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Foro El Salvador

Arregi advierte de que con los etarras sólo se puede hablar de presos

Arregi advierte de que con los etarras sólo se puede hablar de presos

Convendría hacer autocrítica política sobre tres elementos claves del proceso de paz: no ha sido una política de Estado, no se ha tenido en cuenta suficientemente la realidad de lo que es ETA y se han equivocado los temas y los tiempos. Así lo mantiene el ex peneuvista Joseba Arregi, que advierte que con ETA no se puede hablar de política y tampoco con Batasuna mientras exista la banda terrorista.

Joseba Arregi, ex miembro del Partido Nacionalista Vasco (PNV), publicaba ayer en las páginas de opinión de El País el artículo La oportunidad de aprender, donde llama a la autocrítica política para reflexionar sobre los posibles errores que se hayan cometido en relación al proceso de paz y a la gestión del alto el fuego permanente. Arregi es profesor de Sociología en la Universidad del País Vasco y ocupó la consejería de Cultura con el Gobierno peneuvista de José Antonio Ardanza.

 

Tres claves

Señala Arregi que a la hora de hacer autocrítica sobre el proceso de paz hay que mirar a tres elementos claves. Así, en primer lugar, alude a que el proceso “no ha sido una política de Estado, pues faltaba el acuerdo del PP”. En segundo lugar apunta que “no se ha tenido en cuenta suficientemente la realidad de lo que es ETA” y, por último, que “se han equivocado los temas y los tiempos” de la negociación.

 

Política de Estado

Para el ex militante del PNV, “aprender de lo sucedido implica para el PP que su oposición a lo decidido por el Gobierno debía haber sido más prudente (…) pues no se trata de una cuestión partidista”, aunque en cualquier caso reprocha tanto al Gobierno como a los populares que no hayan hecho “esfuerzos serios para buscar el acuerdo en algo tan importante para el Estado y para la ciudadanía”.

 

La realidad de ETA es su “mera supervivencia”

En cuanto a las consideraciones sobre la auténtica realidad de ETA, expone Arregi que la banda terrorista no nace ni “de la derecha”, ni “del nacionalismo español”, sino que es producto “de la incapacidad de aceptar la reforma constitucional y estatutaria (…) y la decisión democrática de los vascos”.

 

En este sentido, la realidad de ETA sería “su mera supervivencia: mediante el terror o mediante la victoria política”.

 

Equivocación de temas y tiempos

El profesor muestra su extrañeza ante la afirmación de que después del atentado de Barajas ahora es más difícil que nunca el acercamiento de presos, ya que considera que en realidad esto es de lo único de lo que el Estado puede hablar con los terroristas. Eso sí, desde la premisa del fin de la banda y entonces “buscar un tratamiento de los presos dentro de la legalidad, pero con generosidad”.

 

Para Arregi, “de lo que no se puede hablar con ETA nunca es de política” y tampoco con Batasuna “mientras exista” la banda terrorista.

 

Nada de Estatuto, sí presos

Así, el articulista concluye señalando que “la cuestión del Estatuto” debe estar fuera del “proceso de desaparición de ETA” y que “la cuestión de los presos debiera haberse planteado con mucha mayor celeridad y claridad, aunque para ello era necesario la colaboración del PP”.

 

Elplural.com, 5 de enero de 2007

«Las logias masónicas cambian la verdad del hombre por el poder»

«Las logias masónicas cambian la verdad del hombre por el poder»


La masonería tiene una raíz cristiana. El filósofo francés Jean Guitton, en su libro «Le Christ écartelé», sitúa su raíz allí donde se encuentra la madre de todas las herejías: la gnosis. La corriente gnóstica, que reaparece cíclicamente, consiste en el intento de leer el evento cristiano en el seno de una estructura cultural y filosófica, más que en aceptar que el evento de Cristo juzgue la razón y por tanto module la conciencia de un modo distinto. En las raíces de la moderna masonería está este fermento radical de la gnosis. La gnosis hace pensar en algunos seres «iluminados», o poseedores de la «adecuada» interpretación del cristianismo, que ya no será un hecho, sino un mensaje, y por tanto, algo esencialmente interpretable. La verdad del cristianismo, por tanto, según la herejía gnóstica, consiste en la verdad de la interpretación, y sobre ésta radica una proyección de tipo moralista, que los cátaros y los valdenses ya han repropuesto continuamente en el corazón de la cristiandad occidental.

 

Esta imagen gnóstica, y por tanto moralista, del cristianismo marca toda la historia de la cristiandad, también la occidental. Pero la marca de una manera minoritaria; es una realidad que no consigue forzar la unitariedad de la cultura y de la civilización de la Edad Media, porque siendo un fenómeno de tipo sustancialmente intelectual y religioso, en el sentido estricto de la palabra, no tiene la fuerza de convertirse en una alternativa a la grandiosidad del proceso católico de inculturación de la fe, de creación de una civilización como la medieval. Y cuando surge la masonería, se convierte en un hecho explícito, en un factor promotor de un cierto tipo de descristianización de la vida social, tanto en Europa como en el Nuevo Mundo.

 

Antropología del poder

 

La antropología cristiana nace del advenimiento de Cristo, que es gracia, y se confía a la libertad, porque la gracia se dirige a la libertad, considera la libertad como la gran destinataria de su presencia. Lo sentimos por Lutero y sus secuaces, pero la gracia no elimina la libertad, sino que la promueve, exactamente igual que el abrazo del padre o la madre no ahogan la personalidad de los hijos sino que la invitan a que se haga responsable. Esta es la antropología cristiana, una antropología, por tanto, que no tiene necesidad de negar el mal, ni de negar el bien, que no necesita subrayar el aspecto permeable de las estructuras en las que el hombre vive su propia vida y que ciertamente lo condicionan, pero que ve cómo el hombre emerge de su ser hijo de Dios, porque esta filiación divina es revelada y hecha experiencia por el advenimiento de Cristo reconocido por la efusión de su espíritu. Y hemos visto cómo durante siglos, dentro de la tradición católica de Occidente, se ha realizado esta antropología. La masonería retoma o reasume una responsabilidad enorme, desde el punto de vista cultural y social, cuando cambia realmente el escenario de la antropología; cuando a la antropología de la verdad le sustituye la antropología del poder.

 

La antropología de la verdad encuentra su cumplimiento en la revelación cristiana y su ámbito de educación y de experiencia en la pertenencia al pueblo de Dios, que es la Iglesia, fuente de madurez de las personalidades individuales: la Iglesia tiene como objetivo supremo no la ampliación de su estructura institucional, sino el crecimiento del pueblo cristiano, «sacramenta propter homines» («los sacramentos son para nosotros»), decían nuestros antiguos maestros escolásticos: en su gravedad ontológica decían que la Iglesia está para la educación del hombre, para que el hombre, una vez maduro en su identidad cristiana, asuma la responsabilidad de ser misionero en el mundo, ante Cristo y ante los hombres. Éste es también el gran grito que llega desde la encíclica «Novo millenio ineunte» de Juan Pablo II.

 

La antropología de la persona, que es persona porque pertenece a Cristo en su pueblo, es sustituida por la del individuo que tiene ya valor en sí mismo y por sí mismo. El corazón del masón pertenece a la modernidad, y la modernidad es la construcción de un mundo sin Dios. Y en la masonería, para construir un mundo sin Dios se puede hablar de Dios, es más, se debe hablar de Dios, porque sería un absoluto despropósito, algo estratégicamente incorrecto hablar mal de Él o decir que no existe.

 

El hombre, alternativa a Dios

 

Pero evidentemente, sobre el plano del derecho, sobre el plano teórico, sobre el plano de la impostación filosófica y antropológica, el hombre es concebido como la alternativa a Dios. La masonería se radica en este nuevo ambiente en el que madura en sinergia con los filones racionalistas e ilustrados, que serán más rigurosamente antideístas y anticatólicos y donde no hay lugar para una concepción religiosa de la vida que radique al hombre en la pregunta de sentido, de verdad, de belleza y de justicia, porque este tipo de preguntas son sustancialmente alienantes.

 

La masonería está, por tanto, en el seno del laicismo moderno y contemporáneo, y comparte con el laicismo moderno la gran preocupación de construir un mundo como si Dios no existiese; quizá no formalmente contra Dios, sino como si Dios no existiese. Creo que éstos son los elementos de enfrentamiento. Creo que todos nosotros tenemos el derecho de ser lo que somos, de elegir nuestras opciones, de ser coherentes con nuestros principios, de realizar en la vida social una expresión también pública, de nuestras convicciones, pero es necesario que sepamos lo que está en juego. Y está en juego una alternativa en el plano de la antropología: o existe el hombre de la verdad o existe el hombre del poder, desde el punto de vista de la definición última.

 

Luigi Negri, Obispo de la diócesis de San Marino-Montefeltro (Italia)

 

La Razón, Fe y Razón, 3 de enero de 2007

Homenaje de las Juventudes Unificadas del Foro Ermua a las dos víctimas del atentado en la t-4 del aeropuerto de Barajas.

Homenaje de las Juventudes Unificadas del Foro Ermua a las dos víctimas del atentado en la t-4 del aeropuerto de Barajas.


Las Juventudes Unificadas del Foro Ermua iniciarán un homenaje a partir de la mañana de hoy jueves, 4 de enero de 2007, a las dos personas asesinadas el pasado día 30 por la banda terrorista ETA, Diego Armando Estacio y Carlos Alonso Palate.

 

El homenaje consistirá en la instalación de un panel en el lugar de la masacre -la T-4 del aeropuerto de Barajas-, a las 13:00, en el que los ciudadanos podrán plasmar sus muestras de solidaridad con los familiares de las dos víctimas mortales.

 

Con este acto las Juventudes Unificadas del Foro Ermua queremos hacer un llamamiento a todos los jóvenes de España a retomar aquel “Espíritu de Ermua” de julio de 1997 que a muchos de nosotros nos motivó a salir a la calle, a expresar lo que sentíamos, a movilizarnos por primera vez contra la banda asesina ETA y a participar en aquella rebelión cívica que es la que inspiró el acorralamiento social, político y policial más democrático y eficiente que ha habido en la historia de la democracia española contra el nacionalismo totalitario y la doctrina de la cesión al chantaje.

 

Consideramos que estamos en un momento crucial en el que debemos demostrar a los asesinos y a sus cómplices que no estamos dispuestos a rendirnos y que seguiremos luchando hasta verlos derrotados. Con el convencimiento de que toda estrategia dialogada para el final del terrorismo es inoperante y contraproducente como lo han puesto de manifiesto los acontecimientos que lamentablemente estamos viviendo.

 

Bilbao, a 4 de Enero de 2007

La situación (III): Tristezas y alegrías

La situación (III): Tristezas y alegrías


Una prueba de la mala fe del actual gobierno y sus afines, prueba de que no han cambiado en absoluto, son sus acusaciones a la derecha por “condenar al gobierno más que a la ETA” (¡lo dicen los sujetos que llamaban “asesino” a Aznar y no a los terroristas del 11-M, que asediaban y asaltaban las sedes del PP y premiaron a los supuestos autores islámicos!); o por “alegrarse” del atentado. Desde luego, ningún demócrata dejará de alegrarse del serio golpe recibido por el “proceso de guerra” a la Constitución y al estado de derecho, como le entristecerá el destino de las víctimas, causadas por aquellos a quienes tanto había favorecido el gobierno, corresponsable, por tanto. Cuando las turbas pro socialistas, instrumentadas desde la SER y otros medios, llamaban “asesino” a Aznar, mentían radicalmente, porque Aznar no había favorecido ni premiado a los terroristas, fueran islámicos, etarras u otros; justo al contrario que Zapo. El gobierno no se ha rendido ante la ETA, es a la sociedad a la que quiere rendir. Lo suyo se llama colaboración política.

 

Ya lo indiqué otras veces, y perdonen la insistencia: con la irrisoria oposición actual, sólo una firme respuesta ciudadana o las peleas entre los socios del proceso gangsteril pueden echar abajo el siniestro apaño. Pero muy difícilmente se hundirá éste por una rectificación del gobierno. Para él, el proceso no es un error, sino el eje de una estrategia con muchos ingredientes, desde los acuerdos con los separatistas hasta la “memoria histórica”. No puede dar marcha atrás. Intentará algún rodeo, salvar la cara con medidas aparentes; quizá aumente o finja aumentar la presión sobre Batasuna, siempre con el horizonte de una no lejana liberación de los detenidos; maniobrará de cara a la galería para seguir en lo mismo. Pedirle que vuelva al Pacto Antiterrorista y por las Libertades no es una ingenuidad, sino una sandez descalificadora. Es ignorar voluntariamente la lógica de la situación, olvidar que el pacto ya fue traicionado a poco de firmado; es “mirar al futuro” y cerrar los ojos a la continua mentira e insidia que ha caracterizado el gobierno de estos personajes. Mentira nacida, no necesariamente de algún defecto personal, sino de la naturaleza misma de su estrategia política.

 

Otros ingenuos piden elecciones anticipadas. ¡Grave riesgo!

3 de Enero de 2007 - 21:47:15 - Pío Moa

 

Una bomba mala para el PSOE pero muy complicada para el PP

Una bomba mala para el PSOE pero muy complicada para el PP

Zapatero no ha tenido un feliz cambio de año. Ya que sus convicciones no le llevan a celebrar la Navidad tal vez esperase festejar en familia, con la milenaria tradición de las uvas, la llegada de 2007. Pero 2006 se despidió con una bomba de ETA, y el PSOE ha tenido que despedirse del "proceso de paz". Al menos por ahora.

 

Las cosas pintan, en principio, mal para el PSOE y bien para el PP. Las cuentas son sencillas: el PSOE se empecinó en una negociación con ETA que sólo podía terminar en rendición del Estado o en rendición de la banda. ETA no se rinde y el Estado, de momento, tampoco. Así que el PSOE queda desacreditado y se demuestra el acierto del PP, que se quedó solo entre los partidos políticos advirtiendo del error de Zapatero. Esto ha cerrado la legislatura, porque Zapatero se ha quedado sin mucho que decir, y se podría empezar a notar en las encuestas.

 

Pero Zapatero es presidente del Gobierno, y salvo una improbable moción de censura lo será hasta que quiera convocar elecciones generales. Tiene un máximo de quince meses para dar la vuelta a la situación, retomar el "proceso" o invertirlo. Y tiene en su mano la mayor parte de los medios de comunicación, así que atención, porque el PSOE está aturdido pero no besa la lona.

 

Zapatero puede, por de pronto, liderar una vistosa reacción contra el terrorismo, asumir su rol de presidente del Gobierno y aparentar que se lanza a la lucha contra ETA con todos los medios del Estado; unos gestos de firmeza bien medidos y mejor contados pueden devolverle la confianza de los españoles que se la han quitado en estos días. Y si lo hace bien puede hasta conservar sus puentes hacia el nacionalismo y su terrorismo, para volver a las andadas, incluso con más fuerza, después de unas elecciones.

 

Decíamos que la legislatura se ha acabado y que el PSOE se ha quedado sin contenido para la misma. Y es verdad; pero por la misma razón, ante una gran parte de la opinión pública, el centroderecha se ha quedado sin discurso de oposición. La tarea del PP ahora no es fácil, porque no controla ni los tiempos ni los medios de comunicación. Haber denunciado el error de Zapatero ha sido un acierto y una exigencia moral, pero ¿y si el error se enmienda aparentemente? Mariano Rajoy se podría quedar solo recordando que él tenía razón, pero la memoria de las masas no es fácil de gestionar. El PP no tiene ganada la partida, en parte por sus problemas estructurales, en parte por cómo ha sido su oposición hasta ahora, y desde luego en gran parte porque el oso, Zapatero, no está cazado. Hacen falta más cazadores o habrá zarpazos imprevistos.

 

Otro día hablaremos del resto de apenados deudos en este velatorio del "proceso de paz", desde el PSE al PSN y desde el PNV a Batasuna. Por ahí hay que esperar sorpresas.

 

Pascual Tamburri

El Semanal Digital, 4 de enero de 2007

Hay un conflicto que requiere solución

Hay un conflicto que requiere solución

 

El contencioso vasco es un conflicto histórico de origen y naturaleza política en el que se ven implicados el Estado español y el Estado francés y su resolución debe ser necesariamente política. En los periodos de «tranquilidad» ­es decir, cuando las consecuencias más dolorosas del conflicto las padece únicamente la izquierda abertzale, sin que ello llame la atención de los grandes medios de comunicación ni produzca declaraciones de la mayoría de partidos­ casi todo el mundo admite que dicha solución debe buscarse por medio del diálogo. Pero cuando se producen atentados como el del pasado sábado ­con trágicas consecuencias como la confirmada muerte de Carlos Alonso Palate­, una buena parte de la clase política y de los generadores de opinión mediática pierden la perspectiva y comienza una cascada de reacciones meramente coyunturales, en las que incluso parece abrirse una suerte de competición para ver quién se presenta públicamente como más duro con la izquierda abertzale, previamente demonizada y declarada única culpable de todos los males. Afortunadamente, siempre hay excepciones.

 

Pero digan lo que digan quienes pretenden siempre acomodar sus posiciones al último acontecimiento y a la corriente mayoritaria de opinión en el Estado español, el conflicto sigue estando ahí y no hay más solución que la dialogada. ¿Cuál es la alternativa que ofrecen a la sociedad vasca y a la española quienes hoy pretenden dar por liquidado un proceso cuyo mayor defecto ­fácilmente subsanable­ es que nunca terminó de arrancar convenientemente? ¿Van a volver a los tiempos del Pacto de Ajuria Enea, a la división de la ciudadanía entre «demócratas» y «violentos»? ¿No han aprendido ya que aquello no resolvió el problema, sino que lo enquistó? ¿Y que tampoco la radicalización de la represión hasta el paroxismo de los tiempos de Aznar sirvió para acabar con el independentismo vasco?

 

En más de una ocasión, el presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, ha señalado que el mejor homenaje a las víctimas de este conflicto ­aunque él habla únicamente de las «víctimas del terrorismo»­ es que no haya nuevas víctimas. Para ello es preciso ir a las raíces del problema y encararlas con decisión, con la decisión que a Zapatero le ha faltado en los últimos nueve meses. Esa debe ser la tarea que todos los agentes implicados en el conflicto han de afrontar con mayor acierto que el demostrado hasta la fecha, en cuanto pase la actual oleada de declaraciones vacuas y propaganda. -

 

Editorial de Gara, 4 de enero de 2007

Zapatero está deprimido, pero no tanto como para dimitir

Zapatero está deprimido, pero no tanto como para dimitir

Los servicios de prensa de Moncloa afirman desconocer dónde se encuentra Zapatero, ‘missing’ desde el atentado, al igual que De la Vega. La red y la calle instan al presidente a presentar su dimisión. Batasuna aquejada de sordera: insiste en que el proceso continúa vivo

 

El presidente Zapatero se encuentra ‘missing’, desaparecido en combate, nunca mejor dicho. Tras la rueda de prensa del pasado 30 de diciembre en la que respondió a la reiterada pregunta sobre la continuidad del proceso con la preparada respuesta “con violencia, no hay diálogo”, no se le ha vuelto a ver. Regresó a Doñana a tomarse las uvas y podría permanecer ahí, sin dar la cara ni afirmar que el proceso está roto y liquidado. Para eso están Rubalcaba y El País, enmendando la ambigüedad de su discurso del 30 de diciembre.

 

Y por si fuera poco, según informa Intereconomía, los servicios de prensa de Moncloa desconocen dónde se encuentra Zapatero. Casi nada. Presidencia no sabe dónde está el presidente. Mucho. Algunas fuentes señalan que ZP podría estar recibiendo apoyo psicológico tras el jarro de agua fría del atentado de Barajas. Un apoyo que también necesitó Felipe González, que –recordarán- estuvo muchos años con la cara hinchada por cortisona, el tratamiento contra la depresión.

 

Quien también se encuentra desaparecida es la vicepresidenta De la Vega, quien viernes tras viernes vertía su optimismo sobre la marcha del eufemístico proceso en las ruedas de prensa posteriores al Consejo de Ministros. La ‘vice’ siempre ha dado la cara en todos los ‘marrones’ del gobierno : apagones, avalancha de inmigrantes, cayucos, Estatut. Pero está vez ha sido desbordada en su ‘optimismo antropológico’ y parece escondida en su cuartel de invierno.

 

Otro de los interesantes ausentes estos días es José Antonio Alonso, ministro de Defensa y responsable último de los servicios de inteligencia (CNI). Rubalcaba ha reiterado en varias ocasiones de que el gobierno no tenía ninguna información que pudiera hacer pensar que algo así podía ocurrir. ¿Ni un sólo indicio? Si esto es cierto, el CNI debería de renovar sus protocolos de actuación y Alonso debería de presentar su dimisión por semejante negligencia.

 

Si no es así –como parece a juzgar por el redoble de las vigilancias y la reimplantación de algunos guardaespaldas, quien miente es Rubalcaba a quien le viene bien la mentira. Afirmar que tenían algunas sospechas resultaría contradictorio con el optimismo de Zapatero tan sólo 24 horas antes y obligaría al presidente a presentar su dimisión como se le reclama en la calle y en la red. Curiosamente, ningún medio tradicional se ha hecho eco de esta demanda social. Por supuesto, Zapatero no es partidario. Porque al contrario que Aznar -que limitó su mandato a dos legislaturas- ZP pretende hacerse eterno en Moncloa. Está por ver que su pusilanimidad y el síndrome de Moncloa no le fuercen a una retirada.

 

Por lo demás, no hay cambios en la izquierda ‘abertzale’. El representante de Batasuna, Joseba Álvarez, reconocía en la mañana de este miércoles en Radio Euskadi que “nadie esperaba un atentado” como el de Madrid, aunque señaló que ya en septiembre había conciencia de crisis porque no había “avances”: “Se sumó la historia de De Juana Chaos, las detenciones y las legalizaciones se mantenían”. O sea, que “no se estaban dando los pasos por parte del gobierno”.

 

Una justificación en toda regla, en lugar de la condena esperada por el gobierno. Eso sí, tanto Álvarez como Permach consideran que el proceso “no está liquidado” y que la tregua sigue viva porque no ha habido un comunicado de ETA manifestando lo contrario. Todo parece apuntar a que ambos batasunos tratan de desligarse del atentado. Incluso parecen tratar de desligar a ETA del mismo.

 

Y casualmente, El País publica esta mañana que la cúpula de ETA había recortado en agosto los poderes negociadores de José Ternera, sugiriendo lo que el ministro Rubalcaba niega: los duros, la ‘ETA auténtica’ se ha impuesto. ETA se ha dividido. Lo que no dice es que son estos duros los que imponen la estrategia de la banda y que el brazo político no es sino un instrumento de la banda terrorista, al contrario de lo que ocurría en Irlanda entre el Sinn Fein y el IRA. ¿Y Zapatero que opina de todo esto? No se sabe si permanece en Doñana o en el diván, pero en Barajas no se le ha visto.

 

A quien sí se ha visto en el aeropuerto madrileño en la mañana de este miércoles ha sido a Rajoy, que también fue incapaz de interrumpir sus vacaciones en Pontevedra y reaparece este miércoles para exigirle a Zapatero que explique en el Parlamento su política Parlamentaria. Rajoy y Zapatero dan buena muestra de la altura moral de unos políticos que el pueblo español no se merece.

Hispanidad.com, 3 de enero de 2007

ZP promueve un nuevo pacto antiterrorista de consenso

ZP promueve un nuevo pacto antiterrorista de consenso


Ante el nuevo escenario surgido tras el atentado del sábado en Barajas, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, busca un nuevo pacto antiterrorista con todas las fuerzas parlamentarias en los que las prioridades serían la persecución policial y judicial de ETA y el aislamiento político de Batasuna si persiste en no condenar la violencia.

 

La nueva estrategia antiterrorista que el presidente Zapatero trata de impulsar estará abierta a todas las fuerzas políticas parlamentarias en los que los objetivos principales serán la persecución policial y judicial de ETA y el aislamiento político de Batasuna si continúa sin condenar la violencia, según informó Luis R. Aizpeolea en la edición de ayer de El País.

 

Resolución de 2005 agotada

El Gobierno responde así al nuevo escenario de lucha antiterrorista después de que ETA rompiera el alto el fuego permanente con el atentado del pasado sábado en Barajas. El Ejecutivo, en palabras de su ministro de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, considera “acabado” el proceso en los términos que se seguían hasta ahora, ya que se contemplaba la voluntad inequívoca de abandonar la violencia por parte de los terroristas como requisito indispensable para el diálogo, tal y como recogía la resolución aprobada por el Parlamento en mayo de 2005.

 

La resolución parlamentaria de 2005 contó con el apoyo de todas las fuerzas parlamentarias excepto el Partido Popular, que votó en contra a pesar de que ésta se apoyaba en el Pacto de Ajuria Enea, aprobado en 1988 por todas las formaciones democráticas y revalidado diez años después con motivo de la tregua de 1998.

 

Primeros pasos para el nuevo marco

Los primeros pasos para buscar un nuevo marco ya se han producido con la convocatoria del ministro del Interior a una serie de encuentros bilaterales con los grupos parlamentarios los próximos días 9 y 10 de enero. En estas reuniones el Gobierno informará y sondeará la opinión de todas las formaciones en la búsqueda del máximo consenso posible en materia antiterrorista.

 

Instrumentos vigentes

Antes de la concreción de ese acuerdo, el propio Rubalcaba citó dos instrumentos antiterroristas todavía vigentes, el Pacto Antiterrorista y la Comisión de Secretos Oficiales del Congreso, un instrumento para gestionar informaciones sensibles.

 

El Pacto Antiterrorista fue un acuerdo entre PSOE y PP alcanzado en 2000 y que respondía tanto a la ofensiva terrorista como al pacto nacionalista de Lizarra que reunió a PNV y Batasuna.

 

El PNV, clave para redefinir la estrategia

Ahora, el Gobierno sustenta las expectativas de un acuerdo antiterrorista más amplio que aquel que suscribiera con el PP hace más de seis años gracias a cambios significativos en la situación política. Así, el PNV, al que se le exigía dejar el frente nacionalista para incorporarse a la unidad democrática, ya no forma parte de Lizarra, un pacto ahora inexistente. Además, la formación nacionalista vasca ya no está liderada por quien avalara el pacto de Lizarra, Xabier Arzalluz, sino por Josu Jon Imaz, con un discurso condenatorio de la violencia mucho más tajante que su predecesor y también de perfil más dialogante.

 

De hecho, Imaz aseguró ayer que no se dialogará con Batasuna sobre su normalización política hasta que no condene el atentado de Madrid y, si bien rechazó el Pacto Antiterrorista, se mostró abierto a trabajar con el resto de partidos "para acabar con la violencia y construir

la paz".

 

Elplural.com, 4 de enero de 2007