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Foro El Salvador

¿Y Navarra?

Aguas revueltas en UPN

Aguas revueltas en UPN

El cambio de tono en las palabras que viene pronunciando el presidente navarro, Miguel Sanz, desde que ofreciera su discurso de investidura, no está sentando nada bien a un porcentaje de miembros de Unión del Pueblo Navarro (UPN) que podría situarse en torno al 40 por ciento, según ha podido saber ABC.

Los guiños al PSN, su apoyo al presidente Rodríguez Zapatero o su intención de que UPN sea un grupo independiente del PP en el Congreso son algunas de las razones de un malestar cada vez más evidente.

Uno de los integrantes de UPN que ha expresado su disconformidad con ese cambio en el discurso es Ángel Ciprés Esparza, que fue alcalde de Javier durante 24 años. Es, además, uno de los fundadores del PP en Navarra y firmante del pacto entre ese partido y UPN. «Nuestra ilusión era unir a la derecha en Navarra, que estaba dividida, y así no iba a llegar nunca a nada», recuerda, para añadir que, gracias a que se firmó el pacto con el PP, hace 15 años, se consiguió el Gobierno. «UPN tiene que estar muy agradecido en todos los sentidos al PP. Si hubiera estado sola, no estaría hoy gobernando», manifestó. Quien ha sido el alcalde más veterano de Navarra indicó que las últimas declaraciones del presidente le parecen «inoportunas» y cree que habría valido más la pena hablar dentro del partido y no «lanzar un globo sonda a ver qué pasa». «Nos están molestando a todos los que éramos del PP estas y otras declaraciones de Miguel (Sanz) que están fuera de lugar».

 

Apoyo a Batasuna

Sobre el citado apoyo a Zapatero proclamado por Sanz, Ciprés se muestra contrariado. «Zapatero, Blanco y todos los de su partido saben que Navarra ha estado en juego y sobre la mesa en el proceso de negociación con ETA. Ahora, Miguel Sanz no puede apoyar eso. Como presidente de Navarra tiene que mantener las normas de siempre por encima de todo y no cambiar para gobernar con arreglo a las normas de los socialistas», apunta. El ex alcalde de UPN comenta que Rodríguez Zapatero, por un lado, apoya la negociación sobre Navarra y, por otro, le da el Gobierno a UPN. «Lo que nos extraña es que ETA y los nacionalistas están callados. Veo que ha podido haber un doble juego político». «Si hoy es presidente, es gracias al PP en un porcentaje grande», insistió.

El diputado de UPN y miembro del Grupo Popular en el Congreso Jaime Ignacio del Burgo también ha alzado su voz contra la idea de desmarcarse del PP en el Parlamento. «Mucha gente en Navarra dejará de votar a UPN si percibe que quiere desmarcarse del PP, y más si se tiene la impresión de que ese alejamiento se produce como consecuencia de una exigencia del PSOE».

 

Las aguas andan así cada vez más revueltas en Unión del Pueblo Navarro. El largo proceso de conversaciones que iniciaron los grupos parlamentarios ha hecho mella en todos en Navarra, especialmente en los más grandes: regionalistas y, de modo especial, socialistas.

 

Espada de Damocles

Voces como las Ciprés, contrarias a los guiños que su presidente, Miguel Sanz, viene lanzando al PSN desde el discurso de investidura, van saliendo a la luz. Hay cargos y militantes que hubieran preferido repetir las elecciones, dado que las opciones que tiene el Gobierno de Miguel Sanz para mantenerse en el poder toda la legislatura, con su gabinete en minoría, pasan por atraerse el favor de los socialistas, quienes se lo pondrán cada vez más difícil.

 

UPN tendrá sobre su cabeza la «espada de Damocles» de la moción de censura pasadas las elecciones generales. Puede ser el punto de inflexión. Los «críticos» de UPN ven con preocupación la supuesta «cesión» de Sanz a la presión opositora en la revisión de los recursos contra la Ley de Dependencia, apoyada por el presidente y el portavoz; el respaldo a la política antiterrorista de Zapatero; el desmarque del PP iniciado ya tras la manifestación del pasado marzo en Pamplona, o las declaraciones del nuevo consejero de Educación (CDN), Carlos Pérez-Nievas, en las que señala que se va a acabar la presión sobre el euskera.

 

POR B. LÓPEZ

ABC, 21 de agosto de 2007

¿Qué Navarra?: más allá de la propuesta de Miguel Sanz.

¿Qué Navarra?: más allá de la propuesta de Miguel Sanz.
Al “culebrón” navarro subsiguiente a las últimas elecciones forales, protagonizado por los socialistas navarros y su dirección nacional, parece sucederle una tormenta de verano: la provocada por la propuesta efectuada por el precariamente reelegido presidente de la Comunidad Foral, Miguel Sanz, de proporcionar a Unión del Pueblo Navarro (UPN) un grupo parlamentario propio en el Congreso español.

No es, ciertamente, la primera vez que Miguel Sanz expone en público delicadas cuestiones que debieran solventarse en otros foros. Pero no vamos a reflexionar aquí en torno a su oportunidad política; asunto sobre el que se viene hablando y escribiendo mucho, particularmente en lo que respecta a sus implicaciones nacionales. La perspectiva que nos interesa es otra.

Miguel Sanz ha realizado esta propuesta con la mirada puesta en el futuro de la Comunidad: no puede cederse su voz en el Congreso, asegura, fundamentalmente en la parlamentaria de la coalición nacionalista Nafarroa Bai (NaBai), Uxue Barkos. UPN, hoy, vuelve a dirigir el Gobierno navarro: ¿y mañana? Se trata, de este modo, de una posible táctica de corte defensivo, fruto de cierto nerviosismo, tal vez; muy razonable en cualquier caso. Pero, ¿por qué ahora? ¿Acaso la acción del nacionalismo vasco en Navarra es un fenómeno reciente?

En Navarra, se dice, nos conocemos todos. Bueno, casi todos. Cuando escuchamos y vemos a Uxue Barkos en el Congreso de los Diputados, o en cualquier otro lugar, sabemos muy bien de quien se trata: el rostro hermoso, mediático, firme e incisivo, de una ascendente NaBai.

Una precisión. No puede presentarse a NaBai como una inestable coalición de la que formarían parte, por igual, partidos por completo heterogéneos entre sí, tal y como vienen afirmando muchos comentaristas foráneos: desde los ultra-católicos del PNV, hasta los ex-etarras de Aralar. Veámoslo. Los votos del PNV apenas pueden cifrarse un par de miles: en su día, la inmensa mayoría de sus cuadros, cargos y electores, emigraron del histórico partido jeltzale, precediendo a su mismísimo fundador, el ex-lendakari Carlos Garaikoetxea; proporcionando a esta coalición, en la actualidad, los estancados veinte mil votos de una social-demócrata Eusko Alkartasuna. Los ex-comunistas radicales de Batzarre (los restos del MCE y la LCR) nunca han superado 6.000 votos, si bien aportan unos centenares de entregados militantes y unas decenas de fogueados cargos públicos. Por último, el grueso de la coalición, casi cincuenta mil votos, es alimentado por Aralar, la escisión de Batasuna; dinámico partido fundado por el inteligente y dialéctico abogado Patxi Zabaleta, a quien secundan además buena parte de los posibilistas navarros del “brazo político” del autodenominado MLNV. Así, el peso de la coalición se apoya –especialmente- en una numerosa, experta, y persistente militancia de la izquierda abertzale, que sabe muy bien lo que quiere, porqué, y cómo.

Y son muchas cosas las que unen a tan desiguales partidos: su omnicomprensiva visión identitaria de la realidad, ante todo, y la firme voluntad de desalojar del poder a su tan odiada “derecha”. NaBai tiene experiencia, bases, liderazgo, redes sociales, medios de comunicación, estrategia… y una mentalidad en parte común con el resto de las izquierdas presentes en Navarra: Izquierda Unida y el propio PSOE. No en vano, todas ellas asumen buena parte de los tópicos del ecopacifismo, del feminismo radical, del pensamiento crítico… Progresismo, por tanto, pero más elaborado y consciente del que se estila en general.

Así, a la notoria actividad mediática y parlamentaria de Uxue Barkos le respalda una potente y transformadora red social: cargos municipales, cuadros y militantes de varios partidos, activistas y técnicos culturales, veteranos sindicalistas, muchísimos funcionarios de las administraciones públicas (especialmente, en sanidad, educación y ayuntamientos), incansables promotores del euskera, conocidos deportistas, periodistas y comunicadores, músicos, abogados, etc. Una base social que no calla, que se moviliza constantemente, y a la que encontramos –mucho o poco- por todas partes.

Rebajar el protagonismo de Uxue Barkos es una legítima y lógica táctica más para intentar frenar el ascenso del nacionalismo vasco en Navarra. Ahí, Miguel Sanz, ha puesto el dedo en la llaga. Pero no basta. Todo ese movimiento, al que Barkos pone rostro, sigue y seguirá trabajando por su causa. Y con unas cualidades que han demostrado fehacientemente: mucha paciencia e indudable perspectiva de futuro.

En los últimos meses, salvo contadas excepciones, el electorado y los afiliados de UPN han permanecido callados y temerosos ante la confusa marcha de los acontecimientos. Pero son muchos los que en privado, e incluso en público, se preguntan por lo que piensan hacer -a partir de ahora- Miguel Sanz y los demás dirigentes de su partido. ¿Facilitará e impulsará UPN el desarrollo de la sociedad civil afín a su programa y valores o, acomplejado, rehuirá la confrontación social y cultural planteada por los nacionalistas?

En definitiva, cuando en el incierto plazo de unos meses –o años- vuelvan a convocarnos, a los ciudadanos navarros, para la elección de un nuevo Parlamento Foral y el consiguiente Gobierno, ¿se limitará UPN a “vender” su gestión gubernamental, movilizándose desde el miedo? ¿Habrá ignorado, en consecuencia, las posibilidades de un trabajo sociocultural y político a largo plazo? Las respuestas, ciertamente, son decisivas.


Fernando José Vaquero Oroquieta

Diario Liberal, 20 de agosto de 2007
Diario Siglo XXI, 20 de agosto de 2007

Navarra: entre el desconcierto y la esperanza

Navarra: entre el desconcierto y la esperanza

 

El PSN ha quedado sumido en el desconcierto: echó un pulso y no aguantó el órdago. Ahora tiene que digerir el trago amargo y serenar su posición política pensando en el futuro: de ahí puede nacer la esperanza de un proyecto autónomo. Es cierto que nunca debió llegarse a la marcha atrás, sencillamente porque nunca se debió arrancar en la dirección de formar Gobierno con Nafarroa Bai. Si, desde el primer momento, la dirección federal del PSOE hubiera tenido el mismo criterio y las ideas tan claras como José Blanco, la opereta no hubiera durado tantos actos. Ni en Ferraz ni en Moncloa había unanimidad; al final, después de muchas declaraciones equívocas del presidente del Gobierno, la posición que prevaleció fue la del secretario de organización del PSOE, José Blanco, que está actuando con la autoridad de un secretario general.

 

Probablemente se ha terminado la época en la que en el PSOE la política se hacía cabalgando sobre grandes frases que ocultaban la falta de claridad de un proyecto político. Será muy difícil volver a escuchar gritos que comprometan a aprobar el estatuto que manden los catalanes o a respetar lo que decidan los navarros o cualquiera otros habitantes de una autonomía española. Al final, gracias a la sensatez de algunos, ha prevalecido la idea de que España es cosa de todos los españoles, porque a todos afecta lo que ocurra en cada uno de sus rincones. Eso, salvo que se establezca el criterio propagado en la estancia navarra de Odón Elorza. El alcalde de San Sebastián achaca lo ocurrido en Navarra a que el PSN no tiene la entidad que permite a los socialistas vascos, catalanes o gallegos hacer los que les da la gana: otra vez autonomías de distinto nivel en la España asimétrica que terminaría por ser discriminadora. En todo caso, yo no estoy en disposición de pedir perdón por no ser nacionalista, sencillamente porque entiendo que el nacionalismo es un atraso.

 

En Navarra todo partió de un equívoco: el PSN tuvo unos excelentes resultados que le colocaron en el ranking como tercera fuerza política. Arrancarle la mayoría absoluta a UPN no estuvo nada mal: un logro en el camino de atemperar la hegemonía de la derecha navarra. Un castigo importante y necesario, pero no definitivo. No hubo vuelco electoral porque sencillamente el PSN se quedó justo en la mitad de los votos del partido ganador. Luego, había que mezclar agua y aceite para conseguir sobrepasar al vencedor. La decisión que quedaba pendiente, después del dictamen de las urnas, es si se pactaba con las fuerzas nacionalistas vascas en un frente contra la derecha Navarra o si se ejercía una oposición que pudiera ser el crisol del proyecto autónomo de los socialistas navarros. Como tantas veces en la vida, la opción situaba al PSN en la elección del camino en función de su mirada política. Han ganado quienes creen en el largo recorrido.

 

El PSN viene de un desierto tan árido como el que establecieron las gestiones de los presidentes Urralburu y Otano. Una larga marcha para recuperar un crédito ominosamente perdido. Pero las uvas, con los resultados de las elecciones municipales, no estaban todavía maduras y la ansiedad por la recuperación del poder pretendió que podría alcanzarse a cualquier precio y con cualquier aliado.

 

Se ha establecido una ecuación falsa en esta España en la que el peso de los proyectos políticos ha sido sustituido por el aprovechamiento de las oportunidades. Los números pueden permitir formar gobierno pero no obligan a asumir esa responsabilidad porque por encima de la ocupación del poder debieran estar la formulación nítida de los proyectos políticos a partir del dibujo de la identidad que no motivara desconcierto en el electorado.

 

Luego, se establecen frases hechas que nadie se toma la molestia de analizar. A muchos se les ha llenado la boca diciendo que el electorado navarro se había pronunciado claramente a favor de un cambio. ¿Se les propuso a los electores socialistas y a los de Nafarroa Bai que el destino de sus votos sería un gobierno de coalición? Los navarros dieron la victoria a UPN, pero en una proporción que su propio autismo político y el sectarismo de su gestión les impedía formar gobierno estable.

 

Ahora, UPN está en manos de sus adversarios. El PSN está en una disposición excelente para que su proyecto político pueda tomar cuerpo y asaltar el poder navarro en las próximas elecciones, que no tienen que ser necesariamente cuando se cumpla el calendario electoral. Tienen que elegir quedarse en el desconcierto o construir la esperanza

 

Carlos Carnicero

elplural.com, 9 de agosto de 2007

Pamplona ya financia el revanchismo abertzale

Pamplona ya financia el revanchismo abertzale El sábado 16 se constituyen en toda España los Ayuntamientos; crecen las dudas sobre Navarra, pero el futuro de Pamplona ya es seguro. La alcaldesa Yolanda Barcina logró el 27 de mayo una amplia victoria con la lista de UPN, y se necesitarían los votos de ANV para imponer a la abertzale Uxue Barkos como alcaldesa alternativa. Al final el PSN no se ha atrevido a tanto, pero la legislatura será delicada. Una clave de esta situación es el pésimo resultado electoral de los centristas –CDN se queda fuera del Ayuntamiento- y de los socialistas –sólo cuatro concejales del PSOE-, con lo cual UPN y NaBai quedan frente a frente.

 

Nafarroa Bai da miedo a muchos. La coalición independentista, en la que además el peso de los moderados de PNV y EA es pequeño y menguante, plantearía grandes cambios en Pamplona. Una Iruña euskaldunizada, con la expansión artificial de la lengua minoritaria de Navarra y con la imposición de la "memoria histórica" de independentistas y extremistas de izquierdas. No sería una Pamplona mejor, sino una ciudad con menos libertad y más miedo; y la decisión del PSN sólo ha aplazado, pero no anulado, tal amenaza.

 

Pero ni siquiera ha hecho falta que llegue Barkos. Este jueves el grupo Bide Ertzean presenta en Pamplona su último disco, ´Non dira´, con el que reivindica "memoria histórica" para los fusilados de la guerra civil de 1936. Joni e Imanol Úbeda, con sus compañeros, dan un concierto en vascuence en el Patio de Gigantes del Ayuntamiento, a las 20.30 horas, con entrada libre. El Ayuntamiento de Pamplona –recordemos: gobierna Yolanda Barcina, de UPN- ofreció a estos músicos radicales y politizados actuar en Sanfermines y finalmente los ha contratado para el ciclo ´Kantu eta hitza´.

 

Dinero público para propaganda política radical en euskera: muchos temíamos que esas cosas fuesen la consecuencia de una derrota de UPN y de un avance abertzale y marxista. Sin embargo, algunas veces, parece que más bien es una causa de esa situación futura, cuando por complejos y miedos se da dinero al adversario, que lejos de agradecerlo lo emplea en la lucha cultural. Un error, entre otros. Ya veremos cómo evoluciona la ciudad de Pompeyo, y qué consigue nuestro presidente Miguel Sanz en defensa de Navarra, pero está claro que muchas cosas deberán cambiar.

 

Pascual Tamburri

El Semanal Digital, 13 de junio de 2007

El Príncipe defrauda, el PSOE se (co)-rompe

El Príncipe defrauda, el PSOE se (co)-rompe

El saxofonista Pedro Iturralde recibió este jueves el Premio Príncipe de Viana, de manos de Don Felipe en el monasterio de San Salvador de Leyre. Esta visita real ha interrumpido unas horas la tumultuosa vida política navarra, pero no ha pasado en vano. Se trataba del primer contacto entre la familia real y la Comunidad Foral desde las elecciones y desde el final de la tregua terrorista, y el Príncipe de Asturias y de Viana ha desaprovechado la oportunidad de representar los valores comunes del Estado que un día espera encabezar.

 

Es políticamente incorrecto decirlo, pero Don Felipe no ha estado a la altura; a la altura de los navarros quiero decir, porque a la de su egregia progenie se ha mantenido sin dificultades. Las palabras protocolarias de "homenaje a la historia y a los reyes de Navarra que tanta raigambre y gloria aportaron a la rica y variada esencia del devenir español" son las mismas, casi literalmente, de todos los años, pero éste no es un año como otros. La monarquía está al servicio de España, no la nación al servicio de la dinastía, y la cómoda asepsia equidistante no responde ni a las necesidades del país ni a las demandas de la gente. ETA va a volver a matar y fingir unidad y normalidad es un flaco favor a la convivencia presente y futura.

 

Claro que el lema de esta rama segundona de la casa de Borbón es ahora el glorioso "hablando se entiende la gente", así que el marido de Doña Letizia no tendrá problemas al volver a casa; pero, si exceptuamos los y las horteras de rigor, sí los puede tener con los navarros de a pie. En esta tierra somos muy especiales, Alteza.

 

Especiales, la verdad, todos, pero ninguno como nuestros socialistas. Andan las aguas revueltas en el PSN (sector vascófilo) por la "creciente relevancia" de Alfonso Arroyo, de la agencia Imascé, asesor del candidato Fernando Puras durante la campaña electoral, en las negociaciones para los pactos postelectorales. Arroyo hizo un trabajo excelente, dio un cambio total a la imagen de Puras (gris cuando no inexistente antes), impidió un descalabro electoral mayor: todo son méritos. Pero, ay, tiene dos pecas para nuestros nacionalistas: una, evidente, es que no aconseja a Puras el suicidio de un pacto con NaBai ahora; otra, murmurada, es que tuvo bastante que ver con Tamayo. Sí, otra vez Tamayo.

 

Pascual Tamburri

El Semanal Digital, 7 de junio de 2007

La ruptura acerca a PSOE y UPN

La ruptura acerca a PSOE y UPN

Miguel Sanz mantuvo una reunión con el candidato del Partido Socialista a la presidencia del Gobierno de Navarra, Fernando Puras. No fue en un momento cualquiera, sino en la mañana posterior al anuncio de los nacionalistas terroristas de que seguirán matando. Resultado de la conversación: no hay nada, lo que en sí mismo es una noticia porque el juego de fuerzas en el PSN parecía hasta ahora muy escorado hacia Patxi Zabaleta.

 

No hay nada, no hay ningún acuerdo, Puras y Sanz niegan haber mencionado siquiera los Ayuntamientos y UPN y PSN se han limitado a recordar lo que ya se sabía, que quieren una Navarra democrática basada en la Constitución y en el Amejoramiento. Amén. Bastante poco, si se piensa que la Constitución permite tanto la creación de órganos comunes con el País Vasco como la anexión al mismo, y que Nafarroa Bai acaba de hacer explícita su intención de reformar, y no derogar, el Amejoramiento. Lo dicho: no hay nada, pero no es poco.

 

Mientras, en nombre de Batasuna, Arnaldo Otegi ha repetido que "el proceso es necesario y no tiene alternativas"; y Otegi es el famoso portavoz de la idea etarra de que "sin Navarra no hay proceso", así que por ese lado las cosas están claras. Zapatero tiene en Navarra una estupenda oportunidad de demostrar qué entiende por "la estricta aplicación del Estado de Derecho" y la "unidad de las fuerzas democráticas contra el terrorismo". O con Sanz y los constitucionalistas o con Zabaleta y los independentistas; con ETA de nuevo armada las espadas están en alto.

 

Desde luego, esta vez nadie podrá acusar de Sanz de intempestivo ni de oportunista. Para él, la ruptura del alto el fuego "sólo es responsabilidad de ETA" y, como Zapatero, ha hablado "de aunar fuerzas" y "no de reproches". Hombre, las cosas son difíciles en Navarra, pero tampoco es cuestión de hacer descuentos a ZP en la factura de sus responsabilidades políticas. Si vuelve al pacto antiterrorista y deja que gobierne quien ganó las elecciones estará bien, pero Zapatero no puede tener a la vez la unidad de los enemigos de ETA y el poder en Navarra. ¿Actuará antes ETA o el presidente?

 

Pascual Tamburri

El Semanal Digital, 5 de junio de 2007

Los tamayos salvarán al PSOE

Los tamayos salvarán al PSOE

De repente, Navarra existe. Nosotros ya lo sabíamos, pero seamos sinceros: con el 1,5% de la población, el 2% de la riqueza y del territorio Navarra no puede pretender ser el centro de España. Cierto, tenemos peculiares instituciones medievales y no menos peculiares costumbres, caemos bien en general, pero no somos el ombligo del mundo. O no lo éramos hasta el 27-M, porque ahora todo el mundo se ha puesto a mirarnos. Será que por fin van a dar la razón a Shakespeare, y Navarra será el asombro del mundo.

 

Los nacionalistas vascos nos miran con codicia. La presa está ahí, a su alcance, y todos sus sacrificios parecen justificados. Se detestan unos a otros, y ya me dirán ustedes qué tienen que ver un chico-bien del PNV o un numerario de Eusko Alkartasuna con un progre hortera o con un chequista de Batasuna, pero ahí están, todos juntitos en Nafarroa Bai, pastoreados por Patxi Zabaleta y representados por Uxue Barkos. Pueden tener lo que desean, han jugado bien sus cartas, pero dependen del PSN-PSOE.

 

Y los socialistas viven en un sin vivir. Por un lado saben que Mariano Rajoy tiene razón, que unirse al independentismo supondría quizás la "práctica desaparición del PSOE en Navarra", y desde luego en la Ribera; un varapalo para Zapatero fuera de aquí pero sobre todo para los socialistas en cada pueblo y en cada barrio. No hablemos ya en Pamplona, donde necesitarían incluso los votos batasunos de ANV.

 

Pero por otra parte la tentación es fuerte. Tentación sencilla para unos, la de la venganza y el retorno a los despachos después de una larga travesía del desierto después de Gabriel Urralburu; personas muy cabales y respetables de la Ejecutiva del PSN están siendo tentadas por este camino. Y tentación ideológica para otros, porque realmente hay en el socialismo navarro personas capaces de desear un "gobierno progresista" ahora que ya no es broma, sino que es una posibilidad real. Mientras, ETA arrecia la campaña de extorsión, como advertencia: y es que también pasa por aquí el "proceso" .

 

Nafarroa Bai y su periódico local coinciden con ANV y Gara en una cosa: en que hay peligro de un "tamayazo". ¿Y quién es Tamayo para estos defensores de la libertad? Cualquier socialista que no vote con la extrema izquierda y con los independentistas. Tamayos serían los socialistas que no quieren que el PSN traicione sus principios o supuestos tales y pacte con los hijos pródigos de ETA. Tamayos serían los cargos públicos socialistas que rompiesen la disciplina de voto si su partido decidiese unirse a NaBai. Pero Rajoy no es el único en creer que sólo los tamayos podrían salvar la dignidad y el futuro electoral del PSOE en estas tierras. Al tiempo. Pobre Fernando Puras.

 

Pascual Tamburri

El Semanal Digital, 3 de junio de 2007

Derrota en Navarra. La responsabilidad de UPN

Derrota en Navarra. La responsabilidad de UPN

Aún hoy, ETA y Zapatero negocian de espaldas a los navarros el futuro de Navarra. El PSOE va a pactar y gobernar esta comunidad con aquellos que tienen como prioridad política la anexión de Navarra al País Vasco. Socialistas y nacionalistas están dispuestos incluso a sumar a quienes representan políticamente a los terroristas para usar el Ayuntamiento de Pamplona como moneda de cambio en esta negociación. En estas excepcionales circunstancias la victoria de UPN parece claramente insuficiente para poder frenar el proceso de claudicación de ZP ante ETA.

 

¿Nos han fallado los navarros al conjunto de los españoles? Más bien parece que quien ha fallado ha sido la clase dirigente navarra a los propios navarros. Especialmente han fallado parte de los dirigentes del Gobierno navarro y la administración, más preocupados por conservar sus despachos que por salvar a Navarra de la negociación con los terroristas. Durante varias legislaturas, obviaron el expansionismo cultural vasco; y desde que se conoció la negociación de ZP con ETA, la reacción de UPN, socio en Navarra del PP, ha sido lenta y de escaso recorrido, con la excepción relativa de Sanz y Barcina.

 

UPN tardó demasiado tiempo en explicar a los navarros que era lo que estaba en juego en estas elecciones, que no era otra cosa que la propia existencia de Navarra como Comunidad Autónoma. Sanz y Barcina pensaron que la excelencia de su gestión era más que suficiente para ganar las elecciones sin necesidad de recurrir a la cuestión de fondo. No se quería además crispar a la sociedad navarra con debates existenciales, aunque fueran reales y necesarios y los nacionalistas y socialistas lo estuvieran haciendo. Se quiso demostrar además capacidad de autonomía frente al discurso de firmeza del PP, bajando aún más el listón político.

 

Aún hoy hay quien entre los foralistas sigue confiando en la posibilidad de un pacto con los socialistas, aunque haya que pedirles excusas por decir la verdad. Son los mismos que han mirado hacia otro lado mientras el anexionismo crecía en la Comunidad Foral, a veces subvencionado por ellos mismos. Son los mismos que se han escondido en los últimos tiempos. La cuestión aún hoy es mantener el poder aunque sea renunciando a algunos principios. UPN ha perdido el poder. Pero si persiste en esa vía, puede perder además la honra.

 

Con sus errores, UPN no sólo ha colocado a Navarra en grave riesgo, sino que ha desaprovechado una oportunidad histórica para haber frenado en seco todo el proceso de negociación de Zapatero con ETA. Hoy éste sigue hablando con los terroristas, y ahora tiene una Navarra que entregar porque UPN no la ha sabido defender. Una verdadera lástima.

 

 

GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.