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Foro El Salvador

La derecha vence, la izquierda fracasa y el centro no existe

La derecha vence, la izquierda fracasa y el centro no existe


Media Europa ha vencido moralmente con Nicolas Sarkozy. Otra media, que ha tenido el poder ideológico, intelectual y moral durante cincuenta años, se bate en retirada. Los últimos exponentes de esa Europa de los complejos, la decadencia y las derrotas son Romano Prodi y José Luis Rodríguez Zapatero. El presidente del Gobierno español se empeñó personalmente en la campaña de la socialista Ségolène Royal y ha perdido con ella. Prodi, más prudente, aguantó el chaparrón en silencio.

 

Royal, como Zapatero, era un vestigio del naufragio progre del siglo XX europeo. Como Sarkozy denunció en su discurso de cierre de campaña y recordó en estas páginas Luis Miguez, la derecha francesa apuesta fuerte por "pasar la página de Mayo del 68 y del relativismo moral e intelectual que ese movimiento introdujo en las sociedades occidentales, particularmente en las europeas".

 

La izquierda europea y la parte de la derecha sumisa a ella han estado décadas predicando que "todo vale". Pues bien, para los ciudadanos que pagan y padecen las consecuencias de ese fanático e intolerante hedonismo individualista, "no todo vale". La corrección política del nihilismo y del relativismo sin matices ha sido vencida en las urnas. Europa, al borde del abismo, se resiste a rendirse a la flacidez del pensamiento débil.

 

Vuelve la política, gana Sarkozy

 

Para el presidente Sarkozy, "el pensamiento único había denegado a la política la capacidad de expresar una voluntad. Había condenado la política. Había profetizado su caída imparable… años después, todo el mundo sabe que la Historia no ha terminado, que siempre es trágica y que la política no puede desaparecer". Sarkozy se hace portavoz de "un deseo de política como rara vez se había visto desde el fin de la Segunda Guerra Mundial". Porque no todo da igual, porque los europeos no son átomos sin identidad, sino hijos de naciones ricas de siglos y orgullosas de su libertad y de su soberanía.

 

Vuelve la moral, pierden Prodi y Zapatero

 

Sarkozy ha recordado el lema de Mayo del 68 en las paredes de la Sorbona: "Vivir sin obligaciones y gozar sin trabas". Quienes han presidido la decadencia de Francia y de Europa han negado toda regla y toda jerarquía. Sarkozy pretende poner orden en la política francesa del mismo modo que Benedicto XVI quiere restaurar el orden en la Iglesia. Frente a ellos Zapatero y Prodi quedan como residuo de un tiempo histórico caducado, como "la izquierda que desde Mayo del 68 ha renunciado al mérito y al esfuerzo, que ha dejado de hablar a los trabajadores", y que reniega de la nación y de "una cierta idea del hombre, de un ideal de sociedad donde cada cual pueda encontrar su lugar, donde la dignidad de todos y cada uno sea reconocida y respetada".

 

El centro ha fracasado

 

François Bayrou, que obtuvo el tercer puesto en el primer turno de estas presidenciales con los votos de los resentidos contra Sarkozy, de los paleoliberales y los democristianos, quiso condicionar la elección del presidente negando su apoyo a la derecha. El vencedor no lo ha necesitado, y la UDF se descompone, perdiendo militantes y representantes. José Javier Esparza ha señalado que también Mariano Rajoy, con "la derecha social más movilizada de nuestra historia reciente" tiene una oportunidad de no caer en el error de los consensos, los complejos y las renuncias, siempre "que escuche a esa derecha social y responda a sus preocupaciones con ideas fuertes, que esté a la altura de las circunstancias". La claridad gana.

 

Le Pen, el eclipse anunciado

 

El Frente Nacional de Jean-Marie Le Pen observa ahora a distancia el triunfo de Sarkozy. El vencedor llega al Elíseo con muchas de las reivindicaciones históricas de un Le Pen que durante dos décadas no ha hecho política, con un discurso marginal que sólo consideraba el improbable caso de una victoria total. Sarkozy levanta sus banderas más populares con la posibilidad de llevarlas a lo concreto. El nuevo presidente ha tenido los votos de Le Pen, los de Bayrou, los del vizconde Philippe de Villiers y hasta el de Dominique de Villepin. Una derecha unida y plural llena de esperanzas y promesas esta nueva presidencia. ¿Las defraudará?

 

Pascual Tamburri

El Semanal Digital, 7 de mayo de 2007

Detienen en Marruecos a 20 terroristas acusados de formar parte de Al Qaeda

Detienen en Marruecos a 20 terroristas acusados de formar parte de Al Qaeda

Los detenidos pretendían cometer atentados contra establecimientos públicos

 

RABAT.- Una red de 20 presuntos terroristas, acusados de formar parte de la Organización de Al Qaeda en el Magreb Islámico (OQMI), ha sido desmantelada, según han informado fuentes oficiales.

 

Las detenciones se han efectuado en varias ciudades de Marruecos, en el marco de la lucha antiterrorista, añadieron las fuentes. La OQMI es la nueva apelación del grupo argelino salafista para la predicación y el combate.

 

El pasado viernes, el juez de instrucción del tribunal antiterrorista de Salé (ciudad colindante con Rabat) imputó a 11 personas, entre ellas una mujer, de los atentados suicidas cometidos el 11 de marzo y el 10 de abril en Casablanca.

 

Con estas nuevas inculpaciones, son ya 51 los imputados por aquellos atentados, en los que resultaron muertos cinco terroristas y un inspector de policía.

 

Los detenidos pertenecen supuestamente al grupo de Abdelfetá Raydi, el suicida que se suicidó el pasado 11 de marzo en un cibercafé de Casablanca, y pretendían cometer atentados contra establecimientos públicos en diferentes ciudades marroquíes, según la acusación.

 

Los 51 sospechosos han sido acusados de "constitución de banda criminal para preparar y cometer actos terroristas, dirigidos a perturbar el orden público a través del miedo, el terror y la violencia" y "tenencia y fabricación de explosivos", entre otros delitos.

 

El Mundo, 7 de mayo de 2007

Carlos García de Andoín, coordinador de Socialistas cristianos. «No es bueno que la Iglesia apoye a un partido»

Carlos García de Andoín, coordinador de Socialistas cristianos. «No es bueno que la Iglesia apoye a un partido»


Si la Iglesia debe entrar en los debates políticos sigue siendo una controvertida cuestión que enciende la polémica. Cuál ha de ser el papel que los cristianos deben ejercer en la política es uno de los interrogantes que se plantean. El coordinador federal de los Socialistas Cristianos, Carlos García de Andoin, trata de aportar luz en estos debates. Licenciado en Teología, Sociología y Ciencias Políticas, ejerce como concejal en el Ayuntamiento de Sestao (Vizcaya). Lo entrevista Virginia Redondo en El Norte de Castilla,

 

-¿Tan presentes están los valores cristianos en las decisiones políticas?

 

-A menudo se piensa que la religión y la política poco tienen que ver, pero no es así. El reino de Dios juega a diario en todos los ámbitos de la política.

 

-El Nuevo Testamento contiene frecuentes referencias a la realidad del poder, ¿qué tiene eso de político?

 

-Las cuestiones de Iglesia-Estado están muy presentes en él. El Evangelio dice «fui extranjero y me acogisteis», y tiene su reflejo en la sociedad actual; debería hacernos reflexionar sobre las políticas de inmigración que se están llevando a cabo por los órganos de poder.

 

-¿Y el Evangelio se identifica con alguna ideología?

 

-Plantea valores, pero creo que no se identifica con ninguna opción política.

 

-¿No es incompatible ser católico y socialista?

 

-Hay gente que así lo piensa, pero yo creo que no es incompatible, la prueba está en que Federico Trillo fue ministro de Defensa y es católico.

 

-¿Es ético que los cristianos sean políticos?

 

-Creo que no es bueno que el conjunto de la Iglesia entre de forma partidista en política. Desde el punto de vista moral, la Iglesia tiene que intervenir en las cuestiones que se plantean en la sociedad y contribuir a la formación de la voluntad colectiva de los valores, pero como institución no es bueno que tome partido por una u otra opción política.

 

Periodista Digital/Religión, 7 de mayo de 2007

Javier Rupérez dimite como jefe del Comité Anti Terrorista de la ONU

Javier Rupérez dimite como jefe del Comité Anti Terrorista de la ONU


Javier Rupérez presentó este viernes su dimisión como jefe del directorio del Comité Anti Terrorista de la ONU en una carta que remitió al secretario general del organismo, Ban Ki-moon.

 

En la misiva, Rupérez expresa su satisfacción por haber tenido "el honor y el privilegio de trabajar para Naciones Unidas durante tres años" pero no precisa las causas de su dimisión.

 

Javier Rupérez, que manifiesta en la carta su intención de abandonar su cargo el próximo 30 de junio, era el español de mayor rango en el organigrama de la ONU.

 

Periodista Digital, 5 de mayo de 2007

Contradicciones frente a ETA

Contradicciones frente a ETA


«PERO es que uno no puede decir que piensa cumplir la Ley de Partidos y luego presentar las cosas que está presentando. Es una evidencia práctica que contradice lo que estás diciendo. O lo que dijiste no era cierto o lo que estás haciendo no tiene nada que ver con lo que dijiste» (El Correo, 6/4/2007). Jordi Sevilla, ministro de Administraciones Públicas, rechazaba así los subterfugios de Batasuna para burlar la legalidad en estas elecciones.

 

Esa misma contradicción que el ministro destacaba respecto al comportamiento de Batasuna puede aplicarse a la actual política antiterrorista. Así ocurre porque la insistencia gubernamental en el respeto a la Ley de Partidos queda en entredicho con sus acciones, como se desprende de la actitud hacia ANV, y como revelaba una información de El País el pasado 21 de marzo titulada así: «Todos los grupos se oponen a la propuesta del PP para perseguir cualquier actividad pública de Batasuna». Reproduciendo una actitud habitual en los últimos meses, los argumentos de la oposición eran despreciados al ser presentados como minoritarios frente a una mayoría que, no obstante, erraba en su interpretación de la legalidad. La sentencia del Tribunal Supremo de 27 de marzo de 2003 que ilegalizó a Batasuna, Herri Batasuna y Euskal Herritarrok no dejaba dudas al respecto exigiendo que: «Los expresados partidos políticos, cuya ilegalidad se declara, deberán cesar de inmediato en todas las actividades que realicen una vez que sea notificada la presente sentencia». Por tanto, aunque el Partido Popular simplemente reclamaba el cumplimiento de la ley ante la impunidad que permite a Batasuna actuar como una formación legal, tan lógica reclamación era definida de manera injusta por el portavoz socialista como «crispación», estigma con el que se intenta neutralizar necesarias críticas a una inconsistente política antiterrorista.

 

Esta dinámica se mantiene desde que el gobierno optara por la negociación con ETA contraviniendo la resolución del Congreso de mayo de 2005 que exigía a la organización terrorista una clara voluntad de poner fin a la violencia como requisito para dialogar. Quienes han llamado la atención sobre tan flagrante falta de respeto a las condiciones impuestas por el Parlamento también han sido descalificados como «crispadores» y «enemigos de la paz». La ruptura de la tregua no ha servido para corregir este comportamiento, eludiéndose una necesaria admisión de los errores cometidos, sustituyéndose ésta por coartadas justificadoras de una política antiterrorista que, en contra de la evidencia, se presenta como exenta de costes. Si se desea recomponer lo que las decisiones gubernamentales han logrado descomponer, los contraproducentes efectos derivados del diálogo con la banda deben ser reconocidos. No se aprecia esta intención por parte de un gobierno empeñado en justificar sus actos como bienintencionados y obligados para todo gobernante. De ese modo se evita la imprescindible asunción de responsabilidades ante una política repleta de costes para la democracia de los que, en cambio, se culpabiliza a la oposición. Con ese fin se argumenta que la ruptura de la tregua demuestra la ausencia de cesiones frente a ETA. Por el contrario, la realidad confirma que la iniciativa gubernamental ha generado negativas consecuencias como la deslegitimación de las instituciones democráticas, la ruptura de la unidad frente a ETA y una gravísima fractura social. Tan perjudiciales resultados se aprecian al comparar el acercamiento del PNV a ETA que dio lugar a la tregua de 1998 con el que ha llevado a cabo el gobierno al negociar con la banda el último «alto el fuego».

 

Tras la ruptura de la tregua de 1998, ni el PSOE ni el PP dudaron en criticar al PNV por su aproximación a ETA. Socialistas y populares entendían que la reactivación de los asesinatos no demostraba la ausencia de cesiones ante ETA, sino que la organización terrorista había juzgado como insuficientes las concesiones que llegó a extraer de un partido que decidió pactar con la banda a espaldas de las principales formaciones democráticas. Por ello, a pesar de que ETA rompió la tregua, socialistas y populares coincidieron en denunciar al PNV por una desastrosa política que también fue justificada por los nacionalistas como bienintencionada, pero que, indudablemente, dañó de forma considerable la lucha antiterrorista. Este mismo criterio debe aplicarse a la negociación entablada por representantes socialistas con ETA que claramente traicionaba los principios recogidos en el Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo, acuerdo sustentado en la necesidad de un sólido consenso entre sus firmantes precisamente como consecuencia de la deslealtad que las acciones del nacionalismo vasco supusieron en la década de los noventa. Al igual que ahora, ETA también culpó del fracaso del proceso a quienes negociaron con ella, atribución de responsabilidades que no supuso ni ha supuesto la negación de pactos y compromisos con el PNV y el gobierno. Así pues, en una y otra ocasión los comunicados de la banda no han desmentido la existencia de cesiones, sino todo lo contrario, al reconocer una negociación política en la que las concesiones realizadas han sido insuficientes para la organización terrorista, aunque excesivas para la democracia. De hecho, tanto entonces como ahora se ha minusvalorado la continuidad de la violencia durante el periodo de tregua formal, ignorándose que se carecía de pruebas que evidenciaran que la banda deseaba abandonar el terrorismo.

 

Muchos partidarios de la negociación racionalizan como positiva la última experiencia ignorando tan reveladoras analogías entre ambos periodos, argumentando que en esta ocasión la ruptura de la tregua ha colocado al nacionalismo frente a ETA como nunca lo había estado antes. Tras blindar el diálogo con ETA creando el espejismo de una falsa voluntad de poner fin al terrorismo, ahora se recurre a otra ilusión para encubrir decisiones políticas equivocadas como las aplicadas al amparo de una deficiente verificación de las intenciones etarras. Con ese objetivo se olvida deliberadamente que nada nuevo se aprecia en el discurso nacionalista, pues las críticas y ultimátum a ETA y Batasuna ya arreciaron tras la tregua de 1998 motivadas por intereses electorales y coyunturales que luego no le han impedido al nacionalismo abogar por el diálogo con la misma organización terrorista que continúa coaccionando a los ciudadanos. El nacionalismo vasco persiste en legitimar al brazo político de ETA, deslegitimando así a las instituciones democráticas y a los instrumentos que tan eficaces resultaron para debilitar a la organización terrorista llevándola a reconocer en 2004 que «la eficacia política de la actividad de la izquierda abertzale está limitada» (Zutabe, 105).

 

La provocativa declaración de Patxi López negando ante el juez su reunión con dirigentes de Batasuna confirma que la duplicidad del nacionalismo ha sido mimetizada por socialistas que han incurrido en los mismos errores de quienes negociaron la tregua de 1998. Mientras que en aquel entonces fue el nacionalismo quien se radicalizó asumiendo planteamientos que le distanciaban de otros actores democráticos, ahora el socialismo ha optado por un acercamiento a ETA que ha complementado con una marginación del principal partido de la oposición, favoreciendo por tanto a quienes apoyan la violencia. La interlocución que representantes socialistas han mantenido con ETA y Batasuna, negociando relevantes cuestiones políticas mientras el gobierno renunciaba a consensuar la política antiterrorista con su socio en el Pacto por las Libertades, evoca a la exclusión de formaciones democráticas que el PNV pactó con ETA en 1998 y que fue denunciada tanto por el PSOE como por el PP.

 

También tienen precedentes los esfuerzos por desprestigiar a movimientos cívicos como ¡Basta Ya! y Foro de Ermua por exponer razonables críticas a la política antiterrorista. Si con posterioridad a la tregua de 1998 era básicamente el nacionalismo el que acusaba a los integrantes de estas asociaciones de ser «los más beligerantes partidarios del enfrentamiento civil en Euskadi» (Deia, 22/1/2003), y el «primer obstáculo para el entendimiento» (Deia, 19/2/2003), hoy desde el socialismo se profieren similares e infundadas descalificaciones hacia quienes siguen defendiendo los mismos principios que tan decisivos resultaron en el debilitamiento de ETA. Por tanto, adaptando sus tácticas a una estrategia inalterable, ETA ha logrado modificar la política antiterrorista dividiendo a quienes tanto la habían debilitado mediante una unidad hoy resquebrajada.

 

ROGELIO ALONSO

Profesor de Ciencia Política. Universidad Rey Juan Carlos

 

ABC, 4 de mayo de 2007

Impresionante discurso de Sarkozy (tienen que leerlo en el PP)

Impresionante discurso de Sarkozy (tienen que leerlo en el PP)


Nicolas Sarkozy ha pronunciado un discurso histórico. Las ideas expuestas bien podrían alimentar un fuerte debate en la derecha europea en general y española en particular. Sarkozy critica al mismo tiempo al “pensamiento único” neoliberal y a la ideología izquierdista de Mayo del 68. A esta última le reprocha haber destruido las referencias morales en la política, la economía y la educación. El candidato de la derecha francesa propone un nuevo concepto de ciudadanía que equilibre los derechos con los deberes, y llama a reconquistar ideas como nación, autoridad e identidad. Los objetivos económicos –dice– no son un fin, sino un instrumento. Ofrecemos a continuación algunos fragmentos especialmente significativos. No tienen desperdicio.

 

 

NICOLÁS SARKOZY

«El pensamiento único, que es el pensamiento de quienes lo saben todo, de quienes se creen no sólo intelectualmente sino también moralmente por encima de los demás, ese pensamiento único había denegado a la política la capacidad para expresar una voluntad. Había condenado la política. Había profetizado su caída imparable frente a los mercados, las multinacionales, los sindicatos, Internet. Se sostenía que en el mundo tal cual es hoy, con sus informaciones que se difunde instantáneamente, sus capitales que se desplazan cada vez más rápido y sus fronteras ampliamente abiertas, la política ya no jugaría más que un papel anecdótico y que ya no podría expresar una voluntad, porque el poder pronto estaría compartido, diluido, disperso en red; porque las fronteras estarían totalmente abiertas y los hombres, los capitales y las mercancías circularían sin obedecer a nadie. Pero la política retorna. Retorna por todas partes en el mundo. La caída del Muro de Berlín pareció anunciar el fin de la Historia y la disolución de la política en el mercado. Dieciocho años después, todo el mundo sabe que la Historia no ha terminado, que siempre es trágica y que la política no puede desaparecer porque los hombres de hoy sienten una necesidad de política, un deseo de política como rara vez se había visto desde el fin de la segunda guerra mundial.

 

Necesidad de nación

 

 

La necesidad de política tiene por corolario la necesidad de nación. La nación también había sido condenada. Pero aquí está de nuevo, para responder a la necesidad de identidad frente a la mundialización, vivida como una empresa de uniformización y mercantilización del mundo en la que ya no quedaría lugar para la cultura y para los valores del espíritu. Quizá la inquietud es excesiva, pero es bien real y expresa una necesidad de identidad muy fuerte. Por todas partes la he encontrado en esta campaña; en todas partes me han hablado de ella gentes de toda condición. Pero la nación no es sólo la identidad. Es también la capacidad de estar juntos para protegerse y para actuar. Es el sentimiento de que no se está solo para afrontar un futuro angustioso y un mundo amenazante. Es el sentimiento de que, juntos, se es más fuerte, y podremos hacer frente a lo que, solos, no podríamos afrontar.

 

Yo he querido volver a poner la voluntad política y Francia en el corazón del debate político. La voluntad política y la nación están siempre para lo mejor y para lo peor. El pueblo que se moviliza, que se convierte en una fuerza colectiva, es una potencia temible que puede actuar tanto para lo mejor como para lo peor. Hagamos las cosas de manera que sea para lo mejor. Conjuraremos lo peor respetando a los franceses, manteniendo nuestros compromisos, respetando la palabra dada. Conjuraremos lo peor haciendo que la moral retorne a la política.

 

 

Contra los herederos de Mayo del 68

 

No me da miedo la palabra “moral”. Desde mayo de 1968 no se podía hablar de moral. Era una palabra que había desaparecido del vocabulario político. Hoy, por primera vez en decenios, la moral ha estado en el corazón de la campaña presidencial. Mayo del 68 nos había impuesto el relativismo intelectual y moral. Los herederos del 68 habían impuesto la idea de que todo vale, de que no hay ninguna diferencia entre el bien y el mal, entre lo verdadero y lo falso, entre lo bello y lo feo. Habían querido hacernos creer que el alumno vale tanto como el maestro, que no hay que poner notas para no traumatizar a los malos alumnos, que no había diferencias de valor y de mérito. Habían querido hacernos creer que la víctima cuenta menos que el delincuente, y que no puede existir ninguna jerarquía de valores. Habían proclamado que todo está permitido, que la autoridad había terminado, que las buenas maneras habían terminado, que el respeto había terminado, que ya no había nada que fuera grande, nada que fuera sagrado, nada admirable, y tampoco ya ninguna regla, ninguna norma, nada que estuviera prohibido.

 

 

Recordad el eslogan de Mayo del 68 en las paredes de la Sorbona: “Vivir sin obligaciones y gozar sin trabas”. Así la herencia de Mayo del 68 ha liquidado a la escuela de Jules Ferry en la izquierda francesa, que era una escuela de la excelencia, del mérito, del respeto, del civismo; una escuela que quería ayudar a los niños a convertirse en adultos y no a seguir siendo niños grandes, una escuela que quería instruir y no infantilizar, porque había sido construida por grandes republicanos que tenían la convicción de que el ignorante no es libre. Pero la herencia de Mayo del 68 ha liquidado esa escuela que transmitía una cultura común y una moral compartida, cultura y moral gracias a las que todos los franceses podían hablarse, comprenderse, vivir juntos. La herencia de Mayo del 68 ha introducido el cinismo en la sociedad y en la política. Han sido precisamente los valores de Mayo del 68 los que han promovido la deriva del capitalismo financiero, el culto del dinero-rey, del beneficio a corto plazo, de la especulación. El cuestionamiento de todas las referencias éticas y de todos los valores morales ha contribuido a debilitar la moral del capitalismo, ha preparado el terreno para el capitalismo sin escrúpulos y sin ética, para esas indemnizaciones millonarias de los grandes directivos, esos retiros blindados, esos abusos de ciertos empresarios, el triunfo del depredador sobre el emprendedor, del especulador sobre el trabajador.

 

La izquierda hipócrita

 

 

Los herederos de Mayo del 68 han degradado el nivel moral de la política. Todos esos políticos que reivindican la herencia de Mayo del 68, dan al prójimo lecciones que jamás se aplican a sí mismos, quieren imponer a los demás comportamientos, reglas, sacrificios que jamás se imponen a sí mismos. Proclaman: “Haced lo que yo digo, no hagáis lo que yo hago”. Ésa es la izquierda heredera de Mayo del 68, la que está en la política, en los medios de comunicación, en la administración, en la economía. La izquierda que le ha tomado gusto al poder, a los Privilegios. La izquierda que no ama a la nación porque no quiere compartir nada. Que no ama a la República porque no ama la igualdad. Que pretende defender los servicios públicos, pero que jamás veréis en un transporte colectivo. Que ama tanto la escuela pública, que a sus hijos los lleva a colegios privados. Que dice adorar la periferia, pero que se cuida muy mucho de vivir en ella. Que siempre encuentra excusas para los violentos, a condición de que se queden en esos barrios a los que ella, la izquierda, no va jamás. Esa izquierda que hace grandes discursos sobre el interés general, pero que se encierra en el clientelismo y el corporativismo. Que firma peticiones y manifiestos cuando se expulsa a algún “okupa”, pero que no aceptaría que se instalaran en su casa. Que dedica su tiempo a hacer moral para los demás, sin ser capaz de aplicársela a sí misma. Esa izquierda, en fin, que entre Jules Ferry y Mayo del 68 ha elegido Mayo del 68, es la que condena a Francia a un inmovilismo cuyas principales víctimas serán los trabajadores, los más modestos, los más pobres.

 

Ésa es la izquierda que desde Mayo del 68 ha renunciado al mérito y al esfuerzo, que ha dejado de hablar a los trabajadores, de sentirse concernida por la suerte de los trabajadores, de amar a los trabajadores; porque el valor trabajo ya no forma parte de sus valores, porque su ideología ya no es la de Jaurès o la de Blum, que respetaban a los trabajadores, sino que ahora la ideología de la izquierda es la del reparto obligatorio del trabajo, la de las 35 horas, la del asistencialismo. La crisis del trabajo es ante todo una crisis moral, y en ella la herencia de Mayo del 68 tiene una enorme responsabilidad. Yo quiero rehabilitar el trabajo, quiero devolver al trabajador el primer lugar en la sociedad.

 

 

Liquidar la herencia de Mayo del 68

 

La herencia de Mayo del 68 ha debilitado la autoridad del Estado. Esos herederos de los que en Mayo del 68 gritaban “CRS = SS”, toman sistemáticamente partido por los violentos, los alborotadores y los estafadores contra la policía. Lo hemos visto tras los incidentes de la Estación del Norte. En lugar de condenar a los violentos y de apoyar a las fuerzas del orden y su difícil trabajo, no se les ha ocurrido nada mejor que esta frase, que merecería ser inscrita en los anales de la República: “Es inquietante constatar que se ha abierto una fosa entre la policía y la juventud”. Como si los vándalos de la Estación del Norte representaran a toda la juventud francesa. Como si fuera la policía la que estaba actuando mal, y no los violentos. Como si los violentos hubieran destrozado todo y saqueado los comercios para expresar una revuelta contra una injusticia. Como si el hecho de ser jóvenes lo excusara todo. Como si la sociedad fuera siempre culpable y el delincuente siempre inocente. Ésos son los herederos de Mayo del 68, que denigran la identidad nacional, que atizan el odio a la familia, a la sociedad, al Estado, a la nación, a la República.

 

 

En estas elecciones se trata de saber si la herencia de Mayo del 68 debe ser perpetuada o si puede ser liquidada de una vez por todas. Yo quiero pasar la página de Mayo del 68. Pero tiene que ser más que un gesto. No hay que contentarse con poner banderas en los balcones el 14 de julio y cantar la Marsellesa en vez de la Internacional en los mítines del Partido Socialista. No se puede decir que se desea el orden y tomar sistemáticamente partido contra la policía. No es posible seguir denunciando la “provocación” y el “Estado policial” cada vez que la policía intenta hacer respetar la ley. No se puede decir que uno apuesta por el valor del trabajo y, al mismo tiempo, generalizar las 35 horas, seguir cargándolo con impuestos y estimular la mentalidad del asistido, del que cobra del Estado para no trabajar. No se puede decir que se desea obstaculizar las deslocalizaciones y al mismo tiempo rechazar cualquier experimentación del IVA social, que permite financiar la protección social con las importaciones. No es posible proclamar grandes principios y negarse a inscribirlos en la realidad. Yo propongo a los franceses romper realmente con el espíritu, con los comportamientos, con las ideas de Mayo del 68, con el cinismo de Mayo del 68. Propongo a los franceses devolver a la política la moral, la autoridad, el trabajo, la nación. Les propongo reconstruir un Estado que haga realmente su trabajo y que, en consecuencia, domine las feudalidades, los corporativismos y los intereses particulares. Les propongo rehacer una República una e indivisible contra todos los comunitarismos y todos los separatismos. Les propongo reedificar una nación que de nuevo esté orgullosa de sí misma.

 

Ciudadanía de deberes

 

 

Al poner sistemáticamente los derechos por encima de los deberes, los herederos de Mayo del 68 han debilitado la idea de ciudadanía. Al denigrar la ley, el Estado y la nación, los herederos de Mayo del 68 han favorecido el crecimiento del individualismo. Han incitado a cada cual a no pensar más que en sí mismo y a no sentirse concernido por los problemas del prójimo. Yo creo en la libertad individual, pero quiero compensar el individualismo con el civismo, con una ciudadanía hecha de derechos pero también de deberes. Quiero derechos nuevos, derechos reales y no virtuales. Quiero un derecho real a un techo, al alojamiento. Un derecho real al cuidado de los hijos, a la escolarización de niños con minusvalías, a la dependencia para los mayores. Quiero el derecho a un contrato de formación para los jóvenes de más de 18 años, y a la formación a lo lago de toda la vida. Quiero el derecho a la caución pública para aquellos que no tienen padres, para los que no tienen relaciones, para los enfermos a los que no se les quiere prestar porque se considera que representan un riesgo demasiado elevado. Quiero el derecho a un contrato de transición profesional para los que están en paro.

 

Pero quiero que estos derechos estén equilibrados con los deberes. La ideología de Mayo del 68 habrá muerto cuando la sociedad se atreva a recordar a cada cual sus deberes, cuando en la política francesa se ose proclamar que, en la República, los deberes son la contrapartida de los derechos. Ese día al fin se habrá realizado la gran reforma moral e intelectual que Francia necesita una vez más. Entonces podremos reconstruir sobre cimientos renovados esa República fraternal que es el sueño siempre inacabado, nunca realizado de Francia desde el primer día en que tuvo conciencia de su existencia como nación. Porque Francia no es una raza, no es una etnia, ni sólo un territorio; Francia es un ideal incansablemente perseguido por un gran pueblo que, desde su primer día, cree en la fuerza de las ideas, en su capacidad para transformar el mundo y hacer la felicidad de la humanidad.

 

Quiero decírselo a los franceses: el pleno empleo, el crecimiento, el aumento del poder adquisitivo, la revalorización del trabajo, la moralización del capitalismo, todo eso es necesario y es posible. Pero eso no son más que medios que deben ser puestos al servicio de una cierta idea del hombre, de un ideal de sociedad donde cada cual pueda encontrar su lugar, donde la dignidad de todos y cada uno sea reconocida y respetada.»

 

 

 

Discurso de Bercy, 29 de abril de 2007. Ver el discuso completo aquí (en francés): www.u-m-p.org/site/index.php/ump/s_informer/discours/nicolas_sarkozy_a_bercy

 

http://www.elmanifiesto.com/articulos.asp?idarticulo=137

 

Concentraciones en toda España por el asesinato de tres evangélicos en Turquía

Concentraciones en toda España por el asesinato de tres evangélicos en Turquía

La tortura y asesinato de tres cristianos evangélicos en Turquía el pasado 18 de abril ha conmocionado a sus hermanos protestantes de España que ven cómo desde hace muchos años y en diferentes países del mundo, los cristianos sufren persecución, torturas, cárcel o muerte como consecuencia de vivir y compartir su fe. Esto ha motivado que los protestantes españoles convoquen una manifestación pacífica en Madrid y en el resto de capitales de provincia.

Creyentes evangélicos de toda España han convocado de forma espontánea a través del reenvío de correos electrónicos y el "boca a boca" una concentración en ciudades de todo el país el próximo domingo 6 de mayo a las 21’00 horas.

 

Hasta ahora se conocen con seguridad concentraciones convocadas en Albacete, Algeciras, Almería, Barcelona (Plaça Sant Jaume), Burgos, Ciudad Real, Girona (Plaça del Vi), Granollers, Huelva, Las Palmas de Gran Canaria, Linares, Lleida, Madrid (Plaza de Chamberi. cerca de la Embajada de Turquía), Manresa, Oviedo, Pamplona, Sabadell, San Sebastián, Santa Cruz de Tenerife, Santander (Plaza Porticada de la Ciudad),Sevilla, Tarragona, Valencia, Valladolid, y Vilanova i la Geltrú (aunque es seguro que hay más de las que no tenemos conocimiento en el momento de redactar esta información).

 

En Madrid será muy cerca de la embajada de Turquía, en la Plaza de Chamberi. En el resto de ciudades se realizará en la plaza del ayuntamiento respectiva.

 

Pueden obtener más información actualizada sobre la convocatoria en diferentes ciudades españolas en la web de cristianosperseguidos, que llevan gran parte de los impulsores iniciales de este movimiento espontáneo.

 

MADRID

 

La convocatoria de Madrid (como en el resto de España) está respaldada por gran parte de los organismos evangélicos; y dentro de las entidades representativas y de forma oficial por la Alianza Evangélica Española (AEE) y por el Consejo Evangélico de Madrid (CEM), además de numerosas iglesias que se están añadiendo.

 

A diferencia del resto de España, la convocatoria de Madrid -apoyada por la AEE y el CEM- se realizará cerca de la embajada de Turquía (en la Plaza de Chamberi, en la esquina de las calles Santa Engracia y Eduardo Dato; metros de Bilbao o Iglesia).

 

Al existir embajada turca en esta ciudad se ha entendido que la manifestación debe tener, además del apoyo a la Iglesia perseguida, un carácter de repulsa de lo ocurrido en Turquía, así como de petición de una libertad religiosa real en este país que quiere ser miembro de la Unión Europea.

 

Para más información acerca del acto en Madrid, pueden contactar con Pepe Sánchez, en el tf. 651 98 44 60.

 

RESTO DE ESPAÑA

 

En el resto de España la convocatoria es frente a los Ayuntamientos de cada capital de provincia y otras ciudades (como hemos dicho, el próximo domingo día 6 de mayo a las 21:00 horas) con el propósito de enviar un mensaje de solidaridad a los cristianos protestantes que viven en países donde se les persigue por causa de su fe en Jesucristo.

 

En cada concentración (también en la de Madrid) se encenderán velas durante 30 minutos, en silencio. Se finalizará el acto con un aplauso en memoria de los cristianos muertos en Turquía el pasado 18 de abril. También se distribuirán copias de esta nota de prensa para información general de los asistentes.

 

ENTIDADES QUE APOYAN

 

Las entidades y organismos que se suman a la Concentración del 6 de mayo de manera explícita y oficial son: Alianza Evangélica Española, Centre Cristià FEAM, Consejos Evangélicos de Andalucía, Galicia, Madrid, Cantabria y Catalunya, Elim Pentecostal, Ferede, FIDE (Federación de Iglesias de Dios de España), Fieide (Federación de Entidades Evangélicas Independientes de España), Grupos Bíblicos Unidos, Iglesias Betania de España, Ona Pau Girona, UEBE (Unión Evangélica Bautista de España).

 

Sin embargo, a través de los cientos de correos electrónicos enviados y recibidos, podemos decir con total seguridad que es el conjunto del pueblo evangélico o protestante español quien respalda y convoca este acto.

 

Periodista Digital/Religión, 5 de mayo de 2007

El Gobierno español sigue sin garantizar los mínimos democráticos indispensables

El Gobierno español sigue sin garantizar los mínimos democráticos indispensables

La actitud y las condiciones impuestas por el Gobierno español y la actuación de los aparatos judiciales del Estado están haciendo imposible el desarrollo de un proceso de negociación en Euskal Herria. Garantizar unos mínimos democráticos es absolutamente indispensable, y Madrid no lo está haciendo; y ampararse en el falso debate sobre si José Luis Rodríguez Zapatero controla o no los aparatos del Estado es pura hipocresía.

 

Garantizar la presencia de la izquierda abertzale en los comicios es imprescindible. El Gobierno español, el propio PNV (que ayer utilizó a Urkullu y a Rubalkaba para ponerse en la primera línea del intento de debilitar la posición de un contrincante a base de frivolidad e imprudencia), son perfectamente conscientes de que los ayuntamientos son la única institución común a todos los territorios de este país; quizás ello explique su temor a que en todos ellos pueda ejercer su labor institucional la izquierda abertzale. Además, han buscado impedir su presencia en las Juntas Generales y en la Cámara de Nafarroa, con todo lo que eso supone también de capacidad o control de gestión y de impacto político, un impacto político que sería obvio para cualquiera que mantenga la vista puesta en el proceso -oportunidad que seguiría abierta si los agentes implicados lo quisieran- a la hora de analizar los resultados que pudieran obtener las candidaturas abertzales.

 

El esperpento jurídico es de tal magnitud que la afirmación de que nos encontramos «ante un estado de excepción jurídico» (realizada ayer por Jone Goirizelaia) parece inevitable. Otras afirmaciones recabadas ayer, como las de Javier Pérez Royo en un artículo de opinión publicado en «El País», también ponían el acento en lo obvio, señalando que «Arnaldo Otegi no está privado del ejercicio del derecho de participación política en ninguna de sus vertientes». Así que lo que está sucediendo obliga a denunciar que en Euskal Herria se ha vuelto a desatar una auténtica caza de brujas. Pero claro, esto sucede en Polonia y los gobiernos europeos y los políticos de medio pelo que abundan aquí y allá, se echan las manos a la cabeza, pero cuando sucede en Euskal Herria demasiados callan, o aplauden, o se aprovechan. De hecho, la talla política (incluso moral) de algunas de las personas implicadas (que debieran estar implicadas, debiéramos decir) en este conflicto es precisamente uno de sus dramas. El momento exige altura de miras y talla de estadista, y un poco de talento, y parece que no hay tal en Madrid.

 

El PSOE está poniendo patas arriba la oportunidad del cambio y de la solución. ¿Está buscando que la conclusión de la cita electoral del 27 de mayo sea que se vulneran los derechos fundamentales de un porcentaje importante de la población vasca? ¿Qué espera conseguir con eso? ¿A dónde quiere llevar a este país? Es hora de sumar, no de restar y de negar.

 

Editorial de Gara, 6 de mayo de 2007