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Foro El Salvador

El momento de entrar de lleno en una nueva fase

«Es necesario pasar de los contactos que actualmente existen a una fase de negociaciones incluyentes que nos encaminen a construir un proceso de diálogo multipartito en Euskadi (...). Reconocemos que la izquierda abertzale es un interlocutor necesario (...). El PSE va a trabajar con el conjunto de fuerzas políticas vascas en la búsqueda de unos principios comunes para hacer viable el diálogo político en los próximos meses. (...) En la reunión que mantengamos con la izquierda abertzale tendremos la oportunidad de trasladarles estas consideraciones».

Las implicaciones de estas palabras, pronunciadas anoche por Patxi López, tienen un profundo calado político. Y a nadie se le escapa que pronunciarlas, es decir, aplicar el sentido común, era ya inaplazable, porque la presión constante sobre Batasuna y el incumplimiento sistemático por parte del Gobierno español de las medidas básicas para crear el clima de confianza necesario que dé credibilidad al proceso y que permita que todos, sin exclusiones ni injerencias, puedan trabajar para que en Euskal Herria eche a andar un verdadero proceso democrático, habían llevado la situación a un punto insostenible que provocó una reacción contundente por parte de la izquierda abertzale. La declaración de Patxi López pone el foco en varios de los temas sustanciales, y arroja luz sobre ellos.

Debe activarse ya, sin más excusas por parte de nadie, el camino que desemboque en una mesa de resolución del conflicto ­López aceptó ayer explícitamente la existencia de un conflicto, reconocimiento que, aunque pueda parecer obvio, no es baladí­, debe ponerse ya en marcha el proceso democrático en Euskal Herria. El PSE, y lógicamente también el PSN y el PSF, han de participar de lleno en esa dinámica. Y otro tanto debe hacer el resto de agentes de este país, incluidos quienes hasta el momento parecen apostar por retrasar ese tránsito.

En el proceso tienen que poder participar con todas las garantías todos los agentes, lo que implica, como mínimo, una legalización de facto de Batasuna, interlocutor necesario, y el anuncio público de Patxi López de que su partido se reunirá con la izquierda abertzale es, sin duda, un paso importante en ese camino. Las palabras del líder del PSE llegaron justamente en vísperas de la comparecencia, una vez más, de ocho dirigentes de la izquierda abertzale ante la Audiencia Nacional. Es, obviamente, un sinsentido, y claramente una contradicción que debe resolver el Estado español. En todo caso, es ciertamente positivo, y desde luego necesario, que el PSE, al igual que el PSN, comience a actuar como un partido de Euskal Herria, no como una mera correa de transmisión de La Moncloa o del PSOE. Y es inaceptable que la Fiscalía, en primer término, y el juez Grande-Marlaska, azuzando el fuego después, hayan citado (y activado nuevas y más graves acusaciones) como imputados a ocho miembros de la Mesa Nacional de Batasuna.

Es de mero sentido común que el camino de la solución integral no puede edificarse con esas bases. No sería de recibo, ni aceptable para nadie que realmente apueste por abrir un proceso democrático en este país, que esos ocho ciudadanos no puedan regresar a Euskal Herria tras el injustificable paso por el tribunal especial español, paso que debe quedar en un trámite a olvidar y desterrar. Lo contrario sería muy grave.

Es el momento de pasar a la fase del debate democrático en Euskal Herria, de fijar las bases para la negociación y el acuerdo y, desde luego, de desactivar los mecanismos represivos ­a las citaciones de hoy y mañana deben sumarse las detenciones de tres ciudadanos por la Policía francesa, ayer, en Lapurdi y Nafarroa Beherea­ que pueden impedir avanzar en el camino. -

Editorial de Gara, 31 de mayo de 2006 

Patxi López afirma que es necesario pasar a una fase de negociaciones incluyentes

El secretario general del PSE, Patxi López, afirmó anoche que «es necesario pasar de los contactos actualmente existentes a una fase de negociaciones incluyentes tendentes a construir un diálogo multipartito en Euskadi que permita ampliar los consensos políticos, asentar la convivencia y alcanzar acuerdos sólidos sobre la construcción del futuro de nuestro país superando así los conflictos del pasado». Para ello, aseguró que, una vez que Zapatero comparezca ante el Parlamento, intensificarán los contactos con las fuerzas políticas vascas. En ese camino, anunció una próxima reunión con la izquierda abertzale, un «interlocutor necesario» cuya legalidad estima necesaria.IRUÑEA En un momento en que las citaciones en la Audiencia Nacional a ocho mahaikides de Batasuna amenazan con colapsar el proceso, el PSE expresó anoche, a través de su líder, Patxi López, el compromiso de «intensificar los contactos con el conjunto de fuerzas políticas vascas», entre las que incluyó, por vez primera, a «la izquierda abertzale». López hizo pública esta nueva posición en una entrevista concedida al programa nocturno de Radio Euskadi ‘‘Ganbara’’. La presentó como muestra de «responsabilidad» de su partido en un escenario que considera marcado por la decisión de José Luis Rodríguez Zapatero de activar el diálogo con ETA. «Estimamos que es necesario pasar de los contactos actualmente existentes a una fase de negociaciones incluyentes ten- dentes a construir un proceso de diálogo multipartito en Euskadi que permita ampliar los consensos políticos», declaró textualmente Patxi López. La necesidad de ese tránsito desde las «relaciones» a las «negociaciones» para buscar un preacuerdo que ponga en marcha la mesa de partidos había sido reiterada en las últimas semanas por la izquierda abertzale. Después de que tanto el PSE como el PNV hayan pasado las últimas semanas ralentizando la puesta en marcha del diálogo multipartito bajo el argumento de que «la prioridad es la paz», el secretario general del PSE admitió que el camino a ese diálogo multipartito quedará allanado una vez que Rodríguez Zapatero acuda al Congreso, se- guramente la próxima semana, y que el objetivo es crear la mesa «en los próximos meses». El compromiso del PSE abre la puerta a la aceleración de los contactos para poner las bases de esa mesa. «Se abren dos escenarios:uno para el diálogo Gobierno-ETA y otro para el diálogo político en Euskadi. Estos contactos son necesarios», subrayó López. «Valoramos su apuesta» Patxi López aprovechó la misma entrevista para anunciar que el PSE mantendrá próximamente una reunión de carácter oficial con lo que denominó como «la izquierda abertzale». Aunque sin citarla en ningún momento, el secretario general glosó la aportación de Batasuna al actual momento. «Valoramos y reconocemos su apuesta por la apertura de un nuevo ciclo político», subrayó. Introdujo un matiz para insistir en que siguen invitando a Batasuna a «plantear iniciativas tendentes a recuperar su condición de fuerza legal». Argumentó que «con ello quedaría despejado el camino para avanzar en la concreción de los ámbitos de diálogo» y adelantó, además, que «se lo diremos directamente» en la reunión, a la que no pone fecha por ahora. En este mismo contexto, López remarcó que Batasuna «es un interlocutor necesario para que se pueda abordar el diálogo multipartito en Euskadi», dentro de un proceso de búsqueda de acuerdo que, según recalcó, debe basarse en «el consenso entre diferentes». Un salto adelante La declaración de Patxi López supone un salto adelante respecto a la posición marcada hasta ahora. Pese a que representantes del PSE liderados por su presidente, Jesús Eguiguren, vienen dialogando periódicamente con interlocutores de Batasuna como Arnaldo Otegi desde el año 2000, el partido siempre ha eludido confirmar tales contactos, si bien tampoco los niega desde que el dato se diera a conocer en el libro-entrevista a Otegi que fue publicado por GARA. El valor de estos seis años de diálogo para llegar al nuevo escenario ha sido incuestionable. Así lo ha admitido Jesús Eguiguren y también lo ha hecho implícitamente el propio PSOE, como quedó en evidencia en el sentido homenaje que se le tributó al propio Eguiguren en el acto recientemente celebrado en Barakaldo con presencia de José Luis Rodríguez Zapatero. Sin embargo, públicamente nunca hasta ahora el PSE había mostrado disposición a mantener un contacto oficial con Batasuna, como en su día hizo con EHAK. Como botón de muestra reciente, en una entrevista concedida a ‘‘El Diario Vasco’’ hace apenas dos semanas, López señalaba que «el diálogo entre todos los partidos vascos debe basarse en dos principios: respeto a la legalidad y a las reglas del juego y rechazo a la violencia como mecanismo para obtener objetivos políticos. Dialogaremos con quienes cumplan esos principios. ¿Si me sentaría a hablar con Otegi? No lo sé, pero ojalá pudiera ser posible porque supondría que la izquierda abertzale ha hecho ese recorrido democrático». Del mismo modo, la disposición a emprender una negociación que pueda poner en marcha la mesa de partidos expre- sada ayer por el secretario general del PSE constituye un indudable avance. Cuando el pasado 9 de mayo Batasuna ase- guró que «hay que dar por terminada la fase de las conversaciones no oficiales e informales y cerrar un primer acuerdo para poner en marcha el diálogo multilateral», Patxi López no tardó en replicar que «esto no es una carrera al sprint. Se ha normalizado la relación entre los partidos, pero el diálogo en absoluto está avanzado». Mientras trataba de apretar las tuercas a Batasuna, en los textos de referencia del partido, como el destinado a fijar su posición ante una mesa hecho público a inicios de año, el PSE sí ha admitido que un diálogo resolutivo necesita de todas las partes. En concreto, el punto 3.2 del citado documento de bases establece que «es importante la presencia en ese foro multipartidista de todas las sensibilidades políticas vascas». López apela al Código Civil La declaración de López pone más incertidumbre aún sobre el resultado de las comparecencias judiciales de hoy y mañana en Madrid. Y es que el anuncio del PSE de su disposición a reunirse por primera vez con la izquierda abertzale de forma oficial coincide con la evidente amenaza de cárcel contra ocho de sus responsables.

Al respecto, López declaró en la entrevista a Radio Euskadi que «los jueces debieran actuar a la luz de la nueva situación en este país». Recordó el artículo del Código Civil que aboga por interpretar las leyes en función del contexto, y concluyó que «entramos en un proceso de desaparición del terrorismo, así que las condiciones son evidentemente diferentes».

 Gara, 31 de mayo de 2006

Maitia (PSF) defiende legalizar a Batasuna ya para poner en marcha la mesa

El consejero regional y general del PS Frantxua Maitia, uno de los máximos referentes del partido en Ipar Euskal Herria, defendió abiertamente la participación de Batasuna en una mesa de partidos, como formación plenamente legal, y se mostró receptivo además a la posibilidad de que las formaciones políticas del norte del Bidasoa se impliquen en el necesario diálogo multipartito. En una entrevista concedida ayer a Euskadi Irratia, Maitia destacó que «aquí se habla poco de eso por ahora, pero ante todo yo tengo una opinión personal:esa mesa no tendría ningún sentido si Batasuna no está legalizada nuevamente. Ese es el primer paso», consideró. A Frantxua Maitia se le planteó entonces si ve posible que los partidos con presencia en Lapurdi, Nafarroa Beherea y Zuberoa se impliquen en este proceso de diálogo multipartito, y respondió que en la actualidad «ya nos vemos y hablamos, pero las cosas no avanzarán aquí si en España, y particularmente en Euskadi, no se mueven como debe», declaró. Por lo tanto, consideró, en la misma medida, que eventuales avances hacia el diálogo sobre un nuevo marco político entre las formaciones de la Euskal Herria peninsular «daría algunos impulsos también a lo nuestro». Por el momento, el vicepresidente del Consejo Regional de Aquitania por el PS manifestó que «se habla poco de ese diálogo» multipartito en Ipar Euskal Herria. «Sabemos que aquí hay una gran demanda en favor del Departamento Vasco, pero en Euskadi se está hablando de otra cosa; es decir, de montar una mesa política para mejorar el actual estatus o para construir algo nuevo», agregó. Y en ese punto fue en el que, de nuevo, reivindicó la necesidad de que Batasuna vuelva a ser admitida por la legalidad española. Por el acercamiento En la misma línea, el dirigente del PS abrió la puerta a cambios en la política penitenciaria por parte del Gobierno francés, pero siempre desde una posición subsidiaria respecto a la de su homólogo de Madrid. «Francia no tiene que decir nada hasta que España no dé los pasos que se necesitan», consideró Maitia. En paralelo, no obstante, el actual vicepresidente del Consejo Regional de Aquitania reiteró que es partidario de que los presos vascos cumplan sus condenas «cerca de sus familias» porque ésta es una cuestión establecida en las normativas actuales. «Veo bien un acercamiento porque eso está en la ley francesa y porque hay que hacer cosas en favor de los derechos humanos», manifestó. En general, se mostró convencido, como Rodríguez Zapatero, de que «éste será un camino largo» y que «no será fácil». Acto seguido, sostuvo que las cosas están avanzando bien. 

Gara, 31 de mayo de 2006

Oreja pide al PP que utilice el Debate y la reunión del Pacto para "verificar" el pacto del Gobierno con ETA

Denuncia que Zapatero separa cuestiones como tregua y Estatut para "anestesiar" a la sociedad y ocultar su pacto con ETA El portavoz del Grupo del PP en el Parlamento Europeo, Jaime Mayor Oreja, pidió hoy a su partido que dedique el Debate sobre el Estado de la Nación, que se celebrará mañana y el miércoles, y la reunión del Pacto Antiterrorista, también en los próximos días, a "verificar" al Gobierno, en el sentido de averiguar qué va a hacer en tres grandes cuestiones: Navarra, la "legalización de ETA" y la autodeterminación. Todo ello, debiendo tener en cuenta, añadió, que "necesariamente es un proceso que se ha hecho para pagar un precio político por la paz". "Las organizaciones totalitarias y además terroristas no pueden cambiar. No cambian salvo que les des la razón, salvo que, al final, aceptes sus posiciones y sus tesis. En definitiva, lo que yo creo que tiene que hacer el PP es verificar al Gobierno en el Pacto y en el Debate, y sabiendo además que el Gobierno está haciendo exactamente todo lo contrario al significado del Pacto Antiterrorista", afirmó Mayor Oreja. El responsable 'popular' no quiso entrar en los detalles sobre la actuación del PP en ambos foros, pero aprovechó para insistir en que su partido "está dando la batalla" en País Vasco y Navarra, y volvió a señalar a los líderes del PP y de UPN en esas dos comunidades autónomas, María San Gil y Miguel Sanz. "Son la vanguardia", zanjó.   Asimismo, Mayor Oreja advirtió contra el "troceamiento" del proceso que está, a su entender, realizando el Gobierno de Zapatero. De esta forma, explicó el ex ministro del Interior, Zapatero desvincula la reforma del Estatuto de Cataluña, del de Andalucía y a ambos del eventual proceso de paz en el País Vasco. De igual forma, pasará en su momento con Navarra, adelantó, y su anexión al País Vasco. La conclusión, "la anestesia de la sociedad española" que termina por "no entender nada". "Es como quien va al teatro y sólo ve un acto de la función. No entiende el significado de la obra", añadió. "QUIEN PACTA CON ETA NECESITA MENTIR".   La razón de que el Ejecutivo actual haya adoptado esta estrategia es que "todos los que pactan con ETA necesitan mentir", mientras que la banda terrorista no necesita hacerlo, porque se dedica a repetir su "brutal verdad". Como último ejemplo, la declaración de Arnaldo Otegi a un periódico mexicano asegurando que en 2008 habrá una Euskadi "independiente y socialista", mientras Zapatero aseguró esta misma mañana que no va a hablar de política con ETA. Mayor Oreja asistió hoy a la presentación del libro 'La tregua de ETA: mentiras, tópicos, esperanzas y propuestas', en la que ocho catedráticos, escritores e historiadores, analizan el alto el fuego permanente declarado por la banda el pasado 22 de marzo, bajo la coordinación del portavoz del Foro El Salvador, José Luis Orella. Todos ellos, según dijo el propio Jaime Mayor, coinciden en que son católicos y sienten "un profundo amor" por el País Vasco y España. Entre el público asistente se encontraba uno de los 'padres' de la Constitución, Gabriel Cisneros, y el ultraderechista Ricardo Sainz de Ynestrillas.  

MADRID, 29 Mayo. EUROPA PRESS.

 

Batasuna llama a responder a "los ataques político-judiciales" creando la mesa de partidos

La abogada y "mahaikide" de Batasuna Jone Goirizelaia ha instado a los agentes políticos, sindicales y sociales vascos a responder a la citación en la Audiencia Nacional española de ocho dirigentes de la formación abertzale con la creación de la mesa de partidos, con el objetivo de que "el proceso no se frustre". BILBO-. Jone Goirizelaia ha calificado de "muy graves" estos hechos y ha destacado que deben poner "en alerta roja" a la sociedad vasca "y encender la bombilla" sobre la necesidad de reaccionar. A su juicio, la puesta en marcha del foro multipartito "es la única forma de que el proceso no se frustre". La letrada ha recordado que Batasuna cree que "es posible" crear la mesa de partidos, pese a las detenciones y "los ataques judiciales-políticos" contra la izquierda abertzale y ha subrayado que representantes de la formación abertzale pueden ser encarcelados, pese a que Arnaldo Otegi forma parte de su grupo de interlocución en la negociación. No obstante, ha recalcado que "lo importante no es tanto la persona", sino que estas acciones judiciales "quieran obstaculizar la puesta en marcha de esa mesa", porque eso supondría impedir "el proceso en sí mismo". Preguntada por si han barajado la posibilidad de no acudir a la citación ante la Audiencia Nacional, ha respondido que "eso no es lo importante", sino "contextualizar el momento político en el que se dan las citaciones". Momento muy graveEn esta línea, ha recordado que se ha abierto una nueva etapa y Batasuna "ha dado pasos, plantea acuerdos, compromisos y la necesidad de crear esa mesa", mientras que "el Estado español, a través del Partido Socialista, ha respondido con un ataque directo a Batasuna y al proceso". "Por eso creemos que es un momento político muy grave y pensamos que la respuesta a esa agresión, no sólo a las personas que van a declarar sino al proceso en sí mismo, es ponerlo en marcha haciendo y formalizando la mesa de partidos", ha añadido. Jone Goririzelaia ha recordado también que el juez Grande-Marlaska ha citado a ocho mahaikides a instancias de la Fiscalía, "que está supeditada" a las directrices del Gobierno del PSOE.La abogada considera que, "visto lo sucedido" cuando se ha citado a declarar a dirigentes de Batasuna y la actuación de las acusaciones, "que han solicitado siempre medidas cautelares de prisión", es "bastante probable" que se ordene su encarcelamiento. "Hay bastantes probabilidades de que puedan terminar en prisión o con unas fianzas muy importantes que también eludan la prisión, pero después de depositarlas", ha opinado. Por último, ha pedido que "cesen estas agresiones" contra la izquierda abertzale porque sólo pretenden "condicionar el proceso" y dilatar en el tiempo la puesta en marcha de la mesa de partidos.  Gara, 30 de mayo de 2006

Mayor Oreja: "todos los que pactan con ETA necesitan mentir"

El ex-ministro del Interior acusa al actual Gobierno de disociar la negociación con ETA y reformas estatutarias para anestesiar a la sociedad española

El portavoz del Grupo Popular en el Parlamento Europeo afirmó ayer que la negociación con ETA ‘es un proceso que se ha hecho para pagar un precio político por la paz’.

Mayor Oreja hizo estas y otras afirmaciones sobre la negociación con la banda terrorista ETA durante la presentación del libro ‘La tregua de ETA: mentiras, tópicos, esperanzas y propuestas’, en la que ocho catedráticos, escritores e historiadores, analizan el alto el fuego declarado por la banda terrorista el pasado 22 de marzo, bajo la coordinacón del portavoz del Foro El Salvador, José Luis Orella.

En lo referido al alto el fuego, Mayor se ha mostrado escéptico al afirmar que ‘las organizaciones totalitarias y además terroristas no pueden cambiar. No cambian salvo que les des la razón, aceptando sus tesis y sus posiciones’. Tras esa afirmación, Mayor sostuvo que ‘lo que yo creo que tiene que hacer el PP es verificar al Gobierno en el Pacto Antiterrorista y en el Debate sobre el Estado de la Nación, y sabiendo además que el Gobierno está haciendo exactamente todo lo contrario al significado del Pacto Antiterrorista’.

A continuación, Mayor Oreja advirtió contra el ‘troceamiento’ del proceso que está, a su entender, realizando el Gobierno de Zapatero. De esta forma, explicó, Zapatero desvincula la reforma del Estatuto de Cataluña, del de Andalucía y a ambos del eventual proceso de paz en el País Vasco. De igual forma, pasará en su momento con Navarra, adelantó, y su anexión al País Vasco. La conclusión, ‘la anestesia de la sociedad española’ que termina por ‘no entender nada. Es como quien va al teatro y sólo ve un acto de la función. No entiende el significado de la obra’, añadió.

Por último, el que presidiera el PP en el País Vasco afirmó también que su partido ‘está dando la batalla’ en el País Vasco y en Navarra y expresó su apoyo a María San Gil y Miguel Sanz, de quien dijo ‘son la vanguardia’ en la oposición a las tesis de ETA y del nacionalismo.

Revista Época y El Foro de Intereconomía 30 de mayo de 2006

El libro de Arnaldo Otegi

Propósito del libro: En el contexto de la nueva situación creada en Euskadi tras las elecciones al Parlamento Vasco de Abril del 2005, y dado el vuelco del escenario político vasco por la oferta política y de paz de Batasuna y el alto el fuego permanente proclamado por ETA, el libro de Otegi posee un interés indudable, aunque a estas alturas las claves del mensaje político y de las situaciones posibles sean habas contadas y, por tanto, no pueden enseñarnos muchas novedades. El libro parece elaborado con la intención de insuflar de optimismo a una militancia que ha vivido durante años instalada en el desencanto y la pérdida paulatina de motivación. No hay duda que la radical ciaboga de noviembre del 2004 en Anoeta, y la posibilidad, regalada en bandeja, de romper la barrera de la ilegalidad y presentarse en las elecciones del Parlamento Vasco, hace reverdecer los laureles de un MLNV duramente castigado desde los diversos frentes legal, político y policial. El libro de Otegi es, en ese sentido, un canto a las esencias tradicionales del MLNV y una evocación de la historia de los últimos 30 años, dejando atrás las sombras del franquismo y valorando la política desde el mismo principio de la transición democrática en Euskadi y España. Es, también, un relato pormenorizado de la alternativa que ofrece el MLNV al pueblo vasco en la que se propone una nueva política de alianzas y un nuevo proceso de institucionalización, basado en los organismos creados por el MLNV para ello, y se plantea la posibilidad de un "proceso de paz" (en el cual, como afirma Otegi –p. 234-, todavía no nos encontramos) que, por los indicios que da este libro, promete ser de una dilatación casi interminable. No es extraño que el jefe de la unidad popular Batasuna, creada por la organización original del MLNV; ETA, plantee un proceso político largo y complicado que puede revertirse en cualquier momento, en coherencia con la idea de Guerra Popular Prolongada maoísta que es patrimonio tradicional del movimiento. Todo sea al servicio de que la lucha armada prolongue, lo más posible, su efecto de amedrentamiento y de distorsión del orden político democrático. Porque para eso fue puesta en acción. Y porque durante el mismo periodo de tregua, la lucha armada está presente, como amenaza de su recomienzo. Este plus armado en ninguna parte es más visible que en el caso de Irlanda, donde el IRA y el Sinn Feinn, dentro de un proceso de paz con muertos, con persistencia de extorsión a empresarios, con aherrojamiento de las comunidades a los servicios de orden de los grupos paramilitares, han conseguido ponerse en el centro del escenario dosificando al máximo sus concesiones y persistiendo en actividades ilegales de reaprovisionamiento. Un poco de historiaOtegi comienza su relato retrospectivo trayendo a colación un episodio insignificante de la historia de Euskadi, pero al que se le pretende dotar de gran importancia. Este episodio es la reunión en Chiberta, el mayo 1977, entre algunos partidos, entre los que se contaban también ETAm y el PNV. Y dice: "La izquierda abertzale hizo una propuesta nítida a la salida del franquismo, buscó en Txiberta una alianza de todas las fuerzas democráticas vascas en torno al derecho de autodeterminación y les propuso abrir una interlocución de carácter nacional que buscara la ruptura con el franquismo e instalar en el país un escenario de democracia. Esa fue la propuesta de la izquierda abertzale que después ha mantenido constantemente a lo largo de treinta años" (p. 18). Para dotar de mayor vigor dramático a este escenario Otegi cita una anécdota de la reunión en la que José María Beñaran, Argala, el jefe político de ETAm por aquel entonces, "puso una pistola encima de la mesa para decir "la lucha armada se acaba si aquí hay un acuerdo que permita abrir una negociación como pueblo con el Gobierno español". Es decir, no había en la posición de ETA una estrategia de defensa numantina de la lucha armada" (p. 20). La opción del PNV de apostar por su estrategia institucional y legalista, avalada por la existencia del Gobierno Vasco en el exilio, de pactar con el gobierno español la restauración de ese organismo creado durante la 2ª República y un consiguiente estatuto de autonomía –estrategia en la que convenían otros partidos de influencia en Euskadi, como el PSOE- es considerada, de esta manera, como responsable de la pervivencia de la acción de ETA. A ese respecto, afirma Otegi que, por su apuesta autonómica "es la estrategia del PNV la que ha generado el sufrimiento" (p. 21).Las afirmaciones de Otegi entremezclan cosas verdaderas y falseamientos evidentes de la realidad. Pues si es verdad que en los últimos treinta años ETA y el conjunto del MLNV han repetido propuestas que responden, en general, al tenor descrito por Otegi (y la propuesta de Anoeta no es más que un indisimulado maquillamiento de este planteamiento), no es cierto que ETA, en ningún momento, planteara en serio –más allá de gestos de cara a la galería y a las viñetas de la historia- la desaparición de la lucha armada bajo las condiciones de una democracia representativa, como la que se gestó en el estado español durante aquellos años. En noviembre de 1974, con motivo de la escisión entre ETAm y ETApm, la primera de las organizaciones elabora su documento fundacional, el denominado Agiri (ETAren agiria). Este documento fue obra del histórico líder José María Beñaran Ordeñana (Argala), citado por Otegi como adalid del desarme a cambio de determinadas condiciones. Es un documento interesante, puesto que se inscribe en la conciencia de una segura transición del régimen franquista al de una democracia representativa. Tras hacer un breve balance de las distintas familias políticas del franquismo, y tras constatar que el sector ultra se encontraba en franca minoría, el escrito se detiene en la cuestión del asesinato de Carrero Blanco y afirma: "Su muerte habría de significar (...) la verificación de la irreversibilidad del proceso democrático". Es decir: no sólo se afirma el hecho "irreversible" de la creación de un sistema de democracia parlamentaria tipo liberal sino que la propia acción de ETA había contribuido a ello. Por otro lado:"(...) el desarrollo de la estrategia aceptada en la V Asamblea, no nos ha llevado a una situación de guerra popular de liberación, sino que, junto a la lucha del resto de los pueblos del Estado Español, nos ha conducido a las puertas de un proceso democrático burgués (...) El pueblo vasco no ha conseguido crear un ejército popular de liberación, pero su lucha junto a la de los pueblos vecinos, y los límites que el desarrollo económico impone la estructura dictatorial del Estado, impiden a la oligarquía continuar sosteniendo el sistema fascista".A las puertas de la transición democrática, ETAm plantea claramente que su acción armada ha servido de acelerador del proceso de descomposición del régimen franquista, y que ello, además, ha sido positivo. Aunque el objetivo contemplado en la V Asamblea, que era la creación de un "ejército popular de liberación" como fruto de "una situación de guerra popular de liberación" no se había conseguido. Tras apuntar los dos aspectos de la coyuntura en la que se encuentra, el problema residiría en cual tendría que ser el papel de la lucha armada, de la violencia, en el contexto de la nueva situación que se avecinaba: "(...) tampoco podemos jugarnos todas las cartas a la democracia (que de ningún modo puede considerarse el marco político donde los trabajadores vascos puedan ser libres) porque ello significa liquidar el único elemento verdaderamente inasimilable por la burguesía, la única garantía de conseguir nuestros objetivos finales: la lucha armada".El Agiri de 1974 contemplaba la necesidad de encuadrar a la masa social dispersa que quería apoyar la alternativa política de ETA. Pero, asimismo, remarcaba el papel de la lucha armada como "garantía de conseguir nuestros objetivos finales" ya que constituía "el único elemento verdaderamente inasimilable por la burguesía". La función de la lucha armada, pues, dentro de la nueva situación, poseía una doble perspectiva: combinarse con la acción política y de masas derivada de la efervescencia popular de aquellos años; y señalar el punto de no retorno de la lucha, en cuanto a la lucha armada como elemento no sujeto a la jurisdicción de ningún tipo de orden democrático "burgués". Por un lado, la acción política y social de los órganos encuadradores de la autodenominada "izquierda abertzale" debía acogerse a los beneficios de un régimen de libertades "burgués"; pero, por otro, la lucha armada constituiría la fuerza ejemplificadora de reserva que impediría que la dinámica general del movimiento fuese asimilada por los mecanismos de integración del nuevo orden.Por todo esto, está claro que para ETA (y para el conjunto del MLNV) –en contra de lo que de forma deliberadamente confusa pretende dar a entender Otegi cuando dice que "no había en la posición de ETA una estrategia de defensa numantina de la lucha armada" - la lucha armada es un elemento medular e irrenunciable, ya que sostiene una cuestión de principio: el principio de ruptura con el orden "burgués", con el orden de la democracia representativa. Aquí, una vez más, vemos traslucirse el nulo nacionalismo de ETA que se escuda en el planteamiento de un acuerdo con planteamientos formalmente nacionalistas para justificar la adaptación de la violencia a las nuevas circunstancias de un régimen democrático cuyo advenimiento, además, se atribuye como mérito propio. El MLNV y el nacionalismo vascoEste libro es notable por una serie de cuestiones que explicita Otegi. Si bien algunas de ellas han sido dichas en ocasiones diferentes, hay otras que merece la pena subrayar por su espíritu novedoso. En relación con el PNV, Otegi afirma que, "si tiene un modelo es diferente al nuestro. Legítimo, pero diferente al nuestro. Entonces, nosotros no podemos llegar a un acuerdo con el PNV ni en materia de proyecto final –cosoberanía versus independencia- ni en modelo social" (p. 198). Y lo repite: "cada cual tiene modelos diferentes para la construcción de este país en los social, en lo nacional y en lo institucional" (p. 200). Dice también que el MLNV se posiciona en contra de "los modelos de UPN y PNV en su apuesta por la partición territorial y falta de soberanía." Si bien eso es algo que quedaba claro por las praxis opuestas entre el nacionalismo vasco y el MLNV en lo referente a la opción institucional y sus visiones diferentes de lo que son los derechos humanos, resulta reconfortante que Otegi quiera quitarse la máscara de hijo pródigo e iguale a UPN y al PNV en lo que, para él, resulta lo fundamental: el posicionamiento de derecha, de representación de una determinada clase social en el ámbito de la CAV y de Navarra, de ambos partidos. Afirma de forma terminante que "la izquierda abertzale" "rompió con esta tradición etnicista y basada en criterios raciales (de Sabino Arana). Eso se rompió ya en el franquismo, cuando la izquierda abertzale se decantó por posiciones de izquierda, abiertamente incompatibles con criterios etnicistas" (p. 211). Resulta evidente que, entonces, la violencia de ETA nada tiene que ver con los criterios etnicistas atribuidos a Sabino Arana pero que, a pesar de todo, sigue siendo violencia. No quiero abundar más en este tema que, creo, queda bastante claro con la cita de Argala. Sólo señalar el que Otegi habla de la "violencia estructural" de los estados, ante la cual la violencia de ETA es una "violencia de respuesta" (p. 204), y dice que, además de en Euskadi, "eso es una evidencia en Palestina, en Irlanda, en El Salvador, en Colombia..." (p. 185), extendiendo el mapa de las preferencias ideológicas del MLNV y lavando la cara a la violencia de ETA en función de la constatación de una opresión global. Esta claro que el "modelo" del PNV está basado en la instauración del Gobierno Vasco, como primera institución vasca con vocación nacional, y en todo el capital simbólico y político derivado de la guerra del 36 y de la resistencia durante el franquismo y contra el nazismo (cosa que Otegi niega, pero que afirman testigos de la época, como Txillardegi). La valoración de Otegi, que es la del MLNV, respecto a la restauración del Gobierno Vasco y la consecución de un estatuto de autonomía es abiertamente negativa. Otegi niega el valor positivo del Concierto Económico (p. 146), de la existencia de una Policía Vasca (p. 144), de la existencia de una televisión pública vasca (p. 145) y ni siquiera entra a valorar Osakidetza, la enseñanza pública y la universidad en euskara derivada del Estatuto de Gernika. El "modelo" de Batasuna se basa, en cambio, en instituciones u organismos como el Foro Nacional de Debate (p. 129) o Udalbiltza (p. 74), que han sido creados por el propio MLNV y donde la representatividad de los partidos políticos queda desdibujada dentro de un marasmo de organismos sectoriales del MLNV. Es evidente la voluntad que muestra Otegi de negar legitimidad y capital simbólico a las instituciones verdaderas del país y de ensalzar sus propias construcciones, gobernadas por la burocracia del MLNV. Es por ello que parte de la insistencia de Batasuna y de Otegi en la cuestión de la territorialidad es una de las formas de, bajo el pretexto de un concepto jacobino como el de la "territorialidad", otorgar legitimidad a esas instituciones del MLNV creadas ad hoc en la conciencia de que deben sustituir a las otras. Es por ello que Otegi repite una y otra vez que la mayor virtualidad del acuerdo de Lizarra-Garazi es dar por muerto el Estatuto de Gernika. Pretende, así, construir su modelo sobre las ruinas de nuestro pueblo y de nuestro autogobierno. Cinismo y derechos humanosUno de los componentes fundamentales del discurso de Arnaldo Otegi es el uso metodológico del cinismo. Otegi, que se considera marxista (p. 222), es consciente de que su visión del mundo es diametralmente opuesta a la del resto del arco político, y eso se nota en la forma que tiene de valorar las cosas. Por ello algunas de sus afirmaciones pueden parecer al resto de los mortales que viven en Euskadi cuanto menos escandalosas. Pero son afirmaciones coherentes con una postura ideológica, con unos valores, o mejor dicho, con unos anti-valores, ya que los valores del MLNV, como los de cualquier grupo marxista revolucionario, se definen siempre en combate con los valores establecidos, en este caso con respecto a los valores de la democracia representativa tal como se entiende en Occidente. Cuando habla de la necesidad de "una auténtica revolución cultural, una revolución ética y de los valores (p. 229) y de "sustituir el paradigma neoliberal por el socialista" nos está afirmando la aplicación presente del MLNV de sus "valores", entre los cuales se cuentan la valoración positiva de la violencia de ETA, la estrategia contraria a las instituciones vascas, la consideración de los derechos colectivos con exclusión de los individuales, etc. Por no mencionar la connotación siniestra que tiene el uso del término "revolución cultural", cuyo original en China supuso una depuración y masacre que se llevó la vida de millones de personas.Reivindicando la excepcionalidad del MLNV respecto al resto de los grupos políticos actuantes en Euskadi, Arnaldo Otegi llega a decir que "todo el mundo sabe que los partidos se financian ilegalmente, salvo, curiosamente, la izquierda abertzale" (p. 148). Resulta paradójico que el cobro del "impuesto revolucionario" y la muy presente andanada de bombas y amenazas a empresarios y sus familiares sea considerado, por parte de Otegi, como "legal", ya que, seguramente, así entiende la labor que hace ETA extorsionando a tantos cientos e incluso miles de empresarios y profesionales diversos. Más allá de que la gestión de Batasuna en muchos pueblos ha seguido el patrón de la opacidad más absoluta, de uso del poder municipal para perjudicar y favorecer a determinadas personas, con cargos de candidaturas del movimiento encausados por casos de corrupción. Pero resulta claro que, en contra de lo que se llega a decir cuando se denuncian "actitudes mafiosas" por parte del MLNV, el objetivo fundamental del movimiento no es el dinero. Y, en ese sentido, la afirmación de Otegi no deja de ser razonable: cuando se dispone del poder sobre la vida y del bienestar de miles de personas, y se condiciona la vida política por medio de la combinación de medios políticos y militares, el dinero llega a ser algo secundario. Es la voluntad de consecución y ampliación este poder sobre las personas y las cosas de lo que se alimenta el espíritu del MLNV.Otra afirmación controvertida es la denuncia de acciones determinadas de la Ertzaintza en aplicación de la ley de partidos y en contra de manifestaciones de Batasuna. Otegi llega a decir lo siguiente: "Quiero imaginar que, si en este país se habilita alguna vez un proceso de resolución del conflicto, también habrá que poner encima de la mesa el tema de la Ertzaintza, sobre sus responsabilidades, sobre su vocación de futuro y sobre cómo se convierte de verdad en una policía democrática. De esa violencia también quiere hablar la izquierda abertzale" (p. 145). La omisión, por parte de Otegi, de que los ertzainas son objetivo de ETA y el asesinato por parte de este grupo armado de una decena de los mismos, así como los ertzainas gravemente heridos y mutilados por la acción de manifestaciones de simpatizantes del MLNV, y el acoso domiciliario y callejero al que se ve sometida la policía vasca, confirma su cinismo metodológico que pretende enturbiar el juicio moral mediante el sectarismo político.Finalmente, Otegi señala como un gran paso por parte de ETA el levantamiento de la amenaza de muerte contra cargos políticos y públicos del PSOE y del PP. Resulta sarcástico que tras los atentados islámicos del 11m –y la necesaria reconsideración del asesinato político tras esa fecha, que supone la irrupción, en el estado español, del terrorismo global- y tras los inmensos problemas operativos que muestra ETA en estos últimos años, se pretenda vender algo que corresponde al mero pragmatismo, nacido de la inconveniencia y de cierta medida de impotencia, como un gesto o un paso positivo, cuando ETA está haciendo de la necesidad virtud. Es necesario remarcar que el cinismo e inhumanidad que muestra Otegi es estricto producto de su ideología política, que no reconoce a las personas individuales como sujetos de derecho. A lo largo de su libro, Otegi habla innumerables veces del reconocimiento de "todos los derechos de los vascos y las vascas". Pero cada vez que se refiere a ello habla de estrictos derechos colectivos (derechos sociales, derecho de autodeterminación…) y no cita, en ninguna ocasión, la existencia de derechos individuales o derechos de la personas individuales. Es por ello que cuando dice que su objetivo es un modelo sociopolítico, un socialismo, centrado en "el hombre", Otegi habla en términos de una determinada "humanidad" (identificada en exclusiva, además, con su facción política y sus homologados internacionales) y no de seres humanos individuales, con todo lo que tiene de abstracción y, por tanto, de insensibilidad frente al dolor humano cuando este se da en el campo de lo que el considera es el enemigo. Lo peor es cuando esa insensibilidad se trata de vender como sensibilidad, como cuando Otegi habla del asesinato de Miguel Angel Blanco y afirma que "no se puede pensar que la izquierda abertzale es un islote. Es más, es especialmente sensible al sufrimiento porque vive el sufrimiento en primera persona (…) el conflicto se expresa a veces con esas consecuencias que alteran el ánimo de todo el mundo y el suyo [el del MLNV] en primer lugar" (p. 58). Ese doble lenguaje, de magnificar lo que se consideran agravios contra los propios (en el caso de las acciones de la Ertzaintza) y de usar eufemismos (y apuntarse el tanto de la sensibilidad) cuando se trata del dolor causado, mediante el asesinato, por los miembros del MLNV, es la imagen de marca de la degeneración moral de todo un movimiento, que ha normalizado este tipo de reacciones y de lenguaje. Que proceso de pazDigamos primero que el cambio que se da en Anoeta no es de planteamientos (que es remodelación de la Alternativa KAS y la Alternativa Democrática de ETA) sino de interlocutores: la propuesta la hace Batasuna, y no ETA. ETA no es ya la vanguardia que abre el camino a base de muertos. La iniciativa corresponde a Batasuna y ETA se constituye en el omnipresente elemento disuasorio. Pero los avances se tienen que dar en el terreno del juego estrictamente político. Otegi pone especial empeño en remarcar los aspectos metodológicos de la cuestión porque es en ese terreno donde se juegan esos avances. Y el principal objetivo de Otegi es negar la existencia de órganos de representatividad democrática en los distintos territorios vascos como motor de su propio modelo de construcción que con el Foro Nacional de Debate y Udabiltza ya posee dos embriones, alrededor de los cuales giran los organismos creados por el MLNV y que constituyen su anti-estado en marcha. Decía Marshall MacLuhan que la mejor manera de predecir el futuro es mirar al pasado. Tras el anuncio de "alto el fuego permanente" por parte de ETA, y en la conciencia de lo que ETA proclama como la antesala de "un proceso democrático en Euskal Herria", dos son los ejemplos que nos cita Otegi como modelos retrospectivos de lo que nos puede venir: la negociación de Argel y el Pacto de Lizarra. La interpretación que hace Otegi de estos dos hechos tiene la máxima importancia. Nos comunica algo de sus intenciones reales respecto a esta nueva etapa. Refiriéndose a las luces y las sombras de la negociación de Argel, y señalando "la gran conquista de Argel. El Estado español reconoce la interlocución de ETA y la legitima como agente político" (p. 28), Otegi afirma "que un proceso de negociación es un proceso de lucha de distinta manera. Que la lucha no se acaba al llegar a una mesa, sino que la propia negociación es la lucha política expresada de otra manera". Respecto a Lizarra-Garazi, y refiriéndose al PNV, dice Otegi que "intencionadamente o no, se pretendió vender que ETA necesitaba una pista de aterrizaje y que iban a hacer un teatrillo para darle una salida (...) Había continuas declaraciones sobre la pista de aterrizaje, a las que nos veíamos obligados a responder diciendo que, en realidad, era la pista despegue para la construcción de este país" (p. 74). La conclusión es que, en el caso de Lizarra-Garazi, "cometimos el error de dar al PNV excesivo poder de condicionar el propio proceso. Ese es un error que no volveremos a cometer" (p. 75). Estos datos extraídos de las lecciones que Otegi y por extensión Batasuna sacan de esas dos ocasiones sirven para extraer dos conclusiones: la negociación/negociaciones que se den en las mesas o foros que sean constituyen "un proceso de lucha de distinta manera", con lo cual el acuerdo constituye un factor secundario y de lo que se trata es seguir la lucha "de otra manera". La segunda conclusión es que no nos encontramos en un proceso que vaya a ser interpretado, desde el MLNV, como "una pista de aterrizaje" sino, muy al contrario, como "una pista de despegue". Y volvemos al planteamiento de Argala de 1974. El gran problema de ETA y sus organizaciones derivadas era, entonces, que la acción represiva se cebaba en los organismos políticos y sociales nacidos a partir de ETA. Era necesario para la organización, junto a la acción ilegal y clandestina, la existencia de unas organizaciones legales, dentro del marco de una democracia representativa en el estado español. Tras la ilegalización de Batasuna en el 2002, el MLNV tiene que reconstruir el esquema diseñado por Argala. La presencia de EHAK en el Parlamento Vasco marca un paso hacia delante; el próximo paso es la presencia en instituciones de base como son los ayuntamientos. Gracias al libro de Arnaldo Otegi, sabemos que estos movimientos, incluyendo el alto el fuego permanente de ETA, son fruto de una comunicación entre Batasuna y el PSOE de hace cinco años, una comunicación con "niveles blindados, que es algo importante. Hemos hablado en todas las ocasiones, pasara lo que pasara" (p. 131). Afirma también de que nos encontramos en una época, no "de gestos unilaterales, sino de gestos pactados" (p. 133). Es importante señalar las características de "blindaje" de interlocución, y de que los movimientos de los que somos testigos obedecerían, por lo general, a esa naturaleza de ser "gestos pactados" en el sentido de algo acordado de antemano pero no explicitado ningún documento.El problema reside en deducir cuando puede terminarse esta dinámica de blindaje y de gestos pactados, cual es el punto de ruptura posible. Primeramente, hay que señalar que Otegi nos plantea un proceso largo en el tiempo ("nos tomamos esto con la debida calma", p. 242, "será un proceso largo en el que habrá obstáculos y parones", p. 238, "un proceso de estas características va a ser un proceso largo", p. 234), en consonancia con la perspectiva de Guerra Popular Prolongada que es constitutiva de la ideología del MLNV. En segundo lugar, el propio Otegi señala que este proceso puede frustrarse (p. 243). También que "la izquierda abertzale está en bloque en esta apuesta" (p. 243). Finalmente, hace un planteamiento de lo que considera que son condiciones irrenunciables de este proceso, el planteamiento previo que todos deben aceptar de una forma u otra. "Las bases sólidas, los principios fundamentales, están resumidos en el Acuerdo Democrático de Bases. Ese acuerdo de garantías recíprocas tiene que recoger cuáles son los principios y los compromisos compartidos por todos durante el proceso, cuál es el objetivo de ese proceso y del acuerdo que queremos suscribir a futuro, cuál es la composición de la mesa y cuál es el método de la toma de decisiones, y cuál es la implicación internacional que necesita este proceso. Esas son las bases sólidas. Y se pueden resumir en que el proceso debe garantizar la participación efectiva del conjunto de ciudadanos del conjunto del país" (p. 239). Otegi mezcla diferentes géneros de lenguaje, donde se combinan aspectos metodológicos y condiciones que, de tapadillo, se plantean como irrenunciables, tales como "la implicación internacional" y "la participación efectiva del conjunto de ciudadanos del conjunto del país", entendida esta como participación de los ciudadanos de la CAV, de la Comunidad Navarra y de Euskadi Norte. Y sigue remachando "nosotros consideramos que los principios de ese acuerdo no tienen que ser alterados (…) El documento en sí no es un tótem para nosotros, pero sí los principios fundamentales para la solución democrática del conflicto que recoge el Acuerdo" (p. 240). Otegi rechaza cualquier solución que suponga "reformas estatutarias" (p. 135), y plantea que el PSOE "tiene que aceptar (…) que aquí hay un pueblo que tiene derecho a decidir".Cuando es interrogado Otegi acerca de la disposición del PSOE a llegar a un acuerdo de estas características, los argumentos que utiliza son de inferencia e interpretación: "El PSOE, el Gobierno español, está inmerso en una reforma del Estado que responde, por un lado, a sus contradicciones intrínsecas y, por otro, a la lucha de la izquierda abertzale en todos estos años. Estoy seguro de que cualquier gobernante sensato tiene que pensar que ya metidos en gastos… Lo lógico es que aproveche para solucionar este conflicto, que además le dará réditos si consigue la paz" (p. 134). Dado que nos encontramos con un largo proceso, donde ya se han dado gestos, pactados o no, (presencia de EHAK en el Parlamento Vasco, documento del parlamento español para negociar con ETA, alto el fuego permanente de ETA…) y donde, presumiblemente, estos seguirán produciéndose durante largo tiempo, es lícito preguntarse si este proceso puede romperse dado que tanto los presupuestos que explícitamente plantea el PSOE como los que ahora nos trae Otegi no parecen poder compatibilizarse en ningún momento. Esta no es una cuestión baladí, que se soluciona diciendo que cada una de las partes rebajará sus posiciones, ya que la política tanto en Euskadi como en España se encuentra en un momento de especial complicación que puede ser aprovechado por todos los aventadores de tempestades. ¿Se romperá la cuerda? ¿Cuándo podría ocurrir eso? Lo que está claro es que Otegi quiere dilatar el proceso en la medida de su conveniencia y tratará de recuperar el status de legalidad y la presencia en las instituciones para Batasuna. Según Otegi parece que aquí como en Lizarra-Garazi la kale borroka no entraría en los términos de tal alto el fuego ya que, refiriéndose a la misma, afirma que "hay que entender que cualquier tipo de proceso va a encontrarse con obstáculos por parte de los estados y que va a haber a veces respuestas de carácter popular" (p. 73). Por otro lado, hay indicios de que la recaudación del "impuesto revolucionario" se hará por medio de otros agentes y con otro tipo de amenazas. Como Irlanda, las estructuras de la violencia seguirán en pie en tanto va dilatándose el "proceso". El libro de Otegi nos ofrece un proceso interminable, sometido a la agenda política de Batasuna, con construcción de instituciones para sustituir a las presentes, con el objetivo de la "autodeterminación" como horizonte. Una "autodeterminación" evidentemente ficticia y táctica, ya que presupone, en el proyecto de Batasuna, la participación de la CAV, de Navarra y de Euskadi Norte en la misma. Y como conseguir tal logro, en las actuales circunstancias, es improbable, por mucho que Otegi pretenda sembrar expectativas y por mucho que haya nacionalistas inocentes que están dispuestos a gastar las suelas de sus zapatos siguiendo la estela de su iniciativa, tenemos ya visualizado el esquema de ruptura del proceso, en el mismo punto en el que ETA recomenzó la lucha armada en 1999.También es verdad que las circunstancias han forzado a ETA a plantear un alto el fuego permanente. Pese a que el MLNV no da muestras de renunciar a nada, ni siquiera a la lucha armada, nos encontramos ante la oportunidad de un periodo de tiempo en el cual la amenaza de muerte ha sido cancelada. Eso es algo positivo. La acción de los partidos democráticos y la actitud del pueblo vasco serán decisivas para que la perspectiva unilateral del MLNV no trate de romper el proceso a su conveniencia, tal como ocurrió en 1999. Esperemos que la experiencia pasada sirva para algo. Imanol Lizarralde Goiz Argi, Nº 38, abril de 2006

Oportunidad para despejar incógnitas

Resultaba artificial pretender encarar un pleno de política general en el Congreso de los Diputados sin abordar la cuestión más trascendental del actual momento y que marcará, para bien o para mal, el futuro de Euskal Herria y también del Estado español: el alto el fuego de ETA y el proceso de normalización democrática. Se había anunciado el intento de pasar de puntillas sobre este tema ­para no reabrir heridas entre el Gobierno y el PP­ pero Mariano Rajoy ya avisó ayer que lo introducirá en su discurso. Habrá que quedar a la espera de escuchar qué dice al respecto el presidente español en un marco más solemne que el BEC. Además, la vida política estará marcada estos días ­y es de esperar que no quede como un lastre mayor­ por la citación de ocho dirigentes abertzales a declarar en la Audiencia Nacional española. De todas estas cosas habló ayer, a modo de aperitivo, José Luis Rodríguez Zapatero en la radio pública catalana. Sobre la citación judicial, impulsada por la Fiscalía, que puede acabar con parte de la dirección de Batasuna y de su interlocución en la cárcel, el presidente del Gobierno español dijo que «esa acción de la Justicia puede tener un carácter coyuntural frente a un proceso de fin de la violencia». Resulta llamativo con qué alegría califican algunos que otros puedan ser encarcelados. Zapatero conoce perfectamente la gravedad de lo que los próximos días se dirime en torno a estas citaciones y su trasfondo político, y que eso no se resuelve con declaraciones manidas. El presidente también expuso el temario que su Gobierno llevará al diálogo con ETA: «el proceso para que deponga definitivamente las armas, para que se disuelva como organización y el futuro de sus integrantes». De nuevo nos encontramos ante una frase hecha para llenar titulares, pero que resulta vacía si no se especifica más su contenido, puesto que queda a expensas de qué pide ETA ­una organización política con más de cuarenta años de existencia­ para deponer las armas, para su eventual disolución y sobre el futuro de sus militantes; y, además, queda por saber también qué está dispuesto a ofrecer el Gobierno español. Y, sobre todo, todavía queda por conocer si Rodríguez Zapatero es consciente de que el conflicto político que tiene ante sí, y que cree manejar con precisión, trasciende a ETA y tiene su núcleo en el reconocimiento de que la ciudadanía vasca será quien libre y democráticamente decida su propio futuro. Hoy dispone de otra oportunidad para despejar incógnitas que llenan de incertidumbres el horizonte. - Gara, 30 de mayo de 2006