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Entrevista a Ahmad Rafat, periodista y escritor. «A finales de este siglo el Islam será mayoritario en Europa Occidental»

Entrevista a Ahmad Rafat, periodista y escritor. «A finales de este siglo el Islam será mayoritario en Europa Occidental»

Los enfrentamientos entre oriente y occidente se han enardecido los últimos tiempos. Los radicales islamistas encuentran bajo cualquier pretexto una excusa para criminalizar la actitud de lo que considera “herejes” occidentales. La última polémica ha puesto al Papa en el ojo del huracán. Periodista Digital ha hablado con uno de los mayores expertos mundiales en Oriente Medio y en la cultura islámica.

Ahmad Rafat incide en la idea del respeto para poder encontrar una vía de escape a este choque de civilizaciones. Por un lado critica a Occidente porque, dice, que el respeto empieza por uno mismo. Así, explica que no podemos ceder al chantaje de los radicales. Y es que sin respeto, no hay diálogo, afirma. Por eso, explica como actualmente asistimos a un monólogo impuesto a occidente por los integristas islámicos.

El que fuera decano de los corresponsales internacionales en Roma y colaborador durante décadas de revistas españolas, añade que Benedicto XVI tiene un serio problema porque no le gusta, ni siquiera, a los musulmanes más moderados. En esta entrevista explica las razones.

Pregunta: ¿Consideras inadecuadas las declaraciones del Papa sobre el Islam de hace unas semanas en la Universidad?

Respuesta: Lo que dijo el Papa, lo dijo más como profesor que fue en su día de esa Universidad que como teólogo. Por eso empleó esas formas al expresarse. Me lo he leído varias veces y en lo que más incidió es en la necesidad de dialogar entre las diferentes religiones y culturas.

De todos modos esa polémica se ha levantado porque en estos momentos hay mucha tensión entre el mundo islámico y el mundo occidental. Cualquier cosa, ya sea una caricatura, un concierto de Mozart, el libro de la Divina Comedia de Dante o (como sucede en España) las fiestas de Moros y Cristianos son pretexto para que estas dos culturas se enfrenten.

La estatua de Santiago Matamoros lleva siglos en su Catedral sin provocar ningún tipo de polémica. Sencillamente, a unos les gustaba y otros no. Pero ahora estamos en un momento en el que cualquier pretexto vale.

P: ¿Crees que es un error rectificar ante las presiones de los radicales islamistas?

R: Sí. No se pueden dejar de celebrar unas fiestas populares, o suspender una representación de Mozart porque soliviante a unos cuantos. Esta no es la respuesta adecuada a los problemas que existen entre el mundo islámico y el mundo occidental. Hay que respetar. Pero respetarse también a sí mismos.

Si occidente no respeta sus propias tradiciones las tradiciones islámicas no respetaran las occidentales. Para que exista un diálogo el respeto tiene que ser mutuo. Si no se produce un monólogo que es lo que están imponiendo los integristas islámicos a Occidente.

P: ¿Según lo que estamos hablando, fue desacertado que el Papa rectificara sus palabras?

R: Él no pidió disculpas. Dio explicaciones. Eso sí. Pero suspender una representación teatral, retirar una estatua o un dibujo, o llegar al extremo de tener que quemar libros que hablan mal de Mahoma no está bien. Cada uno tiene su cultura y si alguien quiere ser respetado, también tiene que respetar las culturas ajenas.

P: ¿Benedicto XVI está en peligro?

R: Locos no faltan eso está claro. Pero lo cierto es que este Papa no gusta a los musulmanes. No gusta porque durante la temporada que trabajó como teólogo, al lado de Juan Pablo II, fue muy crítico con algunas políticas y decisiones del Vaticano en torno al mundo islámico.

P: Pero no gusta a los Islamistas más radicales.

R: Y a los más moderados tampoco. Hace unos días asistí a un encuentro con musulmanes iraníes moderados y reformistas. Allí pude entrevistarme con uno de ellos que incluso había estado encarcelado por decir que la violencia y los ataques camicaces no se pueden justificar con religión, encarcelado también por defender los derechos de las mujeres, me confesaba que este Papa no les gustaba.

P: ¿En que se basan para decir que no les gusta?

R: Porque, según me explicaba este musulmán reformista, el Islam está ganando terreno en todo el mundo. Y ante este situación el Vaticano, con Benedicto XVI a la cabeza, quieren frenar al Islam. Por eso lo atacan, por eso (en el fondo) tampoco quieren dialogar.

P: ¿El Papa tendría que aceptar la superioridad del Islam?

R: Según me contaba esta persona, la Iglesia Católica tiene que aceptar la supremacía del Islam en el Mundo. Me explicaba que ha finales de este siglo, el Islam será mayoría en Europa Occidental.

Partiendo de esta premisa, el Vaticano tendría que asumir un papel minoritario, no ya en los países tradicionalmente musulmanes, sino también en el Viejo Continente. Una aceptación que sería un suicidio.

Según un estudio, en el 2015 el Islam será la religión más grande en Gran Bretaña. No mayoritaria pero sí la más importante. Y según los datos actuales eso es posible. Posible por la inmigración y por que los musulmanes tienen mucha descendencia.

Por Miguel Pato

Periodista Digital

Miércoles, 4 de octubre 2006

Entrevista a Joseba Permach, mahaikide de Batasuna. «Estamos trabajando para superar la actual situación de bloqueo». «La solución pasa por desatar los nudos de la autodeterminación y de la territorialidad»

Entrevista a Joseba Permach, mahaikide de Batasuna. «Estamos trabajando para superar la actual situación de bloqueo». «La solución pasa por desatar los nudos de la autodeterminación y de la territorialidad»

«Las próximas semanas serán claves para saber si entre todos somos capaces de dar con las bases mínimas para iniciar el diálogo político». Así lo asegura Joseba Permach, mahaikide de Batasuna, en una entrevista concedida a GARA en la que subraya que «la izquierda abertzale tiene el compromiso firme de superar la actual situación de bloqueo». Sitúa en esta clave el impulso movilizador dado a la demanda de autodeterminación, que se hará patente hoy en cinco capitales.

Antes de analizar lo acontecido en los seis meses cumplidos desde el inicio del alto el fuego de ETA, Joseba Permach quiere detenerse en recordar que esa iniciativa «se sustenta, por una parte, en las condiciones políticas que se han creado en Euskal Herria después de la presentación por parte de Batasuna de la propuesta de Anoeta, y, por otra, en un periodo largo de diálogo entre las distintas formaciones políticas». Después, a la hora de hacer balance, señala la existencia de aspectos positivos y negativos, «pero desgraciadamente ­concluye­ tenemos que destacar los negativos».

­¿Cuáles son los positivos?

Se ha visto que en estos seis meses ha habido un apoyo al proceso por parte de la ciudadanía vasca, por ejemplo en las movilizaciones para reclamar que Euskal Herria tiene la palabra y la decisión. La comunidad internacional ha introducido el conflicto vasco en su agenda. Y también es importante destacar la declaración del presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, diciendo que iba a respetar lo que los ciudadanos y ciudadanas vascas decidieran sobre su futuro. Una declaración que no ha tenido reflejo en la práctica.

­Dijo que podrían decidir «respetando las normas y procedimientos legales»...

Lo importante es respetar la palabra y las decisiones de los ciudadanos vascos y, obviamente, esa palabra y esa decisión tienen que tener un acomodo legal definitivo. Porque lo que este país necesita es un marco jurídico-político nuevo donde sea respetada, precisamente, esa palabra y esa decisión.

­¿Y los aspectos negativos?

El principal y el que caracteriza la situación de crisis y bloqueo de estos momentos es que el Partido Socialista y el Gobierno español, y también el PNV, no han estado a la altura de las circunstancias y no han respondido con responsabilidad a la oportunidad abierta hace seis meses. Es más que evidente que en estos seis meses el Gobierno español no ha desactivado su apuesta represiva, con lo que la actividad policial y de la Audiencia Nacional han condicionado permanentemente el proceso. En segundo lugar, el Partido Socialista y el PNV han intentado, y en cierta medida conseguido, retrasar permanentemente el debate político, cuando todo el mundo sabe que la solución pasa por el acuerdo político. Y, en tercer lugar, el Partido Socialista, con la ayuda del PNV, está intentando trasladar unos objetivos diferentes a los que tiene este proceso, dando a entender que es un proceso de paz por presos, en el que la izquierda abertzale se rinde y se acomoda a una pseudodemocracia. Nosotros entendemos que este país hace tiempo que decidió que la solución pasa por desatar los nudos de la autodeterminación y la territorialidad.

­Pero, ¿todo esto no estaba ya hablado antes del alto el fuego en esas conversaciones a las que hacía referencia antes?

A estas alturas ya todo el mundo es consciente de que antes del alto el fuego había muchas cosas habladas e incluso decisiones comprometidas. En todo caso, lo que se puede constatar en estos meses es que el Gobierno español y el PSOE no han respetado algunas «reglas de oro», que da igual que se hayan hablado y acordado anteriormente o no, pero que se han cumplido en todos los procesos exitosos que ha habido a lo largo y ancho del mundo. Cuando hablo de «reglas de oro» hablo de respeto al adversario, de respeto a nuestra actividad política y a la del conjunto de las formaciones de la izquierda abertzale, de respeto a los derechos de los presos, y una apuesta por la distensión. Esos incumplimientos han llevado al proceso a la actual situación de bloqueo.

­Hace unas semanas Batasuna propuso la búsqueda de un preacuerdo sobre la mesa de partidos como fórmula para desatascar el conflicto. ¿Cómo va esa iniciativa?

Hay una gran batalla entre las diferentes formaciones de este país y entre este país y el Gobierno español sobre a qué tiene que responder este proceso. Nosotros planteamos que el proceso tiene que desatar los nudos que generan el conflicto. En ese sentido hemos tomado algunas iniciativas y una de ellas era el intentar acordar unas bases mínimas para poner en marcha una mesa de soluciones, que todos tuviéramos claro que nos vamos a sentar en una mesa para hablar del problema político, para hablar de las raíces del conflicto y para ser capaces de desatar conjuntamente esos nudos. Eso es lo que en estos momentos estamos tratando de hacer con el resto de formaciones políticas, y eso es también lo que queremos hacer en la calle reivindicando el derecho de autodeterminación.

­¿Hay compromisos entre los partidos en esa dirección?

Nosotros lo que podemos resaltar es el compromiso firme de la izquierda abertzale de superar la actual situación de bloqueo. Estamos trabajando para ello. Hemos planteado al resto de formaciones políticas el deseo de acordar cuanto antes esas bases que puedan poner en marcha la mesa de partidos y que esa mesa sirva para desatar los nudos que han generado este conflicto. Las próximas semanas van a ser claves para saber si entre todos somos capaces de llegar a unas bases mínimas que garanticen que este proceso sale de la situación actual, para encarrilarse e iniciar el debate político para desatar los nudos del derecho de autodeterminación y de la territorialidad, y apostar definitivamente por una solución justa y duradera.

­Durante el mes de junio se vivió también una situación de crisis con el llamamiento de ocho mahakides a la Audiencia Nacional, hubo una declaración de Patxi López, después una reunión oficial entre el PSE y Batasuna, y a los pocos días volvió a darse otra crisis. ¿Qué ocurrió?

En aquellos días pasaron dos cosas muy claras. Dentro de la discreción necesaria para no hacer los debates en los medios de comunicación, sí tenemos que decir que en aquellas fechas el Partido Socialista puso como condición sine qua non y, por lo tanto, intentó chantajear a la izquierda abertzale, con el tema de la legalización y el cumplimiento de la Ley de Partidos. En segundo lugar, después de la reunión pública, el Partido Socialista hizo un intento claro de retrasar el proceso sine die. Y eso es lo que ha generado, entre otras cosas, que este verano las cosas se hayan retrasado. Todo el mundo entendía que las formaciones políticas teníamos que llegar al otoño con los deberes hechos, y nosotros tenemos que denunciar que no ha habido voluntad por parte del Partido Socialista, y en menor medida del PNV, de hacer esos deberes durante el verano.

­¿No quieren ustedes legalizar su situación?

Nosotros somos los primeros que queremos que sean respetados nuestros derechos civiles y políticos. Pero lo que queremos subrayar es que el debate de la legalización se ha puesto y se sigue poniendo como un mecanismo para desfigurar los objetivos del proceso y para retrasar el debate político. En todo caso, queremos resaltar que Batasuna y la izquierda abertzale tienen que tener los mismos derechos que el resto de formaciones políticas para afrontar un proceso de diálogo y negociación, y obviamente, después, para afrontar los procesos electorales que vengan.

­Se ha publicado que en asambleas celebradas en julio las bases de Batasuna forzaron a la dirección a endurecer posiciones en torno a la legalización...

Esas asambleas no han existido y cualquier militante de nuestra formación lo puede corroborar. Hicimos asambleas después del anuncio del alto el fuego por parte de ETA, para definir los objetivos de este proceso. Y en estos momentos, seis meses después, estamos haciendo y compartiendo un balance con nuestra bases social, marcando unas líneas de actuación a corto plazo para sacar el proceso de la actual situación de bloqueo, y estamos definiendo también la planificación anual que toda formación política hace al inicio del curso.

­Ahora también se ponen en el centro del debate, como impedimento para que el proceso avance, las acciones de «kale borroka»...

Si el proceso no avanza no es por la presencia de kale borroka. Durante los primeros meses tras la declaración del alto el fuego no había el nivel de kale borroka que hay en estos momentos y el proceso no avanzó en los términos que este país estaba reclamando. Si a cualquier ciudadano se le hubiera preguntado hace ocho meses cuáles eran los pasos siguientes a la declaración de un alto el fuego, todo el mundo hubiera respondido que el primero es crear una mesa de partidos para hablar de los temas políticos; el segundo, traer los presos a Euskal Herria; y el tercero, que sea respetada la actividad política de la izquierda abertzale. En las encuestas se ve que ésa es una reclamación de una mayoría amplísima de este país. Y no sólo no se han dado esos pasos, sino todo lo contrario. El Estado español y el Estado francés han seguido manteniendo su apuesta represiva, se alargan las condenas de los presos, ahí está la situación de Iñaki de Juana, y han sido constantes los ataques a la actividad política de la izquierda abertzale. Probablemente sean todas esas agresiones las que han generado el caldo de cultivo para que ahora se esté dando una respuesta. Hay una respuesta en parámetros de kale borroka, pero también de movilización ciudadana. Pero, repito, se están utilizando excusas para retrasar el debate político. Primero se dijo que tenía que haber un alto el fuego, luego se intentó utilizar el chantaje de la legalización, ahora se hace con la kale borroka y después no sabemos con qué. Lo que nosotros decimos es que se han acabado las excusas, han pasado seis meses y ha llegado el momento de iniciar el proceso de diálogo y negociación.

­Ha llamado la atención la aparición de militantes de ETA el pasado sábado en Aritxulegi y el mensaje que lanzaron. ¿Qué valoración hacen?

No nos corresponde a nosotros, sino en todo caso a ETA, dar explicaciones sobre sus acciones y sus discursos. Entendemos que es un discurso en clave estratégica en el que ETA reitera sus objetivos políticos finales, que son la independencia y el socialismo.

­Se ha especulado mucho con el sentido de esa aparición, sobre si rompe algo o si las cosas siguen como antes del acto...

Insisto en que pensamos que esas declaraciones están hechas en parámetros estratégicos. La lectura que está haciendo el conjunto de le izquierda abertzale del momento actual es que el proceso está en una situación de crisis y de bloqueo que hay que superar haciendo definitivamente una apuesta seria y responsable, con decisiones concretas y nítidas en dos direcciones: poner en marcha el diálogo político para acordar entre todos un marco jurídico y político que respete la palabra y la decisión de este pueblo, y, en segundo lugar, desactivar los mecanismos judiciales, policiales y represivos que durante décadas se han empleado para tratar de acabar con la izquierda abertzale, algo que no han conseguido ni van a conseguir.

­El pasado 13 de setiembre Batasuna señaló que el Parlamento Europeo podía ayudar a desatascar la situación de bloqueo y anunció un próximo pleno, que ahora ya tiene fecha...

Antes que nada, pese a lo que dice Mayor Oreja, no fuimos nosotros quienes anunciamos ese pleno. Antes lo hicieron los europarlamentarios del Friend- ship, que trabajan para apoyar el proceso y cuya labor ha contribuido a que por primera vez se aborde en un pleno del Parlamento europeo la situación de Euskal Herria y del conflicto político. El PSOE intentará probablemente que se desarrolle en parámetros técnicos, de negociación entre ETA y el Gobierno, y nosotros queremos hacer llegar a los europarlamentarios y a la comunidad internacional que la resolución del conflicto vasco pasa por un acuerdo político y por el reconocimiento del derecho de autodeterminación.

­En estos momentos hay también una situación humana preocupante. Varios presos que tenían que salir de prisión han visto alargada su condena y ahí está el caso de Iñaki de Juana, que lleva ya 55 días en huelga de hambre. ¿Cuál es la salida?

Sacar a la calle a los presos que están enfermos, a aquellos que ya han cumplido condena y se les ha aplicado la «doctrina Parot» para mantenerlos encarcelados, y a Iñaki de Juana, quien por hacer públicos dos artículos de opinión tiene una petición fiscal de 96 años de cárcel. Esos y otros son los pasos que el Gobierno español podía haber empezado a dar hace meses. El resto del Colectivo tendría que ser trasladado a Euskal Herria cuanto antes para poder participar en este proceso. Y al final de este proceso, todos los presos deberán salir a la calle, como ha ocurrido en la resolución de otros conflictos en todo el mundo. -

Gara, 30 de septiembre de 2006

Entrevista a Txema Montero, abogado y ex dirigente de HB

Entrevista a Txema Montero, abogado y ex dirigente de HB

"Los sectores del MLNV que acabaron con Argel y Lizarra tratan ahora de terminar con este proceso de paz"

bilbao.El próximo jueves se cumple medio año de la declaración del alto el fuego de ETA. ¿Cuál es su percepción de la situación que atraviesa el proceso de paz?

El proceso de paz está menos apuntalado de lo que yo hubiese supuesto a la vista de los meses e incluso años previos de conversaciones que ha habido. Aún así, sigo pensando que esta vez es la buena, pero ahora con más reparos. Me da la impresión de que los compromisos, aunque sea verbales, que se han podido adquirir, no se están llevando a la práctica. El Gobierno no acaba de tomar un mínimo de decisiones que debería haber tomado con cierta audacia. Entre otras razones, porque se ha encontrado con una mayor resistencia a la política del proceso de paz que la que presuponía y este frente de rechazo no es sólo el PP, sino un sector del propio PSOE y otro sector importante y activista de medios de comunicación, de víctimas y de parte de la jerarquía eclesiástica.

¿Se refiere a decisiones en materia penitenciaria, por ejemplo?

Sin ningún género de dudas, el Gobierno tenía que haber hecho movimientos en relación con los presos después de la última llamada verificación del alto el fuego. Y no sólo eso, se tenía que haber puesto en marcha la mesa de partidos. Creo que éste es el mejor tratamiento frente al rechazo del conservadurismo español. Mientras no se ponga en marcha la mesa de partidos, el proceso seguirá estancado.

Sin embargo, el presidente Zapatero insiste en que el proceso transcurre según sus previsiones y que el clima es propicio para iniciar los contactos con ETA. Esa contradicción en los diagnósticos de unos y otros da lugar a una cierta confusión, ¿no cree?

Yo creo que la sociedad sabe en términos generales cómo está el proceso de paz y está estancado. Creo que no le cabe la menor duda a nadie. La cuestión está en saber si ese estancamiento es producto de una crisis insuperable o es eso que llama el presidente: el largo, duro y difícil camino hacia la paz, y que empieza a ser también una especie de percha. Debemos dejarnos de retórica y hablar de por qué está siendo largo, por qué va a ser difícil, dónde están los hitos para seguir avanzando y cuáles son los compromisos.

Usted participó en las conversaciones de Argel en 1989. ¿Por qué fracasaron?

En primer lugar, tengo que decir que no hay similitudes entre ambos procesos. El primer proceso de contactos con ETA se dio al inicio de la transición entre la organización y los poderes fácticos del Estado. Esa fase es ya casi prehistoria. La segunda fase fue con el Estado, de tú a tú, en presencia de un interlocutor que fue ni más ni menos que un Gobierno de un tercer país como era Argelia. Aquello tampoco dio resultado. ¿Por qué? A mi juicio, porque se veía la negociación como un efecto estático, una foto fija, donde el Gobierno negoció con ETA en presencia de un gobierno anfitrión. Si no se generaban dinámicas de pronegociación, si no había una agenda política clara, como no las había, a mi juicio, lo que ocurrió es que cada una de las partes le dio el valor que le dio y aquello fracasó. La tercera fase de negociaciones fue la que dio lugar al Pacto de Lizarra y también fracasó, porque la acumulación de fuerzas nacionalistas no fue suficiente como para que el Estado, que también hizo su dinámica de fuerzas antinacionalistas, se pusiese a negociar.

¿Y por qué cree que esta oportunidad puede ser la buena?

Todo lo anterior se ha desechado. Creo que este proceso está más fundado; no hay foto fija, está claro que corresponde a las fuerzas políticas el futuro político de Euskadi. Y aquí está la cuestión. Es necesario generar una dinámica de fuerzas políticas, cuya expresión es la mesa de partidos. De lo contrario, yo creo que ETA va a tener la sensación de estar, como esa imagen cómica, sosteniéndose de una brocha sin escalera.

Pero, para eso, es necesaria la vuelta a la legalidad de Batasuna, otro de los grandes escollos...

Yo creo que Batasuna presentará una nueva marca, cuando tenga la garantía de que obteniendo la legalidad, luego no va a tener que soportar un vía crucis posterior de reclamaciones judiciales.

¿Y cómo se puede garantizar eso?

No se trata sólo de una cuestión de formalidad legal, sino también de que las demás fuerzas políticas asuman a Batasuna dentro de la normalidad política a través de esa mesa de partidos y que, a su vez, se le exija a Batasuna lo mismo que al resto de formaciones. Si ese partido legalizado es aceptado con normalidad en el debate político no será delictivo, salvo que pensemos que la política es en sí misma delictiva.

¿Esta falta de iniciativa política, de pasos en materia penitenciaria y de modificaciones en la legislación es la única causante del rebrote de la kale borroka?

Todo tiene que ver. La kale borroka es una forma de diálogo brusca. Un diálogo de nuevo cuño. Tú no me acercas a los presos, yo te lanzo unos cocteles molotov y así vamos tirando. Si no se dan pasos con los presos, no se legaliza a Batasuna, no se crea la mesa de partidos, vamos a seguir en esta drôle de paix (paz de bromas), donde están iniciando un proceso de paz, se miran, pero sin hacer nada, hasta que ETA, que lo veo altamente improbable, vuelva a la violencia o hasta que quienes están tratando de hacer una violencia de sustitución desde la kale borroka se pasen de frenada, maten a alguien y el primer muerto será el punto de no retorno.

¿Desde qué sectores se está orquestando esa "violencia de sustitución" en plena tregua?

Yo creo que hay sectores en el MLNV (Movimiento de Liberación Nacional Vasco) a los que no les hace falta mucha música para ponerse a bailar. Es más, estarían deseosos de que se probase que no sale adelante el proceso de paz.

¿Habla de fisuras preocupantes dentro del MLNV?

Lo que observo en el MLNV es que hay gente joven que cree que ellos están en disposición de escribir sobre una página en blanco la auténtica historia de la revolución vasca, alegando que todos los anteriores han acabado acomodándose, olvidándose, envejeciendo, aburguesándose y haciéndose reformistas. Luego están esos otros sectores que empiezan a ser nostálgicos de ETA, de una ETA que ellos conocieron, vivieron o participaron, una ETA potente e influyente. Estos suelen ser gente mayor, al contrario que los anteriores, gente que me recuerda mucho a los que siguen apoyando a los partidos comunistas en Europa. Estos dos sectores sí están moviéndose y ya, en puntos geográficos concretos, se les ve clamando que el proceso se acabe. Pero estos sectores que sí tuvieren mucha influencia para acabar con Argel y bastante influencia para terminar con Lizarra, no tienen tanta influencia hoy.

La cohesión de la que hablan los dirigentes de Batasuna brilla por su ausencia...

Ningún grupo político va a aceptar una falta de cohesión interna, porque demostrar esa debilidad les perjudica ante sus bases. Pero yo sí creo que tienen problemas de consistencia interna muy serios. Quien tiene un pensamiento político militarizado, en la guerra está unido, pero la paz desune. Un ejemplo claro lo tenemos en el proceso irlandés.

¿La huelga de hambre de De Juana Chaos es una muestra de las divergencias que puede haber en ETA?

El caso de De Juana está teniendo un tratamiento muy individual. Si fuese algo orgánico, todos los presos que tenían que estar en la calle habrían iniciado esta protesta. Pero puede tener un elemento testimonial y no me refiero para los familiares de los presos o los presos en sí, sino a aquellos que tienen como referencia a los presos y no sufren esta situación, que son los que pueden estar diciendo que el proceso no va bien.

¿Dónde sitúa actitudes como la del miembro de ETA, Iñaki Bilbao, afirmando que jamás dejará la lucha armada y amenazando a los jueces?

Algunos miembros de ETA están adoptando la imagen de soldados perdidos. Es muy descorazonador.

¿Qué es lo que no debe hacer el Gobierno para lograr que el proceso llegue a buen puerto?

Lo peor que puede pasar es que la credibilidad del interlocutor del Gobierno ante ETA se deshaga. Que dé la sensación de que no es creíble, pensar que Rubalcaba es un fullero, en definitiva, que la persona con la que están hablando no es creíble, que es un poco la impresión que sacamos en Argel. Yo creo que el MLNV cometió errores en Argel, pero por parte del Estado español hubo poca seriedad al firmar una cosa que se iba a leer tal día y que luego no se lea y ya casi me estoy poniendo en la situación actual. Zapatero que tenía que haber leído su declaración de junio ante el Congreso, al final lo hizo en un pasillo delante de un busto de Isabel II. Es importante cuidar estas cosas.

Por jone g. lurgain

Diario de Noticias de Navarra, 17 de septiembre de 2006

Entrevista a TERESA JIMÉNEZ BECERRIL

Tu intervención en Madrid ante más de un millón de personas el pasado 10 de junio emocionó a mucha gente ¿Qué sentiste al poder dirigirte a tantos ciudadanos?

Me gusta escribir, pero no hablar en público. Antes de intervenir en la manifestación del 10-J pensé que me pondría nerviosa, que leería las cuatro ideas que tenía escritas, por si los nervios me traicionaban. En cambio, cuando me ví allí, ante tanta gente y miré el micrófono, me dije “Teresa, tienes una gran oportunidad de que se conozca la verdad, frente a tanta manipulación de la opinión pública por parte del Gobierno, tú tienes solamente que decir muy claro, como mataron a tu hermano y a su mujer y las consecuencias que ese salvaje asesinato provocó en tu familia.” Por eso dije que ETA no había podio con mi madre, que cría a mis sobrinos desde que se quedaron huérfanos con 4, 7 y 8 años. Mientras hablaba, sentía urgencia de explicar a la gente porque no aceptaba “la paz de Zapatero”, no quería oír aplausos, quería solo que el mayor número de personas posible entendiera, escuchando mi testimonio, que sentarse a hablar con terroristas, que no solo no se arrepienten sino que reclaman lo mismo de siempre, es una indignidad.

Durante tu intervención comentaste que no pudiste hablar en el aniversario del asesinato de tu hermano y cuñada ¿Qué pasó? ¿Porqué no se te permitió hablar en aquella ocasión?

Todos los años la Fundación Alberto Jiménez-Becerril, otorga un premio coincidiendo con la muerte de Alberto y Ascen, donde yo siempre digo unas palabras en recuerdo de ambos. Este año volé como siempre desde Italia, bajo una intensa nevada, pero Dios quiso que llegase milagrosamente a tiempo, para poder hablar en el homenaje a mi hermano. El que no quiso fue el alcalde de Sevilla, que argumentó no tenerlo previsto, pese a que yo había avisado que hablaría. Se ve que no quería que le aguase la fiesta. En el sentido, que allí, siguiendo las directrices del Gobierno, se hablaría de “paz” en abstracto. Temían que yo usase palabras como ETA, asesinato y sobretodo justicia, y eso no convenía. Yo era la voz de sus conciencias, y se ve que no querían escucharme.

Ese 30 de Enero, no me callaron a mí, silenciaron a Alberto y a Ascen que no pudieron ser recordados como merecían. El Alcalde, perdió una buena ocasión para ser digno, aunque para ello se hubiera opuesto a la corriente dominante de su partido, atacar a las víctimas. El era el Alcalde de una gran ciudad como Sevilla, y yo una chica que había escrito dos hojitas en el avión para recordar a su hermano y su mujer… y me quede con mis palabras y mis lágrimas. Se cuenta y no se cree, ¿verdad?

Zapatero ha comenzado la negociación con ETA ¿Qué sientes como víctima al ver como se negocia con los asesinos de tus familiares?

Siento preocupación, desasosiego, indignación y rabia, pero no me sorprende. Hace más de un año escribí un artículo, que titulé “ETA, Zapatero y el arte de humillar”, donde advertía que se sentaría a negociar con los que mandaron matar a mi hermano.

¿Confías en el Presidente del gobierno? ¿Crees que respetará a las víctimas, su dignidad y su memoria?

No confío en el Presidente, nos ha engañado varias veces. No solo a las víctimas, sino a todos los españoles. Dijo que no negociaría, mientras lo hacía. Dijo que no habría mesa de partidos sin rendición y ya está en marcha. Lo único que creo es que ha pactado y su única preocupación es como sufrir el menor daño electoral posible, es decir, como vender la indecencia de rendirse ante Batasuna-ETA sin que los españoles le pasen factura en las urnas. Creo que está claro que no respetará nuestra dignidad, ni nuestra memoria, pero al pisotear la nuestra, olvidará también la de la mayoría de los españoles.

Los etarras no han pedido perdón, aún pidiéndolo ¿Habría que favorecer su salida de la cárcel? ¿deberían cumplir íntegramente sus condenas?

Los etarras no han pedido perdón y no creo que lo pidan, ya que no reconocen su culpa. Con perdón o sin él, las condenas son intocables. El daño causado no lo pagarían ni aún viviendo diez vidas. ¿Por qué deberíamos aligerarle el peso? Es lo único que nos queda. Y que no me hablen de venganza, es simplemente justicia.

El talante etarra se pudo comprobar hace unos días viendo como dos etarras golpeaban los vidrios que los separaban de sus víctimas ¿Qué opinas ante situaciones como esta?

Pienso que no podemos permitir que “El espíritu Txapote” triunfe sobre “El espíritu de Ermua”. Sería la rendición de la libertad de todo un pueblo ante la tiranía de unos cuantos. Creo que la prepotencia, el cinismo, y esa actitud de fuerza de los terroristas, mientras son juzgados, les viene de saber que cuentan con un apoyo, no solo dentro de ETA y su entorno, sino como se está viendo del Gobierno, de una buena parte de la sociedad vasca, y no quiero ni pensar que de una parte del resto de los españoles. ¿Por qué no tienen miedo a morirse en las cárceles? ¿Tan seguros están de no pagar sus culpas?

Tras la última manifestación de la AVT en Madrid ¿Crees que la movilización ciudadana se ha tomado en serio por parte del gobierno?

El Presidente ironizó tras ver a un millón de personas en la calle que clamaba justicia. Dijo que ya era hora que la derecha se manifestara. Bonito modo de tratar a quien, como mi madre que no solo había perdido un hijo de 36 años, sino que se había hecho cargo de sus nietos de corta edad. Si ese es el apoyo a las víctimas del que habla el Sr Zapatero. !Que Dios nos coja confesados!. El Gobierno ha negociado una hoja de ruta, nuestra lucha no la moverá, si no es con un apoyo masivo de toda España. Y es difícil, convencer a quien no quiete ser convencido, a quien prefiere aceptar lo inaceptable, con tal de dormir tranquillo. Para mí, la libertad es más importante que la vida misma, pero yo no puedo obligar a todos a pensar como yo.

Si después de cuatro manifestaciones millonarias el gobierno hace oídos sordos y negocia con los asesinos ¿Ha servido para algo tanta manifestación? ¿existen otras formas de presión al gobierno?

¡Solo nos queda encadenarnos a los leones del Congreso! Y aún así el presidente seguiría diciendo que estamos manipulados por el PP. ¡Pero que PP! Espero que se invente otra excusa para no escucharnos, por que esa está perdiendo fuerza, a la vista de tantos socialistas que reniegan de su propio partido.

Tu vives en Italia ¿Cómo se ve todo esto allí sobre todo teniendo en cuenta que los italianos fueron capaces de acabar con grupos terroristas como las Brigadas Rojas?

En Italia, hace muchos años, aún podía ETA albergar cualquier esperanza de ser considerada una organización política, actualmente se la ve más como un grupo de delincuentes. Aquí la extorsión es exclusiva de la Mafia, y quien hace uso de ella es mafioso y basta. No están bien informados, creen que ETA se ha rendido, cuando se le explica que están muy lejos de hacerlo, se sorprenden de la velocidad con la que se está negociando. Y piensan que se busca ganar votos. Aquí, todavía hay polémica a la hora de perdonar a ciertos “brigatisti” y han pasado más de 25 años…

Para finalizar ¿Eres optimista en relación a la solución del terrorismo? ¿Nos costará mucho lograr vivir en libertad a los españoles?

No soy optimista, respecto a la solución del terrorismo. Si se refiere a que ETA deje de matar, lo soy más, si hablamos de vivir en libertad, le diré, que tras la claudicación del Gobierno de España, los españoles seremos menos libres y los vascos en concreto, perderán una gran parte de su libertad. Lo siento por todos los que han tenido que dejar su tierra y que, con el espíritu Txapote respirándose por las calles, no creo que puedan volver.

Minuto Digital, 10 de julio de 2006.

«El valor de una persona no depende de los otros»

Entrevista a la teóloga Jutta Burggraf

PAMPLONA, domingo, 2 julio 2006 (ZENIT.org).- La teóloga alemana Jutta Burggraf recuerda que el valor de cada persona no depende de la aceptación o rechazo de los demás. Lo explica en su nuevo libro «Libertad vivida con la fuerza de la fe», editado en Madrid por Ediciones Rialp.

Jutta Burggraf es profesora de teología dogmática en la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra y ha escrito sobre feminismo, ecumenismo y santa Teresa de Ávila.

--Su libro se titula «Libertad vivida». ¿Hay libertades no vividas?

--Burggraf: Todos los hombres nacemos como originales, pero a veces nos limitamos a ser nada más que unas copias iguales. Entonces, no correspondemos a la llamada personal y única que hemos recibido al entrar en este mundo: «¡Sé tu mismo. Sé como Dios te ha soñado desde siempre».

Cada hombre puede ofrecer al mundo muchas sorpresas, aportar pensamientos nuevos, soluciones originales, actuaciones únicas. Es capaz de vivir su propia vida, y de ser fuente de inspiración y apoyo para los demás.

Si una persona no utiliza sus piernas para caminar, la consideramos «rara» o probablemente enferma; pero si no usa su entendimiento para pensar, ni su voluntad para decidir, casi no nos damos cuenta de su estado peligroso, porque estamos acostumbrados a no vivir a la altura de nuestras mejores posibilidades: con frecuencia, no realizamos la capacidad más rica y profunda que tenemos: nuestra libertad.

En efecto, nadie debe convertirse en un «autómata», sin rostro ni originalidad. A veces, conviene recobrar la mirada del niño, para abrirnos a la propia novedad --y a la de cada persona--, y así descubrir el desafío que encierra cada situación. El mundo será lo que nosotros hagamos de él. Al menos, nuestra vida es lo que hacemos de ella.

--¿A qué se refiere concretamente cuando alude al mundo «sutilmente tiranizante» que nos ha tocado vivir?

--Burggraf: En nuestras sociedades hay «cadenas de oro». Reina la tiranía de las masas y de las costumbres. No es difícil descubrir una poderosa corriente colectivista que tiende a despojarnos de lo más recóndito de nuestro ser, con el fin de igualar y masificar a los hombres, si no a todos, por lo menos a los que pertenecen a un determinado partido, a una asociación concreta, una comunidad, una página web o un club de golf.

Está de moda el cantar al unísono, el vestirse con la misma ropa, recurrir a los mismos argumentos prefabricados, con las mismas palabras, la misma mirada e incluso la misma sonrisa.

Hay personas que ni se dan cuenta de sus cadenas. Se acomodan al espíritu general que les parece obvio. Pero lo que ellas sienten, piensan o dicen, no es cosa suya; son los sentimientos, pensamientos y frases hechas que han sido publicadas en miles de periódicos y revistas, en la radio, la televisión y en Internet. En cuanto alguien comienza a pensar y a actuar por cuenta propia y mantiene una opinión divergente de la generalmente aceptada por el «sistema» --que se ha vuelto cerrado y no admite nada que le resulte molesto-- simplemente se le rechaza.

Sin embargo, somos libres, a pesar de las circunstancias adversas que nos pueden rodear e influir. Y no sólo tenemos el derecho, sino también el deber de ejercer nuestra libertad.

Justamente hoy es más necesario que nunca que tomemos conciencia de la gran riqueza de nuestra vida y busquemos caminos para llegar a ser «más» hombres, y no unas personas renuentes, asustadas y enlutadas.

--¿Cómo se aprende a ser libre? ¿Cuál es el primer paso?

--Burggraf: Al crecer, el hombre descubre paulatinamente que tiene un espacio interior, en el que está, de algún modo, a disposición de sí mismo. Se da cuenta de que, esencialmente, no depende ni de los padres, ni de los maestros del colegio; no depende de los medios de comunicación, ni tampoco de la opinión pública. Experimenta un espacio en el que está solo consigo mismo, donde es libre. Descubre su mundo interior, su propia intimidad.

Lo íntimo es lo que sólo conoce uno mismo: es el «santuario» de lo humano. Puedo entrar dentro de mí, y ahí nadie puede apresarme.

Cuando «estoy conmigo», fácilmente me doy cuenta de lo innecesario e incluso ridículo que es el buscar la confirmación y el aplauso de los demás. El valor de una persona no depende de los otros; no depende de las alabanzas o gestos de confirmación que pueda recibir o no.

Somos más de lo que vivimos en lo exterior. Hay un espacio en nosotros al que no tienen acceso los demás. Es nuestra «patria interior», un espacio de silencio y quietud, Mientras no lo descubramos, viviremos de un modo superficial y confuso, buscando consuelo donde no lo hay – en el mundo exterior.

El hombre es libre, cuando mora en la propia casa. Desgraciadamente, hay muchas personas que no «están consigo», sino siempre con los otros. No saben descansar en sí mismas.

--Obedecer a Dios es fuente de libertad, afirma. ¿Qué quiere decir con esto?

--Burggraf: El mismo Dios, la fuente de toda vida, quiere habitar cada vez más profundamente en nosotros. Desde nuestro núcleo más íntimo, quiere darnos la vida en abundancia. De algún modo u otro, cada hombre está llamado a revivir el drama experimentado por san Agustín: «Tú estabas dentro de mí y yo fuera. Y fuera te andaba buscando».

A nosotros, Dios nos pide un mínimo de apertura, disponibilidad y acogida de su gracia: «Si escucháis hoy su voz, no endurezcáis vuestro corazón». Para encontrar a Dios dentro de nosotros, hace falta --misteriosamente-- «abrirle las puertas» de nuestra casa. En otras palabras, en este espacio íntimo del silencio y de la quietud que hay en mí, donde nadie puede entrar sino yo, no quiero estar solo. Invito a Dios a entrar y estar conmigo - y a conducir mi vida. Entonces, mi autodeterminación consiste en hacer lo que él me diga.

Cuando Dios habita en mí, me da gusto «estar conmigo» y «entrar en la propia casa». Nunca estaré solo, sino acompañado y protegido por quien más me quiere. No hace falta resolver yo mismo los pequeños y grandes problemas de cada día. La vida cristiana es una vida estrictamente dialogal.

Obediencia quiere decir, en su origen, que nos gobierna Cristo. Es él quien toma el timón de nuestra barca. No se sobreañade a nuestras acciones; está en el mismo núcleo de la libertad. Es lo que nos dice el Evangelista: «Mirad que el reino de Dios se encuentra dentro de vosotros» (Lucas 17,20).
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Arnaldo Otegi: «La geografía política de la solución es la autodeterminación»

Durante la entrevista mantenida con GARA, el portavoz de Batasuna califica de muy positiva la declaración «de gran calado político» formulada por el presidente del Gobierno español el pasado jueves. Arnaldo Otegi se muestra convencido de que «las garantías» de que el proceso democrático llegue a buen puerto «están en Euskal Herria, en nuestros ciudadanos y en la capacidad que tengamos de articular un bloque popular que haga imposible el fracaso».

Transcurridas 48 horas desde la histórica declaración institucional realizada por el presidente del Gobierno español, GARA recoge en esta entrevista las reflexiones del portavoz de Batasuna sobre el calado de la iniciativa de José Luis Rodríguez Zapatero. Arnaldo Otegi también analiza con precisión en qué momento se encuentra el proceso democrático en Euskal Herria.

­¿Cuál es la valoración reposada que hace de la declaración del presidente español sobre el conflicto político y la apertura de un diálogo con ETA?

Como valoró públicamente el viernes la Mesa Nacional, nos encontramos ante una declaración de gran calado político, de gran significación política, en la medida en que, en primer lugar, constata la absoluta vigencia del método que planteó Batasuna en Anoeta, al abrir una vía de comunicación entre el Gobierno español y ETA y certificar la necesidad de buscar foros de acuerdo para el diálogo multipartito;y en segundo lugar, porque certifica la voluntad por parte del presidente del Gobierno de España de respetar lo que libremente decida la ciudadanía vasca. De forma resumida, esos dos ingredientes podrían hacernos entrever un escenario en el que, por un lado, el Gobierno del Estado español considera definitivamente que es la vía de la negociación en esos dos ámbitos la que puede llevar a un escenario de paz, democracia y justicia para todas las partes; y por otro, debería significar el cese definitivo de un intento de imponer un modelo pactado en la transición que fue rechazado por el pueblo vasco. Y eso abre un nuevo ciclo político.

­En enero de 2005 ustedes enviaron una carta a Rodríguez Zapatero que terminaba así: «Señor presidente, es la hora de los estadistas, es hora de reconocer a la nación vasca su derecho a decidir, pactando ese proceso de decisión entre todos y todas, sin exclusiones y sin vulneración de derechos alguna». ¿La declaración del pasado jueves es una respuesta positiva a aquel emplazamiento?

Es una respuesta que hemos valorado como muy positiva, y no tenemos inconveniente en valorarla como una consideración política que abre la posibilidad de iniciar, con bases sólidas, un proceso de superación del conflicto político en nuestro país. Queremos resaltar que eso se debe fundamentalmente a que la lucha denodada y el trabajo institucional y de masas de la izquierda abertzale en los últimos treinta años han traído el escenario hasta aquí, y que ahora tenemos la gran oportunidad de construir un escenario diferente sustentado en lo que decida la ciudadanía de este país. Un escenario alcanzado por el trabajo de la izquierda abertzale pero que debe ser compartido por el conjunto de Euskal Herria y por el conjunto de su ciudadanía. ­

El viernes, Batasuna registró en el Palacio del Elíseo una carta de contenido similar dirigida al presidente de la República francesa. ¿Qué esperan de las autoridades francesas?

No se trata tanto de esperar cuál puede ser la actitud del Gobierno francés, sino de constatar que el proceso de solución al conflicto no concluirá hasta que se alcance un acuerdo satisfactorio con los dos estados en términos de respeto a la voluntad popular, independientemente de que pueda haber ritmos diferentes. Además, debe abandonar esa política totalmente irreal de intentar hacer creer que el problema político sólo afecta al Estado español y a los vascos de Araba, Bizkaia, Gipuzkoa y Nafarroa; el Gobierno francés sabe perfectamente que existen territorios vascos bajo administración de la República. Por tanto, su posición debería manifestarse de forma constructiva, sumándose a los esfuerzos por una solución democrática, y debería empezar por respetar la demanda mayoritaria que hay en Lapurdi, Baxe Nafarroa y Xuberoa de reconocimiento institucional para esos territorios. ­

¿Cómo han recibido las primeras reacciones internacionales al anuncio de Rodríguez Zapatero? El mismo jueves hubo mensajes del propio Jacques Chirac, Tony Blair, Durao Barroso...

Eso pone de manifiesto quehay una conciencia en Europa de que éste es un problema europeo. Pero, al mismo tiempo, todavía observamos que buena parte de esas reacciones se ciñen estrictamente a la búsqueda de una vía que supere el conflicto en términos armados y que busque un proceso de pacificación, cuando este proceso también exige una solución política. Nuestro emplazamiento es a que haya una implicación europea en la búsqueda de una solución democrática a los problemas del pueblo vasco. ­

¿Y qué expectativas tiene Batasuna ante el diálogo entre el Gobierno español y ETA?

Antes que nada hay que constatar que el Gobierno español ha entendido definitivamente que frente a la vía de la victoria policial o militar, que no ha sido alcanzada en ningún momento, es la hora de la negociación, lo que a nosotros nos alegra profundamente; en segundo lugar, lo que esperamos es que se alcance un acuerdo en los términos planteados en Anoeta. Porque, al final, de lo que estamos hablando es de un proceso integral de superación de un conflicto político; un proceso que tiene, y así ha sido ratificado, dos vías, dos mesas, protagonistas diferenciados y contenidos diferenciados. Lo que cabe esperar es que tanto en la mesa de los agentes de Euskal Herria como en la mesa ETA-Gobierno se alcance un acuerdo satisfactorio para todas las partes.

­Desde el primer momento, algunos dirigentes políticos y analistas vascos han puesto reparos a la declaración. ¿Observa usted alguna ambigüedad preocupante en las palabras de Rodríguez Zapatero?

Nos parece cuanto menos curioso que haya sectores políticos y sindicales que pactaron hace treinta años un estatuto de autonomía para tres territorios que ahora consideren ambigua una declaración de un presidente del Gobierno español que no se ha dado nunca en la historia en esos términos de respetar lo que decida la ciudadanía vasca. Claro que el presidente del Gobierno de España ha añadido a esa reflexión la necesidad de respetar los cauces legales por los procedimientos legales. Lo que nosotros quisiéramos añadir a esa matización del presidente español es que, en cualquier caso, la legalidad y los cauces legales no deben ser entendidos como límite a la voluntad popular, sino como garantía efectiva de que la voluntad popular se pueda expresar libre y democráticamente, sin límites y sin injerencias.

­¿Cómo se puede trasladar a la práctica ese reconocimiento del derecho a decidir de la ciudadanía vasca? ¿Tiene Batasuna alguna propuesta para encontrar la fórmula con la que se pueda alcanzar el consenso?

El gran eje del acuerdo político que hay que alcanzar es, precisamente, la búsqueda de esa fórmula de consenso en torno al derecho a decidir y el reconocimiento del carácter nacional de nuestro país. Evidentemente, nosotros tenemos una fórmula propia, pero lo que hay que buscar es una fórmula compartida por todos, que satisfaga a todos, a la pluralidad del país;en definitiva, que permita que todas las opciones políticas de Euskal Herria no sólo puedan defenderse, sino que también puedan materializarse si así lo demanda la mayoría popular expresada pacífica y democráticamente. Para nosotros, eso tiene un nombre, y es derecho de autodeterminación. El marco geográfico de la solución es el conjunto de Euskal Herria; la geografía humana es toda la ciudadanía vasca; y la geografía política de la solución se llama autodeterminación.

­¿Creen que Rodríguez Zapatero va a cumplir su palabra? También hay quien recuerda el «cepillado» del proyecto de Estatut de Catalunya en las Cortes españolas.

Algunas veces hemos hecho una aproximación a lo que ha sucedido en Catalunya y lo que se plantea en Euskal Herria. Allí se ha producido, primero, un pronunciamiento del Parlament de Catalunya en clave de reforma estatutaria que, después, ha pasado un trámite por las Cortes Generales españolas en el que ha sufrido un deterioro importante. Pero es que el procedimiento de reforma estatutaria vigente es ése y los partidos políticos catalanes han aceptado ese método y, por tanto, han arriesgado el contenido de esa reforma en términos políticos, legales y jurídicos. En cualquier caso, para nosotros lo sustancial es entender que el cumplimiento o no de los acuerdos y las voluntades va a depender de la capacidad del pueblo vasco de seguir exigiendo que se dé una solución democrática al conflicto desde el reconocimiento nacional, el derecho de autodeterminación, el derecho a decidir. No hay que buscar las garantías ni en la habilidad que podamos tener quienes en un momento determinado estemos protagonizando esa negociación ni en las voluntades, incluso escritas, que pudieran alcanzarse entre las partes. Las garantías están en nuestro país, en nuestros ciudadanos, en nuestra militancia... en la capacidad que tengamos de articular un bloque popular que haga imposible que este proceso fracase. Eso es lo más importante y lo más urgente.

­Uno de los puntos llamativos en el discurso del presidente español es la invitación a los agentes vascos, no sólo a los políticos, a buscar un pacto de convivencia.

Todo el mundo es consciente de que el acuerdo que se tiene que sustanciar en nuestro país va a exigir la apertura de un diálogo multilateral en el que los partidos políticos vamos a tener un protagonismo principal pero que, en nuestra opinión, tiene también que garantizar la participación de todos aquellos agentes populares, sindicales y sociales que quieran formar parte de la solución y que tengan cosas que aportar. El proyecto de construir un escenario pactado entre diferentes que respete la pluralidad de ideologías del país es una tarea lo suficientemente importante como para que no se planteen exclusiones de ningún tipo. Cuantos más agentes, cuantas más personas se sientan identificadas con la tarea de construir un escenario democrático, más consistente va a ser ese proceso, más garantías va a tener y más irreversible lo va a hacer. ­

El Gobierno español habla de igualdad de condiciones entre opciones políticas al mismo tiempo que insiste en la vigencia de la Ley de Partidos. ¿Esa pelota sigue estando en el tejado del Ejecutivo del PSOE?

Nos atreveríamos a hacer una consideración al hilo de lo declarado por el presidente del Gobierno español, cuando alude a la exigencia de que el diálogo democrático esté exento de cualquier tipo de violencia y coacción.Es evidente que hoy existe un nivel importante de violencia y coacción contra Batasuna y contra la izquierda abertzale. Por tanto, Rodríguez Zapatero debería ser coherente y empezar por respetar la actividad política de la izquierda abertzale.

Ese es el debate. ­

Visto el balance represivo de los últimos tres meses, ¿creen que la iniciativa del presidente español puede suponer un punto de inflexión en las agresiones a Euskal Herria?

No se puede abrir un nuevo ciclo en términos democráticos manteniendo un entramado que en su día se puso en marcha para evitar la solución. Todos aquellos instrumentos dirigidos a buscar la aniquilación de la izquierda abertzale y de Batasuna deberían desaparecer por pura lógica, porque estamos en la fase de negociación y acuerdo, no en la fase de confrontación; al menos eso es lo que queremos entender nosotros. Y respecto al Colectivo de Presos Políticos, se deberían dar las condiciones que permitan su participación, en una situación digna, en el proceso de superación del conflicto; el fin de la dispersión y de las políticas de excepción contra los presos tiene que ser algo a implementar en los próximos meses. ­

Patxi López ha adelantado qué le piensa decir a Batasuna en ese anunciado encuentro. ¿Puede adelantar qué le va a decir Batasuna al PSE?

Batasuna tiene una ventaja, y es que normalmente no dice cosas diferentes en las reuniones en privado de las que dice en público. Lo que haremos es trasladar nuestra visión de la situación política, plantearemos que la declaración del presidente español tiene un calado muy importante y que también valoramos muy positivamente el paso dado por el Partido Socialista Obrero Español de reunirse con nosotros. Al mismo tiempo, les plantearemos que ahora hay que alcanzar un acuerdo que permita poner en marcha un diálogo multilateral.

­En los últimos tres meses prácticamente no ha pasado un día sin que la izquierda abertzale reclamara la puesta inmediata del diálogo resolutivo entre las formaciones políticas. ¿Se ha iniciado ya la «fase de negociaciones» para conformar ese foro o mesa de diálogo?

En su día dijimos que el diálogo político que estábamos manteniendo debía pasar de la fase del diálogo especulativo a la fase de negociación política. Y podemos adelantar que ya estamos en esa fase de negociación, en la que necesitamos alcanzar un primer objetivo, que es sentar bases sólidas para el inicio del diálogo multilateral. Exactamente, estamos en el inicio de esa fase de la negociación.

­¿Cómo se puede garantizar que en ese foro estará representado el conjunto de Euskal Herria? El PSN no da señales de querer participar; en cambio, significativos electos de Ipar Euskal Herria hablan de implicarse en el proceso, aunque a Josu Jon Imaz le parezca irreal.

La pregunta que nos hacemos es: ¿quién se puede oponer a participar en el esfuerzo colectivo para construir un escenario de paz, justicia y democracia que podamos legar a las siguientes generaciones? Quien diga que no quiere participar tendrá que explicar las razones, y lo va a tener difícil. Estamos convencidos de que, al final, todo el mundo se sumará a esa tarea y, además, vamos a ser lo suficientemente inteligentes y responsables como para buscar un acuerdo para todos.

­¿Qué papel pueden jugar los medios de comunicación en un proceso que, como ya se ha visto en los últimos tres meses, puede estar marcado por significativos altibajos?

Observamos con nitidez que, en general, los medios obedecen a intereses políticos y económicos muy concretos. Todo el mundo sabe ahora cuáles son los que se oponen frontalmente a este proceso, cuáles son los que favorecen que este proceso se consolide y quiénes están alineados con las posiciones del Gobierno español. Lo que pedimos a los medios es de sentido común: responsabilidad para no sabotear esta oportunidad política, para no intoxicar y mentir, y para no utilizar filtraciones interesadas para desviar los contenidos y la dirección que tiene este proceso. -

Gara, 2 de julio de 2006

Juan Infante, jurista participante en el proceso de disolución de ETA político militar:

La participación en los trámites para disolver la rama político-militar de ETA avala la opinión de Juan Infante sobre los pasos ejecutados hasta ahora y el futuro que aguarda al proceso de paz. No obstante, en su mensaje matiza de forma reiterada las diferencias que tanto el estado de la organización terrorista como la disposición negociadora marcan la situación que vivió hace más de dos décadas y el camino iniciado el 22 de marzo con el alto el fuego de ETA.

ETA pm declaró la tregua, a la postre definitiva, en 1981. ¿Qué similitudes y diferencias encuentra entre este caso y el alto el fuego actual?

La situación actual tiene poco que ver con lo que ocurrió entonces. El punto común es el tronco que unía a estas dos organizaciones, pero la tregua de ETA pm se produjo en plena transición y cuatro años después de que se hubiera decretado una amnistía total. El intento de golpe de Estado del 23-F aceleró todo el proceso y era una época muy cruenta, con más de 100 asesinatos al año por parte de ETA. Otra diferencia es la existencia de varios grupos terroristas, no como ahora que están centralizados en una banda.

¿Cree que el éxito de la actual tregua es más complicado que el del proceso en el que usted participó?

Cuando (Juan Mari) Bandrés y (Mario) Onaindia plantean, primero con (Adolfo) Suárez y luego con Felipe González, esta posibilidad, hablaron de la disolución de la banda armada, pero sin nada a cambio. No se planteó la posibilidad de negociar reivindicaciones de ningún tipo ni tan siquiera se enfocó en ese sentido. La disolución estaba muy asumida por los miembros de la banda, una clara prueba de ello es que ninguno reincidió y todos prefirieron seguir haciendo su vida privada en otros ámbitos. El Gobierno pensó que éste podía ser un ejemplo para la otra rama de ETA y el resto de los grupos terroristas. Por el contrario, ahora se aborda la disolución de la banda pero estrechamente ligada a la normalización política a través de una o dos mesas de negociación.

¿Qué diferencias percibe entre los interlocutores abertzales del nuevo proceso con respecto a los que usted conoció?

Ahora la posición de Batasuna es muy distinta a la Bandrés y Onaindia entonces, ni la de ETA es la de los polimilis de comienzo de los 80. Las asociaciones de víctimas del terrorismo tienen una fuerza que entonces no tenían. Hoy en día las resoluciones judiciales van a ser difíciles de resolver, aunque, en principio, deberían ser más sencillas que otras medidas, ya que no precisan de consenso político.

¿Cómo cree que acabará esta vez la tregua?

Me gustaría que fuera definitiva, que duda cabe, pero después de tantos desengaños.... ETA está en unas condiciones mucho peores que hace veinte años y los procesos han llegado a todos los países del mundo y también aquí. En ese sentido sí creo que puede ser un éxito el cese de la actividad de la banda, pero mezclarlo ahora con la negociación política sólo logrará embarrancar el proceso.

¿Teme que, al igual que en los 80, una facción de la banda se desligue del alto el fuego?

Mi impresión es que nadie se plantea que pueda haber una línea más dura que busque la continuidad. Es un proceso agotado que afecta a toda la banda en su conjunto y las soluciones judiciales se buscarán, aunque sea en un plazo medio. Lo malo es que las negociaciones políticas embarrancarán el proceso de disolución de ETA.

Jueces para la Democracia aboga por que los políticos modifiquen leyes si con ello se avanza en el proceso. Parece lógico, pero ¿cree que se llevará a cabo?

Si Batasuna condena la violencia y entra en el juego democrático no creo que haya nadie que se oponga a su participación en las elecciones. Además, en caso de que se cumpla este supuesto, la Ley de Partidos podría seguir vigente pero ya no se aplicaría. Con la tregua de 1981 no se dictó ninguna ley especial que hiciese referencia a la situación de entonces, pero porque no hizo ninguna falta.

vitoria. El papel que la judicatura debe ejercer en el proceso de paz está delimitado, según este abogado bilbaíno, por el marco que encierra el ordenamiento legal, quedando en un segundo plano el margen de maniobra que los jueces tienen a su alcance. Por ello, Infante considera que las demandas que se están haciendo a los jueces y fiscales desde los partidos políticos deberían ir precedidas de un consenso que, sobre todo en la última semana, brilla por su ausencia entre el PSOE y el PP.

¿Cómo pueden afectar las discrepancias entre los dos principales partidos del Estado de cara a la resolución del conflicto?

Es muy complicado lleva un proceso adelante en estas circunstancias. Lo que los partidos no pueden hacer es pedir a los jueces que resuelvan lo que las dos grandes formaciones no son capaces de acordar.

Zapatero ha anunciado que hablará con ETA del futuro de sus integrantes. ¿Habrá indultos?

Es una posibilidad, porque la Constitución no recoge en ninguno de sus apartados que no se produzcan, por ejemplo, 100 indultos. Además existen otras medidas penitenciarias que permiten mejorar las condiciones de los presos, como es la libertad condicional, cuando se han cumplido dos terceras partes de la condena, o el régimen abierto, que implica que incluso con menos de la mitad de la pena se pueda pasar el día fuera de prisión. Situaciones de este tipo se pueden promover con las posibilidades jurídicas actuales.

¿Había presos con delitos de sangre entre los 150 miembros de ETA que se beneficiaron de las medidas de gracia en 1981?

No lo sé, pero por lo menos no hubo una acusación de la Audiencia Nacional. Puede que no se investigase demasiado, pero fue un tema que facilitó mucho la solución y que, hoy en día, es difícil que se repita en los mismos términos. No obstante, los disposiciones legales que existen para regular los indultos no matizan en ningún momento que éstos no pueden materializarse cuando se trata de delitos de sangre. Pero frente a los tecnicismos legales hay otros condicionantes como las voces sociales, sobre todo las de las asociaciones de ciudadanos que han sido víctimas de la violencia terrorista.

 

Diario de Noticias de Navarra, 12 de junio de 2006

Entrevista a José Marco, delegado de la AVT en Aragón: “El único argumento de ETA son los muertos”

Por segunda vez en poco más de tres meses, las víctimas del terrorismo se manifiestan contra el Gobierno. Exigen saber qué pasó en el 11-M y lanzan la voz de alarma porque creen que ETA va camino de lograr sus objetivos, tras haber pasado por encima de los cadáveres de sus familiares. José Marco, delegado de la Asociación de las Víctimas del Terrorismo, explica los motivos de esta convocatoria ¿Por qué debería alguien asistir mañana a la manifestación?
Porque una gran mayoría de los ciudadanos quiere saber la verdad sobre el 11 M. El juez del Olmo da la impresión de estar sobrepasado, y es natural, porque debe ser un trabajo enorme. Pero necesitamos entonces que el poder judicial y el Gobierno apoyen la investigación y que el Congreso vuelva a abrir la Comisión de Investigación. Es importante que la gente se manifieste para exigir compromisos y explicaciones, para pedir que nos cuenten la verdad.

El segundo aspecto de esta manifestación, “En mi nombre, ¡no!”, consiste en dejar claro que el voto que hemos dado a los partidos no es una carta blanca para que lo utilicen como quieran. Muchas personas creemos que no es justo ni lícito tratar de igual a igual a los terroristas.

¿Por qué se mezclan los dos temas?
La AVT, entre sus socios, tiene a bastantes víctimas del 11-M. Tal vez por las circunstancias, en los últimos meses no nos habíamos movilizado tanto por este tema, pero esta manifestación quería incidir exclusivamente en este asunto. De nuevo las circunstancias nos han obligado a modificar el plan inicial. El señor Presidente del Gobierno dijo que se iba a hablar con Batasuna, sin que siquiera haya habido antes una renuncia a la violencia.

Otros Gobiernos han hablado antes con ETA. ¿Qué hace que la situación actual sea distinta?
No soy buen analista político, pero sí tengo claro que la situación no tiene nada que ver. Otros Gobiernos han intentado “hablar”, y subrayo esta palabra. Cuando se dieron cuenta de que ETA no tenía voluntad de entregar las armas, se terminó el diálogo.

Lo que hemos visto ahora es que el Gobierno y los grupos que le apoyan han suplicado prácticamente a ETA para que acceda al diálogo. Se habla de “paz”, como si aquí hubiera habido alguna guerra.

En los días anteriores a la Asamblea de la AVT, se denunciaron intentos de interferencia para que saliera elegido otro presidente. ¿Vio usted algo de esto en Aragón?
Personalmente, no. Muchos socios, aunque no de Aragón, recibieron llamadas y la AVT interpuso una querella. Nos faltan datos, así que lo mejor es no elucubrar. El Ministerio del Interior tiene acceso a las bases de datos, pero también han pasado por la AVT otras juntas y la Ley de Protección de Datos no se aplica siempre como debiera.

Lo que sí puedo decir es que, desde Aragón, acudimos a la Asamblea a escuchar todas las propuestas. Somos una organización muy plural. Hay gente de toda extracción social y de todas las ideologías políticas, en contra de la idea que se haya podido formar mucha gente. El terrorismo que hemos sufrido no es selectivo, sino indiscriminado. Mata cuando puede. Entre las víctimas hay policías, militares, guardias civiles, políticos, periodistas, jueces, personas de izquierda y personas de derecha…

La AVT es muy consciente de esa realidad plural. Y también de que no puede, ni quiere, arrogarse la representatividad de todas las víctimas, sino que expresa sólo la opinión de la mayoría de sus asociados. Quien nos acuse de lo contrario falsea la realidad. Jamás diremos que hablamos en representación de “las víctimas”, aunque también es justo y lícito reconocer que somos la organización mayoritaria.

La “politización” de las víctimas ha sido siempre una constante en el País Vasco, porque además de sufrir el terrorismo, quedaban estigmatizadas a los ojos de buena parte de la sociedad. ¿Sucede esto hoy, en alguna medida, también en el resto de España?
Creo que son dos casos muy distintos. Para estas personas del País Vasco, la “politización” estaba ya presente incluso antes de ser víctimas. Sufrieron el acoso permanente sólo por su ideología, y las amenazas, los insultos, las agresiones…, hasta que, finalmente, fueron heridas o asesinadas. Lo que sí tienen todas las víctimas en común es que están politizadas desde el momento en que un grupo piensa que con el terror va a conseguir una rentabilidad política. Las víctimas son el único argumento que tienen los terroristas.

En los últimos años hemos visto también cómo los partidos políticos utilizaban a las víctimas como arma arrojadiza frente al adversario de cara a unas elecciones. Y hoy nos encontramos, por desgracia, con que sólo un grupo, el Partido Popular, da la cara y apoya los planteamientos de la AVT. A raíz de eso se nos acusa de ser del PP, tal vez por un giro o por una interpretación política que quiere darle a este asunto la prensa.

Muchos españoles apoyan de buena fe los intentos del Gobierno por terminar con el terror por la vía del diálogo. ¿Qué les diría a estas personas?
Creo y quiero creer que sí piensan de buena fe. Algunos te dicen: “De alguna forma habrá que terminar con esto”. Pero quisiera también que comprendieran este punto: ¿A qué “ellos” nos referimos cuando decimos que hay que dialogar? No han tenido el más mínimo escrúpulo ni remordimientos por asesinar a hombres, mujeres, niños, ancianos... ¿De qué podemos hablar con ellos? Siempre seguirán pidiendo más. El terrorista piensa que la voluntad de diálogo es una muestra de debilidad del enemigo. Se ve así mismo como un héroe, como un luchador… No cree que tenga nada de qué arrepentirse.

Hemos visto que ETA ha utilizado sus treguas como un arma más, siempre dirigidas a lograr sus objetivos. Hoy pide lo mismo que hace 30 años. Ni siquiera ha reconocido que los medios son malos. ¿Sobre qué se puede dialogar?

Podemos tal vez convencer a 3 ó 4 dirigentes terroristas, ¿pero y el resto? ¡Son personas que han celebrado los asesinatos tomando copas!

La única solución posible es mantenernos firmes en el Pacto por las Libertades y contra el terrorismo: lucha policial, que ha dado excelentes resultados; lucha judicial, mediante la aplicación estricta de la ley, y ámbito político, demostrando que el terrorismo no tiene cabida en una sociedad democrática.

El Presidente del Gobierno ha dicho que se puede defender todo con la palabra. ¿También se puede negar el holocausto? ¿Puede legitimar un partido político la violencia de género? Está claro que no se puede. Hay cosas que son intrínsecamente malas.

Existe unanimidad en torno al principio de que “no se puede negociar con el terrorismo, porque eso significa legitimar la violencia”. Pero la realidad es viscosa… ¿Dónde están los límites?
El principio está muy claro. Pero el hecho es que ETA está consiguiendo ahora lo que no había conseguido en muchos años, precisamente cuando estaba siendo finalmente derrotada. Todos los muertos le han servido para llegar a este punto, y eso es lo que se está legitimando con las negociaciones. Nos hemos enterado, a través del diario Gara, de que ETA habían dado 24 días de plazo al Gobierno para legimitar a Batasuna. ¿Quién está marcando aquí el paso?

¿Habrá llegado el momento de hablar? Si de lo que se trata es de que quieren dejar de matar, la cosa es muy sencilla. No sería muy complicado que dijeran dónde tienen las armas.

Y después, entonces sí podremos hablar de otros asuntos, como el acercamiento de presos. Es una cuestión de derechos humanos acercar a cualquier preso a su hogar, pero en el caso de los terroristas se vio que seguían manejando los hilos de la organización desde la cárcel, y por eso se optó por la dispersión. Si ETA se disuelve, lógicamente, no existiría ya ese peligro.

El tema de los indultos es ya otra cosa. No se entendería que terroristas condenados a miles de años pudieran salir sin más de la cárcel. Éste es un asunto que nos preocupa, porque podemos imaginar la estrategia: el Gobierno central transfiere al Gobierno vasco las competencias de política penitenciaria y después éste se dedica a presionar a los jueces para que concedan la libertad condicional.

No rechazo de plano que se conceda en determinados casos la libertad condicional, pero antes es necesario que haya un arrepentimiento. Y me temo que ya sabemos cómo trata ETA a los que se arrepienten: como a Yoyes. ETA no tiene nada de democrática.

Análisis Digital, 9 de junio de 2006