Blogia

Foro El Salvador

Tras el bombazo, tiempo de evidencias

Tras el bombazo, tiempo de evidencias

 

Hasta Juan Luis Cebrián reconoce que, después de la muerte de Carlos Alonso Palate y Diego Armando Espacio bajo los escombros del aparcamiento de la T4 de Barajas, es necesario un cambio. El hombre que dinamitó el frente constitucionalista, este martes en el diario El País ("El equilibio y el director de orquesta") corregía a Zapatero y le explicaba que no había estado a la altura, le reclamaba liderazgo para salir de una situación confusa.

 

Se van a cumplir tres semanas del bombazo y, lejos de disiparse la niebla de la confusión (es la palabra que utilizaba Ignacio Santa María el lunes en este mismo espacio), ahora la bruma se ve ennegrecida por el escepticismo e incluso por el cinismo. El debate parlamentario de este lunes no ha aportado claridad.

 

El presidente del Gobierno pidió excusas por el optimismo de finales de año; no asumió el error de fondo, el error de haber buscado un fin negociado a la violencia. Enredó con un nuevo pacto antiterrorista pensado para restarle al PP el liderazgo del descontento. La oposición estuvo dura pero previsible, no aportó las respuestas que muchos buscan. Por eso, más que nunca, es tiempo para recuperar las evidencias.

 

Frente a la tentación de dejarse vencer por el cansancio que provoca la clase política, frente a la tentación de un olvido dulce que delegue responsabilidades, la sociedad española tiene la ocasión de ponerse delante del aparcamiento destruido de la T4 para escuchar lo que dicen los cascotes que acabaron con la vida de nuestros dos compatriotas ecuatorianos. Frente a ese amasijo de hierros y de hormigón se hace evidente que el fin del terrorismo no puede alcanzarse sin justicia y que no podemos legar a nuestros hijos una sociedad construida sobre la mentira de una cesión.

 

Pero se hace también evidente –y de esto no habla nadie- que estamos ante el mal, ante el misterio de la iniquidad. Después de hacer un análisis detallado de la ideología perversa que alimenta a los etarras (construida a partes iguales de leninismo y nacionalismo) es evidente que ni toda la sociología ni toda la psicología explican por qué una panda de asesinos mata.

 

La sociedad española necesita reconocer, confesarse a sí misma, que desde hace tres décadas se encuentra ante el mal. Estamos ante un problema que no sólo requiere buena administración; nos concierne a cada uno de los españoles, reclama una respuesta construida no con los automatismos de un sistema que nos deje sestear en nuestro bienestar sino con las evidencias humanas de cada uno de los afectados. Y afectados somos todos.

 

La primera evidencia que despierta el mal es la necesidad de un cambio personal: “me concierne y porque me concierne requiere algo de mí”. La segunda evidencia que despierta el mal es la de la impotencia, la necesidad de que alguien lo venza, lo que la tradición cristiana llama redención.

 

La discreción que requiere una sociedad en la que se ha dado todo por supuesto no impide que aparezca con fuerza y claridad la hipótesis del Crucificado.

 

Fernando de Haro

Páginas Digital, 17 de enero de 2007

LA "CUESTIÓN JUDÍA", REVISITADA. Miserias del marxismo

LA "CUESTIÓN JUDÍA", REVISITADA. Miserias del marxismo

Marxismo y cuestión judía; marxismo y antisemitismo: dos asuntos sobre los que gran parte de la bibliografía marxista pasa de puntillas. Por una parte está el desprecio hacia esta cuestión y la apelación al carácter alegórico de La cuestión judía de Marx, analizada desde la miope crítica marxista a la noción liberal de derechos humanos –¿acaso se puede hablar de derechos humanos sin hacer referencia al liberalismo?–, cuando no se incide en el comunitarismo inherente a la crítica marxista al capitalismo, enfoque útil que, sin embargo, omite la evidente aversión que Marx sintió hacia el pueblo de su padre.

 

Por otra parte tenemos el rescate del concepto de pueblo-clase de Abraham Leon (1946), recientemente exhumado por el historiador troskista Bernardo Traverso, aunque esta noción nunca ha dejado de figurar en el canon marxista. Teoría también equivocada, pues, como señala Nuño, equivale a decir que, "aun antes del advenimiento del capitalismo, [los judíos] eran capitalistas". El resultado es que "quien padece (además de los perseguidos, por supuesto), es la verdad histórica". Estamos, pues, ante "soluciones simplistas y circunstanciales", por otra parte "tan propias del marxismo".

El antisemitismo de Marx es, además de evidente, frecuente. Lo encontramos en La cuestión judía, en El Capital –véase la descripción del capitalista como un circuncidado hacia dentro y las citas antisemitas de Lutero, que Marx reproduce sustituyendo el término judío por el de capitalista–, incluso en su correspondencia con Engels, donde, al descalificar a Lassalle, parece secundar las más delirantes tesis del llamado racismo científico.

En su nota a esta reedición de Sionismo, marxismo y antisemitismo, Ana Nuño nos recuerda el doble objetivo de Juan Nuño: explicar el antisionismo y el antisemitismo de izquierdas y dar cuenta de las complicadas relaciones entre la izquierda y el Estado de Israel. Estos problemas obedecen a varias contradicciones inherentes al marxismo. En primer lugar, su tratamiento fetichista del antisemitismo termina imputando la culpa del problema a quien lo padece, lo cual tiene, además, el paradójico efecto de exonerar al cristianismo, auténtica causa del antisemitismo. Algo, desgraciadamente, asumido por el sionismo, que acepta de forma masoquista la tesis de un problema judío auténtico y específico.

Como solución, Nuño aboga por la desaparición de la concepción vindicativa, dualista, destructiva y maniquea del mundo propia del cristianismo, sin reparar en lo que tal filosofía debe al judaísmo. De esta forma el autor, llevado de un anticristianismo ingenuo, cae en uno de los errores que él mismo parodia, "el inteligente razonamiento que propone el suicidio como infalible remedio para el dolor de cabeza". La solución al dilema que presenta la asimilación colectiva del sionismo no es tan fácil como la simple desaparición del cristianismo, ya que esto podría conllevar la del propio judaísmo y, por ende, el fin de lo que para muchos judíos es parte esencial de su identidad.

El propio Nuño, que acertadamente achaca al socialismo lo que él denomina antisemitismo de esencia –presente, por otra parte, en La cuestión judía de Sartre–, reitera uno de los fallos del marxismo doctrinario: el reduccionismo, o ideologización mediante la abstracción, de todo lo visible –e invisible– a una sola causa, lo que termina por rebajar la teorización a una especulación metafísica carente de la mínima referencia empírica que el método científico demanda de cualquier especulación.

No obstante, sí se observa en los judíos la exacerbación de un problema por lo demás común a todos los conglomerados humanos: un destino dependiente de "los proyectos que para él tengan los otros". Así, al igual que el peor español que sufre el antiespañol es aquél que ni toca la guitarra ni es aficionado a los toros, el peor problema del antisemita es la "ubicua multiplicidad del judío", es aquel judío que se resiste a ser identificado con el Estado de Israel.

La segunda gran contradicción del marxismo consiste en su incapacidad para esclarecer la cuestión nacionalista. Desde Lenin, el socialismo cometió el trágico error de no considerar el sionismo como un movimiento de liberación nacional, algo que ya no es, tras la consolidación de Israel. Por otra parte, tampoco las perspectivas teóricas nacidas al albur de la Nueva Izquierda son útiles para llegar a una comprensión cabal del antisemitismo, pues caen en los mismos errores del marxismo clásico a la hora de analizar la colonización y la explotación imperialistas. Y es que ningún socialista ha sido capaz de responder satisfactoriamente a la pregunta: "¿A qué atender preferentemente, a la revolución social o a la independencia nacional?".

Entonces, como ahora, el conflicto se saldaba con la equívoca y oportunista diferenciación entre nacionalismos buenos y nacionalismos malos, que, sumada a la definición romántica de Stalin de nación como lengua, territorio, economía y psicología, sigue sembrando guerra y opresión en muchas regiones del planeta.

Es precisamente el deseo de encubrir la impotencia socialista a la hora de lidiar con el nacionalismo y los derechos culturales lo que hace necesario la aparición del antisionismo como ideología, algo que, por otra parte, no es sino una continuidad más entre el zarismo y el bolchevismo.

En definitiva, el antisemitismo es tanto esencia como accidente del socialismo, aunque para el autor esta pregunta sea baladí, pues la discusión sobre el auténtico marxismo no es más que una quimera fabricada por las distintas sectas socialistas, cuando no un producto de las coyunturas políticas y la Realpolitik. Esto explicaría la afirmación irracional con que podría resumirse la situación de los judíos en la Unión Soviética: "Ni puede ser judío, ni dejar de serlo, ni serlo fuera de la URSS".

Lo importante es investigar el proceso que ha llevado de los socialistas antisemitas del siglo XIX –Fourier, Toussenel, Drumont y el anarquista Proudhon, por una parte; por la otra, Marx, por influjo de Ruge, Bauer y otros– a una ideología antisemita dentro del socialismo, especialmente en el Tercer Mundo y entre la izquierda radical. En otras palabras, la historia de la transformación de la amalgama judaísmo = capitalismo de Marx en la actual judaísmo = imperialismo. Una propuesta plenamente vigente tras la caída de la URSS.

De ahí que la reedición de Sionismo, marxismo... esté más que justificada, sobre todo si nos atenemos a la transformación del antisemitismo en uno de los elementos comunes a diversas ideologías antisistema, desde el nacionalpopulismo a la "izquierda abertzale", pasando por el coqueteo con el islamosocialismo de algunos sectores del radicalismo chic europeo e incluso de un pequeña parte del Partido Demócrata norteamericano.

El libro también incluye un estudio de las peculiaridades de los judíos latinoamericanos, en especial de los venezolanos, caracterizados por la gran asimilación de los sefarditas y su admiración por los EEUU –a diferencia de los judíos argentinos, los venezolanos no han despuntado en actividades intelectuales ni artísticas–, y un provocador capítulo dedicado a los filosemitas, "variada fauna" en la que abundan especies que, al igual que ocurre con ciertos antirracistas y homófilos, esconden bajo su aparente tolerancia un mal disimulado paternalismo que equivale al más despreciable racismo.

En conclusión, Nuño reta al estudioso a una ardua labor de investigación partiendo de sus propias reflexiones, entendidas bien como preguntas, bien como hipótesis falsas. Para el lector interesado en la comprensión de las falsas promesas del marxismo, y su perpetuación en la llamada izquierda democrática, los datos aportados en Sionismo, marxismo... confirman lo que muchos sospechaban incluso antes de la revolución del 17: que el "socialismo real" crearía problemas nuevos sin solucionar uno solo de los viejos. Cuanto antes comprendamos esto, tanto mejor para todos.

JUAN NUÑO: SIONISMO, MARXISMO, ANTISEMITISMO. LA "CUESTIÓN JUDÍA", REVISITADA. Reverso (Barcelona), 2006, 184 páginas.

ANTONIO GOLMAR, politólogo y miembro del Instituto Juan de Mariana.

 

Libertad Digital, suplemento Libros, 19 de enero de 2007

VECINOS DE PAZ organiza autobuses desde Navarra para acudir a la manifestación convocada por Foro Ermua en Madrid el próximo 3 de febrero de 2007.

VECINOS DE PAZ organiza autobuses desde Navarra para acudir a la manifestación convocada por Foro Ermua en Madrid el próximo 3 de febrero de 2007.

No lo dejes para el último momento y facilita la organización.

 

Infórmate y apúntate en el teléfono 699 24 77 76.

¿Quién está confuso en Batasuna?

¿Quién está confuso en Batasuna?


Luchar contra el crimen no requiere la ingenuidad, aunque se vista de seda o de buenismo. Las asociaciones de mujeres, por ejemplo, y muchos de los especialistas en la batalla jurídica contra la “violencia de género” (que, por cierto, se le ha dado en llamar también terrorismo) se oponen a los tratamientos y terapias —como política penitenciaria— de los agresores. En primer lugar, y de manera rotunda, son contrarios a que estas terapias sustituyan a las penas de los condenados. Y, sobre los tratamientos como cuestión complementaria, oponen dos consideraciones. Una, que si hay recursos deben satisfacerse en primer lugar las necesidades de las víctimas. Dos, que no debe tenerse en cuenta que el agresor no es, en principio, un enfermo, sino un delincuente.

 

Estos elementales principios, que responden a la “tolerancia cero” que merecen las agresiones a los derechos individuales, incluido el derecho a la vida, bien deberían tenerse en cuenta en la lucha contra el terrorismo de ETA. La razón por la que tratar de erradicarlo implique una “política” que debería definirse no contra ella sino para ella, para calmarla, escapa a cualquier análisis lógico. ¿Por qué tiene apoyo?, ¿por qué lo piden algunos partidos?, ¿por qué el Estado de Derecho renuncia a ser eficaz de otro modo?, ¿por qué facilitaría los pactos parlamentarios de un Gobierno? Todas estas preguntas, y algunas más, formuladas respecto a cualquier otro modo de criminalidad, resultarán absurdas. Y lo son también en el caso de ETA.

 

Lo que queda —lo que queda abiertamente al menos— del “proceso” aparentemente enterrado en los aparcamientos de la T-4 de Barajas es afianzar la colaboración con el PNV, y con otros si se suman, para establecer una estrategia que tenga como objetivo reducir el apoyo que tiene ETA, desbaratar la larga estabilidad del que tiene Batasuna, buscar las deserciones, los alejamientos de algunos de sus miembros de la doctrina oficial, la condena de la violencia, etc. Se sigue, por tanto, a la búsqueda del “batasuno amigo”, del que se sume a una posición reivindicativa y nacionalista (no constitucional, que es un límite que ni el nacionalismo ni el PNV se han puesto nunca) que resulte, a la postre, más útil que la de la vieja guardia etarra. Se parece bastante, si se me permite, a la táctica de minar a ETA no por inanición sino por empacho.

 

Unas horas después de terminar el debate parlamentario sobre la política antiterrorista, veo a algunos papanatas con la cara pegada a la cristalera, contemplando emocionados cómo Arnaldo Otegi, en declaraciones a una emisora radiofónica, dice que hay algunos sectores de lo que se da en llamar la izquierda abertzale, y que deberían ser tomas en cuenta, para los que el último comunicado de ETA crea “confusión” y “resta credibilidad” al “alto el fuego” que la banda dice mantener en vigor. “Eso es lo que se busca —vienen a decir los papanatas—, esa reflexión en la izquierda abertzale, esa quiebra del dogmatismo”.

 

Pero, al margen de las inmediatas “aclaraciones” de Barrena sobre un supuesto problema de traducción de las palabras de Otegi, la estrategia de éste, el contenido de sus palabras, no debería producir ninguna satisfacción (ni ningún alivio) a quienes defienden la vida y la ley: no va a haber escisiones en Batasuna, la preocupación unánime en este invento etarra son los “contenidos políticos” y la desconfianza tras el atentado de Barajas no es ciertamente una reflexión ética sobre la violencia o una reflexión política sobre la democracia, sino la “necesidad de chequear el proceso”. Es decir, lo mismo que el comunicado de ETA tras el atentado: hay que hacer las cosas mejor, o se empieza a “cumplir” con la banda o puede haber nueva violencia de respuesta, ya saben lo que tienen que hacer si quieren que el alto el fuego sea “en ausencia de violencia”.

 

Más nos valdría volver a la tolerancia cero, como en cualquier caso de graves agresiones criminales.

Germán Yanke

Estrella Digital, 17 de enero de 2007

AVT se adhiere a la manifestación del 3 de febrero convocada por Foro Ermua

AVT se adhiere a la manifestación del 3 de febrero convocada por Foro Ermua

La AVT considera indignante y preocupante que durante la manifestación convocada por los sindicatos el pasado 13 de enero se insultara a las víctimas del terrorismo.

 

Madrid, 16 de enero de 2007.- La Asociación de Víctimas del Terrorismo se adhiere a la manifestación del próximo 3 de febrero, convocada por el Foro Ermua, por la Libertad, por la derrota de ETA y contra toda estrategia de diálogo y cesión con la banda terrorista.

 

Aunque la AVT ya mostró hace unos días su apoyo a esta convocatoria, hoy lo hace oficial después de que el Presidente del Gobierno, durante su intervención de ayer en el Congreso de los Diputados, volviera a mantenerse en la ambigüedad más absoluta respecto a su política antiterrorista. Rodríguez Zapatero no quiso dejar claro cuál será su postura respecto al peligroso e injusto proceso de rendición del Estado de Derecho ante ETA, iniciado por él en 2006.

 

La AVT quiere aprovechar este comunicado para dejar claro que durante esta manifestación se defenderá, ante todo, lo que las víctimas del terrorismo llevan reclamando durante años: que los terroristas abandonen las armas, cumplan sus condenas íntegramente y pidan perdón a toda la sociedad española sin exigir nada a cambio. Además, es necesario que el Gobierno vuelta al Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo y aplique sin paliativos la Ley de Partidos y así poner de nuevo a los terroristas contra las cuerdas. Sólo de esta manera se hará justicia y se preservará la memoria y la dignidad de las víctimas.

 

La AVT considera que las exigencias de la manifestación del 3 de febrero no excluyen a ningún demócrata y, por lo tanto, no entenderían la ausencia del PSOE. Aunque sería lógico que antes los socialistas López Garrido y Blanco pidieran perdón por el desprecio que expresaron hacia un discapacitado que participó en la manifestación de Sevilla. Recordamos que, un día antes del brutal atentado de Barajas, el Presidente del Gobierno dijo que pedirían perdón si procedía y ya ha pasado un mes sin respuesta.

 

Por último, la AVT considera indignante y preocupante que durante la manifestación convocada por los sindicatos el pasado 13 de enero, partidista y ambigua en su protesta, se insultara a las víctimas del terrorismo. Muchos de los participantes en dicha manifestación aún no se han dado cuenta de que las víctimas, garantes fundamentales de nuestro Estado de Derecho, han sufrido durante más de treinta años la barbarie terrorista, convirtiéndose así en los principales defensores de la libertad y la democracia de nuestro país.

Globalización es desarrollo

Globalización es desarrollo

El término “desarrollo” ha servido siempre para expresar una aspiración ideal unida a un entusiasmo ingenuo, original y positivo en el que están de acuerdo tanto los católicos como los no católicos. Pablo VI, en la Populorum progressio, recordaba que “el desarrollo es el nuevo nombre de la paz”. Cuarenta años después, en una época dominada por la globalización económica, las comunicaciones y los nuevos organismos supranacionales, conviene retomar cuál es la situación.

 

Se percibe en muchos un juicio positivo sobre las oportunidades que la globalización lleva consigo. Por ejemplo, el profesor Dominick Salvatore, de la Universidad Fordham de Nueva York, dice: “El Banco Mundial ha estimado que, si el proceso de globalización no se hubiera producido, el número de pobres habría aumentado entre 300 y 650 millones de personas durante la década en que se ha reducido en 150 millones”.

 

Pero todavía no se puede esperar que el mercado lo resuelva todo. Rodrigo Rato, director del Fondo Monetario Internacional, afirma: “Hace seis años, Naciones Unidas lanzó el programa de desarrollo Objetivos del Milenio. A menos de diez años del plazo acordado para la realización del programa, muchos países pobres aún viven en una situación terrible, corriendo el riesgo de no alcanzar los objetivos fijados”. Es necesario afrontar el fenómeno de la globalización como indica el Premio Nobel Stiglitz en su último libro, La globalización que funciona.

 

Es sobre la modalidad de este gobierno de la globalización en lo que no hay acuerdo. Existe una gran controversia política en la que se contraponen dos visiones, que aparentemente exhiben etiquetas similares (buen gobierno, lucha contra la corrupción, desarrollo de la democracia…), pero tienen acentos y prioridades profundamente diferentes.

 

Una primera línea, propia de quien en las instituciones internacionales se alinea en las posiciones de la administración americana, subraya que el gobierno de la globalización consiste sobre todo en afirmar una cierta imagen de la democracia, la transparencia institucional, la aceptación de reglas democráticas, la lucha contra el terrorismo, y que estos países, por parte de las diversas naciones, sean prioritarios. Según Paul Wolfowitz, presidente del Banco Mundial, “un buen gobierno no tiene en cuenta sólo al gobierno, sino también a los partidos políticos, al parlamento, al ordenamiento jurídico, a los medios de comunicación y a la sociedad civil. Un buen gobierno requiere tres cosas: eficiencia del Estado, sensibilidad hacia los problemas y accountability (responsabilidad)”.

 

Añade Rato: “Más confianza y claridad pueden aumentar la calidad del gasto público, disminuir la corrupción y ayudar a reducir la pobreza”. En la línea de esta posición, Silvio Berlusconi afirma: “Es necesario ser pragmáticos y sobre todo considerar la cancelación de la deuda no como un gesto de misericordia sino como un acto de confianza en un país cuya política debe ser clara en el modo en que, una vez liberada del peso de la deuda, camine realmente hacia la recuperación”.

 

El rol de Estados Unidos

 

A esta línea se opone la posición de la izquierda europea y americana, multilateral, negociadora, anticonservadora, que piensa que tales conquistas (democracia, buen gobierno, transparencia) son fruto de una apertura tolerante y benévola por parte de la comunidad internacional en su totalidad. Dice Javier Solana, alto representante para la política exterior y la seguridad común de la Unión Europea, que la promoción de un gobierno mundial efectivo emerge de “la compasión por aquellos que sufren, la paz y la reconciliación mediante la integración, un gran respeto a los derechos humanos, la democracia y el principio de legalidad, el espíritu del compromiso sumado al empeño de promover de forma pragmática un sistema internacional basado en leyes”.

 

Le hace eco Massimo D’Alema: “La estrategia de la comunidad internacional prevé un reparto de la responsabilidad. Los países beneficiarios deben esforzarse en trabajar con políticas creíbles en términos de buen gobierno, de democracia, de lucha contra la corrupción y de actuaciones responsables para el desarrollo. Los países donante, por su parte, deben asegurar una ayuda más amplia, sobre todo más incisiva”.

 

El americano Peter Beinart, editorialista y ex director del magacín liberal americano New Republic, añade: “Es necesario aceptar que los derechos humanos no corresponden a cualquier cosa que hagan los Estados Unidos sólo porque América es, por definición, libertad. Los derechos humanos son una ley moral por la que luchamos junto al resto del mundo, combatiendo incluso nuestra capacidad para cometer injusticias. Luchamos juntos para defender una ley moral que existe por encima de nuestras acciones”.

 

Dos visiones contrapuestas, a pesar de compartir mil “palabras clave”, basadas en una visión diferente de la democracia y del papel de los Estados Unidos. ¿Pero no son otras las dimensiones que subrayar? El profesor Michael Novak intenta consolidar una base para una globalización justa reafirmando el principio de subsidiariedad y la educación de la persona, reclamando a la Doctrina Social de la Iglesia: “Las decisiones tomadas sobre aspectos concretos de la realidad y sobre los intereses inmediatos de quien las toma tienen más probabilidad de resultar que las que se toman a un nivel más alto, más distante y abstracto. La educación es la condición sine que non para el desarrollo económico, porque nada será capaz de reducir la pobreza más que un decidido incremento del capital humano”.

 

En esta misma línea, el padre Giuseppe Berton, misionero javeriano que lleva décadas trabajando en Sierra Leona en la re-educación de niños soldados: “El primer desarrollo debe ser el que hace consciente a la persona de su propia capacidad y dignidad. Es una educación no escolar del corazón, de su corazón, para ser uno mismo, porque son richos en sus tradiciones y en sus posibilidades”.

 

Educar, no sólo alfabetizar

 

En esta óptica, Piero Gheddo, director del PIME (Instituto Pontificio de Misiones Extranjeras), muestra que la crítica a esta posición no es un reclamo humanista genérico sino, ahora más que nunca, un nuevo acercamiento al desarrollo: “No basta alfabetizar y enseñar ciencias y conocimientos técnicos; es necesario instruir y educar en los valores que han permitido a los pueblos europeos inventar los derechos del hombre y de la mujer, la democracia, la justicia social, la ciencia y la medicina moderna, etc.”.

 

La educación, si es introducción a la realidad total, como dice don Luigi Giussani, sucede de persona a persona en la comunicación de una experiencia de vida que provenga del corazón de un hombre y hable al corazón de otro hombre. Es lo que afirma Benedicto XVI en su encíclica Deus caritas est: “El amor –caritas- siempre será necesario, incluso en la sociedad más justa. No hay orden estatal, por justo que sea, que haga superfluo el servicio del amor. Quien intenta desentenderse del amor se dispone a desentenderse del hombre en cuanto hombre”. Es una perspectiva antigua y nueva, pendiente de investigar: quizá la verdadera novedad y esperanza para los próximos años.

 

Giorgio Vittadini

Páginas Digital, 16 de enero de 2007

La Plataforma ciudadana Peones Negros se adhiere a la manifestación convocada por Foro Ermua en Madrid el día 3 de febrero de 2007.

La Plataforma ciudadana Peones Negros se adhiere a la manifestación convocada por Foro Ermua en Madrid el día 3 de febrero de 2007.

La Plataforma Ciudadana Peones Negros se adhiere a la Manifestación que, con el lema “En defensa de la libertad, por la derrota de ETA y contra la estrategia de la negociación” tendrá lugar en Madrid el próximo día 3

de febrero, convocada por el Foro de Ermua y apoyada por la AVT y por otras organizaciones ciudadanas.

 

Desde su nacimiento como Plataforma Ciudadana, Peones Negros ha apoyado, y seguirá apoyando, aquellas iniciativas que respalden de manera inequívoca a las víctimas del terrorismo y rechacen, de forma clara y

tajante, las medidas de cesión ante las pretensiones de los criminales, sean éstas del tipo que fueren.

 

Peones Negros respaldará siempre a las víctimas del terrorismo porque son ellas las que han pagado el precio más alto de la sinrazón, al ser utilizadas por los asesinos como meros objetos con los que infundir temor en el resto de la población y conseguir sus objetivos.

 

Como Plataforma Ciudadana que trabaja para conocer toda la verdad de los atentados del 11 de marzo de 2004, Peones Negros exige un juicio justo para sus autores y encubridores, quienes quiera que estos sean, y el cumplimiento estricto de sus condenas, pero nunca un diálogo o negociación con estos asesinos. Rechazamos, por tanto, cualquier medida que pueda suponer un reconocimiento, sea este explícito o velado, de las organizaciones terroristas como interlocutores del Estado, y denunciamos a todos aquellos que, al proponerlas, ponen en grave peligro el Estado de Derecho.

 

Consideramos que no hay solución negociada o política al terrorismo, pues las causas de éste no residen en etéreos conflictos políticos ni en imaginarias injusticias sociales, como sus autores pretenden, sino en la

estrategia calculada de unos grupos que deciden acometer una serie de crímenes para conseguir unas ventajas que no podrían obtener limpiamente, en la creencia de que a través del terror pueden torcer la voluntad de los ciudadanos obligándoles a doblegarse. Ante este fenómeno, no hay peor estrategia que la cesión, pues anima a los terroristas a redoblar sus acciones de secuestro y asesinato. Sólo cabe exigir la actuación eficaz de las fuerzas de seguridad para detener a los delincuentes, la acción firme de los jueces para imponer la pena que

a cada uno de los culpables pudiera corresponder y el cumplimiento estricto de las condenas en el entendimiento de que la ley se aplicará siempre.

 

Por todo ello, Peones Negros llama a todos los ciudadanos de bien a acudir a Madrid el 3 de febrero para manifestar su apoyo a las víctimas del terrorismo, oponerse a la cesión del Gobierno ante el terror y exigir el mantenimiento del Estado de Derecho.

 

 

Revista Chesterton: César Vidal, Pío Moa y David Gistau, unidos en nueva experiencia

Revista Chesterton: César Vidal, Pío Moa y David Gistau, unidos en nueva experiencia

Será en febrero, o sea dentro de nada, cuando junto a otro elenco de columnistas y periodistas puedan ser leídos todos en una misma publicación: la revista mensual "Chesterton".

 

17 de enero de 2007. Esta "revista mensual de análisis, información y sentido común", orientada hacia un lector de perfil conservador, está dirigida por el ex periodista de La Razón José Antonio Fuster, y responde a una iniciativa del editor Alex Rosal, responsable de LibrosLibres, según cuenta Elconfidencialdigital.com.

 

Contará con sendos suplementos culturales (Don Miguel) y humorísticos (La Gallina Ilustrada). En el caso del primero, será responsabilidad de Joaquín Vila, ex director de La Razón, y Angelina Lamelas.

 

Su precio pretende ser accesible, de ahí que haya sido fijado en dos euros, y treinta la suscripción anual.

 

Según cuenta el confidencial de Javier Fumero, "César Vidal ofrecerá retratos de la historia de España con paralelismos en la actualidad. Pío Moa escribirá sobre la Transición, y Alejo Vidal-Quadras sobre tópicos nacionalistas. Emilio Campmany, hijo de Jaime Campmany, tendrá su columna literaria. Luis del Pino y David Gistau serán articulistas desde el primer número de Chesterton, y el periodista especializado Javier Badía se encargará de la sección de Educación, una de las pocas secciones fijas".

 

El Semanal Digital, 17 de enero de 2007