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Foro El Salvador

Sobre el cierre de la Iglesia roja de Vallecas. La política no tiene derecho a convertirse en una liturgia representada por políticos-sacerdotes como Bono y Zerolo.

Sobre el cierre de la Iglesia roja de Vallecas. La política no tiene derecho a convertirse en una liturgia representada por políticos-sacerdotes como Bono y Zerolo.

Se ha montado una gran polvareda por la supuesta decisión del Arzobispado de Madrid de cerrar la parroquia de San Carlos Borromeo. Así las cosas, conviene pasarse por la página web que tiene la parroquia y leer la nota de prensa del arzobispado de Madrid, (http://www.sancarlosborromeo.org ), donde se recuerda que la parroquia no estaba autorizada a dar servicio religioso a los fieles desde el año 1985, hace ya 22 años, y se había orientado cada vez más a la atención y servicio de los marginados, en especial a los drogadictos de la zona, que son muchos.

Toda esta labor es muy necesaria, y el Consejo Presbiteral, un órgano elegido por los sacerdotes de la diócesis de Madrid, ha acordado por unanimidad transferir las actividades de atención a los marginados a Caritas Madrid. En ningún momento, sigue diciendo el comunicado, se expulsa a los curas de la parroquia: simplemente se les pide que sigan asumiendo las tareas de educación y atención social que se venían prestando en ese lugar, bajo las órdenes de Cáritas.

Resumiendo: que a partir de ahora manda Caritas, y ellos seguirán ejerciendo las funciones, pero impiden de facto que celebren actos religiosos con liturgias creadas por ellos mismos: sin altar, sin confesionarios, ni vírgenes, sin lecturas del Antiguo Testamento y con lecturas del Corán.

 

Todo el mundo comprende y apoya, incluido el Consejo Presbiteral, la buena labor de Enrique de Castro con esos marginados, especialmente los drogadictos. Muchos de los que aplauden al Arzobispado de Madrid, saldrían en procesión parcantera si les montaran un centro de acogida del Proyecto Hombre, tal y como desgraciadamente ha pasado en Alicante, despreciando el mandato evangélico fundamental. Pero la cuestión a debatir en este caso, es si es lícito dar atención religiosa “católica” sin respetar las “formas litúrgicas” de los rituales de la Iglesia Católica.

 

Para juzgar si la cuestión de las formas litúrgicas es una cuestión discutible o menor, es necesario tratar de comprender que son las normas litúrgicas de cualquier religión. En todas las civilizaciones ha habido una comunicación con lo trascendente, con los dioses, etc. Miles de millones de personas son creyentes en una u otra religión, y aceptan sus ritos de culto como formas de comunicación con lo divino.

Si siempre ha existido una comunicación trascendente del hombre a lo divino en todas las culturas, no es tan absurdo pensar que las distintas culturas hayan creído que Dios o lo divino se revelara de alguna forma. Esa es la esencia de la religión: la revelación de lo trascendente al hombre a través de unas formas concretas, de unos ritos muy determinados. Lo divino, Dios, los dioses, quieren ser adorados e iluminar la vida de los hombres a través de esos ritos cultuales, esas formas, que son sagradas y que no pueden ser transgredidas en su esencia.

 

En el caso de la religión católica, el culto de la misa, que es el centro de la liturgia católica, se basa en los ritos de la Pascua judía, que se celebraba con pan sin levadura, y un cordero pascual, sin mancha, sin sangre, al que no se le rompían los huesos (símbolo del mismo Jesucristo).

Los creyentes que asisten a la misa católica, saben que ningún símbolo litúrgico es casual, puesto que son manifestaciones de lo divino transmitidas de generación en generación durante 2000 años. Si toda la forma litúrgica está sujeta a discusión, se transforma en un juego meramente humano, y lo sagrado desaparece.

La religión trata de revelación, de acogida de un mensaje de Dios. Una religión inventada y adaptada a base de golpes de asamblea plebiscitaria, desaparece, y se transforma en política. La política, puede dar a los seres humanos el mayor poder que existe, pues es la suma de poderes individuales mediante el consenso, pero, no puede colmar el deseo de lo sagrado, que es una sed de unidad del ser humano que se siente disgregado dentro de él mismo, de los demás y de Dios.

La política, además, también ha sido pasto de las llamas del mal absoluto, no es el lugar donde el cielo de la utopía se cumple, como ha demostrado el siglo XX.

La política no tiene derecho a convertirse en una liturgia representada por políticos-sacerdotes como Bono y Zerolo, transformar la religión en una asamblea política sin noticias de Dios, cuya ausencia se suple con la camaradería de los camaradas del Partido, que corre el peligro de divinizarse y transformarse en el Partido Único, capaz de salvarnos del mal, porque es el único capaz de ejecutar y conseguir las mas excelsas aspiraciones humanas.

 

El cura Enrique de Castro, es una persona entregada al servicio de los más miserables. Creo que el Consejo Presbiteral ha demostrado con hechos que le respetan y quieren contar con él así como con otros que ayudan en esa labor. Pero su insistencia en celebrar una liturgia propia, que rechaza la doctrina recogida en el Catecismo de la Iglesia Católica, refleja que desea otra Iglesia "nueva", que identifica una visión de la religión como acción política, porque cree que la acción política es la única capaz de transformar el mundo, mientras que los ritos y liturgias religiosos, son en el fondo, símbolos históricos vacíos, recuerdos de la figura de un Jesús de Nazaret que no tiene fuerza real.

 

Sin embargo, para los creyentes de cualquier religión, la liturgia, en su forma y ritos, muestra un tú concreto y sagrado que indica el camino en nuestra existencia, donde el culto es la forma de adorar a Dios, porque está revelada por Él. La liturgia es la irrupción del mundo divino en nuestro mundo. Por eso, las formas importan mucho.

Se adora a Dios, se le ama de una determinada forma, en la que resuena la tradición entregada y revelada por y a los creyentes a lo largo de los siglos. Lo que no puede permitir ninguna institución religiosa, ninguna religión, es que haya gente que se dedique a crear una liturgia, unos actos de culto que van en contra de sus tradiciones básicas.

Y a pesar de ir en contra de una liturgia milenaria, no se les ha expulsado de la parroquia ni de la Iglesia, sino que se les permite seguir ayudando a los marginados. ¿Donde está el fascismo y la fuerza opresora de la Iglesia en este caso?

Claudio Martínez Mockel

Forum Libertas, 6 de junio de 2007

Eroski se hace con Caprabo. Ahora ya es un grupo de 58.000 empleados… que jamás ha sufrido la extorsión de ETA

Eroski se hace con Caprabo. Ahora ya es un grupo de 58.000 empleados… que jamás ha sufrido la extorsión de ETA


El mismo día en el que el presidente ZP afirmaba que se va a emplear con toda firmeza en la lucha contra ETA, se conocía que Eroski, de la cooperativa Mondragón se hacía con Caprabo, con lo que se hacía con un grupo de 58.000 empelados. Al sector más nacionalista de la Generalitat le ha gustado mucho la operación.

 

Eroski es un grupo muy querido por el nacionalismo vasco, integrado en el mismo consorcio por Mondragón, la Caja Laboral, Fagor, etc. Nunca, en toda su historia, a pesar de estar ubicada su central en la zona más conflictiva del País Vasco, ha sufrido la extorsión de ETA ni ningún atentado.

 

Hispanidad, 6 de junio de 2007

ETA no cambia

ETA no cambia


La noticia con la que hemos desayunado los españoles este martes, 5 de junio, ha llenado de tristeza y preocupación a muchas familias, especialmente del País Vasco: ETA ha roto la tregua. Para mí y para los que conocen a ETA ha sido una falsa tregua, ya que la tregua ha sido el gran engaño etarra, aprovechado para rearmarse y para hacerse más fuerte. Todo con el fin de conseguir su gran objetivo: la independencia de Euskadi.

 

La gran preocupación y miedo, si somos sinceros y auténticos, afectan, sobre todo, a las familias de los no nacionalistas del País Vasco, a las familias de los concejales de partidos no nacionalistas, a los jueces que no se doblegan a los terroristas, a los profesores, como Gotzone Mora y otros muchos, que condenan clara y explícitamente los métodos terroristas de ETA y de sus adláteres, a los periodistas independientes, a algunos curas, muy pocos por desgracia, por condenar a ETA y su entorno.

 

La preocupación afecta, probablemente mucho menos, al resto de España incluida también cataluña a partir de ahora ya que, durante algún tiempo, Cataluña estuvo fuera del alcance de posibles atentados de ETA. Esta decisión de ETA con respecto a Cataluña, negociada con políticos catalanes y con políticos del Gobierno central, fue una auténtica vergüenza para toda persona democrática y honesta, menos para algunos políticos españoles. ¡Qué vergüenza de democracia la española!

 

¿Qué podemos decir de las últimas elecciones, las del 27-M? Podemos decir sin miedo a equivocarnos que las elecciones en el País Vasco no han sido democráticas porque ETA ha impuesto un régimen de terror. No se han dado las condiciones básicas para unas elecciones democráticas.

 

Hace quince días publiqué en La Razón un artículo titulado: “S. O. S. desde El País Vasco”. Actualmente ese S. O. S. adquiere una máxima actualidad por la amenaza de ETA. Ni el clamor popular de cerca de un millón de españoles en las calles de Madrid pidiendo al Presidente de España que no negocie con los terroristas sirvió para nada. Y que conste, que la soberanía, en pura democracia, está mucho más en ese pueblo que se manifiesta que en la actitud sorda del Presidente ante el clamor popular. Y en los países democráticos, cuando un Presidente de Gobierno ignora en temas tan importantes como el terrorismo al partido de la oposición que representa a más del 40% de la población española, ignora y no tiene en cuenta a las víctimas del terrorismo en su política antiterrorista y olvida e ignora el Pacto por las Libertades y Contra el Terrorismo, aprobado por los dos grandes partidos españoles que ha sido el arma más eficaz en la lucha antiterrorista. El Gobierno, por tanto, tiene que tomar una solución ante el gran fracaso de su política. La solución no es otra que su dimisión.

 

Ahora, después del fracaso de la negociación con ETA, el Gobierno de Rodríguez Zapatero es responsable de la situación actual. Y la situación actual es la siguiente: Tras la ruptura de la tregua de ETA, los terroristas tienen mucha más “pegada” que hace cuatro años, cuando estaban expulsados de las instituciones, sin dinero, sin armas y prácticamente asfixiados. En cambio ahora, de la mano del Gobierno de Rodríguez Zapatero vuelven a estar en las instituciones municipales, y serán más fuertes que nunca, porque con nuestro dinero, con nuestros impuestos – me dan ganas de no pagar más impuestos – chantajearán, extorsionarán, comprarán armas y matarán.

 

La reacción del Presidente a la noticia de ETA en su breve alocución no ha traído tranquilidad a la población española por su total falta de claridad y de ideas. Ha sido la de un “noqueado”, como la del 30 de diciembre tras el atentado en la T-4 de Barajas. Para más confusión ha dicho que el futuro de los vascos estará en la voluntad de los vascos, no en la imposición de ETA, dentro de la Ley y del Orden. Es la esencia del proyecto de Ibarreche para conseguir la independencia. ¿Será la última imposición de ETA?

 

Jaime Larrínaga, Presidente del Foro El Salvador

Análisis Digital, 6 de junio de 2007

¡Es el mal, Zapatero, hace falta realismo!

¡Es el mal, Zapatero, hace falta realismo!


La imagen del mal para los españoles con más de diez años es la de un cuerpo tendido en el suelo, rodeado de un charco de sangre y tapado por una sábana. Primo Levi, recordando a las víctimas del totalitarismo, afirmaba que “si pudiese encerrar todo el mal de nuestro tiempo en una imagen escogería la de un hombre demacrado, en cuya cara y en cuyos ojos no puede leerse ni una huella de pensamiento”.

 

Para nosotros las escenas del gulag y de los campos de concentración quedan lejos. Pero las fotos de las víctimas de ETA están muy cerca, como la presencia de la una iniquidad misteriosa, como la llaga de una dignidad cotidianamente negada que la memoria de mil muertos reabre una vez y otra. Y es el golpe de ese mal concreto que te llena el alma de una humillación prolongada y seca el que volvemos a temer desde que ETA ha anunciado la ruptura de la tregua.

 

Podríamos tener el consuelo, frente a esa amenaza, de correr en apoyo de nuestro Gobierno, de formar un bloque compacto –como el que dominó la vida pública a finales de los 90- para sufrir juntos mientras se producen las nuevas dentelladas del terror y para afrontarlas con mucha paciencia, mucha policía y mucha voluntad de aislar a los violentos. Pero no es posible. Zapatero se ha equivocado, puso en marcha un proceso de negociación en el que los terroristas le pidieron lo que no podía conceder; se volvió a equivocar al reabrir el diálogo a pesar del atentado de la T4 y ha continuando errando al dar a De Juana lo que pedía y al dejar a los proetarras volver a las instituciones.

 

Los terroristas se la han jugado y le han roto la tregua cuando más le podía doler: antes de unas generales. Si hubiese rectificado se habría podido recomenzar. Pero lo ha hecho imposible. Tras el comunicado de ETA repite, en buena medida, la reacción que tuvo tras el atentado de la T4. Vuelve a hablar de paz, vuelve a dejar abierta la puerta a un posible diálogo. Zapatero este martes se ha “entretenido” en su declaración en Moncloa en buscar la comprensión para su fracaso: “sé que la mayoría de los ciudadanos vascos conoce la autenticidad del esfuerzo que el Gobierno ha realizado y quiero reafirmar que mi mayor esperanza radica en la profunda voluntad de la sociedad vasca y de la sociedad española de vivir en paz”.

 

La voluntad, protagonista de su mensaje. Después de hacer un guiño al posible derecho de autodeterminación -“el futuro de los vascos depende y dependerá de ellos mismos”- vuelve a los verbos volitivos: “me esforzaré (...), me empeñaré en que la paz se alcance cuanto antes”. Es un voluntarismo con raíces en ese nihilismo que Jesús Trillo en su libro La ideología invisible llama nihilismo constructivista: “para el hombre actual, la realidad surge de la voluntad planteada desde el vacío, no hay realidad preexistente (...). Desaparecida la razón, queda la voluntad”. Lo explica con otras palabras Sánchez Meca en El nihilismo: “El ser, en lugar de subsistir de manera autónoma, independiente y propia, se somete como objeto al poder del sujeto”. En realidad es una ficción porque eso que Trillo y Sánchez Meca denominan la realidad o el ser no aceptan ser sometidos fácilmente al poder y, al final, acaban imponiendo su lógica.

 

Zapatero ha conseguido con bastante éxito que ciertos aspectos de “la realidad blanda” –la opinión pública- se plieguen a su voluntad. Prueba de ello es la falta de castigo en las elecciones municipales y autonómicas. Hay ocasiones en las que el voluntarismo que convierte “toda necesidad en derecho” (Eva Perón) parece tener éxito, sobre todo a corto plazo. Pero no todo es tan fácilmente maleable. No es lo mismo dinamitar el orden constitucional impulsando reformas demenciales de los estatutos de autonomía, cambiar de cabo a rabo el sistema educativo para programar a ciudadanos acríticos o inventarse un matrimonio homosexual, que doblegar la libertad de los miembros de una banda terrorista que han optado por hacer el mal para conseguir sus fines. En los primeros casos los efectos nocivos del voluntarismo tardarán en aparecer; en el segundo, ya están aquí.

 

Lo de ETA es el mal, José Luis, el mal que existe. Frente a él cualquier ejercicio de voluntarismo es contraproducente. Políticamente, el mal requiere de mucho realismo: soluciones sencillas y decididas como las se aplicaban en la época de Mayor Oreja. Socialmente, el terrorismo exige una respuesta que se sacuda el pacifismo fofo que sueña con una España sin dolor y en la que la violencia se puede superar con buena gestión o con buenas ideas. Vamos a seguir sufriendo y mucho. Vamos a necesitar razones para vivir con ese sufrimiento. Esas razones no pueden ser principios o valores abstractos. Como nos testimonian muchos concejales del PP y del PSOE del País Vasco, hay que poner a prueba las diferentes tradiciones existenciales que permanecen vivas en nuestro país (católica, socialista, liberal, judía, etc). No sólo para resistir, sino para conseguir dar una respuesta positiva en favor de la libertad. Para todo ello es necesario reconocer con realismo (ésa es la gran palabra) que el mal también está dentro de nosotros y que para vencerlo es necesaria una humilde búsqueda, socialmente creativa, del bien y la verdad.

 

Fernando de Haro

Páginas Digital, 6 de junio de 2007

'El nihilismo', de Franco Volpi

'El nihilismo', de Franco Volpi

Por Alfonso Carlos Amaritriain

 

Antes de Turgeniev, el nihilismo circulaba por el romanticismo... pero Nietzsche lo explicó: que los valores se desvalorizaron.

 

Franco Volpi es actualmente profesor de Filosofía en la Universidad de Papua aunque ha ejercido como docente en Universidades de todo el Mundo.

 

Su aproximación al nihilismo deviene del estudio de las obras de Heidegger y Nietzsche que serán dos de los autores en los que se centrará el libro.

 

Pero no piense el lector que se va a encontrar un aburrido texto de filosofía. De hecho, su actualidad es inusitada: el nihilismo será el drama del siglo XXI, pues esta corriente –si es que podemos llamarla así- ha empezado a penetrar en todos los ámbitos de la realidad de nuestra civilización. Por eso, Volpi ha ensayado una especie de historia del nihilismo.

 

Tampoco espere el lector que el autor intente proponer una solución o alternativa al nihilismo. Mas bien la sensación con la que uno se queda es que para el autor: “El nihilismo nos ha dado la conciencia de que nosotros, los modernos, estamos sin raíces, que estamos navegando a ciegas en los archipiélagos de la vida, el mundo y la historia”.

En una primera aproximación, Volpi analiza si la palabra “nihilismo” proviene realmente de Turgeniev que en su novela Padres e hijos, calificaba de “nihilista” al protagonista. Este atributo se aplicará a un cierto materialismo, desencantamiento y rebeldía contra los valores de los padres.

 

Sin embargo, el concepto ya era muy popular, pues aparece en el romanticismo, el idealismo, en el anarquismo o en la mística revolucionaria rusa.

 

En el orden filosófico, Nietzsche rematará la labor definiéndolo como: “falta el fin; falta la respuesta al ¿para qué?; ¿qué significa nihilismo? Que los valores supremos se desvalorizaron”.

Volpi analiza las fuentes en las que bebió el filósofo alemán para adentrarse en el nihilismo: Mainländer, Bourget o Dostoievsky. Hasta tal punto golpeó esta nueva idea a Nietzsche, que la bautizó como la enfermedad de Occidente. Pero aún así, el fillósofo se propuso ser el profeta de esta nueva religión atea: “Describo lo que vendrá: el advenimiento del nihilismo...” ... “Lo que cuento es la historia de los próximos dos siglos”. Se anunciaba así la futura influencia de la filosofía nihilista. Thomas Mann, años más tarde, declararía que: “quien toma en serio a Nietzsche, quien lo toma al pie de la letra y le cree, está perdido”.

Por otro lado, Heidegger nos será presentado como “el platónico más desenfrenado de la historia de la metafísica occidental” centrándose en la llamada “década nietzscheana” (1936-1946), donde encontramos sus dimensiones filosóficas más nihilistas. Un discípulo de Heidegger, Hans Jonas, será el autor que ha conectado la influencia gnóstica con la aparición del existencialismo y el nihilismo moderno.

 

Volpi, por tanto, dedicará un capítulo a estas conexiones. Otro capítulo lo dedicará a la teología política y a Carl Schmitt. Otro capítulo –ya tratado por el autor en múltiples artículos y conferencias- se centrará en la relación entre técnica y nihilismo.

 

Total, que se agradece el libro, al tratarse de uno de los pocos intentos de aproximarse al nihilismo en sus múltiples facetas. Se echa en falta que los capítulos profundicen y agoten los temas propuestos. Pero un libro de estas características debe luchar contra las limitaciones de espacio. Sin embargo, el texto nos queda como una colección de pistas, más que interesantes, para el que quiera adentrarse en este mundo.

 

El nihilismo

Franco Volpi

Siruela, Madrid,

2007, 219 págs.

Traducción: Cristina del Rosso y Alejandro Vigo

Forum Libertas, 6 de junio de 2007

 

 

Último mensaje del sacerdote asesinado en Irak

Último mensaje del sacerdote asesinado en Irak


ROMA, lunes, 3 junio 2007 (ZENIT.org).- El sacerdote asesinado el domingo en Mosul envió cuatro días antes de su muerte un mensaje a la asociación católica internacional Ayuda a la Iglesia Necesitada (AIN).

 

El sacerdote, de 35 años de edad, estudió siete años en la Universidad Pontificia Angelicum de Roma con una beca de AIN y finalizó ahí sus estudios de eclesiología ecuménica.

 

En su carta decía: «Sólo quería hacerles saber que siempre rezo por todos ustedes para que el Señor los proteja de todo mal».

 

El padre Ganni aseguraba que, para él, era un «privilegio» haber podido demostrar en todo momento que «la providencia divina se revela a través de personas humildes, cuyo único objetivo es trabajar por el Reino de Dios siguiendo el ejemplo de Jesús».

 

Marie-Ange Siebrecht, jefa de la Sección encargada de Irak en la Asociación, que conoció personalmente al padre Ragheed Gianni, asegura que los jóvenes sacerdotes como él son un signo de esperanza para la Iglesia iraquí, porque están dispuestos a sacrificarse por su país.

 

Ahora, el padre Ganni incluso ha dado la vida, pero la señora Siebrecht asegura que no ha sido en vano, pues, en palabras de Tertuliano, la sangre de los mártires es la semilla del Cristianismo.

 

No obstante, su muerte le ha provocado una profunda conmoción. «Debemos ser solidarios con los cristianos iraquíes», ha añadido.

 

El sacerdote regresó a su país hace cuatro años. Según informan los medios de comunicación, recibió amenazas en repetidas ocasiones. Finalmente, le dispararon tras oficiar la santa misa, y junto a él murieron otros tres subdiáconos.

 

El padre Gianni informaba en su carta de la creciente carencia de sacerdotes, pues muchos clérigos abandonan el país debido a la difícil situación y con el fin de asistir a los refugiados iraquíes. Los secuestros y abusos violentos que padecen los cristianos se suceden, sobre todo, entre los miembros del clero.

 

El padre Ragheed Ganni escribió en su carta a AIN que consideraba una bendición haber tenido la oportunidad de conocer personalmente al fundador de AIN, el sacerdote premonstratense Werenfried van Straaten: «El encuentro con este santo varón fue para mí un momento inolvidable».

 

Para el P. Werenfried van Straaten, la asociación fundada por él en 1947 no era en primer lugar una organización de ayuda, porque consideraba que su tarea principal consistía en «escribir un martirologio de los tieimpos modernos», pero «no desde una oficina, sino como testigo presencial y, por tanto, con la mayor compasión y emoción».

 

El fundador de AIN solía decir: «El sufrimiento de los mártires es útil para todos nosotros. De ahí que sufrir por el nombre de Jesús, estar unido con el Jesús que sufre y participar de su obra de redención sea una gran distinción».

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La derecha que necesitamos

La derecha que necesitamos


Nadie dará las gracias a la derecha por camuflar su nombre. Tampoco Gallardón, que vive precisamente de ser “el verso suelto”, o sea, lo que no parece derecha dentro de la derecha que no lo parece. Pero todo esto son cuestiones menores, fulanismos de casino. Aquí lo que hay que saber es qué nos propone exactamente la derecha oficial, es decir, el PP. Nos gustaría encontrar en ella un referente de principios, de convicciones, a la altura de una situación crítica como la presente. No hallamos tal cosa. Lo único que vemos es una firme defensa del orden y la ley. Pero ¿y si la ley es injusta?

 

El discurso de la defensa de la ley y el orden –en nuestro caso, de la Constitución- está muy bien y es muy fácilmente comprensible, pero tiene un límite: ese punto en el que la ley y el orden –léase la Constitución- ya no significan estrictamente nada. Imaginemos, por ejemplo, algo tan verosímil como lo siguiente: el Tribunal Constitucional decide que el nuevo estatuto de Cataluña encaja dentro de la carta magna. Veremos así que pasa a convertirse en ley una norma muy obviamente ajena a la unidad nacional de España, un texto cuya incompatibilidad con la Constitución ha sido puesta de relieve por voces tan distintas como el Defensor del Pueblo y el propio promotor de la iniciativa, el president Maragall. Y bien, ¿qué hacer entonces? ¿Defenderemos el Estatut porque es ley, porque es orden? Aplíquese el mismo razonamiento a cosas como el aborto, por poner otro ejemplo obvio. Hay una ley restrictiva que se incumple sistemáticamente –salvo en Navarra, por ahora- y una realidad que es esta otra: en España se aborta a entrepierna libre con la inhibición cómplice de las instituciones. En ese contexto, ¿qué significa el discurso de la defensa de la ley y del orden sino la defensa del statu quo –de un statu quo escandalosamente injusto, por irracional?

 

La ley y el orden ya no son valores en sí. Eso lo podía pensar la vieja derecha, pero hace tiempo que todo ha cambiado. Hoy ya no es posible decir, como Goethe, “prefiero la injusticia al desorden”, porque el orden actual es profundamente injusto. La ley y el orden son valores positivos en la medida en que representan conceptos filosóficos acerca de la justicia y del bien común. Son esos conceptos los que dan sentido a la ley, que es una codificación, y al orden, que es una praxis de organización pública. Si la ley es injusta o falsa, entonces no merece ser defendida, sino cambiada. Si el orden es en realidad una forma de desorden, entonces no merece ser sostenido, sino reemplazado. Sobre la base de esos conceptos filosóficos –cómo entendemos el bien, la verdad, la justicia, la belleza- se construyen visiones del mundo, valga el término ideologías, y éstas, en la cultura moderna, se expresan a través de escuelas, corrientes de opinión, partidos políticos…

 

Los partidos ya no pueden ser hoy lo que fueron hace medio siglo o cien años, es decir, faros de la vida colectiva, pero siguen siendo las plataformas en torno a las cuales se agrupan los individuos según sus principios y convicciones. No son simples depósitos de voto a los que se confía una gestión “neutra” de un aparato técnico –el Estado. Eso es lo que le gustaría a mucha gente en la derecha, porque es más cómodo, pero es una ficción. Si los partidos no tienen ideas detrás, nada justifica su monopolio de la vida pública. Un partido tiene que ser capaz de expresar un cierto abanico de principios, más allá de la mera conservación institucional. Por puro sentido de la supervivencia, todos hemos aceptado que eso se module en tono bajo, suave, sin estridencias: ni el partido monopoliza los principios que defiende, ni la pugna entre partidos puede convertirse en una escenificación perpetua de la guerra civil. Pero la relajación en las formas no puede significar la extinción de las ideas de fondo. Cuando eso ocurre, todo el sistema político cae en el descrédito y no se recupera hasta que alguien es capaz de volver a formular principios. No es otra cosa lo que acabamos de ver en Francia, sean cuales fueren los recelos que inspira Sarkozy.

 

¿Cuáles son los principios que defiende y proclama el Partido Popular? Realmente me gustaría saberlo. Los que afirma públicamente no son insignificantes, pero sí son irrelevantes: la Constitución, la libertad, la democracia, la economía de mercado… todas esas cosas ya las defienden los demás o se dan por supuestas. Y las que son relevantes y significativas, porque sólo las defiende el Partido Popular, apenas las afirma públicamente: el humanismo cristiano –una fórmula no muy satisfactoria, por cierto-, la unidad nacional de España, etc. Es verdad que ninguna otra fuerza política importante está defendiendo en España la unidad nacional, el derecho a la vida, la familia tradicional y la libertad de educación, por ejemplo. Pero es igualmente cierto que en el Partido Popular hay voces muy ambiguas sobre lo que pueda significar exactamente “unidad nacional”, que el PP gobierna en comunidades –véase Madrid- donde se aborta sin la menor traba, que los gobiernos del PP no han tomado la menor medida eficaz para proteger a la familia y que sus conquistas en materia de educación son modestas por no decir paupérrimas. ¿Qué es, pues, lo que el PP nos quiere vender?

 

Allá ellos: después de todo, ellos son los profesionales. Pero no estará de más que escuchen lo que a algunos, quizá sólo cuatro locos, quizás una multitud, nos gustaría que defendiera el PP. Nos gustaría oír que el PP está dispuesto a defender la unidad de España, por ejemplo, reformando la Constitución para que exprese con claridad plena que la nación es una e indisoluble, y para que se señalen las competencias exclusivas del Estado. Nos gustaría oír que el PP va a defender el derecho a la vida actuando ya, allá donde gobierna, contra las cínicas abortistas que han convertido en una parodia la ley vigente, y proponiendo que esa ley sea cambiada por otra verdaderamente eficaz. Nos gustaría oír que el PP va a apoyar a las familias –y no sólo a los empresarios que contraten a mujeres- ayudando materialmente a las madres que se quedan en casa con sus hijos, como se hace en otros países europeos, y flexibilizando horarios laborales. Nos gustaría oír que el PP va a garantizar la libertad de ejercer el derecho a la educación implantando el cheque escolar, que permitirá a las familias gestionar de manera autónoma la educación de sus hijos. Y hablando de educación, también nos gustaría oír que el PP, allá donde gobierna, va a implantar asignaturas de construcción de la identidad nacional española, especialmente en materia de historia y cultura, para ver si así invertimos el galopante proceso de desmantelamiento que hoy padecemos. Y eso, para empezar.

 

Estas no tendrían por qué ser cosas exclusivas de la derecha. Pero el hecho es que hoy, en España, sólo la derecha está en condiciones de ponerse a ello. Mejor dicho: son las cosas que tendría que hacer la derecha que necesitamos. Porque el discurso de la ley y el orden ya no es suficiente. Ya no.

 

José Javier Esparza

El Manifiesto, 30 de mayo de 2007

La ruptura acerca a PSOE y UPN

La ruptura acerca a PSOE y UPN


Miguel Sanz mantuvo una reunión con el candidato del Partido Socialista a la presidencia del Gobierno de Navarra, Fernando Puras. No fue en un momento cualquiera, sino en la mañana posterior al anuncio de los nacionalistas terroristas de que seguirán matando. Resultado de la conversación: no hay nada, lo que en sí mismo es una noticia porque el juego de fuerzas en el PSN parecía hasta ahora muy escorado hacia Patxi Zabaleta.

 

No hay nada, no hay ningún acuerdo, Puras y Sanz niegan haber mencionado siquiera los Ayuntamientos y UPN y PSN se han limitado a recordar lo que ya se sabía, que quieren una Navarra democrática basada en la Constitución y en el Amejoramiento. Amén. Bastante poco, si se piensa que la Constitución permite tanto la creación de órganos comunes con el País Vasco como la anexión al mismo, y que Nafarroa Bai acaba de hacer explícita su intención de reformar, y no derogar, el Amejoramiento. Lo dicho: no hay nada, pero no es poco.

 

Mientras, en nombre de Batasuna, Arnaldo Otegi ha repetido que "el proceso es necesario y no tiene alternativas"; y Otegi es el famoso portavoz de la idea etarra de que "sin Navarra no hay proceso", así que por ese lado las cosas están claras. Zapatero tiene en Navarra una estupenda oportunidad de demostrar qué entiende por "la estricta aplicación del Estado de Derecho" y la "unidad de las fuerzas democráticas contra el terrorismo". O con Sanz y los constitucionalistas o con Zabaleta y los independentistas; con ETA de nuevo armada las espadas están en alto.

 

Desde luego, esta vez nadie podrá acusar de Sanz de intempestivo ni de oportunista. Para él, la ruptura del alto el fuego "sólo es responsabilidad de ETA" y, como Zapatero, ha hablado "de aunar fuerzas" y "no de reproches". Hombre, las cosas son difíciles en Navarra, pero tampoco es cuestión de hacer descuentos a ZP en la factura de sus responsabilidades políticas. Si vuelve al pacto antiterrorista y deja que gobierne quien ganó las elecciones estará bien, pero Zapatero no puede tener a la vez la unidad de los enemigos de ETA y el poder en Navarra. ¿Actuará antes ETA o el presidente?

 

Pascual Tamburri

El Semanal Digital, 5 de junio de 2007