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Foro El Salvador

Este hombre no puede salir de rositas

Este hombre no puede salir de rositas


O sea que ETA ha sido muy mala, pero yo sigo siendo muy bueno, así que ahora hay que ponerse todos muy juntos, por supuesto detrás de mí, para declarar la guerra a ETA. Y ya. Esta autoexculpación adolescente ha sido la sustancia de la comparecencia de Zapatero: constatación perifrástica de que ha fracasado, atribución de la culpa –como de costumbre- al prójimo. ¿Y ya? No: ya no. No es suficiente. Para llevar adelante un proyecto descabellado, Zapatero ha sometido a una extrema violencia moral a todo el país durante tres años. Ese proyecto ha fracasado, como era previsible. Ahora Zapatero se tiene que marchar.

Atribulado e impuntual, Zapatero comparece para explicarnos lo que ya sabíamos al menos desde el pasado 30 de diciembre, cuando la bomba de Barajas: que ETA no va a renunciar a la violencia. La reacción del presidente ha sido insólita: volver al discurso de Estado del año 2002, cuando todos (algunos, es verdad, con lengua de serpiente) hacían piña para derrotar al terrorismo. ETA ha sido mala –ha venido a decirnos ZP-, pero España resistirá con las armas de la democracia y del Estado de derecho. Es decir que aquí no ha pasado nada. Pero qué jeta, presidente.

 

¿Crónica de un final anunciado? Bueno, sí, ahora todo el mundo se apunta al tópico de Gabo, pero el hecho es que el sobresalto ha sido unánime. Digámoslo así: cada vez más gente pensaba que esto pasaría, pero no por ello la noticia deja de impresionar. El viaje de Sarkozy había despertado algunas antenas; las casualidades, en política, siempre tienen un alcance limitado. Sobre todo cuando, como en este caso, la cooperación judicial y policial con Francia atraviesa por un momento poco brillante. Hace muchos días que las comandancias de la guardia civil en el País Vasco reciben denuncias de seguimientos, de coches con matrículas falsas, de presencias amenazantes. Desde hace semanas sabíamos que los contactos del Gobierno con ETA habían llegado a un punto muerto. Desde hace meses teníamos todos la certidumbre de que las cesiones del Gobierno tras el atentado de Barajas no iban a aplacar a ETA sino, al revés, a envalentonarla. Zapatero estaba caminando a toda velocidad contra un muro. Ya se ha estrellado. Fin de trayecto. Pero ahora la pregunta es otra. Ahora hay que preguntar por las responsabilidades políticas.

 

 

Conviene recapitular. Zapatero decidió cambiar la política antiterrorista del Estado para emprender un “proceso de paz” cuya resolución siempre fue dudosa, pero que a él iba a reportarle un beneficio político evidente. Con ese horizonte, Zapatero se puso a negociar con ETA sin exigirle que entregara antes las armas, rompió el pacto antiterrorista, hizo añicos el consenso institucional, criminalizó a las víctimas del terrorismo, forzó al Parlamento a entregarle un cheque en blanco para negociar con la banda, mostró a la oposición democrática como “enemigo de la paz”, desmanteló la proa de la lucha antiterrorista en la Audiencia Nacional, definió los asesinatos como “trágicos accidentes mortales”, hizo la vista gorda con la extorsión financiera y con el terrorismo callejero, negó la evidencia de que ETA se rearmaba, se tragó los dos asesinatos de Barajas, exoneró a notables dirigentes batasunos de pasar ante la Justicia, frustró acciones policiales contra el aparato de chantaje económico de ETA, cedió en casos tan escandalosos como el del etarra De Juana, concedió a Batasuna-ETA rango de interlocutor político, permitió que el mundo de ETA volviera a las instituciones de la mano de ANV y dejó crecer la ambigüedad sobre el futuro de Navarra. Todo eso y algunas cosas más ha sido el “proceso de paz”.

 

¿Balance?

 

 

El gran consenso nacional contra el terrorismo, que había sido materializado en ley, se ha roto. ¿Por qué? Porque para Zapatero era más importante “el proceso”. Y de eso la culpa la tiene Zapatero.

 

ETA, que estaba asfixiada, ahora está rearmada. ¿Por qué? Porque nadie le exigió que abandonara las armas para empezar a negociar. Y de eso la culpa la tiene Zapatero.

 

 

Todo el aparato de financiación del terrorismo, que estaba acogotado, ahora está reconstruido. ¿Por qué? Porque se le ha dejado hacerlo. Y de eso la culpa la tiene Zapatero.

 

La persecución judicial y policial contra ETA, que estaba siendo implacable, se encuentra ahora extremadamente debilitada. ¿Por qué? Por decisiones políticas muy concretas en el ámbito judicial, policial y penitenciario. Y de eso la culpa la tiene Zapatero.

 

 

La presencia institucional y política del mundo etarra, que había sido desmantelada, ya está de nuevo en pie. ¿Por qué? Porque el Fiscal General del Estado se lo ha permitido. Y de eso la culpa la tiene Zapatero.

 

La imagen exterior del terrorismo de ETA, que al fin había sido reducida a su verdadera dimensión, vuelve a ser la de unos admirables “rebeldes vascos”. ¿Por qué? Porque el proceso de paz ha otorgado a ETA una legitimidad política que no tenía. Y de eso la culpa la tiene Zapatero.

 

 

Las víctimas del terrorismo, que al fin habían sido reconocidas como referente moral y cívico, han sido desacreditadas y humilladas hasta extremos vergonzosos. ¿Por qué? Porque convenía al “proceso”. Y de eso la culpa la tiene Zapatero.

 

La imagen del Estado, de España, que era la de un país capaz de arrinconar y vencer a su peor enemigo, es ahora la de un mercachifle indigno dispuesto a vender a su madre. ¿Por qué? Por la política de cesiones ante ETA. Y de eso la culpa la tiene Zapatero.

 

 

Resumen: el peor enemigo de España ha sido fortalecido desde el Estado. Y de eso la culpa la tiene Zapatero.

 

Ahora Zapatero pide que le respaldemos. ¿Para hacer qué? No nos lo ha dicho. Pero incluso en el caso de que sus propuestas fueran enteramente razonables, no habría ni un solo motivo para otorgar la confianza ciudadana a alguien que en este lance no se ha limitado a comprometer su crédito personal y político (ese que ahora intenta salvar), sino que para sacar adelante su ambición ha dado armas al enemigo, ha debilitado a la Justicia, ha puesto en entredicho a las instituciones y ha dividido a la sociedad.

 

 

Zapatero no es un político que se ha equivocado. Es un jefe de Gobierno que ha demostrado una irresponsabilidad de magnitudes monstruosas. Por higiene nacional, Zapatero tiene que dimitir. Y como él no lo hará motu proprio, la oposición debe reclamárselo y –aún más importante- sus correligionarios deben exigírselo. Cada minuto que ese hombre siga en La Moncloa será un riesgo añadido para la seguridad nacional.

 

 

José Javier Esparza

El Manifiesto, 5 de junio de 2007

O ellos o la democracia

O ellos o la democracia

La ETA siempre despreció a los “gorrinos”, sintiéndose moralmente por encima de ellos –no sin algunas razones, pues más despreciable que el verdugo es el ayudante del verdugo–. Ahora la ETA reabre sus "frentes" después de una tregua tan falsa como la conciencia de Zapo. Zapo ha colaborado al máximo con los asesinos, demostrando a estos y al mundo lo mucho que puede conseguirse en España con la pistola, la bomba, la extorsión y el chantaje. Pero no ha sido suficiente, ha habido esas “pequeñas cosas”, “pequeñas divergencias de interés”, en apariencia nimias, pero que al final se convierten en montañas, como las que llevaron a liquidarse entre sí a comunistas y anarquistas en plena guerra civil.

Y sale Astarloa diciendo que el PSOE no tiene más remedio que rectificar su política antiterrorista. ¡Política antiterrorista! ¡Qué miseria! El compinchamiento turbio y al margen de la ley entre políticos profesionales, entre caciques, sean del PP o del PSOE. El engaño a los ciudadanos. Tan antiterrorista, señor Astarloa, como la política antiseparatista de ustedes, del PP de Rajoy. ¿Van a estar los políticos por encima de la ley?

A menudo se ha empleado el argumento, débil e hipócrita, de que no debe haber negociaciones con la ETA “porque la experiencia demuestra que no conducen a nada”. La indecencia de siempre. No puede haber negociaciones PORQUE SE TRATA DE UN GRUPO ASESINO, FUERA DE LA LEY Y AL QUE HAY QUE APLICAR LA LEY, SO PENA DE SOCAVAR EL ESTADO DE DERECHO Y RECONOCER EL ASESINATO COMO FORMA DE HACER POLÍTICA. Por esta razón, no por “la experiencia”. La vileza de las negociaciones, mantenidas año tras año a espaldas de la ley y de los ciudadanos por unos políticos miserables (la “solución política”, exigida desde el principio por el fascistoide grupo PRISA y por el no menos fascistoide PNV), ha sido una de las principales fuentes de fortaleza y esperanza para los terroristas.

La ETA ha encontrado siempre gran número de colaboradores. Pero ninguno tan amplio, eficaz y en cierto modo monstruoso como el Niñato Ilumineta que para nuestra vergüenza mangonea España. Él ha sacado al grupo asesino de la pésima situación en que lo había puesto Aznar, lo ha convertido en una verdadera potencia política. Comparado con esta inmensa fechoría, el GAL y la corrupción quedan como desmanes menores. Esa colaboración ha puesto al mismo Zapo fuera de la ley y contra ella, y solo debemos exigir que termine en la cárcel, él y su gobierno, junto con sus favorecidos pistoleros. O ellos o la democracia.

 

Libertad Digitial, blog

Pasado Presente de Pío Moa, 5 de junio de 2007

ZP aprovechará la ruptura de ETA

ZP aprovechará la ruptura de ETA

Ya ven ustedes que era verdad: ayer Puras desayunó con Zabaleta, tuvo una cena de madrugada con ANV y hoy todos nos desayunamos con ETA. ¿Novedades? Pocas o ninguna. ¿Consecuencias? Muchas y graves.

 

ETA dice que la tregua está rota. Si durante el "alto el fuego unilateral" han asesinado a tres personas, qué no estarán dispuestos a hacer ahora. Puede hacerlo, de hecho, porque ETA tiene ahora el dinero, los comandos, las armas y el optimismo que no tenía en 2004. Ocho años de Aznar, bien o mal, los aplastaron como a cucarachas. Tres años de zapaterismo han bastado para que sean de nuevo la banda terrorista más peligrosa de Europa. Sólo por eso el Gobierno debería dimitir.

 

No va a hacerlo. Es más, que nadie se haga ilusiones: esta noticia no cambia esencialmente nada en los proyectos ilustrados del jefe del Gobierno, y le pone ciertas cosas aún más fáciles. Veamos…

 

En política nacional, Zapatero se va a beneficiar de la indignación popular. Ha sido un año de cesiones tras dos de claudicaciones, y sin embargo el Gobierno pondrá de nuevo los ojos en blanco, hablará de sus esfuerzos por la "pazzzz" y tratará de quedar como la víctima inocente e incomprendida de todo esto. Será creído por muchos.

 

Respecto a las futuras víctimas, el aparato mediático del PSOE las echará en la cuenta de quienes rompieron la tregua, es decir los "extremistas equidistantes" PP y ANV, Dios nos ampare, y no reconocerá sus culpas esenciales. Además, curiosamente, los más amenazados no son ahora los socialistas sino, como siempre, militares y policías, miembros de UPN y del PP y, singular novedad, algunos del PNV. Los etarras llevan ya unas semanas advirtiendo a los del PNV de que "se libren de su presidente, Josu Jon Imaz, y de su portavoz, Iñigo Urkullu, para impulsar un PNV fuerte y unido que apueste por la resolución política del conflicto". Tomen nota en Sabin Etxea y, por qué no, en Génova.

 

Por último, la reaparición de los que "defenderán a Euskal Herria con las armas y en todos los frentes" no aclara para nada la situación de Navarra. Que nadie espere que Zapatero opte ahora, por esto, por la unidad nacional y antiterrorista. Es perfectamente capaz, con la coartada de esta ruptura, de pactar con NaBai, ahora más que antes. Al tiempo.

 

(Nota veterinaria: en efecto, De Juana no es un perro. Los perros no llevan pulsera, salvo quizás en Euskadi, y las raras veces que un perro mata veinticinco personas su destino es sólo uno. Lo digo para ilustración de sus inminentes émulos: no todos somos Zapatero)

 

Pascual Tamburri

El Semanal Digital, 5 de junio de 2007

Comunicado de la Asociación de Víctimas del Terrorismo en Navarra

Comunicado de la Asociación de Víctimas del Terrorismo en Navarra

Pamplona, a 4 de junio de 2007.- Ante la posibilidad de que Patxi Zabaleta acceda al Gobierno de Navarra, o a cuotas de poder en nuestras instituciones como consecuencia de pactos postelectorales, los miembros de la Asociación de Víctimas del Terrorismo en Navarra manifestamos que:

 

1º/ Zabaleta fundó, impulsó y coordinó Herri Batasuna, más tarde Batasuna, ilegalizada por ser ETA. Zabaleta y los suyos supusieron la justificación política de tiros y bombas.

 

2º/ Zabaleta no condena a quienes, para imponer su proyecto totalitario, han matado a más de ochocientos ciudadanos en toda España. Sólo en Navarra superan los cuarenta. Al abandonar Batasuna y fundar Aralar expuso un terrible argumento: matar ya no era útil. Es decir, hasta entonces le fue útil.

 

 

3º/ Zabaleta colabora en su despacho con Vicente Nazábal, asesino de un hombre indefenso en presencia de su hijo de trece años y que no da muestra de arrepentimiento, al contrario. También colabora con Gonzalo Boye, condenado por el secuestro de Emiliano Revilla. Tampoco muestra arrepentimiento y asesora legalmente a acusados por terrorismo.

 

 

4º/ La posibilidad de que esta persona pueda influir en la gobernación de Navarra repugna a la Memoria, Dignidad y Justicia de las víctimas del terrorismo, símbolo de la tenacidad cívica de la sociedad española.

 

 

Juan Pablo II no se equivocó en Iraq

Juan Pablo II no se equivocó en Iraq

 

La historia le está dando la razón a Juan Pablo II. Vuelven a la memoria aquellas palabras pronunciadas en marzo de 2003 poco antes de que comenzara la Guerra de Iraq: “viví la Segunda Guerra Mundial, gracias a Dios he sobrevivido. Por eso tengo el deber de recordar a todos los jóvenes, a todos los que no han tenido esa experiencia, tengo el deber de decir: ¡nunca más guerra!”. Fue él quien advirtió que sería un conflicto de consecuencias impredecibles.

 

No eran las suyas las razones ideológicas que argüían los pacifistas violentos de Occidente. Eran y son, por ejemplo, los cuatros cristianos que este lunes van a ser enterrados. Ayer domingo el padre Ragheed Ganni, párroco de la Iglesia caldea del Espíritu Santo en Mosul (Iraq) y sus tres subdiáconos han sido asesinados. Acababan de celebrar la misa y sus cuerpos permanecieron tendidos en la calle durante horas porque nadie se atrevía a acercarse a los cadáveres de los cuatro bautizados muertos por su fe.

 

Se produce el asesinato pocos días después de que el Gobierno de Iraq haya hecho público un comunicado en el que aseguraba que daba pleno apoyo a los cristianos frente a las amenazas terroristas. En realidad, lo ocurrido en Mosul es la punta del iceberg de una persecución que los obispos caldeos denunciaron a principios de mayo en Sharm-el-Sheikh. En lo único en lo que los suníes y los chiítas se ponen de acuerdo es en hacer la vida imposible a los cristianos que desde siempre han formado parte de la vida del país.

 

Alguna milicia de Bagdad quiere imponer el velo a las mujeres cristianas, los ataques y la apropiación de conventos son frecuentes, la discriminación llega hasta los mínimos detalles de la vida civil. La ONU ha denunciado que la violencia va “desde la intimidación hasta el asesinato”.

 

Una de las iglesias más antiguas corre el riesgo de desaparecer: desde que llegaron las tropas internacionales han sido más de 500.000 los cristianos que han abandonado Iraq. La guerra es y ha sido un desastre porque la libertad de la Iglesia, fuente de libertad para todos y criterio de juicio para discernir cualquier política, está más que en peligro.

 

F.C.

Páginas Digital, 4 de junio de 2007

FATAH AL-ISLAM: UNA NUEVA AMENAZA TERRORISTA EN EL LÍBANO

FATAH AL-ISLAM: UNA NUEVA AMENAZA TERRORISTA EN EL LÍBANO


Pocos días atrás el Líbano fue sacudido por un durísimo enfrentamiento entre fuerzas del Ejército de este país y cuadros terroristas pertenecientes a la organización criminal y terrorista Fatah Al-Islam, liderada por Shaker Abssi, dedicada durante los últimos tiempos a cometer delitos comunes como robos y extorsiones, más que acciones originadas en una lógica de orden político o religioso. El gobierno libanés había asimismo conectado a Fatah Al-Islam con el atentado contra un transporte de pasajeros en la localidad libanesa de Ain Alaq, que tuvo lugar el 13 de febrero del corriente año y en la que perdieron la vida tres personas.

 

Según algunas fuentes, los episodios de violencia surgieron cuando eran registradas por el Ejército una serie de casas, en operaciones de búsqueda de los responsables de varios robos que habían ocurrido poco tiempo atrás. Miembros de la organización terrorista, que se encontraban dentro de una de las propiedades requisadas, abrieron fuego contra los efectivos oficiales. Otras fuentes aclararon que el conflicto estalló cuando miembros de Fatah Al-Islam atacaron un puesto militar situado en la periferia del campo de refugiados palestinos de Nahr Al-Bared, que aloja aproximadamente a cuarenta mil personas, dentro del cual continúan resistiendo los cuadros de esa organización.

 

Si bien hacer referencia a las sospechas que existen en este momento no implica dar como ciertas las mismas hasta contar con elementos probatorios, lo cierto es que algunas fuentes gubernamentales libanesas denuncian que la conducción de Fatah Al-Islam o al menos algunos de sus miembros más conspicuos responden a los servicios de inteligencia sirios. Con referencia a este supuesto vínculo con Siria, debe destacarse que este país encarceló en 2003 durante tres años a Shaker Abssi, quien habría logrado escapar al Líbano, estableciéndose en el campo de refugiados actualmente sitiado. Cierto es que nadie puede certificar que tal huida no fue pactada con la inteligencia siria a cambio de futuros "servicios", pero tampoco es una hipótesis a descartar, según la experiencia de otros casos similares en casi todo el mundo.

 

Sugieren además tales fuentes que los recientes episodios detonaron en el marco de una sutil maniobra tendiente a desestabilizar el país ante las instancias que se avecinan en torno al asesinato del líder político sunnita y ex premier Rafiq Hariri, cometido en el 14 de febrero de 2005 mediante una explosión masiva al paso de su caravana por las calles de Beirut. Asesinato cuya investigación compromete a muy altas figuras de los Gobiernos de Siria y del Líbano de ese momento, de acuerdo al informe oficial de una comisión designada por la ONU.

 

Al momento de emitirse el presente análisis, se contaban por decenas los muertos y heridos en el campo de refugiados y aparentemente las fuerzas del Gobierno comandadas por el primer ministro Fuad Siniora se preparaban para lanzar un asalto final contra los miembros de Fatah Al-Islam, prometiendo contra ellos un severo castigo. El ejército del Líbano encuentra de hecho una limitación para ingresar con efectivos de su ejército al campo de refugiados palestinos -cuyos habitantes han sido tomados como rehenes y escudos humanos por los comandos de Fatah Al-Islam-, ya que un acuerdo vigente desde hace 38 años otorga una especie de extraterritorialidad a esos emplazamientos.

 

No obstante y mientras se desarrollan negociaciones secretas con la conducción de la organización palestina Al-Fatah y el mismo Mahmoud Abbas, presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), debe recordarse que la Resolución 1559/2004 de la ONU obliga a todas las milicias libanesas a desarmarse, lo cual da un marco legal al gobierno libanés para encarar las operaciones necesarias dentro del campo palestino. Ello, sin embargo, podría desatar levantamientos contra el gobierno en otros campamentos, agitados por intereses promovidos por otros actores locales y regionales interesados en la caída del primer ministro Fuad Siniora.

 

Fatah Al-Islam - Perfil de la organización terrorista

Fatah Al-Islam es una organización extremista perteneciente a la rama sunnita del Islam, surgida a partir de una escisión en noviembre pasado de Fatah al-Intifada, otra formación prosiria con bases en el Líbano, pero cuyo cuartel general se encuentra en Damasco.

 

El 17 de mayo de 2006 -o sea antes de la escisión entre ambas organizaciones extremistas- ya se habían registrado enfrentamientos entre el ejército libanés y cuadros de Fatah Al-Intifada, los que tuvieron lugar en el este del país. Ese mismo día, el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó la Resolución 1680, llamando a Siria a no continuar armando a las milicias en el Líbano ni interferir de alguna manera en sus asuntos internos, afirmando además que formalizar lazos con este país incluye alcanzar un acuerdo sobre fronteras firmes.

 

Fatah Al-Intifada fue fundada hace muchos años por el coronel Said Al-Muragha, alias Abu Musa, quien tuvo una notoria actuación décadas atrás como parte del "Frente de Rechazo" opuesto a cualquier tratativa con Israel y que se enfrentó desde una posición de extrema izquierda a la organización liderada por Yasser Arafat.

 

Líder

El líder de Fatah Al-Islam es un militante palestino de nombre Shaker Abssi, al cual se vincula con Abu Musab Al-Zarqawi, líder a su vez de la organización terrorista "Al-Qaeda de los Dos Ríos", que operó de manera sangrienta en Irak y se hizo notoria por sus atentados masivos contra civiles y la decapitación mediática de numerosos rehenes, hasta que muriera en este país como consecuencia de un ataque aéreo estadounidense (para más información ver: http://www.horaciocalderon.com/Articulos/Abu_Musab_Al-Zarqawi_Analisis_sobre_su_muerte.doc)

 

Cabe destacar que tanto Abu Musab Al-Zarqawi como Shaker Abssi fueron sentenciados en ausencia a la pena de muerte por una corte jordana, luego de ser encontrados culpables de haber asesinado en 2002 al diplomático estadounidense Lawrence Foley.

 

Filiación religiosa

Fatah Al-Islam está inspirado en la escuela de Abu Abdullah Mohammed Al-Bukhari, erudito musulmán que murió en 870, famoso por su recopilación y conocimientos sobre los hadices (aforismos) de Mahoma y que en su conjunto constituyen la Sunna (conjunto de esos aforismos y del comportamiento del profeta del Islam, fuente principal del derecho musulmán). Su obra más famosa es Al-Jami Al-Sahih, una colección de dichos aforismos, muy leída por vastos sectores dentro del Islam, pero que curiosamente se cuenta entre los libros de cabecera de dirigentes yihadistas en general y qaedistas en particular, más allá de las escuelas religiosas a las cuales pertenezcan.

 

Estructura

La estructura de la organización podría calificarse de atípica e incluso de asimétrica y estas características la convierten potencialmente en un grupo de gangsters cuyos servicios pueden ser rentados para una maniobra desestabilizadora u otro tipo de operaciones "cortadas" como por un sastre a la medida de quienes decidan rentarlos. No en vano Fatah Al-Islam es rechazada y sospechada por otras organizaciones palestinas, sean estas de raíz religiosa o secular.

 

Vinculación con Al-Qaeda

Shaker Abbsi ha negado toda relación de carácter operacional con Al-Qaeda Central (es decir la organización madre liderada por Osama Bin Laden) pero ha afirmado recientemente que comparte los principales objetivos de ese movimiento terrorista, algo que debe reconocerse sucede con una miríada de grupos similares a Fatah Al-Islam. Estos adhieren a los grandes objetivos estratégicos de Al-Qaeda, como la guerra contra Occidente, el derrocamiento de los gobiernos que consideran apóstatas de la fe musulmana y la fundación de un califato islamista, que pretende incluir a España y otros territorios otrora parte del conjunto de sus reinos, como lo ha reconocido reiteradamente el lugarteniente de Osama Bin Laden, Dr. Ayman Al-Zahuahiri. Sin embargo, actúan por imitación más que por lazos concretos.

 

En Líbano operan ya dos grupos más que simpatizan con Al-Qaeda: Jund Al-Sham y Asbat Al-Ansar, aunque no hay indicios que prueben de manera fehaciente una relación directa y funcional con el Estado Mayor de Osama Bin Laden o alguna de las nueve comisiones en que este se encuentra aparentemente dividido.

 

Efectivos

Si bien no pueden darse precisiones, sus cuadros duros no superarían los doscientos efectivos, algunos de los cuales son de países como Arabia Saudita y cuentan con una gran experiencia en combate, ganada en operaciones desarrolladas en Irak.

 

Financiamiento

El grupo se nutre financieramente con el producto de robos, extorsiones y otros delitos cometidos en el Líbano, aunque el armamento que posee actualmente es un indicador de apoyo financiero y/o militar de terceros países.

 

Cuartel General

El cuartel general se encuentra localizado en el sitiado campo de Nahr Al-Bared, donde resultaron muertos en los enfrentamientos algunos de sus cuadros más importantes. No obstante, debe tenerse en cuenta que pueden existir más células en otros campos de refugiados palestinos, debidamente preparados para encender otros focos de violencia.

 

Conclusiones

Aunque resulta prematuro predecir el desenlace de los enfrentamientos que mantienen en vilo al Líbano y a la comunidad internacional, es muy digna de destacar la firmeza del primer ministro Fuad Siniora, quien parece decidido a reinar sobre esta nueva amenaza terrorista.

 

Si bien el movimiento terrorista Hizballah ha declarado por intermedio de su líder, jeque Hassan Nasrallah, que el gobierno no debe ingresar a los campamentos de refugiados, debe hacerse notar que esta fuerza chiíta libanesa proiraní sería blanco futuro de cualquier fuerza afín a Al-Qaeda, habida cuenta de la histórica y creciente rivalidad entre las facciones más extremistas de ambas ramas del Islam.

 

Los últimos acontecimientos del día de la fecha, en que efectivos del ejército libanés fueron atacados por los terroristas atrincherados en el campo de Nahr Al-Bared, como así también las proclamas de su líder del día sábado 26 de mayo, que incluyen la promesa de no rendirse ante las fuerzas gubernamentales, permiten suponer que no existe demasiado margen de maniobra en materia de negociaciones, para alcanzar una solución política al conflicto en curso.

 

Horacio CALDERÓN

http://bitacorapi.blogia.com, 2 de junio de 2007

La yihad terrorista

La yihad terrorista

(Del libro La yihad terrorista, de Luis De la Corte Ibáñez y Javier Jordán. Editorial Síntesis. Madrid, 2007)

Dos autores prolíficos nos regalan con una obra conjunta necesaria y esclarecedora. Ambos comienzan su didáctico recorrido por los orígenes, el contenido y los escenarios del yihadismo internacional afirmando en la Introducción algo que aún muchos, tanto en España como en el resto de Europa, se niegan a reconocer: “estamos en guerra”. Quienes asignan rápidamente esta frase al Presidente estadounidense olvidan algo que es esencial, a saber: la firme voluntad de los yihadistas salafistas de actuar en un campo de batalla universal hasta alcanzar la victoria sobre sus enemigos. Entre estos figuran no sólo “cruzados y sionistas” - léase europeos de cualquier Estado, sean apaciguadores o no, estadounidenses y canadienses, australianos e israelíes, entre otros - sino también buena parte del orbe islámico: en concreto todos aquellos, gobernantes o no, que no comparten esa perversión del Islam que es la ideología yihadista salafista.

La obra se añade pues a otros esfuerzos anteriores por parte de los Profesores De la Corte Ibáñéz y Jordán de dar a conocer una realidad que todo ciudadano está hoy y seguirá estando en el futuro obligado a asumir y, cada uno en la medida de sus posibilidades, a combatir. Como ya ocurriera anteriormente con respecto a ideologías como el nazismo o el comunismo, cuando muchos se negaban a aceptar su carácter expansionista, opresivo y destructivo, ahora ocurre lo mismo con respecto al yihadismo salafista, y ello a pesar de que sus ideólogos y principales dirigentes no engañan a nadie sino que procuran cumplir lo que prometen. Por ello es de agradecer la aparición de esta obra, como también lo es la trayectoria de sus autores que aúnan su perfil académico, y por tanto didáctico y muy pedagógico, con su actividad constante como ponentes de seminarios y como investigadores en proyectos donde convergen con funcionarios del Estado, con periodistas y con colegas extranjeros que da el necesario efecto multiplicador a sus reflexiones.

A quien desee ahondar en el complejo mundo de la elaboración ideológica yihadista salafista, de sus redes de proselitismo, de sus escenarios de actuación y, esto es también muy importante, de los instrumentos con que se han venido dotando hasta la fecha los Estados para combatirla, la obra “La yihad terrorista” es el instrumento. Lo primero que hacen los autores es romper los cuatro tópicos que aún permiten a algunos explicarse rápida y racionalmente los arcanos del terrorismo yihadista salafista. Como los autores demuestran sobradamente no es ni la pobreza ni la miseria la causa principal del surgimiento de esta modalidad terrorista. Además, la tesis del choque de civilizaciones simplifica las cosas en exceso, y no sirve para explicar la obsesiva fijación de los yihadistas por castigar a aquellos que consideran malos musulmanes y que se refleja en las múltiples víctimas musulmanas producidas cotidianamente. En tercer lugar, quienes explican este terrorismo como una reacción al autoritarismo de muchos regímenes árabo-musulmanes olvidan que los terroristas yihadistas no pretenden en absoluto dar paso con su lucha a un mundo caracterizado por las libertades. Y, finalmente, quienes creen, y son muchos entre los árabo-musulmanes pero también entre los occidentales, que los agravios históricos enumerados por el mundo musulmán son la causa última de un resentimiento que lleva, de forma lógica y comprensible, al terrorismo, no han abandonado la condescendencia de los antiguos colonizadores quienes consideraban que sólo los occidentales eran lo bastante adultos como para ser moralmente responsables de sus actos.

Tras aclarar las ideas desbrozando el camino para una mejor comprensión del objeto de estudio el libro acomete la estimulante tarea de sumergirnos en la forma de reflexionar de los yihadistas salafistas, recorriendo suras y aleyas del Corán, acompañando al Profeta Mahoma a través de algunos hadices, rememorando cómo Saladino arrebató Jerusalén a los cruzados, situando a ideólogos muy lejanos en el tiempo como Ibn Taymiyya (siglos XIII y XIV de la era cristiana) o a otros más próximos como Dan Fodio (siglos XVIII y XIX), el primero entre Siria y Egipto y el segundo en el norte de Nigeria, y todo ello en un recorrido que no pierde en ningún momento la erudición y ello a pesar de su amenidad e incluso brevedad. Es otra forma de recomponer las piezas del rompecabezas del mundo y de la Historia, la que utilizan hábilmente Osama Bin Laden o Ayman Al Zawahiri en sus famosos vídeos, fácil de desmontar por cualquier historiador avezado o por cualquier ciudadano bien informado pero que, dramáticamente, es la exitosa fórmula para seguir engañando a quienes aún reflexionan sin conocer las “cuatro reglas” explicadas al principio del libro.

Una vez se han explicado otros conceptos que han sido y son importantes para la elaboración ideológica del yihadismo actual - y que pasan también por el wahabismo, por el reformismo musulmán de la Salafiyya o por la creación de los Hermanos Musulmanes y sus efectos más inmediatos - la obra nos lleva a recorrer la riquísima lista de nombres de grupos yihadistas y sus escenarios de actuación, para desembocar en la creación y el perfeccionamiento progresivo de la red de redes, Al Qaida. Siendo esta la parte del libro sobre la que más se ha escrito, sobre todo tras los macroatentados del 11-S, la capacidad de sistematización de los autores hace que siempre podamos aprender algo nuevo y, en especial, que ordenemos bien las fases de la ofensiva de Al Qaida y su avance inexorable hacia la globalización de su lucha que hace de todos nosotros sus objetivos potenciales. La inmersión de los autores en los perfiles de las organizaciones yihadistas y en sus tácticas (Capítulo 6) y en las respuestas dadas al yihadismo (Capítulo 8), con un inquietante intermedio que recoge (Capítulo 7) la mejor radiografía del yihadismo en España con los intentos felizmente abortados de atentados (páginas 261 y 262), demuestra que estos conocen bien el mundo del que hablan y que frecuentan a quienes día a día, siempre con escasos medios materiales y humanos pero con un gran espíritu de sacrificio, trabajan para protegernos a todos de la amenaza. Finalmente, su afán por abrir los ojos del lector y de atraer su compromiso hacia una cuestión que nos afecta a todos, lleva a los autores a enumerar tres cuestiones con respecto a las cuales los ciudadanos comprometidos tenemos que ser muy exigentes: la primera, exigir a los salafistas, porque los hay que no son violentos y hay que leer el libro para entenderlo, un compromiso claro con los valores básicos recogidos en nuestra Constitución; la segunda, que nuestras autoridades y los representantes de nuestra sociedad civil sean exigentes a la hora de elegir sus interlocutores entre los salafistas y de conseguir que en estos anide un sentimiento de pertenencia a una sociedad a la que hay que liberar de prejuicios y simplificaciones hacia el Islam; y, finalmente, que frente a una comunidad como es la musulmana que profesa con intensidad su religión, no haya una sociedad, la española, fragmentada y despojada de valores.

 

Por Carlos Echeverría Jesús (Madrid, 1963). Profesor de Relaciones Internacionales de la UNED y responsable de la Sección Observatorio del Islam de la revista mensual War Heat Internacional. Ha trabajado en diversas organizaciones internacionales (UEO, UE y OTAN) y entre 2003 y 2004 fue Coordinador en España del Proyecto "Undestanding Terrorism" financiado por el Departamento de Defensa de los EEUU a través del Institute for Defense Analysis (IDA). Como Analista del Grupo asume la dirección del área de Terrorismo Yihadista Salafista.

 

Grupo de Estudios Estratégicos

Reseñas nº 90 | 4 de Junio de 2007

 

 

¿Olvida Sanz el apoyo a las víctimas fuera del período electoral? Ningún miembro de UPN en el homenaje a dos policías asesinados por ETA en Sangüesa (Navarra)

¿Olvida Sanz el apoyo a las víctimas fuera del período electoral? Ningún miembro de UPN en el homenaje a dos policías asesinados por ETA en Sangüesa (Navarra)


Ningún miembro de UPN-CDN, Gobierno todavía en funciones de Navarra, acudió el pasado miércoles al homenaje a los dos policías nacionales asesinados hace cuatro años por ETA en Sangüesa (Navarra). El gobierno conservador de Navarra –la marca del PP en la comunidad foral-, que ha hecho de la lucha contra el terrorismo y el apoyo a las víctimas de los etarras gran parte de su campaña para las elecciones municipales y forales, parece olvidarse, por tanto, de las víctimas una vez terminado el período electoral.

 

Abierta la vía para un Gobierno navarro socialistas-IU-Nafarroa Bai Según podía leerse en un muy crítico editorial del progresista Diario de Noticias de Navarra, ningún miembro del todavía ejecutivo foral en funciones estuvo presente el pasado miércoles, 30 de mayo, en el homenaje realizado a los policías nacionales Bonifacio Martín y Julián Embid, que fueron asesinados en Sangüesa por ETA hace ahora cuatro años.

 

Este hecho supone una incómoda evidencia para el que puede dejar de ser el presidente de Navarra, Miguel Sanz, líder de la marca del PP para esta comunidad, que, hasta la fecha de las elecciones, había patrimonializado el dolor y sufrimiento de las víctimas para conseguir réditos electorales. Que la ausencia de UPN en este homenaje suceda en una época durante la cual ya no pueden sumarse más sufragios queda como una mancha más en el expediente del todavía presidente foral en funciones.

 

ELPLURAL.COM, 03/06/2007