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Foro El Salvador

Ya se sabe: los actores tienen bula

Ya se sabe: los actores tienen bula

Desde el comienzo hemos dicho, me parece que bastantes, que resultaba imposible comprender las razones por las que el Partido Popular no había acudido a la manifestación convocada por asociaciones de ecuatorianos y por los sindicatos el pasado sábado en Madrid. Y el desarrollo del debate parlamentario de este lunes tampoco contribuyó, esa es la verdad, a aclarar gran cosa a la ciudadanía sobre el particular. Pero una cosa es una cosa y las "pasadas" de algunos famosos son otra. Una cosa es que el diálogo en el seno de nuestra clase política resulte descorazonador, y como tal lo critiquemos, y otra el linchamiento de algunos hombres públicos y el olvido de las formas y de unas reglas de conducta que no pueden violarse.

 

Esto va, claro, por los actores. Fui el primero en apoyar la manifestación del sábado pasado, pero respetando las razones -que muchos ya hemos calificado de inconcretas o más bien ininteligibles- de quien no quería acudir. Parece lo razonable y lo democrático. Hay quienes no lo interpretan así, al parecer. Primero fue el actor argentino Federico Luppi, quien participó en la manifestación antiterrorista de Madrid. Luppi había pedido "un cordón sanitario para aislar al PP" y tildó a la derecha que representa el principal partido de la oposición (y a diez millones de votantes) de "casi gótica" y "cerril", además de afirmar que su actitud pone en peligro el "propio concepto de la vida", y que para la derecha "lo que ocurre no ocurre, y lo que no ocurre se lo inventan".

 

Ayer fue el también actor, pero estadounidense, Tim Robbins, quien se encontraba en Madrid para presentar el film "Atrapa el fuego" y apoyar el I Festival Internacional de Cine Solidario de la ciudad, el que dijo sentirse "utilizado" por haber sido invitado a posar junto al alcalde de la capital, Alberto Ruiz Gallardón, en la sesión de fotos previa. "Mi intención era apoyar el festival, no salir en fotos con políticos de derecha. Siento que me han utilizado", esgrimió el famoso actor norteamericano ante un grupo de periodistas poco después de la rueda de prensa de su película, que abría anoche la primera edición del FICS.

 

El alcalde de la capital, Alberto Ruiz-Gallardón, presentó ante los medios la primera edición de este festival y compareció, posteriormente, en la sesión de fotos que, en principio, tenía previsto realizar en solitario el actor estadounidense. "Es curioso que un alcalde pueda hacer el esfuerzo de venir a hacerse una foto con un actor pero no lo haga para unirse a la ciudadanía en una manifestación", apostilló, en referencia a la ausencia de Gallardón en la marcha en contra de ETA. Antes, estuvo a punto de no dar la mano al regidor madrileño, en un acto de manifiesta hostilidad.

 

"Resulta sospechoso que el representante de la ciudadanía sea incapaz de escuchar la voz de esa ciudadanía a favor de la paz", insistía Robbins, que se ha confesado "sorprendido y entusiasmado por la manera en que la gente reacciona ante la violencia en España. Mi corazón estará siempre con las víctimas".

 

Los primeros ataques al PP, los de Luppi, fueron arropados por otros actores de la valía de José Sacristán, Cayetana Guillén, Juan Diego, Pilar Bardem, etc... presentes la mayoría de ellos en la movilización madrileña.

 

Por supuesto que todos ellos, españoles o no, tienen derecho a opinar lo que quieran sobre el asunto que les parezca pertinente; faltaría más, y no seremos nosotros, desde luego, quienes pidamos que se coarte a nadie en su libertad de expresión. Es un bien, un derecho y hasta un deber que todos deberíamos defender hasta con la vida. Pero, por lo mismo, parece que también tenemos derecho a criticar la demasía en los ataques políticos y la grosería en el trato protocolario que ha sufrido un político que está donde está, nos guste o no nos guste, porque allí le han llevado casi novecientos mil votos de ciudadanos madrileños que fueron a las urnas libremente. A menos, claro, que determinados actores ensoberbecidos piensen que pueden ser más que nadie y hacer y decir cosas que a cualquier periodista e incluso a cualquier político mitinero les costaría la reprobación pública. El talento de Tim Robbins y de Federico Luppi -y sus palmeros- merecería algo menos de sal gorda y algo más de ingenio en la dialéctica política.

 

Fernando Jáuregui

Diario Siglo XXI, 16 de enero de 2007

Un bronco debate de ZP y Rajoy muestra la división de los demócratas

Un bronco debate de ZP y Rajoy muestra la división de los demócratas


La fractura entre Gobierno y PP en política antiterrorista quedó escenificada en el Congreso en un cruce de acusaciones durísimo que hace añicos cualquier posibilidad de pacto.

 

El grado de expectación en torno al Pleno extraordinario celebrado este lunes en el Congreso mantuvo en vilo un debate que quedó en nada pero que llevó a escena como nunca hasta ahora la clara fractura que existe entre Gobierno y PP en materia de lucha antiterrorista. El cara a cara entre José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy no sirvió más que para constatar, vía diálogo de sordos, que las dos posturas son irreconciliables y que ETA, de nuevo, parece haber triunfado con sus torticeros objetivos.

 

El presidente del Gobierno no sólo reconoció un error, sino dos, si bien con el segundo no lo hizo de manera expresa. Solamente por su intento de concitar el mayor consenso posible tras el fracaso obtenido en el llamado "proceso de paz" puso en evidencia lo que no hizo cuando debería haberlo hecho: no iniciar dicho proceso sin el apoyo del PP; no sacar adelante una resolución (la de mayo de 2005) que no obtuvo el respaldo del principal partido de la oposición y de la cual pidió Rajoy la revocación parlamentaria.

 

El "error" de Zapatero pasa factura

 

Los comentarios que salpicaban los pasillos tras finalizar "el diálogo de sordos" (como lo calificaron algunos) entre Zapatero y Rajoy coincidían en ese pronóstico: la ruptura parece insalvable y ya sólo queda "tirar" con lo que queda de legislatura. Ambos bandos parecían beber de las mismas fuentes de inspiración cuando desde el PP se reprochaba la falta de claridad del presidente con un discurso "hueco", y desde el PSOE se apuntaba a la "hoja de ruta" del PP, de la que Rajoy no se salió ni un milímetro, a juicio de los socialistas.

 

En el entorno del Gobierno se apuntaló en corrillos la idea base que el presidente quiso transmitir a la opinión pública: una llamada inequívoca al "consenso", aun a sabiendas de la dificultad de concitar el apoyo del PP, al que le resulta difícil pasar página de las continuas "traiciones" de Zapatero desde antes incluso de que ganara las elecciones del 14 de marzo de 2004. Ese "error" del entonces secretario general del PSOE y líder de la oposición fermentó sin duda los lodos que se recogen ahora, más si cabe a un año vista de las próximas Generales.

 

Al Gobierno no le duelen prendas en reconocer –eso sí, off the record- que la postura del PP "autoaislándose" les beneficia en términos políticos, si bien –añaden estas mismas fuentes- supone un "fracaso" de cara a la ciudadanía.

 

El pulso que se testó en los pasillos al término de las intervenciones de los dos grandes protagonistas de la tarde, no siguió más que en forma de reproches. Los populares se quejaron de que Zapatero no había contestado a ninguna de las preguntas que le formuló Rajoy; mientras que los socialistas se llevaban las manos a la cabeza con el "brutal" discurso hecho por el líder del PP, y que le valió varias veces los aplausos en pie de toda la bancada popular. Como si de un guión se tratase, los miembros del Gobierno y el Grupo Socialista también lanzaban arengas a su jefe de filas y al igual que los "populares" se levantaron para aplaudir las frases más lacerantes del presidente: cuanto peor, mejor.

 

Ninguno sacó a relucir las manifestaciones del 13-E

 

Fue tal el desencuentro que ya no sólo se reprocharon mutuamente el incumplimiento del Pacto Antiterrorista, sino que incluso se disputaron su autoría. La única "tregua" que se concedieron (aunque no lo afirmaron, fuentes del Gobierno no negaron que ambos hubieran hablado después de su último encuentro en La Moncloa) fue no mentar las manifestaciones celebradas el 13 de enero: para algunos dirigentes populares, la ausencia del PP puede terminar pasándoles factura.

 

Un destacado dirigente socialista hacía su particular valoración del debate contemplando ya la posibilidad de que no se llegue a ningún acuerdo hasta la próxima legislatura. Él mismo sostenía que "difícilmente" el Gobierno se embarcará en un pacto con el resto de fuerzas políticas que excluya al PP y que pasaría necesariamente por hacer una especie de híbrido entre el Pacto de Ajuria Enea y el Pacto Anti-ETA.

 

Para este diputado socialista no se visualiza ya más que un camino: lograr un gran acuerdo y un "pacto de rendición de ETA", ya que lo que el Gobierno no se plantea en ningún caso en volver a intentar una negociación en la misma legislatura, con tregua sostenida o sin ella.

 

La frase de la discordia

 

"Es más lo que nos une que lo que nos separa", señalaba otro dirigente socialista, para quien es más que factible un acuerdo entre el PNV de Josu Jon Imaz y el PP de Mariano Rajoy, no sin que antes éste último abandone la "férrea" posición que mantiene y que –dice- no le reportará beneficios electorales; más bien al contrario, opina.

 

Aunque el debate comenzó muy moderado en las formas (con un Zapatero tendiendo la mano aun a costa de que pareciese lo que finalmente pareció: que reconocía su error por haber comenzado esta andadura de espaldas al principal partido de la oposición), el cara a cara que mantuvo con Rajoy se fue calentando por momentos. En el turno de réplica se vio a un presidente del Gobierno dolido con el duro discurso de Rajoy (por otro lado brillante en términos parlamentarios), al que respondió con mucha acritud, sobre todo cuando le pidió que rectificara una frase pronunciada por el líder del PP y que fue la comidilla en los pasillos del Congreso: "Si usted no cumple le pondrán bombas, si no hay bombas es porque ha cedido", le dijo Rajoy.

 

Zapatero no quería celebrar este debate, pero estaba obligado a ello después de cómo se ha conducido desde el principio acudiendo al Parlamento para autorizar el diálogo con la banda antiterrorista. El problema no fue el debate, si bien la imagen que ha dejado a la ciudadanía fue más preocupante que otra cosa; el problema, como señaló un dirigente popular, es que hay "dos políticas", dos formas de entender cómo se ha de conducir la lucha contra el terrorismo, hasta tal punto que sólo queda la respuesta de las urnas, con un adelanto de elecciones que en ningún momento pidió Rajoy y que quizá debería haber formulado.

 

Isabel García

El Semanal digital, 16 de enero de 2007

Crisis en el PNV: ¿Estrategia ajena o realidad interna?

Crisis en el PNV: ¿Estrategia ajena o realidad interna?

Ningún dirigente del PNV admite en público las divergencias entre e lpresidente de su partido y el lehendakari. De «estrategia de desgaste» habló ayer la vicelehendakari, Idoia Zenarrutzabeitia, quien atribuyó al PSE la acción derivada del lema «divide y vencerás». Es vox populi, sin embargo, que la sintonía política entre ambos mandatarios no es la mejor, y que este desencuentro se extiende a los sectores que se sienten representados por ellos. Ejemplos no faltan del convulso debate en el que hoy se encuentra sumido el mundo jeltzale.

 

Si algo ha sido objeto de comentario a raíz de la manifestación celebrada el sábado en Bilbo, tanto en los días previos a la marcha como durante la misma y en las horas posteriores a ella, ha sido el desencuentro entre el presidente del PNV, Josu Jon Imaz, y el lehendakari, Juan José Ibarretxe.

 

En los medios y en la calle, en papel de prensa y en las páginas digitales, todo el mundo ha hablado de los soterrados rifirrafes entre ambos mandatarios. Unas fricciones que vienen de tiempo atrás y que, pese a los intentos de los dirigentes jeltzales de desmentirlas de cara al público, no se le escapan a casi nadie en este país.

 

Estas divergencias, en cualquier caso, no serían sino el reflejo del cerrado y casi fraticida duelo que se produjo en las elecciones internas del PNV, que dejó abiertas profundas heridas que, lejos de cerrarse, no han dejado de supurar.

 

La figura del lehendakari, por su referencialidad institucional y por su carisma entre las bases del partido, en un principio fue apartada de esta pugna, pero hace tiempo que, especialmente en ciertos sectores mediáticos, se hace hincapié en las diferencias entre él e Imaz. En definitiva, entre los dos sectores que conviven bajo las mismas siglas.

 

Tras las críticas vertidas por el PSE a la intervención de Ibarretxe desde las escalinatas del Consistorio de Bilbo, la vicelehendakari, Idoia Zenarrutzabeitia, atribuyó ayer a este partido una actitud «caracterizada por el lema ‘divide y vencerás’».

 

«Uno es el bueno y el otro es el malo, y eso hace un flaco favor a la unidad del PNV, y a la coordinación, buena colaboración y sintonía entre el lehendakari y el presidente del EBB, pero esto sigue siendo propaganda del PSE para desgastar al mayor activo que tiene el PNV, y al mejor representante institucional según la valoración de la ciudadanía, el lehendakari» declaró.

 

Este voluntarista enunciado, sin embargo, no concuerda con muchos de los comentarios que se oían el sábado por la Gran Vía bilbaína, ni con afirmaciones que se hacen desde lugares que dan la medida de cómo respira el mundo jeltzale.

 

 

Las palabras de Arzalluz

 

 

Y es que el propio Xabier Arzalluz, desde las ondas de Herri Irratia, afirmó el viernes que en su partido «hay quien da por amortizado desde hace mucho tiempo» a Ibarretxe.

«Una manifestación debe tener un apoyo muy claro detrás, y ahora se ha introducido la división», se lamentaba el ex líder jelkide a las horas de conocerse que se había cambiado el lema de la manifestación. Y advertía de que «la base abertzale del PNV está alterada».

 

Arzalluz valoró que en la manifestación de Bilbo «algunos no querían pedir paz, sino condenar», y que ante esta pretensión Ibarretxe «ha sido arrinconado y se ha quedado solo con EA». Y admitió, asimismo, su «sorpresa» tras aceptar el lehendakari «la, llamémosla, sugerencia muy fuerte» para cambiar el lema.

 

En cualquier caso, donde mejor se refleja la descarnada batalla dialéctica entre las dos caras de la moneda jeltzale es quizá en las páginas digitales cercanas a este partido. Lugares comunes de afiliados y simpatizantes del PNV como son arabatik.blogspot.com, gipuzkoatik.blogspot.com o urkitalde. blogspot.com, son el escenario de la lucha entre partidarios y detractores de uno y otro dirigente.

 

En esta última página web, por ejemplo, se hace alusión a las palabras de Arzalluz, que «nunca ha hablado por boca de ganso», y se comenta que «no le falta razón». Además, se critica a Iñigo Urkullu por censurar a su ex presidente.

 

En Gipuzkoatik, en una línea de debate titulada «Larunbata, denok Bilbora», una de las participantes compara a Ibarretxe con Carlos Garaikoetxea, y señala que «no me extraña que los de EA lo ensalcen tanto». «Un lehendakari no puede reunirse con ese ridículo Consejo Político (...), un presidente no puede dividir a la sociedad vasca, e Ibarretxe lo hace» protesta esta persona, y augura que «si sigue así, va a acabar mal. Acordaros de Garaikoetxea».

 

Estas palabras, a su vez, originan las consabidas réplicas y contrarréplicas dentro del foro.

 

En Arabatik, a la pregunta de «Eta orain, zer?», uno de los foreros se queja de que «por lo que se ha visto, ahora a las órdenes de Patxi [López]». Esta persona pregunta «quién ha decidido que lo que nos conviene es ponernos a las órdenes y al servicio del PSOE», y a modo de conclusión inquiere si «en adelante va a ser en la práctica lo mismo votar PNV que votar PSOE». «¿Nos ofrecen otros diez años de ardanzismo?».

 

Ejemplos como éstos han abarrotado éstas y otras páginas en los últimos meses.

 

Desde siempre se ha hablado de las dos caras que el PNV ha presentado a la sociedad, que le han proporcionado réditos electorales, pero parece que esta vez, más allá de la escenificación, el río que suena a discordia sí va cargado de agua. -

 

Iker BIZKARGUENAGA

Gara, 16 de enero de 2007

 

«Valores de cine», una serie en DVD para educar con la gran pantalla

«Valores de cine», una serie en DVD para educar con la gran pantalla

MADRID, lunes, 15 enero 2007 (ZENIT.org).- «Valores de cine» es un nuevo proyecto de DVD y fichas de acompañamiento de la Editorial San Pablo que busca educar a través del cine.

 

En cada uno de los DVD de la serie se ofrecen tres programas, cada uno dedicado a un valor concreto.

 

Los valores son presentados y analizados a través del visionado de fragmentos de cinco películas y entrevistas a jóvenes y adolescentes que opinan sobre el valor tratado.

 

El primer DVD contiene los valores de la solidaridad, honestidad y tolerancia. A través de visionado de fragmentos de películas como «Bailando con lobos», «Cadena de favores», «Eduardo Manostijeras», «Shreck» o «Forrest Gump», los autores descubren cómo ser solidario, como vivir en coherencia o como ayudar a los demás como factores claves para construir «una sociedad mejor».

 

Los materiales didácticos de acompañamiento al DVD incluyen sesiones de trabajo, recursos y textos, fichas fotocopiables, fichas técnicas, claves educativas y conclusiones y compromisos, así como sugerencias para actividades en sesiones de grupo.

 

«Los programas y materiales que ofrecemos conjugan implicación afectiva, a través de los fragmentos de las películas seleccionados y de los testimonios, y el análisis racional, a través de las claves de lectura y de las actividades propuestas para su desarrollo en grupo», señalan los creadores.

 

En la página web del proyecto se puede visualizar una demostración en vídeo y leer más información sobre los valores tratados.

 

Más información en http://www.valoresdecine.sanpablo.es

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Palabras y hechos

Palabras y hechos


Lo menos que se puede decir es que el Gobierno no interpretó correctamente las advertencias de ETA.

 

UN POLÍTICO, más si es gobernante, tiene un problema cuando un amplio sector de la ciudadanía llega a convencerse de que su palabra no guarda relación con los hechos de los que quiere dar cuenta o pretende encauzar en una determinada dirección. Hoy es evidente que no era la mejor manera de identificar como "proceso de paz" la negociación con ETA y que no era la mejor manera de identificar el rearme de ETA como un accidente de tal proceso.

 

Hoy es dolorosamente claro que no basta nombrar un hecho para cambiar su significado. Cuando por medio de la palabra se intenta modificar el significado de unos hechos, quien sale perdiendo es la palabra, no los hechos: el lenguaje se pervierte y las palabras descienden al nivel de la insignificancia, pierden su referente, no explican el sentido de las cosas. Es lo que ha ocurrido con el discurso al que el presidente del Gobierno se ha lamentablemente acostumbrado en los últimos tiempos y que ha tenido su más patética expresión en su incomprensible conducta y en las declaraciones inmediatas al atentado: eran palabras vacías de sentido, que conducen al autoengaño del emisor y a la frustración de sus destinatarios

 

Hace meses, casi recién proclamado un alto el fuego permanente, y como el vandalismo callejero no remitiera, ETA se vio en la necesidad de anunciar, primero, que el Pueblo Vasco hacía muy bien en demostrar su enfado por medio de ese tipo de actos y, segundo y principal, que se confundía quien entendiera permanente como irreversible. ETA llamaba entonces a las cosas por su nombre. Que la kale borroka desapareciera y que lo permanente se convirtiera en irreversible dependería de los pasos que el Gobierno diera en una negociación que ETA ha definido desde su primer comunicado como proceso para construir, sin renuncia previa a las armas, un nuevo marco político. Cualquiera podía interpretar, porque estaba tan claro como la luz del día, que ETA había suspendido -por emplear una palabra del gusto del presidente- sus atentados de manera condicional: si el Gobierno daba pasos en la dirección querida por ETA, mantendría la suspensión; si no, habría kale borroka y lo permanente se convertiría cualquier día en reversible sin dejar de ser, para sus autores, permanente.

 

Lo menos que se puede decir es que el Gobierno no interpretó correctamente estas reiteradas advertencias, siempre acompañadas de hechos: robo de armas, secuestro, chantaje a empresarios, vandalismo callejero y todo lo demás. No eran, contrariamente a la interpretación de los expertos en procesos de paz comparados, mensajes para consumo interno, sino palabras cargadas de hechos, como a su debido tiempo advirtió la policía francesa. El Gobierno, sin embargo, convencido, como tantos de sus asesores, de que lo que ETA hacía era pedir árnica para pasar el trago del desarme, interpretó todo eso como retóricas para calmar a los más reacios y traerlos al redil del proceso.

 

El presidente del Gobierno arrastra desde hace tiempo un grave problema de discurso, que sus más allegados han pretendido trivializar desdeñando a quienes así lo señalaban como gentes de otra generación, de un tiempo pasado. Lo mostró en el debate del Estatuto de Cataluña; lo ha vuelto a mostrar en la negociación con ETA. Su cada vez más deletérea perversión del lenguaje era recibida con inquietud por los ciudadanos que comenzaron a sospechar que aquel pensamiento blando, más que débil, ocultaba una inseguridad de fines: el presidente, en realidad, no sabía adónde iba el proceso y lo disimulaba a base de identificarlo con calificativos genéricos. Pero como a un gobernante siempre se le supone en posesión de información superior, se le otorgó la presunción de que, aunque no supiera adónde iba el proceso, sabría al menos cómo manejarlo. El atentado de ETA ha demolido también esa presunción: el presidente no poseía esa información superior, y la reiterada petición de fe y confianza en su palabra estaba montada sobre una nube de humo.

 

Y éste sí que es un problema cuando hechos de la magnitud del último atentado no caben en el discurso de quienes, negociando con ETA, creyeron estar embarcados -y actuaron como si lo estuvieran- en un proceso de paz. Sin duda, habrá que reconstruir estrategias con vistas a futuras negociaciones; para que sean creíbles, será preciso elaborar el discurso que las identifique. Mal empezamos si el reconocimiento del error se censura -única práctica en la que el presidente ha mostrado rápidos reflejos: censurar cualquier esbozo de autocrítica- y si, finalmente, todo lo ocurrido se despacha con un "ya os decía yo que el proceso sería largo, duro y difícil".

 

Santos Juliá

El País, 14/01/2007

 

La derrota de un pueblo

La derrota de un pueblo


Confusión y división. Son las dos palabras que definen el ambiente creado tras el atentado mortal que ha roto la tregua decretada por ETA hace nueve meses. El mismo pueblo que fue capaz de alzar su voz unánime por la vida tras el asesinato de Miguel Ángel Blanco aparece ahora dividido y derrotado no tanto por los terroristas sino por una enfermedad que le impide escuchar el grito de los muertos, que reclama un significado.

 

En julio de 1997, tras dos días de secuestro, ETA cumplía su amenaza y asesinaba al concejal de Ermua Miguel Ángel Blanco. La vileza del crimen y su retransmisión prácticamente en directo provocaron la mayor movilización social que se recuerda desde la Transición. Sin que ninguna institución, organización ni partido político promoviese el fenómeno, España se echó a la calle para condenar el cruel asesinato. Un millón de personas lo hicieron en Madrid y en Bilbao, y cientos de miles en todas las demás ciudades del país. Al día siguiente, junto a las impresionantes fotografías aéreas de la manifestación de Madrid, un periódico italiano publicaba el siguiente titular: “A un pueblo como éste no le derrota nadie”.

 

Hoy, diez años después de aquellos acontecimientos, este pueblo está derrotado. El atentado mortal de la Terminal 4 del aeropuerto de Barajas, como en su día las bombas del 11-M, no ha dado paso a la movilización autónoma y unida que afirme la vida como bien supremo frente a la maldad de los terroristas. No, a las bombas de Atocha y a las de Barajas sólo les ha sucedido una absurda ceremonia de confusión y división entre partidos, asociaciones de víctimas, medios de comunicación, organizaciones de ecuatorianos y ciudadanos en general.

 

Frente a la reaparición del azote terrorista y en una hora tan decisiva, la clase política, y especialmente el Gobierno, en lugar de guiar al pueblo y darle amparo, se ha entregado a un indecente juego del ratón y el gato (cazar o ser cazado), siempre desde la óptica del interés electoralista y el raquítico esquema ideológico. El resultado de estas dos semanas de desencuentros y artimañas es evidente: los demócratas han regalado una doble victoria a los terroristas.

 

El pueblo que hace 10 años era admirado por su entereza y su unidad ahora está siendo derrotado. Y no sólo le ha vencido un enemigo externo, ni siquiera le ha vencido el terrorismo de ETA o de Al Qaeda. Ha sido un cáncer, una necrosis interna, que ha ido pudriendo su conciencia colectiva hasta prácticamente liquidarla.

 

Muchos invocan la unidad. Algunos la reclaman con buena fe y sincera nostalgia; otros hablan de “unidad” pero lo que pretenden es una “uniformidad”, un apoyo en bloque a su posición ideológica y partidista. La verdadera unidad no es sólo estética, ha de tener un contenido y ese contenido es un grito que nazca del corazón; un grito por el significado profundo de los muertos de Barajas; una tensión dramática ante el Misterio del bien que todo hombre desea y del mal que es capaz de hacer; una afirmación, decidida y previa a cualquier consideración, de la vida frente a la muerte y la destrucción.

 

Es legítimo y necesario criticar lo que de hecho ha sido una mala política antiterrorista y hacer todos los esfuerzos para que sea corregida, pero un instante antes y de forma prioritaria es urgente ser fiel a los hechos y volver a afirmar lo que verdaderamente nos une, que es ante todo la opción genuina por la vida y por el bien, fuera de cualquier manipulación y partidismo. Ahora, como nunca, hacen falta voces que recuerden esto, personas que hagan aflorar este “corazón” común.

 

La verdadera noticia sería que hoy, en el hemiciclo del Congreso de los Diputados, al menos por un instante, sonara esta voz.

 

Ignacio Santa María

Páginas Digital, 15 de enero de 2007

Noticias de Serbia.

Noticias de Serbia.

¿Qué sabemos de Serbia en España? Realmente muy poco. Además, en buena medida, de las escasas noticias que nos llegan, una buena parte se remiten a los crímenes de guerra que acompañaron la disolución de la antigua Yugoslavia.

De la mano y tesón de una serbia de Belgrado afincada en España, su página web proporciona noticias y puntos de vista novedosos y del máximo interés.

Visítela. No se arrepentirá.

 

http://ultimasnoticiasdeserbia.blogspot.com/

 

POR LA LIBERTAD, POR LA DERROTA DE ETA, CONTRA EL DIALOGO Y LA CESIÓN A LA BANDA TERRORISTA

POR LA LIBERTAD, POR LA DERROTA DE ETA, CONTRA EL DIALOGO Y LA CESIÓN A LA BANDA TERRORISTA


Bilbao. 14 de enero de 2007. El Foro Ermua, tras verse obligado a no asistir a la manifestación del sábado 13 de enero, convocará el sábado 3 de febrero en Madrid una manifestación en defensa de la libertad, por la derrota de ETA y contra toda estrategia de diálogo y cesión con la banda.

 

Se tratará de una marcha abierta e incluyente donde podrá darse cita toda la ciudadanía democrática que desee la derrota de la organización terrorista y la unidad basada en la premisa de utilizar todos los medios del Estado de Derecho para terminar con la banda, al tiempo que mostrar su solidaridad con los ciudadanos ecuatorianos asesinados.

 

La polémica en torno a la última convocatoria contra la organización terrorista, lamentablemente excluyó a una parte de la sociedad española. No se facilitó el texto del comunicado que se leería hasta unas horas antes de la manifestación, se impuso para su lectura a una persona beligerante contra un determinado sector político de España –que luego hubo de ser sustituida por problemas personales- y se negó sistemáticamente la inclusión de la palabra libertad en el lema, aceptándolo sólo el último día, cuando ya no había tiempo ni de confeccionar la escenografía ni de volver a movilizar a la gente que había sido desmovilizada.

 

 

Por este motivo, resulta necesario convocar una nueva concentración a la que puedan acudir tanto los que estuvieron en la celebrada el día 13 de enero en Madrid, como quienes no pudieron estar.

 

 

Será una manifestación para la solidaridad, en la que mostraremos nuevamente el apoyo a Carlos Alonso Palate y Diego Armando Estacio, asesinados por ETA, y a sus familiares y amigos.

 

 

Será una manifestación para la claridad, con el objetivo de mostrar abiertamente y sin complejos que defendemos la libertad, que no estamos dispuestos a dar ninguna nueva oportunidad a ETA y que sería un profundo error continuar o iniciar nuevos procesos de diálogo o negociación.

 

 

Será una manifestación para mirar al futuro, en la que no se volverá la vista hacia los errores que se pudieron cometer en el pasado, sino hacia las enseñanzas que de los mismos pueden sacarse para construir un futuro mejor en la lucha antiterrorista.

 

 

Será una manifestación para demandar la unidad, en la que no se buscará la crítica del Gobierno ni de la oposición, sino su unidad bajo la premisa de derrotar a ETA y el abandono claro y terminante de toda negociación con la banda y con su frente político, Batasuna, única manera de que pierdan toda esperanza de obtener precio alguno por dejar las armas y entiendan que su actividad terrorista es realmente un sinsentido.

 

 

Será una manifestación para el consenso, en la que se hará público el contenido del comunicado y de la persona encargada de su lectura con la antelación necesaria, en la que se escucharán las propuestas de quienes, respetando el sentido de la marcha, se quieran unir a la misma y en la que se informará con tiempo suficiente de las modificaciones que se acepten.

 

 

Solidaridad, futuro, unidad y consenso en la defensa de la libertad y contra ETA, rechazando el diálogo y la cesión ante la banda terrorista.

 

 

Llamamos a toda la sociedad civil, a las fuerzas sindicales y a todos los partidos políticos democráticos a unirse a esta convocatoria y acudir a la manifestación que se celebrará en Madrid para unirse en un grito unánime contra ETA y en defensa de la libertad.

 

 

Especialmente, llamamos a todas las organizaciones de víctimas de ETA y del movimiento cívico, como AVT, COVITE, BASTA YA, FUNDACIÓN PARA LA LIBERTAD, FUNDACIÓN DE VÍCTIMAS DEL TERRORISMO, CONVIVENCIA CÍVICA CATALANA, etc. a acudir a la reunión de organizaciones cívicas que se celebrará en los próximos días para consensuar los aspectos organizativos, el lema, el contenido del manifiesto y proceder a la convocatoria conjunta y unitaria de la movilización.