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Foro El Salvador

Observatorio del nacionalismo vasco

¿Ser o no ser?, una gran decisión para el XX aniversario de EA

Eusko Alkartasuna deberá tomar la decisión sobre si ir en solitario a las próximas elecciones o en coalición con el PNV coincidiendo prácticamente con el XX aniversario de la escisión y el nacimiento del partido. Muchos de los miembros más veteranos de la Asamblea Nacional tendrán todavía frescos los recuerdos de aquel verano e inicio del otoño de 1986, con las destituciones y expulsiones, la guerra de los batzokis, la imposibilidad de elegir el nombre de Eusko Abertzaleak y la creación finalmente de Eusko Alkartasuna, con su puesta de largo pública el 18 de octubre con Carlos Garaikoetxea a la cabeza. Poco después, en noviembre, EA concurría por primera vez a unas elecciones ­las autonómicas del 86­ y obtenía 180.000 votos en Araba, Bizkaia y Gipuzkoa.

Desde entonces, han cambiado mucho las cosas y los tiempos, y pese a que en el partido haya muchos líderes que nunca militaron en el PNV, EA sigue todavía sin sacudirse la carga de haber nacido como una escisión del tronco jeltzale. Aunque muchas de aquellas heridas hayan cicatrizado e incluso sean desconocidas para las nuevas generaciones que se han incorporado a ambos partidos, las relaciones no son del todo fáciles y, cada cierto tiempo, Eus-ko Alkartasuna se ve obligado a marcar diferencias con la formación jeltzale.

Tras la escisión, el primer encuentro entre PNV y EA se produjo en 1991, cuando ambos se unieron a EEpara formar un gobierno de coalición en Lakua. La experiencia apenas duró siete meses. El detonante de la ruptura resultó tan ridículo como el hecho de que EA hubiera aprobado junto con HB una moción por la autodeterminación en Aramaio, lo que conllevó que José Antonio Ardanza los expulsara de su Gabinete. Sin embargo, las verdaderas razones tuvieron más que ver con las necesidades del PNV, que había suscrito acuerdos de gobernabilidad con el PSE en diputaciones y ayuntamientos. Tras la ruptura con EA, el PSE volvió al Gobierno de Ardanza.

La segunda experiencia de coalición postelectoral de EA se inicia en 1994, cuando se forma en Lakua el primer tripartito entre PNV, PSE y EA. Desde entonces, la formación que lideró Garaikoetxea se ha mantenido en el Gobierno autonómico.

Coalición en tregua

Pero fue en las elecciones municipales y forales de 1999, en pleno proceso de Lizarra-Garazi y con ETA en tregua, cuando PNV y EA conformaron por primera vez una coalición para presentarse conjuntamente a los comicios. La unión, que afectaba a 57 municipios de Hego Euskal Herria, al Parlamento de Nafarroa y a las Juntas Generales de Araba, Bizkaia y Gipuzkoa, fue justificado por el momento excepcional que se vivía en Euskal Herria y como una respuesta a las agresiones que estaban sufriendo desde el PP y el PSOE.

La izquierda abertzale ­que con EH obtuvo en aquellos comicios los mejores resultados de su historia­ ha mantenido una versión distinta de aquella primera coalición. En su opinión, el verdadero objetivo era sumar votos para frenar el ascenso de EH y evitar que, por ejemplo, fuera la primera fuerza en Gipuzkoa y accediera a la Diputación.

Desde entonces, EA y PNV han mantenido y fortalecido sus coaliciones en las elecciones autonómicas y se han presentado por separado en las de ámbito estatal.

En los pasados comicios municipales y forales, EA arrancó manteniendo la posición de concurrir en solitario, pero a última hora, tras abruptas y tardías negociaciones, optaron por reeditar la coalición, aunque se mantuvieron listas separadas en determinados municipios.

Desde el PNV se entendió que la forma en la que se cerró aquel acuerdo influyó en los resultados finales, por lo que ahora pretende que las decisiones estén tomadas con el tiempo suficiente para poder plantear adecuadamente la campaña.

Caminos divergentes

En EA siempre han convivido un «corazón» que le llamaba a acudir en solitario a las elecciones ­y que se mostraba públicamente muy activo en los periodos en los que no había cita con las urnas­ y una «razón» que al final acababa siempre decantándose por la coalición.

Lo que puede llevar a que esa tradición se rompa en este momento es tanto la nueva situación política que se vive en Euskal Herria como el hecho de que EA y el PNV de José Jon Imaz han ido divergiendo en cuestiones sustanciales en los últimos años.

Eusko Alkartasuna participó desde su inicio en el Foro de Debate Nacional, en el que al principio hubo alguna personalidad del PNV, pero del que este partido acabó distanciándose sin ningún disimulo. Desde esta iniciativa, ha sido uno de los agentes activos en la firma del Acuerdo Democrático de Base y en el impulso de movilizaciones conjuntas por la resolución democrática del conflicto. EA ha estado también en primera línea en la defensa de los derechos civiles y políticos; por ejemplo, acudió al acto que el pasado 21 de enero se celebró ante el BEC tras la prohibición del congreso de Batasuna.

También en lo relativo a la mesa de partidos mantienen PNV y EA dos discursos muy distintos. Mientras Josu Jon Imaz considera irreal y prácticamente saboteador plantear una única mesa para el conjunto del país, Unai Ziarreta volvía a reiterar recientemente que Euskal Herria es una, el conflicto es uno y que, por tanto, la mesa debe ser también una.

Eje estratégico estable

La cuestión es que tanto desde el PNV como desde algunos sectores de la dirección de EA se entiende que la decisión que se adopte en este momento será crucial para el futuro. De hecho, se entiende que si ahora se apuesta por la coalición lo lógico sería avanzar ya hacia la conformación de un eje estratégico estable, similar a la fórmula que Convergencia i Unió mantienen en Catalunya.

Y el primer paso en ese camino ­ironía­ podría darse en setiembre en la Asamblea Nacional que suele celebrarse habitualmente en Gasteiz, la ciudad donde hace veinte años se constituyó la Asamblea Nacionalista de Vitoria, que a la postre fue la semilla de EA.

Gara, 16 de julio de 2006

Se asustan enseguida

Ya he confesado en alguna ocasión que no dispongo de información privilegiada ni entiendo demasiado de tácticas de la política, pero la mera observación de hechos, dichos y escritos me orienta sobre el color que van cogiendo las cosas. Ayer en “El Correo Español” leía servidora notas negras que le movían al optimismo. Y es que, cuando algunos se ponen adustos, otras podemos sonreír. Según el editorialista, «las palabras del presidente Rodríguez Zapatero negando que su Gobierno haya establecido compromisos con ETA o con Batasuna (...) permitirían conducir el debate público en torno al alto el fuego hacia cauces de mayor prudencia y sensatez si el proceso no se hubiera convertido en fuente constante de polémica debido fundamentalmente al engreimiento de la izquierda abertzale». ¿Ese es el problema? Verán que no.

Algo hay que mueve su temor, y no son las palabras: «En su esfuerzo por eludir la derrota frente al Estado de Derecho tanto ETA como los dirigentes de la izquierda abertzale insisten en transmitir mensajes de victoria a sus seguidores. (...) Ni la banda terrorista ni los portavoces de Batasuna pueden poner condiciones para su renuncia definitiva al uso del terror. Y no sólo porque la resistencia social frente a su dictadura y la aplicación de la ley han evidenciado su extrema debilidad. Sobre todo porque ningún poder fáctico puede determinar bajo amenaza el rumbo que ha de adoptar una sociedad libre». Lo de los «poderes fácticos» me suena y una «sociedad libre», creo yo, será la que pueda decidir en libertad sobre su propio futuro y no estar obligada a obedecer, a la chita callando, lo que decida “El Correo Español”, por ejemplo

Y como de lo que se trata es de seguir imitando al avestruz, va el editorialista y nos cuenta que «es probable que, en su necesidad por convencerse y convencer a los suyos de los frutos obtenidos en los prolegómenos del diálogo formal con el Gobierno, tanto los interlocutores de ETA como los representantes de la izquierda abertzale hayan querido ver en la actitud de Rodríguez Zapatero y en sus pronunciamientos concesiones que le aproximaban a las tesis defendidas por la trama etarra (...) es posible que el Gobierno no deba hablar más de lo que lo hace. Pero sí es necesario que hable más claro. Lo requiere la opinión pública y lo necesita la izquierda abertzale. No sea que los silencios y los equívocos acaben generando mayor confusión en la sociedad y propicien el envalentonamiento de ETA en un momento tan crucial». Se la han olido... y se asustan.

Maite Soroa

Gara, 16 de julio de 2006

El PSE traslada a EB que todavía es pronto para «sentarnos todos en una mesa»

El PSE traslada a EB que todavía es pronto para «sentarnos todos en una mesa»
PSE y EB se reunieron ayer en la sede bilbaina de la formación de Patxi López para analizar un momento político que consideraron supone una oportunidad para resolver el conflicto. No obstante, mientras EB incidió en su propuesta de constituir una comisión preparatoria de la mesa de partidos y en que el derecho a decidir es la clave para la solución, el secretario general del PSE abogó por continuar con las reuniones bilaterales porque aún no es el momento para «sentarnos todos en una mesa». Sobre el derecho a decidir, advirtió que si es un condicionante «se sentarán solos».

BILBO

El PSE continúa con su ronda de contactos con el resto de formaciones vascas. Ayer se reunió con una delegación de Ezker Batua conformada por su coordinador general, Javier Madrazo, y su portavoz parlamentario Antton Karrera, en un encuentro en el que cada cual expuso su visión acerca del momento político y en el que ambas fuerzas coincidieron en expresar su «apoyo absoluto» al Gobierno español en el proceso de resolución del conflicto.

Así lo destacó ante la prensa, ya tras la reunión, el secretario general del PSE, Patxi López, quien agregó que también coincidieron en resaltar que «se abre una oportunidad para el consenso en Euskadi», lo que daría pie a la mesa de diálogo multipartita. Un foro que, según dijo, debería pedir a sus componentes cumplir con las premisas de «rechazo a la violencia, aceptar el juego democrático y ser una formación legal. Que no engañen a su gente [señaló en referencia a la izquierda abertzale], la condición es que hay que ser legal».

López, que estuvo acompañado en la reunión celebrada en la sede del PSE en Bilbo por su secretario de Organización, Rodolfo Ares, también habló de las discrepancias existentes entre su partido y EB. En primer lugar, citó que no comparte la necesidad, expresada por Madrazo, de poner en marcha una comisión de diálogo multilateral previa a la mesa de partidos, ya que estima que ahora es momento «todavía» de «intercambiar opiniones de manera bilateral», así como de ir «tejiendo complicidades y buscando entendimientos para facilitar esos acuerdos sobre ese espacio de diálogo político». Eso, a su parecer, «sería mucho más complicado de hacer en una mesa entre todos».

Insistió en que una comisión preparatoria de la mesa multipartita no sería eficaz porque es momento de «hablar mucho los partidos políticos, sin el corsé de sentarmos todos en una mesa». Y es que, para López, a ese foro «parece que vamos todos con posiciones cerradas». Por ello, abogó por «generar cierto clima de confianza» y actuar con discreción, al tiempo que remarcó que «todos entendemos que la mesa de partidos tiene que nacer del consenso y no de la imposición de parte».

Tampoco se mostró de acuerdo con el posicionamiento de EB a favor del respeto del derecho a decidir, porque «esta expresión esconde la reivindicación de la autodeterminación, y los socialistas defendemos la lealtad constitucional». Agregó que su partido «no tiene miedo a ningún debate», pero advirtió que «si se pone el derecho de decisión como condicionante para sentarse en la mesa de partidos, se sentarán solos».

«Tiene encaje constitucional»

López replicó así a las manifestaciones anteriores de Javier Madrazo, quien en su comparecencia presentó el respeto a la decisión de los ciudadanos vascos como «elemento clave para conseguir la normalización política». El coordinador general de EB, además, consideró que el derecho a decidir «puede tener encaje constitucional a través de la transferencia al País Vasco de la competencia de convocar referéndum con carácter vinculante».

Tras valorar la reunión como «un hecho importante en la voluntad de ambos partidos de avanzar en nuestras relaciones desde la base del respeto y la confianza mutuas» y mostrar su disposición al PSE para trabajar conjuntamente «de cara a avanzar en la consecución de la paz, la normalización política y la reconciliación social», Madrazo explicó a los medios que había trasladado al PSE su propuesta de constitución de una comisión de trabajo preparatoria de la mesa de partidos, por considerar importante «pasar de la fase de diálogo bilateral a una fase de diálogo multilateral y multipartito en un espacio de trabajo común».

Señaló que para conseguir que la mesa multipartita pueda ser una realidad en otoño, es necesario configurar esa comisión de trabajo que, a su entender, «debería estar compuesta por un representante de cada fuerza política». Ahí se debería «pactar la composición de la mesa, la metodología de funcionamiento, la agenda de trabajo, los mecanismos para la toma de decisiones y el calendario de trabajo».



Ibarretxe ve necesaria la implicación de la sociedad

OÑATI

El lehendakari Juan José Ibarretxe destacó ayer la importancia de que la sociedad vasca participe en el debate sobre el proceso de resolución y criticó la «escasa aportación» que los partidos políticos están realizando en este sentido. Durante el acto de inauguración del XIII Congreso Internacional sobre Empresas Participativas celebrado en Oñati, Ibarretxe abogó por «dotarnos de un modelo de participación efectivo de la sociedad, no solamente en la decisión final, sino en cómo dar la palabra a los ciudadanos para que participen desde ya en el debate». Afirmó sentirse «optimista» respecto al proceso, aunque consideró que la sociedad «observa atónita lo escaso que es el debate político, lo escasa e incluso negativa que es la participación de la Justicia», añadió, en referencia a la detención del director editorial de Grupo Noticias, Pablo Muñoz. No obstante, el lehendakari se mostró convencido de que «si somos capaces de hacer participar a la sociedad en el debate el éxito estará garantizado».

ANV: «El PNV intenta disimular su falta de protagonismo»

ANV aseguró ayer que la actitud del PNV «aparentando ser el maestro de ceremonias» tiene como único objetivo «disimular su falta de protagonismo en esta primera fase del proceso». En una nota, ANV realizó una valoración del proceso abierto en Euskal Herria y, tras calificar de «vergonzosa» la actitud de los jeltzales, acusó al Gobierno español de «no cumplir las cláusulas pactadas con ETA», en referencia a la información publicada por GARA el pasado lunes en torno a un acuerdo entre la organización armada y el Gobierno español previo al alto el fuego. «La tregua se anunció en marzo y el Gobierno español todavía no ha cumplido ninguna de las garantías», insistió. -

Gara, 14 de julio de 2006

Continúa el despropósito

Cuando el pasado 20 de junio las policías española y francesa detuvieron a doce ciudadanos y ciudadanas vascas acusados de estar relacionados con «el aparato financiero de ETA», este diario ya destacó no sólo la gravedad de la actuación desde el punto de vista personal de los detenidos, sino también la constatación de que sólo podía ser entendida como un obstáculo para el diálogo y una amenaza en toda regla para el logro de la paz. A la redada que Madrid y París activaron entonces a través de Fernando Grande-Marlaska y Laurence Le Vert, le dio ayer continuidad Baltasar Garzón ordenando la detención de Jesús Iruretagoiena y Pablo Muñoz. Ante la continuación del despropósito, sólo cabe reiterar las valoraciones hechas en su día.

La Audiencia Nacional vuelve a presentarse como un tribunal de excepción que aplica medidas excepcionales a ciudadanos vascos. En este, como en otros muchos casos, no había razón alguna para actuar a través de detenciones policiales y de la aplicación de la incomunicación. Tanto Pablo Muñoz ­relevante periodista y director editorial del Grupo Noticias, que publica periódicos en Araba, Gipuzkoa y Nafarroa­ como Jesús Iruretagoiena no iban a eludir la acción de los tribunales. De hecho, no lo hicieron a pesar de conocer las imputaciones que se cernían sobre ellos y que fueron suficientemente aireadas en determinados medios. Si Garzón quería saber algo sobre sus actividades, bastaba con citarlos a declarar.

Medios informativos próximos al PSOE no tardaron ayer en presentar estas dos detenciones como un desmentido en la práctica de la información sobre la existencia de compromisos entre el Gobierno español y ETA previos a la declaración de alto el fuego, que incluían el fin de este tipo de operaciones policiales. Si fuera eso lo que se pretendiera, volvería a demostrarse, también en la práctica, que la Audiencia Nacional no es un órgano descontrolado del Estado, como desde el PSOEy desde el Gobierno español pretenden hacer ver cuando les interesa. Resulta sumamente preocupante comprobar que el alto el fuego decretado por ETA el 22 de marzo no ha conllevado la comprometida distensión del escenario político vasco, puesto que una parte de esta sociedad sigue viéndose continuamente sobresaltada, al tiempo que se conculcan derechos individuales y colectivos. Convendría que quienes mueven los hilos de estas operaciones repasaran la experiencia internacional y reflexionaran sobre si ésta es la forma más adecuada de dirigir un proceso de paz. -

Editorial de Gara, 12 de julio de 2006

Compromiso con nuestros lectores y con Euskal Herria

Compromiso con nuestros lectores y con Euskal Herria

La información publicada ayer por GARA sobre el acuerdo alcanzado entre ETA y el Gobierno español provocó numerosas reacciones dentro y fuera de Euskal Herria, algunas de las cuales, especialmente la del presidente del PNV, Josu Jon Imaz, y la del ministro de Justicia español, Juan Fernando López Aguilar, colocaron en su punto de mira a este diario. Significativamente, las declaraciones más duras fueron las de Imaz, en claro contraste con lo dicho por sus socios en el Gobierno de Lakua, EA y EB, que consideraron lógico y conveniente que el Gobierno español y ETA hubieran hablado. Ni tan siquiera el PSOE, coprotagonista de la información de GARA, empleó la virulencia esgrimida por Imaz ­cuyo partido no aparecía ni tan siquiera citado­, que aprovechó la entrevista en Radio Euskadi para arremeter contra ETA, la izquierda abertzale y el propio GARA. Pero, más allá de intereses partidistas y obsesiones, obvias en algunos casos, sólo López Aguilar ­el mismo que dijo que las denuncias de torturas resultaban falsas en el 100% de los casos­ declaró expresamente que desmentía la información publicada por este diario. Alfredo Pérez Rubalcaba, ministro de Interior, se limitó a señalar que el diálogo con ETA «aún no ha comenzado» y que, cuando comience, acudirá a informar al Parlamento; por su parte, Patxi López, secretario general del PSE, manifestó que «no se ha negociado políticamente con ETA».

Hablamos de información y rigor. GARA se debe a sus lectores; es con ellos su compromiso para informarles de lo que en realidad sucede en Euskal Herria. Quien se acerca a estas páginas sabe que cuenta con una fuente de información segura y una referencia editorial honesta. Para nosotros, esta labor es un compromiso ineludible, un compromiso que siempre hacemos compatible con el firme apoyo a los caminos de solución para el conflicto político. Por ello, este diario siempre estará dispuesto a trabajar con la responsabilidad exigida en cada momento; sin embargo, resulta una paradoja que cuando se pide responsabilidad y discreción se utilice para ocultar que hay dificultades que pueden socavar los cimientos de un proceso e impedir concretar bases mínimas sobre las que pueda avanzar.

La información ofrecida por GARA se enmarca en la constatación de que ignorar las tensiones existentes en nada ayuda al ya suficientemente complicado tránsito hacia la paz y hacia un escenario democrático. La información que abría ayer este periódico estaba en manos de diferentes medios y partidos, y parece lógico pensar que su difusión en cada vez más ámbitos haya sido propiciada por la incertidumbre creada por una situación en la que se esperaba que determinadas cosas sucedieran y, sin embargo, ocurría todo lo contrario, como demuestran las constantes actuaciones contra Batasuna, las numerosas operaciones policiales habidas en los últimos tres meses o la creciente presión policial. Según las fuentes consultadas, un normal desarrollo de lo previsto en los encuentros entre ambas partes, sin los sobresaltos habidos desde la declaración de alto el fuego permanente por parte de ETA, hubiera sido sin duda la mejor salvaguarda de que el nivel de discreción con el que se gestó todo se hubiese mantenido. La información era conocida en ciertos círculos, otra cosa bien distinta es la utilización que de la misma estuvieran haciendo algunos y la que se podía hacer en el futuro.

Consecuentes con nuestra trayectoria, apelamos desde GARA a la verdadera responsabilidad, a que los agentes respeten la palabra dada, a desterrar las operaciones de desgaste y a encarar, sobre la base del reconocimiento de derechos y el ejercicio de la democracia, el proceso de resolución del conflicto.

Editorial de Gara, 11 de julio de 2006

Imaz acusa a «sectores de la izquierda abertzale o de ETA» de «poner obstáculos»

Imaz acusa a «sectores de la izquierda abertzale o de ETA» de «poner obstáculos»

BILBO

Josu Jon Imaz se mostró ayer «preocupado» por la supuesta existencia de sectores de la izquierda abertzale que «puedan estar poniendo obstáculos a que las cosas avancen» en el proceso político. El presidente jeltzale del EBB se refirió de esta manera, en entrevista a Radio Euskadi, a la información publicada por este periódico en su edición de ayer. Dijo que «no da mucha credibilidad» al contenido difundido y recordó que la organización armada ya habló de «compromisos» del Gobierno español en su comunicado de junio.

«Hace unas semanas sectores de la izquierda abertzale ofrecieron una filtración similar y medios de comunicación responsables no lo publicaron y ahora GARA lo publica, pero ya sabemos quién es GARA y ante quién responde», comentó el líder del PNV, quien, en una interpretación interesada, añadió que «es evidente que lo publicado no se ha hecho con ánimo de ayudar a que las cosas avancen y pone dificultades en el proceso al crear problemas a una de las partes».

Indicó también que ETA «ha demostrado a lo largo de su historia que ha utilizado la difamación y la falacia cuando le ha interesado», aludiendo a la etapa de Lizarra-Garazi y al momento en que la organización armada divulgó el compromiso suscrito con el propio PNV y con EA.

Pese a esa «preocupación», Imaz dijo estar convencido de que «el proceso tiene bases sólidas» y confió en que «el impulso por la paz y la normalización que ha dado un sector importante de la izquierda abertzale continúe».

De nuevo dirigiéndose a Batasuna, señaló que «no puede esperar que sean siempre los demás los que den los pasos adelante» y que deberá tomar medidas como «la refundación o presentar unos nuevos estatutos» para ser legalizada en el Estado español.

«Se hacen, pero no se dicen»

Pese a que Imaz se mostrase tan crítico con la izquierda abertzale al valorar lo publicado por este medio, el senador del PNV Iñaki Anasagasti, quien también fue interpelado por el mismo asunto, se limitó a comentar que «imagino que esto forma parte de ese proceso complicado, pero lo tiene que contestar el Gobierno, aunque me da la impresión de que no lo va a contestar porque ese tipo de cosas se hacen, pero no se dicen».

Por su parte, la vicelehendakari de Lakua, Idoia Zenarruzabeitia, manifestó que «el futuro del País Vasco» no lo decidirá Rodríguez Zapatero ni ETA, sino «la sociedad vasca a través de una consulta», e insistió en que ése es el «compromiso» de su Ejecutivo. Instó tanto a los partidos como a las instituciones y a la sociedad a «trabajar» e implicarse en el proceso. «La situación es muy importante como para perder el tren», advirtió.

 

Gara, 11 de julio de 2006

Gobierno español y ETA cerraron en febrero un acuerdo con compromisos y garantías.

Según han confirmado a GARA diferentes y dispares fuentes conocedoras del proceso, el Gobierno español y ETA alcanzaron en febrero un acuerdo que contempla compromisos y garantías por ambas partes. Aquel acuerdo desembocó en el alto el fuego permanente anunciado por la organización armada el 22 de marzo y, entre otras cosas, recogía, por parte del Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero, la asunción de una serie de garantías para el adecuado desarrollo del proceso político (entre ellas la de no efectuar detenciones y la de propiciar la igualdad de condiciones para todos en la vida política), así como el compromiso de respetar las decisiones que adopten libremente los ciudadanos de Araba, Bizkaia, Gipuzkoa y Nafarroa sobre su futuro.

DONOSTIA

Según han confirmado a GARA diferentes y dispares fuentes conocedoras del proceso, el Gobierno español y ETA alcanzaron el pasado mes de febrero un acuerdo que contempla compromisos y garantías por ambas partes. Aquel acuerdo permitió, en primera instancia, que tres portavoces de ETA hicieran público el 22 de marzo una declaración de alto el fuego permanente que entró en vigor dos días después, a las 00:00 horas del día 24, y que hoy continúa vigente.

En el citado acuerdo, ETA se compromete concretamente a no realizar acciones contra personas ni bienes, como ha ocurrido y ha sido constatado por el Gobierno español durante lo que éste denominó periodo de «verificación» previo a la comparecencia de su presidente, Rodríguez Zapatero, en el Congreso. Junto a ello, la organización armada aceptó no realizar acciones de abastecimiento de armas ni explosivos a partir de la declaración de alto el fuego permanente.

El Ejecutivo español también asumió compromisos en este acuerdo cerrado en febrero, según las fuentes consultadas. En concreto, aceptó que respetaría las decisiones que sobre su futuro adopten libremente los ciudadanos vascos.

En el citado punto se especifica que el Gobierno español entiende que los acuerdos para ello se alcanzarán entre los partidos políticos vascos, así como entre los agentes sociales, económicos y sindicales vascos.

Se recoge además que los citados acuerdos se refieren al futuro de los ciudadanos de los cuatro herrialdes bajo administración española: Araba, Bizkaia, Gipuzkoa y Nafarroa.

Información conocida

Según ha sabido GARA, esta información circula desde hace algunas semanas en diferentes medios de comunicación, así como en los ámbitos políticos. Y, a pesar de que la existencia del acuerdo no ha sido dada a conocer por ninguna de las dos partes, los comentarios y filtraciones sobre la existencia de compromisos y garantías entre ETA y el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero se han extendido, en algunos casos al socaire del malestar provocado, o de la sorpresa o desorientación generada por el incumplimiento de los mismos, hasta el punto de que sus contenidos han terminado por circular, como ya se ha apuntado, en diferentes ámbitos.

De hecho, la primera mención a ese acuerdo la realizó en su primer editorial tras el alto el fuego el diario “El País”; y el líder del PP, Mariano Rajoy, ha hecho expresa mención en varias ocasiones a los «compromisos de Zapatero». Esas alusiones a los compromisos que podrían haber pactado el Gobierno español y ETA han sido una constante en estas últimas semanas, aunque, en cambio, no han recibido igual eco los ataques al proceso.

22-M y 29-J

Aunque el acuerdo no se hizo público, es obvio que en los últimos meses sí se han producido movimientos muy significativos que han provocado un escenario político novedoso en Euskal Herria y que, como vemos, tienen un trasfondo muy concreto. Así, el 22 de marzo ETA declaraba un alto el fuego permanente a través de una declaración en la que ubicaba la medida en su interés en contribuir a la apertura de un proceso democrático en Euskal Herria.

La organización armada vasca ha incidido en esta idea en posteriores posicionamientos, y especialmente en la entrevista realizada por GARA y publicada el pasado 14 de mayo, casi dos meses después de la declaración de alto el fuego, así como en el último comunicado dirigido por la organización armada a la opinión pública española. En la entrevista concedida a GARA, dos portavoces de ETA resaltaban el concepto de que «es preciso levantar todos los límites impuestos a la voluntad de Euskal Herria» y reiteraban que «la clave del proceso está en el debate democrático en Euskal Herria».

Daban, además, algunos datos sobre el alcance del alto el fuego. En referencia a los gobiernos de Madrid y Lakua y su insistencia en que la medida debía ser «universal», ETA explicaba que «a quienes repiten esta cantinela, les decimos que conocen los parámetros de la decisión de ETA y también su solidez. ETA ha manifestado claramente cuáles son sus compromisos».

Desde la parte estatal, el 29 de junio su presidente, José Luis Rodríguez Zapatero, anunciaba su disposición a abrir el diálogo con ETA en una comparecencia institucional en la que añadía que «el Gobierno respetará las decisiones de los ciudadanos vascos».

El jefe del Gobierno español subrayó igualmente que «entiendo que los partidos políticos, los agentes sociales, económicos y sindicales, deben adoptar acuerdos para ese pacto de convivencia a través de los métodos de diálogo que estimen oportuno». Y agregó algunas «reglas» para ese proceso, como el logro de consenso. En concreto, citó tres: «Voluntad democrática, sujeción a la legalidad, y amplio acuerdo político, que recoja el pluralismo de la sociedad vasca». Esta declaración institucional de Rodríguez Zapatero fue saludada por Batasuna como «positiva y de gran calado político».



Representantes de ambas partes empezaron a hablar en junio de 2005 con total discreción
GARA

DONOSTIA

Diversos medios de difusión, en especial tras la proclamación del alto el fuego permanente de ETA el 22 de marzo, han difundido que representantes del Gobierno español y la organización armada llevaban meses de conversaciones antes de que se produjera esa medida. Se han citado, incluso con profusión, tanto presuntos lugares de los encuentros como posibles mediadores. Este diario está en condiciones de afirmar que el acuerdo del que se da noticia en estas páginas tuvo una gestación de ocho meses.

Los representantes de ambas partes comenzaron a negociar en junio de 2005 y el acuerdo quedó cerrado en el mes de febrero de 2006.

Ambas partes han coincidido y coinciden en mantener un mutismo absoluto al respecto. Así, en la entrevista realizada por GARA a dos representantes de ETA, éstos eludieron dar cualquier dato al respecto argumentando que «para nosotros, la discreción es un elemento básico e indispensable en un proceso de negociación».

Anteriormente, ETA sólo se refirió a una posible negociación con el Estado en un comunicado emitido hace algo más de un año, en el que indicaba que estaba intentando abrir una vía de diálogo. Tampoco esto constituía ninguna novedad, según subrayaban los portavoces de la organización en la entrevista: «Al hacerlo público, ETA no hizo sino confirmar una actitud que siempre hemos mantenido; es decir, expresar nuestra voluntad de superar el conflicto por medio de la negociación». Más tarde, apostillaban que «en este último año, ETA ha seguido dando pasos en esa misma dirección, en ese intento de abrir y desarrollar un proceso de negociación».

Por lo que respecta al Gobierno de Zapatero, el silencio y los desmentidos, en su caso, han constituido también el criterio de actuación permanente. De hecho, el presidente del Ejecutivo español y máximo mandatario del PSOE explicó en su alocución en el Congreso de los Diputados que así será también cuando se abra el diálogo oficial con ETA.

Hasta finales de setiembre

En su declaración, se limitó a indicar que «voy a desarrollar esta tarea con prudencia y discreción», y anunció que el ministro de Interior español, Alfredo Pérez Rubalcaba, no dará información a los grupos parlamentarios sobre la evolución de estos contactos hasta finales del mes de setiembre.

Zapatero, que el martes indicó en Nueva Delhi que ya tiene decididos los interlocutores para esta labor pero que no dará a conocer su identidad, dio vía libre a este diálogo con ETA «al amparo de la resolución adoptada en el Congreso de los Diputados en mayo de 2005». Y resaltó que en el proceso de conversaciones que se abre ahora mantendrá «el principio irrenunciable de que las cuestiones políticas sólo se resuelven con los representantes legítimos de la voluntad popular».

Tanto los portavoces del Ejecutivo español como los del partido que lo gestiona han negado cualquier noticia que afirmara que estaban ya hablando con ETA anteriormente, o bien dejan caer que el resto ya lo sabía. En los últimos días, por ejemplo, lo han hecho al hilo de la publicación de un documento incautado presuntamente a militantes vascos y que apuntaría al interés del PSOE por abrir esta vía ya en 2004. José Blanco, número dos del partido, replicó al PP que «ya tienen copia, porque entonces estaban en el Ministerio del Interior».

Las garantías: no efectuar detenciones e igualdad en la vida política

El acuerdo del que da cuenta este medio no sólo incluye compromisos por ambas partes, sino que también contempla una serie de garantías por parte del Gobierno español para normalizar la vida política. Entre ellas destaca el compromiso de que no se efectúen detenciones por la Guardia Civil, la Policía española, la Ertzaintza ni las policías francesas. Sin embargo, tras el pasado 22 de marzo se han producido al menos 35, 23 de ellas en régimen de incomunicación, y en ellas han intervenido todos los cuerpos policiales citados.

Otra de las garantías es la disminución de la presencia policial y la desaparición de presiones policiales, algo que aún no se ha constatado.

Junto a ello, el Ejecutivo acepta «de facto» que las organizaciones de la izquierda abertzale puedan desarrollar la vida política en igualdad de condiciones al resto de fuerzas políticas y sociales, sin limitaciones de derechos civiles y políticos. En este terreno, desde el 22 de marzo se ha producido un goteo de prohibiciones judiciales o policiales, a veces con aval de la Fiscalía, que han afectado tanto a actos políticos como a movilizaciones e incluso a ruedas de prensa, aunque se ha producido también un paso significativo: la reunión pública entre el PSE y Batasuna. -

Gara, 10 de julio de 2006

La deriva del PP

Cada peldaño que se sube hacia la consecución de una paz justa y duradera en Euskal Herria conlleva también una vuelta de tuerca más del Partido Popular en sus desaforadas críticas al proceso en general y al Gobierno del PSOE en particular. El anuncio de una reunión oficial entre el PSEy Batasuna, realizado por Patxi López el 30 de mayo al tiempo que reconocía como interlocutor a la izquierda abertzale y apostaba por una negociación incluyente, llevó al PP a anunciar que no apoyaría al Ejecutivo español en ese camino. La posibilidad de que el presidente anunciara el inicio de conversaciones con ETA en el pleno de conclusiones del “Debate sobre el estado de la Nación” tuvo la respuesta de Mariano Rajoy de romper relaciones con el Gobierno. Y, esta semana, ante la concreción de la reunión entre el PSE y Batasuna, el PP ha llegado al extremo de asegurar que el Gobierno español no representa al Estado y a anunciar que se sentía desvinculado de cualquier acuerdo que pudiera alcanzar. Este endurecimiento de las posiciones oficiales del PP se ha visto acompañado de declaraciones de sus dirigentes en las que han llegado a afirmar que el proyecto de Zapatero es el mismo que el de ETA y en el que no se han ahorrado conceptos como los de «traición a las víctimas» o «ruptura de España».

Aunque a los ojos de muchas personas ­en Euskal Herria una amplia mayoría­ esta estrategia tan exagerada y extrema del PP está absolutamente fuera de la realidad, cabe pensar que sus dirigentes la considerarán políticamente rentable. En todo caso, también resulta evidente que el posicionamiento de la cúpula del PP no concuerda con el que mantiene un importante ­por su peso específico­ sector de la derecha española. Por ejemplo, organizaciones empresariales como la CEOE y el Círculo de Empresarios, han otorgado su confianza al Gobierno para iniciar el diálogo con ETA. Influyentes medios de comunicación de ese sector ­como “Abc”­ han criticado también la deriva actual del PP que, en su opinión, lleva a un afianzamiento de Rodríguez Zapatero en el Gobierno. Pero, pese a todo, la dirección del PP, con Mariano Rajoy a la cabeza y con José María Aznar como inspirador teórico que ya no oculta sus intervenciones, insiste en un discurso apocalíptico, indiferenciable del que tradicionalmente ha empleado la ultraderecha.

La estrategia del PP tiene la finalidad de intentar desgastar al Gobierno de Zapatero, pero al mismo tiempo puede ser utilizada por éste como baza del Estado frente a las aspiraciones mayoritarias de la ciudadanía vasca. Algo de esto ya ocurrió en Catalunya y conviene tenerlo también en cuenta. –  

Editorial de Gara, 9 de julio de 2006