Blogia

Foro El Salvador

La sumisión social a la tiranía nacionalista

Hoy más que nunca adquiere una vital importancia para nuestro Pueblo y nuestra Nación comprender cuáles son los mecanismos y la potencia de las políticas de “ingeniería” social, de manipulación y concienciación de la población civil por parte de las tiranías de contenido nacionalista, que están experimentando ahora con nosotros de modo singular y pionero en la Historia.

Existen obras sobre el nacionalismo que narran sus métodos de creación, de invención de las recientes naciones y “conciencias” nacionales (Hobsbawn, Anderson...) con elementos diversos y aleatorios, así como otras de hipótesis más general (especialmente Ernst Gellner).

Pero sobre la aplicación de modernas técnicas de manipulación y control de masas por parte del nacionalismo fraccionalista dentro de un Estado y en contra de este y de la población que lo compone no la hay aún. Se editan cada vez más narraciones y análisis desesperadamente verídicos sobre la absurda situación política y humana en el País Vasco y en el nefasto “Estado de las Autonomías” aún más aberrante, pero no se aproximan al nivel de una teoría sociológica y sobre todo política que explique el papel y la actitud de la población ante estas maniobras del Poder.

De antemano descartaremos las posibles comparaciones con totalitarismos de signo predominantemente social, como el comunista, cuyas importantes diferencias con el nazi ya fueron puestas en evidencia por Hannah Arendt en su conocida trilogía sobre los totalitarismos.

Asimismo no intentaremos generar otra nueva teoría sobre los orígenes y esencias del nacionalismo, por mucho que algunas de las teorías en circulación nos fueran útiles (de la interacción cultural, de la legitimación política, de la competencia identitaria, del difusionismo, de la lógica de intereses...).

Tampoco vamos a conectar con las teorías críticas con respecto a las deficiencias y fallos del sistema democrático (Burnham, Schumpeter, Schmitt...) ni a intentar elaborar una teoría sobre los modos de movilización de masas desde la sociología.

Nuestra meta es establecer los porqués y el cómo de las técnicas de sumisión social de un poder omnímodo y autolegitimado ideológicamente como es el nacionalismo hoy.

Nos centraremos por lo tanto en el único antecedente de magnitud: el régimen nazi alemán, y en sus aspectos represivos con motivaciones más ideológicas (judíos, extranjeros, control de población, colaboracionismo), soslayando sus “políticas sociales” específicas (subnormales, delincuentes...).

Ingeniería social

El hitlerismo ha sido el único experimento de ingeniería social invasiva y agresiva al servicio de un proyecto totalitario brutal.

Ese carácter obsesivo, unívoco, esa fijeza monolítica nacionalista sobre la lengua o la raza, es la que provoca en los que lo sufren el temor, el rechazo y la sumisión, todo a la vez.

Porque nuestros análisis afirman que, lejos de interpretaciones simplistas de tipo ideológico, las situaciones dictatoriales no transforman a toda la población en oprimida, sino que la divide en víctimas y verdugos.

La ausencia de determinadas libertades públicas no es percibida como una carencia grave por la población, y menos si se la presenta como una necesidad ante peligros internos identificados con grupos definidos.

El mismo régimen represivo nazi no fue visto así de negativamente por la población alemana que lo vivió (excluidos los grupos represaliados):

“Recuerdo que quería ver sólo lo bueno y a lo demás simplemente le daba la espalda. La mayoría de los alemanes, incluso los que no estuvieran de acuerdo al cien por cien con el Tercer Reich y el nacionalsocialismo, intentaron como mínimo adaptarse a ellos. Y desde luego un 80 % vivió todo el tiempo de manera productiva y positiva. También vivimos años buenos. Fueron unos años maravillosos”.
(“Frauen: German women recall the Third Reich”, Alison Owings, 1993).

“Hitler y los dirigentes del Reich compraron el silencio y la complicidad de la mayoría de los alemanes a cambio de seguridad y bienestar material. Lejos de la visión tradicional que nos muestra a unas pocas corporaciones empresariales y a dignatarios nazis enriquecidos con la guerra, de hecho el hambre, el pillaje y la expoliación de la Europa ocupada, así como el exterminio de los judíos y el saqueo de sus bienes, sirvieron, sobre todo, para mantener y asegurar el nivel de vida del pueblo alemán, que, en su gran mayoría, aceptó una utopía cimentada en el robo, el racismo y el asesinato”.
(“The nazi utopy”, Götz Aly, 2005).

“Lejos de pasarse la vida preocupados por la Gestapo y desgarrados por la angustia que pudiera producirles el sistema de vigilancia y terror, muchas personas se acomodaron a él... En efecto, escribir cartas a las 'autoridades' se convirtió en una actividad favorita de las ciudadanos de la Alemania nazi...”.
(“Meldungen aus dem Reich: Die geheimen lageberichte des SD der SS, 1938-45”, Heinz Boberach, 1984).

(Hasta tal punto que el Ministro de Justicia –Gurtner- avisó que el decreto contra la escucha de radios enemigas haría llegar una avalancha de denuncias y soplones. Así fue).

La delación

“Los delatores daban el chivatazo con el fin de deshacerse de cualquier enemigo, rival o competidor, y para que la Gestapo se los quitase de en medio”.
(Politische denunziation im NS-regime oder die kleine macht der “volksgenossen”, Gisela Diewald-Kerkmann, 1995).

La falsa visión que tenemos sobre las “masas”, el “pueblo”, la “movilización política”, etc, proviene del tratamiento que les dan a estos términos las organizaciones políticas que viven de ellos, y que son las que verdaderamente representan esos conceptos abstractos.

Existen las acciones colectivas pero los actores colectivos son más heterogéneos, complejos e inestables. Son las fuerzas políticas las que ponen en circulación nuevos sistemas de significados y nuevas formas de relación y encuadramiento social, en definitiva, nuevas interpretaciones de la realidad para una población que necesita que se las proporcionen desde el exterior de ella.

Al mismo tiempo estos símbolos del poder son sustituidos, cada vez más, por autocensuras y autoconvencimientos: el antiguo fascismo y los modernos nacionalismos separatistas en España y en toda Europa son buena muestra.

Es cierto que palabras como “libertad” o “justicia” continúan presentes en el discurso político, pero vaciadas de su contenido original liberal y unidas, como conceptos abstractos, a los medios de formación de las identidades nacionalistas, lo mismo que la cultura, o como medios de desideologización por parte del Estado: la falsa y vacía “solidaridad-ONG” y “multicultural” que, de hecho sólo proporciona una satisfacción narcisista y asfixiantemente “políticamente correcta”.

Es la “ingeniería social” del poder la que configura la actitud de la población. De ahí la importancia de acallar los discursos discrepantes y los símbolos y lenguajes disidentes.

Esa manipulación e inserción del poder totalitario en la vida de la población es mucho más importante que la represión pura, que sólo puede construir una falsa tranquilidad social. De ahí la constante referencia de los nacionalismos a la “cohesión social”. Y por eso ese infame “Estatuto de Autonomía” catalán del año 2006 que es el más intervencionista y represivo de todas las leyes en la Historia de España. O el proyecto netamente totalitario del “Plan Ibarreche”.

Es también la explicación de la primera etapa del régimen hitleriano (1933-34), en la que la persecución contra “judíos y marxistas” se llevó a cabo a través de “acciones individuales” (“einzelaktionen”) y “persecuciones silenciosas”, oficialmente desautorizadas. La primera ley racista fue llamada astutamente “Ley para la restauración de un funcionariado civil profesional” (“Gesetz zur wiederherstellung des berufbeamtentums”), que afectaba incluso a los profesores y tuvo el efecto de purgar a profesionales liberales (médicos, abogados). Como la “Ley de Normalización Lingüística” catalana o los “modelos de enseñanza” vascos, culminación de una política que se desarrolló incluso con traslados forzosos e ilegales en los años 80:

“Las campañas estatales tuvieron el efecto de involucrar a la población por motivos puramente egoístas (odio o lucro) o a una deseada (por el poder) 'escalada de indiferencia' (“eskalierende gleichgültigkeit”)”.
(“Vernichtungspolitik: neue antworten und fragen zur geschichte des 'holocauts' ”, Ulrico Herbert, 1998).

“Algunos ayuntamientos y diversas administraciones regionales, actuando desde la ilegalidad y anticipándose a la legislación antijudía todavía por venir, expulsaron del escalafón a los médicos judíos que trabajaban en el sector público”.
(“Doctors under Hitler”, Michael H. Katar, 1989).

¿No nos recuerda todo esto a incidentes cotidianos actuales, como la escuela de Badalona que ha eliminado (¡!) la clase de lengua española, o el asunto de los historiales médicos examinados por el gobierno nazionalista catalán para ver ¡¡en qué idioma estaban escritos!! ?

“Estudiantes y profesores cogían a los niños judíos, los exponían ante la asamblea escolar y los utilizaban como modelo para demostrar la manera de reconocer a otros judíos”.
(“Schule im Dritten Reich: Erziehung zum tod?. Eine documentation”, Geert Platner, 1983).

Una situación no muy diferente de las escuelas catalanas o vascas, estas con su separación rígida entre alumnos vascohablantes y bilingües, y las catalanas con su “inmersión” coactiva y marginalizante y la extraordinariamente cínicamente llamada "atención personalizada".

Es significativa la indignación de los padres de alumnos de las zonas dominadas por los nacionalistas, alarmados por la “contaminación” lingüística de sus hijos en el patio del colegio (por eso hay inspectores lingüísticos en los patios de los colegios catalanes). En algunos centros se penaliza a los niños que sueltan alguna palabra o frase en español. En las Vascongadas se les ha llegado a castigar a llevar una mochila llena de piedras.

“Madres que llevan a sus hijos a colegios en los que el día de carnaval el disfraz preferido es el de etarra, sin que esto parezca preocuparles, tan atentos como están a la selección del idioma que emplee su hijo cuando juega, tan dispuestos ellos, en muchos casos, a hablar mal con sus criaturas una lengua que no dominan”.
(“¡Arriba 'Euskadi'. La vida cotidiana en el País Vasco”, J.M. Calleja, 2001).

Colaboracionismo

En definitiva, incluso en situaciones más graves que las que algunos sufren en el País Vasco por culpa del terrorismo nacionalista, la experiencia histórica demuestra que la vida diaria de miles de personas que se sientan y estén lejos del drama, puede no verse alterada.

Lo que más irrita a quienes sufren las consecuencias del terrorismo es la indiferencia de los demás. Una falsa neutralidad que encubre la cobardía y se pone, en la práctica, del lado de los asesinos. De hecho propicia la gestación de un clima de criminalidad.

La relación entre poder y pueblo se plasma en lo “correcto”, en lo “normal” y, en contra de las apariencias, verdaderas anormalidades (nazis, nazionalistas, comunistas, sectarias, burocráticas, progresistas, religiosas...) pueden ser “políticamente correctas”. La población sabe, capta perfectamente lo que se espera de ella, y de donde pueden venir los golpes, la coacción (por eso los grupos terroristas son, ante todo, mecanismos de control mafioso del territorio).

Y se integran y colaboran. Por sus propios motivos. Pero cuando estas actitudes individuales traspasan incluso el propio interés, los propios prejuicios o el ojo vigilante del poder, y se transforman en un hecho sociológico, en el odio instintivo y automático, antropológico, hacia el “Otro”, en la pura victimización social organizada, aceptada y asumida, es cuando se puede calificar a esa sociedad de gravemente enferma: Alemania, Yugoslavia, País Vasco, Cataluña...

Pero la coacción y el oportunismo no bastan para explicar la sumisión totalitaria. Este acoso organizado se da cuando la acción del Estado cumple una serie de condiciones:

a ) Una perversión de la legalidad

Así los derechos jurídicos dependerán del grado en el que un ciudadano sea “miembro útil de la comunidad”, es decir, se doblegue a la tiranía dominante o coincida con su definición de sociedad y de ciudadano.

Evidentemente, el poder puede saltarse sus propias leyes en aras de ese bien común, por interés propio. No olvidemos que la “revolución” nazi fue calificada de “revolución legal”, y que el nazismo tuvo su marco jurídico, si bien excepcional.

El ejemplo contemporáneo lo tenemos en las aberraciones normativas y jurídicas vasco-catalanas, entre las cuáles ya se abre camino la “lealtad” y la “voluntad de ser miembro de la comunidad”.

La “revolución legal” fue la fórmula mágica que produjo confusión entre los que debieron defender a la República de Weimar y engañó a los aliados momentáneos de los nazis. Sirvió para proporcionar la falsa esperanza de encauzarles e integrarles en la legalidad, acabando con su política de “estado de excepción”, y al final supuso legalizar todo tipo de abusos e ilegalidades.

Exactamente igual que el “Estatuto catalán”, la clandestina e ilegítima reforma constitucional de Zapatero o los sórdidos pactos con ETA, y de hecho el mismo maldito “Estado de las Autonomías” y el permanente retroceso ante las alucinaciones y abusos de los nacionalismos, plasmadas también en la promulgación de normas que violan leyes o el incumplimiento de estas, o la aplicación de políticas de coacción social.

De ese proceso formaron parte el sometimiento de los Estados alemanes, la represión de las izquierdas, la capitulación de la mayoría parlamentaria, la progresiva disolución de los partidos, la colaboración del aparato estatal, el asentimiento militar y sindical, y la “coordinación” (depuración) de las asociaciones profesionales y la burocracia estatal...

“Hitler pasaría también por encima de otras limitaciones de la ley, tales como el Presidente del Reich, el Consejo del Reich, el aplazamiento temporal, etc. Todo esto no impidió la continuación del pseudolegalismo en el Tercer Reich, ni tampoco su tardío reconocimiento por los cultivadores del derecho político y los Tribunales de la RFA”.
(“Die deutsche diktatur”, Kart Dietrich Bracher, 1969).

Evidentemente, Hitler operaba más cómodamente a base de decretos y órdenes expeditivas, y sin necesidad de abolir la Constitución de Weimar, simplemente violándola y conservando el disfraz legalista formal. Esa es la genialidad del proceso de nazificación y del actual nacionalismo vasco-catalán.

b ) Una meta totalitaria, incisiva en la sociedad por parte del poder.

Esto supone una división, una fractura social, y la impunidad de las acciones marginadoras de unos sobre otros. Como las Oficinas de Denuncias Lingüísticas de la Generalidad catalana, nidos de fanáticos y delatores, escudados en el anonimato y la coacción. O el Consejo Audiovisual Catalán, censor de los medios de comunicación (no de los de su bando, claro). Parte de la propia nueva normativa cívica de los ayuntamientos catalanes (anti pintadas, adhesivos, octavillas...) está destinada a impedir la propaganda antinacionalista, mientras que la de los nacionalistas, incluso firmada, sigue poniéndose impunemente.

Los derechos individuales no configuran un imaginario colectivo de suficiente entidad como para poder oponerse al universo totalitario, poblado de mitos, manipulaciones y mentiras colectivas.

Sólo los conceptos colectivos ocupan el imaginario colectivo, y nada puede hacerse para defenderse, a menos que la democracia y los derechos ciudadanos se transformen en poderosos mitos colectivos, como lo fueron durante la Revolución Francesa y el periodo de las luchas liberales, es decir, no en un sistema sino en un dogma, del que podría derivarse peligrosamente un “autoritarismo democrático”.

El trapicheo político y las concesiones a los totalitarismos nacionalistas no son un freno para estos, como no lo fueron para sus padres políticos, los fascismos. Esto nos remite claramente a los métodos, y sobre todo, al espíritu y las metas del Tercer Reich nazi.

“Podemos ver una muestra de la categoría a la que quedaron reducidos los judíos en el hecho de que, si alguno se atrevía a aparecer en público, era objeto de los ataques de los niños, que les arrojaban piedras, los acosaban y los insultaban”.
(“Judenprogrom 'Reichskristallnacht' November 1938 in Grossdeutschland”, Heinz Lamber, 1981).

c ) Y por último, un plan efectivo y real de marginación de ese sector “impuro” de la población.

“Una propuesta de ley sobre los individuos 'extraños a la comunidad' nacional colocaba en el punto de mira a todos aquellos hombres y mujeres que se vieran que eran 'incapaces de cumplir con los requisitos mínimos de la comunidad del pueblo' (“aus eigener kraft den mindestandorderungen der volksgemeinschaft zu genügen”).
(“Backing Hitler. Consent and coercion nazi Germany”, Robert Gellately, 2001).

La marginación no es una consigna sino el resultado de inocular argumentos falaces, tergiversaciones y manipulaciones propagandísticas en la población a través de ideas muy simples y repetitivas a través del odio al Otro y de la compensación de los complejos y deficiencias propias, de las frustraciones y miserias cotidianas.

“Medios de comunicación, públicos, pagados por todos, pero controlados férreamente por el pacto entre el PNV y ETA y que ofrecen permanentemente una imagen de lo español como algo degradado, cutre, chapucero, que contrasta poderosamente con una 'Euskadi' en positivo, excelsa, que madruga y trabaja, que progresa, disfruta y va a misa”.
(“¡Arriba 'Euskadi'. La vida cotidiana en el País Vasco”, J.M. Calleja, 2001).

Es el falso incentivo de la “integración” (como la frase de Goering: “Yo decido quién es judío”), que permite a quien abjure de su origen votando y siendo nacionalista (es decir, hablando sus dialectillos, arrodillándose, y escupiendo a su gente, incluso a su familia) ser parte (de momento) de la gran obra de “reconstrucción” nacional y dejar de ser un marginado social, “emigrante” eterno e indefenso por culpa de los trapicheos de sus propios políticos.

“Integración” que manifiesta su carácter en hechos como los del gobierno catalán cuando, frente a la oleada islamista que nos sacude, centrada en la inmigración descontrolada, propone... la enseñanza del catalán al inmigrante, eliminando el español. O la respuesta que recibió una ciudadana vasca por parte de la policía autónoma (del PNV) cuando fue a solicitar protección: un discurso político nacionalista que terminó apoyando la iniciativa pública que impulsaba entonces ETA-HB.

Es curioso como el nacionalismo logra disfrazar la marginación de los Otros: a su extremadamente ideologizada política la consideran algo natural, casi un servicio social. Política es lo que hacen los otros, que además la visten con las peores acciones, que son las que ellos sí practican en realidad. Como los animales, tapan sus excrementos. Como los nazis alemanes, niegan no sólo lo que hacen sino lo que legislan y proponen públicamente (los hitlerianos negaron los campos de exterminio hasta fecha tan avanzada como 1944, y aún ahora).

Sumisión

Esta marginación sólo puede lograrse a través de un control mafioso del territorio y la sociedad, estilo IRA, que lleva a cabo una red de radicales como HB y ERC, que organizan boicots, disturbios y controles callejeros con impunidad, otorgada por sus amigos en el poder. Como los progromos antisemitas en Alemania.

Esos “sobres del miedo”, extorsión a los industriales o a los pequeños comercios, las amenazas a los medios de comunicación o a los kioscos si su prensa no está visible, el constante entorpecimiento de la vida escolar y académica, la creación de ghettos exclusivos, barrios y pueblos enteros, la autocensura de símbolos (una simple camiseta de fútbol) y de usar nuestra propia lengua española, incluso con los propios hijos, para no ser señalados como apestados, como enemigos de una sociedad enferma, excluyente, dominada por los acomplejados, los resentidos y los rastreros y chulescos, siervos de ese poder omnímodo...

Pero también puede hacerse con medios legales:

“El antisemitismo oficial y oficioso provocó que muchos judíos abandonaran sus actividades comerciales. El equipo económico del partido nazi a nivel regional fomentó esta tendencia desde el otoño de 1936, y para el verano de 1938 se calcula que entre el 75 y el 80 por 100 de todos los negocios judíos que existían en Alemania en 1933 había sido liquidado. Con el paso de los años muchas empresas se arruinaron cuando los clientes empezaron a evitar comprar en los comercios de los judíos por temor a ser denunciados. Por la misma razón los proveedores se mostraron cada vez más reacios a hacer negocios con los judíos”.
(“Der gauwirtschaftsapparat der NSDAP: menschenführung, “arisierung”, und wehrwistschaft im gau Westfalen-Süd”, Gerhard Kratzsh, 1989).

La propaganda es el nexo de unión entre la sumisión de unos y la marginación de otros. Es mentira, pero justifica el bajo instinto y la injusticia, por lo tanto reconforta y calma. Al tiempo que califica a unos de esclavos y chusma, a otros los vuelve amos, héroes, y protegidos por el poder.

Es como la insidiosa propaganda del gobierno catalán “tripartito” del año 2006: “Generalidad de Cataluña: cómo tú”... de nazi, habría que añadir. ¡Todos cómplices!.

El resultado fue y es evidente: el 71 % de las denuncias contra los judíos fue presentado por la población civil, y el 90% de las denuncias por escuchar emisoras enemigas. Del total, el 80% fue desestimado por la propia Gestapo, y del 20% restante, sólo un 25% (un 5% del total) concluyeron en condena. He aquí la prueba del interés personal del colaboracionismo, de su falta de escrúpulos y de la utilización del sistema totalitario por la población.

Los profesores, los primeros en ser purgados, abandonaron Alemania hasta en un 33% del total (Berlin y Frankurt), un 25% (Heildelberg) o un 20% (Hamburgo, Colonia, Friburgo...). Sólo en 1933-34 más de 1.600 científicos.

El hecho y las cifras del exilio de ciudadanos y profesores en el País Vasco y Cataluña ya las hemos publicado, decenas de miles. La similitud es evidente.

El Estado

Pero falta una característica más. Vemos qué mecanismos y de qué modo se construyó la sumisión en un Estado totalitario pero ¿cómo logra imponer sus métodos en una democracia, con unos mecanismos jurídicos defensivos?

La ideología nacionalista ha infectado al resto con las justificaciones de su ilegitimidad, y se ha descrito exhaustivamente la perversión de la “partidocracia” (inserción en la burocracia institucional, infección de la economía privada...), pero todo ello está enmarcado en el carácter del Estado moderno.

La modernidad es tan homogeneizadora como individualizadora, pero la “libertad” que genera sólo es abstracta, poco amiga de enraizarse en aspectos concretos y reales, y por ello esa individualidad, cuando es excesiva, tiende inevitablemente a fundirse con un concepto mayor: la sumisión real de los individuos al poder.

Estas aparentes contradicciones, constantes en el mundo político, se encauzan en las formas anónimas que tiene la moderna autoridad, como la tiránica, fantasmal y manipulable “opinión pública”, producto de las macro-estructuras del poder democrático y de las campañas de ingeniería social, entre las que están las autocensuras y dinámicas propias pero seguidistas del poder, de los medios de comunicación.

Este carácter tardío de la democracia procede de sus orígenes ideológicos redentores, presuntamente liberadores del ser humano con alcances universales y permanentes, uniformizadotes. En él se afianzan también, a través de la perversión del lenguaje (“plural” para los demás, “identidad” para ellos), los privilegios y censuras de los totalitarismos nacionalistas (y de los integrismos religiosos) y las políticas antiigualitarias de todo tipo de grupos de presión minoritarios.

Esto ocurre aquí y ahora.

Oposición Antinacionalista

http://www.nucleosoa.org/

La primera reunión Gobierno-ETA se celebrará a finales de agosto

La primera reunión Gobierno-ETA se celebrará a finales de agosto

No están rotos los puentes ni hay un parón significativo: Zapatero dijo que los pasos y plazos se están cumpliendo. Pese a todo, en Batasuna crece el resquemor porque no ven avances.


La primera reunión entre el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero y ETA ya tiene lugar y fecha. El encuentro se celebrará en alguna ciudad, presumiblemente europea, a finales de este mismo mes de agosto, según confirman a Elsemanaldigital.com fuentes policiales conocedoras del estado actual del denominado "proceso de paz". Una de estas fuentes baraja incluso que el día elegido será entre el 21 y el 27 de agosto.

De esta forma, quedaría confirmado que no ha habido novedades "negativas" ni se han roto los puentes de interlocución. Es algo que el Ejecutivo quiere aclarar directamente con la banda asesina y es previsible que el encuentro que mantengan los emisarios de La Moncloa con miembros de la banda sirva para abordar, por ejemplo, asuntos como el de la legalización de Batasuna.

El Gobierno viene instando al portavoz batasuno, Arnaldo Otegi, y a los suyos a realizar un movimiento, por pequeño que sea, para cumplir la ley proponiendo cambios de siglas, mientras tanto éstos, que han modificado sus nombres electorales al menos en siete ocasiones, emplazan al Gabinete a derogar de una vez por todas la Ley de Partidos, algo que intentarán visualizar el domingo en San Sebastián, con una manifestación desconvocada por su convocante particular y mantenida por Batasuna, a falta de las comparecencias de este jueves ante el juez Baltasar Garzón.

El problema de los presos

Y es que Batasuna sigue poniendo en evidencia al presidente Zapatero y a su equipo cada vez que percibe la existencia de un relajo en torno a los plazos al parecer ya comprometidos. A estas alturas y después de haber sido calificados por todos menos el PP de interlocutores necesarios, desde el entorno de Otegi se constata que el Gobierno no acaba de rematar la jugada. En el Ejecutivo, por tanto, se entienden bien los últimos mensajes que lanza Batasuna. Oficialmente se insiste en que se trata de un discurso que tiene mucho que ver con el consumo interno. Lo cierto es que los proetarras empiezan a sentirse frustrados por una falta de avances tangibles en algunas cuestiones como, por ejemplo, la bandera de sus presos, que es una cuestión en efervescencia en la que se piden gestos rápidos.

Cierto es que la lucha antiterrorista ha sido aparcada y que los socialistas han llegado a hacer cosas de las que habían abominado con anterioridad (véase la foto Patxi LópezArnaldo Otegi), pero Zapatero aún no ha acercado de forma significativa a los cerca de 500 presos de ETA al País Vasco. El motivo, sin duda, puede ser el miedo al impacto negativo que dicha flexibilización de la política penitenciaria tendría en la opinión pública que, como reconocen los sondeos, sí apoya mayoritariamente el diálogo con la banda para "alcanzar la paz", pero se opone a la aplicación de beneficios que permitan la excarcelación de asesinos. El hecho es que partes significativas del plan elaborado hace semanas por la directora general de Instituciones Penitenciarias sigue en suspenso.

El Semanal Digital, 10 de agosto de 2006

Batasuna: «La actuación del PSOE condiciona la viabilidad del proceso»

Batasuna: «La actuación del PSOE condiciona la viabilidad del proceso»

Ante la continuidad de los ataques judiciales, reclama respeto a su actividad política

Ante la situación creada en torno a la manifestación que había sido convocada para el domingo en Donostia, Batasuna advirtió que «este proceso no puede avanzar si el PSOE sigue boicoteándolo con todos sus medios». Garzón respondió elevando a cinco el número de mahaikides citados en Madrid.

DONOSTIA

Una representación de la Mesa Nacional de Batasuna ­conformada por Pernando Barrena, Anjel Mari Elkano, Hasier Arraiz, Aizpea Abrisketa y Mikel Zubimendi­ compareció ayer para hacer pública su lectura de la iniciativa judicial contra la convocatoria de una movilización en Donostia el próximo domingo, situación de la cual responsabilizó al Gobierno del PSOE.

En nombre de la formación abertzale, Pernando Barrena señaló que «en ese contexto toma un mayor sentido la movilización que se va a desarrollar este domingo en defensa de la autodeterminación». Minutos antes de la comparecencia, el Departamento de Interior de Lakua había comenzado a informar a los medios de que la convocatoria registrada oficialmente había sido retirada.

Barrena denunció que el procedimiento abierto por el juez Garzón «vulnera derechos civiles y políticos elementales y persigue objetivos políticos muy definidos».

Cuando se cumplen cuatro meses y medio desde la declaración de alto el fuego permanente por parte de ETA, el portavoz independentista subrayó que «el Gobierno español continúa persiguiendo la actividad política de la izquierda abertzale utilizando todos los recursos a su disposición, incluyendo los aparatos del Estado».

Constató que en el «nuevo escenario político» abierto tras la decisión de la organización armada, el Ejecutivo que preside José Luis Rodríguez Zapatero «ha decidido no estar a la altura y continuar con la política de persecución de Batasuna, al objeto de reforzar su posición política».

Por el contrario, esta formación considera que «el respeto a su actividad política, así como la del resto de agentes políticos, es fundamental para que el proceso entre en un futuro en fase resolutiva».

Y añadió que Batasuna «difícilmente puede continuar su labor en pos del desarrollo de un proceso resolutivo cuyo objetivo sea el respeto a todos los derechos, mientras los aparatos del Estado bajo responsabilidad del PSOEcontinúen en su política de agresión constante».

En este sentido, Barrena afirmó que la iniciativa judicial puesta en marcha por el juez Garzón ­pocas horas después el magistrado dio una nueva vuelta de tuerca­ deja «en situación precaria el esfuerzo colectivo que se viene realizando para poner en marcha un proceso de paz y resolución».

A su entender, esta política de «agresión permanente» persigue «dejar fuera de juego la iniciativa política de la izquierda abertzale», lo que es «totalmente incompatible con el avance del proceso político».

Palabras y hechos

«El PSOE debe ser consciente que su discurso a favor del proceso no se corresponde en absoluto con la dinámica de agresión permanente contra Batasuna y otras organizaciones de la izquierda abertzale», explicó antes de definir esta actitud del partido gobernante en Madrid como un «sabotaje estructural que condiciona la viabilidad del proceso».

«Queremos hacer saber a los agentes políticos y sociales del país que la actitud del PSOE y los aparatos del Estado están haciendo pasar el proceso por una situación delicada. Este proceso no puede avanzar si el PSOE sigue boicoteándolo con todos los medios a su alcance», declaró el portavoz de la formación independentista.

Pernando Barrena defendió la necesidad de que «el resto de agentes y toda la ciudadanía del país se implique en la denuncia de quien se empeña en obstaculizar este proceso político», y fue en este marco en el que resaltó la importancia de la movilización a celebrar este próximo domingo en la capital guipuzcoana.

Retirada la convocatoria que se había presentado ante Interior de Lakua

El Departamento de Interior de Lakua informó ayer por la mañana de que José Luis Sayes, la persona que registró el viernes pasado una solicitud para celebrar una manifestación este domingo en Donostia bajo el lema «Euskal Herriak du hitza eta erabakia», había presentado en la comisaría de la Ertzaintza en Donostia «un escrito desconvocando la manifestación», por lo que «legalmente estaría desconvocada». Esta movilización contaba con la autorización de Interior, que el lunes emitió una resolución en la que se indicaba que esta persona «no tiene restringido su derecho para convocar actos de tal naturaleza».

Sin embargo, Sayes fue citado al día siguiente por el juez Baltasar Garzón para que acuda hoy a la Audiencia Nacional «asistido de letrado». Ayer, en su nueva providencia, el magistrado mantiene la citación, aunque especifica que este ciudadano deberá personarse en calidad de testigo. -

Gara, 10 de agosto de 2006

Francisco Casanova en nuestra memoria, oración e impulso.

Francisco Casanova en nuestra memoria, oración e impulso.

Hoy tendrán lugar en la localidad navarra de Berriozar, allí donde residía y fue asesinado por la banda terrorista ETA, diversos actos en recuerdo y homenaje de Francisco Casanova.

Dichos actos serán los siguientes:

19’00 h. MISA NAVARRA en la parroquia de San Esteban de Berriozar.

 

20’00 h. OFRENDA FLORAL en la “Puerta de la Libertad”, Monumento a las Víctimas del Terrorismo de la citada localidad navarra.

A continuación V ENCUENTRO DE JOTAS “Francisco Casanova”.

Organiza: Vecinos de Paz.

El Grupo local de Pamplona de Foro El Salvador invita a sus amigos, simpatizantes y toda persona comprometida con la salud moral de la sociedad española, a su participación en dichos actos cívicos y solidarios.

 

Pamplona, 8 de agosto de 2006

El terrorismo está ganando la batalla

El terrorismo está ganando la batalla

La lógica de la batalla contra el terrorismo lleva a la guerra nuclear. Los días 6 y 9 del presente mes se celebran los aniversarios de Hiroshima y Nagasaki. Dos bestialidades que inauguraron la guerra fría y el terror nuclear. Sin embargo, nunca como ahora, cuando ya nadie tiene dudas de que la guerra del siglo XXI es la batalla contra el terrorismo, la lógica de esta batalla lleva de la mano, con mucha más razón que durante la guerra fría, al estallido nuclear.

Me explicaré: el preparado y experimentado ejército israelí no consigue domeñar a un grupo fundamentalista islámico políticamente minoritario en un pequeño país de Oriente Medio. El más poderoso ejército del mundo, el norteamericano, tardó un mes escaso en derrotar al numerosísimo del sátrapa Sadam Hussein pero ya lleva tres años perdiendo –podríamos decir que ha perdido ya- la batalla contra los grupúsculos terroristas chiíes, chiistas y sunitas, que no disponen ni de Aviación ni de Marina, ni fragatas ni de marines. Los ejemplos se cuentan por miles. El ejército rojo de Vladimir Putin no consigue terminar con los mortíferos terroristas de unas pequeñas poblaciones islámicas del Cáucaso por más que recientemente hayan conseguido matar a su líder. Casi podíamos decir que ninguna gran potencia, ninguna democracia ha conseguido terminar con los modernos grupos terroristas desde los años 70 y 80 del pasado siglo, cuando cayeron el Ejército rojo (La Bader Meinhoff) o las Brigadas Rojas.

A costa de cobardía, el terrorismo no pierde batallas, las gana. La razón está en el porqué. El terrorismo actual ni tan siquiera sigue la técnica de guerrillas que al menos pretendía controlar ciertas zonas que le sirvieran de refugio para golpear al enemigo y esconderse en ellas. El moderno terrorismo es ciudadano. Ya no utiliza como escudo a pequeñas poblaciones rurales sino al conjunto de los habitantes de las grandes urbes. Es más, utiliza sus propias familias, tribus y vecinos no sólo como escondite sino como escudo. Los israelíes se quejan -y con razón- de que los cohetes que lanzan los palestinos desde Gaza y Cisjordania o Hizbolá desde el Líbano lo hacen desde patios vecinales, escuelas y hospitales. Cuando los ejércitos regulares pretenden destruir rampas de lanzamiento provocan más muertos civiles e inocentes que daños al terrorista. Y como las guerras de hoy son guerras de imagen, lo que vemos los occidentales en televisión son los cuerpos de los niños destrozados, en este caso por el ejército hebreo. Lo que no nos dicen es que los terroristas han empleado a sus conciudadanos, e incluso a sus propias mujeres e hijos como “mártires” de la causa. Para este tipo de guerra el terrorismo utiliza armamento ligero, el más descontrolado del mundo. Hay ferias donde se venden kalasnikoff, misiles de mano y explosivos enormemente dañinos pero muy manejables. En materia de armamento vivimos en la era en la que el más tonto hace relojes y así nos encontramos con que un partido político llamado Hizbolá, con representación en el muy democrático Parlamento Libanés, controla el sur de Beirut y la zona fronteriza con Israel. Según la inteligencia judía posee 15.000 katiushas, armas que se pueden lanzar desde el patio de una casa, y la cantidad debe ser cierta porque ya han lanzado 3000 sobre Israel.

En esa tesitura, al mundo libre de nada le sirven sus F-18, sus portaaviones o sus helicópteros apaches. Habrá que insistir: independientemente de lo justo o injusto del proceder de EEUU en Iraq o de Israel en el Líbano, lo cierto es que ambos están matando moscas a cañonazos. Y no olvidemos que el enemigo no tiene que cuidar a su opinión pública, precisamente porque son tiranías, pero los países occidentales sí deben cuidar a la suya porque les eligen cada cuatro años.

Pero hay más. Durante toda la segunda mitad del siglo XX, Israel ha vencido a los ejércitos unidos de países como Siria, Egipto, Jordania, Arabia, apoyados por Iraq, Irán, Libia etc… Recordemos que durante las guerras árabes-israelíes la población de El Cairo, capital de uno de los estados enemigos, superaba a toda la población del estado de Israel. Pero es que entonces no se trataba de luchar contra terroristas sino contra soldados.

Dicho de otra forma: el Islam y otros grupos neomarxistas han cambiado de estrategia: ya no quieren la guerra sino el terrorismo, que se ha mostrado mucho más eficaz para todo tipo de tiranos. Posiblemente sea la guerra más cobarde de la historia pero les hace invulnerables. Y la sucesión de fracasos por parte del mundo libre ante una guerra sucia que desprecia tanto la libertad como la opinión de las mayorías hace surgir la tentación de la solución final: la guerra nuclear. Si lo piensan un poco, la cobardía terrorista de esconderse tras la población inocente ya está provocando la solución final. Es posible que los explosivos lanzados por la aviación israelí desde el aire pesen más que el número de sus enemigos de Hizbolá. Y así, ante tanto fracaso, surge la tentación nuclear. Especialmente en Israel, un pueblo que no vive, sobrevive, desde hace 4000 años. La solución, por tanto, no estriba en derribar gobiernos aunque sean esos gobiernos los que arman a esos grupos terroristas. Es evidente que son Siria e Irán quienes están armando a Hizbolá pero derrocar a los regímenes de estos dos países no haría sino multiplicar por “n” el número de nuevos terroristas. En este sentido el ejemplo de Iraq no puede ser más claro.

No, la única solución estriba en crear un nuevo orden internacional, especialmente una nueva ONU, en la que no se dé entrada a los poderosos ni a los países soberanos por el hecho de serlo. Sino exclusivamente a aquellos regímenes que respeten los derechos humanos. Porque este es el gran fracaso de Naciones Unidas: que admitió como miembros a aquellos países que no admiten su carta fundacional. El mundo pensó que el tirano se democratizaría por el hecho de manifestarse en un foro común. Ya se ha visto que es un fracaso. Es el mismo error de la famosa Alianza de las Civilizaciones: uno no puede aliarse con quien no cree en la civilización. Y civilización, como cultura o como familia sólo hay una. Mientras, los líderes mundiales siguen empeñados en salvar el sistema ONU, sin reconocer que el terrorismo les está ganando la batalla y que su victoria les aboca a la solución nuclear, la más bestial de todas.

Eulogio López

Outsourcing político

El 12 de enero de 1988 se firmaba en el Palacio de Ajuria Enea por parte de todas las formaciones políticas de la C.A.V. con representación parlamentaria (excepto HB) el documento titulado “Acuerdo para la Normalización y Pacificación de Euskadi”. Lo firmó Julen Guimón por AP, Alfredo Marco Tabar por el CDS, Kepa Aulestia por EE, Xabier Arzalluz por el PNV, José Mª Benegas por el PSOE e Inaxio Oliveri por parte de EA (con reserva al punto 3 párrafo 2 y su alusión al artículo 17 del Estatuto). El lehendakari era José Antonio Ardanza. Desde entonces ha llovido bastante y tres formaciones de las firmantes han desaparecido por engullición o transformación. Euskadiko Ezkerra se integró en el PSOE, CDS en el PP y Alianza Popular se transformó en el Partido Popular actual.

 

En ese acuerdo, más conocido como Pacto de Ajuria Enea, se decía en su primer punto que la utilización de la violencia, tal y como venía produciéndose en Euskadi, representaba el máximo desprecio de la voluntad popular, así como un importante obstáculo para la satisfacción de las aspiraciones de los ciudadanos vascos. Y en el punto décimo se hablaba de apoyar procesos de diálogo entre los poderes del Estado y los violentos en aras al abandono de la violencia siempre y cuando se dieran las condiciones adecuadas para ello, y respetando en todo momento el que las cuestiones políticas se resolvieran únicamente a través de los representantes legítimos de la voluntad popular.

 

Han pasado 18 años desde aquella firma. El Pacto de Ajuria Enea se fue al carajo por cuestiones que aquí no mencionaremos, aunque parece ser que por lo menos parte de su espíritu se ha conservado de alguna forma.

 

Y en este momento nos encontramos con una tregua de ETA, con una formación ilegalizada que se reúne con lo legales (incluyendo poses y foto) y con un Gobierno del Estado que ha anunciado su intención de hablar con los violentos.

 

Pacificación y normalización, dos palabras de actualidad. Dos palabras, separadas para unos y entrelazadas para otros.

 

En primer lugar nos encontramos con el Partido Popular, para quien todo lo que sea hablar con ETA y su entorno es político y, por lo tanto, cesión. Cesión que anula la diferenciación entre pacificación y normalización, es decir, entre la rendición de las armas y el debate político entre los partidos, evidentemente legalizados. Por otra parte, se encuentran con que de las dos palabras una les sobra, pues después de la pacificación ¿hay algo para normalizar?. Para los populares pacificar es normalizar y la normalización vendrá de la pacificación. Están sumidos en una contradicción entendible desde el punto de vista de opositores a todo lo que huela a una suma de puntos para el gobierno que preside Zapatero. El único problema de los vascos (tan españoles ellos) es la violencia. Acabada ésta, felicidad completa. Chirrían, ese es el verbo.

 

En segundo lugar está el Partido Socialista Obrero Español, incluida su sección vasca. Los socialistas españoles ven una necesidad clara de pacificación y de normalización. Consideran que la violencia de ETA es una patología de la sociedad vasca, un intento ilegítimo de condicionar las decisiones y debates políticos desde fuera del sistema. Reconocen que ha existido en Euskadi un problema de normalización política derivado de un consenso insuficiente en torno al marco jurídico-político y a las reglas de juego que hay que respetar. Dos palabras, dos procesos que deben ser encauzados mediante un orden de prioridades: cese de la violencia, en primer lugar, como paso previo al diálogo entre fuerzas políticas para resolver, sin interferencias del terrorismo, los problemas políticos. Y sobre su postura ante la normalización consideran que ésta consiste en ser capaces de asumir un marco jurídico-político y un proyecto de convivencia que todos puedan compartir. Y el método que sugieren para la adopción de acuerdos no pasa por el principio de la mayoría, pues para ellos eso es válido únicamente para cuestiones de legalidad ordinaria, no para aprobar las bases que han de regir la convivencia de los vascos. Para los socialistas españoles ningún acuerdo puede ser posible sin que representantes de “las dos grandes sensibilidades políticas” (¿españolistas y vasquistas?) presten su consentimiento al mismo. Sencillo de verdad: sólo saldrá adelante el texto que nos guste. Y no os quejéis, que como os pongáis tontos os mandamos a los duros de “nuestra sensibilidad” para que veáis lo majetes que somos. Resumiendo: en primer lugar, pacificación, y en segundo lugar hablar, hablar, hablar, ..., hablar de normalización hasta el hastío para acometer la puesta a punto de un marco jurídico-político que encaje perfectamente en la Constitución española actual, lo que equivale a decir un nuevo Estatuto de Autonomía parecido al actual, y acaso rebajado en algún punto en caso de despiste del enemigo, perdón, quería decir “la otra sensibilidad”.

 

En tercer lugar se sitúa Izquierda Unida. En el documento titulado “La paz es el camino” y con fecha 18 de marzo de 2006, apuesta por un proceso político en un escenario de cese definitivo de toda expresión de violencia, apoya el diálogo entre el Estado y quienes decidan abandonar la violencia, respetando en todo momento el principio irrenunciable de que las cuestiones políticas deben resolverse únicamente a través de los representantes legítimos y la voluntad popular y reitera su apuesta por un Estado federal, solidario, plurinacional, republicano y laico.

 

Y pasamos a un componente de esa “otra sensibilidad”, el Partido Nacionalista Vasco. En su documento del 10 de octubre de 2005 titulado “Elkarbizitzarako bake-bideak” afirma que Euskadi ansía la paz y aspira a conseguir, además, la normalización política. ¿Y por qué una normalización? Porque llevamos demasiado tiempo inmersos en un profundo contencioso que ha ido alimentando entre los vascos una insatisfacción colectiva a la que hay que dar una salida. El PNV nace en 1895 (hace ahora la friolera de 111 años) como expresión política de ese contencioso (de ese conflicto originado con la supresión durante el siglo XIX del régimen foral) con el objetivo de recuperar la soberanía y hacer que Euskadi perviva como una nación diferenciada. El PNV considera que la causa vasca también ha sido utilizada cruelmente contra la propia sociedad vasca. También afirma que el conflicto de identidades y el de la violencia son dos cosas distintas, que el terrorismo no es consecuencia natural de un conflicto político, y que es inaceptable que su persistencia sea utilizada para ignorar o negar la existencia de un conflicto de naturaleza política que es necesario abordar con detenimiento. De ahí la determinación del PNV por tratar de dar una salida dialogada al conflicto políticos que se arrastra. Y desde la consideración de la radical incompatibilidad entre política y violencia, el PNV plantea, como exigencia democrática, que el diálogo resolutivo para el final del proceso no sea consecuencia de la violencia, sino de su cese. Está claro, el fin de la violencia debería eliminar las excusas y las reticencias para construir el camino de la resolución del conflicto. Para ello el documento nos dice que el respeto a lo que los vascos decidan es incompatible con la vigilancia o el condicionamiento que pretenda ejercer una organización armada, y que son los partidos y las instituciones representativas los únicos encargados de garantizar el carácter democrático del proceso, con la consiguiente negociación resolutiva sin imposiciones, desde el respeto a la pluralidad, situando todos los proyectos en igualdad de condiciones de consecución y depositando en la ciudadanía la última palabra. En resumen: para el PNV pacificación y normalización son palabras separadas (aunque, como para el PSOE y para IU la primera debe ser condición previa para la segunda). Para abordar la normalización hay que poner fin a la violencia, y será la ciudadanía la que se exprese de manera directa. La violencia, además del sufrimiento que produce, es un formidable obstáculo para la normalización, su existencia no se debe al contencioso, sino que lo utiliza, pero nos surge la pregunta: ¿para qué fines?, y ahí el PNV se nos queda mudo, como muchos otros. Aunque el PSOE en su documento “Euskadi 2006. Hacia la libertad y la convivencia” define el proyecto de ETA como totalitario, pero también considera que en Euskadi hay “dos sensibilidades”, y como queda claro que ni ETA y ni su entorno pertenece a la misma “sensibilidad” que los socialistas españoles, y como ellos mismos se llaman constitucionalistas pero no nacionalistas porque, según ellos, eso son “los otros”, tenderemos a pensar que ETA tiene un proyecto nacionalista totalitario, ¿verdad señoras y señores del PSOE?.

 

En lo que vamos analizando y haciendo un recuento parcial podemos decir que de los cuatro partidos analizados, tres diferencian muy bien las palabras pacificación y negociación, las consideran independientes en su contenido pero ordenadas en el tiempo: si no hay pacificación no se darán las condiciones para afrontar la normalización. El cuarto partido, el PP, no diferencia las dos palabras, pues considera que la normalización es la pacificación, y punto.

 

Bien, prosigamos con los partidos. Ahora le toca el turno a Eusko Alkartasuna. Como los arriba analizados (excepto el PP, cuyo documento interno no ha llegado a mis manos), también ha hecho sus deberes y ha difundido su documento titulado “Normalización y Pacificación”, redactado y debatido en el seno de su Ejecutiva Nacional durante los meses de Enero y Febrero del presente año. Y nos da su particular (como tiene que ser) versión de lo que entiende por pacificación, esto es, erradicar la violencia como atentado máximo contra la paz, pero también normalizar la convivencia eliminando las causas (por cierto muy anteriores a la aparición de ETA) generadoras de conflictos en el seno de la sociedad vasca. Por lo tanto, no hay pacificación sin erradicación de la violencia (hasta ahora todos han dicho lo mismo) pero, para EA no hay pacificación sin normalización, Y esto sí es novedoso. Aunque en el siguiente párrafo se afirma que la violencia y la normalización política son cuestiones diferentes que nadie debe mezclar. La eliminación de la violencia es una exigencia ética y autónoma mientras que la normalización es una cuestión de derechos. Y en el punto 3 del capítulo V (“EA ante la mesa de partidos”) vuelve a estimar desacertado separar las fases de pacificación y normalización ya que ésta última forma parte indisoluble de la primera ... En el mismo capítulo, EA dice que como partido independentista que es considera que la normalización política consiste en dar solución al problema nacional mediante la autodeterminación. Pero también dice que en el llamado problema vasco se mezclan dos cuestiones de origen diferente, aunque coincidentes en el tiempo, que se corresponden, argumentalmente, con la invocación de los derechos históricos y con la reivindicación del derecho de autodeterminación. En resumen: que no me aclaro, señores. ¡Salinas, sálvame de ésta, Salinas!. Veamos: en primer lugar, no hay que mezclar violencia y normalización. En segundo lugar, la violencia tiene que ver con la ética, y la normalización, por su parte, con los derechos. En tercer lugar, hay violencia por la existencia de causas (anteriores a la existencia de ETA) generadoras de conflictos. En cuarto lugar, la pacificación llegará no sólo por el abandono de las armas sino también por la eliminación de esas causas que entran en el terreno de la normalización. En quinto lugar, pacificación y normalización están unidas, lo que contradice lo dicho en primer lugar. En sexto lugar, la violencia de ETA (aunque injusta e inhumana, éticamente reprobable e inútil políticamente) parece ser que responde a esas causas del conflicto, o sea, el conflicto es anterior a ETA y ETA nace y vive por y para el conflicto. Para la Ejecutiva Nacional de Eusko Alkartasuna sin contencioso no hay ETA.

 

Y por fin, llega la Izquierda Abertzale. Su estrategia político-militar nos obliga a hablar de sus dos alas. En este artículo únicamente lo haremos de la primera, de ETA, de la original, de la que toma la iniciativa y asigna los papeles, en definitiva, del boss, del jefe, que en su auto-entrevista escrita (no hay nadie que hable como escribe) y publicada en el periódico Gara el 14 de mayo último nos habla de un proceso diseñado para su propia gloria y beneficio. En su habitual estilo de autosuficiencia carente de abuela y después de calificar de “ciertamente escaso” el nivel de los responsables políticos que actúan en Euskal Herria nos dice que si se ha llegado a este momento es por ellos, por la fortaleza de su lucha, por la clarividencia de sus ideas y porque estos últimos treinta años han demostrado que los únicos que no estaban equivocados eran ellos. Línea política correcta y solidez de la organización. El copyright es de Mao.

 

Pero, a lo que íbamos, ETA afirma que el conflicto se debe a que Euskal Herria carece de un reconocimiento político y de que deben ser los ciudadanos vascos quienes deben tener la palabra y la decisión sobre su futuro. Por ello, ETA manifiesta su voluntad para superar el conflicto por medio de la negociación, y para ello declara el alto el fuego permanente (permanente en función del desarrollo del proceso). Por su parte, se autoproclama como expresión de la lucha de los vascos por defenderse de la agresión de los estados español y francés. Legitimidad al completo. Además, se reafirma en que no cejará hasta ver pulverizado el Estatuto de Gernika, el Régimen Foral de Navarra y la nada (sí, la nada) de Iparralde y lograr un marco jurídico –político que contemple la territorialidad unificada de las tres realidades institucionales, ya que pretender imponer a Euskal Herria un segundo ciclo autonómico, además de ser un fraude, no haría sino alimentar el conflicto. Si a esto añadimos el derecho de autodeterminación para todos los vascos, sean de Iparralde como de Hegoalde, tendremos los elementos estratégicos de la lucha negociadora, pues eso es ni más ni menos, negociación como lucha. Zapatero ha entrado al trapo, pero Chirac no se ha dignado en responder a lo que considera “un problema español”. Bien, únicamente con estos ingredientes, la justificación de la lucha de ETA y de su entorno se amplía a unos veinte años mínimo, y teniendo en cuenta que nadie regala nada y que todo lo que somos se lo debemos (porca miseria) a la lucha de izquierda abertzale, ¡pues toma lucha!

Y aquí nos encontramos con que ETA también engloba a todo quisqui en “dos sensibilidades”, la primera la de los que están y/o colaboran con sus tesis y en frente, el resto del mundo. Que trabajas para mí, pues mira qué bien, qué majete, tú trabajas para Euskal Herria. Que no te gusta lo que yo digo, que quieres recorrer una vía independiente, pues chaval, tú eres un traidor para el pueblo, un colaborador con ese enemigo materializado en los Estados español y francés. Y no hay término medio. Porque, o se trabaja por Euskal Herria o contra Euskal Herria, ETA dixit, La organización ETA, fuente inagotable de agresión a los vascos, dando lecciones. Y lo malo es que tendrá oyentes.

 

Pero la cosa no termina aquí. ¡Oh no!. Aquí es donde comienza. La hoja de ruta preparada por la Izquierda Abertzale (y de la que ETA es capitán) contempla la asignación de funciones para todos. A sí mismos se rebajan de la tarea ya que como organización ya ha realizado su principal aportación al impulso del proceso con el anuncio de la tregua y ello supone negociar directamente con los gobiernos estatales (lo que estén dispuestos, claro) todo el tema militar (presos incluidos, naturalmente). Por otra parte, anuncia sin titubeos que es responsabilidad de la Izquierda Abertzale ser el motor, como hasta ahora, del tema político. Si hasta ahora hemos hablado de pacificación y normalización de aquí en adelante también nos servirán las palabras militar y político, que encajan a la perfección con la estrategia de siempre de la Izquierda Abertzale. Como hemos adelantado, a los gobiernos estatales no les cabe otra tarea que aceptar lo que se les pida y, claro está, en caso de no hacerlo la expresión de la lucha del pueblo (como es ETA, ¡vaya cinismo!) saldrá reforzada y más legitimada que nunca. Por su parte, y sabiendo todo el mundo que sin autodeterminación ni territorialidad no es posible superar el conflicto, corresponderá a los agentes (partidos, sindicatos, organizaciones sectoriales, ...) mojarse y concretar sus compromisos. Y el que está en contra será enviado al infierno y el que esté a favor trabajará gratis para mí. Y como todo el mundo sabe esta iniciativa está dirigida a defender al pueblo, a los ciudadanos de Euskal Herria, y para ello le hemos asignado la tarea de situarse en la primera fila para que los agentes y partidos no pierdan esta oportunidad, para que los agentes den cuerpo a sus compromisos, para que no retrasen los pasos a dar en el proceso. Vamos, que los ciudadanos han de ser los capataces, los encargados del taller, los chivatos que denuncien quien trabaja y quien no, que ya se ocupará el patrón de las sanciones.

 

En fin, qué quieren que les diga, pues que me estoy aburriendo de tanta monserga y que lo que creo es que si la Izquierda Abertzale está montando este entramado es porque la actividad armada ha sido y es un fracaso, un fracaso soberano gracias a la mayoría de la gente de este pueblo que le ha negado su apoyo durante tantos años, (y quien no lo vea así que se acuerde del pasotismo del pueblo cuando por dos veces fue encarcelada la Mesa Nacional de HB). Y ahí es donde está el meollo de la cuestión. Con la lucha armada como elemento de vanguardia la Izquierda Abertzale ha llegado hasta donde ha llegado, pero es consciente que eso no da más de sí si es que no nos inventamos un nuevo juego en el que se busque la división de los otros y la acumulación de fuerzas en base a cantos de sirena que no tienen más objetivo que reforzar la lucha de los socialistas revolucionarios (que así se autodenominan) para objetivos poco publicitados (¿por qué será?) utilizando (como siempre) a este pueblo. Poco les importará el sufrimiento que generarán (como hasta ahora), y nos intentarán convencer de la justeza de nuestro trabajo. Han visto que trabajando únicamente ellos no pueden aspirar a mucho más. Necesitan mano de obra barata y fresca, necesitan a unos chinos para que trabajen como chinos y cobren como tales. Y a estos chinos les llaman agentes activos. Y para definir la externalización del trabajo no estratégico (evidentemente ellos mantienen la dirección y ellos son el motor) se usa el anglicismo “outsourcing”. Pero no nos olvidemos que muchas empresas (acaso la más conocida sea Nike) han sido acusadas de explotar (dentro de este outsourcing) a menores de edad, aprovechándose de la miseria de la gente. Espero que en esta época de confusión no seamos ni ñinos (con todo el respeto a los mismos) ni chinos (igualmente, mis respetos).

 

Para terminar. En el punto 3 del Pacto de Ajuria Enea se decía que el Gobierno de la Comunidad Autónoma estaba llamado a encabezar toda acción política y social frente a la violencia de cara a la consecución de la paz. Por ahora no ha sido así, pero sabemos que a finales del mes de septiembre el lehendakari Ibarretxe desvelará en el debate de política general la alternativa que planteará a los partidos para consolidar la participación ciudadana tanto en el proceso de pacificación como en el de la normalización política. Mientras tanto, se habla del mes de agosto como propicio para el trabajo de cocina, o sea, para la discreción más absoluta. Y como esto no ha hecho más que comenzar, y las fechas son las que son, que disfruten de sus bien merecidas (supongo) vacaciones.

 

 

Manu Manzisidor

 

Goiz Argi, Nº 39, agosto de 2006

No hay respiraderos en la ilegalización

No hay respiraderos en la ilegalización

El juez de la Audiencia Nacional española Baltasar Garzón ha citado a dos representantes de Batasuna para requerirles explicaciones en relación a la manifestación que tendrá lugar, el domingo próximo, en Donostia. En la providencia hecha pública ayer, el titular del Juzgado Número 5 de Audiencia Nacional alude a que ambos representantes independentistas protagonizaron la rueda de prensa en que se dio a conocer la celebración de una marcha que se repite cada año, coincidiendo con la Aste Nagusia donostiarra.

Aunque el Departamento de Interior del Gobierno de Lakua no encontró «motivos legales» para prohibir la celebración de la marcha, y aludió a que la persona que ha formalizado la convocatoria «no tiene restringido» el derecho de manifestación, en la decisión que hizo pública el lunes imponía límites al desarrollo de la marcha, asumiendo a grandes rasgos las cortapisas derivadas de la Ley de Partidos y de la ilegalización de Batasuna y otras formaciones de la izquierda independentista.

Además de adoptar una ley que colisiona frontalmente con la libertad de expresión política como marco para la argumentación de su decisión de no prohibir la marcha en favor del proceso, Lakua se apresuraba a remitir «información complementaria» al tribunal especial español, concretamente sobre la comparecencia ante la prensa de los mahaikides Elkano y Barrena, ahora requeridos a com- parecer en el despacho de Garzón.

En la línea de lo expresado en la notificación del departamento que dirige el consejero Javier Balza, el magistrado aplica, por su parte, restricciones a la marcha. Advertía la consejería contra los eslóganes, siglas y símbolos asimilables a organizaciones ilegalizadas, y Garzón decreta, en consonancia, la retirada de aquellos carteles anunciadores de la convocatoria en los que aparezca la referencia de Batasuna. De suerte que a Interior de Lakua le tocará probablemente lidiar con una orden, a ejecutar por la Ertzaintza bajo su mando, destinada a impedir la propaganda sobre un acto para cuya no celebración no ve «motivos legales». Con ello queda de manifiesto que la actitud que se impone en este nuevo tiempo político no es la de buscar respiraderos en la ilegalización, sino la de oxigenar a fondo el escenario político, para que se puedan expresar y aplicar, en paz y democracia, ­y sin fragatas militares en La Concha­, todas las ideas con el único límite de la voluntad de la ciudadanía vasca.

Editorial de Gara, 9 de agosto de 2006

El grupo local de Pamplona de Foro El Salvador anima a sus amigos y simpatizantes a participar en los actos organizados por Vecinos de Paz, el miércoles 9 de agosto, aniversario del vil asesinato de D. Francisco Casanova en Berriozar por la banda terrorista ETA.

El grupo local de Pamplona de Foro El Salvador anima a sus amigos y simpatizantes a participar en los actos organizados por Vecinos de Paz, el miércoles 9 de agosto, aniversario del vil asesinato de D. Francisco Casanova en Berriozar por la banda terrorista ETA.

Dichos actos serán los siguientes:


19’00 h. MISA NAVARRA en la parroquia de San Esteban de Berriozar.

 

20’00 h. OFRENDA FLORAL en la “Puerta de la Libertad”, Monumento a las Víctimas del Terrorismo de la citada localidad navarra.

A continuación V ENCUENTRO DE JOTAS “Francisco Casanova”.

Miércoles 9 de agosto de 2006.

Organiza: Vecinos de Paz.