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Foro El Salvador

Una joven es degollada por su padre al rechazar un matrimonio impuesto

Italia sigue conmocionada por el caso de una joven paquistaní de 21 años asesinada después de que su padre la "condenara" por no querer casarse con la persona elegida por la familia. Fue degollada y enterrada en el jardín de una casa con su cuerpo dirigido hacia La Meca.

El cuerpo de Hina Saleem fue encontrado el pasado sábado, degollado y enterrado en el jardín de la casa familiar, que se encontraba vacía y con signos de que sus ocupantes la habían abandonado de forma precipitada.

Tras dos días en paradero desconocido, el padre de la joven, Mohamed Saleem, ha sido detenido por los Carabineros (Policía Militarizada) junto con su cuñado en la vecina localidad de Gardone y acusado de homicidio premeditado y ocultación de cadáver.

Algunos testigos han declarado que el pasado sábado vieron a tres personas, entre ellas el padre de Hina, cavar una fosa en el jardín de su vivienda, en la zona en la que fue encontrado el cadáver envuelto en una sábana.

La joven musulmana trabajaba en una pizzería y convivía desde hace varios meses en el centro de Brescia con su novio, un italiano de 33 años y de religión católica, que fue quien denunció a la Policía la desaparición.

Según los medios locales, todo apunta a que el padre, el cuñado y un tío de la chica decidieron "sentenciarla" por su negativa a contraer matrimonio en Pakistán con uno de sus primos, tal y como había sido concertado.

También se sospecha que antes del asesinato le instaron a cambiar de opinión y regresar a su país de origen, ya que en la sala de la vivienda familiar se encontraron dos maletas vacías, pero, al igual que en ocasiones anteriores, la chica se negó.

El abogado del padre, Alberto Bordone, ha afirmado hoy a los medios de prensa italianos que el acusado está:

"Tranquilo y consciente de cuál es su situación, aunque ha optado por permanecer en silencio ante los jueces que lo interrogaron".

Periodista Digital, 15 de agosto de 2006

La AVT culpa a los socialistas de dar "pistas" a Batasuna sobre cómo burlar la ley

La AVT culpa a los socialistas de dar "pistas" a Batasuna sobre cómo burlar la ley

En declaraciones a Europa Press, el presidente de la AVT, Francisco José Alcaraz, aseguró que, bajo su punto de vista, miembros del Ejecutivo y del Partido Socialista dieron "pistas" a Batasuna sobre cómo debían actuar para "poder burlar la ley" cuando aludieron a la necesidad de respetar el derecho individual a manifestarse

La Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) culpó ayer a los socialistas de haber dado pistas a la ilegalizada Batasuna sobre cómo burlar la ley para poder celebrar la manifestación convocada para hoy en San Sebastián por un grupo de ciudadanos.

En declaraciones a Europa Press, el presidente de la AVT, Francisco José Alcaraz, aseguró que, bajo su punto de vista, miembros del Ejecutivo y del Partido Socialista dieron "pistas" a Batasuna sobre cómo debían actuar para "poder burlar la ley" cuando aludieron a la necesidad de respetar el derecho individual a manifestarse.

Por eso, achacó a "la debilidad del Gobierno" y de los que "quieren remar hacia el proceso de rendición con una banda terrorista" el que la marcha tenga lugar y consideró que supone "un insulto a la inteligencia" cuestionar que la manifestación para reivindicar la autodeterminación de Euskal Herria responda a una "estrategia" de la banda terrorista "ETA-Batasuna".

Alcaraz insistió en que la marcha es "una burla y un fraude de ley" y advirtió de que pedirán responsabilidades, a través de iniciativas legales, a los gobiernos vasco y central en el caso de que se enseñen "símbolos" terroristas o haya proclamas "proetarras".

Análisis Digital, 15 de agosto de 2006

Lecturas de una manifestación

Lecturas de una manifestación

Ya pasó. La multitudinaria manifestación de Donostia suscitaba ayer, al menos, dos reacciones dignas de ser observadas.

Desde la extrema derecha, “La Razón” se rasgaba las vestiduras porque, decía, «nadie puede dudar a estas alturas de que los miles de personas que se manifestaron ayer en San Sebastián lo hicieron en respuesta a una convocatoria de Batasuna». Citaba el escriba «los subterfugios legales que los proetarras aprovechan para burlar la ley» y lamentaba que, como consecuencia de las amenazas garzonianas, «los miles de personas que tomaron el centro de la capital donostiarra no portaron un solo símbolo de Batasuna, aunque sí pudo verse antes de su comienzo a miembros de esta formación ilegalizada como Arnaldo Otegi, Pernando Barrena o Joseba Permach». Al pensador ultra le sube la bilirrubina porque cree que «la manifestación supone un paso más en una política de hechos consumados que pretende vulnerar la Ley de Partidos hasta conseguir de facto la legalización de Batasuna que exige ETA como parte de la factura negociadora. La protesta proetarra es, por tanto, una derrota de un Estado de Derecho que es incapaz de velar por que sus normas se cumplan».

También era llamativa, aunque por otras razones, la lectura del editorialista de “El País”: «Con iniciativas como ésta, Batasuna ha tenido mareados a los jueces (y hartos a los ciudadanos) durante 10 días, pero es posible que también ellos hayan acabado mareados y perdido el sentido de la realidad. Joseba Permach acusó ayer a los socialistas de ‘irresponsabilidad política’ por no responder a sus emplazamientos para solucionar ‘el conflicto político y armado’'. En la convocatoria inicial de la manifestación, su compañero Pernando Barrena había considerado ‘extremadamente grave’ que, pese a la tregua, se siga aplicando la Ley de Partidos y se mantengan los juicios contra el entorno de ETA y la ‘persecución contra la izquierda abertzale’. El viernes, en un comunicado, advirtieron de que detenciones como la reciente en Vitoria de Zigor Bravo ‘entorpecen las vías de solución’». Hasta ahí los hechos. Ahí va su interpretación: «¿Cómo van a dejar los jueces de aplicar la Ley de Partidos a una formación ilegalizada por actuar ‘como complemento y legitimador’ de ETA, si sus dirigentes consideran que no debe detenerse a alguien acusado de participar en el asesinato de un funcionario de prisiones o a los miembros de la trama de extorsión etarra?». Este no ha entendido nada, creo yo.

Maite Soroa

Gara, 15 de agosto de 2006

Proceso Democrático y Ruptura Democrática

Una mirada a Lizarra-Garazi

Decía McLuhan que es muchas veces necesario mirar al pasado para prever el futuro. La previsión obedece a la observación de los rasgos comunes entre el pasado y el presente, sin necesidad de caer en el mimetismo de una repetición automática. La actual tregua de ETA posee la característica de una repetición no mimética. En su larga historia, ha decretado tres treguas: la de 1989, la de 1999 y la actual. Las circunstancias que se han dado, en cada caso, son diversas. Pero ETA, y el conjunto del MLNV, han dejado claro un modo de actuar. Y han elaborado toda una reflexión acerca de esas experiencias pasadas. Este pequeño trabajo pretende mirar, desde esa perspectiva histórica y desde la perspectiva de la propia ideología del MLNV actualizada, los rasgos de lo que se viene a llamar “proceso de paz”, que es el proceso político derivado de las conversaciones PSOE-Batasuna y la proclamación por parte de ETA del alto el fuego indefinido.

No me introduciré, más que someramente, en el nuevo escenario político creado por estos dos hechos. Es remarcable la recuperación tanto de iniciativa como de cancha publicitaria por parte del MLNV desde la legalización de EHAK para las elecciones de autonómicas del 2005. Su más que probable presencia en las municipales del 2007 y presumibles beneficios penitenciarios para sus presos son otros de los pasos que se vislumbran en el horizonte. Todo ello no hubiera sido posible sin el concurso de un PSOE cuya relación privilegiada con Batasuna y con ETA, hace que sea el segundo beneficiario, aunque más problemático, de toda esta situación. La reorganización de la red política de Batasuna, bajo las bengalas de un “proceso de pacificación” (en el cual Batasuna afirma todavía no nos encontramos), es un hecho triunfal. Sus protagonistas no dejan de venderlo como una victoria propia y el augurio de futuras victorias.

En este punto haré uso del acuerdo de Lizarra-Garazi. En Lizarra-Garazi se dibujó un acuerdo político entre diversas fuerzas, pero cuyo eje eran PNV-Batasuna, que proponía una acción de gobierno de las instituciones con la exclusión de una serie de fuerzas, el PP y el PSOE. A cambio de ello se declaraba una tregua y se abría un proceso político de diversas fuerzas que caminaban en pos de la autodeterminación de los siete herrialdes de Euskalerria. Los sostenedores de este proceso serían aquellos que propondrían a los estados una resolución política del problema vasco. El PNV y EA jugaron con la interpretación equivocada de subestimar la parafernalia maximalista que le proponía ETA de montar, por la vía de hecho, una situación de ruptura con el estado, en tanto a creación de un proceso político que hiciera saltar por los aires las barreras de las demarcaciones autonómicas y de los estados. En el momento en el que el PNV y EA no accedieron a esas exigencias ETA reinició la actividad armada.

Mirando hacia atrás, vemos que el MLNV venía cocinando, desde las conversaciones PNV-Herri Batasuna de 1992, toda esta operación. La lectura puramente coyunturalista de la tregua de ETA trajo como consecuencia la miopía con la que el nacionalismo vasco no previó la ruptura de la tregua y sus consecuencias políticas. En el momento actual, Batasuna advierte claramente que “no se puede pensar en escenarios de una sola posibilidad” en tanto a que el proceso finalice exclusivamente en la pacificación o la dejación de armas por parte de ETA, “si por la otra parte no hay voluntad o no hay suficiente madurez puede suceder que el proceso de interrumpa o quede frustrado” “si no hay posibilidad por la otra parte, la izquierda abertzale proseguirá su camino de lucha”. Consciente de los males que trajo al MLNV, durante largos años, la ruptura de aquella tregua (la catástrofe electoral del 2001, la carencia de iniciativa frente al Plan Ibarretxe, la colaboración policial internacional tras el 11S, la ilegalización de Batasuna, etc) Batasuna plantea que “en ese caso, nuestra responsabilidad será situar la responsabilidad de la prolongación del conflicto en nuestro enemigo. Que la fractura política a pagar por la izquierda abertzale sea la mínima posible (...) Para que en la siguiente fase, cualquiera que sea la situación, la lucha de liberación que impulsamos y la propia izquierda abertzale sean más firmes”.

Estas palabras pertenecen a un documento de este mismo año de Batasuna denominado “La izquierda abertzale y el proceso democrático”. No debemos subestimarlas ni juzgarlas como pura propaganda, ya que el documento en su conjunto posee la cualidad de construir todo un proceso político en previsión de todos los escenarios posibles, incluido el de la ruptura del proceso. Tenemos ya indicios de ese tipo de presión, por parte del MLNV respecto al PSOE, en tanto a que este partido tenga que dar determinados pasos (como la fotografía de Patxi López con Otegi en el Hotel Amara-Plaza) bajo amenaza de suspender el proceso. Y no será por última vez. “Los pasos que den sólo los darán obligados”, afirma el documento acerca del resto de los partidos políticos vascos y españoles.

Es el estilo del MLNV. Que el gobierno socialista no prevea una ruptura de este actual proceso político más que en el sentido negativo, de responsabilizar de ello al PP, no parece una postura realista. Es verdad que la contradicción PSOE/PP debilita al gobierno español frente a ETA. Pero ETA romperá la tregua bajo sus propios cálculos políticos, entre cuyas cifras también se encuentra la inestabilidad política española. Porque, a diferencia de Lizarra-Garazi, el MLNV condiciona directamente a la política española por medio de su gobierno. Desde la pura lógica, es contraproducente que el gobierno español y el PSOE muestren a la sociedad un escenario con “salida única” cuando Batasuna, la representación de la otra parte en este tinglado, prevé varias salidas, entre ellas la de la reanudación de la actividad armada por parte de ETA. Batasuna, por si acaso, se cubre las espaldas. Y es muy capaz, como lo hizo con el PNV y con EA, de dejar postrados a sus socios socialistas en la mitad del camino.

Alargando la analogía con Lizarra-Garazi, hemos sido testigos ya una de las filtraciones periodísticas más sonadas del MLNV respecto a la intrahistoria del proceso que es la filtración de las conversaciones de ETA con el gobierno. Resulta evidente que el secretismo y la falta de transparencia benefician a la organización armada, que en cualquier momento, bajo la conveniencia de “presionar” a la otra parte, es capaz de airear el contenido de cualquier tipo de conversaciones. La filtración de las conversaciones ETA-Gobierno, aparecida en el diario GARA (10-7-2006), se corresponde, por plantear un paralelismo, con la filtración de las conversaciones ETA-PNV/EA, donde ETA planteaba la aceptación de las partes de condiciones similares. El gobierno español no ha cometido la crasa ingenuidad de firmar ningún documento, pero el espíritu de ETA es el mismo: el comprometer a la otra parte con un adelanto de los contenidos de las conversaciones. Es un medio de presión que da la medida al gobierno español de con quien se la está jugando.

Se hace necesario ver toda esta trama bajo un prisma de largo plazo que no se centre exclusivamente en coyunturas. Es verdad que el viaje compartido entre PSOE y Batasuna, de la mano de los “gestos pactados” recíprocos que anunciaba Otegi en su libro, ha reportado beneficios mutuos y, de cara al futuro, en un determinado espacio de tiempo, puede seguir teniendo esa virtualidad. Pero una serie de mutuas conveniencias tácticas no puede construir la paz en Euskadi. Sobre todo cuando el MLNV afirma que esta es una circunstancia de victoria, de firmeza y de poner en práctica su programa táctico, con independencia de los poderes, estatales o autonómicos. Es decir, es una coyuntura de poner en práctica la “ruptura”, que es, bajo la farfulla de los puntos de sus alternativas tácticas, el contenido real de su programa político.

Características del Proceso Democrático

Las declaraciones de ETA y Batasuna, al principio de todo esto, eran prudentes. No nombraron la autodeterminación más que en base de eufemismos como “la libre decisión de los vascos”. Las restricciones verbales de esos momentos iniciales dan paso ahora a declaraciones inequívocas de que “la autodeterminación y la territorialidad” son las bases mínimas para garantizar el inicio de un verdadero proceso de paz. La autodeterminación es una reivindicación siempre presente en las consecutivas alternativas tácticas que ha propuesto el MLNV a la sociedad vasca como base de su programa mínimo.

Batasuna, dentro del texto citado, clama de forma rotunda por un “proceso democrático”. Las exigencias del MLNV son las bases futuras de una democracia que actualmente, por la cerrazón de los estados y la existencia del contencioso vasco, no existe. Es importante remarcar este aspecto ideológico, dejado pasar por tantos analistas, que pretenden escrutar en la historia lejana vasca y en reivindicaciones históricas, como la de la reintegración foral, el sustrato ideológico de este movimiento. Batasuna pasa olímpicamente de cualquier alusión a derechos históricos o legitimidades pasadas y presentes del pueblo vasco y se remite a las “reivindicaciones democráticas” tal como las han entendido las organizaciones marxista-leninistas: como reivindicaciones pendientes que constituyen excelentes palancas de ruptura. Una de estas palancas más importantes es, para el MLNV, la reivindicación de la autodeterminación. La exigencia de autodeterminación sirve para negar la existencia de una democracia en Euskadi, España y Francia.

Es por ello que Arnaldo Otegi, aboga por “una segunda transición de ruptura democrática”, afirmando que de entre todos los grupos políticos de oposición al franquismo “sólo la izquierda abertzale mantiene posiciones de ruptura democrática frente al Estado”. La propuesta política del MLNV es así calificada como “alternativa de ruptura democrática”. Por esa razón, representantes del grupo EHK, integrado en Batasuna, afirman que nos encontramos en una “fase de ruptura democrática”. ¿Cuál es el significado de la “ruptura democrática” tal como la entiende el MLNV? ¿Qué relación tiene con la reivindicación de la autodeterminación?

Dicen los representantes de EHK: “somos conscientes de que un proceso revolucionario se produce con sucesivas rupturas que marcan nuevas fases en función de nuevas correlaciones de fuerzas”. La ruptura, la quiebra de la continuidad de cualquier proceso como revulsivo político, constituye una de las herramientas de un movimiento revolucionario cualquiera. El MLNV ha practicado la ruptura de diversas formas y diferentes planos. Es evidente que ante un periodo determinado en que ETA no va actuar, la ruptura adquirirá otra forma que la mera actividad armada.

Y repone EHK: “las sucesivas fases no pueden ser escenarios estancos, marcados por consensos cristalizados, que neutralicen el proceso”. Es decir, el proceso tiene que marchar más allá de la formalidad de acuerdos políticos. El citado texto de Batasuna divide en dos a este proceso: por un lado se encontraría el “el Acuerdo Democrático de Base” (denominado OHD) que es un acuerdo de diversas fuerzas políticas en torno a la autodeterminación y la territorialidad; y por otro lado, estaría la negociación política, basada en las dos mesas de negociación, la de ETA y el gobierno y la mesa de los partidos.

El OHD “será el marco donde se producirá el alineamiento de las fuerzas favorables al Derecho de Autodeterminación y donde seguirá tomando cuerpo y fortaleciéndose ese sector popular”. Y afirma: “es la activación de esas fuerzas la que hará que aparezcamos ante los estados como un pueblo”. Concluyendo que “para la izquierda abertzale el OHD recoge los principios y los mínimos del proceso y habrá que marcar con los mismos la Mesa para la Solución”. Es decir, el MLNV se está montando un organismo de fuerzas diversas con la intención de aparecer ante los estados con la legitimidad popular del pueblo vasco. Y se posiciona de tal modo en “la Mesa de Solución” que “la izquierda abertzale en esa Mesa (de partidos) más allá del peso que le corresponde en función de la aritmética electoral, será la representante de la lucha de liberación a favor de los derechos de Euskal Herria, llevará consigo esa legitimidad y esa fuerza”.

La OHD se convierte así en un instrumento de aglutinación de fuerzas, en una especie de frente unido, alrededor del cual girarán aquellos partidarios de la autodeterminación. Y es la base sobre la que establece Batasuna su legitimidad política, más allá de la fuerza que le corresponde por “aritmética electoral”, que es el valor que otorga el MLNV a este tipo de democracia representativa. Al monopolizar la exigencia del ejercicio de autodeterminación y al exigir la participación de los siete herrialdes de Euskalerria en este proceso, Batasuna está simplemente abriendo diferentes vías de ruptura. Seguirá negando la mayor al gobierno español y a cualquier interlocutor que tenga en frente. Y mientras tanto seguirá teniendo la mano libre para pactar con el PSOE ventajas tácticas mutuas durante un periodo de tiempo.

La OHD es la base sobre la que se asienta el peso político de Batasuna dentro de la Mesa de Partidos. En la Mesa de Partidos, Batasuna se erige en representante de la mayoría que quiere la autodeterminación. ETA negocia con el gobierno español. Y el MLNV se lanza a una campaña de agitación por la base, que pronto se verá reforzada por su presencia en las instituciones locales. Es por ello que Iñaki Gil de San Vicente, responsable de relaciones exteriores de Batasuna, hable de la necesidad de que “tanto las burocracias partidistas como sus bases, aunque sobre todo estas, aprendan bajo la presión de las movilizaciones que es muy contraproducente potenciar el dirigismo sustitucionista y sus métodos rastreros”.

El MLNV pretende liderar el proceso desde esos tres vértices: la exigencia popular de la autodeterminación, la lucha de masas en la base contra “las burocracias partidistas y sus bases”, y el frente negociador de las dos mesas, donde Batasuna representaría, en una, al pueblo vasco y en la otra ETA negociaría con el gobierno. Alrededor de la autodeterminación se vertebrarían fuerzas políticas y sociales, organismos de diferente tipo cuyo fin es “aparecer ante los estados como un pueblo”, con la lucha de masas por la base se agitaría la vida política vasca en torno a diversas luchas sectoriales (incineración, TAV...) y las mesas de negociación servirían para visualizar el protagonismo político de Batasuna y de ETA, arropados por una efervescencia general con luchas de diferente tipo cuyo vértice sería la lucha y la exigencia de la autodeterminación. Por ello afirma el texto de Batasuna: “La izquierda abertzale debe centrarse en los pasos que ella misma debe dar, incidiendo en la activación de la ciudadanía vasca y con una actitud constante de interpelación y emplazamiento hacia los demás agentes sociales. Es decir, desde una perspectiva ofensiva y no desde una defensiva. Tenemos todo por ganar. Debemos interiorizar que la izquierda abertzale será el motor del proceso”. Palabras como “emplazamiento” e “interpelación” (acompañadas por la de “ofensiva”) han dejado bien claro su significado en la política vasca y eso significa “presionar”, es decir, atacar y amenazar a los representantes políticos de los restantes partidos. En este frente de lucha, el MLNV no deja la violencia ni cede el carácter global de la misma derivado de la “socialización del sufrimiento”; sólo que ahora la aplica en tanto a su legitimidad por las exigencias del “proceso democrático”.

Y finalmente la exigencia de hegemonía: “la izquierda abertzale será el motor del proceso”. O no habrá proceso.

Los peligros del proceso

En este sentido, una vez más surge el paralelismo de Lizarra-Garazi. En aquella época, los partidos nacionalistas e IU estaban condicionados a no pactar con el eje constitucionalista del PP y del PSOE. Que era como que ETA y Batasuna, con esa exigencia, pretendieran conjurar lo que siempre consideran es su mayor peligro: la posibilidad de un acuerdo entre PNV y PSOE.

Por ello dice el texto de Batasuna: “El mayor de los peligros puede venir de fuerzas políticas como el PNV y el PSOE de que quieran volver a imponer a Euskal Herría un nuevo ciclo autonómico, limitando el proceso a una reforma estatutaria, a través de un proceso unilateral de acuerdo entre ambos”. Ni la represión, ni la caída de comandos, ni la situación de los presos, ni la ilegalización, ninguna de esas cosas es tan peligrosa como la formación de una mayoría no hegemonizable por Batasuna y la salida política que tal mayoría pueda pactar por sí misma. Y es que “la autodeterminación y la territorialidad” son las bases mínimas que pone Batasuna como condiciones de un diálogo político que pueda derivarse en una borrosa paz. En función de pretender representar al pueblo vasco mediante esa reivindicación se arroga con el poder a veto.

Y digo borrosa paz porque las exigencias de Batasuna respecto a lo que debiera de ser la negociación con ETA y con el gobierno español nos deja dudas acerca de quien se tiene que desarmar y quien se tiene que desarmar primero. Ya que, según el texto de Batasuna, “la expulsión de Euskal Herria de las fuerzas armadas de ocupación es condición democrática para que la ciudadanía vasca pueda vivir en paz y en libertad (...) De otra forma no hay solución, no hay paz”. Y redundando en ello y matizando que no se refiere sólo a la guardia civil, a la policía nacional o a la gendarmería francesa: “sin desactivar la Ertzaintza como cuerpo represivo no hay posibilidad de asegurar una situación de paz”.

También en la negociación entre ETA y el gobierno español, el “desarme” se refiere a las otras partes y no se menciona el desarme por parte de ETA. También en este ámbito, la mesa de negociación vendrá acompañada de movilizaciones populares en torno al “alde hemendik!”.

El esquema que tiene el MLNV respecto al “proceso democrático” parece bastante nítido. La exigencia de desarme por parte de los estados y del gobierno vasco y la autodeterminación y la territorialidad como exigencia de un programa mínimo, así como la movilización popular y la presión desde la base, son las coordenadas sobre las que se quiere que transcurra. El texto de Batasuna no nos habla de posibles pactos post-electorales con el PSOE, en el caso de elecciones municipales o autonómicas, pero es algo que no debemos descartar dado que este proceso se está alimentando (y se alimentará para que dure) de la coincidencia de las conveniencias tácticas de ambas formaciones políticas. Pero, advierte Batasuna: “la izquierda abertzale no puede quedarse mirando a nadie, ni a los pasos de los demás agentes, ni a lo que los estados puedan hacer. Se debe evitar de todo atisbo de dependencia respecto a otros agentes. La izquierda abertzale impulsará el trabajo conjunto, pero al mismo tiempo, desarrollará su propia dinámica sin ningún tipo de limitación ni de complejos”. Es posible, de esta forma, una colaboración política con el PSOE en ámbitos de responsabilidad institucional, mientras Batasuna moviliza al MLNV y a la OHD y va poniendo los cimientos de una acción destinada a “levantar los topes que, a día de hoy, los estados tienen establecidos”.

Haríamos mal en considerar el maximalismo del MLNV como una forma de lavarse la cara. El MLNV actualiza sus planteamientos de siempre, los aplica con un diferente sujeto político, el PSOE, y otro diferente referente institucional, el gobierno español, establece una fiscalización de las relaciones entre los partidos donde, como en Lizarra-Garazi, se trata de que el PNV y el PSOE no lleguen a ningún acuerdo propio (condicionando el devenir del proceso de paz). Finalmente, el MLNV establece una serie de condiciones políticas que son a todas luces inasumibles por el PSOE y habla claramente de la posibilidad de reanudación de la actividad armada de ETA.

Que Batasuna retome el histórico concepto de “ruptura democrática” tiene sentido en ese contexto. La ruptura democrática consistía en que el gobierno franquista tuviera que ceder no sólo sus instrumentos políticos sino sus instrumentos coactivos a las formaciones democráticas emergentes. Significaba que el antiguo régimen perdía su continuidad. De ahí la ruptura. Batasuna actualiza esos objetivos en su múltiple propuesta negociadora al exigir autodeterminación/territorialidad y la retirada de las fuerzas policiales. La ruptura queda visualizada en tres ámbitos: en el político (exigencia de autodeterminación) en el social (presión por la base) y en el militar (exigencia de retirada de todas las fuerzas policiales).

La función de estas rupturas no es, primariamente, la consecución de ningún derecho, y tampoco el de autodeterminación; es marcar un horizonte de rompimiento con el actual régimen democrático español, francés y vasco. Mientras tanto proseguirá la labor de zapa de acogotar a las instituciones vascas desde la base, desde la representación política y desde las posibilidades negociadoras que le otorga su relación privilegiada con el PSOE. Sin olvidar que tiene a este en sus manos no porque el PSOE haya hecho dejación de cualquiera de sus ideales constitucionalistas (tal como le acusa el PP), sino porque la construcción conjunta y la venta del “proceso de paz” se encuentra al albur de las consideraciones de un partido, como Batasuna, que explícitamente se niega a ser asimilado por el actual sistema político y que jura que en ese juego ganará la partida.

¿Quién podría decir que ETA jamás vaya a atentar de nuevo o que no vaya a haber ningún asesinato más? ¿Qué no vaya a romper la tregua, aunque de forma temporal, tal como lo hizo el IRA en su propio proceso de paz? ¿O qué no vaya a surgir algún grupo armado, como pasó en Irlanda con el IRA-auténtico, donde los más partidarios de la guerra puedan ejercer a sus anchas? Mientras tanto, la extorsión y la kale borroka siguen perdurando. Todos estos factores son otras tantas formas de presión o amenaza que penden ahora sobre la cabeza del gobierno español. Lizarra-Garazi no es tampoco, en este sentido, un precedente alentador.

Imanol Lizarralde

Goiz Argi, Nº 39, agosto de 2006

Por primera vez, quien anuncia el fin del mundo no es un profeta

Por primera vez, quien anuncia el fin del mundo no es un profeta

Se trata uno de los arabistas norteamericanos más prestigiosos, Bernard Lewis. El "apocalipsis" del que habla no es el mismo de la Biblia, pero podría estar a la vuelta de la esquina.


El pasado miércoles se publicaba una Tercera de ABC (reproducción del artículo de The Wall Street Journal), que recogimos en nuestra diaria Revista de Prensa, en el cual el arabista norteamericano Bernard Lewis, profesor emérito en la Universidad de Princeton, advertía de los riesgos que corría el mundo el día 22 de agosto.

"Nuestro" 22 de agosto. Porque en el calendario islámico, este año esa fecha corresponde al 27 del mes de Rayab del año 1427, noche en que se conmemora el vuelo nocturno de Mahoma, a lomos del caballo Buraq, hasta la "mezquita más remota" (Jerusalén), y luego hasta el cielo y de nuevo hasta la tierra.

Según este especialista en Oriente Próximo, en esa fecha el presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, podría estar preparando "el fin apocalíptico de Israel y, si es necesario, del mundo".

Al día siguiente, la policía británica abortaba un atentado inminente de corte realmente monstruoso: la destrucción en pleno vuelo de un número aún indeterminado de aviones, en mitad del Atlántico y mediante el empleo de armas químicas (líquidos explosivos introducidos como equipaje de mano).

Apocalipsis, ¿en qué sentido?

Aunque muy respetado en ámbitos académicos, Lewis comenzó a ser conocido para el gran público a raíz del 11-S. Los atentados contra las Torres Gemelas de Nueva York coincidieron con la aparición de su libro más popular: ¿Qué ha fallado? El impacto de Occidente y la respuesta de Oriente Próximo (editado en España por Siglo Veintiuno en octubre de 2002). En él estudia las razones por las cuales las sociedades árabes de predominio islámico, que en tiempos tuvieron un grado de civilización parejo al occidental, en un momento dado se estancaron. Y cómo ciertas corrientes musulmanas culpan a Occidente de ese atraso y buscan una salida en la pureza del Corán, desarrollando una mentalidad victimista y paranoide que está en la raíz del terrorismo fundamentalista.

Que no encontraría, por tanto, razones en la opresión política o la pobreza, sino en el fanatismo religioso. Quizá el ejemplo más claro está en los autores de los atentados del 7-J en el Metro de Londres, o en los que iban a ser asesinos de masas en el complot desarticulado esta semana: una veintena de jóvenes de nacionalidad británica, nacidos en el Reino Unido aunque de origen paquistaní, y de clase media. Y dos de ellos, ingleses "puros" recientemente convertidos al islam.

Aunque Lewis refería su artículo a la "visión apocalíptica del mundo de los actuales gobernantes iraníes", esa visión reside también en "el complejo de suicidios o martirios que afecta a algunas zonas del mundo islámico actual, sin parangón en otras religiones y tampoco, de hecho, en el pasado islámico". En virtud de todo ello, a Ahmadineyad no le importaría que Israel destruyese Irán después de un ataque nuclear iraní contra Israel: la destrucción tiene un valor en sí porque mientras "a las víctimas infieles, es decir, a las no musulmanas, les espera un merecido castigo en el infierno, los musulmanes serán enviados directamente al cielo", explica el profesor.

O los destruimos, o nos destruyen

El diario El Mundo entrevista este sábado a Lewis sobre esta misma cuestión, aunque la abre más allá de Irán y de su cada vez más cercano acceso a la bomba atómica.

Para el estudioso norteamericano está claro que "los terroristas de Al Qaeda, Hizbulá, Irán y Siria se han unido para urdir un plan único y apocalíptico cuyo objetivo es acabar con Israel y Occidente". Y el problema está en que "nuestros enemigos son hombres resueltos y sin escrúpulos, completamente volcados en su voluntad de destruirnos. Ellos creen en sí mismos y en lo que están haciendo, mientras que nosotros carecemos de esa convicción. Estamos pagando la crisis moral de Occidente con una mezcla explosiva de corrección política, complejo de culpa liberal y multiculturalismo. Me refiero, sobre todo, al caso de Europa".

Y se muestra partidario de liberar a los pueblos subyugados por el fundamentalismo de sus "tiranos" y "regímenes autocráticos": "Créame, tenemos que liberarlos, porque si no, nos destruirán".

Desde luego, con el complot desarticulado por la policía británica pocas horas antes de ponerse en marcha, lo intentaron. No es el Apocalipsis de la Biblia, pero a quienes cayeran en él ¿qué les importa la diferencia?

El Semanal Digital, 12 de agosto de 2006

La ciudadanía toma el pulso al proceso

La ciudadanía toma el pulso al proceso

La manifestación que recorrió ayer el centro de Donostia, con una participación considerablemente más alta que en años anteriores, se celebró a pesar de todos los impedimentos que desde ámbitos políticos, policiales y judiciales se intentaron imponer, primero, para que no pudiera llevarse a cabo y, después, para provocar que se desarrollara en un enrarecido ambiente. Por tanto, en Euskal Herria sigue siendo noticia lo que en un verdadero estado de derecho no tiene por qué serlo: se celebró una manifestación sin incidentes por parte de los participantes. Aquí sigue siendo noticia que la ciudadanía tome las calles para expresar de forma pacífica sus reivindicaciones porque, aunque hay quien a estas alturas prefiere seguir mirando para otro lado, no sólo hay una formación política que no puede desarrollar su actividad de forma normalizada, sino que es todo un pueblo el que tiene cercenados sus derechos fundamentales, ya que sus representantes legítimos están excluidos de las instituciones y el ejercicio de esos derechos viene siempre precedido de una «autorización gubernativa», actitudes que nada tienen que ver con una verdadera democracia, sino con regímenes totalitarios.

Frente a quienes durante los últimos días han intentando limitar a un «pulso político» entre Batasuna y el PSOE lo que aparece claramente como un obstáculo importante para avanzar hacia la resolución del conflicto, hay ciudadanas y ciudadanos que prefieren tomar el pulso al proceso a pie de calle, mostrando una responsabilidad que, equivocadamente, a veces se deja en manos de unas élites que, al fin y al cabo, están integradas por personas que defienden unos principios ideológicos muy determinados y que no siempre coinciden con los de la mayoría de la población.

Ayer, en las calles de Donostia se puso de manifiesto por qué es tan importante la participación ciudadana en el proceso abierto: simple y llanamente, porque es imprescindible. Sin el empuje de las mujeres y hombres que forman este pueblo no será posible encontrar una solución democrática y duradera. Los foros de diálogo político no pueden levantarse sobre pedestales, sino a ras de suelo, en contacto con quienes, al final de este camino, deberán refrendar los acuerdos que se alcancen. Ese era precisamente el lema de la manifestación: Euskal Herria tiene la palabra y la decisión, sin ningún tipo de agresiones ni imposiciones. -

Editorial de Gara, 14 de agosto de 2006

Lo arrestan por denunciar represión a cristianos en China

Lo arrestan por denunciar represión a cristianos en China

Un periodista chino llamado Zan Aizong fue detenido en la ciudad de Hangzhou (provincia oriental de Zhejiang) tras escribir informaciones que denunciaban la represión a las comunidades cristianas en China, informó hoy la organización Reporteros Sin Fronteras (RSF).

De acuerdo con Chinese Pen Centre, una organización de defensa de los periodistas en el país asiático, de la que es miembro Zan, este colocó en varias páginas webs el pasado 1 de agosto una información sobre la detención de 50 protestantes en la provincia.

Los fieles se habían manifestado contra la destrucción de una iglesia en Xiaoshan, cercana a Hangzhou.

"Zan tuvo el coraje de colocar en Internet informaciones que no podría haber publicado en su periódico (el 'Haiyang Bao'), controlado por el Gobierno"

, aseguró el comunicado de RSF.

"La nueva detención muestra cruelmente que es imposible para un periodista chino investigar y escribir sobre temas como la persecución a minorías religiosas", añadió la organización, que en los últimos meses ha multiplicado sus denuncias a la censura y persecución de periodistas ejercida por el régimen comunista.

Zan, de 37 años, fue contactado por las autoridades chinas poco después de publicar su artículo, y dos días después escribió otro en la red denunciando las presiones de la Policía.

A raíz de ese segundo artículo, agentes de la Policía se presentaron en la casa de Zan, efectuando un registro y llevándose numerosos documentos personales.

Zan volvió a desafiar a las autoridades presentando una carta de protesta el pasado 9 de agosto, y fue detenido ayer, viernes, según la información de RSF. Los protestantes detenidos alegaron que habían sido torturados durante la detención, y 20 de ellos siguen retenidos por las autoridades locales.

OTRA CENSURA A UN PERIODISTA CHINO

Además, RSF envió otro comunicado hoy en el que protestó por el actual juicio a otro periodista que usó Internet para publicar artículos contrarios al gobierno, Li Jianping.

La organización aseguró que los tribunales están violando las leyes, ya que según éstas el acusado debería haber sido sentenciado un mes después del inicio de las vistas, que comenzaron el pasado 12 de abril.

Li, de 40 años, participó en las manifestaciones de estudiantes pro democracia que fueron violentamente frenadas por el Ejército en 1989, con cientos de muertos en los alrededores de la Plaza de Tiananmen.

En mayo de 2005 la Policía entró en su domicilio para llevar a cabo 'una inspección de seguridad en Internet' y, tras encontrar imágenes 'indecentes' en su ordenador, fue detenido bajo sospecha de difamación.

RSF acusa a China de ser 'la mayor cárcel de periodistas' y ciberdisidentes, pues se calcula que más de 50 reporteros están detenidos por publicar informaciones contrarias a la línea oficial, en muchos casos a través de Internet.

Los grupos pro derechos humanos se han quejado de que el Gobierno chino, pese a la cada vez mayor apertura económica del país, está incrementando cada día el control sobre los medios de comunicación, especialmente en la red informática, donde millones de webs no son accesibles desde China.

Periodista Digital, 13 de agosto de 2006

Batasuna se manifiesta arropada por sus dirigentes pero sin consignas

Batasuna se manifiesta arropada por sus dirigentes pero sin consignas

La manifestación de Batasuna, transcurrió ayer tsin incidencias, eso sí, con gritos en favor de la independencia, en contra de la policía vasca y del PNV y en favor del acercamiento de los presos al País Vasco

La manifestación de Batasuna, transcurrió ayer sin incidencias, eso sí, con gritos en favor de la independencia, en contra de la policía vasca y del PNV y en favor del acercamiento de los presos al País Vasco.

Los únicos momentos de tensión se vivieron al inicio de la misma cuando hubo algún que otro forcejeo entre los manifestantes y la policía autónoma.

Por su parte, Joseba Pernach ha vuelto a retar al Gobierno central de grave irresponsabilidad política diciendo que el gobierno, en todo momento, muestra una actitud negativa ante las iniciativas que se plantearon hace 4 meses.

Al término de la manifestación, un ciudadano anónimo leyó un comunicado. El acto concluyó con los manifestantes cantando con el puño en alto el himno al soldado vasco.

En la manifestación no hubo ni una sola consigna de Batasuna, aunque si asistieron sus dirigentes.
La marcha, vigilada por decenas de ertzainas y un helicóptero de la Policía vasca, estuvo encabezada por una pancarta en la que se lee el lema de la manifestación, portada por el portavoz de los convocantes de esta movilización y otros ciudadanos que no ostentan representación pública en ninguna organización de la izquierda abertzale.

En la marcha, caminando entre los manifestantes, hubo dirigentes de Batasuna como Arnaldo Otegi, Pernando Barrena o Joseba Permach.

Análisis Digital, 14 de agosto de 2006