Blogia
Foro El Salvador

Observatorio del nacionalismo vasco

El Plan de Paz de Lakua no obtiene el respaldo de la oposición parlamentaria

El Plan de Paz y Convivencia de Lakua no logró ayer el respaldo de la oposición parlamentaria que, a excepción de Aralar, criticó el documento presentado ante la Comisión de Derechos Humanos del Parlamento de Gasteiz. Ante la falta de consenso, se retrasó al 30 de setiembre la fecha para presentar aportaciones. PP y PSE criticaron que el Plan «mezcla» a todas las víctimas del conflicto. Ezker Abertzalea incidió en que la prioridad reside en su resolución.

Tras cuatro horas de debate, el tripartito no logró recabar el apoyo del resto de grupos al Plan de Paz y Convivencia aprobado por el Gobierno de Lakua, a excepción de Aralar. Ante esta situación, el presidente de la Comisión de Derechos Humanos, Iñigo Urkullu, instó a los grupos a reflexionar durante los meses de verano y puso como plazo para presentar aportaciones al documento hasta el 30 de setiembre.

El consejero de Interior, Javier Balza, el titular de Justicia, Joseba Azkarraga, y el de Vivienda y Asuntos Sociales, Javier Madrazo, pertenecientes a las tres formaciones del tripartito de Lakua, insistieron en el «carácter abierto» del documento, que Aralar calificó de «positivo».

El parlamentario del PSE Rodolfo Ares, sin embargo, censuró que al hablar sobre la «diversidad de sufrimientos» el texto «equipare a las víctimas por acción terrorista con los miembros de ETA muertos en acción policial o con los presos por delitos de terrorismo». No obstante, Ares pidió al resto de grupos parlamentarios que no presenten propuestas al Plan «para evitar el enfrentamiento en temas como el apoyo a las víctimas del terrorismo».

El parlamentario del PP Santiago Abascal acusó al tripartito de «buscar tan sólo limpiar la imagen pública del Gobierno». «Estamos ante una iniciativa que mezcla a los damnificados con sujetos que presentan falsas denuncias por torturas, con partidos ilegalizados y con los propios victimarios», dijo.

Por su parte, la parlamentaria de Ezker Abertzalea Itziar Basterrika incidió en que la prioridad ahora reside en la resolución del conflicto. Por ello, reclamó la inmediata constitución de una mesa multipartita «que ayude a superar el conflicto, en lugar de hablar de las consecuencias del mismo».

Los representantes del tripartito negaron que hayan intentado equiparar a todas las víctimas del conflicto sino tan sólo «plantear fórmulas para evitar todas las conculcaciones de derechos».

Gara, 29 de junio de 2006

Batasuna insta al PSOE a que clarifique su posicionamiento

El cese de la represión debe ser, por parte de los Gobiernos español y francés, la «decisión que tienen que tomar si realmente pretenden llevar a buen puerto un proceso de negociación política en Euskal Herria», señaló ayer el mahaikide de Batasuna Joseba Alvarez, quien denunció el doble juego que emplea el Ejecutivo del PSOE para afrontar el proceso.

DONOSTIA

El mahaikide de Batasuna Joseba Alvarez denunció el salto cualitativo que se deriva de las últimas detenciones y ataques al proceso al señalar que las agresiones se extienden más allá de la izquierda abertzale, ya que, a su juicio, se dirigen contra aquellos que apuestan por la resolución del conflicto político. «Son ataques contra la voluntad mayoritaria de la sociedad de Euskal Herria», concluyó Alvarez, que ayer compareció acompañado del también mahaikide Joseba Permach.

Batasuna acusó los integrantes del Gobierno Zapatero de ser «los mayores responsables» de mantener intactos los resortes represivos y de intentar «apoyar y contentar» simultáneamente al sector que apuesta por la resolución del conflicto y a la parte que «está haciendo todo lo que está en sus manos para que el proceso no salga adelante», en referencia expresa al Partido Popular. Al hilo de la última redada policial y sus consecuencias, Alvarez subrayó que ésta deja patente «que hay un sector en el Estado español que es realmente opuesto al proceso y que está haciendo todo lo que está en sus manos para que no salga adelante». El mahaikide de Batasuna enlazó estas afirmaciones con la inminente comparecencia del presidente español ante el Congreso para dar cuenta del inicio de las conversaciones entre el Gobierno del PSOE y ETA.

Para Alvarez, estas detenciones son «agresiones de escenarios de tiempos pasados» y contrarios a «la apuesta por el diálogo y la negociación política», máxime cuando se extiende el clima sobre la apertura de un nuevo escenario en Euskal Herria. Es por ello que acusó al PSOE de pretender andar entre dos mares, y exigió una apuesta «clara y nítida» por parte del Gobierno español cara al proceso político de Euskal Herria.

Responsabilidad de Madrid

Joseba Alvarez volvió a tildar de muy graves las últimas actuaciones e hizo hincapié en que «en estos momentos» la gravedad de las agresiones por parte de los estados aumenta. «No es posible mantener actuaciones represivas que recuerdan a otra época en un momento en el que pretende llevarse adelante un proceso de negociación política», recordó el mahaikide de Batasuna, por lo que exigió a los gobiernos español y francés que «suspendan todas las actividades de carácter represivo». «Es el PSOE quien gobierna en Madrid, y es responsabilidad suya que estas cosas no sucedan», concluyó Alvarez en referencia a las últimas detenciones y encarcelaciones. 

El mahaikide de la formación independentista emplazó también a la ciudadanía vasca para que responda de forma conjunta «a este tipo de agesiones», ya que, a su entender, son ataques «contra los sectores que están apostando por la solución del conflicto». Además, Batasuna reiteró de nuevo su «firme apuesta de llevar el proceso hasta el final», a la vez que insistió en que «hoy es más necesario que nunca poner en marcha la mesa de partidos; ya no hay excusas». –
 

Gara, 27 de junio de 2006 

Las imágenes que arroja el espejo

Han transcurrido tres meses desde que entrara en vigor el alto el fuego permanente declarado por ETA. Y tres meses fue el plazo que se dio a sí mismo José Luis Rodríguez Zapatero para verificar la tregua y acudir luego al Congreso de los Diputados a dar cuenta de su intención de abordar el diálogo con ETA.

Los noventa días transcurridos desde que la organización armada diera a conocer su decisión han marcado un periodo de hiperactividad en la escena política y social. A la hora de hacer un primer balance cabe citar como un aspecto indudablemente positivo la centralidad que han ganado en el discurso político cuestiones claves para lograr un escenario democrático y en paz como son el diálogo sin exclusiones, el derecho de la ciudadanía a decidir y la premisa básica de que los estados deben reconocer los resultados del proceso que pongan en marcha los agentes políticos en Euskal Herria. Ese es, sin duda, un logro cuyo origen se sitúa antes del 24 de marzo, pero que se ha asentado a partir del anuncio del alto el fuego de ETA. Bien es cierto que, como todo es matizable, esa centralidad en el discurso no se ha visto correspondida en el plano de la actuación política.

No se trata de urgir a quemar etapas, pero como tampoco parecen saludables para el proceso los instintos dilatorios de conservación, cabe reseñar que todavía no se ha avanzado lo suficiente para poner en marcha la mesa de diálogo. Dar pasos firmes en esa tarea aparece como una asignatura fundamental cara a las próximas semanas.

Con ese carril en una fase, digamos de definición, se producirá, en unos días, el anuncio de Rodríguez Zapatero de que se dispone a abrir una línea de diálogo oficial con ETA. La lógica anima a esperar un clima lo más tranquilo posible en el umbral del diálogo. La pregunta es: ¿las incesantes actuaciones de las policías, los tribunales, en definitiva los brazos ejecutores de las políticas de los estados, han servido en estos tres meses a la distensión, o más bien al tensionamiento?

El balance que lleva hoy a su portada este periódico habla por sí solo: 35 detenciones, una veintena de actos proscritos, 300 controles, dispersión y condena a vida para los presos... En ese espejo se miran los estados; el espejo en que se mira Euskal Herria proyecta una imagen en positivo: la movilización por una paz con derechos, que es la mejor garantía para hacer irreversible el proceso. -

Editorial de Gara, 26 de junio de 2006

Sin derecho a transitar por su propio país

Euskal Herria se consagra a cada paso, sin que en ello hagan mella las expectativas abiertas por el proceso político ni el espaldarazo a las mismas dado hace ya tres meses por ETA, como un territorio bajo estado de excepción.

Así lo confirma el hecho de que, ante una manifestación convocada en Baiona por el Foro Ibaeta, entidad que reúne a medio centenar de agentes políticos, sociales y sindicales, los pasos entre Lapurdi y Gipuzkoa se convirtieran ayer en auténtico muros.

El próximo 1 de julio se cumplirá un nuevo aniversario de la entrada en vigor efectiva de la denominada Convención de Schengen. Impulsado inicialmente por cinco estados, entre ellos el Estado francés, ese acuerdo se selló el 14 de

junio de 1985, aunque su entrada en vigor efectiva fue el 1 de julio de 1995. Con algunas excepciones ­Italia, Grecia o Austria se sumaron con dos años de retraso a la supresión de controles interiores y Gran Bretaña e Irlanda no secundaron la medida­, desde esa fecha, en el marco de la Unión Europea se asienta el derecho de libre circulación de personas. Es decir, las personas residentes en el conocido como espacio Schengen pueden transitar, al menos en teoría, sin que les sean reclamados documentos de identidad al cruzar alguna de las fronteras estatales.

Sin embargo, la Convención incluye cláusulas de salvaguarda, que permiten imponer de nuevo los controles, aunque para ello deben acreditarse motivos graves del tipo de: amenaza de atentados, estado de emergencia o de guerra, catástrofe ecológica o sanitaria...

A modo de ejemplo, Alemania ha repuesto los controles de frontera en razón de los problemas de orden público que podrían derivarse de un acto multitudinario como es el Mundial.

¿Concurría ayer alguna circunstancia que situara al Estado francés ante una «emergencia nacional»? Nada apunta a ello. Y menos todavía por la celebración de una manifestación en favor de los derechos de los presos, habida cuenta de que decenas, centenares, miles de movilizaciones por la misma causa se han celebrado en este país desde antes incluso de que existiera el Tratado Schengen.

Euskal Herria es un territorio en el que los derechos más básicos, como los de residencia, circulación, reunión, expresión... se modulan en función de las apetencias de dos estados que, con viejos o nuevos tiempos, se empeñan en poner puertas al campo. Aun a costa de fracasar en cada intento de quebrar la movilización social.

Ayer, repitieron.

Editorial de Gara, 25 de junio de 2006

Más y más distantes lecturas

Los ecos del último comunicado de ETA, lejos de apagarse, se han avivado en las últimas horas.

Daniel Ynnerarity, en ‘‘El País’’ advertía que «el automatismo con el que el PP otorga credibilidad a lo que dice ETA puede tener unos efectos insospechados: el temor de unos a que se rompa España puede alimentar en los otros la expectativa de que así sea. En cualquier caso, preferir creer a los terroristas que a cualquier otro no contribuye a que la interpretación pública del final de la violencia se construya desde la legitimidad democrática».

No pensaba, evidentemente, de la misma manera el editorialista de ‘‘El Mundo’’, que titulaba su pieza:«Cuando no se quiere responder, no se deja preguntar». Dolido porque ZP no quiso más de dos preguntas en su última conferencia de prensa, el escribiente de Ramírez sentenciaba que «no deseamos caer en la tentación de un juicio de intenciones ni pasar del ámbito de las conjeturas, pero ese vergonzante silencio -convenientemente blindado frente al escrutinio periodístico- resulta inquietante. Y más si lo sumamos al anuncio de Zapatero de que no va a parar el reloj y de que anunciará su intención de abrir el diálogo con ETA antes de que acabe junio, precisamente el plazo que el propio diario GARA le dio en uno de sus recientes editoriales.

Aunque sea a través de este tipo de elementos circunstanciales, empieza a calar en una parte importante de la opinión pública la sospecha de que quien calla otorga y de que Zapatero podría estar actuando a remolque de los dictados de ETA».

Ya ven la diferencia, ¿verdad?

El que lo tenía claro era César Alonso de los Ríos, en ‘‘ABC’’, que sintetizaba así su interpretación de la realidad:«Mi interpretación de este juego de malentendidos es la siguiente: el Gobierno se había comprometido a cumplir algunas condiciones de ETA que, en este momento, no ve posibles. Para cumplir con la hoja de ruta que ha trazado Antza no le basta con la buena voluntad de Pumpido ni la colaboración de la policía ni el entreguismo de los jueces ’democráticos’».

Pues eso le parece un disparate al editorialista de ‘‘Deia’’ en cuya opinión «colegir (...) que el presidente español y ETA han cerrado acuerdos responde a una actitud desesperada por desviarse de la verdad a sabiendas para entrar en el territorio de la falsedad». O sea, que el de ‘‘Deia’’ sí que sabe lo que hay...

Maite Soroa

Gara, 24 de junio de 2006

Comunicado de Euskadi Ta Askatasuna a la opinión pública española

Transcurridos tres meses desde que el pasado 24 de marzo entrara en vigor el alto el fuego declarado por Euskaki Ta Askatasuna (Patria Vasca y Libertad), ETA hace un llamamiento a la opinión pública española para que apoye una solución negociada, duradera y justa al largo y duro conflicto que enfrenta a Euskal Herria con España. 

Las raíces del conflicto 

ETA es plenamente consciente de que a la opinión española se le ha ocultado y se le ocultan las verdaderas raíces históricas y políticas, así cómo la magnitud del conflicto. 

A lo largo de las últimas décadas la mentira y la desinformación se han convertido en las industrias más productivas de la maquinaria represiva con la que el Estado español ha intentado acabar con la legítima lucha del Pueblo Vasco por sus derechos, por recuperar lo que simple y llanamente le corresponde. 

La lucha contra el "terrorismo" lo ha justificado todo. El Estado español, ocultando que "terrorismo" es un término acuñado por aquellos Estados que precisamente, mediante el terror y la represión, tratan de mantener su dominación sobre los pueblos a los que mantienen sometidos, bajo diferentes regímenes y gestionado por distintos Gobiernos, ha utilizado todas las formas de represión posibles contra el Pueblo Vasco en general y la resistencia vasca en particular. 

La imposición de leyes extranjeras (españolas en este caso), el genocidio lingüístico y cultural, la partición y militarización del territorio, los asesinatos policiales y para-policiales, las razzias y las detenciones selectivas, la utilización sistemática de la tortura, los estados de excepción, pactos y planes especiales, políticas penitenciarias criminales, la deportación, la colaboración de fuerzas autonomistas y de terceros países, el cierre de medios de comunicación, la ilegalización de organismos populares, formaciones políticas y candidaturas electorales.... la lista sería interminable. Y esta lista de opresiones y humillaciones diarias también es ocultada. 

Sin embargo, el fracaso de las estrategias de guerra y represión es evidente. ETA luchó contra la opresión franquista y ha hecho frente durante los últimos treinta años a las políticas de negación y represión de los gobiernos de la UCD, PSOE y PP.

Todos los mandatarios españoles han quedado en el camino y la lucha del Pueblo Vasco siempre ha sido la piedra angular que ha contribuido a su propio fracaso y a mantener abierta permanentemente una profunda crisis política en el Estado español.  

Basta recordar la caída del PSOE de Felipe González por organizar los GAL o el más reciente fracaso del PP cómo consecuencia de la manipulación sobre la autoría de los atentados del 11-M en Madrid, intentando atribuir su responsabilidad a nuestra Organización.

El PP fue víctima de la paranoia represiva del hasta entonces presidente español JM Aznar en su obsesión por pasar a la historia como el mandatario que derrotó a ETA y aniquiló el independentismo vasco. 

Es evidente también que el proyecto español basado en la negación y el sometimiento de los pueblos ha fracasado. El Estado de las Autonomías, creado y diseñado para diluir sentimientos e identidades nacionales, y fundamentalmente, para neutralizar la lucha del Pueblo Vasco combinando la zanahoria estatutaria con el palo de la represión, ha fracasado. 

Una mentira por miles de veces que sea repetida no deja de ser una mentira. La posibilidad de derrotar a ETA se ha confirmado una y otra vez cómo un espejismo represivo.

ETA por encima de coyunturas y absurdas estadísticas policiales es la expresión organizada de la dignidad y el compromiso de miles de mujeres y hombres que generación tras generación han luchado y luchamos con las armas en la mano para que el Estado español abandone su posición de fuerza y reconozca a nuestro pueblo sus derechos nacionales.  

El Pueblo Vasco es un pueblo con miles de años de historia que ha sido capaz de sobrevivir a lo largo de ella gracias fundamentalmente a la voluntad de sus gentes. Un pueblo al que hace varios siglos España y Francia arrebataron su soberanía apropiándose de sus territorios y convirtiendo a sangre y fuego a sus habitantes en súbditos de sus respectivas coronas.  

Conocer el pasado es necesario para comprender el presente y aspirar a un futuro mejor. El conflicto no arranca con el nacimiento de ETA en las postrimerías del franquismo. Ni siquiera cómo consecuencia del alzamiento fascista del 36 o posteriores masacres cómo la del bombardeo de Gernika por parte de las tripas fascistas.

Se trata de un conflicto histórico, en el que el más poderoso, tras atacar y ocupar militarmente el territorio vasco, ha tratado por todos los medios de engullir y asimilar social, cultural y políticamente al menos poderoso. 

Que no le quepa ninguna duda a nadie que de continuar la actual situación de opresión y conculcación de derechos, nuevas generaciones se sumarán a la lucha respondiendo con fuerza a quienes por la fuerza mantengan esta situación de injusticia. 

Que nadie se lleve a engaño. La voluntad y el deseo de ETA de alcanzar mediante el diálogo y la negociación una paz justa y duradera con el Estado español es total, estamos plenamente convencidos  de que la paz, aquí y ahora, es posible.

Pero exactamente con la misma determinación afirmamos: ETA nunca aceptará que el Gobierno español intente utilizar tácticamente este proceso para engañar al Pueblo Vasco o trate simplemente de neutralizar a ETA y opte finalmente por insistir en la vía de la imposición. 

Tenemos muy presente que el Estado español ya dejó pasar otras oportunidades en el pasado. Tras la muerte de Franco dio la espalda a una solución democrática y en Argel las autoridades españolas desaprovecharon una magnífica ocasión para encauzar el conflicto por la vía de la negociación. ETA espera que las experiencias del pasado sirvan para no caer en el error de repetir políticas abocadas de antemano al fracaso. 

Una nueva oportunidad 

Nos encontramos ante una nueva y gran oportunidad para ofrecer un futuro distinto a nuestros respectivos pueblos.

Quizás nunca antes hayamos estado tan cerca de solucionar  el conflicto político entre Euskal Herria y España. Seguramente nunca cómo ahora habíamos podido vislumbrar con tanta claridad un horizonte en el que la vulneración de los derechos nacionales del Pueblo Vasco desaparezca definitivamente la sinrazón de la imposición que alimenta el conflicto sea cosa del pasado y podamos dar paso a un nuevo tiempo político en el que todos, vascos y españoles, saldríamos ganando. 

El camino hacia la paz debe ser desbrozado mediante la negociación y el acuerdo. Euskal Herria lograría unos mínimos democráticos con los que poder construir su futuro, recuperar su territorialidad y la responsabilidad plena sobre su soberanía.

El Estado español alcanzaría la estabilidad política necesaria para poder dar soluciones estructurales a su profunda crisis política. 

Rodríguez Zapatero y su Gobierno, el Estado español en su conjunto, tienen ante sí una oportunidad histórica para apostar definitivamente por una estrategia de paz basada en el diálogo, el acuerdo, el reconocimiento de Euskal Herria y el respeto a las decisiones a sus ciudadanos y ciudadanas. 

Claves para solucionar el conflicto 

Para avanzar en el camino del diálogo es imprescindible desactivar todas las medidas represivas y de excepción que han acompañado durante tantos años las estrategias de guerra ya fracasadas. La represión que a día de hoy aun persiste es absolutamente incompatible con un proceso de paz. 

El proceso democrático que debe desarrollarse en Euskal Herria con la participación e implicación de todos los agentes vascos tiene que contar con garantías suficientes de no injerencia por parte de los poderes del Estado español.

Los aparatos del Estado no pueden condicionar ni el desarrollo ni el resultado del proceso. Al final de este proceso la ciudadanía vasca deberá tener la palabra y la capacidad de decisión en torno a su futuro, sin ningún tipo de límites. 

Emplazamiento al Gobierno español 

El Gobierno español debe expresar su compromiso de respetar lo que el Pueblo Vasco acuerde y decida sobre su futuro. 

ETA emplaza al Gobierno español para que pase de las palabras a los hechos, dando los pasos necesarios para garantizar que ninguna legislación, ordenamiento jurídico, ni Constitución sea obstáculo o límite en el desarrollo de la decisión que mayoritariamente adopte el Pueblo Vasco. 

Para poder desarrollar un proceso de negociación, las autoridades españolas deben adoptar y cumplir sus compromisos de "alto el fuego", garantizando el cese total de la represión, los ataques contra el Colectivo de Presos Políticos Vascos a través de la aplicación de leyes de excepción y la presión, chantaje y extorsión contra las actividades políticas de la izquierda independentista.

Llamamiento a la opinión pública española

Además, ETA quiere hacer un llamamiento a la opinión pública española para que apoye activamente la superación del conflicto por la vía del diálogo y la negociación. 

La sociedad española haría bien en apoyar las posiciones y los pasos de quienes actúen de manera valiente y decidida asumiendo riesgos políticos importantes en pos de una solución democrática, dando la espalda a quienes insisten en alimentar la injusticia, el odio y la venganza de manera irresponsable y mezquina apostando por la represión y el enfrentamiento. 

Por último, ETA no quiere finalizar este comunicado sin mostrar su mas sincero reconocimiento a todas la personas y colectivo que a lo largo de todos estos años y en la actualidad han mostrado y muestran una solidaridad activa con la lucha del Pueblo Vasco, muy especialmente por su compromiso con los derechos del Colectivo de Presos Políticos Vascos. 

El compromiso de ETA 

ETA se reafirma en su decisión del alto el fuego permanente en vigor desde el 24 de marzo de 2006. 

Así mismo, reafirmamos nuestro deseo de avanzar hacia la consecución de una verdadera situación democrática para Euskal Herria, superando el conflicto de largos años y construyendo una paz basada en la justicia. 

Las decisiones y pasos de Euskadi Ta Askartasuna serán consecuencia de la actitud que mantenga el Gobierno español ante el proceso abierto de Euskal Herria. La solución al conflicto, aquí y ahora, es posible. Ese es el deseo y la voluntad de ETA. 

GORA EUSKAL HERRIA ASKATUTA!

GORA EUSKAL HERRIA SOCIALISTA!

JO ETA KE INDEPENDENTZIA ETA SOZIALISMOA LORTU ARTE! 

Euskal Herria, junio de 2006-06-21

Euskadi Ta Askartasuna

E.T.A. 

Dos visiones contrapuestas

Se agarran a los fetiches que ellos mismos han creado y terminan por liarse como las patas de los legionarios romanos.

Carmen Gurruchaga hablaba ayer de la resurrección del «Espíritu de Ermua» y Edurne Uriarte, de su definitiva desaparición. Hablaba Gurruchaga en “La Razón” de aquellos actos de acoso contra la izquierda abertzale y sentenciaba que «fueron tan efectivas que por primera vez los seguidores de la banda se vieron obligados a esconderse y a ocultar su condición. Ahora, vuelve a renacer aquel espíritu, pero para impedir que el Gabinete de Zapatero otorgue contrapartidas a ETA a cambio de que dejen de matar. Las víctimas quieren la paz, pero no a cualquier precio». Así de feliz se presentaba la columnista-musa del nacionalismo español mientras su contrincante en “Abc” cuenta la película desde otra perspectiva: «no es fácil entender por qué aquel movimiento cívico es hoy una lejana sombra de lo que fue. No me refiero a su tolerancia hacia el diálogo con ETA para verificar su disposición a entregar las armas y a rendir cuentas de sus crímenes al Estado. Me refiero a su silenciosa pasividad ante esa parafernalia de la paz escrita, controlada y dirigida por los compañeros de Txapote, a este repentino e incomprensible trueque de la libertad por el desistimiento».

Y Uriarte no pude disimular su abatimiento:«La respuesta es sencilla y descorazonadora: elecciones de marzo de 2004. El movimiento cívico de Ermua siguió vigente en su integridad y en sus principios fundamentales en el primer año sin asesinatos de ETA, entre el 2003 y el 2004. No hay que confundir el orden de los acontecimientos. Su resquebrajamiento no es producto de los cambios de ETA, sino de los cambios en el Gobierno. Ermua se rompió cuando Zapatero decidió dar un giro radical a la política antiterrorista del PSOE. Ermua, su mitad socialista, siguió a Zapatero, y no al revés».

O sea, que todo fue un bluf. Y lo explica así a renglón seguido:«soy escéptica hacia la posibilidad apuntada en estas mismas páginas por Carlos Martínez Gorriarán de una nueva movilización cívica en el País Vasco comparable a la de Ciutadans en Cataluña. Ello implicaría una autonomía del movimiento cívico e intelectual que Ermua no ha probado. Aquello fue un movimiento mucho más dependiente de los partidos de lo que creímos. Y el protagonismo de la sociedad civil fue apariencia más que fondo». Pues eso, un bluf. –

Maite Soroa

Gara, 21 de junio de 2006

Escarmentar en cabeza ajena

Todo lo que ahora es ebullición de datos, análisis y prospecciones de futuro sobre el resultado del referéndum de reforma del Estatut catalán y las causas de tan alta abstención, se convertirá en apenas una semana en inevitable aceptación del nuevo marco autonómico-competencial para Catalunya. En los próximos meses primará la batalla electoral y después las negociaciones para la constitución de un nuevo gobierno que probablemente habrá de ser de coalición, explícita o implícita. Y a partir de que vuelva a haber un presidente en la Generalitat, se abrirá un ciclo de gestión, con reclamación y administración de las nuevas transferencias y de las anteriores competencias, donde la batalla por la capacidad de decidir pasará a un estado latente no se sabe por cuántos años. Porque los procesos de cambio o de intento de cambio del estatus político e institucional de una nación no pueden darse cada poco tiempo. No cabe decir, como hiciera Rodríguez Zapatero, que la cuestión catalana queda resuelta «para siempre», pero ­salvo sorpresas como un recorte extremo del Tribunal Constitucional­ es lógico pensar que el nuevo Estatut tenga una duración que se acerque a la del ahora reformado.

El hecho de que el intento catalán de cambiar su situación jurídica haya cerrado su ciclo de propuesta, negociación, acuerdo y refrendo antes de que el proceso de normalización democrática de Euskal Herria entre en esa fase, permite a las vascas y vascos ­salvando las diferencias existentes­ aprender en cabeza ajena algunas lecciones importantes. La primera es que plantear una mera reforma estatutaria deja en manos de las Cortes españolas la última decisión. Esas reglas de juego no valen para lo que se pretende en Euskal Herria, por lo tanto es preciso pactar otras y tener garantías suficientes de que serán respetadas por todas las partes. Otra lección es que quienes aspiran a que la ciudadanía vasca sea dueña de su futuro deben mantenerse en relación constante con la sociedad y ésta debe estar movilizada. Además, los resultados de la fórmula de contactos bilaterales con los partidos explotada por Rodríguez Zapatero y aceptada por las formaciones catalanas enseña que es imprescindible que lo que se acuerde en Euskal Herria se defienda de manera unitaria ante cualquier otra instancia. Quienes en Catalunya se ilusionaron con el acuerdo del 90% de su Parlament del 30 de setiembre de 2005 ya no tienen la posibilidad de cambiar esa parte de su historia. Euskal Herria sí tiene la opción de escribir una nueva. -

Editorial de Gara, 20 de junio de 2006