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Foro El Salvador

Un proceso para la solución del conflicto

Un proceso para la solución del conflicto

La organización ETA, en el «Zutabe» de octubre, lanza dos mensajes de importancia en torno al proceso de resolución. El primero de ellos se refiere a la constatación de la situación de crisis que, en opinión de Euskadi Ta Askatasuna, sólo puede superarse si desaparecen las vías represivas y el Gobierno español expresa su compromiso de respetar la voluntad de los vascos. El otro mensaje ofrece una vía para mantener la esperanza, al anunciar que ETA realizará «un nuevo esfuerzo en el carril de la negociación con el Ejecutivo», reafirmando su compromiso de «dar una salida democrática al conflicto mediante la negociación».

Las valoraciones, emplazamientos y compromisos que se recogen en este «Zutabe» se situaron ayer en el centro de la actualidad política, y, al menos en lo que se refiere a las declaraciones públicas, las posiciones de la mayoría de los agentes político-institucionales mostraban un enroque que no hace sino ratificar el análisis hecho por ETA de un proceso que no acaba de ponerse en marcha.

Han pasado siete meses desde que ETA declarara un alto el fuego permanente, y este último análisis de la organización armada avala la impresión y las advertencias de que el Gobierno español, que ha efectuado en este tiempo declaraciones en favor de la apertura de un proceso político en Euskal Herria, no ha actuado en sintonía con sus palabras ni con sus compromisos. Así lo resaltaron ayer tanto EA, que considera que los partidos vascos deben exigir al Ejecutivo Zapatero que cumpla los compromisos que adquirió, como Aralar, que insta a Zapatero a dar pasos para impulsar el proceso de paz, y Batasuna, que recuerda al presidente español que un proceso no puede sacarse adelante sólo con la voluntad y los pasos de una de las partes. Otros, como PNV e IU, prefirieron empujar la pelota al tejado en el que la quiere el PSOE, haciendo recaer en la izquierda abertzale la responsabilidad única del bloqueo.

La importancia que el devenir de este proceso tiene para la consecución de la paz y de la normalización política exige de todos los agentes mayores cotas de responsabilidad. No cabe echar en saco roto la constatación de que nos hallamos en una situación de crisis, ni ventilarla con meras declaraciones públicas. Sólo cabe esperar que bajo el ruido de las declaraciones públicas se reconsidere el fondo, y se adopten las medidas que sean necesarias para poner en marcha, de verdad, un proceso que tenga como objetivo la solución del conflicto. -

Editorial de Gara, 5 de noviembre de 2006

La 'normalización' lingüística, una anormalidad democrática. Conferencia de ERNESTO LADRÓN DE GUEVARA en La Coruña.

La 'normalización' lingüística, una anormalidad democrática. Conferencia de ERNESTO LADRÓN DE GUEVARA en La Coruña.

Hechos recientes, como la presión burocrática sobre los órganos encargados de impartir justicia o sobre los profesionales de la docencia, tanto en centros públicos como privados, y algunas resoluciones judiciales adversas a la imposición, han puesto más de actualidad de lo que ya es habitual, el conflicto creado en Galicia por la llamada ley de “normalización lingüística”, y por las interpretaciones crecientemente audaces de que viene siendo objeto por el poder ejecutivo regional.

Las asociaciones cívicas Coruña Liberal para la defensa de los valores constitucionales y AGLI, para

la libertad del idioma, han organizado una conferencia bajo el título La 'normalización lingüística', una anormalidad democrática, a cargo de Ernesto Ladrón de Guevara, pedagogo vinculado profesionalmente durante más de treinta años a la enseñanza pública en el País Vasco, como docente, gestor y testigo crítico de la creación y evolución del modelo de educación nacionalista, además de estudioso de su pasado y de su presente, como consta en sendos libros: La conformación del sistema educativo en Álava (1860-1936). Centralización y Foralismo, y Educación y nacionalismo. Historia de un modelo.

Modelo concebido, en opinión del autor, como un engranaje para la formación de una conciencia colectiva nacionalista partidista; modelo que inspira, en opinión de las asociaciones organizadoras, algunas de las actuaciones de la administración regional y es visto como un ideal por algunos de los actuales mandatarios, por lo que su análisis podría explicar algunas actitudes.

El título de la conferencia es en sí mismo un homenaje a Manuel Jardón, autor del libro homónimo, referido específicamente al caso gallego. Nació en 1944 en una aldea de Villar de Santos, Orense, y falleció, junto con su esposa, en un accidente de tráfico, en septiembre de 1995, apenas año y medio después de la publicación de su libro, que sigue siendo obra de referencia en la materia. Profesor de bachillerato, ejerció en institutos de Tremp, Pobla de Segur, Elche y Orense, hasta su fallecimiento. Casado con una catalana, en su ámbito familiar se hablaba normalmente en castellano, gallego y catalán.

Su obra es un análisis racional riguroso frente a mitologías, mixtificaciones y ensoñaciones tardo-románticas. Respetuoso con las personas que lo defienden y profesan, es, sin embargo, implacable con el constructo en que se basa la llamada 'normalización lingüística'.

Es precisamente la libertad e igualdad sin discriminación por razón de cualquier circunstancia personal o social, por tanto, tampoco por razón de lengua, la preocupación común del autor homenajeado y del conferenciante invitado para este homenaje.

La conferencia tendrá lugar en el auditorio de la Fundación Caixa Galicia, en el Cantón grande, el martes día 7 de este mes, a las 20:30 horas. La entrada es libre, y el aforo, limitado.

La Coruña, 05 de noviembre del 2006.

Pilar Pato, presidente de Coruña Liberal y Roberto Rey, presidente de AGLI.

Ángel Maestro: "Las tragaderas occidentales respecto a los crímenes del marxismo- leninismo han sido y continúan siendo gigantescas"

Ángel Maestro: "Las tragaderas occidentales respecto a los crímenes del marxismo- leninismo han sido y continúan siendo gigantescas"

La Editorial Áltera acaba de publicar la última obra de Ángel Maestro, “¿Asesinó Stalin a Lenin?”. Ángel Maestro, politólogo, sociólogo y periodista, es uno de los mayores estudiosos españoles del comunismo, por lo que sus obras sobre el tema siempre recogen informaciones novedosas y hasta sorprendentes. El libro está prologado por Pío Moa.

El director de Minuto libros le ha hecho la primera entrevista sobre su reciente libro:

En su libro sostiene que Stalin fue el responsable de la muerte de Lenin, ¿nos puede explicar brevemente porqué?

Una opinión que estuvo muy extendida, y sobre la que se ha vuelto varias veces, especialmente basada en testimonios interesados de Trotsky, fue la del envenenamiento de Lenin por Stalin. Se olvida que Stalin, tan conocido por su crueldad y su paranoia como por sus millones de víctimas, era también un hombre de una inteligencia extraordinaria. Su táctica fue incomparablemente superior a la del envenenamiento. Lenin, desde 1922 hasta su muerte en enero de 1924, sufrió una serie de ataques cerebrales que llegarían casi a la parálisis total, pero sorprendentemente conservó su lucidez mental. Con un Lenin impotente Stalin agudizó al máximo los hechos que podrían acelerar las crisis cerebrales hasta el final. Solución perfecta y con total ausencia de huellas delatoras.

Stalin fue encargado por el Politburó de la salud de Lenin, y ello siguiendo las propias disposiciones de éste, que estableció el principio de que la salud de los miembros del partido debía ser preocupación del partido, y no de los familiares del paciente ¿Se arrepintió Lenin de esta disposición, que fue utilizada por Stalin en su contra?

Puede decirse que Lenin cayó preso en su propia trampa. No resulta difícil comprender a un tipo hiperactivo al extremo como era Lenin, verse impotente y sin posibilidad de transmitir sus órdenes, controlado en todo momento por Stalin. Éste afirmaba que se limitaba a obedecer las disposiciones dadas por el camarada Lenin de que el control de la salud de los dirigentes correspondía al partido y no a la familia. Como el Politburó le había designado para tal misión, cumplía rigurosamente con la misma. Ante tal situación, el estado psíquico de Lenin empeoraba aceleradamente: su excitación y enfurecimiento agravaron de forma constante su deterioro cerebral hasta lo irreversible.

¿Se arrepintió alguna vez Stalin de su participación directa en la muerte de Lenin?

Haría falta haberse introducido en el cerebro de Stalin. Pero mi opinión personal es que no se arrepintió en absoluto. Por el contrario debería estar íntimamente satisfecho de la habilidad de su jugada. Existe una frase suya, pronunciada en los años treinta, tremendamente reveladora de su especialísima personalidad:”Escoger cuidadosamente la víctima, preparar minuciosamente el golpe, ejecutar una venganza implacable y enseguida irse a dormir. No hay nada más dulce en el mundo”.

El resto de dirigentes del partido ¿no percibieron las intenciones asesinas de Stalin, o más bien le dejaron hacer por ser también para ellos un estorbo?

No sólo Lenin, sino los miembros del politburó consideraban que el terror masivo no era una necesidad transitoria, sino un principio básico. Los Zinoviev, Kamenev, Bujarin, Radek, Piatakov, Preobrajensky…-posteriormente ejecutados por Stalin-, veían en éste un buen organizador, un hombre del aparato del partido ducho en organización, pero intelectualmente muy por debajo de ellos, no un sucesor de Lenin. Trotsky sentiría un gran desprecio por la formación teórica marxista de Stalin, considerándole incapaz de suceder a Lenin.

Cuando Stalin enfermó y vio cerca el fin de sus días se convirtió en un auténtico neurótico que no se fiaba de nadie, ni de sus médicos, ¿tuvo algo que ver en esta actitud se actuación con Lenin?

Indudablemente. La actuación de Stalin con Lenin ejercería una influencia total. La paranoia de Stalin se agudizó al extremo en sus últimos años, hasta un punto difícilmente mensurable. Eliminó a personas de su intimidad más próxima. Al más caracterizado de sus médicos personales, el profesor Vinogradov, al comandante de su guardia y seguridad personal, el general Vlasik, al jefe de su secretaría personal durante muchos años, Poskrebishev... Cuando en marzo de 1953 se produjo su fallecimiento, preparaba de nuevo una gigantesca purga del partido, al estilo de la época del gran terror, en la que habrían sido eliminados los Molotov, Malenkov, Beria, Jruschof, Kaganovich, etc.

Usted conoce en profundidad el Comunismo y los desastres humanos a los que arrastró -y por desgracia arrastra- a los países en los que se hizo con el poder. ¿Cómo explica que aún hoy gran parte de la intelectualidad defienda una ideología criminal como el Comunismo?

Las tragaderas occidentales respecto a los crímenes del marxismo- leninismo han sido y continúan siendo gigantescas. Un culto a una utopía ciega todo lo disculpa, achacándose los errores a desviaciones de la idea original. Así el culpable puede ser Stalin, o Mao, o Pol Pot, pero nunca la utopía en sí misma. Sin ese misticismo exacerbado no resulta comprensible que ante tales crímenes - los estalinianos ejecutando muchos más comunistas que ningún sistema fascista- no se produjera una deserción masiva, un desfondamiento total de sus seguidores. Sólo hubo algunas excepciones como Koestler, Orwell…Y lo curioso es que en 2006, cuando contamos con testimonios tan abrumadores como los Stephen Courtois, determinada “intelectualidad” siga defendiendo tan sangrienta utopía y el marxismo-leninismo, casi muerto en el Este, se haya realizado en gran medida en el Oeste, consiguiendo en parte el paso de la sociedad cristiana occidental a la sociedad pagana occidental.

¿Cómo es posible que, oculto bajo las siglas de Izquierda Unida, sobreviva en España el partido comunista y, además, con representación parlamentaria?

Hoy en Europa se ha producido cierta desideologización de las fuerzas marxistas, lo que no ocurre en España. Aquí conserva el marxismo leninismo subyacente en Izquierda Unida todo su vigor, compartido por el ala radical del Partido Socialista, en la destrucción de los valores clásicos, ya sean religiosos, familiares, patrióticos, librándose de las escorias que la ligaban todavía a la sociedad tradicional. Por las reiteradas exhibiciones de su curioso y más caracterizado dirigente, representa algo verdaderamente paradójico por una particular mezcla de anacronismo e ignorancia.

El populismo que parece que poco a poco se vuelve a adueñar de Hispanoamérica (Bolivia, Venezuela, quizá Ecuador), ¿se puede definir como nuevo Comunismo?

El populismo hispanoamericano está basado en una peculiar mezcolanza de indigenismo y utopía marxista leninista, eficazmente aprovechado por un sistema totalmente marxista leninista como es el de Cuba. La potencia petrolífera venezolana, con enormes yacimientos aún sin explotar, ha salvado y ha servido a la matriz ideológica cubana, hasta hace muy poco limitada a los confines de la isla, para transmitir el comunismo adaptado con una flexibilidad verdaderamente leninista a Hispanoamérica. Un marxismo leninismo al estilo del de “Sendero Luminoso” de Perú, no habría tenido nunca la aceptación demagógica que puede tener el populismo.

Usted es desde hace tiempo miembro del Consejo de Redacción de “Razón Española”, una de las más veteranas revistas española de pensamiento ¿Cómo ve la situación de la intelectualidad española de “derechas” y su influencia política y social actual?

El panorama es mucho más esperanzador que hace años. Hay valores consagrados que han seguido manifestando permanentemente la verdad sin complejos y afortunadamente han surgido y surgen valores sin el complejo absurdo e irreal de esa pseudoderecha centrista continua peticionaria de perdón y de disculpa permanente. Una rebelión contra esa dictadura totalitaria del pensamiento único

“Razón Española”, fundada por ese genio del pensamiento español contemporáneo que fue Gonzalo Fernández de la Mora, sigue fiel a los conceptos con que se fundó, enriquecida de forma continua por la aportación de esos nuevos pensiles.

Javier Pérez Roldán

Minuto Digital, 4 de noviembre de 2006

Lucía L., española: “Yo aborté con 26 semanas de embarazo en el centro de abortos El Bosque en Madrid”

Lucía L., española: “Yo aborté con 26 semanas de embarazo en el centro de abortos El Bosque en Madrid”

La Asociación de Víctimas del Aborto nos presenta el testimonio de Lucía L. de Asturias, contando su aborto provocado hace 12 años en la “Clínica” El Bosque, con 26 semanas de embarazo

Me quedé embarazada con 17 años, ahora tengo 29. Por miedo a la reacción de mis padres no dije nada hasta que fue muy evidente. Mis padres y mi novio en un primer momento pensaron que era mejor que abortase y fuimos a una clínica en Asturias, me miraron y me dijeron que tenia un embarazo de 26 semanas, pero que no me preocupase, que todavía podía abortar, que había una “clínica” en Madrid, la “Clínica” el Bosque, que estaba especializada en hacer abortos cuando el embarazo está ya muy avanzado. La “clínica” de Asturias lo gestiono todo y al día siguiente tenia que estar en Madrid, para estar a las 8 de la mañana en ayunas en el centro y con 350.000 pesetas en efectivo.

Así lo hicimos; me recibieron y me hicieron una ecografía que por supuesto no vi. Me dijeron que no había problema con el aborto, que iba a ser como “sacarse una muela”, que de un aborto temprano a uno tardío solo cambiaba la técnica y el precio, nada más. Después el "ginecólogo" se dirigió a mí y me dijo como si fuera estúpida:

- Bueno te va a doler la barriguita un poco, ¿lo quieres hacer?

Yo me moría de miedo pero le dije que si era un poco de dolor sólo, vale. Lo mismo dijeron mis padres. No nos explicaron nada más sobre el desarrollo fetal, el procedimiento, la duración de la operación, riesgos físicos y psicológicos, sólo que era con anestesia general y que era muy sencillo.

Salimos de ahí y pasamos a ver una psicóloga que me dio unos tests ya completados que yo tenía simplemente que firmar, me dijo que con eso justificaban el aborto. No cruzó ni una palabra más conmigo. Firmé y salimos de allí. Bajamos al piso de abajo y allí había un mostrador donde pagamos 350.000 pesetas, en efectivo como nos habían pedido y no nos dieron ningún recibo o justificante.

Me puse un camisón y unos patucos verdes y esperé en una habitación, temblaba de miedo. De repente, pasó por esa habitación un "médico" vestido de verde, y me sonrió y me tocó la barbilla y me dijo “¿Tienes miedo?”. Le dije que sí y sonrió y se fue. Nunca entendí por qué hizo eso. Cuando llegué un señor vestido con ropa de calle y con acento sudamericano me preguntó cuánto pesaba más o menos. Era el anestesista. No me hicieron ninguna prueba previa a la intervención. De repente apareció el mismo hombre que me había preguntado si tenía miedo, pues era el que me iba a intervenir. Me colocaron en el potro y lo último que recuerdo es respirar por una mascarilla.

Desperté en la habitación y tenía un gasa en la vagina, tenía suero y una sonda para la orina. Yo pensé que había pasado todo, pero de repente me toqué el vientre de forma instintiva y me di cuenta que mi hijo seguía conmigo. Le pregunté a mi madre que estaba allí que por qué no había terminado todo y me decía que estuviese tranquila, pero vi el pánico en su cara.

De repente, apareció en la habitación el mismo “médico” que me hizo la intervención y traía una especie de jeringuilla gigante. Me quito la gasa que tenía en la vagina y me introdujo la jeringuilla por la vagina. Por lo visto era un gel para dilatar que me tenía que colocar en el cuello del útero, me hizo mucho daño, sacaba y metía la jeringuilla con mucha saña. Me incorporé un poco y veía salir sangre, yo lloraba y él me dijo en tono muy serio “O te estás quieta o vamos a estar todo el día”.

Puedo afirmar que desde que salí del quirófano del centro “El Bosque” sufrí un maltrato brutal por parte del personal del centro.

A la hora, empecé a sentir un dolor en los riñones, eran las contracciones, no me lo podía creer. Cada vez más intensas, era horrible, yo lloraba, gritaba diciendo que pararan todo, que no quería seguir, pero me decían que ya no se podía. Unas horas después, seguía con contracciones, estaba agotada y gritaba, entró una "doctora" y me dijo que como no me callase me iba a bajar al quirófano y me iba a dejar allí sola. Me dijo que estaba asustando a las demás chicas que iban a abortar con mis gritos.

Unas horas después mi hijo salió y esto sucedió en la misma habitación, no les dio tiempo a bajarme a quirófano. Vi como la abortista se llevaba un bulto pequeñito en un plástico blanco, escuché una puerta y volvió. No sé cómo murió mi hijo, si lo mataron en el quirófano, o si nació vivo y lo dejaron morir después, no lo sé.

Me bajaron al quirófano, recuerdo el tintineo de las tijeras que pinzaban el cordón umbilical chocando con la barra de la camilla que me bajaba. Una vez allí me extrajeron la placenta y me devolvieron a la habitación.

Estaba agotada. Intentaba dormir, pero escuchaba a una chica en la habitación de al lado llorando y gritando. Tuve más de 12 horas de contracciones. Cuando todo acabó, pase la noche sin poder dormir. Por la mañana me hicieron una ecografía para ver si quedaba algún resto pues si era así me tenían que volver a intervenir.

No me dejaron ni ducharme pues no estaba incluido en el precio. Me dieron un café y me trajeron una medicación para las infecciones y para cortar la leche. Salimos del centro El Bosque y volvimos a casa.

Desde los 17 a los 23 años lo olvidé todo, creo que era demasiado fuerte y mi mente lo bloqueó en un mecanismo de negación. En mi casa no se volvió a hablar de ello, ni con mi novio que ahora es mi marido. A los 23 años empecé a encontrarme mal, con ansiedad, depresión y trastornos de la alimentación, pero nunca lo achaqué al aborto, no reconocía que alguien había muerto aquel día. Con esa edad yo pensaba que si nacía mi hijo, éste era un bebé, pero que sino nacía, no era un ser vivo todavía y no podía creer que un médico fuese capaz de matar a alguien o de hacer algo que te perjudicara. Yo pensaba que si se podía hacer, el aborto no podía “estar mal”.

Estuve viendo psicólogos desde los 23 años hasta los 28; ninguno supo decirme lo que me pasaba a pesar que yo siempre contaba lo del aborto. Me decían que no era como para estar así de mal, a pesar de ser un zombi que ni sentía ni padecía. De repente, un día hablando con mi novio de la posibilidad de casarnos y ser padres, todo estalló: comprendí que habían matado a mi hijo y que se había muerto mi hijo.

Fue horrible, sólo pensaba en morirme, el dolor me traspasaba el alma. Me sentí engañada por los "médicos" del centro de Asturias y El Bosque, por mis padres y mi novio, por la sociedad. No podía dar crédito a que eso pasase como si nada.

Encontré dos asociaciones en Madrid que me ayudaron mucho, y me hicieron entender que lo que a mí me pasaba tenía un nombre: Síndrome Post Aborto. Se llaman No más silencio y la Asociación de Víctimas del Aborto (AVA). AVA todavía me presta ayuda psicológica. Sin ellas y sin mi novio y ahora marido - que siempre está ahí cuando estoy mal y me ayuda a levantarme cuando caigo - no hubiera salido adelante.

Quise denunciar al centro de abortos El Bosque pero habían pasado 12 años y era imposible a pesar de ser un delito. Ojalá la Ley fuese mas justa y se pudiese hacer algo.

Ahora estoy casada e intento llevar una vida normal (que es casi imposible después de algo así), cada día que me levanto me falta mi pequeño y me duele. Lloro casi todos los días y lo echo mucho de menos. No tengo una tumba para visitar, ni existe con nombre y apellidos a pesar de que los tenga porque yo se los puse. Mi pequeño se llama Hugo. Es duro tener un hijo muerto y no poder contarlo a los cuatro vientos porque nadie te va a entender.

Ésta es mi historia: he intentado contarla con todo lujo de detalles porque quiero que se sepa como es este negocio, lo que nos hacen por dinero, y sobre todo, porque quizás hay mujeres que han pasado por algo parecido y puedan sentirse confortadas al saber que no están solas. Desde aquí las animo a que hablen, a que cuenten su historia aunque sea de forma anónima como yo. Sólo así cambiaremos las cosas y la verdad saldrá a la luz: no tengáis miedo. Nada peor de lo que ya os ha pasado con el aborto ocurrirá por hablar y dar voz a nuestros hijos.

Lucia L.

Asociación de Víctimas del Aborto

www.vozvictimas.org

Hizbulá y el terrorismo

Hizbulá y el terrorismo

El durísimo conflicto armado desarrollado entre el Tsahal israelí y la poliédrica organización libanesa Hizbulá, a lo largo de la segunda quincena de julio y primera de agosto de 2006, volvió a plantear la cuestión -no resuelta- de la naturaleza de ese movimiento chiíta. ¿Es un simple partido político?, ¿un grupo guerrillero?, ¿una organización terrorista?, ¿un «Estado dentro del Estado» libanés?

Líbano y Hizbulá

El del Líbano es un caso único en el que la identidad nacional continúa en permanente discusión; no pudiendo despegarse -esta polémica inagotable- de la existencia de numerosas comunidades religiosas que determinan el status jurídico de todos y cada uno de sus ciudadanos, definiendo además, desde sus propios mitos, los supuestos ingredientes identitarios del «ser» libanés.

El de Líbano es un proyecto de «democracia a la occidental» no desarrollado plenamente; una circunstancia paralela a su reiterado fracaso en la consolidación de un Estado. Y, en un Oriente Próximo en el que confluyen los intereses de las grandes potencias, en el que chocan diversas concepciones del mundo, con un predominio israelí en toda la zona, que sufre la crisis del Islam en el resurgir de su fundamentalismo, que acusa la potente influencia de Irán… el fenómeno de Hizbulá no puede recibir un tratamiento simplista ni, todavía, definitivo.

Un poco de historia

Recordemos que el poder político libanés -desde la independencia de Francia y a resultas de las previsiones de su constitutivo Pacto Nacional- estaba repartido con unos muy cuestionados criterios poblacionales proporcionales; siendo los máximos beneficiarios, inicialmente, los católicos maronitas y los musulmanes sunníes. Pero la explosión demográfica chiíta, a punto de convertirse hoy día en la primera comunidad en número, junto a otros factores internos y exteriores, evidenciaron uno de los más graves efectos del sistema: su permanente inestabilidad.

Muy pronto se desarrollaron diversas iniciativas que, en un difícil contexto alimentado por otras muchas y graves tensiones sociales y políticas, pretendían proporcionar un mayor protagonismo a la entonces postergada comunidad chiíta. Así, en 1974, el clérigo chiíta Musa Sadr fundó el Movimiento de los Desheredados. Pero desapareció en circunstancias nunca esclarecidas en agosto de 1978 mientras viajaba por Libia. Le relevará en protagonismo su milicia armada Amal (esperanza, en árabe) una vez emancipada del partido-padre, liderada por el astuto y omnipresente Nabih Berri. Posteriormente Amal, marcado por un tono levemente laico, sufrirá diversas escisiones. Una de ellas, Amal Islámico, será plataforma de la extensión de la revolución islámica de Jomeini en Líbano. Y un número oscilante entre 400 y 1000 «guardianes de la revolución» iraníes se establecieron en el sur del país, ya entonces dividido y ensangrentado por su larga guerra civil. Sumándosele otros grupos, posteriormente, darán lugar todos ellos a Hizbulá (traducido del árabe como Partido de Dios, denominación de profundas resonancias coránicas).

Primera cuestión conflictiva: la fecha exacta de su fundación. Unas fuentes aseguran que ya acaeció en 1982. Otras aseguran que el evento tuvo lugar en 1984. Una discrepancia de gran relevancia. Veamos por qué.

El 23 de octubre de 1983 se perpetraron unos atentados terroristas de enorme impacto y relevancia. Un camión bomba conducido por un suicida, atacó el cuartel general de los marines norteamericanos, cerca del aeropuerto de Beirut, provocando 241 muertos. Un segundo camión bomba tuvo como objetivo un cuartel de los paracaidistas franceses, en Ramlat Al Abida, causando 58 víctimas mortales. Para algunos analistas (por ejemplo, el español Gustavo de Arístegui) Amal Islámico habría sido el responsable. Otros no dudan en atribuírselos directamente a Hizbulá: es el supuesto de los autores de un informe de abril de 1985 del Departamento de Estado norteamericano, en el que también se le responsabilizaba del gravísimo atentado sufrido en el restaurante El Descanso de Madrid el 12 de abril de 1985 (18 muertos y 84 heridos).

 

Otros atentados posteriores, igualmente atribuidos a Hizbulá, fueron: la mayor parte de los numerosos secuestros de ciudadanos libaneses y occidentales en Beirut y otras zonas de Líbano, el sufrido el día 17 de marzo de 1992 por la Embajada de Israel en Buenos Aires (29 muertos), y el acaecido el 18 de julio de 1994 contra la mutua judía AMIA de la capital argentina (85 muertos). Hizbulá siempre negó su autoría.

 

Según el criterio de los especialistas convencidos de la vocación esencialmente terrorista de Hizbulá, ésta se habría amparado -para esos numerosos atentados nunca esclarecidos- bajo diversas denominaciones: Yihad Islámica (en los dirigidos contra objetivos occidentales en Líbano y en el extranjero, caso del de Madrid); Resistencia Islámica (contra los israelíes); y otros como Organización para la Justicia Revolucionaria, Organización de los Oprimidos de la Tierra, y Yihad Islámica para la Liberación de Palestina.

 

Un «Estado dentro del Estado»

 

Simultáneamente a la escalada terrorista, Hizbulá consolidó -mediante diversas acciones- su creciente influencia en el sur del país y en los populosos suburbios del sur de Beirut. Para ello no dudó en enfrentarse, con las armas en la mano, con facciones palestinas instaladas en Líbano, sus antiguos aliados de Amal, el ejército regular libanés, con grupos sunnitas, las milicias cristianas unificadas, y también contra los israelíes asentados al sur del río Litani y sus aliados del ESL (Ejército del Sur del Líbano). Los derrotó a todos ellos. Y, años después, en mayo del año 2000, los israelíes pusieron término a la ocupación; lo que Hizbulá y buena parte del mundo musulmán presentaron como una victoria del islam.

Hizbulá continuó su crecimiento de modo imparable: armándose con medios muy sofisticados, ampliando sus bases de apoyo, y estableciendo en sus áreas de influencia un auténtico Estado en lugar del vacilante libanés. Un entramado muy eficaz y diversificado, en cualquier caso: escuelas gratuitas en las que es obligatoria la enseñanza coránica y el velo, dispensarios sanitarios, redes asistenciales, servicios públicos de electricidad y agua, seguridad ciudadana, tribunales islámicos, pensiones para las familias de los «mártires»… Y en las últimas elecciones legislativas, celebradas en mayo y junio de 2005, alcanzaron nada menos que 14 parlamentarios. Dispone de una potente televisión por satélite, Al Manar, que no llegó a ser silenciada por los israelíes en la crisis del 2006, y a la que, a causa de sus contenidos belicosos y antisemitas, Francia prohibió sus emisiones. La propia Unión Europea también prohibió la repetición de la señal de Al Manar por los satélites europeos, en aplicación de la normativa europea contra la «incitación al odio racial y/o religioso» en 2005.

 

En septiembre de 2004, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas aprobó la Resolución 1559 por la que instaba al gobierno libanés a desarmar a todas las milicias; un acuerdo pensado fundamentalmente para Hizbulá, al tratarse de la única todavía operativa en Líbano desde la aplicación de los acuerdos de Taif que pusieron fin a la guerra civil en 1989. Evidentemente, la resolución no ha sido ejecutada; ni existen indicios de que lo sea en un futuro inmediato.

 

No olvidemos, además, su relevante papel en el juego de alianzas y poderes de Próximo Oriente, alineándose decididamente con Irán y Siria; habiendo logrado distorsionar el frágil equilibrio de la zona, constituyendo su prueba más sangrante y evidente el gravísimo conflicto armado del verano pasado.

Hassan Nasralá, su carismático y más conocido líder, es considerado como un gran político y un excelente estratega militar; si bien es pronto para presagiar si la aventura iniciada con el secuestro de dos soldados israelíes, en el interior del país hebreo, marcará el inicio de su declive o su definitiva consolidación; y siempre con miras al control, de una u otra manera, del Estado libanés.

Mientras tanto, las tropas de FINUL 2, entre las que figura el contingente español allí desplegado, se encuentran en una compleja y paradójica situación: conviviendo con una potente y arraigada milicia, implacable y magníficamente pertrechada, que se resiste a ser desarmada, pese a las resoluciones internacionales. Es más, continúa armándose sin disimulos. Así, un análisis del español Grupo de Estudios Estratégicos, fechado el 27 de octubre de 2006, informaba de 39 misiles anti-carro que, desde Moscú vía Damasco, ha recibido Hizbulá ante la mirada impotente de los cascos azules.

 

Hizbulá, ¿organización terrorista?

 

No es nada sencillo, por lo tanto, delimitar de manera unívoca la poliédrica naturaleza de Hizbulá. Además, concurre una dificultad metodológica que no facilita el esclarecimiento de esta labor. Nos referimos a la existencia de varias decenas de definiciones de terrorismo; no siempre coincidentes en sus principales rasgos constitutivos. Mencionaremos aquí dos elaboradas en España, desde ámbitos culturales muy diversos, y que gozan de cierto prestigio entre los analistas del fenómeno.

 

El político e investigador español José María Benegas, en la acepción «terrorismo, definición» de su enciclopédica obra Diccionario Espasa. Terrorismo (Espasa Calpe, Madrid, 2004), recoge 21 definiciones distintas. Pese a ello, asegura en su página 554 que para que sea válida una definición de terrorismo debe recoger, según su criterio, los siguientes elementos: el empleo de la violencia como medio para conseguir objetivos políticos; ejecución de atentados indiscriminados; extensión del terror al conjunto de la sociedad; búsqueda de la propaganda y la difusión de sus mensajes.

 

La LXXIX Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española (Madrid, 22 de noviembre de 2002), en su Instrucción pastoral «Valoración moral del terrorismo en España, de sus causas y de sus consecuencias», propuso la siguiente definición en su punto 5: «el propósito de matar y destruir indistintamente hombres y bienes, mediante el uso sistemático del terror con una intención ideológica totalitaria». Y por terror entiende que es la «violencia criminal indiscriminada que procura un efecto mucho mayor que el mal causado directamente, mediante una amenaza dirigida a toda la sociedad», lo que se persigue por medio de una «compleja estrategia puesta al servicio de un fin ideológico (…) obteniendo una amplia repercusión política, potenciada por la publicidad que obtienen sus nefandas acciones»; todo lo que lleva a sus autores a entenderla como una actividad «rentable» políticamente.

 

Ahora mismo, desde una lectura literal y estricta de ambas definiciones, Hizbulá difícilmente podría calificarse de organización terrorista «clásica». Sin embargo, sus orígenes y buena parte de su historia permanecen asociados con expresiones muy concretas y especialmente graves de la práctica terrorista.

 

La inmensa mayoría de expertos en terrorismo no dudan en calificar a Hizbulá como organización terrorista; si bien resaltan su complejidad, evolución y estructura. Coinciden, igualmente, en señalar que, junto a Tigres de Liberación de Tamil Elam (TLTE), ha sido la organización que se ha servido de un mayor número de terroristas suicidas en sus diversas campañas… hasta la crisis iraquí. No es sencillo, ciertamente, deslindar su naturaleza inicialmente terrorista, también operativa a lo largo de bastantes años, de su estructuración como organización guerrillera desplegada durante varios lustros. De hecho, un objetivo de toda organización terrorista es llegar a superar el precario estadio inicial y saltar a otras estructuras más sofisticadas y consolidadas: guerrilla, en un segundo momento y, si es posible, ejército convencional. Una evolución que muy pocas organizaciones han consumado a lo largo de la historia.

Aparentemente, su fase inicial de organización estructuralmente terrorista habría sido superada; si bien ciertos expertos sospechan de la existencia de una estructura clandestina en Líbano y en diversos países occidentales a la espera de su reactivación si fuera necesario. Un interrogante trascendental al respecto es el siguiente. Cuando Hizbulá secuestró a los dos soldados, judíos de quienes no se ha vuelto a saber nada, en el mes de julio pasado, acción que originó la tremenda respuesta israelí, ¿lo hicieron uniformados o con ropas de civiles? En el primer caso, difícilmente podría calificársele de operación guerrillera, dado que Israel había abandonado el territorio libanés años atrás; por lo que no podía alegar ya una condición de «resistente» frente a un ocupante extranjero. Pero, en el segundo de los supuestos contemplados, sin duda alguna, se trataría de una acción terrorista.

 

Estados Unidos incluyó en su día a Hizbulá en su listado de organizaciones terroristas. El Parlamento Europeo, por su parte, aprobó el 10 de marzo de 2005 (por 473 votos a favor, 8 en contra y 33 abstenciones) una resolución, no vinculante, calificándole de organización terrorista. Sin embargo, la Unión Europea no lo ha incorporado a su listado; aunque sí a uno de sus dirigentes, Imad Mugniyah. Unos comportamientos, los europeos, ciertamente, no del todo congruentes…. ni rigurosos.

Hizbulá ha sabido adaptarse a las nuevas circunstancias, maquillando sus actuaciones y desplegando una eficaz campaña de imagen a nivel internacional. Así, por ejemplo, cuando ocupó el sur del Líbano, al retirarse el ejército judío, no consumó las anunciadas masacres contra los milicianos colaboracionistas -cristianos, drusos y chiítas- del Tsahal. Los entregó al Estado libanés, que los condenó a duras penas de prisión por el delito de traición. Tampoco expulsó a sus familias; tal y como sucedió en diversos episodios de la larga guerra civil.

Pero la naturaleza y mentalidad terroristas, es decir, una verdadera «cultura», también subyace en otros comportamientos; en este caso, manifestados en el pasado verano. Así, Amnistía Internacional denunció a Hizbulá, al igual que a Israel, por bombardear objetivos civiles en Israel de manera indiscriminada; así como por parapetarse en edificios que, conforme la legislación internacional de guerra, no pueden emplearse como base de acciones militares; caso de escuelas y hospitales. No se trataría, ya, de meros supuestos de terrorismo, sino de verdaderos crímenes de guerra (una peculiar manifestación de «terrorismo de Estado» en periodo bélico, según algunos).

Tal es la compleja y cambiante naturaleza de Hizbulá: un partido político parlamentario con responsabilidades institucionales, una potente y sofisticada milicia armada, un «Estado dentro del Estado», un atípico e influyente «actor» en la escena política del Próximo Oriente sin ser un sujeto legitimado por el derecho internacional… una peligrosísima e implacable organización terrorista en potencia y con un oscuro historial nunca esclarecido convincentemente por sus protagonistas.

Fernando José Vaquero Oroquieta

Revista digital Arbil, Nº 108, octubre de 2006

ETA vuelve a demostrar que ni está en tregua ni ha renunciado a matar

ETA vuelve a demostrar que ni está en tregua ni ha renunciado a matar

El Gobierno ha de abrir los ojos de una vez por todas ante las amenazas permanentes de la banda terrorista ETA-BATASUNA y dejar de claudicar ante los asesinos, como hace con empecinamiento

Ante la complicidad del Gobierno en el mal llamado proceso de paz, las víctimas del terrorismo no van a permitir que ETA se salga con la suya y seguirán desarrollando con contundencia su Rebelión Cívica

La AVT dará a conocer este lunes las medidas que va a adoptar en fechas próximas ante la ocultación a la ciudadanía de hechos de máxima gravedad

ETA ha vuelto a hablar de la única manera que sabe, con amenazas de muerte. A pesar de la multitud de concesiones otorgadas por el Gobierno de José Luís Rodríguez Zapatero, la banda terrorista no va ha parar de extorsionar, matar y amenazar, como ya ha recordado varias veces a lo largo de estos meses de falsa tregua, hasta que se alcance los objetivos que siempre ha buscado. ETA-BATASUNA, que sigue rearmándose, organizando sus cuadros terroristas, desarrollando su estrategia política, su aparato internacional y su frente juvenil, ha vuelto a demostrar que ni está en tregua, ni lo ha estado, ni lo estará jamás, porque nadie podrá saciar su sed de sangre, ni será capaz de darle todo lo que reivindica. Lo han dicho bien claro: “Si continúan esos ataques a Euskal Herria, ETA responderá".

Sin embargo, el Gobierno de José Luís Rodríguez Zapatero sigue flotando en su “país multicolor” contento de gobernar irresponsablemente España con una venda fuertemente atada alrededor de los ojos. No hay peor ciego que el que no quiere ver, ni pero sordo que el que no quiere oír. La debilidad del Gobierno frente a ETA es evidente. Es el propio presidente del Gobierno el que decidida y conscientemente ha tomado la determinación, en su delirio de grandeza, de arrastrar a todo el pueblo español a un callejón sin salida que es falso y voraz, en el que Zapatero se permite llamar “hombre de paz” a un ser tan indeseable como Arnaldo Otegui.

Las víctimas no van a claudicar. No van a permitir que, en el nombre de tantos cientos de ciudadanos que han derramado su sangre por la libertad y la justicia hasta dar la vida, ni en el de los miles de heridos y familiares de víctimas del terrorismo, se entregue en bandeja de plata su memoria, su dignidad y su clamor de justicia. La Rebelión cívica de las víctimas continúa y es imparable. Las víctimas no descansarán hasta estar seguros de que todo el sacrificio vivido no ha caído en saco roto.

España no ha soportado el dolor del terrorismo tantos años con dignidad y valentía para nada. Las víctimas siguen reclamando que ETA se disuelva sin contrapartidas de ninguna clase; que los terroristas asesinos, sus colaboradores e inductores sean perseguidos policial y judicialmente; y que cumplan de manera íntegra las penas que la justicia, sin presiones por parte del Poder Ejecutivo, les imponga. Las víctimas son las primeras que quieren que el terrorismo desaparezca en contra de lo que puedan decir algunos. Pero no a cualquier precio, sin justicia, y saltándose a la torera el Estado de Derecho. Por este motivo, la AVT dará a conocer este lunes las medidas que va a adoptar en fechas próximas ante la ocultación a la ciudadanía de hechos de máxima gravedad.

Madrid, 4 de noviembre de 2006.

Jáuregui replica a Patxi López que "a Euskadi no le falta ningún derecho de decisión sino un gran pacto de claridad"

Jáuregui replica a Patxi López que "a Euskadi no le falta ningún derecho de decisión sino un gran pacto de claridad"

El ex secretario general del PSE advierte sobre el incumplimiento de dos condiciones fijadas por el Gobierno para negociar con ETA. Ramón Jáuregui constata la continuidad de la violencia terrorista y la nula disposición de Batasuna-ETA a acatar la Ley. Sin estos requisitos, opina en declaraciones a El Diario Vasco, no debería haber "proceso de paz". Jáuregui, diputado en el Congreso, recomienda al Gobierno "una verificación más serena y más actual de los movimientos internos y operativos de la banda". Sobre las condiciones políticas de los terroristas –reiteradas en el último comunicado–, el ex vice-lehendakari opina, en contra del criterio de Patxi López y la actual dirección del PSE –partidarios de una autodeterminación según modelos como Québec o Montenegro–, que "a Euskadi no le falta ningún derecho de decisión sino un gran pacto de claridad".

Ramón Jáuregui propone al Gobierno que mantenga "cierta firmeza" ante la violencia sostenida por ETA y ante la resistencia de Batasuna-ETA a acatar la Ley de Partidos. "Hay una necesidad de dejar claro que con violencia no hay proceso, que cualquier signo que manifieste una no voluntad de abandono de la violencia no puede ser tolerada en el proceso. Y en el afloramiento a la legalidad de Batasuna también tenemos que reiterar nuestra firmeza", sostiene Jáuregui, que subraya su "apuesta firme y decidida en el proceso de fin de violencia" emprendido por José Luis Rodríguez Zapatero y los etarras.

 

El ex secretario general del PSE, hoy ponente de la Comisión Constitucional del Congreso de los Diputados, matiza que su recomendación de firmeza no significa que el Gobierno no la esté aplicando. "Yo no estoy en el proceso", explica, "simplemente me permito señalar que en estos dos temas –cese de toda violencia y acatamiento de la Ley por Batasuna-ETA– las reglas que estableció el Gobierno deben cumplirse".

 

A su juicio, "estamos en el camino del incumplimiento de una condición previa que se estableció que es la ausencia de violencia y los signos inequívocos de abandono de la misma. En mi opinión", recomienda Jáuregui, "eso reclama del Gobierno una verificación más serena y más actual de los movimientos internos y operativos de la banda para cerciorarnos que el abandono de la violencia es irreversible".

 

Jáuregui rechaza la idea de que el Gobierno esté haciendo concesiones políticas. Ni siquiera acepta que se esté hablando de política con ETA y con Batasuna-ETA. "No acepto que esté habiendo un diálogo político, y mucho menos un diálogo político resolutivo". Al igual que Patxi López el pasado 29 de octubre, Jáuregui asume que las reuniones extraparlamentarias entre su partido y la ilegal Batasuna-ETA siguen celebrándose. "Las conversaciones entre partidos lo son condicionadas a que esas otras dos exigencias –abandono definitivo de la violencia y legalidad– se cumplan", indica.

 

"Un pacto de claridad"

 

Sobre las condiciones políticas que ETA pone una y otra vez sobre la mesa –autodeterminación, anexión de Navarra y departamentos franceses, desactivación del Estado ante la ilegalidad de Batasuna-ETA– , Jáuregui sólo contempla una mejora del Estatuto, pero no el derecho de autodeterminación que ya defienden hasta los dirigentes actuales del PSE, como se constató en la última sesión del Parlamento Vasco, en la que Patxi López invocó el derecho a decidir de los vascos sobre la base del modelo de Montenegro. El propio Rodríguez Zapatero se comprometió a respetar lo que decidan los vascos en su declaración informal del 29 de junio en un rincón de los pasillos del Congreso.

 

"No es un derecho a decidir lo que le falta al País Vasco sino claridad política en sus reglas. Y esa claridad, en el caso de la izquierda abertzale pasa obviamente porque pueda ejercer su representación política sin restricción ninguna y eso lo tendrán cuando se produzca el abandono de la violencia y acepten las reglas que tenemos los demás".

 

No obstante, y a pesar de que reconoce que, personalmente, no contempla el derecho de autodeterminación, sí acepta que el proyecto político de Batasuna-ETA "debe ser posible y también realizable", si bien lo condiciona a que, previamente, los proetarras acaten el marco constitucional y, en segundo lugar, a que defiendan y realicen sus objetivos políticos en el ejercicio cotidiano de una "democracia dinámica", y no en una única consulta o referéndum de autodeterminación.

 

Libertad Digital, 5 de noviembre de 2006

Otegi pide «ambición histórica para aprovechar esta ocasión»

Otegi pide «ambición histórica para aprovechar esta ocasión»

Otegi pide «ambición histórica para aprovechar esta ocasión»


Arnaldo Otegi considera que es necesaria «ambición histórica» para entender que la actual situación puede servir para resolver el fondo del conflicto y no limitarse a «repetir una chapuza como la de hace 30 años». Apunta que es esto mismo lo que está en juego en la actual «pugna» por definir «la naturaleza del proceso».

DONOSTIA

Arnaldo Otegi dio ayer algunas pistas sobre la caracterización y la situación actual del proceso en una entrevista a Radio Euskadi. Tras reconocer las dificultades actuales pero dejar claro que la izquierda abertzale «no las vive con angustia», Otegi subrayó al final de su intervención que se necesita «ambición histórica» para avanzar decididamente hacia la resolución del conflicto.

El portavoz de Batasuna hizo esta consideración cuando se le preguntó por la actitud del presidente español, José Luis Rodríguez Zapatero. «Es una cuestión de ambición histórica. Si se aborda esta tarea con ambición, es posible. Si se quiere hacer lo otro, repetir una chapuza como la de hace 30 años, estaremos desperdiciando una gran oportunidad que no se presenta todos los días. Lo que queremos es que esto se aborde con ambición histórica», reiteró.

Otegi fue interpelado en Radio Euskadi por las dificultades y crisis existentes en el actual momento. Sin restarles gravedad pero sin crear alarmismo, las ubicó en el contexto de una «pugna objetiva» por la caracterización del proceso. Tras denunciar que «hay gente muy interesada en hacer ver que éste es un proceso de pacificación», apuntó que para que dé frutos «hay una dirección, que es que hay que solventar las raíces que han provocado enfrentamiento y crispación durante tanto tiempo».

Ahondando en esta idea, Arnaldo Otegi consideró imprescindible que se entienda que la solución al conflicto tiene lo que él denomina como «geografía territorial y política», en referencia a la territorialidad y la autodeterminación. Concretó que en el caso del Estado español la solución tiene que alcanzar a los cuatro herrialdes y que pasa además por el reconocimiento del derecho a decidir de la ciudadanía vasca.

«Hay que plantear recetas de futuro, que pasan por el cambio de estatus político y por que eso se dé de manera acordada», afirmó Otegi. Y, en consecuencia, dejó claro que no resulta fácil avanzar ya que «lo que estamos tratando no es de dar solución a una crisis de manera táctica para entrar en otra crisis dentro de tres meses. No vamos a salir del paso sin más, sino a poner el proceso en velocidad de crucero y sobre bases sólidas».

«No es para legalizarnos»

En esta línea, Otegi centró cuál es su posición ante los llamamientos a que Batasuna dé pasos para legalizarse. «No hemos ido a hacerlo por responsabilidad política y por prudencia, porque hay quien quiere hacer entender que el objetivo es ése. Y no hemos hecho este proceso para ser legales», replicó.

Apuntó que pese a que el calendario corre y la cita electoral se aproxima (destacó la importancia de los comicios al Parlamento navarro), «no lo vivimos con mucha ansiedad. Lo importante es dar unas bases sólidas y una dirección adecuada al proceso. Todo lo demás serán consecuencias de que el proceso marcha», añadió.

«Yo no diría que las cosas están verdes»

Arnaldo Otegi fue preguntado de forma directa sobre si la situación «está verde» y respondió que «yo no me atrevería a decir eso. Pero sí que no ha alcanzado el suficiente grado de madurez y que atraviesa determinadas dificultades que son evidentes». Pese a que remarcó que hace siete meses nadie hubiera previsto que el diálogo multipartito no estaría aún en marcha o Batasuna seguiría siendo ilegal, Otegi subrayó que el objetivo no es «dar una solución táctica», sino seguir hablando para poner «bases sólidas». -

Gara, 4 de noviembre de 2006