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Un análisis de Alexandra Viatteau: Totalitarismo blando y sociedad infantilizada

Un análisis de Alexandra Viatteau: Totalitarismo blando y sociedad infantilizada


Los libros de historia podrán decir lo que quieran, hacernos creer que totalitarismos como el soviético cayeron hace casi veinte años y que, en consecuencia, vivimos en el mejor de los mundos: en un estado de bienestar en el que la gente ha dado la espalda a esos experimentos de ingeniería social que caracterizaron al siglo XX. El estalinismo ha muerto y ha triunfado un concepto de la libertad sin límites que nos vacunaría de volver al pasado. Si encima tenemos la suerte de vivir en la Europa posmoderna, le hemos dicho definitivamente adiós a esos tiempos de penuria y ciega obediencia a consignas de partido o líderes carismáticos. Pero una historiadora francesa de origen polaco, Alexandra Viatteau, se empeña en despertarnos de esos ensueños, del "no pasa nada" elevado a la categoría de dogma incuestionable. Mas si presentar este discurso en Francia se encuentra con el rechazo o la indiferencia, ¿qué podríamos decir de España, país instalado en la poshistoria salvo en lo referente a la mitificación de algunos acontecimientos sucedidos desde 1931?

 

Alexandra Viatteau ha publicado un libro, La société infantile (éditions Hora Decima, 2007), en la que se atreve a comparar el totalitarismo de la URSS, pues es una especialista en la historia de ese país y de la Polonia comunista, con las actitudes mentales extendidas en nuestra sociedad occidental posmoderna. El panorama presentado por la autora, en el que no sería difícil ver a España como alumna aventajada, nos presenta a una sociedad que se deja llevar por el visceralismo de las emociones colectivas y evita las cuestiones de fondo. En muchas ocasiones todo intento de raciocinio recibe como respuesta el grito o el insulto. Es muy característico de una sociedad infantil cuya existencia debe bastante a un sistema que pretende ser educativo aunque no eduque precisamente en la responsabilidad. A este respecto, Viattaeu denuncia que la enseñanza se está convirtiendo en un ejercicio de relaciones humanas más que de transmisión de saberes, los profesores son más "acompañantes" o de "apoyo" que educadores; y lo peor es que los conocimientos no se construyen alrededor del saber sino de la discusión permanente. Por lo demás, hemos llegado al extremo de que todo comunicador que se precie, debe exhibir nutridas dosis de ironía o de provocación, y sería capaz de justificar sus gesticulaciones o insultos en nombre de la justicia o de un mundo mejor. ¿Y qué decir del mundo de la creación artística, el de los “subversivos subvencionados”, en expresión de Viatteau? Esos creadores imponen sus gustos en la creencia de que no existe la verdad, aunque por lo visto tampoco la inteligencia o el buen gusto. Vivimos tiempos de un narcismo colectivo, y cuando hay narcisismo impera el tribalismo, segura antesala del odio. Sin embargo, no todo es perceptible en el mundo de lo “políticamente correcto” porque un neolenguaje, no muy diferente al del 1984 orwelliano, sirve para ocultar la realidad.

 

¿Cómo hemos llegado a esta situación de “totalitarismo blando”, una expresión que agradaría a un Tocqueville, denunciador de la tiranía de la mayoría? Viatteau nos recuerda que es el resultado del hedonismo libertario de mayo del 68. Los años han puesto al descubierto que más que una rebeldía, aquel movimiento era una nueva forma de conformismo materialista y cínico. Con todo, la profesora franco-polaca insiste en buscar relaciones de la situación actual con la época soviética. Por ejemplo, Lenin era un especialista en la manipulación de las masas y un fustigador de la moral burguesa. Stalin calificaba a los psicólogos de “ingenieros de almas”, y hoy en día algunos dogmas del psicoanálisis están contribuyendo, según Viatteau, a la fabricación de un nuevo tipo de hombre totalitario. Pero quizás un modelo para nuestro tiempo sería el de Wilhem Reich, predicador de la liberación sexual y militante comunista, en el que las ansias liberadoras pasaban sobre todo por escapar de la prisión del cuerpo y dar riendas sueltas a los deseos. Todo lo contrario de la idea aristótelica de que la libertad verdadera pasa por un hombre dueño de sí mismo y de sus impulsos. Quizá los “bohemios burgueses” de nuestro tiempo sean un buen ejemplo de que el marxismo o el leninismo no han muerto por completo, pese a que la bandera roja fuera arriada del Kremlin.

 

Libros como el de Alexandra Viatteau nos pueden parecer un tanto desordenados en su aluvión de interesantes ideas y reflexiones, pero tienen el indudable mérito de llamar la atención sobre un totalitarismo de nuevo cuño, “un fascismo interiorizado y voluntario”, en expresión de su autora.

 

Antonio R. Rubio Plo, Historiador y Analista de Relaciones Internacionales

Análisis Digital, 7 de marzo de 2008

Contactos entre las FARC y la izquierda abertzale

Contactos entre las FARC y la izquierda abertzale

Un dirigente de las FARC colombianas que estaba a las órdenes de Raúl Reyes visitó el País Vasco durante la tregua de ETA y participó en actividades de la izquierda abertzale.

El miembro de las FARC que realizó ese viaje fue el miembro de la Comisión Internacional conocido con el nombre de guerra de Lucas Gualdrón, uno de los integrantes del equipo que se encarga de realizar contactos con organizaciones y partidos en Europa en nombre del grupo terrorista colombiano.

La Comisión Internacional de las FARC estaba dirigida por el número dos de este grupo, Luis Edgar Devia, alias Raúl Reyes, muerto el pasado 29 de febrero al ser atacado por el ejército colombiano el campamento donde se escondía, en territorio de Ecuador.

 

Según informes de las autoridades militares de Colombia, bajo las órdenes de Reyes se encontraban cuatro grupos de trabajo de la Comisión Internacional que se encargaban de los contactos en diferentes zonas geográficas: uno para los países de Centroamérica, otro para Norteamérica, el tercero para Suramérica y el cuatro y último para Europa.

 

Este último grupo de trabajo está formado por ocho personas, una de las cuales es Lucas Gualdrón, según las mismas fuentes.

Gualdrón visitó el País Vasco para participar en la tercera edición de las Jornadas internacionalistas denominadas Sokoa que organiza Askapena, el grupo de la izquierda abertzale que se ocupa de lo que denominan “solidaridad internacionalista”.

 

Las jornadas, en cuya organización participaron también Batasuna, LAB y Segi, se celebraron entre el 13 y el 17 de junio de 2006.

Buena parte de sus actos tuvieron lugar en la antigua Universidad Laboral de Eibar, aunque también hubo conferencias y mesas redondas y otros actos en otras localidades, como Pamplona, Bilbao, Hernani, Durango o Vitoria, entre otras. En la capital alavesa pronunció una conferencia el diputado boliviano Feliciano Vegamonte, miembro del MAS, el partido del presidente Evo Morales.

 

La presencia del representante de las FARC no se registró en el programa oficial de las jornadas, donde sí aparecían otros conferenciantes como el dirigente del Sinn Fein Martin McGuinees o el de Batasuna Arnaldo Otegi, que intervinieron juntos en un acto celebrado en Pamplona. Gualdrón intervino en una exposición sobre la situación en Latinoamérica que se desarrolló en Eibar el día 15 de junio. En el programa se mencionaba la participación de un representante de la “izquierda revolucionaria colombiana”, al lado de un miembro del MAS de Bolivia y del PRIDE mexicano.

 

Mientras aparecían las siglas de estos dos últimos partidos, en el caso de las FARC no se incluyeron ni las siglas ni el nombre de su representante. Unos días después de la celebración de las jornadas, la Comisión Internacional de las FARC difundió un comunicado, fechado en “las montañas de Colombia” el 29 de junio de 2006, en el que calificaba de “valiente” la decisión de Zapatero y de “la organización armada vasca ETA” de “iniciar diálogos que conduzcan a una solución política y negociada del conflicto”.

 

El comunicado, que dedicaba la mayor parte de su texto a atacar al gobierno colombiano, añadía que “la hora es de los pueblos, son ellos quienes deben decidir su propio destino y elegir su propia sociedad, así está ocurriendo en el mundo, así lo entienden las mentes de pueblos y dirigentes”. “En esta crucial e importante etapa que se inicia en el País Vasco, deseamos suerte y éxitos al Gobierno del Estado español y al pueblo vasco”, terminaba el comunicado de las FARC.

 

 

Minuto Digital, 5 de marzo de 2008

Kosovo: aviso a navegantes (esto se pone muy feo)

Kosovo: aviso a navegantes (esto se pone muy feo)


La declaración de independencia por parte de Kosovo y su aceptación por los defensores habituales de la legalidad internacional tiene al menos la virtud de exponer en su cruda realidad la constante eterna de las relaciones internacionales: que éstas se rigen por los intereses de sus actores, y por su capacidad para imponerlos por la fuerza. Que una obviedad semejante merezca ser subrayada, es sólo una muestra indicativa del grado de intoxicación mental al que la opinión pública se ve sometida por el discurso sedante de la “legalidad internacional”, y por el espejismo inducido según el cual pronto los Estados tendrán como supremo norte de sus decisiones la anuencia de las Naciones Unidas, y las bendiciones de los catedráticos de derecho internacional.

 

La independencia de Kosovo constituye una violación flagrante del principio básico de derecho internacional: la integridad territorial de los Estados. Una violación admitida, entre otros, por el defensor más inmaculado y prístino de la mencionada legalidad internacional: la Unión Europea. La independencia de Kosovo es ante todo una aberración jurídica, por los siguientes motivos:

 

Viola la Resolución 1.244 que el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas adoptó en 1999 tras la intervención de la OTAN en Serbia. Esa resolución reafirmaba el principio de soberanía e integridad territorial de Serbia, y establecía que, en cualquier caso, la solución al problema de Kosovo debería alcanzarse por acuerdo entre las partes, y no de forma unilateral.

 

Viola también el principio de soberanía e integridad de los Estados recogido en la Carta de las Naciones Unidas, así como en el Acta Final de Helsinki, en la Carta de París para la Nueva Europa y en la Carta para la Seguridad Europea, instrumentos que recogen los principios y valores por los que se rige la Organización de Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE).

 

Y viola además el propio ordenamiento jurídico serbio, que afirma la soberanía e integridad territorial del Estado. Cabe señalar que, a diferencia de las demás repúblicas separadas de la antigua Yugoslavia —que según la Constitución yugoslava de 1971 tenían derecho a la autodeterminación—, Kosovo nunca fue una República, sino una provincia de Serbia.

 

El sinsentido se amplía si analizamos el caso desde los puntos de vista político y humanitario.

 

El caso de Kosovo supone la creación de un Estado en base a razones puramente étnicas: la mayoría albanesa residente en el enclave. Esto es la solución exactamente contraria a la acordada en 1995 en Dayton para Bosnia-Herzegovina: la creación de un Estado multiétnico y multiconfesional, en base a los famosos principios occidentales de tolerancia y respeto. Una inconsecuencia política y moral, y un peligroso precedente.

 

¿Identidad étnica?

 

Y ello porque ese mismo principio —identidad étnica— podría ser ahora invocado por la mayoría serbia del enclave de Mitrovica para separarse del nuevo Estado kosovar, o por los serbios de la República Srpska que forma parte integrante de Bosnia-Herzegovina.

 

Y más allá de los Balcanes, también sería aplicable a las poblaciones rusas en Abjasia y Osetia del Sur (Georgia), en Transnistria (Moldavia), o en Crimea (Ucrania). Dentro de la propia Rusia, a los casos de Daguestán, Ingushetia o Chechenia entre otros. Y a los armenios de Nagorno-Karabaj. Y a los turcos del Norte de Chipre. Y a Taiwan y a Tibet. Y a la India. Y en definitiva, a casi todos los Estados surgidos del proceso de descolonización. Un principio de incalculable potencial desestabilizador.

 

La intervención de la OTAN en 1999 se justificó en base a motivos humanitarios: impedir que los serbios perpetraran una limpieza étnica sobre los albaneses. Lo cierto es que ese presunto genocidio no fue más que una campaña de manipulación orquestada, entre otros, por el actual líder de Kosovo, Hasim Thaci. Pero la intervención occidental sí provocó una limpieza étnica en sentido contrario: el éxodo de más de doscientos mil serbios, proceso completado en el año 2004 tras otra explosión de violencia sospechosamente oportuna para los nuevos dueños de Kosovo.

 

Durante el proceso de negociaciones para el futuro de Kosovo, los serbios ofrecieron un estatuto de autonomía que implicaba la práctica desaparición del Estado en dicho territorio: exención de impuestos, moneda y sistemas judicial y educativo propios, representaciones en el extranjero y erradicación de la presencia militar en el territorio. Nada de esto fue suficiente. Los líderes de Kosovo, salidos del movimiento terrorista KLA, impusieron unilateralmente el derecho a la autodeterminación, y lo asociaron de forma fraudulenta a la independencia.

 

Vocación parasitaria del Kosovo

 

Por último, cabe añadir que la viabilidad de Kosovo como Estado es una quimera. Se trata de una de las zonas más corruptas y pobres del mundo, con una vocación eminentemente parasitaria: la de eterno subsidiado de la Unión Europea. Eso sí, con una “perspectiva europea”, lo que en el lenguaje corriente significa que este enclave de narcotraficantes algún día podrá sentarse al lado de Francia, Alemania o España, con voz y voto en el seno de la Unión Europea.  

 

Los EE. UU y la UE han pretendido exorcizar todos estos inconvenientes por la vía declarativa, acuñando una fórmula según la cual Kosovo es “un caso único” que “no crea precedente”. Afirmación que habrá que admitir como un artículo de fe por venir de quien viene, aunque ello suponga negar la evidencia y contradecir toda lógica política y jurídica.

 

Lo cierto es que la creación del Estado de Kosovo no obedece a motivos humanitarios, ni a ese criterio político-jurídico de respeto a la “libre determinación de los pueblos”. En último término, reposa sobre la fuerza —la superioridad militar de la OTAN y los EE. UU— y sobre intereses geoestratégicos bien concretos.

 

Recién concluida la intervención de la OTAN, los EE. UU comenzaron a preparar lo que hoy es la mayor base militar norteamericana construida en el extranjero desde la guerra de Vietnam. En Kosovo, Camp Bondsteel cuenta con una extensión de 1.000 acres de tierra, más de 25 kilómetros de carreteras y 300 edificios, con una capacidad para albergar cerca de 7.000 soldados. Un elemento esencial en el despliegue militar norteamericano en el Este de Europa, con proyección a los enclaves militares de EE. UU en las Republicas ex soviéticas y en Afganistán.

 

Estratégicamente, uno de los principales objetivos es proteger los “corredores de la energía”: el transporte del petróleo del Mar Caspio a los mercados europeos y americanos, a través del gasoducto transbalcánico AMBO (Albanian Macedonian Bulgarian Oil Corp). Y con ello proteger las inversiones de las compañías estadounidenses y sus filiales en la explotación de los recursos petrolíferos de esta zona. Estos recursos permitirán diversificar la dependencia energética occidental de Oriente Medio, y competir con los gasoductos rusos alrededor del mar Negro. Y ello mediante la relación privilegiada de EE. UU con los musulmanes turcos, albaneses y kosovares. Para todo ello, nada mejor que un gigantesco portaaviones en el sur de Europa.

 

El caso de Kosovo es sintomático del funcionamiento del nuevo orden internacional dentro de un sistema unipolar. Y nos aporta varias conclusiones de cara al futuro:

 

El recurso a la legalidad internacional, mediante su empleo alternativo, funciona de hecho como coartada ideológica para legitimar las políticas intervencionistas de las potencias. Al igual que la doctrina de los Derechos Humanos, el principio de legalidad internacional es piadosamente invocado u olvidado, según los casos, cuando así convenga a los gestores del nuevo orden internacional.

 

La Unión Europea confirma que es poco más que un Mercado, sin peso político específico en la escena internacional. La irrelevancia de los países europeos se ha puesto de manifiesto en su división y en su política seguidista de los EE.UU. La solución impuesta a Kosovo por el directorio dirigido por los EE.UU socava los fundamentos de la legitimidad de la mayoría de los Estados Europeos, y favorece una Europa fraccionada, despolitizada y pintoresca, conforme a los intereses de Washington. Introduce en la familia europea a un Estado de mayoría musulmana, dirigido por una mafia, vasallo de una potencia extraeuropea y pagado por los propios europeos. En cuanto a Rusia, la cuestión de Kosovo le ha permitido presentarse como defensora de la legalidad internacional, e incrementar su peso como líder de la causa eslava en los Balcanes. Todos ganan, menos Europa.

 

Aviso a los navegantes: un movimiento terrorista con una adecuada campaña de relaciones públicas y con poderosos valedores internacionales está en condiciones de destruir la integridad territorial de un Estado soberano. Y que no se aleguen razones históricas en contra: Kosovo es la cuna de Serbia, el santuario de su memoria histórica, parte integrante de la misma desde los albores de la Edad Media. Pero en el nuevo orden internacional está visto que la inmigración y los cambios demográficos sobrevenidos pueden invalidar cualquier argumento histórico o jurídico.

 

En esta tesitura, la diplomacia española ha hecho probablemente lo poco que se podía hacer: declarar discretamente que no reconocerá (de momento) a Kosovo. Pero se ve impotente para impedir que, en determinadas instancias internacionales, ya se hable —con una frecuencia creciente— del problema de las “minorías” en España. Un lenguaje a años luz de la realidad española, pero no por ello menos inquietante.

 

Todo ello nos lleva a concluir que, para gestionar este tipo de situaciones, se requiere algo más que confianza en la “legalidad internacional” y un deseo infinito de paz. Se requiere, ante todo, un país vertebrado, con una Política Exterior, con aliados internacionales, y con un Estado seguro de la fuerza de sus razones y de las razones de su fuerza. Pero esa es otra historia, claro.  

 

MIGUEL SARMIENTO

elmanifiesto.com, 6 de marzo de 2008

 

 

Anuncio oficial de la creación del «Foro católico-musulmán»

Anuncio oficial de la creación del «Foro católico-musulmán»

 

Comunicado conjunto firmado por representantes vaticanos y musulmanes

Vaticano 5 de marzo de 2008

A la luz de la carta abierta «Una palabra común», firmada por 138 estudiosos musulmanes y de la respuesta de Su Santidad del Papa Benedicto XVI, por medio del cardenal secretario de Estado, Tarcisio Bertone, una delegación de firmantes de la carta abierta se reunió con una delegación en representación del Consejo Pontificio para el Diálogo Interreligioso (Vaticano) en las oficinas del mismo Consejo Pontificio el martes, 4 de marzo, y el miércoles, 5 de marzo. Participaron en el encuentro cinco participantes de cada uno de las dos partes.

 

Los participantes fueron:

 

Católicos participantes:

 

1. Cardenal Jean-Louis Tauran, presidente del Consejo Pontificio para el Diálogo Interreligioso.

 

2. Arzobispo Pier Luigi Celata, secretario del Consejo Pontificio para el Diálogo Interreligioso.

 

3. Monseñor Khaled Akasheh, jefe de la Oficina para el Islam, Consejo Pontificio para el Diálogo Interreligioso.

 

4. Padre Miguel Ángel Ayudo Guixot, M.C.C.J., presidente del Pontificio Instituto para Estudios Árabes e Islámicos.

 

5. Profesor Christian W. Troll, S.J., profesor visitante, Pontificia Universidad Gregoriana.

 

Participantes musulmanes:

 

1. Profesor Jeque Abdal Hakim Murad, presidente de la Muslim Academic Trust, Reino Unido.

 

2. Profesor Aref Ali Nayed, director del Royal Islamic Strategic Studies Center, Amán, Jordania.

3. Doctor Ibrahim Kalin, SETA Foundation, Ankara, Turkey.

4. Imán Yahya Pallavicini, vicepresidente, CO.RE.IS. (Comunidad Religiosa Islámica) de Italia.

 

5. Señor Sohail Nakhooda, redactor jefe de «Islamica Magazine», Amán, Jordania.

 

Para desarrollar ulteriormente el diálogo católico-musulmán, los participantes acordaron establecer el «Foro católico-musulmán» y organizar el primer seminario del Foro en Roma del 4 al 6 de noviembre de 2008. Participarán 24 líderes religiosos y profesores de cada una de las dos partes. El tema del seminario será «Amor de Dios, amor al prójimo». Los subtemas: «Fundamentos teológicos y espirituales» (primer día) y «Dignidad humana y respeto recíproco» (segundo día). El seminario concluirá con una sesión pública en el tercer día. Los participantes serán recibidos en audiencia por Su Santidad el Papa Benedicto XVI.

 

 

Cardenal Jean-Louis Tauran

 

Jefe Profesor Abdal Hakim Murad

 

[Traducción del original ingles realizada por Jesús Colina]

ACTO CÍVICO EN EL DÍA EUROPEO DE LAS VÍCTIMAS DEL TERRORISMO ORGANIZADO POR AVT NAVARRA

ACTO CÍVICO EN EL DÍA EUROPEO DE LAS VÍCTIMAS DEL TERRORISMO ORGANIZADO POR AVT NAVARRA


LUGAR: Monumento a las Víctimas del Terrorismo en la Plaza del Baluarte de Pamplona

DÍA: martes 11 de marzo

HORA: 20:00 horas

-Himno a las Víctimas compuesto por el pianista Manolo Carrasco.

-Lectura de comunicado

-Ofrenda floral.

 

La Unión Europea, en un gesto de cercanía a las víctimas y de responsabilidad institucional, decretó que el 11 de marzo de cada año se conmemoraría el DÍA EUROPEO DE LAS VÍCTIMAS DEL TERRORISMO. Se habían barajado diferentes fechas para la ocasión, pero, cuando se estaba debatiendo la cuestión, tuvo lugar la matanza de los trenes en Madrid, el 11 de marzo de 2004. La Unión Europea, entonces, tuvo clara la fecha más adecuada: la coincidente con el mayor atentado terrorista de la historia europea.

 

El terror nunca vencerá. Memoria, dignidad y justicia por siempre.

“Lo importante a partir del 9 M: un nuevo entramado social”. Mayor Oreja en la presentación del manifiesto de la CdO sobre las elecciones

“Lo importante a partir del 9 M: un nuevo entramado social”. Mayor Oreja en la presentación del manifiesto de la CdO sobre las elecciones


“Si Zapatero vuelve a se presidente del Gobierno, habrá una segunda parte de la negociación, pero esta vez con dimensión internacional”. Jaime Mayor Oreja vaticina una segunda parte de las ofensivas nacionalista y laicista radical que han caracterizado el proyecto de Zapatero durante esta legislatura, “más preocupado por destruir que por gobernar, pues la primera verdad es que su proyecto ha sido el de hacer a España irreconocible”.

 

“Todas las campañas tienen un efecto narcotizante, pero nunca antes ha habido un debate tan claro entre los que cuentan lo que ha pasado y los que tratan de falsear lo que ha pasado. Es una batalla entre la mentira, que flota como un corcho en el agua, que se queda en la superficie de las cosas; y la verdad, que pesa, que hay que empeñarse para hacerla emerger”. Una mentira que se resume en los eslóganes “extrema Iglesia” y “extrema derecha”. Dos eslóganes cuya falsedad demuestra mirando hacia lo que realmente han sido estos cuatro años: “Respecto a lo primero, la ofensiva laicista radical del Gobierno Zapatero ha sido mucho más agresiva y protagonista en este tiempo que la Iglesia. Respecto a lo segundo, ETA ha sido mucho más protagonista que el PP”.

 

Y su vaticinio (y Mayor Oreja en sus predicciones sobre terrorismo suele acertar, desgraciadamente) apunta a que este protagonismo de ETA continuará más allá de nuestras fronteras si Zapatero vuelve a ser presidente del Gobierno. “ETA y el nacionalismo han visto que España ha reaccionado, se ha movilizado, y le ha obligado a cambiar de estrategia. Zapatero ha tenido que engañar, ETA lo sabe y entiende por eso que la autodeterminación necesita un impulso desde el exterior. Y ya tiene un referente en Serbia”.

 

La ofensiva laicista, la más difícil

 

Mayor Oreja participó ayer en la presentación del manifiesto que la Compañía de las Obras ha publicado de cara a las elecciones generales del próximo domingo, un acto en el que reflexionó sobre los dos grandes desafíos que ha planteado esta legislatura. “Ha habido dos grandes ofensivas, distintas pero simultáneas: la ofensiva nacionalista, protagonizada por ETA; y la ofensiva laicista radical, protagonizada por el Gobierno. Ambas son complementarias porque a las dos les sobra lo mismo: España. Lo que las diferencia es que mientras que la ofensiva nacionalista tiene un proyecto sustitutivo, la laicista sólo busca la destrucción de lo que hay, de los valores comunes, que no son sólo los de nuestra tradición, sino que también afecta a los valores constitucionales”.

 

Una ofensiva que nadie diagnostica, salvo la Iglesia. Una ofensiva que hace que el adversario siempre esté presente, “sea cual sea el resultado de las elecciones del 9 de marzo, porque esta ofensiva es más difícil de combatir que cualquier otra cosa. Hay un miedo reverencial a hacer frente a esta mentalidad, un miedo que es más difícil de superar que el miedo físico a que te peguen un tiro”. Una ofensiva que con la victoria de Zapatero también tendría una segunda parte garantizada en el ámbito internacional. “Los europeos saben que el modelo económico-social ha sido sustituido en España por este proyecto laicista radical en el ámbito de los valores. Aquí Zapatero no es que haya entrado como elefante en cacharrería; es que no tiene límites. En la ofensiva nacionalista se cuida más, pero aquí no. Todo lo transforma en ampliación de derechos”.

 

Mayor Oreja subrayó anoche la importancia de generar un entramado social comprometido, protagonista de la vida pública, que sea el interlocutor de los partidos políticos. “Lo importante es que a partir del 9-M sepamos interpretar un nuevo papel en la sociedad española”.

 

Yolanda Menéndez

Páginas Digital, 29 de febrero de 2008

La relación de Chávez con las FARC

La relación de Chávez con las FARC


La relación de Chávez con sus aliados colombianos es de larga data, parte de ella se ha mantenido en secreto, y otra parte ha salido a la luz pública.  Antes de entrar a la Academia Militar, Chávez era agente del comunismo, supervisado por su hermano Adán y comenzarían sus contactos con la guerrilla colombiana.


Al salir de la cárcel indultado en el 1994,  viajó a Colombia para buscar apoyo político y financiero a sus aspiraciones políticas en Venezuela, ofreciendo retribución si lograba alcanzar el poder. Por ello viajó a La Habana, en diciembre de 1994, donde fue recibido en el aeropuerto por el propio Fidel Castro. La alianza con Castro le proporcionó a Chávez un pasaporte directo con el comunismo en Colombia. Ya para 1990 Castro había formado el Foro de Sao Paolo con todos los comunistas que quedaron a la desbandada a raíz de la caída del muro de Berlín.

 

En mayo de 1995, Chávez viaja a Buenos Aires, pasa recogiendo a Norberto Ceresole, el argentino revisionista, negador del Holocausto. Ambos se dirigen a Montevideo, donde los recibe el general izquierdista Liber Seregni (del Frente Amplio), quien introduce a Chávez y a su MVR-200 en el FSP. La organización sostenía su V Encuentro en esa ciudad. Una vez inscrito en el Foro de Sao Paulo, Chávez adquiere una relación formal y orgánica con el Partido Comunista de Colombia, las FARC y el ELN, quienes también son miembros de esta organización.

 

En 1996, Chávez viaja al  Salvador para participar en el VI Encuentro del FSP. Este le serviría de escenario para intercambiar con los delegados colombianos, entre ellos, el guerrillero de las FARC, Raúl Reyes, quien más tarde manifiesta  públicamente su simpatía por Chávez y lo catalogó de «patriota». Ese mismo año  dijo que las FARC son «igualitas» a Chávez.

 

En enero de 1999, tres semanas después de asumir la Presidencia, Hugo Chávez modifica públicamente la posición tradicional de Venezuela respecto a la guerrilla colombiana, que deja de ser enemiga. Venezuela  sería “neutral”. El 2 de octubre de ese mismo año,  declaró a los medios de comunicación que la guerrilla ya no era el enemigo común de Colombia y Venezuela. Previamente había manifestado  su disposición para que el ELN, realizara su convención nacional en Venezuela. El grupo terrorista manifestó  que Chávez era un líder a seguir.

 

Existe un documento  del año 2000 que señala que Chávez era el candidato de la guerrilla colombiana. La revisión de los recortes de la época en la prensa venezolana  así  lo pueden confirmar.

 

Ya para  febrero del año 2000, las FARC emitieron un comunicado respaldando al presidente Chávez. Meses después, el ex director del organismo de seguridad, la DISIP, Jesús Urdaneta, declara que Chávez impulsa la guerrilla en contra del gobierno de Pastrana.

 

Denunció que el Gobierno le ordenó entregar 300 mil dólares a los guerrilleros colombianos, añadiendo que el Presidente Chávez siempre ha querido darles armamento. Los guerrilleros pretendían lanzar una ofensiva final hacia Bogotá y derrocar al gobierno de Pastrana.

 

Cuando las  FARC lanzaron el partido político denominado Movimiento Bolivariano por la Nueva Colombia, el 5 de mayo de 2000, Chávez manifestó su satisfacción por la creación del nuevo partido  y le dio públicamente la bienvenida.

 

EI 16 de junio de 2000, el general Víctor Cruz Weffer, uno de los jefes militares más cercanos a Chávez, dijo para el semanario Quinto Día que la oligarquía colombiana es más peligrosa que la guerrilla.

 

Desde entonces, hay numerosas evidencias públicas del apoyo mutuo entre Chávez y los comunistas colombianos: Partido Comunista, Polo Patriótico, FARC, ELN. Basta como evidencia leer periódicamente la página web de las FARC.

 

Esta secuencia de hechos fueron denunciados en Venezuela, por  personas como el presidente de Fuerza Solidaria, Alejandro Peña Esclusa. Entonces, hubo razones suficientes para juzgarlo por traición a la Patria.

 

En el 2001, Hugo Chávez Frías se negó a firmar la Declaración de La Asunción en Paraguay contra el terrorismo y el narcotráfico que suscribieron las naciones participantes.

 

El insolente y descarado panegírico a los crímenes de guerra de las FARC pronunciado en la Asamblea Nacional de la República Bolivariana de Venezuela, durante la presentación del informe de gestión, el pasado viernes 11 de enero, por parte del siniestro Chávez, no ha hecho sino ratificar sus pretensiones de acabar con la estabilidad de los países en democracia del continente, especialmente, Colombia.

 

Es para que no le quede a nadie en el mundo la menor duda de sus pretensiones.

 

Las del gobernante que indignamente niega la existencia de las decenas de  secuestrados venezolanos, por ello repudiado por la gente de su país. Por su pretendido jugar al héroe del show, como pudimos ser testigos con motivo de la liberación de las colombianas Clara Rojas y Consuelo González.

 

Capaz de bañar de sangre su país y a su vecino, Colombia, con tal de imponer a la fuerza a estos desalmados responsables de lesa humanidad. Es su decreto de guerra a muerte. De ahí el “socialismo, patria o muerte”, su sentencia lapidaria.

 

Ajeno al espíritu de ese decreto de Guerra a Muerte, que en el Cuartel General de Trujillo, Venezuela, un 15 de junio de 1813, dejó como testimonió el Libertador Simón Bolívar,  en respuesta  a los crímenes perpetrados por el realista Domingo de Monteverde.

 

Españoles y Canarios, contad con la muerte, aun siendo indiferentes, si no obráis activamente en obsequio de la libertad de América. Americanos, contad con la vida, aun cuando seáis culpables.

 

En nada se corresponde al sentimiento patriótico del Libertador,  al del Hugo Chávez que  proclama bolivarianos a estos insurgentes asesinos de las FARC.

 

No hace sino profanarlo cada vez que lo invoca.

 

Martha Colmenares

 

Minuto Digital, 29 de enero de 2008

Crisis de militancia en toda la sociedad

Crisis de militancia en toda la sociedad

El militante romántico que pegaba carteles en la calle es ya un objeto de arqueología: hoy hay que contratarlos.La militancia es una realidad que cobra fuerza en la modernidad, a partir de la convicción de que toda persona es protagonista de su historia. Pero hoy ese protagonismo se ve empañado por el desencantamiento con el optimismo ilustrado.


El pesimismo de la razón nos invade, generando desesperanza y favoreciendo que la militancia se reconvierta frecuentemente en otra cosa.

 

Los ideólogos de las formaciones políticas y asesores de campaña ya no saben qué hacer, ni qué decir para ilusionar a las personas. El ausentismo electoral crece y todavía crecerá más y, con ello, también el desprecio por la cosa pública.

 

La gran protagonista de estas elecciones generales, cuanto menos en Cataluña, es muy probable que sea la abstención. En el caso que el pronóstico se cumpla, ésta podrá ser interpretada, legítimamente, como un voto de castigo, de desgana y de desdén por la denominada clase política.

 

De este modo, el proyecto de futuro al que sirven las organizaciones que se pretenden transformadoras de la sociedad acaba siendo frecuentemente sustituido por finalidades propias de la organización y de sus élites dirigentes.

 

El resultado es una crisis de militancia en partidos y sindicatos, que hace que sean cada vez más escasas las referencias militantes en la sociedad: en partidos y sindicatos hay cuadros o afiliados, pero la figura del militante se ha desdibujado bajo el predominio de la burocratización.

 

Todo se profesionaliza y se convierte en negocio. El militante romántico que pegaba carteles en la calle es ya un objeto de arqueología. Siempre quedan, a pesar de todo, algunos resistentes de la vieja guardia que todavía son capaces de dar tiempo y gastar fuerzas para hacer realidad un proyecto de país.

 

Ser militante hoy es asumir, más que en otras épocas de nuestra historia reciente, esa condición minoritaria, resistiendo a la marea que barre las motivaciones del compromiso. Requiere una gran dosis de estoicismo, porque no es fácil soportar el sarcasmo de los cínicos, de los que vienen de vuelta de todo.

 

Es preciso aceptar esa condición minoritaria sin asomo de elitismo, porque la educación para la militancia se contrapone a la educación para ser élite y quien es militante está llamado a mantener su fidelidad a la masa, al pueblo del que procede y con el que comparte básicamente valores y cultura.

 

Quien vive la militancia, vive una fidelidad hacia su pueblo, aunque ese pueblo no resulte especialmente digno de ese compromiso militante ni valore su acción a favor de la comunidad.

 

El militante se entrega por su pueblo no porque éste sea en sí mismo merecedor de tal entrega. Quien es militante se siente, a la vez, parte de ese pueblo y conoce y experimenta sus limitaciones y necesidades; pero se sabe también llamado a asumir la doble responsabilidad de anunciar a su pueblo la conversión y de mostrarle los caminos que puedan transformar una realidad negativa e injusta hacia un futuro de libertad y de solidaridad.

 

El declive de la militancia es un grave desafío a la democracia tal y como la conocemos en la actualidad. El pleno desarrollo de ésta no sólo requiere de personas conscientes de sus deberes de ciudadanía, sino también capaces de entregarse a una causa más grande que su propio yo.

 

Francesc Torralba Roselló   

Forum Libertas, 3 de marzo de 2008