Blogia

Foro El Salvador

El Papa planta cara a los narcotraficantes parar recordarles su responsabilidad ante Dios

El Papa planta cara a los narcotraficantes parar recordarles su responsabilidad ante Dios

Al visitar una comunidad de recuperación de toxicómanos en Guaratinguetá

 

GUARATINGUETÁ, sábado, 12 mayo 2007 (ZENIT.org).- Benedicto XVI planteó este sábado a los narcotraficantes su responsabilidad ante Dios e invitó a los jóvenes, incluidos los toxicómanos, a que abran su corazón al amor de Jesús.

 

Fue el mensaje central que dejó al visitar la comunidad de la Hacienda de la Esperanza, situada en Guaratinguetá, a 180 kilómetros de Sao Paulo, creada en 1979 para la recuperación de jóvenes toxicómanos y alcohólicos, y para la acogida de madres solteras, de familias necesitadas, de personas sin techo y de enfermos de sida en fase terminal.

 

Citando datos estadísticos preocupantes sobre la dependencia de sustancias estupefacientes, tanto en Brasil como en América Latina, el Papa alzó la palabra para dirigirse a los narcotraficantes y pedirles «que reflexionen sobre el mal que están haciendo a una multitud de jóvenes y adultos de todos los estratos sociales».

 

«Dios les pedirá cuentas de lo que han hecho», exclamó el Papa ante unos dos mil jóvenes de diferentes países que le dieron una calurosa bienvenida en la Hacienda de la Esperanza.

 

El pontífice subrayó que «la dignidad humana no puede ser pisoteada de este modo. El mal provocado recibe la misma reprobación que Jesús expresó a quienes escandalizaban a los “más pequeños”, los preferidos de Dios».

 

Los jóvenes cantaron y bailaron para el pontífice, y algunos narraron testimonios duros de vidas rescatadas de las cadenas de la drogadicción.

 

Antonio, de Guaratinguetá, reveló que ha hecho uso de drogas desde los doce años. Un día, en la esquina donde se reunía para tomar droga, se encontró con un joven, Nélson Giovanelli dos Santos, que trataba de entablar amistad con los drogadictos del lugar, pero no para venderles droga, sino para ofrecerles el rescate en la Hacienda de la Esperanza.

 

Un joven ruso reconoció que su «vida era una pesadilla» y explicó que entró en la Hacienda de la Esperanza porque le parecía su «última esperanza». Después de una primera fase del tratamiento muy difícil, aseguró que había logrado superar la dependencia.

 

«Lo más importante es haber encontrado a Dios. Todos decían que Dios no existía, pero Él existe», dijo.

 

Una joven alemana contó que llegó a la Hacienda después de haber tratado de suicidarse. «Sólo el amor del prójimo pudo transformarme», aseguró. Tras haberse detenido en más de una ocasión a causa de las lágrimas, afirmó: «no hay mayor felicidad que dar la vida por los hermanos».

 

El Papa deseó «paz y bien» --lema franciscano, como franciscano es el misionero alemán que fundó esta Hacienda, Fray Hans Stapel, O.F.M.-- a todos los que se encuentran en fase de recuperación, «así como a quienes se han restablecido, a los voluntarios, a las familias a los antiguos internos y a los bienhechores» de todas las Haciendas de la Esperanza, 32 en varios países del mundo.

 

El Santo Padre recordó a los jóvenes que «Jesús viene y toca, con toques suaves, en lo profundo de los corazones», añadiendo que el Señor se sirve «de un amigo, de un sacerdote», «o predispone una serie de coincidencias para daros a entender que sois objeto de la predilección divina».

 

Lo que más impresiona al Papa de esta Hacienda «son las conversiones, el encuentro de Dios y la participación activa en la vida de la Iglesia», pues «no es suficiente con cuidar del cuerpo, es necesario embellecer el alma con los dones divinos más preciosos, alcanzados con el Bautismo».

 

Al final de su discurso dirigió su pensamiento a «otras muchas instituciones de todo el mundo que trabajan para restituir vida, y una vida nueva, a estos hermanos nuestros presentes en nuestra sociedad, a quienes Dios ama con un amor preferencial».

 

El Papa regresó a continuación a Aparecida donde este domingo inaugurará la Quinta Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe.

ZS07051204

Turquía: El cristianismo bajo amenaza

Turquía: El cristianismo bajo amenaza

Continúan los asesinatos y la persecución

ROMA, viernes, 11 mayo 2007 (ZENIT.org).- Continúa derramándose la sangre de los mártires en Turquía. El 18 de abril el asesinato de dos turcos y un alemán en una editorial cristiana en Malatya, en el este de Turquía, ha vuelto a despertar la preocupación por el destino de los cristianos en el país. Las tres víctimas fueron encontradas atadas de manos y piernas y con sus gargantas cortadas.

 

Los tres hombres trabajaban en la editorial Zirve, que había sido ya antes objeto de protestas por distribuir biblias y proselitismo, informaba el Times de Londres el 19 de abril.

 

El mismo día la BBC informó de que fueron arrestadas 10 personas relacionadas con los asesinatos. La BBC añadió que muchos comentaristas observaron la similitud de estos actos con el asesinato el año pasado de un sacerdote católico por un pistolero adolescente y los disparos a un periodista armenio, también cristiano, en enero. En todos los casos los asesinos eran jóvenes, aparentemente islamistas ultra-nacionalistas.

 

El ministro de asuntos exteriores turco, Abdullah Gul, declaró, según la BBC, que los asesinatos eran «un ataque contra la estabilidad, la paz y la tradición de tolerancia de Turquía».

 

En febrero, el vicario del Papa para la diócesis de Roma, el cardenal Camillo Ruini, visitó Turquía para conmemorar el aniversario del asesinato del padre Andrea Santoro. El misionero italiano fue asesinado por disparos el 5 de febrero de 2006 en la Iglesia Católica de Santa María en Trabzon, en el noreste de Turquía.

 

El cardenal Ruini, durante su homilía el 5 de febrero en la iglesia donde el sacerdote había sido asesinado, dijo: «Hemos venido a ayudar a promover la paz entre los pueblos y las religiones, el respeto por las creencias de cada persona y el amor al hermano y hermana presente en cada persona humana creada a imagen y semejanza de Dios», informaba el mismo día la agencia de noticias Fides.

 

«Hemos venido a promover la libertad religiosa en cualquier parte del mundo, y a pedir a Dios que ilumine todas las mentes y corazones para comprender que sólo se puede adorar verdaderamente a Dios en libertad y amor al prójimo», añadía el cardenal.

 

Extremistas islámicos

Malatya, como Trabzon, es una plaza fuerte islámica, observaba Mechthild Brockamp el 19 de abril en un comentario publicado por la agencia alemana Deutsche Welle. Observaba que el periodista Hrant Dink también fue asesinado en Malatya a principios de este año, y subrayaba el elemento islámico en los disparos al padre Santoro, que tuvo lugar durante las enfebrecidas protestas contra las caricaturas de Mahoma.

 

Cada vez que ocurren estos ataques, las autoridades las califican de caso excepcional, afirmaba Brockamp. Pero el número de tales casos significa que se trata más de un patrón que de una excepción, observaba. Brockamp invitaba al gobierno a resolver el tema subyacente de la libertad religiosa y a asegurar que la minoría cristiana es capaz de practicar su fe sin poner en riesgo su vida.

 

Estos sentimientos son compartidos por la revista alemana Der Spiegel, en un artículo publicado en su página web el 23 de abril. Los últimos asesinatos revelan un problema profundamente arraigado, sostenía la revista. El artículo citaba a Ertugrul Ozkok, editor jefe del principal diario laico turco, Hurriyet, que observaba que en Alemania, los turcos que allí residen han abierto más de 3.000 mezquitas. Preguntaba en un editorial: «Si en nuestro país no podemos soporta unas cuantas iglesias y un puñado de misioneros, ¿dónde está nuestra civilización?».

 

Un artículo publicado el 25 de abril por el Christian Science Monitor citaba a los misioneros cristianos en Turquía que afirman que ahora tienen más libertad para realizar su labor debido a las reformas decretadas como parte del intento del país de entrar en la Unión Europea. Al mismo tiempo se han vuelto más frecuentes los ataques violentos contra objetivos cristianos.

 

El año pasado, indicaba el artículo, fueron bombardeadas algunas iglesias evangélicas, y un líder de una iglesia protestante en la ciudad de Adana fue golpeado con dureza por un grupo de asaltantes.

 

El reportaje también opinaba que, mientras hay una dimensión religiosa en los últimos asesinatos de cristianos, algunos expertos también los atribuyen a la influencia del nacionalismo extremista y a la xenofobia antioccidental que están aumentando en Turquía.

 

Sin embargo, otros reportajes de noticias atestiguan las considerables dificultades a las que se enfrentan los cristianos cuando intentan practicar su fe. Tanto los cristianos como los intelectuales son objetivos frecuentes de actuaciones legales según el artículo 301 del código penal. El artículo permite que se acuse a personas por denigrar la «identidad turca», explicaba un reportaje de Compass Direct News el pasado 27 de noviembre.

 

Compass Direct es un servicio de noticias cristiano con sede en California, que informa sobre persecución religiosa. El reportaje presentaba el caso de Hakan Tastan y Tural Topal, que se presento el 23 de noviembre ante el tribunal penal de Silivri, en el noroeste de Turquía.

 

Como musulmanes convertidos al cristianismo, fueron acusados no sólo de denigrar la identidad turca, sino también vilipendiar al Islam. «No usamos la fuerza para hablar a alguien sobre el cristianismo», declaró Tastan a los medios reunidos fuera del tribunal según Compass Direct. «Pero somos cristianos, y si el Señor lo permite, continuaremos proclamando esto», añadió.

 

Cristianos comparados con terroristas

Compass Direct también informó de que el abogado Kemal Kerincsiz, que intervino por parte de la acusación, es conocido por sus actuaciones contra intelectuales utilizando el artículo 301. «Los misioneros cristianos trabajando casi como grupos terroristas son capaces de entrar en los institutos y entre los estudiantes de primaria», declaró Kerincsiz a los reporteros. El juicio contra los dos cristianos todavía está en marcha.

 

Un artículo del Boston Globe el pasado 9 de diciembre informaba de otras dificultades. El periódico se refería a las dificultades a las que tiene que hacer frente el metropolita Apostolos, obispo ortodoxo griego.

 

En 1971, el gobierno cerró el seminario teológico de Halki en Heybeliada, una isla en el mar de Marmara. El seminario ha preparado generaciones de líderes ortodoxos, pero las autoridades lo cerraron, junto con otros colegios privados. Entre tanto, la comunidad ortodoxa griega de Turquía ha descendido, de 180.000 en 1923, a 3.000 fieles.

 

En general, reconocía el Boston Globe, las minorías religiosas de Turquía, que incluyen cerca de 68.000 ortodoxos armenios, 20.000 católicos, 23.000 judíos, y 3.000 ortodoxos griegos, se enfrentan a numerosas restricciones legales.

 

Los católicos, por ejemplo, encuentran enormes dificultades cuando se trata de obtener derechos legales sobre la propiedad y permisos de trabajo para el clero y las monjas, explicaba Otmar Oehring, en un artículo el 18 de enero para el servicio de noticias Forum 18. Esta agencia con sede en Noruega informa de temas relacionados con la libertad religiosa.

 

Los lugares de culto de las comunidades minoritarias que se permiten que mantengan el reconocimiento legal de fundaciones – como los ortodoxos griegos, los armenios, los ortodoxos sirios y los judíos – son propiedad de estas fundaciones, comentaba Oehring.

 

Pero a los católicos y a los protestantes no se les permite establecer este tipo de fundaciones. En consecuencia, los títulos de propiedad indican que las congregaciones o las comunidades de la iglesia mismas poseen los edificios. Con todo, el estado suele rechazar este reconocimiento. Otros obstáculos legales incluyen problemas para abrir cuentas bancarias y publicar libros y revistas.

 

En el momento de la visita de Benedicto XVI a Turquía a finales del año pasado, según Oehring, representantes del Vaticano y funcionarios del gobierno discutieron la posibilidad de establecer un grupo mixto de trabajo para resolver los problemas de la Iglesia católica en Turquía. Sin embargo, no ha habido progresos en el tema.

 

Durante su visita, el Papa tuvo una reunión con el presidente de la dirección de asuntos religiosos del gobierno. En su discurso, el día 28 de noviembre, el Pontífice pedía un «diálogo auténtico entre cristianos y musulmanes, basado en la verdad e inspirado en un deseo sincero de conocernos mejor los unos a los otros, respetando las diferencias y reconociendo lo que tenemos en común».

 

El Papa también pidió libertad de religión, «garantizada institucionalmente y respetada efectivamente». Un llamamiento que adquiere mayor urgencia, tras los últimos ataques.

 

Por el padre John Flynn

ZS07051106

Una decisión de Sanz que puede costarle la presidencia

Una decisión de Sanz que puede costarle la presidencia

La campaña electoral ya ha empezado, o mejor dicho, se ha redoblado. No hay carteles que pegar, porque UPN no lo hace –salvo situaciones excepcionales- desde los años 80, en tiempos de don Jesús Aizpún; "una campaña limpia", se dijo entonces", aunque las razones fuesen otras. El PSOE de Fernando Puras sí usaría los viejos métodos, si pudiese, pero no anda sobrado de militantes jóvenes. Cuando Zapatero vino a Pamplona a finales de abril –la primera vez que se atreve en cuatro años- echaron mano de todos los menores de 35 años para que sirviesen de decorado en el mitin. Había pocos y aún se les coló alguno mayor. Así que han llegado las vacas gordas para las empresas y el merchandising, pero de eso ya hablaremos otro día, que hay mucha tela que cortar.

 

El miércoles 8 los políticos se desayunaron con la primera encuesta publicada, aunque no hecha. Obra de Demoscopia para Antena 3 y Onda Cero, es decir para Diario de Navarra. Oh, sorpresa, ganará UPN. Sin novedad en el frente navarro, el centroderecha lo ha ganado todo desde 1989. 22 ó 23 escaños de los 50 para UPN, que tiene ahora 23: aquí, como en Murcia, no hay desgaste. El equipo de campaña que coordina Eradio Ezpeleta y dirige Alberto Catalán tiene unas rentas acumuladas que para sí las quisieran otros. La única pega es que el CDN de Juan Cruz Alli podría no llegar al 3% de los votos, y podría no aportar esos dos escaños necesarios para llegar a la mayoría. Decían en el siglo XIX del Imperio Austrohúngaro que "uno no se alía con un cadáver"; pues ahí estamos, en el filo de la espada, aunque el presunto cadáver sea culto, encantador y simpático.

 

Ahora, una explicación para el resto de españoles: ¿cómo puede no gobernar el partido que gana las elecciones, si además saca una docena de parlamentarios de ventaja al segundo clasificado? En 1982 la Ley Orgánica de Reintegración y Amejoramiento del Fuero de Navarra (o sea, nuestro régimen de autonomía) estableció en el artículo 29 que, salvo que hubiese una mayoría parlamentaria en contra, el candidato del partido más votado podría ser presidente de manera automática. Así fueron presidentes el socialista Gabriel Urralburu, el regionalista Juan Cruz Alli y también Miguel Sanz en la legislatura tormentosa de 1995. En la Transición se había pensado en la estabilidad...

 

Sin embargo, en el año 2001, Miguel Sanz decidió, y UPN pactó con el PSOE, la supresión de ese procedimiento automático, que en los Ayuntamientos sigue existiendo sin que nadie lo tache de antidemocrático. Un día de estos hablaremos de cómo fue aquello, y de cuáles de los protagonistas han cambiado de opinión. Baste por ahora una reflexión: si no se hubiese cambiado el Amejoramiento Sanz no dependería del volátil CDN, Patxi Zabaleta y Fernando Puras tendrían que decirnos a la cara que se van a unir, y Navarra sería un poco más estable. De lo que no cabe duda es de que aquella decisión institucional del presidente va a animar mucho esta campaña.

 

Pascual Tamburri

El Semanal Digital, 11 de mayo de 2007

EL AÑO DEL GALLO. La invención de China

EL AÑO DEL GALLO. La invención de China

China se ha despertado y el mundo tiembla. Tiembla porque nuestra idea de China remite a su realidad y no es la primera vez que eso ocurre. Con frecuencia los observadores occidentales de China han manifestado un don singular para verla tal como no es. Y los dirigentes chinos, desde el Imperio hasta el Partido Comunista, un gran talento para engañar a los occidentales.

¿La potencia china hundirá a Occidente? La realidad es que el peso del conjunto de la economía china supera apenas al de un solo país de Europa como Italia o Francia y que China sigue siendo una de las naciones más pobres del mundo. El mundo tiembla porque imagina a China mejor de lo que la conoce; es una larga historia.

Hace cuatro siglos, cuando los jesuitas de Italia y Francia descubrieron China, lo que no vieron allí fue muy notable; a juzgar por sus relatos, que han fijado de modo duradero la imagen de China en la percepción europea, los chinos no tenían religión y estaban gobernados por un emperador filósofo. En Las cartas edificantes y curiosas, best-seller de 1702 y obra de jesuitas franceses, el pueblo chino aparece descrito como una masa informe y supersticiosa; pero a nuestros viajeros los mandarines, adeptos de Confucio, les parecieron letrados exquisitos. Esa China mayormente soñada impresionó tanto a los filósofos de las Luces, Leibniz y Voltaire en particular, que desearon también para Europa el beneficio de un despotismo ilustrado y de una moral sin Dios; el Ser supremo de Voltaire lleva un gen chino (...) La China real había sido suplantada por cierta idea de China y se había fundado la sinología como una ideología.

¿Y la verdadera sociedad china? Estaba en otra parte, en el pueblo sometido a las exacciones de mandarines no siempre seleccionados mediante oposiciones y a veces corruptos. ¿Y el confucionismo? A menudo se soportaba como una ideología anticlerical, totalmente opuesta a la devoción popular por Buda y los inmortales taoístas. ¿Y el emperador? Si las dinastías de China fueron percibidas como legítimas, ¿cómo explicar que se sucedieran veintiséis, separadas por otros tantos golpes de Estado, hasta la revolución republicana de 1911? ¿Pero quién se interesa por esta China auténtica? Hasta estos últimos años, la mayoría de los trabajos universitarios franceses han estado dedicados a la "filosofía confucionista" y a las costumbres de la corte y poco a la sociedad contemporánea.

Voltaire.Aunque lentamente, esta preferencia por los mandarines, en la misma línea que los jesuitas y Voltaire, va cediendo. Desde hace apenas una generación se enseña chino como cualquier lengua viva, con otras perspectivas que no sean las de convertirse en sinólogo. Economistas, juristas y sociólogos se aventuran por fin a viajar a China como si se tratase de un país normal. ¡Porque es un país normal! Pero sus trabajos no han sustituido todavía en nuestras mentes a la China imaginaria por chinos concretos.

(...)

Esta primera "invención" de China fue de inspiración conservadora; a partir de la década de 1970, la segunda será "progresista" pero mucho más realista. Los jesuitas que soñaban con la evangelización universal y un soberano filósofo habían descubierto ambas cosas en Pekín. Nuestros proclamados intelectuales deseaban la revolución igualmente universal y un guía genial; ¿dónde los habrían buscado sino en Pekín?

De viaje por China, tres siglos después que los jesuitas fundadores, los escritores Roland Barthes, Philippe Sollers y Jacques Lacan, entre muchos otros de su tribu, tampoco lograron ver nada. En plena guerra civil, llamada "gran revolución cultural", Maria- Antonietta Macciocchi, considerada una autoridad intelectual en Italia y Francia, escribió: "Después de tres años de desórdenes, la revolución cultural dará comienzo a mil años de felicidad". Nuevos filósofos, como Guy Lardreau y Christian Jambet, descubrieron en Mao una resurrección de Cristo y en el Pequeño libro rojo una reedición de los Evangelios; su enfoque metafórico del maoísmo era la exacta simetría de la interpretación del confucionismo por los jesuitas, un viaje alrededor de lo imaginario. Jean-Paul Sartre, siempre sensible a la estética de la violencia, fue evidentemente maoísta sin siquiera tener necesidad de ir a China. "Un tonto sabio es más tonto que un tonto ignorante", escribía Molière.

No todos se dejaron engañar por esta segunda "invención" de China. En [la] década de 1970, el escritor belga Pierre Ryckmans, alias Simon Leys, y René Viénet, cineasta y autor de la película Chinois, encore un effort pour être révolutionnaires! (una representación en imágenes de la propaganda maoísta), (...) advertían que hasta la bahía de Hong Kong llegaban cadáveres atados unos a otros arrastrados por el Río de las Perlas. Tampoco faltaba información escrita sobre las masacres para quienes quisieran consultarla; pero en ella se mostraba la China real, lo cual hacía que su objetivo y su denuncia del maoísmo fuesen menos oportunos que las fantasías jesuita-izquierdistas.

En 1971 René Viénet y Chang Hing-ho publicaban en su colección, la Bibliothèque Asiatique, Los trajes nuevos del presidente Mao de Simon Leys, convertido más tarde en un clásico del análisis de la dictadura maoísta. Por lo tanto, igual que en los tiempos del gulag soviético y de los campos de la muerte nazis, era imposible ignorar los crímenes maoístas en el mismo momento en que se cometían.

Stalin y Mao Zedong.Sin duda, en la década de 1970 había que ser "maoísta", de la misma manera que en el siglo XVIII Europa enloquecía por los objetos chinos (moda inocente) y a mediados del XX fue compañera de viaje del estalinismo. En la actualidad, sin que las cosas hayan cambiado demasiado, asistimos a la tercera "invención" de China.

¿Las delegaciones de hombres de Estado y empresarios que se suceden en Pekín ven China mejor que los jesuitas de anteayer y los intelectuales progresistas de ayer? Seguramente no. Los motiva el interés, ya se trate del beneficio o de la razón de Estado, ¿pero no sucedía lo mismo con los jesuitas? Los intereses no hacen forzosamente clarividente. Igual que los intelectuales progresistas de la década de 1970, esos viajeros, una generación más tarde, conservan el sentimiento de que visitar China no es algo corriente, que conviene no juzgar a esta nación según los mismos criterios que se aplican a otro país de Asia, aunque sea un vecino como Corea o Japón.

Un cierto arrobamiento se apodera siempre de las delegaciones occidentales que visitan Pekín, sentimiento alimentado por los anfitriones comunistas, ases de la puesta en escena como lo fueron los emperadores y Mao Zedong. Causa perplejidad este abandono del espíritu crítico por parte de los funcionarios occidentales que visitan China; este país no es más "exótico" que África o la India, y desde hace unos veinte años lo es incluso menos. Pero la Gran China de fantasía todavía oculta la China real. Las delegaciones actuales, como los jesuitas de anteayer, sólo se relacionan con la corte y sus mandarines; sólo que los de hoy en día son menos refinados que los de no hace mucho tiempo atrás: los dirigentes comunistas se muestran brutales en su manera de ser y de dirigir el país.

En descargo de los visitantes apresurados, debe señalarse que la China real es vasta, existen regiones prohibidas, la información está censurada y los interlocutores se muestran reticentes o se hallan bajo control. Se ha llegado a conceder a los chinos autorización para expresarse a título individual, para criticar el régimen, con la condición de que esa información no circule y no se organice. Fuera del Partido Comunista está prohibida toda organización que no tenga carácter comercial, de la índole que sea: social, religiosa o cultural. Y los organizadores suelen terminar encarcelados sin juicio previo.

La China real, la que habitan los chinos, está en manos de un Partido siempre totalitario, de sus oficinas de Seguridad, de su departamento de Propaganda. Ésta es, con mucho, la administración más eficaz del país; los extranjeros se nutren de lo que ella les suministra: estadísticas económicas no verificables, elecciones amañadas, epidemias disimuladas, supuesta paz social, supuesta ausencia de toda aspiración a la democracia, etcétera.

Escuchando a los chinos reales

¿Qué piensan los chinos, los que integran ese 95% que no pertenece al Partido Comunista, los mil millones que siguen siendo espíritus libres y campesinos pobres? En un país totalitario no es posible medir la insatisfacción, la oposición, el odio hacia el Partido. Pero está permitido entrevistarse con individuos lo bastante valientes como para expresar su deseo de libertad, y eso es lo que hemos hecho nosotros; la investigación requiere tiempo y esfuerzo, pero no resulta imposible.

Los periodistas, sociólogos y economistas que emprenden esta tarea llegan a la misma conclusión: los chinos no quieren al Partido Comunista; la inmensa mayoría desea otro régimen menos corrupto, más equitativo. La proporción de los que se benefician del desarrollo económico es tan escasa que suscita en la gran masa de los chinos un sentimiento de profunda injusticia más fuerte que la esperanza de progresar.

He dedicado un año, el Año del Gallo según el calendario chino, de enero de 2005 a enero de 2006, a escuchar a esos chinos de espíritu libre. ¿Escuchar no es lo menos que se puede hacer? Algunos se exponían a riesgos por hablar conmigo, mientras que yo no corría ninguno. Para esos hombres y mujeres amantes de la libertad –a los que he dado preferencia en esta investigación–, la colusión de los Gobiernos occidentales con el Partido Comunista es incomprensible. A menudo me han preguntado cómo hemos podido olvidarnos tan rápidamente de la masacre de Tiananmen. Ni siquiera han entregado a las familias los cuerpos de las víctimas. ¿Dudamos acaso de que el Partido, si se sintiese amenazado, no volvería a recurrir al ejército?

¿Sabemos que en toda China se alzan revueltas de campesinos en las zonas rurales y de obreros en las fábricas contra el Partido? ¿Desconocemos que se reprime a las religiones, que miles de sacerdotes, pastores y seguidores de tal o cual culto son encerrados sin juicio previo en "centros de reeducación mediante el trabajo"? ¿Somos o no sensibles al abandono sin ninguna atención de cientos de miles de víctimas del sida, a la suerte de varios millones de jóvenes campesinas condenadas a la prostitución para –entre otras cosas– atraer a los inversores extranjeros? (...)

¿Sabemos que, después de la corrupción y el "choriceo", a los asalariados de las empresas extranjeras instaladas en China sólo les quedan cien euros al mes? ¿Conocemos la cantidad de miles de millones que los cuadros del Partido roban a los inversores extranjeros y a los trabajadores chinos para invertirlos fuera de China, donde a menudo se encuentran ya sus familias para precaverse con anticipación ante la posibilidad de un golpe de estado?

No sería conveniente eludir estos interrogantes, suponer que se trata de cuestiones internas de China, puesto que el destino de ese país depende en gran parte de las decisiones que se toman en Occidente. Sin las inversiones extranjeras y sin la importación de productos chinos, el desarrollo del país se interrumpiría; las empresas extranjeras realizan el 60% de las exportaciones de China; la supervivencia del Partido Comunista se debe a la relación privilegiada que mantiene con quienes toman las decisiones en Occidente. Esto explica el fervor con que el departamento de Propaganda se dedica a seducir o a comprar a la opinión pública occidental.

La Realpolitik de Occidente hacia China es evidentemente inmoral. ¿Pero por lo menos resulta útil a sus intereses? La "invasión" de los productos chinos inquieta, pero (...) no es la amenaza más peligrosa. Esas importaciones a bajos precios mejoran nuestro nivel de vida; destruyen determinados empleos pero, como toda división internacional del trabajo, obligan a nuestras empresas a ser más innovadoras. Es posible hacer frente a este desafío. El verdadero riesgo de la buena camaradería mantenida con el Partido Comunista es otro: permitimos a un Estado totalitario construir un arsenal que tendrá un gran peso sobre los vecinos de China, sobre Asia y el resto del mundo.

Si nadie amenaza a China, ¿por qué el Partido desea convertirla en una potencia militar? ¿Cuál es la utilidad de los setecientos aviones de caza y de las armas nucleares, capaces de alcanzar no sólo Taiwán, también Japón, Corea y Estados Unidos? ¿Y, más inmediatamente todavía, la de cientos de misiles de alcance medio cuyo objetivo es la población de Taiwán desde las montañas de Fujian y de Jiangxi?

Se adivina la ambición del Partido. Lo peligroso para los chinos y el resto del mundo es el Partido, mientras que los chinos reales, como todos los seres humanos, aspiran a la tranquilidad y no amenazan a nadie. Pero existe una alternativa: es posible ayudar a los demócratas chinos. El Partido Comunista, dependiente de los inversores extranjeros, será particularmente vulnerable en los años que nos separan de los Juegos Olímpicos en Pekín. El Partido vive con la esperanza depositada en esos Juegos, en los que ve una consagración, y con el temor de que un accidente los amenace (revuelta popular, epidemia, etcétera).

Vienen a la memoria dos antecedentes que subrayan la importancia de los Juegos de 2008; en 1936, en Berlín, los Juegos Olímpicos consagraron la ideología nazi; en 1988, en Seúl, abriendo Corea al mundo, inauguraron su democratización. ¿Pekín 2008 será Berlín o Seúl? Eso depende de los occidentales: ¿seguiremos embobados con la Gran China o compartiremos nuestros valores de libertad con los chinos reales?

El momento es oportuno para ejercer presiones sobre el Partido Comunista: que deje de encarcelar a los demócratas y a los religiosos en China, que se permita el regreso de los exiliados políticos, que sea posible invocar ante los tribunales los derechos humanos establecidos en la Constitución china, que se autorice a los partidos de oposición y que se libere la información de la tutela del departamento de Propaganda. Como propone Hu Ping, el demócrata exiliado en Estados Unidos: "Esto es todo lo que le pedimos al Partido que haga; no le pedimos nada más".

Y ya que los dirigentes comunistas están tan seguros de su popularidad, que la sometan a la prueba del sufragio universal. Sería útil que los occidentales se lo pidiesen, tal como lo exigían, por ejemplo, en Sudáfrica en la época del apartheid.

(...)

Si pudiesen expresarse, los chinos exigirían ser libres. ¿Por qué estarían satisfechos de ser oprimidos por el Partido Comunista? ¿Amarían la tiranía, a diferencia de todos los demás países? En Occidente, nuestros prejuicios, nuestros intereses económicos y diplomáticos se conjugan con la propaganda de los dirigentes comunistas para hacernos creer que la democracia en China sería una aberración, o que es demasiado pronto para pensar en ello, incluso que la democracia sería contraria a la civilización china. Pero los chinos, que son ciudadanos de nuestro tiempo tanto como lo son de su país, saben qué es la democracia; han sufrido lo suficiente las exacciones del Partido Comunista como para desear ante todo su salida del Gobierno.

¿No agradecerían al Partido que redujese su dominio sobre la sociedad? Es verdad que están menos tiranizados desde que se les ha devuelto el derecho a vivir en familia, a elegir su estilo de vida y, para una minoría de ellos, a enriquecerse. Pero el pueblo sabe en qué medida sigue sujeto a la voluntad del Partido, expuesto a sus cambios de humor y a sus luchas de facciones; en el barrio, en el pueblo, en la empresa, todo individuo sigue estando a merced del jefe local. Si los chinos pudiesen, arrojarían a esos aparatchiks al basurero de la historia. No pueden hacerlo, y sin embargo algunos lo dicen, lo cual exige de su parte una valentía inaudita.

En Occidente, a esos demócratas los llamamos "disidentes". El término es simplista; esos disidentes no son marginales, sino los portavoces del pueblo chino. Desde que China está bajo la autoridad del Partido Comunista, estos heraldos de la democracia se turnan de una generación a otra. Siempre se recurre a los bombos del Partido para cubrir sus voces, pero aquí nos proponemos escucharlas. Sostendremos que son la honra de China y tal vez su futuro.

(...)

En lugar de un libro sobre China, lo que aquí se ofrece no es más que una selección de entrevistas, a lo largo del Año del Gallo, con chinos inflexibles; consideré que dedicar un año a escuchar a los demócratas de China, rebeldes que se enfrentan a la tiranía, era el menor de los deberes, además de una manera de no volver a caer en la fascinación por los tiranos que a veces se apodera de Occidente.

 

 

Por Guy Sorman

NOTA: Este artículo es una versión editada del prólogo del libro de GUY SORMAN EL AÑO DEL GALLO. CHINOS Y REBELDES, que acaba de publicar la editorial Gota a Gota.

 

Libertad Digital, suplemento Fin de Semana, 12 de mayo de 2007

LE JOUR SE LÈVE (*). Totalitarismos

LE JOUR SE LÈVE (*). Totalitarismos

Compré este libro hace un año, pocas semanas después de su aparición, y fue una desilusión. Me pareció mucho menos interesante que El libro negro del comunismo, también dirigido, como se dice de las orquestas, por Stéphane Courtois; ambas obras comparten, además, algunos autores.

 

Más que una desilusión, lo mío fue un cabreo. Y es que muchos de los capítulos de Le jour se lève. L'héritage du totalitarisme en Europe, 1993-2005 (Amanece. El legado del totalitarismo en Europa, 1993-2005) están escritos en un tono académico, universitario, frío, cuando de lo que se habla es de millones de muertos, de sociedades y culturas destrozadas, de la libertad fusilada por doquier, y las especulaciones sobre si se puede hablar de "sociedad civil" en los países totalitarios comunistas, pongamos, me produjeron erisipela.

Son manías mías, desde luego, porque es lógico que los catedráticos se expresen como profesores y consideren indigno de su magisterio expresarse con pasión. Pero esa frialdad "científica" a la hora de analizar tantos dramas humanos me puso los pelos de punta, así que arrinconé el libro sin haberlo leído del todo.

Habiéndome calmado (en parte), lo saqué de su estantería para terminarlo y comentarlo, porque, pese a su tono frío, tiene cierto interés y muchos errores.

El peor de éstos es el de considerar, como hacen varios de los autores, la persistencia de una extrema derecha con ambiciones y nostalgias totalitarias algo tan grave, o peor, que las nostalgias y ambiciones totalitarias de la extrema izquierda. Esto es radicalmente falso y participa de la demagogia de izquierdas, que parte del apriorismo de que, de todas formas y haga lo que haga, la derecha siempre es mala y la extrema derecha es aún peor, mientras que la izquierda es siempre buena y sus extravíos totalitarios, meras ramas podridas de la vieja encina noble y humanista.

Cuando, por ejemplo, Uwe Backes, director adjunto del Instituto Hannah Arendt de Dresde, considera que el torpe atentado contra el presidente Chirac perpetrado el 14 de julio de 2002 "demuestra que la violencia de extrema derecha también existe en Francia", sería para morirse de risa... si no se entendiera la estafa: inventar una peligrosidad de la extrema derecha para justificar la violencia creciente de la extrema izquierda.

El autor de ese "atentado", Maxime Brunerie, es un caso típico de desequilibrado –han sido muchos a lo largo de la historia– que se considera injustamente ninguneado por la sociedad y que para demostrar que no es un cero a la izquierda pretende asesinar al Número Uno del país, para así alcanzar también la categoría de Número Uno, si bien en negativo. Cualquier freudiano de barra podría explicar ese fenómeno en términos científicos, pero eso no quita que sea vergonzoso que en un libro con tantas ambiciones académicas se eche mano de ejemplos de cenicero.

Hay en estas páginas otros ejemplos, igual de absurdos pero más corrientes, que consisten en exagerar la peligrosidad "totalitaria" de partidos de derecha populista como el Frente Nacional francés, partido que respeta las reglas de la democracia parlamentaria desde hace años; incluso se llega a considerar fascista a uno de los políticos más inteligentes de Italia, Giancarlo Fini, lo cual es perfectamente... fascista.

Como escribió Elio Vittorini, ex comunista y resistente, también hay un "fascismo rojo". Todas estas argucias de hechicero para asustarnos con la supuesta peligrosidad de un "totalitarismo" de derechas son ridículas. No existe en Europa el menor peligro de extrema derecha que no proceda de la "extrema izquierda".

De lo que también peca este libro, desde luego muy crítico con los totalitarismos, digamos, históricos (aunque incluso en este punto se leen frases extravagantes, como ésta de la página 387: "El proyecto nazi nada tiene que ver con el comunista". Pero ¿y los resultados?), es su ceguera para con el fenómeno de unión y fusión que se produjo poco después de la "caída del Muro" entre los fascismos rojo, pardo y verde.

Se trata, sí, de un fenómeno relativamente nuevo (y es que ya hubo coincidencias entre los totalitarismos históricos), pero hoy, en Rusia, en la antigua RDA y hasta en Europa Occidental, son cada vez más frecuentes las banderas y retratos que exhiben juntos a Hitler y a Stalin. Otro ejemplo evidente, pero siempre negado por los poderes fácticos, lo encontramos en el resurgimiento virulento del antisemitismo, antaño de extrema derecha y hoy esencialmente de extrema izquierda, con la coartada de la solidaridad con los terroristas palestinos y, más generalmente, con los países "pobres" pero multimillonarios del llamado "mundo arabo-musulmán".

Por otro lado, me parecen extrañamente ausentes de esta obra el antiparlamentarismo, el anticapitalismo y su vertiente "heideggeriana" ecológica, la fobia al progreso técnico, industrial y científico. Y sin embargo son "valores" comunes a la izquierda y la derecha extremas.

Le jour se lève termina con dos adendas; una de ellas es de Antonio Elorza sobre ETA, que repite sus sabihondas memeces profusamente publicadas en El País y sus enrevesados análisis sobre si ETA es totalitaria, si bien la respuesta es mucho más sencilla: ETA tiene mucho poder en las provincias vascongadas pero no tiene el Poder, por lo que no puede ejercer totalmente su... totalitarismo. Y termina con un artículo de Antoine Basbous, cuyo título podría traducirse por "La radicalización del mundo islámico: ¿hacia un nuevo totalitarismo?", donde se dice, contra lo que sostiene Elorza, que el islamismo es el "tercer totalitarismo".

Es el de Basbous un texto interesante, porque nos explica las diferentes versiones y tendencias del islam, así como sus raíces históricas, lo cual es de gran utilidad, teniendo en cuenta la confusión imperante.

También es cierto que el mundo islámico es un rompecabezas, porque aunque, como es sabido, los sunnitas son mayoritarios, salvo en Irán e Irak, los talibanes afganos, que son sunnitas, son de hecho compañeros de armas de los chiitas del Hezbolá, y si en Irak chiitas y sunnitas andan matándose unos a otros es, esencialmente, debido a la diabólica habilidad de Al Qaeda, que busca crear un caos antiyanqui, más que a la histórica rivalidad, a menudo sangrienta, entre ambas ramas del islam.

La política, o el fanatismo político-religioso, desempeña cada vez más abiertamente su papel terrorista contra Occidente, sobre todo contra Israel y los USA, desplazando la guerra por "el verdadero islam" a un segundo plano.

Basbous nos recuerda que Arabia Saudí, debido tanto al privilegio que le otorga ser la "tierra santa" de los musulmanes como a su gigantesco poderío en el mercado energético, fue durante decenios la meca (nunca mejor dicho) religiosa, política y económica del Islam; hasta la revolución del ayatolá Jomeini, que tuvo un impacto político-religioso descomunal en todo el mundo islámico. Desde entonces las cosas son aún más complicadas que en tiempos de la Guerra Fría, y los radicales sunnitas y chiitas unas veces colaboran y otras se matan entre sí.

Nuestro autor critica certera y despiadadamente a la sociedad saudí; especialmente, la monstruosa situación de sumisión de las mujeres. Daré, por ahora, un solo ejemplo: en marzo de 2002, en un colegio de niñas de La Meca, se declaró una noche un incendio; murieron 15 chicas, y otras 50 resultaron gravemente heridas, porque la policía religiosa, la Mutawa, impidió a los bomberos acceder al recinto, y a las niñas salir, porque éstas estaban en paños menores o camisón, y era preferible que murieran a que se mostraran así ante unos hombres...

(*) STÉPHANE COURTOIS (dir.): LE JOUR SE LÈVE: L'HÉRITAGE DU TOTALITARISME EN EUROPE, 1953-2005. Éditions du Rocher (Mónaco), 2006, 493 páginas.

 

Carlos Semprún Maura

Libertad Digital, suplemento Libros, 11 de mayo de 2007

Argelia duplicará el número de imanes

Argelia duplicará el número de imanes

No sólo con la represión policial se combate el terrorismo. Como ya hizo en su día para frenar la emigración clandestina a Europa, el ministro de Asuntos Religiosos argelino, Buabdelá Ghlamella, quiere echar mano de las mezquitas para propagar un islam que recupere a los "jóvenes desorientados".

El primer problema con el que se enfrenta consiste en que Argelia no dispone de suficientes imanes. Hay 22.000 clérigos en servicio y, según precisó el ministro a finales de abril en Constantina, necesita otros 22.000 para atender correctamente a los fieles.

Los imanes están mal pagados por el Estado, pero ésa no es la principal razón de la escasez de vocaciones. La carencia se debe a la inseguridad. Muchos de ellos fueron objetivos prioritarios de los yihadistas de los años noventa. "Ahora todas las condiciones están reunidas para protegerlos", aseguró el ministro.

Algunos imanes no se sienten todavía demasiado cómodos. Tras los atentados del miércoles 11 de abril en Argel, Ghlamella impartió instrucciones para que en sus prédicas del viernes los clérigos denunciaran esos "actos criminales ajenos al auténtico islam".

Así lo subrayó, por ejemplo, Othman Bajadi, el imán que predica en la televisión pública, pero el de la mezquita de Hussein Dey, ubicada en un barrio integrista de Argel, omitió hablar del golpe terrorista, según relató a la salida uno de sus fieles. Sólo se atrevió a dejar caer que el islam era una religión de paz ante un nutrido grupo de barbudos ataviados con ganduras, una túnica por la que tienen predilección los islamistas.

Un puñado de imanes son ex combatientes islamistas que se han acogido a los indultos ofrecidos por el presidente Abdelaziz Buteflika en el marco de su política de reconciliación nacional. "Se les impartió una rápida formación religiosa y no suelen dar mal resultado", señala Munir Budjemaa, experto en terrorismo del rotativo Liberté .

Para enseñar ese islam tolerante en las mezquitas y en las 6.000 madrasas (escuelas coránicas), frecuentadas por medio millón de alumnos, se necesitan unos manuales que recojan ese mensaje amable.

Otra de las labores urgentes del Ministerio de Asuntos Religiosos es la "definición de metodologías y programas pedagógicos unificados para todas las madrasas con los que combatir extremismo e intolerancia", explica Abdelá Tamin, portavoz de
Ghlamella.

Unos 1.700 imanes imparten también clases en las escuelas coránicas junto con 969 voluntarios, según datos facilitados por el ministerio. No todos estos colaboradores benévolos propagan entre sus alumnos una versión pacífica de la religión musulmana.


El País, 10 de mayo de 2007

El objetivo de Rajoy: conseguir un voto más que el PSOE

El objetivo de Rajoy: conseguir un voto más que el PSOE


Y la neutralidad institucional de CiU y PNV. Por primera vez en la Legislatura, los populares sueñan con la victoria. Consideran que el Caso Sebastián no ha concluido, y que Conthe aún tiene más conejos en la chistera. Argumentos del PP (todos ellos fallos del PSOE): Zapatero ha perdido toda su credibilidad internacional y empieza a perderla en casa, ETA le va a exigir nuevas cesiones, los nacionalistas moderados se sienten engañados por ZP quien, además, se está cargando las instituciones, el electorado comienza a creerse que estamos ante una nueva era de corrupción socialista, de ‘beautiful people’ –los ‘intermonis’- y de impunidad. Eso sí, el voto en valores, por ejemplo, el voto católico, continúa sin ser tenido en cuenta en Génova

 

Hasta ahora era un rumor propio de restaurantes de lujo. Esto es, del mundillo empresarial. Pero Hispanidad ha podido comprobar que esta vez, sin que sirva de precedente, el mundo empresarial iba bien enfocado. Por vez primera en toda la legislatura, en el PP hay moral de victoria. La estrategia de Rajoy tiene un objetivo muy definido: conseguir un voto más que el PSOE. La norma no escrita de la democracia española afirma que gobierna quien posee un voto más que el contrario, pero, por si acaso, don Mariano quiere ganarse la neutralidad institucional de CiU y PNV, las dos minorías que podrían darle un vuelco al principio de “un voto más que el contrario”. Las recientes declaraciones del líder del PNV, Josu Jon Imaz acreditan que tiene esa puerta abierta y, lo que es más importante, Rajoy está tendiendo puentes con el número uno de CiU, Artur Mas. Ojo, no con el democristiano Durán i Lleida, que desde hace dos décadas ha sido el interlocutor del PP en Cataluña. Porque a Durán se le considera en Génova un traidor que todavía quiere ser ministro de Exteriores con Zapatero.

 

Los fontaneros del PP, incluido el inefable Pedro Arriola creen que en España puede producirse la misma situación que en Francia. En definitiva, que el “todos contra Sarkozy” o la obsesión de Zapatero por aislar al PP acabe beneficiando a la presunta víctima.

 

Los argumentos que avalan el optimismo del PP –todos ellos fallos ajenos más que aciertos propios- son los siguientes:

 

En primer lugar la pérdida de credibilidad de Rodríguez Zapatero tras tres años de gobierno. En el escenario internacional esa pérdida simplemente es total, pero la falta de crédito empieza a trasladarse al interior.

 

En segundo lugar, en el PP, y no son sólo ellos, están convencidos de que las exigencias de ETA no han terminado. La tremenda portada del diario La Razón (jueves 10 de mayo) no lo puede decir más claro: ZP ha tenido que admitir las listas de Batasuna ante el temor que tiene a un nuevo atentado de la banda en vísperas electorales, un atentado que no le perdonarían ni sus incondicionales.

 

En tercer lugar, el Caso Sebastián. Si los nacionalismos moderados están desengañados con ZP, el mundo económico lo está mucho más. En el PP consideran que Conthe aún sacará más conejos de la chistera. El Caso Sebastián no ha hecho más que empezar y empieza a ser ya un “consenso de opinión pública” que el Gobierno Zapatero está laminando todas las instituciones económicas, especialmente los organismos reguladores. Un detalle: si se confirma la acusación de que el autor del dossier sobre el presidente del BBVA, Francisco González, es el ex director general del Banco de España, Pepe Pérez, el gran inspector bancario del felipismo, el escándalo Conthe se multiplicaría por n, un número que tiende a infinito.

 

Pero en lo que más confía el PP es en que estos escándalos, que la mayoría del electorado no entiende, sí proporciona una especie de atmósfera general según la cual el zapaterismo no es más que la continuación del felipismo. Es decir, que vuelve la era de la corrupción, del pelotazo, del concubinato entre intereses políticos y económicos, la época en suma en la que todo el mundo metía la mano en la caja, la era de la impunidad. Es como si hubiese regresado la era de la beautiful people, que ahora serían los ‘intermonis’. Y esto lo entiende todo el mundo.

 

Eso sí, para Mariano Rajoy, el voto católico o el voto en valores continúa sin existir. Al igual que Aznar, don Mariano confía en que los cristianos tendrán que votar al PP o no votar a nadie. Por tanto, mantendrá su habitual tendencia a juguetear con asuntos como el aborto o a mantener el matrimonio gay, a pesar de que lo tiene recurrido en el Constitucional. Es decir, vencer al PSOE por un solo voto desde el centrorreformismo.

 

Hispanidad.com, 10 de mayo de 2007

Al Ándalus no era Jauja, ni el Islam una religión de paz

Al Ándalus no era Jauja, ni el Islam una religión de paz

Ni el Islam es esencialmente una religión de paz, ni Al Ándalus –la España musulmana- era Jauja, un escenario de tolerancia y diálogo. La prensa británica se ha visto sacudida por el debate entre Karen Amstrong, ex monja reconvertida en la izquierda filoislámica; Robert Spencer, un estudioso norteamericano de la órbita “neocon”, y Christopher Howse, importante columnista del Telegraph. Armstrong defendía la naturaleza pacífica del Islam. Spencer y Howse la han destrozado. Para que se vea que en todas partes cuecen habas.

 

G. VIADERO

 

Karen Armstrong, inglesa de raíces irlandesas y escritora sobre las tres principales religiones monoteístas, había realizado una recensión en la que criticaba duramente el best-seller del americano de derechas Robert Spencer La verdad sobre Mahoma, subtitulado El fundador de la Religión más intolerante del mundo. Para esta feminista, “el principal error del libro es la falta de contexto histórico, político, y económico de la Arabia del siglo VII, sin el cual es muy difícil comprender la vida de Mahoma. Esto provoca una manipulación de los datos, lo cual hace que la obra sea altamente demagógica”.

 

Para Armstrong, Spencer “sólo hace hincapié en los versículos del Corán que son hostiles a judíos y cristianos, pero no en aquellos que insisten en la continuidad del Islam con la gente del Libro”. Como por ejemplo el que dice: “Creemos lo que creéis, vuestro Dios es nuestro Dios”. La escritora señalaba que “las relaciones en la España musulmana entre las religiones de Abraham fueron armoniosas durante toda la Edad Media, algo extraordinario y excepcional en el mundo”.

 

La autora criticaba que en la obra de Spencer se haya obviado toda referencia a la condena de los conflictos bélicos que hace la religión islámica, a los cuales considera un “horroroso mal”. Spencer se ha olvidado también, decía Armstrong, “de comentar la prohibición islámica de agredir al otro -que sólo se justifica si es para la defensa personal- o la importancia del perdón y las negociaciones pacíficas en las que el Corán hace tanto hincapié”: “en el momento en que el enemigo pide paz, los musulmanes debemos inclinarnos y aceptar los términos indicados, aunque no nos sean ventajosos”.

 

Armstrong cree que las consecuencias del libro de Spencer pueden ser devastadoras, ya que “los islamistas extremistas podrían utilizarlo para demostrar a los musulmanes alienados por los sucesos ocurridos en Palestina, Líbano o Irak que Occidente es hostil a su fe”.

 

Una falsificación al descubierto

 

La contrarréplica a esta recensión no ha tardado en llegar. Damian Thompson, corresponsal del diario inglés Telegraph, cuenta que Spencer, al leer la crítica, retó a los lectores de su blog Jihadwatch yesterday a encontrar el verso coránico que según Karen tachaba los conflictos bélicos de “horroroso mal”. Uno lo encontró. Era el 2:117. Sin embargo, Armstrong había manipulado la información: la guerra era sólo un “horroroso mal” si se hacía en el mes sagrado, y en todo caso, el verso dice que la prohibición se podía obviar.

 

El corresponsal del Telegraph ha dedicado duras palabras a la escritora, en concreto a uno de sus últimos libros sobre Mahoma. Dice: “Karen se ha atrevido a decir que su trabajo es un regalo para el pueblo musulmán”. Además, “parece que esta mujer ignora que las escrituras en la religión musulmana instan a la guerra contra los no creyentes y los apóstatas, mientras que las escrituras cristianas hablan, precisamente, de ejercer la no-violencia. Creo que ha llegado el momento de que alguien le exija a Karen sus credenciales como experta en el Islam”. “¿Tendrá buen nivel de árabe clásico?”, se pregunta Thompson con sorna. “Si yo fuera musulmán estaría asqueado con tanto sermón autodidacta que quiere presentar a esta religión como un grupo de auto-ayuda para gente ñoña y sensiblera”.

 

Para el corresponsal, Karen es sólo una “progre” que ha salido rebotada del cristianismo –antes era monja- y ha decidido, cueste lo que cueste, demostrar lo buenos y maravillosos que son todos –menos los cristianos, claro.-Por eso ella, que es muy respetuosa, llama a Mahoma “El Profeta”, aunque ella no sea creyente. El ridículo del caso es bastante llamativo.

 

Al Ándalus no era Jauja

 

Christopher Howse, otro corresponsal del Telegraph y amigo de Thompson, se une a las críticas del primero. A este periodista en concreto le ha molestado sobremanera la siguiente afirmación de Amstrong: “las relaciones en la España musulmana entre las religiones de Abraham fueron armoniosas durante toda la Edad Media, algo extraordinario y excepcional en el mundo”.

 

Howse dice que “los siglos que van desde 711 hasta 1492 se caracterizan por la guerra, las alianzas oportunistas, el expolio y la persecución”. Este corresponsal explica que el período más pacífico, el del Califato de Córdoba, que va desde 929 al 1031, sólo supone cien años de los setecientos que duró la invasión musulmana de la Península Ibérica. Y aún así, “Almanzor llevó a cabo saqueos en ciudades como Barcelona y Santiago, todos como consecuencias de sus deseos de expansionarse por lberia”.

 

La marginación por motivos religiosos estuvo muy presente durante todo el Califato. Howse nos da diversos ejemplos de ello: “los cristianos se vieron forzados a abandonar la parte de la mezquita que se les había reservado para sus oraciones -recordemos que la Mezquita había sido construida sobre una vieja iglesia cristiana, la de San Vicente-; Maimónides, el filósofo judío, tuvo que abandonar el país junto a su familia debido a la persecución sufrida por la dinastía musulmana y el pensador Ibn-Rushd, Averroes para los filósofos cristianos, fue expulsado de la península en el siglo XII por los dictadores almorávides”.

 

Christopher concluye su artículo diciendo que “una cosa es que, probablemente, el Califato de Córdoba haya sido el mejor para vivir de entre todos los regímenes musulmanes, y otra muy distinta que fuese un estado liberal secular”.

 

http://www.elmanifiesto.com/articulos.asp?idarticulo=192