridad, aunque para ello era necesario la colaboración del PP”.

 

Elplural.com, 5 de enero de 2007

La situación (III): Tristezas y alegrías

La situación (III): Tristezas y alegrías

Una prueba de la mala fe del actual gobierno y sus afines, prueba de que no han cambiado en absoluto, son sus acusaciones a la derecha por “condenar al gobierno más que a la ETA” (¡lo dicen los sujetos que llamaban “asesino” a Aznar y no a los terroristas del 11-M, que asediaban y asaltaban las sedes del PP y premiaron a los supuestos autores islámicos!); o por “alegrarse” del atentado. Desde luego, ningún demócrata dejará de alegrarse del serio golpe recibido por el “proceso de guerra” a la Constitución y al estado de derecho, como le entristecerá el destino de las víctimas, causadas por aquellos a quienes tanto había favorecido el gobierno, corresponsable, por tanto. Cuando las turbas pro socialistas, instrumentadas desde la SER y otros medios, llamaban “asesino” a Aznar, mentían radicalmente, porque Aznar no había favorecido ni premiado a los terroristas, fueran islámicos, etarras u otros; justo al contrario que Zapo. El gobierno no se ha rendido ante la ETA, es a la sociedad a la que quiere rendir. Lo suyo se llama colaboración política.

 

Ya lo indiqué otras veces, y perdonen la insistencia: con la irrisoria oposición actual, sólo una firme respuesta ciudadana o las peleas entre los socios del proceso gangsteril pueden echar abajo el siniestro apaño. Pero muy difícilmente se hundirá éste por una rectificación del gobierno. Para él, el proceso no es un error, sino el eje de una estrategia con muchos ingredientes, desde los acuerdos con los separatistas hasta la “memoria histórica”. No puede dar marcha atrás. Intentará algún rodeo, salvar la cara con medidas aparentes; quizá aumente o finja aumentar la presión sobre Batasuna, siempre con el horizonte de una no lejana liberación de los detenidos; maniobrará de cara a la galería para seguir en lo mismo. Pedirle que vuelva al Pacto Antiterrorista y por las Libertades no es una ingenuidad, sino una sandez descalificadora. Es ignorar voluntariamente la lógica de la situación, olvidar que el pacto ya fue traicionado a poco de firmado; es “mirar al futuro” y cerrar los ojos a la continua mentira e insidia que ha caracterizado el gobierno de estos personajes. Mentira nacida, no necesariamente de algún defecto personal, sino de la naturaleza misma de su estrategia política.

 

Otros ingenuos piden elecciones anticipadas. ¡Grave riesgo!

3 de Enero de 2007 - 21:47:15 - Pío Moa

 

Una bomba mala para el PSOE pero muy complicada para el PP

Una bomba mala para el PSOE pero muy complicada para el PP

Zapatero no ha tenido un feliz cambio de año. Ya que sus convicciones no le llevan a celebrar la Navidad tal vez esperase festejar en familia, con la milenaria tradición de las uvas, la llegada de 2007. Pero 2006 se despidió con una bomba de ETA, y el PSOE ha tenido que despedirse del "proceso de paz". Al menos por ahora.

 

Las cosas pintan, en principio, mal para el PSOE y bien para el PP. Las cuentas son sencillas: el PSOE se empecinó en una negociación con ETA que sólo podía terminar en rendición del Estado o en rendición de la banda. ETA no se rinde y el Estado, de momento, tampoco. Así que el PSOE queda desacreditado y se demuestra el acierto del PP, que se quedó solo entre los partidos políticos advirtiendo del error de Zapatero. Esto ha cerrado la legislatura, porque Zapatero se ha quedado sin mucho que decir, y se podría empezar a notar en las encuestas.

 

Pero Zapatero es presidente del Gobierno, y salvo una improbable moción de censura lo será hasta que quiera convocar elecciones generales. Tiene un máximo de quince meses para dar la vuelta a la situación, retomar el "proceso" o invertirlo. Y tiene en su mano la mayor parte de los medios de comunicación, así que atención, porque el PSOE está aturdido pero no besa la lona.

 

Zapatero puede, por de pronto, liderar una vistosa reacción contra el terrorismo, asumir su rol de presidente del Gobierno y aparentar que se lanza a la lucha contra ETA con todos los medios del Estado; unos gestos de firmeza bien medidos y mejor contados pueden devolverle la confianza de los españoles que se la han quitado en estos días. Y si lo hace bien puede hasta conservar sus puentes hacia el nacionalismo y su terrorismo, para volver a las andadas, incluso con más fuerza, después de unas elecciones.

 

Decíamos que la legislatura se ha acabado y que el PSOE se ha quedado sin contenido para la misma. Y es verdad; pero por la misma razón, ante una gran parte de la opinión pública, el centroderecha se ha quedado sin discurso de oposición. La tarea del PP ahora no es fácil, porque no controla ni los tiempos ni los medios de comunicación. Haber denunciado el error de Zapatero ha sido un acierto y una exigencia moral, pero ¿y si el error se enmienda aparentemente? Mariano Rajoy se podría quedar solo recordando que él tenía razón, pero la memoria de las masas no es fácil de gestionar. El PP no tiene ganada la partida, en parte por sus problemas estructurales, en parte por cómo ha sido su oposición hasta ahora, y desde luego en gran parte porque el oso, Zapatero, no está cazado. Hacen falta más cazadores o habrá zarpazos imprevistos.

 

Otro día hablaremos del resto de apenados deudos en este velatorio del "proceso de paz", desde el PSE al PSN y desde el PNV a Batasuna. Por ahí hay que esperar sorpresas.

 

Pascual Tamburri

El Semanal Digital, 4 de enero de 2007